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Otto René Castillo y Roque Dalton. Poesía y revolución – Parte II, por Pablo Solana

Fueron dos de los más destacados poetas latinoamericanos de la segunda mitad del siglo XX. Estudiaron juntos, publicaron un poemario a cuatro manos casi desconocido y, con los años, siguieron el mismo camino: Castillo se sumó a la guerrilla en Guatemala y Dalton hizo lo propio en El Salvador. Tras ser asesinados, los cuerpos de uno y otro continúan desaparecidos. Rescate político y poético de dos figuras claves de la cultura revolucionaria de Nuestra América.

En la Parte I de esta historia ( https://www.lacolumnavertebral.com.ar/2023/03/22/otto-rene-castillo-poesia-y-revolucion-parte-i-por-pablo-solana/) mencionamos el encuentro de Otto y Roque en la Universidad de El Salvador, en 1954, cuando el guatemalteco llegó allí exiliado tras el golpe de estado en su país contra el nacionalista Jacobo Árbenz. Retomemos la historia a partir de entonces.

Fueron algo más de 3 años los que Castillo compartió con Roque Dalton entre mediados de 1954 y fines de 1957. Los dos cursaron las materias para recibirse de abogados en la universidad, aunque ninguno terminó la carrera.

Otto y Roque recorrieron por aquellos años un camino político similar: reivindicaron las gestas rebeldes que les precedieron, en particular las rebeliones indígenas menospreciadas por las élites intelectuales centroamericanas; combinaron poesía y militancia; se afiliaron a sendos partidos comunistas promediando los 50, y rompieron con ellos tiempo después para sumarse a organizaciones guerrilleras.

Durante esa etapa de estudiantes, Otto se convirtió en un referente para su amigo salvadoreño. Era solo un año mayor que Roque, pero tenía más experiencia política. Había sido perseguido por su militancia en la Juventud Patriótica del Trabajo (JPT), el brazo juvenil del Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT), nombre que adoptó el Partido Comunista en ese país. Debido a la persecución desatada tras el golpe de 1954 había aprendido a moverse en la clandestinidad. Tomando como punto de partida la definición de Miguel Ángel Asturias, el mayor referente de la literatura guatemalteca, quien había dicho que la poesía debía ser una “conducta moral”, Otto insistía con que ese compromiso solo se volvería efectivo por medio de la militancia revolucionaria. Siguiendo su ejemplo, gran parte de aquella juventud terminó militando en el Partido Comunista Salvadoreño.

Dos puños por la tierra

En 1955, Roque y Otto, a poco de haberse conocido, escribieron un poemario conjunto, Dos puños por la tierra. Con ese trabajo ganaron el primer premio de poesía organizado por la Universidad. La presentación contenía un extenso poema de cada uno. En ambos textos hacen una reivindicación de dos líderes indígenas destacados por su lucha contra el invasor español. Otto le escribe a Atanasio Tzul, líder de la revolución de 1820 en Totonicapán:

Tu salto sideral necesitamos,

Tu combatiente flecha decidida.

Tu vuelo azul es lo que tanto amamos.

La llama de tu sangre repetida

debe quemar al invasor que odiamos

con toda la violencia de la vida.

(…)

Estás de pie, heroico y profundo,

sin orillas de titubeantes alas

frente al desnudo grito de las balas,

encrespando, decisivo y rotundo.

Tu mano con su flecha llega al mundo,

tu flecha con su mundo de bengalas

viene emplumada con sus rojas galas

para defensa del amor fecundo.

Tu gesto por su gesto no agoniza,

en tu mano se despierta la estrella:

tu coraje en la patria se eterniza.

Roque dedica sus versos a Anastasio Aquino, quien condujo al pueblo nonualco a la victoria contra los españoles en 1833:

Padre Anastasio Aquino, descorredor de velos; matador de prejuicios,

padre Anastasio Vida; padre Anastasio Pueblo, violador de la noche: llegaste

desde el centro de la historia, desde el origen de la historia,

desde las proyecciones de la historia,

a colocarnos la verdad

entre la garganta y la vocación,

a colocarnos la verdad en la esperanza como una hostia feroz, roja y gigante, plena de amor al hombre matinal

que habremos de construir para la dicha.

Se trata de poemas escritos por dos muchachos de 20 y 21 años, a caballo entre la cadencia nerudiana de la que después aborrecerán y la influencia de César Vallejo que comenzará a definir una poesía más desacartonada en ambos de ahí en más. La reivindicación indígena incomodaba a las castas intelectuales, incluso a las progresistas, que cuestionaron que en una obra premiada por la universidad se llamara “padre de la patria” a un indio rebelde olvidado por la historia oficial.

A partir de entonces, la recuperación de la identidad originaria fue una constante en la obra de los dos poetas y un quiebre con la intelectualidad dominante; también un llamado de atención para sectores políticos que no daban relevancia a las luchas de los pueblos originarios. (“En una zona tan profundamente marcada por lo indígena se da el caso de que incluso los partidos comunistas carezcan de una política indígena”, dirá Dalton al respecto).

Otto René abordó el tema no solo en su poesía, también en artículos y ensayos. Al mismo tiempo que su poema sobre Atanasio Tzul era premiado, publicó en La Prensa Gráfica de El Salvador un artículo titulado “El indio”. Allí afirma que “el indio es, a pesar de todo lo que se diga, una conciencia en nuestra vida, una base de nuestro presente y una ruta hacia el futuro. Entrar a bucear nuestro panorama étnico, cultural y social, es una tarea que necesita hacerse sin timideces y sin titubeos”.

La reivindicación originaria y el estudio del marxismo les permitió a ambos poetas redefinir una noción de patria más allá de las fronteras con las que las clases dominantes habían fragmentado la región. La identidad centroamericana impregna especialmente la obra de Castillo de ahí en más. Así describe Dalton este proceso en la poesía de su amigo: “En aquel ambiente sobrecargado de inocencia, de buenas intenciones, de desconciertos, de verbosidad, de subdesarrollo, Otto René Castillo participaba como un nuevo tipo de salvadoreño y un nuevo tipo de guatemalteco, un nuevo tipo de compatriota y un nuevo tipo de extranjero: como un centroamericano revolucionario”.

Mala poesía = contrarrevolución

Un año después de la repercusión de aquel poemario conjunto, en 1956, Otto y Roque fundan el Círculo Literario Universitario. Allí confluyeron quienes con el tiempo fueron reconocidos como la “Generación Comprometida”. De ese modo ampliaron los espacios para difundir su poesía, pero además se dedicaron a provocar debates por medio de publicaciones y proclamas. Se sabían parte de una generación que debía imponer un quiebre respecto a los escritores y referentes intelectuales que les precedieron, a quienes cuestionaban por inconsecuentes. A la vez, las vacilaciones de los partidos comunistas que empezarán a inclinarse por las tesis reformistas en vez de radicalizar la lucha contra las dictaduras los irán empujando a otras rupturas, que tomarán forma con el impulso de las guerrillas algunos años después.

En ese período la poesía de Castillo y Dalton adopta un claro perfil marcado tanto por su compromiso militante como por su esmero estético. Estaban convencidos, como dijo Dalton, de que “el comunista que trata de hacer la revolución con un mal poema, objetivamente hace contrarrevolución”.

Como parte de esa integralidad que caracterizó todos los planos de sus vidas, la militancia de Dalton y Otto René no se separó de la bohemia. Los viejos comunistas veían con malos ojos las andanzas por burdeles en los que se mezclaban marginales y estudiantes, y las borracheras que en más de una ocasión terminaron con escándalos públicos; sin embargo, los conflictos en serio con la ortodoxia partidaria surgirán más adelante y por motivos más de fondo.

Dejando atrás la excesiva solemnidad

En diciembre de 1957, cuando Otto René se preparaba para regresar a Guatemala, Roque estaba recién llegado de un viaje fundamental. En junio de ese año el salvadoreño había viajado al Sexto Festival Mundial de la Juventud que se realizó en la URSS. En ese momento Dalton contó que se había enterado del Festival por unos amigos de la Universidad y que autofinanció los gastos tramitando “un préstamo complementario que aún no he logrado cubrir del todo”, como si buscara resaltar su independencia respecto al Partido Comunista. Pero lo más probable es que haya sido invitado a la URSS por recomendación del militante del Partido de su mayor confianza, su amigo Otto René.

Ya en el Festival, a Roque le hicieron una entrevista radial que fue transmitida por onda corta para América Latina por Radio Moscú y participó de actividades culturales y políticas que lo deslumbraron. La Unión de Escritores de la Unión Soviética lo invitó a recorrer Rusia y otras repúblicas socialistas. Por allí andaba el guatemalteco Miguel Ángel Asturias –quien diez años después ganaría el Nobel de Literatura–, el británico Graham Greene y un joven militante comunista argentino, también poeta, que llamará la atención del salvadoreño: Juan Gelman. Sobre su poesía escribirá en la revista Casa de las Américas que “una demostración per se de que la excesiva solemnidad, los aspavientos, las actitudes declamatorias y las leves truculencias que durante tanto tiempo agobiaron a la poesía latinoamericana comenzaban a ser eliminadas por una acción sistemática de la nueva generación”.

Si el interés de quienes tramitaron su participación en el Festival era incorporarlo al Partido Comunista, el plan dio resultado. Dalton formalizará su ingreso al PC salvadoreño a su vuelta de la URSS. Otto completaba así su influencia política sobre Dalton, aunque la militancia partidaria que pudieron compartir fue efímera. El breve tiempo entre el regreso del Festival y la partida de Otto René en diciembre de 1957 fue el último período en que los poetas estuvieron juntos.

Roque fue invitado a Guatemala en 1960 por el grupo de estudiantes con el que Otto mantenía amistad y, aunque fue interceptado por la policía y devuelto a El Salvador, llegó a verse en el aeropuerto con algunos estudiantes. Castillo, sin embargo, estaba por entonces estudiando en Alemania. Tampoco pudieron haber coincidido en La Habana, en 1966, cuando Otto René viajó en enero de ese año para entrevistarse con el dirigente guerrillero Luis Turcios Lima. Roque había estado allí, pero seis meses antes de la llegada de Castillo había viajado a Praga para refugiarse de la CIA que seguía sus pasos.

Aunque mantuvieron su amistad y admiración mutua hasta sus últimos días, no hay constancia de que hayan vuelto a verse después de aquellos años de experimentaciones literarias, conspiración antidictatorial e iniciación comunista en El Salvador de mediados de los 50. Hay numerosas cartas en el archivo de Dalton que fue reuniendo su familia, muchas de ellas de su etapa clandestina, pero hasta ahora no se conoce públicamente alguna que haya cruzado de manera directa con su amigo guatemalteco.

Otto René digo Roque Dalton…

Aun cuando no volvieran a verse después de aquellos años salvadoreños, abundan las dedicatorias, palabras de homenaje y reivindicaciones múltiples por parte de Dalton a Otto René. La referencia más temprana es del tiempo en que compartieron universidad: Roque dedica un poema que publica en diciembre de 1956 en Diario Latino a su amigo. Se llama “Canto a nuestra posición”. Sus versos se emparentan con otros que escribirá Otto René, “Intelectuales apolíticos de mi país”, con los que abrimos la Parte I de esta serie (https://www.lacolumnavertebral.com.ar/2023/03/22/otto-rene-castillo-poesia-y-revolucion-parte-i-por-pablo-solana/ ). Escribe Dalton en un estilo que, con los años, será identificado como su poesía temprana:

Nos preguntan los poetas de aterradores bigotes,

los académicos polvorientos, afines de las arañas,

los nuevos escritores asalariados,

que suspiran porque la metafísica de los caracoles

les cubra la impudicia:

¿Qué hacéis vosotros de nuestra poesía azucarada y virgen?

¿Qué, del suspiro atroz y los cisnes purísimos?

¿Qué, de la rosa solitaria, del abstracto viento?

¿En qué grupo os clasificaremos?

¿En qué lugar os encasillaremos?

(…)

Ay, poetas que os olvidasteis del hombre,

que os olvidasteis

de lo que duelen los calcetines rotos,

que os olvidasteis

del final de los meses de los inquilinos,

que os olvidasteis

del proletario que se quedó en una esquina

con un bostezo eterno inacabado,

lleno de balas y sin sangre

lleno de hormigas y definitivamente sin pan,

(…)

Estamos con el pueblo

porque antes muchísimo antes que cotorros alimentados

somos pueblos.

¡Estamos con una rosa roja entre las manos

arrancada del pecho para ofrecerla al Pueblo!

A partir de 1967, año en que Castillo es torturado y asesinado por el Ejército de Guatemala tras su decisión de incorporarse a la guerrilla, las referencias que hará Dalton de él se vuelven frecuentes. Lo menciona en “Seis poemas en prosa” de Taberna y otros lugares, y en ese mismo libro le dedica, in memoriam, el poema “La lucha de los contrarios, pero…” cuyos ocho únicos versos dicen:

Las dificultades no se remontan

ayudándonos con una garrocha.

Las dificultades se rompen

con el pecho abierto.

Ellas también son como el aire de la mañana

que puede congelarte los pulmones, pero

¿acaso la tierra, el fuego, el agua,

te sirven para respirar?

Con ese libro Dalton gana el premio Casa de las Américas en 1969. El uruguayo Mario Benedetti, en aquel entonces director del Centro de Investigaciones Literarias de la institución, le realiza una entrevista donde Dalton se explaya sobre la relación entre literatura y revolución y se refiere a Otto René Castillo como “mi querido e inolvidable hermano, guerrillero guatemalteco asesinado por el gobierno de su país después de haber sido capturado herido en la montaña”. En el diálogo con Benedetti menciona unos poemas de Otto René que le llegaron al día siguiente de la entrega de premios; se trata de unos versos inéditos que Dalton puso en manos de Benedetti y que aparecerán por primera vez en la antología que Casa de las Américas editó con la obra de Castillo en 1971 titulada Poemas.

Otto vuelve a ser protagonista de la literatura de Dalton en la novela Pobrecito poeta que era yo…, donde el salvadoreño destila sarcasmo para cuestionar la falta de compromiso de los escritores y poetas de su generación, a los que contrapone con la figura de Castillo. A él dedica el libro –otra vez, in memoriam–, y lo convierte en referente moral para contrastar no solo a los intelectuales a los que cuestiona, sino para examinar su propia conducta. Así deja constancia en el pasaje donde se interroga sobre las implicancias de su detención por parte de la policía y la CIA, y es su amigo el que lo baja a tierra de las “babosadas metafísicas”.

¿De qué me escapé yo? ¿De la cárcel del enemigo tan solo? Así le he planteado a Otto René mis inquietudes, antes de que se fuera de regreso a Guatemala, al trabajo en las montañas, hace solo unos días. Otto me dijo solamente, amable: «Déjate de babosadas metafísicas. Todo pasa en la vida. Acordáte de que el Che era médico». El Otto de siempre, igualito al de San Salvador, siempre tratando de apuntarle al corazón a la metafísica.

Vuelve a enaltecer su figura en Historias prohibidas del Pulgarcito. Allí titula uno de los poemas “Un Otto René Castillo del pasado”, y retoma el juego literario que había hecho con otros pasajes de las gestas históricas y la actualidad. Imbrica la lucha de su amigo con la de otro guatemalteco, el joven héroe que peleó en el siglo XIX por la independencia de El Salvador, Mateo Antonio Marure:

Otto René digo Mateo Antonio Marure

fue deportado a España a los 29 años

dejando en abandono a su mujer y su hijo

Pero al llegar a La Habana española

fue internado en la Fortaleza del Morro

y atacado de enfermedad endémica

murió en un hospital de caridad.

Si el Coronel Carlos Arana Osorio

hubiera sido el Capitán General de entonces

no habría dejado salir para La Habana a Otto digo a Marure

sino que lo habría asesinado allí nomás

en el cuartel antiguerrillero de Zacapa

o en la Academia del Primer Cuerpo de Policía

o en uno de los apartamentos sellados

de los muchos que tiene la CIA en la ciudad de Guatemala

para matar a estos orgullos de la Universidad Carolina

La mención a su amigo, referente y camarada reaparece en Un libro rojo para Lenin, donde titula uno de los poemas en prosa “Habría dicho Otto René Castillo pensando en Lenin”. Allí Dalton imagina lo que el revolucionario ruso diría sobre una decisión que pronto será la suya:

Nadie va a la montaña a buscar gloria. Nadie que no sea un imbécil, quiero decir. En el fondo nadie elabora su poesía por la gloria. Nadie que sea un poeta, quiero decir. Admito que quienes van a la montaña, en ocasiones se plantean el problema de la muerte eventual en forma casi sensualista. Pero los poetas suelen ser sensualistas y hasta obscenos, si se quiere. (…) En general es cierto que el sacrificio que no tenga una eficacia real en la historia es idiota. Creo que ésta es una conclusión de espíritu leninista. Pero, ¿quién puede saber anticipadamente lo que tendrá eficacia real en la historia? Tratar de obtener esa eficacia jugándose la vida, es la mayor grandeza del hombre.

Concluye la reflexión apelando a la autoridad del soviético:

El camarada Lenin habría estado de acuerdo. Él, que siempre nos buscó la mística llaga de la dignidad y el honor. Él, que vive en sus palabras únicamente para aquellos que van más allá de las palabras.

¿Busca, de ese modo, redimir la muerte guerrillera de Otto René? ¿O legitimar su propia decisión, ya que, mientras terminaba de corregir los poemas de este libro, en 1973, él mismo se encontraba recibiendo entrenamiento militar en Cuba para entrar clandestino a combatir a El Salvador?

“No basta con militar a la antigua”

A estas menciones en su obra literaria Dalton sumó el artículo “Otto René Castillo. Su ejemplo, nuestra responsabilidad”, un texto que hasta hoy sigue siendo la más íntegra reivindicación de la vida y obra del poeta guatemalteco.

El texto suele ser citado por su aparición como prólogo del libro Informe de una injusticia, la antología poética de Castillo publicada por la editorial EDUCA en Costa Rica, en 1975. Pero no fue escrito en ese momento, cuando Dalton estaba en la guerrilla en El Salvador, sino tres años antes. Ya había sido publicado en junio de 1972 en el número 7 de la revista Santiago, de la Universidad de Oriente, Cuba. Es importante señalar que la forma en que Dalton elije verse reflejado en el espejo de su amigo guatemalteco es bastante anterior al momento en que finalmente él logró incorporarse al Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) en su país. Entre la primera publicación de ese texto y la muerte de Dalton en la guerrilla pasan 3 años, tiempo suficiente para considerar que la suya fue una decisión consciente, meditada.

Sobre ese texto emblemático hay otro dato que suele pasar desapercibido. El poeta guatemalteco Arqueles Morales, quien compartió con Dalton amistad y militancia en El Salvador y en Cuba, dice que el artículo en realidad es de autoría colectiva, y que “por avatares que no vienen al caso apareció más tarde con la firma de Roque solamente”. Según su testimonio, el texto sobre Otto es resultado de la escritura conjunta en la que participaron ellos dos y el comandante del Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP) de Guatemala, Antonio Fernández Izaguirre. Así lo menciona en el libro Recopilación de textos sobre Roque Dalton. Serie Valoración múltiple publicado en 1986 por Casa de las Américas en Cuba. Es una información relevante, porque refuerza la versión que señala que Dalton contempló la posibilidad de sumarse a la guerrilla en Guatemala antes de resolver su incorporación al ERP en su país. De haberse concretado esa primera opción, hubiera sido un buen homenaje a su amigo Otto, un convencido del carácter centroamericano de las luchas de liberación. “Los tres encaramos el tema a partir de una premisa –recuerda Morales–: los revolucionarios marxistas-leninistas centroamericanos creemos que nuestros héroes no deben ser sacralizados”.

Distintas reseñas sobre Otto René Castillo apelan a ese texto, en especial a la parte primera, que hace un repaso biográfico. Pero es en la segunda parte donde Dalton (junto a Morales y Fernández Izaguirre) vuelca la caracterización que más importa, de cara a las decisiones que él mismo estaba por tomar. Allí dice:

Otto René Castillo ejemplifica el más alto nivel de responsabilidad del intelectual revolucionario, del creador revolucionario, en la unidad del pensamiento y la práctica. (…) Se había convencido de que el único camino para la liberación definitiva de los pueblos latinoamericanos pasa por la lucha armada y que, en consecuencia, hay que prepararse para la acción y pasar a ella.

En 1957 estuvo de acuerdo con que no bastaba ser un marxista individual para ser revolucionario: había que comprometerse organizadamente, ingresar en el Partido. Ahora, en las condiciones actuales de la lucha revolucionaria centroamericana, Otto René Castillo ratifica la inquietud que en el fondo de los corazones de muchos militantes se coagulaba desde hace tiempo: no basta con entrar al partido, no basta con militar a la antigua: es necesario encarnar en cuerpo y alma la nueva vía de la revolución: la de la lucha armada, nacional, centroamericana, revolucionaria.

La reivindicación no es liviana: Dalton y sus compañeros sabían al detalle la forma en que Otto había sido asesinado. “Junto con la compañera Nora Paiz fue conducido a la base militar de Zacapa y después de haber sido terriblemente torturado y mutilado, fue quemado vivo”, relatan en ese mismo texto. Lejos de intimidarse, Roque –al igual que una parte importante de su generación– decidió seguir sus pasos. Él mismo será fusilado estando en la guerrilla salvadoreña en mayo de 1975. Aunque sus asesinos no fueron militares torturadores sino guerrilleros de dudosa filiación ideológica, al igual que Otto su cuerpo fue ocultado. Hasta hoy ambos siguen siendo parte de la trágica lista de desaparecidos de un continente que todavía no salda las cuentas con su pasado.

Más allá de la tragedia, ambas opciones guerrilleras condensan los ideales de toda una época por una causa emancipatoria aún pendiente. Roque asumió ese desafío sin interrumpir su labor literaria: en la guerrilla escribió sus Historias y poemas de una lucha de clases. Otto escribió y montó obras de teatro con guerrilleros que no sabían leer ni escribir como parte de una nueva pedagogía insurgente.

Sobre la participación en la lucha armada de Otto René, sobre la forma en que incorporó su labor intelectual a una vida de combate y riesgo permanente, indagaremos en la tercera parte de este trabajo.

– – –

Parte I – Otto René Castillo, poesía y revolución

(https://www.lacolumnavertebral.com.ar/2023/03/22/otto-rene-castillo-poesia-y-revolucion-parte-i-por-pablo-solana/ )

Próxima entrega:

Poesía y revolución – Parte III: Bertolt Bretch en la guerrilla

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España: Vox embarra la cancha en medio de la catástrofe, por Alvaro Hilario

Alvaro Hilario (Bilbao, País Vasco)

La noche del pasado 18 de enero, domingo, la colisión entre dos trenes de alta velocidad en Andalucía, sur de España, dejó el saldo de 45 personas fallecidas y cientos de heridos de los que dos decenas aún permanecen hospitalizados. A la par que se descartan hipótesis como el fallo humano o el sabotaje, dos comisiones, una de carácter técnico y otra judicial, trabajan para esclarecer las causas del suceso, tarea que necesitará de muchos meses. A pesar de ello, la extrema derecha, Vox, apoyándose en una campaña de bulos en redes sociales, responsabiliza al Gobierno y la “corrupción” de forma directa. Son la única formación política que no ha respetado el luto nacional de tres días.

En el mágico 1992, se inauguró la primera línea de alta velocidad, Madrid-Sevilla, bajomonopolio de la estatal RENFE, no siendo hasta el 14 de diciembre de 2020, siguiendo las directrices de la Unión Europea, cuando el sector, el mercado español, se abrió a operadores privados como Ouigo (francés) e Iryo (italiano), aunque los primeros servicios comerciales de estas nuevas empresas no comenzaron hasta mayo de 2021, compitiendo con el AVE de Renfe, marcando un cambio histórico en el sector ferroviario español de alta velocidad tras décadas de monopolio. 

Según datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), desde la liberalización del sector ferroviario, el volumen de pasajeros de alta velocidad en España ha crecido exponencialmente, alcanzando casi 40 millones de viajeros en 2024, lo que supone un aumento del 77% respecto a 2019 (pre-liberalización), captando millones de usuarios del avión y la carretera gracias a la competencia y la bajada de precios. Los corredores con competencia, como Madrid-Barcelona, Madrid-Sevilla o Madrid-Alicante, han batido récords de viajeros, con incrementos notables en todas las rutas. El tren ha atraído 4.8 millones de viajeros que antes usaban avión o carretera. Los datos del corredor donde se dio el choque, Madrid-Sevilla/Málaga/Granada, es de 5 millones de pasajeros encada uno (+28%).

La fuerte subida se atribuye directamente a la liberalización, que ha fomentado la competencia entre operadores (Renfe, Ouigo, Iryo), resultando en precios más bajos y una oferta más amplia, captando una gran cuota modal frente a otros transportes. 

Sin embargo, la inversión en mantenimiento de la alta velocidad en España no se ha correspondido adecuadamente con el aumento de actividad tras la liberalización, existiendo un déficit histórico de inversión que genera preocupación por el deterioro de la red a pesar del tráfico récord. Las inversiones se han reducido en una década, resultando insuficientes para las necesidades de una red con más trenes y mayor uso. 

La evolución presupuestaria para el mantenimiento de la alta velocidad en España muestra un aumento significativo y récord en los últimos años, especialmente desde 2023, con cifras que superan los 900 millones de euros anuales en conservación, contrastando con años anteriores donde la inversión pudo ser menor o más centrada en construcción, destacando la tendencia actual de priorizar la conservación de la extensa red existente tras años de fuerte expansión, según datos de Adif.

Parece, sin embargo, que el esfuerzo de estos últimos años no llega para compensar el abandono de décadas anteriores, desde la crisis de 2008 y los gobiernos del conservador Partido Popular (PP), caracterizados por sus recortes en gasto público.

Miguel Montenegro, miembro del sindicato de ferroviarios de la anarcosindicalista Confederación General del Trabajo (CGT) recuerda que desde su central “venimos desde muchos años advirtiendo de a dónde nos está llevando esta política de desmantelamiento del servicio público ferroviario en cuanto al mantenimiento” que, en su opinión, se traduce en el empleo por parte de las grandes constructoras ya citadas del empleo de contratas y subcontratas, de la precarización del empleo, para acometer todas las obras en las infraestructuras ferroviarias sin que el Estado fiscalice estas.

Que entre las hipótesis se plantee fallos en las soldaduras de los raíles, confirmaría los riesgos derivados de las subcontrataciones que el sindicalista Montenegro denuncia. Falta de profesionalidad y/o experiencia contrastada en tareas de exigencia máxima al estar relacionadas con infraestructuras y seguridad.

Solo un puñado de constructoras tienen capacidad de acometer la gran obra pública española y es por ello que se reparten toda adjudicación ministerial, realidad que favorece una corrupción perpetua cuyo último capítulo es el procesamiento de José Luis Ábalos, ex Ministro de Transportes y ex número tres del partido socialista, en la actualidad, en prisión, a espera de juicio.

Embarrando la cancha

Haciendo un alto en la bronca que envuelve la escena política desde que el socialista Pedro Sánchez fuese investido como presidente del Gobierno por el Parlamento español en noviembre de 2023, las diferentes instituciones públicas, aún gobernadas por partidos de diferente signo, unieron sus fuerzas en hacer frente a la catástrofe y sus dirigencias se abstuvieron de hacer declaraciones estridentes. La situación, las víctimas lo requerían.

Vox, la extrema derecha, fue la excepción. Con la población estremecida y sus referentes mostrando una tremenda cautela respecto a las causas de la tragedia, sin mencionar siquiera responsabilidades, el líder del partido, el ex militante del PP, Santiago Abascal ya lo tenía claro; en redes sociales, proclamó: “Como en tantas catástrofes que nos han golpeado estos años, no puedo confiar en la acción de este gobierno. Nada funciona bajo la corrupción y la mentira”. Quince horas después, ufano, añadía: “Nos gobierna el crimen, la mentira y la traición a los intereses del pueblo. El colapso de un gobierno mafioso está amenazando de colapso a todo el Estado tanto a nivel nacional como internacional. Punto.”

Todas las formaciones políticas suspendieron de inmediato su agenda política, sus actos de campaña electoral en Aragón, con sus elecciones fijadas para el 8 de febrero, excepto Vox, que no iba a participar del silencio impuesto para ayudar al Gobierno a esconder sus responsabilidades e iba a continuar trabajando.

Al mismo tiempo, impulsaron, como es habitual, una campaña de desinformación y bulos en las redes sociales para instrumentalizar el desastre, como ya hicieran con la DANA de Valencia. El bulo principal fue marcado ante los medios por el portavoz del partido, José Antonio Fuster, quien sugirió que el accidente “coincide con la decisión del Gobierno de destinar parte del dinero del bolsillo de los españoles a financiar redes ferroviarias en otros países”.

Ese mensaje ha sido amplificado en redes sociales por perfiles de la ultraderecha y por medios afines, que difunden la mentira de que, tras el descarrilamiento de los trenes en España, Pedro Sánchez “regaló” 247 millones de euros a Marruecos para mejorar su red ferroviaria.

Ocultan, sin embargo, que no es ni una inversión ni un regalo, sino créditos reembolsables concedidos tanto a Marruecos como a Uzbekistán. Estos préstamos deben devolverse, estando condicionados a que el dinero se gaste en la contratación de empresas españolas. Así, la compañía CAF anunció recientemente un importante contrato con Marruecos vinculado a este tipo de financiación.

A pesar de ello, el discurso de la ultraderecha insiste en vincular la tragedia con una supuesta falta de inversión en el sistema ferroviario español y con la idea de que viajar en tren en España ya no es seguro. Así, Pepa Millán, portavoz de Vox en el Congreso, ha manifestado que los españoles tienen miedo de subirse a un tren.

La extrema derecha, vendiendo miedo.

Vox, hace pocos años una organización residual, consiguió la financiación de destacados miembros de la oligarquía española como David Álvarez Díez, propietario del Grupo Eulen, Esther Koplowitz (FCC), Isidoro Álvarez (El Corte Inglés) o Juan Miguel Villar-Mir (OHL)a través de la organización ultra-católica Hazte Oír y, hoy en día, maneja una intención de voto cercana al 20%, restando base electoral al PP.

Así, a cuatro días del accidente de Andalucía, el PP ya rompió su tregua política por boca de personajes de su ala más dura, como Cayetana Álvarez de Toledo o la gran amiga de Milei, Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid.

Los hechos

Andalucía, municipalidad de Adamuz, a 66 kilómetros de Córdoba; 367 de Madrid. Eran las 19.40, noche cerrada, cuando los tres últimos vagones del tren de alta velocidad Iryo 6189 que hacía el trayecto Málaga-Madrid descarrilaron e invadieron la vía contraria por la que, procedente de Madrid y con destino Huelva, circulaba el Alvia 2384. El violento choque provocó que parte de este cayera por una barranca de cuatro metros de profundidad. El impacto fue tal que los trenes, que circulaban a 200 kilómetros por hora, quedaron separados por una distancia de 800 metros.

El suceso arrojó el trágico balance de 45 personas fallecidas y 123 heridas, de las que 21 aún permanecen hospitalizadas. Las víctimas se encontraron tanto en el Alvia, operado por la compañía estatal RENFE, como en el de la italiana Iryo.

Dos comisiones, una de naturaleza técnica, la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), formada por profesionales independientes de reconocida valía y adscrita al Ministerio de Transportes, y otra judicial, dirigida por la Guardia Civil (similar a la Gendarmería), trabajan desde el primer momento para conocer las causas que provocaron un accidente que expertos, profesionales del mundo ferroviario y la ingeniería e incluso el Ministro de Transportes, Oscar Puente, han calificado de “extraño”. Extraño porque es inusual que un descarrilamiento se produzca en una recta cuya infraestructura ferroviaria fue renovada en mayo de 2025, invirtiéndose 14,1 millones de euros, amén de 43,3 millones en las mismas labores tres años antes. Plata que fue a parar mediante adjudicación ministerial a las grandes constructoras privadas Ferrovial, OHL, FCC y Azvi.

 También sale de lo habitual que fuesen los vagones de cola los que descarrilasen.

Por otra parte, tanto el ETR 1000 de Iryo como elAlvia S-120 de Renfe, son modelos tecnológicamente avanzados, siendo de reciente fabricación. El Iryo, por ejemplo, entró en servicio en 2022, habiendo pasado su última inspección de seguridad solo tres días antes del accidente.

Aunque la CIAF tiene un plazo de doce meses para hacer públicas sus conclusiones, mucho antes, en dos o tres meses, difundirá un informe preliminar descartando hipótesis y eliminando así especulaciones sobre las razones de la catástrofe. De hecho, algunas, como el fallo humano, el sabotaje o el exceso de velocidad ya lo han sido.

Así las cosas, las investigaciones se dirigen al estado de la vía, de los railes y al tren que descarriló, al Iryo.

Liberalización de la Alta Velocidad en España

Una rotura de más de 30 centímetros del carril derecho de la vía por la que circulaba el tren siniestrado centra gran parte de la atención de los grupos que investigan la tragedia. Se desconoce si esta falla es causa o consecuencia del suceso. Las ruedas del Iryo, desde el primer al sexto coche (que descarriló) muestran unas muescas o mordidas, un poco más chicas que una moneda de peso, coincidentes con esa rotura de la vía, achacable a un fallo de soldadura en la misma. Estas marcas indicarían, en opinión de los técnicos, que el Iryo 6189 pasó sus ruedas sobre ese fallo de soldadura en la vía que se ensanchó a medida que pasaba cada rueda. Los sucesivos golpes de las llantas metálicas de un tren que mueve 500 toneladas a más de 200 kilómetros por hora provocaron la rotura del carril que, entienden, provocó la salida del coche sexto y que se desencadenara el accidente mortal.

Además, siguiendo la línea abierta por esta hipótesis, técnicos contratistas desplazados al lugar del descarrilamiento observaron “varias traviesas de hormigón (concreto) completamente destrozadas”, algo que solo puede haber sucedido por el impacto muy fuerte de un elemento contundente, como el desprendimiento del bogie (bogie es un conjunto mecánico articulado de pares de ruedas montado sobre un bastidor para adaptar la movilidad de los vagones a las vías).

La infraestructura, un fallo en los trenes, una combinación fatal de fallos en ambos elementos, las hipótesis que barajan los grupos de especialistas e investigación pudieran moverse en estos parámetros, siempre, claro está, con todas las cautelas debidas, excepto, como decíamos más arriba, para la extrema derecha, que siempre tiene claro quiénes son los culpables y cuáles las causas.

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Hugo Paredero: “El arte no necesita críticos: necesita gente que sienta”

En una charla exclusiva con La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores, Hugo Paredero recorre su vida atravesada por el arte, el periodismo, el teatro y la cultura. Con anécdotas entrañables, memoria afectiva y una mirada crítica sobre el presente, la entrevista se convierte en un testimonio sensible sobre la potencia del encuentro, la resistencia cultural y el valor del oficio.

LCV: A veces una se da los gustos en vida, ¿no? Hoy estoy particularmente contenta. Señoras y señores, con ustedes el periodista, escritor y humorista Hugo Paredero. ¿Cómo estás, Hugo?

Hugo Paredero: “Bien, muy contento de estar acá. De verdad. Estoy con buen ánimo, y eso que no siempre es fácil, pero hoy sí puedo decir que estoy bien. Me hicieron muy bien veinte días de vacaciones.”

LCV: ¿Dónde estuviste?

Hugo Paredero: “En América, el pueblo donde vive mi hermano. No es donde nací —yo nací en Carlos Tejedor—, pero es donde vivieron mis padres durante más de cuarenta años. Estuve en la casa familiar veinte días maravillosos: comer, caminar, cantar, compartir afectos. Eso te reordena el alma.”

LCV: Trabajamos muchos años juntos y hay una anécdota inolvidable: la malla de lana que te tejió tu mamá para ir al río. Contala, por favor.

Hugo Paredero: “Mi mamá era tejedora compulsiva. Un día vamos a Punta Lara y ella, convencida de que íbamos al mar, me teje una malla de lana con pecherita, roja, con un conejito azul. Yo tenía cinco años. Entro al agua y la lana empieza a pesar… me hundía. Mi papá me rescata. Para mí fue un héroe absoluto. Hoy cumpliría 103 años.”

LCV: ¿Cómo se hace humor y periodismo crítico en este contexto tan hostil?

Hugo Paredero: “Primero, teniendo una disposición vital: yo tiendo al vaso más de tres cuartos lleno. Me gusta la vida. Me enojo, claro, pero mi base es esa. Empecé en la revista Humor en el 79, ahí me autopercibí periodista. Nunca estudié periodismo formalmente, pero ese espacio me empujó a serlo.”

LCV: No hablás del arte desde la distancia, sino desde el amor por el oficio.

Hugo Paredero: “Claro. Yo estudié teatro, dramaturgia, actué. Dejé abogacía a los veinte porque mi vocación era el arte. Por eso no creo en el crítico como figura necesaria. El arte existe con el artista y con quien lo recibe. Cada espectador tiene una cita íntima con la obra.”

LCV: ¿Cómo te llevás con los nuevos géneros, el trap, el rap?

Hugo Paredero: “Cuando hay pensamiento, poesía, discurso, me interesa. Escuché a Willy Bronca y me gustó. No suena a arenga vacía, hay cansancio, hay verdad. Ese estilo nace del hartazgo social. Eso lo vuelve respetable.”

LCV: ¿Qué opinás de la política cultural del gobierno actual?

Hugo Paredero: “Es devastadora. Es un gobierno destructivo, profundamente inculto, que ostenta la violencia. El daño que genera en la vida cultural es enorme. Hay miles de actores y actrices sin trabajo. La única salida es juntarse, organizarse, crear en colectivo.”

LCV: Escuchamos recién a Mariquena Monti interpretando “La loba”. ¿Qué te genera?

Hugo Paredero: “Una emoción inmensa. La entrevisté varias veces, la vi en escena, la conocí personalmente. Tenía una mirada que te abrazaba. Cuando cantaba ‘La loba’, no interpretaba un poema: lo habitaba. Era ella. Ese es el arte verdadero.”

LCV: También conociste a figuras como Egle Martin.

Hugo Paredero: “Sí. Íbamos a su casa en Barracas, vermut con papas fritas, música, conversación. Tenía una energía arrolladora. Te convocaba a crear sin imponerte nada. Esa polenta hoy cuesta encontrarla, pero todavía existe en muchos actores y actrices.”

LCV: ¿Qué recomendás hoy para ver en teatro?

Hugo Paredero: “B Company, en el Nacional. Un espectáculo brillante, con talento argentino del más alto nivel. El teatro está lleno porque la gente necesita reír, emocionarse, encontrarse. Eso sigue vivo.”

LCV: Gracias, Hugo. Nos hacía falta jugar un rato con la palabra, con el arte, con la memoria.

Hugo Paredero: “Gracias a vos. Me encanta el programa, me encanta el título. Y me encanta este espacio.”

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Preocupación en el Hospital El Cruce: salarios bajos, financiamiento incierto y alerta ante posibles intentos de privatización

El Hospital Nacional El Cruce, ubicado en Florencio Varela, es una institución pública estratégica para la salud de miles de personas en el conurbano bonaerense y en todo el país. En diálogo con LCV, Diego Garrobo, trabajador administrativo con 16 años de trayectoria en el hospital, describe la situación actual: el esfuerzo cotidiano del personal para sostener la atención, los bajos salarios, el aumento de la demanda producto de la crisis social y la preocupación que generaron versiones periodísticas sobre una eventual privatización.


LCV: “Contanos un poco cuál es la situación actual del Hospital Nacional El Cruce y dónde queda, para la gente de todo el país.”

Diego Garrobo: “El Hospital El Cruce queda en Florencio Varela. Hoy está funcionando y atendiendo gracias al enorme esfuerzo cotidiano de sus trabajadores y trabajadoras. Sin embargo, existe una preocupación real por los salarios bajos, los contratos que no se efectivizan y una situación que termina impactando tanto en la calidad del trabajo como en la atención a los pacientes.

La semana pasada circuló una versión en un diario de alcance nacional sobre una posible privatización o gerenciamiento privado de hospitales AMIC, entre ellos El Cruce. Esto generó una enorme preocupación en la comunidad hospitalaria y en los pacientes, porque no se trata de un hospital más: es un hospital público de alta complejidad, estratégico para la región y para el sistema de salud provincial y nacional. Garantiza atención integral y gratuita y resuelve casos muy complejos que otros hospitales no pueden abordar.”


LCV: “¿Qué tipo de población asiste al hospital? ¿Cuál es su nivel socioeconómico?”

Diego Garrobo: “Es un hospital público que atiende principalmente a población vulnerable, a personas que no tienen obra social. También atiende a pacientes que sí tienen cobertura, pero que requieren prestaciones que las clínicas privadas no pueden realizar, y en esos casos el hospital recupera costos a través del cobro a las obras sociales.

En Florencio Varela se vive una situación social muy difícil: cierran empresas, cierran comercios y muchas personas pierden su cobertura de salud. Eso hace que aumente la demanda en los hospitales públicos, incluido El Cruce.”


LCV: “¿Cuál es el sueldo promedio de un trabajador de la salud y de un médico en el hospital?”

Diego Garrobo: “Depende de la categoría, pero los profesionales rondan entre 800.000 y 1.300.000 pesos. Es un sueldo muy bajo, y eso es parte central de nuestro reclamo.”


LCV: “¿Cuál es tu rol dentro del hospital?”

Diego Garrobo: “Soy personal administrativo. Llevo 16 años trabajando en el hospital, desde sus inicios. Es un hospital que conozco profundamente: atiende pacientes sin distinción, tengan o no obra social. Es un hospital relativamente nuevo, inaugurado en 2007 durante la presidencia de Néstor Kirchner, con tecnología de alta complejidad y diagnóstico de última generación.”


LCV: “Se habló de privatización. ¿De qué estamos hablando exactamente?”

Diego Garrobo: “El diario La Nación publicó una versión sobre una posible privatización o gerenciamiento privado de hospitales AMIC, entre ellos El Cruce. Eso generó muchísima preocupación porque este tipo de medidas suelen derivar en arancelamiento. Nosotros sostenemos que ni la salud ni la educación pueden regirse por una lógica de mercado ni por criterios de rentabilidad.

Tras el repudio rápido del sindicato y de distintos sectores, la dirección del hospital difundió un comunicado aclarando que no existe ningún proyecto de privatización ni de gerenciamiento privado. Eso es importante decirlo. Sin embargo, en ese mismo comunicado se reconoce que hay problemas de financiamiento que afectan la previsibilidad y el desarrollo del hospital.

Desde APEC, el sindicato que representa a los trabajadores, valoramos que se haya aclarado públicamente que no hay un proyecto de privatización, pero también decimos que la preocupación sigue siendo legítima. La historia de la salud pública muestra que muchas privatizaciones avanzan de manera gradual, bajo discursos de eficiencia o modernización. Por eso creemos que no alcanza con un comunicado: necesitamos garantías políticas claras y sostenidas.”


LCV: “¿Cuáles son las próximas medidas?”

Diego Garrobo: “La semana pasada, el jueves 15, realizamos una jornada de protesta de 24 horas con actividades a las 14, a las 18 y a las 24, para que todos los compañeros y compañeras pudieran participar. Hubo una gran convocatoria. Vamos a seguir con el plan de lucha hasta obtener una respuesta favorable por parte de las autoridades.”


LCV: “¿La comunidad acompaña?”

Diego Garrobo: “Sí, la comunidad acompaña mucho. Agradecemos profundamente a la comunidad y a los medios que nos acompañan y defienden la salud pública y al Hospital El Cruce.”

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