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Hugo ‘Cachorro’ Godoy “Tenemos que impedir que Milei siga acumulando la suma del poder público. Estamos frente a un gobierno despótico”

Este miércoles 21 de agosto, la CTA-Autónoma convoca a una nueva Jornada Nacional de Lucha para derogar el DNU de Javier Milei que le otorga poderes especiales para gobernar. Conversamos con Hugo ‘Cachorro’ Godoy para conocer los motivos de este reclamo: “Está modificando la Constitución de facto. Este gobierno perdió legitimidad”. Con relación a las actividades de esta jornada, explicó: “Vamos a estar en las puertas de todas las legislaturas provinciales y en el Congreso de la Nación entre las 11 y las 15 y a las 14 vamos a realizar una conferencia de prensa explicitando como sigue el plan de lucha. Esperamos que nos acompañen las distintas organizaciones que son parte de la campaña y también legisladores de distintas corrientes de pensamiento para que se sumen a este reclamo que es defensar la constitucionalidad de esta república”.

LCV: ¿Cómo estás viviendo estos días?

Primero, con mucha angustia, porque los niveles de pobreza, de hambre, crecen de manera acelerada y brutal, semana a semana. Esto es muy angustiante porque uno ahí comprende cómo los números de la macro y de la microeconomía se traducen en un millón y medio de pibes que no tienen para cenar, que no cenan, otro millón de padres que no cenan para que cenen sus hijos. 8 millones y medio de personas en la Argentina viven por debajo de la línea de la indigencia. Se duplicó, más que duplicó el número de hambrientos en la Argentina a partir de diciembre, en los últimos ocho meses. Paralelamente a esto, una recesión que arrasa, cierran pequeñas y medianas empresas, despiden trabajadores, se multiplica la desocupación, cae el trabajo formal, pero también cae el trabajo informal porque se pierde la capacidad de hacer changa. Entonces es muy agobiante esta realidad económica y social que transitamos, no solamente para los trabajadores y trabajadoras, sino también para pequeños y medianos empresarios, para hombres y mujeres de la ciudad y del campo.

LCV: ¿Existe alguna resistencia?

– Estuvimos reunidos esta semana con productores del Chaco, de Misiones, de Corrientes, que empiezan a tomar medidas y a organizarse por esta devastadora situación que destruye también las economías regionales. Por otro lado, a pesar de un esquema de representación institucional que es cada vez más decadente y cómplice, y esto vale no solamente para los que están en el gobierno, sino también para algunos que se dicen opositores pero se hacen los distraídos y en el Congreso, en la Cámara de Diputados, no quieren tratar el decreto de necesidad y urgencia 7023 que le habilita a Milei gobernar por decreto durante cuatro años. Entonces ahí se entrega la jubilación, se entrega los alquileres, se aumentan los servicios, se privatizan y se venden empresas del Estado, se privatizan hasta los clubes deportivos para hacer un gran negocio con ellos. Entonces ahí hay una representación institucional que no se condice con la magnitud de las necesidades que tiene el pueblo argentino. Al mismo tiempo que están estos dos planos, también está la capacidad que hemos tenido de recuperar la calle. El 7 de agosto fue una jornada muy importante de movilización popular, de reencontrarnos unidos en las calles. Ahora estamos tratando con cerca de 60, 70 organizaciones de distintos sectores. El día miércoles vamos a hacer una jornada nacional contra el decreto de necesidad y urgencia 7023 y vamos a estar recolectando firmas y alentando en los consejos deliberantes, en las legislaturas provinciales y en el Congreso de la Nación para que los representantes del pueblo no deleguen un mandato que tuvieron en esos lugares legislativos en el poder Ejecutivo ni le permitan a Milei seguir concentrando la Suma del Poder Público.

LCV: Recordale a la gente qué es el decreto 7023.

—El Decreto 7023 es un decreto que a pocos días de asumir Milei declaró en emergencia económica, social, penal, jurídica, social y previsional, con lo cual se habilitó a gobernar por decreto, derogó y modificó 81 leyes, entre ellas la Ley de Tierras, la Ley de Alquileres, la ley previsional, con lo cual es parte de todo este esquema de retroceso social que estamos viviendo. Derogó la Ley del Deporte, habilitó los negocios privados en el ámbito deportivo, bueno, todas estas cosas que tanto mal le hacen a la sociedad argentina, porque este tipo, con la aplicación del decreto 7023, se está reformando la Constitución Nacional de facto.

LCV: ¿Pensás que Milei gobierna a su gusto y piaccere, con un poder ilimitado?

—Sí, pero esto implica sacar decretos que crean en los hechos una nueva constitución por decreto. Entonces el impacto jurídico que tiene sobre la organización de la vida cotidiana de los argentinos y de la vida institucional del país es gravísimo. Por eso yo digo que este gobierno no tiene la legitimidad democrática de origen que tuvo, la abandonó en el camino y hoy es un despotismo que implica una tiranía casi. Es muy importante que nuestro pueblo tome conciencia de esto, que nos movilicemos como nos movilizamos el 7 de agosto, y por eso es que estamos con esta Jornada Nacional del día 21, esclareciendo cuáles son los gravísimos alcances que tiene la vigencia de este decreto 7023 y por qué juntamos firmas para exigirle a la Cámara de Diputados y a la Corte Suprema de Justicia de la Nación que lo declaren inconstitucional, como lo declaró ya el Senado, como lo declararon varios tribunales en primera y segunda instancia, pero que bueno, el decreto sigue vivito y coleando porque diputados no lo aborda siquiera.

LCV: ¿No lo van a abordar porque no hay manera de pararlo o porque no hay voluntad política?

—No quieren aprobar la vigencia de ese decreto porque saben que ese decreto es absolutamente inconstitucional y nadie le quiere poner la firma a eso. Se hacen los boludos o boludas, miran para otro lado. Los que dicen que están en contra no hacen ninguna medida de convocar a sesiones extraordinarias para juntar fuerza y declararlo inconstitucional. Por eso es que como eso no sucede, estamos empujando desde afuera del Congreso para que la sociedad se movilice y obligue a que diputados cumplan la función para la cual fueron elegidos, para realizar la vigencia de la Constitución Nacional.

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Erika Lederer:“La única memoria completa es que digan dónde están los cuerpos”

En la antesala de un nuevo 24 de marzo, Erika Lederer —poeta, abogada y cofundadora de Historias Desobedientes— reflexiona sobre el sentido de la memoria en la Argentina actual. Hija de un represor que actuó en Campo de Mayo, su testimonio interpela desde un lugar singular: el de quienes decidieron romper el pacto de silencio familiar para transformar el dolor en acción. En esta entrevista con LCV, cuestiona el uso del concepto de “memoria completa”, reivindica la apertura de archivos y la búsqueda de identidad, y llama a sostener una memoria activa, colectiva y comprometida con la justicia.

Erika Lederer: Exacto, necesitamos masividad en las calles. En relación a la pregunta: yo soy cofundadora de Historias Desobedientes. Surgimos alrededor de 2017, cuando se intentó aplicar el 2×1 y la Corte Suprema lo avaló. En ese momento, en las calles se dijo de manera masiva que no. Eso es lo que esperamos también ahora.

¿Qué entiendo por “memoria completa”? Es muy sencillo: la única memoria completa es que se abran los archivos. La única memoria completa es que los genocidas que siguen vivos y que no fueron alcanzados por la llamada “impunidad biológica” digan dónde están los cuerpos, digan dónde están los chicos —hoy adultos— cuya identidad todavía no fue recuperada. Esa es la única memoria completa.

LCV: Estoy totalmente de acuerdo, incluso con el recorte histórico que hacés, que no empieza en el ’76. Recién hablábamos del decreto 20.840 de 1974, que ya sentaba bases legales e ideológicas para lo que vino después.

Nos queda poco tiempo, así que quiero que me cuentes: ¿quién sos?, ¿quién era tu papá? ¿Y por qué sos desobediente?

Erika Lederer: Yo soy Erika Lederer, poeta —y después, en segundo lugar, abogada—. Mi padre era Ricardo Lederer, que fue el segundo jefe de la maternidad clandestina de Campo de Mayo. Era quien asistía los partos de mujeres cuyos hijos todavía buscamos. Luego esas mujeres eran parte de los mal llamados “traslados”, es decir, los vuelos de la muerte.

LCV: ¿En qué momento tomás conciencia de lo que hacía tu padre?

Erika Lederer: Una cosa es saber que era militar, médico militar, verlo con uniforme, saber que fue carapintada. Todo eso ya te da una primera conciencia. Pero llegar a caracterizar a tu propio padre como genocida es un proceso paulatino. Va acompañado de una toma de conciencia sobre lo que pasa alrededor, no solo sobre quién era él, sino sobre la realidad en la que vivís.

LCV: ¿Todavía duele?

Erika Lederer: Sí, y va a doler siempre. Pero en 2017 escribí un artículo que se llamaba “Del dolor a la acción”. Duele, pero no me deja inmovilizada. No me deja atrapada en un trauma. Quiero salir del dolor, ser un sujeto activo en la construcción de la memoria colectiva y levantar las banderas de los compañeros desaparecidos. Ellos peleaban por un mundo más justo, y yo quiero insertarme en esa lucha por un mundo mejor.

LCV: ¿Cómo se procesa esto dentro de la familia?

Erika Lederer: Cuando uno rompe con esa lógica —que yo llamo lógica mafiosa de clanes—, porque hubo crímenes y un pacto de silencio, no es fácil. Hablar implica romper ese pacto que impera en estas familias. Pero no quiero quedarme en eso; para eso escribo poesía también. Mi intención es poder ser una voz que amplifique la potencia que tenemos como sociedad para hacer otra cosa, para seguir luchando por esas banderas.

LCV: Te agradezco muchísimo que hayas venido, aunque sea por unos minutos. Si te parece, la semana que viene seguimos con más tiempo. Es muy importante el relato en primera persona: genera empatía, le pone identidad a la historia.

Erika Lederer: Sí, totalmente. Mi intención es que mi voz transmita un mensaje: que nos atrevamos a pensar distinto, a confrontar el estado de cosas. Hay un giro global hacia la derecha que tenemos que interpelar, incluso de manera internacionalista. Invito a que nos animemos a pensar de otro modo y a cambiar el mundo.

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Alejandro Cohen Arazi: “La historia de la CONADEP también la hicieron trabajadores anónimos”

El director y documentalista Alejandro Cohen Arazi pasó por La Columna Vertebral-Historias de Trabajadores para presentar Conadepianos, una película que recupera los testimonios de quienes trabajaron en la CONADEP durante los primeros años de la democracia. Con una mirada centrada en la clase trabajadora, el film busca correrse del relato tradicional y poner el foco en quienes escucharon, registraron y sostuvieron el proceso en el día a día.

LCV: ¿Qué es la CONADEP? Le cuento a la gente, porque tenemos oyentes jóvenes y de todas partes del mundo.

Alejandro Cohen Arazi: La CONADEP es una comisión que se crea en 1983 para reunir testimonios que permitieran construir una causa contra la Junta Militar. Ya desde su origen implicaba una enorme valentía política: llevar adelante los juicios.

Se eligió a un grupo de notables —personas reconocidas que habían tenido un rol durante la dictadura— para encabezar ese trabajo. Pero detrás de ellos había una enorme cantidad de trabajadores y voluntarios, muchos muy jóvenes, que recibían denuncias todos los días y escuchaban cosas muy duras.

LCV: Sobre esa base hacés un documental. ¿Por qué?

Alejandro Cohen Arazi: La historia surge con mi hermano Juan. Él estaba investigando otro tema y encontró en el Archivo Nacional de la Memoria entrevistas a trabajadores de la CONADEP.

No era lo que buscaba, pero vio que había algo muy potente ahí: testimonios de personas que contaban el trabajo cotidiano. Entonces dijimos: hay una historia para contar.

Todos tenemos una idea del Nunca Más asociada a figuras como Sábato o Magdalena Ruiz Guiñazú, pero estas entrevistas muestran que había un grupo enorme de personas que fueron quienes realmente hicieron ese trabajo.

LCV: ¿Cómo se seleccionaban esos trabajadores? ¿Eran voluntarios, gente del Estado?

Alejandro Cohen Arazi: Había de todo. Al principio eran empleados del Ministerio del Interior, pero rápidamente se dieron cuenta de que no alcanzaba.

También se sumó gente de organismos de derechos humanos y muchos voluntarios. Había personas que leían en el diario que existía la CONADEP y se acercaban para dar una mano.

LCV: ¿Se necesitaba algún requisito en particular?

Alejandro Cohen Arazi: Básicamente, saber leer, escribir y tener empatía. No existía todavía la figura del trabajador de la memoria o de derechos humanos como hoy.

Había que sentarse frente a alguien que venía a contar una experiencia terrible, y para eso hacía falta una enorme sensibilidad.

LCV: Estamos hablando de un contexto muy cercano a la dictadura…

Alejandro Cohen Arazi: Sí, y con mucha incertidumbre. Nadie sabía cuánto iba a durar la democracia. Veníamos de décadas de golpes militares, entonces la pregunta era inevitable.

LCV: Y además del impacto emocional, había riesgos…

Alejandro Cohen Arazi: Sí, lo vivían con mucho temor. Recibían amenazas, había llamados intimidatorios, incluso amenazas de bomba en el edificio.

No eran ingenuos: sabían perfectamente en qué se estaban metiendo.

LCV: ¿Tuviste dificultades para financiar la película?

Alejandro Cohen Arazi: Sí, es un documental hecho con presupuesto cero. No pedimos apoyo institucional.

Trabajamos con material del Archivo Nacional de la Memoria y con nuestro propio esfuerzo. Hicimos una campaña con gente cercana para poder cubrir gastos básicos.

LCV: Tenés una trayectoria marcada por este tipo de enfoque…

Alejandro Cohen Arazi: Sí, todos mis trabajos tienen el foco en la clase trabajadora. Incluso en documentales anteriores, como uno sobre call centers, me interesaba mostrar esas realidades invisibilizadas.

LCV: En medio de tantas discusiones políticas sobre ese período, ¿qué lugar ocupa la CONADEP?

Alejandro Cohen Arazi: Más allá de las discusiones, fue un hito fundamental de la democracia argentina.

Se hizo en un contexto de muchísimas presiones, con un margen de maniobra muy limitado, pero se logró. Y lo que se logró es histórico.

LCV: ¿Dónde se puede ver la película?

Alejandro Cohen Arazi: Hay funciones en el Cine Gaumont, en la Sala Norita Cortiñas y también en la Sala Lúcida, en Saavedra, en los próximos días.

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Carta desde el País del Nomeacuerdo, por Hernán López Echagüe

Publicado en la revista Humor, diciembre de 1990

Che, me olvidaba de algo. Hubo una época en que las personas se pusieron a desaparecer, de pronto, de la noche a la mañana. Sin pausa. Cientos y cientos de personas de toda edad que se ponían a no estar nunca más. Y los ojos de los vecinos no percibían nada. Y las bocas de los vecinos parecían bocas sin fundamento, o quizá con fundamento no más que para abrirlas y tragar fideos italianos, galletas alemanas, quesos franceses. ¡Vinos de Portugal por dos mangos! Había mazapán en las venas. ¿Te acordás? ¿Te acordás del general Acdel Edgardo Vilas? Decía el tipo: “Los mayores éxitos los conseguimos entre las dos y las cinco de la mañana, la hora en que el subversivo duerme (…) Yo respaldo incluso los excesos de mis hombres si el resultado es importante para nuestro objetivo”. ¿Te acordás? ¿No? Pero quizá te acuerdes del general Ibérico Saint-Jean que, entre otras cosas, se hizo famoso por su frase: “Primero mataremos a todos los subversivos, luego mataremos a sus colaboradores, después a sus simpatizantes, enseguida a aquellos que permanecen indiferentes y, finalmente, mataremos a los tímidos”. O del general Jorge Rafael Videla: “En la Argentina morirán todos los que sean necesarios para acabar con la subversión”. Años más tarde, ya en democracia, al amparo del indulto que le había obsequiado Menem y en tanto se mojaba el garguero con whisky importado durante una cena de camaradería, Videla celebró la matanza, y, con aires de asesino ocurrente, soltó: “La sociedad argentina tendría que habernos pagado por los servicios prestados”.

Luego, a partir de diciembre de 1983, la historia incontrastable del exterminio selectivo que habían tramado los militares con toda meticulosidad cobró vida a partir de relatos de toda naturaleza: jurídico, periodístico, novelesco, televisivo, cinematográfico. Supongo que te acordarás de La historia oficial, también del Nunca más, y, desde luego, del histórico juicio a las Juntas. Fueron años de dolorosas e interminables reconstrucciones. Que a Esteban se lo llevaron de su lugar de trabajo una tarde, a los golpes; que a Cristina, que estaba embarazada, la sorprendieron en la calle, la ocultaron en alguna catacumba, la asistieron en el parto, le robaron el hijo y después la asesinaron; en la casa de Jon, que de la vida no esperaba más que recibirse de ingeniero, casarse y tener un par de hijos, el grupo de Tareas se instaló a lo largo de una semana… Y ya no están, nunca más volverán a estar.

A partir de diciembre de 1983 el dolor se transformó en cifras: más de cuatro mil desaparecidos en 1976; trescientos cuarenta y dos por mes; once cada día. Más de tres mil en 1977; doscientos treinta y ocho por día… Cifras y más cifras. Contados cuerpos. Personas que nunca jamás volvieron a aparecer. Y ahora los ojos han vuelto a cerrarse, los oídos a enlodarse, las bocas a callar.

En fin, no era mi propósito amargarte. Pero el País del Nomeacuerdo es hoy una realidad ineluctable.

Otro abrazo.

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