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¿Qué desean los trabajadores para el 2022?
La Columna Vertebral consultó a alguno de los principales referentes de sindicatos, campesinos, desocupados y pymes para conocer sus objetivos para el año que comienza. Aquí las respuestas.

PABLO MOYANO
Sec. Gral de la CGT
El desafío del movimiento obrero para el año que viene es seguir trabajando en la unidad, seguir insistiéndole al gobierno en eliminar el impuesto a las ganancias. Entre este impuesto y la inflación se va sacando poder adquisitivo a los trabajadores. Seguir trabajando fuertemente con el Ministerio de Trabajo para ir erradicando el trabajo en negro, seguir trabajando con los compañeros de los movimientos sociales para empezar a efectivizar el trabajo informal con trabajo formal, con recibo de sueldo, con obra social. Fundamentalmente dentro del peronismo seguir trabajando para llevar soluciones a los múltiples problemas que hoy tienen los argentinos y las argentinas. Hemos visto los últimos días ese ataque directo a las organizaciones gremiales a partir del video donde el gobierno de derecha de la señora Vidal intentaba cerrar o hacer desaparecer a los sindicatos y eso demuestra que lo único que hoy tiene vigencia, lo que más fortaleza tienen en defensa los trabajadores son los sindicatos y por eso el objetivo de la CGT es seguir manteniéndole la fortaleza a los sindicatos para que los trabajadores no pierdan derechos y pedirle al gobierno nacional que por favor sea un poco más efectivo en el control de los precios. Sabemos que el empresariado argentino, tanto en las crisis económicas o en las crisis sanitarias como se vivió, no fue solidario con el pueblo argentino. Cuando hablamos de gran empresariado hablamos de los empresarios que ganan fortunas y la llevan a fuera. Que el gobierno sea un poco más efectivo con el control de precios y con la inflación. Y creo que ahí se va a empezar a recuperar la economía del país.

TOMÁS KARAGOZIAN
Presidente UIA Joven
Cerramos un año bastante bueno para la empresa. Una demanda relativamente constante donde tomamos decisiones importantes en lo que es inversiones para la compañía, para aumentar la productividad, para mejorar la calidad y sobre todo para generar más trabajo que es nuestro verdadero orgullo. Contratamos 420 trabajadores en el año y para adelante tenemos proyectos muy interesantes el año que viene. Estamos poniendo en funcionamiento una fábrica nueva en Monte Caseros. Son 16000 m2 y ahí en los próximos años contrataremos 500 trabajadores más. Esperando que para la industria en general y la industria textil sigamos con buenos tiempos por delante. A nivel UIA joven fue un año muy interesante desde la formación. Visitamos 12 provincias del país en lo que es visitas industriales, recorrimos alrededor de 80 o 90 fábricas, aprendimos y escuchamos a los fundadores, a los momentos difíciles, buenos y malos que han pasado y para el año que viene vamos a seguir recorriendo el país porque creo que militar industrialmente es recorrerlo, conocer, es derribar preconceptos y tengo mucha expectativa el año 2022. Saludos, gracias por todo. Nos estamos viendo. Feliz año.

ÁNGEL STRAPAZZON
Fundador del MOCASE
El futuro son los jóvenes. Al ir consolidando liderazgos democratizadores formados en agroecología, en comunicación, en derecho, en psicología social, se viene el mundo de la salud mental. El trabajo de la salud mental ha evolucionado impresionantemente. Estamos aportando incluso a un documento y una reglamentación de la ley de salud mental en la provincia de Buenos Aires, desde nuestra experiencia. En Mocase apostamos a los jóvenes. De hecho, en la asamblea del otro día de más de 3400 miembros, una delegación de 3400 delegados y delegadas, sorprendieron algunos miembros internacionales que nos visitaron, que compartieron y dijeron eso. Impresionante el trabajo territorial del joven. El otro gran objetivo el territorio. Seguir avanzando en la tierra y los territorios, y recuperando. En cuanto al derecho que nos asiste, recuperando los territorios de pueblos indígenas y recreando la tierra en función de la producción de alimentos agroecológicos, sanos, como han sido haciendo milenariamente el pueblo que ahora le decimos santiagueños pero son los tonocotés, los guaicurúes, primo hermanos de los guaraníes. Reproducir también mercados populares. Tenemos cuatro mercados distribuidos en cuatro puntos de Santiago del Estero y avanzar en la constitución de una importante cuenca lechera de quesos caprinos, de vacas. Que vivan los jóvenes y que pensemos, desarrollemos y multipliquemos centro de provisión de alimentos y distribución de alimentos.
Otro objetivo es articular los territorios, articular, crear alianzas estratégicas en el campo popular donde concibamos la democratización de esas organizaciones y sindicatos, busquemos hacia dentro la coherencia de la justicia y la distribución de los derechos sociales, culturales, políticos y económicos. Ir pensando con una consistencia que vaya poniendo las bases de una nueva civilización.

LITO BORELLO
Secretario DDHH de la UTEP
Una mirada puesta hacia el año que viene con por un lado la preocupación de un modelo global, hegemónico, dominante que sigue generando miserias, hambres, guerras y mucha muerte. Un modelo hegemónico que sigue acrecentando las diferencias y a la vez un modelo dominante que muestra a las claras que está dispuesto a cualquier cosa en alas de no perder el privilegio de un puñado de adoradores del Dios dinero. Por el otro lado los movimientos populares en el último tiempo venimos teniendo un fuerte optimismo, una gran esperanza en la lucha y en la resistencia de nuestro pueblo y en función de eso nos organizamos. No tan solo para seguir peleando por las reivindicaciones gremiales que sin duda siguen estando en el centro, tierra, techo y trabajo sino también como el Papa dijo al lado de Evo Morales, este sistema no da más y es necesario construir otro mundo posible. Como dicen los zapatistas, un mundo en donde quepan todos los mundos. En eso está puesta nuestra energía, en eso va a estar puesto el esfuerzo y el trabajo de los compañeros y compañeras, en construir una unidad necesaria de carácter estratégico y la organización capaz de construir la masa críptica para dar vuelta la tortilla. Por eso reafirmamos nuestras rebeldías y seguimos construyendo las próximas insurgencias. Luchar hasta vencer.

HUGO GODOY
Secretario general de ATE Nacional
Es importante que todas las trabajadoras y trabajadores del país nos estrechemos cada día en más unidad. Celebremos este fin de año porque nuestro pueblo ha realizado una epopeya con la vacunación, ha enfrentado la pandemia y en particular quiero saludar y agradecer el esfuerzo extraordinario de todos los trabajadores y trabajadoras de ATE y la CTA autónoma pues estuvieron en la primera línea de esa lucha. Pero también en la lucha para terminar con la otra pandemia que tenemos en nuestro país: la del hambre y la pobreza. Por eso es que los trabajadores y trabajadoras tenemos que seguir siendo cada día más protagonistas en la historia. El año 2022 nos tiene que encontrar movilizados, profundizando la democracia, terminando con aquellos resabios dictatoriales que anidan todavía en gran parte del empresariado y de representantes políticos de nuestro país que siguen alentando generar Gestapos para quebrar y derrotar a la clase trabajadora. Nuestra clase tiene el orgullo de ser portadora de la voluntad de transformar esta sociedad injusta. Desde ATE y la CTA Autónoma los abrazo, las abrazo, confiado y orgulloso de ser parte común de este camino.
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Erika Lederer:“La única memoria completa es que digan dónde están los cuerpos”
En la antesala de un nuevo 24 de marzo, Erika Lederer —poeta, abogada y cofundadora de Historias Desobedientes— reflexiona sobre el sentido de la memoria en la Argentina actual. Hija de un represor que actuó en Campo de Mayo, su testimonio interpela desde un lugar singular: el de quienes decidieron romper el pacto de silencio familiar para transformar el dolor en acción. En esta entrevista con LCV, cuestiona el uso del concepto de “memoria completa”, reivindica la apertura de archivos y la búsqueda de identidad, y llama a sostener una memoria activa, colectiva y comprometida con la justicia.
Erika Lederer: Exacto, necesitamos masividad en las calles. En relación a la pregunta: yo soy cofundadora de Historias Desobedientes. Surgimos alrededor de 2017, cuando se intentó aplicar el 2×1 y la Corte Suprema lo avaló. En ese momento, en las calles se dijo de manera masiva que no. Eso es lo que esperamos también ahora.
¿Qué entiendo por “memoria completa”? Es muy sencillo: la única memoria completa es que se abran los archivos. La única memoria completa es que los genocidas que siguen vivos y que no fueron alcanzados por la llamada “impunidad biológica” digan dónde están los cuerpos, digan dónde están los chicos —hoy adultos— cuya identidad todavía no fue recuperada. Esa es la única memoria completa.
LCV: Estoy totalmente de acuerdo, incluso con el recorte histórico que hacés, que no empieza en el ’76. Recién hablábamos del decreto 20.840 de 1974, que ya sentaba bases legales e ideológicas para lo que vino después.
Nos queda poco tiempo, así que quiero que me cuentes: ¿quién sos?, ¿quién era tu papá? ¿Y por qué sos desobediente?
Erika Lederer: Yo soy Erika Lederer, poeta —y después, en segundo lugar, abogada—. Mi padre era Ricardo Lederer, que fue el segundo jefe de la maternidad clandestina de Campo de Mayo. Era quien asistía los partos de mujeres cuyos hijos todavía buscamos. Luego esas mujeres eran parte de los mal llamados “traslados”, es decir, los vuelos de la muerte.
LCV: ¿En qué momento tomás conciencia de lo que hacía tu padre?
Erika Lederer: Una cosa es saber que era militar, médico militar, verlo con uniforme, saber que fue carapintada. Todo eso ya te da una primera conciencia. Pero llegar a caracterizar a tu propio padre como genocida es un proceso paulatino. Va acompañado de una toma de conciencia sobre lo que pasa alrededor, no solo sobre quién era él, sino sobre la realidad en la que vivís.
LCV: ¿Todavía duele?
Erika Lederer: Sí, y va a doler siempre. Pero en 2017 escribí un artículo que se llamaba “Del dolor a la acción”. Duele, pero no me deja inmovilizada. No me deja atrapada en un trauma. Quiero salir del dolor, ser un sujeto activo en la construcción de la memoria colectiva y levantar las banderas de los compañeros desaparecidos. Ellos peleaban por un mundo más justo, y yo quiero insertarme en esa lucha por un mundo mejor.
LCV: ¿Cómo se procesa esto dentro de la familia?
Erika Lederer: Cuando uno rompe con esa lógica —que yo llamo lógica mafiosa de clanes—, porque hubo crímenes y un pacto de silencio, no es fácil. Hablar implica romper ese pacto que impera en estas familias. Pero no quiero quedarme en eso; para eso escribo poesía también. Mi intención es poder ser una voz que amplifique la potencia que tenemos como sociedad para hacer otra cosa, para seguir luchando por esas banderas.
LCV: Te agradezco muchísimo que hayas venido, aunque sea por unos minutos. Si te parece, la semana que viene seguimos con más tiempo. Es muy importante el relato en primera persona: genera empatía, le pone identidad a la historia.
Erika Lederer: Sí, totalmente. Mi intención es que mi voz transmita un mensaje: que nos atrevamos a pensar distinto, a confrontar el estado de cosas. Hay un giro global hacia la derecha que tenemos que interpelar, incluso de manera internacionalista. Invito a que nos animemos a pensar de otro modo y a cambiar el mundo.
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Alejandro Cohen Arazi: “La historia de la CONADEP también la hicieron trabajadores anónimos”
El director y documentalista Alejandro Cohen Arazi pasó por La Columna Vertebral-Historias de Trabajadores para presentar Conadepianos, una película que recupera los testimonios de quienes trabajaron en la CONADEP durante los primeros años de la democracia. Con una mirada centrada en la clase trabajadora, el film busca correrse del relato tradicional y poner el foco en quienes escucharon, registraron y sostuvieron el proceso en el día a día.
LCV: ¿Qué es la CONADEP? Le cuento a la gente, porque tenemos oyentes jóvenes y de todas partes del mundo.
Alejandro Cohen Arazi: La CONADEP es una comisión que se crea en 1983 para reunir testimonios que permitieran construir una causa contra la Junta Militar. Ya desde su origen implicaba una enorme valentía política: llevar adelante los juicios.
Se eligió a un grupo de notables —personas reconocidas que habían tenido un rol durante la dictadura— para encabezar ese trabajo. Pero detrás de ellos había una enorme cantidad de trabajadores y voluntarios, muchos muy jóvenes, que recibían denuncias todos los días y escuchaban cosas muy duras.
LCV: Sobre esa base hacés un documental. ¿Por qué?
Alejandro Cohen Arazi: La historia surge con mi hermano Juan. Él estaba investigando otro tema y encontró en el Archivo Nacional de la Memoria entrevistas a trabajadores de la CONADEP.
No era lo que buscaba, pero vio que había algo muy potente ahí: testimonios de personas que contaban el trabajo cotidiano. Entonces dijimos: hay una historia para contar.
Todos tenemos una idea del Nunca Más asociada a figuras como Sábato o Magdalena Ruiz Guiñazú, pero estas entrevistas muestran que había un grupo enorme de personas que fueron quienes realmente hicieron ese trabajo.
LCV: ¿Cómo se seleccionaban esos trabajadores? ¿Eran voluntarios, gente del Estado?
Alejandro Cohen Arazi: Había de todo. Al principio eran empleados del Ministerio del Interior, pero rápidamente se dieron cuenta de que no alcanzaba.
También se sumó gente de organismos de derechos humanos y muchos voluntarios. Había personas que leían en el diario que existía la CONADEP y se acercaban para dar una mano.
LCV: ¿Se necesitaba algún requisito en particular?
Alejandro Cohen Arazi: Básicamente, saber leer, escribir y tener empatía. No existía todavía la figura del trabajador de la memoria o de derechos humanos como hoy.
Había que sentarse frente a alguien que venía a contar una experiencia terrible, y para eso hacía falta una enorme sensibilidad.
LCV: Estamos hablando de un contexto muy cercano a la dictadura…
Alejandro Cohen Arazi: Sí, y con mucha incertidumbre. Nadie sabía cuánto iba a durar la democracia. Veníamos de décadas de golpes militares, entonces la pregunta era inevitable.
LCV: Y además del impacto emocional, había riesgos…
Alejandro Cohen Arazi: Sí, lo vivían con mucho temor. Recibían amenazas, había llamados intimidatorios, incluso amenazas de bomba en el edificio.
No eran ingenuos: sabían perfectamente en qué se estaban metiendo.
LCV: ¿Tuviste dificultades para financiar la película?
Alejandro Cohen Arazi: Sí, es un documental hecho con presupuesto cero. No pedimos apoyo institucional.
Trabajamos con material del Archivo Nacional de la Memoria y con nuestro propio esfuerzo. Hicimos una campaña con gente cercana para poder cubrir gastos básicos.
LCV: Tenés una trayectoria marcada por este tipo de enfoque…
Alejandro Cohen Arazi: Sí, todos mis trabajos tienen el foco en la clase trabajadora. Incluso en documentales anteriores, como uno sobre call centers, me interesaba mostrar esas realidades invisibilizadas.
LCV: En medio de tantas discusiones políticas sobre ese período, ¿qué lugar ocupa la CONADEP?
Alejandro Cohen Arazi: Más allá de las discusiones, fue un hito fundamental de la democracia argentina.
Se hizo en un contexto de muchísimas presiones, con un margen de maniobra muy limitado, pero se logró. Y lo que se logró es histórico.
LCV: ¿Dónde se puede ver la película?
Alejandro Cohen Arazi: Hay funciones en el Cine Gaumont, en la Sala Norita Cortiñas y también en la Sala Lúcida, en Saavedra, en los próximos días.
Archivo
Carta desde el País del Nomeacuerdo, por Hernán López Echagüe
Publicado en la revista Humor, diciembre de 1990
Che, me olvidaba de algo. Hubo una época en que las personas se pusieron a desaparecer, de pronto, de la noche a la mañana. Sin pausa. Cientos y cientos de personas de toda edad que se ponían a no estar nunca más. Y los ojos de los vecinos no percibían nada. Y las bocas de los vecinos parecían bocas sin fundamento, o quizá con fundamento no más que para abrirlas y tragar fideos italianos, galletas alemanas, quesos franceses. ¡Vinos de Portugal por dos mangos! Había mazapán en las venas. ¿Te acordás? ¿Te acordás del general Acdel Edgardo Vilas? Decía el tipo: “Los mayores éxitos los conseguimos entre las dos y las cinco de la mañana, la hora en que el subversivo duerme (…) Yo respaldo incluso los excesos de mis hombres si el resultado es importante para nuestro objetivo”. ¿Te acordás? ¿No? Pero quizá te acuerdes del general Ibérico Saint-Jean que, entre otras cosas, se hizo famoso por su frase: “Primero mataremos a todos los subversivos, luego mataremos a sus colaboradores, después a sus simpatizantes, enseguida a aquellos que permanecen indiferentes y, finalmente, mataremos a los tímidos”. O del general Jorge Rafael Videla: “En la Argentina morirán todos los que sean necesarios para acabar con la subversión”. Años más tarde, ya en democracia, al amparo del indulto que le había obsequiado Menem y en tanto se mojaba el garguero con whisky importado durante una cena de camaradería, Videla celebró la matanza, y, con aires de asesino ocurrente, soltó: “La sociedad argentina tendría que habernos pagado por los servicios prestados”.
Luego, a partir de diciembre de 1983, la historia incontrastable del exterminio selectivo que habían tramado los militares con toda meticulosidad cobró vida a partir de relatos de toda naturaleza: jurídico, periodístico, novelesco, televisivo, cinematográfico. Supongo que te acordarás de La historia oficial, también del Nunca más, y, desde luego, del histórico juicio a las Juntas. Fueron años de dolorosas e interminables reconstrucciones. Que a Esteban se lo llevaron de su lugar de trabajo una tarde, a los golpes; que a Cristina, que estaba embarazada, la sorprendieron en la calle, la ocultaron en alguna catacumba, la asistieron en el parto, le robaron el hijo y después la asesinaron; en la casa de Jon, que de la vida no esperaba más que recibirse de ingeniero, casarse y tener un par de hijos, el grupo de Tareas se instaló a lo largo de una semana… Y ya no están, nunca más volverán a estar.
A partir de diciembre de 1983 el dolor se transformó en cifras: más de cuatro mil desaparecidos en 1976; trescientos cuarenta y dos por mes; once cada día. Más de tres mil en 1977; doscientos treinta y ocho por día… Cifras y más cifras. Contados cuerpos. Personas que nunca jamás volvieron a aparecer. Y ahora los ojos han vuelto a cerrarse, los oídos a enlodarse, las bocas a callar.
En fin, no era mi propósito amargarte. Pero el País del Nomeacuerdo es hoy una realidad ineluctable.
Otro abrazo.
50 Años. La falacia de la memoria completa y las verdaderas razones de la masacre, por Laura Giussani C.
Erika Lederer:“La única memoria completa es que digan dónde están los cuerpos”

