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José Pasotti, secretario general del SOCAYA: “Estamos peleando para mantener aumentos en base a la inflación”

El secretario general del Sindicato del Caucho, José Pasotti, pasó por La Columna Vertebral para dar su perspectiva sobre la difícil situación económica que atraviesan los trabajadores de la industria. A lo largo de la nota, Pasotti describe los desafíos a los que se enfrentan al intentar negociar aumentos salariales en un contexto de alta inflación, en el cual las ofertas de las empresas no logran siquiera igualar la inflación.

Además, describe la relación que tienen con el gobierno a través de la secretaría de Trabajo y los empresarios, quienes, según su opinión, no están cumpliendo con las expectativas que los trabajadores tienen respecto a los aumentos salariales. El impacto de la importación de materia prima y las consecuencias de los despidos en el sector, la posibilidad de realizar un paro como medida de protesta, entre otros temas son los tratados por Pasotti.

LCV: “¿Cómo van las cosas?”

José Pasotti: “Peleándola, la verdad, con esta situación que estamos, nos encontramos no como que estamos peleando no solo contra los empresarios, contra el gobierno, contra el Ministerio de Trabajo, contra todo el mundo, porque la verdad que no poder conseguir ni siquiera la inflación como aumento salarial para los trabajadores. Para nosotros es una derrota, por eso seguimos peleando por lo mismo que es por el costo de vida.”

LCV: “Cuando hablamos de inflación, ustedes en todo caso estarían pidiendo por la inflación que el gobierno dice, del 1, del 2%, ya no me acuerdo cuál es el dibujo, o la inflación real que ustedes sienten cuando van al supermercado?”

José Pasotti: “Nosotros estamos pidiendo, eso es más nuestro enojo, no porque estamos pidiendo. En febrero fue el 2, en enero el 2,7 y a nosotros nos ofrecían 1,5 en enero. Y en febrero, que fue el 2,2, nos ofrecían lo mismo. Llegamos, después de arduas discusiones en el Ministerio de Trabajo y demás, nos ofrecieron un 2%. Y un 2% cuando veníamos mes a mes firmando la inflación, hasta noviembre se firmaba la inflación. O sea, era 2%, llamábamos los empresarios y arreglábamos el 2%. Ahora nos dicen queremos arreglar en enero, febrero, marzo y abril. Le dijimos, ¿por qué? Dice: así no estamos todos los meses. Digo, bueno, buenísimo. Ya en medio de las discusiones dijimos, bueno, tenemos dos meses adentro que ya tenemos la inflación fijada por el gobierno, que 2,7, 2,2, pero no nos dicen que no, que 2,7, 2,2 no, que dos y dos. Entonces no pudimos cerrar y nos daban para marzo y abril uno y uno, que es otra mentira, que no va a ser uno y uno, ya se está viendo que no va a ser. Pero lamentablemente es toda una configuración entre los empresarios, gobierno, Ministerio de Trabajo incluido, que nos hacen caer en esto de que a los trabajadores nuestros le tenemos que firmar menos que la inflación. O sea, es más, nosotros recibimos los reclamos de los trabajadores, que nos dicen que es mentira, los delegados nos dicen no, pero el 2,7, 2…”

LCV: “¿Cuál es el salario promedio de un trabajador del caucho?”

José Pasotti: “Por mes estamos en 900.000 pesos, aproximadamente.”

LCV: “¿En qué consiste el trabajo del trabajador del caucho?”

José Pasotti: “El trabajador del caucho, el convenio es bastante abarcativo, y es en empresas que fabrican caños, mangueras, repuestos, correas planas, correas en B, correas agrícolas, todo lo que tiene que ver con eso. Y también tenemos el convenio que es otro, pero que también incluye a nuestro sindicato, que es el sindicato de gomería y talleres de recauchitaje.”

LCV: “¿De dónde viene la materia prima, el caucho?”

José Pasotti: “Viene de Brasil y viene de otros puntos también, de otros países. Estamos teniendo ahora un gran problema con todo eso, con la importación, porque teníamos empresas que se volvían locas con el gobierno anterior, me decían a mí en reuniones que era una locura, que los hacían entrar en infinidad de inconvenientes, que no conseguían la materia prima, que no se las enviaban, que esto, que lo otro, que allá, que acá. Bueno, cuando empezó este nuevo gobierno, me dijeron: ‘Bueno, ahí está, ahora se nos simplificó todo’. Resulta que a los tres meses me decían: ‘Tenías razón, pero no tienen trabajo’. Claro, o sea, se les simplificó el caucho, pero ha habido despidos en el sector, en las empresas del sector.”

LCV: “¿Ha habido despidos en las empresas de tu sector? ¿Cuál es la empresa más importante de tu sector?”

José Pasotti: “Tenemos varias. Tenemos Durlock Argentina, tenemos Yaco, que es otra fábrica importante.”

LCV: “¿Y estas empresas han realizado despidos?”

José Pasotti: “Digamos que eso es lo que yo quería explicar, no hubo… no es que tenemos despidos masivos, hay acomodamientos, que nosotros lo llamamos acomodamientos, que por ahí tienen 8 o 10 personas que por ahí les falta trabajo, que tienen problemas, que son las que están ahí al borde, siempre de la sanción o lo que sea. Bueno, las empresas han achicado, hay empresas que sí han achicado demasiado. O sea, había, no sé, 150 trabajadores, ahora hay 30. Eso es una fábrica de bicicletas y cámaras de bicicleta, que traen de afuera. Entonces, ¿qué hace? Deja para lo que es la producción y deja al depósito, digamos, cinco o seis personas en el depósito, que son las que, eh, les hacen vender a la fábrica las bicicletas y las cubiertas que traen de afuera.”

LCV: “¿Ustedes están en condiciones, por ejemplo, de hacer un paro? Y si estuvieran en condiciones de hacerlo, ¿qué es lo que… digamos, en qué lugar se sentiría fuertemente la parálisis del sector?”

José Pasotti: “Sí, nosotros, yo te explico lo que está pasando. Nosotros, yo soy una persona muy pensante y trato de no… porque nosotros hace no mucho tiempo hemos logrado un premio a la asistencia, que es bastante significativo para los trabajadores. Entonces tratamos de no perjudicar a la gente. Entonces, este tema que no podemos llegar a un acuerdo con las empresas, decidimos con la comisión, digamos, con el secretariado, decidimos no largar un paro, porque sabemos que hacerle perder más plata a la gente en este momento del país es muchísimo. Entonces lo que estamos haciendo es, estamos haciendo denuncias en todas las fábricas, en todas las fábricas que hay anomalías. Estamos haciendo denuncias a través del Ministerio de Trabajo y demás. Estamos haciendo todo tipo de denuncias y queremos, e instamos a los empresarios a que depongan esta actitud, porque esto nosotros no lo vemos como algo que no lo pueden hacer. Porque si nosotros estaríamos diciendo: ‘No, bueno, los empresarios, lamentablemente, no pueden darnos el 2% más el 0,2% porque no es el 2, el 0,2% o el 0,7% más’, pero es algo que se están, digamos, cubriendo atrás de lo que es el gobierno este y el ministerio de Trabajo también, que lo faculta, porque sé que el ministerio mismo le dice: ‘No, no, no se puede arreglar’. El ministerio tiene bajada una línea que es menos que la inflación. Le pasó a camioneros, le pasó a los compañeros.”

LCV: “¿Por qué hablamos de ministerio? ¿Sigue existiendo ministerio de Trabajo? ¿No es una secretaría?”

José Pasotti: “Exacto, pero nosotros estamos, eh, somos legalistas y vamos a lo que es, o sea, tenemos que arreglar a través de la Secretaría de Trabajo, porque es el lugar a donde nosotros firmamos los acuerdos y después los publicamos.”

LCV: “Es altamente comprensible lo que estás diciendo como actitud responsable igual. El paro es una herramienta legal de los trabajadores que, obviamente, es el último recurso cuando ya nada queda por dialogar, nada queda por hablar, nada queda por hacer, ¿no?”

José Pasotti: “Nosotros, si no llegamos ahora, tenemos de vuelta reuniones con la parte empresaria y si no llegamos a un acuerdo, seguramente vamos a largar un paro. Lo que pasa es que no queremos perjudicar a los trabajadores.”

LCV: “Parece razonable que se entienda, porque viste que aparecen enseguida los revolucionarios de café, que quieren el paro, el paro, el paro y desestiman la actitud de muchos dirigentes que realmente están pensando en esta historia. Si el presentismo es una conquista importante, ¿cuánta gente realmente se adheriría al paro? Y si no quiere presentar el presentismo, entonces es una medida que termina siendo fracasada y simbólica, ¿no?”

José Pasotti: “Exacto. Aparte, cuando yo estoy en la soledad de mi escritorio o en mi oficina, pienso, no sé, estamos en una lucha por 0,9, no, sí, es una vergüenza, no. José, es una vergüenza, porque yo lo que le digo es tajante: nos dan el costo de la inflación, que el gobierno, esta inflación mentirosa que se está dando, bueno, es 2,7 y 2,2. Bueno, dame 2,7 y 2,2, y me dicen: no, 1,5. ¿Pero por qué 1,5, si fue 2,7 y 2,2? Y vemos la benevolencia de la Secretaría de Trabajo, que ya no es como antes, que mediaba entre las partes, sino que está como diciéndole a los empresarios: ‘No está bien, están ofreciendo buena plata’.”

Podes volver a ver la entrevista completa en https://www.youtube.com/watch?v=hz4MLAm6H70

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La murga como memoria, cuerpo e identidad popular

En exclusiva con LCV – La Columna Vertebral / Historias de trabajadores, Coco Romero recorre más de medio siglo de vínculo con la murga como experiencia vital, cultural y política. Desde la infancia atravesada por el carnaval hasta la prohibición impuesta por la dictadura, Romero reconstruye una historia silenciada de la cultura popular argentina: la murga como espacio de felicidad, protesta, memoria colectiva y disputa de identidades. Archivista, investigador y formador de generaciones, reflexiona sobre el cuerpo en la calle, la censura, el clasismo, la tradición carnavalera y el vaciamiento de las políticas culturales, reafirmando a la murga como una práctica viva que resiste y vuelve, incluso después de décadas de prohibición.

LCV: “Bueno, Coco, contame por qué la murga, por qué a vos, digamos, hace 50 años que te dedicás a esta expresión musical.”

Coco Romero: “Porque de niño fui feliz con la murga. Durante la dictadura, en 1976, mediante el decreto 21.329, los militares prohíben el carnaval, que tuvo 36 años de prohibición. Esa prohibición se levanta recién con Néstor Kirchner, entre 2002 y 2011. En ese momento yo estaba con La Fuente, un grupo que tocó durante toda la dictadura, y me pregunté cómo algo que me había hecho tan feliz podía estar prohibido. Entonces escribí una canción llamada ¿Dónde fueron los murgueros? y a partir de ahí empecé a recibir señales constantes. En los años 80 tocábamos y veía pibes bailando como yo bailaba cuando era niño.”

LCV: “¿Dónde creciste? ¿Cómo fue tu infancia?”

Coco Romero: “Yo nací en Salta y mi madre me trajo a Buenos Aires cuando tenía entre un año y medio y dos años. Viví en Coghlan, Belgrano R y Villa Urquiza.”

LCV: “Bueno, chetito eras, ¿no?”

Coco Romero: “No. En ese momento Belgrano R estaba rodeado de pensiones. Yo me crié en el Santa Rosa, un hotel de 120 habitaciones. Éramos muchos niños y tuvimos una infancia muy feliz. La murga era parte de los juegos, de los rituales y de la vida cotidiana. Jugábamos a la pelota y jugábamos a la murga.”

LCV: “La murga como hecho cultural en la Argentina muchas veces fue vista como algo maldito.”

Coco Romero: “Sí. Hubo momentos en que determinados sectores sociales la veían como algo de negros. Tuvo períodos de gloria como discurso contracultural y político. Cuando yo era chico la veía mucho en la provincia, por ejemplo en San Luis. Esas murgas hablaban en contra de los patrones o se vestían como ellos para ridiculizarlos. Era un lenguaje de protesta muy directo.”

LCV: “¿Cuándo se origina ese lenguaje tan primario de protesta?”

Coco Romero: “Después de escribir la canción empecé a preguntar qué era la murga y nadie lo sabía. La respuesta era siempre la misma: los negros de la esquina. Hoy dicen los negros del peronismo o del kirchnerismo. Un pueblo bajo. Yo opté por entrevistar a los viejos murgueros. En 1982 empecé en San Martín y Villa Martelli y me encontré con un universo enorme. Me eduqué mucho con la revista Crisis. En 1975 Mauricio Kartun escribe un artículo muy importante, Del candombe a la murga, que me abrió la cabeza.”

LCV: “Ahí te das cuenta de que la sociedad no tenía idea de lo que era la murga.”

Coco Romero: “Exactamente. Murga era un término despectivo, como cuando se dice que un equipo de fútbol es una murga. Empecé a buscar material, a armar archivo, a recorrer Parque Rivadavia durante 15 o 16 años todos los domingos. Me convertí en un buscador de libros. En una librería de Avenida de Mayo encontré un libro de 1968 de Pedro Orgambide, Carnaval, carnaval. Eso me deslumbró. Después lo entrevisté y entendí que la murga tenía una historia profunda.”

LCV: “Y de ahí surge tu trabajo como autor.”

Coco Romero: “Junté tanto material que amigos me dijeron que tenía que sacar un libro. Así publiqué La murga porteña, historia de un viaje colectivo, Los talleres de murga del Rojas y El universo creativo del carnaval. Yo no sabía escribir, pero escribí. El Fondo Nacional de las Artes me aceptó el proyecto por el lado del folklore, en una época en la que la cultura todavía tenía apoyo.”

LCV: “Hoy pareciera haber una degradación en la política cultural.”

Coco Romero: “Totalmente. Hay dirigentes de cultura que no saben absolutamente nada. No leen, no conocen la cultura popular y no quieren profundizarla, cuando es parte esencial de la historia de los pueblos.”

LCV: “Estuviste más de 30 años en el Rojas.”

Coco Romero: “El primer taller lo di en 1988 y estuve hasta 2009. Treinta y cuatro años. El Rojas fue fundamental. En la etapa democrática, Pacho O’Donnell le encargó a Eduardo Miñoña un trabajo sobre murga y así nació el documental Mocosos y chiflados. El conflicto era claro: un pibe de clase media al que no lo dejaban salir en la murga porque se iba con los negros. Eso es un conflicto de identidad y de cuerpos. La murga está en la calle y eso incomoda.”

LCV: “¿Cómo se eligen los temas y la estética de una murga?”

Coco Romero: “No es un proceso fácil. Nosotros impulsamos que haya un motivo, afinación, poesía. Todo eso ya existe en otros países. Los uruguayos desarrollaron una gramática muy fuerte. La murga gaditana tiene una estructura clara: saludo, cuplé y retirada, con la marcha camión como base rítmica. En Buenos Aires, después de 36 años sin carnaval, es muy difícil lograr organicidad.”

LCV: “El carnaval es una fiesta históricamente resistida.”

Coco Romero: “Es una fiesta prohibida. Momo es la deidad del carnaval, expulsado del Olimpo por criticar a todos. El carnaval es la inversión: el rico se viste de pobre y el pobre de rico. No todos se bancan eso. Por eso molesta. Pero el carnaval siempre va a seguir.”

LCV: “¿Dónde te encuentra hoy la gente que quiere aprender con vos?”

Coco Romero: “Estamos por abrir un espacio en la Fundación Educativa El Sapo y la Rana, en Boulogne, una escuela Waldorf. También me pueden encontrar en redes buscando Coco Romero, Murga y Carnaval. Divulgar cultura popular es una forma de fortalecer nuestra identidad.”

LCV: “Coco, muchas gracias. Vamos a escuchar tu trabajo.”

Coco Romero: “Gracias a ustedes. Primero vamos a escuchar un poema de Roberto Santoro, poeta desaparecido en 1977, Vocales. Después, una canción de la murga Sacala almidón, 14 de mayo.”

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Alberto Nadra: “La resistencia no se declama, se organiza fábrica por fábrica”

En diálogo con el programa La Columna Vertebral de La RZ Radio, Alberto Nadra analizó el paro nacional, el rol del sindicalismo y el impacto de la reforma laboral que se debate en el Senado. Durante la entrevista, sostuvo que la resistencia no puede reducirse a una consigna ni a una medida aislada: debe construirse desde abajo, fábrica por fábrica, barrio por barrio, recuperando la tradición histórica del movimiento obrero argentino. Nadra planteó una crítica tanto a la dirigencia sindical como a la dirigencia política, señalando que la organización en la base y el debate permanente con los trabajadores son claves para enfrentar el actual escenario social y económico. También reflexionó sobre el deterioro educativo, la pérdida de solidaridad y las consecuencias culturales que arrastra la Argentina desde la dictadura de 1976. “Si no organizamos, todo se diluye en el aire”, afirmó, llamando a reconstruir la conciencia colectiva frente a un modelo que —según advirtió— profundiza la desigualdad y la fragmentación social.

LCV: Recién escuchábamos a Hugo Moyano. Más allá de las controversias ideológicas, es un dirigente que ha combatido fuertemente a favor de su sindicato y del movimiento obrero. Tenemos anuncios de paros de las CTA y posiblemente de todas las centrales. El paro del otro día fue fuerte, con alto acatamiento. ¿Cómo lo viviste vos?

Alberto Nadra: Bueno, a mí me pareció un hecho muy importante, una demostración de fuerza necesaria, acorde a la gravedad del tratamiento de esa ley y a la inmensa traición de quienes se dicen representantes del movimiento nacional y popular, particularmente del peronismo, digamos.

LCV: Se criticó mucho a la CGT por si el paro fue o no con movilización.

Alberto Nadra: Bueno, yo creo que es fácil criticar a la CGT o al sindicalismo, pero quiero marcar dos cosas: primero, que la responsabilidad principal de conducir la lucha popular corresponde a los dirigentes políticos y no a los sindicalistas; y segundo, que no se puede reducir la crítica a si el paro fue con o sin movilización, porque eso depende de la coyuntura, digamos.

LCV: ¿Entonces dónde pondrías la crítica principal?

Alberto Nadra: Bueno, la crítica de fondo es que la resistencia se ha reducido demasiado a definiciones teóricas generales; para mí era mucho más importante haber trabajado estos meses en la base del movimiento obrero, en cada fábrica y lugar de trabajo, esclareciendo qué está en juego y organizando un plan de lucha, digamos.

LCV: ¿Cómo se traduce eso en lo concreto?

Alberto Nadra: Bueno, asambleas en las fábricas, discusión con los trabajadores, coordinación de delegados, relación con el barrio, explicarle al vecindario lo que pasa, porque cuando cierra una fábrica el barrio es el primero que lo siente: el almacén, la farmacia, el bodegón, digamos.

LCV: Eso tiene antecedentes históricos muy claros.

Alberto Nadra: Claro, bueno, el movimiento obrero argentino y el peronismo tienen esa tradición: la toma del frigorífico Lisandro de la Torre se sostuvo con el acompañamiento de todo el barrio de Mataderos, hay que recuperar esa experiencia y asentar claridad en la base sobre a qué nos enfrentamos, digamos.

LCV: Yo coincido, pero en las asambleas se ve mucha falta de empatía. Mucha gente cree que esto no le va a tocar.

Alberto Nadra: Bueno, coincido totalmente, y si me apurás no diría 20 años sino 40; ese vacío fue ocupado por la ideología dominante, por los grandes medios y por un sistema educativo debilitado, digamos.

LCV: El día del paro vi gente yendo a trabajar por miedo.

Alberto Nadra: Bueno, claro, hay una ilusión de que quedándose quieto no va a pasar nada, pero va a pasar igual, porque este sistema no valora al individuo, te reemplaza por otro más barato y más joven, digamos.

LCV: Incluso las búsquedas sobre la reforma laboral crecieron recién después de votarse.

Alberto Nadra: Bueno, sí, tarde, muy tarde, y eso muestra que no hubo un trabajo sistemático de discusión previa en los lugares de trabajo, digamos.

LCV: Vos mencionabas el ejemplo de Camioneros.

Alberto Nadra: Bueno, Camioneros hace trabajo político cotidiano; hablás con un recolector y tiene clarísimo lo que pasa porque discuten permanentemente y sacan conclusiones colectivas, digamos.

LCV: ¿Y qué pasó con experiencias anteriores, como De la Rúa o Macri?

Alberto Nadra: Bueno, no se discutieron en profundidad en la base; cerraron miles de empresas y se perdieron cientos de miles de puestos de trabajo, y esa experiencia tenía que discutirse fábrica por fábrica para generar conciencia, digamos.

LCV: Yo pongo mucho el eje en la educación, especialmente en esto de pasar de grado sin aprendizajes reales.

Alberto Nadra: Bueno, coincido plenamente, ese psicologismo barato de “no frustrar” fue devastador; no poner límites es contraproducente y destruyó herramientas básicas como la comprensión lectora, digamos.

LCV: Vos vinculás esto con un proceso histórico más largo.

Alberto Nadra: Bueno, sí, esto es consecuencia de la derrota popular del 76, no solo por los muertos y desaparecidos, sino porque la dictadura destruyó deliberadamente el lazo social y el sistema educativo, y eso nunca se revirtió del todo, digamos.

LCV: Para cerrar, ¿qué esperás de lo que viene: resignación o despertar?

Alberto Nadra: Bueno, yo siempre apuesto a la esperanza, no a volver a algo anterior sino a construir algo nuevo, y el eje central es impedir la aplicación de la ley laboral y volver a organizar desde abajo, fábrica por fábrica y barrio por barrio, digamos.

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Rodrigo Romero, delegado en FATE: “No fue una crisis: fue una decisión patronal”

En el marco del conflicto por el cierre de la planta de Fate, La Columna Vertebral – Historias de trabajadores dialogó con Rodrigo Romero, delegado del SUTNA, mientras se desarrollaba una audiencia con el Ministerio de Trabajo.
Con 20 años de antigüedad en la fábrica, Romero describe no solo la situación laboral, sino también el capital humano, la experiencia obrera y las consecuencias sociales de una decisión empresarial que deja a cientos de familias en la incertidumbre.

LCV: “Estamos en comunicación con Rodrigo Romero, uno de los delegados del sindicato de neumáticos SUTNA. Vamos a hablar de este caso emblemático que puede transformarse en un caso testigo de la debacle de las grandes empresas: el cierre de Fate. ¿Cómo te va, Rodrigo?”

Rodrigo Romero: “Hola, buenas tardes. Acá estamos, tristes, pero dando la lucha.”

LCV: “¿Dónde estás en este momento? ¿Estás en la fábrica?”

Rodrigo Romero: “No, en este momento no estoy en la fábrica. Estamos en una audiencia con el Ministerio de Trabajo y con la patronal.”

LCV: “¿Es una audiencia por Zoom?”

Rodrigo Romero: “Sí, es por Zoom. Estamos esperando el cuarto intermedio y que termine.”

LCV: “¿Cómo la ves venir?”

Rodrigo Romero: “No se ve muy bien la cosa. La fábrica está muy dura. Está todo en discusión. Nosotros esperamos ver qué camino se puede tomar, si se puede conciliar, pero lo único que queremos es conservar nuestro puesto de trabajo, la fuente laboral para todos los trabajadores, de forma colectiva.”

LCV: “¿Está dictada la conciliación obligatoria?”

Rodrigo Romero: “Sí, fue dictada y la fábrica la acató. Por ley deberíamos volver todos a trabajar, pero la patronal dice que nos considera despedidos y que no nos va a dejar ingresar.”

LCV: “¿Cómo era trabajar en Fate?”

Rodrigo Romero: “Yo trabajo hace 20 años en Fate. Cuando entré, en 2006, ya había conflictos. La gente de adentro te advertía que Fate no pagaba bien. Igual, era una empresa grande, con prestigio, donde se ganaba un poco más que en otros lados.”

LCV: “¿Cuál es tu tarea dentro de la planta?”

Rodrigo Romero: “Soy operario. Manejo máquinas de radial auto que fabrican cubiertas 15, 16 y 17. Son máquinas automáticas, semiautomáticas y manuales.”

LCV: “¿Esa experiencia se puede trasladar a otro rubro?”

Rodrigo Romero: “Solo dentro del neumático. Podría trabajar en Pirelli o Firestone, pero siempre en este rubro. Hace 20 años que hago neumáticos, es el único oficio que tengo.”

LCV: “Eso implica una enorme pérdida de capital humano.”

Rodrigo Romero: “Exactamente. Hay compañeros con 20, 30 y 40 años de fábrica. Muchos están físicamente destruidos. Mi hermano, por ejemplo, perdió un brazo por falta de medidas de seguridad. La empresa quiso indemnizarlo y echarlo, pero como sindicato logramos su reincorporación. Él quería seguir trabajando.”

LCV: “¿Cuántos años tenés?”

Rodrigo Romero: “Tengo 44 años.”

LCV: “¿Cómo impacta esto en tu vida personal?”

Rodrigo Romero: “Tengo una hija de 10 años, vivo con mi compañera y sus dos hijos. Alquilo. Pensé que en cinco años iba a poder comprar algo, pero ya llevo 20 y no se pudo. Hace 14 meses que no tenemos aumento. Siempre fue una lucha.”

LCV: “¿Hace cuánto sos delegado sindical?”

Rodrigo Romero: “Hace 9 años. Todos los años era lo mismo: Fate nunca quería dar nada. Lo que logramos fue empatar o superar la inflación hasta que llegó el gobierno de Milei.”

LCV: “¿Qué opinión tienen sobre el empresario y el gobierno?”

Rodrigo Romero: “Creemos que Madanes Quintanilla siempre tuvo acuerdos con todos los gobiernos. Tiene espalda económica. La fábrica está llena de materia prima y las máquinas están listas. Cerraron justo antes de la reforma laboral. Creemos que es una maniobra.”

LCV: “¿Quiénes quedan en el medio de esa disputa?”

Rodrigo Romero: “Nosotros. Los trabajadores. Somos el jamón del sándwich.”

LCV: “¿Creés que la fábrica va a volver a abrir?”

Rodrigo Romero: “Sí, sin dudas. No se puede cerrar una empresa de esta magnitud. El problema es entre el empresario y el gobierno. Los que pagamos el plato roto somos los trabajadores.”

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