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Despidos estatales y el trágico retorno del ‘por algo será’

En la noche del miércoles, miles de empleados estatales recibieron por mail el anuncio de que ya no tenían trabajo. El texto enviado no se esforzaba ni siquiera en personalizar al destinatario. Contrato no renovado es un eufemismo de despido en organismos que han funcionado durante décadas con un sistema perverso en el que los trabajadores de planta permanente figuraban como monotributistas con contratos anuales de renovación automática. Una suerte de telegrama digital enviado a un NN, tal como muestra este mensaje recibido por un empleado del Ministerio de Cultura, de asistencia perfecta desde hace unos años:

Frente a esta situación la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) realizará una nueva Jornada Nacional de Protesta con ingresos masivos y simultáneos a todos los organismos nacionales y ministerios este miércoles 3 de abril.

Cronología de la debacle

Los despidos masivos fueron anunciados como un festejo por el propio presidente Milei quien con euforia decía el pasado martes: “Echamos 50.000 empleados públicos y no sólo eso, fíjense que ahora van a caer 70.000 contratos” Claramente los que van a caer no son los contratos sino los ingresos de 70.000 familias. Con idéntico tono victorioso informaba que se habían dado de baja 200 mil planes trabajar. Más hambre para los ya hambrientos.

Al día siguiente, el vocero Adorni dió precisiones: Hubo bastante confusión con respecto a los números, así que está bueno aclararlo. El universo de contratos analizados es de algo más de 70.000; de esos, hay 15.000 que serán dados de baja al 31 de marzo. El resto (alrededor de 55 mil) se renovará por otros seis meses y luego se seguirá avanzando. Por otro lado, adelantó que “Se va a inspeccionar a 4.355 cooperativas creadas en 2023 y se va a retirar para operar a 11.853.”

Casi en simultáneo, sin conocer todavía la amenaza de cierre de Adorni, las cooperativas y directores de obra del programa Agua + Trabajo (de aysa, a través de municipios) fueron a reclamar hoy a jefatura de gabinete el pago de dos meses que tienen aún pendiente y solo recibieron represión policial.

Biblioteca Nacional

Después de los respectivos discursos de Milei y Adorni, LCV recorrió las instalaciones de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno para conocer de cerca la situación.

“Esto es una agonía” fue la frase más escuchada. A diferencia de lo ocurrido en el 2016 con los despidos de Macri, no había carteles sindicales que dijeran “no a los despidos”, una cartulina improvisada en la cartelera de ATE decía “Estado de Alerta y Movilización”. Tristeza, resignación, silencio y recelo eran los sentimientos más palpables.

Entrevistado en La Columna Vertebral-Historias de trabajadores el lunes pasado, el delegado de la Junta Interna de ATE BN, Emiliano Ruiz Díaz, explicó: Hasta el momento la diferencia es que este es un gobierno que no parecen pensar en negociaciones sino que más bien en tomar decisiones intempestivas, agresivas, y arreglate. El gobierno de Macri con la ferocidad de ajuste que tuvo, abrió, mesas de negociación y hubo algún tipo de reincorporación. Acá la verdad que lo vemos muy complicado en ese sentido, pero por supuesto que haremos todo lo necesario para poder conseguir esa instancia.” Sin embargo, a pesar de los despidos anunciados no se previeron aún medidas de lucha. “Veremos si con la fuerza de los trabajadores y el conflicto en la calle y en cada organismo sectorial,podemos ir construyendo una fuerza que revierta esta situación. Pero la realidad es que los trabajadores y las trabajadoras estamos absolutamente asediados por la total falta de respeto y de cualquier tipo de consideración por parte de este gobierno”, indicó Ruíz Díaz.

Hoy el juego está echado, por la noche del miércoles despidieron a 120 trabajadores. Viene el fin de semana largo y habrá que esperar al miércoles cuando está prevista la próxima asamblea a la que no podrán ingresar, claro, los despedidos. Y la agonía continuará porque no serán los únicos tal como vienen diciendo desde el gobierno.

Ante una sociedad que parece haber recuperado la perversa lógica de tiempos de la dictadura del ‘por algo será’ resulta necesario aclarar quiénes son los despedidos y porqué. Algunos casos al azar. A LCV le consta que uno de ellos es un señor canoso, que podía encontrarse todos los días en su escritorio trabajando en silencio. Otra es una empleada desde hace años que, además, es delegada sindical, también un experto sonidista querido por todos sus compañeros que solían conversar con él por los pasillos quedó afuera… ¿Realmente es necesario decir que se trata de trabajadores? A qué niveles de oscuridad hemos llegado.

El miedo se impuso en una institución con larga experiencia de lucha, cuyos empleados han convertido gracias a la seriedad de su trabajo en la principal biblioteca de América Latina. ¿Puede este recorte del plantel poner en riesgo el acervo cultural que allí se preserva? “Obviamente que hay un cuidado propio de los trabajadores y trabajadoras. Laura (Giussani Constenla) que estuvo en la casa sabe muy bien que somos muchos y muchas las que tenemos una preocupación muy importante por el patrimonio, más allá de las circunstancias salariales o políticas que vivamos, hay un cuidado por parte de los profesionales, que lo van a hacer, pase lo que pase. Después hay una realidad que es el ajuste presupuestario”, señaló el delegado. Y es cierto, la infraestructura y los materiales necesarios para mantener ese gigante cultural necesitan un presupuesto acorde y los trabajadores imprescindibles.

Uno de los pocos despedidos de esta nueva ola que nos autorizó a dar su nombre es Guillermo Saavedra, reconocido poeta y editor que trabajaba en la institución hace varios años, quien hoy publicó en las redes:

Estimada compañía, ayer fui despedido (¡por email!), junto a otros 119 compañeros y compañeras, de la Biblioteca Nacional, como parte de un plan sistemático, cruel y, a todas luces, injustificable, pergeñado por quienes susurran al oído del energúmeno que ocupa el sillón presidencial. Somos apenas un puñado más de las muchas víctimas de un grupo que ha vuelto al gobierno para saquear nuestro país, entregar sus riquezas, enajenar sus tradiciones culturales, destruir el Estado y los lazos del ya muy deteriorado tejido social y condenar a la miseria y la exclusión a millones de compatriotas.

Les agradezco desde ya la difusión que puedan dar a esta noticia y la solidaridad para con la situación. Y, en lo estrictamente personal, cualquier posibilidad de trabajo en el campo de la edición, el periodismo y la gestión cultural será calurosamente bienvenida. Un abrazo y mis mejores deseos para todos y todas.”

Un ataque contra todo el Estado

Los despidos no se limitan al área de cultura, ya hemos advertido en este portal la dramática situación que vive el Conicet, Anses, que debió cerrar buena parte de sus oficinas por falta de personal; el INCA, TELAM, la TV Pública, Radio Nacional la Secretaría de Agricultura familiar indígena, y miles de empleados de diversos ministerios.Por tal motivo la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) realizará una nueva Jornada Nacional de Protesta con ingresos masivos y simultáneos a todos los organismos nacionales y ministerios este miércoles 3 de abril ante la llegada de miles de telegramas de despidos a trabajadores de la Administración Pública. “Milei encabeza un Gobierno dañino y cruel”, señaló Rodolfo Aguiar, Secretario General del sindicato.

“Los estatales ya empezamos a recibir miles de telegramas de despidos, pero el día 3 de abril igual nos vamos a presentar en nuestros puestos de trabajo, haciéndolo exclusivo responsable por cualquier hecho violento que hubiera que lamentar”, indicó el referente de ATE. “Esperamos que no se repitan escenarios del pasado, que la Administración Pública no esté militarizada y la Policía no bloquee las puertas de los ministerios con listados de quienes sí y quienes no pueden ingresar”. Cabe destacar que el Gobierno pretende despedir a trabajadores de 10, 15 y hasta 20 años de antigüedad en el Estado.

De cara a lo que será la jornada de ingresos del próximo miércoles, Aguiar concluyó: “Frente a esta tragedia social que están provocando, nos vamos a defender con las herramientas más efectivas que tenemos, que es ejerciendo nuestros derechos constitucionales de huelga, manifestación y libertad de expresión. Como son peligrosos y despiadados, anticipamos nuestro repudio a cualquier hecho de represión que desde la Casa Rosada se pudiera ordenar”.

Se trata de más de 70 mil los vínculos laborales que están en riesgo por estas horas. De ese total, 65 mil corresponden a los denominados Artículo 9 de la planta transitoria del Estado, y el resto son contratos de Asistencia Técnica y Profesional (ATP).

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La murga como memoria, cuerpo e identidad popular

En exclusiva con LCV – La Columna Vertebral / Historias de trabajadores, Coco Romero recorre más de medio siglo de vínculo con la murga como experiencia vital, cultural y política. Desde la infancia atravesada por el carnaval hasta la prohibición impuesta por la dictadura, Romero reconstruye una historia silenciada de la cultura popular argentina: la murga como espacio de felicidad, protesta, memoria colectiva y disputa de identidades. Archivista, investigador y formador de generaciones, reflexiona sobre el cuerpo en la calle, la censura, el clasismo, la tradición carnavalera y el vaciamiento de las políticas culturales, reafirmando a la murga como una práctica viva que resiste y vuelve, incluso después de décadas de prohibición.

LCV: “Bueno, Coco, contame por qué la murga, por qué a vos, digamos, hace 50 años que te dedicás a esta expresión musical.”

Coco Romero: “Porque de niño fui feliz con la murga. Durante la dictadura, en 1976, mediante el decreto 21.329, los militares prohíben el carnaval, que tuvo 36 años de prohibición. Esa prohibición se levanta recién con Néstor Kirchner, entre 2002 y 2011. En ese momento yo estaba con La Fuente, un grupo que tocó durante toda la dictadura, y me pregunté cómo algo que me había hecho tan feliz podía estar prohibido. Entonces escribí una canción llamada ¿Dónde fueron los murgueros? y a partir de ahí empecé a recibir señales constantes. En los años 80 tocábamos y veía pibes bailando como yo bailaba cuando era niño.”

LCV: “¿Dónde creciste? ¿Cómo fue tu infancia?”

Coco Romero: “Yo nací en Salta y mi madre me trajo a Buenos Aires cuando tenía entre un año y medio y dos años. Viví en Coghlan, Belgrano R y Villa Urquiza.”

LCV: “Bueno, chetito eras, ¿no?”

Coco Romero: “No. En ese momento Belgrano R estaba rodeado de pensiones. Yo me crié en el Santa Rosa, un hotel de 120 habitaciones. Éramos muchos niños y tuvimos una infancia muy feliz. La murga era parte de los juegos, de los rituales y de la vida cotidiana. Jugábamos a la pelota y jugábamos a la murga.”

LCV: “La murga como hecho cultural en la Argentina muchas veces fue vista como algo maldito.”

Coco Romero: “Sí. Hubo momentos en que determinados sectores sociales la veían como algo de negros. Tuvo períodos de gloria como discurso contracultural y político. Cuando yo era chico la veía mucho en la provincia, por ejemplo en San Luis. Esas murgas hablaban en contra de los patrones o se vestían como ellos para ridiculizarlos. Era un lenguaje de protesta muy directo.”

LCV: “¿Cuándo se origina ese lenguaje tan primario de protesta?”

Coco Romero: “Después de escribir la canción empecé a preguntar qué era la murga y nadie lo sabía. La respuesta era siempre la misma: los negros de la esquina. Hoy dicen los negros del peronismo o del kirchnerismo. Un pueblo bajo. Yo opté por entrevistar a los viejos murgueros. En 1982 empecé en San Martín y Villa Martelli y me encontré con un universo enorme. Me eduqué mucho con la revista Crisis. En 1975 Mauricio Kartun escribe un artículo muy importante, Del candombe a la murga, que me abrió la cabeza.”

LCV: “Ahí te das cuenta de que la sociedad no tenía idea de lo que era la murga.”

Coco Romero: “Exactamente. Murga era un término despectivo, como cuando se dice que un equipo de fútbol es una murga. Empecé a buscar material, a armar archivo, a recorrer Parque Rivadavia durante 15 o 16 años todos los domingos. Me convertí en un buscador de libros. En una librería de Avenida de Mayo encontré un libro de 1968 de Pedro Orgambide, Carnaval, carnaval. Eso me deslumbró. Después lo entrevisté y entendí que la murga tenía una historia profunda.”

LCV: “Y de ahí surge tu trabajo como autor.”

Coco Romero: “Junté tanto material que amigos me dijeron que tenía que sacar un libro. Así publiqué La murga porteña, historia de un viaje colectivo, Los talleres de murga del Rojas y El universo creativo del carnaval. Yo no sabía escribir, pero escribí. El Fondo Nacional de las Artes me aceptó el proyecto por el lado del folklore, en una época en la que la cultura todavía tenía apoyo.”

LCV: “Hoy pareciera haber una degradación en la política cultural.”

Coco Romero: “Totalmente. Hay dirigentes de cultura que no saben absolutamente nada. No leen, no conocen la cultura popular y no quieren profundizarla, cuando es parte esencial de la historia de los pueblos.”

LCV: “Estuviste más de 30 años en el Rojas.”

Coco Romero: “El primer taller lo di en 1988 y estuve hasta 2009. Treinta y cuatro años. El Rojas fue fundamental. En la etapa democrática, Pacho O’Donnell le encargó a Eduardo Miñoña un trabajo sobre murga y así nació el documental Mocosos y chiflados. El conflicto era claro: un pibe de clase media al que no lo dejaban salir en la murga porque se iba con los negros. Eso es un conflicto de identidad y de cuerpos. La murga está en la calle y eso incomoda.”

LCV: “¿Cómo se eligen los temas y la estética de una murga?”

Coco Romero: “No es un proceso fácil. Nosotros impulsamos que haya un motivo, afinación, poesía. Todo eso ya existe en otros países. Los uruguayos desarrollaron una gramática muy fuerte. La murga gaditana tiene una estructura clara: saludo, cuplé y retirada, con la marcha camión como base rítmica. En Buenos Aires, después de 36 años sin carnaval, es muy difícil lograr organicidad.”

LCV: “El carnaval es una fiesta históricamente resistida.”

Coco Romero: “Es una fiesta prohibida. Momo es la deidad del carnaval, expulsado del Olimpo por criticar a todos. El carnaval es la inversión: el rico se viste de pobre y el pobre de rico. No todos se bancan eso. Por eso molesta. Pero el carnaval siempre va a seguir.”

LCV: “¿Dónde te encuentra hoy la gente que quiere aprender con vos?”

Coco Romero: “Estamos por abrir un espacio en la Fundación Educativa El Sapo y la Rana, en Boulogne, una escuela Waldorf. También me pueden encontrar en redes buscando Coco Romero, Murga y Carnaval. Divulgar cultura popular es una forma de fortalecer nuestra identidad.”

LCV: “Coco, muchas gracias. Vamos a escuchar tu trabajo.”

Coco Romero: “Gracias a ustedes. Primero vamos a escuchar un poema de Roberto Santoro, poeta desaparecido en 1977, Vocales. Después, una canción de la murga Sacala almidón, 14 de mayo.”

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Alberto Nadra: “La resistencia no se declama, se organiza fábrica por fábrica”

En diálogo con el programa La Columna Vertebral de La RZ Radio, Alberto Nadra analizó el paro nacional, el rol del sindicalismo y el impacto de la reforma laboral que se debate en el Senado. Durante la entrevista, sostuvo que la resistencia no puede reducirse a una consigna ni a una medida aislada: debe construirse desde abajo, fábrica por fábrica, barrio por barrio, recuperando la tradición histórica del movimiento obrero argentino. Nadra planteó una crítica tanto a la dirigencia sindical como a la dirigencia política, señalando que la organización en la base y el debate permanente con los trabajadores son claves para enfrentar el actual escenario social y económico. También reflexionó sobre el deterioro educativo, la pérdida de solidaridad y las consecuencias culturales que arrastra la Argentina desde la dictadura de 1976. “Si no organizamos, todo se diluye en el aire”, afirmó, llamando a reconstruir la conciencia colectiva frente a un modelo que —según advirtió— profundiza la desigualdad y la fragmentación social.

LCV: Recién escuchábamos a Hugo Moyano. Más allá de las controversias ideológicas, es un dirigente que ha combatido fuertemente a favor de su sindicato y del movimiento obrero. Tenemos anuncios de paros de las CTA y posiblemente de todas las centrales. El paro del otro día fue fuerte, con alto acatamiento. ¿Cómo lo viviste vos?

Alberto Nadra: Bueno, a mí me pareció un hecho muy importante, una demostración de fuerza necesaria, acorde a la gravedad del tratamiento de esa ley y a la inmensa traición de quienes se dicen representantes del movimiento nacional y popular, particularmente del peronismo, digamos.

LCV: Se criticó mucho a la CGT por si el paro fue o no con movilización.

Alberto Nadra: Bueno, yo creo que es fácil criticar a la CGT o al sindicalismo, pero quiero marcar dos cosas: primero, que la responsabilidad principal de conducir la lucha popular corresponde a los dirigentes políticos y no a los sindicalistas; y segundo, que no se puede reducir la crítica a si el paro fue con o sin movilización, porque eso depende de la coyuntura, digamos.

LCV: ¿Entonces dónde pondrías la crítica principal?

Alberto Nadra: Bueno, la crítica de fondo es que la resistencia se ha reducido demasiado a definiciones teóricas generales; para mí era mucho más importante haber trabajado estos meses en la base del movimiento obrero, en cada fábrica y lugar de trabajo, esclareciendo qué está en juego y organizando un plan de lucha, digamos.

LCV: ¿Cómo se traduce eso en lo concreto?

Alberto Nadra: Bueno, asambleas en las fábricas, discusión con los trabajadores, coordinación de delegados, relación con el barrio, explicarle al vecindario lo que pasa, porque cuando cierra una fábrica el barrio es el primero que lo siente: el almacén, la farmacia, el bodegón, digamos.

LCV: Eso tiene antecedentes históricos muy claros.

Alberto Nadra: Claro, bueno, el movimiento obrero argentino y el peronismo tienen esa tradición: la toma del frigorífico Lisandro de la Torre se sostuvo con el acompañamiento de todo el barrio de Mataderos, hay que recuperar esa experiencia y asentar claridad en la base sobre a qué nos enfrentamos, digamos.

LCV: Yo coincido, pero en las asambleas se ve mucha falta de empatía. Mucha gente cree que esto no le va a tocar.

Alberto Nadra: Bueno, coincido totalmente, y si me apurás no diría 20 años sino 40; ese vacío fue ocupado por la ideología dominante, por los grandes medios y por un sistema educativo debilitado, digamos.

LCV: El día del paro vi gente yendo a trabajar por miedo.

Alberto Nadra: Bueno, claro, hay una ilusión de que quedándose quieto no va a pasar nada, pero va a pasar igual, porque este sistema no valora al individuo, te reemplaza por otro más barato y más joven, digamos.

LCV: Incluso las búsquedas sobre la reforma laboral crecieron recién después de votarse.

Alberto Nadra: Bueno, sí, tarde, muy tarde, y eso muestra que no hubo un trabajo sistemático de discusión previa en los lugares de trabajo, digamos.

LCV: Vos mencionabas el ejemplo de Camioneros.

Alberto Nadra: Bueno, Camioneros hace trabajo político cotidiano; hablás con un recolector y tiene clarísimo lo que pasa porque discuten permanentemente y sacan conclusiones colectivas, digamos.

LCV: ¿Y qué pasó con experiencias anteriores, como De la Rúa o Macri?

Alberto Nadra: Bueno, no se discutieron en profundidad en la base; cerraron miles de empresas y se perdieron cientos de miles de puestos de trabajo, y esa experiencia tenía que discutirse fábrica por fábrica para generar conciencia, digamos.

LCV: Yo pongo mucho el eje en la educación, especialmente en esto de pasar de grado sin aprendizajes reales.

Alberto Nadra: Bueno, coincido plenamente, ese psicologismo barato de “no frustrar” fue devastador; no poner límites es contraproducente y destruyó herramientas básicas como la comprensión lectora, digamos.

LCV: Vos vinculás esto con un proceso histórico más largo.

Alberto Nadra: Bueno, sí, esto es consecuencia de la derrota popular del 76, no solo por los muertos y desaparecidos, sino porque la dictadura destruyó deliberadamente el lazo social y el sistema educativo, y eso nunca se revirtió del todo, digamos.

LCV: Para cerrar, ¿qué esperás de lo que viene: resignación o despertar?

Alberto Nadra: Bueno, yo siempre apuesto a la esperanza, no a volver a algo anterior sino a construir algo nuevo, y el eje central es impedir la aplicación de la ley laboral y volver a organizar desde abajo, fábrica por fábrica y barrio por barrio, digamos.

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Rodrigo Romero, delegado en FATE: “No fue una crisis: fue una decisión patronal”

En el marco del conflicto por el cierre de la planta de Fate, La Columna Vertebral – Historias de trabajadores dialogó con Rodrigo Romero, delegado del SUTNA, mientras se desarrollaba una audiencia con el Ministerio de Trabajo.
Con 20 años de antigüedad en la fábrica, Romero describe no solo la situación laboral, sino también el capital humano, la experiencia obrera y las consecuencias sociales de una decisión empresarial que deja a cientos de familias en la incertidumbre.

LCV: “Estamos en comunicación con Rodrigo Romero, uno de los delegados del sindicato de neumáticos SUTNA. Vamos a hablar de este caso emblemático que puede transformarse en un caso testigo de la debacle de las grandes empresas: el cierre de Fate. ¿Cómo te va, Rodrigo?”

Rodrigo Romero: “Hola, buenas tardes. Acá estamos, tristes, pero dando la lucha.”

LCV: “¿Dónde estás en este momento? ¿Estás en la fábrica?”

Rodrigo Romero: “No, en este momento no estoy en la fábrica. Estamos en una audiencia con el Ministerio de Trabajo y con la patronal.”

LCV: “¿Es una audiencia por Zoom?”

Rodrigo Romero: “Sí, es por Zoom. Estamos esperando el cuarto intermedio y que termine.”

LCV: “¿Cómo la ves venir?”

Rodrigo Romero: “No se ve muy bien la cosa. La fábrica está muy dura. Está todo en discusión. Nosotros esperamos ver qué camino se puede tomar, si se puede conciliar, pero lo único que queremos es conservar nuestro puesto de trabajo, la fuente laboral para todos los trabajadores, de forma colectiva.”

LCV: “¿Está dictada la conciliación obligatoria?”

Rodrigo Romero: “Sí, fue dictada y la fábrica la acató. Por ley deberíamos volver todos a trabajar, pero la patronal dice que nos considera despedidos y que no nos va a dejar ingresar.”

LCV: “¿Cómo era trabajar en Fate?”

Rodrigo Romero: “Yo trabajo hace 20 años en Fate. Cuando entré, en 2006, ya había conflictos. La gente de adentro te advertía que Fate no pagaba bien. Igual, era una empresa grande, con prestigio, donde se ganaba un poco más que en otros lados.”

LCV: “¿Cuál es tu tarea dentro de la planta?”

Rodrigo Romero: “Soy operario. Manejo máquinas de radial auto que fabrican cubiertas 15, 16 y 17. Son máquinas automáticas, semiautomáticas y manuales.”

LCV: “¿Esa experiencia se puede trasladar a otro rubro?”

Rodrigo Romero: “Solo dentro del neumático. Podría trabajar en Pirelli o Firestone, pero siempre en este rubro. Hace 20 años que hago neumáticos, es el único oficio que tengo.”

LCV: “Eso implica una enorme pérdida de capital humano.”

Rodrigo Romero: “Exactamente. Hay compañeros con 20, 30 y 40 años de fábrica. Muchos están físicamente destruidos. Mi hermano, por ejemplo, perdió un brazo por falta de medidas de seguridad. La empresa quiso indemnizarlo y echarlo, pero como sindicato logramos su reincorporación. Él quería seguir trabajando.”

LCV: “¿Cuántos años tenés?”

Rodrigo Romero: “Tengo 44 años.”

LCV: “¿Cómo impacta esto en tu vida personal?”

Rodrigo Romero: “Tengo una hija de 10 años, vivo con mi compañera y sus dos hijos. Alquilo. Pensé que en cinco años iba a poder comprar algo, pero ya llevo 20 y no se pudo. Hace 14 meses que no tenemos aumento. Siempre fue una lucha.”

LCV: “¿Hace cuánto sos delegado sindical?”

Rodrigo Romero: “Hace 9 años. Todos los años era lo mismo: Fate nunca quería dar nada. Lo que logramos fue empatar o superar la inflación hasta que llegó el gobierno de Milei.”

LCV: “¿Qué opinión tienen sobre el empresario y el gobierno?”

Rodrigo Romero: “Creemos que Madanes Quintanilla siempre tuvo acuerdos con todos los gobiernos. Tiene espalda económica. La fábrica está llena de materia prima y las máquinas están listas. Cerraron justo antes de la reforma laboral. Creemos que es una maniobra.”

LCV: “¿Quiénes quedan en el medio de esa disputa?”

Rodrigo Romero: “Nosotros. Los trabajadores. Somos el jamón del sándwich.”

LCV: “¿Creés que la fábrica va a volver a abrir?”

Rodrigo Romero: “Sí, sin dudas. No se puede cerrar una empresa de esta magnitud. El problema es entre el empresario y el gobierno. Los que pagamos el plato roto somos los trabajadores.”

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