Ambiente
Uruguay siglo XXI: Incendios y plantaciones forestales
Informe especial de Laura Giussani Constenla, desde Colonia
“El fuego devoró todo a su alrededor, cientos y cientos de hectáreas de forestación y campos de otras producciones. El día 30, en dos horas la masa de fuego avanzó 24 kilómetros (es la velocidad de un maratonista). Las chispas volaban como lanzas encendidas hasta cinco kilómetros del lugar donde estaba el fuego”. Así contó el periodista uruguayo Víctor Bacchetta su experiencia frente al fuego en Paysandú. Especializado en cuestiones ambientales, Bacchetta sostuvo que “las empresas forestales evidenciaron una subestimación e incapacidad para enfrentar la situación. No había cortafuegos bien hechos, no tomaron al comienzo las medidas adecuadas que es cuando la magnitud del incendio aún es pequeña”.
El inicio del año 2022 sorprendió a Uruguay con una serie de incendios en Salto, Paysandú, Río Negro y Canelones. Con 22.000 hectáreas quemadas en un par de semanas se considera la peor devastación forestal de la historia del país. Por la gravedad de la situación cuatro ministros de la Nación deberán asistir a la Comisión Permanente del Parlamento el miércoles 19 de enero para informar sobre los recientes incendios forestales, de los cuales todavía se investiga el origen. Hasta ayer, los bomberos debían combatir un centenar de incendios en distintos puntos del país. La sequía y las altísimas temperaturas estarán seguramente entre las causas.
Más allá de la anécdota sobre cómo se provocó cada foco, conviene remontarse a los orígenes de una política que alentó las plantaciones de eucaliptus y pinos en detrimento de la tradicional economía agrícola de pastoreo y alimentos. Conviene recordar que las ‘plantaciones’ no son bosques. Más bien todo lo contrario. Son árboles transgénicos cuyo único fin es comercial: materia prima de pasta de celulosa o aserrín. Nada aportan a la biodiversidad. Más bien todo lo contrario. Tierra arrasada por el uso de herbicidas químicos que permiten que se planten en filas.

Según un estudio realizado en el año 2000 por Carlos Pérez Arrarte (Ingeniero Agrónomo, Director Docente de Ciencias Sociales, Facultad de Agronomía, Universidad de la República Oriental del Uruguay, e investigador del Centro Interdisciplinario de Estudios sobre el Desarrollo, Uruguay) el impacto ambiental no ha sido medido con seriedad aunque puede afirmarse que: “Desde la perspectiva de la biodiversidad, este proceso es equivalente a la deforestación de la Amazonia para expandir la frontera de la ganadería tropical, pero de sentido inverso: destruimos un sistema natural (la pradera pampeana) y sus múltiples servicios ambientales asociados, para la producción de árboles cultivados bajo un régimen agrícola propio de la revolución verde. Por otra parte, durante tres siglos esa pradera ha sido la base de un sistema productivo sustentable -la ganadería extensiva- sobre el que se estructuró la economía y la sociedad uruguaya. Las plantaciones comerciales eliminan en el período comprendido por los turnos -20 a 30 años- la vegetación original y su fauna asociada, estableciendo la interrogante de cuál es la reversibilidad futura de esta opción. Las diferencias entre un sistema vegetal monoespecífico compuesto por árboles coetáneos, vis a vis una pradera multiespecie integrada en forma dominante por especies herbáceas de más de 80 familias, son notables, incluyendo la biodiversidad, los suelos, el ciclo del agua, y de la atmósfera asociada.
Para leer el informe completo de Carlos Pérez Arrarte : tries/903-impacto-de-las-plantaciones-forestales-en-uruguay
Un modelo. Una política de Estado.
El crecimiento de estas ‘granjas forestales’ o ‘árboles domesticados’ no fue un fenómeno espontáneo, se trató de una política de Estado que inició en los años 90 y permitió que se pasara de 186.000 hectáreas forestadas en 1990 a 1.150.000 en la actualidad.
Todo empezó en 1987 con la sanción de una ley de promoción forestal que otorgaba los siguientes beneficios para quienes se dedicaran a esa actividad. Entre ellos: exoneración de 12 años de pagar los principales impuestos de cualquier actividad agropecuaria corriente; tampoco debían pagar impuestos de importación de bienes de capital e insumos; subsidios directos a las plantaciones por un monto del 50% del proyecto presentado; permiso de utilizar la figura jurídica de la sociedad anónima, que no estaba permitida en el ámbito del sector agropecuario; líneas de créditos del Banco de la República de largo plazo (12 a 15 años) y con períodos de gracia hasta la cosecha para los intereses; reducción de un tercio en la tarifa portuaria para el movimiento de maderas en relación a otros bienes.
Gracias a éstas dádivas desembarcaron en el pequeño país del sur decenas de empresas del norte. Noruega, Finlandia y Suecia mostraron especial interés en instalar sus fábricas de árboles en Uruguay.
De acuerdo a un artículo de Daniel Roselli en El Eco: “En 2007 se eliminaron los beneficios, pero se trasladaron a la producción en zonas francas. Las empresas de la cadena forestal-celulósica se convirtieron así en el rubro dominante del sector: 64% de la madera extraída en 2019 estuvo destinada a las plantas de celulosa. Al producir y exportar desde zonas francas libres de impuestos, UPM y Montes del Plata pueden adquirir tierras y pagar arrendamientos superiores a los de la ganadería y la agricultura. La forestación se expandió entonces fuera de las áreas de prioridad forestal, donde no está prohibido plantar. Un 29% de las plantaciones ocupan hoy tierras aptas para otros cultivos, que no era la finalidad de la ley de 1987.”

Hace una década, el Ingeniero Pérez Arrerte advertía: “Después de 11 años de ejecución del Programa Forestal y de numerosos llamados de atención por investigadores independientes y organizaciones universitarias y no gubernamentales, ni el Banco ni el Gobierno han alentado un estudio significativo sobre los impactos globales de la forestación en los recursos naturales del país, y de los posibles impactos cruzados de unos proyectos sobre otras actividades que son de interés público y de los bancos multilaterales: abastecimiento de energía hidroeléctrica, abastecimiento de agua potable a centros urbanos, desarrollo del cultivo de arroz irrigado, impactos sobre la ganadería y otras actividades agrícolas por el incremento del precio de la tierra, utilización antieconómica de infraestructuras viales y portuarias, riesgos de grandes incendios, entre otros.”
Este año, los temidos ‘grandes incendios’ llegaron con fuerza brutal. Uno de ellos en la forestal Montes del Plata de Fray Bentos que vio arder en un par de días 1.300 hectáreas de ecucaliptus destinados a la pasta de celulosa. “Las empresas forestales evidenciaron una subestimación e incapacidad para enfrentar la situación. No había cortafuegos bien hechos, no tomaron al comienzo las medidas adecuadas que es cuando la magnitud del incendio aún es pequeña”, sostuvo Víctor Bacchetta.
Reglas de excepción en Colonia
Mientras las autoridades intentaban descubrir quién encendió la mecha en cada incendio, sin considerar que la principal chispa fue la que desató un monumental descalabro ambiental en el continente con un plan similar en distintos países y regiones iniciado en los años noventa, en Colonia las empresas forestales obtenían un premio excepcional.
El 10 de enero, la Junta Departamental de Colonia votaba a favor de una ‘excepción’ que le otorgaba prioridad forestal a un predio cercano a Ombúes de Lavalle. Un peligroso antecedente que abre la puerta a los reiterados pedidos de la empresa Montes del Plata, protagonista de uno de los principales estragos forestales.
La excepción otorgada a un establecimiento subsidiario de Montes del Plata, fue aprobada con la mayoría de los votos del Partido Nacional, con la oposición del Frente Amplio y el Partido Colorado. Entrevistado por el semanario local El Eco, el edil departamental del FA, Ismael Perrachón, indicó que esto significa abrir las puertas a otros proyectos por vía de excepción y recordó que uno de los perjuicios de la forestación, “es que su follaje se queda con el 20 por ciento del agua de lluvia. El 20 por ciento del agua no llega al suelo y eso causa estragos en el suelo, en el resto de las producciones”.
A pesar de la defensa a ultranza de los gobiernos del Frente Amplio a este modelo de forestación con todos los riesgos que conllevaba, el decreto de excepción provocó una dura crítica, que incluyó una autocrítica, de la bancada de ediles del Frente Amplio colonienses quienes se solidarizaron con las víctimas de los incendios y agregaron: “la situación de angustia y desesperación que tuvieron que enfrentar no son de causa fortuita, responden al afán de lucro desmedido de las empresas forestales y a la ausencia de regulación por parte del Estado en los últimos 30 años” . Hoy en la oposición, el FA resalta algunos errores de su gestión: “Reconocemos que en los gobiernos del Frente Amplio no se tomaron las medidas suficientes para obligar a las empresas a evitar y prevenir los riesgos que corrió la población de la zona. Sin embargo, destacamos la capacidad de autocrítica de nuestra fuerza política, que antes de fin de año votó por unanimidad de sus parlamentarios, una ley que limitaba el avance desenfrenado de las plantaciones forestales en defensa de los productores y productoras familiares”.
Dicha declaración hace referencia a la defensa acérrima de los gobiernos de Tabaré Vázquez y Pepe Mujica a la instalación de empresas como Botnia que provocaron una complicación diplomática con Argentina y generó uno de los mayores movimientos ambientalistas de la región con sede en Gualeguaychú, frente a las costas de Fray Bentos. Curiosamente, dicha Asamblea tuvo como promotoras a dos militantes del Frente Amplio de la vecina ciudad uruguaya quienes cruzaron el puente en busca de apoyo de la población de Gualeguaychú, entre ellas la profesora y edil del Frente Amplio, Delia Villalba, y la Dra fraybentina Julia Coccaro.
Una herida en el Frente Amplio
La política a favor de la forestación y la instalación de Botnia provocó un terremoto silencioso dentro del partido del Pepe Mujica. Tan es así que, a pesar de un clima represivo que incluía pinzas policiales y helicópteros militares sobrevolando la región, el 7 de octubre de 2007 se fundó en Nueva Palmira una Asamblea Regional cuyo comunicado de prensa decía:
“Hoy, en Nueva Palmira, ciudad-puerto que será el punto de partida de la pasta de celulosa uruguaya hacia el mundo, ha quedado instaurada, por aclamación, la Asamblea Regional. Convocada por treinta organizaciones sociales de la región, en la reunión estuvieron presentes delegaciones de Montevideo y de los Departamentos de Rivera, Tacuarembó, Río Negro, Soriano, Colonia, San José, Maldonado y Rocha. También de las provincias de Entre Ríos, Corrientes y Misiones. Debemos subrayar la valiosa presencia de una delegada del Movimiento Sin Tierra del Brasil (MST). Más de 400 personas han tenido voz y voto y compartido un histórico espacio de libertad y deliberación. Pequeños productores, apicultores, técnicos, luchadores sociales, trabajadores desocupados, trabajadores de la forestación, vecinos de la ciudad. Voces habitualmente desoídas por nuestros gobernantes y los medios de comunicación. Movidos por la certeza de que solamente a partir de la unión y la hermandad lograremos fortalecer nuestra lucha, consideramos que ha llegado el momento de que comiencen a oírnos.”

Botnia no era el único reclamo. Criticaban también la forestación del llamado ‘desierto verde’, las plantaciones de soja y transgénicos, al igual que las mineras, las industrias contaminantes y la condición de vida de los trabajadores, entre otras cosas. Para finalizar diciendo:
“Porque todo nos une: la historia, la cultura, los pueblos originarios y la lucha que durante años llevaron adelante Artigas, San Martín y Andrés Guaçurarí por la emancipación de nuestros pueblos. Lazos e historia que gobierno o interés económico alguno lograrán destruir.
Por eso los convocamos a sumarse a esta Asamblea Regional que desconoce fronteras. Porque vendrán otros y otros pasos, cada vez más firmes, cada vez más vigorosos.”
Comunicado completo: https://www.biodiversidadla.org/Documentos/Asamblea-Regional-Argentina-Uruguay-documento-final-sobre-la-primera-reunion-en-Nueva-Palmira
Así se expresaban decenas de organizaciones del litoral en aquel 2007. La Asamblea Regional funcionó un par de años, pero dejó constancia de la unidad de los pueblos y el disgusto por determinadas políticas, aún aquellas llevadas adelante por gobiernos caracterizados como ‘progresistas’. En los años sucesivos se consolidaron las Asambleas Ciudadanas de la UAC.
Quince años después de aquellas movidas se alza en Colonia una tibia autocrítica que apunta a la falta de controles más que al modelo en sí mismo. No es poco, tampoco es mucho.
La Columna Vertebral charló con Daniel Roselli, codirector de El Eco, quien fue en ese momento el moderador de la Asamblea Regional, un acontecimiento histórico para Nueva Palmira, con el lleno total del Club Palmirense. “Parece que empiezan a darles la razón?”, preguntamos. “Sí, tal cual, ahora empiezan a ver lo que planteábamos nosotros. Algunos frenteamplistas dicen ‘ahora porque no están en el poder’, y sí, también es cierto. Aunque hay que reconocer que en Colonia, sobre todo los ediles del departamento de Colonia de Sacramento siempre tuvieron una mirada crítica sobre la forestación. Eso es bueno reconocerlo.”, señaló Roselli.
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Luego de conocerse el decreto de excepción se conoció un comunicado de prensa de la Ecoasamblea de Colonia titulado: “Con barbijo pero sin mordaza. Montes del Plata avanza sobre nuestro territorio”, en el que afirman:
“Somos una Organización Social de pobladores de Colonia unidos con la finalidad de visibilizar los problemas socio-ambientales que afectan directa o indirectamente a la vida cotidiana de las personas de nuestro Departamento, así como también luchar para que estos se reduzcan. La forestación es uno de los temas que nos ocupa visto la gran expansión que ha tenido en Colonia gracias a las excepciones para las plantaciones forestales en zonas no permitidas.(…) Ecoasamblea Colonia fue convocada a fines del 2019 por parte de la bancada del Frente Amplio para elaborar un informe técnico sobre los pedidos de excepcionalidad. El mismo fue realizado por parte de profesionales en diferentes materias (sociología, biología, agronomía), pero que nunca se presentó frente a la Junta ya que no fuimos convocados, como se había comprometido.(…) A través de este comunicado no solo queremos informar sobre esta situación sino también sobre las posibles consecuencias de una expansión de la forestación comercial, las cuales ya se han comprobado en nuestro país, como son el daño a la tierra, la escasez y contaminación del agua, pérdida de ecosistemas y biodiversidad, desaparición de productores rurales, destrozos de rutas y construcciones antiguas, y el riesgo de incendios.”
Ambiente
Ganaron! Cierran minera de litio en Córdoba. La Justicia le dio la razón a los vecinos
Después de más de veinte años de lucha, los vecinos de Traslasierra lograron que la justicia reconociera sus argumentos sobre el daño ambiental que provocaba la mina de litio de Los Tapiales y la cerrara definitivamente.
En una decisión que resonó en todo el valle la justicia de Córdoba ordenó la clausura definitiva y el retiro de la empresa Integración Minera SRL, que venía desarrollando actividades extractivas en zonas serranas cercanas a Las Tapias. La explotación se encuentra muy cerca de una zona urbana, contigua a un arroyo y a cientos de metros del embalse Boca del Río, de cuya agua beben decenas de miles de habitantes de Villa Dolores y otras localidades cercanas.
En tiempos en que Mendoza continúa peleando por el agua, mientras Chubut se quema por razones ambientales, vale la pena destacar esta victoria de las organizaciones cordobesas y de otras provincias que ya en el año 2007 se movilizaron para exigir una legislación que resguardara la salud de los habitantes de esa región de Córdoba, junto a los vecinos del Valle de Punilla en San Luis, y al apoyo de la UAC (Unión de Asambleas Ciudadanas) que lleva décadas realizando Asambleas en distintas provincias para alertar y luchar contra la contaminación. Sin repercusión en los medios, lo vecinos de Traslasierra estaban haciendo historia.
En el año 2019 las asambleas de Las Tapias, Villa de Las Rosas, Villa Dolores, Las Chacras Norte y Mina Clavero, junto al intendente de Villa de Las Rosas, concejales e integrantes del Foro Ambiental Traslasierra que colaboran con la parte técnica, anunciaron que habían reunido 11.757 firmas de vecinos de todo el valle (y algunos turistas) y más de 35 mil adhesiones de personas de todo el país vía internet, para pedir el cierre definitivo de la que, por entonces, era la minera australiana Dark Horse que intentaba extraer litio de una mina en Las Tapias.
Los dueños de las mineras pueden cambiar pero quienes habitan esas tierras no. Suele fomentarse una contradicción entre trabajo, ganancias macroeconómicas y comunidades que ven cómo se destruye su entorno. Bajo el espejismo de más empleo, se destruye una red social, cultural y económica. Así le decía, sin ponerse colorado, Martín Pérez Solvay, el CEO de la minera que más tiempo lleva extrayendo litio en la Argentina, la australiana Allkem, al Diario.com.ar en el 2023: la oportunidad de negocio del oro blanco sólo durará 20 años. En las próximas dos décadas se supone que el mundo se lanzará a buscar litio para producir baterías y reemplazar los contaminantes autos a nafta y gasoil por los eléctricos.
Un negocio de veinte años por el cual están dispuestos a destruir comunidades, emprendimientos agrarios, turísticos, artesanales, culturales. Veinte años para ellos, el fin para los habitantes de la región.
El 25 de noviembre de 2025, La Voz del Interior publicaba: “Una mañana de octubre pasado, vecinos del sector conocido como El Valle, entre Las Tapias y Villa de las Rosas, observaron que lo que definieron como “una harina de piedra” había caído sobre la vegetación y las viviendas .Miembros del Foro Ambiental de Traslasierra afirmaron que analizaron la sustancia y se trataba de “un polvillo que contiene cristales de sílice muy finos, que pueden ingresar a los pulmones y producir un daño irreparable conocido como “silicosis” o mal de minas; si se vuelve frecuente, es peligroso”, puede leerse de un documento emitido por el organismo.”
Ante la denuncia de violación de la legislación vigente y el riesgo ambiental, las actividades fueran suspendidas de manera provisoria. No fue suficiente para los miembros del Foro Ambiental regional que continuó reclamando un cierre definitivo y advirtiendo que se planifican otros emprendimientos extractivos en distintos puntos de las sierras de Córdoba.
En la llamada “Mina de las Tapias”, un territorio en donde en realidad hay varias minas, se venían realizando prospecciones destinadas a la extracción de litio por parte de una empresa de capitales chinos, que en principio contaba con la autorización de la Provincia. No obstante, la fiscal de Villa Dolores, Lucrecia Zambrana, ordenó en noviembre la clausura preventiva de las actividades. Los vecinos denunciaron que la empresa continuaba operando ilegalmente.
El 10 de enero de este año, 2026, desde el Cabildo Abierto Traslasierra (CAT) exigieron la clausura definitiva de la empresa Integración Minera SRL, ubicada sin licencia social en la zona gris del Valle Traslasierra, entre los límites de las localidades Las Tapias y Villa de las Rosas, en Córdoba. Las máquinas seguían funcionando, ahora sin control ambiental alguno.
La intervención judicial llegó después de que comunidades locales, asambleas y organizaciones ciudadanas presentaran denuncias y exigieran la intervención de las autoridades ambientales. La Fiscalía de Villa Dolores y la Secretaría de Ambiente verificaron irregularidades que justificaron la clausura preventiva inicial, que terminó transformándose en orden definitiva de retiro.
El alerta en la comunidad continúa vigente. Después de tantas trampas y con tanto poder, imposible bajar los brazos. Por el momento, una victoria significativa para las asambleas ciudadanas. La destrucción de nuestros territorios exceden una provincia o una localidad. Las empresas pueden cambiar de nombre y de nacionalidad, ser de Canadá o Chinas, pero a su alrededor viven personas con la identidad bien puesta.
Ambiente
Acuerdo Mercosur-UE: la hipocresía ambiental europea, por Laura Giussani Constenla
El recién firmado acuerdo entre los países del Mercosur y la Unión Europea echa luz sobre la desigualdad en políticas ambientales. Mientras en Europa los productores rurales ocupan las calles con sus tractores en protesta contra el ingreso de productos agroalimentarios sin impuestos desde Latinoamérica en Argentina se festeja por un mercado que se amplía para la explotación de materia prima. Razones no les faltan a los franceses, españoles, belgas, alemanes y demás trabajadores de la tierra de occidente para estar preocupados. El descontrol de uso de agroquímicos, más allá de la incorporación de nuevas disposiciones, los pone en una situación desventajosa ¿Por qué la Unión Europea lo firmó? Porque, a cambio, ellos exportaran, sin tener que pagar altas tasas, toda la infraestructura agroindustrial, tractores, automóviles, etc. ¿Por qué lo firmó el Mercosur? Porque apoya un modelo extractivista de intercambio de materias primas por productos manufacturados.
En esta columna, reflexionamos sobre el tema ambiental. Mientras en Europa son extremadamente cuidadosos en separar la basura en distintos tachos para su reciclaje, nada hacen para disminuir el consumo de cosas innecesaria que repletan los prolijos tachos de plásticos y metales.
Es verdad que Italia pone límites más adecuados al uso de pesticidas pero no prohibe que sus ciudadanos lo hagan en otros países. No sólo exportan maquinaria, también exportan ‘inversores’ que serán los que más ganen con la producción agrícola violando alegremente las leyes de sus países de origen que le compraran toneladas de madera y granos si pagar impuestos. Un negocio redondo para todos, menos para los trabajadores de ambos lados del océano.
Un ejemplo es el italiano Benetton, quien debe ir a Argentina para hacer lo que en su país está prohibido. La deforestación de la flora autóctona en Chubut para reemplazarla por pinos agroindustriales es una de las mayores tragedias de la Patagonia que en este momento está ardiendo. Lo mismo ocurre con la minería o las llamadas ‘tierras ricas’. La devastación está permitida en Europa pero fuera de sus fronteras.
En torno a estos temas gira el Planeta Giussani de este 19 de enero de 2026.
Ambiente
Crónica de una quiebra: el default de los ríos patagónicos, por Guillermo Gettig Jacob*
El mundo ha entrado oficialmente en la era de la quiebra hídrica. No lo dice solo el polvo que vuela hoy sobre la meseta; lo advirtió la ONU este 21 de enero de 2026. La humanidad ha roto el ciclo del agua, y en la Patagonia, esa bancarrota se traduce en ríos que ya no llegan a su destino y lagos que se borran del mapa.
El Senguer: Una arteria rota
El sistema del Río Senguer es una cadena de vida que se ha cortado. Como un organismo que sacrifica sus extremidades para intentar salvar el corazón, el sistema ha dejado morir al Lago Colhué Huapi. Mis propias fotos del lago hoy muestran un desierto donde debería haber olas.
El Senguer, que interconecta los lagos de cordillera con el Musters, ya no tiene “capital” suficiente para repartir. El Musters, rehén del consumo humano e industrial, retiene lo último que queda, dejando al Colhué en una insolvencia total. Es el primer gran colapso de la quiebra hídrica en el sur: un sistema interconectado que ya no conecta nada.
Chubut y Negro: El retroceso de los gigantes
Más al norte, la situación no es más alentadora. El Río Chubut está operando con el 50% de sus ahorros históricos. El ingreso al Dique Ameghino es hoy una sombra de lo que fue en el siglo XX. La “quiebra” aquí se siente en la falta de presión en las canillas de las ciudades del valle y en la incertidumbre de los productores que ven cómo el río se retrae, dejando al descubierto riberas de lodo seco.
Por su parte, el Río Negro, el más caudaloso de la región, ha perdido el 43% de su fuerza vital. Lo que la ONU describe como la “ruptura del ciclo hídrico” se ve aquí de forma clara: las nieves que antes financiaban el caudal de verano ya no caen, y el río, ese gigante que parecía inagotable, entra en zona de números rojos.
De la crisis a la insolvencia
La diferencia entre “crisis” y “quiebra” es que la crisis es temporal, pero la quiebra es estructural. La nota de Euronews es clara: las grandes potencias han ignorado las alertas y ahora el sistema natural ha quebrado.
En la Patagonia, esa quiebra significa que:
* El agua ya no es un recurso renovable bajo las condiciones actuales.
* La interconexión de las cuencas (como la del Senguer) es su mayor vulnerabilidad: si falla la naciente, colapsa toda la línea hasta el último lago
.* La política tradicional es cómplice al seguir gestionando los ríos como si el “depósito” se fuera a llenar mágicamente el próximo año.
El territorio habla
Las imágenes del Colhué seco no son solo fotos de un paisaje triste; son el acta de defunción de una forma de entender nuestro territorio. El agua ya no alcanza para el extractivismo, el consumo desmedido y la naturaleza al mismo tiempo. Alguien está perdiendo, y por ahora, es el territorio.
La quiebra hídrica global ha llegado a la Patagonia. La pregunta no es cuándo volverá el agua, sino cómo vamos a sobrevivir en un territorio que se está quedando sin crédito ambiental.
*Guillermo Gettig Jacob, docente de Chubut, referente ambientalista, miembro de Asamblea Autoconvocados por el agua.
INDUSTRICIDIO Y PRECARIZACIÓN: EL GRITO DE ALERTA DE LOS GREMIOS ANTE EL AVANCE CONTRA LOS DERECHOS LABORALES
Ganaron! Cierran minera de litio en Córdoba. La Justicia le dio la razón a los vecinos

