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Discurso de Guillermo Saccomanno en la Feria del Libro: reflexiones y duras críticas

Meses atrás, en febrero, ante la inminencia de esta Feria, Silvina Friera publicó en Página/12 un artículo donde desarrollaba la problemática de la falta de papel que afecta muchos países. A la escasez de papel, producto de la pandemia y el aumento en los costos de energía en el mundo, se le suman en nuestro país los problemas habituales: la industria del papel es oligopólica, el papel se cotiza en dólares, y aun cotizando en dólares, tiene inflación y ningún tipo de regulamiento desde el Estado.

En consecuencia, para las editoriales pequeñas y medianas se torna muy difícil planificar la edición e impresión de libros. La falta de papel se debe a la menor producción de las dos empresas productoras de papel para hacer libros. Una es Ledesma, propiedad de la familia Blaquier/Arrieta, una de las más ricas del país, apellidos vinculados con la última dictadura en crímenes de lesa humanidad, además de relacionados con la Sociedad Rural, escenario en el que hoy estamos. La otra empresa es Celulosa Argentina.

Su directivo es el terrateniente y miembro de la Unión Industrial José Urtubey, conectado con la causa Panamá Papers. Los oligopolios han producido menos por problemas internos y por la pandemia. Y cabe destacarlo: han destinado su producción a papel para embalar o para cajas, y no tanto al papel de uso editorial. Para hacer un libro de unas 160 páginas, con una tirada de 2.000 mil ejemplares, se necesitan entre papel interior y papel de tapa más de 150.000 pesos de inversión.

Un editor independiente proponía como solución la intervención del Estado. Por ejemplo, la creación de una papelera del Estado. Pero, por supuesto, como no ocurrió en el escándalo Vicentin, es improbable que suceda su intervención. Sería un hallazgo, en la crisis que atravesamos, crear una papelera con participación del Estado, que nuclee a los cartoneros y a las cooperativas.

Al leer esta noticia me pregunté qué tenía esto que ver conmigo, con la hoja en que empezaba a escribir este texto una noche en el bosque. En los últimos treinta años, desde que me afinqué en Villa Gesell, esta “tierra elegida” como la llamábamos con mi amigo Juan Forn, escribo con una birome negra en un cuaderno de hojas lisas.

Me gusta el fluir de esta escritura en silencio, una grafía que se vincula con el dibujo, y el dibujo, a su vez, me devuelve a mí mismo. Así me pregunto quién soy, y si esta ignorancia no es la que induce a la búsqueda de un sentido que a menudo se me rehúye. La escritura, conjeturo, debe saber más de mí que yo.

Tal vez esta sea la razón por la que en los últimos años me dediqué a la lectura y escritura de notas sobre poesía. En tanto, con la birome negra en un cuaderno, escribí en la ciudad, en micros, en trenes, en el mar y también en el bosque. Y fue en el bosque donde mi escritura se volvió más reconcentrada y, a un tiempo, abierta, tratando de conectar en un modo zen el uno con el todo.Inauguración de la Feria del Libro 2022. Fotos Martín Bonetto

El monje taoísta vietnamita Thich Nhat Hanh dice que la hoja donde escribo contiene el árbol del que proviene, desde la semilla, pasando por la lluvia, el sol, las estaciones, una historia concerniente a la naturaleza ante la que no puedo hacerme el distraído. Intentaré evitar irme por las ramas.

Hace un instante comentaba el silencioso acto de la escritura con el destino final que uno puede, con suerte, atribuirle: la publicación. A qué precio, vale preguntarse. En un posteo de un editor independiente leí que imprimir un libro de 290 páginas cuesta tres cuartos de un millón de pesos, aproximadamente más de 700.000 pesos. Además, vaya detalle, no son pocos los autores que pagan una parte de la edición con tal de ver publicada su obra.

Debe haber sido en noviembre. Cuando fui convocado a la inauguración de esta Feria experimenté sentimientos contradictorios. Me acordé de la biblioteca de mi padre perseguido político en la casa de un Mataderos de calles de tierra, hedor de frigoríficos y curtiembres.

En esos años fue la toma del Lisandro de la Torre y la insurgencia barrial ante los carriers y los tanques. La biblioteca estaba en el fondo de casa, en un galpón lindante con el gallinero, era vasta y en sus estantes, tablones hasta el techo de cinc, cargadísimos, convivían, entre otros, Bakunin y Zola, Barbusse y Dostoievski, Maupassant y Marx, Arlt y Martínez Estrada.

Me vi más tarde, a los quince, cuando empecé a trabajar de cadete en una agencia de publicidad. Me detenía en las librerías de la avenida Corrientes y en los puestos de usados de Tribunales. Cuando el dinero no me alcanzaba robaba los libros. A los quince iba formando mi propio programa de lecturas: Sartre, Hemingway, Camus, Pavese, Vitorini, Duras, Pasolini, Guinzburg, Faulkner, Woolf, Mc Cullers, O´Connor, Hamsun. Descubría a Gelman, Bustos, Bignozzi, Bailey, Porchia, Thenon, Urondo y Pizarnik. Leía El Escarabajo de Oro y La Rosa Blindada. Era el tiempo de, entre otros, Castillo, Guido, Dal Masetto, Hecker, Rivera, Orpheé, Puig, Lynch, Briante, Gallardo, y Piglia.

Siempre pensé que el premio mayor para una escritora o un escritor debe ser que una piba, un pibe, detecten mañana tu libro en una bandeja de usados, ese entusiasmo al encontrar y encontrarse. Todavía lo sostengo. Desde esta construcción de mi escritura hablo esta noche.

La Feria siempre me generó tensión. Y no sólo porque uno se se topa con un injuriante pabellón Martínez de Hoz, que homenajea al esclavista y saqueador de tierras indígenas, antepasado del tristemente célebre economista de la última dictadura. Decir Feria implica decir comercio.

Esta es una Feria de la industria, y no de la cultura aunque la misma se adjudique este rol. En todo caso, es representativa de una manera de entender la cultura como comercio en la que el autor, que es el actor principal del libro, como creador, cobra apenas el 10% del precio de tapa de un ejemplar.

En esta Feria se han escuchado y se siguen escuchando discursos bien intencionados acerca de la función del libro, de su trascendencia, su empleo como objeto tanto de placer como de herramienta educativa. En fin, discursos que pronto habrán de ser olvidados.

Cuando fui convocado planteé dos cosas: leer los discursos de quienes me antecedieron y el pago de honorarios. Sólo pude leer, gracias a la inquietud de Ezequiel Martínez, a los últimos cuatro o cinco discursos. La organización de la Feria, presumo, no conserva los anteriores, lo que puede interpretarse como desidia hacia lo que esas voces reclamaron en cada oportunidad.

Con respecto a mis honorarios, a Ezequiel, además de honesto periodista cultural, hijo de un gran escritor, no puso reparo. Es más, coincidió en que se trataba, sin vueltas, de trabajo intelectual. Y como tal debía ser remunerado, aunque hasta ahora, como tradición, este trabajo hubiera sido, gratuito. No creo que mencionar el dinero en una celebración comercial sea de mal gusto. ¿Acaso hay un afuera de la cultura de la plusvalía?

Quiero aclararlo, en los años que llevo publicando debí demandar a varias editoriales, incluyendo alguna progresista, para recuperar los derechos de publicación de un libro una vez vencido el período del contrato y otros incumplimientos de cláusulas acordadas.

En esas demandas me asistió el amigo Oscar Finkelberg, un especialista en derechos de autor. Tomás Eloy Martínez supo agradecerle a Finkelberg en una dedicatoria haberle probado que los derechos de autor son también derechos humanos.

Nuestra relación con los editores es siempre despareja. Nos sentamos en desventaja a ofrecer nuestra sangre, no otra cosa es la tinta. El editor es propietario de un banco de sangre compuesto por un arsenal de títulos publicados siempre en condiciones desfavorables para quienes terminan donando prácticamente su obra.

De manera que, desde que recibí el ofrecimiento de intervenir acá, no pude menos que, todo un trabajo, todos los días dedicarme a pensar de qué iba a hablar, qué decir. En principio, me dije, debía y debo agradecer a quienes me propusieron como forma de reconocimiento a mi producción.

Pero elegí, elijo, ahondar en la tensión. Es decir, elijo la sinceridad. Más tarde, a través de algunos amigos, algunos editores, y no daré nombres, supe de quienes se opusieron al pago. Su argumento consistía en que pronunciar este discurso significaba un prestigio. Me imaginé en el supermercado tratando de convencer al chino de que iba a pagar la compra con prestigio.

Entre quienes cuestionaban el pago de honorarios no faltó quien planteara que, de pagar, la cifra dependería de la extensión del discurso. Me pregunté a cuánto podría reducirse la suma si yo decidía resolver el discurso, en modo patafísico, con un aforismo. Además, convinieron esos editores, si se me pagaba, se establecía un antecedente que perjudicaba los intereses de la Feria.

¿Qué los sorprendía? Es que quienes me precedieron en este lugar, comprometidos con la defensa del libro, nunca habían cobrado. El uso que de estas figuras hizo la Feria en función de su propio prestigio ha sido mala fe ideológica y no se obviar. Por tanto, soy el primer escritor que cobra por este trabajo.

Como se apreciará, me limito a narrar hechos y describir. Procuro una narración realista que puede ilustrar los porqués de mi tensión en esta Feria y preguntarme cuánto en ella, más allá de las presentaciones de libros, mesas redondas y debates, es su real interés en la literatura, su significación.

A esta Feria, queda claro, le importan más los libros que más se venden, que, como es sabido, suelen ser complacientes con la visión quietista del poder. Conviene quizá que lo aclare: la literatura que me interesa – trátese de ensayo, poesía, narrativa -, ilumina, perturba, incomoda y subvierte.

Otra situación que no se puede soslayar es que las sucesivas crisis económicas han afectado no sólo la industria editorial. No es una novedad que nuestro país ha superado el 40% estadístico de pobreza y que la línea de hambre es impiadosa.

En su introducción a los Hechos del Rey Arturo y sus Nobles Caballeros de Thomas Mallory, John Steimbeck escribió: “Hay muchas personas que olvidan, cuando crecen, lo mucho que les costó aprender a leer. Quizá se trate del mayor esfuerzo emprendido por un ser humano, y debe afrontarlo cuando niño.

Un adulto rara vez sale triunfante de esa empresa, la de reducir la experiencia a un orbe de símbolos. Los seres humanos han existido durante mil millares de años, y sólo han aprendido este prodigio en los últimos diez últimos millares de los mil millares”.

Corresponde entonces preguntarse si un chico con hambre está en condiciones de realizar esa operación, asimilar conocimiento cuando no ha asimilado alimento.

Al mismo tiempo, si retornamos a la crisis del papel, no podemos dejar de lado el crimen impune de las políticas extractivas que sustenta el estado y contribuye al desastre de la naturaleza. No me desvío demasiado: hace un tiempo también leí en The Guardian que la estadística de millones de fugitivos de los desastres climáticos supera los millones de refugiados por desastres bélicos: aproximadamente dieciséis conflictos bélicos en la actualidad.

En nuestro país los incendios forestales son tan graves como los efectos asesinos del gaseo pesticida. A propósito, les recomiendo el libro del fotorreportero Pablo Piovano. En esas imágenes espectrales de seres deformados podrán observar eso que los medios invisibilizan, una tragedia ninguneada y oculta que no es tan espectacular como las secas de cuencas acuíferas y los incendios.

Tampoco, se me dirá, es pertinente traer acá la indigencia de los pueblos originarios y sus territorios que históricamente les pertenecen y les fueron expropiados a partir del genocidio roquista. Sin embargo, tanto el asesinato de Santiago Maldonado y Rafael Nahuel como la represión sobre el pueblo mapuche están en línea directa con esta estrategia de expoliación y entrega de recursos.

La teoría literaria, sostiene el marxista irlandés Terry Eagleton, es, ni más ni menos, que teoría política. Leída desde esta perspectiva, desde sus orígenes, nuestra literatura está signada por la violencia política: el indio, la mujer y el inmigrante son las víctimas y han sido y siguen siendo muchas veces escamoteadas.

Toda nuestra literatura, incluso aquella que se define como de evasión, aunque se haga la otaria, también tiene que ver con la violencia política. Es que, me digo, si escribimos no podemos jugarla de inocentes. Si me remito a los versos de John Donne queda claro por quién doblan las campanas. Doblan por nosotros.

Otra pregunta me queda picando: ¿es una paradoja o responde a una lógica del sistema que esta Feria se realice en la Rural, que se le pague un alquiler sideral a la institución que fue instigadora de los golpes militares que asesinaron escritores y destruyeron libros? En lo personal, creo que esta situación simbólica refiere una violencia política encubierta.

Cuando pregunté, antes de venir, por qué la Feria se realiza aquí y no en otro espacio, Ariel Granica, hijo del editor exilado en el 76, tuvo el gesto solidario y comprensivo de explicarme que no hay otro lugar de magnitud capaz de albergar tantos expositores y facilitar el ingreso de una multitud.

De producirse un cambio de geografía, me dijo, dependería de la colaboración del estado en facilitar un predio afín. Le cité el ejemplo de la Feria de Guadalajara. Y Granica me informó que dicha Feria, a diferencia de esta, dispone no sólo del respaldo sino también del apoyo económico del estado mejicano.

Si la Feria le paga una fortuna a la Rural, esto justifica la cuantiosa cifra del alquiler de los predios de los expositores. De modo que quien visita esta Feria, debe contemplar que al costo de la entrada debe sumarle el precio del libro. Alguna vez esta Feria tuvo como lema propiciar la relación del autor con el lector. La sombra del dinero enturbia, como vemos, la naturaleza de esa conexión.

Quiero, en este relato, plantear otra pregunta: si este es el cuadro de situación de la Feria, que no es nuevo, en medio de esta crisis económica que depreda nuestro país, ¿quiénes son los lectores que llegan al libro sino los de una clase media pauperizada siempre y cuando no gasten demasiado en la gaseosa y los panchos?

Acá se habla de los riesgos de la industria, se repite retórica la necesidad del acceso a los libros, se habla y se habla. Parafraseando a Greta Thumberg, blablablá. Pero cómo hablar de lectores, me pregunto, si se elude desde los estamentos gubernamentales la enseñanza y el aliento de la lectura, que no se arregla ingenuamente repartiendo fascículos literarios en las canchas ni con una candorosa primera dama leyendo cuentos a los chicos de vacaciones en Mar del Plata.

No me voy a detener acá en los exabruptos fascistas de la ministra de educación porteña, tampoco en el menosprecio del ministro de cultura porteño por los premios municipales a la labor de creadores en literatura, teatro, música y artes visuales, subsidios a menudo en riesgo.

Pero no puedo pasar por alto a un reciente ministro de educación nacional que, al encarar una enésima reforma educativa, declaraba no hace tanto que estábamos ante un “proceso de reorganización” pedagógico. “Los límites de mi lenguaje son los de mi mundo”, escribió Wittgenstein, pensamiento que ese ministro seguramente ignorará. Subrayo los términos del ministro: “proceso de reorganización”.

Tzvetan Todorov afirma que un país que ha padecido campos de concentración tiene el corazón comido por gusanos. Me pregunto entonces cuál es la calidad educativa en nuestro país que ha sufrido ya suficientes reformas educativas para que, encima, un ministro, pueda expresarse en estos términos. No creo necesario extenderme abarcando la situación siempre precaria de los docentes en el país donde fue asesinado el maestro Fuentealba y en los últimos años otros maestros murieron por la explosión de las garrafas en escuelas convertidas en comederos.

La literatura que me gusta no baja línea. Y, lo que escribo en esta hoja, tampoco baja línea. Simplemente soy descriptivo, estas son las cosas que se juegan para quienes elegimos este oficio. Inexorable, la tensión me impulsa hacia un nervioso desorden enumerativo. Asumo el riesgo de ser malentendido y juzgado como aguafiestas.

Pero, a pesar del frenesí y la euforia de la organización y su expectativa en la facturación, nuestro presente no tiene mucho de festivo. Quienes me han leído saben que, acá, ahora, persisto en sostener una contrariada coherencia. Estoy convencido, estos datos y anécdotas tienen que ver con la escritura. No la determinan, pero inciden más de lo que me gustaría cuando viene el momento de publicar.

A pesar de todo, no soy pesimista. Son varias las generaciones que, en el presente, desde la diversidad y la disidencia, están generando escrituras cuestionadoras. La crisis que afecta a la industria es tanto una realidad como la de quienes, a pesar de las dificultades colectivas y personales de toda índole, persisten en la escritura y creen que, si bien la escritura no puede transformar el mundo, puede hacerlo un poco mejor.

La vida es breve, uno escribe contra la fugacidad. Escribir es el intento muchas veces frustrado de capturar instantes de belleza, registrarlos para que sobrevivan a pesar de la finitud. Se escribe en soledad, pero no ajeno a las contradicciones de lo social. Hace falta una gran tolerancia al fracaso para este oficio. “Escribo porque sufro”, dice John Berger. Y lo dice “con la esperanza entre los dientes”. Y esta es una verdad que no se transa.

Mientras escribía este texto, para aliviar la tensión, con la conciencia de que este discurso pronto será olvido, salí a la noche, al bosque. Me acerqué a un árbol añoso, lo toqué, respiré la oscuridad. Al volver a la mesa, a la birome negra y a la hoja, algo había pasado, una especie de gratitud. Y seguí escribiendo. No cambiaría este oficio por nada.

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Eppur si muove! del 28 al 2E/”Sin tregua de fin de año”, por Alberto Nadra

A pesar de que la Justicia nos dio una alegría en la última semana del año declarando la nulidad del llamado “protocolo antipiquetes”, especialmente celebrado por Sipreba que inició la querella como uno de los sindicatos más agredidos por las fuerzas de seguridad de Bullrich, no hubo tregua de fin de año.

Fiel a su política de provocación permanente el gobierno anunció el cierre de la Agencia Nacional de Discapacidad. ANDIS dejará de funcionar como organismo descentralizado y pasará a depender del Ministerio de Salud. Sin mencionar al ex director del organismo Diego Spagnuolo, Manuel Adorni apuntó contra supuestas fallas como pensiones cobradas por familiares de personas fallecidas o trámites sin respaldo médico. Es decir, contra las familias de los discapacitados que vienen llevando una lucha que conmovió al país todo.

El último mes de 2025 cierra con una escalada de conflictos laborales: cierres abruptos de fábricas, despidos masivos en plena Navidad, ocupaciones de plantas por salarios impagos y paros que paralizan sectores enteros. Un recorrido por los principales casos que marcaron un diciembre de angustia para miles de trabajadores.

Síntesis semanal de noticias sociales y gremiales de LCV

Semana del 28 al 2 de enero de 2026

CORTITAS Y AL PIE

SIN REMEDIO: Cientos de trabajadores denunciaron despidos sin aviso previo ni liquidaciones completas en el marco de una reestructuración anunciada por Farmacias Dr. Ahorro.

HECHOS DE GOMA: En plena Navidad, Arluchi S.A. (IDS Suelas, Chivilcoy) despidió a una decena de operarios, rompiendo un acuerdo de estabilidad laboral hasta marzo. La planta, dedicada a componentes de caucho y EVA, redujo su personal a solo 25 trabajadores.

DERRAPARON: Cierre intempestivo de Industrias del Fuego S.A. (IBF, Córdoba), deja a 40 trabajadores en la calle. La planta de neumáticos anunció su clausura sin ningún tipo de aviso o negociación previa. Los empleados protestaron y exigieron al Ministerio de Trabajo que investigue el procedimiento y garantice indemnizaciones.

PARA EL SUTNA POR AUMENTO SALARIAL EN FATE, PIRELLI Y BRIDGESTONE. La medida de fuerza fue por 25 horas y concluyó el miércoles 31 con una marcha a la Secretaría de Trabajo ante la falta de un acuerdo paritario. con el sector empresario.

CONGELADOS: Los trabajadores de Frigorífico Euro (Villa Gobernador Gálvez) llevan más de 40 días de ocupación pacífica de la planta por tres meses de salarios impagos. Entre tanto, Marechiare (Mar del Plata) cerró la conservera de pescado por caída de ventas y competencia importada, dejando 40 familias sin empleo.

SIN RED. La crisis en la industria textil parece no tener fin.

Hilado S.A. (La Rioja) anuncio de cierre definitivo para enero 2026, afectando a 60 trabajadores. Sólo en la Provincia de La Rioja, el sector acumula más de 500 empleos perdidos desde 2020.

Hazan Silvia (Lanús): Cierre de la planta textil con 50 operarios afectados. La empresa intentó pagar indemnizaciones reducidas, pero los trabajadores lograron una conciliación obligatoria.

NO MATEN AL MENSAJERO: El Sindicato de Cadetes y Mensajeros denunció despidos sin causa, falta de blanqueo, salarios impagos y persecución sindical en Cook & Fit S.A (Mar del Plata)

SIN AIRE: El Gobierno deja que FAdeA (Fábrica Argentina de Aviones, Córdoba)se asfixie después de desperdiciar millones de dólares en los F16. Lanzamiento de retiros voluntarios para reducir 200 puestos en medio de la falta de contratos. Los empleados trabajan solo tres días por semana con sueldos recortados desde junio.

EN CAÍDA LIBRE: Los 40 trabajadores de Ascensores Cóndor (Ituzaingó) llevan meses sin cobrar y sin insumos. La planta se encuentra al borde del cierre.

Electropart (Córdoba): Despidos de 8 operarios sin indemnización plena, en una fábrica que redujo drásticamente su personal.

RAMAL QUE CIERRA, RAMAL QUE PARA. Luego del cierre de los tenes a Córdoba y Tucumán, LA FRATERNIDAD evalúa parar completamente el ramal Mitre. La medida de fuerza sería cortar todo el Mitre: el que va de Retiro a Tucumán, a Córdoba, a Capilla del Señor, a Zárate.

RULETA RUSA: Tensión en los casinos y salas de juego de la provincia de Salta. Más de 200 trabajadores denuncian atrasos reiterados en el pago de salarios, aguinaldos impagos y la falta de aportes a la obra social y al sistema previsional. El sindicato ALEARA reclama una intervención urgente del Estado provincial.

LE PICARON EL BOLETO AL HALCÓN. Por deudas salariales, pararon los choferes de colectivo de la empresa El Nuevo Halcón. La medida afectó a las líneas 159, 219, 300, 372, 584, 603 y 619 dejando a pie a miles de usuarios de Quilmes, Berazategui y Florencio Varela.

PARO EN EL HOSPITAL ITALIANO DE BAHÍA BLANCA POR EL PAGO DEL 30% DEL AGUINALDO. Desde la medianoche del miércoles 31 de diciembre trabajadores de sanidad realizan una medida de fuerza en el Hospital Italiano de Bahía Blanca, manteniendo los servicios esenciales. El conflicto salarial ya lleva dos meses.

METALMECÁNICOS EN CRISIS:

Nuevos despidos en fábrica metalmecánica PLA by John Deere (Las Rosas, Santa Fe) genera un alerta gremial de la UOM.

General Motors (Alvear, Santa Fe) pasó de más de 1.000 a 600 trabajadores en dos años, con 90 retiros voluntarios solo en noviembre y suspensiones permanentes.

Peugeot (El Palomar) paralizó su  producción por más de un mes, con adelanto de vacaciones para ajustar stock ante la caída de ventas.

Caromar: Cierre de al menos cuatro sucursales (San Justo, Mar del Plata, Burzaco, José C. Paz y Rosario), afectando a más de 200 empleados sin aviso previo.

COSECHARÁS TU SIEMBRA. Se mantiene la incertidumbre en la fábrica de cosechadoras Vassalli de Santa Fé. El fin de año llegó de la peor manera. Los 180 trabajadores de la localidad de Firmat cobraron apenas un adelanto de 125.000 el lunes 29 de diciembre de los 4.000.000 que se le adeudan a cada trabajador. Angustia por un posible cierre en el horizonte.

LA YERBA DE AYER SECÁNDOSE AL SOL. La nueva conducción del Instituto Nacional de la Yerba Mate notificó la cesantía de 21 trabajadores. Desde ATE denuncian un vaciamiento del organismo. Se teme que podrían venir más despidos en una planta que originalmente tenía 80 empleados de los que quedaron 59.

ENTRE RÍOS: ESTATALES RECLAMAN POR PARITARIAS Y CONTRATOS. Con una asamblea realizada en el patio central de la gobernación, trabajadores de ATE realizaron una asamblea en las narices de Rogelio Frigerio por recorte de contratos. Se decidió una “nueva acción el próximo 6 de enero».

INFORMALIDAD AL PALO.

MÁS TRABAJO CON MENOS DERECHOS. Un informe sobre el mercado laboral elaborado en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) dio datos más que preocupantes acerca del estado del empleo formal en la Argentina y ponen en tela de juicio la euforia del Gobierno por la baja del 0,3% en el desempleo que reflejaron las últimas estadísticas oficiales. El empleo asalariado formal perdió 57.000 puestos entre septiembre de 2024 y el mismo mes de 2025, y 242.000 si se cuenta desde la asunción presidencial de Javier Milei en 2023.

PULLARO AJUSTA MÁS QUE MILEI EN SANTA FE: Un informe del CEPA revela que el recorte del gobierno provincial se concentró en el empleo y los salarios de la planta estatal, mientras la estructura de funcionarios políticos se expandió y absorbió los mayores ingresos del Estado. “Si Milei nos ajustó siete, Pullaro ajustó diez”, denuncian desde ATE Rosario. Los datos oficiales muestran que entre 2023 y marzo de 2025 la planta de trabajadores y trabajadoras del Estado provincial —sin contar funcionarios políticos— se redujo en casi 6.000 puestos. La caída comenzó en 2024, con una baja del 3% (unos 4.800 cargos menos), y se profundizó en 2025 con una nueva reducción del 0,7%.

EL GOBIERNO BONAERENSE LABRÓ 80 MIL ACTAS EN INSPECCIONES LABORALES POR VIOLACIÓN DE LOS DERECHOS DE LOS TRABAJADORES: El Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires cerró 2025 con un balance de cerca de 80.000 actas labradas, resultado de la labor inspectora realizada a lo largo del año. Este volumen de actuaciones tuvo como objetivo el cuidado y la defensa de los derechos laborales de casi 500.000 trabajadoras y trabajadores bonaerenses. La Provincia informó que busca garantizar el cumplimiento de las normativas vigentes en materia laboral, resguardar la integridad de las y los trabajadores, sin ningún objetivo recaudatorio ni de persecución a los empleadores.

LA JUSTICIA FALLÓ A FAVOR DE UNA ABOGADA QUE LLEVABA 17 AÑOS CON CONTRATOS TEMPORALES EN EL ESTADO. Un juzgado federal de Rosario ordenó indemnizar a una profesional que trabajó de manera continua en el Ministerio de Economía bajo locaciones de servicios y convenios con universidades. El fallo concluyó que el Estado utilizó contratos transitorios para encubrir un vínculo laboral estable y reconoció una reparación equivalente a la de un empleado de planta permanente.

AJUSTE Y REPRESALIA: EL GOBIERNO NO CUMPLE EL ACUERDO CON LAS OBRAS SOCIALES. Según lo negociado debía girar en tres cuotas 60.000 millones de pesos para cubrir el pasivo de las Obras Sociales sindicales. Hasta ahora, solo se transfirieron 23.000 millones. La dilación del pago parece ser una respuesta a la marcha del pasado jueves significó un triunfo palpable para la CGT.

ROSARIO: FUERTE RECLAMO SINDICAL EN EL MAYOR MULTIMEDIO DEL INTERIOR. Trabajadoras y trabajadores del multimedio La Capital realizaron una protesta frente a la histórica sede del diario en la ciudad de Rosario para denunciar la falta de respuestas patronales ante reclamos básicos de recomposición salarial, condiciones laborales dignas y el pago de deudas con la obra social del sector. Pese a las altas temperaturas, el Sindicato de Prensa de Rosario encabezó la movilización para exponer la contradicción entre el crecimiento económico del grupo empresario y el deterioro de las condiciones laborales de quienes producen la información.

PÉREZ ESQUIVEL, BREGMAN, REFERENTES DE DDHH Y SINDICALES RESPALDAN A DELEGADOS DE LEDESMA CONTRA LA PROSCRIPCIÓN Y LOS DESPIDOS Referentes de organismos de derechos humanos, sociales, sindicales, de centros de estudiantes, entre otros, firmaron un petitorio (que tiene más de 100 firmas) en apoyo a los trabajadores de Ledesma, quienes enfrentan despidos masivos y una persecución sindical por parte de la comisión directiva del SOEAIL. La escalada represiva se confirmó este martes, cuando la policía de Jujuy reprimió a los delegados para impedirles el ingreso a una asamblea irregular, convocada con el fin de proscribir a los delegados combativos.

LA CRISIS DE LOS INGRESOS DERIVA EN UN CRECIENTE, Y CADA VEZ MÁS IMPAGABLE, ENDEUDAMIENTO FAMILIAR. De acuerdo con datos oficiales y relevamientos sectoriales, el aumento del endeudamiento de los hogares argentinos volvió a encender todas las alarmas. En octubre de 2025, la morosidad en el pago de créditos personales al sistema bancario alcanzó el 7,8%, el nivel más alto en dos décadas, superando incluso los picos registrados durante la pandemia, el final de la gestión macrista y la crisis financiera internacional de 2008–2009. En apenas un año, el incumplimiento se triplicó, pasando del 2,5% en octubre de 2024 al valor actual, en un contexto marcado por el deterioro persistente de los ingresos familiares y un consecuente desplome del consumo. El fenómeno es todavía más grave en el universo del crédito no bancario, especialmente en el segmento fintech. Allí, la irregularidad trepa al 18% de las carteras y, según el Banco Central, la mora con entidades no bancarias como billeteras virtuales, financieras y cadenas comerciales llegó al 20% en octubre, casi el triple que un año atrás. Se trata de préstamos de acceso rápido y escasos requisitos, pero con costos financieros totales que pueden rondar el 500% anual.

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Pablo Touzon: “Milei es más la consecuencia de un proceso político que su causa”

En diálogo con La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores, Pablo Touzon, politólogo de la UBA y director de la consultora de escenarios, Panamá Revista y Supernova, analizó el primer año de gestión de Javier Milei, la debilidad de la oposición, los cambios en la representación política y la necesidad de repensar las formas de protesta y comunicación del campo popular.

LCV: ¿Cómo analizás este año de Milei, una gestión que desde lo político puede leerse como exitosa, pero que desde lo cotidiano se padece mucho?
Pablo Touzon: Fue un año exitoso para Milei. De hecho, si uno quisiera hacer una película sobre cómo perder una elección en diez días, Milei había hecho todo lo posible para eso: derrotas en el Congreso, escándalos de corrupción, un recital en medio de una corrida cambiaria, la escapada del dólar. Y aun así triunfó. Creo que eso se explica por dos razones centrales. Primero, un apoyo norteamericano que le permitió estabilizar el dólar en un momento en que parecía perder la variable más sensible electoralmente en la Argentina. Y segundo, la absoluta falta de renovación y de propuesta de la oposición, tanto peronista como no peronista. Frente al temor de volver a lo que acababa de terminar, se prefirió seguir quemando las naves con Milei antes que regresar al viejo conocido.

LCV: ¿Creés que muchos análisis omiten de dónde venía el país?
Pablo Touzon: Totalmente. Falta analizar el punto de partida, tanto en términos económicos como políticos. Eso explica mucho de lo que pasó. Incluso hubo, sobre todo en el interior del país, un efecto similar a una primera vuelta, una especie de PASO de hecho. En eso Cristina tuvo razón, aunque no en cómo lo planteó después. Si la gente votó eso, hay que asumirlo. No se puede desconocer ese resultado.

LCV: ¿Qué lecciones deja esto pensando en 2027?
Pablo Touzon: La principal es que, si no hay un esfuerzo real de transformación de la oferta opositora, lo más probable es que el escenario se repita. Después no debería sorprender que, incluso en un marco de recesión profunda, vuelva a ganar Milei. En estos dos años hubo muy poco intento renovador y eso sigue siendo evidente.

LCV: Lito Borello planteaba la necesidad de repensar no solo la política, sino también las formas de protesta. ¿Coincidís?
Pablo Touzon: Sí, me pareció una reflexión muy inteligente. La idea de ir todos los días a tocar timbres a los ministerios para que te repriman, con una relación de fuerzas de 50 policías contra una persona, termina regalándole al gobierno la foto de la represión como un éxito. La sociedad no lo vive con horror, lo vive como que “los sacaron del medio”. Que un dirigente tan identificado con el peronismo y la izquierda diga que hay que cambiar las formas de lucha es muy significativo.

LCV: ¿Creés que parte de la dirigencia sigue atrasada en ese debate?
Pablo Touzon: Sí. Hay sectores que todavía creen que la calle es la única forma de cuestionar al gobierno. Pero también existe una dirigencia que vive de la “resistencia”, que supone que siempre va a sacar 20 o 25 puntos haga lo que haga. Ese esquema ya fracasó para transformar el país y fracasó como alternativa frente a Milei, aunque no fracasó para quienes ocupan esos lugares.

LCV: Hablaste de la idea de verse solo como víctimas. ¿Qué rol juega eso?
Pablo Touzon: Es una interpretación muy funcional y exculpatoria. Decir que todo se explica por la ultraderecha internacional o por un “cerebro alienígena” evita hacerse cargo de los errores propios. Perón ya lo decía en 1955 desde Panamá: si persistimos en creernos solo víctimas y no protagonistas de nuestros errores, estamos condenados a desaparecer políticamente.

LCV: ¿Cuánto de Milei es un fenómeno local y cuánto global?
Pablo Touzon: A mí siempre me interesó más el proceso político argentino que Milei en sí. Milei es más la consecuencia que la causa. Hay un componente internacional, claro, pero también hay factores muy locales: una economía cada vez más informal, cambios en la representación política, sectores jóvenes y populares que solo conocieron inflación, estancamiento y gobiernos débiles. Eso no se explica solo mirando afuera.

LCV: ¿Cómo ves el fracaso de los progresismos en la región?
Pablo Touzon: La izquierda latinoamericana tuvo un gran momento entre el fin del consenso de Washington y 2008, cuando había recursos para sostener políticas distributivas. Cuando eso entró en crisis, muchos gobiernos giraron hacia una agenda de derechos culturales y descuidaron los derechos económicos y sociales, que son los que hacen efectiva la vida cotidiana. El problema no es reconocer nuevos derechos, sino cuando parecen sustituir a los derechos que garantizan trabajo, ingresos y estabilidad.

LCV: Para cerrar, ¿qué esperan para Panamá Revista y Supernova el año que viene?
Pablo Touzon: La idea es saltar el mapa y empezar a trabajar con España, México y otros países del mundo hispanohablante, ampliando el alcance y la perspectiva de nuestros análisis.

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Gustavo Morteo de FECOAPI: ““El desafío es llevar la miel de la colmena a la mesa con precios justos”

En el marco de la Expo Cooperativas realizada en la ciudad de La Plata, Gustavo Morteo, referente de la Federación de Cooperativas Agrícolas, analiza la situación del sector apícola argentino y los obstáculos que enfrentan las cooperativas para sostener la producción y el trabajo. La dependencia de la exportación a granel, la caída del consumo interno, la competencia de productos adulterados y los altos costos burocráticos aparecen como ejes centrales de una conversación que pone en valor al cooperativismo como herramienta colectiva para acortar distancias entre productores y consumidores y garantizar el acceso a alimentos de calidad a precios justos.

LCV: “Contanos un poquito a qué se dedican, cuántos son.”

Gustavo Morteo: “La Federación de Cooperativas Agrícolas es una entidad de segundo grado que nuclea cooperativas agrícolas de distintas partes del país y de distintas provincias. Somos alrededor de 29 o 30 cooperativas, con una nueva que se está sumando. Hay 11 de la provincia de Buenos Aires, tres de Córdoba, y también de Santa Fe, Entre Ríos y otras provincias que tienen alguna representación. La Federación viene trabajando fuertemente en la parte gremial y de representación de las cooperativas y, este año, además, estamos intentando avanzar también en la parte comercial: provisión de insumos e intentar comercializar nuestros productos.”

LCV: “¿Qué tipo de productos desarrollan?”

Gustavo Morteo: “Las cooperativas apícolas tienen como base a los productores apícolas, los apicultores. La producción principal es la miel de abejas y sus derivados: ceras, propóleos, miel fraccionada o miel a granel. En Argentina, el 90% de la producción se exporta, por lo que la mayor parte se comercializa a granel. Uno de los grandes desafíos de las cooperativas es ampliar el consumo interno.”

LCV: “¿El consumo interno es solo gastronómico? ¿También se vende para cosmética?”

Gustavo Morteo: “En lo cosmético se utiliza muy poco en relación con los volúmenes que se manejan en la producción. El consumo interno es un desafío porque muchas veces nos quejamos del bajo precio que nos pagan por la miel a granel o para exportación, pero cuando fraccionamos creemos que nos vamos a salvar con el mercado interno y ahí cometemos errores. Si estamos dispuestos a regalar la miel a granel, no deberíamos castigar al consumidor interno con precios elevados. Eso también explica por qué se consume tan poca miel en el país.”

LCV: “Es verdad, a veces el precio de un tarrito chico de miel es muy alto.”

Gustavo Morteo: “El problema, más allá de los impuestos y los costos, lo tenemos los propios apicultores, que intentamos salvar con el mercado interno lo que no salvamos con el granel. Eso es un error de estrategia. Muchas veces le ponemos a la miel el precio que tiene en una góndola europea y creemos que ese mismo valor debe cobrarse acá. Al hacer eso, además, terminamos favoreciendo a quienes comercializan miel de mala calidad, que en realidad es un jarabe de glucosa con sabor.”

LCV: “¿Eso que parece miel pero es más líquida?”

Gustavo Morteo: “Exacto. Ese problema, que parece insignificante, termina generando un efecto compulsivo: la gente consume un producto barato que no es miel y que muchas veces engaña desde el packaging.”

LCV: “¿Con qué se rebaja esa ‘miel’?”

Gustavo Morteo: “Se corta con glucosa, jarabe de maíz o productos artificiales que se usan para bebidas dulces o mermeladas. Es un producto ‘a base de miel’, pero no es miel. Tiene un porcentaje muy bajo de miel y un alto contenido de glucosa de alta fructosa, que es un producto industrial.”

LCV: “¿Cuál es el desafío entonces?”

Gustavo Morteo: “El desafío es llegar lo más directo posible del productor al consumidor, con un precio justo, sin sobrevaluar la miel y permitiendo que la gente la consuma. Nosotros vemos que cuando se regala miel, por ejemplo a los dueños de los campos donde están las colmenas, el consumo por persona es altísimo. Cuando hay que comprarla, como es cara, se consume poco. Ahí es donde el rol de las cooperativas es central.”

LCV: “Ese diagnóstico ya es un primer paso muy importante.”

Gustavo Morteo: “Sí, totalmente. Muchas veces estos problemas se niegan y se buscan excusas. Nosotros creemos que reconocerlo es un paso enorme para empezar a buscar soluciones.”

LCV: “¿Cuántos son en la Federación?”

Gustavo Morteo: “Somos 30 cooperativas y el Consejo de Administración está integrado por siete cooperativas.”

LCV: “¿Y tu cooperativa?”

Gustavo Morteo: “En nuestra cooperativa somos 14 personas trabajando y además comercializamos con productores de la zona, que deben estar entre 170 y 180 productores que son clientes, tomadores de servicios o proveedores de insumos.”

LCV: “En la Expo Cooperativa de La Plata, ¿tomaron contacto con otras cooperativas para trabajar en conjunto?”

Gustavo Morteo: “Sí, tomamos contacto con cooperativas de impresión, que hacen etiquetas, y con otras cooperativas más ligadas a lo gremial, porque hay problemáticas que nos atraviesan a todas: matrículas, balances, costos, presentaciones y actualizaciones. También hay cooperativas de servicios, como contadores organizados en cooperativa, que ayudan en estas cuestiones.”

LCV: “¿Qué rol cumple el IPAC en ese acompañamiento?”

Gustavo Morteo: “Con el IPAC tenemos una buena relación. Tuvimos varias reuniones con la Dirección, con el presidente y su equipo, especialmente con la parte legal. El objetivo es que nos ayuden a ponernos al día. El problema más grande son los costos de balances, sellados y trámites, que para cooperativas con poco movimiento se vuelven muy difíciles. Es una burocracia muy costosa.”

LCV: “Y además, ser cooperativa no siempre ayuda…”

Gustavo Morteo: “No, muchas veces te miran como sapo de otro pozo. Siempre con una espada de Damocles sobre la cabeza. Nosotros estamos en Tandil, tenemos 40 años de vida y atravesamos muchos contextos políticos y económicos, y aun así siempre somos mal vistos. Rendimos exámenes todo el tiempo y nunca parecen suficientes.”

LCV: “Sin embargo, vos decís que las cooperativas son parte de la salida.”

Gustavo Morteo: “Yo creo que las cooperativas son la salida en medio de este descalabro económico. Siempre que hablamos acá estamos hablando de gente que produce, que trabaja y que no baja los brazos. Eso, de por sí, ya es un camino recorrido hacia el éxito o, al menos, hacia sostener la producción.”

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