La historia en torno a un monumento, por Oscar Taffetani

1º de mayo de 2018

Hoy pensaba que en un radio de más o menos ocho cuadras transcurrió buena parte de la historia contemporánea argentina, en relación con los trabajadores y el mundo del trabajo. El «Canto al Trabajo» de Yrurtia, clavado en el Paseo Colón, fue testigo de todo eso, desde el año 1926. La facultad de Ingeniería fue alguna vez la Fundación Eva Perón. Por ahí cerca, hacia el Norte, cayeron las bombas del ’55. Casi frente al monumento, donde hoy está la Federación Gráfica Bonaerense, funcionó la CGT de los Argentinos, con el «loco» Ongaro a la cabeza. Al otro lado del monumento, sobre Azopardo, estuvieron Vandor, y después los primeros «gordos» y los que transaban, de la histórica CGT. Y así como hay hechos históricos, también hay vivencias personales, pequeñas historias que cada uno guarda en su memoria. Ahí, junto al Canto al Trabajo, grupos de izquierda y del peronismo revolucionario conmemoraron el 1ª de Mayo, en 1973. Ahí la conocí a Alicia Eguren, la viuda de Cooke, que había fundado la agrupación ARP (Acción Revolucionaria Peronista). Los servis ya la tenían muy fichada y no pasó mucho hasta que la secuestraron y desaparecieron. Cuando me la presentaron, no tenía idea de lo enorme que era esa mujer. Me enteré después, leyendo y escuchando a quienes la conocieron (entre ellos, a su primer marido, el diplomático Pedro Catella, embajador en Túnez en tiempos del primer peronismo, y padre del hijo homónimo). Por ahí también, en ese radio de 8 manzanas, funcionaron dos CCD del circuito ABO, durante la dictadura. Y para el mundo del tango son insoslayables las memorias del Bar Unión y El Viejo Almacén, a pasos del monumento. Cantidad de historias, grosas y chiquitas, siempre vinculadas con el «Canto al Trabajo» y con ese paisaje del sur de la ciudad. Vaya este breve racconto, un nuevo Primero de Mayo.

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