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Movimientos sociales y sindicatos firmaron una dura carta contra el FMI
Dirigentes de la CGT y CTA, referentes de movimientos sociales y de la oposición firmaron una carta abierta a Christine Lagarde, directora del Fondo Monetario Internacional, en la cual califican duramente y repudian el acuerdo entre Argentina y el organismo.

Dujovne y Lagarde en Washington
Como representantes de los movimientos sociales están las figuras de Juan Grabois, del CTEP, y Adolfo Pérez Esquivel, Nobel de la Paz, entre otros
Sra. Christine Lagarde
Directora Gerente
Fondo Monetario Internacional
Washington, D.C. 20431
EE.UU.
“Artículo 75: Corresponde al Congreso:
Inciso 4: Contraer empréstitos sobre el crédito de la Nación.
Inciso 7: Arrgeglar el pago de la deuda interior y exterior de la Nación”,
Constitución Nacional de la República Argentina.
Sra. Lagarde:
El día 20 de junio del corriente año, el Directorio del FMI dio por aprobado el acuerdo stand by con la República Argentina. Pocos días antes, se había dado a conocer la Carta de Intención fechada el día 13 de junio y firmada el 07 de julio de 2018 por dos funcionarios del Poder Ejecutivo, uno de los cuales, presidente del BCRA, fue relevado de su función y el otro ascendido al cargo de Ministro Coordinador.
El propósito de esta comunicación es informarle que dicho acuerdo es rechazado por la mayoría de la sociedad argentina, la oposición política con representación parlamentaria mayoritaria y casi la totalidad de las organizaciones sociales y políticas del país. Es decir, a excepción del Gobierno, no hay quien apoye este acuerdo. El propio Presidente de la Nación, Ing. Mauricio Macri, tanto en su campaña electoral como en el ejercicio de su cargo, se comprometió explícitamente a no solicitar ningún préstamo ni a firmar un acuerdo con el FMI. Lo mismo hicieron todos los ministros del área económica.. Comprenderá Usted que, por tanto, se trata de una decisión no sólo inconsulta sino que además configura una clara violación de los compromisos asumidos por actual gobierno con una sociedad que lleva en su memoria el desastroso papel jugado por el FMI a lo largo de nuestra historia. Esta circunstancia pone claramente en cuestión la legitimidad del acuerdo.
Debemos también poner en conocimiento del FMI que en vistas de esta situación, se le exigió públicamente al Gobierno desde múltiples sectores que el Acuerdo, los montos del empréstito, los términos y condiciones aceptadas fueran sometidas a la discusión y aprobación del Parlamento. Es que según el artículo 75 de nuestra la Constitución Nacional “corresponde al Congreso contraer empréstitos sobre el crédito de la Nación y arreglar el pago de la deuda interior y exterior de la Nación”. El Presidente, sin embargo, basándose en ciertas interpretaciones legales, desoyó este reclamo y se negó a someterlo a un Congreso Nacional que sin duda lo rechazaría. Tampoco accedió a aplicar otros mecanismos participativos como la consulta popular o referéndum frente a una decisión de vital trascendencia para el futuro de nuestro país.
También queremos trasmitirle objeciones al uso que hará el gobierno de los créditos concedidos. La aplicación de los fondos en estos días contradice claramente no sólo la búsqueda del desarrollo humano integral en la Argentina sino los preceptos y objetivos del FMI. Más allá del llamativo esfuerzo comunicacional por aclarar que el plan económico es una decisión del señor Macri y no una imposición del organismo que Usted preside, consideramos que de no tomar inmediatas medidas ello no excusará a usted y al Directorio de su corresponsabilidad en el desfalco que se realiza con fondos del empréstito en favor de grupos financiero-especulativos privilegiados y en las desastrosas consecuencias sociales que traerá este acuerdo, en particular para los sectores más empobrecidos.
Basta para comprenderlo un ejemplo: diariamente se están rifando entre 100 y 150 millones de dólares del empréstito, mediante el cuestionable mecanismo de subastas, al que sólo acceden empresas financieras cartelizadas que compran dólares y luego provocan su suba para aumentar su rentabilidad. Los antecedentes de esta conducta son notorios y no debieron pasar desapercibidos al Organismo. Desde que asumió el Presidente Macri, en 32 meses, la deuda pública aumentó en términos netos en más de USD 80.000 millones, a través de la colocación de emisiones equivalentes a más de USD 224.000 millones, de los cuales USD 140.400 millones fueron en moneda extranjera con privados. El peso de la deuda sobre el PIB de Argentina pasó del 41% en 2015 a representar el 69,8%, según reconoció el Secretario de Finanzas ante el Congreso de la Nación el pasado 2 de julio. Es decir, pusieron al país en una situación de alto riesgo, según sostiene el propio FMI al evaluar los márgenes prudentes para esta relación. De este modo, bajo la presidencia de Mauricio Macri, la República Argentina ha sido el país de mayor emisión de deuda en el mundo en el año. Y éste, el gobierno que más títulos emitió en nuestra historia.
Estos volúmenes elevadísimos de deuda no fueron empleados ni para el desarrollo nacional ni para la inclusión social. Se destinaron a la fuga de capitales, de modo que tampoco engrosaron las reservas ni proveyeron mayor estabilidad financiera. En efecto, pese a este proceso de acelerado y cuantioso sobre-endeudamiento, las reservas internacionales, que se encontraban en USD 25.092 millones el día de la asunción, 10/12/2015, sólo ascendían a USD 48.102 millones el 19 de junio de 2018. Es decir que se incrementaron en sólo USD 23.000 millones. Para conocer el despilfarro que se ha hecho de la deuda contraída basta con repasar el balance cambiario del BCRA que muestra que en este período se erogaron USD 25.236 millones en concepto de intereses, justamente como resultado de este fuerte sobre-endeudamiento. Pero, llamativamente, la exorbitante cifra de USD 47.724 millones terminó financiando la Formación de Activos Externos, generalmente asociada a la denominada “fuga de capitales”. Es una verdadera irresponsabilidad que se contradice con los objetivos del FMI otorgar en esta oportunidad un crédito récord sin tomar ninguna medida para evitar que, con los nuevos recursos, la política económica del gobierno arroje los mismos resultados.
Seguramente sabe Usted que el actual gobierno colocó a la tasa de interés en el mercado interno en niveles elevadísimos. Los más altos del mundo. El propósito declarado por el gobierno era reducir la inflación. Aquel objetivo nunca se logró ya que la inflación alcanzó según la oficina de estadísticas de la Ciudad de Buenos Aires el 41% el primer año, el 26,1% el segundo y acumula ya 15% en los primeros seis meses de 2018, totalizando más de 107,5% desde la asunción de Macri. Un nivel también récord. Sin embargo, lo que sí produjo esa elevada remuneración es una inmensa acumulación de pasivos por parte del BCRA, cuyo volumen llegó a 1,2 billones de pesos, una suma mayor que la base monetaria completa y el total de las reservas internacionales. Una verdadera bomba de tiempo financiera.
También corresponde que el Directorio conozca los números que exhiben el carácter fraudulento que tuvo la administración de la corrida cambiaria que resultara en el intempestivo pedido del empréstito en cuestión. Entre el 19 de abril al 21 de junio de 2018 tuvieron lugar a la vez tres fenómenos que nunca deberían haber ocurrido simultáneamente. La tasa de interés en pesos pasó de 26.3% a 47% anual, el tipo de cambio creció de 20,16 a $/dólar 27,55 y, por su parte, las reservas se redujeron desde USD 62.456 millones a USD 48.478 millones. En este marco, se realizaron innumerables operaciones que favorecieron intereses especulativos de inversores locales, extranjeros y a los propios funcionarios permitiéndoles la dolarización de sus carteras a tasas de cambio que resultaron ser 35% menores que las que hoy imperan. Entre las más resonantes, podemos citar el caso de JP Morgan, o el del fondo de inversión Templeton.
Por otra parte, el déficit fiscal al que se apela para justificar la colocación de deuda es en gran medida producto de una serie de decisiones gubernamentales destinadas a aumentar la rentabilidad de sectores económicos concentrados, cuyos privilegios viene a financiar este nuevo empréstito. El caso emblemático son los beneficios impositivos otorgados al complejo de los grandes agroexportadores y corporaciones mineras. La quita generalizada de retenciones ya produjo pérdidas al Estado valuadas en USD 5.500 millones, que quedaron en muy pocas manos. En el mismo sentido, la eliminación de las obligaciones vinculadas a la liquidación local de las exportaciones en plazos razonables tuvo como consecuencia una conducta especulativa que agravó esta injusticia distributiva en perjuicio del país: las divisas se retuvieron en el exterior para forzar un tipo de cambio más favorable a sus intereses, al racionar la oferta de dólares en la plaza local. La misma lógica puede aplicarse al resto de las actividades extractivas y los privilegios impositivos que beneficiaron a los sectores más acomodados como la reducción de impuestos a los bienes personales. Lejos de corregir estas injusticias que distorsionan las cuentas públicas, las medidas establecidas en el Memorándum y el Acuerdo las agravan.
Queremos, además, alertar al Directorio sobre la explosiva situación social que vive la Argentina y que seguramente se agravará a medida que se apliquen las medidas pactadas. Buscar el equilibrio fiscal ajustando el gasto social conduce al debilitamiento del mercado interno con dinámica de círculo vicioso. Las tan publicitadas “salvaguardas” que establece el Acuerdo aplicables “en caso de que las condiciones sociales empeoren” parecen una burla a quienes hoy ya ven peligrar sus haberes jubilatorios, salarios, empleos o directamente sufren hambre. Si se distribuyera la suma establecida como “salvaguarda” entre los 13 millones de pobres durante los 6 meses que restan a 2018, son USD 6 mensuales que alcanzan para consumir menos de dos kilos de pan per cápita al mes, en un contexto de suba generalizada de precios que afecta particularmente los alimentos, el trasporte público y los servicios esenciales. Es evidente que nada de ello permitirá atenuar una catástrofe anunciada.
Es por eso que los abajo firmantes no tenemos otro camino que repudiar este Acuerdo ya firmado y considerar a la nueva deuda contraída bajo sus condiciones como “odiosa o execrable”. Bregaremos, además, para que los compromisos suscriptos en el Acuerdo sean sujetos a revisión tanto de la Justicia como del Parlamento. Le solicitamos que en su carácter de Directora Gerente transmita al Directorio que este acuerdo entre el Organismo y el Poder Ejecutivo no cuenta con legitimidad jurídica, política ni social; que los fondos comprometidos se utilizarán de manera claramente fraudulenta en perjuicio del país; que el programa económico impuesto producirá una catástrofe social; y que, por lo expuesto, ante un cambio de gobierno, será puesto en crisis.
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Erika Lederer:“La única memoria completa es que digan dónde están los cuerpos”
En la antesala de un nuevo 24 de marzo, Erika Lederer —poeta, abogada y cofundadora de Historias Desobedientes— reflexiona sobre el sentido de la memoria en la Argentina actual. Hija de un represor que actuó en Campo de Mayo, su testimonio interpela desde un lugar singular: el de quienes decidieron romper el pacto de silencio familiar para transformar el dolor en acción. En esta entrevista con LCV, cuestiona el uso del concepto de “memoria completa”, reivindica la apertura de archivos y la búsqueda de identidad, y llama a sostener una memoria activa, colectiva y comprometida con la justicia.
Erika Lederer: Exacto, necesitamos masividad en las calles. En relación a la pregunta: yo soy cofundadora de Historias Desobedientes. Surgimos alrededor de 2017, cuando se intentó aplicar el 2×1 y la Corte Suprema lo avaló. En ese momento, en las calles se dijo de manera masiva que no. Eso es lo que esperamos también ahora.
¿Qué entiendo por “memoria completa”? Es muy sencillo: la única memoria completa es que se abran los archivos. La única memoria completa es que los genocidas que siguen vivos y que no fueron alcanzados por la llamada “impunidad biológica” digan dónde están los cuerpos, digan dónde están los chicos —hoy adultos— cuya identidad todavía no fue recuperada. Esa es la única memoria completa.
LCV: Estoy totalmente de acuerdo, incluso con el recorte histórico que hacés, que no empieza en el ’76. Recién hablábamos del decreto 20.840 de 1974, que ya sentaba bases legales e ideológicas para lo que vino después.
Nos queda poco tiempo, así que quiero que me cuentes: ¿quién sos?, ¿quién era tu papá? ¿Y por qué sos desobediente?
Erika Lederer: Yo soy Erika Lederer, poeta —y después, en segundo lugar, abogada—. Mi padre era Ricardo Lederer, que fue el segundo jefe de la maternidad clandestina de Campo de Mayo. Era quien asistía los partos de mujeres cuyos hijos todavía buscamos. Luego esas mujeres eran parte de los mal llamados “traslados”, es decir, los vuelos de la muerte.
LCV: ¿En qué momento tomás conciencia de lo que hacía tu padre?
Erika Lederer: Una cosa es saber que era militar, médico militar, verlo con uniforme, saber que fue carapintada. Todo eso ya te da una primera conciencia. Pero llegar a caracterizar a tu propio padre como genocida es un proceso paulatino. Va acompañado de una toma de conciencia sobre lo que pasa alrededor, no solo sobre quién era él, sino sobre la realidad en la que vivís.
LCV: ¿Todavía duele?
Erika Lederer: Sí, y va a doler siempre. Pero en 2017 escribí un artículo que se llamaba “Del dolor a la acción”. Duele, pero no me deja inmovilizada. No me deja atrapada en un trauma. Quiero salir del dolor, ser un sujeto activo en la construcción de la memoria colectiva y levantar las banderas de los compañeros desaparecidos. Ellos peleaban por un mundo más justo, y yo quiero insertarme en esa lucha por un mundo mejor.
LCV: ¿Cómo se procesa esto dentro de la familia?
Erika Lederer: Cuando uno rompe con esa lógica —que yo llamo lógica mafiosa de clanes—, porque hubo crímenes y un pacto de silencio, no es fácil. Hablar implica romper ese pacto que impera en estas familias. Pero no quiero quedarme en eso; para eso escribo poesía también. Mi intención es poder ser una voz que amplifique la potencia que tenemos como sociedad para hacer otra cosa, para seguir luchando por esas banderas.
LCV: Te agradezco muchísimo que hayas venido, aunque sea por unos minutos. Si te parece, la semana que viene seguimos con más tiempo. Es muy importante el relato en primera persona: genera empatía, le pone identidad a la historia.
Erika Lederer: Sí, totalmente. Mi intención es que mi voz transmita un mensaje: que nos atrevamos a pensar distinto, a confrontar el estado de cosas. Hay un giro global hacia la derecha que tenemos que interpelar, incluso de manera internacionalista. Invito a que nos animemos a pensar de otro modo y a cambiar el mundo.
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Alejandro Cohen Arazi: “La historia de la CONADEP también la hicieron trabajadores anónimos”
El director y documentalista Alejandro Cohen Arazi pasó por La Columna Vertebral-Historias de Trabajadores para presentar Conadepianos, una película que recupera los testimonios de quienes trabajaron en la CONADEP durante los primeros años de la democracia. Con una mirada centrada en la clase trabajadora, el film busca correrse del relato tradicional y poner el foco en quienes escucharon, registraron y sostuvieron el proceso en el día a día.
LCV: ¿Qué es la CONADEP? Le cuento a la gente, porque tenemos oyentes jóvenes y de todas partes del mundo.
Alejandro Cohen Arazi: La CONADEP es una comisión que se crea en 1983 para reunir testimonios que permitieran construir una causa contra la Junta Militar. Ya desde su origen implicaba una enorme valentía política: llevar adelante los juicios.
Se eligió a un grupo de notables —personas reconocidas que habían tenido un rol durante la dictadura— para encabezar ese trabajo. Pero detrás de ellos había una enorme cantidad de trabajadores y voluntarios, muchos muy jóvenes, que recibían denuncias todos los días y escuchaban cosas muy duras.
LCV: Sobre esa base hacés un documental. ¿Por qué?
Alejandro Cohen Arazi: La historia surge con mi hermano Juan. Él estaba investigando otro tema y encontró en el Archivo Nacional de la Memoria entrevistas a trabajadores de la CONADEP.
No era lo que buscaba, pero vio que había algo muy potente ahí: testimonios de personas que contaban el trabajo cotidiano. Entonces dijimos: hay una historia para contar.
Todos tenemos una idea del Nunca Más asociada a figuras como Sábato o Magdalena Ruiz Guiñazú, pero estas entrevistas muestran que había un grupo enorme de personas que fueron quienes realmente hicieron ese trabajo.
LCV: ¿Cómo se seleccionaban esos trabajadores? ¿Eran voluntarios, gente del Estado?
Alejandro Cohen Arazi: Había de todo. Al principio eran empleados del Ministerio del Interior, pero rápidamente se dieron cuenta de que no alcanzaba.
También se sumó gente de organismos de derechos humanos y muchos voluntarios. Había personas que leían en el diario que existía la CONADEP y se acercaban para dar una mano.
LCV: ¿Se necesitaba algún requisito en particular?
Alejandro Cohen Arazi: Básicamente, saber leer, escribir y tener empatía. No existía todavía la figura del trabajador de la memoria o de derechos humanos como hoy.
Había que sentarse frente a alguien que venía a contar una experiencia terrible, y para eso hacía falta una enorme sensibilidad.
LCV: Estamos hablando de un contexto muy cercano a la dictadura…
Alejandro Cohen Arazi: Sí, y con mucha incertidumbre. Nadie sabía cuánto iba a durar la democracia. Veníamos de décadas de golpes militares, entonces la pregunta era inevitable.
LCV: Y además del impacto emocional, había riesgos…
Alejandro Cohen Arazi: Sí, lo vivían con mucho temor. Recibían amenazas, había llamados intimidatorios, incluso amenazas de bomba en el edificio.
No eran ingenuos: sabían perfectamente en qué se estaban metiendo.
LCV: ¿Tuviste dificultades para financiar la película?
Alejandro Cohen Arazi: Sí, es un documental hecho con presupuesto cero. No pedimos apoyo institucional.
Trabajamos con material del Archivo Nacional de la Memoria y con nuestro propio esfuerzo. Hicimos una campaña con gente cercana para poder cubrir gastos básicos.
LCV: Tenés una trayectoria marcada por este tipo de enfoque…
Alejandro Cohen Arazi: Sí, todos mis trabajos tienen el foco en la clase trabajadora. Incluso en documentales anteriores, como uno sobre call centers, me interesaba mostrar esas realidades invisibilizadas.
LCV: En medio de tantas discusiones políticas sobre ese período, ¿qué lugar ocupa la CONADEP?
Alejandro Cohen Arazi: Más allá de las discusiones, fue un hito fundamental de la democracia argentina.
Se hizo en un contexto de muchísimas presiones, con un margen de maniobra muy limitado, pero se logró. Y lo que se logró es histórico.
LCV: ¿Dónde se puede ver la película?
Alejandro Cohen Arazi: Hay funciones en el Cine Gaumont, en la Sala Norita Cortiñas y también en la Sala Lúcida, en Saavedra, en los próximos días.
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Carta desde el País del Nomeacuerdo, por Hernán López Echagüe
Publicado en la revista Humor, diciembre de 1990
Che, me olvidaba de algo. Hubo una época en que las personas se pusieron a desaparecer, de pronto, de la noche a la mañana. Sin pausa. Cientos y cientos de personas de toda edad que se ponían a no estar nunca más. Y los ojos de los vecinos no percibían nada. Y las bocas de los vecinos parecían bocas sin fundamento, o quizá con fundamento no más que para abrirlas y tragar fideos italianos, galletas alemanas, quesos franceses. ¡Vinos de Portugal por dos mangos! Había mazapán en las venas. ¿Te acordás? ¿Te acordás del general Acdel Edgardo Vilas? Decía el tipo: “Los mayores éxitos los conseguimos entre las dos y las cinco de la mañana, la hora en que el subversivo duerme (…) Yo respaldo incluso los excesos de mis hombres si el resultado es importante para nuestro objetivo”. ¿Te acordás? ¿No? Pero quizá te acuerdes del general Ibérico Saint-Jean que, entre otras cosas, se hizo famoso por su frase: “Primero mataremos a todos los subversivos, luego mataremos a sus colaboradores, después a sus simpatizantes, enseguida a aquellos que permanecen indiferentes y, finalmente, mataremos a los tímidos”. O del general Jorge Rafael Videla: “En la Argentina morirán todos los que sean necesarios para acabar con la subversión”. Años más tarde, ya en democracia, al amparo del indulto que le había obsequiado Menem y en tanto se mojaba el garguero con whisky importado durante una cena de camaradería, Videla celebró la matanza, y, con aires de asesino ocurrente, soltó: “La sociedad argentina tendría que habernos pagado por los servicios prestados”.
Luego, a partir de diciembre de 1983, la historia incontrastable del exterminio selectivo que habían tramado los militares con toda meticulosidad cobró vida a partir de relatos de toda naturaleza: jurídico, periodístico, novelesco, televisivo, cinematográfico. Supongo que te acordarás de La historia oficial, también del Nunca más, y, desde luego, del histórico juicio a las Juntas. Fueron años de dolorosas e interminables reconstrucciones. Que a Esteban se lo llevaron de su lugar de trabajo una tarde, a los golpes; que a Cristina, que estaba embarazada, la sorprendieron en la calle, la ocultaron en alguna catacumba, la asistieron en el parto, le robaron el hijo y después la asesinaron; en la casa de Jon, que de la vida no esperaba más que recibirse de ingeniero, casarse y tener un par de hijos, el grupo de Tareas se instaló a lo largo de una semana… Y ya no están, nunca más volverán a estar.
A partir de diciembre de 1983 el dolor se transformó en cifras: más de cuatro mil desaparecidos en 1976; trescientos cuarenta y dos por mes; once cada día. Más de tres mil en 1977; doscientos treinta y ocho por día… Cifras y más cifras. Contados cuerpos. Personas que nunca jamás volvieron a aparecer. Y ahora los ojos han vuelto a cerrarse, los oídos a enlodarse, las bocas a callar.
En fin, no era mi propósito amargarte. Pero el País del Nomeacuerdo es hoy una realidad ineluctable.
Otro abrazo.
50 Años. La falacia de la memoria completa y las verdaderas razones de la masacre, por Laura Giussani C.
Erika Lederer:“La única memoria completa es que digan dónde están los cuerpos”

