Entrevistas
¿Quién es Moskita Muerta?
Dialogamos con un trabajador de los medios que se hizo a sí mismo manteniendo el anonimato. Cómo llegó a convertirse en un influencer del mundo del espectáculo, directivos de canales y faranduleros de todo tipo. En tiempos de grandes firmas, reflectores y brillos, hacerse un lugar en el periodismo sin mostrar el rostro es toda una hazaña. Un verdadero emprendedor.

LCV: ¿Cómo surge Mosquita Muerta?
—Fui muchos años productor de televisión, de programas periodísticos, políticos, de programas de actualidad. Un día estaba trabajando con una periodista muy importante que me dijo “te tenés que abrir un Twitter”. Yo la verdad que no quería abrirme un Twitter, porque era la época, estamos hablando del 2008, 2009, donde Twitter era para los personajes más famosos, en donde se veía el famoso contando determinadas cuestiones. Entonces yo decía ¿Qué voy a contar? Soy productor, los productores estábamos acostumbrados a estar en la parte de atrás, que no se nos conozca. Pero dije bueno, me abro uno. Cuando abro la cuenta, no quería aparecer con mi nombre y apellido, porque sentía que no tenía nada para contar. Entonces se me ocurrió armar este personaje, que era un personaje desconocido, que andaba por los canales, y que quería contar lo que pasaba dentro de los canales. Eso, cuando vos te vuelves un poco más popular y te empiezan a seguir los gerentes de los canales…
LCV: Además porque sos picante, o sea, te empezaron a seguir los gerentes de los canales porque no era un Twitter así nomás, eras picante.
—Lo gracioso era que todo el mundo decía pero ¿quién es? ¿Dónde está?
LCV: Se miraban con sospecha entre sí.
—Claro. Por ejemplo, una vez, cuando fue uno de los debates de no recuerdo qué elección de candidatos de Capital, yo estaba en el set de A dos voces, entonces tenía las fotos y todos decían ¿¿ero quién es? ¿Cómo entró? ¿Cómo tiene las fotos del set? ¿Quién lo dejó pasar? Entonces era muy gracioso en ese momento. Eso fue el comienzo. Después cuando uno empieza a crecer y necesitas información, obviamente tenés que dar a conocer y tenés que decir quién sos, porque esa es la diferencia entre un improvisado y un profesional.
LCV: Me acuerdo cuando empezaste a crecer más rápido de lo que podías haber imaginado y me decías esto no da, yo no estoy preparando para esto. Yo dije este es tu momento, te subís y no te bajás y me acuerdo que estaba ahí casi como una madrina vigilante de que no se te ocurriera paniquearte con el tema. Entonces tu éxito lo viví con muchísima alegría.
—Sí, sobre todo la duda tenía que ver en ese momento si yo iba a poder vivir del personaje, sostenerlo profesionalmente, porque yo elegí el camino más complicado. Elegí un nombre de caricatura, arrancar en una red social que quizás no estaba tan tan embarrada como en este momento, pero siempre fue una red social a la que se la miraba muy de reojo. Elegí el camino más difícil, pero también es cierto, y nunca me voy a olvidar lo que una vez me dijo un editor de Perfil cuando le entregué una nota, me dijo “vos tenés que conservar el anonimato, porque a vos la gente te sigue por la información que das y por tu análisis, no por quién sos”
LCV: Es una construcción de un trabajador que se arriesgó y que con audacia generó un nicho de trabajo y hoy es respetado por medio mundo y temido también cuando se pone a hablar de algunas cosas. Entonces hoy tenés una columna en La Nación, te llaman de distintos medios para opinar.
—A propósito de eso que vos decías, realmente quiero decir algo en relación al tema del trabajo en los medios de comunicación, que muchas veces está la fantasía y sobre todo de la televisión, que viven en un mundo dorado, de todos divinos, el teléfono blanco. No. Para sostenerse en los medios, sobre todo en la tele, hay que trabajar un montón. Un montón. En lo que se refiere el proyecto Mosquita Muerta, yo trabajo día y noche, de lunes a lunes. Yo hace 11 años que empecé oficialmente con el proyecto, a trabajar en Radio Ciudad y a escribir notas, como a despegarme del productor que era, y fue una construcción que me tomó mucho tiempo, e incluso hoy sigo metiéndole mucho laburo, porque es la única manera de sostenerse.
LCV: Tanto Mirtha como Susana te han reconocido tu trabajo. Estoy hablando de las mujeres que son así como el top ten en términos de periodismo de espectáculos.
—Sí, por suerte en estos 11 años de trabajo en la radio he podido entrevistar a todos los máximos referentes de la tele, Suar, Tinelli, todos los gerentes de los canales, de las señales de noticias. Sobre todo, lo más importante es todos estos personajes no dan una nota porque sí, o a cualquiera. Ellos confiaron sin conocerme a mí personalmente, ni saber mi nombre real, ni cuál era mi carrera, confiaron en mi trabajo. Me parece que eso es habla muchísimo de esto, de que se puede con trabajo.
LCV: Tu análisis político es súper importante a la hora de ver en los medios qué pasó con el rating. Te llevo a Milei y te llevo al bajón del otro día, cuando él armó su propio stand up que creyó que iba a tener a todo el mundo en vilo y creo que lo seguimos solo los periodistas políticos. Contame.
—Pasó algo muy particular el domingo anterior. En principio, Milei arrancó con el pie izquierdo levantando a la reina Susana Giménez de la vuelta a la televisión. Hay que decir algo sobre el tema de la televisión abierta, porque la gran merma de audiencia fue en la televisión abierta. Hoy la televisión abierta la ven varones y mujeres de más de 50 años, pero la gran masa de público que ve televisión abierta son mujeres mas que varones. Entonces, cuando el domingo pasado cuando Javier Milei arrancó su cadena a las 21hs, la gente se fue de la televisión abierta al punto tal de que en para que vos tenés una idea, la cadena empezó a las 21, 21:01 Canal Trece había perdido 4 puntos y estaban 0.4, de un minuto para el otro. Telefe había perdido 5 puntos y estaban 2.9. Era el único que más o menos tenía un número digno. Ni hablar de América, que estaba en 0, el Nueve en 0. O sea, de golpe y porrazo, 10 puntos se fueron en un minuto de la televisión abierta. A mí me agarró como un enojo enorme, porque lo tuiteé desde el alma, puse la planilla. Por eso fue muy impactante ver esa planilla y poner cómo destruir el prime time de un domingo con una cadena nacional. Porque realmente lo que había pasado en la tele abierta fue impactante en materia de números.
LCV: Le reventó la única alegría que tenía ese domingo la gente a lo mejor.
—Para que vos des una idea, el domingo pasado, la cadena nacional de Milei, sumando los siete canales de aire, de 21 a 22 pm., sumó 11.7. Esto es la televisión abierta. Después voy a hablar del cable. Anoche, Susana Giménez llegó ella solita a un pico de 19 puntos. Ella solita. Entonces nos damos cuenta de la perspectiva de una cosa y la otra. ¿Qué pasó el domingo?
El domingo pasó una cosa muy particular, y es que la gente que vio la cadena nacional la vio por el cable, no la vio por la televisión abierta. Eso es un dato muy importante porque si uno piensa que la presentación que hizo Milei el domingo pasado estaba hablando, en principio, de lo que va a ser el próximo año de todos nosotros, cuál es la inflación que proyecta el gobierno, cuál es el dólar que proyecta el gobierno, y demás, la gente debería haber estado muy interesada por escuchar la locución del presidente.
LCV: Pero es que no le cree, me parece.
—Bueno, acá viene el tema y es ¿Quién ve la televisión abierta? Vos lo dijiste recién, Nora, el público, el pueblo, digamos, el que ve el cable, el que ve las señales de noticias, es alguien quizás que le importa más la actualidad, que está más cerca por su profesión. Entonces, de golpe nos encontramos con que la cadena nacional del domingo anterior promedió 27.8 entre los siete canales de aire y los siete canales de cable. Ahora, te voy a dar un dato que yo creo que sí es el dato que para mí le debe haber preocupado al gobierno. El 1 de marzo, Javier Milei hizo una cadena nacional, también en el marco de la apertura de las decisiones ordinarias del Congreso, como se hace todos los 1 de marzo. Ese 1 de marzo fue viernes. Estamos hablando de hace seis meses atrás. Seis meses, no hace veinte años. Él hizo una cadena nacional que arrancó también a la noche, porque fue a la noche. Esa cadena nacional, los siete canales abiertos habían promediado 22.2, el doble.
LCV: Se le cayó 11 puntos.
—No sólo eso, sumado el cable, esa cadena nacional había dado prácticamente un promedio de 50 puntos de rating. Estamos hablando del mes de marzo, seis meses atrás.
LCV: Ahora, fíjate que para los que no creen en el rating, no creen en las encuestas, tienen doble vía para no creer. Las encuestas también lo dan bajando 10 puntos. Quiere decir que hay una coincidencia entre lo que mandó el control remoto y lo que le está pasando a la gente.
—En principio, para mí el título es que la gente se fue de la televisión abierta. Se fue, directamente. Creo que también hay otro tema, el presidente estuvo mal asesorado. Hay gente que puede entender muy bien de redes sociales, pero la red social no es la televisión abierta. La televisión abierta va por un carril y las redes sociales van por otra. Los códigos son completamente diferentes, porque el público es diferente. Vos recién hablabas de Susana. Ayer en las redes sociales, o en estos días, se arengó un apagón a Susana, porque vivió en Uruguay, porque apoyó a Milei, bla, bla, bla. Ayer la gente la vio igual.
LCV: Ganó la curiosidad.
—Otro dato que quiero dar, que también me llamó mucho la atención, es que el presidente Milei, el lunes en su cuenta de Instagram, y después también lo hicieron la cuenta de Twitter de la TV Pública, que me llamó mucho la atención que utilizaron una red social de un canal público de todos, para este tipo de información. Pero yo voy a leer textual lo que dice el flyer que armaron desde Presidencia y vamos a analizarlo. Dice: Opereta desmentida. Milei tuvo casi 30 puntos de rating en la presentación del presupuesto. ¿Qué hacen en este flyer? Ponen TV abierta + cable, 28 puntos. 7.8 en todo el país. Esto no es real, porque 28 puntos, que es lo que midió entre el cable y el aire, son 2.800.000 personas en Capital y Gran Buenos Aires. ¿Por qué? Porque Ibope mide Capital y gran Buenos Aires.
LCV: Claro, no mide el resto.
—No, sí lo mide, pero no lo va a difundir. No lo cuenta. Hay que decir una cosa, porque alguien por ahí me escucha del otro lado y dice no, pero a ver, el presidente… Sí, pero el presidente, si vamos a hablar en términos de rating, le comprende las generales de la ley, que le comprende a todos los conductores de la televisión y a todos los programas. La medición es única y es Capital y Gran Buenos Aires, que es la que difunde Ibope ¿Qué hacen ellos? Hacen un estimado de lo que se pudo ver en todo el país.
LCV: Incomprobable.
—Entonces acá dice 7.8 millones en todo el país. ¿Este número quien lo da? No lo sabemos. Pero hay algo peor todavía, que por esto digo que el presidente no está bien asesorado. Audiencia en YouTube: 17 puntos, dice. No sabemos cómo lo calculan. Ponen 1.4 millones en todo el país, y ponen abajo fuente Ibope. Yo me comuniqué con la gente de Ibope, con la que tengo un buen vínculo, porque lógicamente al hablar todo el tiempo de ratings, yo tengo un buen vínculo con ellos. Ellos me dicen que solo se hacen cargo de los 28 puntos en Capital y Gran Buenos Aires, y wue el resto de estas cifras no corresponden a relevamientos de ellos.
LCV: Esta gente no sabe de pueblo, sino nunca hubiera tocado un horario de Susana Giménez. No sabe que la gente popular en el medio de todo este despelote, el fútbol, mirar un poco de Susana y que se yo, la gente está buscando la ilusión de eso, de un juego que me entretiene
—Además, imaginate que Susana va a entregar 200 millones de pesos.
LCV: ¡Hasta yo la voy a ver!
—Mirá, ¡Yo también iba a decir lo mismo! Yo me imagino lo que pasó. Una mesa, sentados cinco personas. “Dale, Javo, vamos el domingo que la vas a romper”, como uno ve en las redes, ¿no? Yo me baso en lo que veo en las redes. “La vas a reventar el domingo, vas a dejar toda la audiencia, tuviste 50 puntos, ahora vas a tener 7 millones” y no sé qué. Después encontraron, además, que el domingo es un día que no es el de mejor encendido de la televisión. A ver, los grandes programas, los grandes canales ponen un programa fuerte los domingos porque se concentra mucha gente viendo televisión. Pero yo no sé si el domingo la gente tiene ganas de que le bajen líneas sobre política y actualidad.
LCV: El otro día escuchaba a Julieta Silberberg denostar a los programas del estilo de Guido Kaczka porque decía que exponían a la gente en sus miserias y que los hacían concursar para que compitieran y se quisieran matar entre sí. Yo pensaba, con todo el respeto que le tengo a Julieta Silverberg, que no vio nunca el programa de Kaczka, porque es cualquier cosa menos eso ese programa.
—Además me parece súper interesante que tanto el programa de Guido, por ahí el de Iván de Pineda es un poco más caballo blanco de San Martín con las preguntas, pero me encanta que la televisión abierta premie el saber.
LCV: Vos sos una de las pocas personas que conozco que fue a la casa de Papá Noel real. Contanos eso.
—Tuve la posibilidad de ir a Robaniemi, que es un pueblo en el sur de Europa. Es una ciudad de Finlandia que está bien, bien al sur y ahí está la casa, es el pueblo original de Papá Noel. Así que el Robaniemi, para que se den una idea, es la capital de la Laponia, en el norte de Finlandia. Obviamente quedó destruida después de la Segunda Guerra mundial, y de a poquito la fueron reconstruyendo y ese es el lugar que “eligió”, cuenta la leyenda, Papá Noel para vivir. Es muy impresionante porque además tuve la posibilidad de ir en invierno, entonces estaba todo nevado de una manera tremenda, pero además de eso, hay un señor que hace Papá Noel, hay cartitas de todos los países, y por supuesto, y están los gnomos que hacen los juguetes y todo eso. Está todo lo que te puedas imaginar y más. Rrealmente uno vuelve a su infancia.
LCV: Tenés que pagar el peaje que consiste en que me cuentes cuál fue tu primer trabajo, a qué edad y si te acordás qué hiciste con esa guita.
—Sí, claro, me acuerdo. A los 15 años quería empezar a tener mi propia plata y empecé a trabajar en una farmacia de puro inquieto que era. Arranqué primero siendo cadete y después de a poquito empecé a atender en el mostrador. Y creo que esa primera plata, bien de capricornio, me la guardé. Me la guardé porque quería ahorrar y tenía esa fantasía de en algún momento poder viajar solo, que sería después mucho más grande, a los 14 años. Aprendí mucho en ese trabajo. Porque el primer trabajo te marca en un montón de cosas, la responsabilidad en pasar a saber que tenés que cumplir un horario, que tenés que responder, sobre todo siendo tan chico y en un momento, además, que fue un momento muy difícil de Argentina, donde había una hiperinflación galopante, entonces vos veías a la gente que realmente no podía comprar sus medicamentos porque aumentaba todo.
LCV: Gracias por haber pasado por acá, Mosquita.
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Hugo Paredero: “El arte no necesita críticos: necesita gente que sienta”
En una charla exclusiva con La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores, Hugo Paredero recorre su vida atravesada por el arte, el periodismo, el teatro y la cultura. Con anécdotas entrañables, memoria afectiva y una mirada crítica sobre el presente, la entrevista se convierte en un testimonio sensible sobre la potencia del encuentro, la resistencia cultural y el valor del oficio.
LCV: A veces una se da los gustos en vida, ¿no? Hoy estoy particularmente contenta. Señoras y señores, con ustedes el periodista, escritor y humorista Hugo Paredero. ¿Cómo estás, Hugo?
Hugo Paredero: “Bien, muy contento de estar acá. De verdad. Estoy con buen ánimo, y eso que no siempre es fácil, pero hoy sí puedo decir que estoy bien. Me hicieron muy bien veinte días de vacaciones.”
LCV: ¿Dónde estuviste?
Hugo Paredero: “En América, el pueblo donde vive mi hermano. No es donde nací —yo nací en Carlos Tejedor—, pero es donde vivieron mis padres durante más de cuarenta años. Estuve en la casa familiar veinte días maravillosos: comer, caminar, cantar, compartir afectos. Eso te reordena el alma.”
LCV: Trabajamos muchos años juntos y hay una anécdota inolvidable: la malla de lana que te tejió tu mamá para ir al río. Contala, por favor.
Hugo Paredero: “Mi mamá era tejedora compulsiva. Un día vamos a Punta Lara y ella, convencida de que íbamos al mar, me teje una malla de lana con pecherita, roja, con un conejito azul. Yo tenía cinco años. Entro al agua y la lana empieza a pesar… me hundía. Mi papá me rescata. Para mí fue un héroe absoluto. Hoy cumpliría 103 años.”
LCV: ¿Cómo se hace humor y periodismo crítico en este contexto tan hostil?
Hugo Paredero: “Primero, teniendo una disposición vital: yo tiendo al vaso más de tres cuartos lleno. Me gusta la vida. Me enojo, claro, pero mi base es esa. Empecé en la revista Humor en el 79, ahí me autopercibí periodista. Nunca estudié periodismo formalmente, pero ese espacio me empujó a serlo.”
LCV: No hablás del arte desde la distancia, sino desde el amor por el oficio.
Hugo Paredero: “Claro. Yo estudié teatro, dramaturgia, actué. Dejé abogacía a los veinte porque mi vocación era el arte. Por eso no creo en el crítico como figura necesaria. El arte existe con el artista y con quien lo recibe. Cada espectador tiene una cita íntima con la obra.”
LCV: ¿Cómo te llevás con los nuevos géneros, el trap, el rap?
Hugo Paredero: “Cuando hay pensamiento, poesía, discurso, me interesa. Escuché a Willy Bronca y me gustó. No suena a arenga vacía, hay cansancio, hay verdad. Ese estilo nace del hartazgo social. Eso lo vuelve respetable.”
LCV: ¿Qué opinás de la política cultural del gobierno actual?
Hugo Paredero: “Es devastadora. Es un gobierno destructivo, profundamente inculto, que ostenta la violencia. El daño que genera en la vida cultural es enorme. Hay miles de actores y actrices sin trabajo. La única salida es juntarse, organizarse, crear en colectivo.”
LCV: Escuchamos recién a Mariquena Monti interpretando “La loba”. ¿Qué te genera?
Hugo Paredero: “Una emoción inmensa. La entrevisté varias veces, la vi en escena, la conocí personalmente. Tenía una mirada que te abrazaba. Cuando cantaba ‘La loba’, no interpretaba un poema: lo habitaba. Era ella. Ese es el arte verdadero.”
LCV: También conociste a figuras como Egle Martin.
Hugo Paredero: “Sí. Íbamos a su casa en Barracas, vermut con papas fritas, música, conversación. Tenía una energía arrolladora. Te convocaba a crear sin imponerte nada. Esa polenta hoy cuesta encontrarla, pero todavía existe en muchos actores y actrices.”
LCV: ¿Qué recomendás hoy para ver en teatro?
Hugo Paredero: “B Company, en el Nacional. Un espectáculo brillante, con talento argentino del más alto nivel. El teatro está lleno porque la gente necesita reír, emocionarse, encontrarse. Eso sigue vivo.”
LCV: Gracias, Hugo. Nos hacía falta jugar un rato con la palabra, con el arte, con la memoria.
Hugo Paredero: “Gracias a vos. Me encanta el programa, me encanta el título. Y me encanta este espacio.”
Destacada
Preocupación en el Hospital El Cruce: salarios bajos, financiamiento incierto y alerta ante posibles intentos de privatización
El Hospital Nacional El Cruce, ubicado en Florencio Varela, es una institución pública estratégica para la salud de miles de personas en el conurbano bonaerense y en todo el país. En diálogo con LCV, Diego Garrobo, trabajador administrativo con 16 años de trayectoria en el hospital, describe la situación actual: el esfuerzo cotidiano del personal para sostener la atención, los bajos salarios, el aumento de la demanda producto de la crisis social y la preocupación que generaron versiones periodísticas sobre una eventual privatización.
LCV: “Contanos un poco cuál es la situación actual del Hospital Nacional El Cruce y dónde queda, para la gente de todo el país.”
Diego Garrobo: “El Hospital El Cruce queda en Florencio Varela. Hoy está funcionando y atendiendo gracias al enorme esfuerzo cotidiano de sus trabajadores y trabajadoras. Sin embargo, existe una preocupación real por los salarios bajos, los contratos que no se efectivizan y una situación que termina impactando tanto en la calidad del trabajo como en la atención a los pacientes.
La semana pasada circuló una versión en un diario de alcance nacional sobre una posible privatización o gerenciamiento privado de hospitales AMIC, entre ellos El Cruce. Esto generó una enorme preocupación en la comunidad hospitalaria y en los pacientes, porque no se trata de un hospital más: es un hospital público de alta complejidad, estratégico para la región y para el sistema de salud provincial y nacional. Garantiza atención integral y gratuita y resuelve casos muy complejos que otros hospitales no pueden abordar.”
LCV: “¿Qué tipo de población asiste al hospital? ¿Cuál es su nivel socioeconómico?”
Diego Garrobo: “Es un hospital público que atiende principalmente a población vulnerable, a personas que no tienen obra social. También atiende a pacientes que sí tienen cobertura, pero que requieren prestaciones que las clínicas privadas no pueden realizar, y en esos casos el hospital recupera costos a través del cobro a las obras sociales.
En Florencio Varela se vive una situación social muy difícil: cierran empresas, cierran comercios y muchas personas pierden su cobertura de salud. Eso hace que aumente la demanda en los hospitales públicos, incluido El Cruce.”
LCV: “¿Cuál es el sueldo promedio de un trabajador de la salud y de un médico en el hospital?”
Diego Garrobo: “Depende de la categoría, pero los profesionales rondan entre 800.000 y 1.300.000 pesos. Es un sueldo muy bajo, y eso es parte central de nuestro reclamo.”
LCV: “¿Cuál es tu rol dentro del hospital?”
Diego Garrobo: “Soy personal administrativo. Llevo 16 años trabajando en el hospital, desde sus inicios. Es un hospital que conozco profundamente: atiende pacientes sin distinción, tengan o no obra social. Es un hospital relativamente nuevo, inaugurado en 2007 durante la presidencia de Néstor Kirchner, con tecnología de alta complejidad y diagnóstico de última generación.”
LCV: “Se habló de privatización. ¿De qué estamos hablando exactamente?”
Diego Garrobo: “El diario La Nación publicó una versión sobre una posible privatización o gerenciamiento privado de hospitales AMIC, entre ellos El Cruce. Eso generó muchísima preocupación porque este tipo de medidas suelen derivar en arancelamiento. Nosotros sostenemos que ni la salud ni la educación pueden regirse por una lógica de mercado ni por criterios de rentabilidad.
Tras el repudio rápido del sindicato y de distintos sectores, la dirección del hospital difundió un comunicado aclarando que no existe ningún proyecto de privatización ni de gerenciamiento privado. Eso es importante decirlo. Sin embargo, en ese mismo comunicado se reconoce que hay problemas de financiamiento que afectan la previsibilidad y el desarrollo del hospital.
Desde APEC, el sindicato que representa a los trabajadores, valoramos que se haya aclarado públicamente que no hay un proyecto de privatización, pero también decimos que la preocupación sigue siendo legítima. La historia de la salud pública muestra que muchas privatizaciones avanzan de manera gradual, bajo discursos de eficiencia o modernización. Por eso creemos que no alcanza con un comunicado: necesitamos garantías políticas claras y sostenidas.”
LCV: “¿Cuáles son las próximas medidas?”
Diego Garrobo: “La semana pasada, el jueves 15, realizamos una jornada de protesta de 24 horas con actividades a las 14, a las 18 y a las 24, para que todos los compañeros y compañeras pudieran participar. Hubo una gran convocatoria. Vamos a seguir con el plan de lucha hasta obtener una respuesta favorable por parte de las autoridades.”
LCV: “¿La comunidad acompaña?”
Diego Garrobo: “Sí, la comunidad acompaña mucho. Agradecemos profundamente a la comunidad y a los medios que nos acompañan y defienden la salud pública y al Hospital El Cruce.”
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Fabio Basteiro: ““Flybondi baja la vara del sistema aéreo y pone en riesgo la seguridad”
Más de 24.000 personas damnificadas por cancelaciones, reprogramaciones arbitrarias y falta absoluta de respuesta por parte de Flybondi reabrieron el debate sobre el modelo aerocomercial en la Argentina. ¿Se trata solo de un problema empresarial o de una política deliberada de desregulación? Desde La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores conversamos con Fabio Basteiro, dirigente sindical histórico del sector aeronáutico y trabajador de Aerolíneas Argentinas, para comprender qué hay detrás del colapso operativo de las low cost, qué responsabilidades tiene el Estado y cuáles son los derechos que hoy se les están negando a los usuarios.
LCV: Yo era una de las más de 24.000 personas damnificadas por Flybondi y estuve a punto de perder mis vacaciones, que eran cortitas pero muy importantes para mí. No podía perder ni un solo día. Por eso queremos hablar de esto con vos, para entender por qué está Flybondi en el país y qué podemos hacer frente a este despropósito que afecta a miles de personas. ¿Cómo estás? Te saluda Nora Anchart.
Fabio Basteiro:
“Hola, ¿cómo estás? Tanto tiempo, muchos años sin cruzarnos, pero seguimos en el mismo camino. A veces los caminos se separan y después se vuelven a encontrar.”
LCV: Contanos en qué estás hoy, dónde estás trabajando.
Fabio Basteiro:
“Hoy estoy trabajando nuevamente en Aerolíneas Argentinas, en mi puesto, y junto con Roberto Reposo estamos aportando al debate público. Publicamos dos libros: uno se llama ¿Por qué fracasó la revolución de los aviones?, que analiza la política aerocomercial del macrismo y el modelo low cost, y otro llamado Cielos abiertos, venas abiertas, que se enfoca específicamente en la política aerocomercial del gobierno de Milei. También escribimos en Tiempo Argentino, Canal Abierto y otros medios, siempre desde la mirada de los trabajadores, no desde la academia ni desde las empresas. Ese primer libro muestra cómo el modelo low cost impulsado por Dietrich continúa hoy con la política de cielos abiertos, cuyo objetivo real es debilitar a la línea aérea de bandera. Esto ya lo vivimos en los 90. No estamos en contra de las low cost en sí, pero creemos que el Estado debe regular, controlar y dirigir para que puedan convivir distintas empresas sin destruir el sistema.”
LCV: La gente no elige Flybondi por ingenuidad, la elige porque Aerolíneas es mucho más cara. A veces viajar a Bariloche cuesta casi lo mismo que viajar a Miami. En otros países las low cost funcionan bien. ¿Por qué acá no?
Fabio Basteiro:
“En Europa las low cost funcionan porque hay planificación, concentración poblacional y controles estrictos. Acá las leyes existen, pero no se cumplen porque falta control real del Estado. En los 90 pasaba algo similar con empresas como LAPA, Dinar, LAER o Sol, que podrían haber funcionado si el Estado hubiera controlado, pero la lógica de muchas de estas empresas prioriza el negocio por sobre la seguridad y la continuidad operativa, y eso termina en quiebras, tragedias o desaparición de compañías. Flybondi es un caso grave porque no se conocen claramente sus dueños, hay opacidad financiera, rotación permanente de directivos, cambios de razón social y de domicilio fiscal, todo con el objetivo de eludir responsabilidades legales. Estas empresas buscan bajar la vara del sistema aerocomercial: menos controles, caída de convenios laborales, menor mantenimiento y menor inversión. No es lo mismo bajo costo que baja tarifa sin respaldo estructural.”
LCV: Pero además Aerolíneas hoy tampoco es competitiva: levanta vuelos, da mal servicio, no renueva flota. Entonces la gente termina eligiendo igual a las low cost.
Fabio Basteiro:
“Es cierto que Aerolíneas hoy tiene problemas serios, pero hay que diferenciar modelos. Por ejemplo, JetSmart tiene detrás a American Airlines, con estructura, planificación y respaldo internacional, y por eso es una low cost más seria. Flybondi, en cambio, combina todos los problemas: aviones viejos, leasing precario, poco personal, falta de repuestos y falta de planificación. No tienen hangar propio y muchas veces es Aerolíneas la que termina resolviendo sus urgencias técnicas. En un Estado serio ya se le habría retirado la concesión.”
LCV: En mi caso nadie atendía el teléfono, te ofrecen un voucher como si fuera algo rutinario. La gente pierde casamientos, turnos médicos, velatorios. ¿Qué puede hacer el usuario?
Fabio Basteiro:
“El día que relatás, Flybondi tenía 47 vuelos programados y canceló 23, lo que muestra que no es una situación excepcional sino sistemática. Esto ocurre porque la ANAC no controla y está totalmente direccionada políticamente. En países serios, cuando una empresa cancela un vuelo debe reubicarte automáticamente en otro y hacerse cargo del perjuicio, no ofrecerte un voucher para patear el problema. El usuario puede reclamar por daño directo y también por lucro cesante, porque si perdiste una oportunidad laboral, un ingreso o un evento importante, eso es indemnizable.”
LCV: Da la sensación de que esto solo va a cambiar cuando ocurra una tragedia, y eso es lo más preocupante.
Fabio Basteiro:
“El mayor riesgo hoy es la seguridad aérea. Trabajo en Aeroparque, en mantenimiento, y veo cómo operan: vuelan con neumáticos vencidos, con escasez de repuestos y con dotaciones insuficientes. Cuanto más vuelan, más ganan, esa es la lógica del negocio. A eso se suma el desfinanciamiento de áreas clave como el control aéreo: los controladores reclaman aumentos salariales básicos y no se los dan. Es una cadena de irresponsabilidades muy peligrosa.”
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