fbpx
Connect with us

Destacada

Apuntes de viaje y un acertijo escondido, por Laura Giussani Constenla

Pasolini y la forma de una ciudad” es el título de un documental realizado para la televisión italiana en el año 1975. Le habían propuesto a Pier Paolo Pasolini que defendiera alguna obra de arte en peligro y eligió un pequeño pueblo del Lazio: Orte. “Es algo humilde, no se puede ni siquiera comparar con algunas obras de arte, de autor, estupendas, de la tradición italiana. Sin embargo yo pienso que esta callecita que no dice nada, así de humilde, tiene que defenderse con la misma buena voluntad, con el mismo rigor, con el que se defiende una obra de arte de un gran autor. Quiero defender algo que todavía no esté establecido ni regulado, que nadie defiende, que es obra, digamos, del pueblo, de toda una historia, de la entera historia del pueblo de una ciudad, de una infinidad de hombres anónimos. Con cualquiera que hables estará inmediatamente de acuerdo en defender un monumento, una iglesia, la fachada de una iglesia, cualquier ruina cuyo valor histórico ya esté consolidado, pero nadie se da cuenta que lo que hay que defender es justamente este pasado anónimo, este pasado sin nombre, este pasado popular”. La cita la hemos tomado de un hermoso libro de Franco Cenci, llamado “Monterotondo Antico”.

****

Actúan como termitas. Invaden, corroen, perforan, devoran. Ciudades enteras se ven condenadas a esta plaga. Se trata del turismo, de los turistas y sus miradas huecas a través de un visor. Ignoran la realidad, solo quieren dejar testimonio de que ellos estuvieron allí. Ostentar, aparentar. Todos sabemos que allí no estuvieron. Sobrevolaron la ciudad como una marabunta. Hoy los centros históricos de las principales ciudades italianas están rodeados de vallas y más vallas; camiones del Ejército con militares con ropa de fajina y ametralladoras custodiando las esquinas; fachadas ocultas por telas con ventanas ficticias para poner enormes publicidades; filas y filas interminables; euros, codazos y pisotones, son la previa para entrar a cualquier monumento. Una vez adentro, pocos miran a su alrededor, todos con los ojos puestos en la máquina de fotos, un click, una selfie, y a salir corriendo para la próxima parada.

En el intento de eludir la marea eufórica e idiotizada que rodeaba al Coliseo de Roma, desembocamos rápidamente en el barrio judío. Cantinas con mesas en la vereda, gente del lugar comiendo de manera tranquila. Todo Kosher. Antes se lo conocía como el ‘ghetto romano’, hoy se transformó, al decir de uno de los diarios más prestigiosos, en el lugar elegido por los romanos para un encuentro. Piazza Navona, Campo dei Fiori, Trastevere, ya no les pertenece, está repleto de termitas. No deja de ser curioso que los acorralados del gueto ahora sean todos los romanos.

****

Lisboa, hermosa Lisboa, con sus escaleras, calles empinadas, adoquines, flores, murales, un verde mar y los fantasmas de Fernando Pessoa con todos sus alter egos, el pensamiento de Queiroz y las canciones de Amalia Rodrigues, en cada esquina.  Uno de los barrios más autóctonos, considerado patrimonio histórico, está a pocas cuadras de Alfama, dentro del Barrio Alto. Allí encontramos la Rua das Olarías, que significa: calle de los talleres de cerámica. Cabe imaginar que en esos edificios centenarios alguna vez hicieron las hermosas mayólicas que cubren buena parte de la ciudad y le dan ese brillo inconfundible. La calle de los talleres se convierte en Rua dos Lagares, es decir ‘de los Molinos’, un orgulloso barrio obrero en el que hoy conviven cordialmente los nietos de aquellos trabajadores con africanos, sean árabes o negros.

Muchos son los edificios con ventanas tapiadas por ladrillos, en donde un grito sordo se hace sentir por los carteles: aquí vive gente, no al desalojo, basta de demoliciones. Algo que podríamos llamar ‘fenómeno airbnb’ está invadiendo el mundo, junto a las termitas ya mencionadas. La plataforma creada para por la astucia de algún emprendedor se convirtió en un fenómeno inmobiliario de dimensiones incalculables.

Tan es así que ahora no solo se ‘alquila’ la propia casa, sino que se construyen casas pensada para turistas, todas uniformes, con las mismas comodidadess, pequeñitas pero eficaces. Eso reditúa mucho más que un alquiler barato a una familia de pocos recursos. Resultado: con el visto bueno de la Intendencia de Lisboa se están expropiando, desalojando o privatizando monumentos patrimonio de la humanidad, para que la plaga avance y deje su dinero en la industria turística. Una industria de plataforma digital, con pocos empleados, que da buenos dividendos pero rompe una tradición comunitaria y cultural de manera inapelable.

Rua dos Lagares. Un Papá Noel cuelga de un edificio tapiado con los pedidos vecinales: no al desalojo, acá vive gente.

****

París en blanco y negro. Más allá de las trabas que puedan ponérsele, los inmigrantes le cambiaron la cara a la capital francesa. Si bien su charme y elegancia fue muchas veces confundida con una marca de soberbia de origen, la apertura de las nuevas generaciones a otros idiomas y culturas favoreció un intercambio rico de experiencias. Hoy, un parisino de menos de treinta años, hace un esfuerzo por entender lo que dicen aquellos que no hablan francés. La multiculturalidad está incorporada en barrios y lugares de trabajo.

Huyendo de los turistas-termitas, la Columna Vertebral fue al museo que le correspondía: el Museo de Artes y Oficios. Monumental edificio de aire gótico que reúne los principales inventos científicos que llevaron a grandes innovaciones tecnológicas. Recorrerlo es palpar la Revolución Industrial, verla germinar como se observa el brote de una semilla. Igual de mágico y milagroso es el devenir del conocimiento humano, que no es otra cosa que curiosidad en estado puro.

El artefacto más destacado es el péndulo de Foucault. Un simple instrumento que pudo demostrar científicamente la veracidad del movimiento de la tierra sobre su eje. Una observación más que simple: colgó un peso desde un hilo largo, y al darle movimiento su repetición no siempre siempre la misma. Un círculo con letras fue el parámetro elegido para ver que a lo largo de un buen tiempo el peso no iba al mismo sitio, se deslizaba levemente hacia derecha. Un experimento simple que logró demostrar científicamente en 1851 la rotación de la tierra. Ahí estaba, la bola todavía en movimiento demostrando lo casi indemostrable. Otro invento simplísimo fue el que abrió las puertas del progreso tecnológico que derivaría en máquinas de vapor, de coser, relojes, y varios elementos cotidianos más: el engranaje ¿cómo no se nos había ocurrido antes? Bastaba hacer dos rueditas con hendiduras que calzaran de manera perfecta para hacer girar el mundo. Mientras la humanidad toda queda estaciada con el Louvre, el mundo entero ignora creaciones innovadoras que cambiaron la historia.

Museo de artes y oficios de París.

Después de los engranajes empezaron las bicicletas, los autos, y hubo un precursor que se dedicó a inventar un aparato idéntico al murciélago. Allí cuelga del techo, sobre el hueco de una escalera circular el murciélago avión. Seguramente fue necesario este fracaso para terminar el un Boeing. Imaginamos que no tuvo éxito porque nadie vio un murciélago gigante con pasajeros a bordo.

 

Si de auténticos creadores hablamos, no pudimos obviar el museo de Dalí, en Monmartre. Pinturas, esculturas y muebles creados por un tipo que seguramente no estaba en sus cabales. En este caso no se le dice ‘loco’, se llama ‘genio’. Obsesiones repetidas, en oleo sobre tela o con piedra o metal. Una de ellas: el tiempo. Una y dos y tres veces, sus relojes derretidos. Ni modo de que funcionen, el tiempo en ellos se modifica violando todas las leyes físicas porque descompone el círculo y le pone un palo a los engranajes. También los cuerpos eluden la regla. Siluetas sin estómago, con un hueco que las transparentar el otro lado, la materia que se diluye. Y ojo, tantos ojos como sean necesarios para ver todo, puro ojo, sin tacto ni olfato ni cerebro ni oído. Ojos que ven imágenes pero no pueden ordenarlas porque les falta el resto del cuerpo.

****

Y ya que mencionamos Monmartre, en un de sus callecitas-escaleras encontramos este mural y a una pareja sacandole una foto. Casi al mismo tiempo, Pablo Fierro, gran disparador de preguntas, publicaba la foto del mural en su facebook y planteaba una pregunta melancólica: ”¿Avanzaremos cuesta arriba o todo el esfuerzo será para sostener, nomás? Recordé, entonces, que habíamos pasado por allí y la escena de la pareja: el tipo quería sacarle una foto a su novia con esa imagen de fondo. Ella, sin pensarlo, se puso detrás de la mujer, como si hicieran fuerza juntas. El le dijo que quedaba mejor si se ponía del otro lado, como si ella empujara la piedra para abajo, una suerte de pulseada. Después de la pregunta de Pablo la escena cobró otro significado. La única solución, claro, es que no sea una sola persona la que soporte todo el peso.

Europa, Europa. Mural en barrio histórico de Lisboa, en una callecita plagada de negocios árabes. Una mirada para recordar que el mundo nos pertenece a todos.

Seguir leyendo

Destacada

Erika Lederer:“La única memoria completa es que digan dónde están los cuerpos”

En la antesala de un nuevo 24 de marzo, Erika Lederer —poeta, abogada y cofundadora de Historias Desobedientes— reflexiona sobre el sentido de la memoria en la Argentina actual. Hija de un represor que actuó en Campo de Mayo, su testimonio interpela desde un lugar singular: el de quienes decidieron romper el pacto de silencio familiar para transformar el dolor en acción. En esta entrevista con LCV, cuestiona el uso del concepto de “memoria completa”, reivindica la apertura de archivos y la búsqueda de identidad, y llama a sostener una memoria activa, colectiva y comprometida con la justicia.

Erika Lederer: Exacto, necesitamos masividad en las calles. En relación a la pregunta: yo soy cofundadora de Historias Desobedientes. Surgimos alrededor de 2017, cuando se intentó aplicar el 2×1 y la Corte Suprema lo avaló. En ese momento, en las calles se dijo de manera masiva que no. Eso es lo que esperamos también ahora.

¿Qué entiendo por “memoria completa”? Es muy sencillo: la única memoria completa es que se abran los archivos. La única memoria completa es que los genocidas que siguen vivos y que no fueron alcanzados por la llamada “impunidad biológica” digan dónde están los cuerpos, digan dónde están los chicos —hoy adultos— cuya identidad todavía no fue recuperada. Esa es la única memoria completa.

LCV: Estoy totalmente de acuerdo, incluso con el recorte histórico que hacés, que no empieza en el ’76. Recién hablábamos del decreto 20.840 de 1974, que ya sentaba bases legales e ideológicas para lo que vino después.

Nos queda poco tiempo, así que quiero que me cuentes: ¿quién sos?, ¿quién era tu papá? ¿Y por qué sos desobediente?

Erika Lederer: Yo soy Erika Lederer, poeta —y después, en segundo lugar, abogada—. Mi padre era Ricardo Lederer, que fue el segundo jefe de la maternidad clandestina de Campo de Mayo. Era quien asistía los partos de mujeres cuyos hijos todavía buscamos. Luego esas mujeres eran parte de los mal llamados “traslados”, es decir, los vuelos de la muerte.

LCV: ¿En qué momento tomás conciencia de lo que hacía tu padre?

Erika Lederer: Una cosa es saber que era militar, médico militar, verlo con uniforme, saber que fue carapintada. Todo eso ya te da una primera conciencia. Pero llegar a caracterizar a tu propio padre como genocida es un proceso paulatino. Va acompañado de una toma de conciencia sobre lo que pasa alrededor, no solo sobre quién era él, sino sobre la realidad en la que vivís.

LCV: ¿Todavía duele?

Erika Lederer: Sí, y va a doler siempre. Pero en 2017 escribí un artículo que se llamaba “Del dolor a la acción”. Duele, pero no me deja inmovilizada. No me deja atrapada en un trauma. Quiero salir del dolor, ser un sujeto activo en la construcción de la memoria colectiva y levantar las banderas de los compañeros desaparecidos. Ellos peleaban por un mundo más justo, y yo quiero insertarme en esa lucha por un mundo mejor.

LCV: ¿Cómo se procesa esto dentro de la familia?

Erika Lederer: Cuando uno rompe con esa lógica —que yo llamo lógica mafiosa de clanes—, porque hubo crímenes y un pacto de silencio, no es fácil. Hablar implica romper ese pacto que impera en estas familias. Pero no quiero quedarme en eso; para eso escribo poesía también. Mi intención es poder ser una voz que amplifique la potencia que tenemos como sociedad para hacer otra cosa, para seguir luchando por esas banderas.

LCV: Te agradezco muchísimo que hayas venido, aunque sea por unos minutos. Si te parece, la semana que viene seguimos con más tiempo. Es muy importante el relato en primera persona: genera empatía, le pone identidad a la historia.

Erika Lederer: Sí, totalmente. Mi intención es que mi voz transmita un mensaje: que nos atrevamos a pensar distinto, a confrontar el estado de cosas. Hay un giro global hacia la derecha que tenemos que interpelar, incluso de manera internacionalista. Invito a que nos animemos a pensar de otro modo y a cambiar el mundo.

Continue Reading

Destacada

Alejandro Cohen Arazi: “La historia de la CONADEP también la hicieron trabajadores anónimos”

El director y documentalista Alejandro Cohen Arazi pasó por La Columna Vertebral-Historias de Trabajadores para presentar Conadepianos, una película que recupera los testimonios de quienes trabajaron en la CONADEP durante los primeros años de la democracia. Con una mirada centrada en la clase trabajadora, el film busca correrse del relato tradicional y poner el foco en quienes escucharon, registraron y sostuvieron el proceso en el día a día.

entrevista emitida en la columna vertebral del 23 de marzo de 2026

LCV: ¿Qué es la CONADEP? Le cuento a la gente, porque tenemos oyentes jóvenes y de todas partes del mundo.

Alejandro Cohen Arazi: La CONADEP es una comisión que se crea en 1983 para reunir testimonios que permitieran construir una causa contra la Junta Militar. Ya desde su origen implicaba una enorme valentía política: llevar adelante los juicios.

Se eligió a un grupo de notables —personas reconocidas que habían tenido un rol durante la dictadura— para encabezar ese trabajo. Pero detrás de ellos había una enorme cantidad de trabajadores y voluntarios, muchos muy jóvenes, que recibían denuncias todos los días y escuchaban cosas muy duras.

LCV: Sobre esa base hacés un documental. ¿Por qué?

Alejandro Cohen Arazi: La historia surge con mi hermano Juan. Él estaba investigando otro tema y encontró en el Archivo Nacional de la Memoria entrevistas a trabajadores de la CONADEP.

No era lo que buscaba, pero vio que había algo muy potente ahí: testimonios de personas que contaban el trabajo cotidiano. Entonces dijimos: hay una historia para contar.

Todos tenemos una idea del Nunca Más asociada a figuras como Sábato o Magdalena Ruiz Guiñazú, pero estas entrevistas muestran que había un grupo enorme de personas que fueron quienes realmente hicieron ese trabajo.

LCV: ¿Cómo se seleccionaban esos trabajadores? ¿Eran voluntarios, gente del Estado?

Alejandro Cohen Arazi: Había de todo. Al principio eran empleados del Ministerio del Interior, pero rápidamente se dieron cuenta de que no alcanzaba.

También se sumó gente de organismos de derechos humanos y muchos voluntarios. Había personas que leían en el diario que existía la CONADEP y se acercaban para dar una mano.

LCV: ¿Se necesitaba algún requisito en particular?

Alejandro Cohen Arazi: Básicamente, saber leer, escribir y tener empatía. No existía todavía la figura del trabajador de la memoria o de derechos humanos como hoy.

Había que sentarse frente a alguien que venía a contar una experiencia terrible, y para eso hacía falta una enorme sensibilidad.

LCV: Estamos hablando de un contexto muy cercano a la dictadura…

Alejandro Cohen Arazi: Sí, y con mucha incertidumbre. Nadie sabía cuánto iba a durar la democracia. Veníamos de décadas de golpes militares, entonces la pregunta era inevitable.

LCV: Y además del impacto emocional, había riesgos…

Alejandro Cohen Arazi: Sí, lo vivían con mucho temor. Recibían amenazas, había llamados intimidatorios, incluso amenazas de bomba en el edificio.

No eran ingenuos: sabían perfectamente en qué se estaban metiendo.

LCV: ¿Tuviste dificultades para financiar la película?

Alejandro Cohen Arazi: Sí, es un documental hecho con presupuesto cero. No pedimos apoyo institucional.

Trabajamos con material del Archivo Nacional de la Memoria y con nuestro propio esfuerzo. Hicimos una campaña con gente cercana para poder cubrir gastos básicos.

LCV: Tenés una trayectoria marcada por este tipo de enfoque…

Alejandro Cohen Arazi: Sí, todos mis trabajos tienen el foco en la clase trabajadora. Incluso en documentales anteriores, como uno sobre call centers, me interesaba mostrar esas realidades invisibilizadas.

LCV: En medio de tantas discusiones políticas sobre ese período, ¿qué lugar ocupa la CONADEP?

Alejandro Cohen Arazi: Más allá de las discusiones, fue un hito fundamental de la democracia argentina.

Se hizo en un contexto de muchísimas presiones, con un margen de maniobra muy limitado, pero se logró. Y lo que se logró es histórico.

LCV: ¿Dónde se puede ver la película?

Alejandro Cohen Arazi: Hay funciones en el Cine Gaumont, en la Sala Norita Cortiñas y también en la Sala Lúcida, en Saavedra, en los próximos días.

Continue Reading

Archivo

Carta desde el País del Nomeacuerdo, por Hernán López Echagüe

Publicado en la revista Humor, diciembre de 1990

Che, me olvidaba de algo. Hubo una época en que las personas se pusieron a desaparecer, de pronto, de la noche a la mañana. Sin pausa. Cientos y cientos de personas de toda edad que se ponían a no estar nunca más. Y los ojos de los vecinos no percibían nada. Y las bocas de los vecinos parecían bocas sin fundamento, o quizá con fundamento no más que para abrirlas y tragar fideos italianos, galletas alemanas, quesos franceses. ¡Vinos de Portugal por dos mangos! Había mazapán en las venas. ¿Te acordás? ¿Te acordás del general Acdel Edgardo Vilas? Decía el tipo: “Los mayores éxitos los conseguimos entre las dos y las cinco de la mañana, la hora en que el subversivo duerme (…) Yo respaldo incluso los excesos de mis hombres si el resultado es importante para nuestro objetivo”. ¿Te acordás? ¿No? Pero quizá te acuerdes del general Ibérico Saint-Jean que, entre otras cosas, se hizo famoso por su frase: “Primero mataremos a todos los subversivos, luego mataremos a sus colaboradores, después a sus simpatizantes, enseguida a aquellos que permanecen indiferentes y, finalmente, mataremos a los tímidos”. O del general Jorge Rafael Videla: “En la Argentina morirán todos los que sean necesarios para acabar con la subversión”. Años más tarde, ya en democracia, al amparo del indulto que le había obsequiado Menem y en tanto se mojaba el garguero con whisky importado durante una cena de camaradería, Videla celebró la matanza, y, con aires de asesino ocurrente, soltó: “La sociedad argentina tendría que habernos pagado por los servicios prestados”.

Luego, a partir de diciembre de 1983, la historia incontrastable del exterminio selectivo que habían tramado los militares con toda meticulosidad cobró vida a partir de relatos de toda naturaleza: jurídico, periodístico, novelesco, televisivo, cinematográfico. Supongo que te acordarás de La historia oficial, también del Nunca más, y, desde luego, del histórico juicio a las Juntas. Fueron años de dolorosas e interminables reconstrucciones. Que a Esteban se lo llevaron de su lugar de trabajo una tarde, a los golpes; que a Cristina, que estaba embarazada, la sorprendieron en la calle, la ocultaron en alguna catacumba, la asistieron en el parto, le robaron el hijo y después la asesinaron; en la casa de Jon, que de la vida no esperaba más que recibirse de ingeniero, casarse y tener un par de hijos, el grupo de Tareas se instaló a lo largo de una semana… Y ya no están, nunca más volverán a estar.

A partir de diciembre de 1983 el dolor se transformó en cifras: más de cuatro mil desaparecidos en 1976; trescientos cuarenta y dos por mes; once cada día. Más de tres mil en 1977; doscientos treinta y ocho por día… Cifras y más cifras. Contados cuerpos. Personas que nunca jamás volvieron a aparecer. Y ahora los ojos han vuelto a cerrarse, los oídos a enlodarse, las bocas a callar.

En fin, no era mi propósito amargarte. Pero el País del Nomeacuerdo es hoy una realidad ineluctable.

Otro abrazo.

Continue Reading
Advertisement

Facebook

Copyright © 2017 Zox News Theme. Theme by MVP Themes, powered by WordPress.