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Reflexiones para un mundo post coronavirus, por Maristella Svampa, en Nueva Sociedad

Buenos Aires, día 16 del aislamiento obligatorio y preventivo

Pandemias hubo muchas en la historia, comenzando por la peste negra en la Edad Media y pasando por las enfermedades que vinieron de Europa y arrasaron con la población autóctona en América en tiempos de la conquista. Se estima que entre la gripe, el sarampión y el tifus murieron entre 30 y 90 millones de personas. Más recientemente, todos evocan la gripe española (1918-1019), la gripe asiática (1957), la gripe de Hong Kong (1968), el VIH / sida (desde la década de 1980), la gripe porcina AH1N1 (2009), el SARS (2002), el ébola (2014), el MERS (coronavirus 2015) y ahora el Covid-19.

Sin embargo, nunca vivimos en estado de cuarentena global, nunca pensamos que sería tan veloz la instalación de un Estado de excepción transitorio, un Leviatán sanitario, por la vía de los Estados nacionales. En la actualidad, casi un tercio de la humanidad se halla en situación de confinamiento obligatorio. Por un lado, se cierran fronteras externas, se instalan controles internos, se expande el paradigma de la seguridad y el control, se exige el aislamiento y el distanciamiento social. Por otro lado, aquellos que hasta ayer defendían políticas de reducción del Estado hoy rearman su discurso en torno de la necesaria intervención estatal, se maldicen los programas de austeridad quegolpearon de lleno la salud pública, incluso en los países del Norte global…

Resulta difícil pensar que el mundo anterior a este año de la gran pandemia fuera un mundo «sólido», en términos de sistema económico y social. El coronavirus nos arroja al gran ruedo en el cual importan sobre todo los grandes debates societales: cómo pensar la sociedad de aquí en más, cómo salir de la crisis, qué Estado necesitamos para ello; en fin, por si fuera poco, se trata de pensar el futuro civilizatorio al borde del colapso sistémico.

Quisiera en este artículo contribuir a estos grandes debates, con una reflexión que propone avanzar de modo precario en algunas lecciones que nos ofrece la gran pandemia y bosquejar alguna hipótesis acerca del escenario futuro posible.

La vuelta del Estado y sus ambivalencias: el Leviatán sanitario y sus dos caras

Reformulando la idea de Leviatán climático de Geoff Mann y Joel Wainwright, podemos decir que estamos hoy ante la emergencia de un Leviatán sanitario transitorio, que tiene dos rostros. Por un lado, parece haber un retorno del Estado social. Así, las medidas que se están aplicando en el mundo implican una intervención decidida del Estado, lo cual incluye desde gobiernos con Estados fuertes –Alemania y Francia– hasta gobiernos con una marcada vocación liberal, como Estados Unidos. Por ejemplo, Angela Merkel anunció un paquete de medidas sanitarias y económicas por 156.000 millones de euros, parte del cual va como fondo de rescate para autónomos sin empleados y empresas de hasta diez trabajadores; en España, las medidas movilizarán hasta 200.000 millones de euros, 20% del PIB; en Francia, Emmanuel Macron anunció ayudas por valor de 45.000 millones de euros y garantías de préstamos por 300.000 millones. La situación es de tal gravedad, ante la pérdida de empleo y los millones de desocupados que esta crisis generará, que incluso los economistas más liberales están pensando en un segundo New Deal en el marco de esta gran crisis sistémica. A mediano y largo plazo, la pregunta siempre es a qué sectores beneficiarán estas políticas. Por ejemplo, Donald Trump ya dio una señal muy clara; la llamada Ley de Ayuda, Alivio y Seguridad Económica contra el Coronavirus (CARES, por sus siglas en inglés) es un paquete de estímulos de dos billones de dólares para, entre otros objetivos, rescatar sectores sensibles de la economía, entre los cuales está la industria del fracking, una de las actividades más contaminantes y más subsidiadas por el Estado.

Por otro lado, el Leviatán sanitario viene acompañado del Estado de excepción. Mucho se escribió sobre esto y no abundaremos. Basta decir que los mayores controles sociales se hacen visibles en diferentes países bajo la forma de violación de los derechos, de militarización de territorios, de represión de los sectores más vulnerables. En realidad, en los países del Sur, antes que una sociedad de vigilancia digital al estilo asiático, lo que encontramos es la expansión de un modelo de vigilancia menos sofisticado, llevado a cabo por las diferentes fuerzas de seguridad, que puede golpear aún más a los sectores más vulnerables, en nombre de la guerra contra el coronavirus.

Una pregunta resuena todo el tiempo: ¿hasta dónde los Estados tienen las espaldas anchas para proseguir en clave de recuperación social? Esto es algo que veremos en los próximos tiempos y a este devenir no serán ajenas las luchas sociales, esto es, los movimientos desde abajo, pero también las presiones que ejercerán desde arriba los sectores económicos más concentrados. Por otro lado, es claro que los Estados periféricos tienen muchos menos recursos, ni que hablar Argentina, a raíz de la situación de cuasi default y de desastre social en que la ha dejado el último gobierno de Mauricio Macri. Ningún país se salvará por sí solo, por más medidas de carácter progresista que implemente. Todo parece indicar que la solución es global y requiere de una reformulación radical de las relaciones Norte-Sur, en el marco de un multilateralismo democrático, que apunte a la creación de Estados nacionales en los cuales lo social, lo ambiental y lo económico aparezcan interconectados y en el centro de la agenda.

Las crisis como aprendizajes para no caer en falsas soluciones

La pandemia pone de manifiesto el alcance de las desigualdades sociales y la enorme tendencia a la concentración de la riqueza que existe en el planeta. Esto no constituye una novedad, pero sí nos lleva a reflexionar sobre las salidas que han tenido otras crisis globales. En esa línea, la crisis global que aparece como el antecedente más reciente, aun si tuvo características diferentes, es la de 2008. Causada por la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos, la crisis fue de orden financiero y se trasladó a otras partes del mundo para convertirse en una convulsión económica de proporciones globales. También persiste como el peor recuerdo en cuanto a la resolución de una crisis, cuyas consecuencias todavía estamos viviendo. Salvo excepciones, los gobiernos organizaron salvatajes de grandes corporaciones financieras, incluyendo a los ejecutivos de estas, que emergieron al final de la crisis más ricos que nunca.

Así, en términos sociales y a escala mundial, la reconfiguración fue regresiva. Suele decirse que la economía volvió a recuperarse, pero el 1% de los más ricos pegó un salto y la brecha de la desigualdad creció. Recordemos el surgimiento del movimiento Occupy Wall Street, en 2011, cuyo lema era «Somos el 99%». Millones de personas perdieron sus casas en el mundo y quedaron sobreendeudados y sin empleo, la desigualdad se profundizó, los planes de ajuste y la desinversión en salud y educación se expandieron por numerosos países, algo que ilustra de manera dramática un país como Greciapero que se extiende a países como Italia, España e incluso Francia. En vísperas del Foro de Davos, en enero de 2020, un informe de Oxfam consignaba que de solo «2.153 milmillonarios que hay en el mundo poseen más riqueza que 4.600 millones de personas (60% de la población mundial)». En términos políticos globales, produjo enormes movimientos tectónicos, ilustrados por la emergencia de nuevos partidos y liderazgos autoritarios en todo el mundo: una derecha reaccionaria y autoritaria, que incluye desde el Tea Party hasta Donald Trump, desde Jair Bolsonaro hasta Scott Morrison, desde Matteo Salvini hasta Boris Johnson, entre otros.

Por otro lado, si hasta hace pocos años se consideraba que América Latina marchaba a contramano del proceso de radicalización en clave derechista que hoy atraviesan parte de Europa y Estados Unidos, con sus consecuencias en términos de aumento de las desigualdades, xenofobia y antiglobalismo, hay que decir que, en los últimos tiempos, nuevos vientos ideológicos recorren la región, sobre todo luego de la emergencia de Bolsonaro en Brasil y el golpe en Bolivia. A esto hay que añadir que América Latina, si bien sobrevivió en pleno «Consenso de los Commodities» a la crisis económica y financiera de 2008 gracias al alto precio de las materias primas y la exportación a gran escala, poco logró conservar de aquel periodo de neoextractivismo de vacas gordas. En la actualidad, continúa siendo la región más desigual del mundo (20% de la población concentra 83% de la riqueza), es la región donde se registra un mayor proceso de concentración y acaparamiento de tierras (gracias a la expansión de la frontera agropecuaria), además de ser la zona del mundo más peligrosa para activistas ambientales y defensores de derechos humanos (60% de los asesinatos a defensores del ambientes, cometidos en 2016 y 2017, ocurrieron en América Latina) y, por si fuera poco, es la región más insegura para las mujeres víctimas de femicidio y violencia de género.

Así, la resolución de la crisis de 2008 y susefectos negativos se hacen sentir hoy con claridad. Estas salidas, que acentuaron la concentración de la riqueza y el neoliberalismo depredador, deben funcionar hoy como un contraejemplo eficaz y convincente para apelar a propuestas innovadoras y democráticas que apunten a la igualdad y la solidaridad. Al mismo tiempo, deberían hacernos reflexionar acerca de que ni siquiera aquellos países del Sur que durante el «Consenso de los Commodities» sortearon la crisis y aprovecharon la rentabilidad extraordinaria a través de la exportación de las materias primas, utilizando las recetas del neoextractivismo, funcionaron ni pueden presentarse como la encarnación de un modelo positivo.

Ocultamiento de las causas ambientales e hiperpresencia del discurso bélico

Anteriormente afirmé que la reconfiguración social, económica y política después de la crisis de 2008 fue muy negativa. Quisiera ahora detenerme un poco en las causas ambientales de la pandemia. Hoy leemos en numerosos artículos, corroborados por diferentes estudios científicos, que los virus que vienen azotando a la humanidad en los últimos tiempos están directamente asociados a la destrucción de los ecosistemas, a la deforestación y al tráfico de animales silvestres para la instalación de monocultivos. Sin embargo, pareciera que la atención sobre la pandemia en sí misma y las estrategias de control que se están desarrollando no han incorporado este núcleo central en sus discursos. Todo eso es muy preocupante.

¿Acaso alguien escuchó en el discurso de Merkel o Macron alguna alusión a la problemática ambiental que está detrás de esto? ¿Escucharon que Alberto Fernández, quien ha ganado legitimidad en las últimas semanas gracias a la férrea política preventiva y a su permanente contacto y toma de decisiones con un comité de expertos, haya hablado alguna vez de las causas socioambientales de la pandemia? Las causas socioambientales de la pandemia muestran que el enemigo no es el virus en sí mismo, sino aquello que lo ha causado. Si hay un enemigo, es este tipo de globalización depredadora y la relación instaurada entre capitalismo y naturaleza. Aunque el tópico circula por las redes sociales y los medios de comunicación, no entra en la agenda política. Esta «ceguera epistémica» –siguiendo el término de Horacio Machado Aráoz– tiene como contracara la instalación de un discurso bélico sin precedentes.

La proliferación de metáforas bélicas y el recuerdo de la Segunda Guerra Mundial atraviesan los discursos, desde Macron y Merkel hasta Trump y Xi Jinping. Algo que se repite en Alberto Fernández, quien habla constantemente del «enemigo invisible». En realidad, esta figura puede fomentar la cohesión de una sociedad frente al miedo del contagio y de la muerte, «cerrando filas ante el enemigo común», pero no contribuye a entender la raíz del problema, sino más bien a ocultarlo, además de naturalizar y avanzar en el control social sobre aquellos sectores considerados como más problemáticos (los pobres, los presos, los que desobedecen al control).

El discurso bélico confunde y oculta las raíces del problema, atacando el síntoma, pero no las causas profundas, que tienen que ver con el modelo de sociedad instaurado por el capitalismo neoliberal, a través de la expansión de las fronteras de explotación y, en este marco, por la intensificación de los circuitos de intercambio con animales silvestres, que provienen de ecosistemas devastados. Por último, la fórmula bélica se asocia más al miedo que a la solidaridad y ha conllevado incluso una multiplicación de la vigilancia ante el incumplimiento de las medidas dictadas por los gobiernos para evitar los contagios. No son pocos los relatos, en Argentina así como en otros países, que dan cuenta de la asociación entre el discurso bélico y la figura del «ciudadano policía», erigido en atento vigía, dispuesto a denunciar a su vecino al menor desliz en la cuarentena. En suma, es necesario abandonar el discurso bélico y asumir las causas ambientales de la pandemia, junto con las sanitarias, y colocarlas en la agenda pública, lo cual ayudaría a prepararnos positivamente para responder al gran desafío de la humanidad: la crisis climática.

Horizontes posibles. Desde el paradigma del cuidado hasta el gran pacto ecosocial y económico

El año de la gran pandemia nos instala en una encrucijada civilizatoria. Frente a nuevos dilemas políticos y éticos, nos permite repensar la crisis económica y climática desde un nuevo ángulo, tanto en términos multiescalares (global/nacional/local) como geopolíticos (relación Norte/Sur bajo un nuevo multilateralismo). Podríamos formular el dilema de la siguiente manera. O bien vamos hacia una globalización neoliberal más autoritaria, un paso más hacia el triunfo del paradigma de la seguridad y la vigilancia digital instalado por el modelo asiático, tan bien descrito por el filósofo Byung-Chul Han, aunque menos sofisticado en el caso de nuestras sociedades periféricas del Sur global, en el marco de un «capitalismo del caos», como sostiene el analista boliviano Pablo Solón. O bien, sin caer en una visión ingenua, la crisis puede abrir paso a la posibilidad en la construcción de una globalización más democrática, ligada al paradigma del cuidado, por la vía de la implementación y el reconocimiento de la solidaridad y la interdependencia como lazos sociales e internacionales; de políticas públicas orientadas a un «nuevo pacto ecosocial y económico», que aborde conjuntamente la justicia social y ambiental.

Las crisis, no hay que olvidarlo, también generan procesos de «liberación cognitiva», como dice la literatura sobre acción colectiva y Doug McAdam en particular, lo cual hace posible la transformación de la conciencia de los potenciales afectados; esto es, hace posible superar el fatalismo o la inacción y torna viable y posible aquello que hasta hace poco era inimaginable. Esto supone entender que la suerte no está echada, que existen oportunidades para una acción transformadora en medio del desastre. Lo peor que podría ocurrir es que nos quedemos en casa convencidos de que las cartas están marcadas y que ello nos lleve a la inacción o a la parálisis, pensando que de nada sirve tratar de influir en los procesos sociales y políticos que se abren, así como en las agendas públicas que se están instalando. Lo peor que podría suceder es que, como salida a la crisis sistémica producida por la emergencia sanitaria, se profundice «el desastre dentro del desastre», como afirma la feminista afroaestadounidense Keeanga-Yamahtta Taylor, recuperando el concepto de Naomi Klein de «capitalismo del desastre». Hay que partir de la idea de que estamos en una situación extraordinaria, de crisis sistémica, y que el horizonte civilizatorio no está cerrado y todavía está en disputa.

En esa línea, ciertas puertas deben cerrarse (por ejemplo, no podemos aceptar una solución como la de 2008, que beneficie a los sectores más concentrados y contaminantes, ni tampoco más neoextractivismo), y otras que deben abrirse más y potenciarse (un Estado que valorice el paradigma del cuidado y la vida), tanto para pensar la salida de la crisis como para imaginar otros mundos posibles. Se trata de proponer salidas a la actual globalización, que cuestionen la actual destrucción de la naturaleza y los ecosistemas, que cuestionen una idea de sociedad y vínculos sociales marcados por el interés individual, que cuestionen la mercantilización y la falsa idea de «autonomía». En mi opinión, las bases de ese nuevo lenguaje deben ser tanto la instalación del paradigma del cuidado como marco sociocognitivo como la implementación de un gran pacto ecosocial y económico, a escala nacional y global.

En primer lugar, más que nunca, se trata de valorizar el paradigma del cuidado, como venimos insistiendo desde el ecofeminismo y los feminismos populares en América Latina, así como desde la economía feminista; un paradigma relacional que implica el reconocimiento y el respeto del otro, la conciencia de que la supervivencia es un problema que nos incumbe como humanidad y nos involucra como seres sociales. Sus aportes pueden ayudarnos a repensar los vínculos entre lo humano y lo no humano, a cuestionar la noción de «autonomía» que ha generado nuestra concepción moderna del mundo y de la ciencia; a colocar en el centro nociones como la de interdependencia, reciprocidad y complementariedad. Esto significa reivindicar que aquellas tareas cotidianas ligadas al sostenimiento de la vida y su reproducción, que han sido históricamente despreciadas en el marco del capitalismo patriarcal, son tareas centrales y, más aún, configuran la cuestión ecológica por excelencia. Lejos de la idea de falsa autonomía a la que conduce el individualismo liberal, hay que entender que somos seres interdependientes y abandonar las visiones antropocéntricas e instrumentales para retomar la idea de que formamos parte de un todo, con los otros, con la naturaleza. En clave de crisis civilizatoria, la interdependencia es hoy cada vez más leída en términos de ecodependencia, pues extiende la idea de cuidado y de reciprocidad hacia otros seres vivos, hacia la naturaleza.

En este contexto de tragedia humanitaria a escala global, el cuidado no solo doméstico sino también sanitario como base de la sostenibilidad de la vida cobra una significación mayor. Por un lado, esto conlleva una revalorización del trabajo del personal sanitario, mujeres y hombres, médicos infectólogos, epidemiólogos, intensivistas y generalistas, enfermeros y camilleros, en fin, el conjunto de los trabajadores de la salud, que afrontan el día a día de la pandemia, con las restricciones y déficits de cada país, al tiempo que exige un abandono de la lógica mercantilista y un redireccionamiento de las inversiones del Estado en las tareas de cuidado y asistencia. Por otro lado, las voces y la experiencia del personal de la salud serán cada vez más necesarias para colocar en la agenda pública la inextricable relación que existe entre salud y ambiente, de cara al colapso climático. Nos aguardan no solo otras pandemias, sino la multiplicación de enfermedades ligadas a la contaminación y al agravamiento de la crisis climática. Hay que pensar que la medicina, pese a la profunda mercantilización de la salud a la que hemos asistido en las últimas décadas, no ha perdido su dimensión social y sanitarista, tal como podemos ver en la actualidad, y que de aquí en más se verá involucrada directamente en los grandes debates societales y, por ende, en los grandes cambios que nos aguardan y en las acciones para controlar el cambio climático, junto con sectores ecologistas, feministas, jóvenes y pueblos originarios.

En Argentina, el gobierno de Alberto Fernández dio numerosas señales en relación con la importancia que otorga al cuidado como tarea y valor distintivo del nuevo gobierno. Una de ellas fue la creación del Ministerio de las Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual, así como la inclusión en el gobierno de destacadas profesionales, cuyo aporte en clave feminista atraviesa de manera transversal distintas áreas del Estado. Este gesto hacia la incorporación del feminismo como política de Estado debe traducirse también en una ampliación de la agenda pública en torno del cuidado. Es de esperar que las mujeres hoy funcionarias asuman la tarea de conectar aquello que hoy aparece obturado y ausente en el discurso público, esto es, la estrecha relación entre cuidado, salud y ambiente.

En segundo lugar, esta crisis bien podría ser la oportunidad para discutir soluciones más globales, en términos de políticas públicas. Hace unos días la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD, por sus siglas en inglés), propuso un nuevo Plan Marshall que libere 2,5 billones de dólares de ayuda a los países emergentes, que implique el perdón de las deudas y un plan de emergencia en servicios de salud, así como programas sociales. La necesidad de rehacer el orden económico mundial, que impulse un jubileo de la deuda, aparece hoy como posible. Aparece también posible impulsar un ingreso ciudadano, debate que se ha reactivado al calor de una pandemia que destruye millones de puestos de trabajo, además de profundizar la precarización laboral, mediante esquemas de teletrabajo que extienden la jornada laboral.

Sin embargo, es necesario pensar este New Deal no solo desde el punto de vista económico y social, sino también ecológico. Lo peor sería legislar contra el ambiente para reactivar la economía, acentuando la crisis ambiental y climática y las desigualdades Norte-Sur. Son varias las voces que ponen de manifiesto la necesidad de un Green New Deal como el lanzado por la diputada demócrata Alexandria Ocasio-Cortez en 2019. Desde Naomi Klein hasta Jeremy Rifkin, varios han retomado el tema en clave de articulación entre justicia social, justicia ambiental y justicia racial.

En el contexto de esta pandemia, ha habido algunas señales. Por ejemplo, Chris Stark, jefe ejecutivo del Comité sobre Cambio Climático del Reino Unido (CCC), sostuvo que la inyección de recursos que los gobiernos deben insuflar en la economía para superar la crisis del Covid-19 debe tener en cuenta los compromisos sobre el cambio climático, esto es, el diseño de políticas y estrategias que no sean solo económicas sino también un «estímulo verde». En Estados Unidos un grupo de economistas, académicos y financistas agrupados bajo la consigna del estímulo verde (green stimulusenviaron una carta en la que instaron al Congreso a que presione aún más para garantizar que los trabajadores estén protegidos y que las empresas puedan operar de manera sostenible para evitar las catástrofes del cambio climático, especialmente en una economía marcada por el coronavirus.

Con Enrique Viale, en nuestro último libro Una brújula en tiempos de crisis climática (de próxima publicación por la editorial Siglo Veintiuno), apuntamos en esta dirección y por ello proponemos pensar en términos de un gran pacto ecosocial y económico. Sabemos que, en nuestras latitudes, el debate sobre el Green New Deal es poco conocido, por varias razones que incluyen desde las urgencias económicas hasta la falta de una relación histórica con el concepto, ya que en América Latina nunca hemos tenido un New Deal, ni tampoco un Plan Marshall. En Argentina, lo más parecido a esto fue el Plan Quinquenal bajo el primer gobierno peronista, que tuvo un objetivo nacionalista y redistributivo. Sin embargo, Argentina no venía en ese entonces del desastre, tenía superávit fiscal y los precios de las exportaciones de cereales eran altos. Era un país beneficiado económicamente por la guerra europea y eso le dio al gobierno peronista una oportunidad para generar condiciones de cierta autonomía relativa, orientando su política de redistribución hacia los sectores del asalariado urbano.

Así, no hay aquí un imaginario de la reconstrucción ligado al recuerdo del Plan Marshall (Europa) o el New Deal (Estados Unidos). Lo que existe es un imaginario de la concertación social, ligado al peronismo, en el cual la demanda de reparación (justicia social) continúa asociada a una idea hegemónica del crecimiento económico, que hoy puede apelar a un ideal industrializador, pero siempre de la mano del modelo extractivo exportador, por la vía eldoradista (Vaca Muerta), el agronegocio y, en menor medida, la minería a cielo abierto. La presencia de este imaginario extractivista/desarrollista poco contribuye a pensar las vías de una «transición justa» o a emprender un debate nacional en clave global del gran pacto ecosocial y económico. Antes bien, lo distorsiona y lo vuelve decididamente peligroso, en el contexto de crisis climática.

Esto no significa que no haya narrativas emancipatorias disponibles ni utopías concretas en América Latina. No hay que olvidar que en ka región existen nuevas gramáticas políticas, surgidas al calor de las resistencias locales y de los movimientos ecoterritoriales (rurales y urbanos, indígenas, campesinos y multiculturales, las recientes movilizaciones de los más jóvenes por la justicia climática ), que plantean una nueva relación entre humanos, así como entre sociedad y naturaleza, entre humano y no humano. En el nivel local se multiplican las experiencias de carácter prefigurativo y antisistémico, como la agroecología, que ha tenido una gran expansión, por ejemplo, incluso en un país tan transgenizado como Argentina. Estos procesos de reterritorialización van acompañados de una narrativa político-ambiental, asociada al «buen vivir», el posdesarrollo, el posextractivismo, los derechos de la naturaleza, los bienes comunes, la ética del cuidado y la transición socioecológica justa, cuyas claves son tanto la defensa de lo común y la recreación de otro vínculo con la naturaleza como la transformación de las relaciones sociales, en clave de justicia social y ambiental.

De lo que se trata es de construir una verdadera agenda nacional y global, con una batería de políticas públicas, orientadas hacia la transición justa. Esto exige sin duda no solo una profundización y debate sobre estos temas, sino también la construcción de un diálogo Norte-Sur, con quienes están pensando en un Green New Deal, a partir de una nueva redefinición del multilateralismo en clave de solidaridad e igualdad.

Nadie dice que será fácil, pero tampoco es imposible. Necesitamos reconciliarnos con la naturaleza, reconstruir con ella y con nosotros mismos un vínculo de vida y no de destrucción. El debate y la instalación de una agenda de transición justa pueden convertirse en una bandera para combatir no solo el pensamiento liberal dominante, sino también la narrativa colapsista y distópica que prevalece en ciertas izquierdas y la persistente ceguera epistémica de tantos progresismos desarrollistas. La pandemia del coronavirus y la inminencia del colapso abren a un proceso de liberación cognitiva, a través del cual puede activarse no solo la imaginación política tras la necesidad de la supervivencia y el cuidado de la vida, sino también la interseccionalidad entre nuevas y viejas luchas (sociales, étnicas, feministas y ecologistas), todo lo cual puede conducirnos a las puertas de un pensamiento holístico, integral, transformador, hasta hoy negado.

Nueva Sociedad es uno de los portales que tienen un excelente nivel de pensamiento para entender el mundo que vivimos. Todos los artículos son dignos de leer en: https://www.nuso.org/articulo/reflexiones-para-un-mundo-post-coronavirus/

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Preocupación en el Hospital El Cruce: salarios bajos, financiamiento incierto y alerta ante posibles intentos de privatización

El Hospital Nacional El Cruce, ubicado en Florencio Varela, es una institución pública estratégica para la salud de miles de personas en el conurbano bonaerense y en todo el país. En diálogo con LCV, Diego Garrobo, trabajador administrativo con 16 años de trayectoria en el hospital, describe la situación actual: el esfuerzo cotidiano del personal para sostener la atención, los bajos salarios, el aumento de la demanda producto de la crisis social y la preocupación que generaron versiones periodísticas sobre una eventual privatización.


LCV: “Contanos un poco cuál es la situación actual del Hospital Nacional El Cruce y dónde queda, para la gente de todo el país.”

Diego Garrobo: “El Hospital El Cruce queda en Florencio Varela. Hoy está funcionando y atendiendo gracias al enorme esfuerzo cotidiano de sus trabajadores y trabajadoras. Sin embargo, existe una preocupación real por los salarios bajos, los contratos que no se efectivizan y una situación que termina impactando tanto en la calidad del trabajo como en la atención a los pacientes.

La semana pasada circuló una versión en un diario de alcance nacional sobre una posible privatización o gerenciamiento privado de hospitales AMIC, entre ellos El Cruce. Esto generó una enorme preocupación en la comunidad hospitalaria y en los pacientes, porque no se trata de un hospital más: es un hospital público de alta complejidad, estratégico para la región y para el sistema de salud provincial y nacional. Garantiza atención integral y gratuita y resuelve casos muy complejos que otros hospitales no pueden abordar.”


LCV: “¿Qué tipo de población asiste al hospital? ¿Cuál es su nivel socioeconómico?”

Diego Garrobo: “Es un hospital público que atiende principalmente a población vulnerable, a personas que no tienen obra social. También atiende a pacientes que sí tienen cobertura, pero que requieren prestaciones que las clínicas privadas no pueden realizar, y en esos casos el hospital recupera costos a través del cobro a las obras sociales.

En Florencio Varela se vive una situación social muy difícil: cierran empresas, cierran comercios y muchas personas pierden su cobertura de salud. Eso hace que aumente la demanda en los hospitales públicos, incluido El Cruce.”


LCV: “¿Cuál es el sueldo promedio de un trabajador de la salud y de un médico en el hospital?”

Diego Garrobo: “Depende de la categoría, pero los profesionales rondan entre 800.000 y 1.300.000 pesos. Es un sueldo muy bajo, y eso es parte central de nuestro reclamo.”


LCV: “¿Cuál es tu rol dentro del hospital?”

Diego Garrobo: “Soy personal administrativo. Llevo 16 años trabajando en el hospital, desde sus inicios. Es un hospital que conozco profundamente: atiende pacientes sin distinción, tengan o no obra social. Es un hospital relativamente nuevo, inaugurado en 2007 durante la presidencia de Néstor Kirchner, con tecnología de alta complejidad y diagnóstico de última generación.”


LCV: “Se habló de privatización. ¿De qué estamos hablando exactamente?”

Diego Garrobo: “El diario La Nación publicó una versión sobre una posible privatización o gerenciamiento privado de hospitales AMIC, entre ellos El Cruce. Eso generó muchísima preocupación porque este tipo de medidas suelen derivar en arancelamiento. Nosotros sostenemos que ni la salud ni la educación pueden regirse por una lógica de mercado ni por criterios de rentabilidad.

Tras el repudio rápido del sindicato y de distintos sectores, la dirección del hospital difundió un comunicado aclarando que no existe ningún proyecto de privatización ni de gerenciamiento privado. Eso es importante decirlo. Sin embargo, en ese mismo comunicado se reconoce que hay problemas de financiamiento que afectan la previsibilidad y el desarrollo del hospital.

Desde APEC, el sindicato que representa a los trabajadores, valoramos que se haya aclarado públicamente que no hay un proyecto de privatización, pero también decimos que la preocupación sigue siendo legítima. La historia de la salud pública muestra que muchas privatizaciones avanzan de manera gradual, bajo discursos de eficiencia o modernización. Por eso creemos que no alcanza con un comunicado: necesitamos garantías políticas claras y sostenidas.”


LCV: “¿Cuáles son las próximas medidas?”

Diego Garrobo: “La semana pasada, el jueves 15, realizamos una jornada de protesta de 24 horas con actividades a las 14, a las 18 y a las 24, para que todos los compañeros y compañeras pudieran participar. Hubo una gran convocatoria. Vamos a seguir con el plan de lucha hasta obtener una respuesta favorable por parte de las autoridades.”


LCV: “¿La comunidad acompaña?”

Diego Garrobo: “Sí, la comunidad acompaña mucho. Agradecemos profundamente a la comunidad y a los medios que nos acompañan y defienden la salud pública y al Hospital El Cruce.”

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Fabio Basteiro: ““Flybondi baja la vara del sistema aéreo y pone en riesgo la seguridad”

Más de 24.000 personas damnificadas por cancelaciones, reprogramaciones arbitrarias y falta absoluta de respuesta por parte de Flybondi reabrieron el debate sobre el modelo aerocomercial en la Argentina. ¿Se trata solo de un problema empresarial o de una política deliberada de desregulación? Desde La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores conversamos con Fabio Basteiro, dirigente sindical histórico del sector aeronáutico y trabajador de Aerolíneas Argentinas, para comprender qué hay detrás del colapso operativo de las low cost, qué responsabilidades tiene el Estado y cuáles son los derechos que hoy se les están negando a los usuarios.


LCV: Yo era una de las más de 24.000 personas damnificadas por Flybondi y estuve a punto de perder mis vacaciones, que eran cortitas pero muy importantes para mí. No podía perder ni un solo día. Por eso queremos hablar de esto con vos, para entender por qué está Flybondi en el país y qué podemos hacer frente a este despropósito que afecta a miles de personas. ¿Cómo estás? Te saluda Nora Anchart.

Fabio Basteiro:
“Hola, ¿cómo estás? Tanto tiempo, muchos años sin cruzarnos, pero seguimos en el mismo camino. A veces los caminos se separan y después se vuelven a encontrar.”


LCV: Contanos en qué estás hoy, dónde estás trabajando.

Fabio Basteiro:
“Hoy estoy trabajando nuevamente en Aerolíneas Argentinas, en mi puesto, y junto con Roberto Reposo estamos aportando al debate público. Publicamos dos libros: uno se llama ¿Por qué fracasó la revolución de los aviones?, que analiza la política aerocomercial del macrismo y el modelo low cost, y otro llamado Cielos abiertos, venas abiertas, que se enfoca específicamente en la política aerocomercial del gobierno de Milei. También escribimos en Tiempo Argentino, Canal Abierto y otros medios, siempre desde la mirada de los trabajadores, no desde la academia ni desde las empresas. Ese primer libro muestra cómo el modelo low cost impulsado por Dietrich continúa hoy con la política de cielos abiertos, cuyo objetivo real es debilitar a la línea aérea de bandera. Esto ya lo vivimos en los 90. No estamos en contra de las low cost en sí, pero creemos que el Estado debe regular, controlar y dirigir para que puedan convivir distintas empresas sin destruir el sistema.”


LCV: La gente no elige Flybondi por ingenuidad, la elige porque Aerolíneas es mucho más cara. A veces viajar a Bariloche cuesta casi lo mismo que viajar a Miami. En otros países las low cost funcionan bien. ¿Por qué acá no?

Fabio Basteiro:
“En Europa las low cost funcionan porque hay planificación, concentración poblacional y controles estrictos. Acá las leyes existen, pero no se cumplen porque falta control real del Estado. En los 90 pasaba algo similar con empresas como LAPA, Dinar, LAER o Sol, que podrían haber funcionado si el Estado hubiera controlado, pero la lógica de muchas de estas empresas prioriza el negocio por sobre la seguridad y la continuidad operativa, y eso termina en quiebras, tragedias o desaparición de compañías. Flybondi es un caso grave porque no se conocen claramente sus dueños, hay opacidad financiera, rotación permanente de directivos, cambios de razón social y de domicilio fiscal, todo con el objetivo de eludir responsabilidades legales. Estas empresas buscan bajar la vara del sistema aerocomercial: menos controles, caída de convenios laborales, menor mantenimiento y menor inversión. No es lo mismo bajo costo que baja tarifa sin respaldo estructural.”


LCV: Pero además Aerolíneas hoy tampoco es competitiva: levanta vuelos, da mal servicio, no renueva flota. Entonces la gente termina eligiendo igual a las low cost.

Fabio Basteiro:
“Es cierto que Aerolíneas hoy tiene problemas serios, pero hay que diferenciar modelos. Por ejemplo, JetSmart tiene detrás a American Airlines, con estructura, planificación y respaldo internacional, y por eso es una low cost más seria. Flybondi, en cambio, combina todos los problemas: aviones viejos, leasing precario, poco personal, falta de repuestos y falta de planificación. No tienen hangar propio y muchas veces es Aerolíneas la que termina resolviendo sus urgencias técnicas. En un Estado serio ya se le habría retirado la concesión.”


LCV: En mi caso nadie atendía el teléfono, te ofrecen un voucher como si fuera algo rutinario. La gente pierde casamientos, turnos médicos, velatorios. ¿Qué puede hacer el usuario?

Fabio Basteiro:
“El día que relatás, Flybondi tenía 47 vuelos programados y canceló 23, lo que muestra que no es una situación excepcional sino sistemática. Esto ocurre porque la ANAC no controla y está totalmente direccionada políticamente. En países serios, cuando una empresa cancela un vuelo debe reubicarte automáticamente en otro y hacerse cargo del perjuicio, no ofrecerte un voucher para patear el problema. El usuario puede reclamar por daño directo y también por lucro cesante, porque si perdiste una oportunidad laboral, un ingreso o un evento importante, eso es indemnizable.”


LCV: Da la sensación de que esto solo va a cambiar cuando ocurra una tragedia, y eso es lo más preocupante.

Fabio Basteiro:
“El mayor riesgo hoy es la seguridad aérea. Trabajo en Aeroparque, en mantenimiento, y veo cómo operan: vuelan con neumáticos vencidos, con escasez de repuestos y con dotaciones insuficientes. Cuanto más vuelan, más ganan, esa es la lógica del negocio. A eso se suma el desfinanciamiento de áreas clave como el control aéreo: los controladores reclaman aumentos salariales básicos y no se los dan. Es una cadena de irresponsabilidades muy peligrosa.”

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Destacada

“El paro nacional ya tiene fecha”, por Alberto Nadra. Boletín de noticias: Eppur si muove! del 12 al 16N

Tiempo de descuento con la Reforma Laboral, la CGT pisa el acelerador en las negociaciones y anuncia un paro nacional. A pesar de los reiterados dichos de Jorge Sola, triunviro de la CGT, sobre su voluntad de diálogo, La Confederación General del Trabajo (CGT) confirmó que el próximo martes 10 de febrero realizará un paro nacional con movilización en todo el país para rechazar el proyecto de reforma laboral que impulsa el Gobierno y que ese mismo día será debatido en el Senado. Marcha que confluirá con movilizaciones en todo el país de las diversas centrales obreras. En la Ciudad de Buenos Aires, las columnas sindicales se concentrarán frente al Congreso.

La ley que afecta de manera directa a los trabajadores sindicalizados y es prioridad en la agenda de dirigentes pero no dejan de preocupar los conflictos regionales en torno a temas ambientales unidos a la concentración de los dueños de la tierra. Dos políticas que van de la mano y dejan a la deriva comunidades enteras. El extractivismo y la desindustrialización están provocando una ruptura en la estructura social y económica pocas veces vista, con miles y miles de desocupados que se suman a la economía popular.

Según un estudio del Conicet ya son 13 millones las hectáreas que no pertenecen a ciudadanos argentinos y son muchos los departamentos que superan el límite legal fijado por la Ley de Tierras. No se trata solo de un tema de soberanía. En Chubut las plantaciones agro-industriales son una de las razones de los incendios, con la estancia de Benetton a la cabeza. Quince mil hectáreas destruidas ante la negligencia estatal y la falta de prevención. La Ley de Manejo del Fuego también es palabra hueca. Mendoza sigue movilizada por el agua, sólo en la localidad de Malargüe existen 18 proyectos de minería. La Ley de Glaciares está en la cuerda floja.

Trabajo y ambiente no son intereses opuestos. Así como lo que Milei considera un ‘gasto’ del Estado no es otra cosa que una inversión a futuro. Nada de esto está en agenda de nuestros gobernantes quienes sólo parecen preocupados por los números y no por las personas.

No bastará una Ley para cambiar los ánimos. Más aún cuando las leyes no parecen cumplirse como se debe. LCV continuará acompañando ese ‘abajo que se mueve’ con nuestros boletines semanales.

Síntesis de noticias sociales y gremiales de LCV

Semana del 12 al 16 de enero, 2026

INDUSTRIA

AERONÁUTICOS: ESTE VIERNES VENCIÓ LA CONCILIACIÓN OBLIGATORIA ¿HABRÁ MEDIDAS DE FUERZA? El conflicto con la Asociación de Técnicos y Empleados de Protección y Seguridad a la Aeronavegación (ATEPSA) no llegó a ningún acuerdo y el gremio que nuclea a los controladores aéreos analiza la implementación de nuevas medidas de fuerza que podrían impactar de lleno en la operación aérea, en plena temporada alta de verano.

CRISIS INDUSTRIAL EN CHUBUT: 18.000 PUESTOS DE TRABAJO PERDIDOS. La decisión unilateral de YPF de abandonar 55 áreas petroleras maduras en Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego provocó un efecto dominó que trasciende los yacimientos para golpear los centros urbanos. El titular de la CGT «Saúl Ubaldini» y diputado provincial, Gustavo Fita, denunció que la salida de la petrolera estatal dejó a la deriva a 18 mil familias en la Patagonia. Con 750 locales cerrados y una caída del 20% en la producción, advierten que se está desguazando la soberanía productiva de la región y hay preocupación por la aceleración de la pérdida de puestos de trabajo.

ENSENADA: LA UOCRA SOSTIENE UN ACAMPE EN LA OBRA DE BENITO ROGGIO POR PUESTOS LABORALES Y CONDICIONES DE TRABAJO. Trabajadores de la construcción nucleados en la Agrupación Trabajadores Unidos de la UOCRA seccional La Plata mantienen un acampe en la obra que la empresa Benito Roggio ejecuta en la ciudad de Ensenada, correspondiente a la construcción de la nueva planta potabilizadora de agua. La medida de fuerza se lleva adelante en reclamo de puestos de trabajo para desocupados de la región, además de mejores condiciones laborales y salariales para los obreros que actualmente se desempeñan en el proyecto. El conflicto, que se desarrolla de manera pacífica, se da en continuidad con protestas previas en la misma obra, donde los trabajadores ya habían denunciado falta de pago, precarización laboral y reiterados incumplimientos por parte de la empresa.

LA UTA ADVIERTE CON UN PARO DE COLECTIVOS EN EL AMBA TRAS UNA AUDIENCIA FALLIDA EN LA PARITARIA. La tensión en la paritaria de los choferes de colectivos del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) continúa en aumento tras la audiencia virtual de este martes 13 de enero. La Unión Tranviarios Automotor (UTA) y las cámaras empresarias no lograron destrabar un conflicto de financiamiento con el gobierno nacional. El gremio calificó como una “burla” la propuesta del 1% ofrecida por la patronal. El sindicato ya había advertido que los trabajadores no aceptarían ser “rehenes” de la disputa financiera entre las empresas y el Estado y puso sobre la mesa la posibilidad de llevar adelante medidas de fuerza.

SANTA FE: TOMAN TRES PLANTAS DE LÁCTEOS VERÓNICA. La situación de Lácteos Verónica atraviesa uno de sus momentos más críticos en este comienzo de 2026: las plantas están prácticamente paralizadas, la producción propia es inexistente y las deudas salariales se siguen acumulando. Mientras tanto, los más de 700 trabajadores que continúan sosteniendo medidas de fuerza decidieron en asamblea la ocupación de las tres plantas ante el incumplimiento de un acuerdo para el pago de salarios. Permanecen tomadas las sedes de Santa Fe, ubicadas en Clason, Lehmann y Suardi. La actividad en las plantas de Suardi y Clason se encuentra totalmente detenida, mientras que en Lehmann sólo se mantiene un nivel mínimo de funcionamiento.

TRAS 40 DÍAS DE ACAMPE CAROMAR SE NIEGA A PAGAR LAS INDEMNIZACIONES. El cierre de las cuatro sucursales del mayorista Caromar desató un conflicto laboral que ya lleva más de 40 días y que mantiene en vilo a trabajadores de Mar del Plata y otras localidades. En la ciudad, los 15 empleados de la sede ubicada sobre la Ruta 88 sostienen un acampe permanente en reclamo del pago de las indemnizaciones correspondientes, luego de que la empresa anunciara su cese de actividades en diciembre.

LA UOM ENDURECE EL PLAN DE LUCHA: EMPRESARIOS NO PAGAN EL AUMENTO QUE ELLOS MISMOS PIDIERON. La Unión Obrera Metalúrgica (UOM) ratificó su decisión de continuar y profundizar las medidas de fuerza frente al incumplimiento de numerosas empresas en el pago de los aumentos salariales acordados en la paritaria firmada el 2 de diciembre de 2025, cuya homologación por parte de la Secretaría de Trabajo permanece demorada. En la provincia de Córdoba, las medidas ya se pusieron en marcha mediante asambleas de un turno por jornada laboral, con la advertencia de que podrían profundizarse si persiste el incumplimiento. Al respecto, el dirigente señaló: «Se van a ir ajustando medidas de que no se cumpla con esto, que saben de que ellos lo tienen que cumplir».

SE ENDURECE EL CONFLICTO EN FATE Y EL SINDICATO ABRE UNA AGENDA DE PAROS. El Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA) anunció la profundización del plan de lucha en la empresa Fate, a la que acusó de mantener una política salarial “irracional y cruel” tras más de 12 meses sin otorgar aumentos a sus trabajadores. Como parte del plan de lucha, el SUTNA anunció un paro total de actividades para el sábado 17 de enero, desde las 6 hasta las 14 horas, y un nuevo paro el lunes 19 de enero, desde las 14 hasta las 22 horas. Además, advirtieron que si no hay respuestas, se avanzará con medidas de mayor alcance.Desde el gremio señalaron que la negativa de la patronal a recomponer los salarios afecta de manera directa las condiciones de vida de las familias trabajadoras y se da en un contexto de fuertes ganancias empresariales, lo que desmiente los argumentos de crisis económica que sostiene la compañía.

LUSTRAMAX: ORDENAN DESALOJO MIENTRAS GENDARMERÍA FUERZA SALIDA DE CAMIONES. En un escenario de creciente confrontación, la Policía Bonaerense procedió esta mañana a notificar a los trabajadores de la fábrica Lustramax sobre una orden de desalojo, en medio del acampe que mantienen contra los despidos y el cierre de la planta. La presencia de la Gendarmería Nacional, desplegada para garantizar la salida de camiones y el funcionamiento de la empresa, ha elevado la tensión al máximo.Los empleados denuncian que esta intervención es ilegal, ya que las fuerzas federales actúan sin jurisdicción ni exhibición de una orden judicial.

TN&PLATEX, LA PRINCIPAL TEXTIL DEL PAÍS, PARALIZÓ UNA PLANTA EN TUCUMÁN Y SUSPENDIÓ A 190 TRABAJADORES. La empresa TN&Platex paralizó por tiempo indefinido su planta en Tucumán y suspendió a 190 trabajadores, en medio de la fuerte caída del consumo, el avance de las importaciones, especialmente de ropa usada, y una crisis profunda que atraviesa la industria textil argentina. La compañía ya había cerrado plantas en La Rioja y Corrientes, en un contexto marcado por la caída del consumo, el avance de las importaciones y las dificultades de financiamiento que enfrenta el sector.

400 MENOS POR DÍA. Desde que Milei llegó a la Rosada, cada 24 horas desaparecieron 30 empresas y se perdieron 400 empleos formales. Semejante hecatombe productiva, 21.046 empresas y 272.607 puestos de trabajo menos en dos años, es resultado directo de las políticas oficiales que cerraron la Secretaría Pyme en el Ministerio de Economía y desfinanciaron todos los organismos destinados a impulsar la producción.

BUENOS AIRES: CERRARON MÁS DE 5.300 EMPRESAS DURANTE EL GOBIERNO DE MILEI. El gobierno de la provincia de Buenos Aires encendió las alarmas por el fuerte retroceso del entramado productivo bonaerense. Según datos oficiales difundidos por el ministro de Economía provincial, Pablo López, entre noviembre de 2023 y septiembre de 2025 cerraron 5.335 empresas en el territorio bonaerense, lo que equivale a un promedio de 232 firmas menos por mes. De acuerdo con el funcionario, se trata de siete meses consecutivos de caída en la cantidad de empresas activas, en un contexto de impacto generalizado a nivel nacional. No obstante, Buenos Aires concentra el mayor daño debido a su peso productivo: la provincia explica casi el 50% del valor industrial del país y alberga a tres de cada diez empresas que cerraron en la Argentina durante el período analizado.

AGONIZA LA INDUSTRIA TEXTIL: SEGÚN CIFRAS OFICIALES LA UTILIZACIÓN DE LA CAPACIDAD INSTALADA PERFORÓ EL PISO DEL 30%. Son datos oficiales de Noviembre de 2025 difundidos por el INDEC. Confirma la dramática situación de la industria textil en la Argentina. En los últimos días se materializaron más despidos y suspensiones en diversas plantas. La industria textil perforó el piso del 30% de utilización de la capacidad instalada, ubicándose en 29,2%, el nivel más bajo de toda la serie. Se trata de una profundización clara de la tendencia en caída en los últimos tres meses.

ESTATALES Y MUNICIPALES

ATE CAPITAL EN ALERTA Y MOVILIZACIÓN ANTE NUEVOS RECORTES EN EL ESTADO. ANUNCIÓ MEDIDAS DE FUERZA PROGRESIVAS. La Asociación Trabajadores del Estado (ATE) Capital se declaró en alerta permanente y movilización frente a lo que calificó como un proceso de “cercenamiento y vaciamiento del Estado”. Ya se encuentran gravemente afectados por las políticas del Gobierno de Javier Milei el sistema de salud pública, la atención primaria, la educación, el sistema de discapacidad y la inversión en infraestructura para la prevención de catástrofes. A este escenario, señalaron, se suma ahora un recorte cercano al 20 % en distintas dependencias estatales. ATE Capital aseguró que no adoptará una actitud pasiva y anunció la realización de medidas de fuerza progresivas y articuladas en los distintos sectores del Estado. Asimismo, convocó a organizaciones sociales, políticas, gremiales y populares a sumarse a la defensa de lo público y a acompañar las acciones que se definan en los próximos días.

CÓRDOBA: PROTESTARON EN UN PEAJE CONTRA LA REFORMA PREVISIONAL PROVINCIAL. Sindicatos estatales de Córdoba realizaron este lunes una protesta sorpresiva en el peaje de la autopista Córdoba–Villa Carlos Paz para manifestar su rechazo a la reforma previsional impulsada por el gobierno provincial de Martín Llaryora. La medida se enmarca en un plan de lucha conjunto contra la denominada Ley de Equidad Jubilatoria N. º 11.087, recientemente aprobada por la Legislatura cordobesa.Desde las organizaciones gremiales cuestionaron el contenido de la reforma previsional, al considerar que incrementa los aportes, modifica el cálculo de los haberes y traslada el ajuste sobre los trabajadores activos y los jubilados

SAN LUIS: EL GOBERNADOR CLAUDIO POGGI ECHÓ EMPLEADOS ESTATALES DE PLANTA PERMANENTE. El Gobierno de San Luis, comenzó con los decretos de baja a una serie de empleados públicos a los que acusó de presentar certificados médicos truchos y tras un rápido sumario administrativo los dejó sin trabajo. Claudio Poggi, quien se tomó vacaciones de inmediato, y los damnificados fueron notificados una semana después. No se atendieron los descargos que hicieron los acusados y tomaron la decisión de dar de baja a empleados de planta permanente, una resolución muy difícil de llevar adelante que necesita de un sumario y de una acusación concreta.

JUJUY: GREMIOS MUNICIPALES DENUNCIAN DESPIDOS Y APUNTAN CONTRA EL GOBERNADOR. Los gremios municipales de Jujuy denunciaron una ola de despidos en distintas comisiones municipales de la provincia y responsabilizaron directamente al gobernador Carlos Sadir por habilitar cesantías arbitrarias que, según sostienen, responden a acuerdos políticos y no a criterios laborales. Desde el Sindicato de Empleados y Obreros Municipales (SEOM) advirtieron que la situación es “muy preocupante” y que el Gobierno provincial mantiene una postura de silencio frente a los reclamos. “En algunos casos lo dicen abiertamente: despiden personal para poder incorporar a su propia gente”, denunciaron, y para remarcar que esta práctica no se limita a las grandes ciudades, sino que impacta con fuerza en las comunidades más pequeñas.

VIALIDAD: “AJUSTE PARA LOS TRABAJADORES Y AUMENTOS PARA LA POLÍTICA”. El Sindicato de Trabajadores Viales y Afines de la República Argentina (STVyARA) repudió el aumento salarial otorgado a funcionarios públicos por decreto, mientras los trabajadores de Vialidad Nacional acumulan 13 meses sin paritarias ni recomposición de ingresos. Desde el gremio que conduce Graciela Aleñá dieron detalles sobre el deterioro del poder adquisitivo que disponen y reclamaron una respuesta urgente del Gobierno nacional. El mensaje sindical se da luego de una extensa serie de audiencias sin resultados y tras la apertura de la mesa paritaria por vía judicial, con un fallo favorable de la Cámara del Trabajo en noviembre de 2025.

ERGÍA ATÓMICA Y ANUNCIA CORTES DE RUTA. La Asociación Trabajadores del Estado (ATE) pudo comprobar y denunció el desvío de fondos de más de 3.863 millones de pesos de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) que estaban destinados a la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP) en la provincia de Neuquén, cuya orientación debía ser el pago de salarios de sus trabajadores. Ante esta situación, el sindicato prepara medidas de fuerza y cortes de ruta.

ECONOMÍA SOCIAL Y POPULAR

LEGISLADORES PORTEÑOS DENUNCIAN QUE CON DESALOJOS EL GOBIERNO DE JORGE MACRI YA DEJÓ A 200 TRABAJADORES INFORMALES SIN EMPLEO. Desde Fuerza por Buenos Aires advirtieron que el Jefe de Gobierno porteño tiene en la mira a recicladores urbanos. En un claro plan de persecución, «Les secuestran los carros, les quitan la comida, la violencia es constante», sostienen.

TIERRA DEL FUEGO: FUERON DESPEDIDOS HACE TRES MESES Y HACEN FERIAS SOLIDARIAS PARA SUBSISTIR. A más de tres meses del cierre de la textil Blanco Nieve, en la capital de Tierra del Fuego, Río Grande, el conflicto laboral continúa sin avances y mantiene a sus 35 ex trabajadores en una situación de extrema vulnerabilidad. Tienen que hacer ferias solidarias para poder, apenas, subsistir. Desde octubre, la situación de los ex empleados es exactamente la misma: continúan los salarios impagos por los meses trabajados, no se abonaron las indemnizaciones. Los empleadores no aparecen ni dan explicaciones a las familias afectadas, que sostienen su reclamo.

ROÑA CASTRO Y EL HAMBRE. “Veo las colas de la gente grande para buscar su platito de comida, porque yo les pido que lleven plato y tenedores para poder comer. Se ve cada vez más la pobreza. Antes iba gente que no podía. Ahora va gente que era pudiente y ahora no puede”. El boxeador Jorge “Roña” Castro relató lo que observa todos los días en los lugares que abrió para ayudar a las personas más necesitadas. Por Radio 750, contó que comenzó hace seis años con una olla en un gimnasio vacío y ahora dirige 14 comedores y nueve merenderos. “El Gobierno dice que sacaron 12 millones de personas (de la pobreza), pero cada vez entra más gente a los comedores. Hace un año me peleé con la Pettovello, porque hablamos y me hizo sacar con la policía. Tenía los galpones llenos de mercadería y la gente pasaba hambre. La gente necesita de verdad”, aseguró.

NEUQUÉN: RESCATAN A UNA FAMILIA CON CUATRO NIÑOS QUE TRABAJABAN EN UNA CHACRA BAJO CONDICIONES DE EXPLOTACIÓN. El reciente rescate de una familia con cuatro niños en una chacra de Centenario expuso nuevamente las condiciones de vulnerabilidad en las que subsisten algunos trabajadores rurales en la provincia de Neuquén. Según el comunicado difundido por el Ejecutivo provincial, el grupo convivía en una vivienda de material, carente de las garantías básicas para la habitabilidad, lo que motivó su urgente traslado a un lugar seguro. La medida de protección para los menores fue adoptada tras la intervención de la Defensoría de los Derechos del Niño, Niña y Adolescente y quedó bajo la responsabilidad del Centro de Atención a la Víctima, que desplegó los dispositivos necesarios para asegurar la protección integral tanto de los niños como de sus padres.

EDUCACIÓN Y SALUD

SANTA CRUZ: EL GOBIERNO DE VIDAL CONFIRMÓ MULTA MILLONARIA A GREMIO DOCENTE Y CRECE EL CONFLICTO. La multa a la Asociación Docentes de Santa Cruz (ADOSAC)  supera los 126 millones de pesos. La sanción fue rechazada por el sindicato que  y anunció que impugnará la multa por la vía administrativa y judicial. ADOSA calificó la decisión como arbitraria y sostuvo que se trata de un intento de disciplinamiento frente al reclamo salarial y las demandas del sector educativo.

HOSPITAL EL CRUCE: 24 HORAS DE PROTESTA Y ALERTA GREMIAL POR LA SALUD PÚBLICA. Trabajadoras y trabajadores del Hospital El Cruce, en Florencio Varela, llevan adelante una jornada de protesta bajo la consigna “24 horas por salarios dignos”. La medida busca visibilizar el deterioro del poder adquisitivo del personal de salud y presiona por una recomposición salarial urgente. La jornada de lucha es impulsada por la Asociación del Personal del Hospital El Cruce (APHEC) junto a la Federación Sindical Nacional de Trabajadores y Trabajadoras de la Salud (FESINTRAS).

PARO POR TIEMPO INDETERMINADO EN LA CLÍNICA MAR DEL PLATA. Los trabajadores de la Clínica Mar del Plata llevan adelante un paro por tiempo indeterminado en reclamo del pago de haberes atrasados, aguinaldo y bonos acordados en paritaria, además de denunciar la falta de insumos básicos para desarrollar sus tareas habituales. La medida de fuerza se inició con una manifestación frente al nosocomio, ubicado en San Luis entre Alberti y gascón, donde los empleados cortaron la calle para visibilizar su reclamo.

BAHÍA BLANCA: PARO Y MOVILIZACIÓN EN EL HOSPITAL ITALIANO. La tensión va en aumento en el Hospital Italiano de Bahía Blanca, el sueldo del mes de diciembre que debía depositarse en el cuarto día de enero aun no aparece y la bronca de los trabajadores tomó las calles.En un mediodía propio de enero, un mercurio que alcanzaba los 35°, los trabajadores de Sanidad que se desempeñan en el Hospital Italiano mantienen el paro con una movilización, que contó con la presencia de la CGT local y  dirigentes del movimiento obrero bahiense.

EL CABILDO ABIERTO POR LA SALUD RECHAZA LA PRIVATIZACIÓN DE HOSPITALES SAMIC. A través de un comunicado difundido en las últimas horas, el espacio multisectorial advirtió que la medida forma parte de un “plan privatista de vaciamiento del Estado y de la salud pública”, y apunta al traspaso del gerenciamiento de hospitales SAMIC a manos privadas. Entre los establecimientos mencionados se encuentran el Hospital El Cruce de Florencio Varela, el Hospital Cuenca Alta de Cañuelas, el Hospital Bicentenario de Esteban Echeverría y el Hospital Alberto Balestrini de La Matanza. Desde el Cabildo Abierto por la Salud señalaron que la privatización de hospitales públicos ya demostró su fracaso en experiencias anteriores. Como antecedente, recordaron el caso del Hospital de Niños de Salta, cuya gestión privatizada se retiró en 2007 tras no obtener la rentabilidad esperada.

COMUNICACIÓN Y CULTURA

EL SIPREBA ADVIERTE UN PANORAMA COMPLEJO Y ANTICIPA POSIBLES CONFLICTOS CON LAS PATRONALES. Con acuerdos vencidos en radio, televisión y una negociación estancada en prensa escrita, el Sindicato de Prensa de Buenos Aires  prepara la estrategia para encarar una paritaria compleja, atravesada por el último 2.8% de inflación, maniobras empresarias y cámaras que se niegan a firmar los acuerdos.Ya hay fecha de audiencia pero se enfrenta un panorama muy complicado. En radio y televisión, los acuerdos salariales vencieron en diciembre y, tras el pedido formal de convocatoria, el jueves y viernes de la semana que viene, habrá reuniones separadas para cada actividad. Las negociaciones involucran a las cámaras de canales y radios privadas, que agrupan a señales y emisoras como Telefe, El Trece, TN, América, C5N, Canal 9 y radios de alcance nacional.

Viernes 16 de enero

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