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Nacho Torres, un héroe espontáneo. Entrevista a Gustavo de Vera desde Trevelín, Chubut.
El viernes 23 de febrero un gobernador del sur pateó el tablero político nacional. Ignacio Torres, jóven dirigente del PRO de Chubut le había ganado las elecciones al peronismo después del desgaste sufrido por la polémica actuación del ex gobernador Arcioni. Torres llegaba como un delfín de Patricia Bullrich, Arcioni partía como un referente de Unión por la Patria, pero en esta convulsionada Argentina, el candidato de Bullrich se convirtió en un combativo dirigente que amenazaba al gobierno nacional con dejar sin gas ni petróleo al país si no daba marcha atrás con la suspensión de pagos de la Nación a la provincia. La tan mentada unidad se daba por primera vez en la Patagonia. La rebelión chubutense obtuvo el apoyo de todos los gobernadores de la región, pertenecientes a distintos partidos. Y el ‘pibe’ del PRO también consiguió la solidaridad del otro pibe de Unión por la Patria, Axel Kicillof, junto a la mayor parte de los gobiernos provinciales. Sólo Tucumán dejó librado a su suerte el futuro de los rebeldes del sur.
Para entender cómo se vive ésta situación en la provincia, Nora Anchart entrevistó a nuestro colaborador permanente desde Trevelín, Gustavo de Vera, conocedor del entramado político y social de Chubut.

LCV: ¿Cómo se esta viviendo en Chubut esta proyección nacional de su gobernador?
—El viernes pasado todo ocurrió en simultáneo. Por un lado hubo una movilización de los petroleros en Comodoro Rivadavia mientras la ciudad celebraba con un acto oficial los 123 años desde su fundación. Casualmente me tocó estar en el acto por el aniversario de la ciudad, porque además se firmaban convenios la Municipalidad de Comodoro Rivadavia con algunas municipalidades, entre ellos con Trevelin, por algunos programas en conjunto que vamos a tener. Estábamos allí, con el intendente Ingram de la localidad de Trevelin, y la verdad que el primer impacto de las declaraciones del discurso de Torres fue que calzaba con algunas reivindicaciones no solo de Chubut sino de la Patagonia en general. Este tercio del territorio argentino, proveedor de los principales elementos energéticos para el país, me refiero a electricidad, gas, petróleo; siempre siente que es el patio trasero. O sea, Néstor Kirchner asumió en su momento con la idea y la frase y la afirmación de que la Patagonia iba a dejar de ser el patio trasero. De hecho, creo que en algún punto algunas medidas apuntaron a eso a lo largo de los últimos veintipico de años. Pero ha vuelto a serlo a partir del gobierno de Macri podría decir, vimos que en el de Alberto Fernández no movió la aguja en ningún sentido, y vuelve a serlo con más énfasis ahora en el concepto, en este laberinto que tiene en su esquema de gobierno, la cabeza de Javier Milei.

¿Ustedes vieron alguna vez esos mapas que se hacen irónicamente para mostrar cómo ven la Argentina los porteños? Bueno, es tal cual. El esquema que tiene el gobierno nacional es qué le aporta cada región a Buenos Aires y a partir de ahí accionan. Entonces esta desobediencia civil que parecería ser en un primer momento la exclamación de Nacho Torres, tiene un precedente en el inconsciente colectivo, digamos, de los patagónicos que siempre han tomado como una expoliación no retribuida, en todo caso, o una extracción no retribuida de sus principales recursos, de los cuales se moviliza el país. Y con un presente político bastante desteñido de las principales fuerzas políticas, podría decirse que de un día para otro pudo convertirse en un héroe espontáneo. Es alguien que resumió el sentir histórico de los patagónicos respecto de este y otros temas. Entonces lo puntual de la deuda que tiene una provincia con Nación, de la retención de los fondos, que Nación debería bajar la provincia es anecdótico. Fue un gobernador que más allá de las especulaciones, si me conviene o no me conviene decirlo, fue y lo dijo. Alguna publicación regional, La Tecla Patagónica tituló diciendo que Nacho Torres es el pibe que le puso el cascabel al león. Esa figura que parece que estaría tomando a la gente por sorpresa por una parte pero generando simpatías en general y alineando a gran parte del elenco político que dijo che, es por ahí, hay que reclamar a la Nación por ahí.
Más allá de que son los mismos que en algún momento continuaron endeudando la provincia, como el caso de Mariano Arcioni hasta el gobierno anterior, o el radicalismo que renunció también en su momento a un punto de la coparticipación allá con el gobierno de la provincia, con Alfonsín en el poder -desde entonces no se ha podido recuperar nunca y es mucha guita, es mucha guita para una provincia como Chubut, ese punto de coparticipación-.
Así las cosas siempre se siente que la Patagonia tiene un crédito a favor y que siempre los gobiernos van sucediéndose pero tomando de la Patagonia lo que les sirve y luego, por las razones que sea, postergando en retribuciones que terminen con la inclusión de los patagónicos en una mejor calidad de vida.

LCV: ¿Influye la edad de Nacho Torres?
—Sí. Nacho Torres es un gobernador del PRO porque ni el radicalismo ni el peronismo supieron verlo crecer. De hecho, Nacho Torres estuvo coqueteando en los primeros años de la última gestión de Mario Das Neves y cuando Mario Das Neves todavía vivía y medio que le ofrecía la posibilidad de integrarse, hubo conversaciones para integrarlo a su gabinete, porque creo que sí, que Mario Das Neves, el extinto gobernador allá en el año 2016, lo vio como como un pibe perfilado a una acción política diferente de lo que es habitualmente la conducción tradicional que es más especulativa, más acomodaticia a según va para el lado que va la corriente y lo que puede convenirle para una construcción política. Bueno, este muchacho ha sabido construirlo a partir de plantarse en términos de reclamo y frente a figuras muy contundentes. Es un hombre que en su asunción como gobernador la tenía en frente, sentada en la Legislatura para su discurso de Asunción, a Pato Bullrich y le dedicaba besitos a Patricia Bullrich. Es de alguna manera su madrina, dentro de lo que es la proyección política.

Él es un pragmático que lee muy bien el escenario. Es un tipo al que yo, con 62 años y más de 30 años de periodismo, lo he querido hacer pisar el palito en alguna entrevista y no me ha sido posible. Es un tipo muy rápido, muy veloz, muy inteligente, que viene de una familia de clase media vinculada al tema pesquero de manera indirecta, porque son proveedores de las empresas pesqueras acá en la provincia. Este es un sector medio que interpreta muy bien los vaivenes de la economía y de los principales recursos que tiene la Provincia de Chubut, que recordemos es la cuarta provincia exportadora a nivel país con aportes al Producto Bruto Interno muy importante, pero que no recibe ni el 10% de lo que le correspondería por esa proporción de exportaciones. Una cifra que también hay que decir dentro del contexto ha servido para que gobiernos anteriores utilizaran ese riqueza para endeudar más a la provincia y usar esos recursos para ensanchar el Estado, no de manera que fuera productiva para garantizar un crecimiento de la provincia, sino a veces para clientelismo político, en fin, cosas que conocemos en muchas provincias.

LCV: A mí me parece importante porque el gobernador Torres, con su edad, lo que está construyendo pragmáticamente es una serie de consensos basados en la praxis. O sea, hay un tema para defender y sobre lo práctico, no sobre una entelequia, están construyendo.
— El elenco que rodea a Nacho Torres es variopinto en ese sentido, digo variopinto no en forma despectiva, sino de muy diversos orígenes. Tenés a Guillermo Almirón, por ejemplo, que es el ministro de Gobierno o coordinador de gabinete, que es un hombre de extracción peronista.
Estamos hablando de una generación en torno a los 35 años, 35 a 45. Hoy hablar de un pibe de 35 años con el poder que representa ser gobernador de la Provincia de Chubut y tener que estar negociando en una mesa con los sindicatos petroleros, con las empresas petroleras, no es moco de pavo. Este hombre sabe o está demostrando por lo pronto que tiene la capacidad para hacerlo con una frontalidad de decir las cosas que hay que decirlas en el momento y eso es lo que ha generado, ha concitado también mucha de esta adhesión y de hecho ha ganado las elecciones de esa manera. Después tenés el plano de las alianzas que tejió para llegar a las elecciones, entonces lo tiene a Gustavo Mena a partir de las internas que tuvieron en las previas y ahí acomodaron las listas. El radicalismo tampoco estuvo muy conforme con la figura de Mena dentro de la fórmula, pero bueno es radical y el radicalismo también tuvo sus internas. Entonces todo eso estuvo midiendo a lo largo del proceso tan extenso que tuvimos el año pasado de elecciones.
LCV: Tenemos un proceso de construcción en marcha con lo que me estás diciendo.
—Después hay que ver todas las contradicciones que tiene una figura en esa construcción, donde deja en el camino un montón de cuestiones vinculadas, por ejemplo los pueblos originarios, donde el tema mapuche para él creo que le falta mayor información de esto de la pluriculturalidad de la provincia. En fin, aceptar ese tipo de cosas donde en el discurso de Nacho Torres la figura del mapuche siempre aparece como una amenaza del sector. Ese es el razonamiento o lo más conservador del razonamiento que lleva adelante Nacho Torres, una persona que es muy de la ciudad, muy de la costa este, donde todas estas realidades todavía se le escapan un poco.
LCV: Tirame lo que vas a hacer en Trevelin de acá a dos meses. ¿En qué andan con el presupuesto que tienen?
—Para Cultura nunca hay plata. Es un axioma que siempre tuve las veces que estuve en la gestión cultural. El momento que estamos atravesando es muy duro. Trevelin es un pueblo de 15.000 habitantes con una gran dispersión geográfica, tiene cuatro parajes distantes, entre 15 y 50 kilómetros, con dos comunidades originarias, con una tradición de la comunidad galesa que ha dejado su impronta. O sea, la diversidad cultural es una cuestión diaria, cotidiana y que se expresa y nos atraviesa en en todos los aspectos de la vida, muy vinculada a la producción. Muchos conocerán Trevelin por el campo de tulipanes, otros por los viñedos más australes que tenemos, que son muy recientes pero que ya están dando una. Ya se habla del Camino del Vino o la Ruta del Vino aquí en la Cordillera de Chubut. Entonces el turismo es un turismo cultural, más allá del turismo de contemplación que ofrece el Parque Nacional Los Alerces y otros atractivos también. Pero digo, lo cultural no está solamente en esta cuestión que nos permite tener seis fiestas regionales como la fiesta de la Tortilla en la comunidad Mapuche Tehuelche de Sierra Colorada o en la vecina Lago Rosario, la fiesta de la comunidad Mapuche. Sino que además las problemáticas que tienen los jóvenes de las grandes ciudades también la tienen nuestros jóvenes, pero sobre todo aquellos que encima viven en los parajes que luego vienen a la ciudad a estudiar y se encuentran con todo ese paquete enorme mediático que implica todo lo que es el acceso digital. Muchos no tienen un buen acceso digital en sus parajes, entonces después se abre esa gran brecha que hay entre ellos yendo a la escuela, accediendo a señal de celular, accediendo a 4G, accediendo un montón de cosas y sus familias que apenas tienen en algún punto del paraje una señal de internet, porque ni siquiera tienen para enseñar el teléfono. La gestión cultural como la creación de oportunidades para una mejor ciudadanía en todo lo que implica, acceso a la educación, acceso al consumo de lo digital pero también a las herramientas que le permitan protegerse en ese universo digital, y luego todo lo que hace a lo patrimonial, una localidad con muy pocos años, 105 años que de alguna manera hoy está atravesada por todas estas contradicciones. La plena producción rural y al mismo tiempo todo lo digital que irrumpe y que nos favorece pero al mismo tiempo te expone a una dinámica complicada. Nos proponemos trabajar con todo esto en los próximos años, espero que con mayor presupuesto.
Entrevista realizada por Nora Anchart, el 26 de febrero de 2024, en el programa La Columna Vertebral-Historias de Trabajadores (lunes de 18 a 20 por larz.com.ar)
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La murga como memoria, cuerpo e identidad popular
En exclusiva con LCV – La Columna Vertebral / Historias de trabajadores, Coco Romero recorre más de medio siglo de vínculo con la murga como experiencia vital, cultural y política. Desde la infancia atravesada por el carnaval hasta la prohibición impuesta por la dictadura, Romero reconstruye una historia silenciada de la cultura popular argentina: la murga como espacio de felicidad, protesta, memoria colectiva y disputa de identidades. Archivista, investigador y formador de generaciones, reflexiona sobre el cuerpo en la calle, la censura, el clasismo, la tradición carnavalera y el vaciamiento de las políticas culturales, reafirmando a la murga como una práctica viva que resiste y vuelve, incluso después de décadas de prohibición.
LCV: “Bueno, Coco, contame por qué la murga, por qué a vos, digamos, hace 50 años que te dedicás a esta expresión musical.”
Coco Romero: “Porque de niño fui feliz con la murga. Durante la dictadura, en 1976, mediante el decreto 21.329, los militares prohíben el carnaval, que tuvo 36 años de prohibición. Esa prohibición se levanta recién con Néstor Kirchner, entre 2002 y 2011. En ese momento yo estaba con La Fuente, un grupo que tocó durante toda la dictadura, y me pregunté cómo algo que me había hecho tan feliz podía estar prohibido. Entonces escribí una canción llamada ¿Dónde fueron los murgueros? y a partir de ahí empecé a recibir señales constantes. En los años 80 tocábamos y veía pibes bailando como yo bailaba cuando era niño.”
LCV: “¿Dónde creciste? ¿Cómo fue tu infancia?”
Coco Romero: “Yo nací en Salta y mi madre me trajo a Buenos Aires cuando tenía entre un año y medio y dos años. Viví en Coghlan, Belgrano R y Villa Urquiza.”
LCV: “Bueno, chetito eras, ¿no?”
Coco Romero: “No. En ese momento Belgrano R estaba rodeado de pensiones. Yo me crié en el Santa Rosa, un hotel de 120 habitaciones. Éramos muchos niños y tuvimos una infancia muy feliz. La murga era parte de los juegos, de los rituales y de la vida cotidiana. Jugábamos a la pelota y jugábamos a la murga.”
LCV: “La murga como hecho cultural en la Argentina muchas veces fue vista como algo maldito.”
Coco Romero: “Sí. Hubo momentos en que determinados sectores sociales la veían como algo de negros. Tuvo períodos de gloria como discurso contracultural y político. Cuando yo era chico la veía mucho en la provincia, por ejemplo en San Luis. Esas murgas hablaban en contra de los patrones o se vestían como ellos para ridiculizarlos. Era un lenguaje de protesta muy directo.”
LCV: “¿Cuándo se origina ese lenguaje tan primario de protesta?”
Coco Romero: “Después de escribir la canción empecé a preguntar qué era la murga y nadie lo sabía. La respuesta era siempre la misma: los negros de la esquina. Hoy dicen los negros del peronismo o del kirchnerismo. Un pueblo bajo. Yo opté por entrevistar a los viejos murgueros. En 1982 empecé en San Martín y Villa Martelli y me encontré con un universo enorme. Me eduqué mucho con la revista Crisis. En 1975 Mauricio Kartun escribe un artículo muy importante, Del candombe a la murga, que me abrió la cabeza.”
LCV: “Ahí te das cuenta de que la sociedad no tenía idea de lo que era la murga.”
Coco Romero: “Exactamente. Murga era un término despectivo, como cuando se dice que un equipo de fútbol es una murga. Empecé a buscar material, a armar archivo, a recorrer Parque Rivadavia durante 15 o 16 años todos los domingos. Me convertí en un buscador de libros. En una librería de Avenida de Mayo encontré un libro de 1968 de Pedro Orgambide, Carnaval, carnaval. Eso me deslumbró. Después lo entrevisté y entendí que la murga tenía una historia profunda.”
LCV: “Y de ahí surge tu trabajo como autor.”
Coco Romero: “Junté tanto material que amigos me dijeron que tenía que sacar un libro. Así publiqué La murga porteña, historia de un viaje colectivo, Los talleres de murga del Rojas y El universo creativo del carnaval. Yo no sabía escribir, pero escribí. El Fondo Nacional de las Artes me aceptó el proyecto por el lado del folklore, en una época en la que la cultura todavía tenía apoyo.”
LCV: “Hoy pareciera haber una degradación en la política cultural.”
Coco Romero: “Totalmente. Hay dirigentes de cultura que no saben absolutamente nada. No leen, no conocen la cultura popular y no quieren profundizarla, cuando es parte esencial de la historia de los pueblos.”
LCV: “Estuviste más de 30 años en el Rojas.”
Coco Romero: “El primer taller lo di en 1988 y estuve hasta 2009. Treinta y cuatro años. El Rojas fue fundamental. En la etapa democrática, Pacho O’Donnell le encargó a Eduardo Miñoña un trabajo sobre murga y así nació el documental Mocosos y chiflados. El conflicto era claro: un pibe de clase media al que no lo dejaban salir en la murga porque se iba con los negros. Eso es un conflicto de identidad y de cuerpos. La murga está en la calle y eso incomoda.”
LCV: “¿Cómo se eligen los temas y la estética de una murga?”
Coco Romero: “No es un proceso fácil. Nosotros impulsamos que haya un motivo, afinación, poesía. Todo eso ya existe en otros países. Los uruguayos desarrollaron una gramática muy fuerte. La murga gaditana tiene una estructura clara: saludo, cuplé y retirada, con la marcha camión como base rítmica. En Buenos Aires, después de 36 años sin carnaval, es muy difícil lograr organicidad.”
LCV: “El carnaval es una fiesta históricamente resistida.”
Coco Romero: “Es una fiesta prohibida. Momo es la deidad del carnaval, expulsado del Olimpo por criticar a todos. El carnaval es la inversión: el rico se viste de pobre y el pobre de rico. No todos se bancan eso. Por eso molesta. Pero el carnaval siempre va a seguir.”
LCV: “¿Dónde te encuentra hoy la gente que quiere aprender con vos?”
Coco Romero: “Estamos por abrir un espacio en la Fundación Educativa El Sapo y la Rana, en Boulogne, una escuela Waldorf. También me pueden encontrar en redes buscando Coco Romero, Murga y Carnaval. Divulgar cultura popular es una forma de fortalecer nuestra identidad.”
LCV: “Coco, muchas gracias. Vamos a escuchar tu trabajo.”
Coco Romero: “Gracias a ustedes. Primero vamos a escuchar un poema de Roberto Santoro, poeta desaparecido en 1977, Vocales. Después, una canción de la murga Sacala almidón, 14 de mayo.”
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Alberto Nadra: “La resistencia no se declama, se organiza fábrica por fábrica”
En diálogo con el programa La Columna Vertebral de La RZ Radio, Alberto Nadra analizó el paro nacional, el rol del sindicalismo y el impacto de la reforma laboral que se debate en el Senado. Durante la entrevista, sostuvo que la resistencia no puede reducirse a una consigna ni a una medida aislada: debe construirse desde abajo, fábrica por fábrica, barrio por barrio, recuperando la tradición histórica del movimiento obrero argentino. Nadra planteó una crítica tanto a la dirigencia sindical como a la dirigencia política, señalando que la organización en la base y el debate permanente con los trabajadores son claves para enfrentar el actual escenario social y económico. También reflexionó sobre el deterioro educativo, la pérdida de solidaridad y las consecuencias culturales que arrastra la Argentina desde la dictadura de 1976. “Si no organizamos, todo se diluye en el aire”, afirmó, llamando a reconstruir la conciencia colectiva frente a un modelo que —según advirtió— profundiza la desigualdad y la fragmentación social.
LCV: Recién escuchábamos a Hugo Moyano. Más allá de las controversias ideológicas, es un dirigente que ha combatido fuertemente a favor de su sindicato y del movimiento obrero. Tenemos anuncios de paros de las CTA y posiblemente de todas las centrales. El paro del otro día fue fuerte, con alto acatamiento. ¿Cómo lo viviste vos?
Alberto Nadra: Bueno, a mí me pareció un hecho muy importante, una demostración de fuerza necesaria, acorde a la gravedad del tratamiento de esa ley y a la inmensa traición de quienes se dicen representantes del movimiento nacional y popular, particularmente del peronismo, digamos.
LCV: Se criticó mucho a la CGT por si el paro fue o no con movilización.
Alberto Nadra: Bueno, yo creo que es fácil criticar a la CGT o al sindicalismo, pero quiero marcar dos cosas: primero, que la responsabilidad principal de conducir la lucha popular corresponde a los dirigentes políticos y no a los sindicalistas; y segundo, que no se puede reducir la crítica a si el paro fue con o sin movilización, porque eso depende de la coyuntura, digamos.
LCV: ¿Entonces dónde pondrías la crítica principal?
Alberto Nadra: Bueno, la crítica de fondo es que la resistencia se ha reducido demasiado a definiciones teóricas generales; para mí era mucho más importante haber trabajado estos meses en la base del movimiento obrero, en cada fábrica y lugar de trabajo, esclareciendo qué está en juego y organizando un plan de lucha, digamos.
LCV: ¿Cómo se traduce eso en lo concreto?
Alberto Nadra: Bueno, asambleas en las fábricas, discusión con los trabajadores, coordinación de delegados, relación con el barrio, explicarle al vecindario lo que pasa, porque cuando cierra una fábrica el barrio es el primero que lo siente: el almacén, la farmacia, el bodegón, digamos.
LCV: Eso tiene antecedentes históricos muy claros.
Alberto Nadra: Claro, bueno, el movimiento obrero argentino y el peronismo tienen esa tradición: la toma del frigorífico Lisandro de la Torre se sostuvo con el acompañamiento de todo el barrio de Mataderos, hay que recuperar esa experiencia y asentar claridad en la base sobre a qué nos enfrentamos, digamos.
LCV: Yo coincido, pero en las asambleas se ve mucha falta de empatía. Mucha gente cree que esto no le va a tocar.
Alberto Nadra: Bueno, coincido totalmente, y si me apurás no diría 20 años sino 40; ese vacío fue ocupado por la ideología dominante, por los grandes medios y por un sistema educativo debilitado, digamos.
LCV: El día del paro vi gente yendo a trabajar por miedo.
Alberto Nadra: Bueno, claro, hay una ilusión de que quedándose quieto no va a pasar nada, pero va a pasar igual, porque este sistema no valora al individuo, te reemplaza por otro más barato y más joven, digamos.
LCV: Incluso las búsquedas sobre la reforma laboral crecieron recién después de votarse.
Alberto Nadra: Bueno, sí, tarde, muy tarde, y eso muestra que no hubo un trabajo sistemático de discusión previa en los lugares de trabajo, digamos.
LCV: Vos mencionabas el ejemplo de Camioneros.
Alberto Nadra: Bueno, Camioneros hace trabajo político cotidiano; hablás con un recolector y tiene clarísimo lo que pasa porque discuten permanentemente y sacan conclusiones colectivas, digamos.
LCV: ¿Y qué pasó con experiencias anteriores, como De la Rúa o Macri?
Alberto Nadra: Bueno, no se discutieron en profundidad en la base; cerraron miles de empresas y se perdieron cientos de miles de puestos de trabajo, y esa experiencia tenía que discutirse fábrica por fábrica para generar conciencia, digamos.
LCV: Yo pongo mucho el eje en la educación, especialmente en esto de pasar de grado sin aprendizajes reales.
Alberto Nadra: Bueno, coincido plenamente, ese psicologismo barato de “no frustrar” fue devastador; no poner límites es contraproducente y destruyó herramientas básicas como la comprensión lectora, digamos.
LCV: Vos vinculás esto con un proceso histórico más largo.
Alberto Nadra: Bueno, sí, esto es consecuencia de la derrota popular del 76, no solo por los muertos y desaparecidos, sino porque la dictadura destruyó deliberadamente el lazo social y el sistema educativo, y eso nunca se revirtió del todo, digamos.
LCV: Para cerrar, ¿qué esperás de lo que viene: resignación o despertar?
Alberto Nadra: Bueno, yo siempre apuesto a la esperanza, no a volver a algo anterior sino a construir algo nuevo, y el eje central es impedir la aplicación de la ley laboral y volver a organizar desde abajo, fábrica por fábrica y barrio por barrio, digamos.
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Rodrigo Romero, delegado en FATE: “No fue una crisis: fue una decisión patronal”
En el marco del conflicto por el cierre de la planta de Fate, La Columna Vertebral – Historias de trabajadores dialogó con Rodrigo Romero, delegado del SUTNA, mientras se desarrollaba una audiencia con el Ministerio de Trabajo.
Con 20 años de antigüedad en la fábrica, Romero describe no solo la situación laboral, sino también el capital humano, la experiencia obrera y las consecuencias sociales de una decisión empresarial que deja a cientos de familias en la incertidumbre.
LCV: “Estamos en comunicación con Rodrigo Romero, uno de los delegados del sindicato de neumáticos SUTNA. Vamos a hablar de este caso emblemático que puede transformarse en un caso testigo de la debacle de las grandes empresas: el cierre de Fate. ¿Cómo te va, Rodrigo?”
Rodrigo Romero: “Hola, buenas tardes. Acá estamos, tristes, pero dando la lucha.”
LCV: “¿Dónde estás en este momento? ¿Estás en la fábrica?”
Rodrigo Romero: “No, en este momento no estoy en la fábrica. Estamos en una audiencia con el Ministerio de Trabajo y con la patronal.”
LCV: “¿Es una audiencia por Zoom?”
Rodrigo Romero: “Sí, es por Zoom. Estamos esperando el cuarto intermedio y que termine.”
LCV: “¿Cómo la ves venir?”
Rodrigo Romero: “No se ve muy bien la cosa. La fábrica está muy dura. Está todo en discusión. Nosotros esperamos ver qué camino se puede tomar, si se puede conciliar, pero lo único que queremos es conservar nuestro puesto de trabajo, la fuente laboral para todos los trabajadores, de forma colectiva.”
LCV: “¿Está dictada la conciliación obligatoria?”
Rodrigo Romero: “Sí, fue dictada y la fábrica la acató. Por ley deberíamos volver todos a trabajar, pero la patronal dice que nos considera despedidos y que no nos va a dejar ingresar.”
LCV: “¿Cómo era trabajar en Fate?”
Rodrigo Romero: “Yo trabajo hace 20 años en Fate. Cuando entré, en 2006, ya había conflictos. La gente de adentro te advertía que Fate no pagaba bien. Igual, era una empresa grande, con prestigio, donde se ganaba un poco más que en otros lados.”
LCV: “¿Cuál es tu tarea dentro de la planta?”
Rodrigo Romero: “Soy operario. Manejo máquinas de radial auto que fabrican cubiertas 15, 16 y 17. Son máquinas automáticas, semiautomáticas y manuales.”
LCV: “¿Esa experiencia se puede trasladar a otro rubro?”
Rodrigo Romero: “Solo dentro del neumático. Podría trabajar en Pirelli o Firestone, pero siempre en este rubro. Hace 20 años que hago neumáticos, es el único oficio que tengo.”
LCV: “Eso implica una enorme pérdida de capital humano.”
Rodrigo Romero: “Exactamente. Hay compañeros con 20, 30 y 40 años de fábrica. Muchos están físicamente destruidos. Mi hermano, por ejemplo, perdió un brazo por falta de medidas de seguridad. La empresa quiso indemnizarlo y echarlo, pero como sindicato logramos su reincorporación. Él quería seguir trabajando.”
LCV: “¿Cuántos años tenés?”
Rodrigo Romero: “Tengo 44 años.”
LCV: “¿Cómo impacta esto en tu vida personal?”
Rodrigo Romero: “Tengo una hija de 10 años, vivo con mi compañera y sus dos hijos. Alquilo. Pensé que en cinco años iba a poder comprar algo, pero ya llevo 20 y no se pudo. Hace 14 meses que no tenemos aumento. Siempre fue una lucha.”
LCV: “¿Hace cuánto sos delegado sindical?”
Rodrigo Romero: “Hace 9 años. Todos los años era lo mismo: Fate nunca quería dar nada. Lo que logramos fue empatar o superar la inflación hasta que llegó el gobierno de Milei.”
LCV: “¿Qué opinión tienen sobre el empresario y el gobierno?”
Rodrigo Romero: “Creemos que Madanes Quintanilla siempre tuvo acuerdos con todos los gobiernos. Tiene espalda económica. La fábrica está llena de materia prima y las máquinas están listas. Cerraron justo antes de la reforma laboral. Creemos que es una maniobra.”
LCV: “¿Quiénes quedan en el medio de esa disputa?”
Rodrigo Romero: “Nosotros. Los trabajadores. Somos el jamón del sándwich.”
LCV: “¿Creés que la fábrica va a volver a abrir?”
Rodrigo Romero: “Sí, sin dudas. No se puede cerrar una empresa de esta magnitud. El problema es entre el empresario y el gobierno. Los que pagamos el plato roto somos los trabajadores.”

