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Martin Caparrós: «Ser anarco es estar contra el poder, pero Milei le entrega el poder absoluto al mercado»

El periodista y escritor Martín Caparrós charló con Laura Giussani Constenla sobre la victoria de Javier Milei en el ballotage, dio sus sensaciones de cara al futuro del país, consideró que el ‘anarco capitalismo’ es una falacia y definió a Milei como un ‘fundamentalista del mercado’. Reflexiones a 40 años de la democracia sobre los límites del sistema y la posibilidad de mejorarlo.

Martín Chaparrós – 27/11/23

LCV: Milei se considera bilardista. Quería que me digas una definición sobre el bilardismo y si puede tener alguna correlación con la política.

—A mi me sorprendió cuando se definió como bilardista porque en realidad el sinónimo más habitual o más directo del bilardismo es el resultadismo, es decir, son aquellos que hacen cualquier cosa, legal o ilegal, correcta o incorrecta, para ganar. Es simplemente eso. Lo de Bilardo siempre se recordará desde los alfileres con los que supuestamente pinchaba a los contrarios cuando jugaba Estudiantes en los años ‘60, hasta aquel bidón de agua con no sé qué tipo de sedante que le hizo dar a un jugador brasileño en el mundial del ‘90. Era un tipo capaz de hacer absolutamente cualquier perrada, y en el caso de Milei tiene sentido, con tal de ganar. No estaba adscrito a ninguna idea del fútbol, a ninguna forma, a ningún modelo, sino que simplemente hacía cualquier cosa que fuera necesaria para ganar. Curiosamente, a mi me parece que Milei no es eso. A mí Milei sí me parece un fundamentalista, cosa que Bilardo no era. Todo lo contrario, era un oportunista que podía hacer cualquier cosa. En cambio Milei me parece un fundamentalista de lo peor, para mí, que es el fundamentalista del mercado. Entendido eso como el hecho de que lo que importa es que haya transacciones entre individuos y que esos individuos traten de ganar lo más posible en esas transacciones. Por supuesto, ganar significa de alguna manera joder al otro. Si yo compro a 10, no voy a vender a 8, tengo que vender a 15, entonces tengo que hacer que el otro me pague cinco pesos más que lo que yo pagué. Es decir, el mercado consiste en tratar de enganchar a uno al cual le podes sacar una ventaja. Por lo tanto lo que explica y lo que construye es una especie del rey de la selva donde cada uno tiene que salvarse por su cuenta. Eso es básicamente la idea del mercado. Entonces está totalmente en contra de cualquier idea de sociedad solidaria que colabore para que todos estemos lo mejor posible. Es un poco lo que queríamos hacer, quizá no nos ha salido muy bien pero por lo menos la idea de base siempre se mantuvo en encontrar la manera de que la gente se ayude para mejorar la vida de todos. El mercado es lo contrario y Milei es fundamentalista de eso. Por eso salieron esos famosos disparates de su campaña, como por ejemplo su diálogo con Lanata sobre por qué había que vender órganos. Su argumento era que si hay un comprador y un vendedor y se ponen de acuerdo en un precio, por qué se va a meter el Estado a arruinar un negocio entre particulares. Todo esto sin aceptar que el tipo que quiere vender un riñón está muy jodido y peor lo va a estar cuando lo venda. Lo qué hay que encontrar es una manera de que no quiera vender un riñón, no de que le facilitemos la operación. Entonces por eso digo que me parece raro esta definición de un fundamentalista que se identifica con un oportunista. Quizás no es tan fundamentalista.

LCV: También es raro lo de a anarcocapitalista.

—Sobre eso escribí hace un par de semanas que es una falacia absoluta. La anarquía no es solo la idea de que no haya Estado, es la idea de que no haya poder. Poder del Estado, poder del dinero, poder de la raza, de género; o sea, que no haya poder de ninguno de los que suelen ejercer poder. El capitalismo es por definición el poder del dinero, entonces no se puede ser anarcocapitalista; o sos anarco o sos capitalista. No podes ser las dos al mismo tiempo. A menos que reduzcas lo anarco a estar contra el Estado, pero es una falacia. Anarquismo no es estar contra el Estado sino contra toda forma de poder y es obvio que Milei está muy a favor de muchas de esas formas de poder. Entonces para empezar, eso me parece una mentira muy burda, muy pobre. En cuanto a su adaptabilidad, que sería sí más bilardista, habrá que ver. En este momento no sabemos quien va a gobernar. Lo vamos a saber una vez que se ponga la banda y empiece a tomar medidas. Ha dicho tantas cosas y ha dicho tantas veces que no había dicho y que ha dicho otras cosas. Después de basar toda su campaña al ataque a la casta se alió a la casta. Entonces no tenemos idea de quien va a gobernar Argentina.

LCV: ¿Cómo juzgas estos 40 años de democracia, lo que falta o lo qué hay que cambiar?

—Está muy claro que la democracia no pudo hacer aquello que Alfonsín prometía. No se come, ni se educa ni se cura con la democracia. La democracia nosotros la idealizamos mucho porque hubo dictadura y había sido terrible, por lo que recuperarla nos daba un entusiasmo bastante extraordinario. Pero para todos aquellos que nacieron a partir del año ‘70, ‘75 la democracia es el sistema en el que han vivido mal, que han vivido peor de lo que deberían haber vivido. Entonces no hay ninguna buena razón para que tengan ningún apego a ese sistema que no supo responder a sus necesidades más básicas. Creo que confundimos democracia con sociedades más justas, con mejor distribución de la riqueza, eso la democracia no lo hace automáticamente. Es un mecanismo que podría servir para eso pero también podría servir para muchos propósitos. Hace tiempo ya, hace 25 años cuando era un poco extremista, decía que en América Latina una de las razones por las que había esta ola democrática era porque los ricos latinoamericanos habían entendido que ya no necesitaban a los fuerzas armadas para tener su poder y en Argentina fue claro. Todo lo que hizo el menemismo por ejemplo. Hubo un momento en que ya no fue necesario. Hubo cambios políticos y otras cosas que hicieron que el peligro de que una democracia cambiara sustancialmente un orden social muy injusto, se disolvió. Entonces ya no fue necesario reprimirla, ya no fue necesario suprimir, y ahora estamos viendo la prueba de eso.

LCV: Lo que todos anteponen a esta crítica es que no se conoce otro sistema que pueda darnos todos esos beneficios que nosotros queremos ¿Vos crees que esto es así o hay otras formas?

—Yo digo que siempre hubo otras cosas y que no hay ninguna buena razón para que ahora deje de haberla. Ningún sistema político, económico, social duró para siempre. Todos siempre terminaron cambiando y por supuesto, mientras duraban, parecía que eran inmutables. Hace 300 años a nadie se le ocurría que pudieran no haber esclavos. Siempre digo que sería muy bueno poder imaginar cuales son las cosas que dentro de 100 o 200 años serán intolerables, como el hecho de que las mujeres no votaran. Era lógico que las mujeres no votaran, no votaban, no habían votado nunca, ahora es intolerable. Si pudiéramos empezar a imaginar qué es lo que será intolerable dentro de 100 o 200 años podríamos ir construyendo ese camino hacia allí. Es difícil armar un paradigma, tarda mucho tiempo y probablemente ni vos ni yo lo veamos. Tengo una especie de optimismo de mediano plazo, que tiene que ver no con mi estupidez sino con un mínimo estudio de la historia. Las sociedades siempre han encontrado formas de cambiar, de renovarse, de ser otra cosa, que en general las han mejorado, si se compara como se vivía hace 300 años a cómo se vive ahora es realmente incomparable. Sí creo que esto va a cambiar, lo qué pasa es que la construcción de ese nuevo paradigma es algo lento, laborioso, difícil, pero las cosas que la demoran más aún es si los que podríamos tratar de pensar alguna cosita en ese sentido estamos convencidos de que no hay manera de cambiarlo.

LCV: Me parece que una de las grandes pegadas que tuvo Milei fue el hecho de convertir a la clase política en la casta. La política antes era otra cosa, entonces al considerar que la política es la casta, está despolitizando todo, y creo que la gente llegó a un hartazgo absoluto de los políticos.

—Sí, yo creo que uno de los grandes desastres de las últimas décadas es que los políticos convencieron a muchísima gente que política es eso que hacen ellos, y lo que ellos hacen en general son arreglistas, compromisos, hinchadas en los rincones. Claro, pensando que la política es eso, obviamente que la gente mejor intencionada no se mete en eso, y los que están un poco más distantes lo odian y lo hacen culpable de la mayor parte de sus males. Entonces la idea es tratar de recuperar la noción de que la política es lo único que nos permite cambiar nuestras sociedades y que vale la pena intentarlo.

LCV: A tres años de su muerte ¿Cómo ves el fenómeno Maradona?

—Como futbolista lo admiraba locamente y como sujeto me parecía de una inteligencia extraordinaria. Pero un día, justo a dos días que se murió, una revista francesa me pidió que escribiera un articulo sobre Maradona y el poder. Yo no lo había pensado en esos términos pero me interesó. Empecé a mirar cuales habían sido sus relaciones con el poder, con distintos tipos de poder. Lo que lo definía es que siempre había estado muy cerca. Es un raro personaje que consiguió constituirse como un representante de los marginales y siempre estuvo cerca de los poderosos. Cada gobierno, comenzando por la mano que le dio a Videla, siguiendo por la campaña que hacía para Menem, y demás, todos lo tuvieron cerca de alguna manera. Después se fue a vivir al país con la dictadura más larga de América Latina. Después cuando tuvo que instalarse en algún lado se fue a un principado árabe. Siempre estuvo muy cerca del poder y de poderes bastante discutidos, y lo más fantástico es que se armó la imagen de tipo de pueblo. Qué bien que supo hacerlo, pero su vida lo desmiente de pe a pa.

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Flavio Vergara: “De voluntario no hay nada”

El Gobierno nacional estableció, mediante el decreto 1203/2026, un nuevo régimen de retiro voluntario para trabajadores estatales. Flavio Vergara, trabajador del Instituto Malbrán e integrante de ATE, cuestionó la medida y denunció que el ajuste, la pérdida salarial y el vaciamiento de organismos públicos generan presión sobre los empleados.

LCV: Flavio, ¿cómo cayó entre los trabajadores estatales el decreto 1203/2026?

Flavio Vergara: «Nos cae muy mal, porque forma parte de una política de ajuste que viene golpeando al sector público. Los trabajadores estatales ya perdimos una parte muy importante de nuestro salario y estamos lejos de recuperar el poder adquisitivo. En lugar de discutir cómo recomponer los ingresos y recuperar las funciones que el Estado tiene que cumplir, se vuelve a plantear una salida que implica reducir la cantidad de trabajadores.»

LCV: ¿Cuánto hay de voluntario en un retiro de estas características? ¿Quiénes pueden estar pensando en irse?

Flavio Vergara: «De voluntario no hay nada cuando se genera una situación de hostigamiento, incertidumbre y deterioro de las condiciones de trabajo. Hay compañeros que pueden pensar en retirarse porque están cerca de la edad jubilatoria o porque no soportan más la situación. Pero una cosa es elegir libremente y otra es que te empujen a irte porque te vacían de tareas, te bajan el salario o te hacen sentir que ya no tenés lugar.»

LCV: ¿Qué condiciones establece el régimen y a quiénes alcanza?

Flavio Vergara: «Hay distintos grupos y condiciones. Se contempla a trabajadores que están cerca de la edad jubilatoria, con requisitos diferentes para mujeres y varones, y también a personas que todavía no completaron los aportes necesarios. En algunos casos se propone que cobren el 60% del salario durante un período de hasta 36 meses, manteniendo los aportes jubilatorios. También hay modalidades que contemplan pagos de hasta 18 salarios, con condiciones particulares según la situación de cada trabajador. El problema es que se presenta como una solución cuando, en realidad, implica que la persona se vaya a su casa con menos ingresos y sin tener garantizada una salida laboral. No se trata de una política para mejorar las condiciones de los trabajadores, sino de una manera de achicar el Estado.»

LCV: ¿Qué sucede con los trabajadores que todavía no reúnen los aportes para jubilarse?

Flavio Vergara: «Quedan en una situación muy difícil. Hay que analizar qué pasa con los años de aportes que les faltan, qué ingresos van a tener y cómo van a sostenerse hasta alcanzar la edad jubilatoria. No es solamente una cuestión administrativa: estamos hablando de personas y familias que necesitan vivir y que no pueden quedar de un día para el otro sin un ingreso suficiente.»

LCV: ¿Qué consecuencias tiene esta política en los organismos públicos?

Flavio Vergara: «El ajuste no solamente se traduce en menos trabajadores. También se pierden funciones que se desarrollaban al servicio de la comunidad. Hay organismos que quedan esperando cómo van a recuperar las tareas que antes realizaban. Cuando se vacían esas áreas, el perjuicio no es solamente para quienes trabajan allí, sino también para la población que necesita esos servicios. En el Malbrán conocemos la importancia de contar con un Estado que tenga personal capacitado y recursos suficientes. Lo mismo ocurre con otros organismos, como el Servicio Meteorológico Nacional, el INTA y el INTI. El debilitamiento de esas instituciones afecta capacidades que son fundamentales para el país.»

LCV: ¿Cómo describirías el clima que se vive entre los trabajadores?

Flavio Vergara: «Hay mucha incertidumbre y angustia. Los trabajadores sienten que sus puestos están permanentemente amenazados y que no saben qué va a pasar con sus funciones. Se los somete a una situación de violencia que termina condicionando las decisiones que toman. En ese contexto, hablar de voluntariedad es engañoso.»

LCV: ¿Qué medidas están preparando para enfrentar esta situación?

Flavio Vergara: «Estamos organizándonos para visibilizar lo que está pasando y exigir que se frene el ajuste. Hay una convocatoria de ATE frente a Olivos para reclamar por la situación de los trabajadores estatales y denunciar este nuevo intento de reducir el Estado. Necesitamos defender los puestos de trabajo y las funciones públicas, porque detrás de cada trabajador hay una familia y un servicio que la sociedad necesita.»

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Alfredo Suhring: “Zivals no es solo un negocio, es parte de la historia de Buenos Aires”

La histórica disquería y librería Zivals, ubicada en la esquina de Corrientes y Callao, enfrenta la posibilidad de ser desplazada por las obras de la futura Línea F del subte. Alfredo Suhring explicó la importancia cultural del espacio, el impacto que tendría su pérdida y las alternativas para preservar el negocio.

LCV: Alfredo, ¿cómo están viviendo esta situación con Zivals y el proyecto de la Línea F?

Alfredo Suhring: «Estamos preocupados porque Zivals no es solamente un negocio. Es un lugar que tiene una historia muy importante y forma parte de la vida cultural de Buenos Aires. La posibilidad de que desaparezca o tenga que dejar su ubicación por las obras del subte nos genera una enorme incertidumbre.»

LCV: ¿Qué significa Zivals para la cultura porteña?

Alfredo Suhring: «Es un espacio que durante décadas fue un punto de encuentro para quienes buscan música, discos y libros. Por acá pasó muchísima gente y también artistas. Hay una historia que se construyó durante años, con un catálogo muy amplio y una relación con el público que no se puede reemplazar de un día para el otro.»

LCV: ¿Qué dimensiones tiene el negocio y cuántas personas trabajan allí?

Alfredo Suhring: «Tenemos un catálogo de alrededor de 50.000 títulos y una trayectoria de aproximadamente 55 años. Trabajan unas 40 personas. No es solamente el local y la mercadería: hay un equipo que conoce el material, atiende a los clientes y sostiene una actividad cultural que se fue construyendo a lo largo del tiempo.»

LCV: ¿Qué respuesta recibieron frente a la posibilidad de que las obras afecten el local?

Alfredo Suhring: «Hubo muestras de apoyo de mucha gente, incluidos artistas y personas vinculadas a la cultura. Eso demuestra que existe una valoración que va más allá de lo comercial. Entendemos que las obras públicas son importantes, pero también creemos que se deben buscar alternativas que permitan preservar un espacio con esta trayectoria.»

LCV: ¿Sería posible trasladar Zivals a otro lugar?

Alfredo Suhring: «Es una posibilidad que se puede analizar, pero no es sencillo. Un negocio con esta historia, con tantos títulos y con una ubicación tan identificada por el público no se traslada como si fuera cualquier comercio. Hay que evaluar qué alternativas existen y si permiten mantener la actividad y los puestos de trabajo.»

LCV: ¿Qué esperan de las autoridades?

Alfredo Suhring: «Esperamos que se escuche nuestro planteo y que se encuentre una solución. No estamos diciendo que no haya que hacer obras, sino que se tenga en cuenta la importancia cultural de Zivals. Sería una pérdida muy grande que desapareciera un lugar que forma parte de la historia de Buenos Aires.»

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Salvador Femenía: “El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie”

La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó una caída del 1,4% en las ventas minoristas por el Día de la Madre. Salvador Femenía, dirigente de la entidad, analizó la retracción del consumo, el cierre de comercios, la pérdida de puestos de trabajo y las dificultades que enfrentan las pymes.

LCV: Salvador, ¿cómo estuvieron las ventas por el Día de la Madre y qué mediciones hicieron?

Salvador Femenía: «Yo venía diciendo durante la semana pasada que no esperaba que hubiera un resultado muy distinto de lo que está pasando con el consumo. La medición mostró una caída del 1,4%. Es un dato que se suma a una tendencia que venimos observando desde hace tiempo.»

LCV: ¿Esa caída se suma a los retrocesos de años anteriores?

Salvador Femenía: «Sí. Hay que tener en cuenta que es una caída sobre otra caída. El fenómeno se viene acumulando y no empezó ahora. El consumo ya tenía dificultades, pero la situación actual sigue profundizando ese problema.»

LCV: ¿Cómo está el comercio minorista? ¿Qué pasa con los pequeños negocios?

Salvador Femenía: «Estamos atravesando una etapa en la que cambian las condiciones de la economía y también las formas de comercialización. Hay mucho comercio electrónico y eso modifica la actividad. Al mismo tiempo, el comercio minorista viene perdiendo empleo desde hace muchos años. En algún momento hubo cerca de dos millones de trabajadores de comercio; hoy la cifra es considerablemente menor.»

LCV: ¿Esa caída se produjo principalmente en los últimos tres años?

Salvador Femenía: «No toda. Hubo una caída importante en períodos anteriores y la situación se fue modificando con el tiempo. En los últimos años también hubo retrocesos, pero hay que observar el proceso completo. Además, existe informalidad y hay rubros que crecieron con grandes superficies comerciales que demandan muchos empleados. Aun así, el resultado general es una reducción de la cantidad de puestos de trabajo.»

LCV: La caída del empleo también significa menos consumo. Si hay menos trabajadores con ingresos, hay menos personas que pueden comprar. ¿Cómo repercute eso en los comercios?

Salvador Femenía: «La situación del consumo viene muy mal y se nota. Las empresas pymes hacen un esfuerzo importante para sostenerse, mantener a sus empleados y contar con mercadería. Pero si la demanda cae, llega un momento en que resulta muy difícil mantener la actividad.»

LCV: ¿Qué ocurre con los comercios de distintos rubros, desde los kioscos hasta las zapaterías?

Salvador Femenía: «Hay dificultades en muchos sectores. La situación no es uniforme, porque cada rubro tiene sus particularidades, pero el problema general es la caída de la demanda. Los comerciantes necesitan vender para cubrir sus costos y sostener sus negocios. Si las ventas no alcanzan, se complica mantener los locales abiertos y conservar el empleo.»

LCV: ¿Qué diálogo tienen con la Secretaría de Comercio y con el Ministerio de Economía? ¿Pueden plantearles estas dificultades?

Salvador Femenía: «Tenemos algunos contactos con la Secretaría de Comercio y con la Subsecretaría Pyme, pero en la práctica no son áreas que tomen las decisiones centrales. No encontramos un interlocutor que pueda articular respuestas concretas a los problemas que estamos planteando.»

LCV: ¿La caída del consumo se explica principalmente por los precios o por la falta de ingresos?

Salvador Femenía: «No descarto que haya otros factores, pero lo que vemos con claridad es una fuerte caída de la demanda. Cuando una persona tiene que elegir entre comprar un producto o pagar otros gastos esenciales, el consumo se resiente. Los ingresos no alcanzan para sostener el nivel de compras que los comercios necesitan.»

LCV: ¿Qué pasó con los salarios y el poder adquisitivo?

Salvador Femenía: «Durante 2025 hubo un retraso salarial de entre el 10% y el 14%, aproximadamente. Las paritarias posteriores se fueron ubicando en niveles cercanos a la inflación, pero eso no significa que se haya recuperado lo perdido. Además, cada vez hay que destinar una mayor proporción del ingreso familiar al pago de los servicios públicos.»

LCV: ¿Qué peso tienen los alquileres en la estructura de costos de los comercios?

Salvador Femenía: «Los alquileres son un problema importante porque los propietarios de los locales no suelen bajar los valores. Es una variable bastante rígida. Siempre representaron un costo alto para el comerciante, pero en una situación de caída de ventas se vuelven todavía más difíciles de afrontar. He conocido casos de locales que se abrieron desde cero, lograron consolidarse y después, al momento de renovar el contrato, se encontraron con aumentos muy grandes. En algunos casos, el propietario termina apropiándose de parte del esfuerzo que hizo el comerciante, a través de alquileres elevados o del cobro de un valor llave.»

LCV: Es una situación muy difícil para las pymes, que tienen que pagar el alquiler del negocio, los servicios y, muchas veces, también el alquiler de su propia vivienda.

Salvador Femenía: «Exactamente. La situación es muy complicada para el pequeño comerciante, que tiene que sostener el alquiler del local, los gastos de su hogar y servicios cada vez más onerosos. El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie.»

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