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María Elena Naddeo: “A partir de los despidos estatales se desarticuló todo lo construido en torno a la lucha contra la trata de personas”
En una semana en que ha vuelto a tener relevancia pública la vulnerabilidad de las infancias y adolescencias. Hay 1460 denuncias por año de niños perdidos y en el momento se mantienen más de cien búsquedas. LCV dialogó con María Elena Naddeo, profesora de historia, con postgrado Interdisciplinario de Estudios de Género en la la facultad de Psicología, ex legisladora porteña, desde cuya banca impulsó el Parlamento de mujeres y peleó por el cumplimiento de la ley de Salud Mental. También fue creadora y primera Presidenta del Consejo de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes de la ciudad de de Buenos Aires, y directora del Centro de Atención de Niñez, Adolescencia y Género de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Actualmente es vicepresidenta de la Asamblea Permanente de los Derechos Humanos e integra la Asamblea por las Infancias y Adolescencias de la Ciudad de Buenos Airees y la Red Feminista Latinoamericana.
LCV: A partir de tu vínculo con la docencia comenzaste a luchar por los derechos de los niños y adolescentes ¿Cuáles fueron las dificultades que encontraste y los principales logros de los últimos años?
— Cuando fui elegida concejala en la Ciudad de Buenos Aires integré la Comisión de Minoridad y encontré que había una lucha feroz contra la ley de Patronato de Menores, donde a los chicos chiquitos y hasta los 21 años en esa época, se los encerraba en los viejos institutos de menores. Fue impresionante esa lucha. Recién se había puesto en marcha la Convención de los Derechos del Niño. Así que sí, me involucré a través de la educación y porque realmente se había puesto en marcha la convención y había que aplicarla en nuestro país. Por eso redactamos la ley 114 en la primera legislatura porteña, y después luchamos para derogar el patronato, que recién se pudo derogar en el 2005. O sea, recién se pudo derogar la ley de Patronato en el año 2005.
Logramos que se considerara la ‘trata de personas’ como delito federal para evitar la connivencia entre los jueces y la policía que ignoraban las denuncias de explotación sexual, rapto, o reducción a servidumbre
LCV: Es muy impresionante que se haya atravesado tantos años de democracia con una ley que era carcelaria para los niños, niñas y adolescentes.
—Después con el tema de trata, nosotras fuimos parte de todo el movimiento de lucha para que el delito de trata se convirtiera en un delito federal. Porque hasta el 2008, y justamente estoy hablando de la década ganada, hasta ese momento la trata se abordaba desde las justicias provinciales. Entonces la connivencia que había entre los jueces y la policía hacía que todas las denuncias de explotación sexual, de rapto, de reducción a servidumbre, de secuestro, etc. cayeran en el olvido. Por eso fue importante en aquella época la denuncia de Susana Trimarco, la desaparición de Marita Verón, que ella recorrió el país e hizo que se modifique y logramos la ley contra la trata en el 2008, convirtiendo a la trata en un delito federal. Después en el 2012 se perfeccionó esa ley y tenemos una legislación muy importante que fue muy valorada, y que es muy valorada, en América Latina. Teníamos una oficina, porque ahora estamos en un retroceso total, ¿no? Pero realmente hasta el año pasado teníamos una oficina de rescate y una línea 145, que recepcionaba y recepciona todavía, aunque con mucho menos personal, las denuncias contra la trata en sus distintas formas. Es más corriente la trata de mujeres, la trata de trabajadores de familias informales, la trata de niños chiquitos es menos corriente, pero ocurre y es gravísima.
Hasta el año pasado teníamos una oficina de rescate y una línea de teléfono, la 145, ahora estamos en un retroceso total
LCV: ¿En qué medida los despidos que se llevaron a cabo en el Estado nacional agravaron la cosa?
— Todo el sistema de redes contra la trata, que es muy complejo porque es un negocio enorme – está entre los tres primeros negocios del mundo, con armas, drogas y trata de personas- es difícil de abordar y para combatirlo implica tener una fuerte voluntad política del Estado. La verdad que se había logrado una legislación muy completa, muy detallada, y además políticas públicas para darle a las víctimas, por ejemplo, de explotación laboral o de explotación sexual, la posibilidad de reinsertarse, de darles viviendas. Se empezaron a adjudicar viviendas en varias provincias argentinas a partir del trabajo que se hizo en los últimos, yo diría, 10 años, pero particularmente en el último período, en los últimos cuatro años, se fue acelerando esto, porque se creó un fideicomiso importante en todos los secuestros, por ejemplo, efectuados por el poder judicial, en depósitos de droga o en depósitos de armas, se crea un fideicomiso con esos recursos económicos que fueron destinados a las víctimas. Entonces ya había un recurso económico para poder otorgarle a las víctimas. Bueno, esto que venía creciendo, que venía fortaleciéndose, a partir del gobierno de Milei, a partir del despido de cientos de trabajadores y trabajadoras del ministerio de justicia, de la jefatura de gabinete, se empieza a desarticular.
Milei aniquiló las delegaciones contra la trata de persona que se abrieron en 24 provincias
LCV- Podemos notar este retroceso en el caso de Loan en Entre Ríos?
Tenemos que ver el trabajo que se venía haciendo en las provincias. Gustavo Vera, como Coordinador de Jefatura de Gabinete en el tema de la lucha contra la trata de personas, en estos últimos cuatro años había designado referentes provinciales en las 24 provincias para constituir una red antitrata con los gobiernos locales y con algunas organizaciones de la sociedad civil. Era una manera de controlar, justamente, que cuando había una denuncia sobre personas perdidas, mujeres perdidas o desaparecidas, o niños perdidos o extraviados, se aplicara el protocolo contra la trata. Esas delegaciones Milei las aniquiló. Además Corrientes, esto yo lo escuchaba en estos días también, Corrientes es una de las provincias que resistió más, tiene una impronta conservadora, resistió más la aplicación de estas leyes y de estos protocolos. En el caso de Loan se tergiversó todo. En general las fiscalías lo que hacen es aplicar el mayor riesgo, el protocolo de mayor riesgo y van en descenso. Cuando descartan un homicidio, descartan un secuestro, pasan a otro grado. Acá empezaron al revés, lo dieron por un niño perdido, y en realidad lo que ahora vemos es que si el comisario que lo dio como un caso de niño perdido, el primer fiscal, están presos, entonces hubo un encubrimiento.
Quienes quieran realizar una denuncia o buscar orientación frente a un caso de secuestro o trata puede escribir a apdh@apdh.org.ar .
LCV: El comisario además, no sé si estas esterada, tiene una condena en suspenso por abuso sexual con penetración carnal y además por maltratos a sus compañeros, a sus subordinados en la comisaría.
—Hay que seguir profundizando, pidiendo espacios de monitoreo.
LCV: ¿Qué pensas de que parece que la carátula que le van a poner al caso es “desaparición forzosa”?
—Me parece que el cambio de carátula es importantísimo, que debería ser secuestro además, porque se pueden acumular los tipos penales, y realmente la connivencia, la complicidad, es casi de manual. Es lo qué pasó con Marita Verón, en el año 2002, veinte años atrás. Es lo que pasaba el siglo pasado además. Es decir, la connivencia de la policía con jueces o fiscales corruptos que miran para otro lado y las familias poderosas. Las pequeñas oligarquías locales.
LCV: ¿Qué se le puede aconsejar a las familias que se encuentran en una situación tan angustiante como el secuestro de uno de sus hijos?
Quería decirle a las madres o a los familiares que tienen personas que están desaparecidas, o que han sido apropiadas por otras personas y que la justicia no reacciona, cosa eue es muy común, además de ser muy lenta la justicia, aunque hay excepciones, por supuesto, que los organismos de Derechos Humanos y de los movimientos de mujeres y las infancias son lugares para denunciar. Tenemos la Defensoría Nacional de Niños y Adolescentes a cargo de Marisa Graham por ejemplo, que ese es un buen lugar para denunciar por mail, y en la APDH yo sigo estando en la comisión directiva, soy secretaria general, tenemos también un espacio para recibir denuncias.
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La murga como memoria, cuerpo e identidad popular
En exclusiva con LCV – La Columna Vertebral / Historias de trabajadores, Coco Romero recorre más de medio siglo de vínculo con la murga como experiencia vital, cultural y política. Desde la infancia atravesada por el carnaval hasta la prohibición impuesta por la dictadura, Romero reconstruye una historia silenciada de la cultura popular argentina: la murga como espacio de felicidad, protesta, memoria colectiva y disputa de identidades. Archivista, investigador y formador de generaciones, reflexiona sobre el cuerpo en la calle, la censura, el clasismo, la tradición carnavalera y el vaciamiento de las políticas culturales, reafirmando a la murga como una práctica viva que resiste y vuelve, incluso después de décadas de prohibición.
LCV: “Bueno, Coco, contame por qué la murga, por qué a vos, digamos, hace 50 años que te dedicás a esta expresión musical.”
Coco Romero: “Porque de niño fui feliz con la murga. Durante la dictadura, en 1976, mediante el decreto 21.329, los militares prohíben el carnaval, que tuvo 36 años de prohibición. Esa prohibición se levanta recién con Néstor Kirchner, entre 2002 y 2011. En ese momento yo estaba con La Fuente, un grupo que tocó durante toda la dictadura, y me pregunté cómo algo que me había hecho tan feliz podía estar prohibido. Entonces escribí una canción llamada ¿Dónde fueron los murgueros? y a partir de ahí empecé a recibir señales constantes. En los años 80 tocábamos y veía pibes bailando como yo bailaba cuando era niño.”
LCV: “¿Dónde creciste? ¿Cómo fue tu infancia?”
Coco Romero: “Yo nací en Salta y mi madre me trajo a Buenos Aires cuando tenía entre un año y medio y dos años. Viví en Coghlan, Belgrano R y Villa Urquiza.”
LCV: “Bueno, chetito eras, ¿no?”
Coco Romero: “No. En ese momento Belgrano R estaba rodeado de pensiones. Yo me crié en el Santa Rosa, un hotel de 120 habitaciones. Éramos muchos niños y tuvimos una infancia muy feliz. La murga era parte de los juegos, de los rituales y de la vida cotidiana. Jugábamos a la pelota y jugábamos a la murga.”
LCV: “La murga como hecho cultural en la Argentina muchas veces fue vista como algo maldito.”
Coco Romero: “Sí. Hubo momentos en que determinados sectores sociales la veían como algo de negros. Tuvo períodos de gloria como discurso contracultural y político. Cuando yo era chico la veía mucho en la provincia, por ejemplo en San Luis. Esas murgas hablaban en contra de los patrones o se vestían como ellos para ridiculizarlos. Era un lenguaje de protesta muy directo.”
LCV: “¿Cuándo se origina ese lenguaje tan primario de protesta?”
Coco Romero: “Después de escribir la canción empecé a preguntar qué era la murga y nadie lo sabía. La respuesta era siempre la misma: los negros de la esquina. Hoy dicen los negros del peronismo o del kirchnerismo. Un pueblo bajo. Yo opté por entrevistar a los viejos murgueros. En 1982 empecé en San Martín y Villa Martelli y me encontré con un universo enorme. Me eduqué mucho con la revista Crisis. En 1975 Mauricio Kartun escribe un artículo muy importante, Del candombe a la murga, que me abrió la cabeza.”
LCV: “Ahí te das cuenta de que la sociedad no tenía idea de lo que era la murga.”
Coco Romero: “Exactamente. Murga era un término despectivo, como cuando se dice que un equipo de fútbol es una murga. Empecé a buscar material, a armar archivo, a recorrer Parque Rivadavia durante 15 o 16 años todos los domingos. Me convertí en un buscador de libros. En una librería de Avenida de Mayo encontré un libro de 1968 de Pedro Orgambide, Carnaval, carnaval. Eso me deslumbró. Después lo entrevisté y entendí que la murga tenía una historia profunda.”
LCV: “Y de ahí surge tu trabajo como autor.”
Coco Romero: “Junté tanto material que amigos me dijeron que tenía que sacar un libro. Así publiqué La murga porteña, historia de un viaje colectivo, Los talleres de murga del Rojas y El universo creativo del carnaval. Yo no sabía escribir, pero escribí. El Fondo Nacional de las Artes me aceptó el proyecto por el lado del folklore, en una época en la que la cultura todavía tenía apoyo.”
LCV: “Hoy pareciera haber una degradación en la política cultural.”
Coco Romero: “Totalmente. Hay dirigentes de cultura que no saben absolutamente nada. No leen, no conocen la cultura popular y no quieren profundizarla, cuando es parte esencial de la historia de los pueblos.”
LCV: “Estuviste más de 30 años en el Rojas.”
Coco Romero: “El primer taller lo di en 1988 y estuve hasta 2009. Treinta y cuatro años. El Rojas fue fundamental. En la etapa democrática, Pacho O’Donnell le encargó a Eduardo Miñoña un trabajo sobre murga y así nació el documental Mocosos y chiflados. El conflicto era claro: un pibe de clase media al que no lo dejaban salir en la murga porque se iba con los negros. Eso es un conflicto de identidad y de cuerpos. La murga está en la calle y eso incomoda.”
LCV: “¿Cómo se eligen los temas y la estética de una murga?”
Coco Romero: “No es un proceso fácil. Nosotros impulsamos que haya un motivo, afinación, poesía. Todo eso ya existe en otros países. Los uruguayos desarrollaron una gramática muy fuerte. La murga gaditana tiene una estructura clara: saludo, cuplé y retirada, con la marcha camión como base rítmica. En Buenos Aires, después de 36 años sin carnaval, es muy difícil lograr organicidad.”
LCV: “El carnaval es una fiesta históricamente resistida.”
Coco Romero: “Es una fiesta prohibida. Momo es la deidad del carnaval, expulsado del Olimpo por criticar a todos. El carnaval es la inversión: el rico se viste de pobre y el pobre de rico. No todos se bancan eso. Por eso molesta. Pero el carnaval siempre va a seguir.”
LCV: “¿Dónde te encuentra hoy la gente que quiere aprender con vos?”
Coco Romero: “Estamos por abrir un espacio en la Fundación Educativa El Sapo y la Rana, en Boulogne, una escuela Waldorf. También me pueden encontrar en redes buscando Coco Romero, Murga y Carnaval. Divulgar cultura popular es una forma de fortalecer nuestra identidad.”
LCV: “Coco, muchas gracias. Vamos a escuchar tu trabajo.”
Coco Romero: “Gracias a ustedes. Primero vamos a escuchar un poema de Roberto Santoro, poeta desaparecido en 1977, Vocales. Después, una canción de la murga Sacala almidón, 14 de mayo.”
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Alberto Nadra: “La resistencia no se declama, se organiza fábrica por fábrica”
En diálogo con el programa La Columna Vertebral de La RZ Radio, Alberto Nadra analizó el paro nacional, el rol del sindicalismo y el impacto de la reforma laboral que se debate en el Senado. Durante la entrevista, sostuvo que la resistencia no puede reducirse a una consigna ni a una medida aislada: debe construirse desde abajo, fábrica por fábrica, barrio por barrio, recuperando la tradición histórica del movimiento obrero argentino. Nadra planteó una crítica tanto a la dirigencia sindical como a la dirigencia política, señalando que la organización en la base y el debate permanente con los trabajadores son claves para enfrentar el actual escenario social y económico. También reflexionó sobre el deterioro educativo, la pérdida de solidaridad y las consecuencias culturales que arrastra la Argentina desde la dictadura de 1976. “Si no organizamos, todo se diluye en el aire”, afirmó, llamando a reconstruir la conciencia colectiva frente a un modelo que —según advirtió— profundiza la desigualdad y la fragmentación social.
LCV: Recién escuchábamos a Hugo Moyano. Más allá de las controversias ideológicas, es un dirigente que ha combatido fuertemente a favor de su sindicato y del movimiento obrero. Tenemos anuncios de paros de las CTA y posiblemente de todas las centrales. El paro del otro día fue fuerte, con alto acatamiento. ¿Cómo lo viviste vos?
Alberto Nadra: Bueno, a mí me pareció un hecho muy importante, una demostración de fuerza necesaria, acorde a la gravedad del tratamiento de esa ley y a la inmensa traición de quienes se dicen representantes del movimiento nacional y popular, particularmente del peronismo, digamos.
LCV: Se criticó mucho a la CGT por si el paro fue o no con movilización.
Alberto Nadra: Bueno, yo creo que es fácil criticar a la CGT o al sindicalismo, pero quiero marcar dos cosas: primero, que la responsabilidad principal de conducir la lucha popular corresponde a los dirigentes políticos y no a los sindicalistas; y segundo, que no se puede reducir la crítica a si el paro fue con o sin movilización, porque eso depende de la coyuntura, digamos.
LCV: ¿Entonces dónde pondrías la crítica principal?
Alberto Nadra: Bueno, la crítica de fondo es que la resistencia se ha reducido demasiado a definiciones teóricas generales; para mí era mucho más importante haber trabajado estos meses en la base del movimiento obrero, en cada fábrica y lugar de trabajo, esclareciendo qué está en juego y organizando un plan de lucha, digamos.
LCV: ¿Cómo se traduce eso en lo concreto?
Alberto Nadra: Bueno, asambleas en las fábricas, discusión con los trabajadores, coordinación de delegados, relación con el barrio, explicarle al vecindario lo que pasa, porque cuando cierra una fábrica el barrio es el primero que lo siente: el almacén, la farmacia, el bodegón, digamos.
LCV: Eso tiene antecedentes históricos muy claros.
Alberto Nadra: Claro, bueno, el movimiento obrero argentino y el peronismo tienen esa tradición: la toma del frigorífico Lisandro de la Torre se sostuvo con el acompañamiento de todo el barrio de Mataderos, hay que recuperar esa experiencia y asentar claridad en la base sobre a qué nos enfrentamos, digamos.
LCV: Yo coincido, pero en las asambleas se ve mucha falta de empatía. Mucha gente cree que esto no le va a tocar.
Alberto Nadra: Bueno, coincido totalmente, y si me apurás no diría 20 años sino 40; ese vacío fue ocupado por la ideología dominante, por los grandes medios y por un sistema educativo debilitado, digamos.
LCV: El día del paro vi gente yendo a trabajar por miedo.
Alberto Nadra: Bueno, claro, hay una ilusión de que quedándose quieto no va a pasar nada, pero va a pasar igual, porque este sistema no valora al individuo, te reemplaza por otro más barato y más joven, digamos.
LCV: Incluso las búsquedas sobre la reforma laboral crecieron recién después de votarse.
Alberto Nadra: Bueno, sí, tarde, muy tarde, y eso muestra que no hubo un trabajo sistemático de discusión previa en los lugares de trabajo, digamos.
LCV: Vos mencionabas el ejemplo de Camioneros.
Alberto Nadra: Bueno, Camioneros hace trabajo político cotidiano; hablás con un recolector y tiene clarísimo lo que pasa porque discuten permanentemente y sacan conclusiones colectivas, digamos.
LCV: ¿Y qué pasó con experiencias anteriores, como De la Rúa o Macri?
Alberto Nadra: Bueno, no se discutieron en profundidad en la base; cerraron miles de empresas y se perdieron cientos de miles de puestos de trabajo, y esa experiencia tenía que discutirse fábrica por fábrica para generar conciencia, digamos.
LCV: Yo pongo mucho el eje en la educación, especialmente en esto de pasar de grado sin aprendizajes reales.
Alberto Nadra: Bueno, coincido plenamente, ese psicologismo barato de “no frustrar” fue devastador; no poner límites es contraproducente y destruyó herramientas básicas como la comprensión lectora, digamos.
LCV: Vos vinculás esto con un proceso histórico más largo.
Alberto Nadra: Bueno, sí, esto es consecuencia de la derrota popular del 76, no solo por los muertos y desaparecidos, sino porque la dictadura destruyó deliberadamente el lazo social y el sistema educativo, y eso nunca se revirtió del todo, digamos.
LCV: Para cerrar, ¿qué esperás de lo que viene: resignación o despertar?
Alberto Nadra: Bueno, yo siempre apuesto a la esperanza, no a volver a algo anterior sino a construir algo nuevo, y el eje central es impedir la aplicación de la ley laboral y volver a organizar desde abajo, fábrica por fábrica y barrio por barrio, digamos.
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Rodrigo Romero, delegado en FATE: “No fue una crisis: fue una decisión patronal”
En el marco del conflicto por el cierre de la planta de Fate, La Columna Vertebral – Historias de trabajadores dialogó con Rodrigo Romero, delegado del SUTNA, mientras se desarrollaba una audiencia con el Ministerio de Trabajo.
Con 20 años de antigüedad en la fábrica, Romero describe no solo la situación laboral, sino también el capital humano, la experiencia obrera y las consecuencias sociales de una decisión empresarial que deja a cientos de familias en la incertidumbre.
LCV: “Estamos en comunicación con Rodrigo Romero, uno de los delegados del sindicato de neumáticos SUTNA. Vamos a hablar de este caso emblemático que puede transformarse en un caso testigo de la debacle de las grandes empresas: el cierre de Fate. ¿Cómo te va, Rodrigo?”
Rodrigo Romero: “Hola, buenas tardes. Acá estamos, tristes, pero dando la lucha.”
LCV: “¿Dónde estás en este momento? ¿Estás en la fábrica?”
Rodrigo Romero: “No, en este momento no estoy en la fábrica. Estamos en una audiencia con el Ministerio de Trabajo y con la patronal.”
LCV: “¿Es una audiencia por Zoom?”
Rodrigo Romero: “Sí, es por Zoom. Estamos esperando el cuarto intermedio y que termine.”
LCV: “¿Cómo la ves venir?”
Rodrigo Romero: “No se ve muy bien la cosa. La fábrica está muy dura. Está todo en discusión. Nosotros esperamos ver qué camino se puede tomar, si se puede conciliar, pero lo único que queremos es conservar nuestro puesto de trabajo, la fuente laboral para todos los trabajadores, de forma colectiva.”
LCV: “¿Está dictada la conciliación obligatoria?”
Rodrigo Romero: “Sí, fue dictada y la fábrica la acató. Por ley deberíamos volver todos a trabajar, pero la patronal dice que nos considera despedidos y que no nos va a dejar ingresar.”
LCV: “¿Cómo era trabajar en Fate?”
Rodrigo Romero: “Yo trabajo hace 20 años en Fate. Cuando entré, en 2006, ya había conflictos. La gente de adentro te advertía que Fate no pagaba bien. Igual, era una empresa grande, con prestigio, donde se ganaba un poco más que en otros lados.”
LCV: “¿Cuál es tu tarea dentro de la planta?”
Rodrigo Romero: “Soy operario. Manejo máquinas de radial auto que fabrican cubiertas 15, 16 y 17. Son máquinas automáticas, semiautomáticas y manuales.”
LCV: “¿Esa experiencia se puede trasladar a otro rubro?”
Rodrigo Romero: “Solo dentro del neumático. Podría trabajar en Pirelli o Firestone, pero siempre en este rubro. Hace 20 años que hago neumáticos, es el único oficio que tengo.”
LCV: “Eso implica una enorme pérdida de capital humano.”
Rodrigo Romero: “Exactamente. Hay compañeros con 20, 30 y 40 años de fábrica. Muchos están físicamente destruidos. Mi hermano, por ejemplo, perdió un brazo por falta de medidas de seguridad. La empresa quiso indemnizarlo y echarlo, pero como sindicato logramos su reincorporación. Él quería seguir trabajando.”
LCV: “¿Cuántos años tenés?”
Rodrigo Romero: “Tengo 44 años.”
LCV: “¿Cómo impacta esto en tu vida personal?”
Rodrigo Romero: “Tengo una hija de 10 años, vivo con mi compañera y sus dos hijos. Alquilo. Pensé que en cinco años iba a poder comprar algo, pero ya llevo 20 y no se pudo. Hace 14 meses que no tenemos aumento. Siempre fue una lucha.”
LCV: “¿Hace cuánto sos delegado sindical?”
Rodrigo Romero: “Hace 9 años. Todos los años era lo mismo: Fate nunca quería dar nada. Lo que logramos fue empatar o superar la inflación hasta que llegó el gobierno de Milei.”
LCV: “¿Qué opinión tienen sobre el empresario y el gobierno?”
Rodrigo Romero: “Creemos que Madanes Quintanilla siempre tuvo acuerdos con todos los gobiernos. Tiene espalda económica. La fábrica está llena de materia prima y las máquinas están listas. Cerraron justo antes de la reforma laboral. Creemos que es una maniobra.”
LCV: “¿Quiénes quedan en el medio de esa disputa?”
Rodrigo Romero: “Nosotros. Los trabajadores. Somos el jamón del sándwich.”
LCV: “¿Creés que la fábrica va a volver a abrir?”
Rodrigo Romero: “Sí, sin dudas. No se puede cerrar una empresa de esta magnitud. El problema es entre el empresario y el gobierno. Los que pagamos el plato roto somos los trabajadores.”

