Internacionales
La Italia de Salvini: ¿Cómo fue posible?, por Franco Castiglioni
Hace unos años el historiador Perry Anderson sostuvo que Italia no era una anomalía en Europa, como afirmaban algunos analistas, sino que estaba mucho más cerca de ser un concentrado de Europa. Suponiendo que esa afirmación hubiese sido correcta ¿ sigue siendo válida? Por décadas se retrató a Italia como un laboratorio que anticipaba tendencias políticas que traspasaban sus fronteras. Pensemos en el fascismo de entreguerras, la innovación de Antonio Gramsci en el marxismo-leninismo, la importancia en el movimiento obrero occidental del Partido comunista italiano (Pci), el desembarco en las democracias de empresarios devenidos políticos como hizo escuela Silvio Berlusconi en los años 90s y primeros años de este siglo.
Italia comparte con otros países del viejo continente algunos denominadores comunes del sistema político. Pero, así como resulta de las recientes elecciones parlamentarias europeas del 26 de mayo pasado, se destacan con mayor énfasis en la península tres fenómenos concurrentes: la crisis de los grupos y partidos socialdemócratas y progresistas; el surgimiento y afirmación de las fuerzas llamados soberanistas y antiinmigrantes de derecha y extrema derecha; la difícil consolidación de los movimientos políticos de reciente formación, esquivos a las clasificaciones por sus políticas oscilantes y su organización partidaria laxa. Nos referimos en primer lugar a la pérdida de gravitación demostrada por el Partido Democrático (PD) de centro izquierda; en segundo, al fuerte avance de la Liga en todas las regiones del país y por último al retroceso sufrido por el joven Movimiento 5 Estrellas (M5E)
Sostendremos en estas líneas que, como en Europa pero de manera más acentuada, el debilitamiento del progresismo, en este caso Partido Democrático es clave para descorrer el velo sobre el recorrido de los otros dos componentes del sistema político italiano. También nos detendremos en los desafíos que enfrenta el progresismo peninsular.
El sistema político
Heredero del otrora poderoso Pci, el PD, devenido socialdemócrata entre los años 80s y 90s, retrocedió del 40 por ciento de las elecciones europeas de 2014 a poco más del 22,7 por ciento en mayo de 2019. Su punto más bajo, sin embargo, había sido en las últimas elecciones parlamentarias de marzo de 2018 cuando obtuvo un escaso 18,7 por ciento. Por qué ocurrió? Desde la segunda mitad de los años Noventa y hasta 2018, alternándose con los conservadores de Berlusconi, los gobiernos de centro izquierda conducidos por el PD ejecutaron políticas de reforma de mercado dirigidas al aumento de la competitividad y la modernización de la infraestructura, proceso que se dio a la par de la extranjerización de algunos importantes segmentos de su industria, por ejemplo la compra por capitales chinos de Pirelli, una de las joyas de la primera industrialización italiana. Fueron los gobiernos llamados técnicos, apoyados en el Parlamento por la izquierda, los que iniciaron las privatizaciones de los años 90s y la primera década de este siglo, los que reformaron el sistema previsional extendiendo la edad jubilatoria, y pusieron en marcha políticas de contención salarial y precarización laboral. Fueron también los que aumentaron los impuestos regresivos al consumo, así como a los bienes personales de las clases medias. Finalmente durante el gobierno de Matteo Renzi (2014-2016) el PD atravesó una barrera simbólica cuando restringió derechos laborales históricos contemplados en el Estatuto de los Trabajadores. El debilitamiento de los sindicatos a la par del estancamiento económico, la desregulación y la financiarización resintió la vinculación entre la izquierda y el trabajo con derechos. Aumentó la pobreza- sobre todo en el sur- y el desempleo entre los jóvenes y por primera vez desde la posguerra aumentó la desigualdad social.
El descontento de amplios sectores sociales se dirigió a los gobiernos de centro izquierda y a la burocracia de la Unión Europea por la rigidez en la aplicación de los acuerdos de la zona Euro. La queja fue asumiendo tonos “soberanistas” que pronto se concentraron en las políticas europeas de puertas abiertas a inmigrantes y refugiados. A lo que se sumó en Italia el desentendimiento de la Unión por la reinserción en Europa de parte de los contingentes de inmigrantes que llegaban al territorio italiano a través de la isla de Lampedusa. Así un escándalo humanitario se transformó en una bandera xenófoba y de oposición al progresismo.
Mientras la izquierda fue perdiendo sintonía con el mundo del trabajo, acomodándose en la defensa del status quo, la derecha más extrema comenzó a hablarle a la heterogeneidad social italiana en términos de pueblo, cuyos problemas sabía cómo solucionar. Como venimos sosteniendo, las consecuencias de las decisiones tomadas en los últimos veinticinco años por la socialdemocracia, fueron un terreno fértil para el nacimiento y fortalecimiento del M5E y la Liga. Un importante ex dirigente del PD, Luciano Violante, reconoció que derecha e izquierda se intercambiaron los roles: la izquierda optó por convivir con la realidad y la derecha por transformarla desde sus propias convicciones ideológicas conservadoras. El progresismo se preocupó de los derechos individuales, con foco en los derechos LGTB y el antirracismo a la vez que relegó la defensa de los derechos sociales. Paradójicamente hubo una sustitución de clases de referencia. Los grupos más cultos, sofisticados y acomodados, que tienen escaso o nulo contacto con los problemas de las grandes periferias de las ciudades, pero sensibles a los derechos individuales, comenzaron a votar a la izquierda. Los sectores trabajadores, sobre todo los que trabajan por cuenta propia, y los sectores medio bajos, que se vieron golpeados por el desempleo, el estancamiento, y con necesidad de mayores certidumbres frente a los cambios provocados por la globalización, se volcaron por el M5E y la Liga en busca de respuestas.
La Liga y el M5E
Es interesante notar para sufragar cuanto afirmamos, los datos de Youtrend sobre la distribución de los votos en las recientes elecciones europeas en Italia -estudio hecho sobre los “boca de urna”. En las comunas de hasta 5mil habitantes la Liga obtuvo 40,9 por ciento, contra 18,1 por ciento del PD y 14,6por ciento del M5E; en las de 50 mil, 31,6 por ciento, 22,2 por ciento y 19,8 por ciento, respectivamente. En las ciudades medianas y grandes de más de 300mil habitantes el Pd obtuvo 31,2, la Liga 23,9 y el M5E 18,1 por ciento (no está demás recordar que la mayoría de los italianos habita en pueblos pequeños y medianos). Y dentro de las grandes ciudades el PD es el partido de los centros históricos, el de las zonas más ecológicas y de tránsito reducido a residentes. El PD se estacionó como el partido de los ancianos aun fieles a la pertenencia ideológica, de los profesionales y las élites culturales de los barrios acomodados, con números menguantes entre los trabajadores y en los barrios de frontera con la marginación. La Liga, heredera de la vieja secesionista Liga del Norte, expresa a la clase media , franjas de trabajadores , pequeños empresarios y emprendedores autónomos, así como a la periferia social, como ocurre en Europa en gran medida con el Brexit Party di Nigel Farage , que triunfó en toda Inglaterra menos en Londres, y en una escala menor por el Rassemblement National de Marine Le Pen en Francia.
A su favor la Liga cuenta en su activo un liderazgo fuerte como el de Matteo Salvini que pudo agregar a la insatisfacción, un enemigo como el de la inmigración: los inmigrantes como presunta causa de la inseguridad y la UE del estancamiento económico. En un año la Liga pasó del 17,4 por ciento de los votos al reciente 34,3 por ciento y al 38 por ciento en una medición posterior al decreto de endurecimiento de las penas por “favorecimiento de la inmigración clandestina”. Su universo ideológico, que abreva en las ideas del exestratega de Donald Trump, Stephen Bannon, es la agitación permanente contra el igualitarismo social, el “marxismo cultural” y el solidarismo de raigambre cristiana, en especial contra la prédica del Papa Francisco. En Europa sus aliados son las derechas nacionalistas y autoritarias que gobiernan Hungría y Polonia. Los líderes más admirados por Salvini: Vladimir Putin por su conducción personalista de los asuntos públicos y Trump a quien parece emular en su campaña contra el multilateralismo y la militancia anti derechos. Su propuesta económica es una reforma tributaria, la popular flat tax, una alícuota plana de 15 por ciento para los ingresos individuales hasta 50 mil euros anuales que corresponden al 80 por ciento de los contribuyentes y para las empresas, bajo el supuesto que tal reforma se traducirá, como lo presumía la curva de Laffer durante la Reaganomics de los años 80s, en un fuerte crecimiento económico.
El M5E nació en la última década como protesta contra la política profesional, los altos salarios de los legisladores, la corrupción post Mani Pulite, el ambientalismo y la crítica a la globalización por la precarización laboral y el desempleo. Alejado del progresismo neoliberal del PD, así como de la vieja izquierda pero también de nuevos grupos como Podemos en España, el M5E se presentó como el representante de demandas de honestidad, ambientalismo, desarrollo autónomo y justicia social, en parte abandonadas, o en parte ajenas, a las administraciones del PD. Pero en una muestra de escasa sagacidad política, Luigi Di Maio, el joven líder del M5E, inesperadamente formó gobierno con la Liga. A cambio de apoyo para la ley de ingreso ciudadano para los desocupados y a la adhesión italiana a la Iniciativa de la Nueva Ruta de la Seda impulsada por China, el M5E terminó opacado por el protagonismo de Salvini y sus políticas xenófobas. Pero las dificultades encontradas para implementar el ingreso ciudadano, su pobre gestión de la alcaldía de Roma, así como el protagonismo de Salvini, redujeron sus votos del 32,7 por ciento al actual 17,1 por ciento. Será 5 Estrellas otro partido flash, de corta duración, como tantos en el mundo? No se puede decirlo aún. Pero le espera decidir si continuar su alianza con la derecha o proponerse como alternativa a la Liga. Y a la vez echar luz sobre la nebulosa de su estructura partidaria de decisiones y elección de candidaturas que se realiza a través de una plataforma informática, bautizada como Rousseau, sobre la que no hay datos válidos sobre su funcionamiento para elegir candidatos y dirigentes.
Eppur si muove?
Los sondeos son todos favorables a la Liga. Sin embargo hay que tener en cuenta que la derecha tiene sus propias limitaciones. No es difícil vaticinar que, como señala el politólogo Gianfranco Pasquino, el discurso de Salvini se debilitará “según pierda peso el debate sobre seguridad e inmigración”. Por cierto esta derecha es autoritaria pero no propone un nuevo régimen fascista, sino que debe enfrentar las urnas, el control de los magistrados y la prensa que no son adictas. Al mimso tiempo, cabe aguardar que el aumento del IVA previsto para compensar los menores ingresos que generará la introducción de la flat tax, llevarán a una caída del poder adquisitivo y mayor empobrecimiento. Por último las alianzas derechistas en Europa no son garantía de constituir un frente homogéneo, por su propia condición “soberanista” que avizora contradicciones entre partidos que no aceptan lo que otros quieran hacer.
La centro izquierda podría reconstruirse como una fuerza alternativa sobre la base de una convergencia entre el M5S y el PD. Cómo representar la fragmentación y la multiplicidad de intereses e identidades? El PD tiene delante a sí el desafío de representar a los sectores de trabajadores formales, con sus sindicatos – la capacitación en las nuevas tecnologías para el empleo – y a los profesionales; el M5E, por su parte, el de poner en valor sus posiciones comunes con los partidos verdes europeo. En caso de elecciones anticipadas para el año próximo habrá que preguntarse en Italia: hay 2020 para una nueva centroizquierda?
- Franco Castiglione es en la actualidad profesor titular de Introducción a la Sociología de la Universidad Nacional Arturo Jauretche. Italo-argentino, vivió su exilio en Roma, en donde cursó su carrera.
Internacionales
El día que todos gritamos «No al Rey».
Planeta Giussani desde Italia. El día que todos gritamos No King. No sólo en Estados Unidos, en varios países europeos también. Roma tuvo la marcha más grade de la región, con 300.000 personas en Roma y una convocatoria a 10, 100, 1000 plazas que se hizo sentir en ciudades y pueblos. Aquí el relato de Laura de una ‘giornata particolare’
Internacionales
Maurizio Lazzarato: Tercera guerra mundial y la derrota de los años ’70
Esta semana charlamos con Maurizio Lazzarato, uno de los filósofos de izquierda surgido de la cátedra de Tony Negri, miembro de Autonomía Operaia en los años 70 que debío exiliarse en Francia en donde se dedicó al estudio en torno al capitalismo, las deudas y la guerra.
Autor de ensayos publicados en recopilaciones junto a Paolo Virno, Michael Hardt y Eric Alliez. Y libros cuyos títulos ya nos indican el tenor de sus preocupaciones: La Creación del hombre endeudado (2012), Signos y máquinas, capitalismo y producción de subjetividad (2014); Gobernando mediante la deuda (2015); Neoliberalismo, la crisis financiera y el fin del Estado; Guerras y Capital (2016); El Capital odia a todo el mundo (2020), publicado hace un tiempo en español por Eterna cadencia. Muchos de sus títulos también pueden encontrarse en el catálogo de ediciones Tinta Limón. Sus últimos títulos son: Guerra y dinero: el imperialismo del dólar; y Guerra Civil Mundial, en 2025.
La entrevista exclusiva de LCV fue realizada via Zoom, en italiano, por Laura Giussani Constenla desde Italia y Lazzarato en Francia. A continuación, una síntesis de los principales conceptos sobre la relación entre guerra y capitalismo en el momento actual.
La Tercera Guerra Mundial y la Guerra Total. Los medios suele hablar del ‘conflicto de Medio Oriente’ ¿Cómo definir lo que está sucediendo? ¿Estalló la Tercera Guerra Mundial o puede considerarse una guerra regional? Lazzarato cita al Papa Francesco con quien coincide en que estamos dentro de la Tercera Guerra Mundial desde hace un tiempo, aún con fragmentaciones, idas y venidas. Y define lo que está sucediendo luego del ataque conjunto de EEUU e Israel contra Irán, sumado al genocidio de Gaza, a la guerra de Ucrania y el bombardeo a Venezuela, como una Guerra Total. Un concepto que nació con la primera Guerra Mundial.
“La guerra es intrínseca al Capitalismo”, asegura. Le pregunto si es sólo del capitalismo o forma parte de la historia universal, visto que me encuentro en un pueblo en donde cada piedra fue testigo de guerras sobre guerras, desde los etruscos hasta hoy. “Son cosas distintas, incomparables”, la Guerra Total, característica del Capitalismo, gracias a las cuales pudo imponer el dólar como moneda de cambio internacional y convertirse en un imperio, no involucra sólo acciones militares en busca de territorios. Son guerras que no solo apelan a las armas sino que movilizan todos sus recursos: humanos, económicos, políticos, culturales, científicos, tecnológicos, agrícolas o energéticos. Guerras globales que tienen como objetivo destruir al enemigo, sin posibilidad alguna de negociación. El concepto de Guerra Total nació para definir a la Primera Guerra Mundial que se replicó en la Segunda.
“Este escenario se da en un momento de crisis económica del capitalismo casi terminal”. Estados Unidos vive una situación interna gravísima. Está endeudado por miles de millones de dólares. Se ha desindustrializado. Y por eso apela al poderío militar para restablecer un equilibrio, como lo ha hecho siempre. No es una novedad.
“El capitalismo es de una racionalidad irracional”. Creer que la lógica del Capital es una lógica absoluta e infinita es irracional. No se puede pensar en una racionalidad eterna, la locura forma parte del capitalismo en ese sentido.
“El fascismo hoy lo ejercen las democracias” Ya no es necesario un régimen diverso para aplicar las principales políticas del fascismo que son: explotación, sexismo, racismo, genocidios.
“¿Cómo se llegó a esto? Por la derrota de los revolucionarios en los años 70.” Ya nadie habla de revolución porque hemos sido vencidos y no analizamos en profundidad los motivos de ese derrota. Hay que repensar todo. Aún así, la revolución sigue siendo para Lazzarato la única salida. Poner fin al capitalismo.
“Expropiar a los expropiadores”, tal como pensaban los trabajadores revolucionarios de inicios del 900 sigue siendo la única alternativa. El problema es que el Capital tiene la fuerza de las armas y ante la menor señal de revolución, aniquila.
Tan lúcido como vehemente, consciente de la derrota y sin dejar de intentar cambiarlo todo, discrepó con la mirada de Bifo Berardi, quien en una reciente conferencia en la ciudad de México, Berardi sostuvo: «La utopía social de este siglo es la sobrevivencia, pero la realidad del siglo XXI es la extinción.» Una mirada oscura que no deja salida: “No creo que habrá una guerra civil estadounidense, es decir, entre frentes políticos opuestos. Eso pertenece a la época de la política, que en nuestro tiempo ha sido remplazada por la psicopatía, por la crueldad», argumenta Bifo dando por terminada «la época de la política». Tampoco coincide con la idea de «deserción» que proclaman Berardi y otros filósofos. Para Lazzarato recostarse en ideas comunitarias sin proyección revolucionaria no es una alternativa.
Por último, reafirmó que es tan cierto que se ha abandonado la idea de capitalismo y revolución que hasta Tony Negri, escribió un libro llamado Imperio, gran Best Seller internacional, en donde afirmaba que no existe más el imperialismo. Entre la indignación, la rabia y el dolor, el tono de Lazzarato cambia. Negri, su maestro y mentor, afirmando que el imperialismo no existe. “Basta encender la televisión para darse cuenta que el imperialismo está más vivo que nunca”, exclama.
***
Fue una charla de más de una hora, que si tienen ganas pueden escuchar en crudo, sin edición, en nuestro canal de Youtube. Me impactó la mención a la derrota de los 70. Y en más de una ocasión puso como ejemplo América Latina y los golpes. A 50 años de la peor de las derrotas de los movimientos obreros, estudiantiles y revolucionarios, en Argentina, vale destacar que parece que no sólo perdimos nosotros. Que hubo un quiebre mundial del que todavía somos víctimas. Nos despedimos con una desoladora conclusión: hay que repensar todo de nuevo. Ojalá tengamos tiempo.
Destacada
España: Pedro Sánchez se planta frente a Trump. Bombas reales y humo electoral, por Alvaro Hilario, desde Bilbao, País Vasco.
Veinte minutos fueron suficientes para que el presidente del Gobierno, el socialista Pedro Sánchez, dejase clara la postura española frente a los ataques de Israel y Estados Unidos contra la República Islámica de Irán: “La posición del Gobierno de España ante esta coyuntura es clara y consistente. Es la misma que hemos mantenido en Ucrania o también en Gaza. En primer lugar, no a la quiebra de un derecho internacional que nos protege a todos, especialmente a los más indefensos, a la población civil. En segundo lugar, no a asumir que el mundo solo puede resolver sus problemas a base de conflictos y de bombas. Y, finalmente, no a repetir los errores del pasado. En definitiva, la posición del Gobierno de España se resume en cuatro palabras: no a la guerra”.
Añadió, además, que esta apuesta por el derecho internacional, enarbolada también por España en los conflictos de Ucrania, Groenlandia, Palestina o Venezuela no supone defensa alguna del régimen iraní: “Porque la pregunta no es si estamos o no a favor de los ayatolás. Nadie lo está. Desde luego, no lo está el pueblo español y, por supuesto, tampoco el Gobierno de España” -afirmación que relacionó con la sangrienta invasión de Irak, dirigida hace 23 años por George W. Bush con el apoyo y aplauso de los líderes británico y español, Tony Blair y José María Aznar-“La pregunta, en cambio, es si estamos o no del lado de la legalidad internacional y, por tanto, de la paz. La ciudadanía española siempre repudió la dictadura de Saddam Hussein en Irak, pero no por ello apoyó la guerra de Irak, porque era ilegal, porque era injusta y porque no supuso una resolución real a casi ninguno de los problemas que pretendió resolver”.
Una respuesta que, más allá de las palabras, se complementa con la negativa a que Estados Unidos utilice dos de las tres bases militares (Rota y Morón, sitas en Andalucía desde 1953 en virtud a los pactos alcanzados con Franco) de titularidad hispano-estadounidense para la materialización de los ataques contra Irán, negativa que ha contrariado al presidente estadounidense Donald Trump hasta el punto de anunciar la ruptura de relaciones comerciales con España (algo imposible de materializar tanto en base al derecho privado -los tratos entre empresas- como al hecho de que España pertenece a la Unión Europea que pacta como bloque con Estados Unidos).
Interpretación en clave electoral
España vive una seguidilla, un carrusel, de elecciones autonómicas (equiparables a las provinciales argentinas) provocado por el derechista Partido Popular (PP) con la intención última de debilitar al Partido Socialista (PSOE) y forzar a su líder y presidente del Gobierno, Sánchez, a llamar a elecciones generales. De hecho, desde que Sánchez asumió la presidencia toda la estrategia del PP ha estado dirigida a desalojar a este del ejecutivo embarrando la cancha sea cual sea la polémica que se planteé y valiéndose para ello, por lo general, de una asombrosa pobreza de argumentos.
Así las cosas, no hay interpretación del discurso de veinte minutos que no tenga la carrera electoral como punto de salida y final del análisis, sea este realizado desde la izquierda o la derecha.
El progresismo subraya la autonomía y dignidad españolas a la hora de tomar decisiones, cuyos opuestos se personifican en el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, y el canciller alemán Friedrich Merz, reflejos del servilismo europeo, obviando que durante los gobiernos presididos por Sánchez España ha batido todo récord en gasto armamentístico e implicación en las labores de la OTAN, y que en estos días España está enviando buques de guerra al Mediterráneo oriental con el pretexto de defender Chipre (miembro de la Unión Europea, aunque no de la OTAN).
Por otra parte, hay un punto en común en casi todos los análisis, vengan por izquierda o derecha: el paralelismo establecido por Sánchez entre la situación actual y la guerra de Irak de hace 23 años, el rescate del “no a la guerra” que entonces movilizó de forma mayoritaria a la sociedad española, más allá de reafirmar la vocación por el diálogo del ejecutivo español tendría también la intención de encolumnar a los votantes de izquierda tras el PSOE; como sucediera con la guerra de Irak, el rechazo a la guerra (según las encuestas más de la mitad de la población española comparte la posición de Sánchez) movilizaría este sector del electorado en plena coyuntura adversa (la izquierda tuvo un muy mal desempeño en las elecciones autonómicas de Extremadura y Aragón, diciembre de 2025 y febrero de 2026) y en puertas de las autonómicas de Castilla-León y Andalucía
Las derechas, por su parte, tirando de una lógica tan elemental como torticera e infantil defendieron los ataques de Israel y Estados Unidos contra Irán. Alberto Núñez Feijóo, líder del PP, manifestó, dirigiéndose a Pedro Sánchez, que “si Irán le da las gracias y Estados Unidos le considera un terrible aliado, falla usted. Eso no es equidistancia. Es perjudicar los intereses de España frente a un ´régimen odioso¨. Siguiendo en el desprecio al derecho internacional ya manifestado durante la crisis venezolana, Feijóo añadió que “Antes del derecho internacional están los derechos humanos, y en Irán no se protegen los derechos humanos. En Irán no hay ni derecho nacional, ni derecho internacional ni derechos humanos que defiende el régimen. No lo hay”. Aseguró, por otro lado, que apoyar el belicismo y el desprecio por la ley es estar junto a las democracias liberales, junto a Occidente y, siguiendo esta lógica primariay de tintes electorales, lo contrario es participar del eje del mal: “No podemos quedarnos solos, no podemos quedarnos aislados”, insistió, mientras acusaba al presidente Sánchez de no defender “los intereses generales de España, sino a sus necesidades políticas para quitarle unos votos a la izquierda radical”.
Todo el PP, consciente del apoyo de la sociedad civil al “no a la guerra” ha salido a repetir los argumentos de su líder aunque sin aportar ni originalidad ni brillantez a los argumentos de este. De este modo, su portavoz parlamentaria Ester Muñoz manifestó que la complejidad del derecho internacional impide caer en el simplismo de eslóganes sobre la guerra, defendiendo que, aunque todos están en contra de los conflictos armados, la situación actual es mucho más profunda, sin explicar ninguna de estas afirmaciones y para, a continuación, evitando una vez más pronunciarse sobre la cuestión de la violación del derecho internacional por parte de Israel y Estados Unidos, señalar que Irán “no respeta el derecho internacional” puesto que se dedica a lapidar mujeres, colgar a homosexuales y alentar el terrorismo internacional. Retrucando, que es gerundio.
La extrema derecha, Vox, capitaneada por Santiago Abascal, aliado de Milei, y que disputa al PP el liderazgo del bloque de derechas, también se abraza al agresor norteamericano a pesar de las amenazas contra la España que tanto dicen amar y defender valiéndose de los mismos argumentos del PP, partido al que perteneció durante 19 años. Obviando el derecho internacional, igual que Núñez Feijóo, Abascal dijo que si el régimen «tiránico» de los ayatolás cae, “el mundo será más libre”, y enmarcó la agresión en lo que definió como “la batalla del mundo libre frente a las tinieblas de los ayatolás”.
Al hilo, criticó la política exterior del Gobierno español, asegurando estar preocupado porque Pedro Sánchez, acerque a España a «la oscuridad antioccidental» con posiciones contrarias a los intereses occidentales, que reciba los aplausos de Hamás o de los talibanes y pretenda “enfrentarse más a Estados Unidos e ir más de la mano de China o de Irán”.
Vox, financiada en 2014 con cerca de un millón de euros procedentes de oscuros grupos del exilio iraní, ha propuesto al PP por boca de su presidente Santiago Abascal presentar una moción de censura parlamentaria contra el presidente Sánchez. Un paso más en la competición por los votos. Abascal, antiguo ñoqui del PP, asegura que Sánchez se disfraza “de pacifista” y utiliza su política exterior contra el genocidio en Palestina y ahora contra la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán para su propio beneficio. “Miente porque quiere la guerra. Quiere todas las guerras porque eso le permite ocultar sus crímenes y sus corrupciones. Es el personaje más miserable porque es el carroñero que se alimenta de las guerras con dinero de los españoles”, ha dicho. Y ha añadido: “Sánchez celebra cada bomba porque el humo y el ruido de las bombas le permiten ocultar el debate sobre sus corrupciones”.
