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“La administración del ingreso y egreso de dólares ha sido débil”

Claudio Lozano, director del Banco Nación, pasó por La Columna Vertebral para analizar la crisis cambiaria, los intentos de desestabilización política y las fallas a la hora de controlar el dólar.

El banco es un agente de las políticas públicas, hemos hecho acuerdos con los distintos ministerios para impulsar distintos tipos de políticas. Una muy conocida es la computadora para los docentes y los universitarios, lo cual permite acercar con tasas muy bajas a esos sectores la posibilidad de disponer de la computadora en el contexto del trabajo a distancia que ha primado en el marco de la pandemia y así sucesivamente. Hemos tratado de poner al banco en línea con los objetivos que tiene el país, que es la reconstrucción productiva. Más allá de eso, obviamente también nos afectan los momentos económicos; el momento económico que estamos transitando, todo lo que es la inestabilidad cambiaria y demás son cosas que más bien tienden a complicar la situación, porque desde que asumió el gobierno tuvimos una política permanente de bajar la tasa de interés para que los créditos sean cada vez más favorables y, por ejemplo, lo que está ocurriendo hoy: la estrategia de la política económica ha sido subir la tasa de interés y eso obviamente empieza a afectar la posibilidad de asignar créditos baratos, que es lo que de alguna manera necesitamos para acompañar desde el punto de vista financiero la recuperación de capital de trabajo de las pequeñas y medianas empresas. Así que en el marco de las dificultades que existen, el banco está en mucha mejor posición que cuando lo encontramos y la idea es seguir trabajando en esa dirección.

¿Entendí mal o entiendo una pequeña diferencia con quienes manejan la línea económica con el Ministerio de Economía respecto de esto de los créditos? En todo caso, ¿hay alguna otra situación en la que se da un poquito de rigidez entre lo que son las líneas económicas y las líneas que quiere generar el banco?

No, lo que quiero decir es que cuando uno decide controlar el dólar sobre la base de mejorar la tasa de interés, ya sea para los ahorristas o para los inversores el resultado es el encarecimiento del crédito. Al encarecerse el crédito el banco obviamente tiene más dificultades para poder seguir prestando. Por ejemplo, nosotros veníamos con tasas del 18%, del 24%, que son tasas negativas con el nivel de inflación que tenemos, y hoy hay que pagarle a los ahorristas por arriba del 30, 33, 34% y eso empieza a complicar que el crédito se mantenga en los niveles que teníamos. Lo que sí hay, que por ahí podés notar, es una situación en términos de crisis cambiaria que tiene un componente fuerte de desestabilización política de sectores que quieren ponerle el proyecto económico llave en mano al gobierno y que quieren que la recuperación se dé sobre bases de mayor desigualdad.

Obviamente uno comparte que no debe haber una devaluación brusca, que el gobierno tiene que mantener el control sobre el tipo de cambio, pero ciertamente la razón por la que estamos atravesando la crisis cambiaria es porque la administración en el uso y sobre el ingreso y la salida de dólares ha sido una administración débil. No hemos avanzado en controles estrictos sobre los exportadores, sobre el modo de importar o cancelar deuda por parte de las empresas y por lo tanto, ese punto sigue siendo un punto pendiente y al no tocarlo, el control del dólar se da a partir de la tasa de interés y genera efectos negativos. Si tuviéramos un control sobre el comercio exterior y sobre el funcionamiento del ingreso y el egreso de dólares, la posibilidad de hacer, de controlar el dólar, de no tener esta crisis cambiaria y de no tener que usar la tasa de interés para controlarlo sería mucho mayor y estaríamos en mejor posición para mantener el crédito.

¿Esta es la postura de tu línea política, de Unidad Popular y de Claudio Lozano o esta es una mirada que cuando se sientan en el directorio del banco nación se comparte?

Lo que se comparte en el banco Nación es que estamos preocupados porque se eleve el costo de crédito. Después, lo otro sí tiene que ver con el criterio que nosotros tenemos como fuerza política, no necesariamente es compartido por el resto de los directores, pero lo que sí es una preocupación para todos es que efectivamente el costo del crédito tiende a crecer y consecuentemente la dificultad para financiar es un problema y a nadie se le escapa que eso hace más lento el proceso de recuperación de la actividad económica.

“No hemos avanzado en controles estrictos sobre los exportadores, es un punto pendiente”

¿Cuáles serían los controles en el comercio exterior con las exportaciones que beneficiarían en ir en contra de la especulación que en este momento se está dando con el dólar ?

Hay varias cosas. Si uno toma los primeros ocho meses de este año, los exportadores vendieron por 37mil millones de dólares pero ingresaron solamente 33mil, es decir, hay 4mil millones de dólares que no ingresaron, y ahí lo que tiene que funcionar es el apriete por parte del poder ejecutivo para que ingresen en tiempo y forma los dólares que vendieron. Esto implica no permitir que incumplan las normas. Hay que tener cierta firmeza en este sentido y establecer los criterios y las regulaciones para que eso ocurra. No puede ser que tengamos una firmeza muy grande a la hora de sacar gente que ocupa tierras demandando un techo y resulta que no tengamos la misma firmeza a la hora de reclamarles a los exportadores que ingresen los dólares que corresponden para no poner en vilo a la Argentina. Si nosotros tuviéramos 4mil millones de dólares, la capacidad de control sobre el mercado cambiario sería muchísimo mayor y buena parte de los problemas que hemos tenido en las últimas semanas no hubieran existido.

En segundo lugar, el otro tema que también es importante ver es que durante estos ocho primeros meses, entre enero y agosto, el gobierno gastó  10mil millones de dólares en pago de deuda. De deuda pública primero, por la estrategia que adoptó el ministro Guzmán de pagar mientras negociaba, pero se fueron también 7mil millones de dólares de cancelación de deuda de grandes empresas privadas. Grandes grupos empresarios y empresas trasnacionales que tenían fondos propios que podrían haber cancelado con sus propios recursos las deudas, que también podrían haber reprogramado los vencimientos, que en ningún caso debieron haber tenido la posibilidad de acceder a los dólares del Banco Central porque no era necesario para ellas y porque nosotros sí necesitábamos eso para sostener una estrategia de control sobre el mercado cambiario importante, y en algunos casos incluso porque son deudas dibujadas.

Por ejemplo, de casas subsidiarias de empresas trasnacionales acá que dicen pagarle deuda a sus casas matrices pero que en la práctica son mecanismos para sacar recursos al exterior en contextos de controles como los que tiene hoy la Argentina. Que se hayan patinado 7mil millones de dólares en ocho meses es un problema, porque lo que haces es gastarte buena parte de los dólares disponibles en cosas que no eran imprescindibles ni necesarias. Por lo tanto, control sobre los exportadores. De hecho el propio Banco Central sacó una medida hace 20 o 30 días en el marco de la crisis cambiaria, que fue que a partir de ahora todo aquel que quiera cancelar su deuda solamente le va a dar el 40% de la deuda en dólares, el resto lo tiene que poner de su bolsillo. Eso tendría que haber ocurrido desde comienzos de año. Argentina es un país en donde si los gobiernos no manejan el dólar, tienen mucha dificultad para manejar y organizar la economía y sobre todo para el caso de un gobierno que pretende llevar adelante transformaciones en favor del conjunto de la sociedad.

“No puede ser que seamos tan firmes con gente que demanda un techo pero no tengamos la misma firmeza reclamándole a los exportadores”

La ex presidenta de la nación habló de la irreversibilidad, o por lo menos de que ya se había transformado después de casi 40 años o más en un país bimonetario. ¿Vos creés que es irreversible, crees que se puede dar? Antes de terminar te quería marcar que me llama la atención dos o tres palabras que se remarcaron en las respuestas: una fue debilidad. Me dio la sensación que nos trasmitís que es un momento de extrema debilidad, pero esto lo dice mucha gente, esto lo estás diciendo del pulmón económico del gobierno, es preocupante. La otra palabra que me llamó la atención es patinado, ‘nos patinamos una serie de dinero’. Este contexto más el bimonetarismo aceptado, ¿qué opinión te merece y por qué ‘patinamos’ y no ‘fue parte de una política‘?

Lo del bimonetarismo me parece que obviamente tenemos que revertirlo, es necesario. Un país que no tiene moneda soberana es un país que tiene muchas dificultades para plantear una estrategia económica de desarrollo nacional, en ese sentido yo soy de los que cree que se puede modificar. Lo que sí también creo es que para modificarlo hay que abordarlo como lo que es. El problema no es el bimonetarismo, ese es el resultado, el efecto de un proceso, y ese proceso es la transnacionalización que vivió la Argentina desde mediados de la década del 70 con primacía del capital extranjero. Cuando vos tenés que de las principales 500 empresas del país, 350 son extranjeras y controlan el 80% de las exportaciones y el 83% de las importaciones, y a su vez tienen el grueso de la facturación y de las ganancias, el problema es el papel que tiene el capital extranjero que por supuesto funciona en dólares, no funciona en pesos y por lo tanto impone su moneda en tanto tiene un control muy importante sobre los principales aspectos de la vida económica el país.

Por lo tanto, para resolver el problema del bimonetarismo vos tenés que mejorar tus regulaciones. Entre ellas una muy importante es la regulación del mercado cambiario en base al control del comercio exterior y del ingreso y egreso de divisas, lo que yo planteaba anteriormente. Pero con eso no alcanza, en la práctica vos tenés que favorecer de manera creciente que en el proceso de desarrollo económico que encares vayan apareciendo nuevos actores económicos de signo nacional, de empresas nacionales del papel más fuerte del Estado en la actividad económica, de manera tal de recuperar el papel de la soberanía en la moneda. La moneda no es en sí el tema, es el efecto del problema. Ubicándolo en ese sentido hay que avanzar en transformaciones; creo que sí se puede revertir y además es imprescindible hacerlo.

Respecto al tema de la debilidad y el patinaje: creo que hay un problema de firmeza cuando uno no va a fondo para que los exportadores liquiden. Debería haberse dado esa batalla con mucha más fuerza. Ejemplo: el gobierno les bajó las retenciones y sin embargo no han liquidado lo que tendrían que haber liquidado. Incluso si uno les hace concesiones, esas concesiones tienen que estar atadas al cumplimiento efectivo de lo que tienen que poner. Ahí me parece que se fue a una cuestión de firmeza en las definiciones y en la gestión de la política, y creo que eso tiene que ver con un gobierno que muchas veces le cuesta convocar a su propia base social. El Frente de Todos es el ámbito donde nos hemos reconocido en la ultima elección un conjunto muy amplio de organizaciones populares, de sectores, de trabajadores, de movimientos territoriales, de pequeños y medianos empresarios y demás. Tiene condiciones suficientes para legitimar porque la mayoría del Frente de Todos considera que el camino que hay que adoptar es otro y no el tema de ir cediendo y concediendo a los factores de poder determinadas cuestiones. Es tan concesivo a los factores de poder el tema de no imponerle a los exportadores que liquiden, como imponerle a los medios hegemónicos, al discurso de la derecha sobre la propiedad privada y demás, el tema de haber desalojado Guernica. Son concesiones en el mismo plano, en diferentes planos pero del mismo tenor, que terminan afectando la perspectiva de la construcción de un gobierno que tiene que necesariamente encarar lo que fueron las transformaciones que surgen de lo que ha sido la demanda y el pacto electoral que estableció con su pueblo. Hay un tema clave: no se puede reprimir al pueblo, y el otro día en Guernica se reprimió al pueblo de manera innecesaria. El gobierno Nacional y el Provincial podrían haber resuelto el tema, ya sea en esas tierras o en otras, la ubicación de las familias que estaban ahí demandando un techo porque efectivamente lo necesitaban. Respecto a patinaje, en realidad lo que quiero decir es que habría que haber controlado para que no se nos fueran 7mil millones de dólares en cancelación de deuda por parte de empresas que tenían fondos para hacerlo porque se fugaron la guita durante los últimos 4 años, porque tienen recursos propios, porque tienen capacidad de reestructurar sus deudas y por lo tanto los dólares que tiene el Banco Central deberían haber tenido otro destino. Administrar qué destino tienen los dólares que tenemos es un tema fundamental para el funcionamiento de la Argentina, esas son las explicaciones.

no se puede reprimir al pueblo, y el otro día en Guernica se reprimió al pueblo de manera innecesaria

Por último, porque ya se nos está terminando el tiempo, mi temor en todos estos tiempos fue la feroz desestabilización desembozada y obscena que están haciendo los grandes grupos de poder, no solo desde el punto de vista económico y mediático. Nunca se vio un gobierno que en medio de una pandemia sufra tantos embates de los grandes grupo económicos. En medio de todo esto yo siempre pensé por qué no se abroquela todo el mundo a defender todos estos ataques que está recibiendo el gobierno. Entiendo que las criticas de tu mirada apuntan a que si no se hace este tipo de control un poco más duro la desestabilización va a avanzar, es decir, que no se está proponiendo una interna feroz al mismo tiempo sino que se discuten ideas y que no hay forma para vos de mejorar esta situación si no es con un control más firme para evitar las especulaciones financieras. Decime si me equivoco.

No te equivocas. En realidad primero nosotros integramos el Frente de Todos, y como somos uno de los catorces partidos que lo integran tenemos nuestras miradas y nuestros matices y creo además que es saludable que el Frente discuta. Creo que uno de los problemas que tiene es que no pudo aún transformar lo que ha sido una coalición electoral en una fuerza política, no hay una mesa de discusión del Frente que efectivamente discuta los problemas que de alguna manera tenemos y de qué manera los encaramos. Eso efectivamente no existe. Eso obviamente es una debilidad a la hora de la decisión y de empujar transformaciones como las que hay que empujar. Como vos bien decís, la cuestión de la crisis cambiaria es el modo en que corona todo el proceso de desestabilización que por lo menos desde mi punto de vista tiene un momento de arranque con las declaraciones de Eduardo Duhalde en aquel momento hablando de la posibilidad de Golpe de Estado, que no habría elecciones en el 2021, sugiriendo como solución el acuerdo con el Pro y con Juntos por el Cambio como salida institucional para el gobierno.

Eso luego tuvo todo un sobredimensionamiento mediático: el tema de las tomas, también la cuestión de la inseguridad acompañado por esas movidas anticuarentena, banderazos y demás y junto con esto lo que fue el conflicto policial que efectivamente tuvo también ribetes golpistas; tanto con lo ocurrido frente a la residencia del gobernador o de la quinta de Olivos, y en realidad todavía no había aparecido el golpe de mercado. Entre otras cosas porque no había razones económicas para que la hubiera. Argentina tiene un acuerdo cerrado con los acreedores que la sacó del default. Al mismo tiempo tiene un saldo comercial en sus cuentas con el exterior positivo de no más de 15mil millones de dólares. No es que no tiene dólares, Argentina tuvo dólares en el curso de este año. Además el dólar oficial de 82 pesos que tenemos hoy está bien, no es un dólar que esté atrasado, es un dólar que ha evolucionado en función de los precios. Por lo tanto, ninguna de las razones que han explicado históricamente en la Argentina en las crisis cambiarias están presentes hoy. Sin embargo apareció la crisis cambiaria, apareció en una definición expresa de acompañar la desestabilización política con actores que tienen el objetivo de ponerle el proyecto al gobierno. El caso del consejo agroindustrial argentino que intenta llevar la sojización al palo y que está capitaneado por el complejo aceitero con Cargill a la cabeza, están intentando poner un horizonte en función de sus intereses, y me parece que hay que verlo porque claramente para resistir esto que no tiene razones económicas hay que ampliar la base de legitimidad y de sustentación política del gobierno. Por eso es tan importante armar una mesa del Frente, convocar a los movimientos que lo integran. Si uno discute la gestión con los factores de poder de siempre y no abre y pluraliza las voces en cada ámbito de la política pública, el resultado es que terminas haciendo lo de siempre, porque lo que permite hacer política es la base que te sostiene. Yo interpreto lo que ocurre como parte de esa maniobra de desestabilización. Lo que sí es cierto es que si hoy te pueden presionar en el tema del dólar es porque no administraste adecuadamente el ingreso y egreso de divisas. Si lo hubieras hecho no te habrían podido presionar.

el proceso de desestabilización tiene un momento de arranque con las declaraciones de Eduardo Duhalde

Retomo esto de que fue una unidad para ganar las elecciones pero no está existiendo la mesa, y yo creo que al no existir la mesa no hay una unidad de gestión tampoco. Gestionar requiere un músculo muy bien provisto, muy bien alimentado, si no se diera esto ¿Cuánto tiempo más se puede sentir cómoda Unidad Popular dentro del estado con funciones?

Nosotros no tenemos una discusión, del mismo modo que estamos convencidos que hay que decir lo que uno piensa, intervenir planteando las discusiones, por ejemplo la necesidad de fortalecer el frente en términos políticos para que existan ámbitos de discusión. También estamos absolutamente convencidos de que no se puede dividir el frente porque de lo contrario lo que estaríamos haciendo es habilitando el retorno de lo que efectivamente decidimos frenar, porque efectivamente nos llevaban puestos. El Frente de Todos abre una posibilidad de discusión política y de cambio en la Argentina y eso hay que preservarlo y demás. También es cierto que para hacer eso no hay que escabullirle al bulto, no hay que esconder la cabeza como el avestruz. Hay que discutir, y si está mal la administración del ingreso y egreso de divisas hay que decirlo, y si está mal hacer lo que ocurrió en Guernica también hay que decirlo. Me parece que es fundamental para todos los que integramos el frente.

Fortalezas y debilidades de algo que nació un poco armado a las apuradas y con control remoto pero que yo creo que mas allá de que la pandemia los cruzó en el medio en toda posibilidad física de poder seguir amalgamando todo esto, todavía soy como Palito Ortega, yo tengo fe que se va a lograr.

Hay que tener fe y hay que poner la fe en la construcción cotidiana.

Hay que poner la fe en el laburo diario, no hay ninguna duda de que la fe sola no alcanza si no la transformamos, insisto, en la masa que alimente ese músculo para que podamos levantar definitivamente nuestro querido país con nuestra diversidad de opiniones pero con el mismo sentido en el marco de algunos que otros principios honestos.

El gobierno tenía una mirada al comienzo de su gestión que yo creo que tenía cierto asidero porque había una situación de soledad regional, solamente estaba México,  se había dado el golpe en Bolivia, la situación del Mercosur era negativa, el tema del peso de Trump sobre la región, toda una serie de cuestiones por las cuales el gobierno creyó que era necesario proponerle un pacto a los factores de poder para poder transitar la recuperación de la actividad económica, y creía que eso era posible porque el poder había sido derrotado políticamente frente al desastre de Macri. El problema es que ese pacto saltó por el aire a partir de la cuarentena, porque la cuarentena confrontó al gobierno para el poder económico. Antes que Duhalde, el que desafió al gobierno fue Techint despidiendo a 1500 trabajadores en el sur de la Argentina cuando el gobierno prohibía los despidos, pero el poder económico no acompañó en el marco de la pandemia y desde allí comienza el proceso de cuestionamiento al gobierno. La idea del acuerdo con los factores de poder, si no se la revisa podemos caer en cierta ingenuidad. Hay que asumir que hay conflicto con estos sectores para definir las mejores estrategias para afrontarlo. Me parece que ese es el punto en el que estamos. No podemos seguir pensando el futuro de esta gestión en los mismos términos en que se pensó al comienzo, porque en el medio apareció la pandemia y cambió el vinculo con estos factores.

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Erika Lederer:“La única memoria completa es que digan dónde están los cuerpos”

En la antesala de un nuevo 24 de marzo, Erika Lederer —poeta, abogada y cofundadora de Historias Desobedientes— reflexiona sobre el sentido de la memoria en la Argentina actual. Hija de un represor que actuó en Campo de Mayo, su testimonio interpela desde un lugar singular: el de quienes decidieron romper el pacto de silencio familiar para transformar el dolor en acción. En esta entrevista con LCV, cuestiona el uso del concepto de “memoria completa”, reivindica la apertura de archivos y la búsqueda de identidad, y llama a sostener una memoria activa, colectiva y comprometida con la justicia.

Erika Lederer: Exacto, necesitamos masividad en las calles. En relación a la pregunta: yo soy cofundadora de Historias Desobedientes. Surgimos alrededor de 2017, cuando se intentó aplicar el 2×1 y la Corte Suprema lo avaló. En ese momento, en las calles se dijo de manera masiva que no. Eso es lo que esperamos también ahora.

¿Qué entiendo por “memoria completa”? Es muy sencillo: la única memoria completa es que se abran los archivos. La única memoria completa es que los genocidas que siguen vivos y que no fueron alcanzados por la llamada “impunidad biológica” digan dónde están los cuerpos, digan dónde están los chicos —hoy adultos— cuya identidad todavía no fue recuperada. Esa es la única memoria completa.

LCV: Estoy totalmente de acuerdo, incluso con el recorte histórico que hacés, que no empieza en el ’76. Recién hablábamos del decreto 20.840 de 1974, que ya sentaba bases legales e ideológicas para lo que vino después.

Nos queda poco tiempo, así que quiero que me cuentes: ¿quién sos?, ¿quién era tu papá? ¿Y por qué sos desobediente?

Erika Lederer: Yo soy Erika Lederer, poeta —y después, en segundo lugar, abogada—. Mi padre era Ricardo Lederer, que fue el segundo jefe de la maternidad clandestina de Campo de Mayo. Era quien asistía los partos de mujeres cuyos hijos todavía buscamos. Luego esas mujeres eran parte de los mal llamados “traslados”, es decir, los vuelos de la muerte.

LCV: ¿En qué momento tomás conciencia de lo que hacía tu padre?

Erika Lederer: Una cosa es saber que era militar, médico militar, verlo con uniforme, saber que fue carapintada. Todo eso ya te da una primera conciencia. Pero llegar a caracterizar a tu propio padre como genocida es un proceso paulatino. Va acompañado de una toma de conciencia sobre lo que pasa alrededor, no solo sobre quién era él, sino sobre la realidad en la que vivís.

LCV: ¿Todavía duele?

Erika Lederer: Sí, y va a doler siempre. Pero en 2017 escribí un artículo que se llamaba “Del dolor a la acción”. Duele, pero no me deja inmovilizada. No me deja atrapada en un trauma. Quiero salir del dolor, ser un sujeto activo en la construcción de la memoria colectiva y levantar las banderas de los compañeros desaparecidos. Ellos peleaban por un mundo más justo, y yo quiero insertarme en esa lucha por un mundo mejor.

LCV: ¿Cómo se procesa esto dentro de la familia?

Erika Lederer: Cuando uno rompe con esa lógica —que yo llamo lógica mafiosa de clanes—, porque hubo crímenes y un pacto de silencio, no es fácil. Hablar implica romper ese pacto que impera en estas familias. Pero no quiero quedarme en eso; para eso escribo poesía también. Mi intención es poder ser una voz que amplifique la potencia que tenemos como sociedad para hacer otra cosa, para seguir luchando por esas banderas.

LCV: Te agradezco muchísimo que hayas venido, aunque sea por unos minutos. Si te parece, la semana que viene seguimos con más tiempo. Es muy importante el relato en primera persona: genera empatía, le pone identidad a la historia.

Erika Lederer: Sí, totalmente. Mi intención es que mi voz transmita un mensaje: que nos atrevamos a pensar distinto, a confrontar el estado de cosas. Hay un giro global hacia la derecha que tenemos que interpelar, incluso de manera internacionalista. Invito a que nos animemos a pensar de otro modo y a cambiar el mundo.

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Alejandro Cohen Arazi: “La historia de la CONADEP también la hicieron trabajadores anónimos”

El director y documentalista Alejandro Cohen Arazi pasó por La Columna Vertebral-Historias de Trabajadores para presentar Conadepianos, una película que recupera los testimonios de quienes trabajaron en la CONADEP durante los primeros años de la democracia. Con una mirada centrada en la clase trabajadora, el film busca correrse del relato tradicional y poner el foco en quienes escucharon, registraron y sostuvieron el proceso en el día a día.

LCV: ¿Qué es la CONADEP? Le cuento a la gente, porque tenemos oyentes jóvenes y de todas partes del mundo.

Alejandro Cohen Arazi: La CONADEP es una comisión que se crea en 1983 para reunir testimonios que permitieran construir una causa contra la Junta Militar. Ya desde su origen implicaba una enorme valentía política: llevar adelante los juicios.

Se eligió a un grupo de notables —personas reconocidas que habían tenido un rol durante la dictadura— para encabezar ese trabajo. Pero detrás de ellos había una enorme cantidad de trabajadores y voluntarios, muchos muy jóvenes, que recibían denuncias todos los días y escuchaban cosas muy duras.

LCV: Sobre esa base hacés un documental. ¿Por qué?

Alejandro Cohen Arazi: La historia surge con mi hermano Juan. Él estaba investigando otro tema y encontró en el Archivo Nacional de la Memoria entrevistas a trabajadores de la CONADEP.

No era lo que buscaba, pero vio que había algo muy potente ahí: testimonios de personas que contaban el trabajo cotidiano. Entonces dijimos: hay una historia para contar.

Todos tenemos una idea del Nunca Más asociada a figuras como Sábato o Magdalena Ruiz Guiñazú, pero estas entrevistas muestran que había un grupo enorme de personas que fueron quienes realmente hicieron ese trabajo.

LCV: ¿Cómo se seleccionaban esos trabajadores? ¿Eran voluntarios, gente del Estado?

Alejandro Cohen Arazi: Había de todo. Al principio eran empleados del Ministerio del Interior, pero rápidamente se dieron cuenta de que no alcanzaba.

También se sumó gente de organismos de derechos humanos y muchos voluntarios. Había personas que leían en el diario que existía la CONADEP y se acercaban para dar una mano.

LCV: ¿Se necesitaba algún requisito en particular?

Alejandro Cohen Arazi: Básicamente, saber leer, escribir y tener empatía. No existía todavía la figura del trabajador de la memoria o de derechos humanos como hoy.

Había que sentarse frente a alguien que venía a contar una experiencia terrible, y para eso hacía falta una enorme sensibilidad.

LCV: Estamos hablando de un contexto muy cercano a la dictadura…

Alejandro Cohen Arazi: Sí, y con mucha incertidumbre. Nadie sabía cuánto iba a durar la democracia. Veníamos de décadas de golpes militares, entonces la pregunta era inevitable.

LCV: Y además del impacto emocional, había riesgos…

Alejandro Cohen Arazi: Sí, lo vivían con mucho temor. Recibían amenazas, había llamados intimidatorios, incluso amenazas de bomba en el edificio.

No eran ingenuos: sabían perfectamente en qué se estaban metiendo.

LCV: ¿Tuviste dificultades para financiar la película?

Alejandro Cohen Arazi: Sí, es un documental hecho con presupuesto cero. No pedimos apoyo institucional.

Trabajamos con material del Archivo Nacional de la Memoria y con nuestro propio esfuerzo. Hicimos una campaña con gente cercana para poder cubrir gastos básicos.

LCV: Tenés una trayectoria marcada por este tipo de enfoque…

Alejandro Cohen Arazi: Sí, todos mis trabajos tienen el foco en la clase trabajadora. Incluso en documentales anteriores, como uno sobre call centers, me interesaba mostrar esas realidades invisibilizadas.

LCV: En medio de tantas discusiones políticas sobre ese período, ¿qué lugar ocupa la CONADEP?

Alejandro Cohen Arazi: Más allá de las discusiones, fue un hito fundamental de la democracia argentina.

Se hizo en un contexto de muchísimas presiones, con un margen de maniobra muy limitado, pero se logró. Y lo que se logró es histórico.

LCV: ¿Dónde se puede ver la película?

Alejandro Cohen Arazi: Hay funciones en el Cine Gaumont, en la Sala Norita Cortiñas y también en la Sala Lúcida, en Saavedra, en los próximos días.

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Carta desde el País del Nomeacuerdo, por Hernán López Echagüe

Publicado en la revista Humor, diciembre de 1990

Che, me olvidaba de algo. Hubo una época en que las personas se pusieron a desaparecer, de pronto, de la noche a la mañana. Sin pausa. Cientos y cientos de personas de toda edad que se ponían a no estar nunca más. Y los ojos de los vecinos no percibían nada. Y las bocas de los vecinos parecían bocas sin fundamento, o quizá con fundamento no más que para abrirlas y tragar fideos italianos, galletas alemanas, quesos franceses. ¡Vinos de Portugal por dos mangos! Había mazapán en las venas. ¿Te acordás? ¿Te acordás del general Acdel Edgardo Vilas? Decía el tipo: “Los mayores éxitos los conseguimos entre las dos y las cinco de la mañana, la hora en que el subversivo duerme (…) Yo respaldo incluso los excesos de mis hombres si el resultado es importante para nuestro objetivo”. ¿Te acordás? ¿No? Pero quizá te acuerdes del general Ibérico Saint-Jean que, entre otras cosas, se hizo famoso por su frase: “Primero mataremos a todos los subversivos, luego mataremos a sus colaboradores, después a sus simpatizantes, enseguida a aquellos que permanecen indiferentes y, finalmente, mataremos a los tímidos”. O del general Jorge Rafael Videla: “En la Argentina morirán todos los que sean necesarios para acabar con la subversión”. Años más tarde, ya en democracia, al amparo del indulto que le había obsequiado Menem y en tanto se mojaba el garguero con whisky importado durante una cena de camaradería, Videla celebró la matanza, y, con aires de asesino ocurrente, soltó: “La sociedad argentina tendría que habernos pagado por los servicios prestados”.

Luego, a partir de diciembre de 1983, la historia incontrastable del exterminio selectivo que habían tramado los militares con toda meticulosidad cobró vida a partir de relatos de toda naturaleza: jurídico, periodístico, novelesco, televisivo, cinematográfico. Supongo que te acordarás de La historia oficial, también del Nunca más, y, desde luego, del histórico juicio a las Juntas. Fueron años de dolorosas e interminables reconstrucciones. Que a Esteban se lo llevaron de su lugar de trabajo una tarde, a los golpes; que a Cristina, que estaba embarazada, la sorprendieron en la calle, la ocultaron en alguna catacumba, la asistieron en el parto, le robaron el hijo y después la asesinaron; en la casa de Jon, que de la vida no esperaba más que recibirse de ingeniero, casarse y tener un par de hijos, el grupo de Tareas se instaló a lo largo de una semana… Y ya no están, nunca más volverán a estar.

A partir de diciembre de 1983 el dolor se transformó en cifras: más de cuatro mil desaparecidos en 1976; trescientos cuarenta y dos por mes; once cada día. Más de tres mil en 1977; doscientos treinta y ocho por día… Cifras y más cifras. Contados cuerpos. Personas que nunca jamás volvieron a aparecer. Y ahora los ojos han vuelto a cerrarse, los oídos a enlodarse, las bocas a callar.

En fin, no era mi propósito amargarte. Pero el País del Nomeacuerdo es hoy una realidad ineluctable.

Otro abrazo.

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