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Volvió Tecnópolis. Propuestas y novedades para estas vacaciones de invierno

Este fin de semana la megamuestra de ciencia, arte y tecnología más grande de Latinoamérica volvió a abrir sus puertas bajo el lema «Argentina soberana, creando futuros». Habrá actividades gratuitas para todas las edades. Durante vacaciones, abrirá de miércoles a domingos de 12 a 19. No es necesario reservar ni sacar entradas con anticipación. Para conocer las novedades que presenta, La Columna Vertebral dialogó con su directora, Maria Rosenfeldt.

LCV ¿Por qué el nuevo lema de “Argentina soberana creando futuro”?

Pensamos que en este año, a 40 años de Malvinas, también a 100 años de YPF, 90 años de vialidad, el concepto de soberanía nos permitía ser un gran paraguas y también la oportunidad de trabajar ese concepto más amigablemente. Porque por lo general es un concepto que está más asociado a la relación entre Estados o a relaciones internacionales. Era pensar la soberanía desde otros lugares. Ampliar ese concepto y pensar en la soberanía ambiental, la soberanía alimentaria, la soberanía de los cuerpos, la soberanía tecnológica. Así que bajo ese concepto invitamos a más de 60 ministerios y organismos que van a estar presentes en Tecnópolis. Tecnópolis también trabajó en una muestra que se llama “El mar como territorio” que justamente aborda la soberanía marítima. Después junto al Ministerio de Ciencia y Tecnología, que tiene una presencia también importante en la muestra siempre bueno, están desarrollando una muestra sobre soberanía aeroespacial desde el Ministerio. Después hay una novedad, que es que afortunadamente en esta nueva edición número 11 podemos recuperar el parque Zamba.

LCV: Te iba a preguntar justo eso, si Mundo Zamba volvía a aparecer.

Sí. O sea, teníamos el show de Zamba y Nina, el gran baile, el año pasado cuando abrimos pero no estaba el parque. El parque fue también muy importante cuando nació Tecnópolis. Así que es recuperar el parque con juegos, con nuevas propuestas que tienen que ver también con la ciencia, porque Samba cuando nació estaba más vinculado a la historia de Argentina. Pero bueno, ahora también como el concepto de soberanía, Zamba desplegó otras dimensiones.

LCV: Tecnópolis está asociada con diversión, o sea, con entender un montón de conceptos complejos, como era introducirnos en la historia argentina con íconos que hasta ese momento no se conocían o por lo menos no eran populares. Digo, se instaló la marca Juana Azurduy, por ejemplo. ¿Con qué juegos vamos a seducir ahora a la gente?

En el del mar como territorio están los Oculus para conocer Malvinas. La experiencia se llama pisar Malvinas que también está en el museo y es una oportunidad de poder pisar las islas y conocerlas a través de los Oculus, que es una experiencia de realidad virtual. Después tenemos un laboratorio de artes electrónicas que es un lugar donde aprender robótica, donde aprender, cómo explorar el arte y el mundo digital, o sea, aprender a programar. Hay desarrolladores que le van a enseñar a los chicos a crear para las pantallas. Las pantallas gigantes están en el laboratorio de artes electrónicas. Está el MOCAP, que es un sistema de animación que anima casi en tiempo real con actores, y es una técnica de animación. Los chicos pueden entrar y uno ser guionista, otro agarrar la cámara y filmar.

LCV: Supongo yo que debes estar esperando una afluencia importantísima porque empezamos con las vacaciones de invierno.

Sí. Esta es la primera vez desde que asumimos también que podemos recuperar el calendario de Tecnópolis porque por la pandemia no habíamos podido abrir en vacaciones de invierno. Sí habíamos podido abrir en verano. Pero ahora este año se nos comprimió todo porque fue abril en el verano y las vacaciones de invierno así que fue un gran trabajo poder llegar con los tiempos a este momento, pero nos entusiasma mucho porque bueno, en las vacaciones de invierno que esté Tecnópolis es acercarse al conocimiento, a las propuestas de arte, ciencia y tecnología de una manera gratuita, pero también de una manera entretenida. Queremos que Tecnópolis sea el lugar elegido para quedarse todo el día. Vamos a abrir de miércoles a domingos de 12 a 19 horas. Tenemos muchas propuestas también para jóvenes.

LCV: Hay un lugar que te quiero preguntar: identidades sin límites. Un viaje de humanidad. Esto me parece que puede ser hermoso.

Es la historia evolutiva de las migracioes. Un recorrido casi por toda la humanidad realizado por el Ministerio de Ciencia y tecnología.-

LCV: Donde voy a ir sin duda es a la tierra de los dinosaurios.

Yo estoy en Tecnópolis desde diciembre del 2019 pero obviamente antes también fui y llevé a Facuando, que ahora tiene 18 años. Sigo recorriendolo y viedo los dinos y no lo puedo creer, las dimensiones, el movimiento…

LCV: ¿Qué es el Arrorró?

Arrorró no va a estar todavía para las vacaciones, pero es un espacio que destinamos a la primera infancia. Como la gente sacaba entrada, lo que pudimos hacer con la pandemia fue hacer un perfil y después hicimos una encuesta y la verdad es que las infancias son nuestros visitantes predilectos, porque no son los que los padres vienen para llevar a los chicos, y lo que nos dimos cuenta fue que faltaban algunas propuestas para para la primera infancia, de 0 a 3 años. Entonces en ese espacio que va a estar Arrorró, primero va a estar Flotante, que es una propuesta muy sensorial, de colores, formas, para los nenes de 0 a 3 años. Arrorró también es una propuesta que creemos que va a quedar largo porque es muy hermosa también. Los nenes pueden jugar ahí en un espacio que los invita, despierta curiosidad de cosas flotantes y de colores.

Podés escuchar la entrevista completa en:

https://ar.radiocut.fm/audiocut/reapertura-tecnopolis-arte-entretenimiento-y-educacion/

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Erika Lederer:“La única memoria completa es que digan dónde están los cuerpos”

En la antesala de un nuevo 24 de marzo, Erika Lederer —poeta, abogada y cofundadora de Historias Desobedientes— reflexiona sobre el sentido de la memoria en la Argentina actual. Hija de un represor que actuó en Campo de Mayo, su testimonio interpela desde un lugar singular: el de quienes decidieron romper el pacto de silencio familiar para transformar el dolor en acción. En esta entrevista con LCV, cuestiona el uso del concepto de “memoria completa”, reivindica la apertura de archivos y la búsqueda de identidad, y llama a sostener una memoria activa, colectiva y comprometida con la justicia.

Erika Lederer: Exacto, necesitamos masividad en las calles. En relación a la pregunta: yo soy cofundadora de Historias Desobedientes. Surgimos alrededor de 2017, cuando se intentó aplicar el 2×1 y la Corte Suprema lo avaló. En ese momento, en las calles se dijo de manera masiva que no. Eso es lo que esperamos también ahora.

¿Qué entiendo por “memoria completa”? Es muy sencillo: la única memoria completa es que se abran los archivos. La única memoria completa es que los genocidas que siguen vivos y que no fueron alcanzados por la llamada “impunidad biológica” digan dónde están los cuerpos, digan dónde están los chicos —hoy adultos— cuya identidad todavía no fue recuperada. Esa es la única memoria completa.

LCV: Estoy totalmente de acuerdo, incluso con el recorte histórico que hacés, que no empieza en el ’76. Recién hablábamos del decreto 20.840 de 1974, que ya sentaba bases legales e ideológicas para lo que vino después.

Nos queda poco tiempo, así que quiero que me cuentes: ¿quién sos?, ¿quién era tu papá? ¿Y por qué sos desobediente?

Erika Lederer: Yo soy Erika Lederer, poeta —y después, en segundo lugar, abogada—. Mi padre era Ricardo Lederer, que fue el segundo jefe de la maternidad clandestina de Campo de Mayo. Era quien asistía los partos de mujeres cuyos hijos todavía buscamos. Luego esas mujeres eran parte de los mal llamados “traslados”, es decir, los vuelos de la muerte.

LCV: ¿En qué momento tomás conciencia de lo que hacía tu padre?

Erika Lederer: Una cosa es saber que era militar, médico militar, verlo con uniforme, saber que fue carapintada. Todo eso ya te da una primera conciencia. Pero llegar a caracterizar a tu propio padre como genocida es un proceso paulatino. Va acompañado de una toma de conciencia sobre lo que pasa alrededor, no solo sobre quién era él, sino sobre la realidad en la que vivís.

LCV: ¿Todavía duele?

Erika Lederer: Sí, y va a doler siempre. Pero en 2017 escribí un artículo que se llamaba “Del dolor a la acción”. Duele, pero no me deja inmovilizada. No me deja atrapada en un trauma. Quiero salir del dolor, ser un sujeto activo en la construcción de la memoria colectiva y levantar las banderas de los compañeros desaparecidos. Ellos peleaban por un mundo más justo, y yo quiero insertarme en esa lucha por un mundo mejor.

LCV: ¿Cómo se procesa esto dentro de la familia?

Erika Lederer: Cuando uno rompe con esa lógica —que yo llamo lógica mafiosa de clanes—, porque hubo crímenes y un pacto de silencio, no es fácil. Hablar implica romper ese pacto que impera en estas familias. Pero no quiero quedarme en eso; para eso escribo poesía también. Mi intención es poder ser una voz que amplifique la potencia que tenemos como sociedad para hacer otra cosa, para seguir luchando por esas banderas.

LCV: Te agradezco muchísimo que hayas venido, aunque sea por unos minutos. Si te parece, la semana que viene seguimos con más tiempo. Es muy importante el relato en primera persona: genera empatía, le pone identidad a la historia.

Erika Lederer: Sí, totalmente. Mi intención es que mi voz transmita un mensaje: que nos atrevamos a pensar distinto, a confrontar el estado de cosas. Hay un giro global hacia la derecha que tenemos que interpelar, incluso de manera internacionalista. Invito a que nos animemos a pensar de otro modo y a cambiar el mundo.

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Alejandro Cohen Arazi: “La historia de la CONADEP también la hicieron trabajadores anónimos”

El director y documentalista Alejandro Cohen Arazi pasó por La Columna Vertebral-Historias de Trabajadores para presentar Conadepianos, una película que recupera los testimonios de quienes trabajaron en la CONADEP durante los primeros años de la democracia. Con una mirada centrada en la clase trabajadora, el film busca correrse del relato tradicional y poner el foco en quienes escucharon, registraron y sostuvieron el proceso en el día a día.

LCV: ¿Qué es la CONADEP? Le cuento a la gente, porque tenemos oyentes jóvenes y de todas partes del mundo.

Alejandro Cohen Arazi: La CONADEP es una comisión que se crea en 1983 para reunir testimonios que permitieran construir una causa contra la Junta Militar. Ya desde su origen implicaba una enorme valentía política: llevar adelante los juicios.

Se eligió a un grupo de notables —personas reconocidas que habían tenido un rol durante la dictadura— para encabezar ese trabajo. Pero detrás de ellos había una enorme cantidad de trabajadores y voluntarios, muchos muy jóvenes, que recibían denuncias todos los días y escuchaban cosas muy duras.

LCV: Sobre esa base hacés un documental. ¿Por qué?

Alejandro Cohen Arazi: La historia surge con mi hermano Juan. Él estaba investigando otro tema y encontró en el Archivo Nacional de la Memoria entrevistas a trabajadores de la CONADEP.

No era lo que buscaba, pero vio que había algo muy potente ahí: testimonios de personas que contaban el trabajo cotidiano. Entonces dijimos: hay una historia para contar.

Todos tenemos una idea del Nunca Más asociada a figuras como Sábato o Magdalena Ruiz Guiñazú, pero estas entrevistas muestran que había un grupo enorme de personas que fueron quienes realmente hicieron ese trabajo.

LCV: ¿Cómo se seleccionaban esos trabajadores? ¿Eran voluntarios, gente del Estado?

Alejandro Cohen Arazi: Había de todo. Al principio eran empleados del Ministerio del Interior, pero rápidamente se dieron cuenta de que no alcanzaba.

También se sumó gente de organismos de derechos humanos y muchos voluntarios. Había personas que leían en el diario que existía la CONADEP y se acercaban para dar una mano.

LCV: ¿Se necesitaba algún requisito en particular?

Alejandro Cohen Arazi: Básicamente, saber leer, escribir y tener empatía. No existía todavía la figura del trabajador de la memoria o de derechos humanos como hoy.

Había que sentarse frente a alguien que venía a contar una experiencia terrible, y para eso hacía falta una enorme sensibilidad.

LCV: Estamos hablando de un contexto muy cercano a la dictadura…

Alejandro Cohen Arazi: Sí, y con mucha incertidumbre. Nadie sabía cuánto iba a durar la democracia. Veníamos de décadas de golpes militares, entonces la pregunta era inevitable.

LCV: Y además del impacto emocional, había riesgos…

Alejandro Cohen Arazi: Sí, lo vivían con mucho temor. Recibían amenazas, había llamados intimidatorios, incluso amenazas de bomba en el edificio.

No eran ingenuos: sabían perfectamente en qué se estaban metiendo.

LCV: ¿Tuviste dificultades para financiar la película?

Alejandro Cohen Arazi: Sí, es un documental hecho con presupuesto cero. No pedimos apoyo institucional.

Trabajamos con material del Archivo Nacional de la Memoria y con nuestro propio esfuerzo. Hicimos una campaña con gente cercana para poder cubrir gastos básicos.

LCV: Tenés una trayectoria marcada por este tipo de enfoque…

Alejandro Cohen Arazi: Sí, todos mis trabajos tienen el foco en la clase trabajadora. Incluso en documentales anteriores, como uno sobre call centers, me interesaba mostrar esas realidades invisibilizadas.

LCV: En medio de tantas discusiones políticas sobre ese período, ¿qué lugar ocupa la CONADEP?

Alejandro Cohen Arazi: Más allá de las discusiones, fue un hito fundamental de la democracia argentina.

Se hizo en un contexto de muchísimas presiones, con un margen de maniobra muy limitado, pero se logró. Y lo que se logró es histórico.

LCV: ¿Dónde se puede ver la película?

Alejandro Cohen Arazi: Hay funciones en el Cine Gaumont, en la Sala Norita Cortiñas y también en la Sala Lúcida, en Saavedra, en los próximos días.

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Carta desde el País del Nomeacuerdo, por Hernán López Echagüe

Publicado en la revista Humor, diciembre de 1990

Che, me olvidaba de algo. Hubo una época en que las personas se pusieron a desaparecer, de pronto, de la noche a la mañana. Sin pausa. Cientos y cientos de personas de toda edad que se ponían a no estar nunca más. Y los ojos de los vecinos no percibían nada. Y las bocas de los vecinos parecían bocas sin fundamento, o quizá con fundamento no más que para abrirlas y tragar fideos italianos, galletas alemanas, quesos franceses. ¡Vinos de Portugal por dos mangos! Había mazapán en las venas. ¿Te acordás? ¿Te acordás del general Acdel Edgardo Vilas? Decía el tipo: “Los mayores éxitos los conseguimos entre las dos y las cinco de la mañana, la hora en que el subversivo duerme (…) Yo respaldo incluso los excesos de mis hombres si el resultado es importante para nuestro objetivo”. ¿Te acordás? ¿No? Pero quizá te acuerdes del general Ibérico Saint-Jean que, entre otras cosas, se hizo famoso por su frase: “Primero mataremos a todos los subversivos, luego mataremos a sus colaboradores, después a sus simpatizantes, enseguida a aquellos que permanecen indiferentes y, finalmente, mataremos a los tímidos”. O del general Jorge Rafael Videla: “En la Argentina morirán todos los que sean necesarios para acabar con la subversión”. Años más tarde, ya en democracia, al amparo del indulto que le había obsequiado Menem y en tanto se mojaba el garguero con whisky importado durante una cena de camaradería, Videla celebró la matanza, y, con aires de asesino ocurrente, soltó: “La sociedad argentina tendría que habernos pagado por los servicios prestados”.

Luego, a partir de diciembre de 1983, la historia incontrastable del exterminio selectivo que habían tramado los militares con toda meticulosidad cobró vida a partir de relatos de toda naturaleza: jurídico, periodístico, novelesco, televisivo, cinematográfico. Supongo que te acordarás de La historia oficial, también del Nunca más, y, desde luego, del histórico juicio a las Juntas. Fueron años de dolorosas e interminables reconstrucciones. Que a Esteban se lo llevaron de su lugar de trabajo una tarde, a los golpes; que a Cristina, que estaba embarazada, la sorprendieron en la calle, la ocultaron en alguna catacumba, la asistieron en el parto, le robaron el hijo y después la asesinaron; en la casa de Jon, que de la vida no esperaba más que recibirse de ingeniero, casarse y tener un par de hijos, el grupo de Tareas se instaló a lo largo de una semana… Y ya no están, nunca más volverán a estar.

A partir de diciembre de 1983 el dolor se transformó en cifras: más de cuatro mil desaparecidos en 1976; trescientos cuarenta y dos por mes; once cada día. Más de tres mil en 1977; doscientos treinta y ocho por día… Cifras y más cifras. Contados cuerpos. Personas que nunca jamás volvieron a aparecer. Y ahora los ojos han vuelto a cerrarse, los oídos a enlodarse, las bocas a callar.

En fin, no era mi propósito amargarte. Pero el País del Nomeacuerdo es hoy una realidad ineluctable.

Otro abrazo.

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