fbpx
Connect with us

Destacada

Como caída del cielo | 2. Volver al futuro

Crónicas de Laura Giussani Constenla desde Italia

“Todavía existe Il Manifesto?”, pregunto a la quiosquera que responde orgullosa: “Sí, il Manifesto resiste!”. Bravo, harta de comprar un diario que alguna vez fue un placer recorrer por las mañanas, con las columnas de Eugenio Scalfari, o Beniamino Placido que hacían de la Repubblica una lectura obligatoria. Cansada de la melancolía que provoca el vaciamiento del periodismo como arma de información, debate y gusto por la lectura (un drama no solo argentino), me sentí feliz de reencontrar el diario en el que brilló Rosanna Rosanda, aquí algunas reflexiones sobre ese capuccino matinal ‘giornale in mano’. 

El ejemplo argentino

Antes de entrar en los grandes titulares sobre la guerra -que ya son ‘las guerras’-, la precariedad laboral, y tantas otras cosas de primera plana, me detengo en la sección cultura ante un título curioso: “Buenos Aires, ‘terra promessa’ delle libreríe”. Caramba, esto sí que no me lo esperaba. ¡Somos la ‘tierra prometida’ de algo!

El puntapié inicial del artículo es el triste anuncio de que está en crisis La Feltrinelli, histórica librería y editorial italiana, fundada en 1954 en Milán, por el hijo noble de una familia del Nord, Giangiacomo Feltrinelli -partigiano, escritor y militante comunista- que hizo de su actividad editorial un sello de libre debate intelectual. Su primer libro publicado fue la biografía de Jawaharlal Nehru, el Primer Ministro indio que sería el sucesor del Mahatma Gandhi. En el 57 llegaría su primer éxito internacional y también el quiebre con la ortodoxia stalinista rusa al publicar la novela Doctor Zhivago, del poeta soviético Borís Pasternak, desafiando al mismísimo Nikita Jrushchov y al Partido Comunista Italiano que tiempo después lo expulsaría de sus filas. Pasternak no dejaba dudas sobre sus críticas al autoritarismo ruso, uno de sus personajes decía: “Ha ocurrido muchas veces en la historia. Lo que había sido concebido como noble y alto, se ha convertido en tosca materia. Así, Grecia se ha convertido en Roma; así, el iluminismo ruso se ha transformado en la revolución rusa”.

Noble, revolucionario, provocador, la editorial de Feltrinelli se convirtió en el ámbito elegido por los intelectuales no aplaudidos por el sistema pero devorados por el público, por ejemplo: Trópico de cáncer de Henry Miller, varias veces prohibida en diversos países por considerarla ‘obscena’.

Giangiacomo Feltrinelli: el millonario editor italiano que soñaba con crear  en Cerdeña la Cuba del Mediterráneo y murió como guerrillero - BBC News  Mundo
Giangiacomo Feltrinelli (1926 – 1972)

En definitiva, un ícono mundial de la literatura deja su lugar tradicional en el centro de Roma para retornar a los márgenes, algunos mencionan a Monteverde como barrio elegido. Algo parecido le había sucedido a la prestigiosa librería parisina, Gibert Jeune, ubicada en el boulevard Saint Michel que luego del COVID debió achicar gastos y trasladarse a un barrio residencial pero no tan histórico.

¿Qué tiene que ver Buenos Aires en todo ésto? Pues bien, bajo la firma de Daniel Politi, el New York Times menciona a la ciudad de Argentina como una de ‘las grandes capitales del libro mundial’; y sostiene que allí la situación está a ‘años luz’ con lo que ocurre en Europa. De hecho, Buenos Aires ocupa el puesto 6 en la escala mundial editorial mientras Roma figura en el 28).

El autor de la nota del New York Times se entusiasma con algunos ejemplos de librerías ‘barriales’ argentinas: ‘Malatesta’, abierta en 2021 en Parque Chas por Carime Morales; Céspedes libros, de Cecilia Fanti, inaugurada en 2017 en Colegiales cuyo éxito la obligó a encontrar un local más grande tres años después; o la pequeña “Mi Casa”, de Villa Crespo, instalada en la misma casa de Nurit Kasztelan. También cita ‘Otras Orillas’ de Cristian De Napoli quien se entusiasma con la labor de las librerías independientes de nuestro país: “Nuestro país puede estar siempre en crisis, pero nunca faltan los lectores siempre en busca de algo nuevo”. El artículo del Manifesto termina con una llamada para los intelectuales italianos y del mundo entero: “¡¡A Buenos Aires, a Buenos Aires!!”

Cierra la librería Gibert Jeune, emblema de París - Rincón de Palabras
Librería Gibert Jeune

El futuro fue ayer

Basta con hojear los descorazonadores titulares para comprender que esta rabia guerrera parece contagiarse más que el COVID o la viruela del mono. Mientras el ministro de Putin anda de gira por los países árabes para asegurarse que no se unirán a la Unión Europea con las sanciones y que el petróleo quedará fuera de cualquier extorsión, Biden anuncia que responderá al incesante pedido de auxilio de Zelinsky aportando misiles de última generación a Ucrania, armas con GPS que se recargan en un minuto y continúan el fuego. Los expertos dicen que por ahora no hay ninguna necesidad de esas armas y un vocero del Kremlin asegura: “Tiran benzina sobre el fuego”.

Entre tanto, Orbán, quien hasta el momento se consideraba el más nazi de los nazis de Europa, el primer ministro de Bulgaria, se puso al margen de las sanciones contra Rusia. (Hoy, el campeonato de quién es más nazi está difícil de definir).

Claro que el tablero mundial ya no se reduce a Ucrania, Rusia y OTAN, De pronto aparece China, amenazando a Taiwan. Turquía aprovecha la confusión para avanzar contra Siria, su primer ministro, Erdogán, ya apuntó contra Rojava para acabar con esa fracción autónoma kurda mientras le hace un guiño a Putin.

Como frutilla del postre, a Israel no se le ocurre nada mejor que realizar “espectaculares ejercicios militares” sobre el Mar Negro. Guerra por aquí, guerra por allá, y un nuevo concepto que aparece en el diario: ‘la guerra de los granos’ que amenaza con una hambruna mundial.

En este paisaje tan alentador, Italia festeja este 2 de junio un nuevo aniversario de aquella épica jornada electoral en la que un referéndum, en 1946, apenas terminada la guerra, daba fin a la monarquía. El rey se ha ido, viva la Republica. Eran los vencedores de una guerra, el futuro les pertenecía, y ese futuro estaba todo por armarse. Algún valor tendría que tener la muerte de millones y millones de hombres contra el nazi fascismo.

Claro que la bendita república ya está más vieja que la Reina Isabel, cansada, desmemoriada, inválida.

Pisa fue la ciudad elegida, hoy, para una manifestación nacional contra el armamentismo. Bajo el lema “Ni en Coltano ni en ningún lado” se manifestarán diversas organizaciones vecinales, gremiales, pacifistas, feministas y políticas en contra de instalación de una mega base militar en los suburbios de Pisa, y el corazón de Toscana. Nacida de aquel 2 de junio, la Constitución italiana asegura en su artículo 11, a modo casi de primera enmienda, su negativa a cualquier guerra. Un Nunca Más de la época que parece hacer agua por todos lados.

El dulce encanto de la precariedad

Fue en aquellos años de la postguerra, cuando se estableció la primera constitución de la República. Era el 1947, y en su tercer artículo afirmaba: “Corresponde a la República suprimir los obstáculos de orden económico y social que, limitando de hecho la libertad y la igualdad de los ciudadanos, impiden el pleno desarrollo de la persona humana y la participación efectiva de todos los trabajadores en la organización política, económica y social del País.”

Como toda Constitución está plagada de buenas intenciones jamás logradas. Nada más utópico que una Constitución democrática en un sistema capitalista. La realidad la desmiente en cada paso.

Esta semana se dieron a conocer las estadísticas oficiales que demuestran la existencia de más de 3 millones de trabajadores en negro o en forma precaria, con contratos a término. La cifra de precariedad más alta en los últimos 45 años. El ministro de trabajo, Andrea Orlando, tomó cuenta del asunto y solo dijo que estas cifras ‘nos deben hacer reflexionar’. Para el secretario de la UIL -uno de los sindicatos italianos- la reflexión es bastante básica: hay que aplicar la solución española y terminar con los contratos a término. Y concluye la nota de Roberto Ciccarelli en Il Manifesto: “Parece una vuelta al futuro, o al pasado, a esos años noventa del siglo pasado. Poco importa el sentido del tiempo cuando se vive en el ‘día de la marmota’. También entonces se discutía sobre una ‘flexseguridad’. Palabras escritas en el agua. Esa idea fue usada para hacer exactamente lo contrario. Y llegó la flexibilidad, es decir, la precariedad, y no hubo ninguna seguridad. Una tomada de pelo. Máxima precariedad sin seguro social. Treinta años después, mientras continua el Covid,  una guerra está en curso en Europa, estamos en el mismo punto”.

Eran los noventa y no nos dimos cuenta.

Para nosotros, era Menem, sí, pero no se trataba de un loco suelto. Como dicen por acá: ‘Tutto il mondo è paese”.

Seguir leyendo
Comentá

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Destacada

Erika Lederer:“La única memoria completa es que digan dónde están los cuerpos”

En la antesala de un nuevo 24 de marzo, Erika Lederer —poeta, abogada y cofundadora de Historias Desobedientes— reflexiona sobre el sentido de la memoria en la Argentina actual. Hija de un represor que actuó en Campo de Mayo, su testimonio interpela desde un lugar singular: el de quienes decidieron romper el pacto de silencio familiar para transformar el dolor en acción. En esta entrevista con LCV, cuestiona el uso del concepto de “memoria completa”, reivindica la apertura de archivos y la búsqueda de identidad, y llama a sostener una memoria activa, colectiva y comprometida con la justicia.

Erika Lederer: Exacto, necesitamos masividad en las calles. En relación a la pregunta: yo soy cofundadora de Historias Desobedientes. Surgimos alrededor de 2017, cuando se intentó aplicar el 2×1 y la Corte Suprema lo avaló. En ese momento, en las calles se dijo de manera masiva que no. Eso es lo que esperamos también ahora.

¿Qué entiendo por “memoria completa”? Es muy sencillo: la única memoria completa es que se abran los archivos. La única memoria completa es que los genocidas que siguen vivos y que no fueron alcanzados por la llamada “impunidad biológica” digan dónde están los cuerpos, digan dónde están los chicos —hoy adultos— cuya identidad todavía no fue recuperada. Esa es la única memoria completa.

LCV: Estoy totalmente de acuerdo, incluso con el recorte histórico que hacés, que no empieza en el ’76. Recién hablábamos del decreto 20.840 de 1974, que ya sentaba bases legales e ideológicas para lo que vino después.

Nos queda poco tiempo, así que quiero que me cuentes: ¿quién sos?, ¿quién era tu papá? ¿Y por qué sos desobediente?

Erika Lederer: Yo soy Erika Lederer, poeta —y después, en segundo lugar, abogada—. Mi padre era Ricardo Lederer, que fue el segundo jefe de la maternidad clandestina de Campo de Mayo. Era quien asistía los partos de mujeres cuyos hijos todavía buscamos. Luego esas mujeres eran parte de los mal llamados “traslados”, es decir, los vuelos de la muerte.

LCV: ¿En qué momento tomás conciencia de lo que hacía tu padre?

Erika Lederer: Una cosa es saber que era militar, médico militar, verlo con uniforme, saber que fue carapintada. Todo eso ya te da una primera conciencia. Pero llegar a caracterizar a tu propio padre como genocida es un proceso paulatino. Va acompañado de una toma de conciencia sobre lo que pasa alrededor, no solo sobre quién era él, sino sobre la realidad en la que vivís.

LCV: ¿Todavía duele?

Erika Lederer: Sí, y va a doler siempre. Pero en 2017 escribí un artículo que se llamaba “Del dolor a la acción”. Duele, pero no me deja inmovilizada. No me deja atrapada en un trauma. Quiero salir del dolor, ser un sujeto activo en la construcción de la memoria colectiva y levantar las banderas de los compañeros desaparecidos. Ellos peleaban por un mundo más justo, y yo quiero insertarme en esa lucha por un mundo mejor.

LCV: ¿Cómo se procesa esto dentro de la familia?

Erika Lederer: Cuando uno rompe con esa lógica —que yo llamo lógica mafiosa de clanes—, porque hubo crímenes y un pacto de silencio, no es fácil. Hablar implica romper ese pacto que impera en estas familias. Pero no quiero quedarme en eso; para eso escribo poesía también. Mi intención es poder ser una voz que amplifique la potencia que tenemos como sociedad para hacer otra cosa, para seguir luchando por esas banderas.

LCV: Te agradezco muchísimo que hayas venido, aunque sea por unos minutos. Si te parece, la semana que viene seguimos con más tiempo. Es muy importante el relato en primera persona: genera empatía, le pone identidad a la historia.

Erika Lederer: Sí, totalmente. Mi intención es que mi voz transmita un mensaje: que nos atrevamos a pensar distinto, a confrontar el estado de cosas. Hay un giro global hacia la derecha que tenemos que interpelar, incluso de manera internacionalista. Invito a que nos animemos a pensar de otro modo y a cambiar el mundo.

Continue Reading

Destacada

Alejandro Cohen Arazi: “La historia de la CONADEP también la hicieron trabajadores anónimos”

El director y documentalista Alejandro Cohen Arazi pasó por La Columna Vertebral-Historias de Trabajadores para presentar Conadepianos, una película que recupera los testimonios de quienes trabajaron en la CONADEP durante los primeros años de la democracia. Con una mirada centrada en la clase trabajadora, el film busca correrse del relato tradicional y poner el foco en quienes escucharon, registraron y sostuvieron el proceso en el día a día.

entrevista emitida en la columna vertebral del 23 de marzo de 2026

LCV: ¿Qué es la CONADEP? Le cuento a la gente, porque tenemos oyentes jóvenes y de todas partes del mundo.

Alejandro Cohen Arazi: La CONADEP es una comisión que se crea en 1983 para reunir testimonios que permitieran construir una causa contra la Junta Militar. Ya desde su origen implicaba una enorme valentía política: llevar adelante los juicios.

Se eligió a un grupo de notables —personas reconocidas que habían tenido un rol durante la dictadura— para encabezar ese trabajo. Pero detrás de ellos había una enorme cantidad de trabajadores y voluntarios, muchos muy jóvenes, que recibían denuncias todos los días y escuchaban cosas muy duras.

LCV: Sobre esa base hacés un documental. ¿Por qué?

Alejandro Cohen Arazi: La historia surge con mi hermano Juan. Él estaba investigando otro tema y encontró en el Archivo Nacional de la Memoria entrevistas a trabajadores de la CONADEP.

No era lo que buscaba, pero vio que había algo muy potente ahí: testimonios de personas que contaban el trabajo cotidiano. Entonces dijimos: hay una historia para contar.

Todos tenemos una idea del Nunca Más asociada a figuras como Sábato o Magdalena Ruiz Guiñazú, pero estas entrevistas muestran que había un grupo enorme de personas que fueron quienes realmente hicieron ese trabajo.

LCV: ¿Cómo se seleccionaban esos trabajadores? ¿Eran voluntarios, gente del Estado?

Alejandro Cohen Arazi: Había de todo. Al principio eran empleados del Ministerio del Interior, pero rápidamente se dieron cuenta de que no alcanzaba.

También se sumó gente de organismos de derechos humanos y muchos voluntarios. Había personas que leían en el diario que existía la CONADEP y se acercaban para dar una mano.

LCV: ¿Se necesitaba algún requisito en particular?

Alejandro Cohen Arazi: Básicamente, saber leer, escribir y tener empatía. No existía todavía la figura del trabajador de la memoria o de derechos humanos como hoy.

Había que sentarse frente a alguien que venía a contar una experiencia terrible, y para eso hacía falta una enorme sensibilidad.

LCV: Estamos hablando de un contexto muy cercano a la dictadura…

Alejandro Cohen Arazi: Sí, y con mucha incertidumbre. Nadie sabía cuánto iba a durar la democracia. Veníamos de décadas de golpes militares, entonces la pregunta era inevitable.

LCV: Y además del impacto emocional, había riesgos…

Alejandro Cohen Arazi: Sí, lo vivían con mucho temor. Recibían amenazas, había llamados intimidatorios, incluso amenazas de bomba en el edificio.

No eran ingenuos: sabían perfectamente en qué se estaban metiendo.

LCV: ¿Tuviste dificultades para financiar la película?

Alejandro Cohen Arazi: Sí, es un documental hecho con presupuesto cero. No pedimos apoyo institucional.

Trabajamos con material del Archivo Nacional de la Memoria y con nuestro propio esfuerzo. Hicimos una campaña con gente cercana para poder cubrir gastos básicos.

LCV: Tenés una trayectoria marcada por este tipo de enfoque…

Alejandro Cohen Arazi: Sí, todos mis trabajos tienen el foco en la clase trabajadora. Incluso en documentales anteriores, como uno sobre call centers, me interesaba mostrar esas realidades invisibilizadas.

LCV: En medio de tantas discusiones políticas sobre ese período, ¿qué lugar ocupa la CONADEP?

Alejandro Cohen Arazi: Más allá de las discusiones, fue un hito fundamental de la democracia argentina.

Se hizo en un contexto de muchísimas presiones, con un margen de maniobra muy limitado, pero se logró. Y lo que se logró es histórico.

LCV: ¿Dónde se puede ver la película?

Alejandro Cohen Arazi: Hay funciones en el Cine Gaumont, en la Sala Norita Cortiñas y también en la Sala Lúcida, en Saavedra, en los próximos días.

Continue Reading

Archivo

Carta desde el País del Nomeacuerdo, por Hernán López Echagüe

Publicado en la revista Humor, diciembre de 1990

Che, me olvidaba de algo. Hubo una época en que las personas se pusieron a desaparecer, de pronto, de la noche a la mañana. Sin pausa. Cientos y cientos de personas de toda edad que se ponían a no estar nunca más. Y los ojos de los vecinos no percibían nada. Y las bocas de los vecinos parecían bocas sin fundamento, o quizá con fundamento no más que para abrirlas y tragar fideos italianos, galletas alemanas, quesos franceses. ¡Vinos de Portugal por dos mangos! Había mazapán en las venas. ¿Te acordás? ¿Te acordás del general Acdel Edgardo Vilas? Decía el tipo: “Los mayores éxitos los conseguimos entre las dos y las cinco de la mañana, la hora en que el subversivo duerme (…) Yo respaldo incluso los excesos de mis hombres si el resultado es importante para nuestro objetivo”. ¿Te acordás? ¿No? Pero quizá te acuerdes del general Ibérico Saint-Jean que, entre otras cosas, se hizo famoso por su frase: “Primero mataremos a todos los subversivos, luego mataremos a sus colaboradores, después a sus simpatizantes, enseguida a aquellos que permanecen indiferentes y, finalmente, mataremos a los tímidos”. O del general Jorge Rafael Videla: “En la Argentina morirán todos los que sean necesarios para acabar con la subversión”. Años más tarde, ya en democracia, al amparo del indulto que le había obsequiado Menem y en tanto se mojaba el garguero con whisky importado durante una cena de camaradería, Videla celebró la matanza, y, con aires de asesino ocurrente, soltó: “La sociedad argentina tendría que habernos pagado por los servicios prestados”.

Luego, a partir de diciembre de 1983, la historia incontrastable del exterminio selectivo que habían tramado los militares con toda meticulosidad cobró vida a partir de relatos de toda naturaleza: jurídico, periodístico, novelesco, televisivo, cinematográfico. Supongo que te acordarás de La historia oficial, también del Nunca más, y, desde luego, del histórico juicio a las Juntas. Fueron años de dolorosas e interminables reconstrucciones. Que a Esteban se lo llevaron de su lugar de trabajo una tarde, a los golpes; que a Cristina, que estaba embarazada, la sorprendieron en la calle, la ocultaron en alguna catacumba, la asistieron en el parto, le robaron el hijo y después la asesinaron; en la casa de Jon, que de la vida no esperaba más que recibirse de ingeniero, casarse y tener un par de hijos, el grupo de Tareas se instaló a lo largo de una semana… Y ya no están, nunca más volverán a estar.

A partir de diciembre de 1983 el dolor se transformó en cifras: más de cuatro mil desaparecidos en 1976; trescientos cuarenta y dos por mes; once cada día. Más de tres mil en 1977; doscientos treinta y ocho por día… Cifras y más cifras. Contados cuerpos. Personas que nunca jamás volvieron a aparecer. Y ahora los ojos han vuelto a cerrarse, los oídos a enlodarse, las bocas a callar.

En fin, no era mi propósito amargarte. Pero el País del Nomeacuerdo es hoy una realidad ineluctable.

Otro abrazo.

Continue Reading
Advertisement

Facebook

Copyright © 2017 Zox News Theme. Theme by MVP Themes, powered by WordPress.