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Entrevista a Graciela Aleñá. Cuando las mujeres hacemos camino.

A días del 8 de marzo, conversamos con Graciela Aleñá, Secretaria General del Sindicato de Vialidad. De su vida y trayectoria gremial, las dificultades de ser mujer en un medio hostil, y de la realidad nacional: las extorsiones de Milei, las burlas de Adorni, Telam y los despidos, el déficit cero y el parate total de obras, el falso diálogo propuesto por el gobierno. Y la situación de los trabajadores de Vialidad. Recién la semana pasada asumió un interventor, no había firma ni proyectos. Nora Anchart en una entrevista que lleva su sello.

LCV: ¿Cuando empezaste tu trayectoria gremial?

—Empecé como delegada al poquito tiempo de entrar en vialidad. Enseguida los compañeros me ofrecieron ser delegada. La verdad, que no tenía conocimiento de nada. Entré cuando murió mi padre, que era vial, en el año 74, diciembre del 74. Así que en el 75 ya me lo propusieron y bueno, ahí empezó.

LCV: Años duros, Graciela, para empezar.

—Sí, durísimos, claro que sí. Ahí tuve que aprender porque yo no sabía nada. Yo venía a estar en mi casa, a hacer laburos en casa y ahí tuve que aprender un montón de cosas, estudiar lo que era esto. La verdad que me atrapó muchísimo. Fui delegada muchos años. Estuve en la Comisión Paritaria prácticamente todos mis años o toda mi carrera como sindicalista, después fui Secretaria General de la Seccional Capital, Secretaria Adjunta a nivel nacional muchos años. Este es el segundo período que soy secretaria general del sindicato.

LCV: ¿Cómo era ser Secretaria General de un sindicato como Vialidad que tiene un gran componente administrativo, pero también tiene mucha gente en obra y mucho hombre en obra y demás? ¿Cómo era en aquel momento hacer sindicalismo una mujer en ese tipo de gremio?

—Y costaba muchísimo, la verdad que costaba. Me imagino que en general, pero en algunos sindicatos tenías que trabajar mucho, siempre trabajar dos, tres veces más que el resto para que de alguna manera hubiera un reconocimiento a la tarea. Creo que eso es lo que más me formó a mí en esta situación, el hablar prácticamente todos los días con los compañeros y recorrer oficina por oficina. Creo que ese fue un ejercicio en el que aprendí mucho. Aprendí mucho a hablar y aprendí mucho a escuchar, que a veces es más importante que hablar.

LCV: ¿Para el delegado es más importante escuchar?

—Sí, sí. Yo creo que si vos sabes escuchar como dirigente, el resultado de lo que tenés que hacer es mucho más fácil. Por supuesto que a veces no siempre podés darle el gusto a todos o solucionar el tema de todos, pero en general te resulta más fácil.

LCV: Decíamos recién que 1974-1975 fueron años sumamente difíciles para el país, pero para el sindicalismo también, particularmente, era sumamente difícil. Estamos hablando de los años del Rodrigazo, de años de muchísima violencia, de violencia civil en las calles y también de muchísima violencia económica con todo lo que sucedió en el gobierno de Isabel. Habiendo vivido aquella etapa, ¿cómo vivís esta etapa?

—La verdad, mucho más preocupada que en la anterior, porque la celeridad del castigo a la clase trabajadora es superrápida, va en un jet todos los días y aparte a todos los sectores.

LCV: O sea, es peor esta etapa que 74 o 75.

—Sí, de otra manera. Aquella tuvo cosas medio oscuras, que hay que reconocer que fue así. Temor por otras cosas. Pero acá lo que uno ve es en peligro todo el sistema, ¿no es cierto? Porque uno no puede de la noche a la mañana hacer desaparecer Télam, hacer desaparecer Aerolíneas, hacer desaparecer el Banco Nación. No sé, queda claro que odian el Estado, queda claro que no quieren saber nada con el Estado, nada más que para un grupito pequeño que arribe a sus negocios, ¿no? Porque si no, uno no encuentra sentido. Tener hoy chiquitos que no pueden acceder a su remedio oncológico, tener chiquitos discapacitados que han perdido toda la posibilidad de estar a la par que cualquiera, de poder ejercitarse en una escuela y como es un montón de cosas más, que no las voy a enumerar, llevaría mucho tiempo, pero me parece que estamos todos en peligro.

LCV: Acabás de mencionar tres veces un verbo, que es el verbo desaparecer. Cuando le hicieron una pregunta al vocero del presidente, a Manuel Adorni, acerca de qué iba a pasar con la agencia Télam, dijo: Desaparecerá. Con todo el contenido y el continente que tiene esa palabra para los argentinos, usada desde un púlpito del Estado. Esta situación en donde no están necesitando tanques para estar acabando con nosotros, vos decís que más allá de los votos, yo sé que los votos fueron democráticos, que hay que respetar y demás, pero digo, ¿el poder que se está ejerciendo es un poder democrático o es un poder rayano en el autoritarismo?

—No, es autoritarismo y extorsionador. Quedó claro el otro día cuando habló el presidente, que también es extorsionador este gobierno, ¿no es cierto? O sea, te invita a firmar un acuerdo como el que invitó a firmar, siempre y cuando le voten las leyes que él quiere. O sea, la verdad que no sé qué tipo de negociación es esa. Nunca conocí. Cuando hablo de negociación, hablo buenamente de lo que es negociar, en política o en gremio. O sea, lo que hace es extorsionar. Si vos me votaste el DNU o la Ley Ómnibus, yo te invito y venís a Córdoba, firmamos y somos todos amigos. Creo que es un autoritarismo total. Creo que pueden decir cualquier cosa, manchar a las personas; el mismo el vocero, reírse, chau, chau, Télam. O sea, burlarse de la cantidad de trabajadores, de toda una historia, además, que tiene Télam.

Yo le pediría al Presidente que diga los nombres de los ‘ensobrados’, porque salvo a Massa, solo mencionó sindicalistas. Está claro dónde quiere llegar.

LCV: 78 años, pero además, 700 trabajadores que son 700 familias.

–Por eso. O sea, yo creo que estamos bancándonos que nos digan cualquier cosa en los medios y los medios hacen silencio sacando alguno que otro que por ahí te lo pase y te toma posición. El resto hace silencio y es una barbaridad lo que está pasando, ¿no es cierto? Yo le pediría al presidente que tire los nombres de de los ensobrados, que tire los nombres de los gobernadores, porque qué casualidad, sacando a Massa, que lo nombró, después son todos sindicalistas los que nombró. Entonces, ya está claro hacia dónde quiere llegar.

LCV: ¿Por qué crees que estamos tranquilos? ¿Por qué la gente está soportando esto?

—No sé, yo creo que por ahí nos hemos acostumbrado a estar más tranquilos y nos está faltando comunicar, tal vez,, hacer ver cuál es la realidad, hacer ver lo que significa el DNU o la Ley Ómnibus, que cada ciudadano lo vea. Creo que está faltando un poco de esa enseñanza, porque no tienen porqué saberlo tampoco, aparte son miles de hojas. Pero bueno, yo creo que pasa por ahí, pasa por algunos que creen que no les va a tocar. No sé, esta situación así adormecida tal vez es lo que más nerviosa me pone a mí en lo personal, pero también a veces pienso que es esta calma previo a la tormenta.

LCV: ¿Tenés hijos?

—No, tengo unos sobrinos hermosos.

LCV: Te preguntaba porque viste que uno siempre proyecta cosas y el otro día me decía una amiga que esta generación es la primera en que los hijos van a estar peor que los padres.

—Y sí, porque aparte sumale este odio que hay, que es terrible. El odio es una cosa en la mirada, en los gestos, en la calle. No te importa nada del otro; pero está engendrada por las propias palabras. Si un vocero presidencial le dice a los trabajadores, a los 700 trabajadores de Telam: Chau, Télam, chau, burlándose, el que viene atrás se va a burlar más y el troll que lo sigue a él se va a burlar más. Y esto es una cadena que no la vamos a terminar nunca.

Estamos a días del operativo de vialidad invernal en Patagonia. Todavía no se ha comprado sal. Sin sal no podemos despejar la nieve. Estamos en el aire.

LCV: Graciela, vayamos al tema concreto de vialidad. ¿Cuál es la situación? Ustedes la semana pasada tuvieron un encuentro. Contame, ¿cuál es la situación laboral de los trabajadores de vialidad y qué respuesta tuvieron la semana pasada?

—Por suerte nombraron al administrador de Vialidad Nacional, no teníamos administrador y eso significaba una serie muy grave de inconvenientes porque no podíamos hacer absolutamente nada, sacando que algunos funcionarios se hicieron cargo de alguna manera de la situación. Pero la verdad que también estoy preocupada porque la reunión fue buena, las intenciones, un poco lo que queríamos escuchar nosotros, que íbamos a continuar con la conservación, esperanzados en que se retome la obra pública, no solo por nosotros, sino por los cientos y miles de compañeros que se han quedado sin trabajo, pero la verdad que pasan los días y es preocupante. Nosotros estamos previos a lo que es el operativo invernal en toda la Patagonia para el despeje de nieve y estamos medio en el aire, ¿no? Todavía no se ha comprado la sal, si no tenemos sal no podemos despejar la nieve, etcétera, etcétera.

LCV: Claro, porque vialidad no es solamente el tema de hacer los caminos, sino también de mantenerlos, de tenerlos.

—Sí, básicamente la mayoría de nuestros trabajadores están dedicados a la conservación. Lo que es construcción se hace con empresas, con la inspección, laboratoristas y demás nuestros, pero el fuerte nuestro, nosotros estamos atendiendo ahora casi 28.000 kilómetros de conservación. Deberíamos estar atendiendo. Esto nos preocupa. Le decía a los compañeros al principio de toda esta gestión que, bueno, hay varias maneras de privatizarte, no voy a usar la palabra desaparecer, pero de sacarte del medio e ir desfinanciándote, ¿no? y en este momento yo tengo que decir que estamos desfinanciados. Se les debe a los compañeros los viáticos del mes de diciembre y toda una seguidilla de cuestiones que la verdad es preocupante. Yo espero que el administrador con la palabra que me dio personalmente pueda cumplirlo porque se vio una buena intención pero si el gobierno no se levanta de la caja donde se sentó, va a ser muy difícil que podamos realizar nuestra tarea y la gente nos va a terminar insultando a nosotros.

Una de las formas de privatizarte es desfinanciarte y estamos desfinanciados. Todavía nos deben los viáticos de diciembre. Si el gobierno no se levanta de la caja donde se sentó va a ser muy difícil

LCV: Viste que ya hay varios interventores que están renunciando justamente porque están pidiendo la guita mínima para funcionar y Caputo se las niega.

—Por eso, así es fácil tener un déficit cero. No trabaja nada, nada se mueve, todo se paraliza, echamos trabajadores, cerramos empresas, no sólo del Estado, privadas, bueno, lo que está pasando con el tema del acero, ¿no es cierto? Es gravísimo.

LCV: ¿A cuántos trabajadores involucra esto? Incluyendo lo del acero, lo que tiene que ver con los caminos y todo lo demás

—Y que están en paralelo es un montón, es un montón, porque tenés algunos donde se construye camino, los compañeros de la construcción, el que vende el asfalto, el que vende la nafta, el que te vende las herramientas para que puedas trabajar, el aceite para el gasoil, las cubiertas, hasta la comida en la zona donde estás trabajando y movilizando toda la tierra. Es un montón. No sé hoy decirte el número porque el viernes pedì el dato de la cantidad de obras viales que se han paralizado, porque cuando hablan de paralización de obras están hablando en general de lo que es el agua y demás, pero de obras viales, y bueno, no tengo el número, pero sí lo primero que me dicen es “terrible Graciela”. Eso nos preocupa mucho, porque no somos solo nosotros.

Los funcionarios dicen que los empresarios se harán cargo de las obras pero ninguna empresa se va a hacer cargo de una ruta en donde pasan 10 autos por día. Allí es donde debe estar el Estado

LCV: Porque en el momento del apogeo de las rutas argentinas, a la vera de las rutas, lo que crecía eran los pueblos. En la medida en que los pueblos, las rutas, van cayendo en desuso o no se arreglan y demás, la consecuencia más directa es la desaparición de esos pueblos.

—Sí, además la falta de conectividad. Vialidad, indudablemente, cuando yo escucho que los funcionarios hablan de que las empresas van a hacerse cargo, ninguna empresa se va a hacer cargo de una ruta donde pasan 10 autos por día.

LCV: ¿No es por eso que las rutas que son nodales para poder tener conectividad en pueblos que de otra manera no la tienen porque no son rentables? ¿No es ese el sentido del Estado?

—Ahí es donde está el Estado. El que tiene que salir hasta un hospital en una localidad vecina, los chiquitos que van a la escuela, no sé, el que trabaja, el que va a trabajar a un pueblo vecino. O sea, me parece que es importante y aparte un tema que nadie está hablando, que esto es grave, ¿no?, la falta de conectividad, de la salida de nuestra mercadería, de nuestra producción del campo, que es el tema de los accidentes. Porque si yo no corto el pasto, no repongo las señales que se roban, no hago el bacheo de las rutas, no recalzo las banquinas, etcétera, etcétera, y bueno, van a terminar habiendo mucho más accidentes de lo que podía haber hasta ahora. Aparte, algo que es grave para el país, no puede ser que cada cuatro años cambie el gobierno y damos diez pasos para atrás. Vamos para atrás, después volvemos para adelante. Estamos siempre parados en el mismo lugar.

Este parate nos hacer perder todo lo que ya se puso en las rutas argentinas. El deterioro de los caminos tendremos que volver a pagarlo y será más caro que el mantenimiento. Ese es el verdadero robo

LCV: ¿Cuál fue el mejor momento nuestro en términos de obra vial?

—Hace muchos años. Me acuerdo por mi padre, que me contaba. No recuerdo bien el año, pero hace bastante. Hubo un administrador que le dio mucha fuerza a Vialidad. Después fueron vaivenes, decaímos como estamos decayendo ahora. La gestión pasada levantamos, ahora caemos, caímos con el macrismo. Es muy difícil. A mí lo que me preocupa es que todo es plata del Estado, porque se habla tanto de la plata del Estado. Y estos señores, este frenate que están haciendo, no hacen otra cosa que haber perdido lo que ya se puso en las rutas argentinas, porque este deterioro que va a haber en los caminos, lo vamos a tener que volver a pagar en lugar de tener un mantenimiento permanente, ¿no es cierto? Ese es el verdadero robo.

LCV: Y el ciudadano lo paga cada vez que se le rompe un auto o se le rompe algo del auto transitando esos caminos.

—Y rogamos que no se muera nadie, ¿no?

LCV: Graciela, para cerrar, ¿tenemos salida? ¿Cómo salimos de esta?

—Creo que tenemos salida si dejamos de pelearnos por lo menos los que pensamos parecido o los que queremos un objetivo claro o el mismo objetivo, dejemos de criticarnos si este fue, no fue, si esta se habló de más. Creo que lo primero que hay que partir es tener en claro quién es el enemigo y, bueno, alguien hablaba de que hay que hacer la unidad hasta que duela y yo sí creo en una unidad donde por supuesto hay quienes para mí no tienen retorno que son aquellos que jugaron con la derecha o formaron parte de los gobiernos de derecha que destruyeron al pueblo trabajador. Después los demás son todos bienvenidos porque creo que tenemos que aparte tener en claro qué queremos hacer de nuestro país y algo que dure muchos años.

(Entrevista realizada por Nora Anchar en el programa La Columna Vertebral-Historias de Trabajadores del 4 de marzo de 2024. Escuchanos todos los lunes de 18 a 20 por larz.com.ar)

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“Streaming en Argentina: Pablo Storino revela sueldos, precarización y la batalla del SATSAID por la registración laboral”

En exclusiva con La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores, Pablo Storino, pro secretario gremial del SATSAID, aborda la situación laboral y económica del sector del streaming en Argentina. El dirigente describe las profundas desigualdades entre los distintos canales, los niveles de registración y precarización existentes, y el rol del sindicato frente a este nuevo escenario comunicacional.

LCV:

“¿Cuál es la situación laboral real de los canales de streaming? ¿Cómo es esto que parece un jolgorio? ¿Todo es divertido? Somos todos amigos, nos matamos de risa… pero cuál es la situación económica y laboral de los compañeros de streaming?”

Pablo Storino:

“La situación del mundo del streaming hoy es muy dispar. Existe un grupo reducido —un top 10 o 20— que logró monetizar sus contenidos, profesionalizarse y constituir unidades económicas que permiten formalizar relaciones laborales, registrar trabajadores y blanquear actividades. Pero también hay muchos otros que sobreviven como pueden, trasladando esa precariedad a quienes trabajan allí: falta de registración, salarios muy bajos y condiciones inestables. Esto genera la pregunta de si el streaming es una burbuja o si, con el tiempo, se asentará dejando afuera a quienes no puedan consolidarse como organizaciones empresariales.”


LCV:

“La mayoría está informalizada o son factureros.”

Pablo Storino:

“La situación es heterogénea. Hay empresas como Luzu TV, con 110 trabajadores registrados y salarios que van de dos a cuatro millones de pesos. Y hay otras como Olga, con un alto nivel de precarización, donde muchos jóvenes están como monotributistas cobrando entre 500.000 y 600.000 pesos. En algunos canales hay explotación evidente, y son justamente los que desde el SATSAID estamos denunciando y tratando de regularizar. También existen proyectos como Gentina, Futurock, Vorterix o Bondi que tienen relaciones laborales formalizadas y en condiciones.”


LCV:

“Perfecto. Bien o mal, ¿no? Porque estos sueldos que me decís serían formalizados. ¿Bien o mal?”

Pablo Storino:

“Totalmente. Es trabajo registrado, con aportes a la jubilación, a la obra social y todos los derechos laborales que corresponden.”


LCV:

“Buena cuna tiene ese pibe. Sé que viene de una familia de trabajadores y no se quedó en el camino con la experiencia. ¿Cuál ha sido la experiencia general?”

Pablo Storino:

“Existe una situación común tanto en proyectos identificados con la derecha como con la izquierda. Por ejemplo, algunos streaming de línea más conservadora desconocen las leyes laborales y evaden responsabilidades, pero lo mismo sucede en otros que se presentan como progresistas. Desde el SATSAID entendemos que la falta de registración responde a una lógica económica transversal: no pagar aportes patronales ni cumplir con los pisos salariales establecidos por el convenio colectivo. Contra eso nos enfrentamos todos los días, venga de donde venga.”


LCV:

“La paritaria de los trabajadores de cable: ¿cómo cerró?”

Pablo Storino:

“En este contexto, la paritaria viene cerrando bien. Logramos que las empresas de la Cámara TAC paguen mes a mes el índice de inflación del INDEC, aunque no coincidamos con el método de cálculo del organismo. Por lo menos eso evita una pérdida mayor del poder adquisitivo. Llegar a este acuerdo requirió asambleas, paros y mucha presión, pero finalmente TAC entendió que no íbamos a aceptar que los salarios quedaran por debajo de la inflación.”

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Daniel Yofra: “Vamos a tener que armar Frente Sindical para resistir la reforma laboral”

En exclusiva con La Columna Vertebral-Historias de Trabajadores, Daniel Yofra expone la postura del Sindicato de Aceiteros frente al avance de la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional. Desde la crítica a la inacción de las centrales sindicales hasta el análisis de la situación industrial y el impacto en los derechos laborales, Yofra plantea la necesidad de construir un frente sindical amplio para enfrentar los cambios propuestos. La conversación aborda tanto las implicancias materiales de la reforma como el rol político del sindicalismo en el actual contexto económico y social.

LCV:
“Contame la postura del Sindicato de Aceiteros frente a la reforma laboral.”

Daniel Yofra:
“Estamos preocupados por lo que está pasando y por la inacción del sindicalismo ante una reforma laboral que, en algunos casos, va a legalizar la precariedad laboral y, en otros, va a intentar imponerla cuando tengan la herramienta para hacerlo. Nosotros vamos a salir a luchar como siempre lo hicimos, como el año pasado con la Ley Bases. Este año no será la excepción. Vamos a oponernos porque es un legado que nos dejaron los trabajadores y trabajadoras aceiteros y desmotadores. Tenemos la responsabilidad de defender lo que otros conquistaron y ya no están: desaparecidos, asesinados, encarcelados. Todo lo que ocurrió en la historia de la lucha obrera hoy lo quieren borrar de un plumazo bajo el título de ‘modernidad laboral’, cuando en realidad quieren volver cien años atrás.”

LCV:
“¿Piensan llevar adelante una huelga si avanza la reforma? Supongo que no como una acción aislada, sino como parte de la unidad sindical.”

Daniel Yofra:
“Estamos tratando de que otras organizaciones se sumen y esperamos que la nueva CGT o el nuevo triunvirato entiendan que hay que ir a una huelga, salvo que tengan otra estrategia que hasta ahora no ha funcionado. Ni siquiera los llaman a discutir la ley. Los empresarios escriben la reforma laboral y este Gobierno la lleva adelante porque tiene compromisos con quienes lo llevaron al poder.”

LCV:
“Esto de que los empresarios escriban las leyes ya pasó con Macri. Hoy, con el respaldo electoral que tiene, Milei cree posible avanzar en reformas que afectan a todos los sectores industriales. ¿Cómo visualizás este escenario, especialmente respecto a la desindustrialización, la caída del empleo y la pérdida de mano de obra calificada?”

Daniel Yofra:
“En nuestro sector no se siente la importación indiscriminada, pero sí afecta a sectores que dependen del mercado interno. Cerraron más de 20.000 pymes y hay 270.000 trabajadores despedidos. Muchas empresas están importando lo que antes producían, como la química de Río Tercero, que fabricaba insumos para colchones y hoy los importa, dejando a más de 200 trabajadores en la calle.”

LCV:
“Si avanzara la flexibilización horaria, el salario variable —el ‘sueldo dinámico’— o las vacaciones en cuotas, ¿cómo sería la industria bajo ese régimen?”

Daniel Yofra:
“Los trabajadores perderían la posibilidad de ordenar su vida fuera del empleo. No podrían programar vacaciones ni prever ingresos básicos. Sería tan simple y grave como eso.”

LCV:
“Muchos argumentan que hoy la informalidad ya impide planificar la vida.”

Daniel Yofra:
“Esto empeoraría la situación de quienes hoy sí tienen estabilidad laboral. Hay casi 9 millones de trabajadores registrados. El año pasado decían que la reforma iba a traer inversiones y empleo; no ocurrió nada. Los empresarios no necesitan que se quiten derechos. Necesitan industrializar la materia prima, necesitan crédito, necesitan que haya consumo. Con salarios por debajo de la pobreza —más del 90% de los registrados están así— no hay consumo, no hay producción y no hay trabajo.”

LCV:
“Se suele decir que los sindicatos industriales están defendiendo a un universo de trabajadores cada vez menor. Lo que planteás va en sentido contrario.”

Daniel Yofra:
“Hoy tenemos dos problemas. Primero, diputados y senadores que nunca trabajaron bajo patrón, dependen de patrones o directamente lo son. Van a instalar mentiras para poner a la sociedad en contra del sindicalismo y de la CGT, que es la central más grande del país y de Sudamérica. Segundo, la inactividad de la CGT. Si no cambia el rumbo, creyendo que sólo con diálogo lo logrará —cuando ni siquiera los llaman— será difícil torcer la historia. Seguramente vamos a tener que armar un frente sindical que luche contra esto.”

LCV:
“Para cerrar: ¿están trabajando en algún proyecto alternativo a la reforma? ¿Hay algo con los diputados sindicales o dentro de la CGT?”

Daniel Yofra:
“No participé de la reunión con los compañeros supuestamente afines al movimiento obrero. Creo que son muy pocos para el momento de la votación y no tengo detalles de la contrapropuesta. Pero no hace falta ser científicos para mejorar la vida laboral. Nosotros lo comprobamos con los comités mixtos de seguridad e higiene. Bajamos la accidentología y las muertes laborales, incluso sin una ley vigente en muchas provincias. Los derechos de los trabajadores también benefician a los empresarios. Ellos se quejan de la industria del juicio, pero no hacen nada para evitar accidentes. ¿Qué quieren? ¿Trabajadores mutilados y sin indemnización?

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“18 años de proscripción, memoria y militancia: conversación con Gustavo Campana”

El periodista Gustavo Campana reconstruye recuerdos personales y políticos alrededor del 17 de noviembre de 1972, fecha del regreso de Juan Domingo Perón a la Argentina tras 18 años de exilio. Desde la mirada de un niño de 10 años que seguía los acontecimientos desde un televisor en blanco y negro, hasta el análisis histórico de la resistencia, la militancia, el rol del movimiento obrero y las operaciones del poder real, Campana hilvana una lectura profunda del período y de sus continuidades hasta el presente. La charla, atravesada por testimonios personales de quienes vivieron la época, permite comprender por qué el Día de la Militancia es, además de una efeméride, una narrativa colectiva de lucha, memoria y disputa política.

LCV: “¿Dónde estabas vos el 17 de noviembre de 1972?”

Gustavo Campana: “Cumpliendo 10 años y mirando desde el televisor en blanco y negro de mi casa lo que sucedía en Seisa y en sus alrededores. Lo vivía desde un lugar particular, porque el decreto 4161 nos había marcado.
Nací en el 62, por lo tanto Perón era el hombre prohibido, el que no se podía nombrar. Era ese peronismo que, en la clandestinidad, le contaba todos los días al pueblo que seguía vivo.
A principios del 72, finales del 71, empezó a aparecer a través de los noticieros que levantaban un poco la persiana de la censura. Eran esos reportajes donde le preguntaban: ‘¿Qué va a hacer usted para volver?’ ‘Nada. Todos mis enemigos.’ ‘General, durante tanto tiempo hubo gente que quería que usted se muera y hoy no quiere que se refríe.’ ‘Se están acordando tarde, porque ahora me estoy muriendo.’
Todo eso llegaba al living, al televisor sin control remoto y en blanco y negro, y atravesaba a un pibe de 10 años por todas partes.”

LCV: “¿Qué impronta había en tu casa? ¿Qué opinaba tu madre mientras cocinaba o tu padre? ¿Qué les provocaba ese regreso?”

Gustavo Campana: “Mi viejo había sido obrero gráfico y militante socialista. En ese momento trabajaba como portero en Belgrano. No le daba para ser antiperonista, pero estaba cerca. Mi mamá era más silenciosa, pero la información entraba por todos lados.
Y había algo claro: un año después mi viejo no votó ni a Cámpora ni a Perón. Seguramente votó a Corvalán en marzo del 73. En la segunda vuelta no sé; estaba mal. No tan mal… pero por ahí andaba.”

LCV: “Antes de ir al país al que vuelve Perón, una pregunta importante para quienes son jóvenes: ¿por qué el 17 de noviembre se transforma en el Día de la Militancia?”

Gustavo Campana: “Porque ‘lucharon y volvió’. Ese es el dato central.
En ese ‘lucharon’ hay una mixtura entre la resistencia peronista, que se pone de pie tras el golpe del 55, y la juventud maravillosa que se suma a fines de los 60, en el trasvasamiento generacional del que hablaba Perón en sus entrevistas con Pino y Getino.
La Juventud Peronista fue clave, pero no fue la única: estaba el trabajo de la resistencia del 56, el Plan Conintes, la pelea en la calle de los grupos armados —Uturuncos, FAP, Montoneros—, la tendencia, la CGT, el corazón peronista de la CGT de los Argentinos, y el Cordobazo con Atilio López.
Todo ese encadenamiento de hechos empuja a un régimen en decadencia, la tercera etapa de la Revolución Argentina, que había pasado por Onganía, por el experimento breve de Levingston y finalmente por Lanusse.
Todos necesitaban a Perón, propios y extraños.”

LCV: “Estamos haciendo un documental sobre sindicalistas desaparecidos. Ricardo Vaschetti nos decía que desde el minuto cero en que se abrió el proceso electoral que llevó a Cámpora ya se estaba armando el golpe del 76. ¿Coincidís?”

Gustavo Campana: “Sí. El golpe del 76 es un objetivo claro, sobre todo después de la muerte de Perón.
El Grupo Ascuénaga —Martínez de Hoz y compañía, reunidos en un petit hotel de la calle Ascuénaga, propiedad de Blaquier— empieza a tejer la política económica que después se aplicará, respaldada por Rockefeller, el Chase Manhattan Bank y Kissinger.
Después del 11 de septiembre del 73, con el golpe en Chile, se consolidó el Plan Cóndor y la decisión del poder real de cambiar la matriz económica: de un país industrial, con trabajo a tres turnos y 2% de desocupación, a un país rentístico-financiero dedicado a la especulación.
La implosión del país no empieza en el golpe: tiene una etapa anterior, el Rodrigazo, armado por la derecha liberal.”

LCV: “Incluso a nivel leyes: la de represión a movimientos subversivos en espacios sindicales sale en el 74.
Pero volviendo al 72: Cámpora dijo que la primera medida económica de Perón sería la independencia del Fondo Monetario. ¿Qué significa eso?”

Gustavo Campana: “Perón logró durante 9 años que la Argentina no ingresara al Fondo Monetario. Entre 1946 y 1955 fuimos el único país de América Latina que no entró en la institución creada en el 44.
Estados Unidos sabía que Perón era un mal alumno para el orden mundial de posguerra.
En ese período construyó la industria nacional, desarrolló ciencia y tecnología propia y consolidó derechos laborales.
El golpe del 55 tuvo como tarea desarmar todo eso. Fueron 14 toneladas de explosivos en Plaza de Mayo, más el golpe, más los fusilamientos del 56, para poder entrar al Fondo Monetario en el 57.
No es un dato menor. Junto con el Banco Mundial iban a regir los destinos económicos de América Latina.”

LCV: “Cada vez que charlamos pienso: ¿cómo hacer para que seas columnista de La Columna Vertebral? Con vos uno dice ‘plum’ y aparece toda la historia detrás.
Feliz Día del Militante.”

Gustavo Campana: “Para ustedes también. Vamos a seguir encontrándonos en estos espacios.
Y veremos si las chicas de La Columna Vertebral logran seducirme para sumarme.
Un abrazo inmenso.”

LCV: “Quiero cerrar con algo. Yo soy exactamente la generación intermedia: entre el pibe del televisor blanco y negro y la resistencia. Estaba intentando llegar a Ezeiza esa mañana.
Un compañero me decía: ‘¿Dónde estabas vos?’ Yo no pude llegar. ¿Te acordás cómo nos mojamos?
Cada uno tenía su anécdota. La mía es así: le dije a mi mamá que iba a estudiar a la casa de una compañera. Me quedé a dormir. Lluvia torrencial, barro, policía que nos corría, volvimos llenas de barro. Y cuando llego, mi mamá me dice: ‘Yo sabía quién lo tiró.’ Nos empezamos a reír.
Pobre vieja. Al lado de eso, todos los que vinieron después eran santos comparados con nuestra generación.”

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