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Nacho Torres, un héroe espontáneo. Entrevista a Gustavo de Vera desde Trevelín, Chubut.

El viernes 23 de febrero un gobernador del sur pateó el tablero político nacional. Ignacio Torres, jóven dirigente del PRO de Chubut le había ganado las elecciones al peronismo después del desgaste sufrido por la polémica actuación del ex gobernador Arcioni. Torres llegaba como un delfín de Patricia Bullrich, Arcioni partía como un referente de Unión por la Patria, pero en esta convulsionada Argentina, el candidato de Bullrich se convirtió en un combativo dirigente que amenazaba al gobierno nacional con dejar sin gas ni petróleo al país si no daba marcha atrás con la suspensión de pagos de la Nación a la provincia. La tan mentada unidad se daba por primera vez en la Patagonia. La rebelión chubutense obtuvo el apoyo de todos los gobernadores de la región, pertenecientes a distintos partidos. Y el ‘pibe’ del PRO también consiguió la solidaridad del otro pibe de Unión por la Patria, Axel Kicillof, junto a la mayor parte de los gobiernos provinciales. Sólo Tucumán dejó librado a su suerte el futuro de los rebeldes del sur.

Para entender cómo se vive ésta situación en la provincia, Nora Anchart entrevistó a nuestro colaborador permanente desde Trevelín, Gustavo de Vera, conocedor del entramado político y social de Chubut.

LCV: ¿Cómo se esta viviendo en Chubut esta proyección nacional de su gobernador?

—El viernes pasado todo ocurrió en simultáneo. Por un lado hubo una movilización de los petroleros en Comodoro Rivadavia mientras la ciudad celebraba con un acto oficial los 123 años desde su fundación. Casualmente me tocó estar en el acto por el aniversario de la ciudad, porque además se firmaban convenios la Municipalidad de Comodoro Rivadavia con algunas municipalidades, entre ellos con Trevelin, por algunos programas en conjunto que vamos a tener. Estábamos allí, con el intendente Ingram de la localidad de Trevelin, y la verdad que el primer impacto de las declaraciones del discurso de Torres fue que calzaba con algunas reivindicaciones no solo de Chubut sino de la Patagonia en general. Este tercio del territorio argentino, proveedor de los principales elementos energéticos para el país, me refiero a electricidad, gas, petróleo; siempre siente que es el patio trasero. O sea, Néstor Kirchner asumió en su momento con la idea y la frase y la afirmación de que la Patagonia iba a dejar de ser el patio trasero. De hecho, creo que en algún punto algunas medidas apuntaron a eso a lo largo de los últimos veintipico de años. Pero ha vuelto a serlo a partir del gobierno de Macri podría decir, vimos que en el de Alberto Fernández no movió la aguja en ningún sentido, y vuelve a serlo con más énfasis ahora en el concepto, en este laberinto que tiene en su esquema de gobierno, la cabeza de Javier Milei.

¿Ustedes vieron alguna vez esos mapas que se hacen irónicamente para mostrar cómo ven la Argentina los porteños? Bueno, es tal cual. El esquema que tiene el gobierno nacional es qué le aporta cada región a Buenos Aires y a partir de ahí accionan. Entonces esta desobediencia civil que parecería ser en un primer momento la exclamación de Nacho Torres, tiene un precedente en el inconsciente colectivo, digamos, de los patagónicos que siempre han tomado como una expoliación no retribuida, en todo caso, o una extracción no retribuida de sus principales recursos, de los cuales se moviliza el país. Y con un presente político bastante desteñido de las principales fuerzas políticas, podría decirse que de un día para otro pudo convertirse en un héroe espontáneo. Es alguien que resumió el sentir histórico de los patagónicos respecto de este y otros temas. Entonces lo puntual de la deuda que tiene una provincia con Nación, de la retención de los fondos, que Nación debería bajar la provincia es anecdótico. Fue un gobernador que más allá de las especulaciones, si me conviene o no me conviene decirlo, fue y lo dijo. Alguna publicación regional, La Tecla Patagónica tituló diciendo que Nacho Torres es el pibe que le puso el cascabel al león. Esa figura que parece que estaría tomando a la gente por sorpresa por una parte pero generando simpatías en general y alineando a gran parte del elenco político que dijo che, es por ahí, hay que reclamar a la Nación por ahí.

Más allá de que son los mismos que en algún momento continuaron endeudando la provincia, como el caso de Mariano Arcioni hasta el gobierno anterior, o el radicalismo que renunció también en su momento a un punto de la coparticipación allá con el gobierno de la provincia, con Alfonsín en el poder -desde entonces no se ha podido recuperar nunca y es mucha guita, es mucha guita para una provincia como Chubut, ese punto de coparticipación-.

Así las cosas siempre se siente que la Patagonia tiene un crédito a favor y que siempre los gobiernos van sucediéndose pero tomando de la Patagonia lo que les sirve y luego, por las razones que sea, postergando en retribuciones que terminen con la inclusión de los patagónicos en una mejor calidad de vida.

Nacho Torres no era aceptado por peronistas ni radicales. Fue Mario Das Neves quien lo vio como un pibe perfilado a una acción política diferente. Hubo conversaciones para integrarlo a su gabinete

LCV: ¿Influye la edad de Nacho Torres?

—Sí. Nacho Torres es un gobernador del PRO porque ni el radicalismo ni el peronismo supieron verlo crecer. De hecho, Nacho Torres estuvo coqueteando en los primeros años de la última gestión de Mario Das Neves y cuando Mario Das Neves todavía vivía y medio que le ofrecía la posibilidad de integrarse, hubo conversaciones para integrarlo a su gabinete, porque creo que sí, que Mario Das Neves, el extinto gobernador allá en el año 2016, lo vio como como un pibe perfilado a una acción política diferente de lo que es habitualmente la conducción tradicional que es más especulativa, más acomodaticia a según va para el lado que va la corriente y lo que puede convenirle para una construcción política. Bueno, este muchacho ha sabido construirlo a partir de plantarse en términos de reclamo y frente a figuras muy contundentes. Es un hombre que en su asunción como gobernador la tenía en frente, sentada en la Legislatura para su discurso de Asunción, a Pato Bullrich y le dedicaba besitos a Patricia Bullrich. Es de alguna manera su madrina, dentro de lo que es la proyección política.

Dijo La Madrina que en Chubut “no vive nadie y hay un millón de guanacos”.  Torres respondió: “La frase de Patricia ratifica la intención del Gobierno de matar a una provincia chica para disciplinar al resto de los gobernadores”



Él es un pragmático que lee muy bien el escenario. Es un tipo al que yo, con 62 años y más de 30 años de periodismo, lo he querido hacer pisar el palito en alguna entrevista y no me ha sido posible. Es un tipo muy rápido, muy veloz, muy inteligente, que viene de una familia de clase media vinculada al tema pesquero de manera indirecta, porque son proveedores de las empresas pesqueras acá en la provincia. Este es un sector medio que interpreta muy bien los vaivenes de la economía y de los principales recursos que tiene la Provincia de Chubut, que recordemos es la cuarta provincia exportadora a nivel país con aportes al Producto Bruto Interno muy importante, pero que no recibe ni el 10% de lo que le correspondería por esa proporción de exportaciones. Una cifra que también hay que decir dentro del contexto ha servido para que gobiernos anteriores utilizaran ese riqueza para endeudar más a la provincia y usar esos recursos para ensanchar el Estado, no de manera que fuera productiva para garantizar un crecimiento de la provincia, sino a veces para clientelismo político, en fin, cosas que conocemos en muchas provincias.

La broma del momento: el Sub Nacho

LCV: A mí me parece importante porque el gobernador Torres, con su edad, lo que está construyendo pragmáticamente es una serie de consensos basados en la praxis. O sea, hay un tema para defender y sobre lo práctico, no sobre una entelequia, están construyendo.

— El elenco que rodea a Nacho Torres es variopinto en ese sentido, digo variopinto no en forma despectiva, sino de muy diversos orígenes. Tenés a Guillermo Almirón, por ejemplo, que es el ministro de Gobierno o coordinador de gabinete, que es un hombre de extracción peronista.

Estamos hablando de una generación en torno a los 35 años, 35 a 45. Hoy hablar de un pibe de 35 años con el poder que representa ser gobernador de la Provincia de Chubut y tener que estar negociando en una mesa con los sindicatos petroleros, con las empresas petroleras, no es moco de pavo. Este hombre sabe o está demostrando por lo pronto que tiene la capacidad para hacerlo con una frontalidad de decir las cosas que hay que decirlas en el momento y eso es lo que ha generado, ha concitado también mucha de esta adhesión y de hecho ha ganado las elecciones de esa manera. Después tenés el plano de las alianzas que tejió para llegar a las elecciones, entonces lo tiene a Gustavo Mena a partir de las internas que tuvieron en las previas y ahí acomodaron las listas. El radicalismo tampoco estuvo muy conforme con la figura de Mena dentro de la fórmula, pero bueno es radical y el radicalismo también tuvo sus internas. Entonces todo eso estuvo midiendo a lo largo del proceso tan extenso que tuvimos el año pasado de elecciones.

LCV: Tenemos un proceso de construcción en marcha con lo que me estás diciendo.

—Después hay que ver todas las contradicciones que tiene una figura en esa construcción, donde deja en el camino un montón de cuestiones vinculadas, por ejemplo los pueblos originarios, donde el tema mapuche para él creo que le falta mayor información de esto de la pluriculturalidad de la provincia. En fin, aceptar ese tipo de cosas donde en el discurso de Nacho Torres la figura del mapuche siempre aparece como una amenaza del sector. Ese es el razonamiento o lo más conservador del razonamiento que lleva adelante Nacho Torres, una persona que es muy de la ciudad, muy de la costa este, donde todas estas realidades todavía se le escapan un poco.

LCV: Tirame lo que vas a hacer en Trevelin de acá a dos meses. ¿En qué andan con el presupuesto que tienen?

—Para Cultura nunca hay plata. Es un axioma que siempre tuve las veces que estuve en la gestión cultural. El momento que estamos atravesando es muy duro. Trevelin es un pueblo de 15.000 habitantes con una gran dispersión geográfica, tiene cuatro parajes distantes, entre 15 y 50 kilómetros, con dos comunidades originarias, con una tradición de la comunidad galesa que ha dejado su impronta. O sea, la diversidad cultural es una cuestión diaria, cotidiana y que se expresa y nos atraviesa en en todos los aspectos de la vida, muy vinculada a la producción. Muchos conocerán Trevelin por el campo de tulipanes, otros por los viñedos más australes que tenemos, que son muy recientes pero que ya están dando una. Ya se habla del Camino del Vino o la Ruta del Vino aquí en la Cordillera de Chubut. Entonces el turismo es un turismo cultural, más allá del turismo de contemplación que ofrece el Parque Nacional Los Alerces y otros atractivos también. Pero digo, lo cultural no está solamente en esta cuestión que nos permite tener seis fiestas regionales como la fiesta de la Tortilla en la comunidad Mapuche Tehuelche de Sierra Colorada o en la vecina Lago Rosario, la fiesta de la comunidad Mapuche. Sino que además las problemáticas que tienen los jóvenes de las grandes ciudades también la tienen nuestros jóvenes, pero sobre todo aquellos que encima viven en los parajes que luego vienen a la ciudad a estudiar y se encuentran con todo ese paquete enorme mediático que implica todo lo que es el acceso digital. Muchos no tienen un buen acceso digital en sus parajes, entonces después se abre esa gran brecha que hay entre ellos yendo a la escuela, accediendo a señal de celular, accediendo a 4G, accediendo un montón de cosas y sus familias que apenas tienen en algún punto del paraje una señal de internet, porque ni siquiera tienen para enseñar el teléfono. La gestión cultural como la creación de oportunidades para una mejor ciudadanía en todo lo que implica, acceso a la educación, acceso al consumo de lo digital pero también a las herramientas que le permitan protegerse en ese universo digital, y luego todo lo que hace a lo patrimonial, una localidad con muy pocos años, 105 años que de alguna manera hoy está atravesada por todas estas contradicciones. La plena producción rural y al mismo tiempo todo lo digital que irrumpe y que nos favorece pero al mismo tiempo te expone a una dinámica complicada. Nos proponemos trabajar con todo esto en los próximos años, espero que con mayor presupuesto.

Entrevista realizada por Nora Anchart, el 26 de febrero de 2024, en el programa La Columna Vertebral-Historias de Trabajadores (lunes de 18 a 20 por larz.com.ar)

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¿Cuál es el colmo de un legislador? Prohibir escribir ‘gratuito’ en la Constitución, por Américo Schvartzman*

Los legisladores entrerrianos aprobaron una norma que prohíbe usar una palabra que la Constitución Provincial emplea en catorce artículos para definir derechos. No es una exageración ni una metáfora: es un disparate jurídico. Corrijan esa ley, señores legisladores. Háganlo si todavía creen que la Constitución no es un folleto optativo.

En noviembre pasado, la Legislatura de Entre Ríos aprobó una ley de nombre ampuloso —“Régimen de Transparencia Fiscal al Consumidor”— mediante la cual la provincia adhiere a la Ley Nacional 27.743 de Regularización de Deudas, impulsada por el gobierno de Javier Milei y conocida como “ley de blanqueo”.

Según se explicó públicamente, la norma establece que en cada operación comercial debe emitirse un ticket que detalle los impuestos que integran el precio final, desde el IVA hasta los tributos provinciales. La medida, tomada aisladamente, es razonable. De hecho, explica que la ley haya sido aprobada por unanimidad: ¿quién podría oponerse a que los consumidores sepan cómo se compone el precio de lo que compran y cuánto se destina al fisco?

Esa cláusula no busca informar mejor: busca reeducar ideológicamente a la población, instalando la idea de que el Estado no brinda derechos, sino favores financiados por “la tuya”.

Podría señalarse, de paso, que en una economía con niveles estructurales de informalidad —diversas estimaciones sitúan la economía no registrada en torno al 30 % del PBI— este tipo de normas suele tener más vocación declamativa que eficacia real. Pero ese no es el punto que motiva esta columna.

Lo que me interesa señalar es algo mucho más grave, aunque de efectos empíricos menos visibles: una cláusula que no solo es ideológica, sino jurídicamente insostenible, y que revela una alarmante combinación de dogmatismo, ignorancia y desprecio por la Constitución Provincial.

Una cláusula indefendible

La ley provincial aprobada incorpora, sin mediación crítica, un artículo copiado de la Ley Nacional 27.743. Se trata del artículo 100, que dispone que en la publicidad de “prestaciones o servicios de cualquier tipo” que brinda el Estado —sea nacional, provincial o municipal— no puede utilizarse la palabra “gratuito” ni expresiones equivalentes, debiendo aclararse que se trata de servicios “de libre acceso solventados con los tributos de los contribuyentes”.

Señores legisladores: lean la Constitución. Léanla de verdad, no como adorno retórico en los discursos de asunción. Lean lo que dice, y sobre todo lo que obliga. Corrijan esta norma, subsanen esa burrada.

Pero no se trata solo de un problema técnico o semántico. Hay un problema constitucional.

Esa cláusula no busca informar mejor: busca reeducar ideológicamente a la población, instalando la idea de que el Estado no brinda derechos, sino favores financiados por “la tuya”.

Es una operación discursiva burda, propia de una derecha sin vuelo intelectual, que reduce la política pública a contabilidad emocional y convierte los impuestos en una forma de expolio narrado en tono de indignación selectiva. Es la fe, la religión del Presidente: el Estado es un ladrón.

Ahora bien, aun suponiendo que esa pobreza conceptual tuviera algún sustento, el problema en Entre Ríos es mucho más grave: la Legislatura provincial ha intentado prohibir un término que la Constitución de la Provincia utiliza reiteradamente para definir derechos fundamentales.

La Constitución dice “gratuito” (catorce veces)

La Constitución de Entre Ríos, reformada en 2008, emplea la palabra “gratuito” en no menos de catorce artículos, y lo hace con absoluta claridad jurídica. No como consigna, no como metáfora, no como gesto ideológico, sino como categoría normativa precisa: derechos cuyo acceso no puede condicionarse al pago individual del destinatario.

La Constitución habla de gratuidad en relación con:

· el acceso a la información pública (art. 13),

· la asistencia sanitaria (art. 19),

· los servicios de transporte para personas con discapacidad (art. 21),

· la restitución de tierras a comunidades originarias (art. 33),

· la acción de amparo (art. 56),

· el habeas data (art. 63),

· los trámites judiciales para personas sin recursos (art. 65),

· las tierras para la fundación de colonias (art. 81),

· la distribución del Boletín Oficial (art. 178),

· las actuaciones de la Defensoría del Pueblo (art. 215),

· el acceso a la educación en todos los niveles que brinda el Estado (art. 258),

· el perfeccionamiento docente (art. 267),

· la universidad autónoma (art. 269),

· y la póliza escolar (art. 270).

La Constitución no se equivoca catorce veces. La Legislatura, en cambio, sí puede hacerlo.

Lo que no pueden hacer los legisladores

Disculpen el tono didáctico, pero es imprescindible decir algo que un legislador no debería ignorar: una ley inferior no puede redefinir, vaciar ni prohibir el vocabulario con el que una ley superior (la Constitución) nombra derechos. No puede hacerlo explícitamente, ni por rodeo, ni bajo la excusa de “mejorar la información al consumidor”.

Cuando la Constitución dice “gratuito”, dice exactamente eso: sin costo para el titular del derecho. No significa “gratis porque nadie lo paga”, ni “aparentemente gratis”, ni “financiado mágicamente”. Eso último es obvio y trivial: todo el Estado se financia con tributos.

Lo que la Constitución establece al usar la palabra “maldita” es otra cosa: que el acceso a ciertos bienes y servicios no puede transformarse en una transacción individual.

Es una operación discursiva burda, propia de una derecha sin vuelo intelectual, que reduce la política pública a contabilidad emocional y convierte los impuestos en una forma de expolio narrado en tono de indignación selectiva. Es la fe, la religión del Presidente: el Estado es un ladrón.

Prohibir la palabra “gratuito” no es una sutileza comunicacional: es un intento de erosionar el sentido constitucional de los derechos por vía semántica. Y eso, en cualquier manual serio de derecho constitucional, tiene un nombre: inconstitucionalidad.

Ignorancia u oportunismo (o ambas)

Legislar desde dogmas ideológicos es necio.

Legislar desconociendo la Constitución que se juró respetar es peor.

Y legislar algo así, por unanimidad, es directamente vergonzoso.

Los legisladores entrerrianos tienen la obligación de conocer la Constitución Provincial. No es una sugerencia, no es una recomendación académica: es el presupuesto mínimo de su función. Ignorarla —o fingir que no existe cuando molesta— no es un error menor: es una falta grave.

Señores legisladores: lean la Constitución. Léanla de verdad, no como adorno retórico en los discursos de asunción. Lean lo que dice, y sobre todo lo que obliga. Corrijan esta norma, subsanen esa burrada. No por una polémica coyuntural, sino por respeto a la jerarquía constitucional y a los derechos que dicen representar. De lo contrario, quedará constancia de quiénes fueron los nombres que aprobaron una ley que intentó prohibir una palabra que la Constitución consagra.

Eso, créanme, no envejece bien. Como dice una bella canción, “piensen en sus nietos en clase de historia”. Y corrijan esa ley.

*Doctor en Filosofía (UNSAM). Periodista. Convencional Constituyente de Entre Ríos en la reforma constitucional de 2008.

Publicado en El Miércoles Digital, de Concepción del Uruguay, Entre Ríos.

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Pablo Llonto: “El decreto 941 reconstruye herramientas jurídicas de la dictadura cívico-militar”

En diálogo con La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores, el abogado de derechos humanos y periodista Pablo Llonto analiza en profundidad el decreto 941 del gobierno de Javier Milei, sus implicancias jurídicas, políticas y comunicacionales, y advierte sobre la reconstrucción de un escenario ideológico similar al de la última dictadura cívico-militar. En una extensa conversación, Llonto reflexiona además sobre el rol de los medios, el uso del concepto de “narcoterrorismo”, la situación regional y los desafíos de la futura reconstrucción democrática.

LCV: “¿Cómo estás? Todo bien, de vacaciones, así que te agradezco el triple que estés aquí. En enero estamos en feria judicial, abogados y abogadas de feria, y justo aparece el decreto 941, que modifica atribuciones de la SIDE, se lleva puesta la ley de inteligencia interior y tiene un impacto enorme, sobre todo para quienes venimos del periodismo y los derechos humanos.”

Pablo Llonto: “Cada vez que sale un decreto o una ley de este gobierno la primera sensación es ‘otra más’, y la segunda es empezar a pensar cómo se va a dar vuelta todo esto cuando se recupere el poder democrático. La reconstrucción va a ser larguísima, no solo por el desastre económico sino por el daño jurídico e institucional. No se puede desarmar esta barbarie en un día, hay que reconstruir toda la legislación.”

LCV: “Da la sensación de que no solo gobiernan, sino que están armando un andamiaje ideológico y jurídico.”

Pablo Llonto: “Exactamente. Están reconstruyendo el escenario ideológico, técnico y jurídico del proceso militar. El plan económico es prácticamente calcado al de la dictadura, más que al menemismo. Incluso hay aspectos en los que la dictadura fue más hipócrita: nunca blanqueó por ley que la SIDE pudiera detener personas. Hoy, si eso pasa, el funcionario te dice ‘estoy amparado por el decreto 941’.”

LCV: “Hace un año hablábamos con abogados y abogadas de que iba a hacer falta una gran ley de reconstrucción.”

Pablo Llonto: “Sí, una especie de ley ómnibus inversa. Así como ellos tuvieron años para preparar la Ley Bases, nosotros tenemos que empezar ahora a pensar cómo revertir cada desmadre. Hay que rehacer leyes laborales, económicas, políticas. Es volver a hacer el país.”

LCV: “Con la expectativa puesta en 2027, también aparecen preocupaciones políticas.”

Pablo Llonto: “Yo confío en que esto termina democráticamente, con el voto, y espero que no haya tragedias como en 2001, porque los muertos siempre los pone el mismo lado. Pero la mayoría que se construya va a ser ajustada, y quienes se elijan tienen que ser muy distintos a Alberto Fernández, a Scioli o a Massa.”

LCV: “Te llevo al núcleo del decreto 941. ¿Por qué aparece ahora? ¿Qué busca?”

Pablo Llonto: “Hay una construcción deliberada del enemigo del ‘narcoterrorismo’. Es un concepto peligrosísimo, porque mezcla narcotráfico y terrorismo, y ahí entra todo. Lo grave es que muchos periodistas lo repiten sin pensar, y eso va calando en el sentido común. Mañana empiezan las delaciones: el vecino, el compañero de trabajo, señalando a otro como ‘narcoterrorista’.”

LCV: “Eso ya lo vivimos.”

Pablo Llonto: “Exacto. La sociedad argentina ya fue llevada a eso con el discurso de la subversión. Eso llevó a la delación, al silencio, a la complicidad. Hoy el mensaje vuelve a ser: ‘No me importa cómo, resolveme el problema’. Antes usaban juntas militares, hoy es atendido directamente por sus dueños.”

LCV: “También preocupa el rol de los medios.”

Pablo Llonto: “Muchísimo. La trivialización es total. Periodistas que dos minutos antes hablaban de MasterChef, ahora opinan sobre invasiones, secuestros de presidentes, como si fuera un reality. Eso construye un sentido común peligrosísimo. Y sí, me preocupa especialmente lo que está pasando en medios que deberían tener otra responsabilidad.”

LCV: “En el caso de Venezuela, el foco parece corrido.”

Pablo Llonto: “Totalmente. Acá hay un hecho central: un país poderoso entra en otro país, secuestra a su presidente y se arroga el derecho de ordenar su gobierno. Después podemos discutir todo lo demás, pero eso es una violación brutal del derecho internacional. No hubo ninguna agresión de Venezuela a Estados Unidos que justifique esto.”

LCV: “Como abogado, ¿qué te genera este escenario?”

Pablo Llonto: “Una pena enorme. Aunque a veces también cierta satisfacción cuando aparecen voces que uno no esperaba y se pronuncian con sensatez. Hoy estamos en un mundo cada vez más alejado de la justicia, y eso duele.”

LCV: “Para cerrar, ¿cómo se sigue?”

Pablo Llonto: “No por optimismo bobo, pero estoy convencido de que la verdad de los hechos se termina imponiendo. El problema son los tiempos. Va a llevar años. Y además de reconstruir lo jurídico, va a haber que reconstruir lo comunicacional y la cultura, porque el daño ahí es enorme.”

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Óscar Muntes advierte sobre el ajuste en Entre Ríos: despidos, salarios congelados y miedo en el Estado

En diálogo con La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores, Óscar Muntes, secretario general de ATE Entre Ríos, analizó el complejo panorama laboral en la provincia. Despidos encubiertos bajo la finalización de contratos, ocho meses de congelamiento salarial, reformas en agenda y un clima de miedo que atraviesa a los trabajadores estatales configuran un escenario de fuerte ajuste y conflictividad social.

LCV: “Contanos un poco el panorama laboral de la provincia de Entre Ríos.”

Óscar Muntes: “Terminamos un año muy, pero muy difícil, prácticamente el último día hábil del año con movilizaciones y asambleas en la propia Casa de Gobierno, donde la manifestación fue muy grande y muy nutrida. A pesar del receso, fuimos muy claros en que no vamos a permitir que a 100 compañeros y compañeras se les haya culminado el contrato; nosotros decimos despido, porque tiene que ver con la lógica que plantea el presidente Milei y que a su vez expresó el gobernador de la provincia. Hablaron de ordenar, de terminar con los contratos de obra y reemplazarlos por contratos temporarios, pero nos encontramos con que a 100 trabajadores y trabajadoras les notificaron que no seguían, muchos de ellos con entre 6 y 16 años de antigüedad cumpliendo funciones como cualquier trabajador de planta.”

LCV: “¿Qué implica este cambio de modalidad contractual y el contexto salarial?”

Óscar Muntes: “Todos sabemos lo que significan los contratos temporarios: trabajan a la par nuestra, cumplen con sus tareas sin inconvenientes, pero sin estabilidad. Cuando el ministro de Gobierno y Trabajo nos dijo que estuviéramos tranquilos porque solo iba a haber un reordenamiento y que los problemas iban a ser para quienes no cumplían, nos confiamos porque sabemos que todos cumplen. Sin embargo, a esto hay que sumarle los ajustes que venimos sufriendo en Entre Ríos, como el recorte del 20% de la hora extraordinaria, que para muchas familias equivale a gran parte del alquiler, y ahora la culminación de contratos de compañeros con muchos años de antigüedad.”

LCV: “¿Cómo impacta esto en el salario de los trabajadores estatales?”

Óscar Muntes: “La otra pésima noticia es que vamos a llegar prácticamente a febrero con ocho meses sin recomposición salarial, ocho meses de congelamiento. No es fácil la situación del trabajador estatal en la provincia: mucho ajuste y la previsión de que va a venir más. Desde ATE vamos a hacer todo lo necesario para cambiar esta relación, porque si los trabajadores del Estado no entendemos que es organizados en la calle, con asambleas y lucha colectiva, el gobierno va a seguir avanzando, como lo viene haciendo en complicidad con UPCN, con un acuerdo muy cerrado que prácticamente implica un cogobierno.”

LCV: “¿Qué acciones están previstas en este contexto?”

Óscar Muntes: “Mañana vamos a estar muchos trabajadores y trabajadoras en Casa de Gobierno, junto a organizaciones de la intersindical y la multisectorial. Estamos trabajando de cara al fin del receso, que en la provincia culmina el 19 de enero. Hoy hay muchos compañeros de licencia y eso dificulta la movilización, pero tenemos que construir la mayor fuerza posible para doblegar el brazo de un gobierno que va a seguir ajustando en complicidad con el sindicato que lo respalda.”

LCV: “¿Cuál es hoy el salario básico de un trabajador estatal en Entre Ríos?”

Óscar Muntes: “El mínimo garantizado es de 860.000 pesos para cada trabajador y trabajadora. A partir de ahí se diferencian las escalas según antigüedad, responsabilidades u organismos, pero ese es el piso. Hoy estamos prácticamente iguales que los docentes y los municipales de la capital provincial, producto de ocho meses de congelamiento salarial; han decidido secarnos el salario.”

LCV: “¿Notás cansancio, miedo o falta de convicción para movilizarse?”

Óscar Muntes: “Es un combo donde juega todo. El 26 de octubre fue clave, el espaldarazo que recibió el gobierno lo están usando para seguir ajustando. Hay mucho miedo, mucho pánico, sobre todo entre los trabajadores temporarios que no tienen estabilidad. Es incontable la cantidad de situaciones de angustia: compañeros despedidos que dudan en movilizarse porque creen que tal vez mañana los vuelvan a llamar. Ese miedo ya lo vimos al inicio del gobierno de Milei a nivel nacional.”

LCV: “Incluso hubo mucho voto estatal a Milei en la provincia.”

Óscar Muntes: “Eso nos lo dijeron incluso desde el propio gobierno. En una reunión, el ministro de Gobierno y Trabajo nos planteó que revisáramos hacia adentro porque muchos trabajadores del Estado los habían votado. Seguramente pasó, había bronca y desazón con el gobierno anterior, pero en Entre Ríos hubo esperanza de pararle la mano a este ajuste y ocurrió lo contrario: recibieron un acompañamiento muy fuerte y lo están llevando a la práctica. El 30, cuando movilizamos a Casa de Gobierno, no había un ministro; el gobernador estaba de vacaciones, lo que muestra el nivel de impunidad con el que avanzan.”

LCV: “¿Cómo se enfrenta este escenario a futuro?”

Óscar Muntes: “Entendemos que es con lucha organizada, con todos los sectores, la multisectorial y la intersindical. Se vienen la reforma laboral, la tributaria y la previsional; en Entre Ríos ya fue anunciada la reforma de la caja jubilatoria. La pudimos frenar una vez, pero va a ser muy difícil porque han doblegado a legisladores de la oposición y hoy cuentan con ellos para aprobar las leyes de ajuste. Es una batalla de sentido cultural, de llegar a cada trabajador y trabajadora y explicar que la salida es colectiva. En nuestra provincia, en nuestro país y en América Latina nos sobran ejemplos de luchas ganadas desde el campo popular, y no hay otra alternativa que seguir por ese camino.”

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