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Crónica del estallido de la rebeldía en Cataluña, por Alvaro Hilario, desde Bilbao
“Lo volveremos a hacer”, advirtió el jefe de la Guardia Civil en Cataluña, general Pedro Garrido, en referencia a la represión del 1 de octubre de 2017 durante el referéndum Catalán. Lo dijo en vísperas de ser conocida la sentencia del Procés que juzga a los independentistas catalanes. El 12 de octubre, fiesta nacional española, se filtró la sentencia: 100 años de cárcel. El lunes, la publicación del fallo desató una protesta popular nunca antes vista que, una semana después, no afloja.
Barcelona arde. La policía reprime con violencia inusitada. Hay heridos y presos. Los medios radicados en Madrid, ajenos a la movilización, presentan un escenario de guerra urbana. Los partidos políticos piden más mano dura. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, obvia la existencia de un problema político de gran magnitud y no atiende a los llamados del presidente catalán, Quim Torra. En el horizonte, las elecciones legislativas de noviembre.
Venerada desde los primeros años de nuestra era, la virgen del Pilar, capitana general del Ejército español y patrona de la Guardia Civil (GC; gendarmería ), hace coincidir su festividad con la fiesta patria, el día de la Hispanidad, el 12 de octubre. Día de la España eterna. Es por ello que las diversas guarniciones de la GC acostumbran a homenajearla en los días precedentes. La comandancia de Cataluña eligió el 9 de octubre, miércoles, para desarrollar un acto de exaltación patriótica y castrense en el cuartel de San Andreu de la Barca (Barcelona). Durante el mismo, fue condecorado Javier Zaragoza, fiscal que dirigió la acusación por rebelión contra los líderes independentistas catalanes. La GC también condecoró a título póstumo al titular del Juzgado número 13 de Barcelona, Juan Antonio Ramírez, que llevó la causa principal contra el independentismo, y a la secretaria del mismo, Montserrat del Toro, quien fuera testigo en dicha causa. El general Pedro Garrido, máxima autoridad del cuerpo en Cataluña, recordó que estaban a puertas de conocer la sentencia del procés, subrayando la importancia que la GC tuvo en la investigación e instrucción de la causa y en la represión del 1 de octubre. “Lo volveremos a hacer”, dijo. “La Guardia Civil avisa en Cataluña”, tituló su nota el derechista diario madrileño “La Razón”.
La GC, policía militarizada, una gendarmería, nacida en el siglo XIX para combatir la disidencia de la época, está históricamente ligada a la represión política, a la contrainsurgencia y a las violaciones de los derechos humanos. Su prontuario en el País Vasco es siniestro. En 2000, el general de la GC Enrique Rodríguez Galindo fue condenado a 71 años de prisión por su participación en los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL), el terrorismo de estado creado y dirigido por los gobiernos de Felipe González. Quedó probada su participación en el secuestro, tortura, muerte y desaparición de los refugiados vascos Lasa y Zabala. Sus restos, aparecieron en 1985, enterrados en cal viva. Fueron identificados diez años después. Galindo solo cumplió 4 años de condena.
Fiesta patria
El paracaidista que porta la enseña nacional y que debe tomar tierra frente a los reyes se estrella contra una farola de la que queda colgado.
El 12 de octubre, convocados por Ciudadanos, PP y Vox, 10.000 personas marchan en Barcelona “por la Hispanidad”. Los asistentes dan vivas a la GC. Algunos de ellos portan banderas del cuerpo armado; otros, van tocados con su característico sombrero, el tricornio. Los líderes de los partidos presentes aprovechan para hacer campaña: sin conocer la sentencia, exigen que no haya indultos para los políticos presos y que las condenas se cumplan en su integridad; exigen la intervención de las instituciones catalanas y la aplicación de la Ley de seguridad nacional ante el menor atisbo de desobediencia por parte de estas a la sentencia. El presidente del Gobierno en funciones, el socialista Pedro Sánchez, ya afirmó días antes que no le temblaría la mano para hacerlo. La fiesta nacional brilla más con victorias en caliente.
la sentencia del procés es el broche de oro al feriado patrio: 100 años de cárcel en total; más que la del golpista Antonio Tejero en 1981
Madrid acoge el desfile militar, acto central del día. El paracaidista que porta la enseña nacional y que debe tomar tierra frente a los reyes se estrella contra una farola de la que queda colgado. Los memes son instantáneos: metáfora de la deriva de España, dicen algunas voces. El protagonista del incidente y la Legión, encabezada por su mascota, una cabra, son lo más aplaudido del desfile. Pedro Sánchez abandona el evento entre viento de fondo: el nacionalismo español que él también quiere encabezar parece estar escorado hacia la derecha y tiempos pretéritos. Ya hace un año que 200 militares se manifestaron en contra de la “perversa pretensión de exhumar a Franco”, exhumación que, ordenada por Sánchez, debería materializarse en días próximos, antes de la convocatoria electoral. La selección de fútbol empata a uno frente a Noruega. Lástima.
A lo largo del día, se filtra la sentencia del procés, broche de oro al feriado patrio: 100 años de cárcel en total; penas que van de los 9 a los 13 años de cárcel que se le imponen a Oriol Junqueras, ex vicepresidente catalán, diputado y líder de Esquerra Republicana de Cataluña (ERC). Las penas son más altas que aquellas a las que fueron condenados el coronel de la GC Antonio Tejero y demás protagonistas del golpe de estado del 23 de febrero de 1981.
El 15 de octubre, martes, se cumplen 79 años del fusilamiento de Lluís Companys, entregado a Franco por la Gestapo. Líder de ERC y presidente catalán, proclamó el Estado catalán en octubre de 1934.
El día anterior se publica la sentencia de modo oficial: son condenados por los delitos de malversación de fondos públicos y sedición. No hay rebelión -delito previsto para alzamientos armados- como pretendía la Fiscalía: hubo violencia, pero no fue instrumental. Rosa María Seoane, quien tan pobre imagen dio representando a la abogacía del Estado en la causa, señala en TV que su participación fue “determinante” y que de no haber ofrecido al tribunal la “alternativa de la acusación por sedición, hoy podríamos estar hablando de una sentencia absolutoria” o condenatoria solo por malversación. España parece pensar que en base a una condena por sedición le será posible reactivar la euro-orden para apresar a la pieza de caza mayor, el ex presidente catalán Puigdemont, refugiado en Bélgica.
Error: recibida la euro-orden de detención, la justicia belga lo dejaría en libertad sin fianza el viernes 18 de octubre.
Los partidos de derecha, los socialistas y los medios radicados en Madrid aplauden la sentencia o piden mayor dureza.
El mismo día se hace oficial un video institucional del Gobierno español, filtrado ya los días previos, defendiendo la democracia española; “la democracia mejor consolidada del mundo”, en palabras de Josep Borrell, ministro de Asuntos exteriores y acérrimo anti independentista. Sin mencionar a Cataluña, los ministros, en diversos idiomas, alaban la democracia española y europea, al mismo tiempo que culpan al nacionalismo de todos los males que el continente ha sufrido en los últimos 100 años. Sánchez quiere defenderse de la imagen que la sentencia da a España a nivel internacional. El sábado, la Junta Electoral Central, además, pide la retirada del video por considerarlo propaganda electoral partidaria realizada con dinero público. Barra libre.
Los partidos de derecha, los socialistas y los medios radicados en Madrid aplauden la sentencia o piden mayor dureza. El Partido Popular (PP) propone nuevas figuras penales en torno a los delitos de rebelión y referéndum ilegal; propone que sean inconstitucionales los indultos para los condenados por estos y por sedición; pide que se retire la competencia de instituciones penitenciarias que, según su presidente, Pablo Casado, el “partido socialista concedió” al Gobierno catalán, obviando que es un derecho presente en Constitución y Estatuto de Cataluña. El PP propone la recentralización que la ultraderecha mantiene como uno de sus principales ejes políticos. No hace alusión a la corrupción sistémica y sistemática de su partido. Tampoco a la precariedad y temporalidad que caracteriza al mercado laboral español, líder en desempleo en la zona euro. Tapar los problemas que preocupan a la ciudadanía con la bandera: lema con el que desde Madrid acostumbran a atacar a los nacionalismos periféricos. Ironías.
“la prisión no es la solución”, asegura el Barça en un comunicado.
Para el independentismo, para la izquierda, para los movimientos sociales e incluso para el Barcelona FC, la sentencia es un error; “la prisión no es la solución”, asegura el Barça en un comunicado. Se opina que la judicialización de un conflicto de naturaleza política no hace otra cosa que embarrar aún más la cancha
“Recortes de derechos para todos los españoles”
La semana anterior al comienzo de los hechos que se narran en esta crónica, tuve la ocasión de hablar con Benet Salellas, abogado penalista y diputado en el parlamento catalán por la anticapitalista Candidatura de Unidad Popular (CUP). En aquellos días, una muy publicitada operación policial había procedido a la detención de 9 independentistas acusados de estar preparando una respuesta de corte terrorista a la publicación de la sentencia. 7 se encuentran en prisión. Todo indica a un montaje destinado a criminalizar el independentismo y favorecer la represión y una suspensión, intervención por Madrid, de las instituciones catalanas. La aplicación del artículo 155 de la Constitución española, medida que ya tomó el anterior presidente, el derechista Mariano Rajoy, tras el referéndum de 2017.
Aunque Salellas se refería a esta última operación, la operación Judas, sus palabras marcan el objetivo político que persigue la sentencia: “Respecto a la autoría, los principios del derecho penal moderno hablan de la responsabilidad individual. Esto es básico. La responsabilidad individual por un hecho concreto. Los sistemas más autoritarios tienden a, precisamente, desdibujar estos límites y a construir modos de imputación colectivos y que no están vinculados tanto a un hecho sino, sobre todo, a una perspectiva digamos personal, a un perfil, sea este ideológico, religioso, y del que se considera que nace una cierta peligrosidad. A partir de ahí se construye un derecho penal. El ejemplo paradigmático sería la Alemania de los años 30. Entonces, los delitos políticos –muchas veces los delitos de terrorismo los ubicamos en este ámbito- se construyen mucho más desde la perspectiva ideológica y de perfil que no en base a lo que realmente ha sucedido. Yo creo que en este caso podemos encontrarnos ante una situación de este tipo”.
Joaquín Urías, ex magistrado del Tribunal Constitucional español y catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad de Sevilla, señaló a través de twiter que la sentencia era “errónea y peligrosa”. El 15 de octubre, martes, abundó en lo dicho en “Tot es mou”, un programa de la TV pública catalana. Por lo significativo de sus palabras, lo clarificador de lo mismo respecto a la gravedad de la sentencia, creo que merece incluir en esta crónica casi toda su breve y concisa intervención.
“La sentencia empieza bien diciendo que no hubo derechos fundamentales vulnerados y que no hubo rebelión.»
Tras señalar que las penas son desproporcionadas, abordó el tema de la peligrosidad de la sentencia emitida por el Tribunal Supremo: “Es, a mi modo de ver peligrosa para toda la ciudadanía del estado español. A partir de la sentencia de ayer nos encontramos con que es mucho más complicado ejercer el derecho de protesta, el derecho de manifestación porque, al final, con ese invento de la sedición –no han podido ir por rebelión y han ido por sedición- nos encontramos que pueden meter a una persona 9 años en la cárcel simplemente por convocar manifestaciones como la del 20 de septiembre (de 2017[i]), protestando por un registro, o, como el 1 de octubre, resistiéndose a una actuación policial. Cualquiera que se siente en el suelo y se resista a una actuación policial o que va a protestar por un acto jurídico, se dice que es un alzamiento. A mí me parece que eso crea, más allá de la injusticia que se ha cometido con los presos catalanes, un precedente muy grave en todo el estado español. Es un recorte de derechos para todos los españoles, no solamente para los presos enjuiciados”.
«los presos pueden convertirse fácilmente en rehenes de la política»
La conductora del programa le preguntó por una dura afirmación suya aparecida en prensa el día anterior: los jueces se inventan los delitos. El ex magistrado respondió así: “La sentencia empieza bien diciendo que no hubo derechos fundamentales vulnerados y que no hubo rebelión. No hubo un alzamiento que utilizara la violencia para conseguir un objetivo político. Viendo entonces que si se quedaran en la desobediencia no había una condena suficiente para lo que ellos querían, pues se inventan un delito de sedición que no existe. Esto es, la sedición no puede consistir en que se organicen manifestaciones, en que haya resistencia pasiva y en que la gente no esté de acuerdo con que la policía entre en un lugar. Eso no puede ser sedición. La sedición tiene que ser un alzamiento tumultuario. Como no hay, se han inventado un concepto de sedición que es muy grave y va mucho más allá. Fíjese que toda la sentencia descansa en el 20 de septiembre y el 1 de octubre: en personas que van a protestar delante de una consejería porque hay un registro y en personas que no dejan entrar a la policía en un colegio. Fíjense que eso puede ser ilegal: puede ser un delito de desobediencia, incluso de resistencia a la autoridad; pero decir que eso es sedición y te puede llevar 9 años a la cárcel es un despropósito. Además, es un delito que cometieron todos los que estaban allí, lo cual quiere decir que hubo dos millones de catalanes cometiendo delitos, que no es poco”.
La periodista, alarmada, le señala que con la sentencia conlleva, por lo tanto, un problema judicial amén del político: “El problema político no se resuelve y ahora se abrirá un debate en el que los presos pueden convertirse fácilmente en rehenes de la política porque ahora habrá que ver si se les autoriza permisos extraordinarios, si se les concede el tercer grado. Ahí la política va a jugar un papel en el que los presos pueden ser utilizados como elementos de intercambio. Pero es que, además, jurídicamente, lo que se ha dicho es que el Tribunal Supremo tiene la capacidad de castigar cualquier tipo de respuesta social. La idea de que la desobediencia civil pueda tener unas penas ligeras, delitos de desobediencia que no te llevan a la cárcel, que te imponen una multa, desaparece, con lo cual tenemos un problema jurídico. El Tribunal Supremo si quiere, en cualquier momento, es el que puede activar este delito y se puede reprimir con penas de cárcel muy duras cualquier hecho de ejercicio de derechos fundamentales. Efectivamente, tenemos dos problemas”.
Seis días de protestas multitudinarias
El lunes 14, miles de personas, una marea humana, se dirige, caminando por la ruta, al aeropuerto de Barcelona con la intención de bloquearlo para denunciar la sentencia y seguir internacionalizando el conflicto
Piquete aéreo. Más de 100 vuelos cancelados. No es la respuesta terrorista que pregonaba el Gobierno de Madrid.
Miles y miles de personas invaden las terminales durante horas hasta que son desalojados por las brigadas antidisturbios de las policías catalana y española. Esta última ha enviado refuerzos a Cataluña desde todo el Estado español para reprimir protestas y reclamos. Comienza otra ola de violencia policial desproporcionada contra la sociedad civil catalana. Otra después de aquella del 1 de octubre de 2017.
Impresionante huelga. Imágenes sobrecogedoras de la movilización en Barcelona. Otras marchas inundan el centro de Tarragona, Girona y Lleida.
Conscientes, como el ex magistrado Urías, de la gravedad de la sentencia, miles de personas salen a la calle en el País Vasco, Asturias, Andalucía, Cantabria, Castilla, Madrid … Las protestas se repetirán a lo largo de la semana. Al igual que en Catalunya, los cuerpos policiales responden con violencia y detenciones a los reclamos ciudadanos. Desorden público y atentado contra la autoridad son los delitos que se imputan a todos los detenidos. El ministro de Justicia, el juez Grande-Marlaska, ya ha señalado que las penas previstas para estos delitos son de 6 años de cárcel. También ha amenazado al “independentismo violento” y al “independentismo que actúa fuera de la ley” con hacer caer sobre ellos el código penal con toda contundencia. Al momento de escribir estas líneas, entre el sábado 19 y el domingo 20 de octubre, grupos de militantes antifascistas se enfrentan con la policía en el centro de Madrid. Hace pocas horas, 42.000 personas han marchado por las calles de Donostia (San Sebastián). La protesta vasca.
El miércoles, 16 de octubre, cinco marchas parten desde diferentes puntos de Cataluña. Las marchas de la libertad. Llegarán a Barcelona el viernes, en plena huelga general. Impresionante huelga. Imágenes sobrecogedoras. Una marea humana, otra más, que al llegar el acto central de la huelga convocada por sindicatos nacionalistas y anarquistas, suma 575.000 personas. Ambiente festivo, pacífico. Otras marchas inundan el centro de Tarragona, Girona y Lleida.
Criminalizar el independentismo
Las protestas también continúan de noche, pero con un cariz muy diferente. Miles de jóvenes, en grupos de cientos y, en ocasiones, de miles, recorren el centro de las cuatro capitales catalanas levantando barricadas con mobiliario urbano al que dan fuego. Aparecen, desaparecen. Juegan al gato y al ratón en mitad de un despliegue policial sin precedentes. La actuación de las policías española y catalana es brutal. Hoy, sexta noche de protesta, nuevos heridos y detenidos se suman a la larga lista. Cientos de heridos, media docena de ellos de gravedad; varios han perdido algún ojo al ser alcanzados por las pelotas y balas de goma lanzadas por los antidisturbios. Ese material está prohibido en Cataluña, pero, en fin, vale todo contra la disidencia.
la única violencia que hemos vivido ha sido la de los propios cuerpos policiales el 1 de octubre de 2017
Las protestas de la noche son muy diferentes a las que el independentismo viene protagonizando en la última década, movilizaciones multitudinarias, familieras, pacíficas y festivas. Algo muy alejado de la violencia con la que el Estado y los medios españoles siempre pretenden relacionar al independentismo, táctica ya empleada con muy buenos réditos políticos y electorales en el País Vasco. En mi conversación con el abogado y diputado Benet Salellas le recordé aquel mantra que, durante años, estuvo presente en la política vasca: sin violencia se puede hablar de cualquier tema. “Me he acordado muchas veces de esa frase. Ahora, este procedimiento (la operación Judas) se ha utilizado como argumento político para deslegitimar al movimiento independentista y para considerar que este no es un interlocutor válido. Lo que busca el Estado es encontrar los argumentos que legitimen su inmovilismo y su negativa a reconocer el ejercicio de derechos democráticos por parte de los pueblos. Ahí está la clave: el discurso de la violencia como ejercicio de deslegitimación, cuando en Cataluña la única violencia que hemos vivido ha sido la de los propios cuerpos policiales el 1 de octubre de 2017. Y esa violencia tampoco ha sido reconocida ni condenada por parte del Estado. El ejercicio de violencia acaba siendo sinónimo de disidencia, de cualquier cosa distinta al discurso del poder”.
La juventud airada
Como decíamos, las noches están, sin embargo, albergando protestas violentas protagonizadas por miles de jóvenes. Tanto la oficialidad española como la catalana (que pretende desmarcarse de los hechos acusándoles de ser infiltrados), como los medios de comunicación españoles arremeten contra ellos. La campaña de descrédito y criminalización es más terrible y burda que la que durante décadas sufrió la disidencia vasca. Una violencia comparable a la policial. La intoxicación está siempre presente y medios como “El País” y la cadena de TV “La Sexta” afirman que los protagonistas de los desordenes son anarquistas y, además, han venido ácratas de toda Europa ha participar en estos hechos vandálicos. Como durante las luchas obreras del siglo XX, una vez más, los culpables son los anarquistas.
Casi todas las emisoras de TV disponen programaciones especiales durante todas estas noches y emiten en directo los disturbios del centro barcelonés. Las imágenes de las llamas, los encapuchados, las luces de la policía son impactantes. Son ya unos días que se ha impuesto para los movileros una suerte de uniforme de trabajo: chaleco rojo y casco. Al malintencionado relato, siempre solidario con la “proporcionada” actuación policial, añaden esa imagen de reportero en el frente de Rojava o en Iraq. Un objetivo criminalizador, intoxicador y que pretende deslegitimar la respuesta que los jóvenes dan a la brutalidad que ya pusieron en marcha los medios adeptos al presidente Macron durante las protestas de los chalecos amarillos franceses.
En mitad de esta ola criminalizadora, aparecen, sin embargo, voces que les defienden y sacan a la luz las razones de esta juventud airada para dar fuego a la ciudad, para salir a la insurrección.
la única violencia que hemos vivido ha sido la de los propios cuerpos policiales el 1 de octubre de 2017
Una de estas voces es la de Carmen Rubianes, hermana del que fuera gran actor y tremendo espíritu crítico Pepe Rubianes. En una serie de tuits, Carmen señala que estos jóvenes, entre los 18 y los 25 años llevan 7 años saliendo a manifestarse “sin tirar un papel al suelo y se les ha tratado de terroristas, nazis y filoetarras, comandos, golpistas, sediciosos violentos y poco menos que asesinos”, que el voto de estos jóvenes se ha tirado a la basura en todo este tiempo, que ellos mismos y sus familias fueron brutalmente apaleados el 1 de octubre de 2017, que tienen unas condiciones laborales y unos trabajos miserables, que viven en un país donde se honra el franquismo al mismo tiempo que se basurea a sus víctimas, donde los desahucios están a la orden del día, donde la corrupción política no se persigue, donde el dinero público se emplea en rescatar a la banca y a las autopistas… “Jóvenes frustrados al ver a sus guías pacifistas en prisión por 100 años mientras violadores, ladrones y asesinos andan por las calles con total impunidad a los dos días”, dice Rubianes. Los jóvenes dicen basta.
Vicent Partal, director de “VilaWeb”, un muy interesante y exitoso medio digital catalán, titulaba su editorial del 19 de octubre, sábado, de este modo: “Basta de mentiras: son nuestros pibes, los hijos del 1 de octubre, quieren ganar y merecen nuestro apoyo”.
Partal critica que el Gobierno catalán se una al español en la criminalización de los jóvenes que encabezan la respuesta contra la violencia policial, “Una violencia policíaca que todo el mundo puede ver que ha llegado a extremos cercanos a los excesos habituales de una dictadura lo cual no es justificable en ninguna democracia para controlar el orden público”
El director de “VilaWeb” escribe con las entrañas: “Porque todos quienes hemos pisado las calles estos días y estas noches lo hemos visto: hay una generación joven que ahora está librando el combate de su vida, porque si no ganan no tendrán futuro, ni ellos ni Cataluña. Y lo quieren ganar. Y están dispuestos a hacer lo que haga falta para ganarlo”.
Reconoce que se puede discrepar de los métodos que emplean pero que, en modo alguno, se puede ir contra ellos cuando se les ha prometido una nueva vida, una vida digna, cuando han sido testigos de los apaleamientos del día del referéndum, de la tremenda respuesta cívica, tremenda respuesta cívica que, por desgracia, “no ha conseguido mover ni un milímetro la posición autoritaria del Estado español”.
En las calles de Cataluña no se pelea por el “objetivo burgués de un nuevo estado”, como se ha dicho desde ámbitos de izquierda de rancia tradición jacobina.
Culpa a Rajoy y a Sánchez de haber causado esta situación por su inmovilismo político y que la solución tiene que llegar a través de la Paz, la Libertad y la Autodeterminación. Además, añade: “Criminalizando a nuestros jóvenes el estado quiere dividirnos, separarnos entre `independentistas buenos`e `independentistas malos`. Pero lo hace con un cinismo tan grande que debería bastar para que ninguno cayese en la trampa. ¿O no recordamos que los independentistas buenos, Jordi Sánchez y Jordi Cuixart, se van a jugar todo su prestigio personal para frenar todo tipo de violencia y su premio ha sido la prisión? ¿Y que destino más que la prisión se piensan que les espera a quién hoy colabora con España cuando mañana España ya no le necesite? ¿Son tan inocentes? ¿Tan poca cosa se ha aprendido de octubre de 2017”.
En las calles de Cataluña no se pelea por el “objetivo burgués de un nuevo estado”, como se ha dicho desde ámbitos de izquierda de rancia tradición jacobina. En las calles, en las barricadas, se pelea en contra de un Estado español cada vez más autoritario que no cesa en reforzar su formidable legislación contra todo tipo de disidencia, desde raperos a presidentes del Gobierno catalán. Un Estado español donde la precariedad y la temporalidad, los contratos chatarra, son las principales características del mercado laboral; que el desempleo es líder en la zona euro. El Estado, los mercados, se aprestan a reprimir la protesta social. Esta semana, miles y miles de pensionistas, de jubilados de todo el Estado protagonizaron un abrazo al Congreso de los Diputados donde la policía también intervino. La gente grande lleva más de año y medio en permanente lucha por unas pensiones dignas, por un futuro para sus nietos. La rebeldía sigue.
[i] El 20 de septiembre de 2017, la GC procedió al registro de la Consejería de Economía del Gobierno catalán, en Barcelona. Una multitud rodeó el edificio durante 19 horas. “El Mundo”, diario de Madrid, título su relato de los hechos como” Las 19 horas de asedio callejero a la Guardia Civil”. La intencionalidad es evidente. Toda la acusación pública y particular basó su estrategia en considerar esa concentración y las que hubo el 1 de octubre frente a los colegios electorales para impedir que policía y GC secuestrarán las urnas del referéndum como violencia instrumental para conseguir un objeto político y caratular los hechos como rebelión, delito previsto para alzamientos armados, golpes de estado.
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Darío Arcella: “El cine comunitario es un hecho político de construcción”
Nora Anchart entrevistó en los estudios de La Columna Vertebral al director cinematográfico Darío Arcella, realizador de Los relocalizados. El cineasta habló sobre su trayectoria, el cine comunitario y la historia del barrio Ramón Carrillo, su relación con la experiencia del Albergue Warnes y las condiciones de vida de sus habitantes.
LCV: Darío, sos director del largometraje Los relocalizados, pero también tenés una larguísima trayectoria dentro del cine. ¿Cómo llegaste a ser director?
Darío Arcella: “Para el año 1981 conocí la Escuela de Cine de Avellaneda y a Rodolfo Hermida, un tremendo maestro. Después de escuchar una charla con él, yo tenía 19 años y dije: ‘Esto es lo mío’. No sé por qué, pero fue lo mío hasta hoy y sigue siéndolo.”
LCV: ¿Se vive del cine?
Darío Arcella: “Yo viví siempre de esto. En el último tiempo estuve haciendo docencia y me gusta mucho. Trabajé en la Universidad de Belgrano y después pasé a trabajar en el equipo de extensión cultural de la ENERC. Me encanta la docencia, pero jamás dejé de hacer cine. Nunca hice docencia porque el cine me empujara a hacerlo por falta de trabajo; eran las dos cosas que necesitaba. Transmitir, enseñar y aprender. Uno enseña y aprende al mismo tiempo y está bueno compartir lo que uno aprende.”
LCV: ¿Cuáles fueron tus primeros trabajos como director?
Darío Arcella: “Mi primera película la hice junto a Luis Campos, un compañero y amigo de aquel entonces. En 1990 hicimos Warnes aparte. Esa película estuvo en el Festival de San Sebastián y recorrió muchos lugares. En lo personal la quiero muchísimo. Sé que fue hecha en un momento en que era necesario hacerla, más allá de quién la haya realizado. Era necesario hacer esa película en ese momento.”
LCV: No apelás solamente al cine de coyuntura, sino a un relato que persiste en el tiempo.
Darío Arcella: “Exactamente. La continuidad en el tiempo se la da la propia coyuntura. Trabajamos y estudiamos mucho con Fernando Birri y Prelorán, y tuve la oportunidad de inaugurar con esas bestias. A mí me interesa mucho el cine comunitario, entendido no como una postura a priori, sino como un hecho a realizar con y para la comunidad. El director o realizador, aunque no sea de la comunidad, se integra a ella con su saber, que es hacer una película y utilizar sus herramientas. Y la comunidad aporta sus saberes y sus herramientas.”
LCV: ¿Cómo fue esa primera experiencia comunitaria?
Darío Arcella: “En Warnes aparte, lo primero que hicimos fue convocar a la comunidad. Estaban muy organizados y cada piso tenía sus delegados. Solicitamos una reunión con la comisión, presentamos el proyecto y la comisión lo discutió en cada piso. Después se hizo una pequeña asamblea con todos los vecinos para explicar qué queríamos hacer y así fue avanzando un acuerdo con la comunidad. Yo no digo que la película sea comunitaria solamente en los términos de una construcción política, pero ahí es donde entiendo el cine comunitario en profundidad: es un hecho político de construcción, un relato compartido y construido entre todos.”
LCV: ¿Qué realidad encontraron en Warnes?
Darío Arcella: “Nuestros intereses tenían que ver con mostrar una realidad de un determinado lugar con un gran poder simbólico. Hablamos de gente que venía del interior, expulsada de sus provincias. Muchos campesinos habían sido expulsados de sus tierras por el proceso de ampliación de la frontera agrícola. Llegaban chaqueños, tucumanos y gente atravesada por la crisis económica. Además, nosotros hicimos la película en plena hiperinflación. Nosotros veíamos el poder simbólico que tenía ese lugar para representar la historia del país y ellos tenían la necesidad de mostrar cómo estaban viviendo. En ese momento comenzaba el proceso de reubicación de las villas y había siete villas, entre ellas Warnes, que iban a ser erradicadas y relocalizadas. Por eso el título Los relocalizados lo puso la propia realidad.”
LCV: La película muestra también la llegada al barrio Carrillo.
Darío Arcella: “Sí. Ahí están las imágenes de la mudanza de Warnes y la llegada al Carrillo en 1990. Así era Carrillo, con esas casitas pequeñas, y así es hoy, con casas de cuatro pisos. Todo se hizo rápido y todo lo que se hace rápido se hace precario y mal. Se hicieron 700 casas en 90 días, sobre un terreno de relleno. En la película uno de los bloques temáticos es el plomo en sangre: chicos con plomo en sangre por jugar con esa tierra. Como no había obra, las calles eran de tierra y el agua exudaba. Incluso habían pavimentado, pero duró muy poco porque era una capa de apenas dos centímetros.”
LCV: Y todavía hoy hay problemas con las escrituras.
Darío Arcella: “Los terrenos tienen distintas medidas y están fuera de mensura. Catastro no puede mensurarlos y por eso todavía no tienen escritura. Es un desastre.”
LCV: ¿Cómo nació Los relocalizados 25 años después?
Darío Arcella: “Todo este material de la mudanza que se veía en pantalla era material que había sobrado de la primera película. Veinticinco años después, Marina, que además de ser mi novia es productora y realizadora, me preguntó por qué no hacía una película que tuviera que ver con qué había pasado 25 años después. Estábamos ordenando en casa y aparecieron los casetes de la mudanza. Yo me negaba completamente, no quería revisitar ese material porque ya estaba trabajando en otra historia, pero me sedujo la idea. Me puse en contacto con la gente de Carrillo, con los habitantes de Warnes que estaban en Carrillo, y me pareció muy interesante retratar lo que había pasado.”
LCV: ¿Cómo trabajaron la producción de la película?
Darío Arcella: “Quise darle una vuelta de tuerca a esta participación y al trabajo común con un objetivo comunitario. Armamos dos talleres sin decir inicialmente que íbamos a hacer una película: uno sobre la historia y actualidad del barrio y otro de realización cinematográfica. Los iniciamos antes de conseguir presupuesto. Después tuvimos la suerte de que fuera aprobada como producción por el Instituto de Cine Digital, pero era un presupuesto apenas suficiente. Me alcanzaba para hacer el rodaje o la postproducción, pero no para las dos cosas. Los talleres duraron nueve y seis meses respectivamente. Fuimos juntando temas, información e intereses de la comunidad. Ahí surgieron cuestiones como las escrituras y las cloacas.”
LCV: Un barrio de aproximadamente 10.000 personas en Capital Federal que jamás tuvo cloacas.
Darío Arcella: “Jamás tuvo cloacas. Estaba todo: la estación de bombeo, la línea hacia el Riachuelo, pero nunca se conectó. Es casi una metáfora de la Argentina: tener los recursos por un lado y por otro, pero nunca saber cómo conectarlos para potenciarlos.”
LCV: Y también aparece una sensación permanente de frustración.
Darío Arcella: “Totalmente. Esa sensación de frustración y fracaso está presente a lo largo de los dos trabajos. Por otro lado, del taller de realización surgieron cinco chicos muy participativos, especialmente Alejandro, Gladis y Celeste, que empezaron a hacer tomas con un sentido documental. Nuestro sueño era armar una agencia de noticias, dejar los equipos ahí, que ellos generaran sus propias noticias y hacer un canal de YouTube o el que correspondiera. Lamentablemente eso no terminó de funcionar porque faltó organización.”
LCV: Pero quedó todo ese material.
Darío Arcella: “Sí. Ellos filmaron durante esos seis meses y después los incorporamos al equipo y les dimos cámaras. Filmaban gran parte del material que aparece en la película. Y yo te digo que es muy difícil distinguir qué tomas hizo Osvaldo de Curnex, que es un gran camarógrafo y fotógrafo, y cuáles hicieron los chicos.”
LCV: También está la escena de la implosión de Warnes.
Darío Arcella: “Eso lo filmamos con siete cámaras. Mientras tanto teníamos otra cámara que también aparece en la película y en el tráiler. Había cámaras tomando los rostros de los habitantes de Warnes mientras ocurrían las explosiones y los sacudones. Es muy impresionante porque empezó con risas y terminaron todos llorando.”
LCV: La película se estrenó hace algunos años, pero sigue teniendo una actualidad enorme.
Darío Arcella: “Sí. La película se estrenó en 2017, pero la temática sigue completamente vigente. Ayer la presentamos en Parque Chas y pasó algo muy interesante. Estaba el hijo de uno de los dirigentes que aparecen en la película, Quique Enríquez. Su hijo, Ivo, tomó la posta después de que su padre falleciera.”
LCV: Hablás de dirigentes sociales, una figura que hoy hace mucha falta.
Darío Arcella: “Totalmente. Son dirigentes que conocen el territorio, que son el territorio, que lo construyen día a día y que no tienen un asesor que les diga qué discurso dar. Ivo me planteaba que hoy las organizaciones están muy partidizadas internamente, lo que produce un desajuste y una separación muy grande. Él está rescatando a esos dirigentes que aparecen en la película, que recorren el barrio y muestran al Instituto de la Vivienda todos los problemas que existen.”
LCV: Y hay un juicio con sentencia firme desde hace once años.
Darío Arcella: “Exactamente. Hay una sentencia firme que tiene que cumplir la Municipalidad y hacer los arreglos correspondientes. Hace once años que está firme. Esto es también un juicio a la clase política, porque pasaron todo tipo de gobiernos durante estos años.”
LCV: Es una deuda de la clase política que después de décadas de democracia todavía haya sectores del país sin cloacas.
Darío Arcella: “Sí. Son 50 años de democracia y el 50% de nuestro país no tiene cloacas. A eso me refería. Lo alarmante es el incumplimiento de la ley.”
LCV: Para cerrar, ¿dónde se puede ver Los relocalizados?
Darío Arcella: “Nosotros tenemos un sitio, www.grupodocumenta.blogspot.com, donde están todas las películas. No están directamente colgadas, pero hay que solicitarlas y, de acuerdo con la organización, se arma la actividad. Ahora tenemos tres producciones en curso y seguimos trabajando. Sin un peso, pero no nos van a torcer el brazo, amigo.”
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Federico Ledesma: “El endeudamiento general de los argentinos es la enfermedad de fondo”
Federico Ledesma, secretario de Asuntos Sindicales de AEFIP Capital, dialogó con Nora Anchart sobre el informe de endeudamiento argentino elaborado por la Mesa Directiva Nacional de AEFIP. Analizó la pérdida del poder adquisitivo, el aumento de las tarifas y las tasas de interés, el crecimiento de la deuda de las familias y las consecuencias sociales de la crisis.
LCV: Federico, el informe de AEFIP sobre el endeudamiento argentino fue llevado a la mesa de discusión de la CGT. ¿Qué fue lo que encendió la alerta sobre este fenómeno que algunos llaman una burbuja financiera?
Federico Ledesma: “Lo que empezamos a ver, aproximadamente en octubre o noviembre de 2025, fue que comenzaba un ciclo en el que la variación de los salarios respecto del mes anterior quedaba permanentemente por debajo de la inflación de cada mes. Empezamos a notar un ciclo de pérdida permanente de los salarios frente a la inflación. Esto arrancó en septiembre de 2025 y para noviembre, después de tres meses consecutivos, dijimos: ‘¿Qué estará pasando acá?’. Empezamos a explorar qué podía estar generando esto en las familias.”
LCV: ¿Y cuál fue la primera hipótesis?
Federico Ledesma: “La primera hipótesis fue que las familias se estaban empezando a endeudar. Además, en los recorridos, las oficinas y las asambleas empezábamos a escuchar a los compañeros hablando de las tarjetas de crédito y de las dificultades para pagar. Cuando llegaba el aguinaldo en diciembre, el comentario habitual era: ‘Yo ni lo voy a ver porque se lo lleva la tarjeta’. Todas esas señales nos hicieron prestar atención al fenómeno y empezamos a estudiarlo.”
LCV: Algunos de los números son impresionantes. Por ejemplo, la inflación acumulada entre noviembre de 2023 y julio de 2026 es del 328,59%. ¿Cómo se explica?
Federico Ledesma: “Es una acumulación de más de 30 meses. Nosotros tomamos noviembre como base 100 y analizamos cuánto acumuló este gobierno de inflación, considerando que la inflación es uno de sus principales caballitos de batalla. Después empezamos a mirar los distintos agregados del índice. Uno puede abrir el índice general y ver educación, alimentos y bebidas, calzado o tarifas. Encontramos que el peor de todos es vivienda, agua, electricidad y gas, que incluye tarifas y alquileres, y está por encima del 616%. También tenemos educación y comunicación, con aumentos del 452% y 439%. En cambio, otros agregados, como calzado o alimentos y bebidas, están por debajo del promedio del 328%. Lo llamativo es que los agregados que más aumentaron son aquellos sobre los que tiene incidencia el Estado, como tarifas, educación y comunicación.”
LCV: Es decir que son decisiones políticas concretas.
Federico Ledesma: “Exactamente. Se hace mediante aumentos o mediante quita de subsidios, pero son decisiones políticas concretas. Por un lado, cambió tremendamente la distribución del ingreso que hacemos las familias en nuestros gastos. Antes gastábamos mucho más en recreación, alimentación o calzado y ahora tenemos que gastar muchísimo más en tarifas, comunicación, celulares, colegios y transporte, que están bastante por encima del nivel general.”
LCV: El gobierno plantea que el endeudamiento es un problema entre privados y que el Estado no tiene nada que ver. ¿Cómo lo ves?
Federico Ledesma: “De ninguna manera. Esto es una política llevada a cabo por el gobierno. Primero, pisar las paritarias y casi congelar los aumentos salariales es una decisión política. Segundo, implementar una política selectiva de tarifazos que empieza a quitar poder adquisitivo es otra decisión del gobierno. Tercero, mantener un nivel de tasas muy por encima de la inflación y muy por encima de lo que recibe una persona por un plazo fijo en el Banco Nación. Hoy el Banco Nación puede pagar una tasa nominal anual del 19,25% y los bancos pueden cobrarte un 110 o 111% anual por una deuda de tarjeta de crédito. Esa diferencia entre lo que obtiene el ahorrista y lo que gana el banco también es una decisión de política del Estado. Hay una definición del Banco Central de mantener tasas altas, supuestamente con el objetivo de bajar la inflación. Todas estas decisiones hacen que las personas y las familias, para poder mantener un poco su nivel de vida, tengan que recurrir al crédito, ya sea mediante plataformas, tarjetas de crédito o créditos personales bancarios.”
LCV: Entonces, aunque uno tome el crédito con una entidad financiera particular, el contexto en el que lo hace lo construye el gobierno.
Federico Ledesma: “Exactamente. Ese es el punto. El crédito puede ser tomado con una entidad financiera particular, pero el contexto en el que las familias llegan a esa situación está construido por las políticas del gobierno.”
LCV: Según el informe de AEFIP, el 58,7% de la población adulta está endeudada y hay casi cinco millones de personas en mora. ¿Qué significa estar en mora?
Federico Ledesma: “Significa gente que no está cumpliendo con los mínimos de sus vencimientos. Eso también condiciona su vida crediticia futura. Para salir del Veraz es muy difícil. Es fácil entrar y muy difícil salir.”
LCV: Y esto está llevando a situaciones trágicas. El 30% de los encuestados reconoció que ya gastó sus ahorros.
Federico Ledesma: “Nosotros analizamos también los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC y encontramos que son aspectos de la misma situación. El 30% de los encuestados contestó que ya había gastado sus ahorros. Además, el 14% reconoce que le debe dinero a familiares o amigos. Incluso hay un 8% que ha tenido que vender alguna pertenencia personal para pagar deudas.”
LCV: Es terrible el auge de los lugares donde se venden joyas y pertenencias para conseguir dinero.
Federico Ledesma: “Es horrible sostener esa mirada: si te hace falta plata, vendé tus cosas, tu memoria, tus pertenencias, si las tenés. El auge de ese tipo de empresas y de esas pequeñas firmas que compran joyas a precios muy bajos también muestra la gravedad de la situación. Hay cosas que tienen además un valor afectivo imposible de mensurar.”
LCV: El ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires habló de un incremento de delitos vinculados con la usura barrial, como amenazas, piedrazos, ataques a locales y tiros en las piernas para cobrar las deudas. ¿Esto forma parte del clima social?
Federico Ledesma: “Claro. En definitiva, lo que está mostrando la morosidad, que ya de por sí es un número importante, es la enfermedad de fondo. Y la enfermedad de fondo es el endeudamiento general de todos los argentinos. Nosotros tenemos 19,5 millones de argentinos que son deudores hoy en día. Prácticamente la mitad de la población tiene deudas y en algunos distritos la deuda alcanza a prácticamente toda la población. Por ejemplo, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el 82% de la población adulta tiene deudas. En Tierra del Fuego es alrededor del 75 o 76%, en Santa Cruz el 76%, en Neuquén el 70% y en Chubut y Río Negro ronda el 70%. En la Patagonia también hay niveles altísimos de endeudamiento.”
LCV: ¿Y qué puede pasar con las empresas si las familias están cada vez más endeudadas?
Federico Ledesma: “Nosotros estamos trabajando ahora en una segunda etapa del informe para analizar cómo están las empresas. Obviamente, esta restricción del gasto de las familias hace que baje muchísimo el movimiento del consumo. Es la teoría del derrame al revés. El 70% de la producción nacional la consumen las familias. Nosotros no somos grandes exportadores de producción, somos principalmente exportadores de materia prima y no de producción. Entonces, este mismo proceso de endeudamiento está empezando a ahogar también a las empresas.”
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Ricardo Letard: “Si el viernes no hay una solución por los despidos en Transgriff, el sábado vamos a ir a la calle”
El secretario general de la CGT Mendoza y dirigente camionero, Ricardo Letard, dialogó con Nora Anchart en La Columna Vertebral sobre la situación de los trabajadores de TransGriff, los efectos del traspaso de áreas de YPF a Petróleo Sudamericano y la incertidumbre sobre los nuevos propietarios de la empresa. También describió el deterioro del empleo, la salud, la educación y el aumento de la pobreza en Mendoza.
LCV: Ricardo, ¿qué es lo que está pasando en este momento en Mendoza con la empresa TransGriff?
Ricardo Letard: “Lo que pasa en todo el país, pero acá hay una particularidad muy importante que es una herencia que dejan los tratados de YPF con la provincia. YPF se fue de la zona norte de Mendoza, dejó las áreas que tenía obligación de seguir trabajando y explotando y de no dejar un pasivo ambiental, como lo ha hecho, y se las cedió a APS, Petróleo Sudamericano. Es una empresa de la que todavía no se conoce el dueño porque no da la cara, no hablan con nosotros, solamente mandan abogados y recursos humanos. Los propietarios son extranjeros, no están acá en la Argentina y no sabemos de qué país son. Está todo muy oculto.”
LCV: Esperemos que existan, porque no saber el nombre, el país y que no hayan tenido diálogo con ustedes ya es el sumum de la falta de transparencia.
Ricardo Letard: “Es terrible. Hace un año y medio que venimos así, con audiencias en la Subsecretaría y un montón de situaciones. Y no solamente el sindicato de camioneros, sino también los sindicatos más afectados que estamos en el área, que son Petroleros Privados y Petroleros Jerárquicos, estamos en las mismas condiciones. No hay manera, se burlan de absolutamente todo. Son tratados que dejó YPF con la provincia porque la licitación la gana Petróleo Sudamericano y la provincia lo acepta. Resulta que ha habido una baja de más de mil trabajadores en lo que llevan trabajando en la provincia.”
LCV: Hasta ahora pudieron reubicar a algunos trabajadores, pero hay más de 120 que están en riesgo.
Ricardo Letard: “Gracias a Dios, hasta ahora hubo 60 que pudimos reubicar, pero ahora hay más de 120 trabajadores que corren riesgo porque la empresa TransGriff, cuyo dueño es Grifuliere, está por dejar de trabajar el 31 de agosto porque no les pagan y porque les quieren hacer trabajar mal, sin las normas de seguridad que corresponden. Están precarizando a TransGriff.”
LCV: O sea que tenemos un señor o un conjunto de señores invisibles que no solamente explotan a los trabajadores, sino también a la empresa nacional que presta el servicio.
Ricardo Letard: “YPF abandona las áreas y se las cede a Petróleo Sudamericano. TransGriff es una empresa argentina de transporte que estaba contratada para YPF y todos los contratos pasaron a Petróleo Sudamericano. La operadora ahora en el área es Petróleo Sudamericano. YPF se sale del área, pero eso también influye en la provincia porque estos tratados también deben ser firmados y avalados por el gobierno provincial.”
LCV: ¿A cuánta gente perjudica esto en un primer impacto?
Ricardo Letard: “Son 120 trabajadores directos. Entre trabajadores directos e indirectos, porque hay gente del taller y de mantenimiento que no está en el área, son aproximadamente 35 personas más. Y después hay que sumar las familias. Nosotros hacemos un cálculo estimado de cuatro integrantes por familia.”
LCV: ¿Los jóvenes tienen empleo en Mendoza o emigran?
Ricardo Letard: “Emigran mucho de Mendoza. Hasta hace cuatro o cinco años, antes de la pandemia, era una provincia que generaba mucho trabajo. Yo siempre decía que en Mendoza pasaba hambre el que quería, porque cuando no era una cosa era otra, siempre habíamos tenido trabajo. Tenemos viñas, olivos, producción de tomate, frutas, hortalizas, bodegas, viñedos y, como tenemos el paso internacional, también tenemos mucha actividad comercial. Pero desde hace años empezó a caer y, desde que está esta política anarquista que tenemos, no puedo decir lo mismo. Ahora la gente está pasando miserias muy graves acá en Mendoza.”
LCV: ¿Y el acceso a la educación y a la salud cómo está en tu provincia?
Ricardo Letard: “Terrible. Cada vez tenemos menos salud. Nosotros, en el Sindicato de Camioneros de Mendoza, somos dueños de un hospital muy conocido, el Santa Isabel de Hungría, y no se puede seguir sosteniendo de la forma en que se está sosteniendo porque realmente no da para más. Y con respecto a la educación, ayudamos mucho a las escuelas albergues porque son las más abandonadas. Hay escuelas que todavía no tienen calefacción y escuelas a las que se les cae el techo. Para que tengas una idea de cómo está la educación, es terrible, terrorífica. A los maestros les pagan sueldos miserables y cada vez hay menos compromiso con los chicos.”
LCV: También es muy fuerte la suba de las cuotas de las escuelas privadas.
Ricardo Letard: “Totalmente. De hecho, ahora están empezando a bajar las cuotas de las escuelas privadas porque cada vez mandan menos niños. Y muchos están volviendo a la escuela pública, que antes era un orgullo y hoy está en esta situación.”
LCV: Mendoza no se caracterizaba por tener muchos comedores para gente sin hogar. Hoy aparecieron. ¿Cómo está reaccionando la sociedad?
Ricardo Letard: “Justamente más temprano tuvimos una reunión de la CGT donde hablamos de estos temas. Antes acá no se veía gente revolviendo la basura; ahora se ven familias. Nosotros hicimos un test desde la CGT, salimos a la calle e hicimos encuestas porque pensábamos que eran inmigrantes, porque acá viene mucha gente de Bolivia, Perú y Chile. Pero el 97% de la gente que está en la calle, en situación de calle, familias completas, son mendocinos.”
LCV: Es muy fuerte, sobre todo porque estamos hablando de una provincia donde este fenómeno no era habitual.
Ricardo Letard: “Yo tengo 52 años y esto no lo vi nunca. Viajo mucho a Buenos Aires por mi trabajo y por los cargos que tengo, porque también pertenezco a la Federación de Camioneros, y esto en Buenos Aires se ve hace rato. Acá no se veía. Empezó a verse este año. Hay un montón de plazas donde hay familias completas que no pueden pagar el alquiler y quedaron en situación de abandono. Es terrible. Desde la CGT compramos frazadas y tratamos de ayudar a la gente todo lo que podemos.”
LCV: Están cumpliendo un rol que no era para el que uno pensaba que estaban las centrales obreras, pero ahora están saliendo a la calle a defender a los expulsados del sistema.
Ricardo Letard: “Totalmente. Acá en Mendoza los fríos son de tres o cuatro grados bajo cero. No es un chiste. La verdad es terrible lo que está sucediendo. Nunca vi esto. Con 52 años de vida que tengo, es la primera vez que veo una situación así.”
LCV: Para cerrar, ¿cuáles son las expectativas respecto del conflicto de TransGriff y cómo se hace para conocer al “fantasma” que estaría a cargo de todo esto?
Ricardo Letard: “Yo creo que el fantasma va a salir a la luz. Hoy tuvimos una audiencia donde pasamos a un cuarto intermedio para el viernes. Le pedimos al gobierno que vaya y dé las explicaciones que corresponden, que ponga la cara con el pueblo. Hoy se acercaron los 120 trabajadores de la empresa a la Subsecretaría y, si el viernes no hay una solución, el sábado vamos a ir a la calle como corresponde, como sabemos hacerlo, y de alguna forma nos van a escuchar, acompañados por las familias. Esperemos que no llegue a una magnitud que se nos escape de las manos, pero la gente está desesperada y nosotros no vamos a bancar esto sentados en una silla. Lo vamos a bancar en la calle, como lo hicimos siempre. En algún momento el dueño va a tener que aparecer para dar la cara.”