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Reflexiones para un mundo post coronavirus, por Maristella Svampa, en Nueva Sociedad
Buenos Aires, día 16 del aislamiento obligatorio y preventivo
Pandemias hubo muchas en la historia, comenzando por la peste negra en la Edad Media y pasando por las enfermedades que vinieron de Europa y arrasaron con la población autóctona en América en tiempos de la conquista. Se estima que entre la gripe, el sarampión y el tifus murieron entre 30 y 90 millones de personas. Más recientemente, todos evocan la gripe española (1918-1019), la gripe asiática (1957), la gripe de Hong Kong (1968), el VIH / sida (desde la década de 1980), la gripe porcina AH1N1 (2009), el SARS (2002), el ébola (2014), el MERS (coronavirus 2015) y ahora el Covid-19.
Sin embargo, nunca vivimos en estado de cuarentena global, nunca pensamos que sería tan veloz la instalación de un Estado de excepción transitorio, un Leviatán sanitario, por la vía de los Estados nacionales. En la actualidad, casi un tercio de la humanidad se halla en situación de confinamiento obligatorio. Por un lado, se cierran fronteras externas, se instalan controles internos, se expande el paradigma de la seguridad y el control, se exige el aislamiento y el distanciamiento social. Por otro lado, aquellos que hasta ayer defendían políticas de reducción del Estado hoy rearman su discurso en torno de la necesaria intervención estatal, se maldicen los programas de austeridad quegolpearon de lleno la salud pública, incluso en los países del Norte global…
Resulta difícil pensar que el mundo anterior a este año de la gran pandemia fuera un mundo «sólido», en términos de sistema económico y social. El coronavirus nos arroja al gran ruedo en el cual importan sobre todo los grandes debates societales: cómo pensar la sociedad de aquí en más, cómo salir de la crisis, qué Estado necesitamos para ello; en fin, por si fuera poco, se trata de pensar el futuro civilizatorio al borde del colapso sistémico.
Quisiera en este artículo contribuir a estos grandes debates, con una reflexión que propone avanzar de modo precario en algunas lecciones que nos ofrece la gran pandemia y bosquejar alguna hipótesis acerca del escenario futuro posible.
La vuelta del Estado y sus ambivalencias: el Leviatán sanitario y sus dos caras
Reformulando la idea de Leviatán climático de Geoff Mann y Joel Wainwright, podemos decir que estamos hoy ante la emergencia de un Leviatán sanitario transitorio, que tiene dos rostros. Por un lado, parece haber un retorno del Estado social. Así, las medidas que se están aplicando en el mundo implican una intervención decidida del Estado, lo cual incluye desde gobiernos con Estados fuertes –Alemania y Francia– hasta gobiernos con una marcada vocación liberal, como Estados Unidos. Por ejemplo, Angela Merkel anunció un paquete de medidas sanitarias y económicas por 156.000 millones de euros, parte del cual va como fondo de rescate para autónomos sin empleados y empresas de hasta diez trabajadores; en España, las medidas movilizarán hasta 200.000 millones de euros, 20% del PIB; en Francia, Emmanuel Macron anunció ayudas por valor de 45.000 millones de euros y garantías de préstamos por 300.000 millones. La situación es de tal gravedad, ante la pérdida de empleo y los millones de desocupados que esta crisis generará, que incluso los economistas más liberales están pensando en un segundo New Deal en el marco de esta gran crisis sistémica. A mediano y largo plazo, la pregunta siempre es a qué sectores beneficiarán estas políticas. Por ejemplo, Donald Trump ya dio una señal muy clara; la llamada Ley de Ayuda, Alivio y Seguridad Económica contra el Coronavirus (CARES, por sus siglas en inglés) es un paquete de estímulos de dos billones de dólares para, entre otros objetivos, rescatar sectores sensibles de la economía, entre los cuales está la industria del fracking, una de las actividades más contaminantes y más subsidiadas por el Estado.
Por otro lado, el Leviatán sanitario viene acompañado del Estado de excepción. Mucho se escribió sobre esto y no abundaremos. Basta decir que los mayores controles sociales se hacen visibles en diferentes países bajo la forma de violación de los derechos, de militarización de territorios, de represión de los sectores más vulnerables. En realidad, en los países del Sur, antes que una sociedad de vigilancia digital al estilo asiático, lo que encontramos es la expansión de un modelo de vigilancia menos sofisticado, llevado a cabo por las diferentes fuerzas de seguridad, que puede golpear aún más a los sectores más vulnerables, en nombre de la guerra contra el coronavirus.
Una pregunta resuena todo el tiempo: ¿hasta dónde los Estados tienen las espaldas anchas para proseguir en clave de recuperación social? Esto es algo que veremos en los próximos tiempos y a este devenir no serán ajenas las luchas sociales, esto es, los movimientos desde abajo, pero también las presiones que ejercerán desde arriba los sectores económicos más concentrados. Por otro lado, es claro que los Estados periféricos tienen muchos menos recursos, ni que hablar Argentina, a raíz de la situación de cuasi default y de desastre social en que la ha dejado el último gobierno de Mauricio Macri. Ningún país se salvará por sí solo, por más medidas de carácter progresista que implemente. Todo parece indicar que la solución es global y requiere de una reformulación radical de las relaciones Norte-Sur, en el marco de un multilateralismo democrático, que apunte a la creación de Estados nacionales en los cuales lo social, lo ambiental y lo económico aparezcan interconectados y en el centro de la agenda.
Las crisis como aprendizajes para no caer en falsas soluciones
La pandemia pone de manifiesto el alcance de las desigualdades sociales y la enorme tendencia a la concentración de la riqueza que existe en el planeta. Esto no constituye una novedad, pero sí nos lleva a reflexionar sobre las salidas que han tenido otras crisis globales. En esa línea, la crisis global que aparece como el antecedente más reciente, aun si tuvo características diferentes, es la de 2008. Causada por la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos, la crisis fue de orden financiero y se trasladó a otras partes del mundo para convertirse en una convulsión económica de proporciones globales. También persiste como el peor recuerdo en cuanto a la resolución de una crisis, cuyas consecuencias todavía estamos viviendo. Salvo excepciones, los gobiernos organizaron salvatajes de grandes corporaciones financieras, incluyendo a los ejecutivos de estas, que emergieron al final de la crisis más ricos que nunca.
Así, en términos sociales y a escala mundial, la reconfiguración fue regresiva. Suele decirse que la economía volvió a recuperarse, pero el 1% de los más ricos pegó un salto y la brecha de la desigualdad creció. Recordemos el surgimiento del movimiento Occupy Wall Street, en 2011, cuyo lema era «Somos el 99%». Millones de personas perdieron sus casas en el mundo y quedaron sobreendeudados y sin empleo, la desigualdad se profundizó, los planes de ajuste y la desinversión en salud y educación se expandieron por numerosos países, algo que ilustra de manera dramática un país como Grecia, pero que se extiende a países como Italia, España e incluso Francia. En vísperas del Foro de Davos, en enero de 2020, un informe de Oxfam consignaba que de solo «2.153 milmillonarios que hay en el mundo poseen más riqueza que 4.600 millones de personas (60% de la población mundial)». En términos políticos globales, produjo enormes movimientos tectónicos, ilustrados por la emergencia de nuevos partidos y liderazgos autoritarios en todo el mundo: una derecha reaccionaria y autoritaria, que incluye desde el Tea Party hasta Donald Trump, desde Jair Bolsonaro hasta Scott Morrison, desde Matteo Salvini hasta Boris Johnson, entre otros.
Por otro lado, si hasta hace pocos años se consideraba que América Latina marchaba a contramano del proceso de radicalización en clave derechista que hoy atraviesan parte de Europa y Estados Unidos, con sus consecuencias en términos de aumento de las desigualdades, xenofobia y antiglobalismo, hay que decir que, en los últimos tiempos, nuevos vientos ideológicos recorren la región, sobre todo luego de la emergencia de Bolsonaro en Brasil y el golpe en Bolivia. A esto hay que añadir que América Latina, si bien sobrevivió en pleno «Consenso de los Commodities» a la crisis económica y financiera de 2008 gracias al alto precio de las materias primas y la exportación a gran escala, poco logró conservar de aquel periodo de neoextractivismo de vacas gordas. En la actualidad, continúa siendo la región más desigual del mundo (20% de la población concentra 83% de la riqueza), es la región donde se registra un mayor proceso de concentración y acaparamiento de tierras (gracias a la expansión de la frontera agropecuaria), además de ser la zona del mundo más peligrosa para activistas ambientales y defensores de derechos humanos (60% de los asesinatos a defensores del ambientes, cometidos en 2016 y 2017, ocurrieron en América Latina) y, por si fuera poco, es la región más insegura para las mujeres víctimas de femicidio y violencia de género.
Así, la resolución de la crisis de 2008 y susefectos negativos se hacen sentir hoy con claridad. Estas salidas, que acentuaron la concentración de la riqueza y el neoliberalismo depredador, deben funcionar hoy como un contraejemplo eficaz y convincente para apelar a propuestas innovadoras y democráticas que apunten a la igualdad y la solidaridad. Al mismo tiempo, deberían hacernos reflexionar acerca de que ni siquiera aquellos países del Sur que durante el «Consenso de los Commodities» sortearon la crisis y aprovecharon la rentabilidad extraordinaria a través de la exportación de las materias primas, utilizando las recetas del neoextractivismo, funcionaron ni pueden presentarse como la encarnación de un modelo positivo.
Ocultamiento de las causas ambientales e hiperpresencia del discurso bélico
Anteriormente afirmé que la reconfiguración social, económica y política después de la crisis de 2008 fue muy negativa. Quisiera ahora detenerme un poco en las causas ambientales de la pandemia. Hoy leemos en numerosos artículos, corroborados por diferentes estudios científicos, que los virus que vienen azotando a la humanidad en los últimos tiempos están directamente asociados a la destrucción de los ecosistemas, a la deforestación y al tráfico de animales silvestres para la instalación de monocultivos. Sin embargo, pareciera que la atención sobre la pandemia en sí misma y las estrategias de control que se están desarrollando no han incorporado este núcleo central en sus discursos. Todo eso es muy preocupante.
¿Acaso alguien escuchó en el discurso de Merkel o Macron alguna alusión a la problemática ambiental que está detrás de esto? ¿Escucharon que Alberto Fernández, quien ha ganado legitimidad en las últimas semanas gracias a la férrea política preventiva y a su permanente contacto y toma de decisiones con un comité de expertos, haya hablado alguna vez de las causas socioambientales de la pandemia? Las causas socioambientales de la pandemia muestran que el enemigo no es el virus en sí mismo, sino aquello que lo ha causado. Si hay un enemigo, es este tipo de globalización depredadora y la relación instaurada entre capitalismo y naturaleza. Aunque el tópico circula por las redes sociales y los medios de comunicación, no entra en la agenda política. Esta «ceguera epistémica» –siguiendo el término de Horacio Machado Aráoz– tiene como contracara la instalación de un discurso bélico sin precedentes.
La proliferación de metáforas bélicas y el recuerdo de la Segunda Guerra Mundial atraviesan los discursos, desde Macron y Merkel hasta Trump y Xi Jinping. Algo que se repite en Alberto Fernández, quien habla constantemente del «enemigo invisible». En realidad, esta figura puede fomentar la cohesión de una sociedad frente al miedo del contagio y de la muerte, «cerrando filas ante el enemigo común», pero no contribuye a entender la raíz del problema, sino más bien a ocultarlo, además de naturalizar y avanzar en el control social sobre aquellos sectores considerados como más problemáticos (los pobres, los presos, los que desobedecen al control).
El discurso bélico confunde y oculta las raíces del problema, atacando el síntoma, pero no las causas profundas, que tienen que ver con el modelo de sociedad instaurado por el capitalismo neoliberal, a través de la expansión de las fronteras de explotación y, en este marco, por la intensificación de los circuitos de intercambio con animales silvestres, que provienen de ecosistemas devastados. Por último, la fórmula bélica se asocia más al miedo que a la solidaridad y ha conllevado incluso una multiplicación de la vigilancia ante el incumplimiento de las medidas dictadas por los gobiernos para evitar los contagios. No son pocos los relatos, en Argentina así como en otros países, que dan cuenta de la asociación entre el discurso bélico y la figura del «ciudadano policía», erigido en atento vigía, dispuesto a denunciar a su vecino al menor desliz en la cuarentena. En suma, es necesario abandonar el discurso bélico y asumir las causas ambientales de la pandemia, junto con las sanitarias, y colocarlas en la agenda pública, lo cual ayudaría a prepararnos positivamente para responder al gran desafío de la humanidad: la crisis climática.
Horizontes posibles. Desde el paradigma del cuidado hasta el gran pacto ecosocial y económico
El año de la gran pandemia nos instala en una encrucijada civilizatoria. Frente a nuevos dilemas políticos y éticos, nos permite repensar la crisis económica y climática desde un nuevo ángulo, tanto en términos multiescalares (global/nacional/local) como geopolíticos (relación Norte/Sur bajo un nuevo multilateralismo). Podríamos formular el dilema de la siguiente manera. O bien vamos hacia una globalización neoliberal más autoritaria, un paso más hacia el triunfo del paradigma de la seguridad y la vigilancia digital instalado por el modelo asiático, tan bien descrito por el filósofo Byung-Chul Han, aunque menos sofisticado en el caso de nuestras sociedades periféricas del Sur global, en el marco de un «capitalismo del caos», como sostiene el analista boliviano Pablo Solón. O bien, sin caer en una visión ingenua, la crisis puede abrir paso a la posibilidad en la construcción de una globalización más democrática, ligada al paradigma del cuidado, por la vía de la implementación y el reconocimiento de la solidaridad y la interdependencia como lazos sociales e internacionales; de políticas públicas orientadas a un «nuevo pacto ecosocial y económico», que aborde conjuntamente la justicia social y ambiental.
Las crisis, no hay que olvidarlo, también generan procesos de «liberación cognitiva», como dice la literatura sobre acción colectiva y Doug McAdam en particular, lo cual hace posible la transformación de la conciencia de los potenciales afectados; esto es, hace posible superar el fatalismo o la inacción y torna viable y posible aquello que hasta hace poco era inimaginable. Esto supone entender que la suerte no está echada, que existen oportunidades para una acción transformadora en medio del desastre. Lo peor que podría ocurrir es que nos quedemos en casa convencidos de que las cartas están marcadas y que ello nos lleve a la inacción o a la parálisis, pensando que de nada sirve tratar de influir en los procesos sociales y políticos que se abren, así como en las agendas públicas que se están instalando. Lo peor que podría suceder es que, como salida a la crisis sistémica producida por la emergencia sanitaria, se profundice «el desastre dentro del desastre», como afirma la feminista afroaestadounidense Keeanga-Yamahtta Taylor, recuperando el concepto de Naomi Klein de «capitalismo del desastre». Hay que partir de la idea de que estamos en una situación extraordinaria, de crisis sistémica, y que el horizonte civilizatorio no está cerrado y todavía está en disputa.
En esa línea, ciertas puertas deben cerrarse (por ejemplo, no podemos aceptar una solución como la de 2008, que beneficie a los sectores más concentrados y contaminantes, ni tampoco más neoextractivismo), y otras que deben abrirse más y potenciarse (un Estado que valorice el paradigma del cuidado y la vida), tanto para pensar la salida de la crisis como para imaginar otros mundos posibles. Se trata de proponer salidas a la actual globalización, que cuestionen la actual destrucción de la naturaleza y los ecosistemas, que cuestionen una idea de sociedad y vínculos sociales marcados por el interés individual, que cuestionen la mercantilización y la falsa idea de «autonomía». En mi opinión, las bases de ese nuevo lenguaje deben ser tanto la instalación del paradigma del cuidado como marco sociocognitivo como la implementación de un gran pacto ecosocial y económico, a escala nacional y global.
En primer lugar, más que nunca, se trata de valorizar el paradigma del cuidado, como venimos insistiendo desde el ecofeminismo y los feminismos populares en América Latina, así como desde la economía feminista; un paradigma relacional que implica el reconocimiento y el respeto del otro, la conciencia de que la supervivencia es un problema que nos incumbe como humanidad y nos involucra como seres sociales. Sus aportes pueden ayudarnos a repensar los vínculos entre lo humano y lo no humano, a cuestionar la noción de «autonomía» que ha generado nuestra concepción moderna del mundo y de la ciencia; a colocar en el centro nociones como la de interdependencia, reciprocidad y complementariedad. Esto significa reivindicar que aquellas tareas cotidianas ligadas al sostenimiento de la vida y su reproducción, que han sido históricamente despreciadas en el marco del capitalismo patriarcal, son tareas centrales y, más aún, configuran la cuestión ecológica por excelencia. Lejos de la idea de falsa autonomía a la que conduce el individualismo liberal, hay que entender que somos seres interdependientes y abandonar las visiones antropocéntricas e instrumentales para retomar la idea de que formamos parte de un todo, con los otros, con la naturaleza. En clave de crisis civilizatoria, la interdependencia es hoy cada vez más leída en términos de ecodependencia, pues extiende la idea de cuidado y de reciprocidad hacia otros seres vivos, hacia la naturaleza.
En este contexto de tragedia humanitaria a escala global, el cuidado no solo doméstico sino también sanitario como base de la sostenibilidad de la vida cobra una significación mayor. Por un lado, esto conlleva una revalorización del trabajo del personal sanitario, mujeres y hombres, médicos infectólogos, epidemiólogos, intensivistas y generalistas, enfermeros y camilleros, en fin, el conjunto de los trabajadores de la salud, que afrontan el día a día de la pandemia, con las restricciones y déficits de cada país, al tiempo que exige un abandono de la lógica mercantilista y un redireccionamiento de las inversiones del Estado en las tareas de cuidado y asistencia. Por otro lado, las voces y la experiencia del personal de la salud serán cada vez más necesarias para colocar en la agenda pública la inextricable relación que existe entre salud y ambiente, de cara al colapso climático. Nos aguardan no solo otras pandemias, sino la multiplicación de enfermedades ligadas a la contaminación y al agravamiento de la crisis climática. Hay que pensar que la medicina, pese a la profunda mercantilización de la salud a la que hemos asistido en las últimas décadas, no ha perdido su dimensión social y sanitarista, tal como podemos ver en la actualidad, y que de aquí en más se verá involucrada directamente en los grandes debates societales y, por ende, en los grandes cambios que nos aguardan y en las acciones para controlar el cambio climático, junto con sectores ecologistas, feministas, jóvenes y pueblos originarios.
En Argentina, el gobierno de Alberto Fernández dio numerosas señales en relación con la importancia que otorga al cuidado como tarea y valor distintivo del nuevo gobierno. Una de ellas fue la creación del Ministerio de las Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual, así como la inclusión en el gobierno de destacadas profesionales, cuyo aporte en clave feminista atraviesa de manera transversal distintas áreas del Estado. Este gesto hacia la incorporación del feminismo como política de Estado debe traducirse también en una ampliación de la agenda pública en torno del cuidado. Es de esperar que las mujeres hoy funcionarias asuman la tarea de conectar aquello que hoy aparece obturado y ausente en el discurso público, esto es, la estrecha relación entre cuidado, salud y ambiente.
En segundo lugar, esta crisis bien podría ser la oportunidad para discutir soluciones más globales, en términos de políticas públicas. Hace unos días la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD, por sus siglas en inglés), propuso un nuevo Plan Marshall que libere 2,5 billones de dólares de ayuda a los países emergentes, que implique el perdón de las deudas y un plan de emergencia en servicios de salud, así como programas sociales. La necesidad de rehacer el orden económico mundial, que impulse un jubileo de la deuda, aparece hoy como posible. Aparece también posible impulsar un ingreso ciudadano, debate que se ha reactivado al calor de una pandemia que destruye millones de puestos de trabajo, además de profundizar la precarización laboral, mediante esquemas de teletrabajo que extienden la jornada laboral.
Sin embargo, es necesario pensar este New Deal no solo desde el punto de vista económico y social, sino también ecológico. Lo peor sería legislar contra el ambiente para reactivar la economía, acentuando la crisis ambiental y climática y las desigualdades Norte-Sur. Son varias las voces que ponen de manifiesto la necesidad de un Green New Deal como el lanzado por la diputada demócrata Alexandria Ocasio-Cortez en 2019. Desde Naomi Klein hasta Jeremy Rifkin, varios han retomado el tema en clave de articulación entre justicia social, justicia ambiental y justicia racial.
En el contexto de esta pandemia, ha habido algunas señales. Por ejemplo, Chris Stark, jefe ejecutivo del Comité sobre Cambio Climático del Reino Unido (CCC), sostuvo que la inyección de recursos que los gobiernos deben insuflar en la economía para superar la crisis del Covid-19 debe tener en cuenta los compromisos sobre el cambio climático, esto es, el diseño de políticas y estrategias que no sean solo económicas sino también un «estímulo verde». En Estados Unidos un grupo de economistas, académicos y financistas agrupados bajo la consigna del estímulo verde (green stimulus) enviaron una carta en la que instaron al Congreso a que presione aún más para garantizar que los trabajadores estén protegidos y que las empresas puedan operar de manera sostenible para evitar las catástrofes del cambio climático, especialmente en una economía marcada por el coronavirus.
Con Enrique Viale, en nuestro último libro Una brújula en tiempos de crisis climática (de próxima publicación por la editorial Siglo Veintiuno), apuntamos en esta dirección y por ello proponemos pensar en términos de un gran pacto ecosocial y económico. Sabemos que, en nuestras latitudes, el debate sobre el Green New Deal es poco conocido, por varias razones que incluyen desde las urgencias económicas hasta la falta de una relación histórica con el concepto, ya que en América Latina nunca hemos tenido un New Deal, ni tampoco un Plan Marshall. En Argentina, lo más parecido a esto fue el Plan Quinquenal bajo el primer gobierno peronista, que tuvo un objetivo nacionalista y redistributivo. Sin embargo, Argentina no venía en ese entonces del desastre, tenía superávit fiscal y los precios de las exportaciones de cereales eran altos. Era un país beneficiado económicamente por la guerra europea y eso le dio al gobierno peronista una oportunidad para generar condiciones de cierta autonomía relativa, orientando su política de redistribución hacia los sectores del asalariado urbano.
Así, no hay aquí un imaginario de la reconstrucción ligado al recuerdo del Plan Marshall (Europa) o el New Deal (Estados Unidos). Lo que existe es un imaginario de la concertación social, ligado al peronismo, en el cual la demanda de reparación (justicia social) continúa asociada a una idea hegemónica del crecimiento económico, que hoy puede apelar a un ideal industrializador, pero siempre de la mano del modelo extractivo exportador, por la vía eldoradista (Vaca Muerta), el agronegocio y, en menor medida, la minería a cielo abierto. La presencia de este imaginario extractivista/desarrollista poco contribuye a pensar las vías de una «transición justa» o a emprender un debate nacional en clave global del gran pacto ecosocial y económico. Antes bien, lo distorsiona y lo vuelve decididamente peligroso, en el contexto de crisis climática.
Esto no significa que no haya narrativas emancipatorias disponibles ni utopías concretas en América Latina. No hay que olvidar que en ka región existen nuevas gramáticas políticas, surgidas al calor de las resistencias locales y de los movimientos ecoterritoriales (rurales y urbanos, indígenas, campesinos y multiculturales, las recientes movilizaciones de los más jóvenes por la justicia climática ), que plantean una nueva relación entre humanos, así como entre sociedad y naturaleza, entre humano y no humano. En el nivel local se multiplican las experiencias de carácter prefigurativo y antisistémico, como la agroecología, que ha tenido una gran expansión, por ejemplo, incluso en un país tan transgenizado como Argentina. Estos procesos de reterritorialización van acompañados de una narrativa político-ambiental, asociada al «buen vivir», el posdesarrollo, el posextractivismo, los derechos de la naturaleza, los bienes comunes, la ética del cuidado y la transición socioecológica justa, cuyas claves son tanto la defensa de lo común y la recreación de otro vínculo con la naturaleza como la transformación de las relaciones sociales, en clave de justicia social y ambiental.
De lo que se trata es de construir una verdadera agenda nacional y global, con una batería de políticas públicas, orientadas hacia la transición justa. Esto exige sin duda no solo una profundización y debate sobre estos temas, sino también la construcción de un diálogo Norte-Sur, con quienes están pensando en un Green New Deal, a partir de una nueva redefinición del multilateralismo en clave de solidaridad e igualdad.
Nadie dice que será fácil, pero tampoco es imposible. Necesitamos reconciliarnos con la naturaleza, reconstruir con ella y con nosotros mismos un vínculo de vida y no de destrucción. El debate y la instalación de una agenda de transición justa pueden convertirse en una bandera para combatir no solo el pensamiento liberal dominante, sino también la narrativa colapsista y distópica que prevalece en ciertas izquierdas y la persistente ceguera epistémica de tantos progresismos desarrollistas. La pandemia del coronavirus y la inminencia del colapso abren a un proceso de liberación cognitiva, a través del cual puede activarse no solo la imaginación política tras la necesidad de la supervivencia y el cuidado de la vida, sino también la interseccionalidad entre nuevas y viejas luchas (sociales, étnicas, feministas y ecologistas), todo lo cual puede conducirnos a las puertas de un pensamiento holístico, integral, transformador, hasta hoy negado.
Nueva Sociedad es uno de los portales que tienen un excelente nivel de pensamiento para entender el mundo que vivimos. Todos los artículos son dignos de leer en: https://www.nuso.org/articulo/reflexiones-para-un-mundo-post-coronavirus/
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“Con lágrimas en los ojos y un nudo en la garganta”, Eppur si muove! del 16 al 21F, por Alberto Nadra
Somos un país en el que casi 6 millones de personas trabajan “en negro”, sí ‘en negro’, expresión que recuperamos por su preciso origen etimológico: trabajan como negros, es decir, como esclavos, sin derecho a la cobertura de salud, las licencias por enfermedad, las indemnizaciones por despido ni los aportes de jubilación.
Según un informe de la BBC, en ese, nuestro, país llamado Argentina, quienes empezaron a trabajar en los últimos 13 años, es decir jóvenes menores de 29 años, hay un 60% que nunca tuvo derechos, es decir, tuvieron un empleo ‘informal’, entre las mujeres el porcentaje es aún mayor de acuerdo al Instituto Nacional de Estadística y Censos.
Así las cosas, el gobierno decidió poner fin a esta desigualdad. Tener un trabajo en relación de dependencia, ‘en blanco’, será casi como estar precarizado, es decir, ‘en negro’. Una curiosa forma de entender la igualdad para La Libertad Avanza. Todos iguales ante la ley: desprotegidos, solos y que se salve el que pueda. Aquí los puntos salientes de la reforma según la letra de sus artículos:
Supresión de las horas extras y permiso para una jornada laboral de 12 horas. La ley propone habilitar la ampliación de la jornada laboral diaria de 8 a 12 horas sin necesidad de pagar horas extra, siempre y cuando se respete el descanso de 12 horas y no se supere el tope semanal legal de 48 horas.
Para ello, creará un banco de horas extra para cada empleado, que la empresa podrá compensar con horas o días libres en lugar de dinero.
“Negociación dinámica” o pago en especias: De acuerdo al texto del proyecto see permite que los salarios sean pagados en moneda nacional o extranjera, y también una parte en “especie, habitación o alimentos”. Lo que se da en llamar en su redacción: “negociación dinámica” del salario.
Limitación de la actividad gremial. Las asambleas sindicales no deberán afectar el normal desarrollo de la empresa, deberán contar con autorización del empleador y el trabajador no cobrará por ese tiempo.
Creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL). Toda empresa deberá abrir una cuenta en alguna entidad financiera, no especificada, cuyo monto sólo podrá ser usado para pagar eventuales indemnizaciones. La explicación más clara sobre de dónde sacarán el dinero para abultar esa cuenta la encontramos en el diario La Nación: “Los empleadores derivarán a su cuenta FAL un porcentaje de los salarios que paga. A la vez se reduce en igual monto el aporte obligatorio a la Anses. Es decir, para el empleador no implica un costo adicional. Por ese motivo, quienes cuestionan este sistema sostienen que el Estado se hace cargo de las indemnizaciones y que se está desfinanciando la caja de jubilaciones.”
Indemnizaciones: En una primera lectura ante un despido sin causa se mantiene el cálculo de una indemnización equivalente a un mes de sueldo por año de servicio. La trampa estaría en qué se considera un sueldo. En la nueva ley excluyen de la cuenta: aguinaldos, vacaciones, bonos extras, premios. Los trabajadores que no estén encuadrados dentro de un Convenio Colectivo de Trabajo tienen como garantía que la indemnización nunca podrá ser menor a un mes de sueldo. Todavía no está en claro la retroactividad de la Ley. Aunque Sturzenegger insista en que las nuevas disposiciones no sólo valdrán para los próximos cesanteados sino para lo anteriores a la aprobación de la norma, los juristas laborales lo desmienten. Eso es anticonstitucional, imposible. A menos que, en la misma ley, se explicite su retroactividad. Cosa que podría hacer el Senado visto la polémica con los juristas.
En un país de Plata, bien argentino, donde los despidos se cuentan por minuto, estas discusiones no son menores.
Si la aprobación de las nuevas reglas de trabajo fue la gran noticia de la semana, hubo otra de igual importancia: La CGT realizó el paro más contundente de los últimos años. Imposible ocultarlo. Demuestra que cuando tiene decisión política paraliza el país. La Confederación General del Trabajo vuelve a tener protagonismo.
El próximo 27 de febrero está todo organizado para que Karina Milei y Manuel Adorni vuelvan a festejar desde el palco a menos que algún gobernador o senador haya tenido vergüenza de mirarse al espejo en estos días. Basta leer el Eppur… de las semanas anteriores y de ésta misma para comprender el apresuramiento del gobierno para aprobar la Reforma. Es que lo peor, todavía no pasó. Y ya se preocupan no sólo los trabajadores, también las PYMES y hasta la UIA ¿Quién gana con estos cambios? A ustedes la respuesta. Acá los hechos.
Sintesis LCV de noticias sociales y gremiales
Semana del 16 al 21 de febrero de 2026
CIERRE DE FATE DEJA A MÁS DE 900 FAMILIAS EN LA CALLE. El anuncio de la empresa de abandonar la producción de neumáticos en Argentina fue un golpe no sólo para sus trabajadores sino para toda la comunidad. La fábrica fue tomada. El gremio que los representa, SUTNA, es uno de los más combativos del país. Tal fue el impacto que todos los sectores sindicales se solidarizaron con ellos, incluyendo a la CGT que el día del paro nacional dedicá su primer párrafo a llevarle apoyo al gremio de neumáticos.
LA UIA TAMBIÉN EN ALERTA. El viernes pasado representantes de la Unión Industrial Argentina se reunieron con el ministro Luis Caputo para expresarles su preocupación por el estancamiento de la producción en el país. Dicen que dicen que al enterarse del cierre de la histórica fábrica FATE, casi en coincidencia con una jornada de conflicto laboral en la que se discutía el futuro de los Convenios Colectivos y una huelga de la CGT paralizaba el país, un alto dirigente empresario dijo “Hasta aquí llegamos”. Desde la UIA, expresaron su “gran preocupación ante el anuncio del cierre de la planta de neumáticos Fate. Una empresa de origen nacional con décadas de trayectoria en el desarrollo industrial argentino y generadora de empleo, tecnología y cadenas de valor locales”.
LA ASEGURADORA GALENO DESPIDEN A 600 TRABAJADORES. La Superintendencia de Seguros de Nación revocó la autorización para operar a Galeno ART y 600 familias quedaron en la calle. La aseguradora lleva más de tres décadas operando en Argentina y presta servicios 2 millones de personas con sus planes de salud. El conflicto se arrastra desde el 2025 durante el cual el Sindicato del Seguro, comandado por Jorge Sola intentó reubicar a los trabajadores en distintos sectores del Grupo Galeno
PROTESTA DE TRABAJADORES DESPEDIDOS DE FRIGORÍRICO EXIGEN EL PAGO DELL 100% DE LAS INDEMNIZACIONES La localidad de General Pico se encuentra conmocionada tras el inicio de una ola de despidos masivos en el Frigorífico General Pico, una de las industrias más determinantes para la economía del norte pampeano. Alrededor de 190 obreros, de una plantilla total de 580 bajo convenio, recibieron telegramas de desvinculación en los últimos días, lo que significa el recorte de un tercio de la fuerza laboral de la planta.
TEXTIL ALAL. LA JUSTICIA OBLIGA A LA PATRONAL AL DEPÓSITO DE 142 MILLONES DE PESOS PARA EL PAGO DE DESPIDOS. El juez Ariel Brest hizo lugar a una medida ‘autosatisfactiva’ impulsada por los 260 trabajadores cesanteados. Ante la falta de cumplimiento de las obligaciones por parte de la patronal la Justicia laboral dictó una medida que obliga a la centenaria empresa textil de Corrientes, Emilio Alal SACIFI, a garantizar los fondos para el pago de las indemnizaciones tras los despidos masivos tras el anuncio del cierre de la firma en la planta de Goya, el pasado 25 de enero.
ALERTA PYMES EN MAR DEL PLATA. “La Provincia de Buenos Aires es la más afectada por el cierre de empresas”, dijo a Letra P Gustavo Casciotti, presidente de la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (Apyme) de Mar del Plata. “Detrás de los casos emblemáticos como Whirlpool o FATE y cientos de pymes, hay una pérdida de empleo por goteo en comercios, distribuidoras y pequeños emprendimientos, que contribuyen a un escenario de enorme complejidad, con cheques rechazados y endeudamiento en cascada”, añadió. “En Mar del Plata, cerraron 200 locales comerciales”.
PRODUCCIÓN SUSPENDIDA HASTA MARZO EN STELLANTIS. La planta Tres de Febrero, donde se fabrican los modelos 208, 2008, Partner y Berlingo, está en una parada operativa hasta marzo. La compañía ya había adelantado las vacaciones a sus trabajadores y ahora cobran el 70% del sueldo hasta retomar la actividad.
La Federación de Acopiadores de Granos denuncian prácticas ilegales de los monopolios de soja. De acuerdo con la Federación, las exportadoras estarían solicitando a los acopios y cooperativas datos detallados de cada productor que comercializa su soja a través de estos intermediarios. Entre la información requerida se incluirían las hectáreas de cada productor, el nombre de cada establecimiento, la localidad y provincia del campo. Así como el Renspa (Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios) del productor. En paralelo, también se estaría exigiendo a los productores que venden directamente que brinden información considerada confidencial. Y que según los acopiadores, “nada tiene que ver con sus operaciones específicas”.
MEDICOS DE CHUBUT SUSPENDEN CIRUGÍAS PROGRAMADAS POR FALTA DE RESPUESTA A SUS RECLAMOS. La Asociación de Cirujanos de Chubut envió a Hospital de Trelew, una nota en la que expresan la decisión de “suspender totalmente las cirugías programadas en los hospitales públicos, como así también la atención en consultorios externos. Se garantiza exclusivamente la atención en urgencias y emergencias”. La medida se hizo pública este sábado 21 de febrero al haberse cumplido el plazo de 10 días para que las autoridades sanitarias respondieran ante la dramática situación que vivien los profesionales por demoras en los pagos de PAMI (problema planteado por los médicos de todo el país a la Nación, los graves retrasos en los pagos a prestadores, lo que afecta la atención a adultos mayores). Reapertura de paritarias por salarios dignos; suspensión de los despidos en el sector sanitario que ha reportado situaciones denominadas como “asfixia en el sector sanitario”.
DENUNCIAN CONTAMINACIÓN RADIOACTIVA EN FÁBRICA ESTATAL. Son empleados de la planta de Dioxitek que produce el combustible nuclear para las centrales atómicas del país, y que hoy es gestionada por el Ministerio de Economía que conduce Luis Caputo. Denuncian que quedaron expuestos a dióxido de uranio en al menos dos accidentes internos. En medio del debate sobre la reforma laboral que modificará las condiciones de empleo, Dioxitek sufrió una denuncia que circuló en los medios de Córdoba donde se revelaron supuestos malos manejos del uranio y otros materiales radiactivos de parte de la administración libertaria de la planta. La estatal, dependiente del Ministerio de Economía de la Nación a cargar de Luis Caputo, quedó en el foco de la polémica en Córdoba por presuntos desmanejos en el tratamiento de materiales radioactivos como el dióxido de uranio y el Cobalto-60.
PARO NACIONAL DOCENTE PARA EL 2 DE MARZO. Las organizaciones de la CGT y ATE de docentes lanzaron un paro nacional en rechazo al ajuste presupuestario del Gobierno Nacional, y en repudio al proyecto de ley de Libertad Educativa que busca aprobar el Ejecutivo en el Congreso. La huelga afectará el comienzo del ciclo lectivo en gran parte del país, incluyendo a la provincia de Buenos Aires. La Unión Docentes Argentinos (UDA), la Confederación de Educadores Argentinos (CEA), la CTERA, y el Frente de Unidad Docente Bonaerense (FUDB), confirmaron la medida de fuerza como respuesta a lo que las organizaciones definen como el mayor recorte de fondos para el sector en décadas.
JUDICIALES BONAERENSES SIN ACUERDO PARITARIO. ANALIZAN NUEVAS MEDIDAS DE LUCHA. La Asociación Judicial Bonaerense consideró insuficiente el aumento del 3% propuesto para febrero y exigió una nueva convocatoria paritaria con una mejora sustancial. El lunes 23 habrá asambleas en las 20 departamentales para evaluar posibles acciones gremiales.
VIALIDAD: SUELDOS CONGELADOS DESDE EL 2024. SIN ACUERDO PARITARIO, GREMIO EN ESTADO DE ALERTA Y MOVILIZACIÓN. El Sindicato Trabajadores Viales y Afines de la República Argentina (STVyARA), liderado por Graciela Aleñá, anunció que continúan en Estado de Alerta ante la grave situación salarial y el ajuste en la Dirección Nacional de Vialidad (DNV), luego de una nueva audiencia infructuosa en la que se ausentó la representante de la Subsecretaría de Desarrollo y Modernización del Empleo Público y no hubo ninguna propuesta salarial formal. Así, los trabajadores viales tienen los salarios congelados desde octubre de 2024. “Pretenden seguir dilatando la paritaria mientras avanza con el ajuste y los retiros voluntarios”, denunciaron desde el gremio.
UNIVERSITARIOS. EL GOBIERNO QUIERE PONER UN TECHO AL AUMENTO SALARIAL DEL 14% A LO LARGO DEL 2026. Ingresó a la Cámara de Diputados un proyecto para modificar la Ley 27.795 de Financiamiento de la Educación Universitaria y Recomposición del Salario Docente. La iniciativa pone como techo una suba en los gastos de funcionamiento y en salarios de docentes y no docentes de universidades que no deberá superar el 14% en 2026, de acuerdo a la inflación estimada por el gobierno según datos del INDEC, organismo cada vez más controvertido.
CIERRA LA TRADICIONAL FABRICA DE ALFAJORES LA PAILA EN CÓRDOBA. «Nos despedimos con lágrimas en los ojos y un nudo en la garganta, pero también con la tranquilidad y el orgullo de haberlo dado todo. Ojalá que algún día existan condiciones más previsibles y favorables para quienes trabajan y apuestan por este país» con estas palabras el dueño de Paila anunció que el 28 de febrero será el último día de actividad de la histórica fábrica de alfajores cordobeses que llegó a tener 15 empleados y distribución en todo el país. Otra PYME que no logra resistir el golpe.
MILEI CELEBRA EL PRONÓSTICO DE UN ECONOMISTA AMIGO: SÓLO EL 18% PERDERÁ EL TRABAJO CO LA PROPUESTA NEOLIBERAL. El presidente Javier Milei celebró en redes sociales el pronóstico del economista Ivan Carrino quien polemizó con su colega Emmanuel Álvarez Agis que había asegurado que el 85% de los asalariados corrían riesgo de perder su puesto. Para Carrino, ese porcentaje no superaría el 18% de puestos de trabajo perdidos, casi 1 de cada 5 empleados quedaría en la calle.
FRESU: YOFRA Y AGUIAR VAN POR UN PARO GENERAL DE 36 HS. El dirigente de ATE, Rodolfo Aguiar, anunció que el Frente de Sindicatos Unidos convocará a una huelga de 36 horas con movilización si la reforma laboral vuelve al Senado, y advirtió que el conflicto “tiene que escalar” frente al modelo económico del Gobierno.
En el mismo sentido, el dirigente aceitero Daniel Yofra anunció que el Frente de Sindicatos Unidos pedirá a la conducción de la CGT la convocatoria a un paro de 36 horas cuando el Senado trate la reforma laboral. En caso de no obtener respuesta, advirtió que avanzarán con una medida propia y llamó a profundizar el plan de lucha, al considerar que la iniciativa oficial afecta derechos laborales y limita la acción sindical.
Destacada
Hugo “Cachorro” Godoy: “Paramos y movilizamos para frenar una reforma que nos devuelve al siglo XIX”
En diálogo con La Columna Vertebral, Hugo “Cachorro” Godoy analiza la decisión del Frente Sindical de Unidad de convocar a un paro y movilización contra el proyecto de reforma laboral impulsado por el gobierno nacional. Advierte sobre la gravedad del contenido de la iniciativa, denuncia la complicidad de sectores políticos y gobernadores, y detalla los principales puntos que generan mayor rechazo en las bases sindicales, especialmente entre los trabajadores del Estado.
LCV:
“¿Cómo estás, Cachorro? ¿Estás en La Plata? Contanos en qué contexto se da esta reunión que acaban de terminar.”
Hugo “Cachorro” Godoy:
“Estamos en La Plata y acabamos de terminar una reunión virtual del Frente Sindical de Unidad, que integramos las dos CTA, la UOM y un conjunto de gremios de la CGT, además de algunos movimientos sociales. En esa reunión ratificamos la decisión de parar y movilizar el próximo jueves, cuando se trate este nefasto proyecto de reforma laboral que pretende llevar a la Argentina de nuevo al siglo XIX. También definimos modalidades para que quede un testimonio claro de la decisión de continuar esta lucha, en defensa del salario y de los puestos de trabajo, que hoy están siendo fuertemente vapuleados.”
LCV:
“Recién hablábamos con Daniel Yofra, integrante del Frente Sindical, y celebraba que la CGT haya decidido el paro. ¿Cuál es tu postura y dónde va a concentrar la CTA?”
Hugo “Cachorro” Godoy:
“Que la conducción de la CGT se haya decidido a convocar al paro nos parece positivo. Algunos entendimos que había que hacerlo antes y por eso la semana pasada paramos cuando se trató el tema en el Senado. Desde entonces venimos desarrollando un plan de lucha que también se expresó en las calles de Córdoba y de Santa Fe. Acá no está en juego solamente un proyecto nefasto del gobierno, sino también la complicidad de gobernadores: algunos del PRO, otros radicales con peluca y otros peronistas con peluca. Frente a esto, el esfuerzo de la clase trabajadora organizada es construir conciencia sobre la gravedad de esta ley y de esa complicidad política. Por eso creemos necesario un plan de lucha permanente y es lo que estamos tratando de concretar desde el Frente Sindical de Unidad. La decisión es clara: el jueves paramos y movilizamos en todo el país.”
LCV:
“Con el paro del transporte, ¿no se complica la movilización?”
Hugo “Cachorro” Godoy:
“Va a tener sus complejidades, pero vamos a encontrar la vuelta para que el pueblo se manifieste. La movilización va a adoptar modalidades diversas según los lugares. Además, van a estar en paro los aviones, no va a haber vuelos, ni barcos, ni trenes, ni colectivos. Incluso estamos recibiendo información de que tampoco habría taxis, aunque ahí el panorama sindical es más complejo. De todos modos, la voluntad de manifestarse va a estar.”
LCV:
“¿Cómo viste la movilización del otro día y qué recaudos hay que tomar para no caer en provocaciones?”
Hugo “Cachorro” Godoy:
“La movilización fue muy importante. Desde el Frente decidimos movilizar temprano porque no queríamos solo pasar por la Plaza Congreso, sino realizar un acto que transmitiera un mensaje claro de confianza en nuestras propias fuerzas. Creíamos que no servía una movilización meramente testimonial. El Frente realizó su acto y, cuando ya había terminado y mientras algunos sectores recién estaban llegando, el gobierno montó un operativo con la excusa de reprimir y desalojar la plaza. Eso no logró frenar nuestra decisión de ratificar el paro cuando el proyecto vuelva a tratarse en Diputados, como lo hicimos en ese acto y como lo reafirmamos hoy.”
LCV:
“¿Cuál fue la adhesión de los trabajadores del Estado al paro de la semana pasada?”
Hugo “Cachorro” Godoy:
“Fue muy alta. Todas las organizaciones que integran las CTA, la UOM y otros gremios del Frente tuvieron un nivel de adhesión muy importante. Esa contundencia presionó a quienes estaban reticentes a convocar al paro y, felizmente, cambiaron de posición y hoy están llamando a la medida del jueves. Nosotros creemos que con este gobierno no se puede negociar nada, ni siquiera un poco, porque es un gobierno que arrasa con los derechos de los trabajadores. Por eso hay que prepararse cada día con más firmeza para luchar contra esta reforma y defender el derecho a un salario y a un trabajo dignos. El plan de lucha va a continuar.”
LCV:
“En tus recorridas y charlas con la base, ¿cuál es el punto de la reforma laboral que más preocupa?”
Hugo “Cachorro” Godoy:
“El tema central es el despido. Se habilita a los empresarios a despedir sin pagar indemnización y eso es gravísimo. Esto ya lo viene haciendo el Estado nacional: no solo despiden trabajadores precarizados, que son muchos, sino también trabajadores de planta permanente, cerrando organismos y poniendo personal a disponibilidad. Ese mecanismo de destrucción de las condiciones de empleo es lo más grave. En segundo lugar está la limitación del derecho a huelga, porque buscan quitarnos una herramienta defensiva y destruir la organización sindical. El tercer punto es la destrucción del sistema previsional: quieren crear un fondo de asistencia laboral financiado con recursos que hoy van al sistema jubilatorio, administrado por bancos. Así, los empresarios no pagan indemnización, el Estado se hace cargo, se vacía el sistema previsional y en poco tiempo van a decir que ANSES está quebrada para volver a la jubilación privada. A esto se suma el banco de horas, la discrecionalidad patronal sobre las vacaciones y un régimen laboral que impide incluso enfermarse, accidentarse o faltar para cuidar a un familiar. Es un ataque integral a la vida de los trabajadores.”
LCV:
“¿Dónde va a concentrar finalmente la CTA?”
Hugo “Cachorro” Godoy:
“Todavía no está definido. En principio habíamos pensado en Bernardo de Irigoyen y Avenida de Mayo a las doce del mediodía, pero lo estamos revisando en función de las realidades y dificultades que mencionábamos recién.”
Destacada
Daniel Yofra: “La paciencia de la clase trabajadora tiene un límite”
En el marco de la ratificación del paro y el debate parlamentario de una ley considerada regresiva por amplios sectores del movimiento obrero, Daniel Yofra, referente del Frente Sindical de Unidad, analiza el plan de lucha impulsado por su organización, la convocatoria al paro resuelta por la CGT, la modalidad de paro y movilización, y reflexiona sobre la represión, las provocaciones y los límites de la paciencia social.
LCV: Es un día muy importante porque ustedes vienen peleando desde su sindicato, desde el Frente de Alimentación y desde el Frente Sindical de Unidad por la ratificación de un plan de lucha y el pedido de un paro. Ahora la CGT convocó a un paro para el día en que se trate el tema en Diputados. Sin preguntarte tu opinión, que es obvia, contanos la postura del FRESU y el plan de lucha que proponen.
Daniel Yofra: “Desde nuestra organización, los aceiteros, hace rato que venimos planteando la necesidad de una huelga general, no solamente una huelga aislada, sino dos alternativas: un paro por tiempo indeterminado o un plan de lucha que vaya escalando progresivamente hasta lograr el objetivo. Para nosotros esa es una herramienta fundamental de la clase trabajadora. Hoy la CGT decidió hacer una huelga, algo que nosotros ya habíamos resuelto e incluso la semana anterior llevamos adelante un paro con movilización. Por eso nos parece muy positivo, incluso para que los trabajadores que quieran manifestarse en la calle lo puedan hacer. Ojalá esta huelga tenga continuidad y no quede en un paro esporádico que, si no logra el objetivo, no se retome nunca más.”
LCV: En el caso de los sindicatos nucleados en el FRESU, algunos dentro y otros fuera de la CGT, ¿la modalidad va a ser paro y movilización o queda liberado a cada gremio?
Daniel Yofra: “La modalidad es paro y movilización. Eso lo resolvimos hace tiempo porque creemos que hay dos formas de manifestar el malestar: una es haciendo huelga y la otra es movilizándose a los lugares donde se trate esta ley totalmente regresiva. Tenemos que demostrar la bronca que existe y organizarnos. El Frente Sindical de Unidad está para demostrar que hay dirigentes que realmente quieren representar los intereses de los trabajadores y trabajadoras, organizar esa bronca y darle una expresión concreta.”
LCV: ¿Dónde va a ser la movilización?
Daniel Yofra: “La movilización será al Congreso. Vamos a convocar en Avenida de Mayo y Bernardo de Irigoyen y desde ahí marcharemos, como lo hicimos la vez pasada, cuando convocamos a una multitud.”
LCV: ¿Está prevista alguna vigilia o articulación con organizaciones sociales?
Daniel Yofra: “Seguramente va a haber manifestaciones porque ese día habrá actividad en el Congreso, pero nuestra idea es convocar al mediodía en el punto que mencioné y que sea el Frente Sindical de Unidad quien convoque a la movilización.”
LCV: Quería preguntarte por lo que pasó en la última marcha, cuando se desataron incidentes justo cuando entraban las columnas. ¿Cómo viviste esa situación y el foco puesto en las molotov y los disturbios?
Daniel Yofra: “La infiltración siempre existió, incluso la bronca que generan las fuerzas policiales, que muchas veces son provocadoras e incitadoras a la violencia. Llama la atención que con tan pocas personas armando molotov no se haya detenido a nadie, cuando después se reprime con dureza a jubilados o manifestantes pacíficos. Son muchos años en la calle como para no darse cuenta de estas maniobras. Pero más allá de la provocación, tampoco hay que tenerle miedo: si uno mirara la historia, cuando bombardearon Plaza de Mayo y mataron a más de 300 personas, nadie dejó de movilizarse por eso.”
LCV: Da bronca más que miedo, porque parece todo muy burdo.
Daniel Yofra: “Eso siempre pasa. No hay que entrar en la provocación. A veces también hay desorganización y organizaciones grandes que deciden no movilizar para que no las acusen de generar violencia, cuando en realidad son 10 o 15 los que hacen disturbios y nosotros movilizamos a miles de trabajadores, jubilados y personas que la están pasando mal. No podemos frenar una movilización masiva por un puñado que hace quilombo.”
LCV: Igualmente fue muy responsable la actitud de los dirigentes conteniendo a la gente.
Daniel Yofra: “Fue una gran responsabilidad de la dirigencia no entrar en la provocación, porque después de los incidentes empieza la represión y, con la bronca que hay, es fácil que la sangre hierva. Pero también es una advertencia: cuando los trabajadores y trabajadoras reaccionen de verdad, ni siquiera el Ejército va a poder frenarlos. Hay que tener cuidado con el uso de agitadores que no se sabe bien quiénes son, porque pueden provocar una situación mucho más grave.”
LCV: Como se dice, no hay que tirar de la piola.
Daniel Yofra: “Exactamente. La paciencia de la clase trabajadora tiene un límite y cuando el hambre empieza a tocar la puerta se termina la pasividad. Creen que con armas, hidrantes y represión pueden frenar al pueblo, pero en algún momento la clase trabajadora va a reaccionar y va a pasar por arriba incluso a dirigentes que intenten frenarla.”
“Con lágrimas en los ojos y un nudo en la garganta”, Eppur si muove! del 16 al 21F, por Alberto Nadra
Hugo “Cachorro” Godoy: “Paramos y movilizamos para frenar una reforma que nos devuelve al siglo XIX”

