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Edgardo Llano: “Están avanzando en la privatización de la aernonáutica argentina”
Luego de un lunes complicado en los vuelos por medidas de fuerza en reclamo de mejoras salariales, conversamos con Edgardo Llano, titular de la Asociación del Personal Aeronáutico (APA) para conocer la realidad de un sector que abarca a siete sindicatos. La preocupación por la privatización de Aerolíneas Argentinas sigue en pié, a pesar de haberla excluido de la Ley de Base. La reciente decisión de la empresa que maneja todo el tráfico aéreo (EANA), que dejó de ser Sociedad de Estado para convertirse en Sociedad Anónima encendió las alarmas. “Creo que van a querer privatizar EANA y seguramente tienen previsto otorgársela a algunos amigos del poder”, sostuvo Llanos. No descarta que algo similar quieran hacer con Aerolíneas Argentinas: “Cerraron la ruta a Nueva York porque supuestamente daba déficil, y el ministro de turismo, Daniel Scioli, acaba de firmar un acuerdo por el cual otra compañía hará ese recorrido. No es casualidad”. El dirigente se mostró preocupado por la falta de diálogo con el gobierno que no responde sus llamados y podría evitar situaciones enojosas como la del lunes con una simple mesa de negociación. Así las cosas, las medidas de fuerza irían en aumento.
LCV: Empecemos con lo que te toca más de cerca ¿cuál es la situación de Intercargo?
—El intercargo esta mañana tuvimos asambleas de 9 a 12 en reclamo salarial. Hay que recordar que la semana anterior finalizamos una conciliación obligatoria, con lo cual estamos en libertad de acción para hacer medidas de fuerza. Sin embargo, no lo hicimos aunque el gobierno nos acuse de hacerlo. Lo que pasó es que la empresa eliminó las horas extra y ante la falta de personal que tenemos, lo que sucedió es que no alcanzaba al personal para atender los vuelos. Eso generó demoras. La demora generaba un inconveniente entre los pasajeros y la policía aeroportuaria, y el gobierno no tuvo mejor idea que responsabilizarnos a nosotros por esa situación que pasó. Hoy sí, después de asambleas informativas reclamando por el desfasaje salarial de un 70% que tenemos desde diciembre hasta la fecha.
LCV: ¿Cuántos son los sindicatos relacionados con el mundo aéreo?
—Somos siete sindicatos, seis estamos trabajando juntos, y hoy en las medidas que hubo estábamos juntos UPSA y APA. UPSA, el personal jerárquico, y APA, el intercargo. Pero también de 9 a 12 hubo asambleas de los pilotos que afectaron los vuelos de Aerolíneas Argentinas y de Andes. Y el día miércoles vamos a hacer todos juntos una conferencia de prensa a las 12 del mediodía en la sede de Apla de la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas, y vamos a determinar cómo seguimos a partir de a partir de ahí. Pero en caso de no haber respuesta a los reclamos que estamos haciendo, se va a incrementar las medidas. Lo lamentable es que estas medidas fueron comunicadas hace 10 días a las empresas y en el medio no hubo un solo llamado, ni de la empresa, ni del Secretario de Transporte, mucho menos el Secretario de Transporte Aéreo, funcionarios a los cuales estamos pidiendo reunión y ni siquiera contestan ni por nota, ni siquiera contestan telefónicamente los pedidos de reunión. Con lo cual se hace muy difícil, porque tuvimos 20 días de conciliación y la Secretaría de Trabajo ni siquiera llamó a una audiencia para esa conciliación. Así que estamos preocupados por la posición que toma el gobierno de no dialogar con las organizaciones gremiales y que llevan a situaciones como esta que podrían haber sido fácilmente evitables, buscando una mesa de negociación que nos permitiera llegar a un acuerdo.
LCV: ¿Cuál es la diferencia política que ustedes tienen con ATEPSA?
—No, diferencia política no tenemos ninguna. Es más, estamos trabajando juntos. El miércoles vamos a estar trabajando, vamos a estar en la conferencia de prensa con ellos. La única diferencia con el resto de los gremios en ATEPSA es que ellos son servicio esencial, entonces no pueden hacer una medida de fuerza como hacemos nosotros, sino que tienen que prepararla un mes antes por ser un servicio esencial justamente. Pero estamos trabajando juntos y el miércoles vamos a estar juntos en la conferencia de prensa. No tenemos ninguna diferencia con las compañeras y los compañeros de esa organización gremial.
LCV: ¿Cuál es tu opinión acerca de que se disuelva una Sociedad del Estado y pase a ser una sociedad anónima?
—Creo que lo que quieren también es hacerlo como Aerolíneas, quieren privatizar las empresas. EANA es una empresa que fue creada hace muy pocos años y es como intercargo, da superávit en dólares también. Pero bueno, algún negocio debe haber en el medio. Nada es casualidad con este gobierno y creemos que realmente lo que quieren hacer es privatizarla. En un principio estaban dentro de las 41 empresas a privatizar, después esa lista se hizo se fue redujendo bastante hasta que quedaron las pocas empresas que se aprobaron en la Ley Bases. Pero hay que recordar que la Ley Bases excluyó Aerolíneas de la privatización por la presión que hicieron los senadores y algunos gobernadores pero al otro día que se votó, el ministro Franco dijo: ‘vamos a sacar una ley especial para privatizar Aerolíneas’. Creo que lo mismo van a hacer con EANA, van a querer privatizarla y seguramente es una empresa que tiene previsto otorgársela a algunos amigos del poder, como pasa habitualmente en estos casos. Es una empresa que funciona muy bien EANA y que factura en dólares como intercargo pero bueno, quieren seguramente hacer un negocio de amigos.
LCV: ¿Negocios de amigos nacionales o extranjeros?
—El gobierno tiene más amigos en el extranjero que nacionales, ¿no? Incluso al empresario nacional lo está afectando muy fuertemente la política económica de este gobierno. Hace un par de días lo dijeron supermercadistas, que nunca habían vivido una crisis como la que están viviendo en los supermercados.
LCV: ¿Cuáles son los ofertores que creés que estarían interesados en EANA?
—Este señor es muy amigo de Elon Musk, o al menos eso dice, yo creo que solamente se conoce con el dueño de Tesla, que está interesado en el litio argentino, y una empresa que controla parte de la aviación en Argentina, de la navegación aérea, también puede ser interesante y atractiva para muchos intereses que no estén vinculados directamente con la aviación pero si le permiten controlar toda la aviación desde una empresa que podría ser privada, podrían condicionar el funcionamiento de la actividad aérea en el país. Para que te des una idea, Aerolíneas renunció al vuelo a Nueva York, hace 10 días hizo el último vuelo a Nueva York y era supuestamente porque no era rentable. A los dos días el ministro de turismo, Scioli, o secretario de turismo Scioli, hizo un acuerdo con las dos empresas más grandes de EE.UU. y ahora van a hacer esos vuelos. Eso no es casualidad. Lo mismo puede pasar con EANA o con un montón de empresas. Parece que al presidente lo único que le interesa es tener relaciones con empresarios. Hay que recordar que viaja solamente a reuniones con empresarios en EE.UU. donde ni siquiera se lo tiene en cuenta. Pero obviamente, si el gobierno argentino le pone en bandeja la soberanía o el patrimonio de empresas argentinas, obviamente les va a interesar.
LCV: En este contexto lo que a mí me importa es saber cuál sería el destino de los trabajadores.
—Eso es lo que no sabemos. Porque por ejemplo, no hay que olvidarse la cantidad de miles de trabajadores que despidieron del Estado. Más allá de que la Constitución decía que había estabilidad para los trabajadores del Estado, y ellos dicen no despedimos a nadie, eliminamos los contratos. Pero los contratos tenían más de 15 años, 20 en algunos casos también. O sea, no han tenido sensibilidad para nada en el tema de fuerza de trabajo. Y supongo que tampoco lo van a tener si tienen que despedir al personal de EANA o el de Aerolíneas cuando se acabe el proyecto de retiro voluntario que nosotros decimos que son despidos encubiertos. Así que al gobierno no le preocupa los despidos, no le preocupa la gente. Imagínense la gente que no tiene para comer, la gente que no tiene medicamentos y el gobierno no muestra sensibilidad, siguen resistiendo la orden de la justicia de entregar la comida a los comedores. La comida se pudre ahí, los chicos están pasando hambre de verdad y el gobierno no tiene nada de sensibilidad. Creo que es el peor gobierno de la historia en cuanto a las políticas sociales.
LCV: Repetime dónde es la medida de fuerza, en cuantos aeropuertos.
—Hoy fue en aeroparque y en parte de Ezeiza. El jueves va a ser una medida de fuerza a partir de las 21hs en el aeropuerto Ezeiza que va a afectar todos los vuelos internacionales y la otra semana también se van a tomar las medidas. Pero este miércoles a las 12 hay una conferencia de prensa donde vamos a anunciar cómo vamos a seguir o cómo vamos a ir incrementando esta medida en defensa del salario, en defensa de las empresas, en defensa de las condiciones de trabajo y los no despido.
LCV: Muchísimas gracias por haber pasado por La Columna Vertebral.
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La murga como memoria, cuerpo e identidad popular
En exclusiva con LCV – La Columna Vertebral / Historias de trabajadores, Coco Romero recorre más de medio siglo de vínculo con la murga como experiencia vital, cultural y política. Desde la infancia atravesada por el carnaval hasta la prohibición impuesta por la dictadura, Romero reconstruye una historia silenciada de la cultura popular argentina: la murga como espacio de felicidad, protesta, memoria colectiva y disputa de identidades. Archivista, investigador y formador de generaciones, reflexiona sobre el cuerpo en la calle, la censura, el clasismo, la tradición carnavalera y el vaciamiento de las políticas culturales, reafirmando a la murga como una práctica viva que resiste y vuelve, incluso después de décadas de prohibición.
LCV: “Bueno, Coco, contame por qué la murga, por qué a vos, digamos, hace 50 años que te dedicás a esta expresión musical.”
Coco Romero: “Porque de niño fui feliz con la murga. Durante la dictadura, en 1976, mediante el decreto 21.329, los militares prohíben el carnaval, que tuvo 36 años de prohibición. Esa prohibición se levanta recién con Néstor Kirchner, entre 2002 y 2011. En ese momento yo estaba con La Fuente, un grupo que tocó durante toda la dictadura, y me pregunté cómo algo que me había hecho tan feliz podía estar prohibido. Entonces escribí una canción llamada ¿Dónde fueron los murgueros? y a partir de ahí empecé a recibir señales constantes. En los años 80 tocábamos y veía pibes bailando como yo bailaba cuando era niño.”
LCV: “¿Dónde creciste? ¿Cómo fue tu infancia?”
Coco Romero: “Yo nací en Salta y mi madre me trajo a Buenos Aires cuando tenía entre un año y medio y dos años. Viví en Coghlan, Belgrano R y Villa Urquiza.”
LCV: “Bueno, chetito eras, ¿no?”
Coco Romero: “No. En ese momento Belgrano R estaba rodeado de pensiones. Yo me crié en el Santa Rosa, un hotel de 120 habitaciones. Éramos muchos niños y tuvimos una infancia muy feliz. La murga era parte de los juegos, de los rituales y de la vida cotidiana. Jugábamos a la pelota y jugábamos a la murga.”
LCV: “La murga como hecho cultural en la Argentina muchas veces fue vista como algo maldito.”
Coco Romero: “Sí. Hubo momentos en que determinados sectores sociales la veían como algo de negros. Tuvo períodos de gloria como discurso contracultural y político. Cuando yo era chico la veía mucho en la provincia, por ejemplo en San Luis. Esas murgas hablaban en contra de los patrones o se vestían como ellos para ridiculizarlos. Era un lenguaje de protesta muy directo.”
LCV: “¿Cuándo se origina ese lenguaje tan primario de protesta?”
Coco Romero: “Después de escribir la canción empecé a preguntar qué era la murga y nadie lo sabía. La respuesta era siempre la misma: los negros de la esquina. Hoy dicen los negros del peronismo o del kirchnerismo. Un pueblo bajo. Yo opté por entrevistar a los viejos murgueros. En 1982 empecé en San Martín y Villa Martelli y me encontré con un universo enorme. Me eduqué mucho con la revista Crisis. En 1975 Mauricio Kartun escribe un artículo muy importante, Del candombe a la murga, que me abrió la cabeza.”
LCV: “Ahí te das cuenta de que la sociedad no tenía idea de lo que era la murga.”
Coco Romero: “Exactamente. Murga era un término despectivo, como cuando se dice que un equipo de fútbol es una murga. Empecé a buscar material, a armar archivo, a recorrer Parque Rivadavia durante 15 o 16 años todos los domingos. Me convertí en un buscador de libros. En una librería de Avenida de Mayo encontré un libro de 1968 de Pedro Orgambide, Carnaval, carnaval. Eso me deslumbró. Después lo entrevisté y entendí que la murga tenía una historia profunda.”
LCV: “Y de ahí surge tu trabajo como autor.”
Coco Romero: “Junté tanto material que amigos me dijeron que tenía que sacar un libro. Así publiqué La murga porteña, historia de un viaje colectivo, Los talleres de murga del Rojas y El universo creativo del carnaval. Yo no sabía escribir, pero escribí. El Fondo Nacional de las Artes me aceptó el proyecto por el lado del folklore, en una época en la que la cultura todavía tenía apoyo.”
LCV: “Hoy pareciera haber una degradación en la política cultural.”
Coco Romero: “Totalmente. Hay dirigentes de cultura que no saben absolutamente nada. No leen, no conocen la cultura popular y no quieren profundizarla, cuando es parte esencial de la historia de los pueblos.”
LCV: “Estuviste más de 30 años en el Rojas.”
Coco Romero: “El primer taller lo di en 1988 y estuve hasta 2009. Treinta y cuatro años. El Rojas fue fundamental. En la etapa democrática, Pacho O’Donnell le encargó a Eduardo Miñoña un trabajo sobre murga y así nació el documental Mocosos y chiflados. El conflicto era claro: un pibe de clase media al que no lo dejaban salir en la murga porque se iba con los negros. Eso es un conflicto de identidad y de cuerpos. La murga está en la calle y eso incomoda.”
LCV: “¿Cómo se eligen los temas y la estética de una murga?”
Coco Romero: “No es un proceso fácil. Nosotros impulsamos que haya un motivo, afinación, poesía. Todo eso ya existe en otros países. Los uruguayos desarrollaron una gramática muy fuerte. La murga gaditana tiene una estructura clara: saludo, cuplé y retirada, con la marcha camión como base rítmica. En Buenos Aires, después de 36 años sin carnaval, es muy difícil lograr organicidad.”
LCV: “El carnaval es una fiesta históricamente resistida.”
Coco Romero: “Es una fiesta prohibida. Momo es la deidad del carnaval, expulsado del Olimpo por criticar a todos. El carnaval es la inversión: el rico se viste de pobre y el pobre de rico. No todos se bancan eso. Por eso molesta. Pero el carnaval siempre va a seguir.”
LCV: “¿Dónde te encuentra hoy la gente que quiere aprender con vos?”
Coco Romero: “Estamos por abrir un espacio en la Fundación Educativa El Sapo y la Rana, en Boulogne, una escuela Waldorf. También me pueden encontrar en redes buscando Coco Romero, Murga y Carnaval. Divulgar cultura popular es una forma de fortalecer nuestra identidad.”
LCV: “Coco, muchas gracias. Vamos a escuchar tu trabajo.”
Coco Romero: “Gracias a ustedes. Primero vamos a escuchar un poema de Roberto Santoro, poeta desaparecido en 1977, Vocales. Después, una canción de la murga Sacala almidón, 14 de mayo.”
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Alberto Nadra: “La resistencia no se declama, se organiza fábrica por fábrica”
En diálogo con el programa La Columna Vertebral de La RZ Radio, Alberto Nadra analizó el paro nacional, el rol del sindicalismo y el impacto de la reforma laboral que se debate en el Senado. Durante la entrevista, sostuvo que la resistencia no puede reducirse a una consigna ni a una medida aislada: debe construirse desde abajo, fábrica por fábrica, barrio por barrio, recuperando la tradición histórica del movimiento obrero argentino. Nadra planteó una crítica tanto a la dirigencia sindical como a la dirigencia política, señalando que la organización en la base y el debate permanente con los trabajadores son claves para enfrentar el actual escenario social y económico. También reflexionó sobre el deterioro educativo, la pérdida de solidaridad y las consecuencias culturales que arrastra la Argentina desde la dictadura de 1976. “Si no organizamos, todo se diluye en el aire”, afirmó, llamando a reconstruir la conciencia colectiva frente a un modelo que —según advirtió— profundiza la desigualdad y la fragmentación social.
LCV: Recién escuchábamos a Hugo Moyano. Más allá de las controversias ideológicas, es un dirigente que ha combatido fuertemente a favor de su sindicato y del movimiento obrero. Tenemos anuncios de paros de las CTA y posiblemente de todas las centrales. El paro del otro día fue fuerte, con alto acatamiento. ¿Cómo lo viviste vos?
Alberto Nadra: Bueno, a mí me pareció un hecho muy importante, una demostración de fuerza necesaria, acorde a la gravedad del tratamiento de esa ley y a la inmensa traición de quienes se dicen representantes del movimiento nacional y popular, particularmente del peronismo, digamos.
LCV: Se criticó mucho a la CGT por si el paro fue o no con movilización.
Alberto Nadra: Bueno, yo creo que es fácil criticar a la CGT o al sindicalismo, pero quiero marcar dos cosas: primero, que la responsabilidad principal de conducir la lucha popular corresponde a los dirigentes políticos y no a los sindicalistas; y segundo, que no se puede reducir la crítica a si el paro fue con o sin movilización, porque eso depende de la coyuntura, digamos.
LCV: ¿Entonces dónde pondrías la crítica principal?
Alberto Nadra: Bueno, la crítica de fondo es que la resistencia se ha reducido demasiado a definiciones teóricas generales; para mí era mucho más importante haber trabajado estos meses en la base del movimiento obrero, en cada fábrica y lugar de trabajo, esclareciendo qué está en juego y organizando un plan de lucha, digamos.
LCV: ¿Cómo se traduce eso en lo concreto?
Alberto Nadra: Bueno, asambleas en las fábricas, discusión con los trabajadores, coordinación de delegados, relación con el barrio, explicarle al vecindario lo que pasa, porque cuando cierra una fábrica el barrio es el primero que lo siente: el almacén, la farmacia, el bodegón, digamos.
LCV: Eso tiene antecedentes históricos muy claros.
Alberto Nadra: Claro, bueno, el movimiento obrero argentino y el peronismo tienen esa tradición: la toma del frigorífico Lisandro de la Torre se sostuvo con el acompañamiento de todo el barrio de Mataderos, hay que recuperar esa experiencia y asentar claridad en la base sobre a qué nos enfrentamos, digamos.
LCV: Yo coincido, pero en las asambleas se ve mucha falta de empatía. Mucha gente cree que esto no le va a tocar.
Alberto Nadra: Bueno, coincido totalmente, y si me apurás no diría 20 años sino 40; ese vacío fue ocupado por la ideología dominante, por los grandes medios y por un sistema educativo debilitado, digamos.
LCV: El día del paro vi gente yendo a trabajar por miedo.
Alberto Nadra: Bueno, claro, hay una ilusión de que quedándose quieto no va a pasar nada, pero va a pasar igual, porque este sistema no valora al individuo, te reemplaza por otro más barato y más joven, digamos.
LCV: Incluso las búsquedas sobre la reforma laboral crecieron recién después de votarse.
Alberto Nadra: Bueno, sí, tarde, muy tarde, y eso muestra que no hubo un trabajo sistemático de discusión previa en los lugares de trabajo, digamos.
LCV: Vos mencionabas el ejemplo de Camioneros.
Alberto Nadra: Bueno, Camioneros hace trabajo político cotidiano; hablás con un recolector y tiene clarísimo lo que pasa porque discuten permanentemente y sacan conclusiones colectivas, digamos.
LCV: ¿Y qué pasó con experiencias anteriores, como De la Rúa o Macri?
Alberto Nadra: Bueno, no se discutieron en profundidad en la base; cerraron miles de empresas y se perdieron cientos de miles de puestos de trabajo, y esa experiencia tenía que discutirse fábrica por fábrica para generar conciencia, digamos.
LCV: Yo pongo mucho el eje en la educación, especialmente en esto de pasar de grado sin aprendizajes reales.
Alberto Nadra: Bueno, coincido plenamente, ese psicologismo barato de “no frustrar” fue devastador; no poner límites es contraproducente y destruyó herramientas básicas como la comprensión lectora, digamos.
LCV: Vos vinculás esto con un proceso histórico más largo.
Alberto Nadra: Bueno, sí, esto es consecuencia de la derrota popular del 76, no solo por los muertos y desaparecidos, sino porque la dictadura destruyó deliberadamente el lazo social y el sistema educativo, y eso nunca se revirtió del todo, digamos.
LCV: Para cerrar, ¿qué esperás de lo que viene: resignación o despertar?
Alberto Nadra: Bueno, yo siempre apuesto a la esperanza, no a volver a algo anterior sino a construir algo nuevo, y el eje central es impedir la aplicación de la ley laboral y volver a organizar desde abajo, fábrica por fábrica y barrio por barrio, digamos.
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Rodrigo Romero, delegado en FATE: “No fue una crisis: fue una decisión patronal”
En el marco del conflicto por el cierre de la planta de Fate, La Columna Vertebral – Historias de trabajadores dialogó con Rodrigo Romero, delegado del SUTNA, mientras se desarrollaba una audiencia con el Ministerio de Trabajo.
Con 20 años de antigüedad en la fábrica, Romero describe no solo la situación laboral, sino también el capital humano, la experiencia obrera y las consecuencias sociales de una decisión empresarial que deja a cientos de familias en la incertidumbre.
LCV: “Estamos en comunicación con Rodrigo Romero, uno de los delegados del sindicato de neumáticos SUTNA. Vamos a hablar de este caso emblemático que puede transformarse en un caso testigo de la debacle de las grandes empresas: el cierre de Fate. ¿Cómo te va, Rodrigo?”
Rodrigo Romero: “Hola, buenas tardes. Acá estamos, tristes, pero dando la lucha.”
LCV: “¿Dónde estás en este momento? ¿Estás en la fábrica?”
Rodrigo Romero: “No, en este momento no estoy en la fábrica. Estamos en una audiencia con el Ministerio de Trabajo y con la patronal.”
LCV: “¿Es una audiencia por Zoom?”
Rodrigo Romero: “Sí, es por Zoom. Estamos esperando el cuarto intermedio y que termine.”
LCV: “¿Cómo la ves venir?”
Rodrigo Romero: “No se ve muy bien la cosa. La fábrica está muy dura. Está todo en discusión. Nosotros esperamos ver qué camino se puede tomar, si se puede conciliar, pero lo único que queremos es conservar nuestro puesto de trabajo, la fuente laboral para todos los trabajadores, de forma colectiva.”
LCV: “¿Está dictada la conciliación obligatoria?”
Rodrigo Romero: “Sí, fue dictada y la fábrica la acató. Por ley deberíamos volver todos a trabajar, pero la patronal dice que nos considera despedidos y que no nos va a dejar ingresar.”
LCV: “¿Cómo era trabajar en Fate?”
Rodrigo Romero: “Yo trabajo hace 20 años en Fate. Cuando entré, en 2006, ya había conflictos. La gente de adentro te advertía que Fate no pagaba bien. Igual, era una empresa grande, con prestigio, donde se ganaba un poco más que en otros lados.”
LCV: “¿Cuál es tu tarea dentro de la planta?”
Rodrigo Romero: “Soy operario. Manejo máquinas de radial auto que fabrican cubiertas 15, 16 y 17. Son máquinas automáticas, semiautomáticas y manuales.”
LCV: “¿Esa experiencia se puede trasladar a otro rubro?”
Rodrigo Romero: “Solo dentro del neumático. Podría trabajar en Pirelli o Firestone, pero siempre en este rubro. Hace 20 años que hago neumáticos, es el único oficio que tengo.”
LCV: “Eso implica una enorme pérdida de capital humano.”
Rodrigo Romero: “Exactamente. Hay compañeros con 20, 30 y 40 años de fábrica. Muchos están físicamente destruidos. Mi hermano, por ejemplo, perdió un brazo por falta de medidas de seguridad. La empresa quiso indemnizarlo y echarlo, pero como sindicato logramos su reincorporación. Él quería seguir trabajando.”
LCV: “¿Cuántos años tenés?”
Rodrigo Romero: “Tengo 44 años.”
LCV: “¿Cómo impacta esto en tu vida personal?”
Rodrigo Romero: “Tengo una hija de 10 años, vivo con mi compañera y sus dos hijos. Alquilo. Pensé que en cinco años iba a poder comprar algo, pero ya llevo 20 y no se pudo. Hace 14 meses que no tenemos aumento. Siempre fue una lucha.”
LCV: “¿Hace cuánto sos delegado sindical?”
Rodrigo Romero: “Hace 9 años. Todos los años era lo mismo: Fate nunca quería dar nada. Lo que logramos fue empatar o superar la inflación hasta que llegó el gobierno de Milei.”
LCV: “¿Qué opinión tienen sobre el empresario y el gobierno?”
Rodrigo Romero: “Creemos que Madanes Quintanilla siempre tuvo acuerdos con todos los gobiernos. Tiene espalda económica. La fábrica está llena de materia prima y las máquinas están listas. Cerraron justo antes de la reforma laboral. Creemos que es una maniobra.”
LCV: “¿Quiénes quedan en el medio de esa disputa?”
Rodrigo Romero: “Nosotros. Los trabajadores. Somos el jamón del sándwich.”
LCV: “¿Creés que la fábrica va a volver a abrir?”
Rodrigo Romero: “Sí, sin dudas. No se puede cerrar una empresa de esta magnitud. El problema es entre el empresario y el gobierno. Los que pagamos el plato roto somos los trabajadores.”

