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Htal. Posadas: 28/5 nueva ronda contra el desguace, por Darío Brenman

”Venciendo al maltrato y al miedo” será el lema de la nueva ronda en apoyo al Hospital Posadas que se llevará a cabo este martes 28 de mayo. Un paro en las guardias de adulto en feriado, en donde médicos deben convertirse en monotributistas y aún así no cobran lo convenido, amenaza con sumar a las guardias pediátricas y poner en serio riesgo la salud de toda la población que asiste a esa unidad sanitaria.

La situación de estos profesionales de la salud es de mucha precarización ya que no tienen derechos, días de vacaciones, cobertura por obra social, ni por enfermedad. Ellos dependen de lo que trabajan sino trabajan una guardia  no la cobran. Lejos de sensibilizarse, las autoridades amenazaron a los médicos con despedirlos y reemplazarlos por 100 médicos venezolanos para cubrir esas vacantes. 

De acuerdo a los testimonios obtenidos en el mismo hospital, quienes prefirieron mantenerse en el anonimato, el dicho que se repite entre los médicos sobre la nueva política de salud es: ‘ahora contratemos, contratemos no importa quién, basta un mono con peluca”..  “En mi sector  tengo  27 médicos para hacer la guardia y  necesito 42, por eso comenzamos a cubrirlo con los monotributistas. La dirección  está convencida que los médicos aparecen de debajo de las baldosas que todos quieren trabajar en cualquier condición laboral y eso no es así, a nosotros nos cuesta un montón convencer a la gente que venga a trabajar en estas condiciones”.  

Como si esto fuera poco, hubo diferencias de facturación sobre las horas de guardia trabajadas, con el consecuente reclamo de los médicos de que se les abonara lo que correspondía. Ante la falta de respuesta, empezó un paro en las guardias de adultos. “Los jefes tuvieron que salir a cubrir esos lugares. Los  turnos son de  doce horas y 9 profesionales  por guardia. La medida de fuerza redujo a tres médicos para la gran demanda que tiene este sector. Esto afectó directamente la capacidad de atención al paciente. La gente que está esperando se violenta porque somos su única opción. El agravante es que no hay personal de seguridad que defienda nuestra integridad personal cuando nosotros no somos responsables   de esta gestión que es desastrosa. Este 25 de mayo  mientras te cuento todo esto la situación se repite este fin de semana. En lugar de haber  9 monotributistas en la guardia  no hay ninguno  de ellos, sino que hay tres médicos que son jefes”.

El tema con la guardia de adultos se trasladó a pediatría y amenaza con tener el mismo destino esta semana: “nos habían dado diez contratos y a  principio de mes se habló que las condiciones eran  12 horas de guardia. Inmediatamente  nos cambian las reglas del juego y nos dicen  que en vez de 12 horas de guardia tienen que hacer 24 horas activas de fin de semana. Cosa que es muy difícil trabajando en las condiciones que trabajamos. Al cambiar las condiciones de trabajo se cayeron las contrataciones“.

Frente a este maltrato, los médicos que estaban asignados para la guardia pediátrica del próximo fin de semana no aceptaron las condiciones de trabajo. El Hospital Posadas recibe pacientes de muchos lugares del conurbano sobre todo derivaciones de otros centros asistenciales con una nota sobre su afección  o simplemente por decisión personal en cuanto a la calidad médica. Si se afectan los servicios esas personas quedan definitivamente sin atención. “Nosotros no tenemos a donde derivarlos quedan bollando. La mayoría de las personas no tienen obra social porque en muchos casos han perdido sus empleos” .  

Cuando una pregunta hacia dónde se dirige como proyecto el Hospital Alejandro Posadas no hay una respuesta definida por parte de los profesionales de la salud. Está claro que  destruyeron equipos enteros de trabajo que tardaron muchos años en armarse o formarse.

“A ellos les interesa la fachada. Si uno ve el Hospital esta recién pintado, arreglado las estructura, crearon un centro vacunatorio.  Compraron un nuevo angiografo, y un resonador, esas cosas las muestran, pero detrás de eso están desmantelando el hospital del recurso humano. Lo que no entienden es que sin  médicos no hay Hospital. Además es tal el cinismo de esta gestión que en septiembre del año pasado publicaron logros que no son de ellos, sino de gestiones previas. Inclusive publican en las redes sociales o en la página del Hospital felicitaciones a  determinados profesionales. Un caso fue el Rodolfo Recalde que realizó por primera vez la operación de un tumor cerebral con un paciente despierto y fue destacado por el Directorio del Hospital Posadas. Al poco tiempo, recibió el telegrama de despido”.

En otras áreas sucedió lo mismo. En otorringolaringologia echaron a la única persona que operaba laringe, lo mismo sucedió  en el área de Psiquiatria donde desmantelaron todo el servicio, solo queda la  guardia de salud mental. El desguace de Cirugía Cardiovascular fue progresivo. Al menos dos cesantías en el sector fueron los detonantes para que el equipo completo que brindaba ese servicio, encabezado por su jefe Christian Kreutzer, presentara sus renuncias ante la última oleada de trabajadores de la salud despedidos. Un área modelo, que llevó años formar. Por este motivo, el Hospital Posadas dejó de tener, al menos por el momento, servicio de Cirugía Cardiovascular Infantil.  “Este servicio costó años construirlo profesionalmente. Desde que   comenzaron hacer las primeras cirugías se formó la terapia de recuperación cardiovascular porque esos chicos no van a terapia intensiva una vez que salen del quirófano. Son cardiólogos especialistas los que recuperan esos niños después de una cirugía, son gente sumamente especializada”. Despidieron a una  médica que trabajaba con  síndrome de down, en estos momentos hay una sola. No hay ningún miramiento  de las prestaciones que se dejan de dar a causa de las decisiones que están promoviendo. Y además debido a los despidos y al  mal ambiente laboral renunciaron en un servicio de Enero hasta ahora como 20 médicos jóvenes formados en el Hospital que tenían diez años adentro”.

Entre los médicos, enfermeros y administrativos, crece la sospecha por la inactividad de los distintos gremios: “Tanto ATE como UPCN  desde diciembre de 2015 están guardados. Se dice  en radiopasillos que han sido ellos mismos los que han confeccionado listas de personas incluso presionan a sus afiliados para que no participen de movilizaciones que se generan en forma de resistencia”.

El maltrato a los profesionales del Posadas inició con un despido masivo en el 2016 de mil trabajadores en su mayoría administrativos. A partir de allí camibaron las reglas de contratación de los enfermeros del turno noche y se inició un conflicto que se prolongó  y terminó con el despido de los mismos por los contratos  precarios que tenían. En septiembre de 2018 charon a más de 50 profesionales aduciendo un ‘incumplimiento horario’, hecho que no pudo ser verificado porque no se aportaron las pruebas de registro biométrico para saber si la causa era real.

En el Posadas más de la mitad de los trabajadores  están en situación contractual   precaria. En 1994 fue  la última vez que se llamó a concurso para ingresar a la planta en forma amplia. En el  2015  se hizo un nueva convocatoria  donde muy poca la cantidad de gente pudo ingresar a la planta, quedando la gran mayoría contratados. Estamos hablando de médicos y trabajadores de otras áreas en general.

 

Hospital Posadas-Historia y Represión

Históricamente uno conoce la historia del  Hospital Alejandro Posadas por episodios sin a veces tener en cuenta la película completa de este nosocomio y lo que simbólicamente significa por sus luchas sindicales, violaciones a los Derechos Humanos, Centro Clandestino de Detención y sus desaparecidos.

Esta institución   nació como iniciativa de la Fundación Eva Perón y fue proyectado por el Doctor Ramón Carrillo, Ministro de Salud del primer gobierno peronista. Fue pensado originalmente para atender enfermos con afecciones respiratorias.

En 1968 atendiendo estudios de la Organización Panamericana de la Salud se determinó que el crecimiento demográfico del Partido de La Matanza no estaba cubierto por la cantidad insuficiente de centros asistenciales por eso  se comenzó a organizar un hospital general de agudos.

En 1971 se fue concretando una apertura progresiva del Hospital a la comunidad y en 1972 se inauguró como policlínico profesor Alejandro Posadas tal cual lo conocemos hoy. Luego del golpe militar de 1976 en la madrugada del domingo 28 de marzo el Hospital fue ocupado  en forma intempestiva y violenta por fuerzas del ejército   a cargo del General Reynaldo Bigñone con apoyo de una gran número de soldados fuertemente armados, tanques helicópteros y camiones de asalto. Luego del acto vandálico se hizo cargo como Interventor el Coronel Medico Agatino Di Benedeto . El Batallón de Inteligencia 601 del ejercito  elaboró  un informe caratulado “Proceso en el Policlínico Posadas donde explicaba las posibles causas  de la intervención postulando tres  hipótesis: “que en el hospital existía una posta sanitaria del ERP para apoyar a la guerrilla en Tucumán”. Asimismo  según datos aportados por la Secretaria de Inteligencia del Estado  se decía que un  grupo  de médicos del Hospital, pertenecía al ERP 22 que en ese lugar  existía una posta sanitaria dedicada atender “elementos subversivos que  funcionaba como centro de adoctrinamiento ideológico  y apoyo a las subversión”. Esta hipótesis elaborada durante la última dictadura militar nunca fue comprobada.

Treinta nueve años después con la asunción a la presidencia del Ingeniero Mauricio Macri, con otra modalidad de la ejercida por la última dictadura el  miedo y la persecución  vuelve a instalarse en ese Hospital.  La nueva gestión gubernamental decidió instalar como Director Ejecutivo del Posadas  al Doctor Pablo Bertoldi   Hepburn, y un abogado llamado Juan Ignacio Leonardi. Otra integrante fue la Dra. Lydia Bormapé como directora médica asistencial, todas personas sin ninguna experiencia en el manejo de Hospitales y sobre todo de uno tan complejo como el Posadas.  

Según el Ministro de Salud de ese momento Jorge Lemus,  Bertoldi no tenía experiencia para ocupar ese cargo   que había sido pedido por Silvia Majdalani, la número 2 de la AFI ( Agencia Federal de Inteligencia). Este no puede pasar inadvertido sobre todo teniendo en cuenta en quien nombró a este funcionario y la historia de lucha gremial y social de este Hospital.

La principal advertencia pública la hizo el que era   Viceministro de Salud,  Eduardo Munin. “A mi Lemus me dijo que el nombramiento   de Bertoldi se lo pidió Majdalani, explicaba  al diario La Nación”, sin embargo la funcionaria de la AFI y el propio Bertoldi lo desmintieron y aseguraron en realidad que quien lo promovió fue el director ejecutivo del PAMI, Dr. Carlos Regazzoni para quien Bertoldi trabajó hasta diciembre de 2016.

Los voceros de Lemus dijeron que por el contrario  la designación fue impuesta por la funcionaria de inteligencia. La verdad le costó el puesto al Dr. Eduardo Munin, quien asumió como secretario de Política  Regulaciones e Institutos del Ministerio de Salud de la Nación en diciembre de 2015 y el 15 de febrero de 2017  se vio forzado a renunciar.

 Los motivos esgrimidos por los funcionarios de la secretaria de salud del actual gobierno es que la injerencia de la AFI en un hospital público fue con la  excusa que en el hospital  había una red de tráfico de estupefacientes  con conexiones con el barrio Carlos Gardel (localidad Palomar). Sin embargo no se han podido comprobar judicialmente ninguna denuncia en juzgados,  ni presos, imputados, detenidos o señalados como culpables de tal delito.

A partir de la asunción de la nueva dirección hubo cambios profundos en la seguridad del Hospital. Por una lado el hecho de convivir diariamente con personal de seguridad armados. En momentos críticos de reclamos, el nosocomio fue rodeado por tanquetas desde la Autopista del Oeste y  elementos de seguridad pasaron a filmar y fotografiar desde el segundo piso de los sectores E y F a todo personal que considerase “peligroso”.

 En estos momentos el estado policiaco en el Hospital es muy fuerte. “Ya no se puede subir  al tercer piso donde está la dirección. El otro día tenía que hablar con gente de infraestructura  porque llovía en la guardia con aguas servidas.   Cuando subo no me dejaban pasar. Me dicen que hay  que mandar una nota por un sistema informático que armó el Ministerio de Modernización.  Los médicos no tenemos ya libre acceso y circulación por nuestro Hospital . Cuando vas a docencia te preguntan nombre apellido porque venís, el número de documento”.

Un dato significativo que  refuerza el tema de la persecución son las últimas declaraciones de Patricia Bullrich, a través de TN, recomendando usar las pistolas Taser en el Hospital Posadas. La Ministra de Seguridad declaró: “Si uno piensa en lugares donde accionan las fuerzas federales, hay lugares donde el uso de la Taser es muy recomendable. Por ejemplo, en el Hospital Posadas, donde están los gendarmes y donde hay muchas veces situaciones de violencia”.

La situación actual del Hospital Alejandro Posadas es caótica, basado en un dirección sin criterio, pero con una consigna clara que es el ajuste perpetuo en todas las áreas dejando a una población enorme sin lugar de referencia medica en especialidades que no existen en muchos lugares del conurbano bonaerense. Esta institución atiende  10.000 pacientes por día y las zona de  influencia son Moreno, Merlo, San Miguel, La Matanza, Ituzaingó, Jose C Paz, Caseros, Palomar, Haedo, Ramos.

 

 

    

 

 

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Erika Lederer:“La única memoria completa es que digan dónde están los cuerpos”

En la antesala de un nuevo 24 de marzo, Erika Lederer —poeta, abogada y cofundadora de Historias Desobedientes— reflexiona sobre el sentido de la memoria en la Argentina actual. Hija de un represor que actuó en Campo de Mayo, su testimonio interpela desde un lugar singular: el de quienes decidieron romper el pacto de silencio familiar para transformar el dolor en acción. En esta entrevista con LCV, cuestiona el uso del concepto de “memoria completa”, reivindica la apertura de archivos y la búsqueda de identidad, y llama a sostener una memoria activa, colectiva y comprometida con la justicia.

Erika Lederer: Exacto, necesitamos masividad en las calles. En relación a la pregunta: yo soy cofundadora de Historias Desobedientes. Surgimos alrededor de 2017, cuando se intentó aplicar el 2×1 y la Corte Suprema lo avaló. En ese momento, en las calles se dijo de manera masiva que no. Eso es lo que esperamos también ahora.

¿Qué entiendo por “memoria completa”? Es muy sencillo: la única memoria completa es que se abran los archivos. La única memoria completa es que los genocidas que siguen vivos y que no fueron alcanzados por la llamada “impunidad biológica” digan dónde están los cuerpos, digan dónde están los chicos —hoy adultos— cuya identidad todavía no fue recuperada. Esa es la única memoria completa.

LCV: Estoy totalmente de acuerdo, incluso con el recorte histórico que hacés, que no empieza en el ’76. Recién hablábamos del decreto 20.840 de 1974, que ya sentaba bases legales e ideológicas para lo que vino después.

Nos queda poco tiempo, así que quiero que me cuentes: ¿quién sos?, ¿quién era tu papá? ¿Y por qué sos desobediente?

Erika Lederer: Yo soy Erika Lederer, poeta —y después, en segundo lugar, abogada—. Mi padre era Ricardo Lederer, que fue el segundo jefe de la maternidad clandestina de Campo de Mayo. Era quien asistía los partos de mujeres cuyos hijos todavía buscamos. Luego esas mujeres eran parte de los mal llamados “traslados”, es decir, los vuelos de la muerte.

LCV: ¿En qué momento tomás conciencia de lo que hacía tu padre?

Erika Lederer: Una cosa es saber que era militar, médico militar, verlo con uniforme, saber que fue carapintada. Todo eso ya te da una primera conciencia. Pero llegar a caracterizar a tu propio padre como genocida es un proceso paulatino. Va acompañado de una toma de conciencia sobre lo que pasa alrededor, no solo sobre quién era él, sino sobre la realidad en la que vivís.

LCV: ¿Todavía duele?

Erika Lederer: Sí, y va a doler siempre. Pero en 2017 escribí un artículo que se llamaba “Del dolor a la acción”. Duele, pero no me deja inmovilizada. No me deja atrapada en un trauma. Quiero salir del dolor, ser un sujeto activo en la construcción de la memoria colectiva y levantar las banderas de los compañeros desaparecidos. Ellos peleaban por un mundo más justo, y yo quiero insertarme en esa lucha por un mundo mejor.

LCV: ¿Cómo se procesa esto dentro de la familia?

Erika Lederer: Cuando uno rompe con esa lógica —que yo llamo lógica mafiosa de clanes—, porque hubo crímenes y un pacto de silencio, no es fácil. Hablar implica romper ese pacto que impera en estas familias. Pero no quiero quedarme en eso; para eso escribo poesía también. Mi intención es poder ser una voz que amplifique la potencia que tenemos como sociedad para hacer otra cosa, para seguir luchando por esas banderas.

LCV: Te agradezco muchísimo que hayas venido, aunque sea por unos minutos. Si te parece, la semana que viene seguimos con más tiempo. Es muy importante el relato en primera persona: genera empatía, le pone identidad a la historia.

Erika Lederer: Sí, totalmente. Mi intención es que mi voz transmita un mensaje: que nos atrevamos a pensar distinto, a confrontar el estado de cosas. Hay un giro global hacia la derecha que tenemos que interpelar, incluso de manera internacionalista. Invito a que nos animemos a pensar de otro modo y a cambiar el mundo.

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Alejandro Cohen Arazi: “La historia de la CONADEP también la hicieron trabajadores anónimos”

El director y documentalista Alejandro Cohen Arazi pasó por La Columna Vertebral-Historias de Trabajadores para presentar Conadepianos, una película que recupera los testimonios de quienes trabajaron en la CONADEP durante los primeros años de la democracia. Con una mirada centrada en la clase trabajadora, el film busca correrse del relato tradicional y poner el foco en quienes escucharon, registraron y sostuvieron el proceso en el día a día.

LCV: ¿Qué es la CONADEP? Le cuento a la gente, porque tenemos oyentes jóvenes y de todas partes del mundo.

Alejandro Cohen Arazi: La CONADEP es una comisión que se crea en 1983 para reunir testimonios que permitieran construir una causa contra la Junta Militar. Ya desde su origen implicaba una enorme valentía política: llevar adelante los juicios.

Se eligió a un grupo de notables —personas reconocidas que habían tenido un rol durante la dictadura— para encabezar ese trabajo. Pero detrás de ellos había una enorme cantidad de trabajadores y voluntarios, muchos muy jóvenes, que recibían denuncias todos los días y escuchaban cosas muy duras.

LCV: Sobre esa base hacés un documental. ¿Por qué?

Alejandro Cohen Arazi: La historia surge con mi hermano Juan. Él estaba investigando otro tema y encontró en el Archivo Nacional de la Memoria entrevistas a trabajadores de la CONADEP.

No era lo que buscaba, pero vio que había algo muy potente ahí: testimonios de personas que contaban el trabajo cotidiano. Entonces dijimos: hay una historia para contar.

Todos tenemos una idea del Nunca Más asociada a figuras como Sábato o Magdalena Ruiz Guiñazú, pero estas entrevistas muestran que había un grupo enorme de personas que fueron quienes realmente hicieron ese trabajo.

LCV: ¿Cómo se seleccionaban esos trabajadores? ¿Eran voluntarios, gente del Estado?

Alejandro Cohen Arazi: Había de todo. Al principio eran empleados del Ministerio del Interior, pero rápidamente se dieron cuenta de que no alcanzaba.

También se sumó gente de organismos de derechos humanos y muchos voluntarios. Había personas que leían en el diario que existía la CONADEP y se acercaban para dar una mano.

LCV: ¿Se necesitaba algún requisito en particular?

Alejandro Cohen Arazi: Básicamente, saber leer, escribir y tener empatía. No existía todavía la figura del trabajador de la memoria o de derechos humanos como hoy.

Había que sentarse frente a alguien que venía a contar una experiencia terrible, y para eso hacía falta una enorme sensibilidad.

LCV: Estamos hablando de un contexto muy cercano a la dictadura…

Alejandro Cohen Arazi: Sí, y con mucha incertidumbre. Nadie sabía cuánto iba a durar la democracia. Veníamos de décadas de golpes militares, entonces la pregunta era inevitable.

LCV: Y además del impacto emocional, había riesgos…

Alejandro Cohen Arazi: Sí, lo vivían con mucho temor. Recibían amenazas, había llamados intimidatorios, incluso amenazas de bomba en el edificio.

No eran ingenuos: sabían perfectamente en qué se estaban metiendo.

LCV: ¿Tuviste dificultades para financiar la película?

Alejandro Cohen Arazi: Sí, es un documental hecho con presupuesto cero. No pedimos apoyo institucional.

Trabajamos con material del Archivo Nacional de la Memoria y con nuestro propio esfuerzo. Hicimos una campaña con gente cercana para poder cubrir gastos básicos.

LCV: Tenés una trayectoria marcada por este tipo de enfoque…

Alejandro Cohen Arazi: Sí, todos mis trabajos tienen el foco en la clase trabajadora. Incluso en documentales anteriores, como uno sobre call centers, me interesaba mostrar esas realidades invisibilizadas.

LCV: En medio de tantas discusiones políticas sobre ese período, ¿qué lugar ocupa la CONADEP?

Alejandro Cohen Arazi: Más allá de las discusiones, fue un hito fundamental de la democracia argentina.

Se hizo en un contexto de muchísimas presiones, con un margen de maniobra muy limitado, pero se logró. Y lo que se logró es histórico.

LCV: ¿Dónde se puede ver la película?

Alejandro Cohen Arazi: Hay funciones en el Cine Gaumont, en la Sala Norita Cortiñas y también en la Sala Lúcida, en Saavedra, en los próximos días.

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Archivo

Carta desde el País del Nomeacuerdo, por Hernán López Echagüe

Publicado en la revista Humor, diciembre de 1990

Che, me olvidaba de algo. Hubo una época en que las personas se pusieron a desaparecer, de pronto, de la noche a la mañana. Sin pausa. Cientos y cientos de personas de toda edad que se ponían a no estar nunca más. Y los ojos de los vecinos no percibían nada. Y las bocas de los vecinos parecían bocas sin fundamento, o quizá con fundamento no más que para abrirlas y tragar fideos italianos, galletas alemanas, quesos franceses. ¡Vinos de Portugal por dos mangos! Había mazapán en las venas. ¿Te acordás? ¿Te acordás del general Acdel Edgardo Vilas? Decía el tipo: “Los mayores éxitos los conseguimos entre las dos y las cinco de la mañana, la hora en que el subversivo duerme (…) Yo respaldo incluso los excesos de mis hombres si el resultado es importante para nuestro objetivo”. ¿Te acordás? ¿No? Pero quizá te acuerdes del general Ibérico Saint-Jean que, entre otras cosas, se hizo famoso por su frase: “Primero mataremos a todos los subversivos, luego mataremos a sus colaboradores, después a sus simpatizantes, enseguida a aquellos que permanecen indiferentes y, finalmente, mataremos a los tímidos”. O del general Jorge Rafael Videla: “En la Argentina morirán todos los que sean necesarios para acabar con la subversión”. Años más tarde, ya en democracia, al amparo del indulto que le había obsequiado Menem y en tanto se mojaba el garguero con whisky importado durante una cena de camaradería, Videla celebró la matanza, y, con aires de asesino ocurrente, soltó: “La sociedad argentina tendría que habernos pagado por los servicios prestados”.

Luego, a partir de diciembre de 1983, la historia incontrastable del exterminio selectivo que habían tramado los militares con toda meticulosidad cobró vida a partir de relatos de toda naturaleza: jurídico, periodístico, novelesco, televisivo, cinematográfico. Supongo que te acordarás de La historia oficial, también del Nunca más, y, desde luego, del histórico juicio a las Juntas. Fueron años de dolorosas e interminables reconstrucciones. Que a Esteban se lo llevaron de su lugar de trabajo una tarde, a los golpes; que a Cristina, que estaba embarazada, la sorprendieron en la calle, la ocultaron en alguna catacumba, la asistieron en el parto, le robaron el hijo y después la asesinaron; en la casa de Jon, que de la vida no esperaba más que recibirse de ingeniero, casarse y tener un par de hijos, el grupo de Tareas se instaló a lo largo de una semana… Y ya no están, nunca más volverán a estar.

A partir de diciembre de 1983 el dolor se transformó en cifras: más de cuatro mil desaparecidos en 1976; trescientos cuarenta y dos por mes; once cada día. Más de tres mil en 1977; doscientos treinta y ocho por día… Cifras y más cifras. Contados cuerpos. Personas que nunca jamás volvieron a aparecer. Y ahora los ojos han vuelto a cerrarse, los oídos a enlodarse, las bocas a callar.

En fin, no era mi propósito amargarte. Pero el País del Nomeacuerdo es hoy una realidad ineluctable.

Otro abrazo.

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