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Roberto Coria: “Argentina está pagando las consecuencias de la depredación en el Atlántico Sur”
Roberto Coria, Secretario General del Sindicato de Guincheros y Maquinistas de Grúas Móviles de la República Argentina, charló con Nora Anchart sobre el acuerdo logrado por la FeMPINRA para preservar puestos de trabajo en el puesto de Buenos Aires, la peligrosa monopolización de la actividad marítimo-portuaria y la explotación de las aguas argentinas a manos extranjeras.
La charla con Coria comenzó tras un comentario de Nora Anchart al respecto de la película I…Como Icaro, que el dirigente decidió retomar.
-Estaba escuchando la nota anterior y esa película ahí era todo un ícono en ese momento.
LCV: Contame qué te pareció a vos.
-Era en un contexto muy triste que teníamos en la República Argentina. Era una semejanza a lo que era el poder, y una semejanza también a lo que podía llegar a hacer un lobo solitario. Yo soy de clase 54, así que imagínate en ese momento, esa generación que iba al cine Cosmos, iba a un par de cines que tenían películas que realmente eran de otra parte. Eran también películas con respecto a la reflexión, con respecto a la conducta humana.
LCV: Uno tiende a pensar que esa película, y en este caso el experimento, estaba mostrando un costado nuestro que preferimos guardar bajo el tapete antes que tratar de sanar, ¿no?
-Sí, hace poco tenés un lobo solitario con respecto a Japón. Japón que es una sociedad que está realmente bastante controlada con los elementos de seguridad, con los elementos de las cámaras, la prisión constante, hasta la misma cultura, y aparece un lobo solitario que no es que mata a una persona en forma anónima, mata a un líder mundial, y después demuestra lo que guarda en sí la mente humana o la conducta humana ante determinadas situaciones.
LCV: Pero que no está desenganchada. A mí lo que me preocupa es la teoría esa de “a mí no me va a pasar, yo no tengo nada que ver con eso. Eso le pasa a los otros”, cuando yo creo que no está desenganchado de un clima que se vive mundial de zozobras varias, laborales, económicas, sociales, cambios muy fuertes que me parece que también están generando estas erupciones.
-Mira, yo te voy a decir porque tuve lamentablemente la participación en atentados a mi persona el 25 de enero del año pasado. Una interna sindical, producto de un sector que lamentablemente veía que las elecciones no las iban a ganar, y hubo un autor intelectual, un autor material, y te digo la verdad, no es nada agradable. Más cuando te lo hacen en la puerta de tu casa. Capaz que, si te lo hacen en un acto, llega a ser también triste y doloroso, pero impacta mucho más cuando no se respeta el recinto familiar, eso es mucho más complejo.

“Yo les venía advirtiendo (a las autoridades) que había un marco de violencia, y no me dieron ni cinco de pelota”
SOBRE EL ATENTADO QUE SUFRIÓ A FINES DEL AÑO PASADO
LCV: Vos fuiste objeto de un atentado. ¿Te molesta cómo lo sintió el ciudadano de pie?
La naturalización de que te pueden pegar un tiro porque sos un militante sindical. ¿Cómo vivís esa contradicción frente a una sociedad en la que se supone que vos formas parte de un sistema que la defiende en su conjunto porque defiende el trabajo?
-Mirá, más que nada lo que te molesta un poco es el manejo de ciertos comunicadores que se daban la osadía de preguntar…Yo vivo en Lanús, municipio en el cual la intendencia es manejada por un sector que todos conocemos que es Grindetti, Kravetz y todos. Yo ya le venía advirtiendo a ellos que había un cierto marco de violencia. Y te digo la verdad, no me dieron ni cinco de pelota. Entonces si a la autoridad política, a la autoridad municipal vos le vas manifestando y no tenés como quien dice una respuesta concreta, porque nadie está exceptuado de un afano, de una entradera, de lo que sea, pero sí creo que cuando vos ponés algunas alertas donde manifestas que hay algunos actos de violencia que habría que tener cuidado y te das cuenta que algunos actores sociales no somos importantes para este sector de la sociedad que es de este gobierno que tengo en Lanús que pertenece a Juntos por el Cambio. Y a su vez, el manejo de cierto periodismo, de Viviana Canosa que le preguntaba a quién había votado, boludeces como esa.
LCV: A mí me preocupa más de dónde sale, ¿no? ¿En qué base existen? Porque la verdad es que son sólidos.
-También aprovechan las circunstancias. Porque en una sociedad tan compleja, en un momento mundial tan complejo y estos emergentes aparecen como si tuvieran respuestas o buscando las causalidades.
LCV: Son parte del problema.
-Claro, y el sector que representa. Porque si nosotros somos la historia de la clase trabajadora, siempre existió una emergente como eso, pero no con la facilidad que tienen ahora a través de medios de comunicación que tienen entre el desorden económico, el desorden mundial y el desorden social, cierta penetración.
LCV: Tema FeMPINRA y el acuerdo de Estabilidad y Operaciones Futuras para el Puerto de Buenos Aires que se logró esta semana. Un gran éxito.
-La FeMPINRA representa una Federación Marítima Portuaria en la que nosotros formamos parte, donde los gremios, después de las de los años 90, en forma individual, habíamos sufrido un avance muy duro con respecto a los convenios colectivos, ley de Puertos, reforma del Estado. Todo eso que nos produjo prácticamente un daño, un deterioro que hasta el día de hoy todavía estamos pagando las consecuencias. Entonces, como Federación de la Ciudad Portuaria, había surgido un desguace muy importante, organizamos y armamos como para que en forma conjunta las organizaciones sindicales puedan plantear situaciones.
¿Qué se firma la semana pasada? En estos momentos se están venciendo concesiones de los años ’90, se están venciendo nuevos proyectos que tienen que realizarse especialmente en una actividad específica con La Portuaria, donde se produce el ingreso y el egreso de lo bueno y de lo malo. No solamente se produce el ingreso de todo lo bueno. Es una forma de dar estabilidad laboral a los trabajadores, de que cualquier modificación que haya, concesionarios, o si en algún momento el Estado tiene el poder económico y el poder estructural de administrar sus propios puertos, sea con los trabajadores vinculados en la actividad portuaria y con las incorporaciones que sean de forma sucesiva. No que parezcan innovadores, que aparezcan con nuevas tecnologías, que aparezcan sin automatizaciones, y te dicen los compañeros portuarios que después le cuesta mucho insertarse en otra actividad. Es la tecnología.

“Algún día tenemos que discutir dónde se van nuestras divisas, tanto de la pesca como de la minería”
SOBRE LA EXPLOTACIÓN EXTRANJERA EN TERRITORIO NACIONAL
LCV: En realidad creo que lo que se maneja mal es la reconversión de saberes. No alcanza con la tecnología.
-Exactamente. Hay actividades que son de determinado valor agregado, mucho más importante que otras, y esto es lo que quiere cercenar a través del nivel mundial, todo lo que sea marítimo portuario. En el mundo hay una discusión muy profunda porque consideran que la rentabilidad que ellos producen no tienen por qué compartirla con los trabajadores, que son los verdaderos efectores de esa actividad. Pero es un debate a nivel mundial. No solamente se está dando en el Cono Sur, sino que se está dando en Australia, en Estados Unidos, en la actividad portuario marítima se está centralizando, se está monopolizando, el mismo que te transporta la mercadería, es el mismo que tiene al operador portuario y es el mismo que te hace el flete. Así que imagínate quién te pone el valor.
LCV: Es mundial.
-La pesca, si algún día podemos llegar todos los argentinos a tener un debate con respecto a la depredación que están haciendo en el Atlántico Sur los chinos, los españoles, la falta de control y aparte el enclave que tienen hecho los ingleses en las Islas Malvinas es prácticamente para hacer una serie y para demostrar realmente lo que son los factores de poder en el tema de la alimentación. Argentina está pagando muy, muy seriamente las consecuencias, la depredación de lo que decís vos, la explotación de embarcaciones que tienen prácticamente los asiáticos. Muchos compañeros que no tienen otra oportunidad, de buscar otro laburo, que pasan meses, meses embarcados y prácticamente están depredando todo el Atlántico Sur porque no hay un control real y también lamentablemente hay una centralización de los factores de explotación. Algún día podemos llegar a discutir de donde se van nuestras divisas. La pesca es una de esas, la minería es otra.
LCV: Peaje: ¿Cuál fue tu primer trabajo y cómo era tu vida en ese momento en el cosmos?
-El primer trabajo que uno tenía siempre era tratar de ganarse el mango en lo que podías. Tengo 54 así que imagínate que en el 70 estás hablando de una edad que uno tenía 16, 17 años. Trabajábamos repartiendo volantes, pegando algunos afiches, invitando gente. Era una de las primeras tareas que hacíamos.
LCV: ¿Ya militabas ahí?
-Sí. En ese momento estaba de un lado o estaba del otro. Todos tenemos unas aspiraciones. Vos pensa que veníamos de dictaduras muy profundas, una sociedad muy politizada, no solamente dentro del peronismo, sino que había organizaciones mucho más fuertes y mucho más violentas. Ir y tener comentarios, hacer debates desde el Ejército Revolucionario del Pueblo hasta Montoneros, era algo que existía y convivíamos todos en la calle y siempre teníamos ese gran debate que era la Revolución Cubana, todas esas situaciones que hoy en día parece parecen de la prehistoria.
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¿Cuál es el colmo de un legislador? Prohibir escribir ‘gratuito’ en la Constitución, por Américo Schvartzman*
Los legisladores entrerrianos aprobaron una norma que prohíbe usar una palabra que la Constitución Provincial emplea en catorce artículos para definir derechos. No es una exageración ni una metáfora: es un disparate jurídico. Corrijan esa ley, señores legisladores. Háganlo si todavía creen que la Constitución no es un folleto optativo.
En noviembre pasado, la Legislatura de Entre Ríos aprobó una ley de nombre ampuloso —“Régimen de Transparencia Fiscal al Consumidor”— mediante la cual la provincia adhiere a la Ley Nacional 27.743 de Regularización de Deudas, impulsada por el gobierno de Javier Milei y conocida como “ley de blanqueo”.
Según se explicó públicamente, la norma establece que en cada operación comercial debe emitirse un ticket que detalle los impuestos que integran el precio final, desde el IVA hasta los tributos provinciales. La medida, tomada aisladamente, es razonable. De hecho, explica que la ley haya sido aprobada por unanimidad: ¿quién podría oponerse a que los consumidores sepan cómo se compone el precio de lo que compran y cuánto se destina al fisco?
Esa cláusula no busca informar mejor: busca reeducar ideológicamente a la población, instalando la idea de que el Estado no brinda derechos, sino favores financiados por “la tuya”.
Podría señalarse, de paso, que en una economía con niveles estructurales de informalidad —diversas estimaciones sitúan la economía no registrada en torno al 30 % del PBI— este tipo de normas suele tener más vocación declamativa que eficacia real. Pero ese no es el punto que motiva esta columna.
Lo que me interesa señalar es algo mucho más grave, aunque de efectos empíricos menos visibles: una cláusula que no solo es ideológica, sino jurídicamente insostenible, y que revela una alarmante combinación de dogmatismo, ignorancia y desprecio por la Constitución Provincial.
Una cláusula indefendible
La ley provincial aprobada incorpora, sin mediación crítica, un artículo copiado de la Ley Nacional 27.743. Se trata del artículo 100, que dispone que en la publicidad de “prestaciones o servicios de cualquier tipo” que brinda el Estado —sea nacional, provincial o municipal— no puede utilizarse la palabra “gratuito” ni expresiones equivalentes, debiendo aclararse que se trata de servicios “de libre acceso solventados con los tributos de los contribuyentes”.
Señores legisladores: lean la Constitución. Léanla de verdad, no como adorno retórico en los discursos de asunción. Lean lo que dice, y sobre todo lo que obliga. Corrijan esta norma, subsanen esa burrada.
Pero no se trata solo de un problema técnico o semántico. Hay un problema constitucional.
Esa cláusula no busca informar mejor: busca reeducar ideológicamente a la población, instalando la idea de que el Estado no brinda derechos, sino favores financiados por “la tuya”.
Es una operación discursiva burda, propia de una derecha sin vuelo intelectual, que reduce la política pública a contabilidad emocional y convierte los impuestos en una forma de expolio narrado en tono de indignación selectiva. Es la fe, la religión del Presidente: el Estado es un ladrón.
Ahora bien, aun suponiendo que esa pobreza conceptual tuviera algún sustento, el problema en Entre Ríos es mucho más grave: la Legislatura provincial ha intentado prohibir un término que la Constitución de la Provincia utiliza reiteradamente para definir derechos fundamentales.
La Constitución dice “gratuito” (catorce veces)
La Constitución de Entre Ríos, reformada en 2008, emplea la palabra “gratuito” en no menos de catorce artículos, y lo hace con absoluta claridad jurídica. No como consigna, no como metáfora, no como gesto ideológico, sino como categoría normativa precisa: derechos cuyo acceso no puede condicionarse al pago individual del destinatario.
La Constitución habla de gratuidad en relación con:
· el acceso a la información pública (art. 13),
· la asistencia sanitaria (art. 19),
· los servicios de transporte para personas con discapacidad (art. 21),
· la restitución de tierras a comunidades originarias (art. 33),
· la acción de amparo (art. 56),
· el habeas data (art. 63),
· los trámites judiciales para personas sin recursos (art. 65),
· las tierras para la fundación de colonias (art. 81),
· la distribución del Boletín Oficial (art. 178),
· las actuaciones de la Defensoría del Pueblo (art. 215),
· el acceso a la educación en todos los niveles que brinda el Estado (art. 258),
· el perfeccionamiento docente (art. 267),
· la universidad autónoma (art. 269),
· y la póliza escolar (art. 270).
La Constitución no se equivoca catorce veces. La Legislatura, en cambio, sí puede hacerlo.
Lo que no pueden hacer los legisladores
Disculpen el tono didáctico, pero es imprescindible decir algo que un legislador no debería ignorar: una ley inferior no puede redefinir, vaciar ni prohibir el vocabulario con el que una ley superior (la Constitución) nombra derechos. No puede hacerlo explícitamente, ni por rodeo, ni bajo la excusa de “mejorar la información al consumidor”.
Cuando la Constitución dice “gratuito”, dice exactamente eso: sin costo para el titular del derecho. No significa “gratis porque nadie lo paga”, ni “aparentemente gratis”, ni “financiado mágicamente”. Eso último es obvio y trivial: todo el Estado se financia con tributos.
Lo que la Constitución establece al usar la palabra “maldita” es otra cosa: que el acceso a ciertos bienes y servicios no puede transformarse en una transacción individual.
Es una operación discursiva burda, propia de una derecha sin vuelo intelectual, que reduce la política pública a contabilidad emocional y convierte los impuestos en una forma de expolio narrado en tono de indignación selectiva. Es la fe, la religión del Presidente: el Estado es un ladrón.
Prohibir la palabra “gratuito” no es una sutileza comunicacional: es un intento de erosionar el sentido constitucional de los derechos por vía semántica. Y eso, en cualquier manual serio de derecho constitucional, tiene un nombre: inconstitucionalidad.
Ignorancia u oportunismo (o ambas)
Legislar desde dogmas ideológicos es necio.
Legislar desconociendo la Constitución que se juró respetar es peor.
Y legislar algo así, por unanimidad, es directamente vergonzoso.
Los legisladores entrerrianos tienen la obligación de conocer la Constitución Provincial. No es una sugerencia, no es una recomendación académica: es el presupuesto mínimo de su función. Ignorarla —o fingir que no existe cuando molesta— no es un error menor: es una falta grave.
Señores legisladores: lean la Constitución. Léanla de verdad, no como adorno retórico en los discursos de asunción. Lean lo que dice, y sobre todo lo que obliga. Corrijan esta norma, subsanen esa burrada. No por una polémica coyuntural, sino por respeto a la jerarquía constitucional y a los derechos que dicen representar. De lo contrario, quedará constancia de quiénes fueron los nombres que aprobaron una ley que intentó prohibir una palabra que la Constitución consagra.
Eso, créanme, no envejece bien. Como dice una bella canción, “piensen en sus nietos en clase de historia”. Y corrijan esa ley.
*Doctor en Filosofía (UNSAM). Periodista. Convencional Constituyente de Entre Ríos en la reforma constitucional de 2008.
Publicado en El Miércoles Digital, de Concepción del Uruguay, Entre Ríos.
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Pablo Llonto: “El decreto 941 reconstruye herramientas jurídicas de la dictadura cívico-militar”
En diálogo con La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores, el abogado de derechos humanos y periodista Pablo Llonto analiza en profundidad el decreto 941 del gobierno de Javier Milei, sus implicancias jurídicas, políticas y comunicacionales, y advierte sobre la reconstrucción de un escenario ideológico similar al de la última dictadura cívico-militar. En una extensa conversación, Llonto reflexiona además sobre el rol de los medios, el uso del concepto de “narcoterrorismo”, la situación regional y los desafíos de la futura reconstrucción democrática.
LCV: “¿Cómo estás? Todo bien, de vacaciones, así que te agradezco el triple que estés aquí. En enero estamos en feria judicial, abogados y abogadas de feria, y justo aparece el decreto 941, que modifica atribuciones de la SIDE, se lleva puesta la ley de inteligencia interior y tiene un impacto enorme, sobre todo para quienes venimos del periodismo y los derechos humanos.”
Pablo Llonto: “Cada vez que sale un decreto o una ley de este gobierno la primera sensación es ‘otra más’, y la segunda es empezar a pensar cómo se va a dar vuelta todo esto cuando se recupere el poder democrático. La reconstrucción va a ser larguísima, no solo por el desastre económico sino por el daño jurídico e institucional. No se puede desarmar esta barbarie en un día, hay que reconstruir toda la legislación.”
LCV: “Da la sensación de que no solo gobiernan, sino que están armando un andamiaje ideológico y jurídico.”
Pablo Llonto: “Exactamente. Están reconstruyendo el escenario ideológico, técnico y jurídico del proceso militar. El plan económico es prácticamente calcado al de la dictadura, más que al menemismo. Incluso hay aspectos en los que la dictadura fue más hipócrita: nunca blanqueó por ley que la SIDE pudiera detener personas. Hoy, si eso pasa, el funcionario te dice ‘estoy amparado por el decreto 941’.”
LCV: “Hace un año hablábamos con abogados y abogadas de que iba a hacer falta una gran ley de reconstrucción.”
Pablo Llonto: “Sí, una especie de ley ómnibus inversa. Así como ellos tuvieron años para preparar la Ley Bases, nosotros tenemos que empezar ahora a pensar cómo revertir cada desmadre. Hay que rehacer leyes laborales, económicas, políticas. Es volver a hacer el país.”
LCV: “Con la expectativa puesta en 2027, también aparecen preocupaciones políticas.”
Pablo Llonto: “Yo confío en que esto termina democráticamente, con el voto, y espero que no haya tragedias como en 2001, porque los muertos siempre los pone el mismo lado. Pero la mayoría que se construya va a ser ajustada, y quienes se elijan tienen que ser muy distintos a Alberto Fernández, a Scioli o a Massa.”
LCV: “Te llevo al núcleo del decreto 941. ¿Por qué aparece ahora? ¿Qué busca?”
Pablo Llonto: “Hay una construcción deliberada del enemigo del ‘narcoterrorismo’. Es un concepto peligrosísimo, porque mezcla narcotráfico y terrorismo, y ahí entra todo. Lo grave es que muchos periodistas lo repiten sin pensar, y eso va calando en el sentido común. Mañana empiezan las delaciones: el vecino, el compañero de trabajo, señalando a otro como ‘narcoterrorista’.”
LCV: “Eso ya lo vivimos.”
Pablo Llonto: “Exacto. La sociedad argentina ya fue llevada a eso con el discurso de la subversión. Eso llevó a la delación, al silencio, a la complicidad. Hoy el mensaje vuelve a ser: ‘No me importa cómo, resolveme el problema’. Antes usaban juntas militares, hoy es atendido directamente por sus dueños.”
LCV: “También preocupa el rol de los medios.”
Pablo Llonto: “Muchísimo. La trivialización es total. Periodistas que dos minutos antes hablaban de MasterChef, ahora opinan sobre invasiones, secuestros de presidentes, como si fuera un reality. Eso construye un sentido común peligrosísimo. Y sí, me preocupa especialmente lo que está pasando en medios que deberían tener otra responsabilidad.”
LCV: “En el caso de Venezuela, el foco parece corrido.”
Pablo Llonto: “Totalmente. Acá hay un hecho central: un país poderoso entra en otro país, secuestra a su presidente y se arroga el derecho de ordenar su gobierno. Después podemos discutir todo lo demás, pero eso es una violación brutal del derecho internacional. No hubo ninguna agresión de Venezuela a Estados Unidos que justifique esto.”
LCV: “Como abogado, ¿qué te genera este escenario?”
Pablo Llonto: “Una pena enorme. Aunque a veces también cierta satisfacción cuando aparecen voces que uno no esperaba y se pronuncian con sensatez. Hoy estamos en un mundo cada vez más alejado de la justicia, y eso duele.”
LCV: “Para cerrar, ¿cómo se sigue?”
Pablo Llonto: “No por optimismo bobo, pero estoy convencido de que la verdad de los hechos se termina imponiendo. El problema son los tiempos. Va a llevar años. Y además de reconstruir lo jurídico, va a haber que reconstruir lo comunicacional y la cultura, porque el daño ahí es enorme.”
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Óscar Muntes advierte sobre el ajuste en Entre Ríos: despidos, salarios congelados y miedo en el Estado
En diálogo con La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores, Óscar Muntes, secretario general de ATE Entre Ríos, analizó el complejo panorama laboral en la provincia. Despidos encubiertos bajo la finalización de contratos, ocho meses de congelamiento salarial, reformas en agenda y un clima de miedo que atraviesa a los trabajadores estatales configuran un escenario de fuerte ajuste y conflictividad social.
LCV: “Contanos un poco el panorama laboral de la provincia de Entre Ríos.”
Óscar Muntes: “Terminamos un año muy, pero muy difícil, prácticamente el último día hábil del año con movilizaciones y asambleas en la propia Casa de Gobierno, donde la manifestación fue muy grande y muy nutrida. A pesar del receso, fuimos muy claros en que no vamos a permitir que a 100 compañeros y compañeras se les haya culminado el contrato; nosotros decimos despido, porque tiene que ver con la lógica que plantea el presidente Milei y que a su vez expresó el gobernador de la provincia. Hablaron de ordenar, de terminar con los contratos de obra y reemplazarlos por contratos temporarios, pero nos encontramos con que a 100 trabajadores y trabajadoras les notificaron que no seguían, muchos de ellos con entre 6 y 16 años de antigüedad cumpliendo funciones como cualquier trabajador de planta.”
LCV: “¿Qué implica este cambio de modalidad contractual y el contexto salarial?”
Óscar Muntes: “Todos sabemos lo que significan los contratos temporarios: trabajan a la par nuestra, cumplen con sus tareas sin inconvenientes, pero sin estabilidad. Cuando el ministro de Gobierno y Trabajo nos dijo que estuviéramos tranquilos porque solo iba a haber un reordenamiento y que los problemas iban a ser para quienes no cumplían, nos confiamos porque sabemos que todos cumplen. Sin embargo, a esto hay que sumarle los ajustes que venimos sufriendo en Entre Ríos, como el recorte del 20% de la hora extraordinaria, que para muchas familias equivale a gran parte del alquiler, y ahora la culminación de contratos de compañeros con muchos años de antigüedad.”
LCV: “¿Cómo impacta esto en el salario de los trabajadores estatales?”
Óscar Muntes: “La otra pésima noticia es que vamos a llegar prácticamente a febrero con ocho meses sin recomposición salarial, ocho meses de congelamiento. No es fácil la situación del trabajador estatal en la provincia: mucho ajuste y la previsión de que va a venir más. Desde ATE vamos a hacer todo lo necesario para cambiar esta relación, porque si los trabajadores del Estado no entendemos que es organizados en la calle, con asambleas y lucha colectiva, el gobierno va a seguir avanzando, como lo viene haciendo en complicidad con UPCN, con un acuerdo muy cerrado que prácticamente implica un cogobierno.”
LCV: “¿Qué acciones están previstas en este contexto?”
Óscar Muntes: “Mañana vamos a estar muchos trabajadores y trabajadoras en Casa de Gobierno, junto a organizaciones de la intersindical y la multisectorial. Estamos trabajando de cara al fin del receso, que en la provincia culmina el 19 de enero. Hoy hay muchos compañeros de licencia y eso dificulta la movilización, pero tenemos que construir la mayor fuerza posible para doblegar el brazo de un gobierno que va a seguir ajustando en complicidad con el sindicato que lo respalda.”
LCV: “¿Cuál es hoy el salario básico de un trabajador estatal en Entre Ríos?”
Óscar Muntes: “El mínimo garantizado es de 860.000 pesos para cada trabajador y trabajadora. A partir de ahí se diferencian las escalas según antigüedad, responsabilidades u organismos, pero ese es el piso. Hoy estamos prácticamente iguales que los docentes y los municipales de la capital provincial, producto de ocho meses de congelamiento salarial; han decidido secarnos el salario.”
LCV: “¿Notás cansancio, miedo o falta de convicción para movilizarse?”
Óscar Muntes: “Es un combo donde juega todo. El 26 de octubre fue clave, el espaldarazo que recibió el gobierno lo están usando para seguir ajustando. Hay mucho miedo, mucho pánico, sobre todo entre los trabajadores temporarios que no tienen estabilidad. Es incontable la cantidad de situaciones de angustia: compañeros despedidos que dudan en movilizarse porque creen que tal vez mañana los vuelvan a llamar. Ese miedo ya lo vimos al inicio del gobierno de Milei a nivel nacional.”
LCV: “Incluso hubo mucho voto estatal a Milei en la provincia.”
Óscar Muntes: “Eso nos lo dijeron incluso desde el propio gobierno. En una reunión, el ministro de Gobierno y Trabajo nos planteó que revisáramos hacia adentro porque muchos trabajadores del Estado los habían votado. Seguramente pasó, había bronca y desazón con el gobierno anterior, pero en Entre Ríos hubo esperanza de pararle la mano a este ajuste y ocurrió lo contrario: recibieron un acompañamiento muy fuerte y lo están llevando a la práctica. El 30, cuando movilizamos a Casa de Gobierno, no había un ministro; el gobernador estaba de vacaciones, lo que muestra el nivel de impunidad con el que avanzan.”
LCV: “¿Cómo se enfrenta este escenario a futuro?”
Óscar Muntes: “Entendemos que es con lucha organizada, con todos los sectores, la multisectorial y la intersindical. Se vienen la reforma laboral, la tributaria y la previsional; en Entre Ríos ya fue anunciada la reforma de la caja jubilatoria. La pudimos frenar una vez, pero va a ser muy difícil porque han doblegado a legisladores de la oposición y hoy cuentan con ellos para aprobar las leyes de ajuste. Es una batalla de sentido cultural, de llegar a cada trabajador y trabajadora y explicar que la salida es colectiva. En nuestra provincia, en nuestro país y en América Latina nos sobran ejemplos de luchas ganadas desde el campo popular, y no hay otra alternativa que seguir por ese camino.”
¿Cuál es el colmo de un legislador? Prohibir escribir ‘gratuito’ en la Constitución, por Américo Schvartzman*
Pablo Llonto: “El decreto 941 reconstruye herramientas jurídicas de la dictadura cívico-militar”

