fbpx
Connect with us

Destacada

Tras la represión durante un acto de Alberto Fernández, el pueblo de Exaltación marcha

Testimonio de Anabel Pomar: “Como parte de ese grupo vecinal y junto a Paren de Fumigarnos y el colectivo Después de la Deriva, vamos a estar haciendo un festival el próximo sábado 11 de marzo a 15:00, en la Plaza Mitre de Los Cardales. Los Cardales es un pueblo del municipio de Exaltación de la Cruz. Fue justamente ahí, en ese pueblo, en ocasión de la inauguración de un centro modular de salud, el pasado 11 de enero, que fuimos censurados, reprimidos y después detenidos, tres integrantes de este grupo Exaltación Salud cuando intentamos desplegar una bandera en ese acto en el que estaba el presidente junto a las autoridades provinciales y estaba el Presidente de la Nación.”

El 11 de enero de este año fue un día histórico para Los Cardales, provincia de Buenos Aires: por primera vez un Presidente de la Nación en ejercicio visitaba el pueblo y por primera vez se inauguraba un hospital local. El hecho sacudió al vecindario. Allí estarían el Intendente Diego Nanni, el Presidente Alberto Fernández, el Ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis y representantes del Ministerio de  Salud de la Nación. Habría prensa, música, y niños agitando banderitas celestes y blancas. Lástima que el festejo terminó en represión.

Aprovechando la visita de Alberto Fernández, vecinos que forman parte del colectivo Exaltación Salud se acercaron al palco para colocar una bandera que decía: “Basta de cáncer / Paren de Fumigar. Era la oportunidad para hacer visible su reclamo ante las más importantes autoridades nacionales. No hubo nunca un ciudadano más ilustre en Los Cardales.

Los altoparlantes replicaban la voz del presidente que recordaba su infancia cuando iba a los Cardales, al campo de un amigo y tocaba la guitarra a la sombra de un árbol, fascinado con la naturaleza. Y hablaba también de salud: “Lo que nosotros queremos es llevar salud a todos los argentinos en cada rincón de la Argentina; eso es lo que queremos, eso es lo que buscamos, eso es lo que necesitamos. Lo que yo no quiero más es que alguien que viva en Cardales, o en cualquier lugar cercano a Buenos Aires, tenga que irse a Buenos Aires a atenderse, eso es lo que no quiero.”

Bien diferente es el paisaje ahora de cuando el joven Fernández, guitarra en mano, canturreaba por ahí ‘Mañanas campestres’. Hoy el 80% de las pasturas están dedicadas a la soja transgénica. Al principio fueron muchos los que aplaudieron el desarrollo de la zona. Las avionetas que sobrevolaban eran un espectáculo para chicos y grandes. Así lo recordaba en la Agencia Tierra Viva, Gabriela Sandes: “Junto a mi hija, Ana, íbamos a ver cómo sobrevolaban las avionetas porque lo veíamos como algo lindo”. La pequeña Ana no llegó a cumplir 14 años, murió dos días antes de su cumpleaños por cáncer de ovario. Desde entonces, su madre trabaja para difundir los riesgos de la fumigación. El grupo de Exaltación Salud se fundó en el año 2012.

La inauguración del primer hospital era un hecho digno de destacar. Claro que la salud no se garantiza solo con médicos, conviene vivir en un lugar sano. El 11 de enero de 2019 una escuela rural fue fumigada con chicos y maestras adentro. Rociados con veneno se sintieron mal de inmediato. Todavía no había hospital para atenderlos, tenían que ir hasta Capilla del Señor.

Gracias a la movilización de los vecinos se logró una ley que prohíbe la fumigación a menos de 1000 metros de lugares poblados. Entre las cosas que querían que el presidente se enterara es que esa disposición no se cumple. Y que en un poblado de 280 casas hay 50 casos de cáncer.

La bandera que intentaron desplegar mientras hablaba el presidente era una denuncia de esta situación. Al notar que tres vecinos estaban por colgarla apareció personal de seguridad, de civil. Un comunicado de los vecinos relata así lo que ocurrió: “se acercaron a las y los compañeros y comenzaron a hostigarlos, pegarles e intentar sacarles sus teléfonos celulares. Posteriormente, a más de una cuadra del lugar cuando los vecinos se retiraban, fueron rodeados de más policías y detenidos ilegalmente. En el mismo operativo ilegal también golpearon y luego detuvieron a un periodista de FM Los Cardales, quien se había acercado a registrar lo que estaba sucediendo.”

El discurso de inauguración del presidente Fernández tuvo un párrafo dedicado a las fumigaciones: “Escuchaba recién al compañero quejarse por el uso de agroquímicos; y está bien, son temas que se debaten en el mundo, pero no es necesario hacerlo de ese modo, no es necesario hacerlo de ese modo. Una de las cosas que tenemos que aprender, ahora que en el bar hay más silencio, es aprender a hablarnos en voz baja, plantearnos nuestras diferencias en voz normal sin necesidad de maltratarnos, ya demasiado nos maltratamos como país. (APLAUSOS). No hace falta maltratarnos más. Recuperemos la convivencia democrática…Tenemos que ser capaces de escuchar al otro.”

Anabel Pomar, una de las vecinas agredidas le responde al presidente Alberto Fernández.

Consultada por LCV, Anabel Pomar sostuvo: “Quiero aclarar que los gritos que escuchó el presidente fueron en el momento en el que se nos lanzaron encima personas de civil para bajar la bandera. Lo nuestro era una manifestación democrática, no queríamos interferir en el discurso del presidente para que nadie pensara que había un interés político partidario”. También sostuvo que hace años que mandan petitorios y reclamos para que se paren las fumigaciones ilegales y que ‘en el momento en el que estaba hablando Alberto estaban pulverizando a pocos kilómetros’. Alberto Fernández partió de los Cardales sin contactar al ‘compañero’ que se quejaba de la fumigación para permitirle contarle en voz baja el miedo de la población al cáncer. A los tres vecinos, en cambio, se les abrió una causa por violencia contra la autoridad.

Esta es la razón del acto que realizarán el 11 de marzo, a partir de las 15 hs, en los Cardales, donde participaran distintos colectivos que luchan contra la contaminación. Dice “Con ese espíritu nació este Encuentro/Festival que se realizará a partir de las 15 hs. en la plaza Mitre de Los Cardales (Partido de Exaltación de la Cruz, Provincia de Buenos Aires). El encuentro comenzará a las 15 hs (puntual) con una asamblea de colectivos socioambientales que llegarán de todo el país. A las 16 se presentará la obra de teatro Campo Santo, que se centra en la historia de Sabrina Ortiz, y relata las consecuencias que tienen sobre la salud la aplicación de agrotóxicos; luego de la función se habilitará un espacio de conversación sobre la temática. A las 17 acompañaremos la bandera censurada por las calles para pasar por el frente de la Sala de Salud, la delegación municipal y la subcomisaría en donde estuvieron les compañeres retenidos ilegalmente.”

Seguir leyendo
Comentá

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Destacada

Erika Lederer:“La única memoria completa es que digan dónde están los cuerpos”

En la antesala de un nuevo 24 de marzo, Erika Lederer —poeta, abogada y cofundadora de Historias Desobedientes— reflexiona sobre el sentido de la memoria en la Argentina actual. Hija de un represor que actuó en Campo de Mayo, su testimonio interpela desde un lugar singular: el de quienes decidieron romper el pacto de silencio familiar para transformar el dolor en acción. En esta entrevista con LCV, cuestiona el uso del concepto de “memoria completa”, reivindica la apertura de archivos y la búsqueda de identidad, y llama a sostener una memoria activa, colectiva y comprometida con la justicia.

Erika Lederer: Exacto, necesitamos masividad en las calles. En relación a la pregunta: yo soy cofundadora de Historias Desobedientes. Surgimos alrededor de 2017, cuando se intentó aplicar el 2×1 y la Corte Suprema lo avaló. En ese momento, en las calles se dijo de manera masiva que no. Eso es lo que esperamos también ahora.

¿Qué entiendo por “memoria completa”? Es muy sencillo: la única memoria completa es que se abran los archivos. La única memoria completa es que los genocidas que siguen vivos y que no fueron alcanzados por la llamada “impunidad biológica” digan dónde están los cuerpos, digan dónde están los chicos —hoy adultos— cuya identidad todavía no fue recuperada. Esa es la única memoria completa.

LCV: Estoy totalmente de acuerdo, incluso con el recorte histórico que hacés, que no empieza en el ’76. Recién hablábamos del decreto 20.840 de 1974, que ya sentaba bases legales e ideológicas para lo que vino después.

Nos queda poco tiempo, así que quiero que me cuentes: ¿quién sos?, ¿quién era tu papá? ¿Y por qué sos desobediente?

Erika Lederer: Yo soy Erika Lederer, poeta —y después, en segundo lugar, abogada—. Mi padre era Ricardo Lederer, que fue el segundo jefe de la maternidad clandestina de Campo de Mayo. Era quien asistía los partos de mujeres cuyos hijos todavía buscamos. Luego esas mujeres eran parte de los mal llamados “traslados”, es decir, los vuelos de la muerte.

LCV: ¿En qué momento tomás conciencia de lo que hacía tu padre?

Erika Lederer: Una cosa es saber que era militar, médico militar, verlo con uniforme, saber que fue carapintada. Todo eso ya te da una primera conciencia. Pero llegar a caracterizar a tu propio padre como genocida es un proceso paulatino. Va acompañado de una toma de conciencia sobre lo que pasa alrededor, no solo sobre quién era él, sino sobre la realidad en la que vivís.

LCV: ¿Todavía duele?

Erika Lederer: Sí, y va a doler siempre. Pero en 2017 escribí un artículo que se llamaba “Del dolor a la acción”. Duele, pero no me deja inmovilizada. No me deja atrapada en un trauma. Quiero salir del dolor, ser un sujeto activo en la construcción de la memoria colectiva y levantar las banderas de los compañeros desaparecidos. Ellos peleaban por un mundo más justo, y yo quiero insertarme en esa lucha por un mundo mejor.

LCV: ¿Cómo se procesa esto dentro de la familia?

Erika Lederer: Cuando uno rompe con esa lógica —que yo llamo lógica mafiosa de clanes—, porque hubo crímenes y un pacto de silencio, no es fácil. Hablar implica romper ese pacto que impera en estas familias. Pero no quiero quedarme en eso; para eso escribo poesía también. Mi intención es poder ser una voz que amplifique la potencia que tenemos como sociedad para hacer otra cosa, para seguir luchando por esas banderas.

LCV: Te agradezco muchísimo que hayas venido, aunque sea por unos minutos. Si te parece, la semana que viene seguimos con más tiempo. Es muy importante el relato en primera persona: genera empatía, le pone identidad a la historia.

Erika Lederer: Sí, totalmente. Mi intención es que mi voz transmita un mensaje: que nos atrevamos a pensar distinto, a confrontar el estado de cosas. Hay un giro global hacia la derecha que tenemos que interpelar, incluso de manera internacionalista. Invito a que nos animemos a pensar de otro modo y a cambiar el mundo.

Continue Reading

Destacada

Alejandro Cohen Arazi: “La historia de la CONADEP también la hicieron trabajadores anónimos”

El director y documentalista Alejandro Cohen Arazi pasó por La Columna Vertebral-Historias de Trabajadores para presentar Conadepianos, una película que recupera los testimonios de quienes trabajaron en la CONADEP durante los primeros años de la democracia. Con una mirada centrada en la clase trabajadora, el film busca correrse del relato tradicional y poner el foco en quienes escucharon, registraron y sostuvieron el proceso en el día a día.

LCV: ¿Qué es la CONADEP? Le cuento a la gente, porque tenemos oyentes jóvenes y de todas partes del mundo.

Alejandro Cohen Arazi: La CONADEP es una comisión que se crea en 1983 para reunir testimonios que permitieran construir una causa contra la Junta Militar. Ya desde su origen implicaba una enorme valentía política: llevar adelante los juicios.

Se eligió a un grupo de notables —personas reconocidas que habían tenido un rol durante la dictadura— para encabezar ese trabajo. Pero detrás de ellos había una enorme cantidad de trabajadores y voluntarios, muchos muy jóvenes, que recibían denuncias todos los días y escuchaban cosas muy duras.

LCV: Sobre esa base hacés un documental. ¿Por qué?

Alejandro Cohen Arazi: La historia surge con mi hermano Juan. Él estaba investigando otro tema y encontró en el Archivo Nacional de la Memoria entrevistas a trabajadores de la CONADEP.

No era lo que buscaba, pero vio que había algo muy potente ahí: testimonios de personas que contaban el trabajo cotidiano. Entonces dijimos: hay una historia para contar.

Todos tenemos una idea del Nunca Más asociada a figuras como Sábato o Magdalena Ruiz Guiñazú, pero estas entrevistas muestran que había un grupo enorme de personas que fueron quienes realmente hicieron ese trabajo.

LCV: ¿Cómo se seleccionaban esos trabajadores? ¿Eran voluntarios, gente del Estado?

Alejandro Cohen Arazi: Había de todo. Al principio eran empleados del Ministerio del Interior, pero rápidamente se dieron cuenta de que no alcanzaba.

También se sumó gente de organismos de derechos humanos y muchos voluntarios. Había personas que leían en el diario que existía la CONADEP y se acercaban para dar una mano.

LCV: ¿Se necesitaba algún requisito en particular?

Alejandro Cohen Arazi: Básicamente, saber leer, escribir y tener empatía. No existía todavía la figura del trabajador de la memoria o de derechos humanos como hoy.

Había que sentarse frente a alguien que venía a contar una experiencia terrible, y para eso hacía falta una enorme sensibilidad.

LCV: Estamos hablando de un contexto muy cercano a la dictadura…

Alejandro Cohen Arazi: Sí, y con mucha incertidumbre. Nadie sabía cuánto iba a durar la democracia. Veníamos de décadas de golpes militares, entonces la pregunta era inevitable.

LCV: Y además del impacto emocional, había riesgos…

Alejandro Cohen Arazi: Sí, lo vivían con mucho temor. Recibían amenazas, había llamados intimidatorios, incluso amenazas de bomba en el edificio.

No eran ingenuos: sabían perfectamente en qué se estaban metiendo.

LCV: ¿Tuviste dificultades para financiar la película?

Alejandro Cohen Arazi: Sí, es un documental hecho con presupuesto cero. No pedimos apoyo institucional.

Trabajamos con material del Archivo Nacional de la Memoria y con nuestro propio esfuerzo. Hicimos una campaña con gente cercana para poder cubrir gastos básicos.

LCV: Tenés una trayectoria marcada por este tipo de enfoque…

Alejandro Cohen Arazi: Sí, todos mis trabajos tienen el foco en la clase trabajadora. Incluso en documentales anteriores, como uno sobre call centers, me interesaba mostrar esas realidades invisibilizadas.

LCV: En medio de tantas discusiones políticas sobre ese período, ¿qué lugar ocupa la CONADEP?

Alejandro Cohen Arazi: Más allá de las discusiones, fue un hito fundamental de la democracia argentina.

Se hizo en un contexto de muchísimas presiones, con un margen de maniobra muy limitado, pero se logró. Y lo que se logró es histórico.

LCV: ¿Dónde se puede ver la película?

Alejandro Cohen Arazi: Hay funciones en el Cine Gaumont, en la Sala Norita Cortiñas y también en la Sala Lúcida, en Saavedra, en los próximos días.

Continue Reading

Archivo

Carta desde el País del Nomeacuerdo, por Hernán López Echagüe

Publicado en la revista Humor, diciembre de 1990

Che, me olvidaba de algo. Hubo una época en que las personas se pusieron a desaparecer, de pronto, de la noche a la mañana. Sin pausa. Cientos y cientos de personas de toda edad que se ponían a no estar nunca más. Y los ojos de los vecinos no percibían nada. Y las bocas de los vecinos parecían bocas sin fundamento, o quizá con fundamento no más que para abrirlas y tragar fideos italianos, galletas alemanas, quesos franceses. ¡Vinos de Portugal por dos mangos! Había mazapán en las venas. ¿Te acordás? ¿Te acordás del general Acdel Edgardo Vilas? Decía el tipo: “Los mayores éxitos los conseguimos entre las dos y las cinco de la mañana, la hora en que el subversivo duerme (…) Yo respaldo incluso los excesos de mis hombres si el resultado es importante para nuestro objetivo”. ¿Te acordás? ¿No? Pero quizá te acuerdes del general Ibérico Saint-Jean que, entre otras cosas, se hizo famoso por su frase: “Primero mataremos a todos los subversivos, luego mataremos a sus colaboradores, después a sus simpatizantes, enseguida a aquellos que permanecen indiferentes y, finalmente, mataremos a los tímidos”. O del general Jorge Rafael Videla: “En la Argentina morirán todos los que sean necesarios para acabar con la subversión”. Años más tarde, ya en democracia, al amparo del indulto que le había obsequiado Menem y en tanto se mojaba el garguero con whisky importado durante una cena de camaradería, Videla celebró la matanza, y, con aires de asesino ocurrente, soltó: “La sociedad argentina tendría que habernos pagado por los servicios prestados”.

Luego, a partir de diciembre de 1983, la historia incontrastable del exterminio selectivo que habían tramado los militares con toda meticulosidad cobró vida a partir de relatos de toda naturaleza: jurídico, periodístico, novelesco, televisivo, cinematográfico. Supongo que te acordarás de La historia oficial, también del Nunca más, y, desde luego, del histórico juicio a las Juntas. Fueron años de dolorosas e interminables reconstrucciones. Que a Esteban se lo llevaron de su lugar de trabajo una tarde, a los golpes; que a Cristina, que estaba embarazada, la sorprendieron en la calle, la ocultaron en alguna catacumba, la asistieron en el parto, le robaron el hijo y después la asesinaron; en la casa de Jon, que de la vida no esperaba más que recibirse de ingeniero, casarse y tener un par de hijos, el grupo de Tareas se instaló a lo largo de una semana… Y ya no están, nunca más volverán a estar.

A partir de diciembre de 1983 el dolor se transformó en cifras: más de cuatro mil desaparecidos en 1976; trescientos cuarenta y dos por mes; once cada día. Más de tres mil en 1977; doscientos treinta y ocho por día… Cifras y más cifras. Contados cuerpos. Personas que nunca jamás volvieron a aparecer. Y ahora los ojos han vuelto a cerrarse, los oídos a enlodarse, las bocas a callar.

En fin, no era mi propósito amargarte. Pero el País del Nomeacuerdo es hoy una realidad ineluctable.

Otro abrazo.

Continue Reading
Advertisement

Facebook

Copyright © 2017 Zox News Theme. Theme by MVP Themes, powered by WordPress.