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La Matanza: “Nuestra primera trinchera contra el virus es evitar la crisis social”
Informe especial de Dario Brenman para La Columna Vertebral
Históricamente, cuando aparecían pandemias que ocasionaban la muerte de millones personas se buscaba un chivo expiatorio al que culpar. Entre los sospechosos habituales se encontraban los extranjeros, marginados sociales como los leprosos o también una minoría religiosa, los judíos. Las ejecuciones llegaron a considerarse una medida profiláctica para prevenir la extensión de mal. Pese a la modernidad de nuestro mundo hiperconectado, la humanidad sigue siendo muy, muy frágil. Los miedos acosan como siempre. Aunque esta pandemia transversal sigue una línea coherente: los pobres esta vez no son sujeto de sospecha. Son los vulnerables de siempre y más.
Tomemos por ejemplo La Matanza, un partido formado por 16 localidades donde viven 2.200.000 habitantes, está dividido en tres cordones socio-económicos. En el tercer cordón, alejado del centro, se encuentra el mayor déficit de infraestructura, con falta de agua potable y cloacas. Cuanto más uno se aleja de la Ruta 3, los servicios de asistencia a la salud o educativos desaparecen y crecen los asentamientos. Casi no existe banca privada, solo el Banco Nación o Provincia. Por ejemplo, para una localidad de 120.000 habitantes como Ciudad Evita hay una sola entidad bancaria. “El otro día fui hacer la cola para cobrar mi subsidio y escuche a unas de la vecinas ilustres del lugar que decía: ‘hay que cerrar las entradas a Ciudad Evita’. “En el fondo significa la entrada a los barrios. Por eso no estoy muy segura que esta pandemia cambie algo en cuanto a la solidaridad. Uno no se vuelve mejor persona de una día para otro” expresa Olga vecina de esa localidad.
Cuando el 3 de marzo apareció el primer caso de coronavirus en el país y el 13 la primera muerte, el Intendente Fernando Espinoza decretó la “Emergencia Sanitaria” en todo el territorio municipal por espacio de 180 días, pero no fue suficiente. El congelamiento de la actividad económica, el aumento de la necesidad alimentaria y los abusos policiales en donde el control del aislamiento se parece bastante a la represión de grupos excluídos, proponen un escenario complejo, que no es otro que la realidad de la probreza.
Por este motivo, el ministro de Desarrollo Social de la Nación, Daniel Arroyo, puso en marcha un Comité de Emergencia Social al que sumó a intendentes y referentes de organizaciones para monitorear la situación en los municipios. Tras esa reunión, los Intendentes se llevaron la directiva del Gobierno nacional de crear comités en cada distrito al que sumarán a los movimientos sociales, primera barrera de contención a partir de su rol con los merenderos y comedores.
PREOCUPACIÓN DE LAS ORGANIZACIONES SOCIALES
En La Matanza las organizaciones advirtieron que la demanda alimentaria ha crecido exponencialmente en las últimas semanas y criticaron la falta de respuesta del Ejecutivo local. “El Municipio está recibiendo un refuerzo de dinero para alimentos y eso no llega a ningún lado”, criticó la diputada bonaerense Patricia Cubría, referente del Movimiento Evita de La Matanza. “Se necesitaría triplicar el nivel de comida que reciben las organizaciones. El esquema de entrega que está implementando el Municipio a través de las delegaciones no está llegando a la gente y nosotros ya liquidamos, la semana pasada, lo que recibíamos para un mes. Estamos fiando a proveedores para que esta semana nos llegue más comida, no damos abasto”, detalló con respecto a la situación en los 114 comedores y merenderos que el Movimiento Evita sostiene en La Matanza.
Por su parte, Emilio Pérsico, referente nacional del mismo movimiento y articulador de la organización en el Distrito, donde además vive, apuntó: “Todo ayuda, pero el Ejército va a repartir 24.000 raciones de comida durante todo el tiempo que esté acá. Necesitamos coordinar y no hay demasiada respuesta. No estamos recibiendo más comida que lo que recibíamos hace un año atrás, es más lo que consiguen los compañeros que lo que pone el Estado”, remarcó al respecto.

La presencia militar, con uniformes de combate, repartiendo kilos de comida, generó un debate dentro de las organizaciones quienes todavía están esperando que se aumenten las raciones para sus propios comedores. El tejido social de asistencia y contención que expresan los merenderos es mucho más efectivo y representativo que un camión del ejército haciendo asistencialismo, es la queja más escuchada.
Juan Carlos Alderete, coordinador de la CCC, apunta:“Estamos con el doble de demanda y empezando a implementar el reparto de viandas para garantizar el aislamiento. Pero dejamos en claro que si no hay apoyo alimentario y sanitario, no hay posibilidad de una cuarentena exitosa. Necesitamos coordinación, es un momento de actuar con unidad y sin mezquindades políticas”
Por su parte, Sandra Oviedo, referente de Somos Barrios de Pie, coincidió en que “la demanda alimentaria se duplicó” y apostó a que haya “una buena articulación con el Estado”. “Confiamos en que esto va a suceder. Tenemos expectativas de poder coordinar con el Estado municipal para llegar a abastecer las necesidades de todos los vecinos. El planteo de Alberto (Fernández) es ese, lo único que va a garantizar sobrellevar este mal momento de pandemia y crisis económica es una gran unidad de todos los sectores”, planteó la dirigente matancera.
“Hay una muerte silenciosa de la cual los medios de comunicación no se ocupan”.
La zona más vulnerable del partido es donde se asientan los barrios Puerta de Hierro, 17 de marzo, 17 de marzo bis y San Petesburgo, que están sobre la avenida Villegas donde viven 40.000 personas. En esa zona tiene una activa participación la Parroquia San José que dirige el padre Nicolas Angelotti. Su zona de influencia es de 150.000 personas porque comprende los complejos de Tablada, el San Alberto y 21 de enero.
San Petesburgo y Puerta de Hierro tienen condiciones terribles porque las casas son núcleos habitacionales transitorios. A los vecinos se les prometió en 1969 durante la dictadura de Ongania que iban en dos años a vivir en Ezeiza en una casa digna.
A 51 años de esa promesa la gente sigue como estaba en ese momento. Son casas que tienen pasillos de 80 cm de ancho y que en una habitación pueden vivir entre ocho o diez personas donde no hay agua potable. “Además esta zona es muy complicada con el tema de la droga. En Puerta de Hierro hay más ‘transa’ que se dedican a la venta. Uno puede ver en los pasillos los famosos soldaditos pero no está explícita la violencia. Asimismo el barrio 17 de marzo es un barrio que fue tomado que tiene lotes de 12 por 30 con luz, agua y cloacas. A esas familias solo les falta la escritura. Es el que en mejores condiciones está” expresa una asistente social de la zona

Gustavo Garcia – quien además de ser vocero de la parroquia dirige la radio – sostiene: “la Parroquia tiene montado Hospitales de campaña para recibir más personas y para prevenir cualquier desborde de la situación de la pandemia. Además se están armando casas de aislamiento en las aulas de las escuelas”.
“Esta parroquia está basada en una frase del Papa Francisco que es ‘recibir la vida como viene’ y esto lo estamos llevando a la practica en este momento de crisis. Nuestra primera trinchera contra el virus la tenés en la crisis social que puede explotar. Esto es una cuestión estructural que no es de ahora, sino de ciento de años en América Latina y ahora puede volver a estallar con el tema del coronavirus. El gobierno Nacional está ayudando pero estamos hablando de una cuestión estructural muy fuerte, entonces cualquier caída de la economía arrastra a todos los barrios” asegura Garcia.
El trabajo en esos barrios es cuerpo a cuerpo. Los propios vecinos están arriesgando mucho entendiendo que “en este barco estamos todos o nos salvamos todos o no se salva nadie”. Ellos entienden que a los primeros que hay que cuidar es a los más débiles, que son los primeros que van caer, los adultos mayores, los enfermos de tuberculosis, los chicos que están en situación de calle, el dengue.
Continúa García “Estamos en una situación parecida a una guerra porque el enemigo no solamente es el virus, no solamente es la crisis social actual, sino que es todo lo que tenemos anterior, por eso es una pelea que nos cuenta tanto. Con esta base social económica que nos encuentra la pandemia es mucho más difícil llevar a cabo todas las acciones. Tenemos las mejores intenciones pero lo estructural es endémico”.
Muchas discusiones se vinieron dando las últimas semanas respecto que la cuarentena está hecha para los sectores medios y medios alto que son los que tienen mayores comodidades para poder pasarla mejor. Respecto a esta cuestión García expresa lo siguiente: “Hay cuestiones que son complicadas. Nadie se va a quedar a morirse de hambre en su casa. Entonces aquel que no tiene dinero va a salir o al comedor o a buscar un changa o a tratar de ver como hace para pagar la olla. Y el hacinamiento que viene de antes. La tuberculosis, el dengue las enfermedades cardio -respiratorias son cuestiones de todos los días. Hay una muerte silenciosa de la cual los medios de comunicación no se ocupan”. Se rastrilla casa por casa para ubicar a los adultos mayores y llevarles su medicación o trasladarlos a la parroquia. Todos trabajan con barbijos, guantes y todas las medidas de seguridad contra la pandemia.
REALIDAD HOSPITALARIA
La salud pública deteriorada desde hace muchos años y desfinanciada muchos más en los últimos cuatro, deriva en una estructura sanitaria con un complicado panorama. “La Matanza tienen un déficit muy grande en camas hospitalarias. Hay tres hospitales provinciales: Hospital Interzonal. “Dr. Diego Paroissien”, el “Alberto Balestrini” y el “Simplemente Evita”. El Municipio por ley municipal se tiene que hacerse cargo de la atención primaria, obstetricia y de niños. Se espera que para este año nazcan 5300 chicos en los Hospitales Municipales que son tres: El Policlínico de San Justo, Teresa Germani y uno en Gonzales Gatan llamado José Equiza. Una de las versiones que circulaba era que se podrían llegar a desalojar a las madres internadas por maternidad para tener más camas disponibles ante un eventual brote de la pandemia”,afirma una fuente gremial.
“Lo que hoy vayas hacer en este partido siempre te va quedar chico y no vas a llegar a toda la población. No existe una infraestructura de camas clínicas importantes así como tampoco no tiene tantas clínicas para la atención con obras sociales. Las que tiene el mayor número de camas pero están siempre ocupadas es la de “Los Cedros” en San Justo, después está la Clínica “El Buen Pastor” , “Los Cedros” de Tapiales , “La Torre” que es de los Municipales, “La Clínica Modelo de Laferrere”, “La Clínica Gatán”, que es solamente de Pami y el Sanatorio de los camioneros. También existe un anexo del Hospital Italiano y La Trinidad que está en Ramos Mejia. Pero reitero esto es para la gente que tiene alguna obra social o prepaga no para trabajadores informales o desocupados”.
“Frente a un brote importante de la pandemia y con una población de más de dos millones de personas la cantidad de instituciones hospitalarias es deficiente. Por eso se están tomando algunas medidas como hacer compras extraordinarias. Asimismo hace poco se inauguró con recursos municipales en Rafael Castillo los consultorios externos del Hospital René Favaloro. Hay otro hospital en proceso de habilitación como el Néstor Kirchner en el kilómetro 26. En ambos casos no son de urgencias servirían únicamente para internación” asegura la misma fuente.
La declaración se hizo a través del Decreto Nº 127/20”, que también creó el Consejo para la Emergencia Sanitaria Municipal, de carácter interinstitucional e interdisciplinario. En el documento oficial se establece un protocolo de atención en el caso de sospecha por Coronavirus. También se advierte que el Municipio cuenta con “móviles sanitarios y efectores de salud y con el equipamiento correspondiente para las situaciones que requieran traslado desde los domicilios a los centros de mayor complejidad”.
Por otra parte la Universidad Nacional de La Matanza brindó su apoyo y colaboración al Ministerio de Educación de la Nación y puso a su disposición vehículos, call center, laboratorios e, incluso, su sala de internación con cinco camas, donde los alumnos de Medicina realizan sus prácticas. En tanto, el Departamento de Ingeniería e Investigaciones Tecnológicas y el Departamento de Ciencias de la Salud, en conjunto con la empresa Circo Studio, instalada en el Polo Tecnológico de la UNLaM, trabajan en el desarrollo de partes sencillas que contribuirán al armado de máscaras de protección para evitar la transmisión del virus COVID-19.
Sin embargo y pese a estas medidas, en el Partido de La Matanza existe mucha preocupación. La cantidad de casos positivos del COVID- 19 asciende a 16 en todo el territorio y se espera que ascienda por el tipo de población que vive esa zona. Nos quedamos con la frase de una de las fuentes consultadas “Esto es una cuestión estructural que no es de ahora, sino de ciento de años en América Latina y ahora puede volver a estallar con el tema del coronavirus. Nuestra primera trinchera contra el virus está acá”, remata el sacerdote matancero.
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Erika Lederer:“La única memoria completa es que digan dónde están los cuerpos”
En la antesala de un nuevo 24 de marzo, Erika Lederer —poeta, abogada y cofundadora de Historias Desobedientes— reflexiona sobre el sentido de la memoria en la Argentina actual. Hija de un represor que actuó en Campo de Mayo, su testimonio interpela desde un lugar singular: el de quienes decidieron romper el pacto de silencio familiar para transformar el dolor en acción. En esta entrevista con LCV, cuestiona el uso del concepto de “memoria completa”, reivindica la apertura de archivos y la búsqueda de identidad, y llama a sostener una memoria activa, colectiva y comprometida con la justicia.
Erika Lederer: Exacto, necesitamos masividad en las calles. En relación a la pregunta: yo soy cofundadora de Historias Desobedientes. Surgimos alrededor de 2017, cuando se intentó aplicar el 2×1 y la Corte Suprema lo avaló. En ese momento, en las calles se dijo de manera masiva que no. Eso es lo que esperamos también ahora.
¿Qué entiendo por “memoria completa”? Es muy sencillo: la única memoria completa es que se abran los archivos. La única memoria completa es que los genocidas que siguen vivos y que no fueron alcanzados por la llamada “impunidad biológica” digan dónde están los cuerpos, digan dónde están los chicos —hoy adultos— cuya identidad todavía no fue recuperada. Esa es la única memoria completa.
LCV: Estoy totalmente de acuerdo, incluso con el recorte histórico que hacés, que no empieza en el ’76. Recién hablábamos del decreto 20.840 de 1974, que ya sentaba bases legales e ideológicas para lo que vino después.
Nos queda poco tiempo, así que quiero que me cuentes: ¿quién sos?, ¿quién era tu papá? ¿Y por qué sos desobediente?
Erika Lederer: Yo soy Erika Lederer, poeta —y después, en segundo lugar, abogada—. Mi padre era Ricardo Lederer, que fue el segundo jefe de la maternidad clandestina de Campo de Mayo. Era quien asistía los partos de mujeres cuyos hijos todavía buscamos. Luego esas mujeres eran parte de los mal llamados “traslados”, es decir, los vuelos de la muerte.
LCV: ¿En qué momento tomás conciencia de lo que hacía tu padre?
Erika Lederer: Una cosa es saber que era militar, médico militar, verlo con uniforme, saber que fue carapintada. Todo eso ya te da una primera conciencia. Pero llegar a caracterizar a tu propio padre como genocida es un proceso paulatino. Va acompañado de una toma de conciencia sobre lo que pasa alrededor, no solo sobre quién era él, sino sobre la realidad en la que vivís.
LCV: ¿Todavía duele?
Erika Lederer: Sí, y va a doler siempre. Pero en 2017 escribí un artículo que se llamaba “Del dolor a la acción”. Duele, pero no me deja inmovilizada. No me deja atrapada en un trauma. Quiero salir del dolor, ser un sujeto activo en la construcción de la memoria colectiva y levantar las banderas de los compañeros desaparecidos. Ellos peleaban por un mundo más justo, y yo quiero insertarme en esa lucha por un mundo mejor.
LCV: ¿Cómo se procesa esto dentro de la familia?
Erika Lederer: Cuando uno rompe con esa lógica —que yo llamo lógica mafiosa de clanes—, porque hubo crímenes y un pacto de silencio, no es fácil. Hablar implica romper ese pacto que impera en estas familias. Pero no quiero quedarme en eso; para eso escribo poesía también. Mi intención es poder ser una voz que amplifique la potencia que tenemos como sociedad para hacer otra cosa, para seguir luchando por esas banderas.
LCV: Te agradezco muchísimo que hayas venido, aunque sea por unos minutos. Si te parece, la semana que viene seguimos con más tiempo. Es muy importante el relato en primera persona: genera empatía, le pone identidad a la historia.
Erika Lederer: Sí, totalmente. Mi intención es que mi voz transmita un mensaje: que nos atrevamos a pensar distinto, a confrontar el estado de cosas. Hay un giro global hacia la derecha que tenemos que interpelar, incluso de manera internacionalista. Invito a que nos animemos a pensar de otro modo y a cambiar el mundo.
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Alejandro Cohen Arazi: “La historia de la CONADEP también la hicieron trabajadores anónimos”
El director y documentalista Alejandro Cohen Arazi pasó por La Columna Vertebral-Historias de Trabajadores para presentar Conadepianos, una película que recupera los testimonios de quienes trabajaron en la CONADEP durante los primeros años de la democracia. Con una mirada centrada en la clase trabajadora, el film busca correrse del relato tradicional y poner el foco en quienes escucharon, registraron y sostuvieron el proceso en el día a día.
LCV: ¿Qué es la CONADEP? Le cuento a la gente, porque tenemos oyentes jóvenes y de todas partes del mundo.
Alejandro Cohen Arazi: La CONADEP es una comisión que se crea en 1983 para reunir testimonios que permitieran construir una causa contra la Junta Militar. Ya desde su origen implicaba una enorme valentía política: llevar adelante los juicios.
Se eligió a un grupo de notables —personas reconocidas que habían tenido un rol durante la dictadura— para encabezar ese trabajo. Pero detrás de ellos había una enorme cantidad de trabajadores y voluntarios, muchos muy jóvenes, que recibían denuncias todos los días y escuchaban cosas muy duras.
LCV: Sobre esa base hacés un documental. ¿Por qué?
Alejandro Cohen Arazi: La historia surge con mi hermano Juan. Él estaba investigando otro tema y encontró en el Archivo Nacional de la Memoria entrevistas a trabajadores de la CONADEP.
No era lo que buscaba, pero vio que había algo muy potente ahí: testimonios de personas que contaban el trabajo cotidiano. Entonces dijimos: hay una historia para contar.
Todos tenemos una idea del Nunca Más asociada a figuras como Sábato o Magdalena Ruiz Guiñazú, pero estas entrevistas muestran que había un grupo enorme de personas que fueron quienes realmente hicieron ese trabajo.
LCV: ¿Cómo se seleccionaban esos trabajadores? ¿Eran voluntarios, gente del Estado?
Alejandro Cohen Arazi: Había de todo. Al principio eran empleados del Ministerio del Interior, pero rápidamente se dieron cuenta de que no alcanzaba.
También se sumó gente de organismos de derechos humanos y muchos voluntarios. Había personas que leían en el diario que existía la CONADEP y se acercaban para dar una mano.
LCV: ¿Se necesitaba algún requisito en particular?
Alejandro Cohen Arazi: Básicamente, saber leer, escribir y tener empatía. No existía todavía la figura del trabajador de la memoria o de derechos humanos como hoy.
Había que sentarse frente a alguien que venía a contar una experiencia terrible, y para eso hacía falta una enorme sensibilidad.
LCV: Estamos hablando de un contexto muy cercano a la dictadura…
Alejandro Cohen Arazi: Sí, y con mucha incertidumbre. Nadie sabía cuánto iba a durar la democracia. Veníamos de décadas de golpes militares, entonces la pregunta era inevitable.
LCV: Y además del impacto emocional, había riesgos…
Alejandro Cohen Arazi: Sí, lo vivían con mucho temor. Recibían amenazas, había llamados intimidatorios, incluso amenazas de bomba en el edificio.
No eran ingenuos: sabían perfectamente en qué se estaban metiendo.
LCV: ¿Tuviste dificultades para financiar la película?
Alejandro Cohen Arazi: Sí, es un documental hecho con presupuesto cero. No pedimos apoyo institucional.
Trabajamos con material del Archivo Nacional de la Memoria y con nuestro propio esfuerzo. Hicimos una campaña con gente cercana para poder cubrir gastos básicos.
LCV: Tenés una trayectoria marcada por este tipo de enfoque…
Alejandro Cohen Arazi: Sí, todos mis trabajos tienen el foco en la clase trabajadora. Incluso en documentales anteriores, como uno sobre call centers, me interesaba mostrar esas realidades invisibilizadas.
LCV: En medio de tantas discusiones políticas sobre ese período, ¿qué lugar ocupa la CONADEP?
Alejandro Cohen Arazi: Más allá de las discusiones, fue un hito fundamental de la democracia argentina.
Se hizo en un contexto de muchísimas presiones, con un margen de maniobra muy limitado, pero se logró. Y lo que se logró es histórico.
LCV: ¿Dónde se puede ver la película?
Alejandro Cohen Arazi: Hay funciones en el Cine Gaumont, en la Sala Norita Cortiñas y también en la Sala Lúcida, en Saavedra, en los próximos días.
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Carta desde el País del Nomeacuerdo, por Hernán López Echagüe
Publicado en la revista Humor, diciembre de 1990
Che, me olvidaba de algo. Hubo una época en que las personas se pusieron a desaparecer, de pronto, de la noche a la mañana. Sin pausa. Cientos y cientos de personas de toda edad que se ponían a no estar nunca más. Y los ojos de los vecinos no percibían nada. Y las bocas de los vecinos parecían bocas sin fundamento, o quizá con fundamento no más que para abrirlas y tragar fideos italianos, galletas alemanas, quesos franceses. ¡Vinos de Portugal por dos mangos! Había mazapán en las venas. ¿Te acordás? ¿Te acordás del general Acdel Edgardo Vilas? Decía el tipo: “Los mayores éxitos los conseguimos entre las dos y las cinco de la mañana, la hora en que el subversivo duerme (…) Yo respaldo incluso los excesos de mis hombres si el resultado es importante para nuestro objetivo”. ¿Te acordás? ¿No? Pero quizá te acuerdes del general Ibérico Saint-Jean que, entre otras cosas, se hizo famoso por su frase: “Primero mataremos a todos los subversivos, luego mataremos a sus colaboradores, después a sus simpatizantes, enseguida a aquellos que permanecen indiferentes y, finalmente, mataremos a los tímidos”. O del general Jorge Rafael Videla: “En la Argentina morirán todos los que sean necesarios para acabar con la subversión”. Años más tarde, ya en democracia, al amparo del indulto que le había obsequiado Menem y en tanto se mojaba el garguero con whisky importado durante una cena de camaradería, Videla celebró la matanza, y, con aires de asesino ocurrente, soltó: “La sociedad argentina tendría que habernos pagado por los servicios prestados”.
Luego, a partir de diciembre de 1983, la historia incontrastable del exterminio selectivo que habían tramado los militares con toda meticulosidad cobró vida a partir de relatos de toda naturaleza: jurídico, periodístico, novelesco, televisivo, cinematográfico. Supongo que te acordarás de La historia oficial, también del Nunca más, y, desde luego, del histórico juicio a las Juntas. Fueron años de dolorosas e interminables reconstrucciones. Que a Esteban se lo llevaron de su lugar de trabajo una tarde, a los golpes; que a Cristina, que estaba embarazada, la sorprendieron en la calle, la ocultaron en alguna catacumba, la asistieron en el parto, le robaron el hijo y después la asesinaron; en la casa de Jon, que de la vida no esperaba más que recibirse de ingeniero, casarse y tener un par de hijos, el grupo de Tareas se instaló a lo largo de una semana… Y ya no están, nunca más volverán a estar.
A partir de diciembre de 1983 el dolor se transformó en cifras: más de cuatro mil desaparecidos en 1976; trescientos cuarenta y dos por mes; once cada día. Más de tres mil en 1977; doscientos treinta y ocho por día… Cifras y más cifras. Contados cuerpos. Personas que nunca jamás volvieron a aparecer. Y ahora los ojos han vuelto a cerrarse, los oídos a enlodarse, las bocas a callar.
En fin, no era mi propósito amargarte. Pero el País del Nomeacuerdo es hoy una realidad ineluctable.
Otro abrazo.
50 Años. La falacia de la memoria completa y las verdaderas razones de la masacre, por Laura Giussani C.
Erika Lederer:“La única memoria completa es que digan dónde están los cuerpos”

