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“Estamos intentando acelerar la unidad de amplios sectores”

Héctor Amichetti, secretario general de la Federación Gráfica Bonaerense e integrante de la Corriente Federal de Trabajadores, charló con La Columna Vertebral sobre la gran cantidad de encuentros virtuales entre distintos sectores durante la pandemia, el trabajo para lograr la unidad y el enfrentamiento “contra los poderosos”.

Perón decía que la mejor manera de patear los problemas era armar comisiones y a veces a mi algunas reuniones de zoom me parecen las comisiones que decía Perón. De toda esta actividad intensa y todo este despliegue con los distintos sectores y demás ¿Cuáles han sido las relaciones que te parecieron más interesantes o que le ves perfil de que realmente hay una intención de abrir la cabeza y fructiferar?

No, a mí me parece como que lo que estamos tratando de acelerar en todos estos encuentros es la unidad de amplios sectores. No solo del movimiento de los trabajadores sino de los sectores pymes, del cooperativismo, lo que para nosotros se tendría que constituir en la alianza fundamental que el gobierno necesita para ir en la dirección que está planteando, reactivar la actividad económica con todas las dificultades que ha creado la pandemia y que agravó una situación ya complicada. Todos estos sectores nos estábamos encontrando después de haber recuperado un gobierno en línea con nuestro pensamiento, pero indudablemente esta situación de pandemia lo agravó y yo creo que acelera la necesidad de profundizar algunas medidas estructurales por parte del gobierno. Pero lo que sí hay es una comprensión de que si no unimos todas estas voluntades y generamos esta alianza fuerte, que cada uno en fila india vaya reclamando por la urgencia, por la necesidad que tiene hoy, las urgencias son muchas. Sino que vayamos teniendo una mirada de país en donde indudablemente para poder dar respuestas a los intereses de la mayoría, de los trabajadores, los jubilados, las pymes y las cooperativas hay que afectar otros intereses, que son los que concentran un poder económico que es un sistema financiero que no funciona al servicio de la producción y el consumo, que es un comercio exterior que tendría que revender las mayores divisas volcadas al mercado interno.

Pero vemos que cuando el Estado intenta avanzar como en el caso de Vicentin hay un rechazo muy fuerte de las multinacionales muy poderosas que no quieren que entremos en ese sector donde hay indudablemente situaciones de irregularidad que hacen recursos que tendrían que volcarse a la mayoría del país, y lo quieren concentrar en pocos bolsillos, bueno, lo que estábamos viendo en lo que son los sectores oligopólicos que manejan el precio de los alimentos, formador de precios, etc. Si no unimos todo este amplio sector que no está ligado a esa concentración de poder económico indudablemente para el gobierno va a ser muy difícil. De hecho, ya ha tenido algunos planteos como el de AEA en el sentido de decir bueno, la salida de la pandemia es por la inversión que podamos hacer nosotros, capitales privados, el Estado lo único que tiene que hacer es bajar los impuestos y retenciones para que podamos cortar, bueno, el modelo del negocio de ellos, no el modelo que necesitamos nosotros en donde indudablemente hay que ir a otras reformas.

“si no unimos este sector va a ser difícil para el gobierno”

Hace dos días se relanzó el Frente Sindical de Moyano. No entiendo bien a esta altura del partido cuál es la diferencia entre la Corriente Federal y el Frente Sindical ¿No hay ninguna posibilidad de unirse? ¿Cuáles son las diferencias reales que existen?

No, no, nosotros de hecho hemos participado activamente en el Frente Sindical, contribuido a que se pudiera conformar el Frente de Todos y poder recuperar el gobierno. Las coincidencias siguen existiendo, la Corriente pone mucho el esfuerzo en sostener las ideas básicas del programa. Para nosotros la unidad se tiene que dar como programa a la CGT que incluye cosas muy concretas, muy prácticas, qué posiciones tenemos los trabajadores con respecto a todos estos temas que veníamos conversando recién.

¿Cuándo va a haber elecciones? ¿Cuándo son las elecciones para la CGT finalmente?

La CGT naturalmente tendría que renovar ahora, 22 de agosto, y finaliza su mandato. Por la pandemia todas estas elecciones han sido suspendidas, al igual que las asambleas por lo menos hasta fines de septiembre. El mandato está prorrogado hasta fines de marzo. Ahí en ese período entre septiembre y marzo se verá cómo evoluciona la situación como para poder permitir un acto electoral como su congreso en la CGT. Yo creo que lo más probable es que se estire el mandato hasta marzo del año que viene.

Sí, esa es un poco la información que uno ha podido recabar, más que nada por el tema de la imposibilidad de definir semejantes cuestiones a través de zoom.

Independientemente de eso lo que sí decimos es que debería canalizarse en este período una acción unificada de la CGT, porque si no se generan cuestiones en la que no estamos todos de acuerdo. Por ejemplo, si vamos a ir a una reunión en representación del movimiento obrero con AEA, bueno, a qué vamos a esa reunión. Yo no digo no ir, pero sí qué posición tenemos frente a esos sectores. Por ejemplo, señores, colaboren planteando ustedes la necesidad de un impuesto a la riqueza que está frenado en el congreso, tendría que salir de ustedes mismos en una situación tan delicada donde hay tantos argentinos con problemas muy angustiosos, tendrían que ser ustedes los que impulsen como ha habido en otras partes, en Europa y los demás, que hay una contribución de emergencia. Si vamos como trabajadores a una reunión con AEA lo mínimo que tendríamos que reclamar es eso. Entonces terminamos la reunión, sale un documento de ellos, ellos le están pidiendo rebaja de impuestos al gobierno porque ellos son los que van a sacar el país adelante. Bueno, lo primero que tendrían que hacer es traer la plata que tienen afuera, porque todos los de AEA que estaban ahí reunidos, nosotros miramos el listado de quienes fugaron capitales de 86 mil millones de dólares, informe oficial del Banco Central y casi todos ellos están con mucha plata afuera. Entonces este es un problema que si no determinamos en conjunto los trabajadores cómo funciona nuestra organización madre, trae por supuesto mayores diferencias y disputas que habría que evitar.

“necesitamos una acción unificada de la cgt”

Sí, divide y reinarás. Cuánto tiene que ver en la imposibilidad de juntarse, determinados personalismos, cuánto pesa que el año que viene es un año electoral y comienzan a orejear el truco de las pistas, el jueguito de quien tiene el ancho de espadas, cuánto hay de todo esto como autocrítica de la dirigencia. En este marco a mi me preocupa eso, las dificultades de sortear las tentaciones externas de superestructura.

Ese es uno de los grandes problemas juntamente con lo que yo marcaba anteriormente que es la actitud a veces corporativa, pareciera ser que el tema se resuelve juntándose con los factores de poder. Ahí hay un matiz diferencial que decís, es mucho más fácil encontrar una salida con quien es poderoso que enfrentarse al poderoso. Ahí hay una visión más profunda, nosotros entendemos que si no hay cierta confrontación con ese sector poderoso que ha impuesto su política económica durante muchísimo tiempo en el país y ha visto muy fuertemente los últimos 4 años no tenemos salida, vamos a quedar embretados ahí.

Así que me parece que ahí hay una diferencia de metodología que es importante y que debemos saldar, lo que no nos detiene en el sentido de valorar cosas positivas que hemos logrado. Por ejemplo, con los diputados sindicales en el parlamente se planteó esta iniciativa de esta ley de teletrabajo y logramos ahí una gran fortaleza y salió una ley que no es un tema menor, porque detrás del libre manejo de cómo es el teletrabajo sin regulación ni nada, abrió una afiliación de empresariados que reaccionó después cuando el proyecto fue al senado tratando de frenarlo, de tumbar la ley, porque precisamente ellos lo que buscaban es generar un precedente de que con el teletrabajo se eliminan las regulaciones, no hay jornada de trabajo, abaratamos costos para decirlo en términos generales. El hecho de haber reaccionado y haber tenido en los legisladores una pata sindical muy fuerte, una comisión de trabajo conducida por Vanesa Siley que es una compañera de La Corriente, que fue capaz de convocar a todos los sectores, incluidos los empresarios, para que pudieran discutir seriamente que significaba ese proyecto de ley me pareció un paso importante porque da protección, después deriva los convenios colectivos, que cada actividad pueda perfeccionar como se desarrolla el teletrabajo, pero sobre todo el valor que tiene la ley de frenar esas aspiraciones de romper con lo que es la protección laboral. Decir, bueno, acá tenemos una nueva modalidad de trabajo, esta es la oportunidad para tratar de ver como rompemos jornada de trabajo, flexibilizamos…

Igual a mí me llamó la atención sobre manera que los sindicatos estatales tuvieron casi la misma postura respecto de que los trabajadores estatales no podían funcionar con teletrabajo cuando obviamente hay ramas del trabajo estatal que se puede perfectamente administrar de esa manera sin perder los derechos. Creo que hay una cuotita de egoísmo del viejo sindicalismo que te quieren tener cerquita para verte porque sino no existís y, la verdad que van a tener que aggiornar porque vamos a seguir existiendo trabajando desde donde sea.

No, eso es innegable. Lo mismo que cuando alguien pretendió frenarle el avance tecnológico a las plantas industriales, eso es inevitable. Lo que sí me parece importante es que todo eso tenga una protección laboral, que el trabajador que está en su casa haciendo teletrabajo sepa que tiene una organización, que tiene un convenio, que sí pertenece a una empresa donde hay otros compañeros que están en la fábrica, hay un delegado con el que puede recurrir en el momento que sea necesario. Eso es muy importante porque es mantener la tradición de la defensa de la dignidad de los trabajadores de Argentina. Yo comparaba charlando este tema en alguna reunión lo que lograron en Brasil hace un par de años, que es desregular totalmente el trabajo y no lo pudieron frenar los sindicatos, y hoy un contrato individual que era lo que quería el empresario, arreglar individualmente con el teletrabajador, aprovechando que está solo digamos, que salió de un ámbito colectivo y lo que quería era precisamente era lograr lo que en Brasil se logró por ley, que hoy un contrato de trabajo individual tenga más peso que un convenio colectivo de trabajo. Eso es terrible porque lo pone al trabajador en un lugar de debilidad absoluta.

Se nos está terminando el tiempo. Podríamos seguir charlando durante muchas horas más porque es un mundo nuevo que se nos está planteando y no es fácil resolverlo. Quedará para otra oportunidad saber en qué situación esta específicamente el medio gráfico. Si me lo podes decir en una línea al menos nos enteramos un poquito de los compañeros gráficos porque el tiempo se nos pasó volando.

Sí, una parte del gremio ha mantenido una actividad porque hay actividades esenciales como el envase, alimento, medicamento, hemos estado trabajando para estos programas especiales del Ministerio de Educación para los chicos que no tienen acceso a internet, se han hecho millones de cuadernillos y por supuesto los medios gráficos de comunicación donde están indudablemente muy golpeados por el tema de lo digital pero que se han mantenido, diarios, revistas y muy golpeados el sector libro que está prácticamente paralizado por no ser considerado actividad esencial.

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Erika Lederer:“La única memoria completa es que digan dónde están los cuerpos”

En la antesala de un nuevo 24 de marzo, Erika Lederer —poeta, abogada y cofundadora de Historias Desobedientes— reflexiona sobre el sentido de la memoria en la Argentina actual. Hija de un represor que actuó en Campo de Mayo, su testimonio interpela desde un lugar singular: el de quienes decidieron romper el pacto de silencio familiar para transformar el dolor en acción. En esta entrevista con LCV, cuestiona el uso del concepto de “memoria completa”, reivindica la apertura de archivos y la búsqueda de identidad, y llama a sostener una memoria activa, colectiva y comprometida con la justicia.

Erika Lederer: Exacto, necesitamos masividad en las calles. En relación a la pregunta: yo soy cofundadora de Historias Desobedientes. Surgimos alrededor de 2017, cuando se intentó aplicar el 2×1 y la Corte Suprema lo avaló. En ese momento, en las calles se dijo de manera masiva que no. Eso es lo que esperamos también ahora.

¿Qué entiendo por “memoria completa”? Es muy sencillo: la única memoria completa es que se abran los archivos. La única memoria completa es que los genocidas que siguen vivos y que no fueron alcanzados por la llamada “impunidad biológica” digan dónde están los cuerpos, digan dónde están los chicos —hoy adultos— cuya identidad todavía no fue recuperada. Esa es la única memoria completa.

LCV: Estoy totalmente de acuerdo, incluso con el recorte histórico que hacés, que no empieza en el ’76. Recién hablábamos del decreto 20.840 de 1974, que ya sentaba bases legales e ideológicas para lo que vino después.

Nos queda poco tiempo, así que quiero que me cuentes: ¿quién sos?, ¿quién era tu papá? ¿Y por qué sos desobediente?

Erika Lederer: Yo soy Erika Lederer, poeta —y después, en segundo lugar, abogada—. Mi padre era Ricardo Lederer, que fue el segundo jefe de la maternidad clandestina de Campo de Mayo. Era quien asistía los partos de mujeres cuyos hijos todavía buscamos. Luego esas mujeres eran parte de los mal llamados “traslados”, es decir, los vuelos de la muerte.

LCV: ¿En qué momento tomás conciencia de lo que hacía tu padre?

Erika Lederer: Una cosa es saber que era militar, médico militar, verlo con uniforme, saber que fue carapintada. Todo eso ya te da una primera conciencia. Pero llegar a caracterizar a tu propio padre como genocida es un proceso paulatino. Va acompañado de una toma de conciencia sobre lo que pasa alrededor, no solo sobre quién era él, sino sobre la realidad en la que vivís.

LCV: ¿Todavía duele?

Erika Lederer: Sí, y va a doler siempre. Pero en 2017 escribí un artículo que se llamaba “Del dolor a la acción”. Duele, pero no me deja inmovilizada. No me deja atrapada en un trauma. Quiero salir del dolor, ser un sujeto activo en la construcción de la memoria colectiva y levantar las banderas de los compañeros desaparecidos. Ellos peleaban por un mundo más justo, y yo quiero insertarme en esa lucha por un mundo mejor.

LCV: ¿Cómo se procesa esto dentro de la familia?

Erika Lederer: Cuando uno rompe con esa lógica —que yo llamo lógica mafiosa de clanes—, porque hubo crímenes y un pacto de silencio, no es fácil. Hablar implica romper ese pacto que impera en estas familias. Pero no quiero quedarme en eso; para eso escribo poesía también. Mi intención es poder ser una voz que amplifique la potencia que tenemos como sociedad para hacer otra cosa, para seguir luchando por esas banderas.

LCV: Te agradezco muchísimo que hayas venido, aunque sea por unos minutos. Si te parece, la semana que viene seguimos con más tiempo. Es muy importante el relato en primera persona: genera empatía, le pone identidad a la historia.

Erika Lederer: Sí, totalmente. Mi intención es que mi voz transmita un mensaje: que nos atrevamos a pensar distinto, a confrontar el estado de cosas. Hay un giro global hacia la derecha que tenemos que interpelar, incluso de manera internacionalista. Invito a que nos animemos a pensar de otro modo y a cambiar el mundo.

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Alejandro Cohen Arazi: “La historia de la CONADEP también la hicieron trabajadores anónimos”

El director y documentalista Alejandro Cohen Arazi pasó por La Columna Vertebral-Historias de Trabajadores para presentar Conadepianos, una película que recupera los testimonios de quienes trabajaron en la CONADEP durante los primeros años de la democracia. Con una mirada centrada en la clase trabajadora, el film busca correrse del relato tradicional y poner el foco en quienes escucharon, registraron y sostuvieron el proceso en el día a día.

LCV: ¿Qué es la CONADEP? Le cuento a la gente, porque tenemos oyentes jóvenes y de todas partes del mundo.

Alejandro Cohen Arazi: La CONADEP es una comisión que se crea en 1983 para reunir testimonios que permitieran construir una causa contra la Junta Militar. Ya desde su origen implicaba una enorme valentía política: llevar adelante los juicios.

Se eligió a un grupo de notables —personas reconocidas que habían tenido un rol durante la dictadura— para encabezar ese trabajo. Pero detrás de ellos había una enorme cantidad de trabajadores y voluntarios, muchos muy jóvenes, que recibían denuncias todos los días y escuchaban cosas muy duras.

LCV: Sobre esa base hacés un documental. ¿Por qué?

Alejandro Cohen Arazi: La historia surge con mi hermano Juan. Él estaba investigando otro tema y encontró en el Archivo Nacional de la Memoria entrevistas a trabajadores de la CONADEP.

No era lo que buscaba, pero vio que había algo muy potente ahí: testimonios de personas que contaban el trabajo cotidiano. Entonces dijimos: hay una historia para contar.

Todos tenemos una idea del Nunca Más asociada a figuras como Sábato o Magdalena Ruiz Guiñazú, pero estas entrevistas muestran que había un grupo enorme de personas que fueron quienes realmente hicieron ese trabajo.

LCV: ¿Cómo se seleccionaban esos trabajadores? ¿Eran voluntarios, gente del Estado?

Alejandro Cohen Arazi: Había de todo. Al principio eran empleados del Ministerio del Interior, pero rápidamente se dieron cuenta de que no alcanzaba.

También se sumó gente de organismos de derechos humanos y muchos voluntarios. Había personas que leían en el diario que existía la CONADEP y se acercaban para dar una mano.

LCV: ¿Se necesitaba algún requisito en particular?

Alejandro Cohen Arazi: Básicamente, saber leer, escribir y tener empatía. No existía todavía la figura del trabajador de la memoria o de derechos humanos como hoy.

Había que sentarse frente a alguien que venía a contar una experiencia terrible, y para eso hacía falta una enorme sensibilidad.

LCV: Estamos hablando de un contexto muy cercano a la dictadura…

Alejandro Cohen Arazi: Sí, y con mucha incertidumbre. Nadie sabía cuánto iba a durar la democracia. Veníamos de décadas de golpes militares, entonces la pregunta era inevitable.

LCV: Y además del impacto emocional, había riesgos…

Alejandro Cohen Arazi: Sí, lo vivían con mucho temor. Recibían amenazas, había llamados intimidatorios, incluso amenazas de bomba en el edificio.

No eran ingenuos: sabían perfectamente en qué se estaban metiendo.

LCV: ¿Tuviste dificultades para financiar la película?

Alejandro Cohen Arazi: Sí, es un documental hecho con presupuesto cero. No pedimos apoyo institucional.

Trabajamos con material del Archivo Nacional de la Memoria y con nuestro propio esfuerzo. Hicimos una campaña con gente cercana para poder cubrir gastos básicos.

LCV: Tenés una trayectoria marcada por este tipo de enfoque…

Alejandro Cohen Arazi: Sí, todos mis trabajos tienen el foco en la clase trabajadora. Incluso en documentales anteriores, como uno sobre call centers, me interesaba mostrar esas realidades invisibilizadas.

LCV: En medio de tantas discusiones políticas sobre ese período, ¿qué lugar ocupa la CONADEP?

Alejandro Cohen Arazi: Más allá de las discusiones, fue un hito fundamental de la democracia argentina.

Se hizo en un contexto de muchísimas presiones, con un margen de maniobra muy limitado, pero se logró. Y lo que se logró es histórico.

LCV: ¿Dónde se puede ver la película?

Alejandro Cohen Arazi: Hay funciones en el Cine Gaumont, en la Sala Norita Cortiñas y también en la Sala Lúcida, en Saavedra, en los próximos días.

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Carta desde el País del Nomeacuerdo, por Hernán López Echagüe

Publicado en la revista Humor, diciembre de 1990

Che, me olvidaba de algo. Hubo una época en que las personas se pusieron a desaparecer, de pronto, de la noche a la mañana. Sin pausa. Cientos y cientos de personas de toda edad que se ponían a no estar nunca más. Y los ojos de los vecinos no percibían nada. Y las bocas de los vecinos parecían bocas sin fundamento, o quizá con fundamento no más que para abrirlas y tragar fideos italianos, galletas alemanas, quesos franceses. ¡Vinos de Portugal por dos mangos! Había mazapán en las venas. ¿Te acordás? ¿Te acordás del general Acdel Edgardo Vilas? Decía el tipo: “Los mayores éxitos los conseguimos entre las dos y las cinco de la mañana, la hora en que el subversivo duerme (…) Yo respaldo incluso los excesos de mis hombres si el resultado es importante para nuestro objetivo”. ¿Te acordás? ¿No? Pero quizá te acuerdes del general Ibérico Saint-Jean que, entre otras cosas, se hizo famoso por su frase: “Primero mataremos a todos los subversivos, luego mataremos a sus colaboradores, después a sus simpatizantes, enseguida a aquellos que permanecen indiferentes y, finalmente, mataremos a los tímidos”. O del general Jorge Rafael Videla: “En la Argentina morirán todos los que sean necesarios para acabar con la subversión”. Años más tarde, ya en democracia, al amparo del indulto que le había obsequiado Menem y en tanto se mojaba el garguero con whisky importado durante una cena de camaradería, Videla celebró la matanza, y, con aires de asesino ocurrente, soltó: “La sociedad argentina tendría que habernos pagado por los servicios prestados”.

Luego, a partir de diciembre de 1983, la historia incontrastable del exterminio selectivo que habían tramado los militares con toda meticulosidad cobró vida a partir de relatos de toda naturaleza: jurídico, periodístico, novelesco, televisivo, cinematográfico. Supongo que te acordarás de La historia oficial, también del Nunca más, y, desde luego, del histórico juicio a las Juntas. Fueron años de dolorosas e interminables reconstrucciones. Que a Esteban se lo llevaron de su lugar de trabajo una tarde, a los golpes; que a Cristina, que estaba embarazada, la sorprendieron en la calle, la ocultaron en alguna catacumba, la asistieron en el parto, le robaron el hijo y después la asesinaron; en la casa de Jon, que de la vida no esperaba más que recibirse de ingeniero, casarse y tener un par de hijos, el grupo de Tareas se instaló a lo largo de una semana… Y ya no están, nunca más volverán a estar.

A partir de diciembre de 1983 el dolor se transformó en cifras: más de cuatro mil desaparecidos en 1976; trescientos cuarenta y dos por mes; once cada día. Más de tres mil en 1977; doscientos treinta y ocho por día… Cifras y más cifras. Contados cuerpos. Personas que nunca jamás volvieron a aparecer. Y ahora los ojos han vuelto a cerrarse, los oídos a enlodarse, las bocas a callar.

En fin, no era mi propósito amargarte. Pero el País del Nomeacuerdo es hoy una realidad ineluctable.

Otro abrazo.

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