Destacada
Crónica del estallido de la rebeldía en Cataluña, por Alvaro Hilario, desde Bilbao
“Lo volveremos a hacer”, advirtió el jefe de la Guardia Civil en Cataluña, general Pedro Garrido, en referencia a la represión del 1 de octubre de 2017 durante el referéndum Catalán. Lo dijo en vísperas de ser conocida la sentencia del Procés que juzga a los independentistas catalanes. El 12 de octubre, fiesta nacional española, se filtró la sentencia: 100 años de cárcel. El lunes, la publicación del fallo desató una protesta popular nunca antes vista que, una semana después, no afloja.
Barcelona arde. La policía reprime con violencia inusitada. Hay heridos y presos. Los medios radicados en Madrid, ajenos a la movilización, presentan un escenario de guerra urbana. Los partidos políticos piden más mano dura. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, obvia la existencia de un problema político de gran magnitud y no atiende a los llamados del presidente catalán, Quim Torra. En el horizonte, las elecciones legislativas de noviembre.
Venerada desde los primeros años de nuestra era, la virgen del Pilar, capitana general del Ejército español y patrona de la Guardia Civil (GC; gendarmería ), hace coincidir su festividad con la fiesta patria, el día de la Hispanidad, el 12 de octubre. Día de la España eterna. Es por ello que las diversas guarniciones de la GC acostumbran a homenajearla en los días precedentes. La comandancia de Cataluña eligió el 9 de octubre, miércoles, para desarrollar un acto de exaltación patriótica y castrense en el cuartel de San Andreu de la Barca (Barcelona). Durante el mismo, fue condecorado Javier Zaragoza, fiscal que dirigió la acusación por rebelión contra los líderes independentistas catalanes. La GC también condecoró a título póstumo al titular del Juzgado número 13 de Barcelona, Juan Antonio Ramírez, que llevó la causa principal contra el independentismo, y a la secretaria del mismo, Montserrat del Toro, quien fuera testigo en dicha causa. El general Pedro Garrido, máxima autoridad del cuerpo en Cataluña, recordó que estaban a puertas de conocer la sentencia del procés, subrayando la importancia que la GC tuvo en la investigación e instrucción de la causa y en la represión del 1 de octubre. “Lo volveremos a hacer”, dijo. “La Guardia Civil avisa en Cataluña”, tituló su nota el derechista diario madrileño “La Razón”.
La GC, policía militarizada, una gendarmería, nacida en el siglo XIX para combatir la disidencia de la época, está históricamente ligada a la represión política, a la contrainsurgencia y a las violaciones de los derechos humanos. Su prontuario en el País Vasco es siniestro. En 2000, el general de la GC Enrique Rodríguez Galindo fue condenado a 71 años de prisión por su participación en los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL), el terrorismo de estado creado y dirigido por los gobiernos de Felipe González. Quedó probada su participación en el secuestro, tortura, muerte y desaparición de los refugiados vascos Lasa y Zabala. Sus restos, aparecieron en 1985, enterrados en cal viva. Fueron identificados diez años después. Galindo solo cumplió 4 años de condena.
Fiesta patria
El paracaidista que porta la enseña nacional y que debe tomar tierra frente a los reyes se estrella contra una farola de la que queda colgado.
El 12 de octubre, convocados por Ciudadanos, PP y Vox, 10.000 personas marchan en Barcelona “por la Hispanidad”. Los asistentes dan vivas a la GC. Algunos de ellos portan banderas del cuerpo armado; otros, van tocados con su característico sombrero, el tricornio. Los líderes de los partidos presentes aprovechan para hacer campaña: sin conocer la sentencia, exigen que no haya indultos para los políticos presos y que las condenas se cumplan en su integridad; exigen la intervención de las instituciones catalanas y la aplicación de la Ley de seguridad nacional ante el menor atisbo de desobediencia por parte de estas a la sentencia. El presidente del Gobierno en funciones, el socialista Pedro Sánchez, ya afirmó días antes que no le temblaría la mano para hacerlo. La fiesta nacional brilla más con victorias en caliente.
la sentencia del procés es el broche de oro al feriado patrio: 100 años de cárcel en total; más que la del golpista Antonio Tejero en 1981
Madrid acoge el desfile militar, acto central del día. El paracaidista que porta la enseña nacional y que debe tomar tierra frente a los reyes se estrella contra una farola de la que queda colgado. Los memes son instantáneos: metáfora de la deriva de España, dicen algunas voces. El protagonista del incidente y la Legión, encabezada por su mascota, una cabra, son lo más aplaudido del desfile. Pedro Sánchez abandona el evento entre viento de fondo: el nacionalismo español que él también quiere encabezar parece estar escorado hacia la derecha y tiempos pretéritos. Ya hace un año que 200 militares se manifestaron en contra de la “perversa pretensión de exhumar a Franco”, exhumación que, ordenada por Sánchez, debería materializarse en días próximos, antes de la convocatoria electoral. La selección de fútbol empata a uno frente a Noruega. Lástima.
A lo largo del día, se filtra la sentencia del procés, broche de oro al feriado patrio: 100 años de cárcel en total; penas que van de los 9 a los 13 años de cárcel que se le imponen a Oriol Junqueras, ex vicepresidente catalán, diputado y líder de Esquerra Republicana de Cataluña (ERC). Las penas son más altas que aquellas a las que fueron condenados el coronel de la GC Antonio Tejero y demás protagonistas del golpe de estado del 23 de febrero de 1981.
El 15 de octubre, martes, se cumplen 79 años del fusilamiento de Lluís Companys, entregado a Franco por la Gestapo. Líder de ERC y presidente catalán, proclamó el Estado catalán en octubre de 1934.
El día anterior se publica la sentencia de modo oficial: son condenados por los delitos de malversación de fondos públicos y sedición. No hay rebelión -delito previsto para alzamientos armados- como pretendía la Fiscalía: hubo violencia, pero no fue instrumental. Rosa María Seoane, quien tan pobre imagen dio representando a la abogacía del Estado en la causa, señala en TV que su participación fue “determinante” y que de no haber ofrecido al tribunal la “alternativa de la acusación por sedición, hoy podríamos estar hablando de una sentencia absolutoria” o condenatoria solo por malversación. España parece pensar que en base a una condena por sedición le será posible reactivar la euro-orden para apresar a la pieza de caza mayor, el ex presidente catalán Puigdemont, refugiado en Bélgica.
Error: recibida la euro-orden de detención, la justicia belga lo dejaría en libertad sin fianza el viernes 18 de octubre.
Los partidos de derecha, los socialistas y los medios radicados en Madrid aplauden la sentencia o piden mayor dureza.
El mismo día se hace oficial un video institucional del Gobierno español, filtrado ya los días previos, defendiendo la democracia española; “la democracia mejor consolidada del mundo”, en palabras de Josep Borrell, ministro de Asuntos exteriores y acérrimo anti independentista. Sin mencionar a Cataluña, los ministros, en diversos idiomas, alaban la democracia española y europea, al mismo tiempo que culpan al nacionalismo de todos los males que el continente ha sufrido en los últimos 100 años. Sánchez quiere defenderse de la imagen que la sentencia da a España a nivel internacional. El sábado, la Junta Electoral Central, además, pide la retirada del video por considerarlo propaganda electoral partidaria realizada con dinero público. Barra libre.
Los partidos de derecha, los socialistas y los medios radicados en Madrid aplauden la sentencia o piden mayor dureza. El Partido Popular (PP) propone nuevas figuras penales en torno a los delitos de rebelión y referéndum ilegal; propone que sean inconstitucionales los indultos para los condenados por estos y por sedición; pide que se retire la competencia de instituciones penitenciarias que, según su presidente, Pablo Casado, el “partido socialista concedió” al Gobierno catalán, obviando que es un derecho presente en Constitución y Estatuto de Cataluña. El PP propone la recentralización que la ultraderecha mantiene como uno de sus principales ejes políticos. No hace alusión a la corrupción sistémica y sistemática de su partido. Tampoco a la precariedad y temporalidad que caracteriza al mercado laboral español, líder en desempleo en la zona euro. Tapar los problemas que preocupan a la ciudadanía con la bandera: lema con el que desde Madrid acostumbran a atacar a los nacionalismos periféricos. Ironías.
“la prisión no es la solución”, asegura el Barça en un comunicado.
Para el independentismo, para la izquierda, para los movimientos sociales e incluso para el Barcelona FC, la sentencia es un error; “la prisión no es la solución”, asegura el Barça en un comunicado. Se opina que la judicialización de un conflicto de naturaleza política no hace otra cosa que embarrar aún más la cancha
“Recortes de derechos para todos los españoles”
La semana anterior al comienzo de los hechos que se narran en esta crónica, tuve la ocasión de hablar con Benet Salellas, abogado penalista y diputado en el parlamento catalán por la anticapitalista Candidatura de Unidad Popular (CUP). En aquellos días, una muy publicitada operación policial había procedido a la detención de 9 independentistas acusados de estar preparando una respuesta de corte terrorista a la publicación de la sentencia. 7 se encuentran en prisión. Todo indica a un montaje destinado a criminalizar el independentismo y favorecer la represión y una suspensión, intervención por Madrid, de las instituciones catalanas. La aplicación del artículo 155 de la Constitución española, medida que ya tomó el anterior presidente, el derechista Mariano Rajoy, tras el referéndum de 2017.
Aunque Salellas se refería a esta última operación, la operación Judas, sus palabras marcan el objetivo político que persigue la sentencia: “Respecto a la autoría, los principios del derecho penal moderno hablan de la responsabilidad individual. Esto es básico. La responsabilidad individual por un hecho concreto. Los sistemas más autoritarios tienden a, precisamente, desdibujar estos límites y a construir modos de imputación colectivos y que no están vinculados tanto a un hecho sino, sobre todo, a una perspectiva digamos personal, a un perfil, sea este ideológico, religioso, y del que se considera que nace una cierta peligrosidad. A partir de ahí se construye un derecho penal. El ejemplo paradigmático sería la Alemania de los años 30. Entonces, los delitos políticos –muchas veces los delitos de terrorismo los ubicamos en este ámbito- se construyen mucho más desde la perspectiva ideológica y de perfil que no en base a lo que realmente ha sucedido. Yo creo que en este caso podemos encontrarnos ante una situación de este tipo”.
Joaquín Urías, ex magistrado del Tribunal Constitucional español y catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad de Sevilla, señaló a través de twiter que la sentencia era “errónea y peligrosa”. El 15 de octubre, martes, abundó en lo dicho en “Tot es mou”, un programa de la TV pública catalana. Por lo significativo de sus palabras, lo clarificador de lo mismo respecto a la gravedad de la sentencia, creo que merece incluir en esta crónica casi toda su breve y concisa intervención.
“La sentencia empieza bien diciendo que no hubo derechos fundamentales vulnerados y que no hubo rebelión.»
Tras señalar que las penas son desproporcionadas, abordó el tema de la peligrosidad de la sentencia emitida por el Tribunal Supremo: “Es, a mi modo de ver peligrosa para toda la ciudadanía del estado español. A partir de la sentencia de ayer nos encontramos con que es mucho más complicado ejercer el derecho de protesta, el derecho de manifestación porque, al final, con ese invento de la sedición –no han podido ir por rebelión y han ido por sedición- nos encontramos que pueden meter a una persona 9 años en la cárcel simplemente por convocar manifestaciones como la del 20 de septiembre (de 2017[i]), protestando por un registro, o, como el 1 de octubre, resistiéndose a una actuación policial. Cualquiera que se siente en el suelo y se resista a una actuación policial o que va a protestar por un acto jurídico, se dice que es un alzamiento. A mí me parece que eso crea, más allá de la injusticia que se ha cometido con los presos catalanes, un precedente muy grave en todo el estado español. Es un recorte de derechos para todos los españoles, no solamente para los presos enjuiciados”.
«los presos pueden convertirse fácilmente en rehenes de la política»
La conductora del programa le preguntó por una dura afirmación suya aparecida en prensa el día anterior: los jueces se inventan los delitos. El ex magistrado respondió así: “La sentencia empieza bien diciendo que no hubo derechos fundamentales vulnerados y que no hubo rebelión. No hubo un alzamiento que utilizara la violencia para conseguir un objetivo político. Viendo entonces que si se quedaran en la desobediencia no había una condena suficiente para lo que ellos querían, pues se inventan un delito de sedición que no existe. Esto es, la sedición no puede consistir en que se organicen manifestaciones, en que haya resistencia pasiva y en que la gente no esté de acuerdo con que la policía entre en un lugar. Eso no puede ser sedición. La sedición tiene que ser un alzamiento tumultuario. Como no hay, se han inventado un concepto de sedición que es muy grave y va mucho más allá. Fíjese que toda la sentencia descansa en el 20 de septiembre y el 1 de octubre: en personas que van a protestar delante de una consejería porque hay un registro y en personas que no dejan entrar a la policía en un colegio. Fíjense que eso puede ser ilegal: puede ser un delito de desobediencia, incluso de resistencia a la autoridad; pero decir que eso es sedición y te puede llevar 9 años a la cárcel es un despropósito. Además, es un delito que cometieron todos los que estaban allí, lo cual quiere decir que hubo dos millones de catalanes cometiendo delitos, que no es poco”.
La periodista, alarmada, le señala que con la sentencia conlleva, por lo tanto, un problema judicial amén del político: “El problema político no se resuelve y ahora se abrirá un debate en el que los presos pueden convertirse fácilmente en rehenes de la política porque ahora habrá que ver si se les autoriza permisos extraordinarios, si se les concede el tercer grado. Ahí la política va a jugar un papel en el que los presos pueden ser utilizados como elementos de intercambio. Pero es que, además, jurídicamente, lo que se ha dicho es que el Tribunal Supremo tiene la capacidad de castigar cualquier tipo de respuesta social. La idea de que la desobediencia civil pueda tener unas penas ligeras, delitos de desobediencia que no te llevan a la cárcel, que te imponen una multa, desaparece, con lo cual tenemos un problema jurídico. El Tribunal Supremo si quiere, en cualquier momento, es el que puede activar este delito y se puede reprimir con penas de cárcel muy duras cualquier hecho de ejercicio de derechos fundamentales. Efectivamente, tenemos dos problemas”.
Seis días de protestas multitudinarias
El lunes 14, miles de personas, una marea humana, se dirige, caminando por la ruta, al aeropuerto de Barcelona con la intención de bloquearlo para denunciar la sentencia y seguir internacionalizando el conflicto
Piquete aéreo. Más de 100 vuelos cancelados. No es la respuesta terrorista que pregonaba el Gobierno de Madrid.
Miles y miles de personas invaden las terminales durante horas hasta que son desalojados por las brigadas antidisturbios de las policías catalana y española. Esta última ha enviado refuerzos a Cataluña desde todo el Estado español para reprimir protestas y reclamos. Comienza otra ola de violencia policial desproporcionada contra la sociedad civil catalana. Otra después de aquella del 1 de octubre de 2017.
Impresionante huelga. Imágenes sobrecogedoras de la movilización en Barcelona. Otras marchas inundan el centro de Tarragona, Girona y Lleida.
Conscientes, como el ex magistrado Urías, de la gravedad de la sentencia, miles de personas salen a la calle en el País Vasco, Asturias, Andalucía, Cantabria, Castilla, Madrid … Las protestas se repetirán a lo largo de la semana. Al igual que en Catalunya, los cuerpos policiales responden con violencia y detenciones a los reclamos ciudadanos. Desorden público y atentado contra la autoridad son los delitos que se imputan a todos los detenidos. El ministro de Justicia, el juez Grande-Marlaska, ya ha señalado que las penas previstas para estos delitos son de 6 años de cárcel. También ha amenazado al “independentismo violento” y al “independentismo que actúa fuera de la ley” con hacer caer sobre ellos el código penal con toda contundencia. Al momento de escribir estas líneas, entre el sábado 19 y el domingo 20 de octubre, grupos de militantes antifascistas se enfrentan con la policía en el centro de Madrid. Hace pocas horas, 42.000 personas han marchado por las calles de Donostia (San Sebastián). La protesta vasca.
El miércoles, 16 de octubre, cinco marchas parten desde diferentes puntos de Cataluña. Las marchas de la libertad. Llegarán a Barcelona el viernes, en plena huelga general. Impresionante huelga. Imágenes sobrecogedoras. Una marea humana, otra más, que al llegar el acto central de la huelga convocada por sindicatos nacionalistas y anarquistas, suma 575.000 personas. Ambiente festivo, pacífico. Otras marchas inundan el centro de Tarragona, Girona y Lleida.
Criminalizar el independentismo
Las protestas también continúan de noche, pero con un cariz muy diferente. Miles de jóvenes, en grupos de cientos y, en ocasiones, de miles, recorren el centro de las cuatro capitales catalanas levantando barricadas con mobiliario urbano al que dan fuego. Aparecen, desaparecen. Juegan al gato y al ratón en mitad de un despliegue policial sin precedentes. La actuación de las policías española y catalana es brutal. Hoy, sexta noche de protesta, nuevos heridos y detenidos se suman a la larga lista. Cientos de heridos, media docena de ellos de gravedad; varios han perdido algún ojo al ser alcanzados por las pelotas y balas de goma lanzadas por los antidisturbios. Ese material está prohibido en Cataluña, pero, en fin, vale todo contra la disidencia.
la única violencia que hemos vivido ha sido la de los propios cuerpos policiales el 1 de octubre de 2017
Las protestas de la noche son muy diferentes a las que el independentismo viene protagonizando en la última década, movilizaciones multitudinarias, familieras, pacíficas y festivas. Algo muy alejado de la violencia con la que el Estado y los medios españoles siempre pretenden relacionar al independentismo, táctica ya empleada con muy buenos réditos políticos y electorales en el País Vasco. En mi conversación con el abogado y diputado Benet Salellas le recordé aquel mantra que, durante años, estuvo presente en la política vasca: sin violencia se puede hablar de cualquier tema. “Me he acordado muchas veces de esa frase. Ahora, este procedimiento (la operación Judas) se ha utilizado como argumento político para deslegitimar al movimiento independentista y para considerar que este no es un interlocutor válido. Lo que busca el Estado es encontrar los argumentos que legitimen su inmovilismo y su negativa a reconocer el ejercicio de derechos democráticos por parte de los pueblos. Ahí está la clave: el discurso de la violencia como ejercicio de deslegitimación, cuando en Cataluña la única violencia que hemos vivido ha sido la de los propios cuerpos policiales el 1 de octubre de 2017. Y esa violencia tampoco ha sido reconocida ni condenada por parte del Estado. El ejercicio de violencia acaba siendo sinónimo de disidencia, de cualquier cosa distinta al discurso del poder”.
La juventud airada
Como decíamos, las noches están, sin embargo, albergando protestas violentas protagonizadas por miles de jóvenes. Tanto la oficialidad española como la catalana (que pretende desmarcarse de los hechos acusándoles de ser infiltrados), como los medios de comunicación españoles arremeten contra ellos. La campaña de descrédito y criminalización es más terrible y burda que la que durante décadas sufrió la disidencia vasca. Una violencia comparable a la policial. La intoxicación está siempre presente y medios como “El País” y la cadena de TV “La Sexta” afirman que los protagonistas de los desordenes son anarquistas y, además, han venido ácratas de toda Europa ha participar en estos hechos vandálicos. Como durante las luchas obreras del siglo XX, una vez más, los culpables son los anarquistas.
Casi todas las emisoras de TV disponen programaciones especiales durante todas estas noches y emiten en directo los disturbios del centro barcelonés. Las imágenes de las llamas, los encapuchados, las luces de la policía son impactantes. Son ya unos días que se ha impuesto para los movileros una suerte de uniforme de trabajo: chaleco rojo y casco. Al malintencionado relato, siempre solidario con la “proporcionada” actuación policial, añaden esa imagen de reportero en el frente de Rojava o en Iraq. Un objetivo criminalizador, intoxicador y que pretende deslegitimar la respuesta que los jóvenes dan a la brutalidad que ya pusieron en marcha los medios adeptos al presidente Macron durante las protestas de los chalecos amarillos franceses.
En mitad de esta ola criminalizadora, aparecen, sin embargo, voces que les defienden y sacan a la luz las razones de esta juventud airada para dar fuego a la ciudad, para salir a la insurrección.
la única violencia que hemos vivido ha sido la de los propios cuerpos policiales el 1 de octubre de 2017
Una de estas voces es la de Carmen Rubianes, hermana del que fuera gran actor y tremendo espíritu crítico Pepe Rubianes. En una serie de tuits, Carmen señala que estos jóvenes, entre los 18 y los 25 años llevan 7 años saliendo a manifestarse “sin tirar un papel al suelo y se les ha tratado de terroristas, nazis y filoetarras, comandos, golpistas, sediciosos violentos y poco menos que asesinos”, que el voto de estos jóvenes se ha tirado a la basura en todo este tiempo, que ellos mismos y sus familias fueron brutalmente apaleados el 1 de octubre de 2017, que tienen unas condiciones laborales y unos trabajos miserables, que viven en un país donde se honra el franquismo al mismo tiempo que se basurea a sus víctimas, donde los desahucios están a la orden del día, donde la corrupción política no se persigue, donde el dinero público se emplea en rescatar a la banca y a las autopistas… “Jóvenes frustrados al ver a sus guías pacifistas en prisión por 100 años mientras violadores, ladrones y asesinos andan por las calles con total impunidad a los dos días”, dice Rubianes. Los jóvenes dicen basta.
Vicent Partal, director de “VilaWeb”, un muy interesante y exitoso medio digital catalán, titulaba su editorial del 19 de octubre, sábado, de este modo: “Basta de mentiras: son nuestros pibes, los hijos del 1 de octubre, quieren ganar y merecen nuestro apoyo”.
Partal critica que el Gobierno catalán se una al español en la criminalización de los jóvenes que encabezan la respuesta contra la violencia policial, “Una violencia policíaca que todo el mundo puede ver que ha llegado a extremos cercanos a los excesos habituales de una dictadura lo cual no es justificable en ninguna democracia para controlar el orden público”
El director de “VilaWeb” escribe con las entrañas: “Porque todos quienes hemos pisado las calles estos días y estas noches lo hemos visto: hay una generación joven que ahora está librando el combate de su vida, porque si no ganan no tendrán futuro, ni ellos ni Cataluña. Y lo quieren ganar. Y están dispuestos a hacer lo que haga falta para ganarlo”.
Reconoce que se puede discrepar de los métodos que emplean pero que, en modo alguno, se puede ir contra ellos cuando se les ha prometido una nueva vida, una vida digna, cuando han sido testigos de los apaleamientos del día del referéndum, de la tremenda respuesta cívica, tremenda respuesta cívica que, por desgracia, “no ha conseguido mover ni un milímetro la posición autoritaria del Estado español”.
En las calles de Cataluña no se pelea por el “objetivo burgués de un nuevo estado”, como se ha dicho desde ámbitos de izquierda de rancia tradición jacobina.
Culpa a Rajoy y a Sánchez de haber causado esta situación por su inmovilismo político y que la solución tiene que llegar a través de la Paz, la Libertad y la Autodeterminación. Además, añade: “Criminalizando a nuestros jóvenes el estado quiere dividirnos, separarnos entre `independentistas buenos`e `independentistas malos`. Pero lo hace con un cinismo tan grande que debería bastar para que ninguno cayese en la trampa. ¿O no recordamos que los independentistas buenos, Jordi Sánchez y Jordi Cuixart, se van a jugar todo su prestigio personal para frenar todo tipo de violencia y su premio ha sido la prisión? ¿Y que destino más que la prisión se piensan que les espera a quién hoy colabora con España cuando mañana España ya no le necesite? ¿Son tan inocentes? ¿Tan poca cosa se ha aprendido de octubre de 2017”.
En las calles de Cataluña no se pelea por el “objetivo burgués de un nuevo estado”, como se ha dicho desde ámbitos de izquierda de rancia tradición jacobina. En las calles, en las barricadas, se pelea en contra de un Estado español cada vez más autoritario que no cesa en reforzar su formidable legislación contra todo tipo de disidencia, desde raperos a presidentes del Gobierno catalán. Un Estado español donde la precariedad y la temporalidad, los contratos chatarra, son las principales características del mercado laboral; que el desempleo es líder en la zona euro. El Estado, los mercados, se aprestan a reprimir la protesta social. Esta semana, miles y miles de pensionistas, de jubilados de todo el Estado protagonizaron un abrazo al Congreso de los Diputados donde la policía también intervino. La gente grande lleva más de año y medio en permanente lucha por unas pensiones dignas, por un futuro para sus nietos. La rebeldía sigue.
[i] El 20 de septiembre de 2017, la GC procedió al registro de la Consejería de Economía del Gobierno catalán, en Barcelona. Una multitud rodeó el edificio durante 19 horas. “El Mundo”, diario de Madrid, título su relato de los hechos como” Las 19 horas de asedio callejero a la Guardia Civil”. La intencionalidad es evidente. Toda la acusación pública y particular basó su estrategia en considerar esa concentración y las que hubo el 1 de octubre frente a los colegios electorales para impedir que policía y GC secuestrarán las urnas del referéndum como violencia instrumental para conseguir un objeto político y caratular los hechos como rebelión, delito previsto para alzamientos armados, golpes de estado.
Destacada
Diego Lencinas: «El gobierno de Milei cerró el IOSFA y despidió a 1450 trabajadores».
En diálogo con La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores, Diego Lencinas denunció el vaciamiento del Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad (IOSFA), la tercera obra social más grande del país. Advirtió que la entidad pasó de tener superávit a acumular una deuda superior a los 25.000 millones de pesos, con servicios interrumpidos en distintas provincias. Además, confirmó que 1.450 trabajadores fueron notificados de la finalización de sus contratos y alertó sobre el cierre de hoteles y farmacias propias, una situación que deja a miles de afiliados sin prestaciones médicas ni acceso a medicamentos.
LCV: ¿Cómo es esta situación? Se habla de 1.000 despedidos y, además, de despidos por seccionales. ¿Cómo es el panorama?
Diego Lencinas: «La situación del IOSFA es realmente muy grave. Es una obra social, la tercera más grande del país. Cuando el Gobierno nacional asumió su conducción, a fines de 2023, la obra social se encontraba con superávit, es decir, tenía ganancias. No solamente atendía las cuestiones sanitarias y médicas de sus afiliados, sino que también desarrollaba otras actividades, como funciones crediticias y turísticas. Tenía hoteles y farmacias propias. Así recibió el Gobierno nacional esta institución y, durante estos últimos tres años, se encargó de destruir absolutamente todo. Estamos hablando de una obra social que tenía superávit y que pasó a acumular una deuda multimillonaria, de más de 25.000 millones de pesos, que se incrementa día a día. Los servicios están totalmente cortados en distintas provincias del país. La obra social tenía 2.450 trabajadores y, durante este fin de semana, desde el viernes al mediodía hasta el sábado y el domingo inclusive, fueron notificados 1.450 trabajadores de que el 30 de noviembre terminaban sus contratos. Esta era una decisión que las autoridades del IOSFA venían intentando llevar adelante y que nosotros veníamos resistiendo, pero finalmente tomaron la decisión de desafectar a esos 1.450 trabajadores».
LCV: Decime qué tipo de contratación tenían. ¿Eran trabajadores de planta permanente, contratos, contratos precarios o plantas transitorias?
Diego Lencinas: «En la obra social existían tres modalidades de contratación. Actualmente había un grupo minoritario de trabajadores de planta permanente, que dependían originalmente de la Armada Argentina y luego del Ministerio de Defensa. Eran trabajadores de mayor antigüedad que, a medida que se jubilaban, iban reduciendo ese grupo. Después estaban los contratos por tiempo indeterminado, bajo la modalidad denominada dotación inicial. A fines de 2023, con la creación de esta nueva obra social, se decidió conformar esa dotación inicial porque, de lo contrario, el IOSFA no tenía personal a cargo. Por eso, aquellos trabajadores y trabajadoras que cumplían determinados requisitos, especialmente de antigüedad, provenientes de las anteriores obras sociales de la Armada, del Ejército y de la Fuerza Aérea, conformaron la dotación inicial de la nueva institución. Finalmente, existían los contratos que hay en toda la Administración Pública Nacional, que son una vergüenza. En su momento eran anuales, después, con este Gobierno, pasaron a ser semestrales y últimamente también hay contratos trimestrales».
LCV: También había trabajadores vinculados a los registros del automotor. ¿Qué pasa con esa modalidad de contratación?
Diego Lencinas: «Es una situación que todavía no se termina de definir. Nosotros hemos hecho presentaciones al respecto, pero sigue sin resolverse quién es el responsable de esos trabajadores. Hay una parte que plantea que pertenecen al sector privado y otra que sostiene que son estatales. Ante ese vacío, todavía no hemos logrado definir quién es el empleador. De todos modos, en el caso de los contratos del artículo 9 no hay ninguna duda de que se trata del Estado. Somos muchísimos los trabajadores de la Administración Pública Nacional que seguimos bajo esa modalidad. Históricamente teníamos contratos anuales y hoy estamos firmando contratos cada tres meses. Yo lo digo también desde mi experiencia: soy trabajador de la salud, ingresé a un instituto nacional de salud en 1999 y hasta la fecha sigo siendo contratado».
LCV: Es increíble. Milei está simplemente sirviéndose en el plato el lechoncito y los pollos adobados que dejaron los anteriores gobiernos democráticos en cuanto a las condiciones laborales de los trabajadores del Estado, que ya eran detestables.
LCV: ¿Qué está pasando con los beneficiarios del IOSFA?
Diego Lencinas: «El beneficiario del IOSFA es otro de los grandes damnificados por esta situación. Les doy un ejemplo concreto de lo que está pasando en nuestra ciudad. No solamente se cierran dos hoteles emblemáticos, como el Hotel Antártida y el Hotel Tierra del Fuego, que tienen más de 70 años de historia, sino que también se está cerrando la única farmacia propia que tiene la obra social. Es la única farmacia que actualmente está entregando medicamentos a los afiliados del IOSFA en una ciudad donde tenemos una base aérea, una base del Ejército y una base naval. Están las tres fuerzas en nuestra ciudad, además de Gendarmería y Prefectura. Estamos hablando de un conjunto muy grande de trabajadores y trabajadoras afiliados a esa obra social que, cuando termine de cerrar la farmacia, no van a tener un lugar donde recibir sus medicamentos. Los convenios con el sector privado tampoco están dando respuestas porque hay prestaciones que no se cubren por falta de pago».
Destacada
Ricardo Preve: “Ignacio Ezcurra fue un periodista de ley que tomó riesgos para hacer su trabajo”
En diálogo con La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores, el cineasta Ricardo Preve presentó Un precio que tenemos que pagar, el documental que reconstruye la desaparición y muerte del periodista argentino Ignacio Ezcurra, corresponsal del diario La Nación asesinado en Vietnam en 1968. A partir de una investigación internacional desarrollada en Argentina, Estados Unidos y Vietnam, la película busca esclarecer qué ocurrió con el periodista y recuperar una historia que permaneció durante décadas rodeada de interrogantes. El documental participará de la competencia internacional del 41.º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata.
LCV: Participaste en la competencia internacional del 41.º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata con el documental. ¿Cómo es esa experiencia?
Ricardo Preve: «Es correcto. El festival comienza el jueves 5 de noviembre. Nosotros tenemos proyecciones los días 12 y 13 de noviembre. Se trata de la única película argentina en la competencia internacional, que reúne 14 películas en total. La nuestra es la única producción argentina.»
LCV: Quiero saber por qué se te ocurrió investigar la historia de Ignacio Ezcurra. ¿Dónde aparece este proyecto y quién fue Ignacio Ezcurra?
Ricardo Preve: «Ignacio Ezcurra era un corresponsal de guerra del diario La Nación. Fue asesinado el 8 de mayo de 1968 en Vietnam, durante la guerra en la que participaba Estados Unidos. El proyecto nace de un descubrimiento. Nos parecía muy poco probable que, en una guerra tan filmada, tan fotografiada y con tantos periodistas extranjeros acreditados, un periodista pudiera bajarse de un jeep, cruzar dos calles en la ciudad de Saigón, rodeado de policías y militares de Vietnam del Sur, en un momento en que no había combates, y simplemente desaparecer. No había información. Era más bien el típico caso de que no hay peor ciego que el que no quiere ver. Así que nos pusimos a investigar.»
LCV: ¿Cómo organizaron esa investigación?
Ricardo Preve: «Armamos tres equipos de investigación periodística: uno en Argentina, otro en Estados Unidos y otro en Vietnam, que también trabajó en Japón. Trabajamos sobre dos ejes principales. Por un lado, una fotografía borrosa del cuerpo de Ignacio Ezcurra. La agencia de noticias que había generado esa imagen dijo que se la había tomado un fotógrafo japonés, pero que se habían olvidado de anotar su nombre.»
LCV: Laura Giussani Constenla dice en el tráiler: «Es una historia que nunca me cerró». Ella ya había buscado a ese fotógrafo cuando escribió su libro.
Ricardo Preve: «Exactamente. A nosotros nos parecía muy inverosímil y poco creíble que se hubieran olvidado de preguntarle a un fotógrafo que les llevaba una imagen cómo se llamaba. El segundo eje fue que nos enteramos de que el Gobierno argentino había enviado un diplomático a Vietnam para investigar el caso. Ese diplomático anunció que existía un informe que se iba a publicar y compartir con la familia Ezcurra, pero ese documento desapareció. Lo único que se encontraba hasta ese momento era un telegrama del diplomático donde le indicaban que no hablara con periodistas. Esos fueron los dos grandes ejes de nuestro trabajo.»
LCV: ¿Cómo fue trabajar con los vietnamitas en esta búsqueda?
Ricardo Preve: «Como en todos los países en los que he trabajado, hay que adaptarse a la situación local. No estuvo exento de desafíos. En Vietnam, para obtener una visa de periodista necesitás presentar el guion, la lista de entrevistados, las preguntas que vas a hacer, el plan de rodaje y los documentos de identidad de todas las personas que vas a entrevistar. A eso se suman las doce horas de diferencia horaria y algunas dificultades con el idioma. Además, tenés una especie de oficial de rodaje, una mujer que te sigue las 24 horas del día y no te deja sin su presencia. Hay que tener mucha paciencia y hacer mucho trabajo de producción.»
LCV: Describime nuevamente ese rol de oficial de rodaje.
Ricardo Preve: «Es una persona asignada a todas las producciones extranjeras que quieren filmar en Vietnam. Te sigue durante las jornadas de trabajo. Por la mañana, cuando tenés las cámaras, no podés tocarlas hasta que ella esté presente. Se asegura de que todo lo que hacés sea consecuente con el permiso que te otorgaron.»
LCV: Te hago una pregunta de periodista desacatada: ¿cómo se manejaban las repreguntas? ¿Cómo funcionaba la espontaneidad durante las entrevistas?
Ricardo Preve: «En la película se nota que hicimos dos cosas. Por un lado, algunas entrevistas oficiales y, por otro, contratamos a un periodista vietnamita que trabajó por su cuenta.»
LCV: Ustedes armaron tres equipos de trabajo, en Estados Unidos, Argentina y Vietnam. ¿Cómo se maneja, como director y documentalista, la simultaneidad de ese trabajo? ¿Fue consecutivo? ¿Cómo se ensambla semejante operación de investigación en puntos tan disímiles?
Ricardo Preve: «Fue efectivamente un enorme desafío recolectar la información y atar cabos. Encontramos una serie de fotografías en la Universidad de Texas, en Estados Unidos, que pensamos que podían ser las de Ignacio Ezcurra muerto. Pero después, cuando trabajamos con periodistas vietnamitas y verificamos la situación en el terreno, nos dimos cuenta de que no era él. La verdad es que fue un gran desafío, pero tuvimos suerte. Yo siempre digo que es mejor tener suerte que ser bueno. Se nos fueron dando una serie de coincidencias y pensamos que modestamente íbamos a poder hacer un aporte para resolver qué le pasó a Ignacio.»
LCV: Ignacio Ezcurra era un personaje muy ligado a la aventura, al amor por la profesión y a una determinada pertenencia social. ¿Cómo describís su personalidad? ¿Cómo te llega y te interpela Ezcurra como hombre, como colega y como periodista?
Ricardo Preve: «Es una muy buena pregunta porque efectivamente también fue un factor decisivo para hacer la película. Yo me sentí identificado con Ignacio. Tuve la oportunidad de trabajar en unos 60 u 80 países a lo largo de mi carrera y siempre sentí un paralelismo con él: era un periodista argentino que iba a lugares donde no había periodistas argentinos. Por ejemplo, en los años sesenta había ido a Siria para informar sobre la guerra civil, cuando ningún periodista argentino había estado allí antes. Sentí esa conexión con Ignacio. Mi familia es amiga de la familia Ezcurra, yo realmente admiraba su historia y también admiro mucho el cine asiático. Soy un gran fanático de ese cine y me pareció una linda oportunidad para unir dos culturas tan distintas como la argentina y la vietnamita a través de la historia de Ignacio.»
LCV: Quienes se interesaron por la historia de Ignacio también tuvieron una primera aproximación desde lo personal y lo afectivo. Insisto con el halo de romanticismo: cuando uno accede a las revistas de la época y a las historias de esos periodistas que llevaban el mundo a través de su vocación, aparece esa imagen del periodista que se iba con dos pesos con cuarenta a la aventura. ¿Era así?
Ricardo Preve: «Absolutamente. Ignacio era hijo de una de las accionistas del diario La Nación, Edita Caprile. Creo que también tenía un afán de ser respetado como periodista, no por su apellido o por su posición social, sino porque realmente quería establecerse como un periodista de ley. Por eso insistió tanto en que lo mandaran a Vietnam, que lamentablemente fue lo que terminó con su vida.»
LCV: Tenés una filmografía extensísima, con trabajos en distintos lugares del mundo. ¿Cuál de todas tus películas te ha completado, te ha hecho sentir que estabas bien parado en lo que hacías y en el camino que habías elegido?
Ricardo Preve: «Cuando me hacen esa pregunta, contesto de una forma inusual: para mí, de todas mis películas, mi favorita es la próxima.»
LCV: Claro, porque hay que despertarse todas las mañanas pensando que hay un futuro y que vas a hacer cosas nuevas. La película que te despierta el apetito.
Ricardo Preve: «Es verdad. Por otro lado, tengo que decir que esta última película, Un precio tenemos que pagar, fue muy emotiva para mí. Pude mostrarla en privado al hijo y a la hija de Ignacio, a un hermano, a una hermana y a una docena de nietos y sobrinos nietos. Para mí fue una de las conexiones más fuertes que tuve con ellos, porque poder brindarle a esa familia explicaciones sobre lo que le pasó a su pariente después de sesenta años fue algo realmente muy lindo.»
LCV: ¿La película cierra ese interrogante sobre qué pasó con Ezcurra?
Ricardo Preve: «Yo creo que sí, pero no quiero spoilearla. Puedo decir que los materiales que encontramos fueron muy importantes y quiero agradecerle a Laura Giussani Constenla por habernos permitido acceder, por ejemplo, a algunos de los casetes donde figura la voz de la madre de Ignacio Ezcurra, que aportan bastantes explicaciones. Creo que la gente va a salir con una idea mucho más clara. Nosotros nos propusimos no ser jueces ni jurados. Nos pusimos en la posición de fiscales: presentamos al público la información que fuimos encontrando y dejamos que cada uno llegue a sus propias conclusiones.»
LCV: ¿Qué encontraron en Estados Unidos?
Ricardo Preve: «Fuimos a lo que sería el Archivo General de la Nación de Estados Unidos, donde encontramos, por ejemplo, documentos de la Agencia Nacional de Defensa. También encontramos siete cables desclasificados de la CIA que hablaban de un seguimiento que la agencia le había hecho al diplomático que investigó el caso de Ignacio Ezcurra. Además, encontramos toda una serie de fotografías inéditas que creo que fueron muy valiosas para resolver este caso.»
LCV: ¿Cuándo vamos a poder ver la película en Argentina y en qué cines?
Ricardo Preve: «Después de su paso por el Festival de Mar del Plata, donde se proyectará los días 12 y 13 de noviembre, ya tenemos un acuerdo de distribución para que la película se estrene en Argentina el jueves 4 de marzo de 2027. Para una pequeña producción independiente no hay garantías sobre la cantidad de pantallas, pero ya tenemos la calificación del INCAA y esperamos que el 4 de marzo podamos llegar a la mayor cantidad de salas posible.»
LCV: La gente tiene que ir a verla. Si hay mucha concurrencia de público, seguramente la película pueda permanecer más tiempo en cartelera.
Ricardo Preve: «Sí, generalmente mis películas se estrenan en el Cine Cosmos.»
LCV: Así que tenemos que ir todos durante esa semana y tratar de que vaya mucha gente para que se prolongue un poco más la exhibición. ¿Existe alguna posibilidad de que llegue a una plataforma?
Ricardo Preve: «La última película que hice antes de esta, Algún día en algún lugar, sobre migrantes latinoamericanos en Estados Unidos, está actualmente en HBO Max para toda América Latina. Siempre intentamos vender las películas a las plataformas, así que imagino que también sucederá con esta.»
LCV: Esta es bastante para Netflix.
Ricardo Preve: «Ojalá que los de Netflix escuchen. No es fácil para una pequeña película independiente argentina posicionarse, pero hasta ahora todas mis películas han tenido una salida en plataformas después de su estreno en cines.»
LCV: ¿Dónde estás en este momento? ¿Estás acá o en Estados Unidos?
Ricardo Preve: «Estoy en Estados Unidos porque estoy visitando a mis hijos y a mis nietos. Después regreso a Buenos Aires.»
LCV: ¿El 3 de diciembre nos vamos a ver o vas a estar todavía en Estados Unidos?
Ricardo Preve: «El 3 de diciembre voy a estar en Hanói, República Socialista de Vietnam. Después de Argentina viajo a Segovia, España, donde hay un festival de cine, y luego voy al Festival Internacional de Cine de Hanói, donde van a presentar Un precio que tenemos que pagar. Va a ser muy interesante para mí observar la reacción del público tanto en Argentina, durante el Festival de Mar del Plata, como del público vietnamita en Hanói. Sé que el 3 de diciembre es el relanzamiento del libro de Laura y ya arreglamos para que mi productora ejecutiva, Cory López Roach, esté presente en ese acto, que creo que se realizará en la Biblioteca Nacional.»
LCV: Será en la Biblioteca Nacional. Además del lanzamiento, será la presentación en sociedad de las publicaciones de Laura Giussani Constenla dentro del paraguas más grande de La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores, donde tenemos proyectos audiovisuales y editoriales. También vamos a festejar los diez años de nuestro programa y de nuestro proyecto. Diez años llevamos batallando con Laura, tanto en el portal como en la radio. Va a ser una jornada muy interesante. Incluso, si mandás un saludo para que lo pasemos por pantalla, sería espectacular.
Ricardo Preve: «Absolutamente.»
LCV: Ricardo, en algún momento, cuando estés por acá y te sea posible, esperamos tener otra conversación. Es sumamente interesante todo lo que hacés y todo lo que has hecho, especialmente el trabajo que desarrollás con equipos en distintas partes del mundo. Yo soy una documentalista chiquitita, un granito de arena en medio de este mar, pero sé lo que cuesta filmar. Lo que cuesta hacer todo de manera independiente es increíble. Lo tuyo es una hazaña. En estos tiempos de tanta vacuidad intelectual, de tantas cuestiones sin sentido, está bueno recordar que hubo momentos de un periodismo con una tremenda vocación. Está bueno retomar estas historias en las que también había un poquito de mística para hacer los temas. No todo era solamente recibir una gacetilla y repetirla.
Ricardo Preve: «Absolutamente de acuerdo. Creo que Ignacio Ezcurra fue un periodista de ley, que tomó riesgos siendo plenamente consciente de lo que implicaban. Él quería hacer la nota, quería hacer su trabajo. Hoy, con tantos ataques al periodismo como los que estamos viendo en estos tiempos, lamentablemente, sesenta años después, muchas de las cosas por las cuales luchó Ignacio Ezcurra siguen siendo un tema muy relevante en el mundo de hoy.»
LCV: Vamos a terminar la nota y a despedirte. La semana que viene, con motivo de la próxima visita del Papa, estamos haciendo un programa con música especial para recibirlo. No vamos a tener programa la semana que viene por el feriado y las dificultades que eso implica. Para cerrar, vamos a poner a los libros de Vox Dei. Me parece que vale la pena ir contándole a la gente. Supongo que también es parte de tu época. ¿Te trae algún recuerdo?
Ricardo Preve: «Sí, absolutamente. Yo me crié con todo ese rock nacional y para mí era realmente clave.»
Destacada
Lito Borello: “La visita del Papa León XIV a América Latina puede tener una gran repercusión en nuestros pueblos”
En diálogo con La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores, Lito Borello, referente de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP), secretario de Derechos Humanos de la organización y titular del Movimiento Popular Los Pibes, analizó el escenario político internacional, la crisis del orden mundial y los desafíos de los movimientos populares frente al avance de las políticas de los sectores de poder. En una entrevista con Nora Anchart, también reflexionó sobre la visita del papa León XIV, el legado de Francisco, la experiencia electoral de Lula en Brasil y la necesidad de construir una alternativa política desde la organización y la lucha popular.
LCV: Vamos a seguir charlando acerca de este panorama internacional que nos tiene a todos obnubilados y, sobre todo, de esta idea de que todo se resuelve con la magia de WhatsApp. Estamos en comunicación con Lito Borello, referente de la UTEP, secretario de Derechos Humanos de la organización y titular de Los Pibes. Lito, ¿cómo te va? Nora Anchart te saluda.
Lito Borello: «¿Qué tal, Nora? Buenas tardes. ¿Cómo va todo?»
LCV: Estábamos hablando de que tanto Lula como Trump, si finalmente gana Trump, se encontrarían con un Congreso que podría ponerles límites. ¿Cómo ves estos fenómenos internacionales que se están dando?
Lito Borello: «Hay situaciones internacionales que están todas concatenadas. Ninguna es definitiva. Más allá del derrotero que tenga Trump en las próximas horas, hay una tendencia que va a continuar, incluso si sigue siendo presidente por dos años más. Existe una disputa global entre los poderosos, en el marco de una crisis civilizatoria mundial, y no se advierte una perspectiva de que las grandes reuniones internacionales puedan definir hacia dónde va el mundo. Lo que sí se observa es que los señores de la guerra han elegido nuevos modos de confrontación en el plano concreto. Se trata de un nivel de enfrentamiento que afecta a todo el mundo, pero fundamentalmente a las periferias. Frente a eso, nos vemos obligados a imaginar estrategias para construir otro mundo posible, porque está claro que el mundo que ellos nos prometen no permite vivir en paz y con justicia social. Lo que prometen y lo que realizan: si hay algo que podemos decir es que esta vez están haciendo lo que prometieron. En esta concreción del desastre anunciado, los perdedores estamos todos del mismo lado de la historia.»
LCV: La UTEP estuvo muy cerca del papa Francisco y entiendo que ahora también solicitaron una audiencia por la visita del papa León XIV. ¿Qué repercusión puede tener que los sectores del trabajo sean recibidos por el Papa? Por un lado, frente a la opinión pública y, por otro, frente a una dirigencia política que parece tan indiferente a los problemas que estamos viviendo y que sigue encerrada en sus propias disputas tácticas y estratégicas.
Lito Borello: «Seguramente van a pasar las dos cosas. Por un lado, el paso del Papa por América Latina va a tener una repercusión muy importante, porque justamente las políticas de los poderosos están agraviando a los pueblos, a nuestras patrias y al medio ambiente. Más allá del desarrollo concreto de la agenda, van a ser importantes las cosas que se digan y seguramente tendrán repercusión, porque estamos hablando del Papa. Independientemente de que nos hubiera encantado que pudiera haber venido Francisco, León XIV representa un hilo conductor con las políticas que había llevado adelante Francisco. Por lo tanto, va a tener una gran repercusión en nuestro pueblo y en el mundo. Esto puede contribuir a modificar determinada tendencia de mediocridad de una clase política que pareciera más un culebrón colombiano que una verdadera dirigencia preocupada por lo que está pasando en nuestro país y con nuestro pueblo.»
LCV: ¿Creés que esto puede generar algún cambio en el escenario político argentino?
Lito Borello: «La verdad es que no creo que vaya a haber grandes cambios. La situación tiene que modificarse desde abajo. Tiene que ir generando las condiciones para que emerja una nueva camada desde la pelea, desde la fragua de la lucha. No creo que nada vaya a surgir de las políticas de cúpula, sean los tuyos, los míos, los de aquel, los mejores, los peores o los que están con uno. Nada va a surgir de eso porque entiendo que estamos atravesando el peor momento de los algo más de 40 años de esta última democracia. Tenemos optimismo, no tenemos una mirada derrotista, pero claramente desde el subsuelo de la patria irá surgiendo una nueva camada que se ponga a la altura de las circunstancias.»
LCV: ¿Está creciendo esa nueva camada?
Lito Borello: «Absolutamente. Independientemente de que la hegemonía comunicacional no nos permita ver en el horizonte esas pequeñas luces que van indicando el amanecer, indefectiblemente nuestro pueblo va a ir generando una nueva situación. Por supuesto que no será de manera sencilla ni inmediata, y mucho menos podemos creer que tenga que ver con una alquimia electoral. Tiene que ver con la lucha de nuestro pueblo, con la creación de un poder popular que permita construir la fuerza necesaria para enfrentar a un poder fáctico que excede la institucionalidad vigente y también la legalidad. Tiene que existir un cuerpo colectivo de nuestro pueblo que, desde la legitimidad, vaya creando una arquitectura capaz de construir una nueva institucionalidad. Lo importante no es solamente lo instituido, sino también lo instituyente.»
LCV: Cuando Francisco llegó en 2013, pidió a los jóvenes que sacaran la Iglesia a la calle y que hicieran lío. Hablaba de ponerle el cuerpo a las ideas, de que la palabra se hiciera carne en la calle. No estamos hablando de salir a romper todo, sino de recuperar el diálogo con el otro y una mirada de crecimiento. ¿Cuánto de aquel legado se pudo implementar desde entonces?
Lito Borello: «Creo que Francisco fue un antes y un después. Es obvio que todas las instituciones, en el marco de una crisis civilizatoria, expresan de alguna manera esa crisis. Él decía claramente: «No quiero iglesias que parezcan museos, quiero una Iglesia en salida, quiero una Iglesia que sea hospital de campaña». También decía que quería pastores que tuvieran olor a oveja. Eso es lo que nosotros entendemos como legado. Más que la institucionalidad de la Iglesia como institución, creemos que existe desde la base una Iglesia que impulsa ese camino. Una Iglesia que, más allá de cierto corset burocrático, va generando las condiciones para que también surja una nueva capacidad de los laicos para construir Iglesia. Nosotros lo vemos con mucha alegría y esperanza. No creemos que este proceso vaya a realizarse siguiendo los planos de un grupo de arquitectos. Es un proceso de un pueblo que camina, que con esperanza no pierde la alegría ni los sueños. Caminamos en ese sentido hacia otro mundo posible.»
LCV: ¿Qué sentís cuando ves que nuestro sector parece dividido entre quienes están con Milei y quienes están en contra? Dentro de ese espacio opositor hay muchas variantes, pero cuando miran el triunfo de Lula lo hacen como quien compra un cuchillo sin darse cuenta de que puede servir para cortar la carne o para cortarse el cuello. Las herramientas son herramientas. Me refiero a Janones y al uso de WhatsApp, a las reuniones políticas y al entusiasmo que aparece en los distintos grupos de chat. Parece que otra vez se proponen dos eslóganes sin hablarle a nadie. ¿No habría que analizar cómo se utilizó esa herramienta para hablarles a distintos segmentos de la sociedad, según sus necesidades? ¿Es transportable esa experiencia si no hay un contenido político específico para cada sector?
Lito Borello: «No hay manera de trasplantar mecánicamente soluciones mágicas. Lo que ha demostrado Brasil es que se puede vencer al imperio. Lo que también ha demostrado Irán es que se puede vencer, que David puede vencer a Goliat. Hay que cambiar ese pesimismo que nos quieren imponer. Está claro que hay que encontrar una política que vincule a todas esas tendencias con un pueblo, con un pueblo que enfrente a un enemigo, pero también teniendo en cuenta sus particularidades. No es lo mismo hablarle a una persona de clase media que a alguien que está peleando por la tierra, a un terrateniente que está atravesando dificultades o a una pequeña y mediana empresa que está cerrando. Estamos hablando de situaciones socioeconómicas y culturales diferentes. Las soluciones mágicas pueden servirle a cierto electorado muy ligado, muchas veces, a una progresía urbana y pequeño-burguesa que quiere comprar fanáticamente algo que vio en el psicólogo la semana pasada.»
LCV: Me encantó esa definición. Entonces, ¿cuál es el camino?
Lito Borello: «Esto es de otra manera. Esto es con el pueblo en la calle, a pecho abierto. Es una nueva camada de descamisados, con sus propias formas y características. Los pueblos son el único cincel capaz de construir un proceso revolucionario, una patria en condiciones de llevar adelante una patria justa, libre y soberana, y una transformación de la patria y de un Estado que sea capaz de impulsar un proceso de revolución.»
LCV: ¿La UTEP tiene previsto encontrarse con el Papa? ¿Cómo son las audiencias que se están pensando con los trabajadores? ¿Tenés alguna información?
Lito Borello: «La agenda es muy encriptada. Hay una actividad en la Universidad Católica Argentina (UCA), con los trabajadores, en la que vamos a estar presentes. Pero son agendas muy cerradas, muy difíciles de conocer, y cuesta encontrar grandes momentos de diálogo profundo. Es más una gestualidad, que no es poco. En este momento concreto, lograr la presencia del Papa en un escenario mundial tan complejo y en medio de una situación regional atravesada por la ambición de los poderosos es muy importante. Después nos toca a nosotros, como pueblo, seguir caminando.»