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Edgardo Llano: “Están avanzando en la privatización de la aernonáutica argentina”
Luego de un lunes complicado en los vuelos por medidas de fuerza en reclamo de mejoras salariales, conversamos con Edgardo Llano, titular de la Asociación del Personal Aeronáutico (APA) para conocer la realidad de un sector que abarca a siete sindicatos. La preocupación por la privatización de Aerolíneas Argentinas sigue en pié, a pesar de haberla excluido de la Ley de Base. La reciente decisión de la empresa que maneja todo el tráfico aéreo (EANA), que dejó de ser Sociedad de Estado para convertirse en Sociedad Anónima encendió las alarmas. “Creo que van a querer privatizar EANA y seguramente tienen previsto otorgársela a algunos amigos del poder”, sostuvo Llanos. No descarta que algo similar quieran hacer con Aerolíneas Argentinas: “Cerraron la ruta a Nueva York porque supuestamente daba déficil, y el ministro de turismo, Daniel Scioli, acaba de firmar un acuerdo por el cual otra compañía hará ese recorrido. No es casualidad”. El dirigente se mostró preocupado por la falta de diálogo con el gobierno que no responde sus llamados y podría evitar situaciones enojosas como la del lunes con una simple mesa de negociación. Así las cosas, las medidas de fuerza irían en aumento.
LCV: Empecemos con lo que te toca más de cerca ¿cuál es la situación de Intercargo?
—El intercargo esta mañana tuvimos asambleas de 9 a 12 en reclamo salarial. Hay que recordar que la semana anterior finalizamos una conciliación obligatoria, con lo cual estamos en libertad de acción para hacer medidas de fuerza. Sin embargo, no lo hicimos aunque el gobierno nos acuse de hacerlo. Lo que pasó es que la empresa eliminó las horas extra y ante la falta de personal que tenemos, lo que sucedió es que no alcanzaba al personal para atender los vuelos. Eso generó demoras. La demora generaba un inconveniente entre los pasajeros y la policía aeroportuaria, y el gobierno no tuvo mejor idea que responsabilizarnos a nosotros por esa situación que pasó. Hoy sí, después de asambleas informativas reclamando por el desfasaje salarial de un 70% que tenemos desde diciembre hasta la fecha.
LCV: ¿Cuántos son los sindicatos relacionados con el mundo aéreo?
—Somos siete sindicatos, seis estamos trabajando juntos, y hoy en las medidas que hubo estábamos juntos UPSA y APA. UPSA, el personal jerárquico, y APA, el intercargo. Pero también de 9 a 12 hubo asambleas de los pilotos que afectaron los vuelos de Aerolíneas Argentinas y de Andes. Y el día miércoles vamos a hacer todos juntos una conferencia de prensa a las 12 del mediodía en la sede de Apla de la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas, y vamos a determinar cómo seguimos a partir de a partir de ahí. Pero en caso de no haber respuesta a los reclamos que estamos haciendo, se va a incrementar las medidas. Lo lamentable es que estas medidas fueron comunicadas hace 10 días a las empresas y en el medio no hubo un solo llamado, ni de la empresa, ni del Secretario de Transporte, mucho menos el Secretario de Transporte Aéreo, funcionarios a los cuales estamos pidiendo reunión y ni siquiera contestan ni por nota, ni siquiera contestan telefónicamente los pedidos de reunión. Con lo cual se hace muy difícil, porque tuvimos 20 días de conciliación y la Secretaría de Trabajo ni siquiera llamó a una audiencia para esa conciliación. Así que estamos preocupados por la posición que toma el gobierno de no dialogar con las organizaciones gremiales y que llevan a situaciones como esta que podrían haber sido fácilmente evitables, buscando una mesa de negociación que nos permitiera llegar a un acuerdo.
LCV: ¿Cuál es la diferencia política que ustedes tienen con ATEPSA?
—No, diferencia política no tenemos ninguna. Es más, estamos trabajando juntos. El miércoles vamos a estar trabajando, vamos a estar en la conferencia de prensa con ellos. La única diferencia con el resto de los gremios en ATEPSA es que ellos son servicio esencial, entonces no pueden hacer una medida de fuerza como hacemos nosotros, sino que tienen que prepararla un mes antes por ser un servicio esencial justamente. Pero estamos trabajando juntos y el miércoles vamos a estar juntos en la conferencia de prensa. No tenemos ninguna diferencia con las compañeras y los compañeros de esa organización gremial.
LCV: ¿Cuál es tu opinión acerca de que se disuelva una Sociedad del Estado y pase a ser una sociedad anónima?
—Creo que lo que quieren también es hacerlo como Aerolíneas, quieren privatizar las empresas. EANA es una empresa que fue creada hace muy pocos años y es como intercargo, da superávit en dólares también. Pero bueno, algún negocio debe haber en el medio. Nada es casualidad con este gobierno y creemos que realmente lo que quieren hacer es privatizarla. En un principio estaban dentro de las 41 empresas a privatizar, después esa lista se hizo se fue redujendo bastante hasta que quedaron las pocas empresas que se aprobaron en la Ley Bases. Pero hay que recordar que la Ley Bases excluyó Aerolíneas de la privatización por la presión que hicieron los senadores y algunos gobernadores pero al otro día que se votó, el ministro Franco dijo: ‘vamos a sacar una ley especial para privatizar Aerolíneas’. Creo que lo mismo van a hacer con EANA, van a querer privatizarla y seguramente es una empresa que tiene previsto otorgársela a algunos amigos del poder, como pasa habitualmente en estos casos. Es una empresa que funciona muy bien EANA y que factura en dólares como intercargo pero bueno, quieren seguramente hacer un negocio de amigos.
LCV: ¿Negocios de amigos nacionales o extranjeros?
—El gobierno tiene más amigos en el extranjero que nacionales, ¿no? Incluso al empresario nacional lo está afectando muy fuertemente la política económica de este gobierno. Hace un par de días lo dijeron supermercadistas, que nunca habían vivido una crisis como la que están viviendo en los supermercados.
LCV: ¿Cuáles son los ofertores que creés que estarían interesados en EANA?
—Este señor es muy amigo de Elon Musk, o al menos eso dice, yo creo que solamente se conoce con el dueño de Tesla, que está interesado en el litio argentino, y una empresa que controla parte de la aviación en Argentina, de la navegación aérea, también puede ser interesante y atractiva para muchos intereses que no estén vinculados directamente con la aviación pero si le permiten controlar toda la aviación desde una empresa que podría ser privada, podrían condicionar el funcionamiento de la actividad aérea en el país. Para que te des una idea, Aerolíneas renunció al vuelo a Nueva York, hace 10 días hizo el último vuelo a Nueva York y era supuestamente porque no era rentable. A los dos días el ministro de turismo, Scioli, o secretario de turismo Scioli, hizo un acuerdo con las dos empresas más grandes de EE.UU. y ahora van a hacer esos vuelos. Eso no es casualidad. Lo mismo puede pasar con EANA o con un montón de empresas. Parece que al presidente lo único que le interesa es tener relaciones con empresarios. Hay que recordar que viaja solamente a reuniones con empresarios en EE.UU. donde ni siquiera se lo tiene en cuenta. Pero obviamente, si el gobierno argentino le pone en bandeja la soberanía o el patrimonio de empresas argentinas, obviamente les va a interesar.
LCV: En este contexto lo que a mí me importa es saber cuál sería el destino de los trabajadores.
—Eso es lo que no sabemos. Porque por ejemplo, no hay que olvidarse la cantidad de miles de trabajadores que despidieron del Estado. Más allá de que la Constitución decía que había estabilidad para los trabajadores del Estado, y ellos dicen no despedimos a nadie, eliminamos los contratos. Pero los contratos tenían más de 15 años, 20 en algunos casos también. O sea, no han tenido sensibilidad para nada en el tema de fuerza de trabajo. Y supongo que tampoco lo van a tener si tienen que despedir al personal de EANA o el de Aerolíneas cuando se acabe el proyecto de retiro voluntario que nosotros decimos que son despidos encubiertos. Así que al gobierno no le preocupa los despidos, no le preocupa la gente. Imagínense la gente que no tiene para comer, la gente que no tiene medicamentos y el gobierno no muestra sensibilidad, siguen resistiendo la orden de la justicia de entregar la comida a los comedores. La comida se pudre ahí, los chicos están pasando hambre de verdad y el gobierno no tiene nada de sensibilidad. Creo que es el peor gobierno de la historia en cuanto a las políticas sociales.
LCV: Repetime dónde es la medida de fuerza, en cuantos aeropuertos.
—Hoy fue en aeroparque y en parte de Ezeiza. El jueves va a ser una medida de fuerza a partir de las 21hs en el aeropuerto Ezeiza que va a afectar todos los vuelos internacionales y la otra semana también se van a tomar las medidas. Pero este miércoles a las 12 hay una conferencia de prensa donde vamos a anunciar cómo vamos a seguir o cómo vamos a ir incrementando esta medida en defensa del salario, en defensa de las empresas, en defensa de las condiciones de trabajo y los no despido.
LCV: Muchísimas gracias por haber pasado por La Columna Vertebral.
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Erika Lederer:“La única memoria completa es que digan dónde están los cuerpos”
En la antesala de un nuevo 24 de marzo, Erika Lederer —poeta, abogada y cofundadora de Historias Desobedientes— reflexiona sobre el sentido de la memoria en la Argentina actual. Hija de un represor que actuó en Campo de Mayo, su testimonio interpela desde un lugar singular: el de quienes decidieron romper el pacto de silencio familiar para transformar el dolor en acción. En esta entrevista con LCV, cuestiona el uso del concepto de “memoria completa”, reivindica la apertura de archivos y la búsqueda de identidad, y llama a sostener una memoria activa, colectiva y comprometida con la justicia.
Erika Lederer: Exacto, necesitamos masividad en las calles. En relación a la pregunta: yo soy cofundadora de Historias Desobedientes. Surgimos alrededor de 2017, cuando se intentó aplicar el 2×1 y la Corte Suprema lo avaló. En ese momento, en las calles se dijo de manera masiva que no. Eso es lo que esperamos también ahora.
¿Qué entiendo por “memoria completa”? Es muy sencillo: la única memoria completa es que se abran los archivos. La única memoria completa es que los genocidas que siguen vivos y que no fueron alcanzados por la llamada “impunidad biológica” digan dónde están los cuerpos, digan dónde están los chicos —hoy adultos— cuya identidad todavía no fue recuperada. Esa es la única memoria completa.
LCV: Estoy totalmente de acuerdo, incluso con el recorte histórico que hacés, que no empieza en el ’76. Recién hablábamos del decreto 20.840 de 1974, que ya sentaba bases legales e ideológicas para lo que vino después.
Nos queda poco tiempo, así que quiero que me cuentes: ¿quién sos?, ¿quién era tu papá? ¿Y por qué sos desobediente?
Erika Lederer: Yo soy Erika Lederer, poeta —y después, en segundo lugar, abogada—. Mi padre era Ricardo Lederer, que fue el segundo jefe de la maternidad clandestina de Campo de Mayo. Era quien asistía los partos de mujeres cuyos hijos todavía buscamos. Luego esas mujeres eran parte de los mal llamados “traslados”, es decir, los vuelos de la muerte.
LCV: ¿En qué momento tomás conciencia de lo que hacía tu padre?
Erika Lederer: Una cosa es saber que era militar, médico militar, verlo con uniforme, saber que fue carapintada. Todo eso ya te da una primera conciencia. Pero llegar a caracterizar a tu propio padre como genocida es un proceso paulatino. Va acompañado de una toma de conciencia sobre lo que pasa alrededor, no solo sobre quién era él, sino sobre la realidad en la que vivís.
LCV: ¿Todavía duele?
Erika Lederer: Sí, y va a doler siempre. Pero en 2017 escribí un artículo que se llamaba “Del dolor a la acción”. Duele, pero no me deja inmovilizada. No me deja atrapada en un trauma. Quiero salir del dolor, ser un sujeto activo en la construcción de la memoria colectiva y levantar las banderas de los compañeros desaparecidos. Ellos peleaban por un mundo más justo, y yo quiero insertarme en esa lucha por un mundo mejor.
LCV: ¿Cómo se procesa esto dentro de la familia?
Erika Lederer: Cuando uno rompe con esa lógica —que yo llamo lógica mafiosa de clanes—, porque hubo crímenes y un pacto de silencio, no es fácil. Hablar implica romper ese pacto que impera en estas familias. Pero no quiero quedarme en eso; para eso escribo poesía también. Mi intención es poder ser una voz que amplifique la potencia que tenemos como sociedad para hacer otra cosa, para seguir luchando por esas banderas.
LCV: Te agradezco muchísimo que hayas venido, aunque sea por unos minutos. Si te parece, la semana que viene seguimos con más tiempo. Es muy importante el relato en primera persona: genera empatía, le pone identidad a la historia.
Erika Lederer: Sí, totalmente. Mi intención es que mi voz transmita un mensaje: que nos atrevamos a pensar distinto, a confrontar el estado de cosas. Hay un giro global hacia la derecha que tenemos que interpelar, incluso de manera internacionalista. Invito a que nos animemos a pensar de otro modo y a cambiar el mundo.
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Alejandro Cohen Arazi: “La historia de la CONADEP también la hicieron trabajadores anónimos”
El director y documentalista Alejandro Cohen Arazi pasó por La Columna Vertebral-Historias de Trabajadores para presentar Conadepianos, una película que recupera los testimonios de quienes trabajaron en la CONADEP durante los primeros años de la democracia. Con una mirada centrada en la clase trabajadora, el film busca correrse del relato tradicional y poner el foco en quienes escucharon, registraron y sostuvieron el proceso en el día a día.
LCV: ¿Qué es la CONADEP? Le cuento a la gente, porque tenemos oyentes jóvenes y de todas partes del mundo.
Alejandro Cohen Arazi: La CONADEP es una comisión que se crea en 1983 para reunir testimonios que permitieran construir una causa contra la Junta Militar. Ya desde su origen implicaba una enorme valentía política: llevar adelante los juicios.
Se eligió a un grupo de notables —personas reconocidas que habían tenido un rol durante la dictadura— para encabezar ese trabajo. Pero detrás de ellos había una enorme cantidad de trabajadores y voluntarios, muchos muy jóvenes, que recibían denuncias todos los días y escuchaban cosas muy duras.
LCV: Sobre esa base hacés un documental. ¿Por qué?
Alejandro Cohen Arazi: La historia surge con mi hermano Juan. Él estaba investigando otro tema y encontró en el Archivo Nacional de la Memoria entrevistas a trabajadores de la CONADEP.
No era lo que buscaba, pero vio que había algo muy potente ahí: testimonios de personas que contaban el trabajo cotidiano. Entonces dijimos: hay una historia para contar.
Todos tenemos una idea del Nunca Más asociada a figuras como Sábato o Magdalena Ruiz Guiñazú, pero estas entrevistas muestran que había un grupo enorme de personas que fueron quienes realmente hicieron ese trabajo.
LCV: ¿Cómo se seleccionaban esos trabajadores? ¿Eran voluntarios, gente del Estado?
Alejandro Cohen Arazi: Había de todo. Al principio eran empleados del Ministerio del Interior, pero rápidamente se dieron cuenta de que no alcanzaba.
También se sumó gente de organismos de derechos humanos y muchos voluntarios. Había personas que leían en el diario que existía la CONADEP y se acercaban para dar una mano.
LCV: ¿Se necesitaba algún requisito en particular?
Alejandro Cohen Arazi: Básicamente, saber leer, escribir y tener empatía. No existía todavía la figura del trabajador de la memoria o de derechos humanos como hoy.
Había que sentarse frente a alguien que venía a contar una experiencia terrible, y para eso hacía falta una enorme sensibilidad.
LCV: Estamos hablando de un contexto muy cercano a la dictadura…
Alejandro Cohen Arazi: Sí, y con mucha incertidumbre. Nadie sabía cuánto iba a durar la democracia. Veníamos de décadas de golpes militares, entonces la pregunta era inevitable.
LCV: Y además del impacto emocional, había riesgos…
Alejandro Cohen Arazi: Sí, lo vivían con mucho temor. Recibían amenazas, había llamados intimidatorios, incluso amenazas de bomba en el edificio.
No eran ingenuos: sabían perfectamente en qué se estaban metiendo.
LCV: ¿Tuviste dificultades para financiar la película?
Alejandro Cohen Arazi: Sí, es un documental hecho con presupuesto cero. No pedimos apoyo institucional.
Trabajamos con material del Archivo Nacional de la Memoria y con nuestro propio esfuerzo. Hicimos una campaña con gente cercana para poder cubrir gastos básicos.
LCV: Tenés una trayectoria marcada por este tipo de enfoque…
Alejandro Cohen Arazi: Sí, todos mis trabajos tienen el foco en la clase trabajadora. Incluso en documentales anteriores, como uno sobre call centers, me interesaba mostrar esas realidades invisibilizadas.
LCV: En medio de tantas discusiones políticas sobre ese período, ¿qué lugar ocupa la CONADEP?
Alejandro Cohen Arazi: Más allá de las discusiones, fue un hito fundamental de la democracia argentina.
Se hizo en un contexto de muchísimas presiones, con un margen de maniobra muy limitado, pero se logró. Y lo que se logró es histórico.
LCV: ¿Dónde se puede ver la película?
Alejandro Cohen Arazi: Hay funciones en el Cine Gaumont, en la Sala Norita Cortiñas y también en la Sala Lúcida, en Saavedra, en los próximos días.
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Carta desde el País del Nomeacuerdo, por Hernán López Echagüe
Publicado en la revista Humor, diciembre de 1990
Che, me olvidaba de algo. Hubo una época en que las personas se pusieron a desaparecer, de pronto, de la noche a la mañana. Sin pausa. Cientos y cientos de personas de toda edad que se ponían a no estar nunca más. Y los ojos de los vecinos no percibían nada. Y las bocas de los vecinos parecían bocas sin fundamento, o quizá con fundamento no más que para abrirlas y tragar fideos italianos, galletas alemanas, quesos franceses. ¡Vinos de Portugal por dos mangos! Había mazapán en las venas. ¿Te acordás? ¿Te acordás del general Acdel Edgardo Vilas? Decía el tipo: “Los mayores éxitos los conseguimos entre las dos y las cinco de la mañana, la hora en que el subversivo duerme (…) Yo respaldo incluso los excesos de mis hombres si el resultado es importante para nuestro objetivo”. ¿Te acordás? ¿No? Pero quizá te acuerdes del general Ibérico Saint-Jean que, entre otras cosas, se hizo famoso por su frase: “Primero mataremos a todos los subversivos, luego mataremos a sus colaboradores, después a sus simpatizantes, enseguida a aquellos que permanecen indiferentes y, finalmente, mataremos a los tímidos”. O del general Jorge Rafael Videla: “En la Argentina morirán todos los que sean necesarios para acabar con la subversión”. Años más tarde, ya en democracia, al amparo del indulto que le había obsequiado Menem y en tanto se mojaba el garguero con whisky importado durante una cena de camaradería, Videla celebró la matanza, y, con aires de asesino ocurrente, soltó: “La sociedad argentina tendría que habernos pagado por los servicios prestados”.
Luego, a partir de diciembre de 1983, la historia incontrastable del exterminio selectivo que habían tramado los militares con toda meticulosidad cobró vida a partir de relatos de toda naturaleza: jurídico, periodístico, novelesco, televisivo, cinematográfico. Supongo que te acordarás de La historia oficial, también del Nunca más, y, desde luego, del histórico juicio a las Juntas. Fueron años de dolorosas e interminables reconstrucciones. Que a Esteban se lo llevaron de su lugar de trabajo una tarde, a los golpes; que a Cristina, que estaba embarazada, la sorprendieron en la calle, la ocultaron en alguna catacumba, la asistieron en el parto, le robaron el hijo y después la asesinaron; en la casa de Jon, que de la vida no esperaba más que recibirse de ingeniero, casarse y tener un par de hijos, el grupo de Tareas se instaló a lo largo de una semana… Y ya no están, nunca más volverán a estar.
A partir de diciembre de 1983 el dolor se transformó en cifras: más de cuatro mil desaparecidos en 1976; trescientos cuarenta y dos por mes; once cada día. Más de tres mil en 1977; doscientos treinta y ocho por día… Cifras y más cifras. Contados cuerpos. Personas que nunca jamás volvieron a aparecer. Y ahora los ojos han vuelto a cerrarse, los oídos a enlodarse, las bocas a callar.
En fin, no era mi propósito amargarte. Pero el País del Nomeacuerdo es hoy una realidad ineluctable.
Otro abrazo.

