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¿Estamos a tiempo?, por Laura Giussani Constenla

‘Se acabó lo que se daba’, decía mi abuela y todos entendíamos. Una frase simple, directa, contundente. Estos últimos meses, sequía mediante, el planeta parece decir lo mismo pero nadie lo escucha. Causa estremecimiento ver la falta de comprensión de los analistas de saco y corbata que hablan de la ‘crisis del campo’ y los efectos devastadores de la falta de lluvias con temperaturas casi inimaginables en esta época. No tienen idea de lo que dicen, solo reparan en las ‘pérdidas millonarias’ de los exportadores de granos que afectaría gravemente nuestra economía. El único verde que conocen es el de los dólares. Quizás tengan razón, queda poco verde en el campo.

Millones de personas en el país sufren el agobio y la angustia de ver morir, día a día, el verde de los pastos, los cultivos, los árboles, las plantas. Un paisaje ocre, amarillento, reemplazó todo brillo de vegetación. Los ríos bajan, las lagunas desaparecen, los cultivos se pierde y miles de animales mueren. No es una versión apocalíptica, es lo que hay.

Desde hace décadas que los habitantes de zonas rurales y semirurales vienen advirtiendo que todo se está yendo al diablo. Les pusieron el mote de ambientalistas como si lo que les importara fueran las ballenas o los pajaritos de colores. Ignoran, claro, que por estos lados el agua no depende de AySA sino de un pozo. Napas subterráneas que recorren como venas el planeta. Nadie inventó el agua, ni Dios. El agua preexistía a la creación de la tierra, ya lo dice la Biblia.

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Los poderosos del norte son concientes de que ésto no da para más, pero no toman las medidas necesarias porque eso significaría acabar con nuestro ‘sistema de vida’. Hablan de ‘calentamiento global’ y apuntan a la energía fósil. Guerra al petróleo. De ahora en más, vamos por el litio. Si sos amante de la naturaleza tenés que tener un auto eléctrico. Fin de la solución. Si tirás la basura, separala en orgánica e inorgánica, y a otra cosa mariposa. Soluciones, claro, que no afectan sus ganancias. Muy por el contrario.

Sin embargo, ya es hora de darse cuenta de que ‘nuestro sistema de vida’ es el que produjo este desbarajuste. En qué consiste ese bendito sistema? En que para no ser un perdedor debés mostrar tu capacidad de consumo. El auto es uno de los objetos más visible. Regla número uno, tenés que tener un auto (si es caro, mejor, y si son dos o tres o cuatro, ya estás en el paraíso).

Lo cierto es que no hay que reemplazar la nafta por las baterías, hay que acabar con el derroche de energía que significa ese hormigueo constante de máquinas por las calles. Prohibido tener auto propio, a menos que sea por trabajo. Palo y a la bolsa. No hay otra. A nadie se le ocurriría una política tan antipopular.

Y los celulares? Aunque vivimos milenios sin celular ahora son imprescindibles. Cuando alguien dice algo así la respuesta inmediata es ¿vos vivirías sin celular? Te miran con sorna, es la estocada final para acabar con estos ‘románticos ambientalistas’. Pues bien, les digo que sí, con mucho gusto les regalo sus patéticos celulares. Nunca estuve más incomunicada. Antes, si tenía ganas de hablar con alguien lo llamaba por teléfono, si estaba en su casa, libre de atender, respondía. Hoy pienso que siempre voy a molestar, quizás el otro esté trabajando, haciendo gimnasia o el amor. Verá la llamada y, si me quiere, se sentirá en la obligación de atenderme.

Lo peor de todo es que todos sabemos lo que está pasando pero nadie está dispuesto a parar la rueda del consumismo descabellado, de la ganancia fácil. Los pequeños productores y los pescadores artesanales son las primera víctimas. Hace como veinte años un pescador nos mostraba el vientre fosforescente de un pez contaminado. Era conciente de que el mundo iba a la deriva pero la cosa para él estaba clara, con sabia resignación decía: “Esto no hay culo con qué pararlo”, mientras preparaba el mallón.

Señores y señoras analistas. El problema no son las pérdidas de ganancia, el problema es que nos estamos quedando sin agua por la voracidad de los ‘inversores’ a quienes, para peor, se supone que debemos seducir para que vengan.

Los que se quejan por la mala cosecha de soja, son los que deforestaron montes completos, desviaron ríos, bombardearon montañas. Responsables de ecocidio. Más que un subsidio por sus pérdidas deberian ser juzgados. Es así, y no hay ‘tu tía’.

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Venezuela: “Viene un barquito cargado de…”

Planeta Giussani, emitido el 8 de diciembre de 2025

Muy buenas tardes, mis queridos planetarios. Aquí estoy, en este pueblo que parece fuera de todo tiempo y lugar. En realidad, lugar y tiempo son casi la misma cosa ¿no? La distancia cómo se juzga si no es a través del tiempo, es decir cuánto tiempo tardás para ir de un lugar a otro.

Pensaba en estas cosas porque, como imaginarán, acá en Italia los canales de televisión pasan horas y horas en un debate bastante interesante sobre el rol de Europa en estas guerras, ver qué hacen con Zelensky y Putín, qué pasa con Gaza -que ya casi salió de las primeras planas- y yo estaba preparando un informe sobre lo que estaba pasando en Venezuela. Tan lejos y tan cerca siento ese bello continente.

Me impactaba mucho que la brutalidad que empezó en septiembre por el gobierno de Estados Unidos que comenzó a bombardear barcazas sin tener ningún dato previo, ni justificativo, ni juicio, ni saber quiénes eran siquiera los muertos. Sostenían que se trataba de narcotraficantes, así lo repetían los medios, hasta que se descubrió que algunas de las víctimas eran simples pescadores. Y ni siquiera venezolanos, hubo ‘daños colaterales’, vidas arrancadas del mar, de Trinidad Tobago y Colombia, tal como lo denunció en su momento el presidente Petro.

En septiembre se lanzó esta campaña contra el supuesto narcoterrorismo venezolano, hasta ahora la guerra no declarada tiene 84 muertos en su lista. Todos civiles. La cosa fue en aumento, alrededor del 10 de septiembre los ataques ya no fueron a botes anónimos, Trump se presentaba ante el mundo con un operativo hollywoodense con soldados que descendían de helicópteros, armados hasta los dientes, y tomaban un petrolero que estaba cerca de la costa venezolana. La tripulación, civil, no opuso resistencia. Se dijo que el buque transportaba petróleo hacia Cuba e Irán, y que no tenían los permisos en regla. También se dijo que Trump lo único que dijo es que ‘fue confiscado por una muy buena razón’. La razón era su carga, porque estamos en esta etapa en la que parecemos jugar a ‘viene un barquito cargado de…”. Bien este barquito venía cargado de toneladas de petróleo, equivalente a una suma de 80 millones de dólares.

Ni lerdo ni perezoso, hombre práctico, al fin, el presidente de Estados Unidos anunció que ese petróleo que, según él no cumplía con los requisitos de exportación necesarios, se los quedaba él. Y a otra cosa.

Yo, que justo estaba haciendo un informe para denunciar las muerte de 84 personas en barcas sin identificar, sin juicio previo, sin detenerlos para obtener información de inteligencia. Indefensos, pescadores o no, caían bajo un bombardeo decidido en otras latitudes, sin que el mundo alzara la voz. Salvo Colombia y México, silencio de estampa para los presidentes latinoamericanos.

Si eso ya me parecía una violación inaudita de la soberanía de un país y de los derechos internacionales, de pronto aparecía esta acción digna de Piratas del Caribe. Estados Unidos abordando petroleros. Y ese fue el primero. Después vinieron otros.

En eso andaba cuando llegar un amigo italiano a casa, que está muy obsesionado con las guerras de Ucrania y Gaza, y con el rol de Europa en estas cuestiones, y se sorprendió cuando le conté que Trump estaba bombardeando barcos y robándose buques petroleros internacionales en aguas que no les pertenecían. Llegó incluso a prohibir los vuelos por cielo venezolano, un delirio, una violación a la soberanía de un país independiente sin precedentes.

Mi amigo quedó sorprendido, no sabía nada de esto -y es un hombre informado-. Su razonamiento fue: “Es que todo eso está muy lejos, así como quizás en latinoamérica no hay tanta conciencia por el genocidio de Gaza, porque queda lejos, acá no nos enteramos de Venezuela.”

Puede la distancia ser un motivo? No creo.

Señoras y señores, la distancia ya no es lo que era. Pueden tirarte un misil desde Irán que explote 10 minutos después en norteamérica dando con una precisión pasmosa en el blanco. Un hacker está en condiciones de dejar sin electricidad a medio continente europeo trabajando en Singapur.

Además, el que anuncia que terminará con la ‘dictadura narcoterrorista de venzuela”, a fuerza de violaciones de todo tipo de derechos internacionales y humanos, no es otro que el mismo personaje amarillento que se presenta a Europa como el pacifista serial, opina sobre los que pasa en cada país, salta de un lugar a otro levantando el dedo, mientras anuncia invasiones que empezarían por Venezuela pero podrían ir también por Cuba

Pueden los europeos no saber lo que hace Trump en su propio continente? Pueden ignorar la oposición interna que tiene es su país?

Es cierto que en Italia la discusión es fuerte sobre qué juego debe jugar, al menos es un continente que discute. Las decisiones, finalmente, terminan siendo peores que los debates, y la marcha armamentística contra una hipotética invasión de Rusia está imponiéndose. Pero, hay un debate en el parlamento, en los estados nacionales, entro los oficialismos y la oposición.

América Latina, en cambio, presenta una indiferencia pasmosa. Un silencio atronador. El único que habla es Trump quien acaba de declarar que ya hicieron el trabajo más difícil, que eran las operaciones navales, y ahora se vienen los ataque por tierra. Lo anuncia, así, a boca de jarro, porque no sólo nadie le está pidiendo explicaciones desde los países que algún poder tienen todavía, sino que además logró que se le diera el Premio Nobel de la Paz a Corina Machado, líder de la oposición venezolana, que pide a gritos la intervención militar norteamericana para sacar al dictador.

Se está poniendo de moda la idea de que si querés la paz, tenés que jugar a la guerra. Armarte más y más. Mostrar los dientes. Provocan tanto que el perro del vecino algún día va a saltar finalmente el cerco y te va a clavar los dientes en la yugular sin soltarla, porque es un perro bravo. Y entonces sí, tendremos una noción más cabal de qué significa esta puesta en el tapete de los riesgos de catástrofes, que empezaron con un kit de sobrevivencia hace un año y ahora ya se perfila como un regreso al servicio militar.

Claro que uno suele mencionar a los líderes de las diversas potencias, Trump, Putin, Netanyahu, Zelensky, etc. Pero está claro que no se trata de hombres, más bien de intereses económicos y una cosmovisión que está acompañada por millones de personas. Ellos son los hacedores de los actos que el presidente apenas imagina.

Uno de ellos es Peter Brian Hegseth, el Secretario de Defensa de los Estados Unidos. Hacia él apuntó LCV para su próximo informe. Clara muestra del mundo en que vivimos: Veterano de guerra, conductor de televisión, comentarista político, frustrado candidato republicano, y autor de cinco libros en los que expresa con claridad su pensamiento. Tanta claridad que provoca escalofríos. Consideramos que debemos conocer en profundidad a quienes se presentan como salvadores de la tierra. Será tema de nuestro próximo informe.

Sección de Laura Giussani Constenla, en el programa La Columna Vertebral-Historias de Trabajadores, que se emite los lunes de 18 a 20 por larz.com.ar Conduce: Nora Anchart

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Destacada

Italia ¿Qué es ‘Progetto Sur’? Frente a la indiferencia de los Estados, la solidaridad de los pueblos

Hace unas semanas nos internamos en la nueva realidad italiana. Esa que no se ve pero existe. La que une pasado, actualidad y futuro. Comenzamos con una entrevista a Enrico Calamai, quien en tiempos de dictadura en Argentina fue uno de los protagonistas invisibles de una epopeya: dar refugio y salvar la vida de unos 300 argentinos a pura convicción y coraje, quien hoy es un referente de los Derechos Humanos con una pequeña organización, “Mani Rosse”, que cada jueves pintan sus manos de rojo sangre para recordar a los muertos de un mundo injusto: migrantes ahogados en el Mediterráneo, víctimas de guerras y hambrunas, aquellos ‘condenados de la tierra’ de la que nos hablaba Frantz Fanon.

Continuamos conversando con los directores de “Resistenza-Historia del exilio argentino en Roma”, quienes nos llevaron a los años de plomo, en los cuales centenares de miles de argentinos debieron huir del país con lo puesto y aún así crearon redes de solidaridad, amor y denuncia internacional en los países donde posaron sus huesos, con culpa, dolor, angustia.

El documental puso el foco en Italia y pudo realizarse gracias a la colaboración de un grupo de jóvenes italo argentinos que forman parte de una organización llamada ‘Progetto Sur’. Tirando de la punta del ovillo, llegamos a ellas, Claudia Gatti y Romina Cozzanti, referentes de la asociación, nacida después del 2001, que contactó con aquella huella creada en los años setenta-ochenta y hoy trabajan por la colaboración de dos pueblos unidos por historia y cultura. Cambian los tiempos, las formas, la política y la tecnología. Llegan las pandemias y otras calamidades desconocidas, pero aún queda la esperanza de un mundo mejor.

Aquí, la última entrevista de lo que podemos considerar una trilogía: revisitando exilios, mirando el mañana.

Este Planeta Giussani hace lo posible para entenderse con ese Planeta Tierra con la Inteligencia Artificial a flor de piel. Aún así, no lo logramos. La comunicación es entrecortada. Cuarenta minutos nos dan. Quién puede hacer algo en sólo cuarenta minutos cuando hay tanto para hablar, conocer, descubrir, pensar. Vaya, entonces, esta segunda parte con Romina, a quien dejamos sin palabras.

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Entrevistas

“El exilio dejó huella en Italia”. Entrevista a los directores de Resistenza

Después de su recorrido por Festivales, Salas y otros espacios de Italia y Argentina, “RESISTENZA (historias del exilio argentino en Roma)” está disponible desde el 13/11/25 en la plataforma OpenDDB: https://openddb.it/film/resistenzaargentina/

Un documental que explora los modos que adquirieron la sobrevivencia y la denuncia internacional durante la última dictadura militar. Más allá de la tristeza, el desarraigo y las dificultades económicas, los exiliados argentinos diseminados por el mundo tendieron redes de solidaridad y realizaron un trabajo tenaz dando a conocer las violaciones a los Derechos Humanos en Argentina. No sabían, en ese entonces, que se estaban convirtiendo en protagonistas de un movimiento que dejaría sus huellas a futuro en los países que los acogieron, gracias a una forma de lucha silenciada por el régimen pero que perduró, con amor y creatividad hasta el día de hoy.

En Italia nació una organización italo-argentina, Progetto Sud. En torno a ellos crecen, desde el pie, nuevas formas de acción en un mundo cada vez más violento y fraccionado. Ahora las murgas argentinas son un símbolo en toda manifestación por la paz y la justicia en Roma

LCV conversó con los directores del documental “Resistenza, historia del exilio argentino en Roma”, Mónica Simoncini y Omar Neri. ¿Por qué Roma? ¿Qué dificultades encontraron? ¿Cómo es trabajar como documentalista hoy? La culpa como trasfondo de estar vivo, la política no cultural de Milei y más.

Exilio revisitado por Laura Giussani constenla. Un planeta de LCV. 11 de octubre de 2025

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