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Ezequiel Tosco: “Lo de Moroni es vergonzoso, está trabando activamente nuestras paritarias”
Ezequiel Tosco, secretario general de la Asociación Gremial de Computación, charló con Nora Anchart acerca del lanzamiento del proyecto Argentina Programa 4.0, por qué es importante para el desarrollo del país y en qué estado se encuentran los trabajadores del sector.
LCV: Quería saber qué era el programa 4.0 en términos generales. Estuviste en una reunión donde estuvo el ministro de Economía, Sergio Massa, donde estuvo el secretario de Economía del Conocimiento, Ariel Sujarchuk, y nuestro Jaime Perczyk, el ministro de Educación, junto con empresarios de universidades, y ustedes. Contame de qué se trató la reunión, cómo era el clima, cuándo fue.
-Esto fue el martes pasado que se venía trabajando ya desde la asunción del nuevo ministro, Sergio Massa, donde se decidió con una gestión de Ariel Sujarchuk, modificar lo que era el programa “Argentina Programa” anterior, que reconocemos como un fracaso. Kulfas se lo había entregado 100% a manos solamente del sector empresario, y que la verdad que de los 750.000 inscriptos que hubo, fue una especie de selección de personal, y terminó con una con una terminalidad del 0,06%. Nosotros venimos trabajando en esas discusiones que teníamos con el ministro Kulfas y con la subsecretaria que tenían en ese momento la economía del conocimiento, y lo que planteábamos era que la formación y la educación tiene que estar en manos del sistema educativo. Lo primero que hizo Sujarchuk y también Sergio Massa, fue convocar a las universidades y armar el programa en el cual estuvimos trabajando nosotros también, porque entendemos que esta es una primera etapa de formación, y a partir de ahí hubo una serie de iniciativas y un desarrollo del nuevo programa 4.0, que a partir de ahora lo va a dar el sistema académico. Es como siempre dije, la universidad tiene que ir a la formación y los empresarios es solo negocio. La formación no puede ser parte de un negocio de los empresarios. En ese marco fue que se desarrolló el encuentro.
LCV: ¿Cuáles son los alcances, a cuánta gente llega? ¿Cuál es la participación del sindicato?
-El objetivo es llegar a 70 mil programadores. Es un objetivo ambicioso, pero bueno, también hay que entender que en este tipo de programas se anota un montón de gente, la idea es que se anote más o menos 300.000 personas y sobre eso después ir en la formación y ver cuál es la mayor terminalidad que le podemos otorgar a ellos. Vos pensá que no es tan fácil. No es que en programación vos entras y en tres meses salís programando y en tres meses más salis cobrando 200, 300, 400 mil pesos. La verdad que eso era una mentira que nos venían vendiendo desde hace mucho tiempo entre el empresario del equipo de Kulfas que ahora realmente se empieza a poner blanco sobre negro. Concretamente en la organización gremial, nosotros trabajamos en el programa per se. Tenemos que formar o generar formación para el trabajo, con lo cual son los primeros esquemas de oficios, así como Perón lo planteaba en su momento a través de la UTN y que después esto sea una introducción al trabajo y que, a partir de esta primera introducción al trabajo, después la gente que se anota, o que se escribe, o que aprueba esta primera etapa, pueda saltar a lo que son las Tecnicaturas, Licenciatura, Ingeniería en Sistemas. La verdad es que la necesidad de cubrir puestos de trabajo es real, pero hay que hacer un programa de formación real. Todavía le está faltando al programa, que estamos insistiendo nosotros en hacer un esquema de formador de formadores, porque uno de los principales problemas que se tenía antes era la falta de docentes específicos para esta cantidad de gente. Estamos trabajando también en eso. Por lo menos se está avanzando, se están escuchando a los actores, nosotros combinamos con la Universidad de Buenos Aires y la UTN a nivel nacional cuál era el programa, y la verdad que nos pudimos poner de acuerdo en seguida y ese fue el programa que se le presentó al Ministerio. El Ministerio no solamente lo aceptó, sino que hizo las mejoras que tenía que hacer y a partir de ahí se presentó el programa.

“Yo creo que Moroni tiene un convenio con Cavalieri para que no nos permitan a nosotros realizar paritarias”
SOBRE LA ACTITUD DE MORONI CON LA PARITARIA DEL SECTOR
LCV: Moroni sigue sin reconocerlos para darles la personería gremial. Está demorada en el Ministerio de Trabajo y ustedes aún no cuentan con convenio colectivo. Decime cómo se lee o con qué se come esta negativa.
-La verdad es que la personería gremial está publicada hace dos años. La semana pasada cumplimos dos años de que se publicó la personería gremial. Lo que está pasando desde hace dos años a la fecha que es que Moroni no convoca a la mesa paritaria. La verdad que nosotros no entendemos muy bien, o sí entendemos muy bien pero ahora me voy a explayar un poco más, pero digo, tenemos al propio presidente de la Nación reconociendo a los trabajadores informáticos, tenés a los ministros como Sergio Massa, reconociendo a los trabajadores. Ya le pedimos como diez veces a Moroni una charla, un pedido de audiencia y Moroni no nos recibe. Nosotros entendemos que Moroni no es que está conminado con los sectores empresarios, sino que está conminado con los sectores del sindicalismo. Nosotros entendemos que esto se parece más al Ministerio de Comercio que al Ministerio de Trabajo, y la verdad es que Moroni está trabando activamente la convocatoria a las paritarias de los trabajadores generando un perjuicio. Es una acción antisindical la que está haciendo el propio ministro de trabajo. Algo rarísimo. Es mentira que los trabajadores estamos ganando tal sueldo, sino que más bien estamos en el puesto trece y bajando. Los sectores empresarios se aprovechan de esta situación y tiran los salarios cada vez más abajo y nosotros no podemos todavía empardar porque no tenemos una mesa paritaria. Lo de Moroni realmente es vergonzoso y es inexplicable, a menos que sea explicable por esto que te estoy diciendo, que tenga algún acuerdo con algún sindicato tipo comercio que no nos permita a nosotros.
LCV: Vamos a ponerle nombre. ¿Vos decís que tiene un convenio con Cavalieri?
-Sí, yo no tengo pruebas, pero tampoco tengo dudas al respecto.
LCV: Ahí tendrían que conversar con Muerza que es el challenger histórico de Cavalieri, a ver si logran hacer algún tipo de acuerdo.
–Nosotros creemos que no tenemos que meternos en la interna de ningún gremio en ese sentido. Un gremio nuevo como nosotros trata de ser respetuoso con todos los actores. Nosotros lo que creemos es que Moroni tiene que cumplir con la ley, y si no cumple con la ley se tendría que ir a la casa. Porque si son funcionarios que no funcionan, ¿para qué están ahí adentro?
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Erika Lederer:“La única memoria completa es que digan dónde están los cuerpos”
En la antesala de un nuevo 24 de marzo, Erika Lederer —poeta, abogada y cofundadora de Historias Desobedientes— reflexiona sobre el sentido de la memoria en la Argentina actual. Hija de un represor que actuó en Campo de Mayo, su testimonio interpela desde un lugar singular: el de quienes decidieron romper el pacto de silencio familiar para transformar el dolor en acción. En esta entrevista con LCV, cuestiona el uso del concepto de “memoria completa”, reivindica la apertura de archivos y la búsqueda de identidad, y llama a sostener una memoria activa, colectiva y comprometida con la justicia.
Erika Lederer: Exacto, necesitamos masividad en las calles. En relación a la pregunta: yo soy cofundadora de Historias Desobedientes. Surgimos alrededor de 2017, cuando se intentó aplicar el 2×1 y la Corte Suprema lo avaló. En ese momento, en las calles se dijo de manera masiva que no. Eso es lo que esperamos también ahora.
¿Qué entiendo por “memoria completa”? Es muy sencillo: la única memoria completa es que se abran los archivos. La única memoria completa es que los genocidas que siguen vivos y que no fueron alcanzados por la llamada “impunidad biológica” digan dónde están los cuerpos, digan dónde están los chicos —hoy adultos— cuya identidad todavía no fue recuperada. Esa es la única memoria completa.
LCV: Estoy totalmente de acuerdo, incluso con el recorte histórico que hacés, que no empieza en el ’76. Recién hablábamos del decreto 20.840 de 1974, que ya sentaba bases legales e ideológicas para lo que vino después.
Nos queda poco tiempo, así que quiero que me cuentes: ¿quién sos?, ¿quién era tu papá? ¿Y por qué sos desobediente?
Erika Lederer: Yo soy Erika Lederer, poeta —y después, en segundo lugar, abogada—. Mi padre era Ricardo Lederer, que fue el segundo jefe de la maternidad clandestina de Campo de Mayo. Era quien asistía los partos de mujeres cuyos hijos todavía buscamos. Luego esas mujeres eran parte de los mal llamados “traslados”, es decir, los vuelos de la muerte.
LCV: ¿En qué momento tomás conciencia de lo que hacía tu padre?
Erika Lederer: Una cosa es saber que era militar, médico militar, verlo con uniforme, saber que fue carapintada. Todo eso ya te da una primera conciencia. Pero llegar a caracterizar a tu propio padre como genocida es un proceso paulatino. Va acompañado de una toma de conciencia sobre lo que pasa alrededor, no solo sobre quién era él, sino sobre la realidad en la que vivís.
LCV: ¿Todavía duele?
Erika Lederer: Sí, y va a doler siempre. Pero en 2017 escribí un artículo que se llamaba “Del dolor a la acción”. Duele, pero no me deja inmovilizada. No me deja atrapada en un trauma. Quiero salir del dolor, ser un sujeto activo en la construcción de la memoria colectiva y levantar las banderas de los compañeros desaparecidos. Ellos peleaban por un mundo más justo, y yo quiero insertarme en esa lucha por un mundo mejor.
LCV: ¿Cómo se procesa esto dentro de la familia?
Erika Lederer: Cuando uno rompe con esa lógica —que yo llamo lógica mafiosa de clanes—, porque hubo crímenes y un pacto de silencio, no es fácil. Hablar implica romper ese pacto que impera en estas familias. Pero no quiero quedarme en eso; para eso escribo poesía también. Mi intención es poder ser una voz que amplifique la potencia que tenemos como sociedad para hacer otra cosa, para seguir luchando por esas banderas.
LCV: Te agradezco muchísimo que hayas venido, aunque sea por unos minutos. Si te parece, la semana que viene seguimos con más tiempo. Es muy importante el relato en primera persona: genera empatía, le pone identidad a la historia.
Erika Lederer: Sí, totalmente. Mi intención es que mi voz transmita un mensaje: que nos atrevamos a pensar distinto, a confrontar el estado de cosas. Hay un giro global hacia la derecha que tenemos que interpelar, incluso de manera internacionalista. Invito a que nos animemos a pensar de otro modo y a cambiar el mundo.
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Alejandro Cohen Arazi: “La historia de la CONADEP también la hicieron trabajadores anónimos”
El director y documentalista Alejandro Cohen Arazi pasó por La Columna Vertebral-Historias de Trabajadores para presentar Conadepianos, una película que recupera los testimonios de quienes trabajaron en la CONADEP durante los primeros años de la democracia. Con una mirada centrada en la clase trabajadora, el film busca correrse del relato tradicional y poner el foco en quienes escucharon, registraron y sostuvieron el proceso en el día a día.
LCV: ¿Qué es la CONADEP? Le cuento a la gente, porque tenemos oyentes jóvenes y de todas partes del mundo.
Alejandro Cohen Arazi: La CONADEP es una comisión que se crea en 1983 para reunir testimonios que permitieran construir una causa contra la Junta Militar. Ya desde su origen implicaba una enorme valentía política: llevar adelante los juicios.
Se eligió a un grupo de notables —personas reconocidas que habían tenido un rol durante la dictadura— para encabezar ese trabajo. Pero detrás de ellos había una enorme cantidad de trabajadores y voluntarios, muchos muy jóvenes, que recibían denuncias todos los días y escuchaban cosas muy duras.
LCV: Sobre esa base hacés un documental. ¿Por qué?
Alejandro Cohen Arazi: La historia surge con mi hermano Juan. Él estaba investigando otro tema y encontró en el Archivo Nacional de la Memoria entrevistas a trabajadores de la CONADEP.
No era lo que buscaba, pero vio que había algo muy potente ahí: testimonios de personas que contaban el trabajo cotidiano. Entonces dijimos: hay una historia para contar.
Todos tenemos una idea del Nunca Más asociada a figuras como Sábato o Magdalena Ruiz Guiñazú, pero estas entrevistas muestran que había un grupo enorme de personas que fueron quienes realmente hicieron ese trabajo.
LCV: ¿Cómo se seleccionaban esos trabajadores? ¿Eran voluntarios, gente del Estado?
Alejandro Cohen Arazi: Había de todo. Al principio eran empleados del Ministerio del Interior, pero rápidamente se dieron cuenta de que no alcanzaba.
También se sumó gente de organismos de derechos humanos y muchos voluntarios. Había personas que leían en el diario que existía la CONADEP y se acercaban para dar una mano.
LCV: ¿Se necesitaba algún requisito en particular?
Alejandro Cohen Arazi: Básicamente, saber leer, escribir y tener empatía. No existía todavía la figura del trabajador de la memoria o de derechos humanos como hoy.
Había que sentarse frente a alguien que venía a contar una experiencia terrible, y para eso hacía falta una enorme sensibilidad.
LCV: Estamos hablando de un contexto muy cercano a la dictadura…
Alejandro Cohen Arazi: Sí, y con mucha incertidumbre. Nadie sabía cuánto iba a durar la democracia. Veníamos de décadas de golpes militares, entonces la pregunta era inevitable.
LCV: Y además del impacto emocional, había riesgos…
Alejandro Cohen Arazi: Sí, lo vivían con mucho temor. Recibían amenazas, había llamados intimidatorios, incluso amenazas de bomba en el edificio.
No eran ingenuos: sabían perfectamente en qué se estaban metiendo.
LCV: ¿Tuviste dificultades para financiar la película?
Alejandro Cohen Arazi: Sí, es un documental hecho con presupuesto cero. No pedimos apoyo institucional.
Trabajamos con material del Archivo Nacional de la Memoria y con nuestro propio esfuerzo. Hicimos una campaña con gente cercana para poder cubrir gastos básicos.
LCV: Tenés una trayectoria marcada por este tipo de enfoque…
Alejandro Cohen Arazi: Sí, todos mis trabajos tienen el foco en la clase trabajadora. Incluso en documentales anteriores, como uno sobre call centers, me interesaba mostrar esas realidades invisibilizadas.
LCV: En medio de tantas discusiones políticas sobre ese período, ¿qué lugar ocupa la CONADEP?
Alejandro Cohen Arazi: Más allá de las discusiones, fue un hito fundamental de la democracia argentina.
Se hizo en un contexto de muchísimas presiones, con un margen de maniobra muy limitado, pero se logró. Y lo que se logró es histórico.
LCV: ¿Dónde se puede ver la película?
Alejandro Cohen Arazi: Hay funciones en el Cine Gaumont, en la Sala Norita Cortiñas y también en la Sala Lúcida, en Saavedra, en los próximos días.
Archivo
Carta desde el País del Nomeacuerdo, por Hernán López Echagüe
Publicado en la revista Humor, diciembre de 1990
Che, me olvidaba de algo. Hubo una época en que las personas se pusieron a desaparecer, de pronto, de la noche a la mañana. Sin pausa. Cientos y cientos de personas de toda edad que se ponían a no estar nunca más. Y los ojos de los vecinos no percibían nada. Y las bocas de los vecinos parecían bocas sin fundamento, o quizá con fundamento no más que para abrirlas y tragar fideos italianos, galletas alemanas, quesos franceses. ¡Vinos de Portugal por dos mangos! Había mazapán en las venas. ¿Te acordás? ¿Te acordás del general Acdel Edgardo Vilas? Decía el tipo: “Los mayores éxitos los conseguimos entre las dos y las cinco de la mañana, la hora en que el subversivo duerme (…) Yo respaldo incluso los excesos de mis hombres si el resultado es importante para nuestro objetivo”. ¿Te acordás? ¿No? Pero quizá te acuerdes del general Ibérico Saint-Jean que, entre otras cosas, se hizo famoso por su frase: “Primero mataremos a todos los subversivos, luego mataremos a sus colaboradores, después a sus simpatizantes, enseguida a aquellos que permanecen indiferentes y, finalmente, mataremos a los tímidos”. O del general Jorge Rafael Videla: “En la Argentina morirán todos los que sean necesarios para acabar con la subversión”. Años más tarde, ya en democracia, al amparo del indulto que le había obsequiado Menem y en tanto se mojaba el garguero con whisky importado durante una cena de camaradería, Videla celebró la matanza, y, con aires de asesino ocurrente, soltó: “La sociedad argentina tendría que habernos pagado por los servicios prestados”.
Luego, a partir de diciembre de 1983, la historia incontrastable del exterminio selectivo que habían tramado los militares con toda meticulosidad cobró vida a partir de relatos de toda naturaleza: jurídico, periodístico, novelesco, televisivo, cinematográfico. Supongo que te acordarás de La historia oficial, también del Nunca más, y, desde luego, del histórico juicio a las Juntas. Fueron años de dolorosas e interminables reconstrucciones. Que a Esteban se lo llevaron de su lugar de trabajo una tarde, a los golpes; que a Cristina, que estaba embarazada, la sorprendieron en la calle, la ocultaron en alguna catacumba, la asistieron en el parto, le robaron el hijo y después la asesinaron; en la casa de Jon, que de la vida no esperaba más que recibirse de ingeniero, casarse y tener un par de hijos, el grupo de Tareas se instaló a lo largo de una semana… Y ya no están, nunca más volverán a estar.
A partir de diciembre de 1983 el dolor se transformó en cifras: más de cuatro mil desaparecidos en 1976; trescientos cuarenta y dos por mes; once cada día. Más de tres mil en 1977; doscientos treinta y ocho por día… Cifras y más cifras. Contados cuerpos. Personas que nunca jamás volvieron a aparecer. Y ahora los ojos han vuelto a cerrarse, los oídos a enlodarse, las bocas a callar.
En fin, no era mi propósito amargarte. Pero el País del Nomeacuerdo es hoy una realidad ineluctable.
Otro abrazo.
50 Años. La falacia de la memoria completa y las verdaderas razones de la masacre, por Laura Giussani C.
Erika Lederer:“La única memoria completa es que digan dónde están los cuerpos”

