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AEFIP: Hablemos de Justicia Fiscal. Debate abierto.

En ocasión de llevarse a cabo el primer Congreso Tributario Internacional, La Columna Vertebral dialogó con Federico Ledesma, Secretario de Asuntos Sindicales de AEFIP, quien participará del mismo para ofrecer una mirada sindical. Lejos de considerarse un tema exclusivamente técnico, la política impositiva tiene distintas vertientes y miradas contrastantes. Y es justamente allí en donde se juega una pulseada sobre el rol del Estado ¿Cuál es el modelo de Milei? ¿A quién favorece? ¿Existen alternativas? Son los trabajadores de la AFIP organizados gremialmente quienes están llevando adelante un debate que merece ser escuchado. Un sindicato abierto a discutir el modelo y buscar una tercera posición entre liberalismo y keynesianismo: ” Nosotros vamos a desarrollar el concepto de justicia fiscal. Estamos tomando cosas que maneja hoy en día la iglesia, cosas del peronismo, históricas, que hay que recuperar, siempre pensando que el pacto fiscal es el corazón del pacto social como dice su Santidad.” Una agenda de debate que va desde el achicamiento del Estado a los paraísos fiscales o los impuestos por daño ambiental.

LCV: Esta semana se va a llevar a cabo el Congreso Tributario Internacional. Contame de qué se trata.

—El congreso está organizado por el CEDEAM, que es el Centro de Estudios del Ambito Metropolitano del AMBA, que se desarrolla en la Universidad de Buenos Aires, Facultad de Ciencias Económicas. Ahí lo conducen un par de compañeros, Raúl Sánchez y Patricia Aragón Reyes, y ellos están haciendo este primer Congreso Internacional donde hay una serie de paneles para discutir coparticipación federal, rol de la administración tributaria, agenda 2030 y algunos temas más. La idea es hacerlo en un par de días, con paneles de cuatro o cinco personas, intervenciones cortas y participación de los asistentes. Hemos sido invitados a participar en uno de ellos específicamente el rol de las administraciones tributarias.

LCV: ¿No es el rol del sindicalismo en este caso?

—No. Es el rol de las administraciones tributarias y nosotros de algún modo vamos a tratar de llevar nuestra perspectiva sindical.

LCV: ¿Cómo?

—Un poco lo que nosotros estamos queriendo plantear es justamente empezar desde el principio la discusión. Lo que decimos es que en principio hay que definir desde donde uno piensa el rol de una administración tributaria. Ahí lo que estamos planteando es que no existe, contradiciendo lo que habitualmente se dice, una verdad técnica sobre la funcionalidad que tiene que tener una administración tributaria, sino que ese rol siempre se define en un marco conceptual e ideológico. Entonces, nosotros ahí lo que pensamos es que hay muchos detalles, hay muchas variantes, pero básicamente en occidente hay dos grandes marcos conceptuales en los cuales se definen las administraciones tributarias, que son el liberalismo y el keynesianismo. Establecemos ahí algunas características, algunas sugerencias que suelen hacer los organismos internacionales que son principales voceros del liberalismo, pero también encontramos otras sugerencias, otras ideas y otros planteos que hacen otros organismos también con una perspectiva un poco más keynesiana. Estamos tratando de resumir estos dos aspectos, encontrar una tercera mirada, tomar lo mejor de cada una de estas perspectivas y pensarlo desde una mirada nacional argentina.

LCV: ¿El liberalismo y el keynesianismo están hablando de hacia quién beneficia la recaudación tributaria? ¿Un poco es ese tema de cómo se utilizan los fondos recogidos?

—A nosotros siempre nos hacen una discusión basada en una supuesta verdad técnica. La técnica no se discute. Lo que pasa es que lo que nosotros decimos que ¿El liberalismo siempre de qué te habla? Te habla de eficiencia en el gasto, profesionalización, simplificación, etc. ¿Ellos qué están hablando? Están hablando de que quieren un Estado chico, simple y barato, por decirlo de alguna manera. Pocos impuestos, poca intromisión del Estado en la economía, porque el concepto básico es que el Estado disfuncionaliza la economía, molesta en el desarrollo económico del santo mercado. Entonces el Estado tiene que ser lo menos presente posible. En ese sentido, obviamente eso se despliega en políticas concretas, el achicamiento del Estado, el despido de personal, el cobro de impuestos más que nada al consumo, a los trabajadores, y la reducción de los impuestos a las grandes empresas, a las rentas. Ese es el modelo de Milei.

LCV: ¿Qué dicen los keynesianos qué dicen?

—Tienen una mirada del Estado que tiene que ser activo en la economía, sustentador del desarrollo. Ahí tenemos la CEPAL, incluso a veces algún que otro documento del Banco Mundial, la ONU, etc. Obviamente ahí se habla del combate a la ilusión, a los paraísos fiscales, la capacidad fiscalizadora y participar activamente como actor económico. El concepto es que el Estado es un actor fundamental de la economía, y por ende, de ahí para abajo, obviamente la administración tributaria también tiene que ser activa, fiscalizadora, reguladora.

LCV: Presente y con trabajadores calificados y muy bien pagos.

—Desde nuestra perspectiva, consideramos que algunas cosas son interesantes, pero nosotros pensamos más que nada en que los trabajadores tienen que tener un rol activo en políticas que sustenten el desarrollo. Acá hay que discutir el desarrollo.

LCV: Esa sería la postura que lleva la AEFIP, una tercera posición que se parece bastante al peronismo, pero que tiene componentes de industria nacional y desarrollo.

—Sin duda. Nosotros vamos a desarrollar el concepto de justicia fiscal. Estamos tomando cosas del neudato, cosas que maneja hoy en día la iglesia, cosas del peronismo, históricas, que hay que recuperar, siempre pensando que el pacto fiscal es el corazón del pacto social como dice su santidad.

LCV: Van a discutir la Agenda 2030, una agenda denostada por el Gobierno del presidente Milei como una agenda la 2030, plagada de vicios marxistas y de izquierdistas parásitos. ¿Cómo se da esta discusión en este marco? Porque a mí me llamó la atención por alguno de los participantes que evidentemente puede ser que estén enrolados en la línea anti 2030.

—Sí, puede ser, pero nosotros siempre decimos que no tenemos este problema en discutir con nadie.

LCV: Está perfecto discutirlo.

—Siempre estamos dispuestos a discutirlo todo y hacerlo lo más intelectualmente honesto posible, porque eso es lo que nos caracteriza como laburantes. Nosotros amamos el organismo. No consideramos el organismo como un lugar de disputa o de negocios, o de disputa ideológica. Lo consideramos como un elemento esencial del Estado y una política orientada con cierto sentido, con una mirada que es la que tenemos nosotros. En ese sentido no somos neutrales. Tenemos un posicionamiento ideológico y un posicionamiento político y lo discutimos con cualquiera.

LCV: Haceme un resumen muy cortito de la Agenda 2030.

—En el marco tributario, sin duda tenemos que hablar de la cuestión de los paraísos fiscales. Es fundamental poner en discusión este esquema de ilusión impositiva internacional que se ha dado el capital financiero en los últimos años. Esto es esencial. Tenemos que hablar también de la fiscalidad verde. Es muy importante hablar de la fiscalidad verde.

LCV: ¿Qué es eso?

—Son una serie de nuevos impuestos que consideren el impacto ecológico, el impacto climático que las actividades económicas tienen. Esto hay que ponerlo en discusión también porque de algún modo el capitalismo usa la naturaleza, la casa propia, como algo dado, como algo que se puede usar, romper, desgastar. No ha habido nunca una responsabilidad social empresaria, ni siquiera una conciencia del maltrato de la casa común. Incluso hasta desde el punto de vista económico, nosotros creemos que esta conversación hay que darla, hay que discutir el glifosato, el carbono, la minería, los azufres, hay que discutir el desgaste de nuestra casa común.

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España: Pedro Sánchez se planta frente a Trump. Bombas reales y humo electoral, por Alvaro Hilario, desde Bilbao, País Vasco.

Veinte minutos fueron suficientes para que el presidente del Gobierno, el socialista Pedro Sánchez, dejase clara la postura española frente a los ataques de Israel y Estados Unidos contra la República Islámica de Irán: “La posición del Gobierno de España ante esta coyuntura es clara y consistente. Es la misma que hemos mantenido en Ucrania o también en Gaza. En primer lugar, no a la quiebra de un derecho internacional que nos protege a todos, especialmente a los más indefensos, a la población civil. En segundo lugar, no a asumir que el mundo solo puede resolver sus problemas a base de conflictos y de bombas. Y, finalmente, no a repetir los errores del pasado. En definitiva, la posición del Gobierno de España se resume en cuatro palabras: no a la guerra”.

Añadió, además, que esta apuesta por el derecho internacional, enarbolada también por España en los conflictos de Ucrania, Groenlandia, Palestina o Venezuela no supone defensa alguna del régimen iraní: “Porque la pregunta no es si estamos o no a favor de los ayatolás. Nadie lo está. Desde luego, no lo está el pueblo español y, por supuesto, tampoco el Gobierno de España” -afirmación que relacionó con la sangrienta invasión de Irak, dirigida hace 23 años por George W. Bush con el apoyo y aplauso de los líderes británico y español, Tony Blair y José María Aznar-“La pregunta, en cambio, es si estamos o no del lado de la legalidad internacional y, por tanto, de la paz. La ciudadanía española siempre repudió la dictadura de Saddam Hussein en Irak, pero no por ello apoyó la guerra de Irak, porque era ilegal, porque era injusta y porque no supuso una resolución real a casi ninguno de los problemas que pretendió resolver”.

Una respuesta que, más allá de las palabras, se complementa con la negativa a que Estados Unidos utilice dos de las tres bases militares (Rota y Morón, sitas en Andalucía desde 1953 en virtud a los pactos alcanzados con Franco) de titularidad hispano-estadounidense para la materialización de los ataques contra Irán, negativa que ha contrariado al presidente estadounidense Donald Trump hasta el punto de anunciar la ruptura de relaciones comerciales con España (algo imposible de materializar tanto en base al derecho privado -los tratos entre empresas- como al hecho de que España pertenece a la Unión Europea que pacta como bloque con Estados Unidos).

Interpretación en clave electoral

España vive una seguidilla, un carrusel, de elecciones autonómicas (equiparables a las provinciales argentinas) provocado por el derechista Partido Popular (PP) con la intención última de debilitar al Partido Socialista (PSOE) y forzar a su líder y presidente del Gobierno, Sánchez, a llamar a elecciones generales. De hecho, desde que Sánchez asumió la presidencia toda la estrategia del PP ha estado dirigida a desalojar a este del ejecutivo embarrando la cancha sea cual sea la polémica que se planteé y valiéndose para ello, por lo general, de una asombrosa pobreza de argumentos.

Así las cosas, no hay interpretación del discurso de veinte minutos que no tenga la carrera electoral como punto de salida y final del análisis, sea este realizado desde la izquierda o la derecha.

El progresismo subraya la autonomía y dignidad españolas a la hora de tomar decisiones, cuyos opuestos se personifican en el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, y el canciller alemán Friedrich Merz, reflejos del servilismo europeo, obviando que durante los gobiernos presididos por Sánchez España ha batido todo récord en gasto armamentístico e implicación en las labores de la OTAN, y que en estos días España está enviando buques de guerra al Mediterráneo oriental con el pretexto de defender Chipre (miembro de la Unión Europea, aunque no de la OTAN).

Por otra parte, hay un punto en común en casi todos los análisis, vengan por izquierda o derecha: el paralelismo establecido por Sánchez entre la situación actual y la guerra de Irak de hace 23 años, el rescate del “no a la guerra” que entonces movilizó de forma mayoritaria a la sociedad española, más allá de reafirmar la vocación por el diálogo del ejecutivo español tendría también la intención de encolumnar a los votantes de izquierda tras el PSOE; como sucediera con la guerra de Irak, el rechazo a la guerra (según las encuestas más de la mitad de la población española comparte la posición de Sánchez) movilizaría este sector del electorado en plena coyuntura adversa (la izquierda tuvo un muy mal desempeño en las elecciones autonómicas de Extremadura y Aragón, diciembre de 2025 y febrero de 2026) y en puertas de las autonómicas de Castilla-León y Andalucía

Las derechas, por su parte, tirando de una lógica tan elemental como torticera e infantil defendieron los ataques de Israel y Estados Unidos contra Irán. Alberto Núñez Feijóo, líder del PP, manifestó, dirigiéndose a Pedro Sánchez, que “si Irán le da las gracias y Estados Unidos le considera un terrible aliado, falla usted. Eso no es equidistancia. Es perjudicar los intereses de España frente a un ´régimen odioso¨. Siguiendo en el desprecio al derecho internacional ya manifestado durante la crisis venezolana, Feijóo añadió que “Antes del derecho internacional están los derechos humanos, y en Irán no se protegen los derechos humanos. En Irán no hay ni derecho nacional, ni derecho internacional ni derechos humanos que defiende el régimen. No lo hay”. Aseguró, por otro lado, que apoyar el belicismo y el desprecio por la ley es estar junto a las democracias liberales, junto a Occidente y, siguiendo esta lógica primariay de tintes electorales, lo contrario es participar del eje del mal: “No podemos quedarnos solos, no podemos quedarnos aislados”, insistió, mientras acusaba al presidente Sánchez de no defender “los intereses generales de España, sino a sus necesidades políticas para quitarle unos votos a la izquierda radical”.

Todo el PP, consciente del apoyo de la sociedad civil al “no a la guerra” ha salido a repetir los argumentos de su líder aunque sin aportar ni originalidad ni brillantez a los argumentos de este. De este modo, su portavoz parlamentaria Ester Muñoz manifestó que la complejidad del derecho internacional impide caer en el simplismo de eslóganes sobre la guerra, defendiendo que, aunque todos están en contra de los conflictos armados, la situación actual es mucho más profunda, sin explicar ninguna de estas afirmaciones y para, a continuación, evitando una vez más pronunciarse sobre la cuestión de la violación del derecho internacional por parte de Israel y Estados Unidos, señalar que Irán “no respeta el derecho internacional” puesto que se dedica a lapidar mujeres, colgar a homosexuales y alentar el terrorismo internacional. Retrucando, que es gerundio.

La extrema derecha, Vox, capitaneada por Santiago Abascal, aliado de Milei, y que disputa al PP el liderazgo del bloque de derechas, también se abraza al agresor norteamericano a pesar de las amenazas contra la España que tanto dicen amar y defender valiéndose de los mismos argumentos del PP, partido al que perteneció durante 19 años. Obviando el derecho internacional, igual que Núñez Feijóo, Abascal dijo que si el régimen «tiránico» de los ayatolás cae, “el mundo será más libre”, y enmarcó la agresión en lo que definió como “la batalla del mundo libre frente a las tinieblas de los ayatolás”.

Al hilo, criticó la política exterior del Gobierno español, asegurando estar preocupado porque Pedro Sánchez, acerque a España a «la oscuridad antioccidental» con posiciones contrarias a los intereses occidentales, que reciba los aplausos de Hamás o de los talibanes y pretenda “enfrentarse más a Estados Unidos e ir más de la mano de China o de Irán”.

Vox, financiada en 2014 con cerca de un millón de euros procedentes de oscuros grupos del exilio iraní, ha propuesto al PP por boca de su presidente Santiago Abascal presentar una moción de censura parlamentaria contra el presidente Sánchez. Un paso más en la competición por los votos. Abascal, antiguo ñoqui del PP, asegura que Sánchez se disfraza “de pacifista” y utiliza su política exterior contra el genocidio en Palestina y ahora contra la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán para su propio beneficio. “Miente porque quiere la guerra. Quiere todas las guerras porque eso le permite ocultar sus crímenes y sus corrupciones. Es el personaje más miserable porque es el carroñero que se alimenta de las guerras con dinero de los españoles”, ha dicho. Y ha añadido: “Sánchez celebra cada bomba porque el humo y el ruido de las bombas le permiten ocultar el debate sobre sus corrupciones”.

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“La Ley de Glaciares no se toca”: la campaña que advierte que están “rifando el agua del presente y del futuro”

En diálogo con La Columna Vertebral-Historias de Trabajadores, la activista socioambiental Paula Kaeser explicó en qué consiste la campaña plurinacional “La Ley de Glaciares no se toca”, cuestionó la media sanción obtenida en el Senado y alertó sobre los riesgos de la megaminería, la privatización del agua y el uso intensivo de recursos por parte de la inteligencia artificial. “No están discutiendo un cubito de hielo: están discutiendo la reserva estratégica de agua dulce de la Argentina”, afirmó.

LCV: ¿En qué consiste esta campaña plurinacional por la Ley de Glaciares?

Paula Kaeser: “La campaña se llama ‘La Ley de Glaciares no se toca’. Lo que ocurrió fue que el proyecto obtuvo media sanción en el Senado y ahora pasa a Diputados. Algunos lo presentan como un logro, pero es apenas un paso en una disputa muy compleja. Lo que estamos pidiendo es que no se modifique la ley para habilitar actividades que puedan afectar glaciares y ambiente periglaciar, porque eso implica poner en riesgo la principal reserva de agua dulce que tenemos.”

LCV: ¿Cómo se le explica a un ciudadano común —o a un diputado que minimiza el tema— por qué esto es tan grave?

Paula Kaeser: “Cuando en la primaria nos enseñaban el ciclo del agua, nos explicaban cómo el agua baja de las montañas, alimenta los ríos y permite la vida en todo el territorio. Si destruís glaciares o descuidás el ambiente periglaciar, alterás ese sistema. No es un pedacito de hielo aislado: es un ecosistema conectado. Si se habilitan proyectos megamineros en esas zonas, la consecuencia es que la reserva de agua dulce puede quedar contaminada o directamente agotada.”

LCV: ¿Tenés ejemplos concretos de lo que puede pasar?

Paula Kaeser: “En la provincia de San Juan, en el departamento de Jáchal, la actividad minera generó derrames que afectaron una cuenca completa. Ese pueblo vivía de dos ríos; tras la contaminación, tuvieron que modificar su sistema de abastecimiento porque uno ya no podía utilizarse para consumo ni riego. A partir de ahí empezaron a registrarse más enfermedades, incluso casos de cáncer, algo que los vecinos remarcan que no era habitual décadas atrás.”

LCV: También mencionaste el tema del acceso al agua potable.

Paula Kaeser: “En Argentina todavía hay un porcentaje muy alto de población sin acceso pleno a agua potable. Y mientras no terminamos de garantizar ese derecho básico, se pretende avanzar sobre las reservas estratégicas. Es un contrasentido: no llegamos a potabilizar el agua para todos y al mismo tiempo queremos habilitar actividades que pueden deteriorar la fuente.”

LCV: ¿Cómo se conecta esto con la inteligencia artificial y los proyectos que se mencionan para la Patagonia?

Paula Kaeser: “Los grandes centros de datos que sostienen la inteligencia artificial necesitan enormes cantidades de energía y agua para refrigeración. Son servidores que funcionan de manera permanente y generan mucho calor. Para enfriarlos se usan sistemas que demandan millones de litros de agua dulce. Entonces, cuando se habla de instalar polos tecnológicos en zonas frías con abundancia de agua, estamos hablando también de presión sobre un recurso finito.”

LCV: También mencionaste la presencia de empresas extranjeras en la gestión del agua.

Paula Kaeser: “Hace años que denunciamos el avance de Mekorot en convenios vinculados al manejo del agua. Por eso impulsamos también la campaña ‘Afuera Mekorot’. Creemos que el agua es un bien común y no puede quedar sujeta a lógicas de negocio. Lo mismo advertimos sobre procesos de privatización en áreas metropolitanas.”

LCV: ¿Cuál es tu perfil y desde dónde impulsás esta militancia?

Paula Kaeser: “Soy maestra jardinera y licenciada en administración hotelera, pero hoy me defino sobre todo como activista socioambiental. Formo parte de la campaña ‘La Ley de Glaciares no se toca’, de ‘Afuera Mekorot’ y de la coordinadora ‘Basta de Falsas Soluciones’, que articula asambleas y espacios territoriales de todo el país.”

LCV: Si alguien quiere sumarse o informarse, ¿cómo puede hacerlo?

Paula Kaeser: “En Instagram pueden encontrarnos en @bastafalsasoluciones y @fueramecorot. Y para información específica sobre glaciares está el blog ‘laleydeglaciaresnose toca.blogspot.com’, donde hay materiales, videos y documentos para descargar y trabajar en escuelas o espacios comunitarios.”

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Paula Arkerfeld, docente y miembro de SUTEBA: “El modelo educativo de Milei es que quienes puedan pagar vayan a la escuela privada y el resto quede afuera”

En diálogo con La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores, Paula Arkerfeld, docente de educación especial en la provincia de Buenos Aires, analizó el inicio del ciclo lectivo atravesado por paros nacionales, rechazo paritario y una profunda crisis salarial. Cuestionó tanto las políticas del gobierno nacional encabezado por Javier Milei como la administración provincial de Axel Kicillof, y advirtió sobre el deterioro de las condiciones de enseñanza, el impacto social en las escuelas y el debate pendiente sobre el modelo educativo.

LCV: ¿Cómo viene el tema en la provincia de Buenos Aires, el inicio de clases y demás?

Paula Arkerfeld: “Hoy estuvimos iniciando una jornada de paro nacional que fue muy fuerte en todo el país y también en la provincia de Buenos Aires. Mañana continuamos con una medida de fuerza porque se rechazó la oferta paritaria del gobierno de Kicillof. El miércoles va a haber una nueva reunión, pero estamos hablando de salarios que realmente nos dejan por debajo de la línea de pobreza. Estamos entre los cuatro peores salarios a nivel nacional, siendo que la provincia de Buenos Aires es la provincia más rica. Con 750.000 pesos una maestra no puede vivir, y eso nos obliga a tener otros trabajos o hacer Uber, lo que va en detrimento de la calidad educativa de los chicos.”

LCV: ¿Cómo te cayó el fragmento del discurso del presidente hablando de la importancia de la educación como un baluarte?

Paula Arkerfeld: “Yo creo que el gobierno de Milei desde el primer momento se declaró enemigo de los trabajadores y de la educación pública. Nos recortaron el salario mínimo docente nacional, que hoy está en 500.000 pesos, y convocaron a Paritaria Nacional obligados por una medida cautelar ofreciendo 0% de aumento. Es una burla y un destrato. Es un modelo donde lo que quieren es que quienes puedan pagar vayan a la escuela privada y el resto quede afuera.”

LCV: También hay familias que no pueden sostener la escuela privada y vuelven a la pública. ¿Cómo impacta eso?

Paula Arkerfeld: “Se ve cada vez más reducida la población que puede acceder a la escuela privada, pero para las grandes mayorías lo que ofrece este modelo con reforma laboral es precarización y pérdida de derechos. Nosotras nos movilizamos contra la reforma laboral porque también es una defensa de nuestros estudiantes. Damos todo para que egresen de la secundaria y no tengan ni siquiera acceso a un trabajo con derechos. Ese es el futuro que están proponiendo.”

LCV: ¿Sos maestra de grado?

Paula Arkerfeld: “Soy docente de educación especial. Todo el ajuste y el recorte en políticas de discapacidad nos atraviesa directamente. Acompañamos la lucha de los colectivos de discapacidad porque la escuela vive la crisis social de conjunto. Por eso también planteamos que las familias apoyen esta pelea, que es por los derechos de sus hijos e hijas. Muchas veces se intenta enfrentar a las familias con la docencia, pero hoy se ve más claramente que es una pelea común.”

LCV: ¿Qué pensás de los debates sobre repetición, frustración y el estado actual del sistema educativo?

Paula Arkerfeld: “Son debates muy complejos y necesitaríamos un gran congreso pedagógico para discutir qué escuela necesitamos y cómo salen hoy los pibes. La tarea pedagógica está cada vez más desdibujada porque tenemos que garantizar cuestiones básicas: juntar zapatillas, comprar útiles, ayudar a las familias. Lo hacemos porque tenemos un vínculo con la comunidad, pero en ese contexto es muy difícil abordar la tarea pedagógica como corresponde. Además, muchos chicos no acceden a una lectoescritura comprensiva, y eso también tiene que ver con condiciones materiales, alimentarias y sociales. Los recursos no están.”

LCV: ¿Es solo un problema nacional o también provincial?

Paula Arkerfeld: “Hay fondos nacionales que fueron recortados, pero también hay responsabilidad de la provincia. Hay plata y no hay decisión de ponerla donde corresponde. Estamos teniendo cierre de grados en la provincia de Buenos Aires, no es solo un tema salarial. Podríamos trabajar con grupos más reducidos para atender la complejidad actual, pero se aplican lógicas mercantiles de cantidad de alumnos por maestra. El financiamiento de infraestructura y comedores es muy escaso. En lugar de pagar deudas que benefician a grandes empresarios, necesitamos impuestos a las grandes empresas de la provincia y que esos recursos vayan a educación.”

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