Balada del intruso y la pequeñez, por Hernán López Echagüe

I
Soy un ácrata de cuatro patas desprovisto de significancia alguna, de modo que tengo toda la autoridad y todo el derecho, y hasta me atrevo a decir la piadosa necesidad de advertirles: todos vivimos atrapados, aplastados, sumergidos, enlodados, castrados, estupidizados, en un cono de insignificancia absoluta. Sépanlo de una buena vez. Lo que decimos significa nada, menos aún lo que pensamos. Nuestra vida está sometida a los antojos de los pocos que resuelven y delimitan y desnaturalizan hasta por ley el significado de lo que decimos, de lo que pensamos y, por sobre todas las cosas, de lo que hacemos. Los hechos no significan nada. A los hechos los convierten en fantochada, en pirueta de desesperado. Los hechos, a juicio del imbécil, son puestas en escena. Lo que ocurre de veras no le causa ni pizca de significancia, o de significado, o de lo que fuere. Ni asomo de estremecimiento. Así será por siempre. Porque la nada y el todo son finitos. La paciencia también.

(continuará)

Viñetas de Don Rojas. Humor absurdo estilo Capussotto pero de mil novecientos y poco. Publicado en La Historieta Salvaje, de Judith Gociol y José María Gutiérrez. Ed. De la Flor. Primeras series entre 1907 y 1929

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