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Los antihéroes coparon la parada, por Laura Giussani Constenla

Hoy nos mudamos a Ciudad Gótica, Gothic Town, tan oscura como monumental. Aquí estamos, donde nació nuestro querido superhéroe sin superpoderes: Batman. Uno como vos y yo pero que se la tiene jurada a los delincuentes. La expresión más acabada de ‘lucha contra el mal’.

La historieta del icónico hombre murciélago fue publicada por primera vez el 30 de marzo de 1939. Por eso días empezaba segunda guerra mundial, eran tiempos en los que se necesitaban muchos Brunos Díaz ya que la Historia, con mayúsculas, había parido a un gran, gran, villano universal, Adolf Hitler.

Su primer episodio fue publicado en Detective Comics y llevaba el curioso nombre de “El caso del sindicato químico”. Y decimos ‘curioso’ porque es extraño que inaugure su saga contra el mal peleando contra un empresario químico que engaña a sus socios para quedarse con la empresa. Y un Sindicato que está en el asunto. En plena guerra, uno podría imaginar otros malvados más perversos que un ejecutivo poco leal a sus socios. No hay que olvidar que este héroe solitario y nocturno, también es un empresario millonario que vió como unos delincuentes mataban a sus padres cuando era niño y se prometió vengar sus muertes. Algo así como un ’empresario bueno’, un Soros de la época.

Algunos sostienen que sus creadores, Bill Finger y Bob Kane, se inspiraron en el personaje de El Zorro, hijo de un acaudalado productor que por las noches combatía el mal en el Nuevo México, con audacia, coraje y astucia. El Zorro, un personaje creado en 1919 por Johnston McCulley (también aquí tenemos una guerra mundial como telón de fondo, ese año terminaba la primera guerra y empezaba la era de los supehéroes)

A propósito de los autores. Durante años el crédito de la historieta se lo llevó Bob Kane, mientras que el pobre Bill Finger tuvo que esperar décadas por su reconocimiento. Según explicó Kane: “En aquella época debía haber un solo artista con su nombre encima del título —la política de DC Comics en sus publicaciones era ‘si no puedes escribirlo, consigue ayuda de otros escritores, pero los nombres de éstos nunca aparecerán en la edición final’—. Bill jamás me pidió crédito y yo tampoco me ofrecí a dárselo —tal vez por mi ego en esa época—. Me sentí muy mal cuando murió”. Es decir, los comics eran una realización colectiva de trabajadores tercerizados en la que sólo uno se llevaba el crédito y las ganancias. Créase o no, recién en el 2015, la familia de Bill Finger logró firmar un acuerdo en donde se reconocía su autoría como creador de Batman.

Posiblemente ninguno de los dos imaginaba el éxito de la historieta que sólo un año después aparecería con su propia revista: Batman. Y en ese año, 1940, nacen también sus archienemigos. Porque Batman es distinto a Superman -su gran antecesor en el género-, sus autores le agregaron condimentos inéditos. No solo tiene la particularidad de que le faltan superpoderes – salvo, claro está, el poder que le confiere el dinero que le permite tener un mayordomo cómplice y fiel, una mansión con cuevas subterráneas donde lo esperaba su Baticoche que podría ser envidia del mismísimo Collapinto- sino que además de no volar ni tener poderes mágicos, Bill y Bob dieron a luz a la figura del antihéroe. Y, como si eso fuera poco, una antiheroína. El Guasón y Gatúbela aparecían con potencia en la escena.

Una interesante nota publicada por El País y firmada por Tommaso Koch, define así al reconocido villano: “La carrera original del Guasón apenas duraba unas 30 páginas. El tiempo de envenenar a Gotham, secuestrar a Robin y soltarle al Hombre Murciélago un par de manotazos y el primer “te voy a matar” de su relación. En la pelea final de Batman 1, el “horripilante bufón” sufría un final digno de su despiadada ironía: al tropezar se clavaba su propio puñal en el pecho. Sin embargo, el criminal mostró ya en su primera aventura un enorme talento para rebelarse contra el orden establecido. Su carisma sedujo a la editorial, DC Comics, que impuso añadir una viñeta. Ya dentro de la ambulancia salía a la luz “un dato desconcertante”. Y, entonces, un doctor sentenciaba: “Sigue vivo. ¡Y va a sobrevivir!“.

El mal nunca muere.

En el mismo año en que hizo aparición en la escena el perverso Guasón, un nuevo personaje sacudía la exitosa historieta: Gatúbela. Catwoman le dió un toque de sensualidad necesaria a este comic. Se trataba de una seductora ladrona de Ciudad Gótica enfundada en un traje de cuero negro con un látigo en la mano. Pocas veces se lo vio tan enamorado a Batman, quien mantenían una relación de amor-odio, y seguramente ella también con él, los sentimientos suelen ser recíprocos. Aunque Gatúbela no era buena por su intrínseca condición de villana, quién llegó a formar parte de la lista de la IGN que estableció los “100 mejores villanos de cómics de todos los tiempos”, con el correr de los años, su maldad se fue desdibujando. Siempre fue una antiheroína pero en los años noventa hubo una serie que intentaba explicar que tanta belleza no podía ser tan mala, y si hacía cosas incorrectas era para lograr un buen final. En fin, rebuscado cambio de nuestra villana favorita.

El asunto es que los malos fueron ocupando espacio y, como bien había anticipado el Doctor en su primera , el Guasón seguió vivito y coleando. Tan es así que en el 2019 se convirtió en superprotagonista gracias a la maravillosa película Joker. Sus características fundamentales se mantuvieron: una personalidad psicópata, con humor ácido y retorcido, que apela a ingeniosos dispositivos letales para realizar sus crímenes como barajas con navajas, cigarrillos explosivos, cajas sorpresa, etc. No era el único delincuente de la Ciudad Gótica, lo acompañaron en varias fechorías personajes como el Pingüino, el acertijo y la Banda de la Injusticia.

La realidad siempre se alimentó de la ficción -y viceversa-, algo así como la ‘profecía que se autorrealiza’ la literatura alentó diseños e ideas. En estos tiempos modernos podríamos decir que la política eligió un género en el que la imagen reemplaza a las palabras: el comic.

En una reciente entrevista, el filósofo brasilero Rodrigo Nunes, sostuvo que la nueva derecha en el mundo “juega con una ambigüedad constante entre la sinceridad y la broma.” Joker hizo escuela.

Demás está decir que tanto Batman, Guasón y Gatúbela son personajes ficticios. Cualquier parecido con la realidad, es pura coincidencia. Lo único que podemos afirmar es que ha llegado la hora de los villanos, los antihéroes ocuparon la parada. En las películas y en la política.

¿Quién será quién en esta historia? Nosotros, seguiremos siendo nosotros, superhéroes anónimos dispuestos al desafío de ganarle la partida a los villanos carroñeros de la muerte.

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Venezuela: “Viene un barquito cargado de…”

Planeta Giussani, emitido el 8 de diciembre de 2025

Muy buenas tardes, mis queridos planetarios. Aquí estoy, en este pueblo que parece fuera de todo tiempo y lugar. En realidad, lugar y tiempo son casi la misma cosa ¿no? La distancia cómo se juzga si no es a través del tiempo, es decir cuánto tiempo tardás para ir de un lugar a otro.

Pensaba en estas cosas porque, como imaginarán, acá en Italia los canales de televisión pasan horas y horas en un debate bastante interesante sobre el rol de Europa en estas guerras, ver qué hacen con Zelensky y Putín, qué pasa con Gaza -que ya casi salió de las primeras planas- y yo estaba preparando un informe sobre lo que estaba pasando en Venezuela. Tan lejos y tan cerca siento ese bello continente.

Me impactaba mucho que la brutalidad que empezó en septiembre por el gobierno de Estados Unidos que comenzó a bombardear barcazas sin tener ningún dato previo, ni justificativo, ni juicio, ni saber quiénes eran siquiera los muertos. Sostenían que se trataba de narcotraficantes, así lo repetían los medios, hasta que se descubrió que algunas de las víctimas eran simples pescadores. Y ni siquiera venezolanos, hubo ‘daños colaterales’, vidas arrancadas del mar, de Trinidad Tobago y Colombia, tal como lo denunció en su momento el presidente Petro.

En septiembre se lanzó esta campaña contra el supuesto narcoterrorismo venezolano, hasta ahora la guerra no declarada tiene 84 muertos en su lista. Todos civiles. La cosa fue en aumento, alrededor del 10 de septiembre los ataques ya no fueron a botes anónimos, Trump se presentaba ante el mundo con un operativo hollywoodense con soldados que descendían de helicópteros, armados hasta los dientes, y tomaban un petrolero que estaba cerca de la costa venezolana. La tripulación, civil, no opuso resistencia. Se dijo que el buque transportaba petróleo hacia Cuba e Irán, y que no tenían los permisos en regla. También se dijo que Trump lo único que dijo es que ‘fue confiscado por una muy buena razón’. La razón era su carga, porque estamos en esta etapa en la que parecemos jugar a ‘viene un barquito cargado de…”. Bien este barquito venía cargado de toneladas de petróleo, equivalente a una suma de 80 millones de dólares.

Ni lerdo ni perezoso, hombre práctico, al fin, el presidente de Estados Unidos anunció que ese petróleo que, según él no cumplía con los requisitos de exportación necesarios, se los quedaba él. Y a otra cosa.

Yo, que justo estaba haciendo un informe para denunciar las muerte de 84 personas en barcas sin identificar, sin juicio previo, sin detenerlos para obtener información de inteligencia. Indefensos, pescadores o no, caían bajo un bombardeo decidido en otras latitudes, sin que el mundo alzara la voz. Salvo Colombia y México, silencio de estampa para los presidentes latinoamericanos.

Si eso ya me parecía una violación inaudita de la soberanía de un país y de los derechos internacionales, de pronto aparecía esta acción digna de Piratas del Caribe. Estados Unidos abordando petroleros. Y ese fue el primero. Después vinieron otros.

En eso andaba cuando llegar un amigo italiano a casa, que está muy obsesionado con las guerras de Ucrania y Gaza, y con el rol de Europa en estas cuestiones, y se sorprendió cuando le conté que Trump estaba bombardeando barcos y robándose buques petroleros internacionales en aguas que no les pertenecían. Llegó incluso a prohibir los vuelos por cielo venezolano, un delirio, una violación a la soberanía de un país independiente sin precedentes.

Mi amigo quedó sorprendido, no sabía nada de esto -y es un hombre informado-. Su razonamiento fue: “Es que todo eso está muy lejos, así como quizás en latinoamérica no hay tanta conciencia por el genocidio de Gaza, porque queda lejos, acá no nos enteramos de Venezuela.”

Puede la distancia ser un motivo? No creo.

Señoras y señores, la distancia ya no es lo que era. Pueden tirarte un misil desde Irán que explote 10 minutos después en norteamérica dando con una precisión pasmosa en el blanco. Un hacker está en condiciones de dejar sin electricidad a medio continente europeo trabajando en Singapur.

Además, el que anuncia que terminará con la ‘dictadura narcoterrorista de venzuela”, a fuerza de violaciones de todo tipo de derechos internacionales y humanos, no es otro que el mismo personaje amarillento que se presenta a Europa como el pacifista serial, opina sobre los que pasa en cada país, salta de un lugar a otro levantando el dedo, mientras anuncia invasiones que empezarían por Venezuela pero podrían ir también por Cuba

Pueden los europeos no saber lo que hace Trump en su propio continente? Pueden ignorar la oposición interna que tiene es su país?

Es cierto que en Italia la discusión es fuerte sobre qué juego debe jugar, al menos es un continente que discute. Las decisiones, finalmente, terminan siendo peores que los debates, y la marcha armamentística contra una hipotética invasión de Rusia está imponiéndose. Pero, hay un debate en el parlamento, en los estados nacionales, entro los oficialismos y la oposición.

América Latina, en cambio, presenta una indiferencia pasmosa. Un silencio atronador. El único que habla es Trump quien acaba de declarar que ya hicieron el trabajo más difícil, que eran las operaciones navales, y ahora se vienen los ataque por tierra. Lo anuncia, así, a boca de jarro, porque no sólo nadie le está pidiendo explicaciones desde los países que algún poder tienen todavía, sino que además logró que se le diera el Premio Nobel de la Paz a Corina Machado, líder de la oposición venezolana, que pide a gritos la intervención militar norteamericana para sacar al dictador.

Se está poniendo de moda la idea de que si querés la paz, tenés que jugar a la guerra. Armarte más y más. Mostrar los dientes. Provocan tanto que el perro del vecino algún día va a saltar finalmente el cerco y te va a clavar los dientes en la yugular sin soltarla, porque es un perro bravo. Y entonces sí, tendremos una noción más cabal de qué significa esta puesta en el tapete de los riesgos de catástrofes, que empezaron con un kit de sobrevivencia hace un año y ahora ya se perfila como un regreso al servicio militar.

Claro que uno suele mencionar a los líderes de las diversas potencias, Trump, Putin, Netanyahu, Zelensky, etc. Pero está claro que no se trata de hombres, más bien de intereses económicos y una cosmovisión que está acompañada por millones de personas. Ellos son los hacedores de los actos que el presidente apenas imagina.

Uno de ellos es Peter Brian Hegseth, el Secretario de Defensa de los Estados Unidos. Hacia él apuntó LCV para su próximo informe. Clara muestra del mundo en que vivimos: Veterano de guerra, conductor de televisión, comentarista político, frustrado candidato republicano, y autor de cinco libros en los que expresa con claridad su pensamiento. Tanta claridad que provoca escalofríos. Consideramos que debemos conocer en profundidad a quienes se presentan como salvadores de la tierra. Será tema de nuestro próximo informe.

Sección de Laura Giussani Constenla, en el programa La Columna Vertebral-Historias de Trabajadores, que se emite los lunes de 18 a 20 por larz.com.ar Conduce: Nora Anchart

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Destacada

Italia ¿Qué es ‘Progetto Sur’? Frente a la indiferencia de los Estados, la solidaridad de los pueblos

Hace unas semanas nos internamos en la nueva realidad italiana. Esa que no se ve pero existe. La que une pasado, actualidad y futuro. Comenzamos con una entrevista a Enrico Calamai, quien en tiempos de dictadura en Argentina fue uno de los protagonistas invisibles de una epopeya: dar refugio y salvar la vida de unos 300 argentinos a pura convicción y coraje, quien hoy es un referente de los Derechos Humanos con una pequeña organización, “Mani Rosse”, que cada jueves pintan sus manos de rojo sangre para recordar a los muertos de un mundo injusto: migrantes ahogados en el Mediterráneo, víctimas de guerras y hambrunas, aquellos ‘condenados de la tierra’ de la que nos hablaba Frantz Fanon.

Continuamos conversando con los directores de “Resistenza-Historia del exilio argentino en Roma”, quienes nos llevaron a los años de plomo, en los cuales centenares de miles de argentinos debieron huir del país con lo puesto y aún así crearon redes de solidaridad, amor y denuncia internacional en los países donde posaron sus huesos, con culpa, dolor, angustia.

El documental puso el foco en Italia y pudo realizarse gracias a la colaboración de un grupo de jóvenes italo argentinos que forman parte de una organización llamada ‘Progetto Sur’. Tirando de la punta del ovillo, llegamos a ellas, Claudia Gatti y Romina Cozzanti, referentes de la asociación, nacida después del 2001, que contactó con aquella huella creada en los años setenta-ochenta y hoy trabajan por la colaboración de dos pueblos unidos por historia y cultura. Cambian los tiempos, las formas, la política y la tecnología. Llegan las pandemias y otras calamidades desconocidas, pero aún queda la esperanza de un mundo mejor.

Aquí, la última entrevista de lo que podemos considerar una trilogía: revisitando exilios, mirando el mañana.

Este Planeta Giussani hace lo posible para entenderse con ese Planeta Tierra con la Inteligencia Artificial a flor de piel. Aún así, no lo logramos. La comunicación es entrecortada. Cuarenta minutos nos dan. Quién puede hacer algo en sólo cuarenta minutos cuando hay tanto para hablar, conocer, descubrir, pensar. Vaya, entonces, esta segunda parte con Romina, a quien dejamos sin palabras.

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Entrevistas

“El exilio dejó huella en Italia”. Entrevista a los directores de Resistenza

Después de su recorrido por Festivales, Salas y otros espacios de Italia y Argentina, “RESISTENZA (historias del exilio argentino en Roma)” está disponible desde el 13/11/25 en la plataforma OpenDDB: https://openddb.it/film/resistenzaargentina/

Un documental que explora los modos que adquirieron la sobrevivencia y la denuncia internacional durante la última dictadura militar. Más allá de la tristeza, el desarraigo y las dificultades económicas, los exiliados argentinos diseminados por el mundo tendieron redes de solidaridad y realizaron un trabajo tenaz dando a conocer las violaciones a los Derechos Humanos en Argentina. No sabían, en ese entonces, que se estaban convirtiendo en protagonistas de un movimiento que dejaría sus huellas a futuro en los países que los acogieron, gracias a una forma de lucha silenciada por el régimen pero que perduró, con amor y creatividad hasta el día de hoy.

En Italia nació una organización italo-argentina, Progetto Sud. En torno a ellos crecen, desde el pie, nuevas formas de acción en un mundo cada vez más violento y fraccionado. Ahora las murgas argentinas son un símbolo en toda manifestación por la paz y la justicia en Roma

LCV conversó con los directores del documental “Resistenza, historia del exilio argentino en Roma”, Mónica Simoncini y Omar Neri. ¿Por qué Roma? ¿Qué dificultades encontraron? ¿Cómo es trabajar como documentalista hoy? La culpa como trasfondo de estar vivo, la política no cultural de Milei y más.

Exilio revisitado por Laura Giussani constenla. Un planeta de LCV. 11 de octubre de 2025

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