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Htal. Posadas: 28/5 nueva ronda contra el desguace, por Darío Brenman
”Venciendo al maltrato y al miedo” será el lema de la nueva ronda en apoyo al Hospital Posadas que se llevará a cabo este martes 28 de mayo. Un paro en las guardias de adulto en feriado, en donde médicos deben convertirse en monotributistas y aún así no cobran lo convenido, amenaza con sumar a las guardias pediátricas y poner en serio riesgo la salud de toda la población que asiste a esa unidad sanitaria.
La situación de estos profesionales de la salud es de mucha precarización ya que no tienen derechos, días de vacaciones, cobertura por obra social, ni por enfermedad. Ellos dependen de lo que trabajan sino trabajan una guardia no la cobran. Lejos de sensibilizarse, las autoridades amenazaron a los médicos con despedirlos y reemplazarlos por 100 médicos venezolanos para cubrir esas vacantes.
De acuerdo a los testimonios obtenidos en el mismo hospital, quienes prefirieron mantenerse en el anonimato, el dicho que se repite entre los médicos sobre la nueva política de salud es: ‘ahora contratemos, contratemos no importa quién, basta un mono con peluca”.. “En mi sector tengo 27 médicos para hacer la guardia y necesito 42, por eso comenzamos a cubrirlo con los monotributistas. La dirección está convencida que los médicos aparecen de debajo de las baldosas que todos quieren trabajar en cualquier condición laboral y eso no es así, a nosotros nos cuesta un montón convencer a la gente que venga a trabajar en estas condiciones”.
Como si esto fuera poco, hubo diferencias de facturación sobre las horas de guardia trabajadas, con el consecuente reclamo de los médicos de que se les abonara lo que correspondía. Ante la falta de respuesta, empezó un paro en las guardias de adultos. “Los jefes tuvieron que salir a cubrir esos lugares. Los turnos son de doce horas y 9 profesionales por guardia. La medida de fuerza redujo a tres médicos para la gran demanda que tiene este sector. Esto afectó directamente la capacidad de atención al paciente. La gente que está esperando se violenta porque somos su única opción. El agravante es que no hay personal de seguridad que defienda nuestra integridad personal cuando nosotros no somos responsables de esta gestión que es desastrosa. Este 25 de mayo mientras te cuento todo esto la situación se repite este fin de semana. En lugar de haber 9 monotributistas en la guardia no hay ninguno de ellos, sino que hay tres médicos que son jefes”.
El tema con la guardia de adultos se trasladó a pediatría y amenaza con tener el mismo destino esta semana: “nos habían dado diez contratos y a principio de mes se habló que las condiciones eran 12 horas de guardia. Inmediatamente nos cambian las reglas del juego y nos dicen que en vez de 12 horas de guardia tienen que hacer 24 horas activas de fin de semana. Cosa que es muy difícil trabajando en las condiciones que trabajamos. Al cambiar las condiciones de trabajo se cayeron las contrataciones“.
Frente a este maltrato, los médicos que estaban asignados para la guardia pediátrica del próximo fin de semana no aceptaron las condiciones de trabajo. El Hospital Posadas recibe pacientes de muchos lugares del conurbano sobre todo derivaciones de otros centros asistenciales con una nota sobre su afección o simplemente por decisión personal en cuanto a la calidad médica. Si se afectan los servicios esas personas quedan definitivamente sin atención. “Nosotros no tenemos a donde derivarlos quedan bollando. La mayoría de las personas no tienen obra social porque en muchos casos han perdido sus empleos” .
Cuando una pregunta hacia dónde se dirige como proyecto el Hospital Alejandro Posadas no hay una respuesta definida por parte de los profesionales de la salud. Está claro que destruyeron equipos enteros de trabajo que tardaron muchos años en armarse o formarse.
“A ellos les interesa la fachada. Si uno ve el Hospital esta recién pintado, arreglado las estructura, crearon un centro vacunatorio. Compraron un nuevo angiografo, y un resonador, esas cosas las muestran, pero detrás de eso están desmantelando el hospital del recurso humano. Lo que no entienden es que sin médicos no hay Hospital. Además es tal el cinismo de esta gestión que en septiembre del año pasado publicaron logros que no son de ellos, sino de gestiones previas. Inclusive publican en las redes sociales o en la página del Hospital felicitaciones a determinados profesionales. Un caso fue el Rodolfo Recalde que realizó por primera vez la operación de un tumor cerebral con un paciente despierto y fue destacado por el Directorio del Hospital Posadas. Al poco tiempo, recibió el telegrama de despido”.
En otras áreas sucedió lo mismo. En otorringolaringologia echaron a la única persona que operaba laringe, lo mismo sucedió en el área de Psiquiatria donde desmantelaron todo el servicio, solo queda la guardia de salud mental. El desguace de Cirugía Cardiovascular fue progresivo. Al menos dos cesantías en el sector fueron los detonantes para que el equipo completo que brindaba ese servicio, encabezado por su jefe Christian Kreutzer, presentara sus renuncias ante la última oleada de trabajadores de la salud despedidos. Un área modelo, que llevó años formar. Por este motivo, el Hospital Posadas dejó de tener, al menos por el momento, servicio de Cirugía Cardiovascular Infantil. “Este servicio costó años construirlo profesionalmente. Desde que comenzaron hacer las primeras cirugías se formó la terapia de recuperación cardiovascular porque esos chicos no van a terapia intensiva una vez que salen del quirófano. Son cardiólogos especialistas los que recuperan esos niños después de una cirugía, son gente sumamente especializada”. Despidieron a una médica que trabajaba con síndrome de down, en estos momentos hay una sola. No hay ningún miramiento de las prestaciones que se dejan de dar a causa de las decisiones que están promoviendo. Y además debido a los despidos y al mal ambiente laboral renunciaron en un servicio de Enero hasta ahora como 20 médicos jóvenes formados en el Hospital que tenían diez años adentro”.
Entre los médicos, enfermeros y administrativos, crece la sospecha por la inactividad de los distintos gremios: “Tanto ATE como UPCN desde diciembre de 2015 están guardados. Se dice en radiopasillos que han sido ellos mismos los que han confeccionado listas de personas incluso presionan a sus afiliados para que no participen de movilizaciones que se generan en forma de resistencia”.
El maltrato a los profesionales del Posadas inició con un despido masivo en el 2016 de mil trabajadores en su mayoría administrativos. A partir de allí camibaron las reglas de contratación de los enfermeros del turno noche y se inició un conflicto que se prolongó y terminó con el despido de los mismos por los contratos precarios que tenían. En septiembre de 2018 charon a más de 50 profesionales aduciendo un ‘incumplimiento horario’, hecho que no pudo ser verificado porque no se aportaron las pruebas de registro biométrico para saber si la causa era real.
En el Posadas más de la mitad de los trabajadores están en situación contractual precaria. En 1994 fue la última vez que se llamó a concurso para ingresar a la planta en forma amplia. En el 2015 se hizo un nueva convocatoria donde muy poca la cantidad de gente pudo ingresar a la planta, quedando la gran mayoría contratados. Estamos hablando de médicos y trabajadores de otras áreas en general.
Hospital Posadas-Historia y Represión
Históricamente uno conoce la historia del Hospital Alejandro Posadas por episodios sin a veces tener en cuenta la película completa de este nosocomio y lo que simbólicamente significa por sus luchas sindicales, violaciones a los Derechos Humanos, Centro Clandestino de Detención y sus desaparecidos.
Esta institución nació como iniciativa de la Fundación Eva Perón y fue proyectado por el Doctor Ramón Carrillo, Ministro de Salud del primer gobierno peronista. Fue pensado originalmente para atender enfermos con afecciones respiratorias.
En 1968 atendiendo estudios de la Organización Panamericana de la Salud se determinó que el crecimiento demográfico del Partido de La Matanza no estaba cubierto por la cantidad insuficiente de centros asistenciales por eso se comenzó a organizar un hospital general de agudos.
En 1971 se fue concretando una apertura progresiva del Hospital a la comunidad y en 1972 se inauguró como policlínico profesor Alejandro Posadas tal cual lo conocemos hoy. Luego del golpe militar de 1976 en la madrugada del domingo 28 de marzo el Hospital fue ocupado en forma intempestiva y violenta por fuerzas del ejército a cargo del General Reynaldo Bigñone con apoyo de una gran número de soldados fuertemente armados, tanques helicópteros y camiones de asalto. Luego del acto vandálico se hizo cargo como Interventor el Coronel Medico Agatino Di Benedeto . El Batallón de Inteligencia 601 del ejercito elaboró un informe caratulado “Proceso en el Policlínico Posadas donde explicaba las posibles causas de la intervención postulando tres hipótesis: “que en el hospital existía una posta sanitaria del ERP para apoyar a la guerrilla en Tucumán”. Asimismo según datos aportados por la Secretaria de Inteligencia del Estado se decía que un grupo de médicos del Hospital, pertenecía al ERP 22 que en ese lugar existía una posta sanitaria dedicada atender “elementos subversivos que funcionaba como centro de adoctrinamiento ideológico y apoyo a las subversión”. Esta hipótesis elaborada durante la última dictadura militar nunca fue comprobada.
Treinta nueve años después con la asunción a la presidencia del Ingeniero Mauricio Macri, con otra modalidad de la ejercida por la última dictadura el miedo y la persecución vuelve a instalarse en ese Hospital. La nueva gestión gubernamental decidió instalar como Director Ejecutivo del Posadas al Doctor Pablo Bertoldi Hepburn, y un abogado llamado Juan Ignacio Leonardi. Otra integrante fue la Dra. Lydia Bormapé como directora médica asistencial, todas personas sin ninguna experiencia en el manejo de Hospitales y sobre todo de uno tan complejo como el Posadas.
Según el Ministro de Salud de ese momento Jorge Lemus, Bertoldi no tenía experiencia para ocupar ese cargo que había sido pedido por Silvia Majdalani, la número 2 de la AFI ( Agencia Federal de Inteligencia). Este no puede pasar inadvertido sobre todo teniendo en cuenta en quien nombró a este funcionario y la historia de lucha gremial y social de este Hospital.
La principal advertencia pública la hizo el que era Viceministro de Salud, Eduardo Munin. “A mi Lemus me dijo que el nombramiento de Bertoldi se lo pidió Majdalani, explicaba al diario La Nación”, sin embargo la funcionaria de la AFI y el propio Bertoldi lo desmintieron y aseguraron en realidad que quien lo promovió fue el director ejecutivo del PAMI, Dr. Carlos Regazzoni para quien Bertoldi trabajó hasta diciembre de 2016.
Los voceros de Lemus dijeron que por el contrario la designación fue impuesta por la funcionaria de inteligencia. La verdad le costó el puesto al Dr. Eduardo Munin, quien asumió como secretario de Política Regulaciones e Institutos del Ministerio de Salud de la Nación en diciembre de 2015 y el 15 de febrero de 2017 se vio forzado a renunciar.
Los motivos esgrimidos por los funcionarios de la secretaria de salud del actual gobierno es que la injerencia de la AFI en un hospital público fue con la excusa que en el hospital había una red de tráfico de estupefacientes con conexiones con el barrio Carlos Gardel (localidad Palomar). Sin embargo no se han podido comprobar judicialmente ninguna denuncia en juzgados, ni presos, imputados, detenidos o señalados como culpables de tal delito.
A partir de la asunción de la nueva dirección hubo cambios profundos en la seguridad del Hospital. Por una lado el hecho de convivir diariamente con personal de seguridad armados. En momentos críticos de reclamos, el nosocomio fue rodeado por tanquetas desde la Autopista del Oeste y elementos de seguridad pasaron a filmar y fotografiar desde el segundo piso de los sectores E y F a todo personal que considerase “peligroso”.
En estos momentos el estado policiaco en el Hospital es muy fuerte. “Ya no se puede subir al tercer piso donde está la dirección. El otro día tenía que hablar con gente de infraestructura porque llovía en la guardia con aguas servidas. Cuando subo no me dejaban pasar. Me dicen que hay que mandar una nota por un sistema informático que armó el Ministerio de Modernización. Los médicos no tenemos ya libre acceso y circulación por nuestro Hospital . Cuando vas a docencia te preguntan nombre apellido porque venís, el número de documento”.
Un dato significativo que refuerza el tema de la persecución son las últimas declaraciones de Patricia Bullrich, a través de TN, recomendando usar las pistolas Taser en el Hospital Posadas. La Ministra de Seguridad declaró: “Si uno piensa en lugares donde accionan las fuerzas federales, hay lugares donde el uso de la Taser es muy recomendable. Por ejemplo, en el Hospital Posadas, donde están los gendarmes y donde hay muchas veces situaciones de violencia”.
La situación actual del Hospital Alejandro Posadas es caótica, basado en un dirección sin criterio, pero con una consigna clara que es el ajuste perpetuo en todas las áreas dejando a una población enorme sin lugar de referencia medica en especialidades que no existen en muchos lugares del conurbano bonaerense. Esta institución atiende 10.000 pacientes por día y las zona de influencia son Moreno, Merlo, San Miguel, La Matanza, Ituzaingó, Jose C Paz, Caseros, Palomar, Haedo, Ramos.
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La murga como memoria, cuerpo e identidad popular
En exclusiva con LCV – La Columna Vertebral / Historias de trabajadores, Coco Romero recorre más de medio siglo de vínculo con la murga como experiencia vital, cultural y política. Desde la infancia atravesada por el carnaval hasta la prohibición impuesta por la dictadura, Romero reconstruye una historia silenciada de la cultura popular argentina: la murga como espacio de felicidad, protesta, memoria colectiva y disputa de identidades. Archivista, investigador y formador de generaciones, reflexiona sobre el cuerpo en la calle, la censura, el clasismo, la tradición carnavalera y el vaciamiento de las políticas culturales, reafirmando a la murga como una práctica viva que resiste y vuelve, incluso después de décadas de prohibición.
LCV: “Bueno, Coco, contame por qué la murga, por qué a vos, digamos, hace 50 años que te dedicás a esta expresión musical.”
Coco Romero: “Porque de niño fui feliz con la murga. Durante la dictadura, en 1976, mediante el decreto 21.329, los militares prohíben el carnaval, que tuvo 36 años de prohibición. Esa prohibición se levanta recién con Néstor Kirchner, entre 2002 y 2011. En ese momento yo estaba con La Fuente, un grupo que tocó durante toda la dictadura, y me pregunté cómo algo que me había hecho tan feliz podía estar prohibido. Entonces escribí una canción llamada ¿Dónde fueron los murgueros? y a partir de ahí empecé a recibir señales constantes. En los años 80 tocábamos y veía pibes bailando como yo bailaba cuando era niño.”
LCV: “¿Dónde creciste? ¿Cómo fue tu infancia?”
Coco Romero: “Yo nací en Salta y mi madre me trajo a Buenos Aires cuando tenía entre un año y medio y dos años. Viví en Coghlan, Belgrano R y Villa Urquiza.”
LCV: “Bueno, chetito eras, ¿no?”
Coco Romero: “No. En ese momento Belgrano R estaba rodeado de pensiones. Yo me crié en el Santa Rosa, un hotel de 120 habitaciones. Éramos muchos niños y tuvimos una infancia muy feliz. La murga era parte de los juegos, de los rituales y de la vida cotidiana. Jugábamos a la pelota y jugábamos a la murga.”
LCV: “La murga como hecho cultural en la Argentina muchas veces fue vista como algo maldito.”
Coco Romero: “Sí. Hubo momentos en que determinados sectores sociales la veían como algo de negros. Tuvo períodos de gloria como discurso contracultural y político. Cuando yo era chico la veía mucho en la provincia, por ejemplo en San Luis. Esas murgas hablaban en contra de los patrones o se vestían como ellos para ridiculizarlos. Era un lenguaje de protesta muy directo.”
LCV: “¿Cuándo se origina ese lenguaje tan primario de protesta?”
Coco Romero: “Después de escribir la canción empecé a preguntar qué era la murga y nadie lo sabía. La respuesta era siempre la misma: los negros de la esquina. Hoy dicen los negros del peronismo o del kirchnerismo. Un pueblo bajo. Yo opté por entrevistar a los viejos murgueros. En 1982 empecé en San Martín y Villa Martelli y me encontré con un universo enorme. Me eduqué mucho con la revista Crisis. En 1975 Mauricio Kartun escribe un artículo muy importante, Del candombe a la murga, que me abrió la cabeza.”
LCV: “Ahí te das cuenta de que la sociedad no tenía idea de lo que era la murga.”
Coco Romero: “Exactamente. Murga era un término despectivo, como cuando se dice que un equipo de fútbol es una murga. Empecé a buscar material, a armar archivo, a recorrer Parque Rivadavia durante 15 o 16 años todos los domingos. Me convertí en un buscador de libros. En una librería de Avenida de Mayo encontré un libro de 1968 de Pedro Orgambide, Carnaval, carnaval. Eso me deslumbró. Después lo entrevisté y entendí que la murga tenía una historia profunda.”
LCV: “Y de ahí surge tu trabajo como autor.”
Coco Romero: “Junté tanto material que amigos me dijeron que tenía que sacar un libro. Así publiqué La murga porteña, historia de un viaje colectivo, Los talleres de murga del Rojas y El universo creativo del carnaval. Yo no sabía escribir, pero escribí. El Fondo Nacional de las Artes me aceptó el proyecto por el lado del folklore, en una época en la que la cultura todavía tenía apoyo.”
LCV: “Hoy pareciera haber una degradación en la política cultural.”
Coco Romero: “Totalmente. Hay dirigentes de cultura que no saben absolutamente nada. No leen, no conocen la cultura popular y no quieren profundizarla, cuando es parte esencial de la historia de los pueblos.”
LCV: “Estuviste más de 30 años en el Rojas.”
Coco Romero: “El primer taller lo di en 1988 y estuve hasta 2009. Treinta y cuatro años. El Rojas fue fundamental. En la etapa democrática, Pacho O’Donnell le encargó a Eduardo Miñoña un trabajo sobre murga y así nació el documental Mocosos y chiflados. El conflicto era claro: un pibe de clase media al que no lo dejaban salir en la murga porque se iba con los negros. Eso es un conflicto de identidad y de cuerpos. La murga está en la calle y eso incomoda.”
LCV: “¿Cómo se eligen los temas y la estética de una murga?”
Coco Romero: “No es un proceso fácil. Nosotros impulsamos que haya un motivo, afinación, poesía. Todo eso ya existe en otros países. Los uruguayos desarrollaron una gramática muy fuerte. La murga gaditana tiene una estructura clara: saludo, cuplé y retirada, con la marcha camión como base rítmica. En Buenos Aires, después de 36 años sin carnaval, es muy difícil lograr organicidad.”
LCV: “El carnaval es una fiesta históricamente resistida.”
Coco Romero: “Es una fiesta prohibida. Momo es la deidad del carnaval, expulsado del Olimpo por criticar a todos. El carnaval es la inversión: el rico se viste de pobre y el pobre de rico. No todos se bancan eso. Por eso molesta. Pero el carnaval siempre va a seguir.”
LCV: “¿Dónde te encuentra hoy la gente que quiere aprender con vos?”
Coco Romero: “Estamos por abrir un espacio en la Fundación Educativa El Sapo y la Rana, en Boulogne, una escuela Waldorf. También me pueden encontrar en redes buscando Coco Romero, Murga y Carnaval. Divulgar cultura popular es una forma de fortalecer nuestra identidad.”
LCV: “Coco, muchas gracias. Vamos a escuchar tu trabajo.”
Coco Romero: “Gracias a ustedes. Primero vamos a escuchar un poema de Roberto Santoro, poeta desaparecido en 1977, Vocales. Después, una canción de la murga Sacala almidón, 14 de mayo.”
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Alberto Nadra: “La resistencia no se declama, se organiza fábrica por fábrica”
En diálogo con el programa La Columna Vertebral de La RZ Radio, Alberto Nadra analizó el paro nacional, el rol del sindicalismo y el impacto de la reforma laboral que se debate en el Senado. Durante la entrevista, sostuvo que la resistencia no puede reducirse a una consigna ni a una medida aislada: debe construirse desde abajo, fábrica por fábrica, barrio por barrio, recuperando la tradición histórica del movimiento obrero argentino. Nadra planteó una crítica tanto a la dirigencia sindical como a la dirigencia política, señalando que la organización en la base y el debate permanente con los trabajadores son claves para enfrentar el actual escenario social y económico. También reflexionó sobre el deterioro educativo, la pérdida de solidaridad y las consecuencias culturales que arrastra la Argentina desde la dictadura de 1976. “Si no organizamos, todo se diluye en el aire”, afirmó, llamando a reconstruir la conciencia colectiva frente a un modelo que —según advirtió— profundiza la desigualdad y la fragmentación social.
LCV: Recién escuchábamos a Hugo Moyano. Más allá de las controversias ideológicas, es un dirigente que ha combatido fuertemente a favor de su sindicato y del movimiento obrero. Tenemos anuncios de paros de las CTA y posiblemente de todas las centrales. El paro del otro día fue fuerte, con alto acatamiento. ¿Cómo lo viviste vos?
Alberto Nadra: Bueno, a mí me pareció un hecho muy importante, una demostración de fuerza necesaria, acorde a la gravedad del tratamiento de esa ley y a la inmensa traición de quienes se dicen representantes del movimiento nacional y popular, particularmente del peronismo, digamos.
LCV: Se criticó mucho a la CGT por si el paro fue o no con movilización.
Alberto Nadra: Bueno, yo creo que es fácil criticar a la CGT o al sindicalismo, pero quiero marcar dos cosas: primero, que la responsabilidad principal de conducir la lucha popular corresponde a los dirigentes políticos y no a los sindicalistas; y segundo, que no se puede reducir la crítica a si el paro fue con o sin movilización, porque eso depende de la coyuntura, digamos.
LCV: ¿Entonces dónde pondrías la crítica principal?
Alberto Nadra: Bueno, la crítica de fondo es que la resistencia se ha reducido demasiado a definiciones teóricas generales; para mí era mucho más importante haber trabajado estos meses en la base del movimiento obrero, en cada fábrica y lugar de trabajo, esclareciendo qué está en juego y organizando un plan de lucha, digamos.
LCV: ¿Cómo se traduce eso en lo concreto?
Alberto Nadra: Bueno, asambleas en las fábricas, discusión con los trabajadores, coordinación de delegados, relación con el barrio, explicarle al vecindario lo que pasa, porque cuando cierra una fábrica el barrio es el primero que lo siente: el almacén, la farmacia, el bodegón, digamos.
LCV: Eso tiene antecedentes históricos muy claros.
Alberto Nadra: Claro, bueno, el movimiento obrero argentino y el peronismo tienen esa tradición: la toma del frigorífico Lisandro de la Torre se sostuvo con el acompañamiento de todo el barrio de Mataderos, hay que recuperar esa experiencia y asentar claridad en la base sobre a qué nos enfrentamos, digamos.
LCV: Yo coincido, pero en las asambleas se ve mucha falta de empatía. Mucha gente cree que esto no le va a tocar.
Alberto Nadra: Bueno, coincido totalmente, y si me apurás no diría 20 años sino 40; ese vacío fue ocupado por la ideología dominante, por los grandes medios y por un sistema educativo debilitado, digamos.
LCV: El día del paro vi gente yendo a trabajar por miedo.
Alberto Nadra: Bueno, claro, hay una ilusión de que quedándose quieto no va a pasar nada, pero va a pasar igual, porque este sistema no valora al individuo, te reemplaza por otro más barato y más joven, digamos.
LCV: Incluso las búsquedas sobre la reforma laboral crecieron recién después de votarse.
Alberto Nadra: Bueno, sí, tarde, muy tarde, y eso muestra que no hubo un trabajo sistemático de discusión previa en los lugares de trabajo, digamos.
LCV: Vos mencionabas el ejemplo de Camioneros.
Alberto Nadra: Bueno, Camioneros hace trabajo político cotidiano; hablás con un recolector y tiene clarísimo lo que pasa porque discuten permanentemente y sacan conclusiones colectivas, digamos.
LCV: ¿Y qué pasó con experiencias anteriores, como De la Rúa o Macri?
Alberto Nadra: Bueno, no se discutieron en profundidad en la base; cerraron miles de empresas y se perdieron cientos de miles de puestos de trabajo, y esa experiencia tenía que discutirse fábrica por fábrica para generar conciencia, digamos.
LCV: Yo pongo mucho el eje en la educación, especialmente en esto de pasar de grado sin aprendizajes reales.
Alberto Nadra: Bueno, coincido plenamente, ese psicologismo barato de “no frustrar” fue devastador; no poner límites es contraproducente y destruyó herramientas básicas como la comprensión lectora, digamos.
LCV: Vos vinculás esto con un proceso histórico más largo.
Alberto Nadra: Bueno, sí, esto es consecuencia de la derrota popular del 76, no solo por los muertos y desaparecidos, sino porque la dictadura destruyó deliberadamente el lazo social y el sistema educativo, y eso nunca se revirtió del todo, digamos.
LCV: Para cerrar, ¿qué esperás de lo que viene: resignación o despertar?
Alberto Nadra: Bueno, yo siempre apuesto a la esperanza, no a volver a algo anterior sino a construir algo nuevo, y el eje central es impedir la aplicación de la ley laboral y volver a organizar desde abajo, fábrica por fábrica y barrio por barrio, digamos.
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Rodrigo Romero, delegado en FATE: “No fue una crisis: fue una decisión patronal”
En el marco del conflicto por el cierre de la planta de Fate, La Columna Vertebral – Historias de trabajadores dialogó con Rodrigo Romero, delegado del SUTNA, mientras se desarrollaba una audiencia con el Ministerio de Trabajo.
Con 20 años de antigüedad en la fábrica, Romero describe no solo la situación laboral, sino también el capital humano, la experiencia obrera y las consecuencias sociales de una decisión empresarial que deja a cientos de familias en la incertidumbre.
LCV: “Estamos en comunicación con Rodrigo Romero, uno de los delegados del sindicato de neumáticos SUTNA. Vamos a hablar de este caso emblemático que puede transformarse en un caso testigo de la debacle de las grandes empresas: el cierre de Fate. ¿Cómo te va, Rodrigo?”
Rodrigo Romero: “Hola, buenas tardes. Acá estamos, tristes, pero dando la lucha.”
LCV: “¿Dónde estás en este momento? ¿Estás en la fábrica?”
Rodrigo Romero: “No, en este momento no estoy en la fábrica. Estamos en una audiencia con el Ministerio de Trabajo y con la patronal.”
LCV: “¿Es una audiencia por Zoom?”
Rodrigo Romero: “Sí, es por Zoom. Estamos esperando el cuarto intermedio y que termine.”
LCV: “¿Cómo la ves venir?”
Rodrigo Romero: “No se ve muy bien la cosa. La fábrica está muy dura. Está todo en discusión. Nosotros esperamos ver qué camino se puede tomar, si se puede conciliar, pero lo único que queremos es conservar nuestro puesto de trabajo, la fuente laboral para todos los trabajadores, de forma colectiva.”
LCV: “¿Está dictada la conciliación obligatoria?”
Rodrigo Romero: “Sí, fue dictada y la fábrica la acató. Por ley deberíamos volver todos a trabajar, pero la patronal dice que nos considera despedidos y que no nos va a dejar ingresar.”
LCV: “¿Cómo era trabajar en Fate?”
Rodrigo Romero: “Yo trabajo hace 20 años en Fate. Cuando entré, en 2006, ya había conflictos. La gente de adentro te advertía que Fate no pagaba bien. Igual, era una empresa grande, con prestigio, donde se ganaba un poco más que en otros lados.”
LCV: “¿Cuál es tu tarea dentro de la planta?”
Rodrigo Romero: “Soy operario. Manejo máquinas de radial auto que fabrican cubiertas 15, 16 y 17. Son máquinas automáticas, semiautomáticas y manuales.”
LCV: “¿Esa experiencia se puede trasladar a otro rubro?”
Rodrigo Romero: “Solo dentro del neumático. Podría trabajar en Pirelli o Firestone, pero siempre en este rubro. Hace 20 años que hago neumáticos, es el único oficio que tengo.”
LCV: “Eso implica una enorme pérdida de capital humano.”
Rodrigo Romero: “Exactamente. Hay compañeros con 20, 30 y 40 años de fábrica. Muchos están físicamente destruidos. Mi hermano, por ejemplo, perdió un brazo por falta de medidas de seguridad. La empresa quiso indemnizarlo y echarlo, pero como sindicato logramos su reincorporación. Él quería seguir trabajando.”
LCV: “¿Cuántos años tenés?”
Rodrigo Romero: “Tengo 44 años.”
LCV: “¿Cómo impacta esto en tu vida personal?”
Rodrigo Romero: “Tengo una hija de 10 años, vivo con mi compañera y sus dos hijos. Alquilo. Pensé que en cinco años iba a poder comprar algo, pero ya llevo 20 y no se pudo. Hace 14 meses que no tenemos aumento. Siempre fue una lucha.”
LCV: “¿Hace cuánto sos delegado sindical?”
Rodrigo Romero: “Hace 9 años. Todos los años era lo mismo: Fate nunca quería dar nada. Lo que logramos fue empatar o superar la inflación hasta que llegó el gobierno de Milei.”
LCV: “¿Qué opinión tienen sobre el empresario y el gobierno?”
Rodrigo Romero: “Creemos que Madanes Quintanilla siempre tuvo acuerdos con todos los gobiernos. Tiene espalda económica. La fábrica está llena de materia prima y las máquinas están listas. Cerraron justo antes de la reforma laboral. Creemos que es una maniobra.”
LCV: “¿Quiénes quedan en el medio de esa disputa?”
Rodrigo Romero: “Nosotros. Los trabajadores. Somos el jamón del sándwich.”
LCV: “¿Creés que la fábrica va a volver a abrir?”
Rodrigo Romero: “Sí, sin dudas. No se puede cerrar una empresa de esta magnitud. El problema es entre el empresario y el gobierno. Los que pagamos el plato roto somos los trabajadores.”

