Entrevistas
Evangelina Buccari: “Una treintena de países ya tienen ejércitos de trolls para callar a los disidentes”. Informe de Mujeres periodistas sobre ciberacoso
Entrevista con Evangelina Bucari, miembro del colectivo Mujeres Periodistas que difundió un informe sobre la situación de la profesión y la falta de contención legal y emocional a los ciberataques. Con 20 años de trayectoria en los medios, Evangelina fue redactora y editora en Perfil, La Nación y la Agencia Télam, entre otros. Especializada en temas de género, infancia y derechos humanos. En diálogo con La Columna Vertebral-Historias de Trabajadores, explicó los motivos del informe realizado por Mujeres Periodistas titulado: Ciberacoso a periodistas mujeres: la tecnosencura. «El ciberacoso se ha convertido en una práctica sistemática que afecta gravemente a las mujeres periodistas. Desinforman, intimidan y restringen la participación de periodistas en el debate público y, como consecuencia, socavan la democracia», sostuvieron en su presentación.

LCV: ¿Cómo estás?
—Hola, buenas tardes, Nora. Muchísimas gracias por la comunicación y por interesarte en este informe que creemos sumamente importante para el ejercicio de nuestra profesión. Como mencionabas recién, presentamos hoy este informe que incluye algunos casos de varias colegas que sufrieron estos ataques, estos ciberataques, pero en realidad lo que queremos y lo que buscamos con este informe, más allá de cada caso puntual y particular, fue mostrar que hay una sistematización, un mecanismo que se está convirtiendo en una práctica que afecta, como te decía antes, nuestra labor diaria.
LCV: ¿Qué se entiende como ciberacoso y cuál es la relación con los trolls del gobierno?
—El ciberacoso es el ataque a través de redes sociales, básicamente, para decirlo muy simple. Estos ataques sobre todo se están dando con intensidad en la red X, lo que antes era Twitter. Nosotras en el informe lo que hicimos fue examinar cómo funcionan esos ataques, impulsados sobre todo por actores institucionales, como vos señalabas, que diseñan campañas de intimidación y de descalificación, sobre todo, creemos nosotras, con el propósito de silenciar a las comunicadoras críticas. Lo novedoso y particular, y un poco lo que nosotras mostramos en el informe es que estos ataques ya no solo provienen quizás como antes, desde bots o desde cuentas que no eran verificadas, sino que hoy las novedad es que provienen de cuentas verificadas, pero además de cuentas oficiales que forman parte de la Comunicación Oficial del Gobierno y sobre todo impulsadas por el presidente Javier Milei.
LCV: Que además utiliza dos maniobras absolutamente nítidas. Una es la de él, en persona, ser el insultante o el discriminador, y la otra es retuitear barbaridades que publican otras personas, algunos que son seguramente trolls y otros no, como vos decís. O sea, el famoso Gordo Dan, por ejemplo, que tiene nombre, tiene cara, tiene todo.
—Muchos de ellos tienen nombre e incluso tienen cargos en el gobierno. Lo que nosotras vimos y también analizamos en el informe, es que esto no es un tema solo de la Argentina, estamos hablando de un proceso global. De hecho citamos varias investigaciones, una importante que hizo Reporteros sin Fronteras en más de 32 países, donde lo que dicen es, cuando hablamos de este fenómeno internacional, también encontramos que la desinformación masiva puede ser orquestada por las más altas esferas del Estado en regímenes autoritarios y en ciertas democracias a la deriva. En una treintena de países se ha creado ejércitos de troll para callar a los disidentes. Entonces, no solo es un fenómeno que se da en la Argentina, es un fenómeno global que llega a la Argentina preocupadas por esta limitación a la libertad de expresion es que planteamos la necesidad de fortalecer el marco legal de alguna manera, para proteger sobre todo el ejercicio periodístico. Por eso nosotros sí tomamos los casos particulares, como contabas, pero para sobre todo mostrar la sistematización.
LCV: Lo que me interesa destacar para quienes nos están escuchando, es que uno estaba acostumbrado a la grieta, pero lo de ahora realmente es un ataque a la libertad de expresión.
—Exacto, es exactamente como lo decís. Por eso nosotras creemos que tenemos que estar unidas. Nosotras somos periodistas profesionales que queremos ejercer nuestra profesión con libertad de expresión, pero también con la libertad de poder publicar en nuestras redes sociales lo que creamos, y también que no ser descontextualizadas, porque esa es otra cuestión. En esta creación de fake news y de noticias falsas, hay un recorte de lo que muchas trabajadoras hacen en sus medios, y entonces son sacadas de contexto y utilizadas para desinformar. Eso también es un ataque contra la libertad de expresión.
LCV: Has transitado en La Nación, Télam y Perfil, cada uno con su manual de estilo. ¿Cuál es la mirada y el compromiso que tienen los medios de comunicación en la defensa de la libertad de expresión en este caso? ¿Qué rol tienen adentro de este informe?
—Sobre todo dentro de este informe, lo que nosotras hacemos es, en las conclusiones, pedirle a las empresas y a los medios periodísticos que se tienen que involucrar. Entonces, hay una serie de pedidos que hacemos, por un lado al Estado y por el otro lado a las empresas de medios, porque necesitamos que asuman que el ciberacoso es una amenaza para las periodistas y que lo prevengan. Necesitamos que los medios de comunicación capaciten tanto a los periodistas como al resto de sus empleados para que enfrenten este tipo de amenazas. Que creen dispositivos de urgencia internos para garantizar que las periodistas víctimas de acoso pueden contar con apoyo. El apoyo legal y sobre todo también el apoyo psicológico en algunos casos es muy importante. Hay colegas que han sido amenazadas de muerte, amenazados sus hijos, y es muy grave. Entonces en esos casos vos necesitas apoyo y contención. Que no hay que tomarlo como un ataque personal y que la periodista no lo tiene que enfrentar sola, de manera individual, sino se tiene que enfrentar, como decíamos antes, como un daño a la libertad de expresión, al periodismo, y que los medios, por lo tanto, tienen que asumir esa responsabilidad de contener.
Dentro de todas las entrevistas que hicimos, porque todos los casos que están mencionados en el informe fueron todas entrevistadas, contamos con la autorización de ellas, y más allá de un montón de otros casos que quizás no figuran, pero bueno, teníamos que acotar un poquito las historias porque si no iba a ser externo. Porque son muchos los casos. Muchas contaron que en sus medios de comunicación las apoyaron, que recibieron este apoyo, pero muchas otras no. En muchos otros casos se sintieron muy solas. Entonces es importante que los medios asuman esta responsabilidad con sus trabajadoras y sus trabajadores también.
LCV: Un poco es el caso de Marina Abiuzo, que era editora de género y creo que dejó de serlo en el marco de los ataques también.
—Marina es un caso particular, nosotros contamos en el informe, ella la verdad que es pionera en algún punto en cómo pudo actuar frente a las amenazas. Marina pudo lograr hacer un juicio gracias al apoyo de distintas organizaciones de derechos humanos y Amnistía Internacional. Ella hizo un juicio, logró que se le dé probation a cuatro de sus agresores. Ahora estoy en duda si son cuatro o cinco. Así que es un caso paradigmático. Marina además hizo junto con Unfpa una guía para periodistas, que también es muy interesante e invito también a las colegas y a todos a mirarla porque tiene también como un paso a paso de cómo reaccionar frente a los ataques. Pero bueno, sobre todo por este y por muchos otros casos, creemos que los medios de comunicación tienen que hacerse cargo de esta situación que es nueva para todos. Si bien se viene dando hace algunos años, creo que explotó desde el último año y sobre todo en los últimos meses. Tienen también que visibilizar más el tema. Por eso agradecemos mucho estos espacios y esperamos que se hable del informe, que a partir del informe se hagan reportajes, se hagan más investigaciones, y sobre todo sensibilizar también a la población, pero al gremio periodístico en general. Hoy, por suerte, la verdad que el gremio periodístico Sipreba estuvo presente, estuvo también Fatprem, y creo que es un desafío para todos y todas.
LCV: Estamos también bastante desprovistos de leyes que impidan que los partidos políticos, por ejemplo, o que las empresas privadas o quien sea, subvencionen de alguna manera estos ejércitos de odiadores seriales. Digo, no hay ninguna pena para esto.
—Por eso también en el pedido y nuestras conclusiones del informe también hay unas solicitudes al Estado en particular. Por un lado, más o menos te las enumero, pero en principios, que se refuerce justamente como decías, el mar legal para restringir el acoso en línea a periodistas, y que la legislación se aplique estrictamente, porque a veces, como sucede en muchos otros casos, existen las legislaciones pero son nada, no son aplicadas. La ley está, pero no se aplica. Que se imponga obligaciones a las plataformas en lo relativo a la transparencia de los algoritmos y el uso de bots y de robots para hacer ataques. Obviamente todo esto sin que esto implique controlar los contenidos, ni censurarlos, ni mucho menos. Simplemente que se imponga obligaciones de transparencia. Que se instaure un dispositivo de resarcimiento de daños y perjuicios para las víctimas de ciberacoso. Y también, por último, el último punto es que se prohíba financiar este tipo de agresiones para influir en la opinión pública.
LCV: Además sentirte en peligro en lo que estás haciendo. Me parece que el retroceso que hemos tenido en estos meses en los derechos, deberes y garantías de toda la sociedad, no solamente de nosotras, sino, por ejemplo, la desaparición de organizaciones como el INADI, o de la desaparición del Ministerio de la Mujer y demás, ha hecho que por esa grieta que parecía que estaba cerrada, vuelvan a aparecer lo que en realidad nunca se había extinguido, estaba solapado porque la careteaban.
—Sí, porque ahora lo que hay es una polarización exacerbada, o sea, lo que existe, y esto te lo demuestran estos ataques, es que están justamente ensanchando la polarización. Entonces, en realidad lo que sucede, y además, volviendo a lo que tiene que ver con nuestro ejercicio profesional, es que en muchos casos estos ataques afectan también la relación de las periodistas y las profesionales con su propia labor. Porque empieza a haber funcionarios, un montón de fuentes que no quieren hablar con ellas, que no quieren salir en este programa porque saben que luego probablemente eso pueda ser usado en su contra, que directamente incluso el presidente dice no hablen con tal o cual periodista. Lo ha dicho al aire, nombrando a ciertas periodistas.
LCV: Como a Silvia Mercado.
—Es una de las que están mencionadas también, incluso creo que han mencionado muchas veces a Romina Manguel para que no le den entrevistas. Por eso nosotras intentamos de alguna manera, si bien mencionar casos, porque los necesitas también para demostrar y para analizar la sistematización, pero queremos corrernos de los casos puntuales primero para no revictimizarlas y no exponerlas. Pero además también porque creemos que ya son sólo unos ejemplos de algo que se reproduce en muchísimas escalas y en muchísimos lugares. Sobre todo por el impacto, que esto es otra cosa también importante, el impacto que estos ataques suele tener en muchas de las periodistas afectadas.
LCV: No es menor lo que están haciendo con el insulto y la persecución de esta manera, en este caso a nosotras, a las mujeres, pero te digo, al periodismo, a la libertad de expresión en general.
—Sí, en general. Nosotras en particular, por ser una organización de mujeres periodistas, y además porque notamos que hay un particular ensañamiento con las mujeres, en este caso, con las mujeres periodistas en particular, por la forma de los ataques, por el tipo de ataques, el tipo de contenido.
LCV: Somos las primeras dos mujeres que hacen un programa dedicado al mundo del trabajo en general, no al sindicalismo, sino al mundo del trabajo. Súmennos a las listas todo lo que sea necesario, porque acá estamos para dar batalla, la venimos dando y queremos darla también con ustedes.
—Yo les agradezco en nombre de Periodistas Argentinas el espacio, el interés, porque estos ataques desinforman, intimidan y restringen la participación de las periodistas en el debate público. Y bueno, como consecuencia sabemos que eso socava la democracia. Así que de alguna manera este informe lo que busca es que pongamos un alto, reflexionemos sobre el tema y que las empresas y el estado nos escuchen.
LCV: ¿Hubo alguna compañera que haya perdido su trabajo o lo haya visto peligrado por este tema?
—No particularmente de los casos que hemos citado, pero sí algunas compañeras no se han sentido del todo contenidas y han decidido cambiar de trabajo. Hoy somos mas de 200 periodistas de toda la Argentina que formamos Periodistas Argentinas buscando defender la información y la participación de las periodistas en el debate público sin tener miedo de publicar y autocensurarnos.
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La murga como memoria, cuerpo e identidad popular
En exclusiva con LCV – La Columna Vertebral / Historias de trabajadores, Coco Romero recorre más de medio siglo de vínculo con la murga como experiencia vital, cultural y política. Desde la infancia atravesada por el carnaval hasta la prohibición impuesta por la dictadura, Romero reconstruye una historia silenciada de la cultura popular argentina: la murga como espacio de felicidad, protesta, memoria colectiva y disputa de identidades. Archivista, investigador y formador de generaciones, reflexiona sobre el cuerpo en la calle, la censura, el clasismo, la tradición carnavalera y el vaciamiento de las políticas culturales, reafirmando a la murga como una práctica viva que resiste y vuelve, incluso después de décadas de prohibición.
LCV: “Bueno, Coco, contame por qué la murga, por qué a vos, digamos, hace 50 años que te dedicás a esta expresión musical.”
Coco Romero: “Porque de niño fui feliz con la murga. Durante la dictadura, en 1976, mediante el decreto 21.329, los militares prohíben el carnaval, que tuvo 36 años de prohibición. Esa prohibición se levanta recién con Néstor Kirchner, entre 2002 y 2011. En ese momento yo estaba con La Fuente, un grupo que tocó durante toda la dictadura, y me pregunté cómo algo que me había hecho tan feliz podía estar prohibido. Entonces escribí una canción llamada ¿Dónde fueron los murgueros? y a partir de ahí empecé a recibir señales constantes. En los años 80 tocábamos y veía pibes bailando como yo bailaba cuando era niño.”
LCV: “¿Dónde creciste? ¿Cómo fue tu infancia?”
Coco Romero: “Yo nací en Salta y mi madre me trajo a Buenos Aires cuando tenía entre un año y medio y dos años. Viví en Coghlan, Belgrano R y Villa Urquiza.”
LCV: “Bueno, chetito eras, ¿no?”
Coco Romero: “No. En ese momento Belgrano R estaba rodeado de pensiones. Yo me crié en el Santa Rosa, un hotel de 120 habitaciones. Éramos muchos niños y tuvimos una infancia muy feliz. La murga era parte de los juegos, de los rituales y de la vida cotidiana. Jugábamos a la pelota y jugábamos a la murga.”
LCV: “La murga como hecho cultural en la Argentina muchas veces fue vista como algo maldito.”
Coco Romero: “Sí. Hubo momentos en que determinados sectores sociales la veían como algo de negros. Tuvo períodos de gloria como discurso contracultural y político. Cuando yo era chico la veía mucho en la provincia, por ejemplo en San Luis. Esas murgas hablaban en contra de los patrones o se vestían como ellos para ridiculizarlos. Era un lenguaje de protesta muy directo.”
LCV: “¿Cuándo se origina ese lenguaje tan primario de protesta?”
Coco Romero: “Después de escribir la canción empecé a preguntar qué era la murga y nadie lo sabía. La respuesta era siempre la misma: los negros de la esquina. Hoy dicen los negros del peronismo o del kirchnerismo. Un pueblo bajo. Yo opté por entrevistar a los viejos murgueros. En 1982 empecé en San Martín y Villa Martelli y me encontré con un universo enorme. Me eduqué mucho con la revista Crisis. En 1975 Mauricio Kartun escribe un artículo muy importante, Del candombe a la murga, que me abrió la cabeza.”
LCV: “Ahí te das cuenta de que la sociedad no tenía idea de lo que era la murga.”
Coco Romero: “Exactamente. Murga era un término despectivo, como cuando se dice que un equipo de fútbol es una murga. Empecé a buscar material, a armar archivo, a recorrer Parque Rivadavia durante 15 o 16 años todos los domingos. Me convertí en un buscador de libros. En una librería de Avenida de Mayo encontré un libro de 1968 de Pedro Orgambide, Carnaval, carnaval. Eso me deslumbró. Después lo entrevisté y entendí que la murga tenía una historia profunda.”
LCV: “Y de ahí surge tu trabajo como autor.”
Coco Romero: “Junté tanto material que amigos me dijeron que tenía que sacar un libro. Así publiqué La murga porteña, historia de un viaje colectivo, Los talleres de murga del Rojas y El universo creativo del carnaval. Yo no sabía escribir, pero escribí. El Fondo Nacional de las Artes me aceptó el proyecto por el lado del folklore, en una época en la que la cultura todavía tenía apoyo.”
LCV: “Hoy pareciera haber una degradación en la política cultural.”
Coco Romero: “Totalmente. Hay dirigentes de cultura que no saben absolutamente nada. No leen, no conocen la cultura popular y no quieren profundizarla, cuando es parte esencial de la historia de los pueblos.”
LCV: “Estuviste más de 30 años en el Rojas.”
Coco Romero: “El primer taller lo di en 1988 y estuve hasta 2009. Treinta y cuatro años. El Rojas fue fundamental. En la etapa democrática, Pacho O’Donnell le encargó a Eduardo Miñoña un trabajo sobre murga y así nació el documental Mocosos y chiflados. El conflicto era claro: un pibe de clase media al que no lo dejaban salir en la murga porque se iba con los negros. Eso es un conflicto de identidad y de cuerpos. La murga está en la calle y eso incomoda.”
LCV: “¿Cómo se eligen los temas y la estética de una murga?”
Coco Romero: “No es un proceso fácil. Nosotros impulsamos que haya un motivo, afinación, poesía. Todo eso ya existe en otros países. Los uruguayos desarrollaron una gramática muy fuerte. La murga gaditana tiene una estructura clara: saludo, cuplé y retirada, con la marcha camión como base rítmica. En Buenos Aires, después de 36 años sin carnaval, es muy difícil lograr organicidad.”
LCV: “El carnaval es una fiesta históricamente resistida.”
Coco Romero: “Es una fiesta prohibida. Momo es la deidad del carnaval, expulsado del Olimpo por criticar a todos. El carnaval es la inversión: el rico se viste de pobre y el pobre de rico. No todos se bancan eso. Por eso molesta. Pero el carnaval siempre va a seguir.”
LCV: “¿Dónde te encuentra hoy la gente que quiere aprender con vos?”
Coco Romero: “Estamos por abrir un espacio en la Fundación Educativa El Sapo y la Rana, en Boulogne, una escuela Waldorf. También me pueden encontrar en redes buscando Coco Romero, Murga y Carnaval. Divulgar cultura popular es una forma de fortalecer nuestra identidad.”
LCV: “Coco, muchas gracias. Vamos a escuchar tu trabajo.”
Coco Romero: “Gracias a ustedes. Primero vamos a escuchar un poema de Roberto Santoro, poeta desaparecido en 1977, Vocales. Después, una canción de la murga Sacala almidón, 14 de mayo.”
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Alberto Nadra: “La resistencia no se declama, se organiza fábrica por fábrica”
En diálogo con el programa La Columna Vertebral de La RZ Radio, Alberto Nadra analizó el paro nacional, el rol del sindicalismo y el impacto de la reforma laboral que se debate en el Senado. Durante la entrevista, sostuvo que la resistencia no puede reducirse a una consigna ni a una medida aislada: debe construirse desde abajo, fábrica por fábrica, barrio por barrio, recuperando la tradición histórica del movimiento obrero argentino. Nadra planteó una crítica tanto a la dirigencia sindical como a la dirigencia política, señalando que la organización en la base y el debate permanente con los trabajadores son claves para enfrentar el actual escenario social y económico. También reflexionó sobre el deterioro educativo, la pérdida de solidaridad y las consecuencias culturales que arrastra la Argentina desde la dictadura de 1976. “Si no organizamos, todo se diluye en el aire”, afirmó, llamando a reconstruir la conciencia colectiva frente a un modelo que —según advirtió— profundiza la desigualdad y la fragmentación social.
LCV: Recién escuchábamos a Hugo Moyano. Más allá de las controversias ideológicas, es un dirigente que ha combatido fuertemente a favor de su sindicato y del movimiento obrero. Tenemos anuncios de paros de las CTA y posiblemente de todas las centrales. El paro del otro día fue fuerte, con alto acatamiento. ¿Cómo lo viviste vos?
Alberto Nadra: Bueno, a mí me pareció un hecho muy importante, una demostración de fuerza necesaria, acorde a la gravedad del tratamiento de esa ley y a la inmensa traición de quienes se dicen representantes del movimiento nacional y popular, particularmente del peronismo, digamos.
LCV: Se criticó mucho a la CGT por si el paro fue o no con movilización.
Alberto Nadra: Bueno, yo creo que es fácil criticar a la CGT o al sindicalismo, pero quiero marcar dos cosas: primero, que la responsabilidad principal de conducir la lucha popular corresponde a los dirigentes políticos y no a los sindicalistas; y segundo, que no se puede reducir la crítica a si el paro fue con o sin movilización, porque eso depende de la coyuntura, digamos.
LCV: ¿Entonces dónde pondrías la crítica principal?
Alberto Nadra: Bueno, la crítica de fondo es que la resistencia se ha reducido demasiado a definiciones teóricas generales; para mí era mucho más importante haber trabajado estos meses en la base del movimiento obrero, en cada fábrica y lugar de trabajo, esclareciendo qué está en juego y organizando un plan de lucha, digamos.
LCV: ¿Cómo se traduce eso en lo concreto?
Alberto Nadra: Bueno, asambleas en las fábricas, discusión con los trabajadores, coordinación de delegados, relación con el barrio, explicarle al vecindario lo que pasa, porque cuando cierra una fábrica el barrio es el primero que lo siente: el almacén, la farmacia, el bodegón, digamos.
LCV: Eso tiene antecedentes históricos muy claros.
Alberto Nadra: Claro, bueno, el movimiento obrero argentino y el peronismo tienen esa tradición: la toma del frigorífico Lisandro de la Torre se sostuvo con el acompañamiento de todo el barrio de Mataderos, hay que recuperar esa experiencia y asentar claridad en la base sobre a qué nos enfrentamos, digamos.
LCV: Yo coincido, pero en las asambleas se ve mucha falta de empatía. Mucha gente cree que esto no le va a tocar.
Alberto Nadra: Bueno, coincido totalmente, y si me apurás no diría 20 años sino 40; ese vacío fue ocupado por la ideología dominante, por los grandes medios y por un sistema educativo debilitado, digamos.
LCV: El día del paro vi gente yendo a trabajar por miedo.
Alberto Nadra: Bueno, claro, hay una ilusión de que quedándose quieto no va a pasar nada, pero va a pasar igual, porque este sistema no valora al individuo, te reemplaza por otro más barato y más joven, digamos.
LCV: Incluso las búsquedas sobre la reforma laboral crecieron recién después de votarse.
Alberto Nadra: Bueno, sí, tarde, muy tarde, y eso muestra que no hubo un trabajo sistemático de discusión previa en los lugares de trabajo, digamos.
LCV: Vos mencionabas el ejemplo de Camioneros.
Alberto Nadra: Bueno, Camioneros hace trabajo político cotidiano; hablás con un recolector y tiene clarísimo lo que pasa porque discuten permanentemente y sacan conclusiones colectivas, digamos.
LCV: ¿Y qué pasó con experiencias anteriores, como De la Rúa o Macri?
Alberto Nadra: Bueno, no se discutieron en profundidad en la base; cerraron miles de empresas y se perdieron cientos de miles de puestos de trabajo, y esa experiencia tenía que discutirse fábrica por fábrica para generar conciencia, digamos.
LCV: Yo pongo mucho el eje en la educación, especialmente en esto de pasar de grado sin aprendizajes reales.
Alberto Nadra: Bueno, coincido plenamente, ese psicologismo barato de “no frustrar” fue devastador; no poner límites es contraproducente y destruyó herramientas básicas como la comprensión lectora, digamos.
LCV: Vos vinculás esto con un proceso histórico más largo.
Alberto Nadra: Bueno, sí, esto es consecuencia de la derrota popular del 76, no solo por los muertos y desaparecidos, sino porque la dictadura destruyó deliberadamente el lazo social y el sistema educativo, y eso nunca se revirtió del todo, digamos.
LCV: Para cerrar, ¿qué esperás de lo que viene: resignación o despertar?
Alberto Nadra: Bueno, yo siempre apuesto a la esperanza, no a volver a algo anterior sino a construir algo nuevo, y el eje central es impedir la aplicación de la ley laboral y volver a organizar desde abajo, fábrica por fábrica y barrio por barrio, digamos.
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Rodrigo Romero, delegado en FATE: “No fue una crisis: fue una decisión patronal”
En el marco del conflicto por el cierre de la planta de Fate, La Columna Vertebral – Historias de trabajadores dialogó con Rodrigo Romero, delegado del SUTNA, mientras se desarrollaba una audiencia con el Ministerio de Trabajo.
Con 20 años de antigüedad en la fábrica, Romero describe no solo la situación laboral, sino también el capital humano, la experiencia obrera y las consecuencias sociales de una decisión empresarial que deja a cientos de familias en la incertidumbre.
LCV: “Estamos en comunicación con Rodrigo Romero, uno de los delegados del sindicato de neumáticos SUTNA. Vamos a hablar de este caso emblemático que puede transformarse en un caso testigo de la debacle de las grandes empresas: el cierre de Fate. ¿Cómo te va, Rodrigo?”
Rodrigo Romero: “Hola, buenas tardes. Acá estamos, tristes, pero dando la lucha.”
LCV: “¿Dónde estás en este momento? ¿Estás en la fábrica?”
Rodrigo Romero: “No, en este momento no estoy en la fábrica. Estamos en una audiencia con el Ministerio de Trabajo y con la patronal.”
LCV: “¿Es una audiencia por Zoom?”
Rodrigo Romero: “Sí, es por Zoom. Estamos esperando el cuarto intermedio y que termine.”
LCV: “¿Cómo la ves venir?”
Rodrigo Romero: “No se ve muy bien la cosa. La fábrica está muy dura. Está todo en discusión. Nosotros esperamos ver qué camino se puede tomar, si se puede conciliar, pero lo único que queremos es conservar nuestro puesto de trabajo, la fuente laboral para todos los trabajadores, de forma colectiva.”
LCV: “¿Está dictada la conciliación obligatoria?”
Rodrigo Romero: “Sí, fue dictada y la fábrica la acató. Por ley deberíamos volver todos a trabajar, pero la patronal dice que nos considera despedidos y que no nos va a dejar ingresar.”
LCV: “¿Cómo era trabajar en Fate?”
Rodrigo Romero: “Yo trabajo hace 20 años en Fate. Cuando entré, en 2006, ya había conflictos. La gente de adentro te advertía que Fate no pagaba bien. Igual, era una empresa grande, con prestigio, donde se ganaba un poco más que en otros lados.”
LCV: “¿Cuál es tu tarea dentro de la planta?”
Rodrigo Romero: “Soy operario. Manejo máquinas de radial auto que fabrican cubiertas 15, 16 y 17. Son máquinas automáticas, semiautomáticas y manuales.”
LCV: “¿Esa experiencia se puede trasladar a otro rubro?”
Rodrigo Romero: “Solo dentro del neumático. Podría trabajar en Pirelli o Firestone, pero siempre en este rubro. Hace 20 años que hago neumáticos, es el único oficio que tengo.”
LCV: “Eso implica una enorme pérdida de capital humano.”
Rodrigo Romero: “Exactamente. Hay compañeros con 20, 30 y 40 años de fábrica. Muchos están físicamente destruidos. Mi hermano, por ejemplo, perdió un brazo por falta de medidas de seguridad. La empresa quiso indemnizarlo y echarlo, pero como sindicato logramos su reincorporación. Él quería seguir trabajando.”
LCV: “¿Cuántos años tenés?”
Rodrigo Romero: “Tengo 44 años.”
LCV: “¿Cómo impacta esto en tu vida personal?”
Rodrigo Romero: “Tengo una hija de 10 años, vivo con mi compañera y sus dos hijos. Alquilo. Pensé que en cinco años iba a poder comprar algo, pero ya llevo 20 y no se pudo. Hace 14 meses que no tenemos aumento. Siempre fue una lucha.”
LCV: “¿Hace cuánto sos delegado sindical?”
Rodrigo Romero: “Hace 9 años. Todos los años era lo mismo: Fate nunca quería dar nada. Lo que logramos fue empatar o superar la inflación hasta que llegó el gobierno de Milei.”
LCV: “¿Qué opinión tienen sobre el empresario y el gobierno?”
Rodrigo Romero: “Creemos que Madanes Quintanilla siempre tuvo acuerdos con todos los gobiernos. Tiene espalda económica. La fábrica está llena de materia prima y las máquinas están listas. Cerraron justo antes de la reforma laboral. Creemos que es una maniobra.”
LCV: “¿Quiénes quedan en el medio de esa disputa?”
Rodrigo Romero: “Nosotros. Los trabajadores. Somos el jamón del sándwich.”
LCV: “¿Creés que la fábrica va a volver a abrir?”
Rodrigo Romero: “Sí, sin dudas. No se puede cerrar una empresa de esta magnitud. El problema es entre el empresario y el gobierno. Los que pagamos el plato roto somos los trabajadores.”

