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AEFIP: Hablemos de Justicia Fiscal. Debate abierto.
En ocasión de llevarse a cabo el primer Congreso Tributario Internacional, La Columna Vertebral dialogó con Federico Ledesma, Secretario de Asuntos Sindicales de AEFIP, quien participará del mismo para ofrecer una mirada sindical. Lejos de considerarse un tema exclusivamente técnico, la política impositiva tiene distintas vertientes y miradas contrastantes. Y es justamente allí en donde se juega una pulseada sobre el rol del Estado ¿Cuál es el modelo de Milei? ¿A quién favorece? ¿Existen alternativas? Son los trabajadores de la AFIP organizados gremialmente quienes están llevando adelante un debate que merece ser escuchado. Un sindicato abierto a discutir el modelo y buscar una tercera posición entre liberalismo y keynesianismo: » Nosotros vamos a desarrollar el concepto de justicia fiscal. Estamos tomando cosas que maneja hoy en día la iglesia, cosas del peronismo, históricas, que hay que recuperar, siempre pensando que el pacto fiscal es el corazón del pacto social como dice su Santidad.» Una agenda de debate que va desde el achicamiento del Estado a los paraísos fiscales o los impuestos por daño ambiental.
LCV: Esta semana se va a llevar a cabo el Congreso Tributario Internacional. Contame de qué se trata.
—El congreso está organizado por el CEDEAM, que es el Centro de Estudios del Ambito Metropolitano del AMBA, que se desarrolla en la Universidad de Buenos Aires, Facultad de Ciencias Económicas. Ahí lo conducen un par de compañeros, Raúl Sánchez y Patricia Aragón Reyes, y ellos están haciendo este primer Congreso Internacional donde hay una serie de paneles para discutir coparticipación federal, rol de la administración tributaria, agenda 2030 y algunos temas más. La idea es hacerlo en un par de días, con paneles de cuatro o cinco personas, intervenciones cortas y participación de los asistentes. Hemos sido invitados a participar en uno de ellos específicamente el rol de las administraciones tributarias.
LCV: ¿No es el rol del sindicalismo en este caso?
—No. Es el rol de las administraciones tributarias y nosotros de algún modo vamos a tratar de llevar nuestra perspectiva sindical.
LCV: ¿Cómo?
—Un poco lo que nosotros estamos queriendo plantear es justamente empezar desde el principio la discusión. Lo que decimos es que en principio hay que definir desde donde uno piensa el rol de una administración tributaria. Ahí lo que estamos planteando es que no existe, contradiciendo lo que habitualmente se dice, una verdad técnica sobre la funcionalidad que tiene que tener una administración tributaria, sino que ese rol siempre se define en un marco conceptual e ideológico. Entonces, nosotros ahí lo que pensamos es que hay muchos detalles, hay muchas variantes, pero básicamente en occidente hay dos grandes marcos conceptuales en los cuales se definen las administraciones tributarias, que son el liberalismo y el keynesianismo. Establecemos ahí algunas características, algunas sugerencias que suelen hacer los organismos internacionales que son principales voceros del liberalismo, pero también encontramos otras sugerencias, otras ideas y otros planteos que hacen otros organismos también con una perspectiva un poco más keynesiana. Estamos tratando de resumir estos dos aspectos, encontrar una tercera mirada, tomar lo mejor de cada una de estas perspectivas y pensarlo desde una mirada nacional argentina.
LCV: ¿El liberalismo y el keynesianismo están hablando de hacia quién beneficia la recaudación tributaria? ¿Un poco es ese tema de cómo se utilizan los fondos recogidos?
—A nosotros siempre nos hacen una discusión basada en una supuesta verdad técnica. La técnica no se discute. Lo que pasa es que lo que nosotros decimos que ¿El liberalismo siempre de qué te habla? Te habla de eficiencia en el gasto, profesionalización, simplificación, etc. ¿Ellos qué están hablando? Están hablando de que quieren un Estado chico, simple y barato, por decirlo de alguna manera. Pocos impuestos, poca intromisión del Estado en la economía, porque el concepto básico es que el Estado disfuncionaliza la economía, molesta en el desarrollo económico del santo mercado. Entonces el Estado tiene que ser lo menos presente posible. En ese sentido, obviamente eso se despliega en políticas concretas, el achicamiento del Estado, el despido de personal, el cobro de impuestos más que nada al consumo, a los trabajadores, y la reducción de los impuestos a las grandes empresas, a las rentas. Ese es el modelo de Milei.
LCV: ¿Qué dicen los keynesianos qué dicen?
—Tienen una mirada del Estado que tiene que ser activo en la economía, sustentador del desarrollo. Ahí tenemos la CEPAL, incluso a veces algún que otro documento del Banco Mundial, la ONU, etc. Obviamente ahí se habla del combate a la ilusión, a los paraísos fiscales, la capacidad fiscalizadora y participar activamente como actor económico. El concepto es que el Estado es un actor fundamental de la economía, y por ende, de ahí para abajo, obviamente la administración tributaria también tiene que ser activa, fiscalizadora, reguladora.
LCV: Presente y con trabajadores calificados y muy bien pagos.
—Desde nuestra perspectiva, consideramos que algunas cosas son interesantes, pero nosotros pensamos más que nada en que los trabajadores tienen que tener un rol activo en políticas que sustenten el desarrollo. Acá hay que discutir el desarrollo.
LCV: Esa sería la postura que lleva la AEFIP, una tercera posición que se parece bastante al peronismo, pero que tiene componentes de industria nacional y desarrollo.
—Sin duda. Nosotros vamos a desarrollar el concepto de justicia fiscal. Estamos tomando cosas del neudato, cosas que maneja hoy en día la iglesia, cosas del peronismo, históricas, que hay que recuperar, siempre pensando que el pacto fiscal es el corazón del pacto social como dice su santidad.
LCV: Van a discutir la Agenda 2030, una agenda denostada por el Gobierno del presidente Milei como una agenda la 2030, plagada de vicios marxistas y de izquierdistas parásitos. ¿Cómo se da esta discusión en este marco? Porque a mí me llamó la atención por alguno de los participantes que evidentemente puede ser que estén enrolados en la línea anti 2030.
—Sí, puede ser, pero nosotros siempre decimos que no tenemos este problema en discutir con nadie.
LCV: Está perfecto discutirlo.
—Siempre estamos dispuestos a discutirlo todo y hacerlo lo más intelectualmente honesto posible, porque eso es lo que nos caracteriza como laburantes. Nosotros amamos el organismo. No consideramos el organismo como un lugar de disputa o de negocios, o de disputa ideológica. Lo consideramos como un elemento esencial del Estado y una política orientada con cierto sentido, con una mirada que es la que tenemos nosotros. En ese sentido no somos neutrales. Tenemos un posicionamiento ideológico y un posicionamiento político y lo discutimos con cualquiera.
LCV: Haceme un resumen muy cortito de la Agenda 2030.
—En el marco tributario, sin duda tenemos que hablar de la cuestión de los paraísos fiscales. Es fundamental poner en discusión este esquema de ilusión impositiva internacional que se ha dado el capital financiero en los últimos años. Esto es esencial. Tenemos que hablar también de la fiscalidad verde. Es muy importante hablar de la fiscalidad verde.
LCV: ¿Qué es eso?
—Son una serie de nuevos impuestos que consideren el impacto ecológico, el impacto climático que las actividades económicas tienen. Esto hay que ponerlo en discusión también porque de algún modo el capitalismo usa la naturaleza, la casa propia, como algo dado, como algo que se puede usar, romper, desgastar. No ha habido nunca una responsabilidad social empresaria, ni siquiera una conciencia del maltrato de la casa común. Incluso hasta desde el punto de vista económico, nosotros creemos que esta conversación hay que darla, hay que discutir el glifosato, el carbono, la minería, los azufres, hay que discutir el desgaste de nuestra casa común.
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Flavio Vergara: “De voluntario no hay nada”
El Gobierno nacional estableció, mediante el decreto 1203/2026, un nuevo régimen de retiro voluntario para trabajadores estatales. Flavio Vergara, trabajador del Instituto Malbrán e integrante de ATE, cuestionó la medida y denunció que el ajuste, la pérdida salarial y el vaciamiento de organismos públicos generan presión sobre los empleados.
LCV: Flavio, ¿cómo cayó entre los trabajadores estatales el decreto 1203/2026?
Flavio Vergara: «Nos cae muy mal, porque forma parte de una política de ajuste que viene golpeando al sector público. Los trabajadores estatales ya perdimos una parte muy importante de nuestro salario y estamos lejos de recuperar el poder adquisitivo. En lugar de discutir cómo recomponer los ingresos y recuperar las funciones que el Estado tiene que cumplir, se vuelve a plantear una salida que implica reducir la cantidad de trabajadores.»
LCV: ¿Cuánto hay de voluntario en un retiro de estas características? ¿Quiénes pueden estar pensando en irse?
Flavio Vergara: «De voluntario no hay nada cuando se genera una situación de hostigamiento, incertidumbre y deterioro de las condiciones de trabajo. Hay compañeros que pueden pensar en retirarse porque están cerca de la edad jubilatoria o porque no soportan más la situación. Pero una cosa es elegir libremente y otra es que te empujen a irte porque te vacían de tareas, te bajan el salario o te hacen sentir que ya no tenés lugar.»
LCV: ¿Qué condiciones establece el régimen y a quiénes alcanza?
Flavio Vergara: «Hay distintos grupos y condiciones. Se contempla a trabajadores que están cerca de la edad jubilatoria, con requisitos diferentes para mujeres y varones, y también a personas que todavía no completaron los aportes necesarios. En algunos casos se propone que cobren el 60% del salario durante un período de hasta 36 meses, manteniendo los aportes jubilatorios. También hay modalidades que contemplan pagos de hasta 18 salarios, con condiciones particulares según la situación de cada trabajador. El problema es que se presenta como una solución cuando, en realidad, implica que la persona se vaya a su casa con menos ingresos y sin tener garantizada una salida laboral. No se trata de una política para mejorar las condiciones de los trabajadores, sino de una manera de achicar el Estado.»
LCV: ¿Qué sucede con los trabajadores que todavía no reúnen los aportes para jubilarse?
Flavio Vergara: «Quedan en una situación muy difícil. Hay que analizar qué pasa con los años de aportes que les faltan, qué ingresos van a tener y cómo van a sostenerse hasta alcanzar la edad jubilatoria. No es solamente una cuestión administrativa: estamos hablando de personas y familias que necesitan vivir y que no pueden quedar de un día para el otro sin un ingreso suficiente.»
LCV: ¿Qué consecuencias tiene esta política en los organismos públicos?
Flavio Vergara: «El ajuste no solamente se traduce en menos trabajadores. También se pierden funciones que se desarrollaban al servicio de la comunidad. Hay organismos que quedan esperando cómo van a recuperar las tareas que antes realizaban. Cuando se vacían esas áreas, el perjuicio no es solamente para quienes trabajan allí, sino también para la población que necesita esos servicios. En el Malbrán conocemos la importancia de contar con un Estado que tenga personal capacitado y recursos suficientes. Lo mismo ocurre con otros organismos, como el Servicio Meteorológico Nacional, el INTA y el INTI. El debilitamiento de esas instituciones afecta capacidades que son fundamentales para el país.»
LCV: ¿Cómo describirías el clima que se vive entre los trabajadores?
Flavio Vergara: «Hay mucha incertidumbre y angustia. Los trabajadores sienten que sus puestos están permanentemente amenazados y que no saben qué va a pasar con sus funciones. Se los somete a una situación de violencia que termina condicionando las decisiones que toman. En ese contexto, hablar de voluntariedad es engañoso.»
LCV: ¿Qué medidas están preparando para enfrentar esta situación?
Flavio Vergara: «Estamos organizándonos para visibilizar lo que está pasando y exigir que se frene el ajuste. Hay una convocatoria de ATE frente a Olivos para reclamar por la situación de los trabajadores estatales y denunciar este nuevo intento de reducir el Estado. Necesitamos defender los puestos de trabajo y las funciones públicas, porque detrás de cada trabajador hay una familia y un servicio que la sociedad necesita.»
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Alfredo Suhring: “Zivals no es solo un negocio, es parte de la historia de Buenos Aires”
La histórica disquería y librería Zivals, ubicada en la esquina de Corrientes y Callao, enfrenta la posibilidad de ser desplazada por las obras de la futura Línea F del subte. Alfredo Suhring explicó la importancia cultural del espacio, el impacto que tendría su pérdida y las alternativas para preservar el negocio.
LCV: Alfredo, ¿cómo están viviendo esta situación con Zivals y el proyecto de la Línea F?
Alfredo Suhring: «Estamos preocupados porque Zivals no es solamente un negocio. Es un lugar que tiene una historia muy importante y forma parte de la vida cultural de Buenos Aires. La posibilidad de que desaparezca o tenga que dejar su ubicación por las obras del subte nos genera una enorme incertidumbre.»
LCV: ¿Qué significa Zivals para la cultura porteña?
Alfredo Suhring: «Es un espacio que durante décadas fue un punto de encuentro para quienes buscan música, discos y libros. Por acá pasó muchísima gente y también artistas. Hay una historia que se construyó durante años, con un catálogo muy amplio y una relación con el público que no se puede reemplazar de un día para el otro.»
LCV: ¿Qué dimensiones tiene el negocio y cuántas personas trabajan allí?
Alfredo Suhring: «Tenemos un catálogo de alrededor de 50.000 títulos y una trayectoria de aproximadamente 55 años. Trabajan unas 40 personas. No es solamente el local y la mercadería: hay un equipo que conoce el material, atiende a los clientes y sostiene una actividad cultural que se fue construyendo a lo largo del tiempo.»
LCV: ¿Qué respuesta recibieron frente a la posibilidad de que las obras afecten el local?
Alfredo Suhring: «Hubo muestras de apoyo de mucha gente, incluidos artistas y personas vinculadas a la cultura. Eso demuestra que existe una valoración que va más allá de lo comercial. Entendemos que las obras públicas son importantes, pero también creemos que se deben buscar alternativas que permitan preservar un espacio con esta trayectoria.»
LCV: ¿Sería posible trasladar Zivals a otro lugar?
Alfredo Suhring: «Es una posibilidad que se puede analizar, pero no es sencillo. Un negocio con esta historia, con tantos títulos y con una ubicación tan identificada por el público no se traslada como si fuera cualquier comercio. Hay que evaluar qué alternativas existen y si permiten mantener la actividad y los puestos de trabajo.»
LCV: ¿Qué esperan de las autoridades?
Alfredo Suhring: «Esperamos que se escuche nuestro planteo y que se encuentre una solución. No estamos diciendo que no haya que hacer obras, sino que se tenga en cuenta la importancia cultural de Zivals. Sería una pérdida muy grande que desapareciera un lugar que forma parte de la historia de Buenos Aires.»
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Salvador Femenía: “El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie”
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó una caída del 1,4% en las ventas minoristas por el Día de la Madre. Salvador Femenía, dirigente de la entidad, analizó la retracción del consumo, el cierre de comercios, la pérdida de puestos de trabajo y las dificultades que enfrentan las pymes.
LCV: Salvador, ¿cómo estuvieron las ventas por el Día de la Madre y qué mediciones hicieron?
Salvador Femenía: «Yo venía diciendo durante la semana pasada que no esperaba que hubiera un resultado muy distinto de lo que está pasando con el consumo. La medición mostró una caída del 1,4%. Es un dato que se suma a una tendencia que venimos observando desde hace tiempo.»
LCV: ¿Esa caída se suma a los retrocesos de años anteriores?
Salvador Femenía: «Sí. Hay que tener en cuenta que es una caída sobre otra caída. El fenómeno se viene acumulando y no empezó ahora. El consumo ya tenía dificultades, pero la situación actual sigue profundizando ese problema.»
LCV: ¿Cómo está el comercio minorista? ¿Qué pasa con los pequeños negocios?
Salvador Femenía: «Estamos atravesando una etapa en la que cambian las condiciones de la economía y también las formas de comercialización. Hay mucho comercio electrónico y eso modifica la actividad. Al mismo tiempo, el comercio minorista viene perdiendo empleo desde hace muchos años. En algún momento hubo cerca de dos millones de trabajadores de comercio; hoy la cifra es considerablemente menor.»
LCV: ¿Esa caída se produjo principalmente en los últimos tres años?
Salvador Femenía: «No toda. Hubo una caída importante en períodos anteriores y la situación se fue modificando con el tiempo. En los últimos años también hubo retrocesos, pero hay que observar el proceso completo. Además, existe informalidad y hay rubros que crecieron con grandes superficies comerciales que demandan muchos empleados. Aun así, el resultado general es una reducción de la cantidad de puestos de trabajo.»
LCV: La caída del empleo también significa menos consumo. Si hay menos trabajadores con ingresos, hay menos personas que pueden comprar. ¿Cómo repercute eso en los comercios?
Salvador Femenía: «La situación del consumo viene muy mal y se nota. Las empresas pymes hacen un esfuerzo importante para sostenerse, mantener a sus empleados y contar con mercadería. Pero si la demanda cae, llega un momento en que resulta muy difícil mantener la actividad.»
LCV: ¿Qué ocurre con los comercios de distintos rubros, desde los kioscos hasta las zapaterías?
Salvador Femenía: «Hay dificultades en muchos sectores. La situación no es uniforme, porque cada rubro tiene sus particularidades, pero el problema general es la caída de la demanda. Los comerciantes necesitan vender para cubrir sus costos y sostener sus negocios. Si las ventas no alcanzan, se complica mantener los locales abiertos y conservar el empleo.»
LCV: ¿Qué diálogo tienen con la Secretaría de Comercio y con el Ministerio de Economía? ¿Pueden plantearles estas dificultades?
Salvador Femenía: «Tenemos algunos contactos con la Secretaría de Comercio y con la Subsecretaría Pyme, pero en la práctica no son áreas que tomen las decisiones centrales. No encontramos un interlocutor que pueda articular respuestas concretas a los problemas que estamos planteando.»
LCV: ¿La caída del consumo se explica principalmente por los precios o por la falta de ingresos?
Salvador Femenía: «No descarto que haya otros factores, pero lo que vemos con claridad es una fuerte caída de la demanda. Cuando una persona tiene que elegir entre comprar un producto o pagar otros gastos esenciales, el consumo se resiente. Los ingresos no alcanzan para sostener el nivel de compras que los comercios necesitan.»
LCV: ¿Qué pasó con los salarios y el poder adquisitivo?
Salvador Femenía: «Durante 2025 hubo un retraso salarial de entre el 10% y el 14%, aproximadamente. Las paritarias posteriores se fueron ubicando en niveles cercanos a la inflación, pero eso no significa que se haya recuperado lo perdido. Además, cada vez hay que destinar una mayor proporción del ingreso familiar al pago de los servicios públicos.»
LCV: ¿Qué peso tienen los alquileres en la estructura de costos de los comercios?
Salvador Femenía: «Los alquileres son un problema importante porque los propietarios de los locales no suelen bajar los valores. Es una variable bastante rígida. Siempre representaron un costo alto para el comerciante, pero en una situación de caída de ventas se vuelven todavía más difíciles de afrontar. He conocido casos de locales que se abrieron desde cero, lograron consolidarse y después, al momento de renovar el contrato, se encontraron con aumentos muy grandes. En algunos casos, el propietario termina apropiándose de parte del esfuerzo que hizo el comerciante, a través de alquileres elevados o del cobro de un valor llave.»
LCV: Es una situación muy difícil para las pymes, que tienen que pagar el alquiler del negocio, los servicios y, muchas veces, también el alquiler de su propia vivienda.
Salvador Femenía: «Exactamente. La situación es muy complicada para el pequeño comerciante, que tiene que sostener el alquiler del local, los gastos de su hogar y servicios cada vez más onerosos. El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie.»