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Ambiente

El hombre y su geografía, por Gustavo de Vera

Éste no es un diario de ruta. Quizá apuntes de bitácora.

Apenas ayer mojaba los pies en el mar de las playas uruguayas, donde nací, y de pronto, hace treinta años, habito lagos y ríos en la cordillera patagónica.
Aquí aprendí a rodar en moto por caminos y rutas de esta geografía cargada de misticismo, historias paganas, y soledades de vértigo; también a conversar con el viento. El viento aquí guarda sus raíces al Oeste, tras la cordillera.

Soy uruguayo por nacimiento, patagónico por adopción, migrante por fatalidad y curioso por naturaleza.
Motero por determinación.
Vivo en Esquel, Chubut, a los pies de la cordillera. Un paisaje de interminables “toboganes” por los que deslizarse en dos ruedas. Suelos quebrados en la alternancia de cumbres y valles, sí. Al mismo tiempo es la vida también, llevándote sin casco entre curvas y contra curvas, largas pendientes que agotan y descensos bruscos; estepa y bosque, y arroyos famélicos, y lagos con profundidades de pánico azul.

Gustavo de Vera y su gran pasión

La encrucijada de Neo
Pienso en Matrix, la primera de la serie (1999). No, mi moto no es como la de Trinity, aunque me gustaría. Quiero decir que aquí como en Matrix, andando las rutas y caminos de esta geografía, tenés dos opciones: la pastilla roja o la azul.

Azul:
Turisteá tranqui. La mítica Ruta 40 se abre infinita de norte a sur. Combustible, alojamientos, paisajes y la promesa latente de buenas aventuras en los caminos transversales que llevan a las montañas. Punto.

Roja:
En la Ruta 40, si viajás atento, se aprende el idioma de las rastrilladas. El viento te habla en lengua (aonikenk, gununakuna, chehuache-kénk, mapuzungún), porque la 40 pavimenta una de las principales rastrilladas que los pueblos originarios fueron marcando en el duro suelo con su tránsito de siglos por parajes de la región.
Lo mismo con los caminos transversales. Toda persona contemporánea calza a sus pies las huellas indígenas cuando transita los pasos bajos de la cordillera de un lado a otro.
Lo mismo que hoy, que me dejo andar hasta Futaleufú, para ver si consigo alguna ropa interesante en las ferias americanas; ver si Guido Retamal anda por el pago: autor, músico y escritor, lo mismo puedo hallarlo dirigiendo un coro en Trevelin (Chubut, donde vive su hermano), que enseñando en “Futa”. Y después seguir a Chaitén, para mojar mis pies en el Pacífico (dicen que es el Golfo de Ancud, pero es sabido que el océano no anda poniendo nombres a sus vericuetos).
A veces me dejo caer hacia Corcovado y Carrenleufú y después de cruzar el río Encuentro, llegarme a Palena, para visitar a mi amiga y poeta, Bernardita Hurtado, que me invita seguido para compartir lecturas con jóvenes y colegas, o participar del Encuentro de la Cultura y las Tradiciones.
Digo: si no fuera por los carteles, y la parada obligada en el puesto limítrofe, nada hay entre cerro Centinela, Corcovado, “Carren” o Palena que me asegure estar a un lado u otro del límite. Ni la geografía, ni la arquitectura de las casas, ni los animales que allí se crían, ni los nombres de los caminos o de la gente. Lo mismo a un lado que al otro. Lo mismo desde Los Cipreses (cerca de Trevelin) hasta Futaleufú.

“Toda identidad es una cárcel”
Así dice el crítico de arte y escritor Daniel Correa. Y agrega: “lo peor es que no nos meten ahí a empujones, nos metemos solos, en filita y cantando”.

Pastilla Azul:
Puesto fronterizo “El Paso”, sobre el camino a Futaleufú. En filita y cantando llegamos con nuestras motos, autos o lo que sea. En filita y cantando, entregamos nuestros documentos de identidad, sellan nuestros papeles en un mostrador, y la filita sigue, a otros papeles sellados en otros mostradores, mientras afuera el perro y su guardián huelen nuestros vehículos y otro guardián husmea nuestras pertenencias en busca de alimentos frescos cuyo ingreso no está autorizado. Todos somos sospechosos.
Decir que sos uruguayo en Argentina, y en especial cerca del límite con Chile, te otorga un halo de tipo sencillo, ilustrado, con tradición democrática. “Conocí a uno, sí. Buena gente los uruguayos”. “No como esos chilenos, traidores y ladinos”, es un agregado frecuente por aquí, dicho en la forma que sea.
No es diferente en Chile: las veces que anduve por Valdivia, Osorno, Puerto Montt, Chaitén, Palena, Castro, o en cualquier paraje. Al saberme uruguayo, mis interlocutores trazaban una línea moral que me apartaba de mis compañeros de viaje, argentinos ellos, y su trato hacia mi persona mejoraba sustancialmente. Me asignan otra fila para seguir cantando.
La cárcel sigue siendo la misma.

Pastilla Roja:
Superada la burocracia del puesto limítrofe -donde gendarmes o carabineros (el Estado, al fin,) te ponen el sello de ‘otro’, con fecha y hora de regreso-, el corazón retoma en camino y se entusiasma con la posibilidad del reencuentro.
El abrazo es largo cuando fue largo el tiempo sin vernos. Las alegrías, los proyectos, las dudas, las preocupaciones y tristezas se comparten. Las ganas de disolvernos en este territorio de frontera, donde vamos zurciendo la montaña con los hilos del ir y venir.
“Ellos” vienen a comprar garrafas de gas, perfumería y alimentos (que en Argentina son mejores). “Nosotros” vamos por artículos importados, cubiertas nuevas, toallas y sábanas, ropa usada de buena calidad (porque aunque el cambio no sea favorable, igual sale menos que acá, por los impuestos, viste).
No es un trueque en lo individual, lo es casi en lo colectivo. En el puesto fronterizo lo saben. Y disimulan.

Las rastrilladas antiguas sembraron familias a uno y otro lado de las líneas divisorias, traer madera, llevar tabaco o hacienda. La hija de los Bahamonde, casada con un Williams; el hijo de Oyarzún, que nació allá y ahora anda metido a gendarme; don Roberts que pobló cerca del Espolón, y está juntado con una de los Solís…
Es que como el agua del océano, el amor no porta cédulas ni documentos.

Una que sepamos todos
Durante la Feria del Libro en Chaitén (2001), el profesor e investigador de la cultura en Coyhaique y Aysén, Leonel Galindo Oyarzo, me habló de su trabajo postulando una quinta región lingüística para Chile, que precisamente se hallaba en XIma Región y sus cercanías.
Más allá de los detalles académicos, Galindo Oyarzo explicaba que a través de las antiguas rastrilladas que cruzaban los pasos bajos de la cordillera, con las primeras décadas del Siglo XX los campesinos de la zona establecieron un tránsito habitual hacia Comodoro Rivadavia, donde se abastecían de alimentos, herramientas, ropa, animales, aperos para sus caballos, etc. En tales intercambios, sostenía Galindo Oyarzo, también se asimilaban usos y costumbres. La música que se escuchaba en Comodoro Rivadavia, pronto comenzó a escucharse en los festejos populares de Coyhaique. El mate si hizo popular también. Y lo más trascendente para el intelectual coyhaiquino: las herramientas de trabajo, las prendas de vestir, los elementos que integran el apero de sus cabalgaduras, las tareas mismas, todo pasó a denominarse tal y como se nombraban en el lado argentino. Ello habría determinado una paulatina modificación en los usos del lenguaje para esa región de Chile.
El mismo Galindo Oyarzo, dijo entonces que la Cueca, había sido establecida como música nacional chilena “desde el Gobierno de Santiago”, negando de tal manera, la riqueza y diversidad cultural y musical de su país. Y que por esa razón él admiraba la diversidad musical en Argentina: Tango, Zamba, Milonga, Chacarera, Chamamé, y tantas otras.
Pocos años más tarde (2010) participando del Encuentro de la Cultura y las Tradiciones en Palena, asistí a un concurso de baile tradicional. Allí las parejas podrían anotarse para bailar Cueca, y también para el certamen de Chamamé.
Me hubiera gustado tener cerca a Galindo Oyarzo: mientras decenas de parejas se disputaban en la pista el certamen de Chamamé, esa noche no hubo nadie anotado para bailar la Cueca, música nacional según el Gobierno de Santiago.

La geografía se ríe de nosotros
Durante la investigación para un libro sobre el conflicto de límites que Argentina y Chile mantuvieron hasta 1902, debí aprender bastante de la geografía en la región centro sur de la cordillera patagónica.
Hay un hecho que es característico de esta zona. Mientras que desde Atacama hasta la región de Bariloche, las altas montañas de Los Andes dividen las aguas: todos los ríos que nacen en sus cumbres y descienden por la cara este de la cordillera, forman las cuencas que desembocan en el Atlántico. Los que descienden por la cara Oeste, desembocan en el Pacífico. Y esa fue una fórmula para que ambos estados acordaran su división de territorios trazando una línea allí, donde los altos picos de Los Andes, dividieran las aguas.
Al sur del cerro Tronador, sin embargo, la geografía les tenía preparado un chiste: las cumbres son mucho más bajas, y los ríos y lagos, aun descendiendo por la cara este de la cordillera, deciden cambiar su rumbo y correr con sus aguas hacia el Pacífico… Parece claro que los límites, en los mapas, en la cultura, en las identidades, serán siempre caprichos de gobiernos distantes y ausentes. La gente, en tanto, se encuentra donde el agua se encuentra.

Y a la gente, como al agua, no hay quien la ataje.

Esquel, febrero 2023

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Ambiente

Ganaron! Cierran minera de litio en Córdoba. La Justicia le dio la razón a los vecinos

Después de más de veinte años de lucha, los vecinos de Traslasierra lograron que la justicia reconociera sus argumentos sobre el daño ambiental que provocaba la mina de litio de Los Tapiales y la cerrara definitivamente.

En una decisión que resonó en todo el valle la justicia de Córdoba ordenó la clausura definitiva y el retiro de la empresa Integración Minera SRL, que venía desarrollando actividades extractivas en zonas serranas cercanas a Las Tapias. La explotación se encuentra muy cerca de una zona urbana, contigua a un arroyo y a cientos de metros del embalse Boca del Río, de cuya agua beben decenas de miles de habitantes de Villa Dolores y otras localidades cercanas.

En tiempos en que Mendoza continúa peleando por el agua, mientras Chubut se quema por razones ambientales, vale la pena destacar esta victoria de las organizaciones cordobesas y de otras provincias que ya en el año 2007 se movilizaron para exigir una legislación que resguardara la salud de los habitantes de esa región de Córdoba, junto a los vecinos del Valle de Punilla en San Luis, y al apoyo de la UAC (Unión de Asambleas Ciudadanas) que lleva décadas realizando Asambleas en distintas provincias para alertar y luchar contra la contaminación. Sin repercusión en los medios, lo vecinos de Traslasierra estaban haciendo historia.

En el año 2019 las asambleas de Las Tapias, Villa de Las Rosas, Villa Dolores, Las Chacras Norte y Mina Clavero, junto al intendente de Villa de Las Rosas, concejales e integrantes del Foro Ambiental Traslasierra que colaboran con la parte técnica, anunciaron que habían reunido 11.757 firmas de vecinos de todo el valle (y algunos turistas) y más de 35 mil adhesiones de personas de todo el país vía internet, para pedir el cierre definitivo de la que, por entonces, era la minera australiana Dark Horse que intentaba extraer litio de una mina en Las Tapias.

Los dueños de las mineras pueden cambiar pero quienes habitan esas tierras no. Suele fomentarse una contradicción entre trabajo, ganancias macroeconómicas y comunidades que ven cómo se destruye su entorno. Bajo el espejismo de más empleo, se destruye una red social, cultural y económica. Así le decía, sin ponerse colorado, Martín Pérez Solvay, el CEO de la minera que más tiempo lleva extrayendo litio en la Argentina, la australiana Allkem, al Diario.com.ar en el 2023: la oportunidad de negocio del oro blanco sólo durará 20 años. En las próximas dos décadas se supone que el mundo se lanzará a buscar litio para producir baterías y reemplazar los contaminantes autos a nafta y gasoil por los eléctricos.

Un negocio de veinte años por el cual están dispuestos a destruir comunidades, emprendimientos agrarios, turísticos, artesanales, culturales. Veinte años para ellos, el fin para los habitantes de la región.

El 25 de noviembre de 2025, La Voz del Interior publicaba: “Una mañana de octubre pasado, vecinos del sector conocido como El Valle, entre Las Tapias y Villa de las Rosas, observaron que lo que definieron como “una harina de piedra” había caído sobre la vegetación y las viviendas .Miembros del Foro Ambiental de Traslasierra afirmaron que analizaron la sustancia y se trataba de “un polvillo que contiene cristales de sílice muy finos, que pueden ingresar a los pulmones y producir un daño irreparable conocido como “silicosis” o mal de minas; si se vuelve frecuente, es peligroso”, puede leerse de un documento emitido por el organismo.”

Ante la denuncia de violación de la legislación vigente y el riesgo ambiental, las actividades fueran suspendidas de manera provisoria. No fue suficiente para los miembros del Foro Ambiental regional que continuó reclamando un cierre definitivo y advirtiendo que se planifican otros emprendimientos extractivos en distintos puntos de las sierras de Córdoba.

En la llamada “Mina de las Tapias”, un territorio en donde en realidad hay varias minas, se venían realizando prospecciones destinadas a la extracción de litio por parte de una empresa de capitales chinos, que en principio contaba con la autorización de la Provincia. No obstante, la fiscal de Villa Dolores, Lucrecia Zambrana, ordenó en noviembre la clausura preventiva de las actividades. Los vecinos denunciaron que la empresa continuaba operando ilegalmente.

El 10 de enero de este año, 2026, desde el Cabildo Abierto Traslasierra (CAT) exigieron la clausura definitiva de la empresa Integración Minera SRL, ubicada sin licencia social en la zona gris del Valle Traslasierra, entre los límites de las localidades Las Tapias y Villa de las Rosas, en Córdoba. Las máquinas seguían funcionando, ahora sin control ambiental alguno.


La intervención judicial llegó después de que comunidades locales, asambleas y organizaciones ciudadanas presentaran denuncias y exigieran la intervención de las autoridades ambientales. La Fiscalía de Villa Dolores y la Secretaría de Ambiente verificaron irregularidades que justificaron la clausura preventiva inicial, que terminó transformándose en orden definitiva de retiro.

El alerta en la comunidad continúa vigente. Después de tantas trampas y con tanto poder, imposible bajar los brazos. Por el momento, una victoria significativa para las asambleas ciudadanas. La destrucción de nuestros territorios exceden una provincia o una localidad. Las empresas pueden cambiar de nombre y de nacionalidad, ser de Canadá o Chinas, pero a su alrededor viven personas con la identidad bien puesta.

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Ambiente

Acuerdo Mercosur-UE: la hipocresía ambiental europea, por Laura Giussani Constenla

El recién firmado acuerdo entre los países del Mercosur y la Unión Europea echa luz sobre la desigualdad en políticas ambientales. Mientras en Europa los productores rurales ocupan las calles con sus tractores en protesta contra el ingreso de productos agroalimentarios sin impuestos desde Latinoamérica en Argentina se festeja por un mercado que se amplía para la explotación de materia prima. Razones no les faltan a los franceses, españoles, belgas, alemanes y demás trabajadores de la tierra de occidente para estar preocupados. El descontrol de uso de agroquímicos, más allá de la incorporación de nuevas disposiciones, los pone en una situación desventajosa ¿Por qué la Unión Europea lo firmó? Porque, a cambio, ellos exportaran, sin tener que pagar altas tasas, toda la infraestructura agroindustrial, tractores, automóviles, etc. ¿Por qué lo firmó el Mercosur? Porque apoya un modelo extractivista de intercambio de materias primas por productos manufacturados.

En esta columna, reflexionamos sobre el tema ambiental. Mientras en Europa son extremadamente cuidadosos en separar la basura en distintos tachos para su reciclaje, nada hacen para disminuir el consumo de cosas innecesaria que repletan los prolijos tachos de plásticos y metales.

Es verdad que Italia pone límites más adecuados al uso de pesticidas pero no prohibe que sus ciudadanos lo hagan en otros países. No sólo exportan maquinaria, también exportan ‘inversores’ que serán los que más ganen con la producción agrícola violando alegremente las leyes de sus países de origen que le compraran toneladas de madera y granos si pagar impuestos. Un negocio redondo para todos, menos para los trabajadores de ambos lados del océano.

Un ejemplo es el italiano Benetton, quien debe ir a Argentina para hacer lo que en su país está prohibido. La deforestación de la flora autóctona en Chubut para reemplazarla por pinos agroindustriales es una de las mayores tragedias de la Patagonia que en este momento está ardiendo. Lo mismo ocurre con la minería o las llamadas ‘tierras ricas’. La devastación está permitida en Europa pero fuera de sus fronteras.

En torno a estos temas gira el Planeta Giussani de este 19 de enero de 2026.

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Ambiente

Crónica de una quiebra: el default de los ríos patagónicos, por Guillermo Gettig Jacob*

El mundo ha entrado oficialmente en la era de la quiebra hídrica. No lo dice solo el polvo que vuela hoy sobre la meseta; lo advirtió la ONU este 21 de enero de 2026. La humanidad ha roto el ciclo del agua, y en la Patagonia, esa bancarrota se traduce en ríos que ya no llegan a su destino y lagos que se borran del mapa.

El Senguer: Una arteria rota

El sistema del Río Senguer es una cadena de vida que se ha cortado. Como un organismo que sacrifica sus extremidades para intentar salvar el corazón, el sistema ha dejado morir al Lago Colhué Huapi. Mis propias fotos del lago hoy muestran un desierto donde debería haber olas.

El Senguer, que interconecta los lagos de cordillera con el Musters, ya no tiene “capital” suficiente para repartir. El Musters, rehén del consumo humano e industrial, retiene lo último que queda, dejando al Colhué en una insolvencia total. Es el primer gran colapso de la quiebra hídrica en el sur: un sistema interconectado que ya no conecta nada.

Chubut y Negro: El retroceso de los gigantes

Más al norte, la situación no es más alentadora. El Río Chubut está operando con el 50% de sus ahorros históricos. El ingreso al Dique Ameghino es hoy una sombra de lo que fue en el siglo XX. La “quiebra” aquí se siente en la falta de presión en las canillas de las ciudades del valle y en la incertidumbre de los productores que ven cómo el río se retrae, dejando al descubierto riberas de lodo seco.

Por su parte, el Río Negro, el más caudaloso de la región, ha perdido el 43% de su fuerza vital. Lo que la ONU describe como la “ruptura del ciclo hídrico” se ve aquí de forma clara: las nieves que antes financiaban el caudal de verano ya no caen, y el río, ese gigante que parecía inagotable, entra en zona de números rojos.

De la crisis a la insolvencia

La diferencia entre “crisis” y “quiebra” es que la crisis es temporal, pero la quiebra es estructural. La nota de Euronews es clara: las grandes potencias han ignorado las alertas y ahora el sistema natural ha quebrado.

En la Patagonia, esa quiebra significa que:

* El agua ya no es un recurso renovable bajo las condiciones actuales.

* La interconexión de las cuencas (como la del Senguer) es su mayor vulnerabilidad: si falla la naciente, colapsa toda la línea hasta el último lago

.* La política tradicional es cómplice al seguir gestionando los ríos como si el “depósito” se fuera a llenar mágicamente el próximo año.

El territorio habla

Las imágenes del Colhué seco no son solo fotos de un paisaje triste; son el acta de defunción de una forma de entender nuestro territorio. El agua ya no alcanza para el extractivismo, el consumo desmedido y la naturaleza al mismo tiempo. Alguien está perdiendo, y por ahora, es el territorio.

La quiebra hídrica global ha llegado a la Patagonia. La pregunta no es cuándo volverá el agua, sino cómo vamos a sobrevivir en un territorio que se está quedando sin crédito ambiental.

*Guillermo Gettig Jacob, docente de Chubut, referente ambientalista, miembro de Asamblea Autoconvocados por el agua.

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