Destacada
Golpes, detenidos, perseguidos. Saldo de la represión en Misiones, Mocase y Jujuy
Alem, Misiones, en la semana del la memoria
Después de meses de reclamos para las barriadas populares un grupo de trabajadores del FOL y la organización Unidos decidieron sentarse frente a la puerta de entrada del imponente edificio del municipio de Alem hasta que el intendente los reciba. No solo nos los recibió sino que fueron reprimidos, golpeados y encarcelados. En este momento hay nueve detenidos en distintas comisarías de los pueblos cercanos. El colmo fue cuando al día siguiente Rosa, la mamá de uno de los presos y delegada barrial, fue a presentar la denuncia y a visitar a su hijo y quedó también detenida.
¿Quién es el intendente al que querían plantearle sus reclamos? Su nombre es Waldemar ‘Valdy’ Wolenberg y pertenece al partido provincial Frente Renovador de la Concordia que responde a Carlos Rovira y Maurice Closs y, según Wikipedia, tiene una ideología ecléctica: Peronismo, Socialismo, Populismo, Nacionalismo y Sincretismo Político.
¿Cuáles eran los reclamos? La Columna Vetebral consultó a Jerónimo, militante del Frente de Organizaciones en Lucha de Alem, Misiones, quien explicó: “los compañeros iniciaron el lunes una manifestación frente a la municipalidad donde fueron decididos a quedarse esperando hasta que el intendente los reciba personalmente, porque había compromisos que había tomado en su momento el intendente mismo y que no se estaban cumpliendo. Por ejemplo el de aportar los materiales para construir una guardería comunitaria, un jardincito de infantes comunitario en el barrio Alfa; el tema de ayudar con unas casas de emergencia, cortes de casa como se le llaman, para unas familias que no tenían vivienda y necesitan esas viviendas de emergencia; otro tema de un proyecto educativo para que se pudiera armar ahí una escuelita para terminar la primaria y la secundaria, que eso como que venía con buenos avances pero se quería poder charlar con él para verle más concreción; y otros proyectos de trabajo, por ejemplo un sector de tierra para poder tener mayor extensión de tierras para cultivar porque las chacras que tienen los compañeros y las compañeras de Alem ya quedan muy chicas y hay mucha gente produciendo en algunas hectáreas que quedan muy chicas y no hay más lugar donde producir.“
Reclamos puntuales, precisos, que se enmarcan en la situación de emergencia económica y sanitaria que vive el país. De acuerdo a la denuncia, los medios ‘demonizaron la protesta’ y dejaron entrever que estaban impidiendo la salida de los trabajadores del municipio. De acuerdo a los testimonios, había otras entradas y salidas disponibles del enorme edificio que fueron bloqueadas por la propia policía: “toda una agitación pública muy mal intencionada y muy artera diciendo que nuestra organización tenía la decisión de bloquear completamente y que nadie pueda salir del municipio cuando a la mañana, por ejemplo, por la puerta trasera se podía salir hasta que la cerró la policía.“
Una vez creado el clima, se desató la represión: “a eso de siete u ocho de la noche vino con toda la furia la policía provincial con la infantería al frente con una represión muy cruenta, muy violenta, empujando a los compañeros desde arriba de la escalinata de la municipalidad, a un compañero lo hicieron rodar dos veces por todas las escalinatas que cayó rodando todas las escalinatas abajo. Después las imágenes que se han visto por internet, que se han visto a compañeras mujeres entre cuatro o cinco policías hombres tratando de llevarlas tirando de los pelos, arrastrándolas por el piso varios metros para tratar de golpearla y llevarla detenida. A dos mujeres les pasó lo mismo, a nuestra delegada Rosa y a otra compañera que se ve en las imágenes; a otro compañeros que los detuvieron golpeándolos muy fuerte para detenerlos, les seguían golpeando arriba del móvil policial. Así fue que llevaron a ocho detenidos a cuatro comisarias de pueblos cercanos acá, los dispersaron en cuatro comisarias distintas y nosotros hemos estado reclamando la libertad desde ese momento en toda la provincia, manifestándonos pacíficamente pero insistentemente por la libertad de los compañeros. Al día siguiente nuestra compañera Rosa fue a la fiscalía con otras compañeras que sufrieron los golpes a tratar de presentar en la fiscalía una denuncia sobre los malos tratos policiales y los apremios de la policía que fueron tan violentos. Hizo esa denuncia en la fiscalía y después del mediodía a la tardecita fue hasta la comisaria de Alma Fuerte con la intención de visitar a uno de los detenidos, que es el compañero Iván, que justo está en esa comisaria solo y es el hijo de la delegada Rosa, y cuando ella llegó a visitarlo a su hijo la retuvieron y la dejaron ahí detenida.”
Entre la indignación y la melancolía, Jerónimo se lamenta que en el día de la Memoria, una jornada tan especial para todos los luchadores tengan a nueve compañeros detenidos por pedir lo básico para sobrevivir, Tierra, Techo y Trabajo: “Nuestros compañeros son trabajadores, humildes, no son delincuentes, no son mafiosos, no son ladrones de guante blanco, banqueros, empresarios que se roban la plata; son gente humilde, pobre, de los barrios, que trata de realizarse, que trata de hacer un emprendimiento de trabajo, que logran generar con los emprendimientos de trabajo un humilde ingreso para no quedarse cobrando un plan social, y trabajan la tierra, la costura, la carpintería, trabajan en los invernáculos, en los comedores y merenderos comunitarios, principalmente en la tierra; son muchos los compañeros y compañeras que en todas la provincia y acá en Alem trabajan cultivando la tierra, criando animales, con criaderos de agricultura grandes e importantes que estamos desarrollando con criaderos de cultura grandes. Todo esfuerzo productivo que hacemos para poder generar trabajo, para poder sobrevivir con muchos esfuerzo, con mucho trabajo de lucha de muchos años y aprendiendo a defender nuestros derechos, a participar en las asambleas para poder deliberar y decidir en forma colectiva sin que haya punteros, sin que haya dirigentes, sino decidiendo de forma colectiva en las asambleas de abajo para arriba, esa es la cultura que aprenden los compañeros con los años en nuestra organización.” Y concluye: “Entonces a gente humilde y tan trabajadora un 24 de marzo los han tenido detenidos por el solo hecho del luchar socialmente por sus derecho. Un 24 de marzo, nada menos que un 24 de marzo, hay 9 compañeros y compañeras detenidos en Misiones”.
Salavina, Santiago del Estero, en la semana de la Memoria
A pocas horas del 24 de marzo, la Justicia santiaqueña allanó las casas de dos miembros del Mocase. Todo ocurrió en la madrugada del jueves 25 de marzo, cuando 40 efectivos de la policía de Sumampa entraron de forma violenta a los domicilios de Guillermo Cejas y de Alcides Acosta, ambas ubicados en la comunidad campesina de Loma Blanca Norte, departamento Salavina.
En el operativo, removieron violentamente todos los elementos de ambas viviendas, y bajo amenaza de muerte persiguieron a los compañeros, deteniendo a dos personas mayores y un menor hijo de Guillermo Cejas.
Un comunicado del Movimiendo Campesino de Santiago del Estero sostiene: “Detrás de todo esto, están las maniobras “Yiya” Molina, famoso sicario de Musa Azar, que todavía influyen en parte de la policía y el poder judicial de Santiago del Estero. Intentan seguir con el robo de tierras y ganado, al que las familias campesinas de la zona de los rios dijeron basta. Hacemos responsable a la fiscal Sottini y a la justicia quien ordena allanamientos de madrugada y detiene menores, como en los tiempos oscuros de la dictadura a los que ayer dijimos una vez más NUNCA MAS.
Estamos cortando la ruta nacional 9 en este momento, solicitando la inmediata liberación de los compañeros, entre los que hay un menor de 14 años. Ni un metro más, la tierra es nuestra.” concluye el comunicado.
Campo Verde, Jujuy, en la semana de la Memoria
El 17 de marzo la policía provincial cargaba una vez más contra los vecinos de Campo Verde que desde hace años trabajan en una construcción comunitaria en el populoso barrio de Jujuy y defienden el espacio de la cancha ‘La Olla’ en donde el gobierno proyecta hacer un colegio. Niños, mujeres y hombres fueron golpeados, corridos y amenazados. En estos días denuncian la persecución permanente con policías que vigilas las casas de los vecinos más activos, encuestas sobre su opinión de la obra que sirven para marcar las casas, y sanciones a los trabajadores. Tal el caso de Mara Martínez, vecina y trabajadora municipal, quien recibió una notificación de suspensión de tareas por 10 días. “Hace 20 años trabajo en el barrio, en la biblioteca, junto a los vecinos. Se hizo también un comedor, infinitos proyectos, también de deportes en el barrio. Me atacaron ahora porque me puse en el lugar que debía estar, junto a los vecinos. Esta mañana me mandaron un mensaje para que me presente en la municipalidad, que me quede y trabaje. Pedí la planilla y me notificaron de la suspensión aduciendo que fui altanera. Lo que vivimos no tiene nombre es demasiado violento. El barrio está militarizando, nos persiguen por antecedentes, por el trabajo. Tenemos una escuela secundaria ETP en el barrio a 10 cuadras. Está bien, queremos otra escuela, pero en el predio de la Belgraniana”, explicó.
Destacada
La murga como memoria, cuerpo e identidad popular
En exclusiva con LCV – La Columna Vertebral / Historias de trabajadores, Coco Romero recorre más de medio siglo de vínculo con la murga como experiencia vital, cultural y política. Desde la infancia atravesada por el carnaval hasta la prohibición impuesta por la dictadura, Romero reconstruye una historia silenciada de la cultura popular argentina: la murga como espacio de felicidad, protesta, memoria colectiva y disputa de identidades. Archivista, investigador y formador de generaciones, reflexiona sobre el cuerpo en la calle, la censura, el clasismo, la tradición carnavalera y el vaciamiento de las políticas culturales, reafirmando a la murga como una práctica viva que resiste y vuelve, incluso después de décadas de prohibición.
LCV: “Bueno, Coco, contame por qué la murga, por qué a vos, digamos, hace 50 años que te dedicás a esta expresión musical.”
Coco Romero: “Porque de niño fui feliz con la murga. Durante la dictadura, en 1976, mediante el decreto 21.329, los militares prohíben el carnaval, que tuvo 36 años de prohibición. Esa prohibición se levanta recién con Néstor Kirchner, entre 2002 y 2011. En ese momento yo estaba con La Fuente, un grupo que tocó durante toda la dictadura, y me pregunté cómo algo que me había hecho tan feliz podía estar prohibido. Entonces escribí una canción llamada ¿Dónde fueron los murgueros? y a partir de ahí empecé a recibir señales constantes. En los años 80 tocábamos y veía pibes bailando como yo bailaba cuando era niño.”
LCV: “¿Dónde creciste? ¿Cómo fue tu infancia?”
Coco Romero: “Yo nací en Salta y mi madre me trajo a Buenos Aires cuando tenía entre un año y medio y dos años. Viví en Coghlan, Belgrano R y Villa Urquiza.”
LCV: “Bueno, chetito eras, ¿no?”
Coco Romero: “No. En ese momento Belgrano R estaba rodeado de pensiones. Yo me crié en el Santa Rosa, un hotel de 120 habitaciones. Éramos muchos niños y tuvimos una infancia muy feliz. La murga era parte de los juegos, de los rituales y de la vida cotidiana. Jugábamos a la pelota y jugábamos a la murga.”
LCV: “La murga como hecho cultural en la Argentina muchas veces fue vista como algo maldito.”
Coco Romero: “Sí. Hubo momentos en que determinados sectores sociales la veían como algo de negros. Tuvo períodos de gloria como discurso contracultural y político. Cuando yo era chico la veía mucho en la provincia, por ejemplo en San Luis. Esas murgas hablaban en contra de los patrones o se vestían como ellos para ridiculizarlos. Era un lenguaje de protesta muy directo.”
LCV: “¿Cuándo se origina ese lenguaje tan primario de protesta?”
Coco Romero: “Después de escribir la canción empecé a preguntar qué era la murga y nadie lo sabía. La respuesta era siempre la misma: los negros de la esquina. Hoy dicen los negros del peronismo o del kirchnerismo. Un pueblo bajo. Yo opté por entrevistar a los viejos murgueros. En 1982 empecé en San Martín y Villa Martelli y me encontré con un universo enorme. Me eduqué mucho con la revista Crisis. En 1975 Mauricio Kartun escribe un artículo muy importante, Del candombe a la murga, que me abrió la cabeza.”
LCV: “Ahí te das cuenta de que la sociedad no tenía idea de lo que era la murga.”
Coco Romero: “Exactamente. Murga era un término despectivo, como cuando se dice que un equipo de fútbol es una murga. Empecé a buscar material, a armar archivo, a recorrer Parque Rivadavia durante 15 o 16 años todos los domingos. Me convertí en un buscador de libros. En una librería de Avenida de Mayo encontré un libro de 1968 de Pedro Orgambide, Carnaval, carnaval. Eso me deslumbró. Después lo entrevisté y entendí que la murga tenía una historia profunda.”
LCV: “Y de ahí surge tu trabajo como autor.”
Coco Romero: “Junté tanto material que amigos me dijeron que tenía que sacar un libro. Así publiqué La murga porteña, historia de un viaje colectivo, Los talleres de murga del Rojas y El universo creativo del carnaval. Yo no sabía escribir, pero escribí. El Fondo Nacional de las Artes me aceptó el proyecto por el lado del folklore, en una época en la que la cultura todavía tenía apoyo.”
LCV: “Hoy pareciera haber una degradación en la política cultural.”
Coco Romero: “Totalmente. Hay dirigentes de cultura que no saben absolutamente nada. No leen, no conocen la cultura popular y no quieren profundizarla, cuando es parte esencial de la historia de los pueblos.”
LCV: “Estuviste más de 30 años en el Rojas.”
Coco Romero: “El primer taller lo di en 1988 y estuve hasta 2009. Treinta y cuatro años. El Rojas fue fundamental. En la etapa democrática, Pacho O’Donnell le encargó a Eduardo Miñoña un trabajo sobre murga y así nació el documental Mocosos y chiflados. El conflicto era claro: un pibe de clase media al que no lo dejaban salir en la murga porque se iba con los negros. Eso es un conflicto de identidad y de cuerpos. La murga está en la calle y eso incomoda.”
LCV: “¿Cómo se eligen los temas y la estética de una murga?”
Coco Romero: “No es un proceso fácil. Nosotros impulsamos que haya un motivo, afinación, poesía. Todo eso ya existe en otros países. Los uruguayos desarrollaron una gramática muy fuerte. La murga gaditana tiene una estructura clara: saludo, cuplé y retirada, con la marcha camión como base rítmica. En Buenos Aires, después de 36 años sin carnaval, es muy difícil lograr organicidad.”
LCV: “El carnaval es una fiesta históricamente resistida.”
Coco Romero: “Es una fiesta prohibida. Momo es la deidad del carnaval, expulsado del Olimpo por criticar a todos. El carnaval es la inversión: el rico se viste de pobre y el pobre de rico. No todos se bancan eso. Por eso molesta. Pero el carnaval siempre va a seguir.”
LCV: “¿Dónde te encuentra hoy la gente que quiere aprender con vos?”
Coco Romero: “Estamos por abrir un espacio en la Fundación Educativa El Sapo y la Rana, en Boulogne, una escuela Waldorf. También me pueden encontrar en redes buscando Coco Romero, Murga y Carnaval. Divulgar cultura popular es una forma de fortalecer nuestra identidad.”
LCV: “Coco, muchas gracias. Vamos a escuchar tu trabajo.”
Coco Romero: “Gracias a ustedes. Primero vamos a escuchar un poema de Roberto Santoro, poeta desaparecido en 1977, Vocales. Después, una canción de la murga Sacala almidón, 14 de mayo.”
Destacada
Alberto Nadra: “La resistencia no se declama, se organiza fábrica por fábrica”
En diálogo con el programa La Columna Vertebral de La RZ Radio, Alberto Nadra analizó el paro nacional, el rol del sindicalismo y el impacto de la reforma laboral que se debate en el Senado. Durante la entrevista, sostuvo que la resistencia no puede reducirse a una consigna ni a una medida aislada: debe construirse desde abajo, fábrica por fábrica, barrio por barrio, recuperando la tradición histórica del movimiento obrero argentino. Nadra planteó una crítica tanto a la dirigencia sindical como a la dirigencia política, señalando que la organización en la base y el debate permanente con los trabajadores son claves para enfrentar el actual escenario social y económico. También reflexionó sobre el deterioro educativo, la pérdida de solidaridad y las consecuencias culturales que arrastra la Argentina desde la dictadura de 1976. “Si no organizamos, todo se diluye en el aire”, afirmó, llamando a reconstruir la conciencia colectiva frente a un modelo que —según advirtió— profundiza la desigualdad y la fragmentación social.
LCV: Recién escuchábamos a Hugo Moyano. Más allá de las controversias ideológicas, es un dirigente que ha combatido fuertemente a favor de su sindicato y del movimiento obrero. Tenemos anuncios de paros de las CTA y posiblemente de todas las centrales. El paro del otro día fue fuerte, con alto acatamiento. ¿Cómo lo viviste vos?
Alberto Nadra: Bueno, a mí me pareció un hecho muy importante, una demostración de fuerza necesaria, acorde a la gravedad del tratamiento de esa ley y a la inmensa traición de quienes se dicen representantes del movimiento nacional y popular, particularmente del peronismo, digamos.
LCV: Se criticó mucho a la CGT por si el paro fue o no con movilización.
Alberto Nadra: Bueno, yo creo que es fácil criticar a la CGT o al sindicalismo, pero quiero marcar dos cosas: primero, que la responsabilidad principal de conducir la lucha popular corresponde a los dirigentes políticos y no a los sindicalistas; y segundo, que no se puede reducir la crítica a si el paro fue con o sin movilización, porque eso depende de la coyuntura, digamos.
LCV: ¿Entonces dónde pondrías la crítica principal?
Alberto Nadra: Bueno, la crítica de fondo es que la resistencia se ha reducido demasiado a definiciones teóricas generales; para mí era mucho más importante haber trabajado estos meses en la base del movimiento obrero, en cada fábrica y lugar de trabajo, esclareciendo qué está en juego y organizando un plan de lucha, digamos.
LCV: ¿Cómo se traduce eso en lo concreto?
Alberto Nadra: Bueno, asambleas en las fábricas, discusión con los trabajadores, coordinación de delegados, relación con el barrio, explicarle al vecindario lo que pasa, porque cuando cierra una fábrica el barrio es el primero que lo siente: el almacén, la farmacia, el bodegón, digamos.
LCV: Eso tiene antecedentes históricos muy claros.
Alberto Nadra: Claro, bueno, el movimiento obrero argentino y el peronismo tienen esa tradición: la toma del frigorífico Lisandro de la Torre se sostuvo con el acompañamiento de todo el barrio de Mataderos, hay que recuperar esa experiencia y asentar claridad en la base sobre a qué nos enfrentamos, digamos.
LCV: Yo coincido, pero en las asambleas se ve mucha falta de empatía. Mucha gente cree que esto no le va a tocar.
Alberto Nadra: Bueno, coincido totalmente, y si me apurás no diría 20 años sino 40; ese vacío fue ocupado por la ideología dominante, por los grandes medios y por un sistema educativo debilitado, digamos.
LCV: El día del paro vi gente yendo a trabajar por miedo.
Alberto Nadra: Bueno, claro, hay una ilusión de que quedándose quieto no va a pasar nada, pero va a pasar igual, porque este sistema no valora al individuo, te reemplaza por otro más barato y más joven, digamos.
LCV: Incluso las búsquedas sobre la reforma laboral crecieron recién después de votarse.
Alberto Nadra: Bueno, sí, tarde, muy tarde, y eso muestra que no hubo un trabajo sistemático de discusión previa en los lugares de trabajo, digamos.
LCV: Vos mencionabas el ejemplo de Camioneros.
Alberto Nadra: Bueno, Camioneros hace trabajo político cotidiano; hablás con un recolector y tiene clarísimo lo que pasa porque discuten permanentemente y sacan conclusiones colectivas, digamos.
LCV: ¿Y qué pasó con experiencias anteriores, como De la Rúa o Macri?
Alberto Nadra: Bueno, no se discutieron en profundidad en la base; cerraron miles de empresas y se perdieron cientos de miles de puestos de trabajo, y esa experiencia tenía que discutirse fábrica por fábrica para generar conciencia, digamos.
LCV: Yo pongo mucho el eje en la educación, especialmente en esto de pasar de grado sin aprendizajes reales.
Alberto Nadra: Bueno, coincido plenamente, ese psicologismo barato de “no frustrar” fue devastador; no poner límites es contraproducente y destruyó herramientas básicas como la comprensión lectora, digamos.
LCV: Vos vinculás esto con un proceso histórico más largo.
Alberto Nadra: Bueno, sí, esto es consecuencia de la derrota popular del 76, no solo por los muertos y desaparecidos, sino porque la dictadura destruyó deliberadamente el lazo social y el sistema educativo, y eso nunca se revirtió del todo, digamos.
LCV: Para cerrar, ¿qué esperás de lo que viene: resignación o despertar?
Alberto Nadra: Bueno, yo siempre apuesto a la esperanza, no a volver a algo anterior sino a construir algo nuevo, y el eje central es impedir la aplicación de la ley laboral y volver a organizar desde abajo, fábrica por fábrica y barrio por barrio, digamos.
Destacada
Rodrigo Romero, delegado en FATE: “No fue una crisis: fue una decisión patronal”
En el marco del conflicto por el cierre de la planta de Fate, La Columna Vertebral – Historias de trabajadores dialogó con Rodrigo Romero, delegado del SUTNA, mientras se desarrollaba una audiencia con el Ministerio de Trabajo.
Con 20 años de antigüedad en la fábrica, Romero describe no solo la situación laboral, sino también el capital humano, la experiencia obrera y las consecuencias sociales de una decisión empresarial que deja a cientos de familias en la incertidumbre.
LCV: “Estamos en comunicación con Rodrigo Romero, uno de los delegados del sindicato de neumáticos SUTNA. Vamos a hablar de este caso emblemático que puede transformarse en un caso testigo de la debacle de las grandes empresas: el cierre de Fate. ¿Cómo te va, Rodrigo?”
Rodrigo Romero: “Hola, buenas tardes. Acá estamos, tristes, pero dando la lucha.”
LCV: “¿Dónde estás en este momento? ¿Estás en la fábrica?”
Rodrigo Romero: “No, en este momento no estoy en la fábrica. Estamos en una audiencia con el Ministerio de Trabajo y con la patronal.”
LCV: “¿Es una audiencia por Zoom?”
Rodrigo Romero: “Sí, es por Zoom. Estamos esperando el cuarto intermedio y que termine.”
LCV: “¿Cómo la ves venir?”
Rodrigo Romero: “No se ve muy bien la cosa. La fábrica está muy dura. Está todo en discusión. Nosotros esperamos ver qué camino se puede tomar, si se puede conciliar, pero lo único que queremos es conservar nuestro puesto de trabajo, la fuente laboral para todos los trabajadores, de forma colectiva.”
LCV: “¿Está dictada la conciliación obligatoria?”
Rodrigo Romero: “Sí, fue dictada y la fábrica la acató. Por ley deberíamos volver todos a trabajar, pero la patronal dice que nos considera despedidos y que no nos va a dejar ingresar.”
LCV: “¿Cómo era trabajar en Fate?”
Rodrigo Romero: “Yo trabajo hace 20 años en Fate. Cuando entré, en 2006, ya había conflictos. La gente de adentro te advertía que Fate no pagaba bien. Igual, era una empresa grande, con prestigio, donde se ganaba un poco más que en otros lados.”
LCV: “¿Cuál es tu tarea dentro de la planta?”
Rodrigo Romero: “Soy operario. Manejo máquinas de radial auto que fabrican cubiertas 15, 16 y 17. Son máquinas automáticas, semiautomáticas y manuales.”
LCV: “¿Esa experiencia se puede trasladar a otro rubro?”
Rodrigo Romero: “Solo dentro del neumático. Podría trabajar en Pirelli o Firestone, pero siempre en este rubro. Hace 20 años que hago neumáticos, es el único oficio que tengo.”
LCV: “Eso implica una enorme pérdida de capital humano.”
Rodrigo Romero: “Exactamente. Hay compañeros con 20, 30 y 40 años de fábrica. Muchos están físicamente destruidos. Mi hermano, por ejemplo, perdió un brazo por falta de medidas de seguridad. La empresa quiso indemnizarlo y echarlo, pero como sindicato logramos su reincorporación. Él quería seguir trabajando.”
LCV: “¿Cuántos años tenés?”
Rodrigo Romero: “Tengo 44 años.”
LCV: “¿Cómo impacta esto en tu vida personal?”
Rodrigo Romero: “Tengo una hija de 10 años, vivo con mi compañera y sus dos hijos. Alquilo. Pensé que en cinco años iba a poder comprar algo, pero ya llevo 20 y no se pudo. Hace 14 meses que no tenemos aumento. Siempre fue una lucha.”
LCV: “¿Hace cuánto sos delegado sindical?”
Rodrigo Romero: “Hace 9 años. Todos los años era lo mismo: Fate nunca quería dar nada. Lo que logramos fue empatar o superar la inflación hasta que llegó el gobierno de Milei.”
LCV: “¿Qué opinión tienen sobre el empresario y el gobierno?”
Rodrigo Romero: “Creemos que Madanes Quintanilla siempre tuvo acuerdos con todos los gobiernos. Tiene espalda económica. La fábrica está llena de materia prima y las máquinas están listas. Cerraron justo antes de la reforma laboral. Creemos que es una maniobra.”
LCV: “¿Quiénes quedan en el medio de esa disputa?”
Rodrigo Romero: “Nosotros. Los trabajadores. Somos el jamón del sándwich.”
LCV: “¿Creés que la fábrica va a volver a abrir?”
Rodrigo Romero: “Sí, sin dudas. No se puede cerrar una empresa de esta magnitud. El problema es entre el empresario y el gobierno. Los que pagamos el plato roto somos los trabajadores.”

