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Martin Caparrós: “Ser anarco es estar contra el poder, pero Milei le entrega el poder absoluto al mercado”
El periodista y escritor Martín Caparrós charló con Laura Giussani Constenla sobre la victoria de Javier Milei en el ballotage, dio sus sensaciones de cara al futuro del país, consideró que el ‘anarco capitalismo’ es una falacia y definió a Milei como un ‘fundamentalista del mercado’. Reflexiones a 40 años de la democracia sobre los límites del sistema y la posibilidad de mejorarlo.
Martín Chaparrós – 27/11/23
LCV: Milei se considera bilardista. Quería que me digas una definición sobre el bilardismo y si puede tener alguna correlación con la política.
—A mi me sorprendió cuando se definió como bilardista porque en realidad el sinónimo más habitual o más directo del bilardismo es el resultadismo, es decir, son aquellos que hacen cualquier cosa, legal o ilegal, correcta o incorrecta, para ganar. Es simplemente eso. Lo de Bilardo siempre se recordará desde los alfileres con los que supuestamente pinchaba a los contrarios cuando jugaba Estudiantes en los años ‘60, hasta aquel bidón de agua con no sé qué tipo de sedante que le hizo dar a un jugador brasileño en el mundial del ‘90. Era un tipo capaz de hacer absolutamente cualquier perrada, y en el caso de Milei tiene sentido, con tal de ganar. No estaba adscrito a ninguna idea del fútbol, a ninguna forma, a ningún modelo, sino que simplemente hacía cualquier cosa que fuera necesaria para ganar. Curiosamente, a mi me parece que Milei no es eso. A mí Milei sí me parece un fundamentalista, cosa que Bilardo no era. Todo lo contrario, era un oportunista que podía hacer cualquier cosa. En cambio Milei me parece un fundamentalista de lo peor, para mí, que es el fundamentalista del mercado. Entendido eso como el hecho de que lo que importa es que haya transacciones entre individuos y que esos individuos traten de ganar lo más posible en esas transacciones. Por supuesto, ganar significa de alguna manera joder al otro. Si yo compro a 10, no voy a vender a 8, tengo que vender a 15, entonces tengo que hacer que el otro me pague cinco pesos más que lo que yo pagué. Es decir, el mercado consiste en tratar de enganchar a uno al cual le podes sacar una ventaja. Por lo tanto lo que explica y lo que construye es una especie del rey de la selva donde cada uno tiene que salvarse por su cuenta. Eso es básicamente la idea del mercado. Entonces está totalmente en contra de cualquier idea de sociedad solidaria que colabore para que todos estemos lo mejor posible. Es un poco lo que queríamos hacer, quizá no nos ha salido muy bien pero por lo menos la idea de base siempre se mantuvo en encontrar la manera de que la gente se ayude para mejorar la vida de todos. El mercado es lo contrario y Milei es fundamentalista de eso. Por eso salieron esos famosos disparates de su campaña, como por ejemplo su diálogo con Lanata sobre por qué había que vender órganos. Su argumento era que si hay un comprador y un vendedor y se ponen de acuerdo en un precio, por qué se va a meter el Estado a arruinar un negocio entre particulares. Todo esto sin aceptar que el tipo que quiere vender un riñón está muy jodido y peor lo va a estar cuando lo venda. Lo qué hay que encontrar es una manera de que no quiera vender un riñón, no de que le facilitemos la operación. Entonces por eso digo que me parece raro esta definición de un fundamentalista que se identifica con un oportunista. Quizás no es tan fundamentalista.
LCV: También es raro lo de a anarcocapitalista.
—Sobre eso escribí hace un par de semanas que es una falacia absoluta. La anarquía no es solo la idea de que no haya Estado, es la idea de que no haya poder. Poder del Estado, poder del dinero, poder de la raza, de género; o sea, que no haya poder de ninguno de los que suelen ejercer poder. El capitalismo es por definición el poder del dinero, entonces no se puede ser anarcocapitalista; o sos anarco o sos capitalista. No podes ser las dos al mismo tiempo. A menos que reduzcas lo anarco a estar contra el Estado, pero es una falacia. Anarquismo no es estar contra el Estado sino contra toda forma de poder y es obvio que Milei está muy a favor de muchas de esas formas de poder. Entonces para empezar, eso me parece una mentira muy burda, muy pobre. En cuanto a su adaptabilidad, que sería sí más bilardista, habrá que ver. En este momento no sabemos quien va a gobernar. Lo vamos a saber una vez que se ponga la banda y empiece a tomar medidas. Ha dicho tantas cosas y ha dicho tantas veces que no había dicho y que ha dicho otras cosas. Después de basar toda su campaña al ataque a la casta se alió a la casta. Entonces no tenemos idea de quien va a gobernar Argentina.
LCV: ¿Cómo juzgas estos 40 años de democracia, lo que falta o lo qué hay que cambiar?
—Está muy claro que la democracia no pudo hacer aquello que Alfonsín prometía. No se come, ni se educa ni se cura con la democracia. La democracia nosotros la idealizamos mucho porque hubo dictadura y había sido terrible, por lo que recuperarla nos daba un entusiasmo bastante extraordinario. Pero para todos aquellos que nacieron a partir del año ‘70, ‘75 la democracia es el sistema en el que han vivido mal, que han vivido peor de lo que deberían haber vivido. Entonces no hay ninguna buena razón para que tengan ningún apego a ese sistema que no supo responder a sus necesidades más básicas. Creo que confundimos democracia con sociedades más justas, con mejor distribución de la riqueza, eso la democracia no lo hace automáticamente. Es un mecanismo que podría servir para eso pero también podría servir para muchos propósitos. Hace tiempo ya, hace 25 años cuando era un poco extremista, decía que en América Latina una de las razones por las que había esta ola democrática era porque los ricos latinoamericanos habían entendido que ya no necesitaban a los fuerzas armadas para tener su poder y en Argentina fue claro. Todo lo que hizo el menemismo por ejemplo. Hubo un momento en que ya no fue necesario. Hubo cambios políticos y otras cosas que hicieron que el peligro de que una democracia cambiara sustancialmente un orden social muy injusto, se disolvió. Entonces ya no fue necesario reprimirla, ya no fue necesario suprimir, y ahora estamos viendo la prueba de eso.
LCV: Lo que todos anteponen a esta crítica es que no se conoce otro sistema que pueda darnos todos esos beneficios que nosotros queremos ¿Vos crees que esto es así o hay otras formas?
—Yo digo que siempre hubo otras cosas y que no hay ninguna buena razón para que ahora deje de haberla. Ningún sistema político, económico, social duró para siempre. Todos siempre terminaron cambiando y por supuesto, mientras duraban, parecía que eran inmutables. Hace 300 años a nadie se le ocurría que pudieran no haber esclavos. Siempre digo que sería muy bueno poder imaginar cuales son las cosas que dentro de 100 o 200 años serán intolerables, como el hecho de que las mujeres no votaran. Era lógico que las mujeres no votaran, no votaban, no habían votado nunca, ahora es intolerable. Si pudiéramos empezar a imaginar qué es lo que será intolerable dentro de 100 o 200 años podríamos ir construyendo ese camino hacia allí. Es difícil armar un paradigma, tarda mucho tiempo y probablemente ni vos ni yo lo veamos. Tengo una especie de optimismo de mediano plazo, que tiene que ver no con mi estupidez sino con un mínimo estudio de la historia. Las sociedades siempre han encontrado formas de cambiar, de renovarse, de ser otra cosa, que en general las han mejorado, si se compara como se vivía hace 300 años a cómo se vive ahora es realmente incomparable. Sí creo que esto va a cambiar, lo qué pasa es que la construcción de ese nuevo paradigma es algo lento, laborioso, difícil, pero las cosas que la demoran más aún es si los que podríamos tratar de pensar alguna cosita en ese sentido estamos convencidos de que no hay manera de cambiarlo.
LCV: Me parece que una de las grandes pegadas que tuvo Milei fue el hecho de convertir a la clase política en la casta. La política antes era otra cosa, entonces al considerar que la política es la casta, está despolitizando todo, y creo que la gente llegó a un hartazgo absoluto de los políticos.
—Sí, yo creo que uno de los grandes desastres de las últimas décadas es que los políticos convencieron a muchísima gente que política es eso que hacen ellos, y lo que ellos hacen en general son arreglistas, compromisos, hinchadas en los rincones. Claro, pensando que la política es eso, obviamente que la gente mejor intencionada no se mete en eso, y los que están un poco más distantes lo odian y lo hacen culpable de la mayor parte de sus males. Entonces la idea es tratar de recuperar la noción de que la política es lo único que nos permite cambiar nuestras sociedades y que vale la pena intentarlo.
LCV: A tres años de su muerte ¿Cómo ves el fenómeno Maradona?
—Como futbolista lo admiraba locamente y como sujeto me parecía de una inteligencia extraordinaria. Pero un día, justo a dos días que se murió, una revista francesa me pidió que escribiera un articulo sobre Maradona y el poder. Yo no lo había pensado en esos términos pero me interesó. Empecé a mirar cuales habían sido sus relaciones con el poder, con distintos tipos de poder. Lo que lo definía es que siempre había estado muy cerca. Es un raro personaje que consiguió constituirse como un representante de los marginales y siempre estuvo cerca de los poderosos. Cada gobierno, comenzando por la mano que le dio a Videla, siguiendo por la campaña que hacía para Menem, y demás, todos lo tuvieron cerca de alguna manera. Después se fue a vivir al país con la dictadura más larga de América Latina. Después cuando tuvo que instalarse en algún lado se fue a un principado árabe. Siempre estuvo muy cerca del poder y de poderes bastante discutidos, y lo más fantástico es que se armó la imagen de tipo de pueblo. Qué bien que supo hacerlo, pero su vida lo desmiente de pe a pa.
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“Streaming en Argentina: Pablo Storino revela sueldos, precarización y la batalla del SATSAID por la registración laboral”
En exclusiva con La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores, Pablo Storino, pro secretario gremial del SATSAID, aborda la situación laboral y económica del sector del streaming en Argentina. El dirigente describe las profundas desigualdades entre los distintos canales, los niveles de registración y precarización existentes, y el rol del sindicato frente a este nuevo escenario comunicacional.
LCV:
“¿Cuál es la situación laboral real de los canales de streaming? ¿Cómo es esto que parece un jolgorio? ¿Todo es divertido? Somos todos amigos, nos matamos de risa… pero cuál es la situación económica y laboral de los compañeros de streaming?”
Pablo Storino:
“La situación del mundo del streaming hoy es muy dispar. Existe un grupo reducido —un top 10 o 20— que logró monetizar sus contenidos, profesionalizarse y constituir unidades económicas que permiten formalizar relaciones laborales, registrar trabajadores y blanquear actividades. Pero también hay muchos otros que sobreviven como pueden, trasladando esa precariedad a quienes trabajan allí: falta de registración, salarios muy bajos y condiciones inestables. Esto genera la pregunta de si el streaming es una burbuja o si, con el tiempo, se asentará dejando afuera a quienes no puedan consolidarse como organizaciones empresariales.”
LCV:
“La mayoría está informalizada o son factureros.”
Pablo Storino:
“La situación es heterogénea. Hay empresas como Luzu TV, con 110 trabajadores registrados y salarios que van de dos a cuatro millones de pesos. Y hay otras como Olga, con un alto nivel de precarización, donde muchos jóvenes están como monotributistas cobrando entre 500.000 y 600.000 pesos. En algunos canales hay explotación evidente, y son justamente los que desde el SATSAID estamos denunciando y tratando de regularizar. También existen proyectos como Gentina, Futurock, Vorterix o Bondi que tienen relaciones laborales formalizadas y en condiciones.”
LCV:
“Perfecto. Bien o mal, ¿no? Porque estos sueldos que me decís serían formalizados. ¿Bien o mal?”
Pablo Storino:
“Totalmente. Es trabajo registrado, con aportes a la jubilación, a la obra social y todos los derechos laborales que corresponden.”
LCV:
“Buena cuna tiene ese pibe. Sé que viene de una familia de trabajadores y no se quedó en el camino con la experiencia. ¿Cuál ha sido la experiencia general?”
Pablo Storino:
“Existe una situación común tanto en proyectos identificados con la derecha como con la izquierda. Por ejemplo, algunos streaming de línea más conservadora desconocen las leyes laborales y evaden responsabilidades, pero lo mismo sucede en otros que se presentan como progresistas. Desde el SATSAID entendemos que la falta de registración responde a una lógica económica transversal: no pagar aportes patronales ni cumplir con los pisos salariales establecidos por el convenio colectivo. Contra eso nos enfrentamos todos los días, venga de donde venga.”
LCV:
“La paritaria de los trabajadores de cable: ¿cómo cerró?”
Pablo Storino:
“En este contexto, la paritaria viene cerrando bien. Logramos que las empresas de la Cámara TAC paguen mes a mes el índice de inflación del INDEC, aunque no coincidamos con el método de cálculo del organismo. Por lo menos eso evita una pérdida mayor del poder adquisitivo. Llegar a este acuerdo requirió asambleas, paros y mucha presión, pero finalmente TAC entendió que no íbamos a aceptar que los salarios quedaran por debajo de la inflación.”
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Daniel Yofra: “Vamos a tener que armar Frente Sindical para resistir la reforma laboral”
En exclusiva con La Columna Vertebral-Historias de Trabajadores, Daniel Yofra expone la postura del Sindicato de Aceiteros frente al avance de la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional. Desde la crítica a la inacción de las centrales sindicales hasta el análisis de la situación industrial y el impacto en los derechos laborales, Yofra plantea la necesidad de construir un frente sindical amplio para enfrentar los cambios propuestos. La conversación aborda tanto las implicancias materiales de la reforma como el rol político del sindicalismo en el actual contexto económico y social.
LCV:
“Contame la postura del Sindicato de Aceiteros frente a la reforma laboral.”
Daniel Yofra:
“Estamos preocupados por lo que está pasando y por la inacción del sindicalismo ante una reforma laboral que, en algunos casos, va a legalizar la precariedad laboral y, en otros, va a intentar imponerla cuando tengan la herramienta para hacerlo. Nosotros vamos a salir a luchar como siempre lo hicimos, como el año pasado con la Ley Bases. Este año no será la excepción. Vamos a oponernos porque es un legado que nos dejaron los trabajadores y trabajadoras aceiteros y desmotadores. Tenemos la responsabilidad de defender lo que otros conquistaron y ya no están: desaparecidos, asesinados, encarcelados. Todo lo que ocurrió en la historia de la lucha obrera hoy lo quieren borrar de un plumazo bajo el título de ‘modernidad laboral’, cuando en realidad quieren volver cien años atrás.”
LCV:
“¿Piensan llevar adelante una huelga si avanza la reforma? Supongo que no como una acción aislada, sino como parte de la unidad sindical.”
Daniel Yofra:
“Estamos tratando de que otras organizaciones se sumen y esperamos que la nueva CGT o el nuevo triunvirato entiendan que hay que ir a una huelga, salvo que tengan otra estrategia que hasta ahora no ha funcionado. Ni siquiera los llaman a discutir la ley. Los empresarios escriben la reforma laboral y este Gobierno la lleva adelante porque tiene compromisos con quienes lo llevaron al poder.”
LCV:
“Esto de que los empresarios escriban las leyes ya pasó con Macri. Hoy, con el respaldo electoral que tiene, Milei cree posible avanzar en reformas que afectan a todos los sectores industriales. ¿Cómo visualizás este escenario, especialmente respecto a la desindustrialización, la caída del empleo y la pérdida de mano de obra calificada?”
Daniel Yofra:
“En nuestro sector no se siente la importación indiscriminada, pero sí afecta a sectores que dependen del mercado interno. Cerraron más de 20.000 pymes y hay 270.000 trabajadores despedidos. Muchas empresas están importando lo que antes producían, como la química de Río Tercero, que fabricaba insumos para colchones y hoy los importa, dejando a más de 200 trabajadores en la calle.”
LCV:
“Si avanzara la flexibilización horaria, el salario variable —el ‘sueldo dinámico’— o las vacaciones en cuotas, ¿cómo sería la industria bajo ese régimen?”
Daniel Yofra:
“Los trabajadores perderían la posibilidad de ordenar su vida fuera del empleo. No podrían programar vacaciones ni prever ingresos básicos. Sería tan simple y grave como eso.”
LCV:
“Muchos argumentan que hoy la informalidad ya impide planificar la vida.”
Daniel Yofra:
“Esto empeoraría la situación de quienes hoy sí tienen estabilidad laboral. Hay casi 9 millones de trabajadores registrados. El año pasado decían que la reforma iba a traer inversiones y empleo; no ocurrió nada. Los empresarios no necesitan que se quiten derechos. Necesitan industrializar la materia prima, necesitan crédito, necesitan que haya consumo. Con salarios por debajo de la pobreza —más del 90% de los registrados están así— no hay consumo, no hay producción y no hay trabajo.”
LCV:
“Se suele decir que los sindicatos industriales están defendiendo a un universo de trabajadores cada vez menor. Lo que planteás va en sentido contrario.”
Daniel Yofra:
“Hoy tenemos dos problemas. Primero, diputados y senadores que nunca trabajaron bajo patrón, dependen de patrones o directamente lo son. Van a instalar mentiras para poner a la sociedad en contra del sindicalismo y de la CGT, que es la central más grande del país y de Sudamérica. Segundo, la inactividad de la CGT. Si no cambia el rumbo, creyendo que sólo con diálogo lo logrará —cuando ni siquiera los llaman— será difícil torcer la historia. Seguramente vamos a tener que armar un frente sindical que luche contra esto.”
LCV:
“Para cerrar: ¿están trabajando en algún proyecto alternativo a la reforma? ¿Hay algo con los diputados sindicales o dentro de la CGT?”
Daniel Yofra:
“No participé de la reunión con los compañeros supuestamente afines al movimiento obrero. Creo que son muy pocos para el momento de la votación y no tengo detalles de la contrapropuesta. Pero no hace falta ser científicos para mejorar la vida laboral. Nosotros lo comprobamos con los comités mixtos de seguridad e higiene. Bajamos la accidentología y las muertes laborales, incluso sin una ley vigente en muchas provincias. Los derechos de los trabajadores también benefician a los empresarios. Ellos se quejan de la industria del juicio, pero no hacen nada para evitar accidentes. ¿Qué quieren? ¿Trabajadores mutilados y sin indemnización?
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“18 años de proscripción, memoria y militancia: conversación con Gustavo Campana”
El periodista Gustavo Campana reconstruye recuerdos personales y políticos alrededor del 17 de noviembre de 1972, fecha del regreso de Juan Domingo Perón a la Argentina tras 18 años de exilio. Desde la mirada de un niño de 10 años que seguía los acontecimientos desde un televisor en blanco y negro, hasta el análisis histórico de la resistencia, la militancia, el rol del movimiento obrero y las operaciones del poder real, Campana hilvana una lectura profunda del período y de sus continuidades hasta el presente. La charla, atravesada por testimonios personales de quienes vivieron la época, permite comprender por qué el Día de la Militancia es, además de una efeméride, una narrativa colectiva de lucha, memoria y disputa política.
LCV: “¿Dónde estabas vos el 17 de noviembre de 1972?”
Gustavo Campana: “Cumpliendo 10 años y mirando desde el televisor en blanco y negro de mi casa lo que sucedía en Seisa y en sus alrededores. Lo vivía desde un lugar particular, porque el decreto 4161 nos había marcado.
Nací en el 62, por lo tanto Perón era el hombre prohibido, el que no se podía nombrar. Era ese peronismo que, en la clandestinidad, le contaba todos los días al pueblo que seguía vivo.
A principios del 72, finales del 71, empezó a aparecer a través de los noticieros que levantaban un poco la persiana de la censura. Eran esos reportajes donde le preguntaban: ‘¿Qué va a hacer usted para volver?’ ‘Nada. Todos mis enemigos.’ ‘General, durante tanto tiempo hubo gente que quería que usted se muera y hoy no quiere que se refríe.’ ‘Se están acordando tarde, porque ahora me estoy muriendo.’
Todo eso llegaba al living, al televisor sin control remoto y en blanco y negro, y atravesaba a un pibe de 10 años por todas partes.”
LCV: “¿Qué impronta había en tu casa? ¿Qué opinaba tu madre mientras cocinaba o tu padre? ¿Qué les provocaba ese regreso?”
Gustavo Campana: “Mi viejo había sido obrero gráfico y militante socialista. En ese momento trabajaba como portero en Belgrano. No le daba para ser antiperonista, pero estaba cerca. Mi mamá era más silenciosa, pero la información entraba por todos lados.
Y había algo claro: un año después mi viejo no votó ni a Cámpora ni a Perón. Seguramente votó a Corvalán en marzo del 73. En la segunda vuelta no sé; estaba mal. No tan mal… pero por ahí andaba.”
LCV: “Antes de ir al país al que vuelve Perón, una pregunta importante para quienes son jóvenes: ¿por qué el 17 de noviembre se transforma en el Día de la Militancia?”
Gustavo Campana: “Porque ‘lucharon y volvió’. Ese es el dato central.
En ese ‘lucharon’ hay una mixtura entre la resistencia peronista, que se pone de pie tras el golpe del 55, y la juventud maravillosa que se suma a fines de los 60, en el trasvasamiento generacional del que hablaba Perón en sus entrevistas con Pino y Getino.
La Juventud Peronista fue clave, pero no fue la única: estaba el trabajo de la resistencia del 56, el Plan Conintes, la pelea en la calle de los grupos armados —Uturuncos, FAP, Montoneros—, la tendencia, la CGT, el corazón peronista de la CGT de los Argentinos, y el Cordobazo con Atilio López.
Todo ese encadenamiento de hechos empuja a un régimen en decadencia, la tercera etapa de la Revolución Argentina, que había pasado por Onganía, por el experimento breve de Levingston y finalmente por Lanusse.
Todos necesitaban a Perón, propios y extraños.”
LCV: “Estamos haciendo un documental sobre sindicalistas desaparecidos. Ricardo Vaschetti nos decía que desde el minuto cero en que se abrió el proceso electoral que llevó a Cámpora ya se estaba armando el golpe del 76. ¿Coincidís?”
Gustavo Campana: “Sí. El golpe del 76 es un objetivo claro, sobre todo después de la muerte de Perón.
El Grupo Ascuénaga —Martínez de Hoz y compañía, reunidos en un petit hotel de la calle Ascuénaga, propiedad de Blaquier— empieza a tejer la política económica que después se aplicará, respaldada por Rockefeller, el Chase Manhattan Bank y Kissinger.
Después del 11 de septiembre del 73, con el golpe en Chile, se consolidó el Plan Cóndor y la decisión del poder real de cambiar la matriz económica: de un país industrial, con trabajo a tres turnos y 2% de desocupación, a un país rentístico-financiero dedicado a la especulación.
La implosión del país no empieza en el golpe: tiene una etapa anterior, el Rodrigazo, armado por la derecha liberal.”
LCV: “Incluso a nivel leyes: la de represión a movimientos subversivos en espacios sindicales sale en el 74.
Pero volviendo al 72: Cámpora dijo que la primera medida económica de Perón sería la independencia del Fondo Monetario. ¿Qué significa eso?”
Gustavo Campana: “Perón logró durante 9 años que la Argentina no ingresara al Fondo Monetario. Entre 1946 y 1955 fuimos el único país de América Latina que no entró en la institución creada en el 44.
Estados Unidos sabía que Perón era un mal alumno para el orden mundial de posguerra.
En ese período construyó la industria nacional, desarrolló ciencia y tecnología propia y consolidó derechos laborales.
El golpe del 55 tuvo como tarea desarmar todo eso. Fueron 14 toneladas de explosivos en Plaza de Mayo, más el golpe, más los fusilamientos del 56, para poder entrar al Fondo Monetario en el 57.
No es un dato menor. Junto con el Banco Mundial iban a regir los destinos económicos de América Latina.”
LCV: “Cada vez que charlamos pienso: ¿cómo hacer para que seas columnista de La Columna Vertebral? Con vos uno dice ‘plum’ y aparece toda la historia detrás.
Feliz Día del Militante.”
Gustavo Campana: “Para ustedes también. Vamos a seguir encontrándonos en estos espacios.
Y veremos si las chicas de La Columna Vertebral logran seducirme para sumarme.
Un abrazo inmenso.”
LCV: “Quiero cerrar con algo. Yo soy exactamente la generación intermedia: entre el pibe del televisor blanco y negro y la resistencia. Estaba intentando llegar a Ezeiza esa mañana.
Un compañero me decía: ‘¿Dónde estabas vos?’ Yo no pude llegar. ¿Te acordás cómo nos mojamos?
Cada uno tenía su anécdota. La mía es así: le dije a mi mamá que iba a estudiar a la casa de una compañera. Me quedé a dormir. Lluvia torrencial, barro, policía que nos corría, volvimos llenas de barro. Y cuando llego, mi mamá me dice: ‘Yo sabía quién lo tiró.’ Nos empezamos a reír.
Pobre vieja. Al lado de eso, todos los que vinieron después eran santos comparados con nuestra generación.”
Crisis de vacunación infantil en Argentina: la advertencia de la infectóloga Leda Guzzi sobre el riesgo de reintroducción de enfermedades
“Streaming en Argentina: Pablo Storino revela sueldos, precarización y la batalla del SATSAID por la registración laboral”

