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Golpes, detenidos, perseguidos. Saldo de la represión en Misiones, Mocase y Jujuy
Alem, Misiones, en la semana del la memoria
Después de meses de reclamos para las barriadas populares un grupo de trabajadores del FOL y la organización Unidos decidieron sentarse frente a la puerta de entrada del imponente edificio del municipio de Alem hasta que el intendente los reciba. No solo nos los recibió sino que fueron reprimidos, golpeados y encarcelados. En este momento hay nueve detenidos en distintas comisarías de los pueblos cercanos. El colmo fue cuando al día siguiente Rosa, la mamá de uno de los presos y delegada barrial, fue a presentar la denuncia y a visitar a su hijo y quedó también detenida.
¿Quién es el intendente al que querían plantearle sus reclamos? Su nombre es Waldemar ‘Valdy’ Wolenberg y pertenece al partido provincial Frente Renovador de la Concordia que responde a Carlos Rovira y Maurice Closs y, según Wikipedia, tiene una ideología ecléctica: Peronismo, Socialismo, Populismo, Nacionalismo y Sincretismo Político.
¿Cuáles eran los reclamos? La Columna Vetebral consultó a Jerónimo, militante del Frente de Organizaciones en Lucha de Alem, Misiones, quien explicó: “los compañeros iniciaron el lunes una manifestación frente a la municipalidad donde fueron decididos a quedarse esperando hasta que el intendente los reciba personalmente, porque había compromisos que había tomado en su momento el intendente mismo y que no se estaban cumpliendo. Por ejemplo el de aportar los materiales para construir una guardería comunitaria, un jardincito de infantes comunitario en el barrio Alfa; el tema de ayudar con unas casas de emergencia, cortes de casa como se le llaman, para unas familias que no tenían vivienda y necesitan esas viviendas de emergencia; otro tema de un proyecto educativo para que se pudiera armar ahí una escuelita para terminar la primaria y la secundaria, que eso como que venía con buenos avances pero se quería poder charlar con él para verle más concreción; y otros proyectos de trabajo, por ejemplo un sector de tierra para poder tener mayor extensión de tierras para cultivar porque las chacras que tienen los compañeros y las compañeras de Alem ya quedan muy chicas y hay mucha gente produciendo en algunas hectáreas que quedan muy chicas y no hay más lugar donde producir.“
Reclamos puntuales, precisos, que se enmarcan en la situación de emergencia económica y sanitaria que vive el país. De acuerdo a la denuncia, los medios ‘demonizaron la protesta’ y dejaron entrever que estaban impidiendo la salida de los trabajadores del municipio. De acuerdo a los testimonios, había otras entradas y salidas disponibles del enorme edificio que fueron bloqueadas por la propia policía: “toda una agitación pública muy mal intencionada y muy artera diciendo que nuestra organización tenía la decisión de bloquear completamente y que nadie pueda salir del municipio cuando a la mañana, por ejemplo, por la puerta trasera se podía salir hasta que la cerró la policía.“
Una vez creado el clima, se desató la represión: “a eso de siete u ocho de la noche vino con toda la furia la policía provincial con la infantería al frente con una represión muy cruenta, muy violenta, empujando a los compañeros desde arriba de la escalinata de la municipalidad, a un compañero lo hicieron rodar dos veces por todas las escalinatas que cayó rodando todas las escalinatas abajo. Después las imágenes que se han visto por internet, que se han visto a compañeras mujeres entre cuatro o cinco policías hombres tratando de llevarlas tirando de los pelos, arrastrándolas por el piso varios metros para tratar de golpearla y llevarla detenida. A dos mujeres les pasó lo mismo, a nuestra delegada Rosa y a otra compañera que se ve en las imágenes; a otro compañeros que los detuvieron golpeándolos muy fuerte para detenerlos, les seguían golpeando arriba del móvil policial. Así fue que llevaron a ocho detenidos a cuatro comisarias de pueblos cercanos acá, los dispersaron en cuatro comisarias distintas y nosotros hemos estado reclamando la libertad desde ese momento en toda la provincia, manifestándonos pacíficamente pero insistentemente por la libertad de los compañeros. Al día siguiente nuestra compañera Rosa fue a la fiscalía con otras compañeras que sufrieron los golpes a tratar de presentar en la fiscalía una denuncia sobre los malos tratos policiales y los apremios de la policía que fueron tan violentos. Hizo esa denuncia en la fiscalía y después del mediodía a la tardecita fue hasta la comisaria de Alma Fuerte con la intención de visitar a uno de los detenidos, que es el compañero Iván, que justo está en esa comisaria solo y es el hijo de la delegada Rosa, y cuando ella llegó a visitarlo a su hijo la retuvieron y la dejaron ahí detenida.”
Entre la indignación y la melancolía, Jerónimo se lamenta que en el día de la Memoria, una jornada tan especial para todos los luchadores tengan a nueve compañeros detenidos por pedir lo básico para sobrevivir, Tierra, Techo y Trabajo: “Nuestros compañeros son trabajadores, humildes, no son delincuentes, no son mafiosos, no son ladrones de guante blanco, banqueros, empresarios que se roban la plata; son gente humilde, pobre, de los barrios, que trata de realizarse, que trata de hacer un emprendimiento de trabajo, que logran generar con los emprendimientos de trabajo un humilde ingreso para no quedarse cobrando un plan social, y trabajan la tierra, la costura, la carpintería, trabajan en los invernáculos, en los comedores y merenderos comunitarios, principalmente en la tierra; son muchos los compañeros y compañeras que en todas la provincia y acá en Alem trabajan cultivando la tierra, criando animales, con criaderos de agricultura grandes e importantes que estamos desarrollando con criaderos de cultura grandes. Todo esfuerzo productivo que hacemos para poder generar trabajo, para poder sobrevivir con muchos esfuerzo, con mucho trabajo de lucha de muchos años y aprendiendo a defender nuestros derechos, a participar en las asambleas para poder deliberar y decidir en forma colectiva sin que haya punteros, sin que haya dirigentes, sino decidiendo de forma colectiva en las asambleas de abajo para arriba, esa es la cultura que aprenden los compañeros con los años en nuestra organización.” Y concluye: “Entonces a gente humilde y tan trabajadora un 24 de marzo los han tenido detenidos por el solo hecho del luchar socialmente por sus derecho. Un 24 de marzo, nada menos que un 24 de marzo, hay 9 compañeros y compañeras detenidos en Misiones”.
Salavina, Santiago del Estero, en la semana de la Memoria
A pocas horas del 24 de marzo, la Justicia santiaqueña allanó las casas de dos miembros del Mocase. Todo ocurrió en la madrugada del jueves 25 de marzo, cuando 40 efectivos de la policía de Sumampa entraron de forma violenta a los domicilios de Guillermo Cejas y de Alcides Acosta, ambas ubicados en la comunidad campesina de Loma Blanca Norte, departamento Salavina.
En el operativo, removieron violentamente todos los elementos de ambas viviendas, y bajo amenaza de muerte persiguieron a los compañeros, deteniendo a dos personas mayores y un menor hijo de Guillermo Cejas.
Un comunicado del Movimiendo Campesino de Santiago del Estero sostiene: “Detrás de todo esto, están las maniobras “Yiya” Molina, famoso sicario de Musa Azar, que todavía influyen en parte de la policía y el poder judicial de Santiago del Estero. Intentan seguir con el robo de tierras y ganado, al que las familias campesinas de la zona de los rios dijeron basta. Hacemos responsable a la fiscal Sottini y a la justicia quien ordena allanamientos de madrugada y detiene menores, como en los tiempos oscuros de la dictadura a los que ayer dijimos una vez más NUNCA MAS.
Estamos cortando la ruta nacional 9 en este momento, solicitando la inmediata liberación de los compañeros, entre los que hay un menor de 14 años. Ni un metro más, la tierra es nuestra.” concluye el comunicado.
Campo Verde, Jujuy, en la semana de la Memoria
El 17 de marzo la policía provincial cargaba una vez más contra los vecinos de Campo Verde que desde hace años trabajan en una construcción comunitaria en el populoso barrio de Jujuy y defienden el espacio de la cancha ‘La Olla’ en donde el gobierno proyecta hacer un colegio. Niños, mujeres y hombres fueron golpeados, corridos y amenazados. En estos días denuncian la persecución permanente con policías que vigilas las casas de los vecinos más activos, encuestas sobre su opinión de la obra que sirven para marcar las casas, y sanciones a los trabajadores. Tal el caso de Mara Martínez, vecina y trabajadora municipal, quien recibió una notificación de suspensión de tareas por 10 días. “Hace 20 años trabajo en el barrio, en la biblioteca, junto a los vecinos. Se hizo también un comedor, infinitos proyectos, también de deportes en el barrio. Me atacaron ahora porque me puse en el lugar que debía estar, junto a los vecinos. Esta mañana me mandaron un mensaje para que me presente en la municipalidad, que me quede y trabaje. Pedí la planilla y me notificaron de la suspensión aduciendo que fui altanera. Lo que vivimos no tiene nombre es demasiado violento. El barrio está militarizando, nos persiguen por antecedentes, por el trabajo. Tenemos una escuela secundaria ETP en el barrio a 10 cuadras. Está bien, queremos otra escuela, pero en el predio de la Belgraniana”, explicó.
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Erika Lederer:“La única memoria completa es que digan dónde están los cuerpos”
En la antesala de un nuevo 24 de marzo, Erika Lederer —poeta, abogada y cofundadora de Historias Desobedientes— reflexiona sobre el sentido de la memoria en la Argentina actual. Hija de un represor que actuó en Campo de Mayo, su testimonio interpela desde un lugar singular: el de quienes decidieron romper el pacto de silencio familiar para transformar el dolor en acción. En esta entrevista con LCV, cuestiona el uso del concepto de “memoria completa”, reivindica la apertura de archivos y la búsqueda de identidad, y llama a sostener una memoria activa, colectiva y comprometida con la justicia.
Erika Lederer: Exacto, necesitamos masividad en las calles. En relación a la pregunta: yo soy cofundadora de Historias Desobedientes. Surgimos alrededor de 2017, cuando se intentó aplicar el 2×1 y la Corte Suprema lo avaló. En ese momento, en las calles se dijo de manera masiva que no. Eso es lo que esperamos también ahora.
¿Qué entiendo por “memoria completa”? Es muy sencillo: la única memoria completa es que se abran los archivos. La única memoria completa es que los genocidas que siguen vivos y que no fueron alcanzados por la llamada “impunidad biológica” digan dónde están los cuerpos, digan dónde están los chicos —hoy adultos— cuya identidad todavía no fue recuperada. Esa es la única memoria completa.
LCV: Estoy totalmente de acuerdo, incluso con el recorte histórico que hacés, que no empieza en el ’76. Recién hablábamos del decreto 20.840 de 1974, que ya sentaba bases legales e ideológicas para lo que vino después.
Nos queda poco tiempo, así que quiero que me cuentes: ¿quién sos?, ¿quién era tu papá? ¿Y por qué sos desobediente?
Erika Lederer: Yo soy Erika Lederer, poeta —y después, en segundo lugar, abogada—. Mi padre era Ricardo Lederer, que fue el segundo jefe de la maternidad clandestina de Campo de Mayo. Era quien asistía los partos de mujeres cuyos hijos todavía buscamos. Luego esas mujeres eran parte de los mal llamados “traslados”, es decir, los vuelos de la muerte.
LCV: ¿En qué momento tomás conciencia de lo que hacía tu padre?
Erika Lederer: Una cosa es saber que era militar, médico militar, verlo con uniforme, saber que fue carapintada. Todo eso ya te da una primera conciencia. Pero llegar a caracterizar a tu propio padre como genocida es un proceso paulatino. Va acompañado de una toma de conciencia sobre lo que pasa alrededor, no solo sobre quién era él, sino sobre la realidad en la que vivís.
LCV: ¿Todavía duele?
Erika Lederer: Sí, y va a doler siempre. Pero en 2017 escribí un artículo que se llamaba “Del dolor a la acción”. Duele, pero no me deja inmovilizada. No me deja atrapada en un trauma. Quiero salir del dolor, ser un sujeto activo en la construcción de la memoria colectiva y levantar las banderas de los compañeros desaparecidos. Ellos peleaban por un mundo más justo, y yo quiero insertarme en esa lucha por un mundo mejor.
LCV: ¿Cómo se procesa esto dentro de la familia?
Erika Lederer: Cuando uno rompe con esa lógica —que yo llamo lógica mafiosa de clanes—, porque hubo crímenes y un pacto de silencio, no es fácil. Hablar implica romper ese pacto que impera en estas familias. Pero no quiero quedarme en eso; para eso escribo poesía también. Mi intención es poder ser una voz que amplifique la potencia que tenemos como sociedad para hacer otra cosa, para seguir luchando por esas banderas.
LCV: Te agradezco muchísimo que hayas venido, aunque sea por unos minutos. Si te parece, la semana que viene seguimos con más tiempo. Es muy importante el relato en primera persona: genera empatía, le pone identidad a la historia.
Erika Lederer: Sí, totalmente. Mi intención es que mi voz transmita un mensaje: que nos atrevamos a pensar distinto, a confrontar el estado de cosas. Hay un giro global hacia la derecha que tenemos que interpelar, incluso de manera internacionalista. Invito a que nos animemos a pensar de otro modo y a cambiar el mundo.
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Alejandro Cohen Arazi: “La historia de la CONADEP también la hicieron trabajadores anónimos”
El director y documentalista Alejandro Cohen Arazi pasó por La Columna Vertebral-Historias de Trabajadores para presentar Conadepianos, una película que recupera los testimonios de quienes trabajaron en la CONADEP durante los primeros años de la democracia. Con una mirada centrada en la clase trabajadora, el film busca correrse del relato tradicional y poner el foco en quienes escucharon, registraron y sostuvieron el proceso en el día a día.
LCV: ¿Qué es la CONADEP? Le cuento a la gente, porque tenemos oyentes jóvenes y de todas partes del mundo.
Alejandro Cohen Arazi: La CONADEP es una comisión que se crea en 1983 para reunir testimonios que permitieran construir una causa contra la Junta Militar. Ya desde su origen implicaba una enorme valentía política: llevar adelante los juicios.
Se eligió a un grupo de notables —personas reconocidas que habían tenido un rol durante la dictadura— para encabezar ese trabajo. Pero detrás de ellos había una enorme cantidad de trabajadores y voluntarios, muchos muy jóvenes, que recibían denuncias todos los días y escuchaban cosas muy duras.
LCV: Sobre esa base hacés un documental. ¿Por qué?
Alejandro Cohen Arazi: La historia surge con mi hermano Juan. Él estaba investigando otro tema y encontró en el Archivo Nacional de la Memoria entrevistas a trabajadores de la CONADEP.
No era lo que buscaba, pero vio que había algo muy potente ahí: testimonios de personas que contaban el trabajo cotidiano. Entonces dijimos: hay una historia para contar.
Todos tenemos una idea del Nunca Más asociada a figuras como Sábato o Magdalena Ruiz Guiñazú, pero estas entrevistas muestran que había un grupo enorme de personas que fueron quienes realmente hicieron ese trabajo.
LCV: ¿Cómo se seleccionaban esos trabajadores? ¿Eran voluntarios, gente del Estado?
Alejandro Cohen Arazi: Había de todo. Al principio eran empleados del Ministerio del Interior, pero rápidamente se dieron cuenta de que no alcanzaba.
También se sumó gente de organismos de derechos humanos y muchos voluntarios. Había personas que leían en el diario que existía la CONADEP y se acercaban para dar una mano.
LCV: ¿Se necesitaba algún requisito en particular?
Alejandro Cohen Arazi: Básicamente, saber leer, escribir y tener empatía. No existía todavía la figura del trabajador de la memoria o de derechos humanos como hoy.
Había que sentarse frente a alguien que venía a contar una experiencia terrible, y para eso hacía falta una enorme sensibilidad.
LCV: Estamos hablando de un contexto muy cercano a la dictadura…
Alejandro Cohen Arazi: Sí, y con mucha incertidumbre. Nadie sabía cuánto iba a durar la democracia. Veníamos de décadas de golpes militares, entonces la pregunta era inevitable.
LCV: Y además del impacto emocional, había riesgos…
Alejandro Cohen Arazi: Sí, lo vivían con mucho temor. Recibían amenazas, había llamados intimidatorios, incluso amenazas de bomba en el edificio.
No eran ingenuos: sabían perfectamente en qué se estaban metiendo.
LCV: ¿Tuviste dificultades para financiar la película?
Alejandro Cohen Arazi: Sí, es un documental hecho con presupuesto cero. No pedimos apoyo institucional.
Trabajamos con material del Archivo Nacional de la Memoria y con nuestro propio esfuerzo. Hicimos una campaña con gente cercana para poder cubrir gastos básicos.
LCV: Tenés una trayectoria marcada por este tipo de enfoque…
Alejandro Cohen Arazi: Sí, todos mis trabajos tienen el foco en la clase trabajadora. Incluso en documentales anteriores, como uno sobre call centers, me interesaba mostrar esas realidades invisibilizadas.
LCV: En medio de tantas discusiones políticas sobre ese período, ¿qué lugar ocupa la CONADEP?
Alejandro Cohen Arazi: Más allá de las discusiones, fue un hito fundamental de la democracia argentina.
Se hizo en un contexto de muchísimas presiones, con un margen de maniobra muy limitado, pero se logró. Y lo que se logró es histórico.
LCV: ¿Dónde se puede ver la película?
Alejandro Cohen Arazi: Hay funciones en el Cine Gaumont, en la Sala Norita Cortiñas y también en la Sala Lúcida, en Saavedra, en los próximos días.
Archivo
Carta desde el País del Nomeacuerdo, por Hernán López Echagüe
Publicado en la revista Humor, diciembre de 1990
Che, me olvidaba de algo. Hubo una época en que las personas se pusieron a desaparecer, de pronto, de la noche a la mañana. Sin pausa. Cientos y cientos de personas de toda edad que se ponían a no estar nunca más. Y los ojos de los vecinos no percibían nada. Y las bocas de los vecinos parecían bocas sin fundamento, o quizá con fundamento no más que para abrirlas y tragar fideos italianos, galletas alemanas, quesos franceses. ¡Vinos de Portugal por dos mangos! Había mazapán en las venas. ¿Te acordás? ¿Te acordás del general Acdel Edgardo Vilas? Decía el tipo: “Los mayores éxitos los conseguimos entre las dos y las cinco de la mañana, la hora en que el subversivo duerme (…) Yo respaldo incluso los excesos de mis hombres si el resultado es importante para nuestro objetivo”. ¿Te acordás? ¿No? Pero quizá te acuerdes del general Ibérico Saint-Jean que, entre otras cosas, se hizo famoso por su frase: “Primero mataremos a todos los subversivos, luego mataremos a sus colaboradores, después a sus simpatizantes, enseguida a aquellos que permanecen indiferentes y, finalmente, mataremos a los tímidos”. O del general Jorge Rafael Videla: “En la Argentina morirán todos los que sean necesarios para acabar con la subversión”. Años más tarde, ya en democracia, al amparo del indulto que le había obsequiado Menem y en tanto se mojaba el garguero con whisky importado durante una cena de camaradería, Videla celebró la matanza, y, con aires de asesino ocurrente, soltó: “La sociedad argentina tendría que habernos pagado por los servicios prestados”.
Luego, a partir de diciembre de 1983, la historia incontrastable del exterminio selectivo que habían tramado los militares con toda meticulosidad cobró vida a partir de relatos de toda naturaleza: jurídico, periodístico, novelesco, televisivo, cinematográfico. Supongo que te acordarás de La historia oficial, también del Nunca más, y, desde luego, del histórico juicio a las Juntas. Fueron años de dolorosas e interminables reconstrucciones. Que a Esteban se lo llevaron de su lugar de trabajo una tarde, a los golpes; que a Cristina, que estaba embarazada, la sorprendieron en la calle, la ocultaron en alguna catacumba, la asistieron en el parto, le robaron el hijo y después la asesinaron; en la casa de Jon, que de la vida no esperaba más que recibirse de ingeniero, casarse y tener un par de hijos, el grupo de Tareas se instaló a lo largo de una semana… Y ya no están, nunca más volverán a estar.
A partir de diciembre de 1983 el dolor se transformó en cifras: más de cuatro mil desaparecidos en 1976; trescientos cuarenta y dos por mes; once cada día. Más de tres mil en 1977; doscientos treinta y ocho por día… Cifras y más cifras. Contados cuerpos. Personas que nunca jamás volvieron a aparecer. Y ahora los ojos han vuelto a cerrarse, los oídos a enlodarse, las bocas a callar.
En fin, no era mi propósito amargarte. Pero el País del Nomeacuerdo es hoy una realidad ineluctable.
Otro abrazo.
50 Años. La falacia de la memoria completa y las verdaderas razones de la masacre, por Laura Giussani C.
Erika Lederer:“La única memoria completa es que digan dónde están los cuerpos”

