Htal. Posadas: renuncia equipo de cirugía en rechazo a los despidos

Además de los despidos masivos a personal de distintas categorías que sufrió el hospital Posadas en los últimos meses, cabe destacar algunos gestos que demuestran que el honor también existe. A fines de agosto renunció el Director de Asistencia Médica, Jorge Palmieri, ante la angustia de tener que realizar 300 despidos. Esta semana se conoció la decisión de abandonar la Fundación Hospital Nacional Posadas su flamante Secretario, el Dr. Christian Kreutzer, quien también era el Jefe del Equipo de Cirugía Cardiovascular Infantil del mismo hospital. Junto a él, renunció todo el equipo dejando al Posadas sin la posibilidad de realizar operaciones de alto riesgo. Quedan solo dos centros médicos capacitados para ese tipo de intervenciones: el Garraham y el Gutierrez.

No es fácil recordar una renuncia colectiva de éstas características desde la Noche de los Bastones Largos, cuando la represión violó la autonomía universitaria bajo la dictadura de Onganía y decenas de profesores renunciaron a sus cargos, muchos partieron al exterior y comenzó la conocida ‘fuga de cerebros’ del país.

Los curioso es que el Dr. Christian Kreutzer, además de ser médico Cirujano cardiovascular recibido en la UBA que realizó su residencia en el Hospital de Niños de Buenos Aires y fue Fellow del Hospital de Niños de Boston, de la Harvard Medical School; además de Miembro de la American Associaton for Thoracic Surgery, la European Association for CardioThoracis Surgery y fundador de la World Society of Pediatric and congenital heart surgery que ha escrito más de 40 publicaciones internacionales y es secretario del Consejo de Cardiología Pediátrica de la Sociedad Argentina de Cardiología, se lo conoce como un simpatizante del gobierno de Macri.

La única explicación a su renuncia es la total irracionalidad de las medidas adoptadas. Tal como ocurre en todos los organismos del Estado, quienes mandan no son los especialistas en la materia sino la oficina de Recursos Humanos, es decir, lo que antes se llamaba Departamento de Personal y tenía apenas un rol administrativo. Ahora el cargo suele ser ocupado por alguien especializado en despidos. En el caso de la salud, el sistema es de una perversidad espeluznante.

Hubo 300 telegramas a fines de agosto y ahora empezó una nueva ola de despidos que provocarán un descalabro en la gestión sanitaria de consecuencias imprevisibles. Ya no existe en el Posadas nadie a cargo de la Formación Clínica porque la doctora que ejercía esa función quedó en la calle. Lo mismo ocurrió con el sector de psiquiatría que atendía a 2500 pacientes. Ahora tampoco habrá equipo de cirugía cardiovascular infantil, no por despido sino por renuncia. Era penoso escuchar a los médicos del hospital contando la respuesta de las autoridades, que no son médicas, son despedidores seriales: “Que renuncien todos los que quieran, está lleno de venezolanos esperando para venir a cubrir sus puestos”.

La Columna Vertebral, periodismo a la gorra. Echá una moneda