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Frigoríficos Recuperados exigen dialogar con el gobierno por la crisis de la carne
El pasado viernes 28 de mayo, se dio a conocer la conformación de una Mesa de Frigroríficos Recuperados que difundió un comunicado exigiendo reuniones urgentes con distintos sectores del gobierno para ponerse a disposición y encontrar soluciones conjuntas con el objetivo de detener la suba del precio de la carne. En su presentación pública explican: “Somos 1425 trabajadoras y trabajadores directos, que hemos puesto en marcha la producción, luego de resistir y ocupar las plantas abandonadas por malos empresarios, convirtiéndonos en legitimas Cooperativas de Trabajo Limitadas. En el último año tuvimos una producción-faena de 536.621 cabezas, lo cual implica alrededor de 110 millones de kilos gancho de medias reses vacunas, y 11.600 cabezas de Cerdo. Nuestras plantas son prestadoras de servicio, algunas de ellas combinan producción propia, y todas tenemos instalación ociosa. Sobre un aproximado de 14 millones de cabezas anuales nosotros representamos el 4% del mercado interno con capacidad para llegar a un 10% del total.”
Forman parte de esta Mesa catorce plantas recuperadas a lo largo y ancho del país: Rio Negro, Mendoza, Chaco, Misiones, provincia de Buenos Aires y del conurbano. Consultado por La Columna Vertebral, Miguel Saavedra, presidente de la Cooperativa Frigocarne, ubicada en el partido de Cañuelas, dio detalles de la iniciativa: “Hoy tenemos una influencia muy grande dentro del mercado por nuestra insistencia y por haber sobrevivido a los 4 años del macrismo. En esos cuatro años han desaparecido algunos frigoríficos recuperados que lamentablemente no pudieron aguantar, pero nosotros seguimos estando en pie. Nos juntó a la necesidad de hacer un documento ante la medida que ha tomado el gobierno de suspender por treinta días la exportación de carne al exterior porque hoy tenemos el problema de que parte de nuestro pueblo no tiene la carne en la mesa, no puede comprar carne para su alimentación. Frente a este problema, vimos la necesidad de hacernos visible, demostrar que estamos, que existimos, que ya la mayoría tenemos más de 17 años, algunas por ahí mas jóvenes que la nuestra, pero que hemos demostrado que podemos no solamente recuperarla sino producir y estar hoy en competitividad con cualquier otra planta.“
Según Saavedra, esta crisis de la carne no viene de hoy, viene de muchos años, desde el año 1974 cuando aparecieron los matarifes y los consignatarios que han ‘distorsionado el precio, son actores que no juegan en la cadena porque no agregan valor agregado, directamente lo que ellos hacen es intervenir en el precio entre el productor y el consumidor que sería parte de nuestro pueblo que consumiría la carne.’
La Mesa de Frigoríficos Recuperados exige el reconocimiento de su existencia como actores del sector con el mismo derecho de debatir con el gobierno, al igual que la Mesa de Enlace de la que forman parte los grandes exportadores y frigoríficos. “Sentarnos con toda la cadena, con producción, con ministerio de Agricultura y poder determinar y diagramar una política de acá en adelante donde podamos mejorar el stock ganadero, mejorar que tipo de carne va a quedar en el país, que tipo de carne va a tener que seguir consumiendo nuestro pueblo, y qué se puede exportar. Creo que en esta discusión también hay que plantear los problemas que estamos teniendo los Frigoríficos Recuperados que en muchos casos no tenemos matricula para poder comprar y vender y lo único que hacemos en la cadena es faenar.“
En su primer documento público, la Mesa de Frigoríficos Recuperados indica: “Acompañamos la medida tomada por el gobierno nacional, de “parar la pelota”, con respecto al cierre temporal de las exportaciones de carne vacuna – distorsionador actual de las variables locales -, que tiene como objetivo abrir una mesa de diálogo con los grandes exportadores y lograr frenar la disparada de aumentos del precio de la carne vacuna. Sin dejar de remarcar, que el aumento desmedido de la carne vacuna no solo tiene como variante la exportación, sino la complejidad de la cadena, que hay que equilibrar de punta a punta. También advertimos la necesidad de un pronto acuerdo para parar el desabastecimiento que, si el paro sigue, empezaremos a constatar a partir de la semana próxima. Como todos sabemos, el hilo siempre se corta por lo más delgado, y los más perjudicados seremos los trabajadores y el conjunto del pueblo.”
Las razones de la crisis actual es compleja y no puede resolverse sin analizar el modelo agrícola ganadero del país. En ese sentido, Miguel Saavedra, señala: “También el tema de que hoy la vaca ha sido desplazada también de distintos lugares de la Argentina: el gran Buenos Aires, La Pampa húmeda, Santa Fe y Córdoba, que es donde se concentraba la mayor cantidad de ganado, se han desplazado a otras provincias, a lugares donde no había ganadería por el avance las cerealeras, de la producción cerealera que ha ocupado esos campos, y hoy muchos de esos animales se los ha encerrado en hoteles donde van los animales, se los engorda para poder faenarlo y donde el consumo del animal es cereal y se consume mucho cereal conservado, lo que hace que el cereal al valer cada vez más en precio dólar, repercuta en los productores y en los filoteros. Por eso nosotros lo que planteamos es que no solamente sea una medida aislada y que esto se resuelva y no volvamos a tener la misma problemática, porque hoy la carne no baja y no está en el futuro que siga bajando, no va a bajar por una cuestión de que sigue estando concentrada. Lo que necesitamos es mayor oferta, mayor cantidad de carne vacuna, de ganado. Nosotros planteamos hacer una mesa y poder llevar estas ideas que tenemos para poder discutirla con el gobierno y también con las cámaras empresariales que son las del sector.”
Frigocarne, el frigorífico que preside Miguel Saavedra, desde hace tiempo que está llevando adelante una política que apunta a la Soberanía Alimentaria. En septiembre de 2019 fundaron junto a la UTT una nueva Colonia Agroecológica en Máximo Paz, Cañuelas, para abastecer de alimentos a cientos de familias campesinas. Y el pasado fin de semana estuvieron presentes con sus cortes de carne a precios populares en el Almacén de la UTT de Avellaneda.
Según pudo saber La Columna Vertebral, la Secretaría de Economía Popular del Ministerio de Desarrollo Social, que dirige Eduardo ‘Vasco’ Murúa llamó a una reunión urgente para ‘consolidar un diálogo con la Mesa de Frigoríficos Recuperados’ luego de conocer este documento fundacional. Por el momento, se desconoce el contenido de dicho encuentro.
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Erika Lederer:“La única memoria completa es que digan dónde están los cuerpos”
En la antesala de un nuevo 24 de marzo, Erika Lederer —poeta, abogada y cofundadora de Historias Desobedientes— reflexiona sobre el sentido de la memoria en la Argentina actual. Hija de un represor que actuó en Campo de Mayo, su testimonio interpela desde un lugar singular: el de quienes decidieron romper el pacto de silencio familiar para transformar el dolor en acción. En esta entrevista con LCV, cuestiona el uso del concepto de “memoria completa”, reivindica la apertura de archivos y la búsqueda de identidad, y llama a sostener una memoria activa, colectiva y comprometida con la justicia.
Erika Lederer: Exacto, necesitamos masividad en las calles. En relación a la pregunta: yo soy cofundadora de Historias Desobedientes. Surgimos alrededor de 2017, cuando se intentó aplicar el 2×1 y la Corte Suprema lo avaló. En ese momento, en las calles se dijo de manera masiva que no. Eso es lo que esperamos también ahora.
¿Qué entiendo por “memoria completa”? Es muy sencillo: la única memoria completa es que se abran los archivos. La única memoria completa es que los genocidas que siguen vivos y que no fueron alcanzados por la llamada “impunidad biológica” digan dónde están los cuerpos, digan dónde están los chicos —hoy adultos— cuya identidad todavía no fue recuperada. Esa es la única memoria completa.
LCV: Estoy totalmente de acuerdo, incluso con el recorte histórico que hacés, que no empieza en el ’76. Recién hablábamos del decreto 20.840 de 1974, que ya sentaba bases legales e ideológicas para lo que vino después.
Nos queda poco tiempo, así que quiero que me cuentes: ¿quién sos?, ¿quién era tu papá? ¿Y por qué sos desobediente?
Erika Lederer: Yo soy Erika Lederer, poeta —y después, en segundo lugar, abogada—. Mi padre era Ricardo Lederer, que fue el segundo jefe de la maternidad clandestina de Campo de Mayo. Era quien asistía los partos de mujeres cuyos hijos todavía buscamos. Luego esas mujeres eran parte de los mal llamados “traslados”, es decir, los vuelos de la muerte.
LCV: ¿En qué momento tomás conciencia de lo que hacía tu padre?
Erika Lederer: Una cosa es saber que era militar, médico militar, verlo con uniforme, saber que fue carapintada. Todo eso ya te da una primera conciencia. Pero llegar a caracterizar a tu propio padre como genocida es un proceso paulatino. Va acompañado de una toma de conciencia sobre lo que pasa alrededor, no solo sobre quién era él, sino sobre la realidad en la que vivís.
LCV: ¿Todavía duele?
Erika Lederer: Sí, y va a doler siempre. Pero en 2017 escribí un artículo que se llamaba “Del dolor a la acción”. Duele, pero no me deja inmovilizada. No me deja atrapada en un trauma. Quiero salir del dolor, ser un sujeto activo en la construcción de la memoria colectiva y levantar las banderas de los compañeros desaparecidos. Ellos peleaban por un mundo más justo, y yo quiero insertarme en esa lucha por un mundo mejor.
LCV: ¿Cómo se procesa esto dentro de la familia?
Erika Lederer: Cuando uno rompe con esa lógica —que yo llamo lógica mafiosa de clanes—, porque hubo crímenes y un pacto de silencio, no es fácil. Hablar implica romper ese pacto que impera en estas familias. Pero no quiero quedarme en eso; para eso escribo poesía también. Mi intención es poder ser una voz que amplifique la potencia que tenemos como sociedad para hacer otra cosa, para seguir luchando por esas banderas.
LCV: Te agradezco muchísimo que hayas venido, aunque sea por unos minutos. Si te parece, la semana que viene seguimos con más tiempo. Es muy importante el relato en primera persona: genera empatía, le pone identidad a la historia.
Erika Lederer: Sí, totalmente. Mi intención es que mi voz transmita un mensaje: que nos atrevamos a pensar distinto, a confrontar el estado de cosas. Hay un giro global hacia la derecha que tenemos que interpelar, incluso de manera internacionalista. Invito a que nos animemos a pensar de otro modo y a cambiar el mundo.
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Alejandro Cohen Arazi: “La historia de la CONADEP también la hicieron trabajadores anónimos”
El director y documentalista Alejandro Cohen Arazi pasó por La Columna Vertebral-Historias de Trabajadores para presentar Conadepianos, una película que recupera los testimonios de quienes trabajaron en la CONADEP durante los primeros años de la democracia. Con una mirada centrada en la clase trabajadora, el film busca correrse del relato tradicional y poner el foco en quienes escucharon, registraron y sostuvieron el proceso en el día a día.
LCV: ¿Qué es la CONADEP? Le cuento a la gente, porque tenemos oyentes jóvenes y de todas partes del mundo.
Alejandro Cohen Arazi: La CONADEP es una comisión que se crea en 1983 para reunir testimonios que permitieran construir una causa contra la Junta Militar. Ya desde su origen implicaba una enorme valentía política: llevar adelante los juicios.
Se eligió a un grupo de notables —personas reconocidas que habían tenido un rol durante la dictadura— para encabezar ese trabajo. Pero detrás de ellos había una enorme cantidad de trabajadores y voluntarios, muchos muy jóvenes, que recibían denuncias todos los días y escuchaban cosas muy duras.
LCV: Sobre esa base hacés un documental. ¿Por qué?
Alejandro Cohen Arazi: La historia surge con mi hermano Juan. Él estaba investigando otro tema y encontró en el Archivo Nacional de la Memoria entrevistas a trabajadores de la CONADEP.
No era lo que buscaba, pero vio que había algo muy potente ahí: testimonios de personas que contaban el trabajo cotidiano. Entonces dijimos: hay una historia para contar.
Todos tenemos una idea del Nunca Más asociada a figuras como Sábato o Magdalena Ruiz Guiñazú, pero estas entrevistas muestran que había un grupo enorme de personas que fueron quienes realmente hicieron ese trabajo.
LCV: ¿Cómo se seleccionaban esos trabajadores? ¿Eran voluntarios, gente del Estado?
Alejandro Cohen Arazi: Había de todo. Al principio eran empleados del Ministerio del Interior, pero rápidamente se dieron cuenta de que no alcanzaba.
También se sumó gente de organismos de derechos humanos y muchos voluntarios. Había personas que leían en el diario que existía la CONADEP y se acercaban para dar una mano.
LCV: ¿Se necesitaba algún requisito en particular?
Alejandro Cohen Arazi: Básicamente, saber leer, escribir y tener empatía. No existía todavía la figura del trabajador de la memoria o de derechos humanos como hoy.
Había que sentarse frente a alguien que venía a contar una experiencia terrible, y para eso hacía falta una enorme sensibilidad.
LCV: Estamos hablando de un contexto muy cercano a la dictadura…
Alejandro Cohen Arazi: Sí, y con mucha incertidumbre. Nadie sabía cuánto iba a durar la democracia. Veníamos de décadas de golpes militares, entonces la pregunta era inevitable.
LCV: Y además del impacto emocional, había riesgos…
Alejandro Cohen Arazi: Sí, lo vivían con mucho temor. Recibían amenazas, había llamados intimidatorios, incluso amenazas de bomba en el edificio.
No eran ingenuos: sabían perfectamente en qué se estaban metiendo.
LCV: ¿Tuviste dificultades para financiar la película?
Alejandro Cohen Arazi: Sí, es un documental hecho con presupuesto cero. No pedimos apoyo institucional.
Trabajamos con material del Archivo Nacional de la Memoria y con nuestro propio esfuerzo. Hicimos una campaña con gente cercana para poder cubrir gastos básicos.
LCV: Tenés una trayectoria marcada por este tipo de enfoque…
Alejandro Cohen Arazi: Sí, todos mis trabajos tienen el foco en la clase trabajadora. Incluso en documentales anteriores, como uno sobre call centers, me interesaba mostrar esas realidades invisibilizadas.
LCV: En medio de tantas discusiones políticas sobre ese período, ¿qué lugar ocupa la CONADEP?
Alejandro Cohen Arazi: Más allá de las discusiones, fue un hito fundamental de la democracia argentina.
Se hizo en un contexto de muchísimas presiones, con un margen de maniobra muy limitado, pero se logró. Y lo que se logró es histórico.
LCV: ¿Dónde se puede ver la película?
Alejandro Cohen Arazi: Hay funciones en el Cine Gaumont, en la Sala Norita Cortiñas y también en la Sala Lúcida, en Saavedra, en los próximos días.
Archivo
Carta desde el País del Nomeacuerdo, por Hernán López Echagüe
Publicado en la revista Humor, diciembre de 1990
Che, me olvidaba de algo. Hubo una época en que las personas se pusieron a desaparecer, de pronto, de la noche a la mañana. Sin pausa. Cientos y cientos de personas de toda edad que se ponían a no estar nunca más. Y los ojos de los vecinos no percibían nada. Y las bocas de los vecinos parecían bocas sin fundamento, o quizá con fundamento no más que para abrirlas y tragar fideos italianos, galletas alemanas, quesos franceses. ¡Vinos de Portugal por dos mangos! Había mazapán en las venas. ¿Te acordás? ¿Te acordás del general Acdel Edgardo Vilas? Decía el tipo: “Los mayores éxitos los conseguimos entre las dos y las cinco de la mañana, la hora en que el subversivo duerme (…) Yo respaldo incluso los excesos de mis hombres si el resultado es importante para nuestro objetivo”. ¿Te acordás? ¿No? Pero quizá te acuerdes del general Ibérico Saint-Jean que, entre otras cosas, se hizo famoso por su frase: “Primero mataremos a todos los subversivos, luego mataremos a sus colaboradores, después a sus simpatizantes, enseguida a aquellos que permanecen indiferentes y, finalmente, mataremos a los tímidos”. O del general Jorge Rafael Videla: “En la Argentina morirán todos los que sean necesarios para acabar con la subversión”. Años más tarde, ya en democracia, al amparo del indulto que le había obsequiado Menem y en tanto se mojaba el garguero con whisky importado durante una cena de camaradería, Videla celebró la matanza, y, con aires de asesino ocurrente, soltó: “La sociedad argentina tendría que habernos pagado por los servicios prestados”.
Luego, a partir de diciembre de 1983, la historia incontrastable del exterminio selectivo que habían tramado los militares con toda meticulosidad cobró vida a partir de relatos de toda naturaleza: jurídico, periodístico, novelesco, televisivo, cinematográfico. Supongo que te acordarás de La historia oficial, también del Nunca más, y, desde luego, del histórico juicio a las Juntas. Fueron años de dolorosas e interminables reconstrucciones. Que a Esteban se lo llevaron de su lugar de trabajo una tarde, a los golpes; que a Cristina, que estaba embarazada, la sorprendieron en la calle, la ocultaron en alguna catacumba, la asistieron en el parto, le robaron el hijo y después la asesinaron; en la casa de Jon, que de la vida no esperaba más que recibirse de ingeniero, casarse y tener un par de hijos, el grupo de Tareas se instaló a lo largo de una semana… Y ya no están, nunca más volverán a estar.
A partir de diciembre de 1983 el dolor se transformó en cifras: más de cuatro mil desaparecidos en 1976; trescientos cuarenta y dos por mes; once cada día. Más de tres mil en 1977; doscientos treinta y ocho por día… Cifras y más cifras. Contados cuerpos. Personas que nunca jamás volvieron a aparecer. Y ahora los ojos han vuelto a cerrarse, los oídos a enlodarse, las bocas a callar.
En fin, no era mi propósito amargarte. Pero el País del Nomeacuerdo es hoy una realidad ineluctable.
Otro abrazo.
50 Años. La falacia de la memoria completa y las verdaderas razones de la masacre, por Laura Giussani C.
Erika Lederer:“La única memoria completa es que digan dónde están los cuerpos”

