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Ambiente

Jorge Campanini y la experiencia de Bolivia con el litio

Charlamos con Jorge Campanini, investigador del CEDIB, acerca de los distintos idas y vueltas que tuvo Bolivia a lo largo de los años en cuanto a la gestión del litio. Multinacionales, empresas estatales y muchos arranques en falso.

Mira Laura, te voy a contar un poquito lo que ha pasado con Bolivia. El tema de la riqueza y el potencial del salar data ya de muchos años. Se han hecho los primeros estudios en la década del 50. La corporación minera de Bolivia, mediante algunas de sus unidades, y otras instituciones de afuera han intentado, de alguna forma, realizar los primeros sondeos, evaluaciones del potencial del salar. Que, en ese momento por su magnitud y características, representaba una fuente de recursos bastante grande, aunque no se sabía a ciencia cierta, y en ese momento el tema de los evaporíticos no era un centro de atención por parte de los Estados. A finales de los 70 llega una misión francesa y evalúa parte del potencial del salar, y detecta que hay como 9 millones de toneladas de litio, aparte de otros compuestos complementarios, y que con esa cantidad de potencial de recursos, ni siquiera de reservas, se constituía en una de las fuentes más grandes de litio en el mundo. Posteriormente, el Estado lo que hace, ya en la década de los 90, otorgar un grado de importancia nacional, estratégica. El salar y los evaporíticos tienen que ser priorizados por el Estado, y tiene que explotarse y aprovecharse. En ese momento surge el acuerdo con la LitCo, una empresa americana. Se construyó una institucionalidad en Bolivia, que era el CIRESU. Un conjunto de especialistas que tenían un presupuesto y que tenían una logística para empezar con el proceso de aprovechamiento de las salmueras y del litio en este caso. Lo que hacen es hacer una convocatoria internacional. En esta convocatoria gana la LitCo. La LitCo se llamó después FMC, ahora se llama Livent. Ha cambiado de denominación. Presente en nuestros países, es una trasnacional de las más grandes en términos de minería de evaporíticos. Se ha diversificado en varias otros eslabones de la cadena de producción y explotación de los salares y su transformación. Cuando llega la Litco y se establece un proyecto de explotación del salar, el Gobierno decide aumentar los impuestos y además hubo una movilización social muy fuerte de rechazo a esta transnacional en Potosí, que al final decide romper con la Litco. Queda pendiente nuevamente el tema de la explotación de las salmueras.

¿En ese momento de qué gobierno hablamos en Bolivia?

Fue creo que Paz Zamora el que hizo la licitación. Creo que uno antes. Ahora no me acuerdo. Hay una continuidad de normativas que construyen el CIRESU, aprueban los estudios, todo eso. Y trascienden un poco los gobiernos. Pero fue en el de Jaime Paz en el que se rompió el tema de la Litco. No soportaron la presión que se ejerció en Potosí. Primero porque era una trasnacional, y en ese momento los entendidos habían detectado que obviamente iba a ser un trato muy desfavorable para el país. Ya en ese momento se conocía que esta compañía estaba forzando de alguna forma, y obviamente se hubiera beneficiado increíblemente de la debilidad institucional y etcétera. Y aumentarles un porcentaje de los impuestos fue la cereza de la torta, lo que estalló en realidad en esta relación. 

Pasan los años y entra Morales. Y Morales vuelve a ratificar mediante normativa que es una cuestión estratégica importante explotar los recursos evaporíticos. Entonces instruye a nuestra empresa nacional para que empiecen los estudios, que se construya una logística, una administración específica para esto. Y la empresa nacional de minas, la Corporación Minera de Bolivia, crea una gerencia específica, la Gerencia Nacional de Recursos Evaporíticos, que es la primera en iniciar tal vez los primeros estudios, cateos complementarios, algunas evaluaciones. Se establece lo que se denominó la Estrategia Nacional del Litio. Que comprendía la industrialización del salar de Uyuni a partir de la explotación de las salmueras, su concentración y la posterior construcción de baterías. Entonces lo que ellos han hecho, en primera instancia, es iniciar las pruebas técnicas, químicas, metalúrgicas, para extraer el litio y cerrar de alguna forma la cadena de producción a nivel piloto. Entonces, a nivel piloto de laboratorio empezamos a sacar litio. Empezamos a hacer materiales catódicos. Y se empezaron a construir las primeras baterías. Pequeñas y a nivel piloto. A muy baja escala con la idea de que esto se proyecte a una escala industrial. ¿Qué es lo que observamos aquí?, que es una de las cuestiones críticas. Ese proyecto lleva más de diez años, lleva cerca de mil millones de dólares invertidos. En medio del camino se dieron cuenta que habían cometido un grave error técnico para la extracción de las salmueras y han tenido que cambiar toda la línea técnica de extracción y procesamiento de las salmueras hacia otro método. Han tenido que migrar y varios años después, el 2019, recién realizaron una prospección en profundidad y certificada de los recursos del salar de Uyuni, que ya no eran 9 millones de toneladas, sino que ascendieron a 21 millones de toneladas. Pero para el 2019 ya se había construido y empezado con una de las primeras fases de explotación industrial. Ya se había construido la Planta Industrial de Cloruro de Potasio y actualmente está en construcción recién la Planta Industrial de Carbonato de Litio. Es decir, la fase de concentración de la salmuera está tardando más de diez años, con mil millones de dólares invertidos, con cambios en la orientación técnica en medio de todo este proceso, y además dos cosas que son importantes de valorar ahora. Una es la ruptura del acuerdo que se tenía con la empresa alemana ACI Systems S.A. Una empresa alemana muy pequeña, nobel, sin el respaldo económico de experiencia que tuviera una empresa clásica, típica de explotación de salares como Samsung u otra. Se firma este acuerdo para que ACI procese los residuos del proceso de obtención de carbonato de litio. Para que ellos lo transformen en Hidróxido de Litio, que es una de las materias primas importantes para la elaboración de materiales catódicos, y con un procesamiento adicional puede utilizarse también en las baterías. 

¿De dónde salen esos mil millones de dólares?

En diez años, mil millones ha sido la inversión más alta en la historia de la minería boliviana que el Estado ha proporcionado. Es plata del Estado. 

Ahora viene la parte horrible, y que te la voy a contar porque es lo más grave que ha pasado con el tema del salar. Hace una semana, menos, la empresa Yacimientos de Litio Bolivianos cambió totalmente la estrategia de extracción e industrialización de recursos evaporíticos. Tira al agua mil millones de dólares y 10 años de trabajo que se habían invertido en esta aventura que ha quedado obsoleta técnicamente y que, en términos de ingresar a un mercado estamos en desventaja. Aún contando con el salar más grande du mundo, y con las reservas más amplias. Lo que hace Yacimientos, con un nuevo gerente y una nueva visión, es que “bueno, vamos a hacer desde el principio todo otra vez. Vamos a cambiar totalmente de técnica. Ya no vamos a hacer piscinas de evaporación. Ya no vamos a hacer concentraciones de cloruros, sino utilizar una tecnología diferente que se está aplicando, o se va a aplicar, justamente en Argentina”. No me acuerdo si es Orcobre la que la hace en Cauchari, que se llama Extracción Directa de Litio. Es una tecnología nueva que aprovecha el litio de forma selectiva a partir de procesos no de evaporación, sino utilizan osmosis inversa, membranas y demás. Entonces, el Estado boliviano dice “a partir de ahora, nueva tecnología, nuevas personas. Licitación, tres salares: Uyuni, Coipasa y Pastos Grandes”. Todas las empresas que quieran probar nuestra salmuera y aplicar esta metodología pueden hacerlo. Hasta el 30 de mayo se reciben las solicitudes y quienes logren alcanzar niveles máximos de eficiencia técnica en este pilotaje van a poder acceder posteriormente a un contrato para la explotación de los recursos evaporíticos. 

Es decir, vuelven las trasnacionales.

Vuelve atrás, vuelven las trasnacionales. Diez años perdidos. Mil millones de dólares al agua.

¿Y la técnica es mejor en serio? Porque ese es uno de los problemas.

En la parte ambiental, la técnica actual, la convencional, es altamente riesgosa. Porque necesita mucha agua y es agua que lastimosamente, dentro de nuestro medio, la información es muy limitada, y puede representar riesgo de utilización de aguas fósiles, por ejemplo. Los cálculos que nosotros hemos hecho con los estudios de evaluación de impacto ambiental son que, si las dos plantas, tanto carbonato de litio como cloruro de potasio, entraran en operación al máximo de su nivel programado, podrían utilizar el agua incluso un poco más que una mina a cielo abierto anualmente. Está en los datos de ellos. En sus manifiestos ambientales. Entonces, obviamente, para una zona con bastante estrés hídrico, con la presencia ya de minería intensa o megaminería es sumarle esto, y va a ser obviamente una generación de presiones, de conflictividad socio ambiental y demás. Los proyectos, o el programa, en ese momento con esta tecnología convencional, apuntaban a que, si se daba, incrementar de 2 a 18 plantas en tres salares en convenio con los alemanes y los chinos. Una empresa china que firmó otro acuerdo que iba a convertirse en un acuerdo formal pero se había proyectado con ellos 18 plantas en el sistema salar de Bolivia. Y eso ya realmente era un riesgo muy elevado. Si ahora nomás dos plantas industriales a medio construir, una terminando con volúmenes relativamente pequeños en relación a los vecinos, es ya un riesgo, imagínate en ese momento. 

Ahora, esta tecnología creo que todavía es más o menos experimental. Creo que solo hay dos o tres experiencias en el mundo que la están implementando en forma industrial. Por eso te mencionaba: una es Orocobre, en Cauchari.  Una más que no me acuerdo y una en China, algo así. Evidentemente no usa evaporación, reduce el impacto ambiental y demás. Pero lo que cambia es la condición y la relación del Estado con las compañías, con los mercados.

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Ambiente

Ganaron! Cierran minera de litio en Córdoba. La Justicia le dio la razón a los vecinos

Después de más de veinte años de lucha, los vecinos de Traslasierra lograron que la justicia reconociera sus argumentos sobre el daño ambiental que provocaba la mina de litio de Los Tapiales y la cerrara definitivamente.

En una decisión que resonó en todo el valle la justicia de Córdoba ordenó la clausura definitiva y el retiro de la empresa Integración Minera SRL, que venía desarrollando actividades extractivas en zonas serranas cercanas a Las Tapias. La explotación se encuentra muy cerca de una zona urbana, contigua a un arroyo y a cientos de metros del embalse Boca del Río, de cuya agua beben decenas de miles de habitantes de Villa Dolores y otras localidades cercanas.

En tiempos en que Mendoza continúa peleando por el agua, mientras Chubut se quema por razones ambientales, vale la pena destacar esta victoria de las organizaciones cordobesas y de otras provincias que ya en el año 2007 se movilizaron para exigir una legislación que resguardara la salud de los habitantes de esa región de Córdoba, junto a los vecinos del Valle de Punilla en San Luis, y al apoyo de la UAC (Unión de Asambleas Ciudadanas) que lleva décadas realizando Asambleas en distintas provincias para alertar y luchar contra la contaminación. Sin repercusión en los medios, lo vecinos de Traslasierra estaban haciendo historia.

En el año 2019 las asambleas de Las Tapias, Villa de Las Rosas, Villa Dolores, Las Chacras Norte y Mina Clavero, junto al intendente de Villa de Las Rosas, concejales e integrantes del Foro Ambiental Traslasierra que colaboran con la parte técnica, anunciaron que habían reunido 11.757 firmas de vecinos de todo el valle (y algunos turistas) y más de 35 mil adhesiones de personas de todo el país vía internet, para pedir el cierre definitivo de la que, por entonces, era la minera australiana Dark Horse que intentaba extraer litio de una mina en Las Tapias.

Los dueños de las mineras pueden cambiar pero quienes habitan esas tierras no. Suele fomentarse una contradicción entre trabajo, ganancias macroeconómicas y comunidades que ven cómo se destruye su entorno. Bajo el espejismo de más empleo, se destruye una red social, cultural y económica. Así le decía, sin ponerse colorado, Martín Pérez Solvay, el CEO de la minera que más tiempo lleva extrayendo litio en la Argentina, la australiana Allkem, al Diario.com.ar en el 2023: la oportunidad de negocio del oro blanco sólo durará 20 años. En las próximas dos décadas se supone que el mundo se lanzará a buscar litio para producir baterías y reemplazar los contaminantes autos a nafta y gasoil por los eléctricos.

Un negocio de veinte años por el cual están dispuestos a destruir comunidades, emprendimientos agrarios, turísticos, artesanales, culturales. Veinte años para ellos, el fin para los habitantes de la región.

El 25 de noviembre de 2025, La Voz del Interior publicaba: “Una mañana de octubre pasado, vecinos del sector conocido como El Valle, entre Las Tapias y Villa de las Rosas, observaron que lo que definieron como “una harina de piedra” había caído sobre la vegetación y las viviendas .Miembros del Foro Ambiental de Traslasierra afirmaron que analizaron la sustancia y se trataba de “un polvillo que contiene cristales de sílice muy finos, que pueden ingresar a los pulmones y producir un daño irreparable conocido como “silicosis” o mal de minas; si se vuelve frecuente, es peligroso”, puede leerse de un documento emitido por el organismo.”

Ante la denuncia de violación de la legislación vigente y el riesgo ambiental, las actividades fueran suspendidas de manera provisoria. No fue suficiente para los miembros del Foro Ambiental regional que continuó reclamando un cierre definitivo y advirtiendo que se planifican otros emprendimientos extractivos en distintos puntos de las sierras de Córdoba.

En la llamada “Mina de las Tapias”, un territorio en donde en realidad hay varias minas, se venían realizando prospecciones destinadas a la extracción de litio por parte de una empresa de capitales chinos, que en principio contaba con la autorización de la Provincia. No obstante, la fiscal de Villa Dolores, Lucrecia Zambrana, ordenó en noviembre la clausura preventiva de las actividades. Los vecinos denunciaron que la empresa continuaba operando ilegalmente.

El 10 de enero de este año, 2026, desde el Cabildo Abierto Traslasierra (CAT) exigieron la clausura definitiva de la empresa Integración Minera SRL, ubicada sin licencia social en la zona gris del Valle Traslasierra, entre los límites de las localidades Las Tapias y Villa de las Rosas, en Córdoba. Las máquinas seguían funcionando, ahora sin control ambiental alguno.


La intervención judicial llegó después de que comunidades locales, asambleas y organizaciones ciudadanas presentaran denuncias y exigieran la intervención de las autoridades ambientales. La Fiscalía de Villa Dolores y la Secretaría de Ambiente verificaron irregularidades que justificaron la clausura preventiva inicial, que terminó transformándose en orden definitiva de retiro.

El alerta en la comunidad continúa vigente. Después de tantas trampas y con tanto poder, imposible bajar los brazos. Por el momento, una victoria significativa para las asambleas ciudadanas. La destrucción de nuestros territorios exceden una provincia o una localidad. Las empresas pueden cambiar de nombre y de nacionalidad, ser de Canadá o Chinas, pero a su alrededor viven personas con la identidad bien puesta.

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Ambiente

Acuerdo Mercosur-UE: la hipocresía ambiental europea, por Laura Giussani Constenla

El recién firmado acuerdo entre los países del Mercosur y la Unión Europea echa luz sobre la desigualdad en políticas ambientales. Mientras en Europa los productores rurales ocupan las calles con sus tractores en protesta contra el ingreso de productos agroalimentarios sin impuestos desde Latinoamérica en Argentina se festeja por un mercado que se amplía para la explotación de materia prima. Razones no les faltan a los franceses, españoles, belgas, alemanes y demás trabajadores de la tierra de occidente para estar preocupados. El descontrol de uso de agroquímicos, más allá de la incorporación de nuevas disposiciones, los pone en una situación desventajosa ¿Por qué la Unión Europea lo firmó? Porque, a cambio, ellos exportaran, sin tener que pagar altas tasas, toda la infraestructura agroindustrial, tractores, automóviles, etc. ¿Por qué lo firmó el Mercosur? Porque apoya un modelo extractivista de intercambio de materias primas por productos manufacturados.

En esta columna, reflexionamos sobre el tema ambiental. Mientras en Europa son extremadamente cuidadosos en separar la basura en distintos tachos para su reciclaje, nada hacen para disminuir el consumo de cosas innecesaria que repletan los prolijos tachos de plásticos y metales.

Es verdad que Italia pone límites más adecuados al uso de pesticidas pero no prohibe que sus ciudadanos lo hagan en otros países. No sólo exportan maquinaria, también exportan ‘inversores’ que serán los que más ganen con la producción agrícola violando alegremente las leyes de sus países de origen que le compraran toneladas de madera y granos si pagar impuestos. Un negocio redondo para todos, menos para los trabajadores de ambos lados del océano.

Un ejemplo es el italiano Benetton, quien debe ir a Argentina para hacer lo que en su país está prohibido. La deforestación de la flora autóctona en Chubut para reemplazarla por pinos agroindustriales es una de las mayores tragedias de la Patagonia que en este momento está ardiendo. Lo mismo ocurre con la minería o las llamadas ‘tierras ricas’. La devastación está permitida en Europa pero fuera de sus fronteras.

En torno a estos temas gira el Planeta Giussani de este 19 de enero de 2026.

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Ambiente

Crónica de una quiebra: el default de los ríos patagónicos, por Guillermo Gettig Jacob*

El mundo ha entrado oficialmente en la era de la quiebra hídrica. No lo dice solo el polvo que vuela hoy sobre la meseta; lo advirtió la ONU este 21 de enero de 2026. La humanidad ha roto el ciclo del agua, y en la Patagonia, esa bancarrota se traduce en ríos que ya no llegan a su destino y lagos que se borran del mapa.

El Senguer: Una arteria rota

El sistema del Río Senguer es una cadena de vida que se ha cortado. Como un organismo que sacrifica sus extremidades para intentar salvar el corazón, el sistema ha dejado morir al Lago Colhué Huapi. Mis propias fotos del lago hoy muestran un desierto donde debería haber olas.

El Senguer, que interconecta los lagos de cordillera con el Musters, ya no tiene “capital” suficiente para repartir. El Musters, rehén del consumo humano e industrial, retiene lo último que queda, dejando al Colhué en una insolvencia total. Es el primer gran colapso de la quiebra hídrica en el sur: un sistema interconectado que ya no conecta nada.

Chubut y Negro: El retroceso de los gigantes

Más al norte, la situación no es más alentadora. El Río Chubut está operando con el 50% de sus ahorros históricos. El ingreso al Dique Ameghino es hoy una sombra de lo que fue en el siglo XX. La “quiebra” aquí se siente en la falta de presión en las canillas de las ciudades del valle y en la incertidumbre de los productores que ven cómo el río se retrae, dejando al descubierto riberas de lodo seco.

Por su parte, el Río Negro, el más caudaloso de la región, ha perdido el 43% de su fuerza vital. Lo que la ONU describe como la “ruptura del ciclo hídrico” se ve aquí de forma clara: las nieves que antes financiaban el caudal de verano ya no caen, y el río, ese gigante que parecía inagotable, entra en zona de números rojos.

De la crisis a la insolvencia

La diferencia entre “crisis” y “quiebra” es que la crisis es temporal, pero la quiebra es estructural. La nota de Euronews es clara: las grandes potencias han ignorado las alertas y ahora el sistema natural ha quebrado.

En la Patagonia, esa quiebra significa que:

* El agua ya no es un recurso renovable bajo las condiciones actuales.

* La interconexión de las cuencas (como la del Senguer) es su mayor vulnerabilidad: si falla la naciente, colapsa toda la línea hasta el último lago

.* La política tradicional es cómplice al seguir gestionando los ríos como si el “depósito” se fuera a llenar mágicamente el próximo año.

El territorio habla

Las imágenes del Colhué seco no son solo fotos de un paisaje triste; son el acta de defunción de una forma de entender nuestro territorio. El agua ya no alcanza para el extractivismo, el consumo desmedido y la naturaleza al mismo tiempo. Alguien está perdiendo, y por ahora, es el territorio.

La quiebra hídrica global ha llegado a la Patagonia. La pregunta no es cuándo volverá el agua, sino cómo vamos a sobrevivir en un territorio que se está quedando sin crédito ambiental.

*Guillermo Gettig Jacob, docente de Chubut, referente ambientalista, miembro de Asamblea Autoconvocados por el agua.

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