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Especiales LCV/Plan de Defensa de EEUU para America Latina.
1-En busca del ‘Patio Trasero’ perdido
Dijo el próximo embajador de Estados Unidos en Argentina, Peter Lamelas, frente al Senado de su país: “El desafío es que cada una de las provincias tiene su propia administración y cada uno de ellas puede hacer acuerdos con China. Yo quiero tener diálogo no sólo con el Presidente, Gerardo Werthein, Luis Caputo o Santiago Caputo; sino con las demás provincias. Tenemos que seguir apoyando la presidencia de Javier Milei con el objetivo de construir una mejor relación entre ambos países”. Una suerte de Virrey que recorrerá de norte a sur Argentina para imponer su política comercial. Y agregó: “De ser confirmado, me mantendré firme contra la influencia maligna de potencias adversarias en la región, ya sean actores ambiciososo regímenes autoritarios como Cuba, Venezuela, Nicaragua, China, Irán y otros que buscan socavar los valores democráticos. Creo que nuestra relación entre Estados Unidos y Argentina será un ejemplo brillante para el resto de Latinoamérica”. De tal forma, marcó con claridad la mirada de los republicanos y su división mundial entre ‘buenos’ y ‘malos’, como en los tiempos de la Guerra Fría en los que una imaginaria ‘cortina de hierro‘ aislaba el Occidente del Oriente y los espías eran moda con James Bond. Caído el Muro de Berlín, anulada la Unión Soviética, los límites siguen siendo claros pero sinuosos. Ya no los separa la ideología sino el comercio y sus armas.
A pesar de la altisonante declaración de John Kerry, cuando era un alto funcionario de Barack Obama, quien sostuvo:“La Doctrina Monroe está muerta” -doctrina que establecía que latinoamerica era el ‘Patio Trasero de EEUU’- un informe de la BBC news de Brasil cita al profesor de Ciencias Políticas en el Berea College, en EE.UU., y también en la Pontificia Universidad Católica de Sao Paulo, Carlos Gustavo Poggio, quien asegura: “La Doctrina Monroe nunca ha estado tan viva. Más aún viendo una Casa Blanca [bajo la administración del republicano Donald Trump] cuya cabeza está en el siglo XIX”.
Cabe recordar que en abril de este año Pete Hegseth, actual Secretario de Defensa de EE.UU, declaró en The Will Cain Show de Fox News que Estados Unidos debe recuperar influencia en su “patio trasero perdido” ante China.
Cómo llegamos de la doctrina Monroe surgida en siglo XIX que en Argentina tuvo su momento de apogeo en los tiempos de Braden o Perón, y su transición, en los años 60/70, hacia la Escuela de las Américas que abandonó toda diplomacia para especializarse en fomentar golpes militares y en la formación de eficientes torturadores, hasta derivar en el Centro de Estudios de Defensa Hemisféricos William Perry que forma a buena parte de los supuestos ‘libertarios’ es lo que intentaremos dilucidar en este informe.
En La Libertad Avanza son varios los cuadros formados en el Centro William J. Perry dependiente del Ministerio de Defensa de Estados Unidos – entre ellos: los ideólogos Agustín Laje y su mentor Nicolás Márquez; la vicepresidenta Victoria Villarroel; Graciela Valeria Kowalewsky designada recientemente coordinadora de la Unidad de Agentes Encubiertos creada por la Ministra de Seguridad Patricia Bullrich– una curiosa coincidencia que torma imprescindible dejar de considerar de manera ligera algo que puede ser un nuevo plan estratégico de los Estados Unidos con relación al continente americano.
La Derecha Fest cordobesa, con un Presidente desencajado gritando contra los ‘zurdos parásitos’, influencers que se autoperciben como brazo armado del movimiento ultraconservador blandiendo un celular como principal arma, y un supuesto intelectual, Agustín Laje, cooptado a los 15 años por el abogado del Opus Dei, Nicolás Márquez, que recita la ideología de la autosuperación darwiniana para la cual los desheredados de la tierra son simples fracasados, perdedores, ‘loosers’, indica algo que excede una ‘moda’ ultraconservadora o fascista .
Convencidas de que no fue magia ni una conspiración mundial de ‘locos sueltos‘, iniciamos un recorrido sobre la política de Estados Unidos con relación a América Latina de los últimos años.
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2.William Perry y la ‘represión woke’
Todo empezó en los 90. Concluída la era de golpes militares apoyados por Estados Unidos en América Latina, la famosa Escuela de las Américas comenzó a languidecer frente al cúmulo de denuncias internacionales por violaciones de los DDHH. Fundada en Panamá en 1946, su nombre original fue Latin American Training Center – U.S. Ground Forces y recién en 1963 se convirtió en U.S. Army School of the Americas o Escuela de las Américas. Aunque inicialmente asistían a sus cursos tanto militares norteamericanos como latinoamericanos, a partir de 1956 redujo la instrucción sólo a sus pares de América Latina, con cursos brindados exclusivamente en idioma español.
La desclasificación de los documentos del Pentágono en 1996 demostró que sus talleres de contrainsurgencia consistían en la enseñanza de métodos de tortura y fusilamientos ilegales de los cuales participaron buena parte de los militares latinoamericanos acusados de crímenes de lesa humanidad.
Un año después de esta publicidad negativa sobre la injerencia norteamericana en los golpes y violaciones a los Derechos Humanos de Estados Unidos en el continente, se creó el Centro de Estudios Hemisféricos de Defensa (CHDS) el 17 de septiembre de 1997. La inauguración fue con bombos y platillos, durante una Conferencia Hemisférica de Educación y Defensa que duró dos días. En el ’98 lanzó sus primeros cursos y seminarios. Su fundador fue el Secretario de Defensa William J. Perry, de quien tomó el nombre años después.
Acosada por las denuncias, la histórica Escuela de las Américas dejó de existir en el año 2001. La estrella para la formación de la derecha latinoamericana pasó a ser el Centro de Estudios Hemisféricos de Defensa William J. Perry. A pesar de depender del Departamento de Defensa de los Estados Unidos, con sede en el Pentágono, comenzó a trabajar simultáneamente con la National Defense University, curiosa universidad que tiene como objetivo, según su página oficial, capacitar “a combatientes conjuntos y otros líderes de seguridad nacional en el pensamiento crítico y la aplicación creativa del poder militar para informar la estrategia nacional y las operaciones globalmente integradas, en condiciones de cambio disruptivo, con el fin de prevalecer en la guerra, la paz y la competencia.”
Entre la ‘aplicación creativa del poder militar‘ se cuenta abrir sus puertas a nuevas experiencias con cursos que ya no estan dirigidos sólo a militares sino también a civiles interesados en proteger los intereses de Estados Unidos en la región. Los métodos que aplican no consisten necesariamente en el uso de las armas, los talleres contrainsurgentes para civiles requieren políticas nuevas. Como ya fue dicho, por allí pasaron algunos de las principales figuras de La Libertad Avanza, Victoria Villarroel figura en la lista de sus alumnas más destacadas tal como figura en la información proporcionada en su página oficial.

“En nuestras aulas se crean redes de colaboración entre civiles y militares, se estrechan relaciones entre profesionales y funcionarios de gobierno, también se crean discusiones de alto nivel desde cursos enfocados en la gobernanza, estrategias en seguridad y defensa, gestión del riesgo y ayuda humanitaria, derechos humanos, ciberdefensa e inteligencia artificial, entre otros temas de relevancia para los gobiernos”, señaló Paul Ángelo, actual director de la institución, durante una conferencia en la República Dominicana. Por su parte, la encargada de la ‘Oficina de Egresados’, Georgina Crovetto, explicó que ya son más de 10 mil los profesionales graduados en el Centro Perry. Una especialización en defensa a la que no puede asistir cualquiera ya que, como bien dijo Crovetto, realizan “una exhaustiva etapa de preselección, los aspirantes son becados para una experiencia única en sus vidas” y señaló que los ex alumnos mantienen lazos permanentes con el Centro Perry, quienes se transforman en una suerte de coach para políticos de derecha, maestros al que siempre podrán recurrir gracias a la existencia de una oficina dedicada exclusivamente a ellos. Es decir, no se trata de un simple taller sino de una verdadera pertenencia a futuro ¿Cuál será el criterio de selección de los aspirantes impuesto por el Pentágono? Una identidad absoluta con sus objetivos. Es decir, no se trata de un simple taller sino de una verdadera pertenencia a futuro. Y pertenecer tiene sus privilegios.
¿Quién es el actual director del Centro de Estudios Hemisféricos de Defensa William J. Perry? Así lo describe la revista digital del Colegio Militar de la República Argentina en una publicación de marzo de 2025: “El Dr. Paul J. Ángelo asumió su cargo como director del Centro de Estudios Hemisféricos de Defensa William J. Perry el 21 de junio de 2022, después de ser seleccionado por la Oficina del Secretario de Defensa. Su trabajo anterior en el Consejo de Relaciones Exteriores (CFR) incluyó roles como Becario de Estudios sobre América Latina y Becario de Asuntos Internacionales. Allí se enfocó en las relaciones entre los Estados Unidos y América Latina, el crimen transnacional, la asistencia de seguridad y la inmigración. Durante su mandato como becario de Asuntos Internacionales, él también representó al Departamento de Estado de los Estados Unidos en la Embajada Americana en Tegucigalpa, Honduras, donde dirigió la cartera de seguridad y justicia del embajador. En la Sección Política, él brindó asistencia técnica a la comisión de reforma policial de Honduras; apoyó al desarrollo de estrategia y el establecimiento de una agenda para los afrodescendientes, los indígenas y los movimientos LGBTQ+ para mejorar la participación cívica; y lideró el análisis legal y de política sobre la violencia, el crimen y tendencias migratorias. Su servicio anterior en la Armada incluyó giras en una posición de la OTAN, con base en el Reino Unido, a bordo de un destructor desplegado en la región de Asia-Pacifico, y como instructor en la Académica Naval de los Estados Unidos, donde impartió cursos de español y política latinoamericana. Durante su carrera naval, Ángelo se desplegó a Colombia en tres ocasiones durante el trascurso de más de una década. Durante su misión más larga en Colombia, se desempeñó como enlace principal de la Embajada de los Estados Unidos con la armada y la policía colombiana en la altamente conflictiva costa del Pacifico. Fue directamente responsable de la planificación de misiones interinstitucionales enfocadas en mejorar la gobernabilidad local, el estado de derecho y la seguridad en apoyo del Plan Colombia, y encabezó la coordinación e implementación de la misión humanitaria bilateral más grande de la Embajada en 2011.”
Hasta aquí, la curiosa presentación del director del que incluye en agenda un plan destinado a afrodescendientes, pueblos originarios y LGBTQ+. No especifica en qué consiste su estrategia. Ignoramos si formar parte de la agenda significa una preocupación relacionada con dichos grupos, voluntad de inclusión o aniquilamiento. Su sola mención entre los contenidos es toda una novedad.
El Centro William Perry estableció convenios con decenas de universidades. Su voluntad de expansión en el ámbito de la educación es notable. El 4 de agosto de 2023 firmó un convenio de colaboración académica con la sede del rectorado de la Universidad Nacional Raúl Scalabrini Ortiz –UNSO- que en su portal explica los méritos del Centro Perry que tiene “como misión colaborar e impulsar a la comunidad de profesionales de seguridad y defensa en América; a través de la academia, la investigación y la divulgación.” De la firma de esta declaración de colaboración conjunta participaron el director del Centro de Estudios Hemisféricos de Defensa William J. Perry, el Dr. Paul J. Angelo, la rectora de la Universidad Nacional Raúl Scalabrini Ortiz, Dra. Adriana López, el director de la Carrera de Ciberseguridad, Ing. Pablo Lázaro, y los miembros fundadores del Capítulo Argentina del WJPC y profesores de la Carrera de Ciberseguridad, Lic. Maximiliano Scarímbolo, Dr. Sergio Arribá, Lic. Mariano Jacquet y Lic. Gabriel Greco.
A pesar de sus enunciados que expresan toda la ‘creatividad militar’ apelando una y otra vez a los Derechos Humanos, los hechos parecen refutar tanta bondad.
El Centro fue objeto de varias investigaciones por denuncias de abuso sexual de sus empleadas, o sospechas de participación en golpes militares del siglo XXI. En el año 2015, trascendió la existencia de un documento interno del Comando Sur que informaba sobre correos electrónicos con tintes raciales y lenguaje discriminatorio entre funcionarios del centro de capacitación en defensa. En febrero de 2017, el Miami Herald publicó un artículo sobre su ex decano, Craig Deare , donde mencionaba “un historial irregular de apoyo y participación con algunos de los violadores de derechos humanos más notorios del hemisferio occidental”. Por su parte, Carl Levin, abogado y político demócrata, por entonces presidente del Comité de Servicios Armados del Senado, interpeló al Centro William Perry para Estudios Hemisféricos de Defensa del Comando Sur de los EE. UU sobre su presunta participación en el golpe militar de 2009 en Honduras y la posible permanencia de funcionarios de la Escuela de las Américas en sus filas.
En la próxima entrega, veremos las distintas denuncias de violaciones de los Derechos Humanos, violencia de género con empleadas, sospechas de la participación del Centro Hemisférico de Defensa y Seguridad William Perry en el golpe de Honduras y otras zonas oscuras del moderno plan para el continente del Pentágono.
Investigación y textos: Laura Giussani Constenla. Julio de 2025.
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La democracia ha muerto. Viva la Democracia, por Laura Giussani Constenla
“Muy buenas tardes, mis queridos planetarios. Qué manera de empezar un año nuevo, ¿no? Es como si todo el mundo se hubiese puesto de acuerdo para dejarnos bien en claro de qué se trataba el 2026.
Acá, particularmente, está lloviendo desde hace una semana más o menos: una lluvia fuerte, intensa, que parece casi el diluvio universal. Así que esta sensación de fin del mundo, de Apocalipsis, es todavía mayor.
Hubo tantas noticias que la primera que voy a mencionar es una que no quedó en el olvido, pero fue la primera que recibimos en Italia el 1° de enero del 2026: un hecho tipo Cromañón. Muy parecido. Uno veía las imágenes y realmente no lo podía creer de lo parecido que era. Una pista de esquí transformada en boliche, en una de las tradicionales estaciones de esquí de Suiza. El boliche se incendiaba por una bengala que prendía fuego todo el techo y morían más de cuarenta chicos de alrededor de 16 años. Entre ellos había once o quince italianos y más de cien heridos, algunos de gravedad.
Eso fue lo primero que apareció en el horizonte. Pero después, ese mismo 1° de enero, iban apareciendo otras noticias. Por ejemplo, lo de la tregua, la paz y las negociaciones entre Rusia y Ucrania, que por lo visto no funcionaban, porque ni siquiera pararon ese día: los rusos bombardearon la ciudad de Jersón y mataron a 27 personas.
Ese mismo jueves, Netanyahu anunció que retiraba a 37 ONGs de Gaza, entre ellas algunas muy respetadas y reconocidas como Médicos Sin Fronteras y Cáritas, que quedaban fuera tanto de Gaza como de Cisjordania, de los territorios ocupados. Todo esto ocurrió el 1° de enero.
Hasta que llegó el 3 de enero, cuando nos despertamos ese sábado con las imágenes de los bombardeos en Caracas. Por supuesto, imagino que todos creímos al principio que era fake, que eso no podía estar pasando, y sin embargo estaba pasando. Dicen que Trump quería hacerlo el 1° de enero, pero tuvo algunos problemas, quizá con el clima, y se postergó hasta el 3.
Hoy pasé todo el día escuchando radio y viendo televisión, porque con este diluvio universal no puedo salir, y noto una sensación muy particular, sobre todo en los oyentes de radio. Ya no es exactamente la misma indignación que provocó el genocidio en Gaza, que generó marchas multitudinarias, denuncias y protestas. Lo de Venezuela provocó miedo en Europa.
Ver que Trump se permitía no solo bombardear un país, sino también secuestrar a su presidente de la manera en que lo hizo, produjo una sensación de que ya está todo perdido, de que no hay más derecho internacional y de que pueden hacer cualquier cosa.
Creo que siempre hay que tratar de ver no solo la violación del derecho internacional —tan evidente que casi no hace falta mencionarla— sino cuál es la ideología que está detrás de esta invasión a Venezuela, dejando de lado si a uno le gusta o no Maduro, algo que en este momento no tiene la menor importancia.
En La Columna Vertebral publicamos el sábado un informe, terminado a las apuradas, sobre el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Brian Hegseth, un tipo joven, de buena presencia, de 45 años, ex veterano de guerra de Afganistán e Irak, que también operó en Guantánamo y luego se dedicó a la televisión. Parece que hoy nadie puede hacer política sin haber pasado antes por la TV. Escribió cinco libros, en los que explica claramente su ideología.
Uno de esos libros se llama La cruzada americana. Para él, estamos viviendo una cruzada. Allí escribe: ‘La pregunta clave de nuestra generación, tras las guerras de Irak y Afganistán, es mucho más complicada: ¿qué haces si tu enemigo no respeta las Convenciones de Ginebra? Nunca obtuvimos una respuesta, solo más guerras, más bajas y ninguna victoria. ¿No sería eso un incentivo para que la otra parte reconsiderara su barbarie? Al Qaeda, si se rinden, podríamos perdonarles la vida; si no, les arrancaremos los brazos y se los daremos de comer a los cerdos. ¿No nos conviene más ganar nuestras guerras según nuestras propias reglas?’. Y también dice: ‘¿A quién le importa lo que piensen otros países?’. Esto lo escribió en 2020, así que no podemos decir que no sabíamos.
Lo grave no es solo que se violen las leyes internacionales. Uno podría decir que las leyes están perimidas, que pasaron muchos años y que quizás haya que cambiarlas. Pero acá no se trata solo de eso. Esto se parece mucho más a la invasión de Hitler a Polonia. La ideología que está detrás de esta invasión es de terror.
Creo que esto lo ha entendido al menos el pueblo italiano, no así sus representantes. Giorgia Meloni dijo que estaba en contra de la violación del derecho internacional, pero puso un ‘pero’: sostuvo que cualquier intervención podría ser legítima si se tratara de una intervención defensiva contra ataques híbridos. ¿Qué serán los ataques híbridos? No lo sé.
El resto de los presidentes europeos también fue ambiguo. Macron ni siquiera mencionó la invasión de Trump; se limitó a celebrar que los venezolanos se hubieran deshecho del ‘dictador Maduro’. En Alemania, Merz dijo que la situación es muy compleja y requiere una cuidadosa consideración. La representante de la Unión Europea, Kaja Kallas, pidió calma y moderación de todas las partes.
El único que tuvo una postura más clara fue Pedro Sánchez, en España, quien dijo: ‘Así como no reconocimos a Maduro, no reconoceremos la violación del derecho internacional por parte de Trump’. Orbán, en Hungría, como siempre, no tuvo pelos en la lengua y dijo que la operación de Trump había sido brillante.
Así empezamos el 2026. Hoy escuché el miedo en oyentes, periodistas y comentaristas no oficialistas. Los oficialistas, en Italia, están más bien apoyando la intervención. El miedo se instaló porque este mismo secretario de Defensa estuvo en la conferencia de prensa posterior al ataque y dijo que lo que quería que se reconociera en el mundo era que el presidente Trump habla en serio, que lo que dice lo hace.
Y hay que recordar que Trump también dijo que necesita Groenlandia, que es un territorio europeo dependiente de Dinamarca. La idea de que esto abra la puerta a una invasión a Groenlandia, es decir, a Europa, y luego quién sabe a dónde más —Colombia, México— es aterradora.
Por otro lado, leo en redes sociales un negacionismo extraño. Se repite mucho la frase de que Trump ‘se tiró un tiro en el pie’, como si todo esto le fuera a salir mal. No sé quién va a salir a frenarlo. Europa no lo hará. El pueblo venezolano está aterrorizado, incluso más que el europeo.
Creo que hay que tomarse las cosas más en serio. Veo mucho chusmerío, mucho análisis superficial. Hay que prestar atención al miedo, porque el miedo tiene fundamentos y no podemos refugiarnos en explicaciones banales.
Vivimos un tiempo muy difícil. Cuando el mundo parece quedarse sin reglas, sin leyes, cuando la democracia demuestra que no da de comer ni cura, cuando todo parece caerse, es cuando tenemos que poner la fuerza en levantarlo. Yo, que no soy una amante de la democracia tal como está hoy, siento que es momento de decir: la democracia ha muerto, viva la democracia.
No podemos mirar para otro lado. Veremos qué pasa. Lo veo todo muy difícil con los representantes políticos actuales, sobre todo en Europa. En América Latina no veo fuerzas capaces de oponerse, y tampoco queremos la intervención de Rusia o China, porque eso podría derivar en un conflicto nuclear.
Quizás la única esperanza sea el propio pueblo norteamericano, que está muy preocupado por un gobierno espantoso y por verse involucrado en tantas guerras. Ojalá por ese lado se consiga algo.
Europa tiene que revisar su posición. Pensé que América Latina siempre fue el patio trasero de Estados Unidos, pero Europa era el jardín. La casa, sin embargo, siempre fue de Estados Unidos. Ahora el jardín también está siendo pisoteado.
Como escribió este mismo secretario de Defensa en La cruzada americana, la OTAN es obsoleta, impotente y pagada por Estados Unidos. Esto lo decía en 2020. Discúlpenme si me extendí, pero son muchas cosas de las que hay que hablar.
El riesgo ya no es solo para el patio trasero. También es para el jardín de enfrente. La democracia ha muerto. Viva la democracia.”
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Venezuela: “Viene un barquito cargado de…”
Planeta Giussani, emitido el 8 de diciembre de 2025
Muy buenas tardes, mis queridos planetarios. Aquí estoy, en este pueblo que parece fuera de todo tiempo y lugar. En realidad, lugar y tiempo son casi la misma cosa ¿no? La distancia cómo se juzga si no es a través del tiempo, es decir cuánto tiempo tardás para ir de un lugar a otro.
Pensaba en estas cosas porque, como imaginarán, acá en Italia los canales de televisión pasan horas y horas en un debate bastante interesante sobre el rol de Europa en estas guerras, ver qué hacen con Zelensky y Putín, qué pasa con Gaza -que ya casi salió de las primeras planas- y yo estaba preparando un informe sobre lo que estaba pasando en Venezuela. Tan lejos y tan cerca siento ese bello continente.
Me impactaba mucho que la brutalidad que empezó en septiembre por el gobierno de Estados Unidos que comenzó a bombardear barcazas sin tener ningún dato previo, ni justificativo, ni juicio, ni saber quiénes eran siquiera los muertos. Sostenían que se trataba de narcotraficantes, así lo repetían los medios, hasta que se descubrió que algunas de las víctimas eran simples pescadores. Y ni siquiera venezolanos, hubo ‘daños colaterales’, vidas arrancadas del mar, de Trinidad Tobago y Colombia, tal como lo denunció en su momento el presidente Petro.
En septiembre se lanzó esta campaña contra el supuesto narcoterrorismo venezolano, hasta ahora la guerra no declarada tiene 84 muertos en su lista. Todos civiles. La cosa fue en aumento, alrededor del 10 de septiembre los ataques ya no fueron a botes anónimos, Trump se presentaba ante el mundo con un operativo hollywoodense con soldados que descendían de helicópteros, armados hasta los dientes, y tomaban un petrolero que estaba cerca de la costa venezolana. La tripulación, civil, no opuso resistencia. Se dijo que el buque transportaba petróleo hacia Cuba e Irán, y que no tenían los permisos en regla. También se dijo que Trump lo único que dijo es que ‘fue confiscado por una muy buena razón’. La razón era su carga, porque estamos en esta etapa en la que parecemos jugar a ‘viene un barquito cargado de…”. Bien este barquito venía cargado de toneladas de petróleo, equivalente a una suma de 80 millones de dólares.
Ni lerdo ni perezoso, hombre práctico, al fin, el presidente de Estados Unidos anunció que ese petróleo que, según él no cumplía con los requisitos de exportación necesarios, se los quedaba él. Y a otra cosa.
Yo, que justo estaba haciendo un informe para denunciar las muerte de 84 personas en barcas sin identificar, sin juicio previo, sin detenerlos para obtener información de inteligencia. Indefensos, pescadores o no, caían bajo un bombardeo decidido en otras latitudes, sin que el mundo alzara la voz. Salvo Colombia y México, silencio de estampa para los presidentes latinoamericanos.
Si eso ya me parecía una violación inaudita de la soberanía de un país y de los derechos internacionales, de pronto aparecía esta acción digna de Piratas del Caribe. Estados Unidos abordando petroleros. Y ese fue el primero. Después vinieron otros.
En eso andaba cuando llegar un amigo italiano a casa, que está muy obsesionado con las guerras de Ucrania y Gaza, y con el rol de Europa en estas cuestiones, y se sorprendió cuando le conté que Trump estaba bombardeando barcos y robándose buques petroleros internacionales en aguas que no les pertenecían. Llegó incluso a prohibir los vuelos por cielo venezolano, un delirio, una violación a la soberanía de un país independiente sin precedentes.
Mi amigo quedó sorprendido, no sabía nada de esto -y es un hombre informado-. Su razonamiento fue: “Es que todo eso está muy lejos, así como quizás en latinoamérica no hay tanta conciencia por el genocidio de Gaza, porque queda lejos, acá no nos enteramos de Venezuela.”
Puede la distancia ser un motivo? No creo.
Señoras y señores, la distancia ya no es lo que era. Pueden tirarte un misil desde Irán que explote 10 minutos después en norteamérica dando con una precisión pasmosa en el blanco. Un hacker está en condiciones de dejar sin electricidad a medio continente europeo trabajando en Singapur.
Además, el que anuncia que terminará con la ‘dictadura narcoterrorista de venzuela”, a fuerza de violaciones de todo tipo de derechos internacionales y humanos, no es otro que el mismo personaje amarillento que se presenta a Europa como el pacifista serial, opina sobre los que pasa en cada país, salta de un lugar a otro levantando el dedo, mientras anuncia invasiones que empezarían por Venezuela pero podrían ir también por Cuba
Pueden los europeos no saber lo que hace Trump en su propio continente? Pueden ignorar la oposición interna que tiene es su país?
Es cierto que en Italia la discusión es fuerte sobre qué juego debe jugar, al menos es un continente que discute. Las decisiones, finalmente, terminan siendo peores que los debates, y la marcha armamentística contra una hipotética invasión de Rusia está imponiéndose. Pero, hay un debate en el parlamento, en los estados nacionales, entro los oficialismos y la oposición.
América Latina, en cambio, presenta una indiferencia pasmosa. Un silencio atronador. El único que habla es Trump quien acaba de declarar que ya hicieron el trabajo más difícil, que eran las operaciones navales, y ahora se vienen los ataque por tierra. Lo anuncia, así, a boca de jarro, porque no sólo nadie le está pidiendo explicaciones desde los países que algún poder tienen todavía, sino que además logró que se le diera el Premio Nobel de la Paz a Corina Machado, líder de la oposición venezolana, que pide a gritos la intervención militar norteamericana para sacar al dictador.
Se está poniendo de moda la idea de que si querés la paz, tenés que jugar a la guerra. Armarte más y más. Mostrar los dientes. Provocan tanto que el perro del vecino algún día va a saltar finalmente el cerco y te va a clavar los dientes en la yugular sin soltarla, porque es un perro bravo. Y entonces sí, tendremos una noción más cabal de qué significa esta puesta en el tapete de los riesgos de catástrofes, que empezaron con un kit de sobrevivencia hace un año y ahora ya se perfila como un regreso al servicio militar.
Claro que uno suele mencionar a los líderes de las diversas potencias, Trump, Putin, Netanyahu, Zelensky, etc. Pero está claro que no se trata de hombres, más bien de intereses económicos y una cosmovisión que está acompañada por millones de personas. Ellos son los hacedores de los actos que el presidente apenas imagina.
Uno de ellos es Peter Brian Hegseth, el Secretario de Defensa de los Estados Unidos. Hacia él apuntó LCV para su próximo informe. Clara muestra del mundo en que vivimos: Veterano de guerra, conductor de televisión, comentarista político, frustrado candidato republicano, y autor de cinco libros en los que expresa con claridad su pensamiento. Tanta claridad que provoca escalofríos. Consideramos que debemos conocer en profundidad a quienes se presentan como salvadores de la tierra. Será tema de nuestro próximo informe.
Sección de Laura Giussani Constenla, en el programa La Columna Vertebral-Historias de Trabajadores, que se emite los lunes de 18 a 20 por larz.com.ar Conduce: Nora Anchart
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Italia ¿Qué es ‘Progetto Sur’? Frente a la indiferencia de los Estados, la solidaridad de los pueblos
Hace unas semanas nos internamos en la nueva realidad italiana. Esa que no se ve pero existe. La que une pasado, actualidad y futuro. Comenzamos con una entrevista a Enrico Calamai, quien en tiempos de dictadura en Argentina fue uno de los protagonistas invisibles de una epopeya: dar refugio y salvar la vida de unos 300 argentinos a pura convicción y coraje, quien hoy es un referente de los Derechos Humanos con una pequeña organización, “Mani Rosse”, que cada jueves pintan sus manos de rojo sangre para recordar a los muertos de un mundo injusto: migrantes ahogados en el Mediterráneo, víctimas de guerras y hambrunas, aquellos ‘condenados de la tierra’ de la que nos hablaba Frantz Fanon.
Continuamos conversando con los directores de “Resistenza-Historia del exilio argentino en Roma”, quienes nos llevaron a los años de plomo, en los cuales centenares de miles de argentinos debieron huir del país con lo puesto y aún así crearon redes de solidaridad, amor y denuncia internacional en los países donde posaron sus huesos, con culpa, dolor, angustia.
El documental puso el foco en Italia y pudo realizarse gracias a la colaboración de un grupo de jóvenes italo argentinos que forman parte de una organización llamada ‘Progetto Sur’. Tirando de la punta del ovillo, llegamos a ellas, Claudia Gatti y Romina Cozzanti, referentes de la asociación, nacida después del 2001, que contactó con aquella huella creada en los años setenta-ochenta y hoy trabajan por la colaboración de dos pueblos unidos por historia y cultura. Cambian los tiempos, las formas, la política y la tecnología. Llegan las pandemias y otras calamidades desconocidas, pero aún queda la esperanza de un mundo mejor.
Aquí, la última entrevista de lo que podemos considerar una trilogía: revisitando exilios, mirando el mañana.
Este Planeta Giussani hace lo posible para entenderse con ese Planeta Tierra con la Inteligencia Artificial a flor de piel. Aún así, no lo logramos. La comunicación es entrecortada. Cuarenta minutos nos dan. Quién puede hacer algo en sólo cuarenta minutos cuando hay tanto para hablar, conocer, descubrir, pensar. Vaya, entonces, esta segunda parte con Romina, a quien dejamos sin palabras.
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