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Memoria, balance y perspectivas del año que vivimos en pandemia
La Columna Vertebral recibió algunos balances de quienes nos han acompañado con su reflexión a lo largo del año. Aquí una síntesis.
Edgardo Forn, presidente del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, lamentó la herencia macrista que se sumó a una pandemia sin precedentes. Destacó el accionar del Estado “ que se puso al hombro al país y que tomó medidas para preservar en primer término la salud de la población”. Por su parte, garantizó el compromiso del “Movimiento Cooperativo de contribuir a la generación de puestos de trabajo decentes, de contribuir a la reactivación de la economía. Es nuestro mejor deseo, que haya salud, que haya trabajo, y que haya esperanza de contar con un país mejor para todas y todos.”
Lito Borello, Secretario de DDHH de la CETEP y miembro de la organización “Los Pibes”, luego de destacar la importante resistencia de los movimientos populares en contra del neoliberalismo de Macri que permitio un cambio de gobierno, sostuvo que nos encontramos frente a una crisis civilizatoria: “una crisis integral suele decir Francisco, una crisis multidimensional entendemos los movimientos populares en Caracas de hace dos años, en donde hablamos también que esta en profunda crisis de estas democracias que venimos conociendo las últimas décadas y en el medio de esa crisis civilizatoria los pueblos ante la única propuesta que nos ofrece un capitalismo salvaje, depredador, financiero, extractivista, tenemos el derecho humano de construir otro mundo posible. Un mundo donde quepan todos los mundos, una sociedad distinta a la que nos propone el proyecto de muerte del capitalismo y por lo tanto los pueblos llevamos adelante la pelea por la construcción de otras sociedades que se contrapongan, que sean contrahegemónicas a la del capitalismo.” En este año de pandemia sobre el planeta y sobre el medioambiente quedó claro que: “este capitalismo pone en riesgo no tan solo a la humanidad sino también al medioambiente, al planeta y a la Pachamama. En medio de eso también tenemos que enaltecer la actitud de nuestro pueblo que fue el que estuvo en la primer línea de combate de esta emergencia sanitaria pero que tiene una matriz y una raíz política. En ese sentido los movimientos populares en los territorios fueron la primer línea del combate con el amor, con la solidaridad, con la fraternidad natural desde el subsuelo de la patria sublevada que sigue poniendo de pie la dignidad de un pueblo que ni aún en las peores situaciones deja de mostrar esa entraña, esa tripa, ese corazón que es el caolín de cualquier proceso de transformación profunda, de transformaciones estructurales como hacen falta.”
Claudio Lozano, Director del Banco Nación e histórico militante social, fue categórico: “El 2020 ha sido indudablemente un año de mierda”. Sin embargo, el accionar de las organizaciones sociales y populares que han contenido la situación, han militado la solidaridad, y también tuvimos en este sentido una solidaridad que se expresó a nivel institucional como fruto de un cambio de gestión que bienvenido que haya ocurrido porque francamente si este año lo hubiésemos vivido con la experiencia de Macri, creo que si lo hubiéramos vivido bajo un gobierno en donde Macri hubiese sido presidente, creo que la situación de la Argentina hubiera sido terrible”. El 2021 nos propone otros desafíos: “veo con preocupación tanto una realidad donde la propia sociedad parece haber bajado la guardia y el propio gobierno ha dejado de colocar en el centro la discusión sanitaria cuando sigue siendo el punto número uno de la agenda de hoy. Si no se logra resolver este tema, si no se logra encontrar los mecanismos para poder controlar la pandemia y convivir con esta situación, la posibilidad de la recuperación de la actividad económica y de la situación social de la Argentina está amenazada. Un tema es ese y el otro es la negociación con el Fondo Monetario Internacional, un organismo que es absolutamente corresponsable junto con el macrismo de la crisis de Argentina. Le dio un crédito a nuestro país que tenía toda la intencionalidad de sostener a Macri si era posible, pero sobre todo de condicionar el futuro de cualquier otra gestión que viniera a reemplazarlo y que está ejerciendo en el marco de la negociación vigente el intento de que el gobierno nacional no siga los pasos que debe seguir para ser fiel al pacto electoral de agosto y octubre del 2019 donde nuestro pueblo marcó con claridad la necesidad de revertir las condiciones de desigualdad.” Por último señaló las prioridades del proximo año: “la imperiosa necesidad del papel del Estado, la relevancia del desarrollo de un sistema sanitario y de salud pública mucho más potente que el que tenemos, la importancia de la educación pública, tener techo para todos, son las prioridades que han salido a la luz ”.
Daniel Yofra, Secretario General de la Federación aceitera, y uno de los protagonistas del año llevando adelante junto a otros gremios una larga huelga general, no hizo llegar su esperanza: “El balance aceitero fue positivo a pesar de que terminamos el año con una huelga nacional y general con las tres organizaciones que agrupamos el cien por cien de los trabajadores como los compañeros de San Lorenzo y los compañeros recibidores de granos que están agrupados en Urgara. Es positivo por la conciencia que tenemos y por el poder adquisitivo que hemos logrado estos últimos 10 años. Ese es nuestro balance, a pesar de la pandemia, a pesar de no olvidarnos que hay 50% de los trabajadores pobres, que cada vez hay más pobreza, nosotros luchamos en un sector que es necesario poder demostrarle a toda la clase que luchando también se logran reivindicaciones. Lo que pedimos para todos los argentinos es que haya conciencia, que los trabajadores empiecen a tener conciencia solidaria con el resto de la clase trabajadora, que defendamos más a los trabajadores y no a Vicentin. Creo que si tenemos conciencia los trabajadores seguramente vamos a asegurar paz, pan y trabajo, que es el deseo de todos los argentinos. Un abrazo fraternal de la Federación Aceitera a las compañeras de La Columna Vertebral que siempre difunden las luchas de los trabajadores.”
Claudia Martínez, miembro de BePe (Bienaventurados los Pobres), desde Catamarca, hablo de una crisis civilizatoria “cimentada en un modelo extractivo, sojero, minero, fracking, deforestación, devastación, degradación de los territorios. Más allá de la respuesta inmediata de la vacuna, todavía no hemos generado los instrumentos para construir y debatir como resolver todos estos síntomas planteados por esta crisis civilizatoria que ya veníamos atravesando. “ Entre los aspectos positivos y los desafíos a encarar, sostuvo: “La potenciación de la creatividad, los aprendizajes de otro tipo, novedosos, como es todo lo que tiene que ver con el teletrabajo con sus riesgos al aislamiento también, pero valorarlos como un elemento que es importante para esto, y plantearnos como posibilidades de respuestas a estos desafíos un profundo proceso de articulación, de sinergia entre las acciones de los distintos movimientos y organizaciones y también la articulación de las demandas y de las propuestas. Hay necesidad de profundizar procesos de organización social y es también necesario profundizar los procesos de pensamiento crítico, no pensamiento crítico que se quede a mitad de camino sino uno con carácter emancipatorio.”
Alvaro Hilario, ‘Tutti’, nuestro corresponsal en el País Vasco, nos hizo llegar un balance desde allí: “No ha habido Estado en Europa que no haya aprovechado la pandemia para acentuar su carácter represivo y autoritario. Faceta en la que destacan los Estados de la Europa del este como Polonia o Hungría. España no hace una excepción, el PP y la ultraderecha representada por Vox utilizan cualquier cuestión relacionada con el COVID 19 para acosar al gobierno de coalición social demócrata formada por PSOE – Podemos, el primer gobierno de coalición de la democracia, el primero desde la segunda república, desde los años ‘30 del siglo XX, intentando desestabilizarlo, intentando hacerlo caer. Esto ha quedado de manifiesto en especial durante el proceso de aprobación de los presupuestos generales del Estado para el próximo año. Presupuestos que finalmente han salido adelante con el apoyo de la mayoría parlamentaria que desalojó hace un par de años al PP del gobierno y que incluye a nacionalistas, catalanes y vascos. Esto es toda una herejía para la derecha española que es heredera del franquismo. Destacar también que este 24 de diciembre Gran Bretaña y la Unión Europea firmaron al fin el acuerdo del Brexit, acuerdo que permite al reino unido disponer del mercado europeo para todos sus productos.”
Agradecemos a todos los que nos han acompañado en este inédito 2020 con sus voces, testimonios, reflexiones e historias de vida. Porque somos La Columna Vertebral y ustedes también lo son. Un abrazo especial nuestra madrina del programa, Taty Almeida, Madre de Plaza de Mayo, quien fue la primera en enviar su mensaje de fin de año: “saludo a todes mis ahijades de ese programa tan estupendo, La Columna Vertebral: Historias de trabajadores. Se imaginan chicos y chicas, les deseo lo mejor, toda la felicidad que se merecen y que por supuesto ese programa siga porque realmente se necesitan programas de ese tipo. Así que felicidades, los quiero mucho, mucho, mucho y arriba mis queridos ahijados.”
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Erika Lederer:“La única memoria completa es que digan dónde están los cuerpos”
En la antesala de un nuevo 24 de marzo, Erika Lederer —poeta, abogada y cofundadora de Historias Desobedientes— reflexiona sobre el sentido de la memoria en la Argentina actual. Hija de un represor que actuó en Campo de Mayo, su testimonio interpela desde un lugar singular: el de quienes decidieron romper el pacto de silencio familiar para transformar el dolor en acción. En esta entrevista con LCV, cuestiona el uso del concepto de “memoria completa”, reivindica la apertura de archivos y la búsqueda de identidad, y llama a sostener una memoria activa, colectiva y comprometida con la justicia.
Erika Lederer: Exacto, necesitamos masividad en las calles. En relación a la pregunta: yo soy cofundadora de Historias Desobedientes. Surgimos alrededor de 2017, cuando se intentó aplicar el 2×1 y la Corte Suprema lo avaló. En ese momento, en las calles se dijo de manera masiva que no. Eso es lo que esperamos también ahora.
¿Qué entiendo por “memoria completa”? Es muy sencillo: la única memoria completa es que se abran los archivos. La única memoria completa es que los genocidas que siguen vivos y que no fueron alcanzados por la llamada “impunidad biológica” digan dónde están los cuerpos, digan dónde están los chicos —hoy adultos— cuya identidad todavía no fue recuperada. Esa es la única memoria completa.
LCV: Estoy totalmente de acuerdo, incluso con el recorte histórico que hacés, que no empieza en el ’76. Recién hablábamos del decreto 20.840 de 1974, que ya sentaba bases legales e ideológicas para lo que vino después.
Nos queda poco tiempo, así que quiero que me cuentes: ¿quién sos?, ¿quién era tu papá? ¿Y por qué sos desobediente?
Erika Lederer: Yo soy Erika Lederer, poeta —y después, en segundo lugar, abogada—. Mi padre era Ricardo Lederer, que fue el segundo jefe de la maternidad clandestina de Campo de Mayo. Era quien asistía los partos de mujeres cuyos hijos todavía buscamos. Luego esas mujeres eran parte de los mal llamados “traslados”, es decir, los vuelos de la muerte.
LCV: ¿En qué momento tomás conciencia de lo que hacía tu padre?
Erika Lederer: Una cosa es saber que era militar, médico militar, verlo con uniforme, saber que fue carapintada. Todo eso ya te da una primera conciencia. Pero llegar a caracterizar a tu propio padre como genocida es un proceso paulatino. Va acompañado de una toma de conciencia sobre lo que pasa alrededor, no solo sobre quién era él, sino sobre la realidad en la que vivís.
LCV: ¿Todavía duele?
Erika Lederer: Sí, y va a doler siempre. Pero en 2017 escribí un artículo que se llamaba “Del dolor a la acción”. Duele, pero no me deja inmovilizada. No me deja atrapada en un trauma. Quiero salir del dolor, ser un sujeto activo en la construcción de la memoria colectiva y levantar las banderas de los compañeros desaparecidos. Ellos peleaban por un mundo más justo, y yo quiero insertarme en esa lucha por un mundo mejor.
LCV: ¿Cómo se procesa esto dentro de la familia?
Erika Lederer: Cuando uno rompe con esa lógica —que yo llamo lógica mafiosa de clanes—, porque hubo crímenes y un pacto de silencio, no es fácil. Hablar implica romper ese pacto que impera en estas familias. Pero no quiero quedarme en eso; para eso escribo poesía también. Mi intención es poder ser una voz que amplifique la potencia que tenemos como sociedad para hacer otra cosa, para seguir luchando por esas banderas.
LCV: Te agradezco muchísimo que hayas venido, aunque sea por unos minutos. Si te parece, la semana que viene seguimos con más tiempo. Es muy importante el relato en primera persona: genera empatía, le pone identidad a la historia.
Erika Lederer: Sí, totalmente. Mi intención es que mi voz transmita un mensaje: que nos atrevamos a pensar distinto, a confrontar el estado de cosas. Hay un giro global hacia la derecha que tenemos que interpelar, incluso de manera internacionalista. Invito a que nos animemos a pensar de otro modo y a cambiar el mundo.
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Alejandro Cohen Arazi: “La historia de la CONADEP también la hicieron trabajadores anónimos”
El director y documentalista Alejandro Cohen Arazi pasó por La Columna Vertebral-Historias de Trabajadores para presentar Conadepianos, una película que recupera los testimonios de quienes trabajaron en la CONADEP durante los primeros años de la democracia. Con una mirada centrada en la clase trabajadora, el film busca correrse del relato tradicional y poner el foco en quienes escucharon, registraron y sostuvieron el proceso en el día a día.
LCV: ¿Qué es la CONADEP? Le cuento a la gente, porque tenemos oyentes jóvenes y de todas partes del mundo.
Alejandro Cohen Arazi: La CONADEP es una comisión que se crea en 1983 para reunir testimonios que permitieran construir una causa contra la Junta Militar. Ya desde su origen implicaba una enorme valentía política: llevar adelante los juicios.
Se eligió a un grupo de notables —personas reconocidas que habían tenido un rol durante la dictadura— para encabezar ese trabajo. Pero detrás de ellos había una enorme cantidad de trabajadores y voluntarios, muchos muy jóvenes, que recibían denuncias todos los días y escuchaban cosas muy duras.
LCV: Sobre esa base hacés un documental. ¿Por qué?
Alejandro Cohen Arazi: La historia surge con mi hermano Juan. Él estaba investigando otro tema y encontró en el Archivo Nacional de la Memoria entrevistas a trabajadores de la CONADEP.
No era lo que buscaba, pero vio que había algo muy potente ahí: testimonios de personas que contaban el trabajo cotidiano. Entonces dijimos: hay una historia para contar.
Todos tenemos una idea del Nunca Más asociada a figuras como Sábato o Magdalena Ruiz Guiñazú, pero estas entrevistas muestran que había un grupo enorme de personas que fueron quienes realmente hicieron ese trabajo.
LCV: ¿Cómo se seleccionaban esos trabajadores? ¿Eran voluntarios, gente del Estado?
Alejandro Cohen Arazi: Había de todo. Al principio eran empleados del Ministerio del Interior, pero rápidamente se dieron cuenta de que no alcanzaba.
También se sumó gente de organismos de derechos humanos y muchos voluntarios. Había personas que leían en el diario que existía la CONADEP y se acercaban para dar una mano.
LCV: ¿Se necesitaba algún requisito en particular?
Alejandro Cohen Arazi: Básicamente, saber leer, escribir y tener empatía. No existía todavía la figura del trabajador de la memoria o de derechos humanos como hoy.
Había que sentarse frente a alguien que venía a contar una experiencia terrible, y para eso hacía falta una enorme sensibilidad.
LCV: Estamos hablando de un contexto muy cercano a la dictadura…
Alejandro Cohen Arazi: Sí, y con mucha incertidumbre. Nadie sabía cuánto iba a durar la democracia. Veníamos de décadas de golpes militares, entonces la pregunta era inevitable.
LCV: Y además del impacto emocional, había riesgos…
Alejandro Cohen Arazi: Sí, lo vivían con mucho temor. Recibían amenazas, había llamados intimidatorios, incluso amenazas de bomba en el edificio.
No eran ingenuos: sabían perfectamente en qué se estaban metiendo.
LCV: ¿Tuviste dificultades para financiar la película?
Alejandro Cohen Arazi: Sí, es un documental hecho con presupuesto cero. No pedimos apoyo institucional.
Trabajamos con material del Archivo Nacional de la Memoria y con nuestro propio esfuerzo. Hicimos una campaña con gente cercana para poder cubrir gastos básicos.
LCV: Tenés una trayectoria marcada por este tipo de enfoque…
Alejandro Cohen Arazi: Sí, todos mis trabajos tienen el foco en la clase trabajadora. Incluso en documentales anteriores, como uno sobre call centers, me interesaba mostrar esas realidades invisibilizadas.
LCV: En medio de tantas discusiones políticas sobre ese período, ¿qué lugar ocupa la CONADEP?
Alejandro Cohen Arazi: Más allá de las discusiones, fue un hito fundamental de la democracia argentina.
Se hizo en un contexto de muchísimas presiones, con un margen de maniobra muy limitado, pero se logró. Y lo que se logró es histórico.
LCV: ¿Dónde se puede ver la película?
Alejandro Cohen Arazi: Hay funciones en el Cine Gaumont, en la Sala Norita Cortiñas y también en la Sala Lúcida, en Saavedra, en los próximos días.
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Carta desde el País del Nomeacuerdo, por Hernán López Echagüe
Publicado en la revista Humor, diciembre de 1990
Che, me olvidaba de algo. Hubo una época en que las personas se pusieron a desaparecer, de pronto, de la noche a la mañana. Sin pausa. Cientos y cientos de personas de toda edad que se ponían a no estar nunca más. Y los ojos de los vecinos no percibían nada. Y las bocas de los vecinos parecían bocas sin fundamento, o quizá con fundamento no más que para abrirlas y tragar fideos italianos, galletas alemanas, quesos franceses. ¡Vinos de Portugal por dos mangos! Había mazapán en las venas. ¿Te acordás? ¿Te acordás del general Acdel Edgardo Vilas? Decía el tipo: “Los mayores éxitos los conseguimos entre las dos y las cinco de la mañana, la hora en que el subversivo duerme (…) Yo respaldo incluso los excesos de mis hombres si el resultado es importante para nuestro objetivo”. ¿Te acordás? ¿No? Pero quizá te acuerdes del general Ibérico Saint-Jean que, entre otras cosas, se hizo famoso por su frase: “Primero mataremos a todos los subversivos, luego mataremos a sus colaboradores, después a sus simpatizantes, enseguida a aquellos que permanecen indiferentes y, finalmente, mataremos a los tímidos”. O del general Jorge Rafael Videla: “En la Argentina morirán todos los que sean necesarios para acabar con la subversión”. Años más tarde, ya en democracia, al amparo del indulto que le había obsequiado Menem y en tanto se mojaba el garguero con whisky importado durante una cena de camaradería, Videla celebró la matanza, y, con aires de asesino ocurrente, soltó: “La sociedad argentina tendría que habernos pagado por los servicios prestados”.
Luego, a partir de diciembre de 1983, la historia incontrastable del exterminio selectivo que habían tramado los militares con toda meticulosidad cobró vida a partir de relatos de toda naturaleza: jurídico, periodístico, novelesco, televisivo, cinematográfico. Supongo que te acordarás de La historia oficial, también del Nunca más, y, desde luego, del histórico juicio a las Juntas. Fueron años de dolorosas e interminables reconstrucciones. Que a Esteban se lo llevaron de su lugar de trabajo una tarde, a los golpes; que a Cristina, que estaba embarazada, la sorprendieron en la calle, la ocultaron en alguna catacumba, la asistieron en el parto, le robaron el hijo y después la asesinaron; en la casa de Jon, que de la vida no esperaba más que recibirse de ingeniero, casarse y tener un par de hijos, el grupo de Tareas se instaló a lo largo de una semana… Y ya no están, nunca más volverán a estar.
A partir de diciembre de 1983 el dolor se transformó en cifras: más de cuatro mil desaparecidos en 1976; trescientos cuarenta y dos por mes; once cada día. Más de tres mil en 1977; doscientos treinta y ocho por día… Cifras y más cifras. Contados cuerpos. Personas que nunca jamás volvieron a aparecer. Y ahora los ojos han vuelto a cerrarse, los oídos a enlodarse, las bocas a callar.
En fin, no era mi propósito amargarte. Pero el País del Nomeacuerdo es hoy una realidad ineluctable.
Otro abrazo.
50 Años. La falacia de la memoria completa y las verdaderas razones de la masacre, por Laura Giussani C.
Erika Lederer:“La única memoria completa es que digan dónde están los cuerpos”

