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“Río Tercero, tierra arrasada”: la voz de Lucas Felici sobre la crisis industrial y la resistencia obrera

En Río Tercero, Córdoba, una ciudad marcada por la historia industrial y por el doloroso atentado de 1995, la clase trabajadora vuelve a enfrentar una crisis profunda. Desde octubre de 2023, la planta petroquímica local inició un proceso de despidos masivos, lockouts y militarización del espacio de trabajo. Lucas Felici, delegado gremial y referente obrero, describe con crudeza y claridad la magnitud del conflicto, que ya dejó cientos de familias sin sustento en una comunidad de apenas 45 mil habitantes. En diálogo con La Columna Vertebral, Felici comparte el panorama actual, el rol del Estado, las estrategias de lucha y una memoria viva de lo que significa resistir desde abajo. Esta es su voz.

LCV: “Contanos un poquito, en principio, la situación laboral de Río Tercero.”
Lucas Felici: “Bueno, la verdad que estamos en una crisis impresionante industrial aquí en Río Tercero, una ciudad que ha crecido con las industrias. Y la verdad que, bueno, desde octubre del año pasado que Petroquímica ha empezado, ¿no?, a echar trabajadores. El año pasado despidieron 140, con lo cual, bueno, nosotros después de 90 días de lucha, de huelga, de acampe, logramos la reincorporación de una parte muy pequeña de ellos y pusimos en marcha la parte química, porque cerraron la planta de hidrocarburos. Obviamente, por las medidas estas que impuso el gobierno nacional de la apertura indiscriminada de las importaciones, donde la empresa cambió su eje comercial y dejó de producir para importar. En la parte química veníamos produciendo bien, normal. Todo lo que se producía se vendía, se despachaba. Pero hace 15, 20 días la empresa mandó parar toda la producción. Realizó un lockout patronal y el lunes pasado nos militarizó la fábrica y, bueno, básicamente despidió a 124 trabajadores más. Sumado a los trabajadores contratistas tercerizados, estamos hablando de que entre octubre del año pasado y ahora la fecha, llevan alrededor de 350 despidos industriales, solo esta fábrica, ¿no? En una ciudad de 45.000 habitantes, una ciudad que vive de la economía, ¿no?, de las industrias, por lo cual indirectamente ha afectado la economía de toda la población, de los comercios y demás. Estamos realmente sumergidos en una crisis que no la habíamos vivido en otro momento, ni siquiera en los 90. Y bueno, estamos dando la pelea. Nosotros obviamente paramos toda la actividad en cuanto tuvimos los primeros correos electrónicos, porque fueron despidos por correos electrónicos en principio. Tomamos la fábrica con los compañeros. Estuvimos unas 27 horas tomando la fábrica hasta que salió una conciliación obligatoria del Ministerio de Trabajo, la cual se está cumpliendo a medias, porque si bien estamos entrando todos los trabajadores dentro de la fábrica, la fábrica sigue parada. No nos dan tarea, nos han sacado el transporte… cosas muy básicas como eso, ¿no? Y también, bueno, obviamente tenemos todavía aún militarizada la fábrica. Los trabajadores vamos a laborar y lo único que encontramos en esta fábrica es policía por todos lados.”

LCV: “Cuando vos decís ‘militarizada’, ¿estamos hablando de policía local o estamos hablando de militarizada en serio? ¿Gendarmería?”
Lucas Felici: “Está Infantería, está la Policía Provincial y ahora se ha retirado, pero también estuvo Gendarmería.”

LCV: “¿La administración de la petroquímica es mixta, estatal, o solo privada?”
Lucas Felici: “No, no, es privada. Esta empresa es de la dueña también del ex Grupo Piero.”

LCV: “¿De los colchones?”
Lucas Felici: “Sí.”

LCV: “Ah, ok. Diversificados ellos. En realidad voy a hacer un chiste muy malo, ¿viste? Un chiste de la década del 90. Voy a decir que con esto, Piero los acostó. Pero bueno, si no me lo tomo, no le metemos un poco de humor…”
Lucas Felici: “Y sí… Laura Yusani está, digo, porque ni siquiera ha pagado las indemnizaciones de los trabajadores despedidos. Ni siquiera eso. De hecho, estamos esperando que están realizando un concurso preventivo de crisis.”

LCV (Laura Yusani): “La situación esta, a pesar de que ya hubo despidos, ¿era previsible? Porque además, ustedes con estos nuevos despidos, ya prácticamente la planta desaparece. ¿Cuánta gente queda trabajando, más o menos?”
Lucas Felici: “Un plantel de 120 trabajadores en una planta que tenía casi 400. La verdad que no fue previsible, porque nosotros veníamos produciendo normal. Y justamente las discusiones que teníamos con los representantes de la empresa eran que por ahí íbamos a tener alguna etapa un poco más complicada, ¿no?, para establecer los pagos de los salarios a término. Que fue lo que pasó el último mes —solo el último mes— que pidieron 10 días para poder pagar todo el salario, que eso lo cumplieron. Pero después, bueno, empezaron con un vaciamiento que la verdad no sabemos si se trata de una venta, si detrás de esta crisis que ellos aducen tener hay una venta, o hay una crisis real. Porque todavía no hemos visto los números.”

LCV: “¿Notaron que hay razones concretas? ¿Hay una baja de consumo? ¿Qué es lo que produce exactamente la petroquímica? ¿O es que se están yendo del país?”
Lucas Felici: “No, mirá. En realidad, la parte química donde producimos PAC —que es un producto que se utiliza para potabilizar el agua— se vende generalmente a los municipios, al Estado. Y también tenemos, obviamente, hipoclorito, soda cáustica para escalas industriales, ácido clorhídrico… Todo se ha venido produciendo de forma normal, con los volúmenes que producíamos años anteriores. Por eso sorprende esta medida interpretativa y tan unilateral de la empresa de ejecutar semejante cantidad de despidos. Si bien entendíamos que había una parte en sus jerarquías, fuera de convenio, que no habían despedido por el cierre de hidrocarburos —digamos, que dejaron de producir TDI— y no habían ajustado por ahí la parte del plantel de ellos… nunca se esperó que fuese de esta manera. En este caso echaron prácticamente toda la fábrica. Imaginate que nosotros sabemos que la fábrica esta no se puede poner en marcha con la cantidad que quedó. Y ajustaron para abajo. Digo, ellos se quedaron todavía.”

LCV: “¿La apertura de las importaciones y la falta de controles a la industria tuvo que ver? ¿Los puso en jaque esta historia?”
Lucas Felici: “Sí, sí, claro. Porque obviamente que esta industria, su principal producto era el TDI, que ahora la empresa lo importa, ¿no? Y lo dejó de producir. Más de 40 años produciendo TDI. Así que imaginate que tiene directamente que ver el cambio político en la decisión esta de la apertura indiscriminada de las importaciones. Desgraciadamente, para los laburantes somos los únicos que padecemos la crisis. Porque los empresarios solo cambian su eje comercial e importan en vez de producir. Pero siguen haciendo plata, y los que pagamos los platos rotos somos los laburantes, como siempre.”

LCV: “¿Es la única empresa ahí en Río Tercero o en Córdoba que está en esta situación? ¿O cómo ves el resto de la industria cordobesa?”
Lucas Felici: “Mirá, nosotros tenemos al lado Fabricaciones Militares, que son compañeros del Estado, que están, la verdad, también con una baja productiva. Imaginate que el 90% de la producción de las Fabricaciones Químicas Militares la consumía Petroquímica. Así que imaginate el estado de esa fábrica. Tenemos a Atanor —que la representamos nosotros— que firmamos un procedimiento preventivo de crisis en agosto. Ese procedimiento consta, básicamente, en que para que no haya despido y reducción de personal, la empresa no paga los aportes jubilatorios. Entonces, tenemos una crisis en todas las industrias. No solamente esa.”

LCV: “Esa irregularidad que acabas de mencionar —la de no pagar los aportes— quiero preguntarte por otra. ¿Es cierto que están despidiendo también a los delegados?”
Lucas Felici: “Sí, la verdad que cómo se ha manejado todo es ilegal, ¿no? Mirá, a nosotros nos echaron dos delegados. No tienen nada para objetar, porque la fábrica teóricamente sigue en actividad. Y tenemos 120 trabajadores aún que no han sido despedidos para representar. Pero los echaron igual, porque, bueno, es el clima del momento. El clima actual que se vive con un gobierno que también propone desactivar la organización sindical como pueda. Nosotros, imaginate, hacemos asambleas en la fábrica y estamos rodeados de policías. Ni siquiera se nos brindan las garantías para poder organizarnos. Y tenemos que tener a las fuerzas armadas ahí como chivo expiatorio, escuchando las cosas que hablamos en una asamblea. La verdad es lamentable lo que estamos viviendo.”

LCV: “Dos preguntitas del golpeado pueblo de Río Tercero. Una es estadística: vos dijiste antes que, por derrame, obviamente 120 personas despedidas son 120 familias. Multiplicamos por un promedio de cuatro personas —o sea, matrimonio con dos pibes— y ya nos damos cuenta. Dijiste que esto incidía también en el cierre de mercados de cercanía, en todo eso. ¿El impacto en la economía local es muy grave?”
Lucas Felici: “Exacto. Mirá, el número estadístico es este: cada trabajador asalariado industrial son dos trabajadores que están, obviamente, en la economía informal o en un comercio. Por lo cual, cada despido nuestro son tres despidos en total. Para que te des una idea, más o menos.”

LCV: “¿Cómo hace un pueblo como ustedes, que se tuvo que levantar de la explosión de la fábrica militar, que tuvo muertos, que tuvo que reconstruir todo ese lugar, y ahora está viviendo esta nueva tragedia? ¿Cómo se vive como identidad esto?”
Lucas Felici: “Mirá, yo creo que la clase trabajadora en general tenemos esto, ¿no?, de levantarnos de las cenizas. Desgraciadamente, lo que pasó en Río Tercero en el ’95 marcó la historia del pueblo, de la ciudad. Y obviamente que lo que está pasando ahora se puede comparar —no en la gravedad de un atentado como ese—, pero sí por la cantidad de despidos y por la cantidad de gente que va a emigrar nuevamente de la ciudad por esta situación. La gente, con voluntad y como siempre, tratando de mirar para adelante y en solidaridad, pudo levantarse aquella vez de las explosiones. Pero bueno… la verdad no tengo mucho más para decir. Para nosotros, Menem es un asesino. Y lo vamos a seguir diciendo toda la vida. Asesinó gente. Arruinó vidas. Afectó psicológicamente a toda la sociedad. Y hasta el día de hoy se sienten las secuelas. Así que para nosotros, sinceramente, desde una serie hasta cualquier cosa que pasen de él, va a seguir siendo repudiable y repugnante para una sociedad que tuvo que enterrar a sus vecinos por las irresponsabilidades y la violencia que ejerció el Estado para tapar lo que hacía en ese momento.”

LCV: “Para terminar: ¿ustedes están en coordinación con la gente de Fabricaciones Militares, de Atanor, de las distintas empresas? ¿Están pensando algún tipo de plan de lucha?”
Lucas Felici: “Estamos en continuo contacto con el resto de los sectores, no solamente de acá, sino de muchas organizaciones sindicales y organizaciones sociales de la provincia. Aquí, en el polo químico, cada vez que se ejecuta un despido se para toda la actividad. Y se para todo, como eje principal del plan de lucha. Y bueno, ahora el jueves vamos a hacer una gran movilización acá en la ciudad, que creemos que va a ser muy importante. También para marcar una posición política, ¿no?, de cambios que tienen que haber de rumbo. Porque si no, básicamente, la clase trabajadora va a seguir padeciendo estas políticas de ajuste, de desindustrialización y de entrega de soberanía. Básicamente, lo poco que nos pueda quedar, lo están terminando de rematar.”

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Pablo Touzon: “Milei es más la consecuencia de un proceso político que su causa”

En diálogo con La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores, Pablo Touzon, politólogo de la UBA y director de la consultora de escenarios, Panamá Revista y Supernova, analizó el primer año de gestión de Javier Milei, la debilidad de la oposición, los cambios en la representación política y la necesidad de repensar las formas de protesta y comunicación del campo popular.

LCV: ¿Cómo analizás este año de Milei, una gestión que desde lo político puede leerse como exitosa, pero que desde lo cotidiano se padece mucho?
Pablo Touzon: Fue un año exitoso para Milei. De hecho, si uno quisiera hacer una película sobre cómo perder una elección en diez días, Milei había hecho todo lo posible para eso: derrotas en el Congreso, escándalos de corrupción, un recital en medio de una corrida cambiaria, la escapada del dólar. Y aun así triunfó. Creo que eso se explica por dos razones centrales. Primero, un apoyo norteamericano que le permitió estabilizar el dólar en un momento en que parecía perder la variable más sensible electoralmente en la Argentina. Y segundo, la absoluta falta de renovación y de propuesta de la oposición, tanto peronista como no peronista. Frente al temor de volver a lo que acababa de terminar, se prefirió seguir quemando las naves con Milei antes que regresar al viejo conocido.

LCV: ¿Creés que muchos análisis omiten de dónde venía el país?
Pablo Touzon: Totalmente. Falta analizar el punto de partida, tanto en términos económicos como políticos. Eso explica mucho de lo que pasó. Incluso hubo, sobre todo en el interior del país, un efecto similar a una primera vuelta, una especie de PASO de hecho. En eso Cristina tuvo razón, aunque no en cómo lo planteó después. Si la gente votó eso, hay que asumirlo. No se puede desconocer ese resultado.

LCV: ¿Qué lecciones deja esto pensando en 2027?
Pablo Touzon: La principal es que, si no hay un esfuerzo real de transformación de la oferta opositora, lo más probable es que el escenario se repita. Después no debería sorprender que, incluso en un marco de recesión profunda, vuelva a ganar Milei. En estos dos años hubo muy poco intento renovador y eso sigue siendo evidente.

LCV: Lito Borello planteaba la necesidad de repensar no solo la política, sino también las formas de protesta. ¿Coincidís?
Pablo Touzon: Sí, me pareció una reflexión muy inteligente. La idea de ir todos los días a tocar timbres a los ministerios para que te repriman, con una relación de fuerzas de 50 policías contra una persona, termina regalándole al gobierno la foto de la represión como un éxito. La sociedad no lo vive con horror, lo vive como que “los sacaron del medio”. Que un dirigente tan identificado con el peronismo y la izquierda diga que hay que cambiar las formas de lucha es muy significativo.

LCV: ¿Creés que parte de la dirigencia sigue atrasada en ese debate?
Pablo Touzon: Sí. Hay sectores que todavía creen que la calle es la única forma de cuestionar al gobierno. Pero también existe una dirigencia que vive de la “resistencia”, que supone que siempre va a sacar 20 o 25 puntos haga lo que haga. Ese esquema ya fracasó para transformar el país y fracasó como alternativa frente a Milei, aunque no fracasó para quienes ocupan esos lugares.

LCV: Hablaste de la idea de verse solo como víctimas. ¿Qué rol juega eso?
Pablo Touzon: Es una interpretación muy funcional y exculpatoria. Decir que todo se explica por la ultraderecha internacional o por un “cerebro alienígena” evita hacerse cargo de los errores propios. Perón ya lo decía en 1955 desde Panamá: si persistimos en creernos solo víctimas y no protagonistas de nuestros errores, estamos condenados a desaparecer políticamente.

LCV: ¿Cuánto de Milei es un fenómeno local y cuánto global?
Pablo Touzon: A mí siempre me interesó más el proceso político argentino que Milei en sí. Milei es más la consecuencia que la causa. Hay un componente internacional, claro, pero también hay factores muy locales: una economía cada vez más informal, cambios en la representación política, sectores jóvenes y populares que solo conocieron inflación, estancamiento y gobiernos débiles. Eso no se explica solo mirando afuera.

LCV: ¿Cómo ves el fracaso de los progresismos en la región?
Pablo Touzon: La izquierda latinoamericana tuvo un gran momento entre el fin del consenso de Washington y 2008, cuando había recursos para sostener políticas distributivas. Cuando eso entró en crisis, muchos gobiernos giraron hacia una agenda de derechos culturales y descuidaron los derechos económicos y sociales, que son los que hacen efectiva la vida cotidiana. El problema no es reconocer nuevos derechos, sino cuando parecen sustituir a los derechos que garantizan trabajo, ingresos y estabilidad.

LCV: Para cerrar, ¿qué esperan para Panamá Revista y Supernova el año que viene?
Pablo Touzon: La idea es saltar el mapa y empezar a trabajar con España, México y otros países del mundo hispanohablante, ampliando el alcance y la perspectiva de nuestros análisis.

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Gustavo Morteo de FECOAPI: ““El desafío es llevar la miel de la colmena a la mesa con precios justos”

En el marco de la Expo Cooperativas realizada en la ciudad de La Plata, Gustavo Morteo, referente de la Federación de Cooperativas Agrícolas, analiza la situación del sector apícola argentino y los obstáculos que enfrentan las cooperativas para sostener la producción y el trabajo. La dependencia de la exportación a granel, la caída del consumo interno, la competencia de productos adulterados y los altos costos burocráticos aparecen como ejes centrales de una conversación que pone en valor al cooperativismo como herramienta colectiva para acortar distancias entre productores y consumidores y garantizar el acceso a alimentos de calidad a precios justos.

LCV: “Contanos un poquito a qué se dedican, cuántos son.”

Gustavo Morteo: “La Federación de Cooperativas Agrícolas es una entidad de segundo grado que nuclea cooperativas agrícolas de distintas partes del país y de distintas provincias. Somos alrededor de 29 o 30 cooperativas, con una nueva que se está sumando. Hay 11 de la provincia de Buenos Aires, tres de Córdoba, y también de Santa Fe, Entre Ríos y otras provincias que tienen alguna representación. La Federación viene trabajando fuertemente en la parte gremial y de representación de las cooperativas y, este año, además, estamos intentando avanzar también en la parte comercial: provisión de insumos e intentar comercializar nuestros productos.”

LCV: “¿Qué tipo de productos desarrollan?”

Gustavo Morteo: “Las cooperativas apícolas tienen como base a los productores apícolas, los apicultores. La producción principal es la miel de abejas y sus derivados: ceras, propóleos, miel fraccionada o miel a granel. En Argentina, el 90% de la producción se exporta, por lo que la mayor parte se comercializa a granel. Uno de los grandes desafíos de las cooperativas es ampliar el consumo interno.”

LCV: “¿El consumo interno es solo gastronómico? ¿También se vende para cosmética?”

Gustavo Morteo: “En lo cosmético se utiliza muy poco en relación con los volúmenes que se manejan en la producción. El consumo interno es un desafío porque muchas veces nos quejamos del bajo precio que nos pagan por la miel a granel o para exportación, pero cuando fraccionamos creemos que nos vamos a salvar con el mercado interno y ahí cometemos errores. Si estamos dispuestos a regalar la miel a granel, no deberíamos castigar al consumidor interno con precios elevados. Eso también explica por qué se consume tan poca miel en el país.”

LCV: “Es verdad, a veces el precio de un tarrito chico de miel es muy alto.”

Gustavo Morteo: “El problema, más allá de los impuestos y los costos, lo tenemos los propios apicultores, que intentamos salvar con el mercado interno lo que no salvamos con el granel. Eso es un error de estrategia. Muchas veces le ponemos a la miel el precio que tiene en una góndola europea y creemos que ese mismo valor debe cobrarse acá. Al hacer eso, además, terminamos favoreciendo a quienes comercializan miel de mala calidad, que en realidad es un jarabe de glucosa con sabor.”

LCV: “¿Eso que parece miel pero es más líquida?”

Gustavo Morteo: “Exacto. Ese problema, que parece insignificante, termina generando un efecto compulsivo: la gente consume un producto barato que no es miel y que muchas veces engaña desde el packaging.”

LCV: “¿Con qué se rebaja esa ‘miel’?”

Gustavo Morteo: “Se corta con glucosa, jarabe de maíz o productos artificiales que se usan para bebidas dulces o mermeladas. Es un producto ‘a base de miel’, pero no es miel. Tiene un porcentaje muy bajo de miel y un alto contenido de glucosa de alta fructosa, que es un producto industrial.”

LCV: “¿Cuál es el desafío entonces?”

Gustavo Morteo: “El desafío es llegar lo más directo posible del productor al consumidor, con un precio justo, sin sobrevaluar la miel y permitiendo que la gente la consuma. Nosotros vemos que cuando se regala miel, por ejemplo a los dueños de los campos donde están las colmenas, el consumo por persona es altísimo. Cuando hay que comprarla, como es cara, se consume poco. Ahí es donde el rol de las cooperativas es central.”

LCV: “Ese diagnóstico ya es un primer paso muy importante.”

Gustavo Morteo: “Sí, totalmente. Muchas veces estos problemas se niegan y se buscan excusas. Nosotros creemos que reconocerlo es un paso enorme para empezar a buscar soluciones.”

LCV: “¿Cuántos son en la Federación?”

Gustavo Morteo: “Somos 30 cooperativas y el Consejo de Administración está integrado por siete cooperativas.”

LCV: “¿Y tu cooperativa?”

Gustavo Morteo: “En nuestra cooperativa somos 14 personas trabajando y además comercializamos con productores de la zona, que deben estar entre 170 y 180 productores que son clientes, tomadores de servicios o proveedores de insumos.”

LCV: “En la Expo Cooperativa de La Plata, ¿tomaron contacto con otras cooperativas para trabajar en conjunto?”

Gustavo Morteo: “Sí, tomamos contacto con cooperativas de impresión, que hacen etiquetas, y con otras cooperativas más ligadas a lo gremial, porque hay problemáticas que nos atraviesan a todas: matrículas, balances, costos, presentaciones y actualizaciones. También hay cooperativas de servicios, como contadores organizados en cooperativa, que ayudan en estas cuestiones.”

LCV: “¿Qué rol cumple el IPAC en ese acompañamiento?”

Gustavo Morteo: “Con el IPAC tenemos una buena relación. Tuvimos varias reuniones con la Dirección, con el presidente y su equipo, especialmente con la parte legal. El objetivo es que nos ayuden a ponernos al día. El problema más grande son los costos de balances, sellados y trámites, que para cooperativas con poco movimiento se vuelven muy difíciles. Es una burocracia muy costosa.”

LCV: “Y además, ser cooperativa no siempre ayuda…”

Gustavo Morteo: “No, muchas veces te miran como sapo de otro pozo. Siempre con una espada de Damocles sobre la cabeza. Nosotros estamos en Tandil, tenemos 40 años de vida y atravesamos muchos contextos políticos y económicos, y aun así siempre somos mal vistos. Rendimos exámenes todo el tiempo y nunca parecen suficientes.”

LCV: “Sin embargo, vos decís que las cooperativas son parte de la salida.”

Gustavo Morteo: “Yo creo que las cooperativas son la salida en medio de este descalabro económico. Siempre que hablamos acá estamos hablando de gente que produce, que trabaja y que no baja los brazos. Eso, de por sí, ya es un camino recorrido hacia el éxito o, al menos, hacia sostener la producción.”

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Lito Borello: “Otro mundo es posible, pero hay que organizar la esperanza”

En un año signado por el ajuste, la represión y la ofensiva contra los sectores populares, los movimientos sociales atraviesan un proceso de revisión profunda de sus formas de organización y de lucha. En ese marco, La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores dialogó con Lito Borello para realizar un balance del primer año de gobierno de Javier Milei desde la perspectiva de la economía popular y la militancia territorial. Crisis civilizatoria, transformación del sujeto trabajador, violencia institucional y la necesidad de reinventar la resistencia son algunos de los ejes de una entrevista que no se limita al diagnóstico, sino que propone volver a poner en el centro la comunidad organizada y la esperanza colectiva.

LCV: “¿Será posible un país que tenga educación, salud y un ritmo para bailar? ¿Será posible?”

Lito Borello: “Claro que sí. Otro mundo es posible, y lo vamos a hacer posible.”

LCV: “Te llamo para que hagamos juntos, para nuestra audiencia, un balance de lo que fue este primer año de gobierno de Javier Milei para los movimientos sociales.”

Lito Borello: “Fue un año profundamente intenso. Por un lado, no se puede soslayar que estamos en el marco mundial de una crisis civilizatoria, lo que los movimientos llamamos una crisis multidimensional, y hay un rediseño del planeta por parte de los poderosos. En la Argentina eso se expresa con un gobierno que claramente representa esos intereses. Más allá de que haya gente con documentación argentina, desde el primer minuto expresan una tiranía al servicio de intereses extranjeros, de un modelo global y de una reformulación del modelo de dominación a nivel mundial. Por lo tanto, en la Argentina estamos peleando contra eso, en un momento de gran dificultad y de reconfiguración de los movimientos populares, porque cuando cambia el cincel del dominador, también los movimientos tenemos que reformularnos para enfrentar este tiempo y el que viene.”

LCV: “¿Y cómo debería ser esa reformulación?”

Lito Borello: “Esta nueva dominación modifica al sujeto pueblo en su conjunto, modifica al sujeto del movimiento de los trabajadores. Ya no es solamente la clase trabajadora tradicional, sino también quienes estamos en el extremo de esa cadena sin patrón, teniendo que inventarnos una economía popular. La calle sigue siendo central como forma de resistencia, pero las formas organizacionales tienen que dar cuenta de esta nueva realidad, incluso en el plano de la resistencia callejera.”

LCV: “¿A qué te referís concretamente?”

Lito Borello: “Humildemente creo que no podemos seguir yendo a lugares donde nos están esperando para llenarnos de gases y palos, donde el resultado al otro día es solo la dignidad de haber resistido. Tenemos que encontrar formas distintas y también el momento y el modo de infringirle a ese poder una resistencia más ofensiva. Cuando hay manifestaciones con poca gente, se le regalan fotos al enemigo, y además se regalan los cuerpos, porque la proporción es uno a cincuenta frente a las fuerzas de seguridad.”

LCV: “¿Cuáles serían esas nuevas formas de dar la pelea, tanto desde las economías populares como desde la política?”

Lito Borello: “Hoy hablábamos en una reunión preparatoria del encuentro de la RITEP en marzo, junto a universidades que acompañan técnicamente a las economías populares. Ya no podemos pensar la economía popular como hace una década, ni siquiera como cuando creíamos que iba a haber gobiernos que la promovieran. Eso no pasó y ahora mucho menos. Tenemos que hablar de una economía popular en resistencia, reformular conceptos, discutir sin bajar los brazos, sin perder sueños ni utopías, y pensar cómo desarrollar esta economía que nos tenemos que inventar quienes no tenemos patrón y que va a seguir creciendo.”

LCV: “¿Y en relación a la resistencia política?”

Lito Borello: “Si seguimos tocando el timbre y quedándonos en la puerta, lo más probable es que no nos vaya bien. Esto no es una crítica a quienes van tenazmente al Congreso, a Plaza de Mayo o a otros lugares, muy lejos de eso. Pero hay que empezar a ir a donde no nos esperan. Quizás haya que recuperar experiencias históricas donde no todas las cosas se hacían con identidades de superficie. Hay mucho de donde abrevar en la historia de nuestros pueblos.”

LCV: “Lo que pasó con Gabriel fue muy fuerte.”

Lito Borello: “Lo que hicieron con Gabriel fue mostrar cómo un pibe en cuero, descalzo, sin nada en las manos, se enfrentaba a una superioridad policial absoluta. Para algo llegó después el patrullero para meterle un escopetazo y matarlo. Más tarde, cuando se quiso hacer un encuentro solidario, hubo decenas de piquetes policiales para impedir que los compañeros llegaran. Quizás ese no era el momento, pero vamos a encontrar el momento y el modo, porque no vamos a dejar que estas cosas sucedan.”

LCV: “Gabriel era compañero de los movimientos sociales.”

Lito Borello: “No importa si era compañero. Lo que importa es que se resistía a una represión absolutamente injusta. Ya no estamos hablando solo de gatillo fácil, sino de una política institucional promovida por el Estado nacional y avalada por el gobierno de la Ciudad. Es una política para generar miedo, para amedrentar, para instalar el terror, y nos están llevando a una sociedad profundamente violenta.”

LCV: “¿Qué pensás del silencio de los sectores opositores frente a esto?”

Lito Borello: “La política profesional está en su peor momento, en una gran decadencia, y por eso hay una acefalía de conducción política. Sin embargo, aunque arriba la noche esté negra, en el territorio aparecen conflictos ambientales, sociales, muchos invisibilizados. Cuando pasó lo del 18, convocado por la CGT, el pueblo entendió que se abría una ventana para una gran jornada de protesta. En todo el país hubo gente saliendo a manifestarse, y el escenario no fue la Plaza de Mayo ni los micrófonos, sino la calle y el pueblo.”

LCV: “¿Cómo es hoy la relación con intendentes y municipios?”

Lito Borello: “No se puede generalizar. La crisis también atraviesa a los municipios. Habrá algunos con más escucha y capacidad de participación. Ojalá se abran espacios, porque hoy el estado de derecho está roto, el contrato social quebrado y la Constitución es letra muerta. Aun así, nuestro pueblo va a seguir luchando y buscando. Donde haya oídos abiertos, habrá organizaciones dispuestas a construir.”

LCV: “Se vienen las mesas populares y el 31 en Plaza de Mayo para que nadie se quede sin pan dulce.”

Lito Borello: “Eso es algo que está en la entraña de nuestro pueblo. En Plaza Congreso, en La Plata y en muchos lugares se eligió compartir lo que hay. Más allá de los discursos de ‘enseñar a pescar’, donde hay hambre hay que ayudar, donde hay frío hay que ayudar. Sin comunidad organizada no vamos a tener la fuerza necesaria para echar a este gobierno ni para construir lo que decías al principio.”

LCV: “¿Con qué idea te gustaría cerrar?”

Lito Borello: “Otro mundo es posible, claro que sí. Pero hay que poner el cuerpo, acumular fuerzas, fortalecer la esperanza. Y la esperanza se fortalece uniendo y organizando.”

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