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Daniel Rosato: “Hay que darle la oportunidad al industrial argentino para que produzca acá”
Daniel Rosato, presidente de Industriales Pymes Argentinos, pasó por el aire de La Columna Vertebral para referirse a la ley Compre Argentino, el panorama productivo para las pymes nacionales y cuáles son las políticas de Estado necesarias para crecer.
Este martes, legisladores del Frente de Todos buscarán emitir un dictamen favorable al proyecto de reforma a la ley de Compre Argentino, que propone ampliar el margen de preferencia para empresas locales en las licitaciones públicas. El proyecto busca impulsar la producción industrial nacional y ampliar el desarrollo tecnológico argentino.
LCV: Recién recordábamos la publicidad de la dictadura en la que se festejaba la apertura indiscriminada de importaciones y se vapuleaba lo nacional.
-Sí. Nosotros de eso nunca no tenemos que olvidar. De hecho, hay un ejemplo muy claro que podemos mencionar. Lo que pasó del 2015 al 2019, no solamente con un aumento de energía que desestabilizó la economía, sino también una entrada de importaciones indiscriminadas que hizo que perdiéramos 7000 pymes industriales manufactureras. Estos son ejemplos recientes, y con un proyecto que existe de Compre Argentino pero que no cumplió el objetivo, no se hizo respetar. Por este motivo es que este proyecto de Compre Argentino que se está llevando al Congreso ahora lo que hace es buscar una recomposición. Potenciar ese desarrollo industrial en Argentina que venimos llevando adelante de hace dos años a la fecha. Antes de la pandemia y la guerra cerraron 7000 industrias. En pandemia y con guerra hemos recuperado 1000 industrias manufactureras. ¿Qué tenemos qué hacer? Potenciar este desarrollo, y esto hay que hacerlo con un proyecto que tenga integración como este que está, que ha llevado el ejecutivo adelante, el gobierno nacional, y que nosotros en forma unánime del sector pyme industrial fuimos el otro día al Congreso a apoyarlo. Porque esto habla de la creación de una mesa de diálogo, de un observatorio donde se convoca a las empresas grandes y a las pymes de cada sector de la industria para realmente buscar de lo que hoy se está importando, que todo lo que se pueda comprar en el país se compre en el país. Porque muchas veces ocurre que las industrias grandes piden al exterior un bien de capital, un equipo, una máquina que se produce en Argentina. No se trata de pagarla más cara, si no se trata de dar la oportunidad al industrial argentina a que pueda producirla acá.
LCV:¿Existe la posibilidad de que acá se produzca más en términos competitivos con lo que van a buscar al exterior?
-Nosotros miramos argentino y buscamos que la Argentina sea competitiva. La Argentina hay que hacerla competitiva con los costos de energía, con los impuestos, como existe en otra parte del mundo. Por ejemplo, Estados Unidos protege su industria y pone un precio de referencia por encima del 30% de lo que vale en el exterior. Es decir, el sector de hidrocarburos en Estados Unidos tiene precio referencia por encima 30% y lo mismo ocurre en Europa y en otras parte del mundo. Si nosotros estamos hablando de que acá poner precio referencia sea entre un 10 y un 15%, me parece que estamos hablando de algo lógico y algo que va a servir para generar riqueza hacia dentro de la Argentina, generar mano de obra calificada y realmente fomentar la industria y la sustitución de importaciones.
LCV: ¿Cuál es la relación que tiene el IPA o cómo han sido las reuniones que han tenido en los congresos de consenso de la producción y el trabajo que ustedes organizaron con los sectores gremiales?
-Esas reuniones en el Congreso con los sindicatos, con el Ministerio de trabajo, han dado lugar a que hoy estemos capacitando. El programa de capacitación que ha lanzado el Ministerio de la Producción para que se capacite a los trabajadores puertas adentro de la fábrica. Acá hay que buscar un formato, porque hoy en el caso de los chicos que estudian en las escuelas técnicas no salen muy bien formados. Hay un problema de formación técnica, entonces los tenemos que terminar formando puertas adentro y en muchos casos del Ministerio de Trabajo y mismo también los gremios están a través de los centros de capacitación y de formación técnica formando chicos para diferentes especialidades, pero necesitan un mayor refuerzo que estamos trabajando justamente para hacerlo puertas adentro. Es decir, dentro de las de las fábricas. Por otro lado también esto es más complicado, porque la tecnología fue avanzando y hoy la tecnología demanda determinados segmentos de la industria, especialidades que no están muy difundidas.

“En pandemia y con guerra hemos recuperado mil industrias manufactureras”
SOBRE EL PLAN DE DESARROLLO DEL GOBIERNO
LCV: No quiero dejar de destacar las líneas de créditos que se han abierto ahora a través del Ministerio de Desarrollo Productivo de Matías Kulfas, líneas de financiamiento para sustitución de importaciones.
-Fueron dos líneas que acaba de lanzar el ministro de 50 mil millones que van a entidades para financiar las exportaciones industriales y 20 mil millones que tienen que ver con la sustitución de importaciones. Estas líneas son muy importantes porque ya muchas pymes la están tomando, lo cual tiene que ver con cómo reforzar y sustituir importaciones. En esto se está trabajando muchísimo en el área de hidrocarburos, petróleo, gas, minería y algunos otros sectores sensibles en el cual hoy las pymes están invirtiendo y toda esas pymes que estuvieron en situación de crisis, hoy están tomando esas líneas para justamente adecuar sus instalaciones y tener mayor tecnología.
LCV: ¿Cuál es su rubro?
-Yo tengo dos: industria papelera, fabrico papel, y por otro lado tengo una metalúrgica que doy servicio a la industria petrolera.
LCV: ¿Tiene paridad en el empleo, hay muchas mujeres con trabajo?
-Sí. Nosotros en el sector de la industria papelera por lo general tenemos en puestos claves estratégicos. Está comprobado que la mujer cumple un rol muy importante dentro de la empresa en esos puestos estratégicos, y que realmente en muchos casos mejoran lo que puede llegar a hacer un hombre porque la mujer tiene una particularidad, que es más constante y sensible en lo que son las tareas y las obligaciones laborales.
LCV: Por último para cerrar me va a tener que pagar peaje: ¿Cuál fue su primer trabajo, a qué edad, y se acuerda más o menos cuánto ganó?
– Yo trabajé desde los 14 años porque estudiaba de noche trabaja de día con mi papá en el taller de tornería. Yo fui tornero, después fui oficial tornero, y toda la vida estudié de noche y trabajé de día. Así me formé. Después trabajé también fabricando bolsa de polietileno. Como experiencia estuve en la calle vendiendo, me independicé y después volví a la metalúrgica. Conocí un poco de cada cosa. La parte comercial en la calle me sirve mucho para formarme comercialmente aunque parezca mentira, pero mi oficio fue de oficial tornero.
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Erika Lederer:“La única memoria completa es que digan dónde están los cuerpos”
En la antesala de un nuevo 24 de marzo, Erika Lederer —poeta, abogada y cofundadora de Historias Desobedientes— reflexiona sobre el sentido de la memoria en la Argentina actual. Hija de un represor que actuó en Campo de Mayo, su testimonio interpela desde un lugar singular: el de quienes decidieron romper el pacto de silencio familiar para transformar el dolor en acción. En esta entrevista con LCV, cuestiona el uso del concepto de “memoria completa”, reivindica la apertura de archivos y la búsqueda de identidad, y llama a sostener una memoria activa, colectiva y comprometida con la justicia.
Erika Lederer: Exacto, necesitamos masividad en las calles. En relación a la pregunta: yo soy cofundadora de Historias Desobedientes. Surgimos alrededor de 2017, cuando se intentó aplicar el 2×1 y la Corte Suprema lo avaló. En ese momento, en las calles se dijo de manera masiva que no. Eso es lo que esperamos también ahora.
¿Qué entiendo por “memoria completa”? Es muy sencillo: la única memoria completa es que se abran los archivos. La única memoria completa es que los genocidas que siguen vivos y que no fueron alcanzados por la llamada “impunidad biológica” digan dónde están los cuerpos, digan dónde están los chicos —hoy adultos— cuya identidad todavía no fue recuperada. Esa es la única memoria completa.
LCV: Estoy totalmente de acuerdo, incluso con el recorte histórico que hacés, que no empieza en el ’76. Recién hablábamos del decreto 20.840 de 1974, que ya sentaba bases legales e ideológicas para lo que vino después.
Nos queda poco tiempo, así que quiero que me cuentes: ¿quién sos?, ¿quién era tu papá? ¿Y por qué sos desobediente?
Erika Lederer: Yo soy Erika Lederer, poeta —y después, en segundo lugar, abogada—. Mi padre era Ricardo Lederer, que fue el segundo jefe de la maternidad clandestina de Campo de Mayo. Era quien asistía los partos de mujeres cuyos hijos todavía buscamos. Luego esas mujeres eran parte de los mal llamados “traslados”, es decir, los vuelos de la muerte.
LCV: ¿En qué momento tomás conciencia de lo que hacía tu padre?
Erika Lederer: Una cosa es saber que era militar, médico militar, verlo con uniforme, saber que fue carapintada. Todo eso ya te da una primera conciencia. Pero llegar a caracterizar a tu propio padre como genocida es un proceso paulatino. Va acompañado de una toma de conciencia sobre lo que pasa alrededor, no solo sobre quién era él, sino sobre la realidad en la que vivís.
LCV: ¿Todavía duele?
Erika Lederer: Sí, y va a doler siempre. Pero en 2017 escribí un artículo que se llamaba “Del dolor a la acción”. Duele, pero no me deja inmovilizada. No me deja atrapada en un trauma. Quiero salir del dolor, ser un sujeto activo en la construcción de la memoria colectiva y levantar las banderas de los compañeros desaparecidos. Ellos peleaban por un mundo más justo, y yo quiero insertarme en esa lucha por un mundo mejor.
LCV: ¿Cómo se procesa esto dentro de la familia?
Erika Lederer: Cuando uno rompe con esa lógica —que yo llamo lógica mafiosa de clanes—, porque hubo crímenes y un pacto de silencio, no es fácil. Hablar implica romper ese pacto que impera en estas familias. Pero no quiero quedarme en eso; para eso escribo poesía también. Mi intención es poder ser una voz que amplifique la potencia que tenemos como sociedad para hacer otra cosa, para seguir luchando por esas banderas.
LCV: Te agradezco muchísimo que hayas venido, aunque sea por unos minutos. Si te parece, la semana que viene seguimos con más tiempo. Es muy importante el relato en primera persona: genera empatía, le pone identidad a la historia.
Erika Lederer: Sí, totalmente. Mi intención es que mi voz transmita un mensaje: que nos atrevamos a pensar distinto, a confrontar el estado de cosas. Hay un giro global hacia la derecha que tenemos que interpelar, incluso de manera internacionalista. Invito a que nos animemos a pensar de otro modo y a cambiar el mundo.
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Alejandro Cohen Arazi: “La historia de la CONADEP también la hicieron trabajadores anónimos”
El director y documentalista Alejandro Cohen Arazi pasó por La Columna Vertebral-Historias de Trabajadores para presentar Conadepianos, una película que recupera los testimonios de quienes trabajaron en la CONADEP durante los primeros años de la democracia. Con una mirada centrada en la clase trabajadora, el film busca correrse del relato tradicional y poner el foco en quienes escucharon, registraron y sostuvieron el proceso en el día a día.
LCV: ¿Qué es la CONADEP? Le cuento a la gente, porque tenemos oyentes jóvenes y de todas partes del mundo.
Alejandro Cohen Arazi: La CONADEP es una comisión que se crea en 1983 para reunir testimonios que permitieran construir una causa contra la Junta Militar. Ya desde su origen implicaba una enorme valentía política: llevar adelante los juicios.
Se eligió a un grupo de notables —personas reconocidas que habían tenido un rol durante la dictadura— para encabezar ese trabajo. Pero detrás de ellos había una enorme cantidad de trabajadores y voluntarios, muchos muy jóvenes, que recibían denuncias todos los días y escuchaban cosas muy duras.
LCV: Sobre esa base hacés un documental. ¿Por qué?
Alejandro Cohen Arazi: La historia surge con mi hermano Juan. Él estaba investigando otro tema y encontró en el Archivo Nacional de la Memoria entrevistas a trabajadores de la CONADEP.
No era lo que buscaba, pero vio que había algo muy potente ahí: testimonios de personas que contaban el trabajo cotidiano. Entonces dijimos: hay una historia para contar.
Todos tenemos una idea del Nunca Más asociada a figuras como Sábato o Magdalena Ruiz Guiñazú, pero estas entrevistas muestran que había un grupo enorme de personas que fueron quienes realmente hicieron ese trabajo.
LCV: ¿Cómo se seleccionaban esos trabajadores? ¿Eran voluntarios, gente del Estado?
Alejandro Cohen Arazi: Había de todo. Al principio eran empleados del Ministerio del Interior, pero rápidamente se dieron cuenta de que no alcanzaba.
También se sumó gente de organismos de derechos humanos y muchos voluntarios. Había personas que leían en el diario que existía la CONADEP y se acercaban para dar una mano.
LCV: ¿Se necesitaba algún requisito en particular?
Alejandro Cohen Arazi: Básicamente, saber leer, escribir y tener empatía. No existía todavía la figura del trabajador de la memoria o de derechos humanos como hoy.
Había que sentarse frente a alguien que venía a contar una experiencia terrible, y para eso hacía falta una enorme sensibilidad.
LCV: Estamos hablando de un contexto muy cercano a la dictadura…
Alejandro Cohen Arazi: Sí, y con mucha incertidumbre. Nadie sabía cuánto iba a durar la democracia. Veníamos de décadas de golpes militares, entonces la pregunta era inevitable.
LCV: Y además del impacto emocional, había riesgos…
Alejandro Cohen Arazi: Sí, lo vivían con mucho temor. Recibían amenazas, había llamados intimidatorios, incluso amenazas de bomba en el edificio.
No eran ingenuos: sabían perfectamente en qué se estaban metiendo.
LCV: ¿Tuviste dificultades para financiar la película?
Alejandro Cohen Arazi: Sí, es un documental hecho con presupuesto cero. No pedimos apoyo institucional.
Trabajamos con material del Archivo Nacional de la Memoria y con nuestro propio esfuerzo. Hicimos una campaña con gente cercana para poder cubrir gastos básicos.
LCV: Tenés una trayectoria marcada por este tipo de enfoque…
Alejandro Cohen Arazi: Sí, todos mis trabajos tienen el foco en la clase trabajadora. Incluso en documentales anteriores, como uno sobre call centers, me interesaba mostrar esas realidades invisibilizadas.
LCV: En medio de tantas discusiones políticas sobre ese período, ¿qué lugar ocupa la CONADEP?
Alejandro Cohen Arazi: Más allá de las discusiones, fue un hito fundamental de la democracia argentina.
Se hizo en un contexto de muchísimas presiones, con un margen de maniobra muy limitado, pero se logró. Y lo que se logró es histórico.
LCV: ¿Dónde se puede ver la película?
Alejandro Cohen Arazi: Hay funciones en el Cine Gaumont, en la Sala Norita Cortiñas y también en la Sala Lúcida, en Saavedra, en los próximos días.
Archivo
Carta desde el País del Nomeacuerdo, por Hernán López Echagüe
Publicado en la revista Humor, diciembre de 1990
Che, me olvidaba de algo. Hubo una época en que las personas se pusieron a desaparecer, de pronto, de la noche a la mañana. Sin pausa. Cientos y cientos de personas de toda edad que se ponían a no estar nunca más. Y los ojos de los vecinos no percibían nada. Y las bocas de los vecinos parecían bocas sin fundamento, o quizá con fundamento no más que para abrirlas y tragar fideos italianos, galletas alemanas, quesos franceses. ¡Vinos de Portugal por dos mangos! Había mazapán en las venas. ¿Te acordás? ¿Te acordás del general Acdel Edgardo Vilas? Decía el tipo: “Los mayores éxitos los conseguimos entre las dos y las cinco de la mañana, la hora en que el subversivo duerme (…) Yo respaldo incluso los excesos de mis hombres si el resultado es importante para nuestro objetivo”. ¿Te acordás? ¿No? Pero quizá te acuerdes del general Ibérico Saint-Jean que, entre otras cosas, se hizo famoso por su frase: “Primero mataremos a todos los subversivos, luego mataremos a sus colaboradores, después a sus simpatizantes, enseguida a aquellos que permanecen indiferentes y, finalmente, mataremos a los tímidos”. O del general Jorge Rafael Videla: “En la Argentina morirán todos los que sean necesarios para acabar con la subversión”. Años más tarde, ya en democracia, al amparo del indulto que le había obsequiado Menem y en tanto se mojaba el garguero con whisky importado durante una cena de camaradería, Videla celebró la matanza, y, con aires de asesino ocurrente, soltó: “La sociedad argentina tendría que habernos pagado por los servicios prestados”.
Luego, a partir de diciembre de 1983, la historia incontrastable del exterminio selectivo que habían tramado los militares con toda meticulosidad cobró vida a partir de relatos de toda naturaleza: jurídico, periodístico, novelesco, televisivo, cinematográfico. Supongo que te acordarás de La historia oficial, también del Nunca más, y, desde luego, del histórico juicio a las Juntas. Fueron años de dolorosas e interminables reconstrucciones. Que a Esteban se lo llevaron de su lugar de trabajo una tarde, a los golpes; que a Cristina, que estaba embarazada, la sorprendieron en la calle, la ocultaron en alguna catacumba, la asistieron en el parto, le robaron el hijo y después la asesinaron; en la casa de Jon, que de la vida no esperaba más que recibirse de ingeniero, casarse y tener un par de hijos, el grupo de Tareas se instaló a lo largo de una semana… Y ya no están, nunca más volverán a estar.
A partir de diciembre de 1983 el dolor se transformó en cifras: más de cuatro mil desaparecidos en 1976; trescientos cuarenta y dos por mes; once cada día. Más de tres mil en 1977; doscientos treinta y ocho por día… Cifras y más cifras. Contados cuerpos. Personas que nunca jamás volvieron a aparecer. Y ahora los ojos han vuelto a cerrarse, los oídos a enlodarse, las bocas a callar.
En fin, no era mi propósito amargarte. Pero el País del Nomeacuerdo es hoy una realidad ineluctable.
Otro abrazo.
Página/12 y su insólita restauración de la teoría de ‘los dos demonios’, por Hernán López Echagüe
50 Años. La falacia de la memoria completa y las verdaderas razones de la masacre, por Laura Giussani C.

