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Memoria, balance y perspectivas del año que vivimos en pandemia
La Columna Vertebral recibió algunos balances de quienes nos han acompañado con su reflexión a lo largo del año. Aquí una síntesis.
Edgardo Forn, presidente del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, lamentó la herencia macrista que se sumó a una pandemia sin precedentes. Destacó el accionar del Estado “ que se puso al hombro al país y que tomó medidas para preservar en primer término la salud de la población”. Por su parte, garantizó el compromiso del “Movimiento Cooperativo de contribuir a la generación de puestos de trabajo decentes, de contribuir a la reactivación de la economía. Es nuestro mejor deseo, que haya salud, que haya trabajo, y que haya esperanza de contar con un país mejor para todas y todos.”
Lito Borello, Secretario de DDHH de la CETEP y miembro de la organización “Los Pibes”, luego de destacar la importante resistencia de los movimientos populares en contra del neoliberalismo de Macri que permitio un cambio de gobierno, sostuvo que nos encontramos frente a una crisis civilizatoria: “una crisis integral suele decir Francisco, una crisis multidimensional entendemos los movimientos populares en Caracas de hace dos años, en donde hablamos también que esta en profunda crisis de estas democracias que venimos conociendo las últimas décadas y en el medio de esa crisis civilizatoria los pueblos ante la única propuesta que nos ofrece un capitalismo salvaje, depredador, financiero, extractivista, tenemos el derecho humano de construir otro mundo posible. Un mundo donde quepan todos los mundos, una sociedad distinta a la que nos propone el proyecto de muerte del capitalismo y por lo tanto los pueblos llevamos adelante la pelea por la construcción de otras sociedades que se contrapongan, que sean contrahegemónicas a la del capitalismo.” En este año de pandemia sobre el planeta y sobre el medioambiente quedó claro que: “este capitalismo pone en riesgo no tan solo a la humanidad sino también al medioambiente, al planeta y a la Pachamama. En medio de eso también tenemos que enaltecer la actitud de nuestro pueblo que fue el que estuvo en la primer línea de combate de esta emergencia sanitaria pero que tiene una matriz y una raíz política. En ese sentido los movimientos populares en los territorios fueron la primer línea del combate con el amor, con la solidaridad, con la fraternidad natural desde el subsuelo de la patria sublevada que sigue poniendo de pie la dignidad de un pueblo que ni aún en las peores situaciones deja de mostrar esa entraña, esa tripa, ese corazón que es el caolín de cualquier proceso de transformación profunda, de transformaciones estructurales como hacen falta.”
Claudio Lozano, Director del Banco Nación e histórico militante social, fue categórico: “El 2020 ha sido indudablemente un año de mierda”. Sin embargo, el accionar de las organizaciones sociales y populares que han contenido la situación, han militado la solidaridad, y también tuvimos en este sentido una solidaridad que se expresó a nivel institucional como fruto de un cambio de gestión que bienvenido que haya ocurrido porque francamente si este año lo hubiésemos vivido con la experiencia de Macri, creo que si lo hubiéramos vivido bajo un gobierno en donde Macri hubiese sido presidente, creo que la situación de la Argentina hubiera sido terrible”. El 2021 nos propone otros desafíos: “veo con preocupación tanto una realidad donde la propia sociedad parece haber bajado la guardia y el propio gobierno ha dejado de colocar en el centro la discusión sanitaria cuando sigue siendo el punto número uno de la agenda de hoy. Si no se logra resolver este tema, si no se logra encontrar los mecanismos para poder controlar la pandemia y convivir con esta situación, la posibilidad de la recuperación de la actividad económica y de la situación social de la Argentina está amenazada. Un tema es ese y el otro es la negociación con el Fondo Monetario Internacional, un organismo que es absolutamente corresponsable junto con el macrismo de la crisis de Argentina. Le dio un crédito a nuestro país que tenía toda la intencionalidad de sostener a Macri si era posible, pero sobre todo de condicionar el futuro de cualquier otra gestión que viniera a reemplazarlo y que está ejerciendo en el marco de la negociación vigente el intento de que el gobierno nacional no siga los pasos que debe seguir para ser fiel al pacto electoral de agosto y octubre del 2019 donde nuestro pueblo marcó con claridad la necesidad de revertir las condiciones de desigualdad.” Por último señaló las prioridades del proximo año: “la imperiosa necesidad del papel del Estado, la relevancia del desarrollo de un sistema sanitario y de salud pública mucho más potente que el que tenemos, la importancia de la educación pública, tener techo para todos, son las prioridades que han salido a la luz ”.
Daniel Yofra, Secretario General de la Federación aceitera, y uno de los protagonistas del año llevando adelante junto a otros gremios una larga huelga general, no hizo llegar su esperanza: “El balance aceitero fue positivo a pesar de que terminamos el año con una huelga nacional y general con las tres organizaciones que agrupamos el cien por cien de los trabajadores como los compañeros de San Lorenzo y los compañeros recibidores de granos que están agrupados en Urgara. Es positivo por la conciencia que tenemos y por el poder adquisitivo que hemos logrado estos últimos 10 años. Ese es nuestro balance, a pesar de la pandemia, a pesar de no olvidarnos que hay 50% de los trabajadores pobres, que cada vez hay más pobreza, nosotros luchamos en un sector que es necesario poder demostrarle a toda la clase que luchando también se logran reivindicaciones. Lo que pedimos para todos los argentinos es que haya conciencia, que los trabajadores empiecen a tener conciencia solidaria con el resto de la clase trabajadora, que defendamos más a los trabajadores y no a Vicentin. Creo que si tenemos conciencia los trabajadores seguramente vamos a asegurar paz, pan y trabajo, que es el deseo de todos los argentinos. Un abrazo fraternal de la Federación Aceitera a las compañeras de La Columna Vertebral que siempre difunden las luchas de los trabajadores.”
Claudia Martínez, miembro de BePe (Bienaventurados los Pobres), desde Catamarca, hablo de una crisis civilizatoria “cimentada en un modelo extractivo, sojero, minero, fracking, deforestación, devastación, degradación de los territorios. Más allá de la respuesta inmediata de la vacuna, todavía no hemos generado los instrumentos para construir y debatir como resolver todos estos síntomas planteados por esta crisis civilizatoria que ya veníamos atravesando. “ Entre los aspectos positivos y los desafíos a encarar, sostuvo: “La potenciación de la creatividad, los aprendizajes de otro tipo, novedosos, como es todo lo que tiene que ver con el teletrabajo con sus riesgos al aislamiento también, pero valorarlos como un elemento que es importante para esto, y plantearnos como posibilidades de respuestas a estos desafíos un profundo proceso de articulación, de sinergia entre las acciones de los distintos movimientos y organizaciones y también la articulación de las demandas y de las propuestas. Hay necesidad de profundizar procesos de organización social y es también necesario profundizar los procesos de pensamiento crítico, no pensamiento crítico que se quede a mitad de camino sino uno con carácter emancipatorio.”
Alvaro Hilario, ‘Tutti’, nuestro corresponsal en el País Vasco, nos hizo llegar un balance desde allí: “No ha habido Estado en Europa que no haya aprovechado la pandemia para acentuar su carácter represivo y autoritario. Faceta en la que destacan los Estados de la Europa del este como Polonia o Hungría. España no hace una excepción, el PP y la ultraderecha representada por Vox utilizan cualquier cuestión relacionada con el COVID 19 para acosar al gobierno de coalición social demócrata formada por PSOE – Podemos, el primer gobierno de coalición de la democracia, el primero desde la segunda república, desde los años ‘30 del siglo XX, intentando desestabilizarlo, intentando hacerlo caer. Esto ha quedado de manifiesto en especial durante el proceso de aprobación de los presupuestos generales del Estado para el próximo año. Presupuestos que finalmente han salido adelante con el apoyo de la mayoría parlamentaria que desalojó hace un par de años al PP del gobierno y que incluye a nacionalistas, catalanes y vascos. Esto es toda una herejía para la derecha española que es heredera del franquismo. Destacar también que este 24 de diciembre Gran Bretaña y la Unión Europea firmaron al fin el acuerdo del Brexit, acuerdo que permite al reino unido disponer del mercado europeo para todos sus productos.”
Agradecemos a todos los que nos han acompañado en este inédito 2020 con sus voces, testimonios, reflexiones e historias de vida. Porque somos La Columna Vertebral y ustedes también lo son. Un abrazo especial nuestra madrina del programa, Taty Almeida, Madre de Plaza de Mayo, quien fue la primera en enviar su mensaje de fin de año: “saludo a todes mis ahijades de ese programa tan estupendo, La Columna Vertebral: Historias de trabajadores. Se imaginan chicos y chicas, les deseo lo mejor, toda la felicidad que se merecen y que por supuesto ese programa siga porque realmente se necesitan programas de ese tipo. Así que felicidades, los quiero mucho, mucho, mucho y arriba mis queridos ahijados.”
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La murga como memoria, cuerpo e identidad popular
En exclusiva con LCV – La Columna Vertebral / Historias de trabajadores, Coco Romero recorre más de medio siglo de vínculo con la murga como experiencia vital, cultural y política. Desde la infancia atravesada por el carnaval hasta la prohibición impuesta por la dictadura, Romero reconstruye una historia silenciada de la cultura popular argentina: la murga como espacio de felicidad, protesta, memoria colectiva y disputa de identidades. Archivista, investigador y formador de generaciones, reflexiona sobre el cuerpo en la calle, la censura, el clasismo, la tradición carnavalera y el vaciamiento de las políticas culturales, reafirmando a la murga como una práctica viva que resiste y vuelve, incluso después de décadas de prohibición.
LCV: “Bueno, Coco, contame por qué la murga, por qué a vos, digamos, hace 50 años que te dedicás a esta expresión musical.”
Coco Romero: “Porque de niño fui feliz con la murga. Durante la dictadura, en 1976, mediante el decreto 21.329, los militares prohíben el carnaval, que tuvo 36 años de prohibición. Esa prohibición se levanta recién con Néstor Kirchner, entre 2002 y 2011. En ese momento yo estaba con La Fuente, un grupo que tocó durante toda la dictadura, y me pregunté cómo algo que me había hecho tan feliz podía estar prohibido. Entonces escribí una canción llamada ¿Dónde fueron los murgueros? y a partir de ahí empecé a recibir señales constantes. En los años 80 tocábamos y veía pibes bailando como yo bailaba cuando era niño.”
LCV: “¿Dónde creciste? ¿Cómo fue tu infancia?”
Coco Romero: “Yo nací en Salta y mi madre me trajo a Buenos Aires cuando tenía entre un año y medio y dos años. Viví en Coghlan, Belgrano R y Villa Urquiza.”
LCV: “Bueno, chetito eras, ¿no?”
Coco Romero: “No. En ese momento Belgrano R estaba rodeado de pensiones. Yo me crié en el Santa Rosa, un hotel de 120 habitaciones. Éramos muchos niños y tuvimos una infancia muy feliz. La murga era parte de los juegos, de los rituales y de la vida cotidiana. Jugábamos a la pelota y jugábamos a la murga.”
LCV: “La murga como hecho cultural en la Argentina muchas veces fue vista como algo maldito.”
Coco Romero: “Sí. Hubo momentos en que determinados sectores sociales la veían como algo de negros. Tuvo períodos de gloria como discurso contracultural y político. Cuando yo era chico la veía mucho en la provincia, por ejemplo en San Luis. Esas murgas hablaban en contra de los patrones o se vestían como ellos para ridiculizarlos. Era un lenguaje de protesta muy directo.”
LCV: “¿Cuándo se origina ese lenguaje tan primario de protesta?”
Coco Romero: “Después de escribir la canción empecé a preguntar qué era la murga y nadie lo sabía. La respuesta era siempre la misma: los negros de la esquina. Hoy dicen los negros del peronismo o del kirchnerismo. Un pueblo bajo. Yo opté por entrevistar a los viejos murgueros. En 1982 empecé en San Martín y Villa Martelli y me encontré con un universo enorme. Me eduqué mucho con la revista Crisis. En 1975 Mauricio Kartun escribe un artículo muy importante, Del candombe a la murga, que me abrió la cabeza.”
LCV: “Ahí te das cuenta de que la sociedad no tenía idea de lo que era la murga.”
Coco Romero: “Exactamente. Murga era un término despectivo, como cuando se dice que un equipo de fútbol es una murga. Empecé a buscar material, a armar archivo, a recorrer Parque Rivadavia durante 15 o 16 años todos los domingos. Me convertí en un buscador de libros. En una librería de Avenida de Mayo encontré un libro de 1968 de Pedro Orgambide, Carnaval, carnaval. Eso me deslumbró. Después lo entrevisté y entendí que la murga tenía una historia profunda.”
LCV: “Y de ahí surge tu trabajo como autor.”
Coco Romero: “Junté tanto material que amigos me dijeron que tenía que sacar un libro. Así publiqué La murga porteña, historia de un viaje colectivo, Los talleres de murga del Rojas y El universo creativo del carnaval. Yo no sabía escribir, pero escribí. El Fondo Nacional de las Artes me aceptó el proyecto por el lado del folklore, en una época en la que la cultura todavía tenía apoyo.”
LCV: “Hoy pareciera haber una degradación en la política cultural.”
Coco Romero: “Totalmente. Hay dirigentes de cultura que no saben absolutamente nada. No leen, no conocen la cultura popular y no quieren profundizarla, cuando es parte esencial de la historia de los pueblos.”
LCV: “Estuviste más de 30 años en el Rojas.”
Coco Romero: “El primer taller lo di en 1988 y estuve hasta 2009. Treinta y cuatro años. El Rojas fue fundamental. En la etapa democrática, Pacho O’Donnell le encargó a Eduardo Miñoña un trabajo sobre murga y así nació el documental Mocosos y chiflados. El conflicto era claro: un pibe de clase media al que no lo dejaban salir en la murga porque se iba con los negros. Eso es un conflicto de identidad y de cuerpos. La murga está en la calle y eso incomoda.”
LCV: “¿Cómo se eligen los temas y la estética de una murga?”
Coco Romero: “No es un proceso fácil. Nosotros impulsamos que haya un motivo, afinación, poesía. Todo eso ya existe en otros países. Los uruguayos desarrollaron una gramática muy fuerte. La murga gaditana tiene una estructura clara: saludo, cuplé y retirada, con la marcha camión como base rítmica. En Buenos Aires, después de 36 años sin carnaval, es muy difícil lograr organicidad.”
LCV: “El carnaval es una fiesta históricamente resistida.”
Coco Romero: “Es una fiesta prohibida. Momo es la deidad del carnaval, expulsado del Olimpo por criticar a todos. El carnaval es la inversión: el rico se viste de pobre y el pobre de rico. No todos se bancan eso. Por eso molesta. Pero el carnaval siempre va a seguir.”
LCV: “¿Dónde te encuentra hoy la gente que quiere aprender con vos?”
Coco Romero: “Estamos por abrir un espacio en la Fundación Educativa El Sapo y la Rana, en Boulogne, una escuela Waldorf. También me pueden encontrar en redes buscando Coco Romero, Murga y Carnaval. Divulgar cultura popular es una forma de fortalecer nuestra identidad.”
LCV: “Coco, muchas gracias. Vamos a escuchar tu trabajo.”
Coco Romero: “Gracias a ustedes. Primero vamos a escuchar un poema de Roberto Santoro, poeta desaparecido en 1977, Vocales. Después, una canción de la murga Sacala almidón, 14 de mayo.”
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Alberto Nadra: “La resistencia no se declama, se organiza fábrica por fábrica”
En diálogo con el programa La Columna Vertebral de La RZ Radio, Alberto Nadra analizó el paro nacional, el rol del sindicalismo y el impacto de la reforma laboral que se debate en el Senado. Durante la entrevista, sostuvo que la resistencia no puede reducirse a una consigna ni a una medida aislada: debe construirse desde abajo, fábrica por fábrica, barrio por barrio, recuperando la tradición histórica del movimiento obrero argentino. Nadra planteó una crítica tanto a la dirigencia sindical como a la dirigencia política, señalando que la organización en la base y el debate permanente con los trabajadores son claves para enfrentar el actual escenario social y económico. También reflexionó sobre el deterioro educativo, la pérdida de solidaridad y las consecuencias culturales que arrastra la Argentina desde la dictadura de 1976. “Si no organizamos, todo se diluye en el aire”, afirmó, llamando a reconstruir la conciencia colectiva frente a un modelo que —según advirtió— profundiza la desigualdad y la fragmentación social.
LCV: Recién escuchábamos a Hugo Moyano. Más allá de las controversias ideológicas, es un dirigente que ha combatido fuertemente a favor de su sindicato y del movimiento obrero. Tenemos anuncios de paros de las CTA y posiblemente de todas las centrales. El paro del otro día fue fuerte, con alto acatamiento. ¿Cómo lo viviste vos?
Alberto Nadra: Bueno, a mí me pareció un hecho muy importante, una demostración de fuerza necesaria, acorde a la gravedad del tratamiento de esa ley y a la inmensa traición de quienes se dicen representantes del movimiento nacional y popular, particularmente del peronismo, digamos.
LCV: Se criticó mucho a la CGT por si el paro fue o no con movilización.
Alberto Nadra: Bueno, yo creo que es fácil criticar a la CGT o al sindicalismo, pero quiero marcar dos cosas: primero, que la responsabilidad principal de conducir la lucha popular corresponde a los dirigentes políticos y no a los sindicalistas; y segundo, que no se puede reducir la crítica a si el paro fue con o sin movilización, porque eso depende de la coyuntura, digamos.
LCV: ¿Entonces dónde pondrías la crítica principal?
Alberto Nadra: Bueno, la crítica de fondo es que la resistencia se ha reducido demasiado a definiciones teóricas generales; para mí era mucho más importante haber trabajado estos meses en la base del movimiento obrero, en cada fábrica y lugar de trabajo, esclareciendo qué está en juego y organizando un plan de lucha, digamos.
LCV: ¿Cómo se traduce eso en lo concreto?
Alberto Nadra: Bueno, asambleas en las fábricas, discusión con los trabajadores, coordinación de delegados, relación con el barrio, explicarle al vecindario lo que pasa, porque cuando cierra una fábrica el barrio es el primero que lo siente: el almacén, la farmacia, el bodegón, digamos.
LCV: Eso tiene antecedentes históricos muy claros.
Alberto Nadra: Claro, bueno, el movimiento obrero argentino y el peronismo tienen esa tradición: la toma del frigorífico Lisandro de la Torre se sostuvo con el acompañamiento de todo el barrio de Mataderos, hay que recuperar esa experiencia y asentar claridad en la base sobre a qué nos enfrentamos, digamos.
LCV: Yo coincido, pero en las asambleas se ve mucha falta de empatía. Mucha gente cree que esto no le va a tocar.
Alberto Nadra: Bueno, coincido totalmente, y si me apurás no diría 20 años sino 40; ese vacío fue ocupado por la ideología dominante, por los grandes medios y por un sistema educativo debilitado, digamos.
LCV: El día del paro vi gente yendo a trabajar por miedo.
Alberto Nadra: Bueno, claro, hay una ilusión de que quedándose quieto no va a pasar nada, pero va a pasar igual, porque este sistema no valora al individuo, te reemplaza por otro más barato y más joven, digamos.
LCV: Incluso las búsquedas sobre la reforma laboral crecieron recién después de votarse.
Alberto Nadra: Bueno, sí, tarde, muy tarde, y eso muestra que no hubo un trabajo sistemático de discusión previa en los lugares de trabajo, digamos.
LCV: Vos mencionabas el ejemplo de Camioneros.
Alberto Nadra: Bueno, Camioneros hace trabajo político cotidiano; hablás con un recolector y tiene clarísimo lo que pasa porque discuten permanentemente y sacan conclusiones colectivas, digamos.
LCV: ¿Y qué pasó con experiencias anteriores, como De la Rúa o Macri?
Alberto Nadra: Bueno, no se discutieron en profundidad en la base; cerraron miles de empresas y se perdieron cientos de miles de puestos de trabajo, y esa experiencia tenía que discutirse fábrica por fábrica para generar conciencia, digamos.
LCV: Yo pongo mucho el eje en la educación, especialmente en esto de pasar de grado sin aprendizajes reales.
Alberto Nadra: Bueno, coincido plenamente, ese psicologismo barato de “no frustrar” fue devastador; no poner límites es contraproducente y destruyó herramientas básicas como la comprensión lectora, digamos.
LCV: Vos vinculás esto con un proceso histórico más largo.
Alberto Nadra: Bueno, sí, esto es consecuencia de la derrota popular del 76, no solo por los muertos y desaparecidos, sino porque la dictadura destruyó deliberadamente el lazo social y el sistema educativo, y eso nunca se revirtió del todo, digamos.
LCV: Para cerrar, ¿qué esperás de lo que viene: resignación o despertar?
Alberto Nadra: Bueno, yo siempre apuesto a la esperanza, no a volver a algo anterior sino a construir algo nuevo, y el eje central es impedir la aplicación de la ley laboral y volver a organizar desde abajo, fábrica por fábrica y barrio por barrio, digamos.
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Rodrigo Romero, delegado en FATE: “No fue una crisis: fue una decisión patronal”
En el marco del conflicto por el cierre de la planta de Fate, La Columna Vertebral – Historias de trabajadores dialogó con Rodrigo Romero, delegado del SUTNA, mientras se desarrollaba una audiencia con el Ministerio de Trabajo.
Con 20 años de antigüedad en la fábrica, Romero describe no solo la situación laboral, sino también el capital humano, la experiencia obrera y las consecuencias sociales de una decisión empresarial que deja a cientos de familias en la incertidumbre.
LCV: “Estamos en comunicación con Rodrigo Romero, uno de los delegados del sindicato de neumáticos SUTNA. Vamos a hablar de este caso emblemático que puede transformarse en un caso testigo de la debacle de las grandes empresas: el cierre de Fate. ¿Cómo te va, Rodrigo?”
Rodrigo Romero: “Hola, buenas tardes. Acá estamos, tristes, pero dando la lucha.”
LCV: “¿Dónde estás en este momento? ¿Estás en la fábrica?”
Rodrigo Romero: “No, en este momento no estoy en la fábrica. Estamos en una audiencia con el Ministerio de Trabajo y con la patronal.”
LCV: “¿Es una audiencia por Zoom?”
Rodrigo Romero: “Sí, es por Zoom. Estamos esperando el cuarto intermedio y que termine.”
LCV: “¿Cómo la ves venir?”
Rodrigo Romero: “No se ve muy bien la cosa. La fábrica está muy dura. Está todo en discusión. Nosotros esperamos ver qué camino se puede tomar, si se puede conciliar, pero lo único que queremos es conservar nuestro puesto de trabajo, la fuente laboral para todos los trabajadores, de forma colectiva.”
LCV: “¿Está dictada la conciliación obligatoria?”
Rodrigo Romero: “Sí, fue dictada y la fábrica la acató. Por ley deberíamos volver todos a trabajar, pero la patronal dice que nos considera despedidos y que no nos va a dejar ingresar.”
LCV: “¿Cómo era trabajar en Fate?”
Rodrigo Romero: “Yo trabajo hace 20 años en Fate. Cuando entré, en 2006, ya había conflictos. La gente de adentro te advertía que Fate no pagaba bien. Igual, era una empresa grande, con prestigio, donde se ganaba un poco más que en otros lados.”
LCV: “¿Cuál es tu tarea dentro de la planta?”
Rodrigo Romero: “Soy operario. Manejo máquinas de radial auto que fabrican cubiertas 15, 16 y 17. Son máquinas automáticas, semiautomáticas y manuales.”
LCV: “¿Esa experiencia se puede trasladar a otro rubro?”
Rodrigo Romero: “Solo dentro del neumático. Podría trabajar en Pirelli o Firestone, pero siempre en este rubro. Hace 20 años que hago neumáticos, es el único oficio que tengo.”
LCV: “Eso implica una enorme pérdida de capital humano.”
Rodrigo Romero: “Exactamente. Hay compañeros con 20, 30 y 40 años de fábrica. Muchos están físicamente destruidos. Mi hermano, por ejemplo, perdió un brazo por falta de medidas de seguridad. La empresa quiso indemnizarlo y echarlo, pero como sindicato logramos su reincorporación. Él quería seguir trabajando.”
LCV: “¿Cuántos años tenés?”
Rodrigo Romero: “Tengo 44 años.”
LCV: “¿Cómo impacta esto en tu vida personal?”
Rodrigo Romero: “Tengo una hija de 10 años, vivo con mi compañera y sus dos hijos. Alquilo. Pensé que en cinco años iba a poder comprar algo, pero ya llevo 20 y no se pudo. Hace 14 meses que no tenemos aumento. Siempre fue una lucha.”
LCV: “¿Hace cuánto sos delegado sindical?”
Rodrigo Romero: “Hace 9 años. Todos los años era lo mismo: Fate nunca quería dar nada. Lo que logramos fue empatar o superar la inflación hasta que llegó el gobierno de Milei.”
LCV: “¿Qué opinión tienen sobre el empresario y el gobierno?”
Rodrigo Romero: “Creemos que Madanes Quintanilla siempre tuvo acuerdos con todos los gobiernos. Tiene espalda económica. La fábrica está llena de materia prima y las máquinas están listas. Cerraron justo antes de la reforma laboral. Creemos que es una maniobra.”
LCV: “¿Quiénes quedan en el medio de esa disputa?”
Rodrigo Romero: “Nosotros. Los trabajadores. Somos el jamón del sándwich.”
LCV: “¿Creés que la fábrica va a volver a abrir?”
Rodrigo Romero: “Sí, sin dudas. No se puede cerrar una empresa de esta magnitud. El problema es entre el empresario y el gobierno. Los que pagamos el plato roto somos los trabajadores.”

