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“Boric ganó el ballotage con votos prestados, y eso lo obliga a reformular su plan”
Pablo Touzón, analista político y editor de Panamá Revista, pasó por el aire de La Columna Vertebral para analizar qué sucederá en Chile con la victoria de Gabriel Boric, las diferencias que existen con la política argentina de la grieta y cómo se ve afectado el panorama político regional.
LCV: ¿Cuál es el análisis que vos tenés al respecto de los electorados?
-La presidencia de Boric es el proceso de rebelión de los estudiantes, lo que sabemos que pasó en relación a la voluntad de la reforma de la constitución y demás que fue un poco o bastante sorpresivo para un montón de personas porque Chile tendió siempre a ser el poder más conservador de Sudamérica. Poniendo por ejemplo los años 2000, cuando era el auge del giro a la izquierda de las presidencias de América Latina que estaba Lula, que estaba Chávez, que estaba Correa, que estaba Evo y que estaba Kirchner, en el caso de ellos estaba Bachelet, no es que no existió eso, pero existió de una manera más moderada o más centrista. También porque esa élite democrática se construyó en la concertación y se había construido con muchos compromisos con el pasado, que es lo que ahora un poco se pone también en cuestión. Pero la diferencia con otras élites de América Latina es que esa élite política después del plebiscito del ’89 se agotó, pero sí puede cantar victoria en algunas cosas. En general el proceso chileno de rebelión tiende menos a decir que todo no sirvió, como a decir que ya no sirve más, lo cual no es un dato menor en un continente que está muchas veces mucho más chocado que eso. Casi te diría que no es que se impugna todo, ni siquiera las facciones más radicalizadas, tal vez un poco más Kast paradójicamente o no paradójicamente, pero lo que se dice es que ya no sirve más. Terminó la transición, hay que cambiar e ir hacia otro lado. Ese otro lado no está tan claro cual es todavía. En ese sentido es como un proceso que se está armando en la presidencia. Uno tiene como la tentación más fácil de agarrar y hacer como si fuese “bueno, giro a la derecha, giro a la izquierda de América Latina”, como todo un conjunto enorme, pero yo creo que en este caso es un poco más complejo.
¿Qué hace el ballotage acá y en cualquier lado? Arma mayorías artificiales para ganar una elección. Está bien, los sistemas electorales no son neutros, lo que quieren hacer es construir gobernabilidad. Entonces el ballotage es una herramienta donde se eliminan el resto de competidores y te quedas vos solo con el otro y lo que tenés en la segunda vuelta no es lo mismo que tenías, los que te votaron originalmente. Eso le pasó a Macri también acá y pasa en todos lados donde se hace un ballotage. ¿Por qué ganó Boric? ¿Ganó por su programa solamente o ganó porque era más centrista que la opción ultraderecha? Ganó en parte por rechazo a Kast y a una especie de hipotético retorno a una cosa más Pinochetista por un lado, y por otro lado porque el perfil de Boric aún siendo de izquierda le permitía juntar los viejos votos de los concertadores. El programa de Boric ideal de su sector vos lo ves en la primera vuelta. En la segunda vuelta ya son votos prestados. Entonces acá es lo mismo que decíamos en relación a Macri. ¿Cuánto sacó Macri en el 2015? ¿Sacó en la primera vuelta o sacó lo que sacó después? Lo mismo funciona acá. El frente que tiene Boric hoy entre manos no es solamente el frente que él armó con su sector, sino que es un frente que armó con los chilenos que lo votaron ahora en segunda vuelta. Eso lo obliga necesariamente a redimensionar lo que estaba haciendo si quiere que le vaya bien.
LCV: Los chilenos que lo votan en la segunda vuelta también van a estar observando con bastante atención porque no necesariamente comulgaban con todo, por algo no lo votaron en la primera vuelta.
–Es un error pensar que los del ballotage te están validando todos a vos. Lo que están haciendo seguramente es votar contra el otro también. Además hay otra cuestión, fijémonos cómo funciona el ballotage. El ballotage es sobre la figura presidencial, no sobre la cámara. Por eso lo que dice Ominami de que no tiene mayoría de las cámaras es porque las cámaras se arman con la primera vuelta, la original. Tiene que armar casi una nueva colisión Boric, una nueva coalición que tal vez no sea la misma que propusiera en las elecciones.
LCV: ¿Le puede llegar a pasar como acá en Argentina que los núcleos duros le reprochen a él las modificaciones que tenga que hacer para ya no ser el presidente o el dirigente de un sector sino ser el dirigente de un país?
-Esto es un proceso que recién acaba de llegar. Al revés del kirchnerismo que tiene la resiliencia, para bien o para mal, de haber sido los protagonistas del poder los últimos 20 años con lo que eso implica y la figura de Cristina que no hay una especie de equivalente en Chile en relación a Boric. Eso allá no existe y además es un proceso medio nuevo. Por otro lado, todas las izquierdas tienen naturalmente una especie de tendencia hacia cierto sectarismo que sucede. No solamente la izquierda, sino en los lugares muy ideológicos, le va a suceder a los libertarios. Esa tendencia al encierro existe, y el colectivo estudiantil, que es el que le da origen a Boric, es un colectivo que es por definición muy difuso y siempre lo va a correr un poco por izquierda. Es probable que eso suceda. Pero pensemos que también la política chilena es más conservadora, entonces tal vez sean más conservadores también los que lo apoyan en un punto, a sabiendas de que tienen que abrirse paso en un Estado construido por unas élites que son mucho más firmes que las formas que tenemos nosotros de llegar al poder en Argentina, donde en general suele pasar que se disolvió todo lo anterior.
Ojo, él mismo puede quedar atrapado en su espíritu originario. Si uno ve cómo fue su campaña entre la primera vuelta y la segunda, él fue a buscar también esos votos del centro, no es que solamente lo votaron. Esta idea de que uno cambia la coalición cuando llega al gobierno o la amplía para mí es clave, y es una cosa que la política esta de la grieta no entiende. Si mañana gana en un ballotage un candidato de Juntos por el Cambio, supongamos, y gana en primera vuelta con 31 puntos y en la segunda 50, lo que tiene que hacer es hacer que esos veinte puntos de diferencia se transformen en fuerza política.
LCV: ¿No es lo que le pasa a Alberto?
-No. Alberto hizo todo esto y su gobierno deliberada y estrictamente venía a soltar las alamedas de los límites que se había autoimpuesto el kirchnerismo ideológicamente. Salir a conquistar el voto de Córdoba, Santa Fe, del sector rural, los sectores medios, del centro, esa era la candidatura de Alberto Fernández del Frente de Todos. Funcionó en lo electoral. Lo que no hizo fue traducir eso en lo político después. No se generó. La famosa no existencia de albertismo es menos un problema de que si hay un acto en la Federación de Box y está Alberto con un stencil en la cara. Lo que no se construyó fue esa diferencia que él venía a aportar en la Cámara, en los gobernadores, en el poder más duro, como quien va al casino y pasa a cambiar la fichas por plata. ¿Cuándo pasó eso? Y como no pasó es todo el problema que tiene el gobierno de Alberto, atrapado entre lo que existe de antes y lo que no existe.
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Erika Lederer:“La única memoria completa es que digan dónde están los cuerpos”
En la antesala de un nuevo 24 de marzo, Erika Lederer —poeta, abogada y cofundadora de Historias Desobedientes— reflexiona sobre el sentido de la memoria en la Argentina actual. Hija de un represor que actuó en Campo de Mayo, su testimonio interpela desde un lugar singular: el de quienes decidieron romper el pacto de silencio familiar para transformar el dolor en acción. En esta entrevista con LCV, cuestiona el uso del concepto de “memoria completa”, reivindica la apertura de archivos y la búsqueda de identidad, y llama a sostener una memoria activa, colectiva y comprometida con la justicia.
Erika Lederer: Exacto, necesitamos masividad en las calles. En relación a la pregunta: yo soy cofundadora de Historias Desobedientes. Surgimos alrededor de 2017, cuando se intentó aplicar el 2×1 y la Corte Suprema lo avaló. En ese momento, en las calles se dijo de manera masiva que no. Eso es lo que esperamos también ahora.
¿Qué entiendo por “memoria completa”? Es muy sencillo: la única memoria completa es que se abran los archivos. La única memoria completa es que los genocidas que siguen vivos y que no fueron alcanzados por la llamada “impunidad biológica” digan dónde están los cuerpos, digan dónde están los chicos —hoy adultos— cuya identidad todavía no fue recuperada. Esa es la única memoria completa.
LCV: Estoy totalmente de acuerdo, incluso con el recorte histórico que hacés, que no empieza en el ’76. Recién hablábamos del decreto 20.840 de 1974, que ya sentaba bases legales e ideológicas para lo que vino después.
Nos queda poco tiempo, así que quiero que me cuentes: ¿quién sos?, ¿quién era tu papá? ¿Y por qué sos desobediente?
Erika Lederer: Yo soy Erika Lederer, poeta —y después, en segundo lugar, abogada—. Mi padre era Ricardo Lederer, que fue el segundo jefe de la maternidad clandestina de Campo de Mayo. Era quien asistía los partos de mujeres cuyos hijos todavía buscamos. Luego esas mujeres eran parte de los mal llamados “traslados”, es decir, los vuelos de la muerte.
LCV: ¿En qué momento tomás conciencia de lo que hacía tu padre?
Erika Lederer: Una cosa es saber que era militar, médico militar, verlo con uniforme, saber que fue carapintada. Todo eso ya te da una primera conciencia. Pero llegar a caracterizar a tu propio padre como genocida es un proceso paulatino. Va acompañado de una toma de conciencia sobre lo que pasa alrededor, no solo sobre quién era él, sino sobre la realidad en la que vivís.
LCV: ¿Todavía duele?
Erika Lederer: Sí, y va a doler siempre. Pero en 2017 escribí un artículo que se llamaba “Del dolor a la acción”. Duele, pero no me deja inmovilizada. No me deja atrapada en un trauma. Quiero salir del dolor, ser un sujeto activo en la construcción de la memoria colectiva y levantar las banderas de los compañeros desaparecidos. Ellos peleaban por un mundo más justo, y yo quiero insertarme en esa lucha por un mundo mejor.
LCV: ¿Cómo se procesa esto dentro de la familia?
Erika Lederer: Cuando uno rompe con esa lógica —que yo llamo lógica mafiosa de clanes—, porque hubo crímenes y un pacto de silencio, no es fácil. Hablar implica romper ese pacto que impera en estas familias. Pero no quiero quedarme en eso; para eso escribo poesía también. Mi intención es poder ser una voz que amplifique la potencia que tenemos como sociedad para hacer otra cosa, para seguir luchando por esas banderas.
LCV: Te agradezco muchísimo que hayas venido, aunque sea por unos minutos. Si te parece, la semana que viene seguimos con más tiempo. Es muy importante el relato en primera persona: genera empatía, le pone identidad a la historia.
Erika Lederer: Sí, totalmente. Mi intención es que mi voz transmita un mensaje: que nos atrevamos a pensar distinto, a confrontar el estado de cosas. Hay un giro global hacia la derecha que tenemos que interpelar, incluso de manera internacionalista. Invito a que nos animemos a pensar de otro modo y a cambiar el mundo.
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Alejandro Cohen Arazi: “La historia de la CONADEP también la hicieron trabajadores anónimos”
El director y documentalista Alejandro Cohen Arazi pasó por La Columna Vertebral-Historias de Trabajadores para presentar Conadepianos, una película que recupera los testimonios de quienes trabajaron en la CONADEP durante los primeros años de la democracia. Con una mirada centrada en la clase trabajadora, el film busca correrse del relato tradicional y poner el foco en quienes escucharon, registraron y sostuvieron el proceso en el día a día.
LCV: ¿Qué es la CONADEP? Le cuento a la gente, porque tenemos oyentes jóvenes y de todas partes del mundo.
Alejandro Cohen Arazi: La CONADEP es una comisión que se crea en 1983 para reunir testimonios que permitieran construir una causa contra la Junta Militar. Ya desde su origen implicaba una enorme valentía política: llevar adelante los juicios.
Se eligió a un grupo de notables —personas reconocidas que habían tenido un rol durante la dictadura— para encabezar ese trabajo. Pero detrás de ellos había una enorme cantidad de trabajadores y voluntarios, muchos muy jóvenes, que recibían denuncias todos los días y escuchaban cosas muy duras.
LCV: Sobre esa base hacés un documental. ¿Por qué?
Alejandro Cohen Arazi: La historia surge con mi hermano Juan. Él estaba investigando otro tema y encontró en el Archivo Nacional de la Memoria entrevistas a trabajadores de la CONADEP.
No era lo que buscaba, pero vio que había algo muy potente ahí: testimonios de personas que contaban el trabajo cotidiano. Entonces dijimos: hay una historia para contar.
Todos tenemos una idea del Nunca Más asociada a figuras como Sábato o Magdalena Ruiz Guiñazú, pero estas entrevistas muestran que había un grupo enorme de personas que fueron quienes realmente hicieron ese trabajo.
LCV: ¿Cómo se seleccionaban esos trabajadores? ¿Eran voluntarios, gente del Estado?
Alejandro Cohen Arazi: Había de todo. Al principio eran empleados del Ministerio del Interior, pero rápidamente se dieron cuenta de que no alcanzaba.
También se sumó gente de organismos de derechos humanos y muchos voluntarios. Había personas que leían en el diario que existía la CONADEP y se acercaban para dar una mano.
LCV: ¿Se necesitaba algún requisito en particular?
Alejandro Cohen Arazi: Básicamente, saber leer, escribir y tener empatía. No existía todavía la figura del trabajador de la memoria o de derechos humanos como hoy.
Había que sentarse frente a alguien que venía a contar una experiencia terrible, y para eso hacía falta una enorme sensibilidad.
LCV: Estamos hablando de un contexto muy cercano a la dictadura…
Alejandro Cohen Arazi: Sí, y con mucha incertidumbre. Nadie sabía cuánto iba a durar la democracia. Veníamos de décadas de golpes militares, entonces la pregunta era inevitable.
LCV: Y además del impacto emocional, había riesgos…
Alejandro Cohen Arazi: Sí, lo vivían con mucho temor. Recibían amenazas, había llamados intimidatorios, incluso amenazas de bomba en el edificio.
No eran ingenuos: sabían perfectamente en qué se estaban metiendo.
LCV: ¿Tuviste dificultades para financiar la película?
Alejandro Cohen Arazi: Sí, es un documental hecho con presupuesto cero. No pedimos apoyo institucional.
Trabajamos con material del Archivo Nacional de la Memoria y con nuestro propio esfuerzo. Hicimos una campaña con gente cercana para poder cubrir gastos básicos.
LCV: Tenés una trayectoria marcada por este tipo de enfoque…
Alejandro Cohen Arazi: Sí, todos mis trabajos tienen el foco en la clase trabajadora. Incluso en documentales anteriores, como uno sobre call centers, me interesaba mostrar esas realidades invisibilizadas.
LCV: En medio de tantas discusiones políticas sobre ese período, ¿qué lugar ocupa la CONADEP?
Alejandro Cohen Arazi: Más allá de las discusiones, fue un hito fundamental de la democracia argentina.
Se hizo en un contexto de muchísimas presiones, con un margen de maniobra muy limitado, pero se logró. Y lo que se logró es histórico.
LCV: ¿Dónde se puede ver la película?
Alejandro Cohen Arazi: Hay funciones en el Cine Gaumont, en la Sala Norita Cortiñas y también en la Sala Lúcida, en Saavedra, en los próximos días.
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Carta desde el País del Nomeacuerdo, por Hernán López Echagüe
Publicado en la revista Humor, diciembre de 1990
Che, me olvidaba de algo. Hubo una época en que las personas se pusieron a desaparecer, de pronto, de la noche a la mañana. Sin pausa. Cientos y cientos de personas de toda edad que se ponían a no estar nunca más. Y los ojos de los vecinos no percibían nada. Y las bocas de los vecinos parecían bocas sin fundamento, o quizá con fundamento no más que para abrirlas y tragar fideos italianos, galletas alemanas, quesos franceses. ¡Vinos de Portugal por dos mangos! Había mazapán en las venas. ¿Te acordás? ¿Te acordás del general Acdel Edgardo Vilas? Decía el tipo: “Los mayores éxitos los conseguimos entre las dos y las cinco de la mañana, la hora en que el subversivo duerme (…) Yo respaldo incluso los excesos de mis hombres si el resultado es importante para nuestro objetivo”. ¿Te acordás? ¿No? Pero quizá te acuerdes del general Ibérico Saint-Jean que, entre otras cosas, se hizo famoso por su frase: “Primero mataremos a todos los subversivos, luego mataremos a sus colaboradores, después a sus simpatizantes, enseguida a aquellos que permanecen indiferentes y, finalmente, mataremos a los tímidos”. O del general Jorge Rafael Videla: “En la Argentina morirán todos los que sean necesarios para acabar con la subversión”. Años más tarde, ya en democracia, al amparo del indulto que le había obsequiado Menem y en tanto se mojaba el garguero con whisky importado durante una cena de camaradería, Videla celebró la matanza, y, con aires de asesino ocurrente, soltó: “La sociedad argentina tendría que habernos pagado por los servicios prestados”.
Luego, a partir de diciembre de 1983, la historia incontrastable del exterminio selectivo que habían tramado los militares con toda meticulosidad cobró vida a partir de relatos de toda naturaleza: jurídico, periodístico, novelesco, televisivo, cinematográfico. Supongo que te acordarás de La historia oficial, también del Nunca más, y, desde luego, del histórico juicio a las Juntas. Fueron años de dolorosas e interminables reconstrucciones. Que a Esteban se lo llevaron de su lugar de trabajo una tarde, a los golpes; que a Cristina, que estaba embarazada, la sorprendieron en la calle, la ocultaron en alguna catacumba, la asistieron en el parto, le robaron el hijo y después la asesinaron; en la casa de Jon, que de la vida no esperaba más que recibirse de ingeniero, casarse y tener un par de hijos, el grupo de Tareas se instaló a lo largo de una semana… Y ya no están, nunca más volverán a estar.
A partir de diciembre de 1983 el dolor se transformó en cifras: más de cuatro mil desaparecidos en 1976; trescientos cuarenta y dos por mes; once cada día. Más de tres mil en 1977; doscientos treinta y ocho por día… Cifras y más cifras. Contados cuerpos. Personas que nunca jamás volvieron a aparecer. Y ahora los ojos han vuelto a cerrarse, los oídos a enlodarse, las bocas a callar.
En fin, no era mi propósito amargarte. Pero el País del Nomeacuerdo es hoy una realidad ineluctable.
Otro abrazo.
50 Años. La falacia de la memoria completa y las verdaderas razones de la masacre, por Laura Giussani C.
Erika Lederer:“La única memoria completa es que digan dónde están los cuerpos”

