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Los límites de la política identitaria: ser y no hacer
Pablo Touzón, politólogo y cofundador de Panamá Revista, analizó en La Columna Vertebral los comienzos de la grieta, la locura de los grandes líderes y el peligro de la unidad “porque sí”.
Vamos a empezar por los ’90 donde ya estaba esta grieta de la que tanto se habla. Hubo un intento quizás de Menem de acortarla pero creo que la agrandó más ¿Vos no ves en los 90 un disparador de lo que después siguió sucediendo?
Yo te diría que socialmente sí, políticamente no.En ese momento era militante de Patria Libera, la minoritarísima izquierda nacional de los ‘90. Lo que sucedía era que tanto el conflicto que planteaba Menem como el antimenemismo que era muy fuerte y muy robusto, tanto en términos culturales como te diría hasta materiales, porque gran parte de la clase media progresista era antimenemista. Había amplísimos medios, estaba Página 12, Página 30, la televisión. Incluso en ese momento hay una foto famosa en la que está Horacio Verbitsky con Joaquín Morales Solá en Washington denunciando a Menem. En ese momento había una especie de unión.
El antimenemismo era muy fuerte, sobre todo en la cultura y en los sectores medio que es la base donde se va a cimentar un poco el Kirchnerismo. Con eso quiero decir que la televisión está todo el tiempo burlándose de Menem, que era corrupto… en ese sentido me parece que, tal vez porque las condiciones de la economía eran más estables, no sé si mejores pero más estables, el clima no era exactamente el de hoy. Sí claramente profundiza y sistematiza unas bases que después van a ser las de la grieta actual social, más que la política. Explícitamente su idea más fin de la historia, más Fukuyama, más de los años ‘90, era decir “bueno terminó la historia y hay que reconciliarse con todos”. En ese sentido sí era diferente porque Macri no se quería reconciliar con nadie, entonces esa parte más de proyecto ideológico que político era distinta.
“Menem profundiza unas bases de la actual grieta social”
Ahora aparece Duhalde en televisión diciendo que no va a haber elecciones, que va a haber Golpe y dos días después dice que era un ataque de psicosis momentánea. Me parece que acá hay un armado, se los ve a los periodistas cómo se les cae la sangre del colmillo tratando de reformular una grieta que parecía que Alberto Fernández venía a tapar o a calmar, y ahora estamos en una especie de locura. Por eso quería hablar con vos, porque no entiendo nada.
Justo ayer a la noche estaba escuchando cuando se arrepintió y creo que también es tan inverosímil la cuestión militar como un factor de poder en la Argentina que debe ser así, la hipótesis de senilidad apareció enseguida con eso, si bien Duhalde tiene una especie de costumbre de anunciar crisis —
Como Lilita.
Un poco sí, pero la diferencia es que en su momento su especie de maestría en crisis era porque una la gestionó, en cambio Lilita ni eso. Lo que está pasando ahora es complejo, y todavía hay chances de que mute. Es verdad que está un poco en crisis una parte del proyecto de Alberto Fernández que era esa, era la parte que no era tan parecida al Cristinismo. Eso no implica que no se pueda armar un esquema de gobernabilidad y demás, pero te diría que la diferencia o lo distintivo de él, que fue muy notorio al comienzo, en la primera gestión de la pandemia y demás, se empezó a pinchar un poco. En eso tal vez yo le atribuya más responsabilidad incluso a él mismo, porque cuando vos querés reemplazar algo que ya existe, o por lo menos darle otro polo, para algo que tiene tanta inercia y tanta fuerza aunque esté cada vez menos pero sigue siendo importante, tenés que reemplazarlo con otra cosa, no con nada. No puede ser que moderar sea solamente bajarle el voltaje al asunto y nada más, porque la realidad es que desde el comienzo de una hipótesis de no crear el Albertismo, de no armar nada especial de ese lado, entonces se pone por inercia lo que ya existe, por más que no se quiera. Es un liderazgo fuerte y una inercia política de hace muchísimos años.
“No puede ser que moderar sea solamente bajarle el voltaje al asunto y nada más”
Siempre pensé que la chance política del Frente de Todos para ser un poco distinto no era tanto antagonizar con Cristina, porque estaba claro que el primer mes de gobierno en una crisis no era el mejor plan del mundo, pero sí desbordar con política, generar algo nuevo y que sobre ese algo nuevo, la cosa se va mezclando. En general los ‘ismos’ de los Peronismos suelen ser un poco así, no es que se declaran y vienen un día y dicen a partir de hoy arrancó el menemismo o el Duhaldismo. Por eso a mí no me preocupaba mucho al comienzo cuando compañeros decían hay una instrucción de no armar el Albertismo, pensé que era una cosa medio táctica, como diciendo ‘bueno, está claro que quiere evitar que se le llene de mojadores de medialunas de minuto ‘44 del segundo tiempo y que esto se va a dar en la práctica más o menos solo’. Creo que en un momento esa hipótesis estuvo, pero a veces sin volumen de ese otro sector, lo que termina pasando es que queda la agenda del anterior que es explícitamente personal en este caso.
No le tocó un momento fácil para gobernar, apenas asumió ya estalló la pandemia mundial y esto un poco sacó de eje todo, creo que realmente no se le puede exigir a Alberto Fernández a 7 u 8 meses de haber asumido con 6 meses de pandemia, que haya tenido mucha presencia de gestión. Pero la sensación es que de repente cobró fuerza la reacción, por más que vos digas que lo de Duhalde es algo de senil, a mí lo que me sorprendió no fue Duhalde, sino que los periodistas al día siguiente estaban diciendo “bueno porque ya se está hablando de que se vayan todos”, “porque el drama económico se está pareciendo mucho al 2001”, y vos ves las manifestaciones y es raro que se esté aglutinando un sector muy variopinto en contra del gobierno cuando no hay por el momento motivos reales, porque están intentando salir como pueden.
Sí, ¿Qué galvaniza eso? ¿Contra qué se están movilizando, contra Alberto o contra quién? Ni siquiera es funcional para Cristina que Alberto se difumine, porque en el fondo no hay escudo sino. Por eso la oposición se obsesiona tanto en decir que el poder es Cristina, porque saben que Cristina unifica todo, que moviliza en el sentido inverso también, y como ya le ganaron a Cristina en 2017 con Esteban Bullrich y en 2015 le ganaron a Scioli, saben que ese partido es el que quieren jugar. Por eso el Peronismo tiene todo el interés en que exista un Peronismo alternativo, no confrontativo, no que estén a las puteadas, pero sí que tenga poder y que tenga agenda. Lo que más me preocupa a mí del peronismo hoy, más allá de esta dinámica grietística y en relación a la oposición, es que la izquierda peronista no tiene una agenda novedosa. ¿Es Comodoro Py la agenda? ¿Cuál es? Yo te aprieto y te digo, ¿cuál es la agenda del Cristinismo o del Kirchnerismo novedosa hoy? Parece ser una cosa medio reivindicatoria del gobierno último y la agenda totalmente civil, institucional.
Siempre me parece que necesitan de un enemigo unos y otros y que en el medio estamos nosotros que vemos cómo pasan las cosas, y también otro problema del gobierno es que avanza y retrocede, una cosa que hacía Macri por momentos.
Eso es por el empate que hay. Hay una palabra muy de los años ‘60 que se llama psicodrama, que es cuando vos actuás un trauma para resolverlo. En Argentina es todo un trauma la política. Están todo el día hablando o de Cristina, o de sus causas, o de que Macri de St. Tropez. Mi virtual objeción de esta grieta mediática y a lo Intratables es que al final la resolución de cualquier tema no se hace, para uno ni para otro, el 7D, lo de Irán cayó, es probable que esta reforma de la justicia vuelva a no salir. Lo de los Macristas: al final su gobierno se basó en tomar deuda y ese fue todo el chiste, y dejar quebrado el país. Los propios términos de una agenda neoliberal tampoco la pudieron hacer del todo.
“En Argentina es todo un trauma la política”
Vos decís que estamos en una política de psicodrama, donde se está dramatizando un trauma que en realidad tratamos de resolverlo por la dramatización pero no por las acciones directas, y al mismo tiempo tenemos un estadista psicótico. Yo creo que estamos muy mal Pablo.
Pero no solo nosotros, en Estados Unidos la otra vez salía Steve Bannon, el ideólogo de extrema derecha de Trump, que después lo echó y se pelearon porque son locos, y que estaba en un escándalo de corrupción por el muro que no se hizo a México. Esta idea de psicodrama no es solo de Argentina sino de la política contemporánea, que no puede hacer. En el mismo plazo de 4 años de Trump, Mussolini se había hecho Estado totalitario, y este no hizo un muro a la mitad y se choreó una parte. Hay una parte de eso que si te digo “bueno está bien ¿Pero concretamente qué leyes sacó o qué pasó?”. Uno diría gracias a Dios en el caso de Trump, porque hubiese sido peor si era muy eficaz, pero hay algo en la política contemporánea, y tal vez yo creo que es lo peor de la política identitaria, que es como si dijese: ‘ya que no puedo hacer, puedo ser’. Se divorcia la idea del resultado, entonces yo te puedo tirar tres temas y si después no sale digo “pero yo lo planteé, yo lo traje a la sociedad, me defendieron los míos, me putearon los otros”, pero al final no se hizo y esa dimensión del hacer en una Argentina que está tan así es un tema. Un poco lo que venía a hacer Alberto era lubricar esa parte. El jardín del Cristinismo ya estaba sobreregado; tiene canal de televisión, su gente, su liderazgo, está claro. ¿Qué falta? Lo otro. O sea, si Alberto no trae lo otro, no lo dejan o no quiere él ‘ser Alberto’, es como que le viene un poco obsoleto.
¿Qué viene a ser el otro que vos decís?
Y todo el sector que hubiese votado a Lavagna, todos los radicales que hubiesen venido de Macri, todo el sector independiente que tienen las elecciones en términos generales, obviamente no los de la marcha, pero todo ese mundo más o menos. No me gusta la palabra medio porque parece como por promedio, pero digamos todos los que tienen fuerza electoral y política, no tiene liderazgo eso.
“La política identitaria se divorcia de la idea de resultado”
¿Entonces puede ser que medidas como la de Vicentin sea para ganarse ese otro espacio moderado que quiere ganar Alberto?
Lo de Vicentin tiene mucha complejidad en el sentido de que fue una iniciativa no solo de Cristina, fue también de él. El problema es que estuvo mal hecho. Es como esa frase: “peor que un crimen es una equivocación”. Él con eso empieza a entrar en crisis con Perotti y con Schiaretti, básicamente con el sector peronista de la zona núcleo más conservadora, que un poco era lo que se había acercado con él a la coalición. Entonces es un problema interno, externo y también técnico, porque cuando lanzaron el decreto nadie se había fijado si a Argentina le convenía, cuál era el mecanismo que le convenía para no comprarse las deudas del tipo este. Vicentin ilustra un poco los defectos de gestión que tiene el Frente de Todos, porque como cada uno tiene un puchito, parece como cuando en la facultad se arma un TP de 8. Siempre es complejo y hay uno que tiene que asumir la batuta porque sino cada uno termina poniendo su párrafo y termina quedando un engrudo que no está bueno.
“Vicentin ilustra los defectos de gestión que tiene el Frente de Todos”
Entonces en eso sí me parece que hay dificultades. Así y todo lo sigo prefiriendo a las alternativas que hay, y creo que también lo hace gran parte de la sociedad todavía, por eso le va bien en las encuestas. Pero me parece que tiene que apostar a nacer más. Entre marzo y junio a mucha gente que no era peronista le gustaba Alberto, le gustaba desde lo ex alfonsinista, mucha gente de izquierda que le gustaba el rol que estaba ocupando y que en la medida en que se cristinice mucho se va a empezar a ir. No a la oposición porque no hay nada ahí hoy por hoy si la oposición es Macri. Por eso también es funcional que el gobierno levante a Macri, yo lo entiendo eso porque nadie iría con Macri, solamente los más ultraderechistas. El tema es que esa lógica de ‘nosotros levantamos Macri para que no se vayan con Larreta que es más racional, para que no gane y no sé qué’, pero al final termina retroalimentando lo anterior.
Sí, puede ser por ese empate que vos decís que hay en la sociedad, pero también hay una cosa bastante banal que es un poco el aburrimiento. Por ejemplo, cuando empezó Alberto Fernández uno lo veía y pensabas que grande este tipo, que tranquilo, esto es lo que necesitábamos, un nuevo Alfonsín, un tipo que es amplio. La primer explicación para la cuarentena con la filmina estuvo bárbaro, la segunda también, pero ya ayer queríamos matarlo todos, anunciaban un video de 5 minutos que no aparecía nunca. Qué sé yo, ya llega un momento que te cansa cuando ya es mucha sobreactuación.
Los temas empiezan a quedar ahí, eso pasa mucho en este gobierno. Uno dice ‘¿qué pasó con Vicentín?’. Como una serie que decís, ‘no, eso lo dejé de ver en el capítulo seis de la temporada dos’. Yo creo que un principal defecto que tiene Alberto es la sobrerracionalidad, que te lleva a veces al posibilismo, que es algo como… si yo te lo explico en un pizarrón en la facultad de Ciencias Políticas te digo: mirá, Cristina tiene este poder, este tiene este, qué va a hacer. Pero a veces hay que ser un poco loco, si Kirchner cuando llegó decía ‘a mí me puso Duhalde, no me conoce ni Dios, tengo que tranzar todo’, todavía no hubiese nacido el Kirchnerismo por más que la economía hubiese andado bien. Hay una parte donde vos tenés que querer hacerlo también.
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Pablo Touzon: “Milei es más la consecuencia de un proceso político que su causa”
En diálogo con La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores, Pablo Touzon, politólogo de la UBA y director de la consultora de escenarios, Panamá Revista y Supernova, analizó el primer año de gestión de Javier Milei, la debilidad de la oposición, los cambios en la representación política y la necesidad de repensar las formas de protesta y comunicación del campo popular.
LCV: ¿Cómo analizás este año de Milei, una gestión que desde lo político puede leerse como exitosa, pero que desde lo cotidiano se padece mucho?
Pablo Touzon: Fue un año exitoso para Milei. De hecho, si uno quisiera hacer una película sobre cómo perder una elección en diez días, Milei había hecho todo lo posible para eso: derrotas en el Congreso, escándalos de corrupción, un recital en medio de una corrida cambiaria, la escapada del dólar. Y aun así triunfó. Creo que eso se explica por dos razones centrales. Primero, un apoyo norteamericano que le permitió estabilizar el dólar en un momento en que parecía perder la variable más sensible electoralmente en la Argentina. Y segundo, la absoluta falta de renovación y de propuesta de la oposición, tanto peronista como no peronista. Frente al temor de volver a lo que acababa de terminar, se prefirió seguir quemando las naves con Milei antes que regresar al viejo conocido.
LCV: ¿Creés que muchos análisis omiten de dónde venía el país?
Pablo Touzon: Totalmente. Falta analizar el punto de partida, tanto en términos económicos como políticos. Eso explica mucho de lo que pasó. Incluso hubo, sobre todo en el interior del país, un efecto similar a una primera vuelta, una especie de PASO de hecho. En eso Cristina tuvo razón, aunque no en cómo lo planteó después. Si la gente votó eso, hay que asumirlo. No se puede desconocer ese resultado.
LCV: ¿Qué lecciones deja esto pensando en 2027?
Pablo Touzon: La principal es que, si no hay un esfuerzo real de transformación de la oferta opositora, lo más probable es que el escenario se repita. Después no debería sorprender que, incluso en un marco de recesión profunda, vuelva a ganar Milei. En estos dos años hubo muy poco intento renovador y eso sigue siendo evidente.
LCV: Lito Borello planteaba la necesidad de repensar no solo la política, sino también las formas de protesta. ¿Coincidís?
Pablo Touzon: Sí, me pareció una reflexión muy inteligente. La idea de ir todos los días a tocar timbres a los ministerios para que te repriman, con una relación de fuerzas de 50 policías contra una persona, termina regalándole al gobierno la foto de la represión como un éxito. La sociedad no lo vive con horror, lo vive como que “los sacaron del medio”. Que un dirigente tan identificado con el peronismo y la izquierda diga que hay que cambiar las formas de lucha es muy significativo.
LCV: ¿Creés que parte de la dirigencia sigue atrasada en ese debate?
Pablo Touzon: Sí. Hay sectores que todavía creen que la calle es la única forma de cuestionar al gobierno. Pero también existe una dirigencia que vive de la “resistencia”, que supone que siempre va a sacar 20 o 25 puntos haga lo que haga. Ese esquema ya fracasó para transformar el país y fracasó como alternativa frente a Milei, aunque no fracasó para quienes ocupan esos lugares.
LCV: Hablaste de la idea de verse solo como víctimas. ¿Qué rol juega eso?
Pablo Touzon: Es una interpretación muy funcional y exculpatoria. Decir que todo se explica por la ultraderecha internacional o por un “cerebro alienígena” evita hacerse cargo de los errores propios. Perón ya lo decía en 1955 desde Panamá: si persistimos en creernos solo víctimas y no protagonistas de nuestros errores, estamos condenados a desaparecer políticamente.
LCV: ¿Cuánto de Milei es un fenómeno local y cuánto global?
Pablo Touzon: A mí siempre me interesó más el proceso político argentino que Milei en sí. Milei es más la consecuencia que la causa. Hay un componente internacional, claro, pero también hay factores muy locales: una economía cada vez más informal, cambios en la representación política, sectores jóvenes y populares que solo conocieron inflación, estancamiento y gobiernos débiles. Eso no se explica solo mirando afuera.
LCV: ¿Cómo ves el fracaso de los progresismos en la región?
Pablo Touzon: La izquierda latinoamericana tuvo un gran momento entre el fin del consenso de Washington y 2008, cuando había recursos para sostener políticas distributivas. Cuando eso entró en crisis, muchos gobiernos giraron hacia una agenda de derechos culturales y descuidaron los derechos económicos y sociales, que son los que hacen efectiva la vida cotidiana. El problema no es reconocer nuevos derechos, sino cuando parecen sustituir a los derechos que garantizan trabajo, ingresos y estabilidad.
LCV: Para cerrar, ¿qué esperan para Panamá Revista y Supernova el año que viene?
Pablo Touzon: La idea es saltar el mapa y empezar a trabajar con España, México y otros países del mundo hispanohablante, ampliando el alcance y la perspectiva de nuestros análisis.
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Gustavo Morteo de FECOAPI: ““El desafío es llevar la miel de la colmena a la mesa con precios justos”
En el marco de la Expo Cooperativas realizada en la ciudad de La Plata, Gustavo Morteo, referente de la Federación de Cooperativas Agrícolas, analiza la situación del sector apícola argentino y los obstáculos que enfrentan las cooperativas para sostener la producción y el trabajo. La dependencia de la exportación a granel, la caída del consumo interno, la competencia de productos adulterados y los altos costos burocráticos aparecen como ejes centrales de una conversación que pone en valor al cooperativismo como herramienta colectiva para acortar distancias entre productores y consumidores y garantizar el acceso a alimentos de calidad a precios justos.
LCV: “Contanos un poquito a qué se dedican, cuántos son.”
Gustavo Morteo: “La Federación de Cooperativas Agrícolas es una entidad de segundo grado que nuclea cooperativas agrícolas de distintas partes del país y de distintas provincias. Somos alrededor de 29 o 30 cooperativas, con una nueva que se está sumando. Hay 11 de la provincia de Buenos Aires, tres de Córdoba, y también de Santa Fe, Entre Ríos y otras provincias que tienen alguna representación. La Federación viene trabajando fuertemente en la parte gremial y de representación de las cooperativas y, este año, además, estamos intentando avanzar también en la parte comercial: provisión de insumos e intentar comercializar nuestros productos.”
LCV: “¿Qué tipo de productos desarrollan?”
Gustavo Morteo: “Las cooperativas apícolas tienen como base a los productores apícolas, los apicultores. La producción principal es la miel de abejas y sus derivados: ceras, propóleos, miel fraccionada o miel a granel. En Argentina, el 90% de la producción se exporta, por lo que la mayor parte se comercializa a granel. Uno de los grandes desafíos de las cooperativas es ampliar el consumo interno.”
LCV: “¿El consumo interno es solo gastronómico? ¿También se vende para cosmética?”
Gustavo Morteo: “En lo cosmético se utiliza muy poco en relación con los volúmenes que se manejan en la producción. El consumo interno es un desafío porque muchas veces nos quejamos del bajo precio que nos pagan por la miel a granel o para exportación, pero cuando fraccionamos creemos que nos vamos a salvar con el mercado interno y ahí cometemos errores. Si estamos dispuestos a regalar la miel a granel, no deberíamos castigar al consumidor interno con precios elevados. Eso también explica por qué se consume tan poca miel en el país.”
LCV: “Es verdad, a veces el precio de un tarrito chico de miel es muy alto.”
Gustavo Morteo: “El problema, más allá de los impuestos y los costos, lo tenemos los propios apicultores, que intentamos salvar con el mercado interno lo que no salvamos con el granel. Eso es un error de estrategia. Muchas veces le ponemos a la miel el precio que tiene en una góndola europea y creemos que ese mismo valor debe cobrarse acá. Al hacer eso, además, terminamos favoreciendo a quienes comercializan miel de mala calidad, que en realidad es un jarabe de glucosa con sabor.”
LCV: “¿Eso que parece miel pero es más líquida?”
Gustavo Morteo: “Exacto. Ese problema, que parece insignificante, termina generando un efecto compulsivo: la gente consume un producto barato que no es miel y que muchas veces engaña desde el packaging.”
LCV: “¿Con qué se rebaja esa ‘miel’?”
Gustavo Morteo: “Se corta con glucosa, jarabe de maíz o productos artificiales que se usan para bebidas dulces o mermeladas. Es un producto ‘a base de miel’, pero no es miel. Tiene un porcentaje muy bajo de miel y un alto contenido de glucosa de alta fructosa, que es un producto industrial.”
LCV: “¿Cuál es el desafío entonces?”
Gustavo Morteo: “El desafío es llegar lo más directo posible del productor al consumidor, con un precio justo, sin sobrevaluar la miel y permitiendo que la gente la consuma. Nosotros vemos que cuando se regala miel, por ejemplo a los dueños de los campos donde están las colmenas, el consumo por persona es altísimo. Cuando hay que comprarla, como es cara, se consume poco. Ahí es donde el rol de las cooperativas es central.”
LCV: “Ese diagnóstico ya es un primer paso muy importante.”
Gustavo Morteo: “Sí, totalmente. Muchas veces estos problemas se niegan y se buscan excusas. Nosotros creemos que reconocerlo es un paso enorme para empezar a buscar soluciones.”
LCV: “¿Cuántos son en la Federación?”
Gustavo Morteo: “Somos 30 cooperativas y el Consejo de Administración está integrado por siete cooperativas.”
LCV: “¿Y tu cooperativa?”
Gustavo Morteo: “En nuestra cooperativa somos 14 personas trabajando y además comercializamos con productores de la zona, que deben estar entre 170 y 180 productores que son clientes, tomadores de servicios o proveedores de insumos.”
LCV: “En la Expo Cooperativa de La Plata, ¿tomaron contacto con otras cooperativas para trabajar en conjunto?”
Gustavo Morteo: “Sí, tomamos contacto con cooperativas de impresión, que hacen etiquetas, y con otras cooperativas más ligadas a lo gremial, porque hay problemáticas que nos atraviesan a todas: matrículas, balances, costos, presentaciones y actualizaciones. También hay cooperativas de servicios, como contadores organizados en cooperativa, que ayudan en estas cuestiones.”
LCV: “¿Qué rol cumple el IPAC en ese acompañamiento?”
Gustavo Morteo: “Con el IPAC tenemos una buena relación. Tuvimos varias reuniones con la Dirección, con el presidente y su equipo, especialmente con la parte legal. El objetivo es que nos ayuden a ponernos al día. El problema más grande son los costos de balances, sellados y trámites, que para cooperativas con poco movimiento se vuelven muy difíciles. Es una burocracia muy costosa.”
LCV: “Y además, ser cooperativa no siempre ayuda…”
Gustavo Morteo: “No, muchas veces te miran como sapo de otro pozo. Siempre con una espada de Damocles sobre la cabeza. Nosotros estamos en Tandil, tenemos 40 años de vida y atravesamos muchos contextos políticos y económicos, y aun así siempre somos mal vistos. Rendimos exámenes todo el tiempo y nunca parecen suficientes.”
LCV: “Sin embargo, vos decís que las cooperativas son parte de la salida.”
Gustavo Morteo: “Yo creo que las cooperativas son la salida en medio de este descalabro económico. Siempre que hablamos acá estamos hablando de gente que produce, que trabaja y que no baja los brazos. Eso, de por sí, ya es un camino recorrido hacia el éxito o, al menos, hacia sostener la producción.”
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Lito Borello: “Otro mundo es posible, pero hay que organizar la esperanza”
En un año signado por el ajuste, la represión y la ofensiva contra los sectores populares, los movimientos sociales atraviesan un proceso de revisión profunda de sus formas de organización y de lucha. En ese marco, La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores dialogó con Lito Borello para realizar un balance del primer año de gobierno de Javier Milei desde la perspectiva de la economía popular y la militancia territorial. Crisis civilizatoria, transformación del sujeto trabajador, violencia institucional y la necesidad de reinventar la resistencia son algunos de los ejes de una entrevista que no se limita al diagnóstico, sino que propone volver a poner en el centro la comunidad organizada y la esperanza colectiva.
LCV: “¿Será posible un país que tenga educación, salud y un ritmo para bailar? ¿Será posible?”
Lito Borello: “Claro que sí. Otro mundo es posible, y lo vamos a hacer posible.”
LCV: “Te llamo para que hagamos juntos, para nuestra audiencia, un balance de lo que fue este primer año de gobierno de Javier Milei para los movimientos sociales.”
Lito Borello: “Fue un año profundamente intenso. Por un lado, no se puede soslayar que estamos en el marco mundial de una crisis civilizatoria, lo que los movimientos llamamos una crisis multidimensional, y hay un rediseño del planeta por parte de los poderosos. En la Argentina eso se expresa con un gobierno que claramente representa esos intereses. Más allá de que haya gente con documentación argentina, desde el primer minuto expresan una tiranía al servicio de intereses extranjeros, de un modelo global y de una reformulación del modelo de dominación a nivel mundial. Por lo tanto, en la Argentina estamos peleando contra eso, en un momento de gran dificultad y de reconfiguración de los movimientos populares, porque cuando cambia el cincel del dominador, también los movimientos tenemos que reformularnos para enfrentar este tiempo y el que viene.”
LCV: “¿Y cómo debería ser esa reformulación?”
Lito Borello: “Esta nueva dominación modifica al sujeto pueblo en su conjunto, modifica al sujeto del movimiento de los trabajadores. Ya no es solamente la clase trabajadora tradicional, sino también quienes estamos en el extremo de esa cadena sin patrón, teniendo que inventarnos una economía popular. La calle sigue siendo central como forma de resistencia, pero las formas organizacionales tienen que dar cuenta de esta nueva realidad, incluso en el plano de la resistencia callejera.”
LCV: “¿A qué te referís concretamente?”
Lito Borello: “Humildemente creo que no podemos seguir yendo a lugares donde nos están esperando para llenarnos de gases y palos, donde el resultado al otro día es solo la dignidad de haber resistido. Tenemos que encontrar formas distintas y también el momento y el modo de infringirle a ese poder una resistencia más ofensiva. Cuando hay manifestaciones con poca gente, se le regalan fotos al enemigo, y además se regalan los cuerpos, porque la proporción es uno a cincuenta frente a las fuerzas de seguridad.”
LCV: “¿Cuáles serían esas nuevas formas de dar la pelea, tanto desde las economías populares como desde la política?”
Lito Borello: “Hoy hablábamos en una reunión preparatoria del encuentro de la RITEP en marzo, junto a universidades que acompañan técnicamente a las economías populares. Ya no podemos pensar la economía popular como hace una década, ni siquiera como cuando creíamos que iba a haber gobiernos que la promovieran. Eso no pasó y ahora mucho menos. Tenemos que hablar de una economía popular en resistencia, reformular conceptos, discutir sin bajar los brazos, sin perder sueños ni utopías, y pensar cómo desarrollar esta economía que nos tenemos que inventar quienes no tenemos patrón y que va a seguir creciendo.”
LCV: “¿Y en relación a la resistencia política?”
Lito Borello: “Si seguimos tocando el timbre y quedándonos en la puerta, lo más probable es que no nos vaya bien. Esto no es una crítica a quienes van tenazmente al Congreso, a Plaza de Mayo o a otros lugares, muy lejos de eso. Pero hay que empezar a ir a donde no nos esperan. Quizás haya que recuperar experiencias históricas donde no todas las cosas se hacían con identidades de superficie. Hay mucho de donde abrevar en la historia de nuestros pueblos.”
LCV: “Lo que pasó con Gabriel fue muy fuerte.”
Lito Borello: “Lo que hicieron con Gabriel fue mostrar cómo un pibe en cuero, descalzo, sin nada en las manos, se enfrentaba a una superioridad policial absoluta. Para algo llegó después el patrullero para meterle un escopetazo y matarlo. Más tarde, cuando se quiso hacer un encuentro solidario, hubo decenas de piquetes policiales para impedir que los compañeros llegaran. Quizás ese no era el momento, pero vamos a encontrar el momento y el modo, porque no vamos a dejar que estas cosas sucedan.”
LCV: “Gabriel era compañero de los movimientos sociales.”
Lito Borello: “No importa si era compañero. Lo que importa es que se resistía a una represión absolutamente injusta. Ya no estamos hablando solo de gatillo fácil, sino de una política institucional promovida por el Estado nacional y avalada por el gobierno de la Ciudad. Es una política para generar miedo, para amedrentar, para instalar el terror, y nos están llevando a una sociedad profundamente violenta.”
LCV: “¿Qué pensás del silencio de los sectores opositores frente a esto?”
Lito Borello: “La política profesional está en su peor momento, en una gran decadencia, y por eso hay una acefalía de conducción política. Sin embargo, aunque arriba la noche esté negra, en el territorio aparecen conflictos ambientales, sociales, muchos invisibilizados. Cuando pasó lo del 18, convocado por la CGT, el pueblo entendió que se abría una ventana para una gran jornada de protesta. En todo el país hubo gente saliendo a manifestarse, y el escenario no fue la Plaza de Mayo ni los micrófonos, sino la calle y el pueblo.”
LCV: “¿Cómo es hoy la relación con intendentes y municipios?”
Lito Borello: “No se puede generalizar. La crisis también atraviesa a los municipios. Habrá algunos con más escucha y capacidad de participación. Ojalá se abran espacios, porque hoy el estado de derecho está roto, el contrato social quebrado y la Constitución es letra muerta. Aun así, nuestro pueblo va a seguir luchando y buscando. Donde haya oídos abiertos, habrá organizaciones dispuestas a construir.”
LCV: “Se vienen las mesas populares y el 31 en Plaza de Mayo para que nadie se quede sin pan dulce.”
Lito Borello: “Eso es algo que está en la entraña de nuestro pueblo. En Plaza Congreso, en La Plata y en muchos lugares se eligió compartir lo que hay. Más allá de los discursos de ‘enseñar a pescar’, donde hay hambre hay que ayudar, donde hay frío hay que ayudar. Sin comunidad organizada no vamos a tener la fuerza necesaria para echar a este gobierno ni para construir lo que decías al principio.”
LCV: “¿Con qué idea te gustaría cerrar?”
Lito Borello: “Otro mundo es posible, claro que sí. Pero hay que poner el cuerpo, acumular fuerzas, fortalecer la esperanza. Y la esperanza se fortalece uniendo y organizando.”
Pablo Touzon: “Milei es más la consecuencia de un proceso político que su causa”
“Ropa basura”: la advertencia de Luciano Galfione sobre la avalancha de indumentaria usada que ingresa al país

