Destacada
María Elena Naddeo: “A partir de los despidos estatales se desarticuló todo lo construido en torno a la lucha contra la trata de personas”
En una semana en que ha vuelto a tener relevancia pública la vulnerabilidad de las infancias y adolescencias. Hay 1460 denuncias por año de niños perdidos y en el momento se mantienen más de cien búsquedas. LCV dialogó con María Elena Naddeo, profesora de historia, con postgrado Interdisciplinario de Estudios de Género en la la facultad de Psicología, ex legisladora porteña, desde cuya banca impulsó el Parlamento de mujeres y peleó por el cumplimiento de la ley de Salud Mental. También fue creadora y primera Presidenta del Consejo de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes de la ciudad de de Buenos Aires, y directora del Centro de Atención de Niñez, Adolescencia y Género de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Actualmente es vicepresidenta de la Asamblea Permanente de los Derechos Humanos e integra la Asamblea por las Infancias y Adolescencias de la Ciudad de Buenos Airees y la Red Feminista Latinoamericana.
LCV: A partir de tu vínculo con la docencia comenzaste a luchar por los derechos de los niños y adolescentes ¿Cuáles fueron las dificultades que encontraste y los principales logros de los últimos años?
— Cuando fui elegida concejala en la Ciudad de Buenos Aires integré la Comisión de Minoridad y encontré que había una lucha feroz contra la ley de Patronato de Menores, donde a los chicos chiquitos y hasta los 21 años en esa época, se los encerraba en los viejos institutos de menores. Fue impresionante esa lucha. Recién se había puesto en marcha la Convención de los Derechos del Niño. Así que sí, me involucré a través de la educación y porque realmente se había puesto en marcha la convención y había que aplicarla en nuestro país. Por eso redactamos la ley 114 en la primera legislatura porteña, y después luchamos para derogar el patronato, que recién se pudo derogar en el 2005. O sea, recién se pudo derogar la ley de Patronato en el año 2005.
Logramos que se considerara la ‘trata de personas’ como delito federal para evitar la connivencia entre los jueces y la policía que ignoraban las denuncias de explotación sexual, rapto, o reducción a servidumbre
LCV: Es muy impresionante que se haya atravesado tantos años de democracia con una ley que era carcelaria para los niños, niñas y adolescentes.
—Después con el tema de trata, nosotras fuimos parte de todo el movimiento de lucha para que el delito de trata se convirtiera en un delito federal. Porque hasta el 2008, y justamente estoy hablando de la década ganada, hasta ese momento la trata se abordaba desde las justicias provinciales. Entonces la connivencia que había entre los jueces y la policía hacía que todas las denuncias de explotación sexual, de rapto, de reducción a servidumbre, de secuestro, etc. cayeran en el olvido. Por eso fue importante en aquella época la denuncia de Susana Trimarco, la desaparición de Marita Verón, que ella recorrió el país e hizo que se modifique y logramos la ley contra la trata en el 2008, convirtiendo a la trata en un delito federal. Después en el 2012 se perfeccionó esa ley y tenemos una legislación muy importante que fue muy valorada, y que es muy valorada, en América Latina. Teníamos una oficina, porque ahora estamos en un retroceso total, ¿no? Pero realmente hasta el año pasado teníamos una oficina de rescate y una línea 145, que recepcionaba y recepciona todavía, aunque con mucho menos personal, las denuncias contra la trata en sus distintas formas. Es más corriente la trata de mujeres, la trata de trabajadores de familias informales, la trata de niños chiquitos es menos corriente, pero ocurre y es gravísima.
Hasta el año pasado teníamos una oficina de rescate y una línea de teléfono, la 145, ahora estamos en un retroceso total
LCV: ¿En qué medida los despidos que se llevaron a cabo en el Estado nacional agravaron la cosa?
— Todo el sistema de redes contra la trata, que es muy complejo porque es un negocio enorme – está entre los tres primeros negocios del mundo, con armas, drogas y trata de personas- es difícil de abordar y para combatirlo implica tener una fuerte voluntad política del Estado. La verdad que se había logrado una legislación muy completa, muy detallada, y además políticas públicas para darle a las víctimas, por ejemplo, de explotación laboral o de explotación sexual, la posibilidad de reinsertarse, de darles viviendas. Se empezaron a adjudicar viviendas en varias provincias argentinas a partir del trabajo que se hizo en los últimos, yo diría, 10 años, pero particularmente en el último período, en los últimos cuatro años, se fue acelerando esto, porque se creó un fideicomiso importante en todos los secuestros, por ejemplo, efectuados por el poder judicial, en depósitos de droga o en depósitos de armas, se crea un fideicomiso con esos recursos económicos que fueron destinados a las víctimas. Entonces ya había un recurso económico para poder otorgarle a las víctimas. Bueno, esto que venía creciendo, que venía fortaleciéndose, a partir del gobierno de Milei, a partir del despido de cientos de trabajadores y trabajadoras del ministerio de justicia, de la jefatura de gabinete, se empieza a desarticular.
Milei aniquiló las delegaciones contra la trata de persona que se abrieron en 24 provincias
LCV- Podemos notar este retroceso en el caso de Loan en Entre Ríos?
Tenemos que ver el trabajo que se venía haciendo en las provincias. Gustavo Vera, como Coordinador de Jefatura de Gabinete en el tema de la lucha contra la trata de personas, en estos últimos cuatro años había designado referentes provinciales en las 24 provincias para constituir una red antitrata con los gobiernos locales y con algunas organizaciones de la sociedad civil. Era una manera de controlar, justamente, que cuando había una denuncia sobre personas perdidas, mujeres perdidas o desaparecidas, o niños perdidos o extraviados, se aplicara el protocolo contra la trata. Esas delegaciones Milei las aniquiló. Además Corrientes, esto yo lo escuchaba en estos días también, Corrientes es una de las provincias que resistió más, tiene una impronta conservadora, resistió más la aplicación de estas leyes y de estos protocolos. En el caso de Loan se tergiversó todo. En general las fiscalías lo que hacen es aplicar el mayor riesgo, el protocolo de mayor riesgo y van en descenso. Cuando descartan un homicidio, descartan un secuestro, pasan a otro grado. Acá empezaron al revés, lo dieron por un niño perdido, y en realidad lo que ahora vemos es que si el comisario que lo dio como un caso de niño perdido, el primer fiscal, están presos, entonces hubo un encubrimiento.
Quienes quieran realizar una denuncia o buscar orientación frente a un caso de secuestro o trata puede escribir a apdh@apdh.org.ar .
LCV: El comisario además, no sé si estas esterada, tiene una condena en suspenso por abuso sexual con penetración carnal y además por maltratos a sus compañeros, a sus subordinados en la comisaría.
—Hay que seguir profundizando, pidiendo espacios de monitoreo.
LCV: ¿Qué pensas de que parece que la carátula que le van a poner al caso es “desaparición forzosa”?
—Me parece que el cambio de carátula es importantísimo, que debería ser secuestro además, porque se pueden acumular los tipos penales, y realmente la connivencia, la complicidad, es casi de manual. Es lo qué pasó con Marita Verón, en el año 2002, veinte años atrás. Es lo que pasaba el siglo pasado además. Es decir, la connivencia de la policía con jueces o fiscales corruptos que miran para otro lado y las familias poderosas. Las pequeñas oligarquías locales.
LCV: ¿Qué se le puede aconsejar a las familias que se encuentran en una situación tan angustiante como el secuestro de uno de sus hijos?
Quería decirle a las madres o a los familiares que tienen personas que están desaparecidas, o que han sido apropiadas por otras personas y que la justicia no reacciona, cosa eue es muy común, además de ser muy lenta la justicia, aunque hay excepciones, por supuesto, que los organismos de Derechos Humanos y de los movimientos de mujeres y las infancias son lugares para denunciar. Tenemos la Defensoría Nacional de Niños y Adolescentes a cargo de Marisa Graham por ejemplo, que ese es un buen lugar para denunciar por mail, y en la APDH yo sigo estando en la comisión directiva, soy secretaria general, tenemos también un espacio para recibir denuncias.
Destacada
¿Cuál es el colmo de un legislador? Prohibir escribir ‘gratuito’ en la Constitución, por Américo Schvartzman*
Los legisladores entrerrianos aprobaron una norma que prohíbe usar una palabra que la Constitución Provincial emplea en catorce artículos para definir derechos. No es una exageración ni una metáfora: es un disparate jurídico. Corrijan esa ley, señores legisladores. Háganlo si todavía creen que la Constitución no es un folleto optativo.
En noviembre pasado, la Legislatura de Entre Ríos aprobó una ley de nombre ampuloso —“Régimen de Transparencia Fiscal al Consumidor”— mediante la cual la provincia adhiere a la Ley Nacional 27.743 de Regularización de Deudas, impulsada por el gobierno de Javier Milei y conocida como “ley de blanqueo”.
Según se explicó públicamente, la norma establece que en cada operación comercial debe emitirse un ticket que detalle los impuestos que integran el precio final, desde el IVA hasta los tributos provinciales. La medida, tomada aisladamente, es razonable. De hecho, explica que la ley haya sido aprobada por unanimidad: ¿quién podría oponerse a que los consumidores sepan cómo se compone el precio de lo que compran y cuánto se destina al fisco?
Esa cláusula no busca informar mejor: busca reeducar ideológicamente a la población, instalando la idea de que el Estado no brinda derechos, sino favores financiados por “la tuya”.
Podría señalarse, de paso, que en una economía con niveles estructurales de informalidad —diversas estimaciones sitúan la economía no registrada en torno al 30 % del PBI— este tipo de normas suele tener más vocación declamativa que eficacia real. Pero ese no es el punto que motiva esta columna.
Lo que me interesa señalar es algo mucho más grave, aunque de efectos empíricos menos visibles: una cláusula que no solo es ideológica, sino jurídicamente insostenible, y que revela una alarmante combinación de dogmatismo, ignorancia y desprecio por la Constitución Provincial.
Una cláusula indefendible
La ley provincial aprobada incorpora, sin mediación crítica, un artículo copiado de la Ley Nacional 27.743. Se trata del artículo 100, que dispone que en la publicidad de “prestaciones o servicios de cualquier tipo” que brinda el Estado —sea nacional, provincial o municipal— no puede utilizarse la palabra “gratuito” ni expresiones equivalentes, debiendo aclararse que se trata de servicios “de libre acceso solventados con los tributos de los contribuyentes”.
Señores legisladores: lean la Constitución. Léanla de verdad, no como adorno retórico en los discursos de asunción. Lean lo que dice, y sobre todo lo que obliga. Corrijan esta norma, subsanen esa burrada.
Pero no se trata solo de un problema técnico o semántico. Hay un problema constitucional.
Esa cláusula no busca informar mejor: busca reeducar ideológicamente a la población, instalando la idea de que el Estado no brinda derechos, sino favores financiados por “la tuya”.
Es una operación discursiva burda, propia de una derecha sin vuelo intelectual, que reduce la política pública a contabilidad emocional y convierte los impuestos en una forma de expolio narrado en tono de indignación selectiva. Es la fe, la religión del Presidente: el Estado es un ladrón.
Ahora bien, aun suponiendo que esa pobreza conceptual tuviera algún sustento, el problema en Entre Ríos es mucho más grave: la Legislatura provincial ha intentado prohibir un término que la Constitución de la Provincia utiliza reiteradamente para definir derechos fundamentales.
La Constitución dice “gratuito” (catorce veces)
La Constitución de Entre Ríos, reformada en 2008, emplea la palabra “gratuito” en no menos de catorce artículos, y lo hace con absoluta claridad jurídica. No como consigna, no como metáfora, no como gesto ideológico, sino como categoría normativa precisa: derechos cuyo acceso no puede condicionarse al pago individual del destinatario.
La Constitución habla de gratuidad en relación con:
· el acceso a la información pública (art. 13),
· la asistencia sanitaria (art. 19),
· los servicios de transporte para personas con discapacidad (art. 21),
· la restitución de tierras a comunidades originarias (art. 33),
· la acción de amparo (art. 56),
· el habeas data (art. 63),
· los trámites judiciales para personas sin recursos (art. 65),
· las tierras para la fundación de colonias (art. 81),
· la distribución del Boletín Oficial (art. 178),
· las actuaciones de la Defensoría del Pueblo (art. 215),
· el acceso a la educación en todos los niveles que brinda el Estado (art. 258),
· el perfeccionamiento docente (art. 267),
· la universidad autónoma (art. 269),
· y la póliza escolar (art. 270).
La Constitución no se equivoca catorce veces. La Legislatura, en cambio, sí puede hacerlo.
Lo que no pueden hacer los legisladores
Disculpen el tono didáctico, pero es imprescindible decir algo que un legislador no debería ignorar: una ley inferior no puede redefinir, vaciar ni prohibir el vocabulario con el que una ley superior (la Constitución) nombra derechos. No puede hacerlo explícitamente, ni por rodeo, ni bajo la excusa de “mejorar la información al consumidor”.
Cuando la Constitución dice “gratuito”, dice exactamente eso: sin costo para el titular del derecho. No significa “gratis porque nadie lo paga”, ni “aparentemente gratis”, ni “financiado mágicamente”. Eso último es obvio y trivial: todo el Estado se financia con tributos.
Lo que la Constitución establece al usar la palabra “maldita” es otra cosa: que el acceso a ciertos bienes y servicios no puede transformarse en una transacción individual.
Es una operación discursiva burda, propia de una derecha sin vuelo intelectual, que reduce la política pública a contabilidad emocional y convierte los impuestos en una forma de expolio narrado en tono de indignación selectiva. Es la fe, la religión del Presidente: el Estado es un ladrón.
Prohibir la palabra “gratuito” no es una sutileza comunicacional: es un intento de erosionar el sentido constitucional de los derechos por vía semántica. Y eso, en cualquier manual serio de derecho constitucional, tiene un nombre: inconstitucionalidad.
Ignorancia u oportunismo (o ambas)
Legislar desde dogmas ideológicos es necio.
Legislar desconociendo la Constitución que se juró respetar es peor.
Y legislar algo así, por unanimidad, es directamente vergonzoso.
Los legisladores entrerrianos tienen la obligación de conocer la Constitución Provincial. No es una sugerencia, no es una recomendación académica: es el presupuesto mínimo de su función. Ignorarla —o fingir que no existe cuando molesta— no es un error menor: es una falta grave.
Señores legisladores: lean la Constitución. Léanla de verdad, no como adorno retórico en los discursos de asunción. Lean lo que dice, y sobre todo lo que obliga. Corrijan esta norma, subsanen esa burrada. No por una polémica coyuntural, sino por respeto a la jerarquía constitucional y a los derechos que dicen representar. De lo contrario, quedará constancia de quiénes fueron los nombres que aprobaron una ley que intentó prohibir una palabra que la Constitución consagra.
Eso, créanme, no envejece bien. Como dice una bella canción, “piensen en sus nietos en clase de historia”. Y corrijan esa ley.
*Doctor en Filosofía (UNSAM). Periodista. Convencional Constituyente de Entre Ríos en la reforma constitucional de 2008.
Publicado en El Miércoles Digital, de Concepción del Uruguay, Entre Ríos.
Destacada
Pablo Llonto: “El decreto 941 reconstruye herramientas jurídicas de la dictadura cívico-militar”
En diálogo con La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores, el abogado de derechos humanos y periodista Pablo Llonto analiza en profundidad el decreto 941 del gobierno de Javier Milei, sus implicancias jurídicas, políticas y comunicacionales, y advierte sobre la reconstrucción de un escenario ideológico similar al de la última dictadura cívico-militar. En una extensa conversación, Llonto reflexiona además sobre el rol de los medios, el uso del concepto de “narcoterrorismo”, la situación regional y los desafíos de la futura reconstrucción democrática.
LCV: “¿Cómo estás? Todo bien, de vacaciones, así que te agradezco el triple que estés aquí. En enero estamos en feria judicial, abogados y abogadas de feria, y justo aparece el decreto 941, que modifica atribuciones de la SIDE, se lleva puesta la ley de inteligencia interior y tiene un impacto enorme, sobre todo para quienes venimos del periodismo y los derechos humanos.”
Pablo Llonto: “Cada vez que sale un decreto o una ley de este gobierno la primera sensación es ‘otra más’, y la segunda es empezar a pensar cómo se va a dar vuelta todo esto cuando se recupere el poder democrático. La reconstrucción va a ser larguísima, no solo por el desastre económico sino por el daño jurídico e institucional. No se puede desarmar esta barbarie en un día, hay que reconstruir toda la legislación.”
LCV: “Da la sensación de que no solo gobiernan, sino que están armando un andamiaje ideológico y jurídico.”
Pablo Llonto: “Exactamente. Están reconstruyendo el escenario ideológico, técnico y jurídico del proceso militar. El plan económico es prácticamente calcado al de la dictadura, más que al menemismo. Incluso hay aspectos en los que la dictadura fue más hipócrita: nunca blanqueó por ley que la SIDE pudiera detener personas. Hoy, si eso pasa, el funcionario te dice ‘estoy amparado por el decreto 941’.”
LCV: “Hace un año hablábamos con abogados y abogadas de que iba a hacer falta una gran ley de reconstrucción.”
Pablo Llonto: “Sí, una especie de ley ómnibus inversa. Así como ellos tuvieron años para preparar la Ley Bases, nosotros tenemos que empezar ahora a pensar cómo revertir cada desmadre. Hay que rehacer leyes laborales, económicas, políticas. Es volver a hacer el país.”
LCV: “Con la expectativa puesta en 2027, también aparecen preocupaciones políticas.”
Pablo Llonto: “Yo confío en que esto termina democráticamente, con el voto, y espero que no haya tragedias como en 2001, porque los muertos siempre los pone el mismo lado. Pero la mayoría que se construya va a ser ajustada, y quienes se elijan tienen que ser muy distintos a Alberto Fernández, a Scioli o a Massa.”
LCV: “Te llevo al núcleo del decreto 941. ¿Por qué aparece ahora? ¿Qué busca?”
Pablo Llonto: “Hay una construcción deliberada del enemigo del ‘narcoterrorismo’. Es un concepto peligrosísimo, porque mezcla narcotráfico y terrorismo, y ahí entra todo. Lo grave es que muchos periodistas lo repiten sin pensar, y eso va calando en el sentido común. Mañana empiezan las delaciones: el vecino, el compañero de trabajo, señalando a otro como ‘narcoterrorista’.”
LCV: “Eso ya lo vivimos.”
Pablo Llonto: “Exacto. La sociedad argentina ya fue llevada a eso con el discurso de la subversión. Eso llevó a la delación, al silencio, a la complicidad. Hoy el mensaje vuelve a ser: ‘No me importa cómo, resolveme el problema’. Antes usaban juntas militares, hoy es atendido directamente por sus dueños.”
LCV: “También preocupa el rol de los medios.”
Pablo Llonto: “Muchísimo. La trivialización es total. Periodistas que dos minutos antes hablaban de MasterChef, ahora opinan sobre invasiones, secuestros de presidentes, como si fuera un reality. Eso construye un sentido común peligrosísimo. Y sí, me preocupa especialmente lo que está pasando en medios que deberían tener otra responsabilidad.”
LCV: “En el caso de Venezuela, el foco parece corrido.”
Pablo Llonto: “Totalmente. Acá hay un hecho central: un país poderoso entra en otro país, secuestra a su presidente y se arroga el derecho de ordenar su gobierno. Después podemos discutir todo lo demás, pero eso es una violación brutal del derecho internacional. No hubo ninguna agresión de Venezuela a Estados Unidos que justifique esto.”
LCV: “Como abogado, ¿qué te genera este escenario?”
Pablo Llonto: “Una pena enorme. Aunque a veces también cierta satisfacción cuando aparecen voces que uno no esperaba y se pronuncian con sensatez. Hoy estamos en un mundo cada vez más alejado de la justicia, y eso duele.”
LCV: “Para cerrar, ¿cómo se sigue?”
Pablo Llonto: “No por optimismo bobo, pero estoy convencido de que la verdad de los hechos se termina imponiendo. El problema son los tiempos. Va a llevar años. Y además de reconstruir lo jurídico, va a haber que reconstruir lo comunicacional y la cultura, porque el daño ahí es enorme.”
Destacada
Óscar Muntes advierte sobre el ajuste en Entre Ríos: despidos, salarios congelados y miedo en el Estado
En diálogo con La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores, Óscar Muntes, secretario general de ATE Entre Ríos, analizó el complejo panorama laboral en la provincia. Despidos encubiertos bajo la finalización de contratos, ocho meses de congelamiento salarial, reformas en agenda y un clima de miedo que atraviesa a los trabajadores estatales configuran un escenario de fuerte ajuste y conflictividad social.
LCV: “Contanos un poco el panorama laboral de la provincia de Entre Ríos.”
Óscar Muntes: “Terminamos un año muy, pero muy difícil, prácticamente el último día hábil del año con movilizaciones y asambleas en la propia Casa de Gobierno, donde la manifestación fue muy grande y muy nutrida. A pesar del receso, fuimos muy claros en que no vamos a permitir que a 100 compañeros y compañeras se les haya culminado el contrato; nosotros decimos despido, porque tiene que ver con la lógica que plantea el presidente Milei y que a su vez expresó el gobernador de la provincia. Hablaron de ordenar, de terminar con los contratos de obra y reemplazarlos por contratos temporarios, pero nos encontramos con que a 100 trabajadores y trabajadoras les notificaron que no seguían, muchos de ellos con entre 6 y 16 años de antigüedad cumpliendo funciones como cualquier trabajador de planta.”
LCV: “¿Qué implica este cambio de modalidad contractual y el contexto salarial?”
Óscar Muntes: “Todos sabemos lo que significan los contratos temporarios: trabajan a la par nuestra, cumplen con sus tareas sin inconvenientes, pero sin estabilidad. Cuando el ministro de Gobierno y Trabajo nos dijo que estuviéramos tranquilos porque solo iba a haber un reordenamiento y que los problemas iban a ser para quienes no cumplían, nos confiamos porque sabemos que todos cumplen. Sin embargo, a esto hay que sumarle los ajustes que venimos sufriendo en Entre Ríos, como el recorte del 20% de la hora extraordinaria, que para muchas familias equivale a gran parte del alquiler, y ahora la culminación de contratos de compañeros con muchos años de antigüedad.”
LCV: “¿Cómo impacta esto en el salario de los trabajadores estatales?”
Óscar Muntes: “La otra pésima noticia es que vamos a llegar prácticamente a febrero con ocho meses sin recomposición salarial, ocho meses de congelamiento. No es fácil la situación del trabajador estatal en la provincia: mucho ajuste y la previsión de que va a venir más. Desde ATE vamos a hacer todo lo necesario para cambiar esta relación, porque si los trabajadores del Estado no entendemos que es organizados en la calle, con asambleas y lucha colectiva, el gobierno va a seguir avanzando, como lo viene haciendo en complicidad con UPCN, con un acuerdo muy cerrado que prácticamente implica un cogobierno.”
LCV: “¿Qué acciones están previstas en este contexto?”
Óscar Muntes: “Mañana vamos a estar muchos trabajadores y trabajadoras en Casa de Gobierno, junto a organizaciones de la intersindical y la multisectorial. Estamos trabajando de cara al fin del receso, que en la provincia culmina el 19 de enero. Hoy hay muchos compañeros de licencia y eso dificulta la movilización, pero tenemos que construir la mayor fuerza posible para doblegar el brazo de un gobierno que va a seguir ajustando en complicidad con el sindicato que lo respalda.”
LCV: “¿Cuál es hoy el salario básico de un trabajador estatal en Entre Ríos?”
Óscar Muntes: “El mínimo garantizado es de 860.000 pesos para cada trabajador y trabajadora. A partir de ahí se diferencian las escalas según antigüedad, responsabilidades u organismos, pero ese es el piso. Hoy estamos prácticamente iguales que los docentes y los municipales de la capital provincial, producto de ocho meses de congelamiento salarial; han decidido secarnos el salario.”
LCV: “¿Notás cansancio, miedo o falta de convicción para movilizarse?”
Óscar Muntes: “Es un combo donde juega todo. El 26 de octubre fue clave, el espaldarazo que recibió el gobierno lo están usando para seguir ajustando. Hay mucho miedo, mucho pánico, sobre todo entre los trabajadores temporarios que no tienen estabilidad. Es incontable la cantidad de situaciones de angustia: compañeros despedidos que dudan en movilizarse porque creen que tal vez mañana los vuelvan a llamar. Ese miedo ya lo vimos al inicio del gobierno de Milei a nivel nacional.”
LCV: “Incluso hubo mucho voto estatal a Milei en la provincia.”
Óscar Muntes: “Eso nos lo dijeron incluso desde el propio gobierno. En una reunión, el ministro de Gobierno y Trabajo nos planteó que revisáramos hacia adentro porque muchos trabajadores del Estado los habían votado. Seguramente pasó, había bronca y desazón con el gobierno anterior, pero en Entre Ríos hubo esperanza de pararle la mano a este ajuste y ocurrió lo contrario: recibieron un acompañamiento muy fuerte y lo están llevando a la práctica. El 30, cuando movilizamos a Casa de Gobierno, no había un ministro; el gobernador estaba de vacaciones, lo que muestra el nivel de impunidad con el que avanzan.”
LCV: “¿Cómo se enfrenta este escenario a futuro?”
Óscar Muntes: “Entendemos que es con lucha organizada, con todos los sectores, la multisectorial y la intersindical. Se vienen la reforma laboral, la tributaria y la previsional; en Entre Ríos ya fue anunciada la reforma de la caja jubilatoria. La pudimos frenar una vez, pero va a ser muy difícil porque han doblegado a legisladores de la oposición y hoy cuentan con ellos para aprobar las leyes de ajuste. Es una batalla de sentido cultural, de llegar a cada trabajador y trabajadora y explicar que la salida es colectiva. En nuestra provincia, en nuestro país y en América Latina nos sobran ejemplos de luchas ganadas desde el campo popular, y no hay otra alternativa que seguir por ese camino.”
¿Cuál es el colmo de un legislador? Prohibir escribir ‘gratuito’ en la Constitución, por Américo Schvartzman*
Pablo Llonto: “El decreto 941 reconstruye herramientas jurídicas de la dictadura cívico-militar”

