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Crónica de coronas, virus y autoritarismo, por Alvaro Hilario desde Bilbao, País Vasco
Lunes, 23 de marzo. Portugalete, localidad obrera de pasado burgués situada en la desembocadura de la ría de Bilbao, capital económica vasca y sita 8 kilómetros aguas arriba.
El sol primaveral acaricia las fachadas desnudas, las calles vacías. Aprovecho la salida a la panadería para, en una carrera, subir hasta la parte más alta del barrio y, desde allí, ver el mar. Los acantilados blancos, metálicos, más solitarios que nunca, se recortan contra las inmóviles grúas del puerto. Nada perturba el azul de la hoy calmada lámina de agua.
Enciendo un pucho. Acá y allá, unas pocas personas, algunas con barbijo, acarrean bolsas con viandas o van al quiosco a por tabaco. De la cama al living. De casa al trabajo.
El mío es un barrio de laburantes. Un barrio acostumbrado a las estrecheces tanto como al festejo y a la calle. Como el resto del país, todo permanece aparcado hasta mejor ocasión. De hecho, las medidas de aislamiento, que comenzaron a aplicarse con la máxima rigidez el pasado domingo, 15 de marzo, se extienden dos semanas más allá de lo inicialmente previsto.
Y el barrio, acostumbrado a las estrecheces, con un carácter reservado, a veces vasco, a veces gallego, continúa resignado con su vida tras esas desnudas fachadas. A veces, pocas, en los balcones. Dichosos balcones.
Desde que la pandemia del corona virus provocara la imposición de las primeras medidas de aislamiento, reforzadas a los dos días (17 de marzo) con la declaración del Estado de Alarma –régimen de excepción de carácter militar- todos los medios de comunicación han actuado de la misma forma: en primer lugar, sobreinformación respecto al covid 19 (entrevistas, tertulias, opinadores, ruedas de prensa oficiales), relegando todo tema ajeno a la emergencia médica, especialmente los más polémicos; por otro lado, todo un despliegue de reportajes costumbristas destinados a provocar una reacción determinada de la ciudadanía, presentando la situación como la de una nación unida y feliz en la desgracia, plena de recursos y ocurrencias para hacer frente a la desgracia; una nación liderada por su rey, sus políticos y protegida por sus fuerzas armadas.
El plato fuerte de esta corriente inducida son los balcones, dichosos balcones, a las ocho de la tarde: el aplauso al personal sanitario.
Comportamiento colectivo –solidario, para unos; producto del miedo, para otras- importado de Italia, anunciado, voceado, inducido por el Estado y los medios que, sin rubor alguno, lo presentan como “espontáneo”.
Es la guinda de la torta: la fiesta balconera, dichosa fiesta, que rubrica la acrítica aceptación de unas medidas de aislamiento que coartan gravemente los derechos civiles, recentralizan el poder del Estado y colocan a las fuerzas armadas españolas a la cabeza del armado.
Unas medidas de urgencia diseñadas por el capital y sus gestores que, sin ningún género de dudas, nos llevarán a la socialización de las pérdidas empresariales (como ya sucedió con el salvataje de la banca, cifrado en 60.000 millones de euros).
Confinamiento, autoritarismo y capital
Lo más destacable de la situación es el inmediato acatamiento de modo acrítico por parte de la población de las medidas de aislamiento, del confinamiento, aún a pesar de que las razones científicas no sean comprendidas y de que no haya unanimidad en la comunidad científica. Medidas de aislamiento físico que se imponen de modo universal obviando las diferencias entre una ciudad de 4 millones de habitantes y localidades de 300 vecinos. Medidas de aislamiento que, sin embargo, desaparecen a la hora de trabajar: ni en call centers ni en fábricas se respeta el metro de diferencia entre personas; menos aún en los subtes que, para colmo, vieron reducidas sus frecuencias (como todo el transporte colectivo) el primer lunes de restricciones, aumentando así las aglomeraciones.
Después de 10 días de encierro, no se ha parado la producción en los sectores no esenciales (alimentación y sanidad, en especial) tal como están pidiendo los sindicatos en su totalidad.
La patronal vasca, CEBEK, por boca de su presidente, Iñaki Garcinuño, ha señalado esta mañana que el País Vasco no se puede permitir “un cierre global” de la actividad económica e industrial como consecuencia de la crisis del coronavirus porque la pérdida puede ser “extraordinaria e incluso irreparable”, ya que “muchas empresas no volverán a abrir”. Lo «conveniente y responsable», ha añadido el empresario vasco, es ir a trabajar para tratar de mantener una “mínima” actividad económica que haga que “la cadena no se rompa” para que, “el día después”, las empresas sigan existiendo y “no sean un cadáver”.
Mientras tanto, las empresas, pensando en sus beneficios, obvio, ya se han lanzado a una frenética escalada de despidos que están tomando la figura de expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE).
El Expediente Temporal de Regulación de Empleo es una autorización temporal para una empresa mediante la cual puede suspender uno o varios contratos de trabajo durante un tiempo determinado. Es decir, para que prescinda durante un periodo de tiempo de sus empleados quedando exenta de pagarles. Así, las personas afectadas por un ERTE continúan vinculadas a la empresa pero, con carácter general, no cobran, no generan derecho a pagas extra ni vacaciones durante el tiempo que permanecen fuera de su puesto de trabajo. Además, para hacer esta figura más atractiva para los empresarios, el Gobierno bonificará la cuota empresarial a la Seguridad Social de los trabajadores afectados por el ERTE, de modo que limitará al máximo el coste de sus sueldos.
El caso de Inditex, la multinacional del rubro textil propiedad de Amancio Ortega, el tercer hombre más rico del mundo, es paradigmático en cuanto a la aplicación de ERTEs y la socialización de las pérdidas. Inditex tiene previsto aplicar este tipo de despido a una plantilla, la española, que oscila entre los 34.000 y 37.000 trabajadores, a partir del 15 de abril. No vamos a hablar del medio millón de laburantes que trabajan para Inditex en Bangla Desh por un sueldo de 83 euros mensuales.
Mediante este ERTE, Inditex, la multinacional que cobija a las tiendas de ropa Zara, se ahorraría unos 45 millones de euros en sueldos y aportes por cada mes de parón en la actividad; sueldos y aportes que correrán por parte del Estado, de la ciudadanía.
Mientras tanto, el magnate español, que con su multinacional textil tuvo 3.444 millones de euros en 2018, juega a la filantropía y dona 300.000 barbijos fabricados en China a la sanidad española. Una bagatela, claro.
Más dinero estará gastando en la campaña, espontánea, para que se le conceda el Premio princesa de Asturias a la concordia y que a fecha de hoy ha recibido el apoyo online de 100.000 personas.
¿En qué piensan esas 100.000 almas de cántaro? ¿No aprendieron matemáticas?
Solo los portales web independientes y las redes sociales se hacen eco del malestar que depredadores como Ortega causan en amplios sectores de la población, en esos sectores que ya apagaron la TV.
La preocupación por la situación económica, por la que nos viene, es disimulada por los grandes medios radicados en Madrid que, como decíamos, imponen esa imagen de patria unida e interclasista contra la adversidad.
Balcones, costumbrismo y patria
En este armado tiene gran importancia el hecho colectivo por antonomasia, el aplauso que a las 20.00 horas la ciudadanía tributa al sector sanitario, el más castigado por la enfermedad ya que el 12% del total de los afectados, 3.475 personas, son profesionales del sector. El aplauso, iniciativa nacida en Italia y cuya imitación se ha difundido sin descanso por los mismos medios que osan calificarla de “espontánea”, se está utilizando en los últimos días para que la ciudadanía honre a las fuerzas de seguridad, a la policía: los diferentes cuerpos policiales arriman el ascua a su sardina y con la escusa de ir a apoyar a los sanitarios se colocan con sus vehículos en el centro de la escena, de las cámaras y de los focos. Ahora, la población extiende su reconocimiento a quienes detentan el monopolio de la violencia.
El Estado de Alarma cuenta con un tendal de medidas represivas para quienes incurran en contravenciones, medidas represivas que se están aplicando de forma extensiva y de modo arbitrario, primando los barrios carenciados. No hay cuerpo policial que no esté incurriendo en excesos durante estos días. Será difícil que cambien su actitud si un día esto termina. Multas y detenciones superan los millares en toda la geografía peninsular. Poca broma. ¡Ar!
Además, desde el 17 de marzo el ejército español se está desplegando por las calles con la justificación de la emergencia y cobijados por la Alarma. El País Vasco ha sido la última comunidad autónoma donde han tomado posiciones … Vemos atónitos improvisados desfiles, proclamas de guerra, el himno español atronando desde los vehículos militares, desde los tanques. Combatir un virus a cañonazos es una idea muy española.
Un twitter de 21 de marzo, firmado por Jainko barik (sin dios), resume lo que muchos pensamos de esta intolerable presencia de los milicos en nuestras calles:
“Es curioso como cada vez que quieren enaltecer a los militares nos los presentan realizando actividades que no son propias de militares, sino de bomberos, limpiadores, personal humanitario o de rescate. Y lo más curioso es que parece que funciona”.
Los recelos de las autoridades catalanas y vascas ante el despliegue militar se han combatido desde Madrid con el habitual menosprecio y subrayando el tremendo trabajo que la unidad militar de emergencia realiza. Cataluña y País Vasco, por supuesto, no entienden lo primordial que es la “unidad nacional” en la lucha contra el covid 19. Ya decimos que el Estado está planteando el asunto como una lucha patriótica en la que, obvio, incluyen a toda esa periferia que no se siente española. Recordar que el Estado de Alarma centraliza todo el poder en Madrid dejando en suspenso las competencias que las comunidades autónomas tienen. Madrid está dando una vuelta de tuerca a la recentralización del Estado, se mire como se mire.
La rueda de prensa del Comité de Dirección del Coronavirus, hoy también, es dirigida por militares. Miguel Villarroya, Jefe del Estado Mayor de la Defensa, anuncia que la guardia real también se incorpora a las tareas. Una muestra de que el rey de España “es el primer soldado”. Sí, estamos en 2020.
El Ministerio de Defensa cuenta con un presupuesto (2019) de 8.537 millones de euros. El Ministerio de Sanidad, 4.253 millones de euros. Señalar que en el presupuesto de Defensa no entran las partidas destinadas a los cuerpos policiales ni a la industria armamentística.
El Ejército español nunca tuvo más papel que reprimir a su población y, por otra parte, no fue depurado tras la dictadura del genocida general Franco (1939-1975). Si los presupuestos del Reino de España se diseñaran pensando en las necesidades de la gente y no del capital, hoy en día contaríamos con el número de profesionales suficiente para hacer innecesaria la inútil presencia militar que, reiteramos, no tiene otro objetivo que reforzar la idea de unidad española y lavar la cara de las fuerzas armadas. Y parece que funciona.
A pesar de todo, solo el diputado Gabriel Rufián (Esquerra Republicana de Catalunya) ha pedido reducir el presupuesto militar para que sea dedicado a fines sanitarios y sociales.
Sanidad, borbones y cacerolas
A fecha de hoy, aún 23 de marzo, en el Estado español hay 33.105 casos diagnosticados y 2.192 defunciones registradas. De estos, 10.575 contagios y 1.263 muertes se dan en la Comunidad de Madrid, gobernada por el Partido Popular (PP), fuerza heredera del franquismo, desde 1995. Madrid ha sido durante todos estos años laboratorio predilecto del neoliberalismo español que, entre otros dislates, ha arrasado la sanidad pública, sanidad colapsada en estos días, sanidad reforzada -¡Cómo no!- por los esfuerzos de los militares. El circulo vicioso del capital.
El PP ha privatizado la sanidad pública madrileña. El PP ha saqueado la sanidad pública madrileña, como también lo hizo con la valenciana, por ejemplo. Todo en un contexto de recortes en todo tipo de gasto social efectuados por todas las instituciones a raíz de la crisis de 2008.
Desde 2009, Madrid ha perdido 53.000 sanitarios. Un año después, comenzó la privatización del sector sanitario: Madrid tiene 33 hospitales públicos y 50 privados. De los 33 públicos, 5 tienen gestión privada, haciendo que sus tratamientos sean hasta seis veces más caros para el erario público.
Es más, el PP, envuelto en infinidad de casos de corrupción, llegó a desviar 3 millones de euros destinados a la sanidad madrileña a financiar el partido.
El PP, en estos días, crítica al Gobierno y le reprocha la falta de medios de una sanidad que ellos hicieron bosta. Dichosos balcones.
La semana pasada, Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid entre 2003 y 2012, una de las personas que más ha hecho por privatizar el sector público, fue ingresada junto a su marido, ambos aquejados de covid 19, en un hospital público. Los dos juntitos en la misma pieza medicalizada.
Ni Esperanza ni Amancio son capaces de romper la felicidad de los balcones. Esta solo se quebró el 18 de marzo con motivo del discurso televisado del rey Felipe VI.
Desaparecido durante toda la crisis, hace 5 días, Felipe de Borbón hizo una alocución a la nación, todo esto después de haber hecho pública, pocos días antes, su renuncia a la herencia que le correspondería por parte paterna, por parte del rey emérito, Juan Carlos de Borbón. También le retiraba la asignación; esta, sin gastos de vivienda, transporte y demás, suma casi 200.000 euros anuales… A cargo de los presupuestos del Estado. La renuncia, una medida de cara a la galería en un intento de salvar su figura abjurando de su padre, viene después de conocerse una más de las trapacerías del anterior rey: el pago de 65 millones de euros a una amante, plata proveniente del cobro de mordidas en Arabia Saudí.
Los negocios de Juan Carlos de Borbón, turbios, con cuentas multimillonarias suizas, están tapados por la inviolabilidad de la que goza por haber sido jefe del estado, pero parte de la opinión pública no aguanta más abusos de la Monarquía. Parece que ni su misma presencia.
Así, el discurso de Felipe de Borbón fue acompañado de una tremenda cacerolada, hecho este que no pareció simpático y espontáneo a los grandes medios. Pero todos pudimos oírlo.
Con tanto tiempo e información, quien no se quiere enterar es porque no le da la gana. Así, se perfilan los dos grupos de siempre: uno de buenos ciudadanos, dispuestos a participar en la impostura patriótico festiva e interclasista, y otro que ve preocupado la deriva autoritaria del Estado, deriva acompañada de la sombra de la miseria y la exclusión.
Si la arbitrariedad de las fuerzas policiales a la hora de aplicar contravenciones y la presencia de tanques en las calles no fueran suficientes, no son pocas las individualidades de balcón que, animadas por el cotarro represivo, se dedican a increpar a quienes circulan por las veredas, ajenos a si esas personas laburan en la sanidad o van a atender familiares de avanzada edad (como es mi caso). El buchoneo colectivo y promocionado por los medios. El enano fascista que todos llevamos dentro.
Terminaremos con otro meme, con otro twitter: “De la droga se sale. De jalear desde el balcón a la policía para que multe y detenga a personas que van solas por la calle tengo mis dudas”.
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Marcha Federal Universitaria: cronograma de concentraciones y puntos de encuentro
La movilización se organizó de manera escalonada para confluir en el histórico paseo frente a la Casa de Gobierno:
13:00: La comunidad de Ciencias Exactas (UBA) se reunirá en la intersección de Avenida Callao y Bartolomé Mitre.
14:00: La Facultad de Medicina será el epicentro con la convocatoria de ADUBA en Plaza Houssay. A la misma hora, la Universidad Nacional de las Artes (UNA) se agrupará en Avenida de Mayo y Salta.
14:30: La comunidad de la UTN se concentrará en su sede de la calle Medrano.
15:00: Las centrales obreras y gremios docentes (CGT, CONADU y FEDUN) ocuparán Diagonal Sur y Bolívar, así como las intersecciones de Avenida de Mayo con Tacuarí y Piedras.
17:00: Cierre y acto central en Plaza de Mayo.
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Julieta Boedo: “Están probando cómo funciona el INTA al mínimo para terminar de vaciarlo”
En la previa de una nueva movilización en defensa de la universidad pública y de los organismos estatales, Julieta Boedo, trabajadora del INTA y referente sindical, dialogó con La Columna Vertebral sobre el proceso de vaciamiento que atraviesa el organismo. En la entrevista explicó el rol estratégico que cumple el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria en el desarrollo científico, tecnológico y productivo del país, denunció el hostigamiento contra los trabajadores y advirtió sobre las consecuencias sociales de desmantelar el sistema público de ciencia y técnica.
LCV: Vamos a contarle porque siempre viste que hay algún descolgado por ahí o gente joven y muy nueva que no sabe qué es el INTA. Vamos a empezar por contar qué es el INTA.
Julieta Boedo: “Bueno, el INTA es un organismo nacional que aporta al desarrollo del conocimiento y al desarrollo agropecuario. Lo que hace también es desarrollar tecnología, maquinaria, vacunas, investigaciones que incluso llegan al exterior. Es muy amplio lo que hace el INTA, pero fundamentalmente acompaña al pequeño, mediano y gran productor en la producción, la comercialización y la distribución. Para bajarlo a tierra: si un productor tiene un virus en una lechuga o una bacteria en un tomate, el INTA está en el territorio para ayudar a resolver esos problemas y evitar que el productor vaya a pérdida. Así también se desarrolló la vacuna contra la fiebre aftosa o tecnologías como las silobolsas para conservar cereal. El aporte del INTA es enorme e infinito.”
LCV: El plan de desmantelamiento del que hablabas, ¿es el mismo que arrancaron desde el inicio del gobierno?
Julieta Boedo: “Sí, es el mismo plan, pero recrudecido. Durante 2024 resistimos una enorme cantidad de ataques que tuvieron que ver con el personal: amenazas de disponibilidad, quita de tareas, ingresos de jefes puestos por la gestión libertaria y distintos tipos de maltrato. Porque quitarle tareas a un trabajador también es una forma de destrato y disciplinamiento.”
LCV: Para completar el panorama de lo que es el INTA, como el INTI y otros institutos nacionales, quiero saber el grado de profesionalismo que hay adentro. ¿Quiénes trabajan ahí?
Julieta Boedo: “Lo importante es decir que todos los cargos históricos del INTA son por concurso. Eso es central. Son profesionales de carrera: ingenieros agrónomos, técnicos, investigadores, trabajadores de laboratorio, pero también administrativos, gente de sistemas, de comunicación. El trabajador de la ciencia somos todos y todas. Nadie se entiende sin el otro. Cuando atacan áreas administrativas diciendo que se pueden fusionar o que una persona puede hacer el trabajo de otra, desconocen cómo funciona la ciencia. Todas las áreas son necesarias para que la investigación y el desarrollo puedan llevarse adelante y también para divulgar ese conocimiento.”
LCV: Te lo pregunto porque hay un sentido común perverso instalado respecto de los organismos estatales, donde pareciera que cualquiera entra al Estado y no hace nada. Y lo que quiero destacar, sobre todo en la previa de la marcha universitaria, es la cantidad de formación y de inversión que hay detrás de cada trabajador.
Julieta Boedo: “Exactamente. Hay años de formación, becas, investigaciones y evaluaciones permanentes. Nosotros pasamos evaluaciones de desempeño anuales y los becarios tienen que rendir cuentas constantemente sobre aquello que investigan porque el Estado invierte recursos en ellos. Acá nadie viene a ‘no hacer nada’. Hay vocación y muchísimo compromiso. Incluso los becarios muchas veces no tienen los mismos derechos laborales que un trabajador de planta, pero sostienen tareas fundamentales. Y hoy, con este contexto, muchos terminan yéndose del país. Toda esa inversión estatal en formación se pierde.”
LCV: Además hay una idea muy fuerte de servicio público detrás de eso.
Julieta Boedo: “Totalmente. Nosotros amamos ser trabajadores del Estado porque entendemos que es una forma de devolverle a la sociedad lo que invirtió en nosotros. Ser trabajador estatal es un servicio. Y por eso cuando hoy atacan al Estado, en realidad van por los derechos de la comunidad. Despedir a un trabajador del Estado es quitar derechos. Si cerrás una oficina de ANSES o de acceso a la justicia, le quitás derechos a la gente. Lo mismo pasa con el INTA.”
LCV: Bajémoslo a algo cotidiano. Cuando yo voy a la verdulería y compro una bolsa de verduras, ¿dónde está ahí el trabajo del INTA?
Julieta Boedo: “Está en casi todo lo que consumimos. Las verduras y frutas que llegan a nuestras casas provienen del cinturón periurbano y de la agricultura familiar. El 80% de los alimentos que consumimos en Argentina vienen de ahí. El INTA acompaña a esos productores en sus procesos de producción y comercialización. Lo democrático que tiene el Estado es que cualquier productor, grande o chico, puede acercarse al INTA y recibir asistencia. En cualquier rincón del país hay presencia del INTA. Y justamente lo que están intentando eliminar son las agencias de extensión rural, que son las que acercan el organismo a cada territorio.”
LCV: O sea que descentralizar significa acercar derechos y servicios a la población.
Julieta Boedo: “Exactamente. El espíritu del INTA siempre fue llegar a cada rincón del país para que un productor no tenga que recorrer cientos de kilómetros para recibir asistencia. Tiene que ver con una mirada soberana del territorio y del desarrollo. Te doy un ejemplo: en Tierra del Fuego, por las condiciones climáticas, históricamente era muy difícil producir hojas verdes. El INTA desarrolló módulos hidropónicos que permiten producir verduras frescas en un clima hostil. Eso cambia la alimentación de la población y mejora la calidad de vida. También evita que las familias tengan que migrar hacia las grandes ciudades. Esa es la mirada de soberanía científica y territorial que defendemos.”
LCV: ¿Qué pasa hoy con los retiros voluntarios y las amenazas de despidos?
Julieta Boedo: “Son estrategias permanentes de vaciamiento. Trabajar hoy en el Estado es vivir bajo amenaza constante. Ganamos un mes más, un día más, un segundo más. Es un desgaste enorme para la salud mental de los trabajadores y también de sus familias. Hay una estrategia de ahogo para que la gente se vaya sola. Además empezó todo con intentos de entregar patrimonio y edificios. Hemos visto situaciones absurdas, funcionarios midiendo oficinas mientras nosotros trabajábamos. Parece un sketch, pero es real.”
LCV: Y sin embargo siguen resistiendo.
Julieta Boedo: “Sí, porque no van a poder con nosotros. Todo esto que es de nuestro pueblo va a volver a nuestro pueblo. Cada uno de nosotros va a hacer algo para defenderlo. Mañana estaremos en la calle, con nuestros carteles del INTA, defendiendo no solo nuestros puestos de trabajo, sino también el derecho de la comunidad a la ciencia, al desarrollo y a la soberanía.”
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Daniel Ricci: “La Marcha Federal Universitaria va a expresar el rechazo de toda la sociedad al ajuste”
En diálogo con La Columna Vertebral-Historias de Trabajadores, Daniel Ricci analizó la convocatoria a la Marcha Federal Universitaria en defensa de la universidad pública y la democracia. El dirigente advirtió sobre el deterioro salarial, el cierre de empresas y el impacto del ajuste sobre el sistema universitario, al tiempo que llamó a construir una unidad amplia para enfrentar las políticas del gobierno nacional.
LCV: ¿Cómo están los preparativos para mañana?
Daniel Ricci: Bueno, yo creo que mañana va a ser otra nueva jornada en defensa de la universidad pública y de la democracia. Como bien vos lo decías, a las 17 horas es la convocatoria en Plaza de Mayo y creo que más allá de los universitarios también va a vincular a todos los sectores sociales que hoy ven deteriorados sus salarios, sus jubilaciones, su pérdida de derechos laborales. Creo que van a estar todos expresándose en rechazo también a las políticas económicas de este gobierno.
LCV: Me pareció muy interesante lo que estaba haciendo hoy la Facultad de Odontología, dando clases públicas y mostrando además el trabajo que realiza. ¿Esto se está haciendo en otras universidades también?
Daniel Ricci: Sí, hoy en las 60 universidades del país, a lo ancho y a lo largo de la patria, se están haciendo clases públicas y actividades de visibilización. Tengamos en cuenta que el sistema universitario está en todas las provincias de nuestro país y también las marchas, al igual que las clases públicas, se van a hacer en todas las plazas del país. Por eso esperamos una gran convocatoria. Siempre decimos que la universidad es demasiado importante para ser solo de los universitarios. Es un patrimonio de todos los argentinos, dado que es la principal herramienta de ascenso social, tanto individual como colectivo. Hoy se están expresando todos los sectores de la sociedad, los sectores del trabajo, las pequeñas y medianas empresas, todos los sectores perjudicados por este gobierno en defensa de la universidad pública.
LCV: También está el problema del costo del transporte y las dificultades que tienen muchos trabajadores y estudiantes para llegar a estudiar.
Daniel Ricci: Sí, mirá lo que vos decís. Se ve todos los días: hay cierre de empresas, hay una destrucción absoluta del modelo industrial productivo que lleva muchos años en nuestro país. Este gobierno está en dos años destruyendo todo. Es un gobierno que no vino a destruir el Estado, vino a destruir a los argentinos. Y bueno, con este RIGI que dicen, van a un modelo extractivista donde haya cuatro o cinco empresarios que nada más vayan a extraer las riquezas del país, como el petróleo, los minerales o la soja. Y obviamente para eso no hace falta universidad pública, no hace falta industria ni empresas. Eso significa condenar a más del 90% de los argentinos a la pobreza.
LCV: Tampoco son actividades que generen una gran cantidad de puestos de trabajo.
Daniel Ricci: Sí, y además con el RIGI buscan que toda la maquinaria sea importada, con lo cual el país no va a producir absolutamente nada y unas pocas personas van a trabajar de eso. Pero obviamente eso no da empleo. Hay una destrucción todos los meses del empleo. Todos los días hay destrucción de empresas y vemos que cada día que pasa los argentinos estamos un poquito peor. Acá no va a haber ningún tipo de rebote. Van a ser cuatro o cinco empresarios que se van a volver multimillonarios y se van a llevar toda la plata al exterior, mientras se condena a trabajar 12 horas por día, sin derechos, a los que puedan trabajar, y una gran cantidad de argentinos que van perdiendo su empleo.
LCV: ¿Cómo será la convocatoria en Capital Federal?
Daniel Ricci: Es una Marcha Federal en defensa de la universidad y la democracia. Va a haber movilizaciones en todas las plazas y universidades públicas del país. Acá en Capital Federal la convocatoria central será a las 17 horas en Plaza de Mayo. Los sindicatos vamos a concentrar a las 15 horas en Piedras y Avenida de Mayo para marchar hacia la plaza. Los estudiantes también vienen con nosotros y muchas universidades del conurbano se van a concentrar previamente en sus respectivas sedes.
LCV: ¿Habrá escenario y lectura de un documento?
Daniel Ricci: Sí, vamos a hablar los secretarios generales de los gremios, también van a hablar dos rectores y el movimiento estudiantil va a leer un documento que estamos terminando de consensuar.
LCV: Se había hablado de algunas diferencias en torno al documento.
Daniel Ricci: No, el documento ya está casi 100% consensuado. Faltan algunos números exactos vinculados a la pérdida salarial y detalles menores, pero ya hay un consenso general. Es un documento en defensa de la universidad, de la democracia y que resalta la importancia que tiene la universidad pública argentina en un modelo de país con inclusión y justicia social.
LCV: ¿Va a haber una cabecera con rectores, estudiantes y gremios?
Daniel Ricci: Sí, exactamente. Va a ser la misma metodología que hemos tenido en todas las marchas: unidad del sistema universitario. Más allá de las diferencias, hoy está todo junto el sistema universitario y me parece importante también que la política tome un rumbo de unidad entre quienes somos opositores a este gobierno. Hay que terminar con esta pesadilla.
LCV: Planteabas que ya no es solamente una discusión ideológica.
Daniel Ricci: Claro. Este gobierno no solo está destruyendo las universidades públicas. Está destruyendo el trabajo, las pequeñas y medianas empresas, está generando un endeudamiento feroz y también destruyendo la política. Se han convertido en una casta truchísima, de muy baja estofa, angurrienta por el dinero. Yo creo que hay una propuesta neofascista que se instaló a nivel mundial, con figuras como Donald Trump, Jair Bolsonaro, Viktor Orbán o Javier Milei, y que por suerte en muchos casos está empezando a fracasar. Son una especie de semipayasos que dicen barbaridades mientras trabajan solamente para sectores muy concentrados de poder.
LCV: Pero también da la impresión de que están llevando adelante exactamente el proyecto que prometieron.
Daniel Ricci: Sí, evidentemente vinieron a destruir prácticamente todo. Un modelo extractivista que beneficia a dos o tres sectores mínimos y condena a la pobreza y la exclusión social a la gran mayoría de los argentinos. Por eso hay que construir un frente amplio para sacarlos y que no vuelvan nunca más.
LCV: También hubo un retroceso en términos de cultura política.
Daniel Ricci: Sí, hubo un retroceso muy fuerte. Nosotros siempre fuimos un pueblo muy politizado, con mucha capacidad para leer el texto y el subtexto político. Y hoy hay una pérdida de esa capacidad de comprensión. Por eso también es importante dar estas discusiones y reconstruir conciencia colectiva.
