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Crónica de coronas, virus y autoritarismo, por Alvaro Hilario desde Bilbao, País Vasco

Lunes, 23 de marzo. Portugalete, localidad obrera de pasado burgués situada en la desembocadura de la ría de Bilbao, capital económica vasca y sita 8 kilómetros aguas arriba.

El sol primaveral acaricia las fachadas desnudas, las calles vacías. Aprovecho la salida a la panadería para, en una carrera, subir hasta la parte más alta del barrio y, desde allí, ver el mar. Los acantilados blancos, metálicos, más solitarios que nunca, se recortan contra las inmóviles grúas del puerto. Nada perturba el azul de la hoy calmada lámina de agua.

Enciendo un pucho. Acá y allá, unas pocas personas, algunas con barbijo, acarrean bolsas con viandas o van al quiosco a por tabaco. De la cama al living. De casa al trabajo.

El mío es un barrio de laburantes. Un barrio acostumbrado a las estrecheces tanto como al festejo y a la calle. Como el resto del país, todo permanece aparcado hasta mejor ocasión. De hecho, las medidas de aislamiento, que comenzaron a aplicarse con la máxima rigidez el pasado domingo, 15 de marzo, se extienden dos semanas más allá de lo inicialmente previsto.

Y el barrio, acostumbrado a las estrecheces, con un carácter reservado, a veces vasco, a veces gallego, continúa resignado con su vida tras esas desnudas fachadas. A veces, pocas, en los balcones. Dichosos balcones.

Desde que la pandemia del corona virus provocara la imposición de las primeras medidas de aislamiento, reforzadas a los dos días (17 de marzo) con la declaración del Estado de Alarma –régimen de excepción de carácter militar- todos los medios de comunicación han actuado de la misma forma: en primer lugar, sobreinformación respecto al covid 19 (entrevistas, tertulias, opinadores, ruedas de prensa oficiales), relegando todo tema ajeno a la emergencia médica, especialmente los más polémicos; por otro lado, todo un despliegue de reportajes costumbristas destinados a provocar una reacción determinada de la ciudadanía, presentando la situación como la de una nación unida y feliz en la desgracia, plena de recursos y ocurrencias para hacer frente a la desgracia; una nación liderada por su rey, sus políticos y protegida por sus fuerzas armadas.

El plato fuerte de esta corriente inducida son los balcones, dichosos balcones, a las ocho de la tarde: el aplauso al personal sanitario.

Comportamiento colectivo –solidario, para unos; producto del miedo, para otras- importado de Italia, anunciado, voceado, inducido por el Estado y los medios que, sin rubor alguno, lo presentan como “espontáneo”.

Es la guinda de la torta: la fiesta balconera, dichosa fiesta, que rubrica la acrítica aceptación de unas medidas de aislamiento que coartan gravemente los derechos civiles, recentralizan el poder del Estado y colocan a las fuerzas armadas españolas a la cabeza del armado.

Unas medidas de urgencia diseñadas por el capital y sus gestores que, sin ningún género de dudas, nos llevarán a la socialización de las pérdidas empresariales (como ya sucedió con el salvataje de la banca, cifrado en 60.000 millones de euros).

Confinamiento, autoritarismo y capital

Lo más destacable de la situación es el inmediato acatamiento de modo acrítico por parte de la población de las medidas de aislamiento, del confinamiento, aún a pesar de que las razones científicas no sean comprendidas y de que no haya unanimidad en la comunidad científica. Medidas de aislamiento físico que se imponen de modo universal obviando las diferencias entre una ciudad de 4 millones de habitantes y localidades de 300 vecinos. Medidas de aislamiento que, sin embargo, desaparecen a la hora de trabajar: ni en call centers ni en fábricas se respeta el metro de diferencia entre personas; menos aún en los subtes que, para colmo, vieron reducidas sus frecuencias (como todo el transporte colectivo) el primer lunes de restricciones, aumentando así las aglomeraciones.

Después de 10 días de encierro, no se ha parado la producción en los sectores no esenciales (alimentación y sanidad, en especial) tal como están pidiendo los sindicatos en su totalidad.

La patronal vasca, CEBEK, por boca de su presidente, Iñaki Garcinuño, ha señalado esta mañana que el País Vasco no se puede permitir “un cierre global” de la actividad económica e industrial como consecuencia de la crisis del coronavirus porque la pérdida puede ser “extraordinaria e incluso irreparable”, ya que “muchas empresas no volverán a abrir”. Lo «conveniente y responsable», ha añadido el empresario vasco, es ir a trabajar para tratar de mantener una “mínima” actividad económica que haga que “la cadena no se rompa” para que, “el día después”, las empresas sigan existiendo y “no sean un cadáver”.

Mientras tanto, las empresas, pensando en sus beneficios, obvio, ya se han lanzado a una frenética escalada de despidos que están tomando la figura de expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE).

El Expediente Temporal de Regulación de Empleo es una autorización temporal para una empresa mediante la cual puede suspender uno o varios contratos de trabajo durante un tiempo determinado. Es decir, para que prescinda durante un periodo de tiempo de sus empleados quedando exenta de pagarles. Así, las personas afectadas por un ERTE continúan vinculadas a la empresa pero, con carácter general, no cobran, no generan derecho a pagas extra ni vacaciones durante el tiempo que permanecen fuera de su puesto de trabajo. Además, para hacer esta figura más atractiva para los empresarios, el Gobierno bonificará la cuota empresarial a la Seguridad Social de los trabajadores afectados por el ERTE, de modo que limitará al máximo el coste de sus sueldos.

El caso de Inditex, la multinacional del rubro textil propiedad de Amancio Ortega, el tercer hombre más rico del mundo, es paradigmático en cuanto a la aplicación de ERTEs y la socialización de las pérdidas. Inditex tiene previsto aplicar este tipo de despido a una plantilla, la española, que oscila entre los 34.000 y 37.000 trabajadores, a partir del 15 de abril. No vamos a hablar del medio millón de laburantes que trabajan para Inditex en Bangla Desh por un sueldo de 83 euros mensuales.

Mediante este ERTE, Inditex, la multinacional que cobija a las tiendas de ropa Zara, se ahorraría unos 45 millones de euros en sueldos y aportes por cada mes de parón en la actividad; sueldos y aportes que correrán por parte del Estado, de la ciudadanía.

Mientras tanto, el magnate español, que con su multinacional textil tuvo 3.444 millones de euros en 2018, juega a la filantropía y dona 300.000 barbijos fabricados en China a la sanidad española. Una bagatela, claro.

Más dinero estará gastando en la campaña, espontánea, para que se le conceda el Premio princesa de Asturias a la concordia y que a fecha de hoy ha recibido el apoyo online de 100.000 personas.

¿En qué piensan esas 100.000 almas de cántaro? ¿No aprendieron matemáticas?

Solo los portales web independientes y las redes sociales se hacen eco del malestar que depredadores como Ortega causan en amplios sectores de la población, en esos sectores que ya apagaron la TV.

La preocupación por la situación económica, por la que nos viene, es disimulada por los grandes medios radicados en Madrid que, como decíamos, imponen esa imagen de patria unida e interclasista contra la adversidad.

Balcones, costumbrismo y patria

En este armado tiene gran importancia el hecho colectivo por antonomasia, el aplauso que a las 20.00 horas la ciudadanía tributa al sector sanitario, el más castigado por la enfermedad ya que el 12% del total de los afectados, 3.475 personas, son profesionales del sector. El aplauso, iniciativa nacida en Italia y cuya imitación se ha difundido sin descanso por los mismos medios que osan calificarla de “espontánea”, se está utilizando en los últimos días para que la ciudadanía honre a las fuerzas de seguridad, a la policía: los diferentes cuerpos policiales arriman el ascua a su sardina y con la escusa de ir a apoyar a los sanitarios se colocan con sus vehículos en el centro de la escena, de las cámaras y de los focos. Ahora, la población extiende su reconocimiento a quienes detentan el monopolio de la violencia.

El Estado de Alarma cuenta con un tendal de medidas represivas para quienes incurran en contravenciones, medidas represivas que se están aplicando de forma extensiva y de modo arbitrario, primando los barrios carenciados. No hay cuerpo policial que no esté incurriendo en excesos durante estos días. Será difícil que cambien su actitud si un día esto termina. Multas y detenciones superan los millares en toda la geografía peninsular. Poca broma. ¡Ar!

Además, desde el 17 de marzo el ejército español se está desplegando por las calles con la justificación de la emergencia y cobijados por la Alarma. El País Vasco ha sido la última comunidad autónoma donde han tomado posiciones … Vemos atónitos improvisados desfiles, proclamas de guerra, el himno español atronando desde los vehículos militares, desde los tanques. Combatir un virus a cañonazos es una idea muy española.

Un twitter de 21 de marzo, firmado por Jainko barik (sin dios), resume lo que muchos pensamos de esta intolerable presencia de los milicos en nuestras calles:

“Es curioso como cada vez que quieren enaltecer a los militares nos los presentan realizando actividades que no son propias de militares, sino de bomberos, limpiadores, personal humanitario o de rescate. Y lo más curioso es que parece que funciona”.

Los recelos de las autoridades catalanas y vascas ante el despliegue militar se han combatido desde Madrid con el habitual menosprecio y subrayando el tremendo trabajo que la unidad militar de emergencia realiza. Cataluña y País Vasco, por supuesto, no entienden lo primordial que es la “unidad nacional” en la lucha contra el covid 19. Ya decimos que el Estado está planteando el asunto como una lucha patriótica en la que, obvio, incluyen a toda esa periferia que no se siente española. Recordar que el Estado de Alarma centraliza todo el poder en Madrid dejando en suspenso las competencias que las comunidades autónomas tienen. Madrid está dando una vuelta de tuerca a la recentralización del Estado, se mire como se mire.

La rueda de prensa del Comité de Dirección del Coronavirus, hoy también, es dirigida por militares. Miguel Villarroya, Jefe del Estado Mayor de la Defensa, anuncia que la guardia real también se incorpora a las tareas. Una muestra de que el rey de España “es el primer soldado”. Sí, estamos en 2020.

El Ministerio de Defensa cuenta con un presupuesto (2019) de 8.537 millones de euros. El Ministerio de Sanidad, 4.253 millones de euros. Señalar que en el presupuesto de Defensa no entran las partidas destinadas a los cuerpos policiales ni a la industria armamentística.

El Ejército español nunca tuvo más papel que reprimir a su población y, por otra parte, no fue depurado tras la dictadura del genocida general Franco (1939-1975). Si los presupuestos del Reino de España se diseñaran pensando en las necesidades de la gente y no del capital, hoy en día contaríamos con el número de profesionales suficiente para hacer innecesaria la inútil presencia militar que, reiteramos, no tiene otro objetivo que reforzar la idea de unidad española y lavar la cara de las fuerzas armadas. Y parece que funciona.

A pesar de todo, solo el diputado Gabriel Rufián (Esquerra Republicana de Catalunya) ha pedido reducir el presupuesto militar para que sea dedicado a fines sanitarios y sociales.

Sanidad, borbones y cacerolas

A fecha de hoy, aún 23 de marzo, en el Estado español hay 33.105 casos diagnosticados y 2.192 defunciones registradas. De estos, 10.575 contagios y 1.263 muertes se dan en la Comunidad de Madrid, gobernada por el Partido Popular (PP), fuerza heredera del franquismo, desde 1995. Madrid ha sido durante todos estos años laboratorio predilecto del neoliberalismo español que, entre otros dislates, ha arrasado la sanidad pública, sanidad colapsada en estos días, sanidad reforzada -¡Cómo no!- por los esfuerzos de los militares. El circulo vicioso del capital.

El PP ha privatizado la sanidad pública madrileña. El PP ha saqueado la sanidad pública madrileña, como también lo hizo con la valenciana, por ejemplo. Todo en un contexto de recortes en todo tipo de gasto social efectuados por todas las instituciones a raíz de la crisis de 2008.

Desde 2009, Madrid ha perdido 53.000 sanitarios. Un año después, comenzó la privatización del sector sanitario: Madrid tiene 33 hospitales públicos y 50 privados. De los 33 públicos, 5 tienen gestión privada, haciendo que sus tratamientos sean hasta seis veces más caros para el erario público.

Es más, el PP, envuelto en infinidad de casos de corrupción, llegó a desviar 3 millones de euros destinados a la sanidad madrileña a financiar el partido.

El PP, en estos días, crítica al Gobierno y le reprocha la falta de medios de una sanidad que ellos hicieron bosta. Dichosos balcones.

La semana pasada, Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid entre 2003 y 2012, una de las personas que más ha hecho por privatizar el sector público, fue ingresada junto a su marido, ambos aquejados de covid 19, en un hospital público. Los dos juntitos en la misma pieza medicalizada.

Ni Esperanza ni Amancio son capaces de romper la felicidad de los balcones. Esta solo se quebró el 18 de marzo con motivo del discurso televisado del rey Felipe VI.

Desaparecido durante toda la crisis, hace 5 días, Felipe de Borbón hizo una alocución a la nación, todo esto después de haber hecho pública, pocos días antes, su renuncia a la herencia que le correspondería por parte paterna, por parte del rey emérito, Juan Carlos de Borbón. También le retiraba la asignación; esta, sin gastos de vivienda, transporte y demás, suma casi 200.000 euros anuales… A cargo de los presupuestos del Estado. La renuncia, una medida de cara a la galería en un intento de salvar su figura abjurando de su padre, viene después de conocerse una más de las trapacerías del anterior rey: el pago de 65 millones de euros a una amante, plata proveniente del cobro de mordidas en Arabia Saudí.

Los negocios de Juan Carlos de Borbón, turbios, con cuentas multimillonarias suizas, están tapados por la inviolabilidad de la que goza por haber sido jefe del estado, pero parte de la opinión pública no aguanta más abusos de la Monarquía. Parece que ni su misma presencia.

Así, el discurso de Felipe de Borbón fue acompañado de una tremenda cacerolada, hecho este que no pareció simpático y espontáneo a los grandes medios. Pero todos pudimos oírlo.

Con tanto tiempo e información, quien no se quiere enterar es porque no le da la gana. Así, se perfilan los dos grupos de siempre: uno de buenos ciudadanos, dispuestos a participar en la impostura patriótico festiva e interclasista, y otro que ve preocupado la deriva autoritaria del Estado, deriva acompañada de la sombra de la miseria y la exclusión.

Si la arbitrariedad de las fuerzas policiales a la hora de aplicar contravenciones y la presencia de tanques en las calles no fueran suficientes, no son pocas las individualidades de balcón que, animadas por el cotarro represivo, se dedican a increpar a quienes circulan por las veredas, ajenos a si esas personas laburan en la sanidad o van a atender familiares de avanzada edad (como es mi caso). El buchoneo colectivo y promocionado por los medios. El enano fascista que todos llevamos dentro.

Terminaremos con otro meme, con otro twitter: “De la droga se sale. De jalear desde el balcón a la policía para que multe y detenga a personas que van solas por la calle tengo mis dudas”.

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Maia Volcovinsky: “Si nosotros no tenemos un plan, nos van a imponer el de los otros”

En diálogo con La Columna Vertebral, Maia Volcovinsky —secretaria adjunta de la Unión de Empleados Judiciales de la Nación y cosecretaria de Derechos Humanos de la Confederación General del Trabajo— analizó el avance de las nuevas derechas, la crisis de representación política, la organización del trabajo en tiempos de precarización y la necesidad de reconstruir un programa colectivo desde las organizaciones populares. También habló sobre el rol de las mujeres sindicalistas, la defensa de la universidad pública y la importancia de volver a discutir un proyecto de país.

LCV: “Estamos hablando de Maia Volcovinsky, que es la secretaria adjunta de la Unión de Empleados Judiciales de la Nación, subsecretaria de Derechos Humanos de la CGT…”

Maia Volcovinsky: “Sí, las secretarías son conducidas en la CGT por un varón y una mujer. En el caso de nuestro gremio somos Julio Piumato y yo los secretarios de Derechos Humanos de la Confederación General del Trabajo. Y en mi gremio estamos en un proceso electoral que se lleva adelante el 27 de mayo, dentro de una semana, pero no tenemos lista opositora, así que ya podemos decir que se va a consagrar nuevamente la conducción de nuestra agrupación por un mandato de cuatro años, en el que voy a asumir como secretaria de Relaciones Internacionales de mi sindicato.”

LCV: “Entonces se viene un salto también en la materia. Más viajes, más actividad internacional…”

Maia Volcovinsky: “Tengo que decir que es muy difícil para las mujeres organizar la vida familiar y viajar. Yo tengo un solo hijo, pero tiene 13 años ya. Y los 13 son una edad compleja, aunque todas las edades tienen sus dificultades. A veces para nosotras es complicado organizarnos para este tipo de responsabilidades porque implica dejar la casa durante mucho tiempo. Yo soy madre sola y me resulta difícil. Pero también ahí aparece el debate sobre las tareas de cuidado, porque hoy no podemos pensar estrategias solamente para nosotros mismos. Lo que atraviesa nuestro país es un fenómeno mundial, que ocurre en distintas latitudes y con distintas expresiones. Hablamos de las nuevas derechas o de los neofascismos para señalar un fenómeno que no es local. Así como el capital y la economía se transnacionalizaron hace tiempo, también se transnacionalizó la organización política. Y uno de los objetivos es la destrucción de las organizaciones. Por eso es tan importante fortalecer estrategias mundiales de las organizaciones de trabajadores.”

LCV: “De alguna manera se vació el discurso…”

Maia Volcovinsky: “Sí, se vació. Y en eso el trabajo sigue siendo una gran posibilidad de ordenar un programa político. No es solamente un ordenador social o personal de la vida de las personas, también es un ordenador político. Las estrategias del capital son internacionales y la única fuerza capaz de contraponer estrategias para lograr una mejor distribución de la riqueza es la organización de los trabajadores en todas sus formas. No hay un actor más claro en la representación de esa demanda de distribución de la riqueza, que además implica superar situaciones universales de pobreza, porque la concentración de riqueza en pocas manos y la pobreza extendida son fenómenos mundiales.”

LCV: “Contame del viaje a Río. ¿Qué encuentro fue?”

Maia Volcovinsky: “Fui invitada por organizaciones de Argentina a una conferencia regional anual de una federación dedicada a la promoción y defensa de derechos de la comunidad LGBTQ+. Es un sector muy vulnerado por estas nuevas derechas, que están promoviendo discursos de odio en distintas latitudes. Hoy ya no estamos solamente en una situación de demanda, sino también de resistencia. Igual que nosotros hablamos de resistencia en defensa de los derechos de los trabajadores, en estos ámbitos también se habla de resistir el avance sobre los derechos de las diversidades. Y es impresionante el retroceso cultural que estamos viviendo. Se vuelven a escuchar cosas que parecían superadas, desde chistes livianos en televisión hasta justificar travesticidios diciendo ‘también con la vida que llevan’. Es volver a lo peor de otras épocas.”

LCV: “¿Cómo se reconstruye cuando el gobierno avanza con un plan tan claro?”

Maia Volcovinsky: “Vos usaste una palabra central: plan. La organización del poder económico siempre tiene un plan, para todos y para todo. Tienen un plan hasta para Marte y la Luna. Nosotros estamos obligados a tener nuestro propio plan. Lo tuvimos en otras etapas de nuestra historia: los planes quinquenales, el plan trienal. El pueblo los conocía, los defendía y era parte. Eso es algo que tenemos que retomar con mucha fuerza, porque si solamente recogemos heridos de la experiencia de este gobierno pero no tenemos un destino hacia el cual invitar, vamos a volver a frustrarnos. Nadie se enamora de una no propuesta. Y además el enamoramiento tiene que ser con una idea de país y de comunidad, no solamente con un líder. Porque si ponemos toda la expectativa en una persona, no hay una organización popular que sostenga un programa.”

LCV: “Hoy está en riesgo todo: educación, salud, transporte…”

Maia Volcovinsky: “Claro. Y además el gobierno produce una enorme desestabilización emocional. Todos los días instalan rumores: que cierran algo, que despiden gente, que eliminan derechos. Eso destruye la salud mental colectiva. Y ahí también aparece el nuevo mapa del trabajo. Cuando hablamos de trabajadores formales e informales no tenemos que olvidar que el trabajador informal es un trabajador al que no se le están respetando derechos. El capital organizó nuevas formas de explotación, sobre todo después de la pandemia. Muchos trabajadores están desterritorializados: trabajan desde su casa, solos, sin comunidad laboral. Y eso dificulta muchísimo la organización sindical. Pero lo vamos a superar, porque nadie trabaja realmente solo. Del otro lado siempre hay una estructura económica.”

LCV: “También se romantizó mucho la idea del freelance…”

Maia Volcovinsky: “Claro. Nos vendieron el romanticismo del freelance, pero no es romántico facturar sin saber cuánto vas a ganar. Hay trabajadores que trabajan 14 horas por día y siguen siendo pobres. Eso pasa porque no están organizados para dar pelea por sus derechos. Y ahí la organización sindical sigue siendo fundamental. Aun en trabajos muy precarizados o independientes, sigue existiendo la necesidad de organización colectiva para discutir condiciones, ingresos y derechos.”

LCV: “¿Cómo hacemos para ser proactivos y no solamente resistir?”

Maia Volcovinsky: “Hay que generar ámbitos de encuentro, discusión y construcción de agenda propia. No podemos seguir tercerizando en otros nuestras preocupaciones. Si la política se condujo de espaldas a las organizaciones de la comunidad, entonces tendremos que ser nosotros quienes llevemos el programa. Ya sabemos qué falta, qué está pasando y qué está padeciendo la gente. Ahora hay que construir soluciones. Y creo que el molde que hay que romper es justamente el de hacer política apoyándose solamente en figuras individuales que generan respaldo sentimental coyuntural. No creo en la infalibilidad de una sola persona. Creo en la fortaleza de las organizaciones. Los errores colectivos de las organizaciones populares siempre son menores que los errores individuales.”

LCV: “¿Cómo sigue esto mañana?”

Maia Volcovinsky: “Mañana es importantísimo que todos salgamos a la calle y vayamos a Plaza de Mayo. Va a ser una gran movilización en defensa de la universidad pública, que es uno de los instrumentos más importantes de progreso social. Quieren destruir todo lo bueno que tenemos, todo lo aspiracional. Quieren arrodillarnos y no lo van a lograr. Vamos a salir nuevamente a respaldar la ley de financiamiento universitario y a los legisladores que la defienden. Porque hoy los canales de diálogo entre la política y el pueblo están bastante rotos y la herramienta que nos queda es la calle. Si mañana no estamos en la calle, después a llorar al campito.”

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Ezequiel Gennaro: “Jorge Morresi era poesía, polenta y alegría”

n la antesala de una nueva entrega de los Premios Jorge Morresi, el dirigente gremial Ezequiel Gennaro repasó la historia de una distinción que ya lleva diez años reconociendo a referentes nacionales e internacionales comprometidos con los derechos humanos. En diálogo con La Columna Vertebral, recordó la figura de Jorge Morresi, destacó el valor de la memoria colectiva y detalló quiénes serán homenajeados en esta edición.

LCV: “¿Por qué se les ocurrió en algún momento hacer este premio? Jorge Morresi y bueno, ya hace 10 años. Contame un poco cómo fue creciendo las distintas emisiones.”

Ezequiel Gennaro: “Bueno, la verdad que cuando nos dejó terrenalmente acá Jorge, gran compañero que fue también delegado de interna, al año siguiente, a través de una idea de Adriano Pablo, y sin ningún tipo de dudas le dimos para adelante.

Y hoy estamos celebrando los 10 años, donde pasaron un montón de figuras, premiados, presidentes, actores, familiares, escuelas, gente de la cultura. La verdad que es un recorrido muy lindo. Cada año tiene su particularidad, ¿no? Es algo que todos los años nos deja algo distinto.”

LCV: “Contanos un poquito quién era para ustedes Jorge Morresi.”

Ezequiel Gennaro: “Un gran luchador, un gran compañero, una gran persona que en todo momento es fuerza, lucha y sobre todo alegría. A mí me tocó compartir con él los primeros años en la Legislatura, aprendiendo mucho de él, de su fortaleza.

Era un tipo que además había tomado muy en serio el trabajo en derechos humanos y trabajamos mucho juntos, fundamentalmente con Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. Nos encontró mucho en la calle.

Era la figura que cuando se hacían los 24 de marzo encabezaba la entrada de la famosa bandera de los detenidos desaparecidos. Y en un tiempo medio corto se nos fueron unos cuantos referentes. Ahora me voy a acordar de Hugo Argañaraz, que también cumplía un poco ese rol y se fue hace nada, la semana pasada.

Pero digo, Jorge era esa figura lúdica, porque además no era un señor ceremonioso ni una persona bajón al tratar estos temas, sino que todo en él era poesía, polenta y alegría.”

LCV: “Tal cual como lo describís. Yo me acuerdo y lo tuve muy presente el 24, cuando veíamos en este contexto atravesando una plaza llena de distintas organizaciones, de gente de a pie, que realmente estaba celebrando la democracia, 50 años con todo lo que pasó para recuperarla y 50 años del golpe. En realidad conmemorábamos los 50 años del golpe.”

Ezequiel Gennaro: “Claro, conmemorábamos los 50 años del golpe. La democracia es mucho más joven que eso, porque nos tuvimos que comer los ocho años de la dictadura. Pero esa plaza le estaba diciendo que sí a la democracia y que nunca más a un golpe de Estado.”

LCV: “Sí, la verdad que muy emotivo. Con el sistema también de organización, una plaza toda explotada. Creo que en estos tiempos donde se quieren instalar discursos negacionistas y el mundo mismo está tan cruel en algunos aspectos, una plaza llena fue un momento muy lindo.

Nosotros queremos destacar que los Premios Morresi son nacionales e internacionales, porque por ejemplo se le ha otorgado el Morresi al expresidente de Ecuador Rafael Correa, a los expresidentes y exvice de Bolivia Evo Morales y Álvaro García Linera, al Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, al juez Daniel Rafecas, al Equipo Argentino de Antropología Forense, entre otras figuras muy importantes de este desarrollo que se trata de pensar los derechos humanos.

Siempre es difícil, pero en este contexto pensar los derechos humanos requiere muchísima más energía. ¿A quiénes han decidido distinguir este año?”

Ezequiel Gennaro: “Este año tenemos premios a Pablo Llonto, abogado querellante en juicios de lesa humanidad.

Bueno, al Beto Pianelli, que fue secretario general del subte y delegado, que nos dejó hace poquitos meses, la verdad que muy triste.

También a Alejandro Alagia, fiscal federal, y a Roberto Cipriano García, sociólogo, que siempre nos están acompañando en las luchas por los derechos humanos.

A Teresa Calvo Laborde, a Margarita Cruz, una amiga. Margarita Cruz es sobreviviente del campo de concentración La Escuelita de Tucumán.

Bueno, a Dolores Moyano, y después al colectivo Historias Desobedientes. Siempre premiamos a dos colectivos.

Y también a los trabajadores del Centro de Asistencia a la Víctima.

Y bueno, vamos a tener un premio muy especial. La actividad es abierta al público.”

LCV: “Perfecto. Bueno, allí estaremos para cubrir todo esto. Algunos de los premios que van a entregar me parecen particularmente interesantes, como el de la integrante del Equipo Argentino de Antropología Forense, Silvana Turner, por su trabajo en el centro clandestino La Perla, donde siguen apareciendo cuerpos de compañeros desaparecidos.

Y el colectivo Historias Desobedientes, que tuvimos aquí a una de sus integrantes. Le contamos a la gente, le refrescamos: se trata de hijos e hijas de genocidas que han decidido dar vuelta al menos su historia personal y un poco su historia colectiva juntándose con otras personas que han tenido esa misma experiencia.”

Ezequiel Gennaro: “Sí, que es contar la historia desde otro lado, atravesado desde su sufrimiento. Muy interesante, desde poder entender la historia. La verdad que la dictadura ha dejado víctimas de todos lados y los desobedientes no dejan de ser víctimas cuando se dieron cuenta cómo era la historia de sus padres y cuando decidieron rechazarla.

La verdad que cuando lo charlamos con Adri nos pareció importante.”

LCV: “Adri es Adriana Serquis, le cuento a la gente.”

Ezequiel Gennaro: “Y después otra historia muy particular es la de Teresa Calvo Laborde, porque Teresa es la hija de Adriana Calvo Laborde. Ella fue parida en un auto que llevaba a su madre detenida desaparecida.

Después Adriana logró la libertad, pero fue una cuestión terrible porque toda esa historia del nacimiento de Teresa es muy dura.

Quienes quieran enterarse de este testimonio tienen que entrar en YouTube, buscar el testimonio de Adriana Calvo Laborde y van a ver cómo no escatimaron humillaciones a la hora de tener a esta compañera detenida desaparecida pariendo.”

LCV: “Bueno, ¿querés agregar algo más?”

Ezequiel Gennaro: “No, bueno, nada. Creo que ya pasamos la convocatoria para que acompañen. La verdad que todos los años tienen algo particular. Es un espacio de reflexión y son muy emotivos siempre. Los esperamos el 13 de mayo a las 19 horas.”

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Julián Benítez: «Hay que volver a poner el juego en agenda y defender los juguetes nacionales»

En diálogo con La Columna Vertebral-Historias de Trabajadores, Julián Benítez habló sobre la situación de la industria nacional del juguete frente al avance de las importaciones, la pérdida del poder adquisitivo y la necesidad de volver a poner el juego en el centro de la vida familiar. Además, destacó la importancia de promover juguetes nacionales seguros y accesibles, y defendió el valor pedagógico y emocional del juego frente al exceso de pantallas.

LCV: ¿Qué está pasando con la industria del juguete y las importaciones?

Julián Benítez: “Bueno, estamos enfocados en volver a poner el juego en agenda. Seguramente en las familias, de una u otra manera, el juego sigue estando, pero el problema hoy también es el poder adquisitivo para poder comprar juguetes.”

LCV: El problema es justamente ese: el poder adquisitivo. Pero también estaría bueno contar que hay posibilidades de comprar juguetes sin que sean carísimos y que además hay muy buenos juguetes nacionales que cumplen normas de calidad y seguridad que muchas veces los productos importados no cumplen.

Julián Benítez: “Sí, totalmente. Como venimos viendo en los últimos meses, la situación es difícil, pero también creemos que se necesita recuperar esos momentos lindos en familia y volver a valorar el juego.”

LCV: Tiene que ver también con recuperar esos espacios compartidos. Incentivar los juegos de mesa, por ejemplo, los juegos familiares, sacar a los chicos de las pantallas y volver a un muñeco de trapo, a un camioncito, a otro tipo de experiencias.

Julián Benítez: “Claro. Y no necesariamente tiene que ser el juguete más caro o más mecanizado. Todo lo contrario. En la producción de juguetes está también el desarrollo de capacidades cognitivas y motrices, sobre todo la motricidad fina.”

LCV: El otro día escuchaba a alguien cuestionar que en las escuelas todavía se enseñe a escribir en cursiva porque ‘ya existe la computadora’. Y en realidad la escritura manual desarrolla partes del cerebro que no se activan solamente apretando botones. Con los juegos pasa algo parecido.

Julián Benítez: “Tal cual. Por eso esta campaña también apunta a los padres y a las familias. No planteamos que sea una cosa o la otra. Las dos pueden convivir perfectamente.”

LCV: A mí me preocupa especialmente el descuido en la calidad de muchos juguetes importados frente a los juguetes argentinos. ¿En qué consiste concretamente esta campaña? ¿Van a hacer actividades especiales?

Julián Benítez: “La idea es hacer actividades públicas. Por ejemplo, imaginamos llenar la calle Corrientes con mesas de juegos, juguetes, tizas, pizarrones y crayones. Como existe la Noche de los Libros, estaría buenísimo sacar el juego a la calle y hacer jugar a la gente.”

LCV: Sería fantástico. Aunque ojo con las autoridades, porque jugando y jugando por ahí te vacían los bolsillos… eso corre por mi cuenta, aclaro.

Julián Benítez: “(Risas)”

LCV: ¿Qué recomendación les dejás entonces a las familias? ¿Qué tipo de juegos o consumos accesibles ves hoy?

Julián Benítez: “Hay muchas opciones. Se puede volver a juegos simples, juegos de barrio, juegos hechos en casa también. Lo importante es recuperar el espacio compartido.”

LCV: ¿Dónde puede encontrar información la gente?

Julián Benítez: “En Instagram, en @jugueteargentino.”

El cierre de la entrevista dejó una definición que sintetiza el espíritu de la campaña:

Argentinos a jugar y no a la timba. Nosotros a jugar juegos de mesa, jugar con muñecos y volver un poco a ese tiempo que muchas generaciones disfrutamos: más cerca del juego en la vereda y más lejos de las pantallas.”

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