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Una historia de la Clase Obrera, por Leónidas Ceruti

Los libros de Leónidas Ceruti, “Aceiteros y Desmontadores Hacemos Historia 1947-2017. 70 años. Tomo I” (publicado por la Federación Aceitera) y en “Clase contra Clase. Argentina entre 1952-1976. El Quinto Relato”, son una impecable investigación histórica sobre las luchas obreras en Argentina. Exceden largamente la memoria de los Aceiteros porque ningún gremio actúa solo, se encuentra ensamblado en un contexto social, histórico, cultural y económico. Aquí compartimos algunos fragmentos seleccionados por el autor.

El plan de lucha de l 1963 de la CGT.

Durante enero del año 1963, se celebró el Congreso Normalizador de la CGT, en el que se eligió una nueva conducción, formada por dirigentes de las 62 Organizaciones Peronistas, y de los gremios independientes en partes iguales, designándose un secretariado a cuyo frente se ubicó a José Alonso, con la bendición de Vandor. Se decidió un Plan de Lucha, con cinco etapas, desde mayo de 1963 hasta julio de 1965, con un programa que incluía reclamos en lo social, económico y político. (….) La primera etapa se inició el 27 de mayo de 1963, con una semana de protesta, culminando el 31 con una huelga general nacional de 24 horas. Las otras etapas del Plan de Lucha de la CGT se implementarían durante el gobierno de Illia, y la conflictividad iría en aumento. Finalizaba otra etapa de enfrentamientos entre la clase obrera y la burguesía. Se dieron negociaciones, traiciones, tomas de fábricas, presentación de programas obreros, lo que trajo nuevas experiencias, donde no faltó la represión.

El gobierno de Illia y la CGT.

Al entregarle el 12 de octubre de 1963 José María Guido a Arturo Illía los atributos presidenciales, le traspasó también el poco cómodo cargo de adversario de la CGT. La relación del movimiento obrero con el nuevo gobierno radical, desde el comienzo fue conflictiva, ya que estaba en pleno desarrollo el Plan de Lucha de la CGT, que no se interrumpió ni se levantó con la asunción del nuevo gobierno. Con los años, en 1970, Ricardo Balbín, denunció que dicho plan fue gestado por Levingston y Alonso. A partir de la segunda mitad del 63, el sindicalismo sufrió un aislamiento relativo. En agosto Miguel Gazzera, dirigente sindical peronista, realizó un informe en el que aconsejaba seguir una línea de oposición frontal al gobierno de Illía, al que “hay que golpear violentamente con huelgas”. Ese era uno de los flancos débiles del radicalismo, sus escasas vinculaciones con los gremios. El 6 de diciembre, la CGT convocó a la primera huelga contra Illía, y al mes el Comité Confederal decidió el calendario de la Segunda Etapa del Plan de Lucha. El mismo consistió en ocupaciones masivas de fábricas durante mayo y junio. El secretario general de la CGT, José Alonso, calificó al gobierno como surgido “de un acto electoral fraudulento, en el cual los trabajadores no pudieron votar por sus candidatos ni ser electos”. Se cuestionaba la capacidad del gobierno, su lentitud, el creciente costo de vida y la desocupación. En febrero de 1964, se informó la continuación del plan de lucha, y Alonso declaró que las ocupaciones de fábricas eran actos legítimos. El movimiento obrero estaba organizado a través de distintos agrupamientos. Por una parte, se encontraban las 62 Organizaciones, que agrupaban a la mayoría de los sindicatos de obreros fabriles; por otra los Gremios Independientes, entre los que se encontraban sindicatos importantes como la Unión Ferroviaria y la Federación de Trabajadores de Luz y Fuerza; el Movimiento de Unidad y Coordinación Sindical (MUCS), de orientación comunista, y finalmente un agrupamiento antiperonista, que no forma parte de la CGT, los 32 Gremios Mayoritarios Democráticos.

El Vandorismo

Durante esos años, se fue dando un proceso donde se consolidó fundamentalmente el llamado “Vandorismo”. Las características de esa dirigencia gremial fueron: burocratización de los dirigentes y de las estructuras sindicales, integración al sistema político institucional, métodos autoritarios, negociaciones, pragmatismo, matonaje, utilización de la representatividad de los sindicatos en las disputas políticas dentro del peronismo. El poder de la burocracia sindical estaba sustentado entre otros factores en:*.- La Ley 14.455 de Asociaciones Profesionales, sindicato único, no federaciones, sindicatos nacionales, sindicatos de primer grado: negociaciones y disciplina dentro del gremio.*.- Poder Financiero de los dirigentes sindicales y los sindicatos. *.- Violencia y gansterismo de los gremialistas: control de la oposición.*.- Dominio de las elecciones de los gremios: Potestad de las Juntas Electorales. Entre 1957 y 1972, sobre 25 sindicatos con más de 25.000 afiliados, solo 2 derrotas electorales.

El ejemplo de esos dirigentes sindicales fue el “lobo” Vandor, como lo apodaban sus incondicionales 220.000 metalúrgicos. Negociador con empresarios y militares, fogueado en la resistencia, estuvo preso tres meses durante la “Libertadora”. Patotero, violento, fue la pesadilla de los radicales en los años de Illía, que se puso el saco y la corbata para asistir a la asunción del golpista Onganía. Fue el cerebro dominante del poderoso aparato de la CGT, que agrupaba hacia 1964 a unos dos millones de trabajadores y movía anualmente un presupuesto superior a los cien millones de pesos. A los 16 años trabajó en la fundición Renaud, en Rosario, luego en 1941 se incorporó a la marina como aspirante a suboficial en la Escuela de Mecánica de la Armada, llegando a cabo primero maquinista. Luego en los establecimientos Philips lo eligieron delegado de la fábrica. Con el golpe del 55, fue detenido y estuvo detenido cuarenta y ocho días en la Penitenciaria y noventa en Caseros. Encabezó la línea blanda dentro del sindicalismo, buscando el poder por la estrategia de la evolución en contraposición a Framini, hombre de barricada, de la línea dura, que buscaba el poder por la revolución.

Vandor, era pragmático y oportunista, intentó la creación de un proyecto político de los trabajadores, o sea un movimiento político de base sindical. Entre sus amigos estaban los dirigentes Amadeo Olmos y Miguel Gazzera. Principalmente durante 1965 y 1966, se dio el enfrentamiento entre Vandor vs Perón-Isabel, impulsando el llamado “Peronismo sin Perón”. Rodolfo Walsh, en un artículo periodístico del 22 de mayo de 1969 titulado ¿Qué es el vandorismo?, luego de historiar los orígenes y desarrollo de la industria metalúrgica, comentó el surgimiento y la personalidad de Vandor de esta manera “A propuesta de Paulino Niembro, que en su carácter de componedor de tendencias declina aspiraciones propias, el congreso de la UOM reunido en el Luna Park elige secretario general de la Capital a un delegado de la firma holandesa Phillips. Lo apodan, precisamente “el holandés”, alguno de los antepasados debió sustituir el Van Thorpe original por el de Vandor, con que figura en las boletas. Su prontuario “depurado en agosto de 1958, dice que nació en Bovril, provincia de Entre Ríos, el 26 de febrero de 1923.

Alrededor de este hombre ha de confluir la mayoría de expectativas, temores, ansiedades y mitos de la historia del gremialismo argentino. Es poco lo que se sabe de su pasado. Seis años transcurridos en la Armada, de donde egresó como cabo primero, alimentan la versión de que fue siempre un agente del servicio de informaciones navales. Otras fantasías se oponen a ésa: en junio de 1955 habría encabezado las columnas metalúrgicas que desafiando precisamente el bombardeo de la Marina acudieron en auxilio de Perón. Unos lo pintan regando con clavos Miguelitos los caminos de la represión, en el año 56, otro, negociando en secreto con los jefes de esa represión”. Luego vendría la época de Frondizi y el Plan Conintes, y de esa época Walhs dijo que “Doce mil metalúrgicos han caído en esa primera ola represiva, pero el gremio mantiene su poder. La influencia de Vandor es importante. Su despido de Phillips, tres meses de cárcel, cierto papel en la Resistencia, le abren el camino”. (33)

Otro dirigente de importancia y con gran poder en esos años fue José Alonso, designado secretario general de la CGT desde 1963. Fue un sindicalista con ilusiones “Neocorporativas”, plasmadas en un documento sobre el cambio de estructuras, titulado “La CGT en marcha hacía el cambio de estructuras”, publicado en enero de 1965. Por una parte había tejido cordiales relaciones tanto con las cúpulas eclesiásticas como militares, y por otra había logrado independizarse del todopoderoso Augusto Vandor. Así como el “lobo” era un hombre de acción, Alonso brillaba en los gabinetes, estudioso, muy lúcido y despierto estratega. Llegó a secretario general de la central obrera como mero títere del metalúrgico, pero fue sustentando ideas propias y no se lo podía desalojar de su cargo. Su fuente de poder residía en la burocracia cegetista y en su gremio integrado mayoritariamente por mujeres, al que un jerarca gremial descalifico llamándolo el sindicato de “Cincuenta costureras”. (34)

Las 11.000 fábricas tomadas en junio de 1964

El Comité Central Confederal, de la CGT, el 1º de mayo de 1964, aprobó “poner en ejecución la segunda etapa del plan de lucha que abarcó: a) entre el lunes 18 de mayo y el 15 de junio, ocupación parcial, zonal y por grupos en la forma que indicara el Consejo Directivo de la CGT; b) entre el 15 y el 16 de junio, como culminación de esta segunda etapa, ocupación total y simultánea en todo el país por el término de 24 horas; c) el Consejo Directivo de la CGT planificará con la consulta correspondiente a los organismos confederados todas estas acciones de lucha a los efectos de una perfecta eficacia y sincronización;…”. Las masivas tomas de fábricas se desarrollaron a lo largo de siete operativos, entre el 21 de mayo y el 24 de junio de 1964.

Las jornadas elegidas fueron el 21, 27, y 29 de mayo, 2, 3, 5, 18 y 24 de junio, en las cuales según datos de la CGT, 3.913.000 trabajadores ocuparon 11.000 establecimientos. Dichas ocupaciones se cumplieron con justeza matemática. No hubo ni un desajuste, ni una vacilación, ni una demora. “Nosotros no lo hubiéramos hecho mejor”, manifestó con asombro un militar en actividad. En junio, la revista Primera Plana, señalo a Vandor, como el principal inspirador del Plan de lucha de la CGT y como un activo opositor al gobierno, convencido de que caería y la necesidad de que el sector sindical participe activamente en ese proceso, junto a las FFAA. La tercera etapa, se inició el 3 de agosto de 1964, para exigir al gobierno “el cambio de estructuras económicas, social y política”. Las medidas de lucha esta vez fueron los cabildos abiertos entre agosto y septiembre. Mientras que durante noviembre y diciembre se desarrolló la cuarta etapa, con concentraciones y marchas en distintas ciudades, para culminar con una huelga general por 48 hs el 17 y 18 de diciembre. Ese mes dio comienzos el operativo retorno de Perón al país, que había declarado en Madrid “Volveré este año a la Argentina. Imagino que el presidente Illía, al insinuar mi regreso, lo hace de buena fe, ofreciéndome garantías”. A la vez, un vocero de la CGT, declaró “Nuestro próximo paso será lisa y llanamente, ocupar las fábricas para hacerlas producir. Es decir: una auténtica revolución social. Pero no tendremos que llegar a tanto. Antes deberá ocurrir algo…”.

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“Streaming en Argentina: Pablo Storino revela sueldos, precarización y la batalla del SATSAID por la registración laboral”

En exclusiva con La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores, Pablo Storino, pro secretario gremial del SATSAID, aborda la situación laboral y económica del sector del streaming en Argentina. El dirigente describe las profundas desigualdades entre los distintos canales, los niveles de registración y precarización existentes, y el rol del sindicato frente a este nuevo escenario comunicacional.

LCV:

“¿Cuál es la situación laboral real de los canales de streaming? ¿Cómo es esto que parece un jolgorio? ¿Todo es divertido? Somos todos amigos, nos matamos de risa… pero cuál es la situación económica y laboral de los compañeros de streaming?”

Pablo Storino:

“La situación del mundo del streaming hoy es muy dispar. Existe un grupo reducido —un top 10 o 20— que logró monetizar sus contenidos, profesionalizarse y constituir unidades económicas que permiten formalizar relaciones laborales, registrar trabajadores y blanquear actividades. Pero también hay muchos otros que sobreviven como pueden, trasladando esa precariedad a quienes trabajan allí: falta de registración, salarios muy bajos y condiciones inestables. Esto genera la pregunta de si el streaming es una burbuja o si, con el tiempo, se asentará dejando afuera a quienes no puedan consolidarse como organizaciones empresariales.”


LCV:

“La mayoría está informalizada o son factureros.”

Pablo Storino:

“La situación es heterogénea. Hay empresas como Luzu TV, con 110 trabajadores registrados y salarios que van de dos a cuatro millones de pesos. Y hay otras como Olga, con un alto nivel de precarización, donde muchos jóvenes están como monotributistas cobrando entre 500.000 y 600.000 pesos. En algunos canales hay explotación evidente, y son justamente los que desde el SATSAID estamos denunciando y tratando de regularizar. También existen proyectos como Gentina, Futurock, Vorterix o Bondi que tienen relaciones laborales formalizadas y en condiciones.”


LCV:

“Perfecto. Bien o mal, ¿no? Porque estos sueldos que me decís serían formalizados. ¿Bien o mal?”

Pablo Storino:

“Totalmente. Es trabajo registrado, con aportes a la jubilación, a la obra social y todos los derechos laborales que corresponden.”


LCV:

“Buena cuna tiene ese pibe. Sé que viene de una familia de trabajadores y no se quedó en el camino con la experiencia. ¿Cuál ha sido la experiencia general?”

Pablo Storino:

“Existe una situación común tanto en proyectos identificados con la derecha como con la izquierda. Por ejemplo, algunos streaming de línea más conservadora desconocen las leyes laborales y evaden responsabilidades, pero lo mismo sucede en otros que se presentan como progresistas. Desde el SATSAID entendemos que la falta de registración responde a una lógica económica transversal: no pagar aportes patronales ni cumplir con los pisos salariales establecidos por el convenio colectivo. Contra eso nos enfrentamos todos los días, venga de donde venga.”


LCV:

“La paritaria de los trabajadores de cable: ¿cómo cerró?”

Pablo Storino:

“En este contexto, la paritaria viene cerrando bien. Logramos que las empresas de la Cámara TAC paguen mes a mes el índice de inflación del INDEC, aunque no coincidamos con el método de cálculo del organismo. Por lo menos eso evita una pérdida mayor del poder adquisitivo. Llegar a este acuerdo requirió asambleas, paros y mucha presión, pero finalmente TAC entendió que no íbamos a aceptar que los salarios quedaran por debajo de la inflación.”

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Daniel Yofra: “Vamos a tener que armar Frente Sindical para resistir la reforma laboral”

En exclusiva con La Columna Vertebral-Historias de Trabajadores, Daniel Yofra expone la postura del Sindicato de Aceiteros frente al avance de la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional. Desde la crítica a la inacción de las centrales sindicales hasta el análisis de la situación industrial y el impacto en los derechos laborales, Yofra plantea la necesidad de construir un frente sindical amplio para enfrentar los cambios propuestos. La conversación aborda tanto las implicancias materiales de la reforma como el rol político del sindicalismo en el actual contexto económico y social.

LCV:
“Contame la postura del Sindicato de Aceiteros frente a la reforma laboral.”

Daniel Yofra:
“Estamos preocupados por lo que está pasando y por la inacción del sindicalismo ante una reforma laboral que, en algunos casos, va a legalizar la precariedad laboral y, en otros, va a intentar imponerla cuando tengan la herramienta para hacerlo. Nosotros vamos a salir a luchar como siempre lo hicimos, como el año pasado con la Ley Bases. Este año no será la excepción. Vamos a oponernos porque es un legado que nos dejaron los trabajadores y trabajadoras aceiteros y desmotadores. Tenemos la responsabilidad de defender lo que otros conquistaron y ya no están: desaparecidos, asesinados, encarcelados. Todo lo que ocurrió en la historia de la lucha obrera hoy lo quieren borrar de un plumazo bajo el título de ‘modernidad laboral’, cuando en realidad quieren volver cien años atrás.”

LCV:
“¿Piensan llevar adelante una huelga si avanza la reforma? Supongo que no como una acción aislada, sino como parte de la unidad sindical.”

Daniel Yofra:
“Estamos tratando de que otras organizaciones se sumen y esperamos que la nueva CGT o el nuevo triunvirato entiendan que hay que ir a una huelga, salvo que tengan otra estrategia que hasta ahora no ha funcionado. Ni siquiera los llaman a discutir la ley. Los empresarios escriben la reforma laboral y este Gobierno la lleva adelante porque tiene compromisos con quienes lo llevaron al poder.”

LCV:
“Esto de que los empresarios escriban las leyes ya pasó con Macri. Hoy, con el respaldo electoral que tiene, Milei cree posible avanzar en reformas que afectan a todos los sectores industriales. ¿Cómo visualizás este escenario, especialmente respecto a la desindustrialización, la caída del empleo y la pérdida de mano de obra calificada?”

Daniel Yofra:
“En nuestro sector no se siente la importación indiscriminada, pero sí afecta a sectores que dependen del mercado interno. Cerraron más de 20.000 pymes y hay 270.000 trabajadores despedidos. Muchas empresas están importando lo que antes producían, como la química de Río Tercero, que fabricaba insumos para colchones y hoy los importa, dejando a más de 200 trabajadores en la calle.”

LCV:
“Si avanzara la flexibilización horaria, el salario variable —el ‘sueldo dinámico’— o las vacaciones en cuotas, ¿cómo sería la industria bajo ese régimen?”

Daniel Yofra:
“Los trabajadores perderían la posibilidad de ordenar su vida fuera del empleo. No podrían programar vacaciones ni prever ingresos básicos. Sería tan simple y grave como eso.”

LCV:
“Muchos argumentan que hoy la informalidad ya impide planificar la vida.”

Daniel Yofra:
“Esto empeoraría la situación de quienes hoy sí tienen estabilidad laboral. Hay casi 9 millones de trabajadores registrados. El año pasado decían que la reforma iba a traer inversiones y empleo; no ocurrió nada. Los empresarios no necesitan que se quiten derechos. Necesitan industrializar la materia prima, necesitan crédito, necesitan que haya consumo. Con salarios por debajo de la pobreza —más del 90% de los registrados están así— no hay consumo, no hay producción y no hay trabajo.”

LCV:
“Se suele decir que los sindicatos industriales están defendiendo a un universo de trabajadores cada vez menor. Lo que planteás va en sentido contrario.”

Daniel Yofra:
“Hoy tenemos dos problemas. Primero, diputados y senadores que nunca trabajaron bajo patrón, dependen de patrones o directamente lo son. Van a instalar mentiras para poner a la sociedad en contra del sindicalismo y de la CGT, que es la central más grande del país y de Sudamérica. Segundo, la inactividad de la CGT. Si no cambia el rumbo, creyendo que sólo con diálogo lo logrará —cuando ni siquiera los llaman— será difícil torcer la historia. Seguramente vamos a tener que armar un frente sindical que luche contra esto.”

LCV:
“Para cerrar: ¿están trabajando en algún proyecto alternativo a la reforma? ¿Hay algo con los diputados sindicales o dentro de la CGT?”

Daniel Yofra:
“No participé de la reunión con los compañeros supuestamente afines al movimiento obrero. Creo que son muy pocos para el momento de la votación y no tengo detalles de la contrapropuesta. Pero no hace falta ser científicos para mejorar la vida laboral. Nosotros lo comprobamos con los comités mixtos de seguridad e higiene. Bajamos la accidentología y las muertes laborales, incluso sin una ley vigente en muchas provincias. Los derechos de los trabajadores también benefician a los empresarios. Ellos se quejan de la industria del juicio, pero no hacen nada para evitar accidentes. ¿Qué quieren? ¿Trabajadores mutilados y sin indemnización?

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“18 años de proscripción, memoria y militancia: conversación con Gustavo Campana”

El periodista Gustavo Campana reconstruye recuerdos personales y políticos alrededor del 17 de noviembre de 1972, fecha del regreso de Juan Domingo Perón a la Argentina tras 18 años de exilio. Desde la mirada de un niño de 10 años que seguía los acontecimientos desde un televisor en blanco y negro, hasta el análisis histórico de la resistencia, la militancia, el rol del movimiento obrero y las operaciones del poder real, Campana hilvana una lectura profunda del período y de sus continuidades hasta el presente. La charla, atravesada por testimonios personales de quienes vivieron la época, permite comprender por qué el Día de la Militancia es, además de una efeméride, una narrativa colectiva de lucha, memoria y disputa política.

LCV: “¿Dónde estabas vos el 17 de noviembre de 1972?”

Gustavo Campana: “Cumpliendo 10 años y mirando desde el televisor en blanco y negro de mi casa lo que sucedía en Seisa y en sus alrededores. Lo vivía desde un lugar particular, porque el decreto 4161 nos había marcado.
Nací en el 62, por lo tanto Perón era el hombre prohibido, el que no se podía nombrar. Era ese peronismo que, en la clandestinidad, le contaba todos los días al pueblo que seguía vivo.
A principios del 72, finales del 71, empezó a aparecer a través de los noticieros que levantaban un poco la persiana de la censura. Eran esos reportajes donde le preguntaban: ‘¿Qué va a hacer usted para volver?’ ‘Nada. Todos mis enemigos.’ ‘General, durante tanto tiempo hubo gente que quería que usted se muera y hoy no quiere que se refríe.’ ‘Se están acordando tarde, porque ahora me estoy muriendo.’
Todo eso llegaba al living, al televisor sin control remoto y en blanco y negro, y atravesaba a un pibe de 10 años por todas partes.”

LCV: “¿Qué impronta había en tu casa? ¿Qué opinaba tu madre mientras cocinaba o tu padre? ¿Qué les provocaba ese regreso?”

Gustavo Campana: “Mi viejo había sido obrero gráfico y militante socialista. En ese momento trabajaba como portero en Belgrano. No le daba para ser antiperonista, pero estaba cerca. Mi mamá era más silenciosa, pero la información entraba por todos lados.
Y había algo claro: un año después mi viejo no votó ni a Cámpora ni a Perón. Seguramente votó a Corvalán en marzo del 73. En la segunda vuelta no sé; estaba mal. No tan mal… pero por ahí andaba.”

LCV: “Antes de ir al país al que vuelve Perón, una pregunta importante para quienes son jóvenes: ¿por qué el 17 de noviembre se transforma en el Día de la Militancia?”

Gustavo Campana: “Porque ‘lucharon y volvió’. Ese es el dato central.
En ese ‘lucharon’ hay una mixtura entre la resistencia peronista, que se pone de pie tras el golpe del 55, y la juventud maravillosa que se suma a fines de los 60, en el trasvasamiento generacional del que hablaba Perón en sus entrevistas con Pino y Getino.
La Juventud Peronista fue clave, pero no fue la única: estaba el trabajo de la resistencia del 56, el Plan Conintes, la pelea en la calle de los grupos armados —Uturuncos, FAP, Montoneros—, la tendencia, la CGT, el corazón peronista de la CGT de los Argentinos, y el Cordobazo con Atilio López.
Todo ese encadenamiento de hechos empuja a un régimen en decadencia, la tercera etapa de la Revolución Argentina, que había pasado por Onganía, por el experimento breve de Levingston y finalmente por Lanusse.
Todos necesitaban a Perón, propios y extraños.”

LCV: “Estamos haciendo un documental sobre sindicalistas desaparecidos. Ricardo Vaschetti nos decía que desde el minuto cero en que se abrió el proceso electoral que llevó a Cámpora ya se estaba armando el golpe del 76. ¿Coincidís?”

Gustavo Campana: “Sí. El golpe del 76 es un objetivo claro, sobre todo después de la muerte de Perón.
El Grupo Ascuénaga —Martínez de Hoz y compañía, reunidos en un petit hotel de la calle Ascuénaga, propiedad de Blaquier— empieza a tejer la política económica que después se aplicará, respaldada por Rockefeller, el Chase Manhattan Bank y Kissinger.
Después del 11 de septiembre del 73, con el golpe en Chile, se consolidó el Plan Cóndor y la decisión del poder real de cambiar la matriz económica: de un país industrial, con trabajo a tres turnos y 2% de desocupación, a un país rentístico-financiero dedicado a la especulación.
La implosión del país no empieza en el golpe: tiene una etapa anterior, el Rodrigazo, armado por la derecha liberal.”

LCV: “Incluso a nivel leyes: la de represión a movimientos subversivos en espacios sindicales sale en el 74.
Pero volviendo al 72: Cámpora dijo que la primera medida económica de Perón sería la independencia del Fondo Monetario. ¿Qué significa eso?”

Gustavo Campana: “Perón logró durante 9 años que la Argentina no ingresara al Fondo Monetario. Entre 1946 y 1955 fuimos el único país de América Latina que no entró en la institución creada en el 44.
Estados Unidos sabía que Perón era un mal alumno para el orden mundial de posguerra.
En ese período construyó la industria nacional, desarrolló ciencia y tecnología propia y consolidó derechos laborales.
El golpe del 55 tuvo como tarea desarmar todo eso. Fueron 14 toneladas de explosivos en Plaza de Mayo, más el golpe, más los fusilamientos del 56, para poder entrar al Fondo Monetario en el 57.
No es un dato menor. Junto con el Banco Mundial iban a regir los destinos económicos de América Latina.”

LCV: “Cada vez que charlamos pienso: ¿cómo hacer para que seas columnista de La Columna Vertebral? Con vos uno dice ‘plum’ y aparece toda la historia detrás.
Feliz Día del Militante.”

Gustavo Campana: “Para ustedes también. Vamos a seguir encontrándonos en estos espacios.
Y veremos si las chicas de La Columna Vertebral logran seducirme para sumarme.
Un abrazo inmenso.”

LCV: “Quiero cerrar con algo. Yo soy exactamente la generación intermedia: entre el pibe del televisor blanco y negro y la resistencia. Estaba intentando llegar a Ezeiza esa mañana.
Un compañero me decía: ‘¿Dónde estabas vos?’ Yo no pude llegar. ¿Te acordás cómo nos mojamos?
Cada uno tenía su anécdota. La mía es así: le dije a mi mamá que iba a estudiar a la casa de una compañera. Me quedé a dormir. Lluvia torrencial, barro, policía que nos corría, volvimos llenas de barro. Y cuando llego, mi mamá me dice: ‘Yo sabía quién lo tiró.’ Nos empezamos a reír.
Pobre vieja. Al lado de eso, todos los que vinieron después eran santos comparados con nuestra generación.”

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