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Perú: Las intuiciones del marxista Mariátegui, por Paul Guillibert
9 de febrero de 2023/ Publicado en estrategia.la
Para algunos, la clase constituye el elemento determinante de todas las relaciones de dominación. Para otros, las formas contemporáneas de racismo son el resultado de una cultura, es decir, de representaciones por las cuales una comunidad define su identidad y el individuo su pertenencia al grupo.
La mayoría de las veces, el debate reactiva una controversia estéril que enfrenta a los partidarios de un “enfoque económico” y a los partidarios de un “enfoque cultural”, como si la noción de clase incumbiera en exclusiva al universo económico y la de raza a la esfera cultural.
Este debate omite a menudo la historia del marxismo en contexto colonial. Entre los pensadores que han estudiado las condiciones económicas de la dominación racial y las condiciones culturales de la dominación de clase, se destaca una de las figuras revolucionarias más importantes del continente sudamericano: José Carlos Mariátegui (1894-1930) [1].
En su obra más acabada, Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana, publicada en 1928, Mariátegui elabora su intuición fundamental: en los países antiguamente colonizados de América Latina la comprensión de la historia en términos de lucha de clases debe atender a la especificidad de las sociedades campesinas e indígenas. Desde un punto de vista general, anuncia entonces un gran movimiento de traducción y de adaptación del marxismo a los mundos no europeos en vías de descolonización que encontraremos con otras modalidades en los años 1950-1960 en Frantz Fanon, Amílcar Cabral u Ho Chi Minh, por ejemplo.
Fundador del Partido Socialista obrero y campesino en 1928, y luego del Partido Comunista Peruano (PCP) en 1930, Mariátegui rechaza todo análisis sociológico de la joven república que prescinda del hecho colonial. La colonización produjo una sociedad donde las jerarquías raciales entre blancos, criollos, indios y negros determinan las posiciones de clase. Para el revolucionario peruano, el racismo postcolonial no es entonces un problema moral (como lo sugieren las tradiciones humanitarias o filantrópicas), sino político: el de la distribución de la propiedad.
“No nos contentamos con reivindicar el derecho del indio a la educación, a la cultura, al progreso, al amor y al cielo. Comenzamos por reivindicar, categóricamente, su derecho a la tierra. Esta reivindicación perfectamente materialista debería bastar para que no se nos confundiese con los herederos o repetidores del gran fraile español [Bartolomé de Las Casas], a quien, de otra parte, tanto materialismo no nos impide estimar fervorosamente” [2].
Los negros –esclavos provenientes de la trata– se extenúan en las minas, los indios oprimidos se agotan en las grandes propiedades (latifundios), los blancos y los criollos dirigen las instituciones del poder y del comercio. Para Mariátegui, la relación con la tierra y la división del trabajo son las que condicionan la posición en las jerarquías raciales y las que explican por qué los indios quechuas o aymaras ven en el mestizo y en el blanco la figura del opresor. Mariátegui busca demostrar, a la vez, contra los liberales y los católicos, la dimensión económica del imperialismo y, en contra de la visión dominante en el seno de la Internacional Comunista, que el racismo antiindígena no podrá resolverse en el seno de repúblicas independientes y racialmente homogéneas.
En su discurso en el Primer Congreso de la Internacional Comunista en América Latina en 1929, titulado “El problema de las razas en América Latina”, Mariátegui escribe que “entre el ‘señor’ o el burgués criollo y sus peones de color no hay nada de común. La solidaridad de clase se suma a la solidaridad de raza (y de prejuicio) para hacer de las burguesías nacionales instrumentos dóciles del imperialismo yanqui o británico” [3].
El camino del inca
Por un lado, Mariátegui subraya el rol determinante de las jerarquías raciales en la pertenencia de clase; por el otro, considera que estas son producidas por relaciones de propiedad, es decir, que tienen un fundamento económico (y no solamente cultural) que favorece el desarrollo del imperialismo estadounidense. Es el acceso y el control de los medios de subsistencia, empezando por la tierra, lo que garantiza la reproducción del poder blanco e imperialista. Esta lectura económica del racismo condujo a una estrategia revolucionaria y anticolonial: las recuperaciones de tierra.
“Es lógico afirmar que sus reivindicaciones naturales [las de los indígenas] consisten en exigir la devolución de toda la tierra que puedan cultivar” [4]. Mariátegui se muestra mesurado: menciona la devolución solamente de las tierras que los indios tienen la capacidad de cultivar. La revolución agraria supone entonces una transición política que transfiera poco a poco la propiedad a los indios adaptándose a sus necesidades y a sus medios. Si bien habla de una “devolución de las tierras”, la política comunista que él defiende no tiene como ambición copiar de forma idéntica la existencia de una comunidad originaria. Por el contrario, la reapropiación colectiva de una tierra que provee los medios de subsistencia de la comunidad supone reinventar una forma antigua en una sociedad de un tipo nuevo.
Basada en una red de ayllus (un término quechua que se refiere a comunidades rurales colectivizadas), la tierra debe proveer los medios para liberarse de la dependencia política de la burguesía colonial y de la dependencia económica respecto del mercado. Aquellas y aquellos que no dependen de ningún amo para su subsistencia pueden decidir libremente sobre su futuro político. Reapropiarse de la tierra no es solo darse los medios de subsistencia material, es también ganar autonomía política respecto del poder blanco y capitalista.
Mito de base
Mariátegui agrega que la transformación política del mundo económico exige una adhesión a mitos revolucionarios. Al contrario de la idea llamada “científica”, según la cual el comunismo habría roto con el utopismo de los primeros pensamientos socialistas, el pensador peruano considera que toda revolución supone una forma de fe. Se trata a la vez de una tesis general sobre la historia de los pueblos y de un intento de dar a la política peruana su mito fundador: el “comunismo inca”.
Para el intelectual peruano, el concepto designa la existencia de un comunismo precolonial organizado según una estructura jerárquica: las comunas agrarias rurales basadas en una repartición de la tierra y en la ausencia de propiedad privada son coordinadas por el Inca Supremo y por el poder religioso, que recaudan impuestos y tributos para asegurar cierto número de grandes obras, en particular de irrigación. La mayor parte de los comentaristas y de los historiadores han criticado el carácter anacrónico de la calificación de comunismo para una sociedad donde una parte de la riqueza producida por los campesinos es extraída por una clase política y religiosa, sea por intermedio del impuesto, sea por un sistema de servidumbre. Dado que efectivamente parece existir en el seno del Imperio inca una clase explotadora y una clase explotada, ¿cómo ver allí una forma de comunismo?
Por empezar, los ayllus son un régimen de propiedad de la tierra en el que las tierras comunales son repartidas de manera periódica entre cada familia, pero explotadas de forma colectiva. Para Mariátegui, esta estructura social es testimonio de un “comunismo indígena”, incluso de una “mentalidad comunista”, que se inscribe en la tradición comunitaria de una tierra sin propietario privado y explotada de modo colectivo. Pero su tesis resulta más provocadora aun cuando sostiene que el gobierno autoritario de los incas constituía la única forma de comunismo conveniente para esta época y esta sociedad.
Podríamos, es evidente, ver allí una justificación del estalinismo en vías de constituirse en Rusia. Pero Mariátegui defiende en realidad una forma de “relativismo histórico” [5]: no existiría un modelo político del comunismo; el término se referiría solo a una organización de las relaciones sociales basada en la ausencia de propiedad privada, pero que podría presentarse según una multiplicidad de formas de gobierno.
Marxismo postcolonial
El rechazo de un modelo histórico único permite criticar las visiones etnocentristas de la historia, transmitidas en particular por la Internacional Comunista en América Latina (y según la cual los grupos sociales llamados “atrasados” deberían seguir la vía de los grupos avanzados). Es imposible “consustanciar la idea abstracta de la libertad con las imágenes concretas de una libertad con gorro frigio –hija del protestantismo y del Renacimiento y de la Revolución francesa–”, añade. Para Mariátegui, la idea de libertad humana no se resume en su manifestación europea moderna, basada en los derechos humanos burgueses y su iconografía. Se expresa en singularidades concretas.
Las formas de gobierno emergen de las sociedades que las han visto nacer. Es también la razón por la cual el comunismo moderno no puede desarrollarse sin tener en cuenta esta característica de la época que es el individualismo liberal y el derecho de los sujetos a hacer reconocer su particularidad.
Pero hacen falta mitos, incluso religiosos, para suscitar la reflexión y movilizar. Para él, el mito se refiere a la dimensión afectiva de representaciones, cuya fuerza es capaz de transformar la conciencia. Es en este punto que la distancia con el marxismo ortodoxo es la más importante. Para el socialista andino, la religión moderna es la institución que se hizo cargo de la fuerza afectiva de los mitos antiguos. La crítica de las religiones en sí es una “diversión burguesa y liberal” [6], porque “la fuerza de los revolucionarios no está en su ciencia; está en su fe, en su pasión, en su voluntad. Es una fuerza religiosa, mística, espiritual” [7]. La convicción según la cual la revolución debe ser fundada sobre el mito hace de él uno de los precursores de la teología de la liberación, que confiere a la fe cristiana una fuerza emancipadora contra la modernidad capitalista.
Durante todo el siglo XX, las luchas anticoloniales y antirracistas han renovado las categorías marxistas para pensar las relaciones entre clase y raza. En 1944, en Capitalismo y esclavitud, Eric Williams, pensador marxista de Trinidad y Tobago, citaba por ejemplo esta frase de un cronista inglés: “Ni un solo ladrillo de la ciudad de Bristol fue fabricado sin la sangre de un esclavo”. El debate entre clase y raza –que se empobrece generalmente en una controversia sobre la economía o la cultura– pasa por alto toda la historia del “marxismo negro” y del “marxismo postcolonial”, desde José Carlos Mariátegui hasta C.L.R. James, desde Eric Williams hasta Cedric Robinson.
Todos, a su manera, demuestran que el marxismo debe renovarse para existir políticamente: “No queremos, ciertamente, que el socialismo sea en América calco y copia. Debe ser creación heroica. Tenemos que dar vida, con nuestra propia realidad, en nuestro propio lenguaje, al socialismo indoamericano” [8].
Paul Guillibert*Doctor en Filosofía, autor de Terre et capital. Pour un communisme du vivant,
Referencias:
1 véase, en particular, Michaël Löwy, “L’indigénisme marxiste de José Carlos Mariátegui”, Actuel Marx, París, Vol. 2, Nro. 56, 2014.
2 José Carlos Mariátegui, Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana, múltiples ediciones.
3 José Carlos Mariátegui, “El problema de las razas en la América Latina”, en Ideología y política. Biblioteca Amauta. Ediciones populares de las Obras completas de José Carlos Mariátegui, Lima, Amauta, 1969.
4 Ibídem.
5 José Carlos Mariátegui, Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana, Op. cit.
6 Ibídem.
7 José Carlos Mariátegui, “El hombre y el mito”, en El alma matinal y otras estaciones del hombre de hoy. Biblioteca Amauta. Ediciones populares de las Obras completas de José Carlos Mariátegui, Lima, Amauta, 1969.
8 José Carlos Mariátegui, “Aniversario y Balance” (1928), Op. cit.
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Pablo Llonto: “El decreto 941 reconstruye herramientas jurídicas del proceso militar”
En diálogo con La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores, el abogado de derechos humanos y periodista Pablo Llonto analiza en profundidad el decreto 941 del gobierno de Javier Milei, sus implicancias jurídicas, políticas y comunicacionales, y advierte sobre la reconstrucción de un escenario ideológico similar al de la última dictadura. En una extensa conversación, Llonto reflexiona además sobre el rol de los medios, el uso del concepto de “narcoterrorismo”, la situación regional y los desafíos de la futura reconstrucción democrática.
LCV: “¿Cómo estás? Todo bien, de vacaciones, así que te agradezco el triple que estés aquí. En enero estamos en feria judicial, abogados y abogadas de feria, y justo aparece el decreto 941, que modifica atribuciones de la SIDE, se lleva puesta la ley de inteligencia interior y tiene un impacto enorme, sobre todo para quienes venimos del periodismo y los derechos humanos.”
Pablo Llonto: “Cada vez que sale un decreto o una ley de este gobierno la primera sensación es ‘otra más’, y la segunda es empezar a pensar cómo se va a dar vuelta todo esto cuando se recupere el poder democrático. La reconstrucción va a ser larguísima, no solo por el desastre económico sino por el daño jurídico e institucional. No se puede desarmar esta barbarie en un día, hay que reconstruir toda la legislación.”
LCV: “Da la sensación de que no solo gobiernan, sino que están armando un andamiaje ideológico y jurídico.”
Pablo Llonto: “Exactamente. Están reconstruyendo el escenario ideológico, técnico y jurídico del proceso militar. El plan económico es prácticamente calcado al de la dictadura, más que al menemismo. Incluso hay aspectos en los que la dictadura fue más hipócrita: nunca blanqueó por ley que la SIDE pudiera detener personas. Hoy, si eso pasa, el funcionario te dice ‘estoy amparado por el decreto 941’.”
LCV: “Hace un año hablábamos con abogados y abogadas de que iba a hacer falta una gran ley de reconstrucción.”
Pablo Llonto: “Sí, una especie de ley ómnibus inversa. Así como ellos tuvieron años para preparar la Ley Bases, nosotros tenemos que empezar ahora a pensar cómo revertir cada desmadre. Hay que rehacer leyes laborales, económicas, políticas. Es volver a hacer el país.”
LCV: “Con la expectativa puesta en 2027, también aparecen preocupaciones políticas.”
Pablo Llonto: “Yo confío en que esto termina democráticamente, con el voto, y espero que no haya tragedias como en 2001, porque los muertos siempre los pone el mismo lado. Pero la mayoría que se construya va a ser ajustada, y quienes se elijan tienen que ser muy distintos a Alberto Fernández, a Scioli o a Massa.”
LCV: “Te llevo al núcleo del decreto 941. ¿Por qué aparece ahora? ¿Qué busca?”
Pablo Llonto: “Hay una construcción deliberada del enemigo del ‘narcoterrorismo’. Es un concepto peligrosísimo, porque mezcla narcotráfico y terrorismo, y ahí entra todo. Lo grave es que muchos periodistas lo repiten sin pensar, y eso va calando en el sentido común. Mañana empiezan las delaciones: el vecino, el compañero de trabajo, señalando a otro como ‘narcoterrorista’.”
LCV: “Eso ya lo vivimos.”
Pablo Llonto: “Exacto. La sociedad argentina ya fue llevada a eso con el discurso de la subversión. Eso llevó a la delación, al silencio, a la complicidad. Hoy el mensaje vuelve a ser: ‘No me importa cómo, resolveme el problema’. Antes usaban juntas militares, hoy es atendido directamente por sus dueños.”
LCV: “También preocupa el rol de los medios.”
Pablo Llonto: “Muchísimo. La trivialización es total. Periodistas que dos minutos antes hablaban de MasterChef, ahora opinan sobre invasiones, secuestros de presidentes, como si fuera un reality. Eso construye un sentido común peligrosísimo. Y sí, me preocupa especialmente lo que está pasando en medios que deberían tener otra responsabilidad.”
LCV: “En el caso de Venezuela, el foco parece corrido.”
Pablo Llonto: “Totalmente. Acá hay un hecho central: un país poderoso entra en otro país, secuestra a su presidente y se arroga el derecho de ordenar su gobierno. Después podemos discutir todo lo demás, pero eso es una violación brutal del derecho internacional. No hubo ninguna agresión de Venezuela a Estados Unidos que justifique esto.”
LCV: “Como abogado, ¿qué te genera este escenario?”
Pablo Llonto: “Una pena enorme. Aunque a veces también cierta satisfacción cuando aparecen voces que uno no esperaba y se pronuncian con sensatez. Hoy estamos en un mundo cada vez más alejado de la justicia, y eso duele.”
LCV: “Para cerrar, ¿cómo se sigue?”
Pablo Llonto: “No por optimismo bobo, pero estoy convencido de que la verdad de los hechos se termina imponiendo. El problema son los tiempos. Va a llevar años. Y además de reconstruir lo jurídico, va a haber que reconstruir lo comunicacional y la cultura, porque el daño ahí es enorme.”
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Óscar Muntes advierte sobre el ajuste en Entre Ríos: despidos, salarios congelados y miedo en el Estado
En diálogo con La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores, Óscar Muntes, secretario general de ATE Entre Ríos, analizó el complejo panorama laboral en la provincia. Despidos encubiertos bajo la finalización de contratos, ocho meses de congelamiento salarial, reformas en agenda y un clima de miedo que atraviesa a los trabajadores estatales configuran un escenario de fuerte ajuste y conflictividad social.
LCV: “Contanos un poco el panorama laboral de la provincia de Entre Ríos.”
Óscar Muntes: “Terminamos un año muy, pero muy difícil, prácticamente el último día hábil del año con movilizaciones y asambleas en la propia Casa de Gobierno, donde la manifestación fue muy grande y muy nutrida. A pesar del receso, fuimos muy claros en que no vamos a permitir que a 100 compañeros y compañeras se les haya culminado el contrato; nosotros decimos despido, porque tiene que ver con la lógica que plantea el presidente Milei y que a su vez expresó el gobernador de la provincia. Hablaron de ordenar, de terminar con los contratos de obra y reemplazarlos por contratos temporarios, pero nos encontramos con que a 100 trabajadores y trabajadoras les notificaron que no seguían, muchos de ellos con entre 6 y 16 años de antigüedad cumpliendo funciones como cualquier trabajador de planta.”
LCV: “¿Qué implica este cambio de modalidad contractual y el contexto salarial?”
Óscar Muntes: “Todos sabemos lo que significan los contratos temporarios: trabajan a la par nuestra, cumplen con sus tareas sin inconvenientes, pero sin estabilidad. Cuando el ministro de Gobierno y Trabajo nos dijo que estuviéramos tranquilos porque solo iba a haber un reordenamiento y que los problemas iban a ser para quienes no cumplían, nos confiamos porque sabemos que todos cumplen. Sin embargo, a esto hay que sumarle los ajustes que venimos sufriendo en Entre Ríos, como el recorte del 20% de la hora extraordinaria, que para muchas familias equivale a gran parte del alquiler, y ahora la culminación de contratos de compañeros con muchos años de antigüedad.”
LCV: “¿Cómo impacta esto en el salario de los trabajadores estatales?”
Óscar Muntes: “La otra pésima noticia es que vamos a llegar prácticamente a febrero con ocho meses sin recomposición salarial, ocho meses de congelamiento. No es fácil la situación del trabajador estatal en la provincia: mucho ajuste y la previsión de que va a venir más. Desde ATE vamos a hacer todo lo necesario para cambiar esta relación, porque si los trabajadores del Estado no entendemos que es organizados en la calle, con asambleas y lucha colectiva, el gobierno va a seguir avanzando, como lo viene haciendo en complicidad con UPCN, con un acuerdo muy cerrado que prácticamente implica un cogobierno.”
LCV: “¿Qué acciones están previstas en este contexto?”
Óscar Muntes: “Mañana vamos a estar muchos trabajadores y trabajadoras en Casa de Gobierno, junto a organizaciones de la intersindical y la multisectorial. Estamos trabajando de cara al fin del receso, que en la provincia culmina el 19 de enero. Hoy hay muchos compañeros de licencia y eso dificulta la movilización, pero tenemos que construir la mayor fuerza posible para doblegar el brazo de un gobierno que va a seguir ajustando en complicidad con el sindicato que lo respalda.”
LCV: “¿Cuál es hoy el salario básico de un trabajador estatal en Entre Ríos?”
Óscar Muntes: “El mínimo garantizado es de 860.000 pesos para cada trabajador y trabajadora. A partir de ahí se diferencian las escalas según antigüedad, responsabilidades u organismos, pero ese es el piso. Hoy estamos prácticamente iguales que los docentes y los municipales de la capital provincial, producto de ocho meses de congelamiento salarial; han decidido secarnos el salario.”
LCV: “¿Notás cansancio, miedo o falta de convicción para movilizarse?”
Óscar Muntes: “Es un combo donde juega todo. El 26 de octubre fue clave, el espaldarazo que recibió el gobierno lo están usando para seguir ajustando. Hay mucho miedo, mucho pánico, sobre todo entre los trabajadores temporarios que no tienen estabilidad. Es incontable la cantidad de situaciones de angustia: compañeros despedidos que dudan en movilizarse porque creen que tal vez mañana los vuelvan a llamar. Ese miedo ya lo vimos al inicio del gobierno de Milei a nivel nacional.”
LCV: “Incluso hubo mucho voto estatal a Milei en la provincia.”
Óscar Muntes: “Eso nos lo dijeron incluso desde el propio gobierno. En una reunión, el ministro de Gobierno y Trabajo nos planteó que revisáramos hacia adentro porque muchos trabajadores del Estado los habían votado. Seguramente pasó, había bronca y desazón con el gobierno anterior, pero en Entre Ríos hubo esperanza de pararle la mano a este ajuste y ocurrió lo contrario: recibieron un acompañamiento muy fuerte y lo están llevando a la práctica. El 30, cuando movilizamos a Casa de Gobierno, no había un ministro; el gobernador estaba de vacaciones, lo que muestra el nivel de impunidad con el que avanzan.”
LCV: “¿Cómo se enfrenta este escenario a futuro?”
Óscar Muntes: “Entendemos que es con lucha organizada, con todos los sectores, la multisectorial y la intersindical. Se vienen la reforma laboral, la tributaria y la previsional; en Entre Ríos ya fue anunciada la reforma de la caja jubilatoria. La pudimos frenar una vez, pero va a ser muy difícil porque han doblegado a legisladores de la oposición y hoy cuentan con ellos para aprobar las leyes de ajuste. Es una batalla de sentido cultural, de llegar a cada trabajador y trabajadora y explicar que la salida es colectiva. En nuestra provincia, en nuestro país y en América Latina nos sobran ejemplos de luchas ganadas desde el campo popular, y no hay otra alternativa que seguir por ese camino.”
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Néstor Restivo: “La incursión de Estados Unidos en Venezuela inaugura un mundo sin reglas”
En diálogo con La Columna Vertebral-Historia de Trabajadores, el periodista y analista internacional Néstor Restivo reflexiona sobre la incursión de Estados Unidos en Venezuela, el rol de Donald Trump como expresión de una extrema derecha global, el debilitamiento de América Latina frente a los poderes imperiales y la disputa geopolítica entre Estados Unidos, China y Rusia. Un análisis profundo sobre soberanía, multipolaridad, batalla cultural y el peligro de naturalizar un mundo donde el más fuerte impone su voluntad.
LCV: Contame tu opinión acerca de la incursión de Trump en el terreno venezolano.
Néstor Restivo: “Bueno, a ver, como bien decís, fue una incursión que violó todo tipo de normativa internacional. Es patear el tablero, como viene siendo Trump y como en general hacen las extremas derechas, pero con un poder muy superior al de otros líderes, vulnerando consensos, reglas y acuerdos. Entramos en un mundo caótico y anárquico por un modelo de gobierno como el de Trump y su entorno —Marco Rubio, Pete Hegseth y quienes lo rodean— que pretenden un hemisferio totalmente controlado por ellos. El propio Departamento de Estado lo dijo explícitamente: el hemisferio occidental les pertenece y van a hacer lo que quieran con sus recursos, su destino y su soberanía. Eso fue lo que hizo Estados Unidos contra Venezuela y contra América Latina, y lo dejó clarísimo: no hay dudas sobre lo que quiere hacer, qué intereses lo mueven y por dónde va. Dijo sin rodeos que van a gobernar Venezuela, intervenir hasta controlar las petroleras y volver a incursionar si hace falta, marcando incluso cómo debe actuar su dirigencia. Lo dijo con todas las cámaras del mundo.”
LCV: Ese estilo parece propio de las extremas derechas.
Néstor Restivo: “Sí, claro, es el estilo de todas las extremas derechas. Milei, salvando las enormes distancias —lo pequeño y ridículo que aparece frente a Trump— hace lo mismo: explicita lo que va a hacer sin disimulo. Encontraron un tono que encaja con el momento actual de ciertos sectores de la humanidad. La pregunta es por qué ese discurso es aceptado, y ahí entran años de construcción narrativa desde los medios, las redes y los algoritmos. Hay una batalla cultural, como ellos la llaman, que los sectores populares y progresistas están perdiendo. No digo que sea irreversible, pero hay mucha gente que compra cualquier disparate. En Argentina vi gente festejando lo de Venezuela, no venezolanos antichavistas sino argentinos. Esa pelea la ganaron en amplios sectores, y eso explica resultados electorales en la región y en el mundo.”
LCV: ¿Trump se metió con el chavismo?
Néstor Restivo: “Yo tengo una discrepancia con ese término. No creo que Trump se haya metido con el chavismo, sino con los restos de lo que fue una experiencia liberadora cuando estaban Chávez, Lula, Néstor, Tabaré, Evo, Correa. El madurismo, a mi entender, es un régimen que no sostuvo las banderas reales del chavismo. No soy experto en Venezuela, el proceso bolivariano tuvo distintas etapas, y la figura de Chávez es incomparable. Pero en una situación como esta, a pocas horas de un ataque militar de Estados Unidos y del secuestro del presidente, no me parece central profundizar en la interna venezolana, sino denunciar el atropello a toda norma internacional y la vulnerabilidad en la que se deja al pueblo venezolano, más allá de los errores cometidos.”
LCV: Hoy el mundo parece dividido en zonas de influencia: Estados Unidos, Rusia y China.
Néstor Restivo: “Circuló mucho la idea de que lo de Venezuela responde a un reparto del mundo entre grandes potencias, pero no comparto esa visión. Es muy distinto lo que hace Estados Unidos con lo que considera su patio trasero a lo que hacen Rusia o China, que jamás dijeron que América Latina lo sea. El caso de Ucrania es diferente: es un país limítrofe con Rusia y con una cuestión estratégica vinculada a la OTAN y a la defensa. Eso no convierte a Putin en un demócrata ni justifica una invasión, pero el contexto es distinto a la prepotencia imperial de Trump. No veo a Rusia con una vocación expansiva global; históricamente fue invadida y tiene un conflicto no resuelto con Europa. Por eso no creo en un reparto simétrico del mundo entre potencias equivalentes.”
LCV: ¿Y China qué rol juega?
Néstor Restivo: “China podría haber avanzado militarmente sobre Taiwán, que considera parte de su soberanía, y no lo hizo. Llegó a ser la segunda economía del mundo sin invadir países. Lo peligroso de lo que hace Estados Unidos es que habilita un método: un mundo sin reglas, donde el más poderoso impone su voluntad al más débil. Frente a eso, China, Rusia y los BRICS plantean un mundo multipolar, con respeto por la soberanía, los asuntos internos, la paz y el diálogo. Ojalá esa agenda avance. Estados Unidos es una potencia en decadencia y, en su repliegue, descarga su fuerza sobre América Latina.”
LCV: América Latina parece muy mal parada.
Néstor Restivo: “Sí, el panorama es muy preocupante: Chile, Bolivia, Ecuador y elecciones clave en Colombia y Brasil. Si Brasil cae, el mapa regional puede volverse completamente trampista y eso le daría vía libre a Trump. Internamente, Trump no las tiene todas consigo: viene perdiendo elecciones locales incluso en bastiones históricos, no solo por los demócratas sino también por sectores republicanos. Hoy no existen organismos de integración regional como en la etapa de Chávez, Néstor, Lula o Tabaré. La OEA nunca sirvió. La resistencia regional es débil, salvo Brasil, México y Colombia. Ojalá las fracturas internas de Estados Unidos sirvan para contener a este personaje peligroso que hoy gobierna ese país.”
LCV: Lo preocupante es que muchos gobiernos alineados con Trump llegan con el voto popular.
Néstor Restivo: “Sí, y no hay una sola razón para explicarlo. América Latina tiene una historia pendular, pero nunca fue tan extremo ni tan legitimado por el voto. Antes estas situaciones se daban con golpes de Estado. Hoy hay un quiebre generacional muy fuerte: las nuevas generaciones saben poco de esta historia, están atravesadas por redes y por una disputa cultural que estamos perdiendo. Aun así, no creo que sea una derrota definitiva. Tengo la esperanza de que en algún momento se recupere la memoria histórica y se puedan hacer las cosas mejor.”
LCV: ¿Cómo es hoy la relación entre China y la Argentina?
Néstor Restivo: “Sigue siendo muy fuerte en lo comercial: China es el principal comprador de soja, carne, sorgo y otros productos argentinos, y con la apertura de importaciones de Milei le conviene inundar nuestro mercado. Lo que se derrumbó es la relación estratégica en ciencia, tecnología y energía, como la nuclear o los proyectos astronómicos, por presión estadounidense. Estados Unidos busca sacar a China de la región; no lo va a lograr del todo, pero sí frenó lo que estaba proyectado. China trabaja a largo plazo, hoy le sirve el comercio y mañana, si cambia el gobierno argentino, puede retomar una relación estratégica.”
LCV: En el fondo, todo vuelve a lo económico.
Néstor Restivo: “Exactamente. Como decía Galeano, Estados Unidos no invade países que producen rabanitos: invade países ricos en petróleo y minerales. Venezuela exporta el 80% de su petróleo a China y eso es central. Es una noticia en desarrollo. China va a buscar compensar cualquier pérdida con acuerdos con Rusia, Irán u otros socios, como hizo Rusia tras el bloqueo occidental.”
LCV: Es un comienzo de año muy inquietante.
Néstor Restivo: “Sí, muy tembloroso, y con análisis muy frívolos, atravesados por la grieta. Es difícil analizar por fuera de eso, pero hay banderas irrenunciables: soberanía, autodeterminación de los pueblos, una América Latina independiente de cualquier imperio, la paz y la negociación. Parecen ideas antiguas, pero siguen siendo esenciales.”
LCV: ¿Seguís dirigiendo la revista DangDai?
Néstor Restivo: “Sí, es una revista sobre relaciones bilaterales entre Argentina y China, y además lanzamos un sitio nuevo llamado Tectónicos, con K, donde escriben especialistas de distintos países para analizar este reacomodamiento global y las placas tectónicas que se están moviendo en el mundo.”
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