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Crónica del estallido de la rebeldía en Cataluña, por Alvaro Hilario, desde Bilbao

“Lo volveremos a hacer”, advirtió el jefe de la Guardia Civil en Cataluña, general Pedro Garrido, en referencia a la represión del 1 de octubre de 2017 durante el referéndum Catalán. Lo dijo en vísperas de ser conocida la sentencia del Procés que juzga a los independentistas catalanes. El 12 de octubre,  fiesta nacional española, se filtró la sentencia: 100 años de cárcel. El lunes, la publicación del fallo desató una protesta popular nunca antes vista que, una semana después, no afloja.

Barcelona arde. La policía reprime con violencia inusitada. Hay heridos y presos. Los medios radicados en Madrid, ajenos a la movilización, presentan un escenario de guerra urbana. Los partidos políticos piden más mano dura. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, obvia la existencia de un problema político de gran magnitud y no atiende a los llamados del presidente catalán, Quim Torra. En el horizonte, las elecciones legislativas de noviembre.

Venerada desde los primeros años de nuestra era, la virgen del Pilar, capitana general del Ejército español y patrona de la Guardia Civil (GC; gendarmería ), hace coincidir su festividad con la fiesta patria, el día de la Hispanidad, el 12 de octubre. Día de la España eterna. Es por ello que las diversas guarniciones de la GC acostumbran a homenajearla en los días precedentes. La comandancia de Cataluña eligió el 9 de octubre, miércoles, para desarrollar un acto de exaltación patriótica y castrense en el cuartel de San Andreu de la Barca (Barcelona). Durante el mismo, fue condecorado Javier Zaragoza, fiscal que dirigió la acusación por rebelión contra los líderes independentistas catalanes. La GC también condecoró a título póstumo al titular del Juzgado número 13 de Barcelona, Juan Antonio Ramírez, que llevó la causa principal contra el independentismo, y a la secretaria del mismo, Montserrat del Toro, quien fuera testigo en dicha causa. El general Pedro Garrido, máxima autoridad del cuerpo en Cataluña, recordó que estaban a puertas de conocer la sentencia del procés, subrayando la importancia que la GC tuvo en la investigación e instrucción de la causa y en la represión del 1 de octubre. “Lo volveremos a hacer”, dijo. “La Guardia Civil avisa en Cataluña”, tituló su nota el derechista diario madrileño “La Razón”.

La GC, policía militarizada, una gendarmería, nacida en el siglo XIX para combatir la disidencia de la época, está históricamente ligada a la represión política, a la contrainsurgencia y a las violaciones de los derechos humanos. Su prontuario en el País Vasco es siniestro. En 2000, el general de la GC Enrique Rodríguez Galindo fue condenado a 71 años de prisión por su participación en los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL), el terrorismo de estado creado y dirigido por los gobiernos de Felipe González. Quedó probada su participación en el secuestro, tortura, muerte y desaparición de los refugiados vascos Lasa y Zabala. Sus restos, aparecieron en 1985, enterrados en cal viva. Fueron identificados diez años después. Galindo solo cumplió 4 años de condena.

Fiesta patria

El paracaidista que porta la enseña nacional y que debe tomar tierra frente a los reyes se estrella contra una farola de la que queda colgado.

El 12 de octubre, convocados por Ciudadanos, PP y Vox, 10.000 personas marchan en Barcelona “por la Hispanidad”. Los asistentes dan vivas a la GC. Algunos de ellos portan banderas del cuerpo armado; otros, van tocados con su característico sombrero, el tricornio. Los líderes de los partidos presentes aprovechan para hacer campaña: sin conocer la sentencia, exigen que no haya indultos para los políticos presos y que las condenas se cumplan en su integridad; exigen la intervención de las instituciones catalanas y la aplicación de la Ley de seguridad nacional ante el menor atisbo de desobediencia por parte de estas a la sentencia. El presidente del Gobierno en funciones, el socialista Pedro Sánchez, ya afirmó días antes que no le temblaría la mano para hacerlo. La fiesta nacional brilla más con victorias en caliente.

la sentencia del procés es el broche de oro al feriado patrio: 100 años de cárcel en total; más que la del golpista Antonio Tejero en 1981

Madrid acoge el desfile militar, acto central del día. El paracaidista que porta la enseña nacional y que debe tomar tierra frente a los reyes se estrella contra una farola de la que queda colgado. Los memes son instantáneos: metáfora de la deriva de España, dicen algunas voces. El protagonista del incidente y la Legión, encabezada por su mascota, una cabra, son lo más aplaudido del desfile. Pedro Sánchez abandona el evento entre viento de fondo: el nacionalismo español que él también quiere encabezar parece estar escorado hacia la derecha y tiempos pretéritos. Ya hace un año que 200 militares se manifestaron en contra de la “perversa pretensión de exhumar a Franco”, exhumación que, ordenada por Sánchez, debería materializarse en días próximos, antes de la convocatoria electoral. La selección de fútbol empata a uno frente a Noruega. Lástima.

A lo largo del día, se filtra la sentencia del procés, broche de oro al feriado patrio: 100 años de cárcel en total; penas que van de los 9 a los 13 años de cárcel que se le imponen a Oriol Junqueras, ex vicepresidente catalán, diputado y líder de Esquerra Republicana de Cataluña (ERC). Las penas son más altas que aquellas a las que fueron condenados el coronel de la GC Antonio Tejero y demás protagonistas del golpe de estado del 23 de febrero de 1981.

El 15 de octubre, martes, se cumplen 79 años del fusilamiento de Lluís Companys, entregado a Franco por la Gestapo. Líder de ERC y presidente catalán, proclamó el Estado catalán en octubre de 1934.

El día anterior se publica la sentencia de modo oficial: son condenados por los delitos de malversación de fondos públicos y sedición. No hay rebelión -delito previsto para alzamientos armados- como pretendía la Fiscalía: hubo violencia, pero no fue instrumental. Rosa María Seoane, quien tan pobre imagen dio representando a la abogacía del Estado en la causa, señala en TV que su participación fue “determinante” y que de no haber ofrecido al tribunal la “alternativa de la acusación por sedición, hoy podríamos estar hablando de una sentencia absolutoria” o condenatoria solo por malversación. España parece pensar que en base a una condena por sedición le será posible reactivar la euro-orden para apresar a la pieza de caza mayor, el ex presidente catalán Puigdemont, refugiado en Bélgica.

Error: recibida la euro-orden de detención, la justicia belga lo dejaría en libertad sin fianza el viernes 18 de octubre.

Los partidos de derecha, los socialistas y los medios radicados en Madrid aplauden la sentencia o piden mayor dureza.

El mismo día se hace oficial un video institucional del Gobierno español, filtrado ya los días previos, defendiendo la democracia española; “la democracia mejor consolidada del mundo”, en palabras de Josep Borrell, ministro de Asuntos exteriores y acérrimo anti independentista. Sin mencionar a Cataluña, los ministros, en diversos idiomas, alaban la democracia española y europea, al mismo tiempo que culpan al nacionalismo de todos los males que el continente ha sufrido en los últimos 100 años. Sánchez quiere defenderse de la imagen que la sentencia da a España a nivel internacional. El sábado, la Junta Electoral Central, además, pide la retirada del video por considerarlo propaganda electoral partidaria realizada con dinero público. Barra libre.

Los partidos de derecha, los socialistas y los medios radicados en Madrid aplauden la sentencia o piden mayor dureza. El Partido Popular (PP) propone nuevas figuras penales en torno a los delitos de rebelión y referéndum ilegal; propone que sean inconstitucionales los indultos para los condenados por estos y por sedición; pide que se retire la competencia de instituciones penitenciarias que, según su presidente, Pablo Casado, el “partido socialista concedió” al Gobierno catalán, obviando que es un derecho presente en Constitución y Estatuto de Cataluña. El PP propone la recentralización que la ultraderecha mantiene como uno de sus principales ejes políticos. No hace alusión a la corrupción sistémica y sistemática de su partido. Tampoco a la precariedad y temporalidad que caracteriza al mercado laboral español, líder en desempleo en la zona euro. Tapar los problemas que preocupan a la ciudadanía con la bandera: lema con el que desde Madrid acostumbran a atacar a los nacionalismos periféricos. Ironías.

“la prisión no es la solución”, asegura el Barça en un comunicado.

Para el independentismo, para la izquierda, para los movimientos sociales e incluso para el Barcelona FC, la sentencia es un error; “la prisión no es la solución”, asegura el Barça en un comunicado. Se opina que la judicialización de un conflicto de naturaleza política no hace otra cosa que embarrar aún más la cancha

“Recortes de derechos para todos los españoles”

La semana anterior al comienzo de los hechos que se narran en esta crónica, tuve la ocasión de hablar con Benet Salellas, abogado penalista y diputado en el parlamento catalán por la anticapitalista Candidatura de Unidad Popular (CUP). En aquellos días, una muy publicitada operación policial había procedido a la detención de 9 independentistas acusados de estar preparando una respuesta de corte terrorista a la publicación de la sentencia. 7 se encuentran en prisión. Todo indica a un montaje destinado a criminalizar el independentismo y favorecer la represión y una suspensión, intervención por Madrid, de las instituciones catalanas. La aplicación del artículo 155 de la Constitución española, medida que ya tomó el anterior presidente, el derechista Mariano Rajoy, tras el referéndum de 2017.

Aunque Salellas se refería a esta última operación, la operación Judas, sus palabras marcan el objetivo político que persigue la sentencia: “Respecto a la autoría, los principios del derecho penal moderno hablan de la responsabilidad individual. Esto es básico. La responsabilidad individual por un hecho concreto. Los sistemas más autoritarios tienden a, precisamente, desdibujar estos límites y a construir modos de imputación colectivos y que no están vinculados tanto a un hecho sino, sobre todo, a una perspectiva digamos personal, a un perfil, sea este ideológico, religioso, y del que se considera que nace una cierta peligrosidad. A partir de ahí se construye un derecho penal. El ejemplo paradigmático sería la Alemania de los años 30. Entonces, los delitos políticos –muchas veces los delitos de terrorismo los ubicamos en este ámbito- se construyen mucho más desde la perspectiva ideológica y de perfil que no en base a lo que realmente ha sucedido. Yo creo que en este caso podemos encontrarnos ante una situación de este tipo”.

Joaquín Urías, ex magistrado del Tribunal Constitucional español y catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad de Sevilla, señaló a través de twiter que la sentencia era “errónea y peligrosa”. El 15 de octubre, martes, abundó en lo dicho en “Tot es mou”, un programa de la TV pública catalana. Por lo significativo de sus palabras, lo clarificador de lo mismo respecto a la gravedad de la sentencia, creo que merece incluir en esta crónica casi toda su breve y concisa intervención.

“La sentencia empieza bien diciendo que no hubo derechos fundamentales vulnerados y que no hubo rebelión.»

Tras señalar que las penas son desproporcionadas, abordó el tema de la peligrosidad de la sentencia emitida por el Tribunal Supremo: “Es, a mi modo de ver peligrosa para toda la ciudadanía del estado español. A partir de la sentencia de ayer nos encontramos con que es mucho más complicado ejercer el derecho de protesta, el derecho de manifestación porque, al final, con ese invento de la sedición –no han podido ir por rebelión y han ido por sedición- nos encontramos que pueden meter a una persona 9 años en la cárcel simplemente por convocar manifestaciones como la del 20 de septiembre (de 2017[i]), protestando por un registro, o, como el 1 de octubre, resistiéndose a una actuación policial. Cualquiera que se siente en el suelo y se resista a una actuación policial o que va a protestar por un acto jurídico, se dice que es un alzamiento. A mí me parece que eso crea, más allá de la injusticia que se ha cometido con los presos catalanes, un precedente muy grave en todo el estado español. Es un recorte de derechos para todos los españoles, no solamente para los presos enjuiciados”.

«los presos pueden convertirse fácilmente en rehenes de la política»

La conductora del programa le preguntó por una dura afirmación suya aparecida en prensa el día anterior: los jueces se inventan los delitos. El ex magistrado respondió así: “La sentencia empieza bien diciendo que no hubo derechos fundamentales vulnerados y que no hubo rebelión. No hubo un alzamiento que utilizara la violencia para conseguir un objetivo político. Viendo entonces que si se quedaran en la desobediencia no había una condena suficiente para lo que ellos querían, pues se inventan un delito de sedición que no existe. Esto es, la sedición no puede consistir en que se organicen manifestaciones, en que haya resistencia pasiva y en que la gente no esté de acuerdo con que la policía entre en un lugar. Eso no puede ser sedición. La sedición tiene que ser un alzamiento tumultuario. Como no hay, se han inventado un concepto de sedición que es muy grave y va mucho más allá. Fíjese que toda la sentencia descansa en el 20 de septiembre y el 1 de octubre: en personas que van a protestar delante de una consejería porque hay un registro y en personas que no dejan entrar a la policía en un colegio. Fíjense que eso puede ser ilegal: puede ser un delito de desobediencia, incluso de resistencia a la autoridad; pero decir que eso es sedición y te puede llevar 9 años a la cárcel es un despropósito. Además, es un delito que cometieron todos los que estaban allí, lo cual quiere decir que hubo dos millones de catalanes cometiendo delitos, que no es poco”.

La periodista, alarmada, le señala que con la sentencia conlleva, por lo tanto, un problema judicial amén del político: “El problema político no se resuelve y ahora se abrirá un debate en el que los presos pueden convertirse fácilmente en rehenes de la política porque ahora habrá que ver si se les autoriza permisos extraordinarios, si se les concede el tercer grado. Ahí la política va a jugar un papel en el que los presos pueden ser utilizados como elementos de intercambio. Pero es que, además, jurídicamente, lo que se ha dicho es que el Tribunal Supremo tiene la capacidad de castigar cualquier tipo de respuesta social. La idea de que la desobediencia civil pueda tener unas penas ligeras, delitos de desobediencia que no te llevan a la cárcel, que te imponen una multa, desaparece, con lo cual tenemos un problema jurídico. El Tribunal Supremo si quiere, en cualquier momento, es el que puede activar este delito y se puede reprimir con penas de cárcel muy duras cualquier hecho de ejercicio de derechos fundamentales. Efectivamente, tenemos dos problemas”.

Seis días de protestas multitudinarias

El lunes 14, miles de personas, una marea humana, se dirige, caminando por la ruta, al aeropuerto de Barcelona con la intención de bloquearlo para denunciar la sentencia y seguir internacionalizando el conflicto

Piquete aéreo. Más de 100 vuelos cancelados. No es la respuesta terrorista que pregonaba el Gobierno de Madrid.

Miles y miles de personas invaden las terminales durante horas hasta que son desalojados por las brigadas antidisturbios de las policías catalana y española. Esta última ha enviado refuerzos a Cataluña desde todo el Estado español para reprimir protestas y reclamos. Comienza otra ola de violencia policial desproporcionada contra la sociedad civil catalana. Otra después de aquella del 1 de octubre de 2017.

Impresionante huelga. Imágenes sobrecogedoras de la movilización en Barcelona. Otras marchas inundan el centro de Tarragona, Girona y Lleida.

Conscientes, como el ex magistrado Urías, de la gravedad de la sentencia, miles de personas salen a la calle en el País Vasco, Asturias, Andalucía, Cantabria, Castilla, Madrid  … Las protestas se repetirán a lo largo de la semana. Al igual que en Catalunya, los cuerpos policiales responden con violencia y detenciones a los reclamos ciudadanos. Desorden público y atentado contra la autoridad son los delitos que se imputan a todos los detenidos. El ministro de Justicia, el juez Grande-Marlaska, ya ha señalado que las penas previstas para estos delitos son de 6 años de cárcel. También ha amenazado al “independentismo violento” y al “independentismo que actúa fuera de la ley” con hacer caer sobre ellos el código penal con toda contundencia. Al momento de escribir estas líneas, entre el sábado 19 y el domingo 20 de octubre, grupos de militantes antifascistas se enfrentan con la policía en el centro de Madrid. Hace pocas horas, 42.000 personas han marchado por las calles de Donostia (San Sebastián). La protesta vasca.

El miércoles, 16 de octubre, cinco marchas parten desde diferentes puntos de Cataluña. Las marchas de la libertad. Llegarán a Barcelona el viernes, en plena huelga general. Impresionante huelga. Imágenes sobrecogedoras. Una marea humana, otra más, que al llegar el acto central de la huelga convocada por sindicatos nacionalistas y anarquistas, suma 575.000 personas. Ambiente festivo, pacífico. Otras marchas inundan el centro de Tarragona, Girona y Lleida.

Criminalizar el independentismo

Las protestas también continúan de noche, pero con un cariz muy diferente. Miles de jóvenes, en grupos de cientos y, en ocasiones, de miles, recorren el centro de las cuatro capitales catalanas levantando barricadas con mobiliario urbano al que dan fuego. Aparecen, desaparecen. Juegan al gato y al ratón en mitad de un despliegue policial sin precedentes. La actuación de las policías española y catalana es brutal. Hoy, sexta noche de protesta, nuevos heridos y detenidos se suman a la larga lista. Cientos de heridos, media docena de ellos de gravedad; varios han perdido algún ojo al ser alcanzados por las pelotas y balas de goma lanzadas por los antidisturbios. Ese material está prohibido en Cataluña, pero, en fin, vale todo contra la disidencia.

la única violencia que hemos vivido ha sido la de los propios cuerpos policiales el 1 de octubre de 2017

Las protestas de la noche son muy diferentes a las que el independentismo viene protagonizando en la última década, movilizaciones multitudinarias, familieras, pacíficas y festivas. Algo muy alejado de la violencia con la que el Estado y los medios españoles siempre pretenden relacionar al independentismo, táctica ya empleada con muy buenos réditos políticos y electorales en el País Vasco. En mi conversación con el abogado y diputado Benet Salellas le recordé aquel mantra que, durante años, estuvo presente en la política vasca: sin violencia se puede hablar de cualquier tema. “Me he acordado muchas veces de esa frase. Ahora, este procedimiento (la operación Judas) se ha utilizado como argumento político para deslegitimar al movimiento independentista y para considerar que este no es un interlocutor válido. Lo que busca el Estado es encontrar los argumentos que legitimen su inmovilismo y su negativa a reconocer el ejercicio de derechos democráticos por parte de los pueblos. Ahí está la clave: el discurso de la violencia como ejercicio de deslegitimación, cuando en Cataluña la única violencia que hemos vivido ha sido la de los propios cuerpos policiales el 1 de octubre de 2017. Y esa violencia tampoco ha sido reconocida ni condenada por parte del Estado. El ejercicio de violencia acaba siendo sinónimo de disidencia, de cualquier cosa distinta al discurso del poder”.

La juventud airada

Como decíamos, las noches están, sin embargo, albergando protestas violentas protagonizadas por miles de jóvenes. Tanto la oficialidad española como la catalana (que pretende desmarcarse de los hechos acusándoles de ser infiltrados), como los medios de comunicación españoles arremeten contra ellos. La campaña de descrédito y criminalización es más terrible y burda que la que durante décadas sufrió la disidencia vasca. Una violencia comparable a la policial. La intoxicación está siempre presente y medios como “El País” y la cadena de TV “La Sexta” afirman que los protagonistas de los desordenes son anarquistas y, además, han venido ácratas de toda Europa ha participar en estos hechos vandálicos. Como durante las luchas obreras del siglo XX, una vez más, los culpables son los anarquistas.

Casi todas las emisoras de TV disponen programaciones especiales durante todas estas noches y emiten en directo los disturbios del centro barcelonés. Las imágenes de las llamas, los encapuchados, las luces de la policía son impactantes. Son ya unos días que se ha impuesto para los movileros una suerte de uniforme de trabajo: chaleco rojo y casco. Al malintencionado relato, siempre solidario con la “proporcionada” actuación policial, añaden esa imagen de reportero en el frente de Rojava o en Iraq. Un objetivo criminalizador, intoxicador y que pretende deslegitimar la respuesta que los jóvenes dan a la brutalidad que ya pusieron en marcha los medios adeptos al presidente Macron durante las protestas de los chalecos amarillos franceses.

En mitad de esta ola criminalizadora, aparecen, sin embargo, voces que les defienden y sacan a la luz las razones de esta juventud airada para dar fuego a la ciudad, para salir a la insurrección.

la única violencia que hemos vivido ha sido la de los propios cuerpos policiales el 1 de octubre de 2017

Una de estas voces es la de Carmen Rubianes, hermana del que fuera gran actor y tremendo espíritu crítico Pepe Rubianes. En una serie de tuits, Carmen señala que estos jóvenes, entre los 18 y los 25 años llevan  7 años saliendo a manifestarse “sin tirar un papel al suelo y se les ha tratado de terroristas, nazis y filoetarras, comandos, golpistas, sediciosos violentos y poco menos que asesinos”, que el voto de estos jóvenes se ha tirado a la basura en todo este tiempo, que ellos mismos y sus familias fueron brutalmente apaleados el 1 de octubre de 2017, que tienen unas condiciones laborales y unos trabajos miserables, que viven en un país donde se honra el franquismo al mismo tiempo que se basurea a sus víctimas, donde los desahucios están a la orden del día, donde la corrupción política no se persigue, donde el dinero público se emplea en rescatar a la banca y a las autopistas… “Jóvenes frustrados al ver a sus guías pacifistas en prisión por 100 años mientras violadores, ladrones y asesinos andan por las calles con total impunidad a los dos días”, dice Rubianes. Los jóvenes dicen basta.

Vicent Partal, director de “VilaWeb”, un muy interesante y exitoso medio digital catalán, titulaba su editorial del 19 de octubre, sábado, de este modo: “Basta de mentiras: son nuestros pibes, los hijos del 1 de octubre, quieren ganar y merecen nuestro apoyo”.

Partal critica que el Gobierno catalán se una al español en la criminalización de los jóvenes que encabezan la respuesta contra la violencia policial, “Una violencia policíaca que todo el mundo puede ver que ha llegado a extremos cercanos a los excesos habituales de una dictadura lo cual no es justificable en ninguna democracia para controlar el orden público”

El director de “VilaWeb” escribe con las entrañas: “Porque todos quienes hemos pisado las calles estos días y estas noches lo hemos visto: hay una generación joven que ahora está librando el combate de su vida, porque si no ganan no tendrán futuro, ni ellos ni Cataluña. Y lo quieren ganar. Y están dispuestos a hacer lo que haga falta para ganarlo”.

Reconoce que se puede discrepar de los métodos que emplean pero que, en modo alguno, se puede ir contra ellos cuando se les ha prometido una nueva vida, una vida digna, cuando han sido testigos de los apaleamientos del día del referéndum, de la tremenda respuesta cívica, tremenda respuesta cívica que, por desgracia, “no ha conseguido mover ni un milímetro la posición autoritaria del Estado español”.

En las calles de Cataluña no se pelea por el “objetivo burgués de un nuevo estado”, como se ha dicho desde ámbitos de izquierda de rancia tradición jacobina.

Culpa a Rajoy y a Sánchez de haber causado esta situación por su inmovilismo político y que la solución tiene que llegar a través de la Paz, la Libertad y la Autodeterminación. Además, añade: “Criminalizando a nuestros jóvenes el estado quiere dividirnos, separarnos entre `independentistas buenos`e `independentistas malos`. Pero lo hace con un cinismo tan grande que debería bastar para que ninguno cayese en la trampa. ¿O no recordamos que los independentistas buenos, Jordi Sánchez y Jordi Cuixart, se van a jugar todo su prestigio personal para frenar todo tipo de violencia y su premio ha sido la prisión? ¿Y que destino más que la prisión se piensan que les espera a quién hoy colabora con España cuando mañana España ya no le necesite? ¿Son tan inocentes? ¿Tan poca cosa se ha aprendido de octubre de 2017”.

En las calles de Cataluña no se pelea por el “objetivo burgués de un nuevo estado”, como se ha dicho desde ámbitos de izquierda de rancia tradición jacobina. En las calles, en las barricadas, se pelea en contra de un Estado español cada vez más autoritario que no cesa en reforzar su formidable legislación contra todo tipo de disidencia, desde raperos a presidentes del Gobierno catalán. Un Estado español donde la precariedad y la temporalidad, los contratos chatarra, son las principales características del mercado laboral; que el desempleo es líder en la zona euro. El Estado, los mercados, se aprestan a reprimir la protesta social. Esta semana, miles y miles de pensionistas, de jubilados de todo el Estado protagonizaron un abrazo al Congreso de los Diputados donde la policía también intervino. La gente grande lleva más de año y medio en permanente lucha por unas pensiones dignas, por un futuro para sus nietos. La rebeldía sigue.

 

[i] El 20 de septiembre de 2017, la GC procedió al registro de la Consejería de Economía del Gobierno catalán, en Barcelona. Una multitud rodeó el edificio durante 19 horas. “El Mundo”, diario de Madrid, título su relato de los hechos como” Las 19 horas de asedio callejero a la Guardia Civil”. La intencionalidad es evidente. Toda la acusación pública y particular basó su estrategia en considerar esa concentración y las que hubo el 1 de octubre frente a los colegios electorales para impedir que policía y GC secuestrarán las urnas del referéndum como violencia instrumental para conseguir un objeto político y caratular los hechos como rebelión, delito previsto para alzamientos armados, golpes de estado.

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Rodolfo Aguiar denunció que el ajuste en la CNEA es «un golpe al corazón del plan nuclear argentino»

Mientras el Gobierno nacional profundiza el ajuste sobre el Estado, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) atraviesa una nueva ola de despidos que, según denuncian los trabajadores, pone en riesgo el desarrollo científico y tecnológico del país. En diálogo con La Columna Vertebral, el secretario general de ATE, Rodolfo Aguiar, analizó la situación de la CNEA, cuestionó el modelo económico del gobierno de Javier Milei, defendió el rol estratégico del Estado y llamó a profundizar el plan de lucha de los trabajadores estatales. Además, trazó un paralelismo entre el contexto actual y algunos de los episodios más oscuros de la historia argentina, como la Noche de los Bastones Largos y la Noche de las Corbatas.

LCV: ¿Cómo andás? Bueno, andan moviditas las cosas en el sector de los empleados públicos, con el enorme avasallamiento en la Comisión Nacional de Energía Atómica. No solo por los despidos, sino también por la forma en que se están llevando adelante. Contanos un poco cómo están las cosas.

Rodolfo Aguiar: «La verdad es que, en medio del Mundial, recrudecen los ataques al Estado y a sus trabajadores. No pasa en ningún otro país del mundo lo que está ocurriendo en la Argentina. Todos los Estados planifican el desarrollo de su energía nuclear; aquí, por el contrario, se intenta desguazar y desmantelar la Comisión Nacional de Energía Atómica, un organismo prestigioso con más de cien años de historia. Este intento de despedir de manera ilegal a trabajadoras y trabajadores con muchos años de antigüedad es un golpe al corazón mismo del plan nuclear argentino. La CNEA produce conocimiento, desarrolla tecnología nuclear propia, participa del diseño y la construcción de reactores nucleares y de la generación de energía. Además, desarrolla aplicaciones destinadas al diagnóstico y tratamiento de distintas enfermedades. No estamos frente a cualquier hecho. Estos despidos están directamente vinculados con otras iniciativas que impulsa el Gobierno, como el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que pretende subordinar a nuestro país a los intereses de las grandes multinacionales.»

LCV: Corría el año 1966 cuando se produjo la Noche de los Bastones Largos, con la irrupción de las fuerzas de seguridad en las universidades y el desplazamiento de cientos de científicos, muchos de los cuales debieron exiliarse. A más de sesenta años de aquel episodio, ¿estamos viviendo una situación similar, aunque en democracia?

Rodolfo Aguiar: «Sin lugar a dudas. Después de más de seis décadas nos encontramos nuevamente defendiéndonos de un régimen que llegó al Gobierno por el voto popular, pero con el mismo programa económico de la última dictadura militar bajo el brazo. Hoy quieren privatizarlo todo y para imponer ese modelo recurren a un protocolo represivo que demuestra que este proyecto de país no puede avanzar sin represión. Es un modelo en el que no tenemos lugar los trabajadores ni los jubilados. Pero tampoco la están pasando bien los comerciantes, que se funden; los pequeños y medianos empresarios; los productores; ni las economías regionales, que están siendo devastadas. Milei está siendo más letal que el COVID en términos económicos. Durante la pandemia cerraron alrededor de 14.000 empresas; ahora ya contabilizamos 27.000 cierres en apenas dos años y medio. En aquel momento la capacidad industrial instalada rondaba entre el 55 y el 60 por ciento; hoy apenas llega al 40 por ciento. Y mientras durante la pandemia se perdieron alrededor de 114.000 puestos de trabajo, ahora ya fueron destruidos más de 300.000 empleos registrados entre el sector público y el privado. Tenemos que frenar este desastre.»

LCV: Hoy, 6 de julio, también se conmemora un nuevo aniversario de la Noche de las Corbatas, cuando la dictadura secuestró y asesinó a abogados laboralistas. En la actualidad este Gobierno también intenta avanzar sobre la justicia laboral. ¿Dónde pueden reclamar hoy los trabajadores y los sindicatos?

Rodolfo Aguiar: «En primer lugar, hay que reafirmar que la estrategia debe ser confrontar con Milei en todos los planos. No solo desde la acción sindical y el trabajo parlamentario, articulando con los distintos bloques del Congreso, sino también desde el plano judicial. Desde ATE hemos conseguido logros importantes: logramos frenar decretos que buscaban la reestructuración, la fusión y el cierre de organismos del Estado, con el consecuente despido de trabajadores, como ocurrió con el INTA y el INTI. Creo que los abogados y las abogadas que decidieron ponerse del lado de los trabajadores cumplen un rol fundamental. No se puede estar de los dos lados del mostrador. En ATE nos enseñan desde que uno es delegado que tiene que elegir si quiere que lo aplaudan los jefes o los compañeros de trabajo, porque las dos cosas al mismo tiempo no son posibles. Sin embargo, hay una dirigencia sindical que cree que puede cosechar ambos aplausos y transita los grises. Eso no existe. En este nuevo aniversario de la Noche de las Corbatas debemos homenajear a aquellos abogados laboralistas que eligieron estar del lado de los más débiles, aunque no siempre sea el camino más rentable para ellos.»

LCV: ¿Hay posibilidades de que los trabajadores despedidos de la CNEA sean reincorporados?

Rodolfo Aguiar: «Yo siempre creo que sí. La resignación no hace historia. Si hace doce, catorce o dieciséis años, cuando me tocaba ser secretario general de ATE en mi provincia, me hubieran dicho que era imposible reincorporar trabajadores despedidos, hoy no tendría la responsabilidad nacional que tengo. Siempre existen posibilidades y todo depende de la fuerza de la lucha, de la capacidad que tengamos para sostener las distintas acciones que vayamos resolviendo. Lo que ocurre en la CNEA abre la posibilidad de avanzar hacia una nueva huelga general, un nuevo paro nacional de estatales, para seguir desgastando a este Gobierno. Algunos nos dicen que somos destituyentes, pero no es así. Lo que ocurre es que no comparto esa idea repetida por muchos dirigentes políticos de que hay que desear que al Gobierno le vaya bien porque así nos irá bien a todos. Eso es falso. Si a Milei le va bien con las ideas que está llevando adelante, a la inmensa mayoría del pueblo argentino le va a ir muy mal. Por eso nuestro trabajo es seguir generando las condiciones para que la sociedad rechace este modelo. Escucho ahora a algunos dirigentes de la CGT decir que recién ahora están dadas las condiciones para salir a la calle. Yo me pregunto de dónde creen que surgieron esas condiciones. ¿Cayeron del cielo? ¿Son producto de la magia? No. Las condiciones se construyen con cada una de las acciones que fuimos capaces de llevar adelante desde el 10 de diciembre de 2023. Y es sobre ese plan de lucha que vamos a seguir avanzando.»

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Daniel Yofra: «No fui invitado a debatir el plan de lucha con la CGT»

En diálogo con La Columna Vertebral, el secretario general de la Federación de Trabajadores Aceiteros analizó la naturalización de la corrupción, cuestionó las políticas del gobierno nacional contra la clase trabajadora, defendió las paritarias del gremio y reclamó un plan de lucha con medidas más contundentes por parte de la CGT.

LCV: ¿Qué pensás de esto de Trump, que recién acabo de leer, sobre haber reconocido que le pidió directamente a la FIFA que le levantaran la sanción a un jugador para que pudiera jugar esta noche?

Daniel Yofra: «Es la impunidad que tienen estos personajes de la política actual, que se creen dueños del mundo. Siempre hicieron estas cosas, pero antes las ocultaban; ahora directamente te las cuentan. Hacen sus necesidades con la puerta abierta. Me hizo acordar a una canción de Serrat. Es la misma impunidad grosera y berreta que mostró Adorni cuando contaba todo lo que compraba a plena luz del día.»

LCV: El problema es que la sociedad parece acostumbrarse a normalizar todo eso. Incluso quienes critican la corrupción se ríen de estas situaciones. ¿Qué nos pasa? ¿Estamos anestesiados?

Daniel Yofra: «Después se quejan cuando aparecen gobiernos que perjudican a mucha gente, pero eso es justamente lo que son estos tipos: personas a las que no les importa la humanidad. La sociedad está anestesiada porque naturaliza este tipo de conductas. Como no invadieron un país o no mataron a nadie, parece que todo quedara reducido a un chiste de un político grosero. Mientras tanto invaden Palestina, atacan Irán y mueren miles de inocentes. Evidentemente para gran parte de la comunidad internacional eso tampoco parece ser tan grave.»

LCV: A mí me parece que lo de Adorni pegó en la línea de flotación del Presidente y de su hermana porque es algo tangible. Una persona que gasta ocho millones de pesos en sábanas mientras mucha gente abre la heladera y tiene apenas una cebolla y un limón hasta fin de mes.

Daniel Yofra: «La impunidad funciona de esa manera, sobre todo cuando quienes gobiernan sienten que tienen protección. Los jueces miran para otro lado, la sociedad muchas veces no reacciona, los sindicalistas no gritamos lo suficientemente fuerte y tampoco existe una oposición política que enfrente seriamente estas cosas. Entonces se sienten liberados para hacer y decir cualquier cosa. En algún momento la van a pagar, pero hoy se ríen de todo. Adorni, por ejemplo, se burló de los periodistas acreditados en Casa Rosada diciendo que habían despedido a más de 60.000 trabajadores del Estado y que estaban para festejarlo. Después aparecen los gastos millonarios en sábanas y parece que tampoco pasa nada. Todo eso termina generando una consecuencia muy grave: la sociedad empieza a creer que cualquier cosa está permitida. Esta impunidad supera ampliamente a la que vimos durante el menemismo. Por eso tenemos que empezar a buscar dirigentes que además de ser honestos sean personas cultas, con sensibilidad y empatía. No podemos seguir teniendo presidentes tan incultos porque eso termina degradando también a quienes los rodean.»

LCV: Aunque para muchas chicas el modelo de éxito parezca ser el de los cajones con dólares de Jesica Cirio.

Daniel Yofra: «Yo creo que los principales modelos siguen siendo los padres, la familia, los seres queridos y los amigos. Pero también es cierto que vivimos en una sociedad muy rota, donde varias generaciones crecieron sin ver a sus padres levantarse temprano para ir a trabajar, no porque no quisieran hacerlo sino porque no había trabajo. Se rompió esa imagen del esfuerzo cotidiano. Entonces aparecen las falsas salidas: las criptomonedas, las apuestas, la ludopatía o la idea de hacerse rico rápidamente. Al mismo tiempo se instala el discurso de que el trabajador es pobre porque no trabaja, cuando la realidad demuestra exactamente lo contrario. Hoy la enorme mayoría de los trabajadores vive con enormes dificultades. Frente a eso, quienes todavía conservan una mirada crítica tienen que levantar la voz porque son muchos más los que piensan correctamente que esa minoría de incultos que intenta imponer estos modelos.»

LCV: Estamos hablando con Daniel Yofra, secretario general de la Federación de Trabajadores Aceiteros. Hay una embestida del gobierno contra los convenios colectivos de trabajo. ¿Fueron convocados ustedes para discutir su convenio? ¿Cuál sería la postura del sindicato?

Daniel Yofra: «El ataque del gobierno no se limita a los convenios colectivos. Desde diciembre de 2023 le declaró la guerra a la clase trabajadora con la llamada modernización laboral. El resultado está a la vista: más de 25.000 pymes cerradas, más de 320.000 trabajadores despedidos y una creciente precarización laboral. En nuestro caso, tanto el gobierno como las empresas saben perfectamente que nosotros no vamos a incorporar al convenio ningún artículo que implique retroceder en derechos laborales. Eso no va a pasar. Sería como pedirnos que bajemos los salarios porque la mayoría de los trabajadores del país es pobre. Nosotros no tenemos inconvenientes en actualizar el convenio, de hecho lo hacemos desde hace muchos años incorporando mejoras como los comités mixtos de seguridad e higiene, incluso en provincias donde ni siquiera existe legislación sobre el tema. Las empresas no necesitan precarizar para producir. Lo que necesitan es consumo interno, políticas que favorezcan la producción nacional y resolver otros problemas estructurales. La precarización laboral únicamente sirve para explotar todavía más a los trabajadores.»

LCV: Ustedes cerraron una paritaria muy importante. ¿Cómo lograron ese acuerdo y cuál es hoy el salario mínimo de un trabajador aceitero?

Daniel Yofra: «El salario inicial quedó en aproximadamente 2.500.700 pesos a partir del primero de julio y llegará a 2.720.000 pesos desde septiembre para la categoría más baja. Eso no surgió de un día para otro. Hace más de veinte años que venimos construyendo conciencia entre los trabajadores sobre cuál debe ser el salario que permita cubrir las nueve necesidades establecidas por la Ley de Contrato de Trabajo y el artículo 14 bis de la Constitución Nacional. Las patronales estuvieron muy agresivas durante esta negociación e incluso intentaron desacreditar personalmente a los dirigentes del gremio difundiendo información falsa sobre los aportes sindicales. Sin embargo, nunca hablaron de las necesidades de los trabajadores, que incluso sostuvieron la producción durante la pandemia porque fueron declarados esenciales. Nosotros no íbamos a resignar el salario por un capricho del gobierno ni por la avaricia empresaria. Lo que realmente nos respalda es la conciencia y el apoyo de nuestros trabajadores.»

LCV: Para terminar, ¿qué pensás del plan de lucha acordado por la CGT y las CTA, con una estrategia de acciones progresivas, al estilo francés?

Daniel Yofra: «Conozco los detalles de ese plan porque en algún momento me iban a convocar para discutirlo, aunque finalmente no ocurrió. Desde mi punto de vista, un plan de lucha sin huelga es insuficiente. Hay sectores que vienen padeciendo desde hace mucho tiempo y este gobierno sigue golpeando a los más vulnerables: jubilados, trabajadores desocupados, personas con discapacidad y trabajadores pobres. La CGT debería adoptar medidas mucho más contundentes porque los tiempos de quienes no pueden poner un plato de comida sobre la mesa no son los mismos que los tiempos de algunos dirigentes sindicales que creen que todavía no existen razones para convocar a una huelga. Se puede sostener un plan de lucha durante meses esperando las elecciones del año próximo, pero quien hoy no puede alimentar a sus hijos no tiene ese tiempo. La respuesta tiene que ser ahora.»

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Fin de una era industrial: cierra Dass en Misiones y ya no se fabricarán zapatillas Nike en la Argentina

La multinacional brasileña anunció el cierre definitivo de su emblemática planta en Eldorado. Un tendal de despidos que corona un proceso de vaciamiento iniciado en 2025 bajo el amparo de la apertura de importaciones. De tener 1.700 operarios, la fábrica queda totalmente paralizada.

La crisis de la industria manufacturera argentina sumó un capítulo dramático. El Grupo Dass, de capitales brasileños, confirmó que entre el 17 y el 24 de julio cesará por completo la producción en su planta de Eldorado, Misiones. Con esta decisión, el país se queda sin su última fábrica dedicada a la confección de calzado para la marca Nike y 150 familias más se quedan en la calle.

Desde la Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado (UTICRA), su secretario general, Agustín Amicone, calificó la situación como una “verdadera catástrofe” y advirtió que el impacto económico golpeará con dureza a toda la comunidad local. El caso de Dass refleja la dolorosa realidad que vive el sector: caída del consumo interno, asfixia productiva y una masiva pérdida de puestos de trabajo.

La crónica de un vaciamiento anunciado
El cierre de Eldorado no es un hecho aislado, sino el desenlace de un plan de ajuste y desmantelamiento que la firma venía ejecutando al ritmo de las nuevas políticas económicas:

Enero de 2025: Cierre de la planta de Coronel Suárez (donde fabricaba para Adidas), dejando a 360 trabajadores en la calle.

Julio de 2025: Primer gran golpe en Eldorado con 164 despidos, justificados por la empresa bajo la necesidad de «competir» ante la apertura de importaciones y el retraso cambiario.

Comienzos de 2026: Otras 43 desvinculaciones que ya encendían las alarmas del gremio sobre un final inminente.

Julio de 2026: Cierre definitivo y despido de los últimos 150 operarios en planta.

La fábrica misionera había sido inaugurada en 2007 y llegó a emplear a 1.700 personas en su momento de mayor esplendor. En 2021, la marca del «pipazo» había apostado por la producción local bajo los esquemas de sustitución de importaciones, proyectando fabricar 2,5 millones de pares anuales. Hoy, todo eso quedó reducido a galpones vacíos.

Cambiar trabajo argentino por logística de importación
El giro estratégico de Dass expone con claridad el modelo imperante: para la corporación, hoy resulta más rentable abastecer el mercado local importando calzado desde sus ocho plantas en Brasil que producirlo con mano de obra argentina.

Aunque la firma aseguró que pagará el 100% de las indemnizaciones y mantendrá sus oficinas comerciales en Buenos Aires junto a sus centros logísticos en Cañuelas y Coronel Suárez, su reconversión es total: dejar de ser una industria viva para convertirse en una mera distribuidora de lo que se produce afuera.

El desplome no es exclusivo de esta marca. Según los últimos datos del INDEC correspondientes al cierre de 2025, la fabricación de calzado en la Argentina arrastra una estrepitosa caída interanual del 30,9%. El apagón industrial en Eldorado es la dolorosa postal de un país que cambia overoles por depósitos de mercadería importada.

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