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Ambiente

El hombre y su geografía, por Gustavo de Vera

Éste no es un diario de ruta. Quizá apuntes de bitácora.

Apenas ayer mojaba los pies en el mar de las playas uruguayas, donde nací, y de pronto, hace treinta años, habito lagos y ríos en la cordillera patagónica.
Aquí aprendí a rodar en moto por caminos y rutas de esta geografía cargada de misticismo, historias paganas, y soledades de vértigo; también a conversar con el viento. El viento aquí guarda sus raíces al Oeste, tras la cordillera.

Soy uruguayo por nacimiento, patagónico por adopción, migrante por fatalidad y curioso por naturaleza.
Motero por determinación.
Vivo en Esquel, Chubut, a los pies de la cordillera. Un paisaje de interminables “toboganes” por los que deslizarse en dos ruedas. Suelos quebrados en la alternancia de cumbres y valles, sí. Al mismo tiempo es la vida también, llevándote sin casco entre curvas y contra curvas, largas pendientes que agotan y descensos bruscos; estepa y bosque, y arroyos famélicos, y lagos con profundidades de pánico azul.

Gustavo de Vera y su gran pasión

La encrucijada de Neo
Pienso en Matrix, la primera de la serie (1999). No, mi moto no es como la de Trinity, aunque me gustaría. Quiero decir que aquí como en Matrix, andando las rutas y caminos de esta geografía, tenés dos opciones: la pastilla roja o la azul.

Azul:
Turisteá tranqui. La mítica Ruta 40 se abre infinita de norte a sur. Combustible, alojamientos, paisajes y la promesa latente de buenas aventuras en los caminos transversales que llevan a las montañas. Punto.

Roja:
En la Ruta 40, si viajás atento, se aprende el idioma de las rastrilladas. El viento te habla en lengua (aonikenk, gununakuna, chehuache-kénk, mapuzungún), porque la 40 pavimenta una de las principales rastrilladas que los pueblos originarios fueron marcando en el duro suelo con su tránsito de siglos por parajes de la región.
Lo mismo con los caminos transversales. Toda persona contemporánea calza a sus pies las huellas indígenas cuando transita los pasos bajos de la cordillera de un lado a otro.
Lo mismo que hoy, que me dejo andar hasta Futaleufú, para ver si consigo alguna ropa interesante en las ferias americanas; ver si Guido Retamal anda por el pago: autor, músico y escritor, lo mismo puedo hallarlo dirigiendo un coro en Trevelin (Chubut, donde vive su hermano), que enseñando en “Futa”. Y después seguir a Chaitén, para mojar mis pies en el Pacífico (dicen que es el Golfo de Ancud, pero es sabido que el océano no anda poniendo nombres a sus vericuetos).
A veces me dejo caer hacia Corcovado y Carrenleufú y después de cruzar el río Encuentro, llegarme a Palena, para visitar a mi amiga y poeta, Bernardita Hurtado, que me invita seguido para compartir lecturas con jóvenes y colegas, o participar del Encuentro de la Cultura y las Tradiciones.
Digo: si no fuera por los carteles, y la parada obligada en el puesto limítrofe, nada hay entre cerro Centinela, Corcovado, “Carren” o Palena que me asegure estar a un lado u otro del límite. Ni la geografía, ni la arquitectura de las casas, ni los animales que allí se crían, ni los nombres de los caminos o de la gente. Lo mismo a un lado que al otro. Lo mismo desde Los Cipreses (cerca de Trevelin) hasta Futaleufú.

“Toda identidad es una cárcel”
Así dice el crítico de arte y escritor Daniel Correa. Y agrega: “lo peor es que no nos meten ahí a empujones, nos metemos solos, en filita y cantando”.

Pastilla Azul:
Puesto fronterizo “El Paso”, sobre el camino a Futaleufú. En filita y cantando llegamos con nuestras motos, autos o lo que sea. En filita y cantando, entregamos nuestros documentos de identidad, sellan nuestros papeles en un mostrador, y la filita sigue, a otros papeles sellados en otros mostradores, mientras afuera el perro y su guardián huelen nuestros vehículos y otro guardián husmea nuestras pertenencias en busca de alimentos frescos cuyo ingreso no está autorizado. Todos somos sospechosos.
Decir que sos uruguayo en Argentina, y en especial cerca del límite con Chile, te otorga un halo de tipo sencillo, ilustrado, con tradición democrática. “Conocí a uno, sí. Buena gente los uruguayos”. “No como esos chilenos, traidores y ladinos”, es un agregado frecuente por aquí, dicho en la forma que sea.
No es diferente en Chile: las veces que anduve por Valdivia, Osorno, Puerto Montt, Chaitén, Palena, Castro, o en cualquier paraje. Al saberme uruguayo, mis interlocutores trazaban una línea moral que me apartaba de mis compañeros de viaje, argentinos ellos, y su trato hacia mi persona mejoraba sustancialmente. Me asignan otra fila para seguir cantando.
La cárcel sigue siendo la misma.

Pastilla Roja:
Superada la burocracia del puesto limítrofe -donde gendarmes o carabineros (el Estado, al fin,) te ponen el sello de ‘otro’, con fecha y hora de regreso-, el corazón retoma en camino y se entusiasma con la posibilidad del reencuentro.
El abrazo es largo cuando fue largo el tiempo sin vernos. Las alegrías, los proyectos, las dudas, las preocupaciones y tristezas se comparten. Las ganas de disolvernos en este territorio de frontera, donde vamos zurciendo la montaña con los hilos del ir y venir.
“Ellos” vienen a comprar garrafas de gas, perfumería y alimentos (que en Argentina son mejores). “Nosotros” vamos por artículos importados, cubiertas nuevas, toallas y sábanas, ropa usada de buena calidad (porque aunque el cambio no sea favorable, igual sale menos que acá, por los impuestos, viste).
No es un trueque en lo individual, lo es casi en lo colectivo. En el puesto fronterizo lo saben. Y disimulan.

Las rastrilladas antiguas sembraron familias a uno y otro lado de las líneas divisorias, traer madera, llevar tabaco o hacienda. La hija de los Bahamonde, casada con un Williams; el hijo de Oyarzún, que nació allá y ahora anda metido a gendarme; don Roberts que pobló cerca del Espolón, y está juntado con una de los Solís…
Es que como el agua del océano, el amor no porta cédulas ni documentos.

Una que sepamos todos
Durante la Feria del Libro en Chaitén (2001), el profesor e investigador de la cultura en Coyhaique y Aysén, Leonel Galindo Oyarzo, me habló de su trabajo postulando una quinta región lingüística para Chile, que precisamente se hallaba en XIma Región y sus cercanías.
Más allá de los detalles académicos, Galindo Oyarzo explicaba que a través de las antiguas rastrilladas que cruzaban los pasos bajos de la cordillera, con las primeras décadas del Siglo XX los campesinos de la zona establecieron un tránsito habitual hacia Comodoro Rivadavia, donde se abastecían de alimentos, herramientas, ropa, animales, aperos para sus caballos, etc. En tales intercambios, sostenía Galindo Oyarzo, también se asimilaban usos y costumbres. La música que se escuchaba en Comodoro Rivadavia, pronto comenzó a escucharse en los festejos populares de Coyhaique. El mate si hizo popular también. Y lo más trascendente para el intelectual coyhaiquino: las herramientas de trabajo, las prendas de vestir, los elementos que integran el apero de sus cabalgaduras, las tareas mismas, todo pasó a denominarse tal y como se nombraban en el lado argentino. Ello habría determinado una paulatina modificación en los usos del lenguaje para esa región de Chile.
El mismo Galindo Oyarzo, dijo entonces que la Cueca, había sido establecida como música nacional chilena “desde el Gobierno de Santiago”, negando de tal manera, la riqueza y diversidad cultural y musical de su país. Y que por esa razón él admiraba la diversidad musical en Argentina: Tango, Zamba, Milonga, Chacarera, Chamamé, y tantas otras.
Pocos años más tarde (2010) participando del Encuentro de la Cultura y las Tradiciones en Palena, asistí a un concurso de baile tradicional. Allí las parejas podrían anotarse para bailar Cueca, y también para el certamen de Chamamé.
Me hubiera gustado tener cerca a Galindo Oyarzo: mientras decenas de parejas se disputaban en la pista el certamen de Chamamé, esa noche no hubo nadie anotado para bailar la Cueca, música nacional según el Gobierno de Santiago.

La geografía se ríe de nosotros
Durante la investigación para un libro sobre el conflicto de límites que Argentina y Chile mantuvieron hasta 1902, debí aprender bastante de la geografía en la región centro sur de la cordillera patagónica.
Hay un hecho que es característico de esta zona. Mientras que desde Atacama hasta la región de Bariloche, las altas montañas de Los Andes dividen las aguas: todos los ríos que nacen en sus cumbres y descienden por la cara este de la cordillera, forman las cuencas que desembocan en el Atlántico. Los que descienden por la cara Oeste, desembocan en el Pacífico. Y esa fue una fórmula para que ambos estados acordaran su división de territorios trazando una línea allí, donde los altos picos de Los Andes, dividieran las aguas.
Al sur del cerro Tronador, sin embargo, la geografía les tenía preparado un chiste: las cumbres son mucho más bajas, y los ríos y lagos, aun descendiendo por la cara este de la cordillera, deciden cambiar su rumbo y correr con sus aguas hacia el Pacífico… Parece claro que los límites, en los mapas, en la cultura, en las identidades, serán siempre caprichos de gobiernos distantes y ausentes. La gente, en tanto, se encuentra donde el agua se encuentra.

Y a la gente, como al agua, no hay quien la ataje.

Esquel, febrero 2023

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Litio: peor el remedio que la enfermedad. Advertencia de Elon Musk

Mientras en Catamarca las comunidades originarias celebran el fallo de la Corte Suprema de Justicia Provincial que ordenó suspender la extracción de litio en el salar Hombre Muerto al comprobar el daño ambiental que provocó la desaparición de un río y la contaminación del agua potable; los poderosos países del norte empiezan a poner en duda que los autos eléctricos (principales consumidores de litio para sus baterías) sean una solución a la crisis climática.

El boom del ‘triángulo del litio” que entusiasma a Chile, Bolivia y Argentina, corre riesgo de desvanecerse en pocos años. La semana pasada un fallo judicial le dió la razón a la querella iniciada por el cacique Román Elías Guitian en el 2021 quien denunció la desaparición del río Trapiche por culpa del uso indebido de agua en la minera cuyo cauce se secó totalmente debido a la desproporcionada e inconsulta utilización del agua (380.000 litros por hora) por parte de las mineras Livent (Minera del Altiplano SA) y Galaxi Lithium SA que llevan adelante los emprendimientos “Ampliación de proyecto Fenix” y “Sal de Vida” en la Subcuenca Salar del Hombre Muerto, e involucran tanto a Catamarca como a Salta.

Alfredo Morales y Román Guitián. Foto: Susana Maresca

Informes ambientales internacionales ya habían observado la sequía de los algarrobos y la flora en torno al salar Hombre Muerto. Este salar, ubicado a 4000 metros de altura sobre el nivel del mar, fue nombrado por el bisabuelo del cacique Román Guitián tras encontrar restos óseos en aquella zona. Los pueblos de Atacama sufren hoy el progreso en pos de la búsqueda de un combustible alternativo al fósil para mantener el sistema de vida que tiene como representante icónico a los automóviles de las grandes capitales. El silencio de la puna se rompió con el ruido de la máquinas. Al tiempo que se secaban los pocos cauces de agua en una zona árida. Román, el bisnieto de quien le puso nombre al salar, lleva años luchando: “antes la vida era más sana. Hoy en día no podemos vivir como antes porque nos quedamos sin agua, no podemos circular libremente y se mueren nuestros animales. Antes de que venga esta empresa nosotros vivíamos sin ningún problema, ahora todos nos contaminamos”. En el 2016 las comunidades originarias fueron duramente reprimidas por manifestarse contra las mineras: “Vinieron a pegarnos y nos armaron una causa diciendo que estamos contra el personal policial cuando la violencia fue al revés”, declaró en su momento Alfredo Morales, vecino de Atacama. Allí fueron violentadas adultas mayores, entre ellas, su madre de 75 años: “A ella y a mi hermana las arrastraron por el piso, nos pegaron, nos llevaron atados de pies y manos hasta el departamento de Belén (ubicado a 360 km). Nosotros somos personas muy respetuosas, si se lo pedían hubiera ido no era necesario que la golpeen”, se lamentaba. Hoy la Corte Suprema provincial les dio la razón.

Temen un colapso eléctrico en los países desarrollados

El cambio climático con su secuela en deshielos de glaciares, inundaciones, olas de calor, y todos los fenómenos que estamos sufriendo en estos días empezó a preocupar a los países poderosos desde fines del siglo pasado. Después de infinidad de encuentros y conferencias internacionales, concluyeron que el causante de éste desastre era la utilización de combustible fósil (petróleo) para mantener el gigantesco parque automotor mundial. A nadie se le ocurrió limitar el número de automóviles, la gran solución parecía ser el auto eléctrico.

Sin embargo, mientras el experimento se está llevando puestas comunidades enteras, culturas milenarias y una sabia armonía ambiental que se traduce en maravillosos paisajes, empieza a generar dudas.

Mientras Noruega anunció que el 82% su parque automotor 0 km está conformado por autos eléctricos, en los Países Bajos empiezan a sufrir el colapso de sus redes eléctricas por la alta demanda de energía de sus autos enchufables. Stedin, el mayor distribuidor de energía eléctrica de Países Bajos, advirtió que la situación es insostenible. La ciudad de Utrecht ya tiene mayor demanda de electricidad que la capacidad de la red general, y situaciones similares podrían presentarse en muy poco tiempo en Rotterdam, Ámsterdam y La Haya.

Elon Musk en su Tesla eléctrico 100%

El tema no se limita a los países nórdicos, el mismísimo Elon Musk, CEO de Tesla, dijo hace pocos días en la conferencia Bosch Connected World, que “primero hubo escasez de chips de red neuronal. Después, el problema de la disponibilidad estuvo en los transformadores reductores de voltaje. Esta sucesión de acontecimientos me lleva a pensar que el próximo problema será la falta de electricidad”.

Siguiendo la lógica de Musk, el New York Times señaló que la enorme demanda de energía eléctrica actual no solo está poniendo al límite las redes eléctricas, sino que está poniendo en peligro como consecuencia, los objetivos climáticos que se han planteado en los países más desarrollados, tanto por separado como en bloque en el caso de la Unión Europea.

La prestigiosa publicación de Estados Unidos fue más allá y apuntó a los centros de datos, criptominería y a la expansión de la IA de la mano de gigantes como Amazon, Apple, Google o Microsoft  como responsables de catapultar la red eléctrica. En algunos Estados como Georgia, la demanda es ahora 17 veces mayor que hace una década.

El año pasado, el físico argentino Juan Carlos Bolcich especializado en la aplicación de hidrógeno para la propulsión de vehículos sostuvo que el mundo colapsaría ante la demanda de energía. Hoy, Elon Musk confirma que ese pronóstico puede ser válido.

Todo indicaría que no vale la pena sacrificar comunidades enteras con sus culturas ancestrales y producción local, en pos de una solución que puede durar pocos años.

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Adorni anuncia 900 despidos en Agricultura Familiar, campesina e indígena. Los trabajadores responden.

Una vez más, el vocero presidencial, Manuel Adorni, anunció con bombos y platillos el cierre de dos organismos nacionales: Instituto de Agricultura Familiar, Campesina e Indígena, y el Consejo Nacional de Agricultura Familiar. “Quedarán 64 empleados”, de una planta de más de 900. De esta forma, el gobierno anuncia el vaciamiento de los organismos dedicados a la agricultura familiar e indígena. No solo significa novecientos despidos en puerta. También, miles de campesinos a la deriva sin asistencia técnica y el camino allanado para el agronegocio. Le responden a Adorni: Deolinda Carrizo de Mocase, y ATE.

No es la primera vez que el vocero festeja cierres y se alegra por el ajuste del Estado, ya lo hizo con Telam y con el Inadi. Por ahora, ambos organismos continúan existiendo y en pie de lucha. La inconsistencia y el desconocimiento suelen estar a la base de tan impactantes declaraciones.

Conocida la noticia, LCV consultó a la designada directora de Género e Igualdad de la Dirección Nacional de Fortalecimiento y Apoyo a las Organizaciones de la Agricultura Familiar, Campesina e Indígena dependiente de la Subsecretaría de Agricultura Familiar y Desarrollo Territorial de la Nación, Deolinda Del Valle Carrizo, militante histórica del Movimiento Campesino de Santiago del Estero (MOCASE), quien sostuvo que los dichos de Adorni son “Totalmente infundados, cargados de violencia, desprecio y desconocimiento hacia las actividades del Inafci que ya venía trabajando en los territorios a nivel provincial. A través del Inafci se han fortalecido las líneas productivas, el mejoramiento de las cadenas de comercialización, de producción, articulando con otras líneas del Estado como el Inta o el Senasa para llegar al territorio con la mejor política pública que hace al fortalecimiento no sólo del arraigo sino de la soberanía alimentaria de nuestro pueblo.”

Deolinda Carrizo, también conocida como Deo Sumaj

Desde la asunción de Milei el área de agricultura fue una de las tantas que se mantuvo en el limbo. No hubo nombramiento oficial de ningún director o directora, aunque dicen que una señora pasó por allí preguntando sobre el funcionamiento del Instituto. Casi nadie recuerda su nombre ni recibieron directivas de trabajo. Hasta el momento no se han notificado los despidos. Son muchos los que no están pudiendo asistir al Ministerio porque se suspendieron los viáticos y les resulta imposible viajar al Buenos Aires. Quienes viven más cercanos a Capital continuaban yendo al trabajo en espera de alguna decisión.

“Lo que hoy está haciendo no es solamente despedir a 900 técnicos trabajadores que asistían y acompañaban a las familias productoras de alimento, también buscaban solucionar problemas endémicos como falta de infraestructura o de aguas en distintos parajes. En lo cotidiano de muchas de las familias estaban los técnicos todos los días trabajando. Es indignante, es indignante que diga que no hubo reclamos de los productores. Hace una semana ha habido una concentración de organizaciones campesinas, organizaciones de la rama agraria de la UTEP que nuclea a nivel nacional a más de 30 organizaciones que representan alrededor del 2% de los que forman parte de la economía familiar campesina indígena. Este es un lugar que van a dejar vacío para que el agronegocio siga con una embestida con mayor crudeza de la que viene haciendo. Y ante eso va a haber resistencia.”, asegura Deolinda desde Santiago del Estero. Y concluye: “están incumpliendo normativa nacional e internacional, no pueden hacer las cosas asi tan livianos, como si no existiera nada mas alla.”

Las conferencias del Sr. Adorni

Por su parte, ATE Agricultura respondió una por una las imprecisiones brindadas en conferencia de prensa por el alborotador Manuel Adorni, a continuación el comunicado completo:

Cierre del INAFCI. Mentir para ajustar


El vocero presidencial anuncio hoy, muy livianamente, el cierre del INAFCI y el presidente Milei compartió en sus redes sociales una serie de mentiras para justificar los despidos y la desaparición de la única política pública para el sector campesino e indígena.
• Dijo: uno cada tres era funcionario!!Mentira, somos mas de 900 trabajadores que dependemos de nuestro salario para vivir.
• Dijo: que teníamos 204 vehículos. Con lo cual debería haber, por lo menos,10 vehículos por provincia. Hace años que ponemos el propio para llegar a los parajes rurales.
• Dijo: que el organismo tiene 2 sedes. Eso expresa el total desconocimiento del funcionamiento del organismo. Es una política nacional, que tiene su oficina central en Capital Federal y luego cada provincia tiene una delegación.
• Dijo: Puestos de no trabajo. Todes les técnicos del INAFCI podemos dar cuenta de proyectos ejecutados y en ejecución. .Dijo: que lxs productorxs no se manifestaron. Muchas organizaciones vienen pidiendo presupuesto para el sector con feriazos y verdurazos.
Desde 1993, se sostiene esta política pública en gran medida por el compromiso y voluntad de las y los trabajadores que hoy nos estamos enterando por las redes sociales que nos quedamos sin trabajo. No somos la casta, tenemos 30 años de precariedad. Con un 100% de trabajadorxs no formalizadxs.
Somos trabajadorxs que acompañamos , en todo el país, la producción de alimentos, la producción agroecologica, el acompañamiento a mujeres rurales campesinas e indígenas, el acceso al agua en comunidades rurales, el acceso a la tecnología, las mejoras en la infraestructura productiva, el acceso al monotributo social agropecuario, generamos datos estadísticos a través del RENAF (Registro Nacional de la Agricultura Familiar campesina e indígena), acompañamos a ferias y el desarrollo de mercados de cercanía, circuitos de comercialización sin intermediarios y sin explotación, acompañamos las producciones artesanales.
Con Macri nos quisieron desaparecer y acá estamos. Milei no te vamos a dar el gusto.
Unidad de lxs que luchan!
*Defendamos el trabajo y la soberanía alimentaria!
Ni un paso atrás!
ATE INAFCI*

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Tierra del Fuego: debates y encrucijadas ambientales, por José Piñeiro

Tierra del Fuego es la más joven de las provincias argentinas. Tiene ese estatus desde 1991. En ese corto tiempo, las diferentes gestiones hicieron todo lo posible para repetir y en algunos casos multiplicar los problemas e inconvenientes que tienen las provincias del territorio continental: el extractivismo, los agrotóxicos, el descuido del medioambiente y otros males de estos tiempos no están ausentes en debates, preocupaciones y proyecciones de fueguinos y fueguinas a la hora de pensar en el futuro de la isla.

También crecen en número y organización quienes defienden el ambiente en esta parte del planeta y aparecen intentos por cambiar la lógica de producción de alimentos, comprometiéndose con la soberanía alimentaria y la producción local. Los usos y costumbres del sector productivo también fueron mutando en este tiempo. Luces y sombras de un territorio que parece lejano, pero que está muy cerca.

Una de las primeras imágenes que reciben los viajeros cuando ingresan a la provincia por tierra es la de la planta de Tecnomyl, la firma productora de agrotóxicos que está muy cerca de la ciudad de Río Grande. La imagen que se llevan quienes llegan al extremo sur de la isla es la de Península Mitre, una zona de maravillosos paisajes, con bosques prístinos y que fue declarada área protegida recientemente. Una dicotomía similar parece atravesar el futuro de la isla y sus habitantes.

El gobernador Gustavo Melella impulsa proyectos que son cuestionados por buena parte de la población: el nuevo puerto de Río Grande, la plataforma Fénix (que viene a profundizar y desarrollar la cuestionada explotación petrolera offshore), una planta petroquímica y otra de hidrógeno verde.

La provincia es joven, pero el territorio tiene una historia mucho más larga; donde los pueblos ancestrales de la región —como los Selk’ Nam, Haush y Yaganes— supieron convivir, disfrutar y honrar esta parte del planeta, en la cual la hostilidad del clima y la insularidad no fueron impedimento para ser felices y perdurar en esos fuegos que hoy encienden aquellas y aquellos que se van multiplicando alrededor de la necesidad de defender el ambiente en esta maravillosa isla fueguina. No hace mucho tiempo se le pudo poner un freno a las salmoneras, un buen precedente que incentiva para lo que se viene.

Margarita Maldonado, integrante de la comunidad Selk´Nam, explicó que por estas cuestiones vienen siguiendo “una huella, sin parar un día, porque siempre estamos trabajando por la cultura y la identidad de nuestro pueblo, ya que los derechos se ejercen, no se mendigan”.

Advirtió que “se habla mucho de extinción, de que somos un pueblo extinto” y rechazó ese concepto. “Muchas cosas fuimos recuperando, fuimos reconstruyendo y las seguimos transmitiendo. No somos los dueños de la verdad, pero es nuestra historia. Sabemos que estamos invisibilizados, pero tenemos gente y docentes que nos están acompañando; también hay otros a los que les molesta que queramos ocupar nuestros espacios y apuestan al etnocidio. Sin embargo, acá estamos”, aseveró la integrante del Pueblo Selk’ Nam. En ese camino, el debate acerca de las formas de producción que deben implementarse en la provincia también deben tener un espacio importante en la agenda.

Margarita Maldonado, de la comunidad original Selk’Nam

Tal vez sumando organización al optimismo, al compromiso, a la fuerza y la perseverancia esté la clave para comenzar a recuperar saberes ancestrales y construir otras realidades desde abajo, en estos tiempos en los cuales desde arriba llueven complicaciones y perjuicios para los que menos tienen. En esta encrucijada que se presenta en el país, Tierra del Fuego tampoco es una isla.

Para llegar a Tierra del Fuego desde cualquier parte de Argentina hay que atravesar cuatro fronteras

A Tierra del Fuego la separan unos tres mil kilómetros de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, transitando por la Ruta Nacional 3, pero “la isla” tiene la particularidad de ser la única provincia argentina que no está conectada con el resto del país de manera directa. Para llegar hasta el territorio continental, o para ir desde cualquier otro punto de la Argentina hasta el territorio fueguino, se deben cruzar cuatro fronteras, ingresar y salir de Chile, cruzar el estrecho de Magallanes en barcaza y encomendarse a los buenos vientos para no quedar varados por ráfagas que, muchas veces, superan la intensidad máxima indicada para la navegación.

Esa distancia, el clima particular de la provincia, su condición insular y las políticas decididas desde aquella lejana “capital federal” —tan unitaria las más de las veces— condicionaron siempre la producción, el consumo y la vida misma de fueguinos y fueguinas, quienes fueron poblando el territorio llegando muchas veces desde lejanas latitudes, en búsqueda de un mejor pasar económico.

Décadas atrás, la inmigración se dio gracias a la Ley de Promoción Industrial, que sirvió para multiplicar las plantas fabriles y las posibilidades de conseguir trabajo, sumado esto a los salarios más generosos, que servían para afrontar el costo de vida más alto que se tiene en la zona y alcanzaban para algún ahorro con la perspectiva de, luego de unos años, “volverse al norte”.

El arraigo le fue ganando al desarraigo y las familias encontraron su lugar en el mundo en esta gélida, ventosa pero contenedora isla de cielos grandes

Pero desde hace ya un buen tiempo el arraigo le va ganando al desarraigo y las familias fueron encontrando su “lugar en el mundo” en esta gélida, ventosa, pero contenedora isla de cielos grandes, amplias mareas y enormes desafíos. Así, los niños tienen abuelas y abuelos en la provincia, las casas tienen árboles y la gente identificación, amor y compromiso por este suelo, que ya sienten como muy propio. Tal vez por esa nueva relación entre algunos sectores de la comunidad con su suelo, con el mar, con las montañas, los amaneceres y los atardeceres que tiene esta parte del planeta, fueron surgiendo organizaciones y grupos de personas que se organizan para defender el territorio que eligieron para permanecer y proyectarse. En ese trayecto también hubo transformaciones en el sector agropecuario, atendiendo a veces a las necesidades y otras veces condicionados por las circunstancias.

La provincia tiene una población que ronda los 250 mil habitantes, repartidos casi por mitades entre las ciudades de Ushuaia y Río Grande, ésta última supera a la capital fueguina por algunos miles, y unos 10.000 restantes se encuentran radicados en la localidad mediterránea de Tolhuin.

Sin embargo, a pesar de las grandes extensiones de territorio despoblado y de las tierras pertenecientes a diferentes estancias, cercanas sobre todo a la ciudad de Río Grande y que se encuentran improductivas, el costo de los terrenos arranca en los 10.000 dólares y un alquiler promedio tiene un valor mínimo de 450 mil pesos para una familia tipo, con precios mucho más altos en la ciudad de Ushuaia.

Las estancias que ocupan un gran porcentaje del territorio en la provincia se dedican casi exclusivamente a la cría de ganado, en mayor porcentaje bovino que ovino, sin avanzar en otro tipo de producción como podría ser la frutihortícola a través de la producción en viveros u otras modalidades que sí utilizan los pequeños productores.

La actividad ovina ha perdido presencia tanto en cabezas como en cantidad de explotaciones en las que se encuentran. Al observar los resultados por región, se evidencia que prácticamente desaparecieron de la región de cordillera durante el período 1986-2010, con una reducción del 91 por ciento del stock. De acuerdo a los datos del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), la mayor cantidad de los ovinos (89 por ciento) se encuentra en manos del 21 por ciento de los establecimientos (los más grandes).

La provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur se encuentra situada en el extremo más austral del continente americano y tiene una superficie total de 1.002.445 kilómetros cuadrados. Las temperaturas descienden de norte a sur, con excepción de las áreas cercanas al Mar Argentino y Canal Beagle, con una media anual de 9,4 grados centígrados y 1,9 de mínima.

El libro de la Cátedra Giberti —el capítulo sobre la provincia fue realizado por Enrique Livraghi, Emiliano Spontón, Graciela Preda, Marcelo Pérez Centeno y Mercedes Ejarque— señala que se reconocen tres áreas agroecológicas principales: la Estepa Magallánica Fueguina, el Ecotono y la Cordillera o Complejo Andino Fueguino, cada una de ellas con características y posibilidades de producción particulares.

Aproximadamente la mitad de la superficie total de la isla grande es la que ocupan los establecimientos ganaderos en su conjunto, mientras que el otro porcentaje lo conforman áreas improductivas desde el punto de vista pecuario, es decir montañas, ríos, lagos, lagunas y turbales.

Según el último Censo Agropecuario (2018), la superficie destinada a la producción agropecuaria es de 1.080.729 de hectáreas, con una reducción en 91.018 (ocho por ciento) con respecto al censo de 2002. En parte dicha reducción podría explicarse por la creación del Área Natural Protegida, denominada Reserva Corazón de la Isla, en la zona centro de la provincia que antiguamente incluía varios establecimientos dedicados a la ganadería.

Río Grande y la cuestión alimentaria

Hasta no hace mucho tiempo atrás era impensado conseguir carne vacuna en Tierra del Fuego que no fuera congelada (por la falta de producción en la zona) y mucho menos verduras. La producción bovina se fue desarrollando por la decisión de algunos estancieros de reemplazar ovejas por vacas, a raíz del ataque de perros asilvestrados a ovejas y corderos, un flagelo que se fue desarrollando en los últimos años, y luego algunos esforzados productores locales, mediante la construcción de pequeños viveros, se animaron con las primeras producciones de vegetales.

Los últimos datos registrados señalan que, en el año 2002, según el censo realizado en ese momento, la provincia contaba con 522.276 cabezas de ovinos. En tanto el registro de 2018 arrojó una cifra de 339.877; con una reducción del 35 por ciento. En el caso de los bovinos, en 2002 se contabilizaron 29.038 cabezas, mientras en el año 2018 la suma llegó a 36.060, un crecimiento del 24 por ciento.

El municipio de Río Grande hace cuatro años desarrolla políticas para incentivar a los productores locales y promueve la soberanía alimentaria

Francisco “Pancho” Barría es uno de los 300 productores que cultivan en las numerosas chacras instaladas en la margen sur del río, en un terreno de 5000 metros cuadrados. Contó que inició su tarea con siembra al aire libre “como hacían los que nos precedieron, los pioneros”.

“No soy el primero que estoy trabajando en esto. Los pioneros de acá todo el tiempo manejaron su huerta de una forma espectacular. Si bien, es cierto, las semillas por ahí no las ponían muy en práctica, pero sí trabajaban con la huerta, con los recursos que tenían, porque no había invernadero”, repasó.

Hoy produce 24 variedades de papas, acelgas “de tamaños espectaculares”, ruibarbo para producir dulce, coliflores, distintas aromáticas, albahaca y una gran variedad de flores y frutas; en una tarea que asombra a quienes se acercan hasta su chacra; donde además cría porcinos.

Barría se enorgullece de tener una producción “totalmente ecológica que ayuda a una alimentación saludable para nuestros vecinos y vecinas, algo que cada día se valora más como también se destaca la importancia del compre local”.

Con el tiempo, el Estado fue echando una mirada a los esforzados agricultores. El municipio de Río Grande, desde hace cuatro años, desarrolla políticas que intentan incentivar a los productores locales de alimentos y promueve la “soberanía alimentaria” en la zona. En ese marco, se viene acompañando a los productores con financiamiento, con la instalación de ferias periódicas y con puntos de ventas sostenidos por el Municipio.

Según el subsecretario de Desarrollo Productivo y Planificación de Río Grande, Facundo Armas, en el último tiempo 50.000 pollos fueron faenados y comercializados con el Programa RGA Alimentos. También comentó el funcionario que “la temporada pasada se entregaron miles de plantines de 20 variedades de verduras y frutos, a 230 productores de la zona sur de la ciudad”.

Por otra parte, el Municipio asiste a 300 productores con sus programas de fomento productivo, en los sectores frutihortícola, porcino, avícola y pesca artesanal. Según el funcionario, con la incorporación de tecnología y en un trabajo en conjunto con el INTA, se lograron pariciones de animales en época invernal. Señaló que esta temporada se implementará, junto con el INTA y el Senasa, el “sello avícola” que va a permitir que todos los productores de huevos de Río Grande cumplan con requisitos sanitarios y productivos básicos para la comercialización de este producto en las distintas ferias. Y destacó la decisión de impulsar un mercado dedicado a la venta de productos locales en el centro de la ciudad, denominado “Mercado Municipal de Productores Locales Fénix”.

La pesca es todavía una materia pendiente para la comunidad fueguina, más allá del esfuerzo de algunos pescadores artesanales que ofrecen róbalo o pejerrey en la zona norte de la provincia, como así también capturan centolla en la zona sur. Es una actividad que debería tener un mayor acompañamiento, tanto financiero como de capacitación y asistencia, para aquellos que lo realizan gracias al propio esfuerzo.

Mientras las fotografías de grandes pesqueros de distintas banderas se ven invadiendo y saqueando el Mar Argentino en horarios nocturnos, la provincia no termina de desarrollar una actividad que podría ser rentable para los emprendedores locales y generar puestos de empleo.

Petróleo, agrotóxicos e incendios

Entre los grupos humanos que defienden el ambiente se encuentra la organización socioambiental Manekenk. Su referenta, Nancy Fernández, evaluó que Tierra del Fuego está “bastante mejor” en términos ambientales que otras provincias, dado que tiene “una comunidad bastante movilizada y hay un Poder Ejecutivo, en este momento, que es receptivo a los reclamos”.

Aunque señaló que hay iniciativas con las que no acuerdan: “Por ejemplo, el programa de hidrógeno verde. Es un proyecto tiene que ver con el modelo extractivista”. Por otra parte, refiriéndose al proyecto que tiene el Grupo Mirgor, de construir un puerto al norte de la ciudad de Río Grande, advirtió que se trata de “una zona de área protegida, preocupa”.

Respecto al incremento de las exploraciones offshore y el sostenimiento de la industria petrolera en Tierra del Fuego, afirmó que se trata de “una industria que está bastante arraigada”, pero a la vez dijo que “la comunidad es un tanto indiferente acerca de las consecuencias ambientales que acarrea”. En ese mismo sentido, remarcó que la provincia recibe muchos beneficios de la industria petrolera y “quizás por eso no se ha cuestionado mucho su producción”.

En otro pilar del modelo extractivo, destacó también la planta de agrotóxicos que existe en el ingreso a Río Grande: Tecnomyl, que produce glifosato y atrazina. “Venimos analizando la posibilidad que la provincia prohíba la fabricación de agroquímicos, que son productos altamente dañinos para los pueblos del norte y que se fabrican en Río Grande”, señaló.

De la planta de agroquímicos, poco se sabe en la comunidad fueguina, de los controles sobre ella, menos aún.

Otro aspecto relevante son los incendios forestales. “Son de los problemas más riesgosos que tiene nuestra provincia, por la extensión y la importancia de nuestros bosques”, graficó. Después de casi diez años de no padecer ningún incendio forestal de gran envergadura, Tierra del Fuego sufrió uno de los incendios más grandes en la historia durante el verano pasado (2022-2023), con más de 10.000 hectáreas arrasadas.

Tecnomyl produce glifosato y atrazina en Río Grande. De la planta de agroquímicos poco se sabe en la comunidad fuegruina, de los controles sobre ella, menos aún

Fernández denunció el “escaso apoyo que las causas ambientales reciben del Poder Judicial”. Aseguró que hubo “numerosas acciones judiciales que se han llevado a cabo, denuncias civiles, denuncias penales, amparos por intereses difusos, amparos por protección de los bienes comunes y la justicia nunca ha respondido a la altura de las circunstancias y no ha actuado con la celeridad que debería actuar”.

A modo de ejemplo señala que, sobre el incendio de hace más de un año, ni siquiera hay imputados.

El ‘Proyecto Fenix’ llevado adelante por la petrolera francesa Total, la alemana Wintershall y la local Pan American Energy prevé perforar tres pozos, construir una plataforma y un gasoducto

En pleno crecimiento se encuentra la Asociación Comunidad Costera de Tierra del Fuego Antártida e Islas del Atlántico Sur (AeIAS). La organización es parte de la Red de Comunidades Costeras, nació en Ushuaia y todos los días 4 de cada mes se manifiestan tanto en la capital fueguina como en Río Grande en rechazo a la explotación petrolera offshore que se implementa desde hace más de tres décadas en la provincia y que se profundizará con la concreción del denominado “Proyecto Fénix”, que encarnan la petrolera francesa Total, la alemana Wintershall y la local Pan American Energy.

Se trata de un proyecto de explotación, por la vía de perforar tres pozos, construir una plataforma y tender un gasoducto a otra plataforma. Tiene relación con una ampliación de los permisos que tiene la compañía y el año pasado le extendieron las concesiones de la formación hasta el 2041.

En medios nacionales y prensa especializada la iniciativa siempre aparece relacionada con una inversión de unos 750 millones de dólares. Pero existen grandes dudas respecto de la mano de obra efectiva que pueda generar la puesta en funcionamiento de la plataforma, que por estos días ya llegó a la provincia. Sobre todo mano de obra local, que por lo general se ocupa en un porcentaje mínimo y es uno de los grandes reclamos que tiene el sector.

Carla Wichmann, integrante de la Asociación Comunidad Costera de Tierra del Fuego, indicó que por la adecuación a las nuevas reglamentaciones, hubo una convocatoria a una audiencia pública muy limitada, donde solo se pudo dejar comentarios “y no mucho más”. Pareció solo un paso burocrático para intentar evitar una posterior judicialización.

Señaló que cuando hablan de la lucha contra el extractivismo en la provincia rápidamente acude el recuerdo de lo que fue, hace veinte años, la resistencia y el triunfo contra la empresa norteamericana Trillium Corporation (hoy Lenga Patagónica Sociedad Anónima), que pretendía explotar más de 77.000 hectáreas de bosque subantártico para convertirlo en aserrín. Wichmann recordó que también se trataba de una autopista que atravesaba bosques milenarios, mientras arrasaba con sitios arqueológicos y ecosistemas irrecuperables.

El triunfo más reciente se dio contra las salmoneras durante el 2021. La sociedad salió al cruce del intento de instalar una salmonera en la costa del Canal Beagle y se logró el pronunciamiento de figuras del ámbito internacional, inclusive de muchos reconocidos chefs. “La comunidad dijo sí a estas peleas y el ambientalismo en la provincia no es una novedad, no es una moda, tampoco es ecofascista, como algunos funcionarios quieren hacer creer. El ambientalismo en la provincia es parte de la identidad fueguina”, aseguró la integrante de la Comunidad Costera de Tierra del Fuego (AeIAS). “Esta comunidad tiene identidad y tiene memoria. Esta comunidad no acepta la fragmentación impuesta por este modelo en donde el mar es una cuadrícula y la montaña una conquista”, graficó.

Radiografía productiva del agro de la provincia de Tierra Del Fuego

(Fragmento del Informe publicado por nuestro corresponsal en Río Grande, José Piñeiro, en Agencia Tierra Viva)

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