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Brasil : ¿elecciones sin Lula?, por Ramón García Fernández

Hace un mes que el ex-presidente Lula está preso en Brasil por un proceso escandaloso y arbitrario. Hay quienes evalúan que, dadas las múltiples irregularidades del proceso, Lula saldrá en breve de la cárcel, mientras que a otros les parece que eso es casi imposible, pues todas las artimañas jurídicas tenían esa prisión como su principal objetivo desde el comienzo de las investigaciones fraudulentas.  De cualquier manera, más que la situación personal de Lula, por más injusta que sea, la cuestión crucial es cómo eso va a afectar el futuro de Brasil. Para eso tenemos que volver al golpe parlamentario que depuso a la presidenta Dilma y puso en su lugar al vicepresidente Michel Temer.

En 2014, en una elección tan disputada como la Argentina de 2015, Dilma se impuso por una diferencia de 3,2% (ligeramente mayor que la de Macri sobre Scioli). Sin embargo, el PMDB, partido que integraba la alianza ganadora, y al cual pertenece Temer, consiguió una representación mucho mayor en diputados que el PT y que los partidos de izquierda en general (en Brasil no hay listas; los votos a diputados son individuales, aunque las bancas son distribuidas por coaliciones). Por eso, Dilma empezó su mandato con un congreso donde tenía serias dificultades para conseguir cualquier cosa. Para empeorar la situación, un diputado del PMDB, Eduardo Cunha, un político muy próximo a Temer, consiguió ser elegido presidente de la Cámara de Diputados contra la articulación de Dilma y del PT, pero con total apoyo de la oposición. Cunha nunca le perdonó a Dilma que no lo apoyara, y empezó a hacerle oposición sistemática.

De todos modos, un observador podría preguntarse cómo partidos y políticos de centro o centro derecha, en algunos casos muy conservadores, apoyaban a los gobiernos de Dilma y Lula. Efectivamente, para eso hay que entender un fenómeno que en Brasil se denomina “presidencialismo de coalición”. Eso quiere decir que, por la fragmentación partidaria, generalmente los gobiernos no pueden tener mayoría, y siempre precisan un apoyo de otros partidos. Ese apoyo significa ministerios, cargos, e inclusive dinero, para conseguir votos cruciales en el congreso. De esa manera, Lula consiguió hacer dos mandatos que agradaron a casi todos, sin pelearse mucho ni con los opositores. Dilma nunca tuvo la habilidad de negociación de Lula, y eso complicó una situación económica que ya venía deteriorándose por el panorama internacional desfavorable. Las “jornadas de junio” de 2013 fueron canalizadas por la derecha para crear un clima opositor en las grandes capitales del Sur y del Sudeste de Brasil. Sin embargo, la simpatía por Lula y su heredera política se mantuvo firme en el Nordeste, y fue con los votos de esa región Dilma consiguió reelegirse.

Casi inmediatamente después de la elección, la reacción de los sectores conservadores llevó a que los políticos del PMDB, especialistas en detectar de donde vienen los vientos, pasaran a presionar al gobierno, sumándose a la campaña opositora. Además de las maniobras en el congreso, lo más claro fue la adopción por el PMDB como carta programática de un documento llamado “Un puente para el futuro”, que esencialmente es una réplica del programa del candidato derrotado en la elección de 2014. Ese documento fue publicado en octubre de 2015, y Temer diría más tarde que el rechazo de Dilma a aceptar esas propuestas fue el motivo de que su partido pasara a la oposición.

El juicio político a Dilma, basado en que habría hecho maniobras para que el déficit fiscal pareciese menor de lo que en realidad era (algo que todos los presidentes anteriores también hicieron) estaba decidido antes de empezar; los motivos fueron irrelevantes, y por eso las justificativas orales de los votos por la destitución representaron uno de los episodios más vergonzosos de la historia política de Brasil.

Con Temer en el gobierno, comenzó la adopción de un programa neoliberal, con intentos de reformas de las relaciones de trabajo, de las jubilaciones, del gasto público, etc. Algunas leyes fueron aprobadas, otras no. Esas leyes fueron aprobadas en el gobierno con mayorías inéditas, lo que contrasta especialmente con un gobierno cuya imagen en las encuestas de opinión siempre fue muy negativa; se puede aceptar que su imagen de “excelente y bueno” nunca pasó del 15%, pero hace mucho está debajo de los 10%, mientras que cada vez más los que lo veían como regular o no tenían opinión (poco menos de la mitad cuando asumió) hoy se reducen vertiginosamente, siendo alrededor del 20%. Contribuye para la falta de apoyo a Temer la vinculación de su nombre y de su partido con hechos de corrupción muchos más sólidos que las supuestas reformas del supuesto departamento de Lula, después de que la lucha contra la corrupción era la bandera que unió a los opositores al gobierno de Dilma. Sin entrar en las delaciones sin pruebas y sin juicio, cuyo uso siempre va contra los principios básicos del derecho, su aliado y expresidente del congreso Eduardo Cunha está hoy preso por poseer millones de dólares en el exterior en cuentas no declaradas; además, se descubrió en un departamento de uno de sus principales aliados, el diputado Geddel Lima, cajas que contenían billetes que sumaban alrededor de 15 millones de dólares en efectivo (más que los famosos “bolsos de López”). Obviamente, la gran mayoría de los ciudadanos que ruidosamente pedían la caída de Dilma por su “corrupción” hoy están callados, y las pocas manifestaciones festejando la prisión de Lula son una pálida sombra de lo que fueron en su auge en 2015 y 2016.

En ese clima complicado, y aplicando políticas recesivas, el gobierno Temer empeoró la crisis recibida de Dilma (cuyo breve segundo mandato fue caótico). El producto siguió cayendo (sólo la agricultura tuvo un buen desempeño), el desempleo aumentó, y talvez el mejor número que Temer pueda presentar es la caída de la inflación provocada por esa misma recesión.

El gran interrogante es qué puede pasar en las elecciones presidenciales de octubre. Las encuestas mostraban un apoyo creciente a Lula, que ganaría contra cualquier opositor en el ballotage. Aunque el PT afirma que mantendrá la candidatura de Lula, parece irrealista apostar en que sea autorizada. La duda es sobre quién podrá ser el heredero de sus votos. ¿Indicará Lula un candidato de su partido, apoyará alguien de centroizquierda, alguien aún más a la izquierda que él, o simplemente pedirá un boicot a las elecciones? El exgobernador y exministro Ciro Gomes se propone como un candidato de centroizquierda, mientras que el piquetero Guilherme Boulos y la diputada Manuela d’Ávila podrían ser los nombres más a la izquierda. El primero tiene un desempeño flojo en las encuestas, el que aún así es mucho mejor que el de los otros dos. El PT también podría elegir otro candidato, pero la insistencia en el nombre de Lula traba cualquier articulación.

Por el lado de la centroderecha, todos quieren despegarse del gobierno Temer, aunque lo apoyan con votos en el congreso y defienden las mismas medidas. Los potenciales candidatos del PMDB (ahora sólo MDB) no mueven el amperímetro en ninguna encuesta. Los del partido de oposición tradicional, el PSDB, que llegó al ballotage y lo perdió en las últimas cuatro elecciones presidenciales, trata de tornar viable algún candidato (talvez sea el gobernador de San Pablo, Geraldo Alckmin, ya derrotado por Lula en 2006), después de abandonar la idea de postular un popular animador de TV sin ningún antecedente político. El rechazo al partido en el Nordeste se suma al rechazo provocado por la caída del prestigio del último candidato a presidente, el exsenador Aécio Neves, ahora investigado en varias causas de corrupción, aunque otras tantas ya prescribieron. Si la mayoría de los electores del PSDB en las últimas cuatro elecciones parecen dispuestos a abandonar el partido, otros candidatos tratarán de atraerlos, pero sin dudas ese espacio está fragmentado. Entre ellos, el ex juez de la Suprema Corte Joaquim Barbosa y la exministra Marina Silva, tercera colocada en las dos últimas elecciones, luchan para ganar esos votos presentándose como alternativas “puras” ante la corrupción vista como general en los otros partidos. Ambos son negros, de origen humilde, y con seguridad usarán ese argumento en sus campañas.

El fantasma de la elección es el diputado y capitán retirado Jair Bolsonaro; en términos argentinos, podría ser comparado con Aldo Rico, Patti o Bussi . Sus posiciones de extrema derecha, defendiendo torturadores de la dictadura, sus comentarios homofóbicos, su defensa del porte de armas y de la pena de muerte, etc., provocan rechazo de la mayoría, pero aún así es el candidato con mayores intenciones de voto después de Lula.

Muchos entienden que Bolsonaro ya está en el ballotage. Entonces, el haría un papel semejante al de los Le Pen, padre e hija, en Francia, uniendo contra sí todos los otros candidatos de centroderecha a extrema izquierda en un frente antifascista. En ese caso, la cuestión clave es saber quién va a ser ese candidato.

Sea quien fuere el próximo presidente o presidenta, encontrará un país más pobre, dividido, y con problemas sociales que se agravaron en los últimos años, después de la significativa mejoría que se había visto en los gobiernos de Lula. Pero difícilmente el político que condujo al país en su mejor período de los últimos cincuenta años pueda ser candidato.

Especial para La Columna Vertebral de Ramón García Fernández, Profesor titular de Economia de la UFABC (Universidade Federal do ABC) en San Pablo, Brasil.

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Marcha Federal Universitaria: cronograma de concentraciones y puntos de encuentro

La movilización se organizó de manera escalonada para confluir en el histórico paseo frente a la Casa de Gobierno:

13:00: La comunidad de Ciencias Exactas (UBA) se reunirá en la intersección de Avenida Callao y Bartolomé Mitre.
14:00: La Facultad de Medicina será el epicentro con la convocatoria de ADUBA en Plaza Houssay. A la misma hora, la Universidad Nacional de las Artes (UNA) se agrupará en Avenida de Mayo y Salta.
14:30: La comunidad de la UTN se concentrará en su sede de la calle Medrano.
15:00: Las centrales obreras y gremios docentes (CGT, CONADU y FEDUN) ocuparán Diagonal Sur y Bolívar, así como las intersecciones de Avenida de Mayo con Tacuarí y Piedras.
17:00: Cierre y acto central en Plaza de Mayo.

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Julieta Boedo: “Están probando cómo funciona el INTA al mínimo para terminar de vaciarlo”

En la previa de una nueva movilización en defensa de la universidad pública y de los organismos estatales, Julieta Boedo, trabajadora del INTA y referente sindical, dialogó con La Columna Vertebral sobre el proceso de vaciamiento que atraviesa el organismo. En la entrevista explicó el rol estratégico que cumple el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria en el desarrollo científico, tecnológico y productivo del país, denunció el hostigamiento contra los trabajadores y advirtió sobre las consecuencias sociales de desmantelar el sistema público de ciencia y técnica.

LCV: Vamos a contarle porque siempre viste que hay algún descolgado por ahí o gente joven y muy nueva que no sabe qué es el INTA. Vamos a empezar por contar qué es el INTA.

Julieta Boedo: “Bueno, el INTA es un organismo nacional que aporta al desarrollo del conocimiento y al desarrollo agropecuario. Lo que hace también es desarrollar tecnología, maquinaria, vacunas, investigaciones que incluso llegan al exterior. Es muy amplio lo que hace el INTA, pero fundamentalmente acompaña al pequeño, mediano y gran productor en la producción, la comercialización y la distribución. Para bajarlo a tierra: si un productor tiene un virus en una lechuga o una bacteria en un tomate, el INTA está en el territorio para ayudar a resolver esos problemas y evitar que el productor vaya a pérdida. Así también se desarrolló la vacuna contra la fiebre aftosa o tecnologías como las silobolsas para conservar cereal. El aporte del INTA es enorme e infinito.”

LCV: El plan de desmantelamiento del que hablabas, ¿es el mismo que arrancaron desde el inicio del gobierno?

Julieta Boedo: “Sí, es el mismo plan, pero recrudecido. Durante 2024 resistimos una enorme cantidad de ataques que tuvieron que ver con el personal: amenazas de disponibilidad, quita de tareas, ingresos de jefes puestos por la gestión libertaria y distintos tipos de maltrato. Porque quitarle tareas a un trabajador también es una forma de destrato y disciplinamiento.”

LCV: Para completar el panorama de lo que es el INTA, como el INTI y otros institutos nacionales, quiero saber el grado de profesionalismo que hay adentro. ¿Quiénes trabajan ahí?

Julieta Boedo: “Lo importante es decir que todos los cargos históricos del INTA son por concurso. Eso es central. Son profesionales de carrera: ingenieros agrónomos, técnicos, investigadores, trabajadores de laboratorio, pero también administrativos, gente de sistemas, de comunicación. El trabajador de la ciencia somos todos y todas. Nadie se entiende sin el otro. Cuando atacan áreas administrativas diciendo que se pueden fusionar o que una persona puede hacer el trabajo de otra, desconocen cómo funciona la ciencia. Todas las áreas son necesarias para que la investigación y el desarrollo puedan llevarse adelante y también para divulgar ese conocimiento.”

LCV: Te lo pregunto porque hay un sentido común perverso instalado respecto de los organismos estatales, donde pareciera que cualquiera entra al Estado y no hace nada. Y lo que quiero destacar, sobre todo en la previa de la marcha universitaria, es la cantidad de formación y de inversión que hay detrás de cada trabajador.

Julieta Boedo: “Exactamente. Hay años de formación, becas, investigaciones y evaluaciones permanentes. Nosotros pasamos evaluaciones de desempeño anuales y los becarios tienen que rendir cuentas constantemente sobre aquello que investigan porque el Estado invierte recursos en ellos. Acá nadie viene a ‘no hacer nada’. Hay vocación y muchísimo compromiso. Incluso los becarios muchas veces no tienen los mismos derechos laborales que un trabajador de planta, pero sostienen tareas fundamentales. Y hoy, con este contexto, muchos terminan yéndose del país. Toda esa inversión estatal en formación se pierde.”

LCV: Además hay una idea muy fuerte de servicio público detrás de eso.

Julieta Boedo: “Totalmente. Nosotros amamos ser trabajadores del Estado porque entendemos que es una forma de devolverle a la sociedad lo que invirtió en nosotros. Ser trabajador estatal es un servicio. Y por eso cuando hoy atacan al Estado, en realidad van por los derechos de la comunidad. Despedir a un trabajador del Estado es quitar derechos. Si cerrás una oficina de ANSES o de acceso a la justicia, le quitás derechos a la gente. Lo mismo pasa con el INTA.”

LCV: Bajémoslo a algo cotidiano. Cuando yo voy a la verdulería y compro una bolsa de verduras, ¿dónde está ahí el trabajo del INTA?

Julieta Boedo: “Está en casi todo lo que consumimos. Las verduras y frutas que llegan a nuestras casas provienen del cinturón periurbano y de la agricultura familiar. El 80% de los alimentos que consumimos en Argentina vienen de ahí. El INTA acompaña a esos productores en sus procesos de producción y comercialización. Lo democrático que tiene el Estado es que cualquier productor, grande o chico, puede acercarse al INTA y recibir asistencia. En cualquier rincón del país hay presencia del INTA. Y justamente lo que están intentando eliminar son las agencias de extensión rural, que son las que acercan el organismo a cada territorio.”

LCV: O sea que descentralizar significa acercar derechos y servicios a la población.

Julieta Boedo: “Exactamente. El espíritu del INTA siempre fue llegar a cada rincón del país para que un productor no tenga que recorrer cientos de kilómetros para recibir asistencia. Tiene que ver con una mirada soberana del territorio y del desarrollo. Te doy un ejemplo: en Tierra del Fuego, por las condiciones climáticas, históricamente era muy difícil producir hojas verdes. El INTA desarrolló módulos hidropónicos que permiten producir verduras frescas en un clima hostil. Eso cambia la alimentación de la población y mejora la calidad de vida. También evita que las familias tengan que migrar hacia las grandes ciudades. Esa es la mirada de soberanía científica y territorial que defendemos.”

LCV: ¿Qué pasa hoy con los retiros voluntarios y las amenazas de despidos?

Julieta Boedo: “Son estrategias permanentes de vaciamiento. Trabajar hoy en el Estado es vivir bajo amenaza constante. Ganamos un mes más, un día más, un segundo más. Es un desgaste enorme para la salud mental de los trabajadores y también de sus familias. Hay una estrategia de ahogo para que la gente se vaya sola. Además empezó todo con intentos de entregar patrimonio y edificios. Hemos visto situaciones absurdas, funcionarios midiendo oficinas mientras nosotros trabajábamos. Parece un sketch, pero es real.”

LCV: Y sin embargo siguen resistiendo.

Julieta Boedo: “Sí, porque no van a poder con nosotros. Todo esto que es de nuestro pueblo va a volver a nuestro pueblo. Cada uno de nosotros va a hacer algo para defenderlo. Mañana estaremos en la calle, con nuestros carteles del INTA, defendiendo no solo nuestros puestos de trabajo, sino también el derecho de la comunidad a la ciencia, al desarrollo y a la soberanía.”

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Daniel Ricci: “La Marcha Federal Universitaria va a expresar el rechazo de toda la sociedad al ajuste”

En diálogo con La Columna Vertebral-Historias de Trabajadores, Daniel Ricci analizó la convocatoria a la Marcha Federal Universitaria en defensa de la universidad pública y la democracia. El dirigente advirtió sobre el deterioro salarial, el cierre de empresas y el impacto del ajuste sobre el sistema universitario, al tiempo que llamó a construir una unidad amplia para enfrentar las políticas del gobierno nacional.

LCV: ¿Cómo están los preparativos para mañana?

Daniel Ricci: Bueno, yo creo que mañana va a ser otra nueva jornada en defensa de la universidad pública y de la democracia. Como bien vos lo decías, a las 17 horas es la convocatoria en Plaza de Mayo y creo que más allá de los universitarios también va a vincular a todos los sectores sociales que hoy ven deteriorados sus salarios, sus jubilaciones, su pérdida de derechos laborales. Creo que van a estar todos expresándose en rechazo también a las políticas económicas de este gobierno.

LCV: Me pareció muy interesante lo que estaba haciendo hoy la Facultad de Odontología, dando clases públicas y mostrando además el trabajo que realiza. ¿Esto se está haciendo en otras universidades también?

Daniel Ricci: Sí, hoy en las 60 universidades del país, a lo ancho y a lo largo de la patria, se están haciendo clases públicas y actividades de visibilización. Tengamos en cuenta que el sistema universitario está en todas las provincias de nuestro país y también las marchas, al igual que las clases públicas, se van a hacer en todas las plazas del país. Por eso esperamos una gran convocatoria. Siempre decimos que la universidad es demasiado importante para ser solo de los universitarios. Es un patrimonio de todos los argentinos, dado que es la principal herramienta de ascenso social, tanto individual como colectivo. Hoy se están expresando todos los sectores de la sociedad, los sectores del trabajo, las pequeñas y medianas empresas, todos los sectores perjudicados por este gobierno en defensa de la universidad pública.

LCV: También está el problema del costo del transporte y las dificultades que tienen muchos trabajadores y estudiantes para llegar a estudiar.

Daniel Ricci: Sí, mirá lo que vos decís. Se ve todos los días: hay cierre de empresas, hay una destrucción absoluta del modelo industrial productivo que lleva muchos años en nuestro país. Este gobierno está en dos años destruyendo todo. Es un gobierno que no vino a destruir el Estado, vino a destruir a los argentinos. Y bueno, con este RIGI que dicen, van a un modelo extractivista donde haya cuatro o cinco empresarios que nada más vayan a extraer las riquezas del país, como el petróleo, los minerales o la soja. Y obviamente para eso no hace falta universidad pública, no hace falta industria ni empresas. Eso significa condenar a más del 90% de los argentinos a la pobreza.

LCV: Tampoco son actividades que generen una gran cantidad de puestos de trabajo.

Daniel Ricci: Sí, y además con el RIGI buscan que toda la maquinaria sea importada, con lo cual el país no va a producir absolutamente nada y unas pocas personas van a trabajar de eso. Pero obviamente eso no da empleo. Hay una destrucción todos los meses del empleo. Todos los días hay destrucción de empresas y vemos que cada día que pasa los argentinos estamos un poquito peor. Acá no va a haber ningún tipo de rebote. Van a ser cuatro o cinco empresarios que se van a volver multimillonarios y se van a llevar toda la plata al exterior, mientras se condena a trabajar 12 horas por día, sin derechos, a los que puedan trabajar, y una gran cantidad de argentinos que van perdiendo su empleo.

LCV: ¿Cómo será la convocatoria en Capital Federal?

Daniel Ricci: Es una Marcha Federal en defensa de la universidad y la democracia. Va a haber movilizaciones en todas las plazas y universidades públicas del país. Acá en Capital Federal la convocatoria central será a las 17 horas en Plaza de Mayo. Los sindicatos vamos a concentrar a las 15 horas en Piedras y Avenida de Mayo para marchar hacia la plaza. Los estudiantes también vienen con nosotros y muchas universidades del conurbano se van a concentrar previamente en sus respectivas sedes.

LCV: ¿Habrá escenario y lectura de un documento?

Daniel Ricci: Sí, vamos a hablar los secretarios generales de los gremios, también van a hablar dos rectores y el movimiento estudiantil va a leer un documento que estamos terminando de consensuar.

LCV: Se había hablado de algunas diferencias en torno al documento.

Daniel Ricci: No, el documento ya está casi 100% consensuado. Faltan algunos números exactos vinculados a la pérdida salarial y detalles menores, pero ya hay un consenso general. Es un documento en defensa de la universidad, de la democracia y que resalta la importancia que tiene la universidad pública argentina en un modelo de país con inclusión y justicia social.

LCV: ¿Va a haber una cabecera con rectores, estudiantes y gremios?

Daniel Ricci: Sí, exactamente. Va a ser la misma metodología que hemos tenido en todas las marchas: unidad del sistema universitario. Más allá de las diferencias, hoy está todo junto el sistema universitario y me parece importante también que la política tome un rumbo de unidad entre quienes somos opositores a este gobierno. Hay que terminar con esta pesadilla.

LCV: Planteabas que ya no es solamente una discusión ideológica.

Daniel Ricci: Claro. Este gobierno no solo está destruyendo las universidades públicas. Está destruyendo el trabajo, las pequeñas y medianas empresas, está generando un endeudamiento feroz y también destruyendo la política. Se han convertido en una casta truchísima, de muy baja estofa, angurrienta por el dinero. Yo creo que hay una propuesta neofascista que se instaló a nivel mundial, con figuras como Donald Trump, Jair Bolsonaro, Viktor Orbán o Javier Milei, y que por suerte en muchos casos está empezando a fracasar. Son una especie de semipayasos que dicen barbaridades mientras trabajan solamente para sectores muy concentrados de poder.

LCV: Pero también da la impresión de que están llevando adelante exactamente el proyecto que prometieron.

Daniel Ricci: Sí, evidentemente vinieron a destruir prácticamente todo. Un modelo extractivista que beneficia a dos o tres sectores mínimos y condena a la pobreza y la exclusión social a la gran mayoría de los argentinos. Por eso hay que construir un frente amplio para sacarlos y que no vuelvan nunca más.

LCV: También hubo un retroceso en términos de cultura política.

Daniel Ricci: Sí, hubo un retroceso muy fuerte. Nosotros siempre fuimos un pueblo muy politizado, con mucha capacidad para leer el texto y el subtexto político. Y hoy hay una pérdida de esa capacidad de comprensión. Por eso también es importante dar estas discusiones y reconstruir conciencia colectiva.

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