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Los límites de la política identitaria: ser y no hacer

Pablo Touzón, politólogo y cofundador de Panamá Revista, analizó en La Columna Vertebral los comienzos de la grieta, la locura de los grandes líderes y el peligro de la unidad «porque sí».

https://www.facebook.com/columnavertebralradio/videos/2714906515392243

Vamos a empezar por los ’90 donde ya estaba esta grieta de la que tanto se habla. Hubo un intento quizás de Menem de acortarla pero creo que la agrandó más ¿Vos no ves en los 90 un disparador de lo que después siguió sucediendo?

Yo te diría que socialmente sí, políticamente no.En ese momento era militante de Patria Libera, la minoritarísima izquierda nacional de los ‘90. Lo que sucedía era que tanto el conflicto que planteaba Menem como el antimenemismo que era muy fuerte y muy robusto, tanto en términos culturales como te diría hasta materiales, porque gran parte de la clase media progresista era antimenemista. Había amplísimos medios, estaba Página 12, Página 30, la televisión. Incluso en ese momento hay una foto famosa en la que está Horacio Verbitsky con Joaquín Morales Solá en Washington denunciando a Menem. En ese momento había una especie de unión.

El antimenemismo era muy fuerte, sobre todo en la cultura y en los sectores medio que es la base donde se va a cimentar un poco el Kirchnerismo. Con eso quiero decir que la televisión está todo el tiempo burlándose de Menem, que era corrupto… en ese sentido me parece que, tal vez porque las condiciones de la economía eran más estables, no sé si mejores pero más estables, el clima no era exactamente el de hoy. Sí claramente profundiza y sistematiza unas bases que después van a ser las de la grieta actual social, más que la política. Explícitamente su idea más fin de la historia, más Fukuyama, más de los años ‘90, era decir “bueno terminó la historia y hay que reconciliarse con todos”. En ese sentido sí era diferente porque Macri no se quería reconciliar con nadie, entonces esa parte más de proyecto ideológico que político era distinta.

«Menem profundiza unas bases de la actual grieta social»

Ahora aparece Duhalde en televisión diciendo que no va a haber elecciones, que va a haber Golpe y dos días después dice que era un ataque de psicosis momentánea. Me parece que acá hay un armado, se los ve a los periodistas cómo se les cae la sangre del colmillo tratando de reformular una grieta que parecía que Alberto Fernández venía a tapar o a calmar, y ahora estamos en una especie de locura. Por eso quería hablar con vos, porque no entiendo nada.

Justo ayer a la noche estaba escuchando cuando se arrepintió y creo que también es tan inverosímil la cuestión militar como un factor de poder en la Argentina que debe ser así, la hipótesis de senilidad apareció enseguida con eso, si bien Duhalde tiene una especie de costumbre de anunciar crisis —

Como Lilita.

Un poco sí, pero la diferencia es que en su momento su especie de maestría en crisis era porque una la gestionó, en cambio Lilita ni eso. Lo que está pasando ahora es complejo, y todavía hay chances de que mute. Es verdad que está un poco en crisis una parte del proyecto de Alberto Fernández que era esa, era la parte que no era tan parecida al Cristinismo. Eso no implica que no se pueda armar un esquema de gobernabilidad y demás, pero te diría que la diferencia o lo distintivo de él, que fue muy notorio al comienzo, en la primera gestión de la pandemia y demás, se empezó a pinchar un poco. En eso tal vez yo le atribuya más responsabilidad incluso a él mismo, porque cuando vos querés reemplazar algo que ya existe, o por lo menos darle otro polo, para algo que tiene tanta inercia y tanta fuerza aunque esté cada vez menos pero sigue siendo importante, tenés que reemplazarlo con otra cosa, no con nada. No puede ser que moderar sea solamente bajarle el voltaje al asunto y nada más, porque la realidad es que desde el comienzo de una hipótesis de no crear el Albertismo, de no armar nada especial de ese lado, entonces se pone por inercia lo que ya existe, por más que no se quiera. Es un liderazgo fuerte y una inercia política de hace muchísimos años.

«No puede ser que moderar sea solamente bajarle el voltaje al asunto y nada más»

Siempre pensé que la chance política del Frente de Todos para ser un poco distinto no era tanto antagonizar con Cristina, porque estaba claro que el primer mes de gobierno en una crisis no era el mejor plan del mundo, pero sí desbordar con política, generar algo nuevo y que sobre ese algo nuevo, la cosa se va mezclando. En general los ‘ismos’ de los Peronismos suelen ser un poco así, no es que se declaran y vienen un día y dicen a partir de hoy arrancó el menemismo o el Duhaldismo. Por eso a mí no me preocupaba mucho al comienzo cuando compañeros decían hay una instrucción de no armar el Albertismo, pensé que era una cosa medio táctica, como diciendo ‘bueno, está claro que quiere evitar que se le llene de mojadores de medialunas de minuto ‘44 del segundo tiempo y que esto se va a dar en la práctica más o menos solo’. Creo que en un momento esa hipótesis estuvo, pero a veces sin volumen de ese otro sector, lo que termina pasando es que queda la agenda del anterior que es explícitamente personal en este caso.

No le tocó un momento fácil para gobernar, apenas asumió ya estalló la pandemia mundial y esto un poco sacó de eje todo, creo que realmente no se le puede exigir a Alberto Fernández a 7 u 8 meses de haber asumido con 6 meses de pandemia, que haya tenido mucha presencia de gestión. Pero la sensación es que de repente cobró fuerza la reacción, por más que vos digas que lo de Duhalde es algo de senil, a mí lo que me sorprendió no fue Duhalde, sino que los periodistas al día siguiente estaban diciendo “bueno porque ya se está hablando de que se vayan todos”, “porque el drama económico se está pareciendo mucho al 2001”, y vos ves las manifestaciones y es raro que se esté aglutinando un sector muy variopinto en contra del gobierno cuando no hay por el momento motivos reales, porque están intentando salir como pueden.

Sí, ¿Qué galvaniza eso? ¿Contra qué se están movilizando, contra Alberto o contra quién? Ni siquiera es funcional para Cristina que Alberto se difumine, porque en el fondo no hay escudo sino. Por eso la oposición se obsesiona tanto en decir que el poder es Cristina, porque saben que Cristina unifica todo, que moviliza en el sentido inverso también, y como ya le ganaron a Cristina en 2017 con Esteban Bullrich y en 2015 le ganaron a Scioli, saben que ese partido es el que quieren jugar. Por eso el Peronismo tiene todo el interés en que exista un Peronismo alternativo, no confrontativo, no que estén a las puteadas, pero sí que tenga poder y que tenga agenda. Lo que más me preocupa a mí del peronismo hoy, más allá de esta dinámica grietística y en relación a la oposición, es que la izquierda peronista no tiene una agenda novedosa. ¿Es Comodoro Py la agenda? ¿Cuál es? Yo te aprieto y te digo, ¿cuál es la agenda del Cristinismo o del Kirchnerismo novedosa hoy? Parece ser una cosa medio reivindicatoria del gobierno último y la agenda totalmente civil, institucional.

Siempre me parece que necesitan de un enemigo unos y otros y que en el medio estamos nosotros que vemos cómo pasan las cosas, y también otro problema del gobierno es que avanza y retrocede, una cosa que hacía Macri por momentos.

Eso es por el empate que hay. Hay una palabra muy de los años ‘60 que se llama psicodrama, que es cuando vos actuás un trauma para resolverlo. En Argentina es todo un trauma la política. Están todo el día hablando o de Cristina, o de sus causas, o de que Macri de St. Tropez. Mi virtual objeción de esta grieta mediática y a lo Intratables es que al final la resolución de cualquier tema no se hace, para uno ni para otro, el 7D, lo de Irán cayó, es probable que esta reforma de la justicia vuelva a no salir. Lo de los Macristas: al final su gobierno se basó en tomar deuda y ese fue todo el chiste, y dejar quebrado el país. Los propios términos de una agenda neoliberal tampoco la pudieron hacer del todo.

«En Argentina es todo un trauma la política»

Vos decís que estamos en una política de psicodrama, donde se está dramatizando un trauma que en realidad tratamos de resolverlo por la dramatización pero no por las acciones directas, y al mismo tiempo tenemos un estadista psicótico. Yo creo que estamos muy mal Pablo.

Pero no solo nosotros, en Estados Unidos la otra vez salía Steve Bannon, el ideólogo de extrema derecha de Trump, que después lo echó y se pelearon porque son locos, y que estaba en un escándalo de corrupción por el muro que no se hizo a México. Esta idea de psicodrama no es solo de Argentina sino de la política contemporánea,  que no puede hacer. En el mismo plazo de 4 años de Trump, Mussolini se había hecho Estado totalitario, y este no hizo un muro a la mitad y se choreó una parte. Hay una parte de eso que si te digo “bueno está bien ¿Pero concretamente qué leyes sacó o qué pasó?”. Uno diría gracias a Dios en el caso de Trump, porque hubiese sido peor si era muy eficaz, pero hay algo en la política contemporánea, y tal vez yo creo que es lo peor de la política identitaria, que es como si dijese: ‘ya que no puedo hacer, puedo ser’. Se divorcia la idea del resultado, entonces yo te puedo tirar tres temas y si después no sale digo “pero yo lo planteé, yo lo traje a la sociedad, me defendieron los míos, me putearon los otros”, pero al final no se hizo y esa dimensión del hacer en una Argentina que está tan así es un tema. Un poco lo que venía a hacer Alberto era lubricar esa parte. El jardín del Cristinismo ya estaba sobreregado; tiene canal de televisión, su gente, su liderazgo, está claro. ¿Qué falta? Lo otro. O sea, si Alberto no trae lo otro, no lo dejan o no quiere él ‘ser Alberto’, es como que le viene un poco obsoleto.

¿Qué viene a ser el otro que vos decís?

Y todo el sector que hubiese votado a Lavagna, todos los radicales que hubiesen venido de Macri, todo el sector independiente que tienen las elecciones en términos generales, obviamente no los de la marcha, pero todo ese mundo más o menos. No me gusta la palabra medio porque parece como por promedio, pero digamos todos los que tienen fuerza electoral y política, no tiene liderazgo eso.

«La política identitaria se divorcia de la idea de resultado»

¿Entonces puede ser que medidas como la de Vicentin sea para ganarse ese otro espacio moderado que quiere ganar Alberto?

Lo de Vicentin tiene mucha complejidad en el sentido de que fue una iniciativa no solo de Cristina, fue también de él. El problema es que estuvo mal hecho. Es como esa frase: “peor que un crimen es una equivocación”. Él con eso empieza a entrar en crisis con Perotti y con Schiaretti, básicamente con el sector peronista de la zona núcleo más conservadora, que un poco era lo que se había acercado con él a la coalición. Entonces es un problema interno, externo y también técnico, porque cuando lanzaron el decreto  nadie se había fijado si a Argentina le convenía, cuál era el mecanismo que le convenía para no comprarse las deudas del tipo este. Vicentin ilustra un poco los defectos de gestión que tiene el Frente de Todos, porque como cada uno tiene un puchito, parece como cuando en la facultad se arma un TP de 8. Siempre es complejo y hay uno que tiene que asumir la batuta porque sino cada uno termina poniendo su párrafo y termina quedando un engrudo que no está bueno.

«Vicentin ilustra los defectos de gestión que tiene el Frente de Todos»

Entonces en eso sí me parece que hay dificultades. Así y todo lo sigo prefiriendo a las alternativas que hay, y creo que también lo hace gran parte de la sociedad todavía, por eso le va bien en las encuestas. Pero me parece que tiene que apostar a nacer más. Entre marzo y junio a mucha gente que no era peronista le gustaba Alberto, le gustaba desde lo ex alfonsinista, mucha gente de izquierda que le gustaba el rol que estaba ocupando y que en la medida en que se cristinice mucho se va a empezar a ir. No a la oposición porque no hay nada ahí hoy por hoy si la oposición es Macri. Por eso también es funcional que el gobierno levante a Macri, yo lo entiendo eso porque nadie iría con Macri, solamente los más ultraderechistas. El tema es que esa lógica de ‘nosotros levantamos Macri para que no se vayan con Larreta que es más racional, para que no gane y no sé qué’, pero al final termina retroalimentando lo anterior.

Sí, puede ser por ese empate que vos decís que hay en la sociedad, pero también hay una cosa bastante banal que es un poco el aburrimiento. Por ejemplo, cuando empezó Alberto Fernández uno lo veía y pensabas que grande este tipo, que tranquilo, esto es lo que necesitábamos, un nuevo Alfonsín, un tipo que es amplio. La primer explicación para la cuarentena con la filmina estuvo bárbaro, la segunda también, pero ya ayer queríamos matarlo todos, anunciaban un video de 5 minutos que no aparecía nunca. Qué sé yo, ya llega un momento que te cansa cuando ya es mucha sobreactuación.

Los temas empiezan a quedar ahí, eso pasa mucho en este gobierno. Uno dice ‘¿qué pasó con Vicentín?’. Como una serie que decís, ‘no, eso lo dejé de ver en el capítulo seis de la temporada dos’. Yo creo que un principal defecto que tiene Alberto es la sobrerracionalidad, que te lleva a veces al posibilismo, que es algo como… si yo te lo explico en un pizarrón en la facultad de Ciencias Políticas te digo: mirá, Cristina tiene este poder, este tiene este, qué va a hacer. Pero a veces hay que ser un poco loco, si Kirchner cuando llegó decía ‘a mí me puso Duhalde, no me conoce ni Dios, tengo que tranzar todo’, todavía no hubiese nacido el Kirchnerismo por más que la economía hubiese andado bien. Hay una parte donde vos tenés que querer hacerlo también.

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Maia Volcovinsky: “Si nosotros no tenemos un plan, nos van a imponer el de los otros”

En diálogo con La Columna Vertebral, Maia Volcovinsky —secretaria adjunta de la Unión de Empleados Judiciales de la Nación y cosecretaria de Derechos Humanos de la Confederación General del Trabajo— analizó el avance de las nuevas derechas, la crisis de representación política, la organización del trabajo en tiempos de precarización y la necesidad de reconstruir un programa colectivo desde las organizaciones populares. También habló sobre el rol de las mujeres sindicalistas, la defensa de la universidad pública y la importancia de volver a discutir un proyecto de país.

LCV: “Estamos hablando de Maia Volcovinsky, que es la secretaria adjunta de la Unión de Empleados Judiciales de la Nación, subsecretaria de Derechos Humanos de la CGT…”

Maia Volcovinsky: “Sí, las secretarías son conducidas en la CGT por un varón y una mujer. En el caso de nuestro gremio somos Julio Piumato y yo los secretarios de Derechos Humanos de la Confederación General del Trabajo. Y en mi gremio estamos en un proceso electoral que se lleva adelante el 27 de mayo, dentro de una semana, pero no tenemos lista opositora, así que ya podemos decir que se va a consagrar nuevamente la conducción de nuestra agrupación por un mandato de cuatro años, en el que voy a asumir como secretaria de Relaciones Internacionales de mi sindicato.”

LCV: “Entonces se viene un salto también en la materia. Más viajes, más actividad internacional…”

Maia Volcovinsky: “Tengo que decir que es muy difícil para las mujeres organizar la vida familiar y viajar. Yo tengo un solo hijo, pero tiene 13 años ya. Y los 13 son una edad compleja, aunque todas las edades tienen sus dificultades. A veces para nosotras es complicado organizarnos para este tipo de responsabilidades porque implica dejar la casa durante mucho tiempo. Yo soy madre sola y me resulta difícil. Pero también ahí aparece el debate sobre las tareas de cuidado, porque hoy no podemos pensar estrategias solamente para nosotros mismos. Lo que atraviesa nuestro país es un fenómeno mundial, que ocurre en distintas latitudes y con distintas expresiones. Hablamos de las nuevas derechas o de los neofascismos para señalar un fenómeno que no es local. Así como el capital y la economía se transnacionalizaron hace tiempo, también se transnacionalizó la organización política. Y uno de los objetivos es la destrucción de las organizaciones. Por eso es tan importante fortalecer estrategias mundiales de las organizaciones de trabajadores.”

LCV: “De alguna manera se vació el discurso…”

Maia Volcovinsky: “Sí, se vació. Y en eso el trabajo sigue siendo una gran posibilidad de ordenar un programa político. No es solamente un ordenador social o personal de la vida de las personas, también es un ordenador político. Las estrategias del capital son internacionales y la única fuerza capaz de contraponer estrategias para lograr una mejor distribución de la riqueza es la organización de los trabajadores en todas sus formas. No hay un actor más claro en la representación de esa demanda de distribución de la riqueza, que además implica superar situaciones universales de pobreza, porque la concentración de riqueza en pocas manos y la pobreza extendida son fenómenos mundiales.”

LCV: “Contame del viaje a Río. ¿Qué encuentro fue?”

Maia Volcovinsky: “Fui invitada por organizaciones de Argentina a una conferencia regional anual de una federación dedicada a la promoción y defensa de derechos de la comunidad LGBTQ+. Es un sector muy vulnerado por estas nuevas derechas, que están promoviendo discursos de odio en distintas latitudes. Hoy ya no estamos solamente en una situación de demanda, sino también de resistencia. Igual que nosotros hablamos de resistencia en defensa de los derechos de los trabajadores, en estos ámbitos también se habla de resistir el avance sobre los derechos de las diversidades. Y es impresionante el retroceso cultural que estamos viviendo. Se vuelven a escuchar cosas que parecían superadas, desde chistes livianos en televisión hasta justificar travesticidios diciendo ‘también con la vida que llevan’. Es volver a lo peor de otras épocas.”

LCV: “¿Cómo se reconstruye cuando el gobierno avanza con un plan tan claro?”

Maia Volcovinsky: “Vos usaste una palabra central: plan. La organización del poder económico siempre tiene un plan, para todos y para todo. Tienen un plan hasta para Marte y la Luna. Nosotros estamos obligados a tener nuestro propio plan. Lo tuvimos en otras etapas de nuestra historia: los planes quinquenales, el plan trienal. El pueblo los conocía, los defendía y era parte. Eso es algo que tenemos que retomar con mucha fuerza, porque si solamente recogemos heridos de la experiencia de este gobierno pero no tenemos un destino hacia el cual invitar, vamos a volver a frustrarnos. Nadie se enamora de una no propuesta. Y además el enamoramiento tiene que ser con una idea de país y de comunidad, no solamente con un líder. Porque si ponemos toda la expectativa en una persona, no hay una organización popular que sostenga un programa.”

LCV: “Hoy está en riesgo todo: educación, salud, transporte…”

Maia Volcovinsky: “Claro. Y además el gobierno produce una enorme desestabilización emocional. Todos los días instalan rumores: que cierran algo, que despiden gente, que eliminan derechos. Eso destruye la salud mental colectiva. Y ahí también aparece el nuevo mapa del trabajo. Cuando hablamos de trabajadores formales e informales no tenemos que olvidar que el trabajador informal es un trabajador al que no se le están respetando derechos. El capital organizó nuevas formas de explotación, sobre todo después de la pandemia. Muchos trabajadores están desterritorializados: trabajan desde su casa, solos, sin comunidad laboral. Y eso dificulta muchísimo la organización sindical. Pero lo vamos a superar, porque nadie trabaja realmente solo. Del otro lado siempre hay una estructura económica.”

LCV: “También se romantizó mucho la idea del freelance…”

Maia Volcovinsky: “Claro. Nos vendieron el romanticismo del freelance, pero no es romántico facturar sin saber cuánto vas a ganar. Hay trabajadores que trabajan 14 horas por día y siguen siendo pobres. Eso pasa porque no están organizados para dar pelea por sus derechos. Y ahí la organización sindical sigue siendo fundamental. Aun en trabajos muy precarizados o independientes, sigue existiendo la necesidad de organización colectiva para discutir condiciones, ingresos y derechos.”

LCV: “¿Cómo hacemos para ser proactivos y no solamente resistir?”

Maia Volcovinsky: “Hay que generar ámbitos de encuentro, discusión y construcción de agenda propia. No podemos seguir tercerizando en otros nuestras preocupaciones. Si la política se condujo de espaldas a las organizaciones de la comunidad, entonces tendremos que ser nosotros quienes llevemos el programa. Ya sabemos qué falta, qué está pasando y qué está padeciendo la gente. Ahora hay que construir soluciones. Y creo que el molde que hay que romper es justamente el de hacer política apoyándose solamente en figuras individuales que generan respaldo sentimental coyuntural. No creo en la infalibilidad de una sola persona. Creo en la fortaleza de las organizaciones. Los errores colectivos de las organizaciones populares siempre son menores que los errores individuales.”

LCV: “¿Cómo sigue esto mañana?”

Maia Volcovinsky: “Mañana es importantísimo que todos salgamos a la calle y vayamos a Plaza de Mayo. Va a ser una gran movilización en defensa de la universidad pública, que es uno de los instrumentos más importantes de progreso social. Quieren destruir todo lo bueno que tenemos, todo lo aspiracional. Quieren arrodillarnos y no lo van a lograr. Vamos a salir nuevamente a respaldar la ley de financiamiento universitario y a los legisladores que la defienden. Porque hoy los canales de diálogo entre la política y el pueblo están bastante rotos y la herramienta que nos queda es la calle. Si mañana no estamos en la calle, después a llorar al campito.”

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Ezequiel Gennaro: “Jorge Morresi era poesía, polenta y alegría”

n la antesala de una nueva entrega de los Premios Jorge Morresi, el dirigente gremial Ezequiel Gennaro repasó la historia de una distinción que ya lleva diez años reconociendo a referentes nacionales e internacionales comprometidos con los derechos humanos. En diálogo con La Columna Vertebral, recordó la figura de Jorge Morresi, destacó el valor de la memoria colectiva y detalló quiénes serán homenajeados en esta edición.

LCV: “¿Por qué se les ocurrió en algún momento hacer este premio? Jorge Morresi y bueno, ya hace 10 años. Contame un poco cómo fue creciendo las distintas emisiones.”

Ezequiel Gennaro: “Bueno, la verdad que cuando nos dejó terrenalmente acá Jorge, gran compañero que fue también delegado de interna, al año siguiente, a través de una idea de Adriano Pablo, y sin ningún tipo de dudas le dimos para adelante.

Y hoy estamos celebrando los 10 años, donde pasaron un montón de figuras, premiados, presidentes, actores, familiares, escuelas, gente de la cultura. La verdad que es un recorrido muy lindo. Cada año tiene su particularidad, ¿no? Es algo que todos los años nos deja algo distinto.”

LCV: “Contanos un poquito quién era para ustedes Jorge Morresi.”

Ezequiel Gennaro: “Un gran luchador, un gran compañero, una gran persona que en todo momento es fuerza, lucha y sobre todo alegría. A mí me tocó compartir con él los primeros años en la Legislatura, aprendiendo mucho de él, de su fortaleza.

Era un tipo que además había tomado muy en serio el trabajo en derechos humanos y trabajamos mucho juntos, fundamentalmente con Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. Nos encontró mucho en la calle.

Era la figura que cuando se hacían los 24 de marzo encabezaba la entrada de la famosa bandera de los detenidos desaparecidos. Y en un tiempo medio corto se nos fueron unos cuantos referentes. Ahora me voy a acordar de Hugo Argañaraz, que también cumplía un poco ese rol y se fue hace nada, la semana pasada.

Pero digo, Jorge era esa figura lúdica, porque además no era un señor ceremonioso ni una persona bajón al tratar estos temas, sino que todo en él era poesía, polenta y alegría.”

LCV: “Tal cual como lo describís. Yo me acuerdo y lo tuve muy presente el 24, cuando veíamos en este contexto atravesando una plaza llena de distintas organizaciones, de gente de a pie, que realmente estaba celebrando la democracia, 50 años con todo lo que pasó para recuperarla y 50 años del golpe. En realidad conmemorábamos los 50 años del golpe.”

Ezequiel Gennaro: “Claro, conmemorábamos los 50 años del golpe. La democracia es mucho más joven que eso, porque nos tuvimos que comer los ocho años de la dictadura. Pero esa plaza le estaba diciendo que sí a la democracia y que nunca más a un golpe de Estado.”

LCV: “Sí, la verdad que muy emotivo. Con el sistema también de organización, una plaza toda explotada. Creo que en estos tiempos donde se quieren instalar discursos negacionistas y el mundo mismo está tan cruel en algunos aspectos, una plaza llena fue un momento muy lindo.

Nosotros queremos destacar que los Premios Morresi son nacionales e internacionales, porque por ejemplo se le ha otorgado el Morresi al expresidente de Ecuador Rafael Correa, a los expresidentes y exvice de Bolivia Evo Morales y Álvaro García Linera, al Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, al juez Daniel Rafecas, al Equipo Argentino de Antropología Forense, entre otras figuras muy importantes de este desarrollo que se trata de pensar los derechos humanos.

Siempre es difícil, pero en este contexto pensar los derechos humanos requiere muchísima más energía. ¿A quiénes han decidido distinguir este año?”

Ezequiel Gennaro: “Este año tenemos premios a Pablo Llonto, abogado querellante en juicios de lesa humanidad.

Bueno, al Beto Pianelli, que fue secretario general del subte y delegado, que nos dejó hace poquitos meses, la verdad que muy triste.

También a Alejandro Alagia, fiscal federal, y a Roberto Cipriano García, sociólogo, que siempre nos están acompañando en las luchas por los derechos humanos.

A Teresa Calvo Laborde, a Margarita Cruz, una amiga. Margarita Cruz es sobreviviente del campo de concentración La Escuelita de Tucumán.

Bueno, a Dolores Moyano, y después al colectivo Historias Desobedientes. Siempre premiamos a dos colectivos.

Y también a los trabajadores del Centro de Asistencia a la Víctima.

Y bueno, vamos a tener un premio muy especial. La actividad es abierta al público.”

LCV: “Perfecto. Bueno, allí estaremos para cubrir todo esto. Algunos de los premios que van a entregar me parecen particularmente interesantes, como el de la integrante del Equipo Argentino de Antropología Forense, Silvana Turner, por su trabajo en el centro clandestino La Perla, donde siguen apareciendo cuerpos de compañeros desaparecidos.

Y el colectivo Historias Desobedientes, que tuvimos aquí a una de sus integrantes. Le contamos a la gente, le refrescamos: se trata de hijos e hijas de genocidas que han decidido dar vuelta al menos su historia personal y un poco su historia colectiva juntándose con otras personas que han tenido esa misma experiencia.”

Ezequiel Gennaro: “Sí, que es contar la historia desde otro lado, atravesado desde su sufrimiento. Muy interesante, desde poder entender la historia. La verdad que la dictadura ha dejado víctimas de todos lados y los desobedientes no dejan de ser víctimas cuando se dieron cuenta cómo era la historia de sus padres y cuando decidieron rechazarla.

La verdad que cuando lo charlamos con Adri nos pareció importante.”

LCV: “Adri es Adriana Serquis, le cuento a la gente.”

Ezequiel Gennaro: “Y después otra historia muy particular es la de Teresa Calvo Laborde, porque Teresa es la hija de Adriana Calvo Laborde. Ella fue parida en un auto que llevaba a su madre detenida desaparecida.

Después Adriana logró la libertad, pero fue una cuestión terrible porque toda esa historia del nacimiento de Teresa es muy dura.

Quienes quieran enterarse de este testimonio tienen que entrar en YouTube, buscar el testimonio de Adriana Calvo Laborde y van a ver cómo no escatimaron humillaciones a la hora de tener a esta compañera detenida desaparecida pariendo.”

LCV: “Bueno, ¿querés agregar algo más?”

Ezequiel Gennaro: “No, bueno, nada. Creo que ya pasamos la convocatoria para que acompañen. La verdad que todos los años tienen algo particular. Es un espacio de reflexión y son muy emotivos siempre. Los esperamos el 13 de mayo a las 19 horas.”

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Julián Benítez: «Hay que volver a poner el juego en agenda y defender los juguetes nacionales»

En diálogo con La Columna Vertebral-Historias de Trabajadores, Julián Benítez habló sobre la situación de la industria nacional del juguete frente al avance de las importaciones, la pérdida del poder adquisitivo y la necesidad de volver a poner el juego en el centro de la vida familiar. Además, destacó la importancia de promover juguetes nacionales seguros y accesibles, y defendió el valor pedagógico y emocional del juego frente al exceso de pantallas.

LCV: ¿Qué está pasando con la industria del juguete y las importaciones?

Julián Benítez: “Bueno, estamos enfocados en volver a poner el juego en agenda. Seguramente en las familias, de una u otra manera, el juego sigue estando, pero el problema hoy también es el poder adquisitivo para poder comprar juguetes.”

LCV: El problema es justamente ese: el poder adquisitivo. Pero también estaría bueno contar que hay posibilidades de comprar juguetes sin que sean carísimos y que además hay muy buenos juguetes nacionales que cumplen normas de calidad y seguridad que muchas veces los productos importados no cumplen.

Julián Benítez: “Sí, totalmente. Como venimos viendo en los últimos meses, la situación es difícil, pero también creemos que se necesita recuperar esos momentos lindos en familia y volver a valorar el juego.”

LCV: Tiene que ver también con recuperar esos espacios compartidos. Incentivar los juegos de mesa, por ejemplo, los juegos familiares, sacar a los chicos de las pantallas y volver a un muñeco de trapo, a un camioncito, a otro tipo de experiencias.

Julián Benítez: “Claro. Y no necesariamente tiene que ser el juguete más caro o más mecanizado. Todo lo contrario. En la producción de juguetes está también el desarrollo de capacidades cognitivas y motrices, sobre todo la motricidad fina.”

LCV: El otro día escuchaba a alguien cuestionar que en las escuelas todavía se enseñe a escribir en cursiva porque ‘ya existe la computadora’. Y en realidad la escritura manual desarrolla partes del cerebro que no se activan solamente apretando botones. Con los juegos pasa algo parecido.

Julián Benítez: “Tal cual. Por eso esta campaña también apunta a los padres y a las familias. No planteamos que sea una cosa o la otra. Las dos pueden convivir perfectamente.”

LCV: A mí me preocupa especialmente el descuido en la calidad de muchos juguetes importados frente a los juguetes argentinos. ¿En qué consiste concretamente esta campaña? ¿Van a hacer actividades especiales?

Julián Benítez: “La idea es hacer actividades públicas. Por ejemplo, imaginamos llenar la calle Corrientes con mesas de juegos, juguetes, tizas, pizarrones y crayones. Como existe la Noche de los Libros, estaría buenísimo sacar el juego a la calle y hacer jugar a la gente.”

LCV: Sería fantástico. Aunque ojo con las autoridades, porque jugando y jugando por ahí te vacían los bolsillos… eso corre por mi cuenta, aclaro.

Julián Benítez: “(Risas)”

LCV: ¿Qué recomendación les dejás entonces a las familias? ¿Qué tipo de juegos o consumos accesibles ves hoy?

Julián Benítez: “Hay muchas opciones. Se puede volver a juegos simples, juegos de barrio, juegos hechos en casa también. Lo importante es recuperar el espacio compartido.”

LCV: ¿Dónde puede encontrar información la gente?

Julián Benítez: “En Instagram, en @jugueteargentino.”

El cierre de la entrevista dejó una definición que sintetiza el espíritu de la campaña:

Argentinos a jugar y no a la timba. Nosotros a jugar juegos de mesa, jugar con muñecos y volver un poco a ese tiempo que muchas generaciones disfrutamos: más cerca del juego en la vereda y más lejos de las pantallas.”

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