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Crónica del estallido de la rebeldía en Cataluña, por Alvaro Hilario, desde Bilbao

“Lo volveremos a hacer”, advirtió el jefe de la Guardia Civil en Cataluña, general Pedro Garrido, en referencia a la represión del 1 de octubre de 2017 durante el referéndum Catalán. Lo dijo en vísperas de ser conocida la sentencia del Procés que juzga a los independentistas catalanes. El 12 de octubre,  fiesta nacional española, se filtró la sentencia: 100 años de cárcel. El lunes, la publicación del fallo desató una protesta popular nunca antes vista que, una semana después, no afloja.

Barcelona arde. La policía reprime con violencia inusitada. Hay heridos y presos. Los medios radicados en Madrid, ajenos a la movilización, presentan un escenario de guerra urbana. Los partidos políticos piden más mano dura. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, obvia la existencia de un problema político de gran magnitud y no atiende a los llamados del presidente catalán, Quim Torra. En el horizonte, las elecciones legislativas de noviembre.

Venerada desde los primeros años de nuestra era, la virgen del Pilar, capitana general del Ejército español y patrona de la Guardia Civil (GC; gendarmería ), hace coincidir su festividad con la fiesta patria, el día de la Hispanidad, el 12 de octubre. Día de la España eterna. Es por ello que las diversas guarniciones de la GC acostumbran a homenajearla en los días precedentes. La comandancia de Cataluña eligió el 9 de octubre, miércoles, para desarrollar un acto de exaltación patriótica y castrense en el cuartel de San Andreu de la Barca (Barcelona). Durante el mismo, fue condecorado Javier Zaragoza, fiscal que dirigió la acusación por rebelión contra los líderes independentistas catalanes. La GC también condecoró a título póstumo al titular del Juzgado número 13 de Barcelona, Juan Antonio Ramírez, que llevó la causa principal contra el independentismo, y a la secretaria del mismo, Montserrat del Toro, quien fuera testigo en dicha causa. El general Pedro Garrido, máxima autoridad del cuerpo en Cataluña, recordó que estaban a puertas de conocer la sentencia del procés, subrayando la importancia que la GC tuvo en la investigación e instrucción de la causa y en la represión del 1 de octubre. “Lo volveremos a hacer”, dijo. “La Guardia Civil avisa en Cataluña”, tituló su nota el derechista diario madrileño “La Razón”.

La GC, policía militarizada, una gendarmería, nacida en el siglo XIX para combatir la disidencia de la época, está históricamente ligada a la represión política, a la contrainsurgencia y a las violaciones de los derechos humanos. Su prontuario en el País Vasco es siniestro. En 2000, el general de la GC Enrique Rodríguez Galindo fue condenado a 71 años de prisión por su participación en los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL), el terrorismo de estado creado y dirigido por los gobiernos de Felipe González. Quedó probada su participación en el secuestro, tortura, muerte y desaparición de los refugiados vascos Lasa y Zabala. Sus restos, aparecieron en 1985, enterrados en cal viva. Fueron identificados diez años después. Galindo solo cumplió 4 años de condena.

Fiesta patria

El paracaidista que porta la enseña nacional y que debe tomar tierra frente a los reyes se estrella contra una farola de la que queda colgado.

El 12 de octubre, convocados por Ciudadanos, PP y Vox, 10.000 personas marchan en Barcelona “por la Hispanidad”. Los asistentes dan vivas a la GC. Algunos de ellos portan banderas del cuerpo armado; otros, van tocados con su característico sombrero, el tricornio. Los líderes de los partidos presentes aprovechan para hacer campaña: sin conocer la sentencia, exigen que no haya indultos para los políticos presos y que las condenas se cumplan en su integridad; exigen la intervención de las instituciones catalanas y la aplicación de la Ley de seguridad nacional ante el menor atisbo de desobediencia por parte de estas a la sentencia. El presidente del Gobierno en funciones, el socialista Pedro Sánchez, ya afirmó días antes que no le temblaría la mano para hacerlo. La fiesta nacional brilla más con victorias en caliente.

la sentencia del procés es el broche de oro al feriado patrio: 100 años de cárcel en total; más que la del golpista Antonio Tejero en 1981

Madrid acoge el desfile militar, acto central del día. El paracaidista que porta la enseña nacional y que debe tomar tierra frente a los reyes se estrella contra una farola de la que queda colgado. Los memes son instantáneos: metáfora de la deriva de España, dicen algunas voces. El protagonista del incidente y la Legión, encabezada por su mascota, una cabra, son lo más aplaudido del desfile. Pedro Sánchez abandona el evento entre viento de fondo: el nacionalismo español que él también quiere encabezar parece estar escorado hacia la derecha y tiempos pretéritos. Ya hace un año que 200 militares se manifestaron en contra de la “perversa pretensión de exhumar a Franco”, exhumación que, ordenada por Sánchez, debería materializarse en días próximos, antes de la convocatoria electoral. La selección de fútbol empata a uno frente a Noruega. Lástima.

A lo largo del día, se filtra la sentencia del procés, broche de oro al feriado patrio: 100 años de cárcel en total; penas que van de los 9 a los 13 años de cárcel que se le imponen a Oriol Junqueras, ex vicepresidente catalán, diputado y líder de Esquerra Republicana de Cataluña (ERC). Las penas son más altas que aquellas a las que fueron condenados el coronel de la GC Antonio Tejero y demás protagonistas del golpe de estado del 23 de febrero de 1981.

El 15 de octubre, martes, se cumplen 79 años del fusilamiento de Lluís Companys, entregado a Franco por la Gestapo. Líder de ERC y presidente catalán, proclamó el Estado catalán en octubre de 1934.

El día anterior se publica la sentencia de modo oficial: son condenados por los delitos de malversación de fondos públicos y sedición. No hay rebelión -delito previsto para alzamientos armados- como pretendía la Fiscalía: hubo violencia, pero no fue instrumental. Rosa María Seoane, quien tan pobre imagen dio representando a la abogacía del Estado en la causa, señala en TV que su participación fue “determinante” y que de no haber ofrecido al tribunal la “alternativa de la acusación por sedición, hoy podríamos estar hablando de una sentencia absolutoria” o condenatoria solo por malversación. España parece pensar que en base a una condena por sedición le será posible reactivar la euro-orden para apresar a la pieza de caza mayor, el ex presidente catalán Puigdemont, refugiado en Bélgica.

Error: recibida la euro-orden de detención, la justicia belga lo dejaría en libertad sin fianza el viernes 18 de octubre.

Los partidos de derecha, los socialistas y los medios radicados en Madrid aplauden la sentencia o piden mayor dureza.

El mismo día se hace oficial un video institucional del Gobierno español, filtrado ya los días previos, defendiendo la democracia española; “la democracia mejor consolidada del mundo”, en palabras de Josep Borrell, ministro de Asuntos exteriores y acérrimo anti independentista. Sin mencionar a Cataluña, los ministros, en diversos idiomas, alaban la democracia española y europea, al mismo tiempo que culpan al nacionalismo de todos los males que el continente ha sufrido en los últimos 100 años. Sánchez quiere defenderse de la imagen que la sentencia da a España a nivel internacional. El sábado, la Junta Electoral Central, además, pide la retirada del video por considerarlo propaganda electoral partidaria realizada con dinero público. Barra libre.

Los partidos de derecha, los socialistas y los medios radicados en Madrid aplauden la sentencia o piden mayor dureza. El Partido Popular (PP) propone nuevas figuras penales en torno a los delitos de rebelión y referéndum ilegal; propone que sean inconstitucionales los indultos para los condenados por estos y por sedición; pide que se retire la competencia de instituciones penitenciarias que, según su presidente, Pablo Casado, el “partido socialista concedió” al Gobierno catalán, obviando que es un derecho presente en Constitución y Estatuto de Cataluña. El PP propone la recentralización que la ultraderecha mantiene como uno de sus principales ejes políticos. No hace alusión a la corrupción sistémica y sistemática de su partido. Tampoco a la precariedad y temporalidad que caracteriza al mercado laboral español, líder en desempleo en la zona euro. Tapar los problemas que preocupan a la ciudadanía con la bandera: lema con el que desde Madrid acostumbran a atacar a los nacionalismos periféricos. Ironías.

“la prisión no es la solución”, asegura el Barça en un comunicado.

Para el independentismo, para la izquierda, para los movimientos sociales e incluso para el Barcelona FC, la sentencia es un error; “la prisión no es la solución”, asegura el Barça en un comunicado. Se opina que la judicialización de un conflicto de naturaleza política no hace otra cosa que embarrar aún más la cancha

“Recortes de derechos para todos los españoles”

La semana anterior al comienzo de los hechos que se narran en esta crónica, tuve la ocasión de hablar con Benet Salellas, abogado penalista y diputado en el parlamento catalán por la anticapitalista Candidatura de Unidad Popular (CUP). En aquellos días, una muy publicitada operación policial había procedido a la detención de 9 independentistas acusados de estar preparando una respuesta de corte terrorista a la publicación de la sentencia. 7 se encuentran en prisión. Todo indica a un montaje destinado a criminalizar el independentismo y favorecer la represión y una suspensión, intervención por Madrid, de las instituciones catalanas. La aplicación del artículo 155 de la Constitución española, medida que ya tomó el anterior presidente, el derechista Mariano Rajoy, tras el referéndum de 2017.

Aunque Salellas se refería a esta última operación, la operación Judas, sus palabras marcan el objetivo político que persigue la sentencia: “Respecto a la autoría, los principios del derecho penal moderno hablan de la responsabilidad individual. Esto es básico. La responsabilidad individual por un hecho concreto. Los sistemas más autoritarios tienden a, precisamente, desdibujar estos límites y a construir modos de imputación colectivos y que no están vinculados tanto a un hecho sino, sobre todo, a una perspectiva digamos personal, a un perfil, sea este ideológico, religioso, y del que se considera que nace una cierta peligrosidad. A partir de ahí se construye un derecho penal. El ejemplo paradigmático sería la Alemania de los años 30. Entonces, los delitos políticos –muchas veces los delitos de terrorismo los ubicamos en este ámbito- se construyen mucho más desde la perspectiva ideológica y de perfil que no en base a lo que realmente ha sucedido. Yo creo que en este caso podemos encontrarnos ante una situación de este tipo”.

Joaquín Urías, ex magistrado del Tribunal Constitucional español y catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad de Sevilla, señaló a través de twiter que la sentencia era “errónea y peligrosa”. El 15 de octubre, martes, abundó en lo dicho en “Tot es mou”, un programa de la TV pública catalana. Por lo significativo de sus palabras, lo clarificador de lo mismo respecto a la gravedad de la sentencia, creo que merece incluir en esta crónica casi toda su breve y concisa intervención.

“La sentencia empieza bien diciendo que no hubo derechos fundamentales vulnerados y que no hubo rebelión.»

Tras señalar que las penas son desproporcionadas, abordó el tema de la peligrosidad de la sentencia emitida por el Tribunal Supremo: “Es, a mi modo de ver peligrosa para toda la ciudadanía del estado español. A partir de la sentencia de ayer nos encontramos con que es mucho más complicado ejercer el derecho de protesta, el derecho de manifestación porque, al final, con ese invento de la sedición –no han podido ir por rebelión y han ido por sedición- nos encontramos que pueden meter a una persona 9 años en la cárcel simplemente por convocar manifestaciones como la del 20 de septiembre (de 2017[i]), protestando por un registro, o, como el 1 de octubre, resistiéndose a una actuación policial. Cualquiera que se siente en el suelo y se resista a una actuación policial o que va a protestar por un acto jurídico, se dice que es un alzamiento. A mí me parece que eso crea, más allá de la injusticia que se ha cometido con los presos catalanes, un precedente muy grave en todo el estado español. Es un recorte de derechos para todos los españoles, no solamente para los presos enjuiciados”.

«los presos pueden convertirse fácilmente en rehenes de la política»

La conductora del programa le preguntó por una dura afirmación suya aparecida en prensa el día anterior: los jueces se inventan los delitos. El ex magistrado respondió así: “La sentencia empieza bien diciendo que no hubo derechos fundamentales vulnerados y que no hubo rebelión. No hubo un alzamiento que utilizara la violencia para conseguir un objetivo político. Viendo entonces que si se quedaran en la desobediencia no había una condena suficiente para lo que ellos querían, pues se inventan un delito de sedición que no existe. Esto es, la sedición no puede consistir en que se organicen manifestaciones, en que haya resistencia pasiva y en que la gente no esté de acuerdo con que la policía entre en un lugar. Eso no puede ser sedición. La sedición tiene que ser un alzamiento tumultuario. Como no hay, se han inventado un concepto de sedición que es muy grave y va mucho más allá. Fíjese que toda la sentencia descansa en el 20 de septiembre y el 1 de octubre: en personas que van a protestar delante de una consejería porque hay un registro y en personas que no dejan entrar a la policía en un colegio. Fíjense que eso puede ser ilegal: puede ser un delito de desobediencia, incluso de resistencia a la autoridad; pero decir que eso es sedición y te puede llevar 9 años a la cárcel es un despropósito. Además, es un delito que cometieron todos los que estaban allí, lo cual quiere decir que hubo dos millones de catalanes cometiendo delitos, que no es poco”.

La periodista, alarmada, le señala que con la sentencia conlleva, por lo tanto, un problema judicial amén del político: “El problema político no se resuelve y ahora se abrirá un debate en el que los presos pueden convertirse fácilmente en rehenes de la política porque ahora habrá que ver si se les autoriza permisos extraordinarios, si se les concede el tercer grado. Ahí la política va a jugar un papel en el que los presos pueden ser utilizados como elementos de intercambio. Pero es que, además, jurídicamente, lo que se ha dicho es que el Tribunal Supremo tiene la capacidad de castigar cualquier tipo de respuesta social. La idea de que la desobediencia civil pueda tener unas penas ligeras, delitos de desobediencia que no te llevan a la cárcel, que te imponen una multa, desaparece, con lo cual tenemos un problema jurídico. El Tribunal Supremo si quiere, en cualquier momento, es el que puede activar este delito y se puede reprimir con penas de cárcel muy duras cualquier hecho de ejercicio de derechos fundamentales. Efectivamente, tenemos dos problemas”.

Seis días de protestas multitudinarias

El lunes 14, miles de personas, una marea humana, se dirige, caminando por la ruta, al aeropuerto de Barcelona con la intención de bloquearlo para denunciar la sentencia y seguir internacionalizando el conflicto

Piquete aéreo. Más de 100 vuelos cancelados. No es la respuesta terrorista que pregonaba el Gobierno de Madrid.

Miles y miles de personas invaden las terminales durante horas hasta que son desalojados por las brigadas antidisturbios de las policías catalana y española. Esta última ha enviado refuerzos a Cataluña desde todo el Estado español para reprimir protestas y reclamos. Comienza otra ola de violencia policial desproporcionada contra la sociedad civil catalana. Otra después de aquella del 1 de octubre de 2017.

Impresionante huelga. Imágenes sobrecogedoras de la movilización en Barcelona. Otras marchas inundan el centro de Tarragona, Girona y Lleida.

Conscientes, como el ex magistrado Urías, de la gravedad de la sentencia, miles de personas salen a la calle en el País Vasco, Asturias, Andalucía, Cantabria, Castilla, Madrid  … Las protestas se repetirán a lo largo de la semana. Al igual que en Catalunya, los cuerpos policiales responden con violencia y detenciones a los reclamos ciudadanos. Desorden público y atentado contra la autoridad son los delitos que se imputan a todos los detenidos. El ministro de Justicia, el juez Grande-Marlaska, ya ha señalado que las penas previstas para estos delitos son de 6 años de cárcel. También ha amenazado al “independentismo violento” y al “independentismo que actúa fuera de la ley” con hacer caer sobre ellos el código penal con toda contundencia. Al momento de escribir estas líneas, entre el sábado 19 y el domingo 20 de octubre, grupos de militantes antifascistas se enfrentan con la policía en el centro de Madrid. Hace pocas horas, 42.000 personas han marchado por las calles de Donostia (San Sebastián). La protesta vasca.

El miércoles, 16 de octubre, cinco marchas parten desde diferentes puntos de Cataluña. Las marchas de la libertad. Llegarán a Barcelona el viernes, en plena huelga general. Impresionante huelga. Imágenes sobrecogedoras. Una marea humana, otra más, que al llegar el acto central de la huelga convocada por sindicatos nacionalistas y anarquistas, suma 575.000 personas. Ambiente festivo, pacífico. Otras marchas inundan el centro de Tarragona, Girona y Lleida.

Criminalizar el independentismo

Las protestas también continúan de noche, pero con un cariz muy diferente. Miles de jóvenes, en grupos de cientos y, en ocasiones, de miles, recorren el centro de las cuatro capitales catalanas levantando barricadas con mobiliario urbano al que dan fuego. Aparecen, desaparecen. Juegan al gato y al ratón en mitad de un despliegue policial sin precedentes. La actuación de las policías española y catalana es brutal. Hoy, sexta noche de protesta, nuevos heridos y detenidos se suman a la larga lista. Cientos de heridos, media docena de ellos de gravedad; varios han perdido algún ojo al ser alcanzados por las pelotas y balas de goma lanzadas por los antidisturbios. Ese material está prohibido en Cataluña, pero, en fin, vale todo contra la disidencia.

la única violencia que hemos vivido ha sido la de los propios cuerpos policiales el 1 de octubre de 2017

Las protestas de la noche son muy diferentes a las que el independentismo viene protagonizando en la última década, movilizaciones multitudinarias, familieras, pacíficas y festivas. Algo muy alejado de la violencia con la que el Estado y los medios españoles siempre pretenden relacionar al independentismo, táctica ya empleada con muy buenos réditos políticos y electorales en el País Vasco. En mi conversación con el abogado y diputado Benet Salellas le recordé aquel mantra que, durante años, estuvo presente en la política vasca: sin violencia se puede hablar de cualquier tema. “Me he acordado muchas veces de esa frase. Ahora, este procedimiento (la operación Judas) se ha utilizado como argumento político para deslegitimar al movimiento independentista y para considerar que este no es un interlocutor válido. Lo que busca el Estado es encontrar los argumentos que legitimen su inmovilismo y su negativa a reconocer el ejercicio de derechos democráticos por parte de los pueblos. Ahí está la clave: el discurso de la violencia como ejercicio de deslegitimación, cuando en Cataluña la única violencia que hemos vivido ha sido la de los propios cuerpos policiales el 1 de octubre de 2017. Y esa violencia tampoco ha sido reconocida ni condenada por parte del Estado. El ejercicio de violencia acaba siendo sinónimo de disidencia, de cualquier cosa distinta al discurso del poder”.

La juventud airada

Como decíamos, las noches están, sin embargo, albergando protestas violentas protagonizadas por miles de jóvenes. Tanto la oficialidad española como la catalana (que pretende desmarcarse de los hechos acusándoles de ser infiltrados), como los medios de comunicación españoles arremeten contra ellos. La campaña de descrédito y criminalización es más terrible y burda que la que durante décadas sufrió la disidencia vasca. Una violencia comparable a la policial. La intoxicación está siempre presente y medios como “El País” y la cadena de TV “La Sexta” afirman que los protagonistas de los desordenes son anarquistas y, además, han venido ácratas de toda Europa ha participar en estos hechos vandálicos. Como durante las luchas obreras del siglo XX, una vez más, los culpables son los anarquistas.

Casi todas las emisoras de TV disponen programaciones especiales durante todas estas noches y emiten en directo los disturbios del centro barcelonés. Las imágenes de las llamas, los encapuchados, las luces de la policía son impactantes. Son ya unos días que se ha impuesto para los movileros una suerte de uniforme de trabajo: chaleco rojo y casco. Al malintencionado relato, siempre solidario con la “proporcionada” actuación policial, añaden esa imagen de reportero en el frente de Rojava o en Iraq. Un objetivo criminalizador, intoxicador y que pretende deslegitimar la respuesta que los jóvenes dan a la brutalidad que ya pusieron en marcha los medios adeptos al presidente Macron durante las protestas de los chalecos amarillos franceses.

En mitad de esta ola criminalizadora, aparecen, sin embargo, voces que les defienden y sacan a la luz las razones de esta juventud airada para dar fuego a la ciudad, para salir a la insurrección.

la única violencia que hemos vivido ha sido la de los propios cuerpos policiales el 1 de octubre de 2017

Una de estas voces es la de Carmen Rubianes, hermana del que fuera gran actor y tremendo espíritu crítico Pepe Rubianes. En una serie de tuits, Carmen señala que estos jóvenes, entre los 18 y los 25 años llevan  7 años saliendo a manifestarse “sin tirar un papel al suelo y se les ha tratado de terroristas, nazis y filoetarras, comandos, golpistas, sediciosos violentos y poco menos que asesinos”, que el voto de estos jóvenes se ha tirado a la basura en todo este tiempo, que ellos mismos y sus familias fueron brutalmente apaleados el 1 de octubre de 2017, que tienen unas condiciones laborales y unos trabajos miserables, que viven en un país donde se honra el franquismo al mismo tiempo que se basurea a sus víctimas, donde los desahucios están a la orden del día, donde la corrupción política no se persigue, donde el dinero público se emplea en rescatar a la banca y a las autopistas… “Jóvenes frustrados al ver a sus guías pacifistas en prisión por 100 años mientras violadores, ladrones y asesinos andan por las calles con total impunidad a los dos días”, dice Rubianes. Los jóvenes dicen basta.

Vicent Partal, director de “VilaWeb”, un muy interesante y exitoso medio digital catalán, titulaba su editorial del 19 de octubre, sábado, de este modo: “Basta de mentiras: son nuestros pibes, los hijos del 1 de octubre, quieren ganar y merecen nuestro apoyo”.

Partal critica que el Gobierno catalán se una al español en la criminalización de los jóvenes que encabezan la respuesta contra la violencia policial, “Una violencia policíaca que todo el mundo puede ver que ha llegado a extremos cercanos a los excesos habituales de una dictadura lo cual no es justificable en ninguna democracia para controlar el orden público”

El director de “VilaWeb” escribe con las entrañas: “Porque todos quienes hemos pisado las calles estos días y estas noches lo hemos visto: hay una generación joven que ahora está librando el combate de su vida, porque si no ganan no tendrán futuro, ni ellos ni Cataluña. Y lo quieren ganar. Y están dispuestos a hacer lo que haga falta para ganarlo”.

Reconoce que se puede discrepar de los métodos que emplean pero que, en modo alguno, se puede ir contra ellos cuando se les ha prometido una nueva vida, una vida digna, cuando han sido testigos de los apaleamientos del día del referéndum, de la tremenda respuesta cívica, tremenda respuesta cívica que, por desgracia, “no ha conseguido mover ni un milímetro la posición autoritaria del Estado español”.

En las calles de Cataluña no se pelea por el “objetivo burgués de un nuevo estado”, como se ha dicho desde ámbitos de izquierda de rancia tradición jacobina.

Culpa a Rajoy y a Sánchez de haber causado esta situación por su inmovilismo político y que la solución tiene que llegar a través de la Paz, la Libertad y la Autodeterminación. Además, añade: “Criminalizando a nuestros jóvenes el estado quiere dividirnos, separarnos entre `independentistas buenos`e `independentistas malos`. Pero lo hace con un cinismo tan grande que debería bastar para que ninguno cayese en la trampa. ¿O no recordamos que los independentistas buenos, Jordi Sánchez y Jordi Cuixart, se van a jugar todo su prestigio personal para frenar todo tipo de violencia y su premio ha sido la prisión? ¿Y que destino más que la prisión se piensan que les espera a quién hoy colabora con España cuando mañana España ya no le necesite? ¿Son tan inocentes? ¿Tan poca cosa se ha aprendido de octubre de 2017”.

En las calles de Cataluña no se pelea por el “objetivo burgués de un nuevo estado”, como se ha dicho desde ámbitos de izquierda de rancia tradición jacobina. En las calles, en las barricadas, se pelea en contra de un Estado español cada vez más autoritario que no cesa en reforzar su formidable legislación contra todo tipo de disidencia, desde raperos a presidentes del Gobierno catalán. Un Estado español donde la precariedad y la temporalidad, los contratos chatarra, son las principales características del mercado laboral; que el desempleo es líder en la zona euro. El Estado, los mercados, se aprestan a reprimir la protesta social. Esta semana, miles y miles de pensionistas, de jubilados de todo el Estado protagonizaron un abrazo al Congreso de los Diputados donde la policía también intervino. La gente grande lleva más de año y medio en permanente lucha por unas pensiones dignas, por un futuro para sus nietos. La rebeldía sigue.

 

[i] El 20 de septiembre de 2017, la GC procedió al registro de la Consejería de Economía del Gobierno catalán, en Barcelona. Una multitud rodeó el edificio durante 19 horas. “El Mundo”, diario de Madrid, título su relato de los hechos como” Las 19 horas de asedio callejero a la Guardia Civil”. La intencionalidad es evidente. Toda la acusación pública y particular basó su estrategia en considerar esa concentración y las que hubo el 1 de octubre frente a los colegios electorales para impedir que policía y GC secuestrarán las urnas del referéndum como violencia instrumental para conseguir un objeto político y caratular los hechos como rebelión, delito previsto para alzamientos armados, golpes de estado.

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Sergio Rivolta, Asociación Bancaria Rosario: «Nación Servicios privatizó el trabajo que hacían los compañeros”

El Ministerio de Trabajo de Santa Fe dictó la conciliación obligatoria por 15 días hábiles tras el despido de 22 trabajadores de Nación Servicios, empresa perteneciente al Banco Nación. Sergio Rivolta, secretario general de la Asociación Bancaria de Rosario, pasó por La Columna Vertebral donde habló sobre la exigencia del sindicato sobre la reincorporación de todos los afectados y denuncia el traslado de tareas hacia empresas privadas.

 

LCV: Sergio, contanos en qué situación están ahora.

Sergio Rivolta: Hoy al mediodía tuvimos una audiencia de conciliación en el Ministerio de Trabajo de la provincia, a raíz de los 22 despidos que hubo el jueves de la semana pasada en Nación Servicios, una empresa que pertenece al Banco Nación. La Asociación Bancaria fue con la postura de exigir la reincorporación inmediata de los 22 compañeros y compañeras. La empresa mantuvo su postura de cesantearlos sin causa. Como se trata de un conflicto colectivo y nos estábamos movilizando frente a Nación Servicios, en la calle Santa Fe al 1300, el Ministerio dictó la conciliación obligatoria por 15 días hábiles. El plazo vence el 6 de noviembre a la medianoche. Después se abrirá una mesa de negociación en la que la posición de la Asociación Bancaria y de la comisión gremial interna será exigir la reincorporación definitiva de los compañeros y compañeras.

LCV: ¿Qué tipo de empleados fueron despedidos? ¿Qué edades tienen, qué antigüedad y qué tareas realizaban?

Sergio Rivolta: Hay de todo un poco. Algunos son jóvenes y hay compañeros con tres o cuatro años de antigüedad, mientras que otros tienen 15 o 20 años. Son cesantías totalmente unilaterales y arbitrarias. La empresa había planteado la posibilidad de abrir retiros voluntarios durante un mes, pero no lo hizo: en esos mismos días envió los 22 telegramas de despido. Y hay que aclarar algo: cuando hablamos de retiro voluntario, hablamos de una decisión voluntaria de verdad, no de una situación en la que te aprietan para que te vayas.

LCV: Nación Servicios pertenece al Banco Nación, por eso interviene la Asociación Bancaria. Además, en el Gobierno nacional se está hablando de nuevos retiros voluntarios para achicar el Estado. ¿Cómo impacta ese contexto en el conflicto?

Sergio Rivolta: No lo favorece para nada. Hay un dato importante: una de las tareas de Nación Servicios es el embossado de tarjetas de crédito, es decir, la impresión de los nombres y números en el plástico. Ese trabajo lo hacían 15 compañeros y se lo dieron a Prisma, una empresa privada vinculada a Visa. Después nos dicen que los trabajadores no tienen tareas, pero ¿cómo van a tenerlas si les sacaron el trabajo y lo privatizaron? Esto es una decisión política, no económica. Tiene que ver con el vaciamiento del Estado.

LCV: ¿Qué otras tareas realizaba Nación Servicios?

Sergio Rivolta: También trabajaba con la tarjeta SUBE, a través de dependencias vinculadas a la Secretaría de Transporte. El Estado le pagaba una comisión a Nación Servicios por el manejo de la SUBE y, de un día para el otro, la redujo a menos de la mitad. Después nos dicen que la empresa no es rentable y que hay que cerrarla. Es un desmanejo que termina funcionando como una excusa para vaciarla y trasladar tareas al sector privado.

LCV: Frente al avance tecnológico, ¿no podría haberse buscado una reorganización de las tareas en lugar de despedir trabajadores?

Sergio Rivolta: Es indudable que la tecnología avanzó, que las aplicaciones y la inteligencia artificial cambiaron el trabajo y que la pandemia aceleró esos procesos. Hay tareas que antes se hacían de una manera y hoy se realizan de otra. Lo que nosotros planteamos es que los trabajadores puedan reconvertir sus funciones. Por eso, la Asociación Bancaria nacional, con el compañero Sergio Palazzo, creó un observatorio de inteligencia artificial para trabajar en la capacitación y la reconversión laboral de los bancarios y bancarias.

Cuando yo empecé en el banco, hace muchos años, los saldos se entregaban en un papel. Eso ya no existe. El trabajo fue cambiando y los trabajadores se fueron adaptando. Si hoy se necesitan menos cajeros, hay que capacitarlos para que puedan desempeñar otras tareas relacionadas con la tecnología. No se puede usar el avance tecnológico como una excusa para despedir gente.

LCV: También cambió la relación entre los clientes y los bancos. Cada vez hay menos atención presencial y más operaciones por aplicaciones o internet.

Sergio Rivolta: Es una realidad. Hoy la presencialidad de los clientes en los bancos es cada vez menor. Muchas operaciones se hacen por WhatsApp, aplicaciones o computadora. Durante la pandemia, por ejemplo, había jubilados que no sabían manejar la tarjeta de débito ni el home banking. Hubo que acompañarlos para que pudieran adaptarse. El trabajo bancario cambia, pero eso no significa que haya que dejar a los trabajadores en la calle.

LCV: Quiero hacer una queja pública sobre la atención en algunas sucursales. A veces los clientes van a pedir ayuda y reciben un trato poco amable. Uno puede entender el malestar de los trabajadores por la situación económica y la incertidumbre, pero no debería trasladarse al cliente.

Sergio Rivolta: Puede haber casos particulares, pero no es la generalidad. Los compañeros y compañeras bancarios son conscientes de que son trabajadores como cualquier otro. La crisis también se nota en las sucursales del interior: cuando cierran las pymes, se cierran cuentas y cuentas sueldo, y eso repercute en la actividad bancaria.

LCV: ¿Qué pasa con el cierre de sucursales y la reubicación de los trabajadores?

Sergio Rivolta: Hay bancos que cerraron sucursales que funcionaban en locales alquilados, pero reubicaron a sus trabajadores en otras dependencias. Esa es una posibilidad. La actividad bancaria sigue teniendo rentabilidad y hay distintas maneras de reorganizar el trabajo sin recurrir a los despidos.

LCV: ¿Qué diferencia hay entre un retiro voluntario real y una salida como la que se está planteando en otros sectores?

Sergio Rivolta: Un retiro voluntario genuino tiene que ver con una propuesta económica. Por ejemplo, si la indemnización fuera de diez pesos, la empresa puede ofrecer quince para que el trabajador decida irse. Es una cuestión monetaria y la persona elige. En muchos casos, hay trabajadores a los que les faltan dos o tres años para jubilarse y que ya tienen los 30 años de aportes; si reciben una propuesta conveniente, pueden evaluarla. Pero eso no es lo mismo que generar un contexto de hostigamiento para empujar a alguien a renunciar.

LCV: ¿Cómo afecta ese hostigamiento a los trabajadores?

Sergio Rivolta: Se está perdiendo el placer de trabajar porque hay situaciones de hostigamiento. Los trabajadores viven con incertidumbre y con miedo a perder el empleo. Hay que estar atentos a lo que sucede y acompañar a los compañeros.

LCV: La conciliación obligatoria, al menos, permite que los trabajadores sigan vinculados a la empresa mientras dure el proceso.

Sergio Rivolta: Exactamente. Con la conciliación obligatoria dictada hoy, los compañeros fueron reincorporados en el marco de la medida. Lo importante es que esa reincorporación sea definitiva. Mientras tanto, siguen siendo empleados de Nación Servicios.

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Conflicto en el Subte: Liberaron a los tres referentes gremiales detenidos tras una jornada de tensión y paro total

Tras una jornada de paralización total en respuesta a la detención de referentes del Subte por protestar contra la precarización y tercerización laboral, las organizaciones gremiales, entre ellas la CGT, la CATT y la Federación Aceitera, repudiaron el accionar policial. Por la tarde, los tres dirigentes recuperaron la libertad.

La jornada de este martes 20 de octubre estuvo atravesada por una fuerte tensión en el servicio de subterráneos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El conflicto se originó en la estación Juan Manuel de Rosas de la Línea B en rechazo a sanciones a un trabajador y a la presencia de empresas tercerizadas para realizar tareas de mantenimiento. La intervención policial, que culminó con la aprehensión de dirigentes gremiales, derivó en una paralización total de las seis líneas de subte y el Premetro.

Las detenciones y la solidaridad del arco sindical

Durante el operativo matutino en la Línea B, la Policía de la Ciudad detuvo a los metrodelegados Claudio Dellecarbonara y Facundo Heredia. Minutos más tarde, cuando acudió a reclamar la liberación de sus compañeros, también fue arrestado el secretario general del gremio, Néstor Segovia.

Las detenciones provocaron la inmediata reacción y el rechazo de diversas organizaciones sindicales:

  • La CGT: A través de su Consejo Directivo Nacional y bajo la consigna «Basta de trabajadores detenidos por protestar», repudió enfáticamente los arrestos calificados como «arbitrarios e injustificados». Señaló que la detención de representantes gremiales en ejercicio de sus funciones «constituye un hecho de extrema gravedad que no puede naturalizarse en una democracia» e invocó las garantías del artículo 14 bis de la Constitución Nacional y los Convenios 87 y 98 de la OIT.

  • Federación Aceitera y Desmotadora de Algodón: Repudió la «criminalización de la actividad sindical y del ejercicio del derecho de huelga». Desde la organización calificaron las aprehensiones como «ilegales y violentas» en el marco de la defensa contra la precarización laboral del personal de planta, manifestaron su solidaridad con el Sindicato del Subte y rechazaron la pretensión del Gobierno porteño de sancionar al gremio por ejercer la protesta.

  • La CATT: La Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte convocó a una conferencia de prensa urgente a las 15 hs en su sede de Jujuy 1074 para denunciar públicamente la escalada y el arresto de los dirigentes.

Intimación oficial del Gobierno de la Ciudad

Por su parte, ante la parálisis total del servicio masivo de transporte, el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires emitió a través de la Subsecretaría de Trabajo y Empleo la Resolución RESOL-2026-1201-GCABA-SECTE.

A través del dictamen, las autoridades intimaron a los trabajadores, a los gremios (AGTSyP, UTA y ASSRA) y a las empresas Emova Movilidad S.A. y SBASE a garantizar de forma inmediata una cobertura mínima del 50% de los servicios en cada línea, invocando el Decreto N.º 230/26 y advirtiendo sobre la posible aplicación de sanciones en caso de incumplimiento.

Liberación de los dirigentes

Pasadas las 15:00 horas del martes, se confirmó que los tres referentes gremiales Claudio Dellecarbonara, Facundo Heredia y Néstor Segovia recuperaron la libertad. Tras confirmarse las liberaciones, el conflicto abre una instancia de negociación conducida por las autoridades laborales para encauzar los reclamos y normalizar el funcionamiento del servicio.

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«Política del despojo, resistencia y represión», por Alvaro Hilario

De nuestro corresponsal en Bilbao, País Vasco, Álvaro Hilario. 

En un contexto de «acumulación por despojo» – tal como definiera el teórico marxista  David Harvey a la mercantilización de bienes públicos y derechos comunes-, las políticas de austeridad y los recortes en gasto social actúan como mecanismos para transferir riqueza hacia el sector privado. Tanto en Francia como en España la juventud expresa la crisis desatada por estos los recortes a la vivienda y la educación, desatando intensas olas de protesta social.

En esta fase, la vivienda deja de ser un derecho social protegido para convertirse en un activo financiero global (fondos buitre, especulación y plataformas turísticas).

España: De qué hablamos cuando hablamos de despojo.

El Estado español la cuestión de la vivienda se ha convertido en un modelo de turistificación y alquileres imposibles. La falta histórica de vivienda pública y la liberalización del mercado han expulsado a los jóvenes de los centros urbanos. Los fondos de inversión (en especial a partir de 2008) adquieren bloques enteros de viviendas, disparando los precios del alquiler mientras los salarios juveniles se mantienen estancados o precarios.

Movimientos como los Sindicatos de Inquilinas e Inquilinos y las masivas manifestaciones bajo lemas como «La vivienda es un derecho, no un negocio”, “La vivienda nos cuesta la vida. Bajemos los precios» o “Acabemos con el negocio dela vivienda” reflejan el hartazgo de una generación que no puede emanciparse. Las protestas exigen la regulación estricta de precios, el fin de los pisos turísticos y la paralización de desahucios.

Los reclamos no son nuevos pero llenaron las calles estas semanas tras el desahucio, y posterior muerte de Maricarmen Abascal, una ciudadana de 87 años, del que fuera su hogar durante 71 años a manos de un fondo buitre español. El malestar fue en aumento y a las multitudes en las calles se le ha sumado una convocatoria de huelga general para el próximo 11 de noviembre.

Pedro Sánchez, a quien no se puede catalogar como un gobierno de izquierdas a pesar de su estilo declamatorio no ha respondido de manera eficaz a los principales reclamos de la población y el gasto en armamentos durante su gobierno alcanzó un record casi histórico, optó por renunciar y que la población elija el próximo parlamento como parte de una ‘cruzada’ en contra de los desahucios a pesar de no haber tenido el tema de la vivienda como centro de su acción en estos años de gobierno.

Así las cosas, las encuestas siguen dando como ganadora absoluta a la derecha de Vox y PP en la elecciones legislativas que compondrán un nuevo mapa de gobierno. La rebelión espontánea no llega a traducirse en conducción política. Con una izquierda dividida, que disputa puestos antes que estrategias, cuyos sectores más activos y preparados son en su mayoría abstencionistas, las impresionantes imágenes de los acampes en Plaza del Sol y las marchas de centenares de miles en todo el país, no parecen traducirse en términos electorales.

Estado francés: la chispa que encendió el fuego

En Francia la crisis estalló por otra cuestión básica: la educación.  El despojo en la educación se traduce en la reducción de la financiación pública para forzar la entrada de capital privado, la subida de tasas y la precarización de las condiciones de estudio. Gobiernos sucesivos han implementado reformas (como Parcoursup para el acceso universitario o las reformas del bachillerato y las pensiones) que la juventud interpreta como una pérdida de derechos y una privatización de sus expectativas de futuro. El aumento de las tasas de matrícula para estudiantes extranjeros también se ha visto como un primer paso hacia la mercantilización total.

En la presente oleada de protestas, los estudiantes de secundaria franceses, que han materializado sus reclamos tomando liceos y armando masivas marchas, secundadas por sindicatos, padres y madres, han hecho público un paquete de diez medidas de emergencia que exigen una inversión de 10.000 millones de euros para frenar lo que consideran la precarización de la educación pública. Dinero que se destinaría para, por ejemplo, los reemplazos inmediatos de los docentes de baja (denuncian que al inicio del curso faltaba personal en el 53 % de los centros); reducir la ratio de alumnos por clase, la cual ha alcanzado una media de 30 estudiantes por aula; o la inversión urgente para reparar edificios deteriorados, resolver goteras, la falta de mobiliario básico y la nula adaptación climática frente a las olas de calor. Estos problemas afectan, en especial, a los liceos de la periferia carenciada con la que sus compañeros se solidarizan, como una sola voz.

Brutal represión: más de 6.000 detenciones de estudiantes secundarios, 200 heridos, 15 graves, entre ellos un estudiante de 15 años que perdió una mano y otro un ojo.

La juventud estudiantil francesa (universitaria y de liceos) tiene una alta capacidad de sindicación y movilización. Los bloqueos de universidades, las huelgas y las manifestaciones conjuntas con los sindicatos de trabajadores son habituales para frenar estas leyes, denunciando que se les despoja de una educación democrática e igualitaria.

La ola de protestas de estudiantes de secundaria y universitarios en Francia ha alcanzado niveles de tensión y represión policial inéditos en las últimas décadas. Así, la policía practicó más de 6.600 detenciones, siendo el  86% menores de edad. La brutalidad fue, o es, un elemento a tener en cuenta, con más de 200 heridos, 15 graves, entre ellos, un estudiante de 15 años que perdió una mano y otro un ojo.

LCV consultó a Henry Belin, profesor de un liceo francés, para entender cómo se llegó a esta situación: «Empezó el movimiento de manera bastante débil y floja, nadie pensaba que iba a tomar esta dimensión pero la represión desmedida les ha salido mal, en mi instituto hasta han mandando a la policía montada y han detenido a menores con detenciones de 48horas y actitudes racistas de la poli respecto a nuestros alumnos racializados. Debajo de esto hay problemas más profundos de cómo se trata a la periferia y ha habido sobre todo una gran solidaridad entre institutos para enfrentarse a esta respuesta desproporcionada. Ahora bien, me temo también que hay un calculo detrás de todo esto de parte del gobierno: incendiar las afueras y los institutos para reforzar el voto reaccionario por temor a una insurrección que no tiene una dirección determinada tratando también de cargar la responsabilidad a Melenchon y la Francia insumisa. No se sabe muy bien como va a evolucionar pues es una expresión de frustración total que puede desatarse como apagarse muy rápido pero es un episodio mas de esa violencia subterránea que recorre la sociedad francesa desde hace décadas y que no se resuelve. A Le Pen y Macron les interesa también que degenere para potenciar el voto del miedo, a ver qué pasa pues…»

Protestas estudiantiles y colectivos de vivienda ocupan hoy espacios públicos y denuncian la «gentrificación metropolitana» que expulsa a las clases populares y a la juventud precarizada hacia las periferias desatendidas.

Aunque cuenten con un parque de vivienda social amplio, los recortes en las ayudas al alquiler y la inflación han precarizado el acceso al hogar para los estudiantes y jóvenes trabajadores.

El 17 de octubre se anuncia una movilización en varias de las principales ciudades europeas contra la carestía, el armamentismo, las guerras y los ajustes. Contra el despojo.

12 de octubre de 2026.

 

 

 

 

 

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